¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo

Capítulo 12

La lluvia que azotaba la ciudad de Tokio y Domino ceso y eso ayudo a que Mana y Serenity llegaran a las arenas de duelo. Las jóvenes se adentraron al enorme edificio y buscaron a Tristán y a los demás.

-Espero que estén aquí-la castaña abrió la puerta lentamente y vio que Tristán y los demás se encontraban inconscientes en el piso-¡Dios!-entro corriendo seguida de Mana-¡Tristán!.

-¿Qué habrá pasado aquí?-Mana se dirigió hacia la castaña que conoció cuando Atem salvó al mundo de Zorc-Oye, despierta, oye-Tea fue reaccionando-¿Qué paso aquí?.

-¿Mana?-Tea se enderezó sorprendida de ver a Mana y a Serenity ahí-Entonces Seto..

-Uh-Serenity se siente aliviada al ver que Tristán abre los ojos-Serenity, ¿Qué haces aquí?.

-Me alegra que estés bien-el castaño se paró y la ayudo-Dime, Tristán, ¿encontraste a Joey?. ¿Pudiste ver a mi hermano?-Mana se percató de esto y fue con los dos.

-Bueno, sí lo pude ver, lo que paso es que Yugi se encontraba muy mal y lo llevo al hospital. Kaiba y yo regresamos aquí-la menor de los Wheeler suspiro aliviada.

-¿Y el Faraón?-Tristán miro a la otra castaña que era idéntica a la Maga Oscura-¿Qué paso con Atem?. ¿Está bien?.

-Sí, él se quedó con Joey para cuidar de Yugi-los ojos de la chica vieron el piso-No te preocupes, están bien. Además, no hay nadie que venza al Faraón cuando está con Yugi.

-Mokuba, Mokuba-Tea mueve al pequeño Kaiba que estaba a su lado. Esté fue abriendo los ojos lentamente-Despierta, todo acabo.

-¿Tea?-Tea lo ayudo a enderezarse. Mokuba sentía que todo le daba vueltas-¿Y Seto?-la castaña miro hacia uno de los sillones, ahí se encontraba Kaiba-¡Hermano!-Mokuba no tardo en ir corriendo hacia él-Lo lograste, sabía que nos salvarías, hermano.

-Pero-Tea se levanta y mira a Tristán-¿Qué le diremos a Yugi?, el señor Moto, él…-el castaño desvió la mirada-El pobre de Yugi se pondrá muy triste. Prácticamente su abuelo lo crío y ahora que ya no está…No quiero ni pensar cómo se va a poner.

-Uh-Minerva va abriendo los ojos y nota que no se encontraba en las arenas de duelo-¡¿Dónde estoy?!-todos los presentes voltean a verla y ella a ellos-¿Dónde está mi maestro?. ¿Dónde está el maestro Wheeler y el Señor Solomon?. ¿Dónde está mi maestro Yugi?.

Nadie dijo nada, el silencio reino en el lugar. En el hospital, Yugi, Atem y Joey llegaron a la habitación dónde se encontraba su cuerpo. Joey traía al doctor con la ayuda el Faraón.

-Qué bueno que ya termino esto. Hoy ha sido un día de locos, ¿no creen?-miro a ambos tricolores que no dijeron nada en todo el camino-Oigan, ¿qué les parece sí voy a dejar al doctor en algún cuarto y les hablo a los demás?-Atem lo miro y Joey retiro el brazo izquierdo del doctor de sus hombros-De seguro deben estar muy asustados por nosotros-abrió la puerta y como pudo salió dejando a ambos duelistas dentro-Vaya, ahí dentro parece una tumba. Creo que el Reino de las Sombras tiene más diversión que esos dos.

Dentro de la habitación, Yugi contemplaba su cuerpo. Hace unos días se encontraba feliz de poder hablar con su mejor amigo, compañero y sobre todo, su gran rival al final de sus aventuras, pero todo se había esfumado en cuestión de segundos. Ahora tenía muchas dudas acerca de él, de cómo es. Lo conocía, pero a la vez era un extraño.

-Yugi-el aludido lo miro seriamente-Lamento lo de hace rato, no quise ofenderte y mucho menos ir contra tus deseos.

-Eso…-Yugi se sentó en la orilla de la cama y veía fijamente la pared-Sabes, ahora que te veo frente a mi siento que en el exterior sigues siendo el mismo-luego lo miro-pero por dentro, no sé quién eres-Atem suspiro y desvió la mirada-Hace unas noches, parecías el mismo Yami…perdón, el mismo Faraón que conocí cuando arme el rompecabezas y ahora…no sé, siento que no te conozco y eso me da miedo. El mismo miedo que entro en mí en el Reino de Duelistas.

-Yo también siento lo mismo-Yugi lo miro sorprendido-Yo tampoco sé quién eres ahora.

-Dime, ¿Por qué regresaste?-Atem lo miro, no sabía si decirle sobre su misión ahora que tenían esos problemas-Debe de ser algo muy grave para que retornaras a esté mundo.

-Bueno, es que..-Atem dio un paso y eso basto para que su vista se nublara y cayera al piso.

-¡Faraón!-Yugi sabía que no podía hacer nada en el estado en el que estaba así que regreso a su cuerpo.

-(Mi energía debió debilitarse por el juego)-Atem llevó su mano derecha al pecho.

-¡Faraón!-Yugi no pierdo tiempo y se levantó-¡Faraón-su amigo lo miro y en sus ojos pudo ver el dolor que sentía-¿Estás bien?-Yugi se arrodillo frente a su amigo-¿Qué pasa?.

-No quería decirte nada hasta que te encontraras mejor-el dolor que sentía era inmenso-la razón por la cual estoy aquí es….-pero no termino ya que alguien abrió la puerta y eso atrajo la atención de los dos.

-Yugi, no pierdas el tiempo, el Faraón necesita que vuelvas a compartir tu cuerpo con él-Yugi se levantó-La misión del Faraón no ha terminado y la tuya apenas empieza.

-¿Qué haces aquí?-Yugi miraba a aquella persona que entró a su cuarto.

En la sala de espera, Joey intentaba comunicarse con sus amigos y decirles que Yugi y el Faraón se encontraban a salvo. La que contesto fue Tea que se encontraba muy mal.

-Hasta que me contestan-su amiga no dejo que siguiera hablando-¿Por qué lloras?-Tea le decía al rubio que el abuelo de Yugi había quedado atrapado en el Reino de las Sombras-¡¿Qué dices?!-Joey atrajo la atención de todos en el lugar-¡No me digas eso, Tea!. Sabes lo que Yugi sufrirá si le digo que su abuelo ya no…-a la mente del rubio llegaron varios momentos compartidos con el que fue su maestro en duelo de monstruos-Él…no…el abuelo…-oculto su rostro con su flequillo y las lágrimas no se hicieron esperar.

En la habitación de Yugi, la persona que había aparecido era nada más y nada menos que Solomon Moto.

-Abuelo, ¿tú sabes algo?-Solomon se acercó al Faraón y lo ayudo a ponerse de pie-Abuelito.

-Lamento dejarte cuando más me necesitas-Solomon llevo al Faraón a la orilla de la cama-pero creo que ambos-mirando a los dos tricolores-salvaran de nuevo al mundo de esta amenaza.

-Abuelito, ¿Qué dices?-Yugi se acercó a su abuelo y puso una mano en su hombro, pero noto que la traspaso-¡Abuelito!.

-Shimon-él sólo sonrió-Tú….

-Lamento no estar con usted, Alteza-Atem abrió más los ojos-Sólo quiero que los dos vuelvan a trabajar en equipo-miro a Yugi que estaba temblando y con los ojos lloroso-No llores. Fue mi culpa…el dolor que sufriste en tu niñez y ahora en esta vida fue mi culpa.

-Shimon-Solomon tomo la mano del Faraón y la de Yugi-Perdónenme los dos…porque creo que yo jamás lo haré..

-Abuelito-las lágrimas que salían de sus ojos corrían ahora pos su mejillas y caían al suelo-Por favor…Abuelito.

-No caigan en los juegos sucios de esa criatura, recuerden-cerró los ojos-ustedes han llegado hasta aquí confiando en las habilidades y venciendo las debilidades que tienen. No caigan y manténganse unidos hasta que ese día llegue-miro a Atem que desvió la mirada-Fue un honor ser su maestro, su mano derecha y sobretodo-luego miro a Yugi-ser su abuelo. Estoy orgulloso de lo que han logrado los dos.

-Abuelito-Solomon unió las manos de ambos chicos.

-Recuerden, confíen en el corazón de las cartas-Solomon fue desvaneciéndose ante las miradas atónitas de Atem y Yugi.

-¡ABUELITO!-Yugi trata de tocar a su abuelo, pero ya era demasiado tarde, ya había desaparecido-¡ABUELO!-Yugi cae de rodillas y golpea con sus puño el piso-¡No!.

-(Shimon)-Atem golpeo con su puño izquierdo la cama.

Joey se dirigió hacia la entrada del hospital, esperaría a sus amigos para darle la noticia a su amigo. Él hubiera querido dársela, pero también estaba devastado, Solomon Moto fue su maestro al igual que Yugi. Él le dedico sus horas a un torpe principiante que ahora era considerado uno de los mejores duelistas del mundo.

-Abuelo…-sus ojos castaños seguían rojos por las lágrimas-A pesar de que nunca fui un gran estudiante como Yugi, usted nunca perdió la paciencia conmigo y eso se lo agradezco. Lo que soy ahora, se lo debo a usted. Abuelo…prometo que no lo defraudare y llegaré al nivel de Yugi y Kaiba.

-Lo sé-Joey levantó la mirada al escuchar la voz de su maestro-y sé que me harás sentir orgulloso, Joey, aunque siempre lo he estado.

-¿Abuelo?-el rubio dio un paso-¿Entonces usted…?-sonrió un poco, pero no duro mucho ya que Solomon desapareció.

-Demuestra lo buen duelista que eres, Joey-el rubio bajo las escaleras y miro al cielo-pero sobretodo, lo excelente ser humano que eres.

-Abuelo…-Joey veía aquel cielo azul que se estaba tornando un poco anaranjado por la tarde que estaba por llegar-Se lo prometo.

Yugi y Atem mientras tanto, aún seguían en shock y tristes por lo que había pasado con su abuelo y mano derecha. Yugi seguía llorando en el piso culpándose el no ser lo suficientemente fuerte para proteger a sus seres queridos.

-Abuelo…-golpeo por última vez el piso y eso causo que su mano comenzara a sangrar-Yo…perdóname, por favor, perdóname.

-Yugi-Atem se puso de pie y se arrodillo junto a su amigo-no podemos quedarnos aquí lamentando lo que paso.

-Lo sé-alzó la mirada para ver a Atem-pero no puedo evitar pensar que cuando llegue a la casa, mi abuelo…!la persona que me enseño todo sobre duelos de monstruos, la persona que me crío desde pequeño ahora esté muerto y que yo no pude hacer nada para evitarlo!.

-Pero llorar no arreglara nada-Atem tomo de los brazos a Yugi y lo levanto aunque esté miraba al piso llorando-Sí queremos honrar la memoria de tu abuelo, derrotemos a esa criatura-Yugi lo miro aún con lágrimas saliendo de sus ojos-Peleemos y así honraremos la memoria de tu abuelo y de mi tutor y gran amigo Shimon. Derrotemos a la oscuridad una vez más y protegeremos a todos los que queremos, Yugi.

-….-Atem esperaba una respuesta de su amigo, pero esté se dio la vuelta-No quiero que nadie más muera. No soportaría ver que Joey y los demás sufran o en el peor de los casos mueran, no lo soportaría.

-Vamos, que eso no pasara-Atem puso su mano sobre el hombro de su amigo-No mientras estemos nosotros para evitarlo-Yugi lo miro y esbozo una triste sonrisa-Es nuestro turno, Yugi.

-Sí, nuestro-alzó la mano en la que traía el amuleto que le dio Ishizu.

Una luz inundo todo el lugar. Los amigos de Yugi llegaron al hospital, no sabían que le dirían al pequeño sobre la muerte de su abuelo. Pasaron unos largos minutos en los cuales Joey, Tea y Tristán intentaban abrir la puerta y entrar, pero la tristeza y la pena que sentían al imaginarse a su amigo llorar por su abuelo los detenía.

-¡Sí no van a entrar a ver al Señor Moto, yo sí!-Minerva había colocado su mano derecha en el picaporte y esté cedió suavemente a la presión-¡Maestro!.

-¿Eh?-Yugi se dio la vuelta-¿Minerva?-la niña lo tenía abrazado y su rostro hundido en su pecho.

-Me alegra que esté bien-decía llorando la niña-Cuando me entere que estaba en el hospital, creí que lo perdería, Maestro Moto-Yugi la retiro un poco y se arrodillo viéndola a los ojos.

-Gracias, Minerva-Yugi limpio con sus manos las lágrimas de Minerva-Me alegra que estés a salvo-y le dedico una sonrisa a lo que la niña se abalanzo sobre él.

-Yugi-el aludido se puso de pie y miro a una Tea visiblemente destrozada, pero a la vez contenta por verlo-Qué bueno que estás a salvo.

-Lo estamos-la castaña se sobre exalto.

-Viejo-Joey y Tristán entraron junto con Mana y Serenity-Hay algo que tenemos que decirte-Yugi cerró los ojos y se sentó en su cama e hizo que Minerva también se sentara-Es muy delicado lo que tenemos que decirte.

-Lo sé, Joey-Yugi miraba la venta que estaba frente a él y podía ver el atardecer-Sé que mi abuelo está muerto.

-¿Cómo lo supiste?-Yugi miro al castaño.

-Digamos que él vino a verme-cerró los ojos recordando lo que paso-Tea-miro a su amiga que se acercó-Lleva a Minerva a la cafetería, de seguro no ha comido y no quiero que se enferme.

-No, yo estoy bien-Minerva atrajo la atención de Yugi-Lo único que quiero es estar ha lado de mi maestro-Yugi sonrió y en eso el estómago de Minerva la traiciono-¡Ay, no!-la niña se cubre el rostro apenada.

-Está bien, Yugi-Tea toma la mano de Minerva y la saca de la habitación.

-Yugi-el rubio miro a todos lados buscando al Faraón-¿Dónde está Ya…Atem?-su amigo se puso de pie y se acercó a ellos-No me digas que él…

-No te preocupes-sonrió-Faraón-un brillo lo rodeo dejando lugar al Faraón-Hola-alzó su mano derecha.

-Cómo en los viejos tiempos-decía Tristán un poco animado-Faraón, a un no puedo creer que estés aquí.

-(La pregunta del millón es…¿quién desaparecerá?. ¿Yugi o el Faraón?)-el rubio no dejaba de ver a su viejo amigo y compañero-Cómo dije, hacen el equipo perfecto.

-¡Atem!-Mana se abalanzo sobre el Faraón haciendo que esté perdiera el equilibrio-¡Me preocupaste mucho!-la castaña se separó del tricolor y le dio un pequeño golpecito en la mejilla-Eres malo.

-Lo siento, Mana-Atem sonrió-no quería preocuparte.

-Vaya, Faraón-el castaño atrajo la atención de Atem y Mana-que escondidito te lo tenías. Así que Mana no era más que una simple aprendiz-luego le da un codazo a Joey.

-Así que en la época antigua eras todo un rompecorazones-tanto Atem como Mana se miraron y se pusieron de pie sumamente sonrojados-Ja, ja, ja, ja.

En la casa de la familia Kaiba, Mokuba le daba un vaso de jugo de naranja a su hermano. Seto se encontraba un poco desmemoriado. No sabía que había pasado y eso le preocupaba al pequeño Mokuba.

-Enserio, ¿no te acuerdas de nada?-Seto tomo el vaso y negó con la cabeza-Bueno, yo tampoco. Creí que ya no saldríamos de ese lugar-Mokuba recuerda como los ojos del Amemit se encontraban muy cercas de él-Lo único que si recuerdo es cuando el abuelito de Yugi cayó.

-Yugi..-Kaiba devolvió el vaso a su hermano-¿Cómo está ese tonto?-Mokuba lo miro-Dijeron que estaban en el hospital ese grupo de anormales, ¿cierto?.

-Sí, no me he comunicado con ellos, pero de seguro debe estar muy triste por lo que paso con su abuelo-Seto lo miro-Hermano, a pesar de que Yugi es tú rival, no podemos dejar de lado que él nos ha ayudado en muchas ocasiones, incluso peleo para recuperar nuestras almas de Pegasus y nosotros no pudimos hacer nada para salvar la vida de su abuelo. Tenemos una gran deuda con él.

-Mokuba-el pequeño lo miro-¿estás bien?.

-Sí, ya te lo dije-sin previo aviso, Seto lo abrazo fuertemente-¿Seto?-esto lo puso nervioso-¿Qué te sucede, hermano?.

-Pensé que te perdería-se separó de su aún sorprendido hermano-Jamás me perdonaría que algo te pasara. Eres lo único que me queda, Mokuba.

-Seto…-su hermano le quito el vaso de las manos y lo puso sobre la mesita de noche.

-Mokuba, después de todo lo que paso esté día y de lo que vi, es mejor que te vayas-Mokuba abrió los ojos sorprendido-No quiero que vuelvas a estar en peligro y corras con la misma suerte del abuelo de Yugi.

-¡Pero, Seto!-su hermano se puso de pie-No me pidas eso. Los dos hemos estado juntos desde que nuestros padres murieron. Con Pegasus y luego lo de Ciudad Batallas, lo de Dartz, hemos estado juntos. ¿Por qué esto tiene que ser distinto?.

-No cambiare de parecer, mañana por la mañana te iras lejos de aquí-Seto fue hacia la puerta-La verdad, Mokuba, me estorbas-Mokuba dio un paso atrás-No puedo estar concentrado en la pelea sí escuchó tus gritos. No quiero más errores como los de hoy así que es mejor tenerte lejos-Seto salió del cuarto dejando a un destrozado Mokuba en él.

Mokuba se quedó paralizado, Seto jamás le había hablado de esa manera y mucho menos que lo corriera de su lado. En cambio en el hospital, los chicos dejaron a Yugi junto a Mana mientras ellos iban a comer y ver como estaban Tea y Minerva.

-Faraón-Atem la miro-usted y el mini Atem aún no han-él negó con la cabeza-Me alegro, aún tengo tiempo con mi mejor amigo antes de que eso pase.

-Mana-la castaña bajo la mirada-¿Qué ocurre?.

-Es que creí que Mahad, tú y yo estaríamos juntos para siempre y veo que otra vez nos separaremos-sus sollozos se escucharon en todo el cuarto-No quiero separarme de ustedes, pero tampoco quiero que sigas dividido-miro a su amigo que la miraba con pena-Quiero que vuelvas a ser el mismo de antes.

-Mana-Atem iba a abrazar a su amiga, pero en ese momento alguien abre la puerta-¿Tea?-la aludida se queda en la puerta mirándolos sin decir nada.

-Yugi, Mana. Me alegra ver que ya te encuentras mejor-la castaña se sentía rara, no sabía porque, pero ver a esos dos juntos no le gustaba-Nos preocupaste mucho.

-Eh, bueno, no era mi intención, bueno, nuestra intención-Tea lo mira confundida-Es que no soy Yugi, soy Atem.

-¿Faraón?-la castaña se lleva la mano a la boca-(¿Cómo pude confundirlos?). Perdón, Faraón, no sabía que tú estabas aquí. ¿Dónde está Yugi?-Atem miro el amuleto que traía en su mano derecha y esté brillo.

-Aquí estoy-Yugi veía a una sorprendida Tea-Es bueno volver a verte, Tea y en otras circunstancias-sonrió a lo que la castaña iba a abrazarlo, pero la puerta vuelve a abrirse y golpea a Tea mandándola al suelo-¡Tea!-Yugi va hacia su amiga, pero alguien lo abraza y lo aleja.

-¿Eh?. ¿Quién es esa?-Mana veía como una niña rubia y de extraña ropa abrazaba al mini Atem.

-¡Yugi!-la rubia tenía atrapado a Yugi entre ella y la pared-Me tenías tan preocupada.

-R-Rebecca-el tricolor se encontraba muy nervioso y sonrojado. La rubia lo miro a los ojos-¿Qué haces aquí?-pero Rebecca se molestó.

-¡¿Por qué no me avisaste que regresarías a Japón?!-Yugi se puso más nervioso al tener a Rebecca tan cercas de él-Cuando llegue al hotel para darte la sorpresa, resulta que yo fui la sorprendida al ver que no estabas y más al llegar aquí y enterarme que estabas en el hospital.

-Rebecca es que han pasado muchas cosas-Yugi vio que una sombra negra se alzaba sobre su amiga-¡Ah!.

-¡REBECCA!-la rubia voltea y ver a una muy furiosa Tea.

-Ah, sí, buenas noches-la rubia tomo a Yugi del brazo y lo hizo regresar a la cama-Y tú, no deberías estar levantado-Yugi se subió a la cama y fue cobijado por Rebecca.

-¡Uy!-Tea se desespera y toma del brazo a Rebecca-¡¿Buenas noches?!-Rebecca no se inmuto y tomo una almohada que estaba en una silla y la coloco detrás de Yugi.

-No te preocupes, mi querido Yugi, yo te cuidare mientras sigas convaleciente-tanto Mana como Tea veían furiosas a aquella rubia.

-¡Ya llego la comida, Yugi!-Joey entro al ver la puerta abierta y traía en su mano una bolsa café-Una gran hamburguesa para….-luego vio a las tres chicas sobre su amigo.

-¡Joey!. ¡Auxilio!-Yugi estaba siendo estirado por las tres chicas. Mana tiraba de su pies mientras que Rebecca y Tea tiraban de sus brazos.

-¡Aléjate de Mí Yugi!-Rebecca tira del brazo derecho de Yugi y veía con rabia a Tea.

-¡No es Tú Yugi!-pero la castaña no se quedaba atrás y le saco la lengua.

-¡¿Cuál Yugi?!-Mana no se quedaba atrás y seguía tirando a Yugi de las piernas-¡Él es Atem!.

-Eso sí son amores que matan-el rubio veía la escena sin dejar de reírse-ja, ja, ja, ja.

-¡Ya suéltenme, por favor!-Yugi sentía que su cuerpo se partiría por culpa de esas mujeres.

Continuará….