¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo

Capítulo 13

Ya en la noche y teniendo a Joey para protegerlo de las mujeres que lo querían matar por sus "supuestos" derechos sobre él y Atem. Yugi decide finalizar su plática con el Faraón. Aún no le quedaba en claro porque regreso al mundo mortal sí se suponía que ya debería estar descansando con los suyos y aparte de eso, necesitaba aún amigo para hablar sobre lo que paso con su abuelo.

-Oh, sí, hay mucho Joey para todas-el rubio se encontraba dormido sobre el borde la cama de Yugi. El tricolor río en voz baja por lo que decía su amigo. Con cuidado, Yugi se levantó.

-¿Faraón?-Yugi miro su amuleto que brillo un poco-¿Estás despierto?-no tardo mucho la repuesta ya que tenía al Faraón frente a él-Lamento despertarte a esta hora.

-No te preocupes, no estaba dormido-Atem mantenía los brazos cruzados mientras escuchaba una que otra risa de Joey-Creo saber de lo que quieres hablar conmigo, Yugi-su amigo lo miro sorprendido-Es un caos tu mente ahora.

-Perdón-agacho la mirada, estaba destrozado por la muerte de su abuelo y con lo que pasaba a su alrededor-Sabes, estaba preparado para algo así, pero nunca de esta forma.

-Lo sé-suspiro y desvió la mirada-Shimon era un gran amigo y mi leal consejero-Yugi lo miro confundido-Es una pérdida irreparable para ambos.

-¿Shimon?-Atem lo miro seriamente-¿quién es Shimon?.

-Shimon era mi consejero cuando goberné en Egipto-Atem comenzó a caminar hacia la puerta y Yugi lo siguió-Era la mano derecha de mi padre y también un poseedor de un artículo milenario-Atem traspaso la puerta.

-Espérame-Yugi abrió la puerta y la cerró con mucho cuidado para no despertar a Joey.

En el pasillo, todo el mundo estaba dormido, incluso las enfermeras de guardia estaban en sus lugares dormitando. Atem se encontraba sentado en una de las sillas que había fuera del cuarto de Yugi. El tricolor se sentó a su derecha para seguir con la plática.

-Yugi, no tuvimos tiempo para hablar sobre lo que ocurrió hace dos años-miro a su compañero que desvió la mirada triste-Sé que por eso dudaste en la tarde.

-Como te dije, eres el mismo por fuera, pero por dentro eres diferente-Atem sonrió tristemente-También debes de sentir lo mismo respecto a mí y no te culpo. Las personas cambian y eso es normal.

-Un poco-fijo su vista al piso-Cuando reviví mi pasado, todo era confusión para mí, Yugi. Tú no estabas, me encontraba en un lugar completamente desconocido para mí con personas que no conocía, pero que eran idénticas a las que conocí en tu mundo.

-Sí-Yugi río un poco-También me asuste cuando vi a Seto en tus memorias.

-Y una de esas personas que me sorprendieron fue Shimon-Yugi lo miro-Sí, Yugi. Shimon resulto ser tu abuelo.

-¿Mi abuelito?.

-Sí, pero en una vida pasada. No me preguntes cosas de cómo era porque yo mismo no lo recuerdo. Sólo recuerdo a Shimon en las memorias que recupere en mi enfrentamiento contra Zorc y algunos pocos recuerdos que tengo de mi niñez-Atem miro a Yugi-Por eso estoy aquí, Yugi.

-Entonces no recuperaste todos tus recuerdos-Atem negó-Será difícil ayudarte sin los artículos del milenio y con la tumba destruida.

-No, Yugi, yo no necesito esa magia para recuperar esos recuerdos.

-¿Ah, no?. ¿Entonces?-Atem se puso de pie y dio dos pasos-¿Qué pasa?.

-Yugi, antes de llegar a esté mundo, Shimon me revelo algo que ahora pongo en duda por lo que paso-volteo a ver a su amigo que estaba muy confundido-Algo que cambiara nuestras vidas sí se llega acabo.

-Sea lo que sea trataremos de arreglarlo.

-Yugi, la razón por la que tú y yo fuimos unidos por el Rompecabezas del Milenio no fue porque tú necesitaras de mí sino que fue por otro propósito que no se revelo hasta ahora-Yugi se paró y dio un paso-No es una coincidencia que tú y yo nos parezcamos tanto y que usemos las mismas estrategias de pelea en nuestros duelo, y que el Mago Oscuro obedezca tus ordenes como lo hacía conmigo en el pasado.

-Dime, ¿Cuál es esa razón?-Atem suspiro y tardo unos minutos en volver a hablar.

-Yugi, tú y yo somos….la misma persona-Yugi sólo dijo un leve ¿Eh?-Sí, Yugi, tú y yo fuimos uno en el pasado.

-¿Qué dices?. ¿Qué tú y yo somos?-Atem asintió y a su mente llegaron esos sueños que tuvo hace días-Eso no puede ser cierto. Es verdad que nos parecemos y en los duelos tenemos casi las mismas estrategias, pero que tú y yo seamos uno, es imposible. No, estás equivocado.

-Yo también pensaba como tú. Somos tan diferentes por dentro que pensar que fuimos uno me es difícil de aceptar, pero piénsalo. Tu abuelo salió vivo de mi tumba con el Rompecabezas del Milenio en sus manos, algo que nadie había podido hacer en miles de años. Después, un chico como tú, carente de amistades, humillado y agredido por los demás, pudo armar el Rompecabezas. Son demasiadas coincidencias, Yugi.

-E-Es…i-imposible-Yugi le da la espalda al Faraón-Por más que me digas eso, no puedo aceptar que fui tú en una vida pasada.

-Y la razón por la cual no recuerdo nada sobre mi niñez es porque mis recuerdos quedaron sellados en mi otra alma-puso su mano derecha sobre el hombro de Yugi que lo miro de reojo-Cuando sellé mi alma en el Rompecabezas para evitar que Zorc fuera liberado una vez más, algo salió mal con el hechizo. Tal vez una parte de mí no era compatible con las energías oscuras que dieron origen a los artículos. Esa alma regreso a mi cuerpo dónde finalmente murió.

-Quieres decir que yo…-Atem quitó su mano.

-Sí, Yugi. Mi otra alma regreso a esté mundo y nació bajo el nombre de Yugi Moto. Para lograr que mi alma por fin descanse es necesario que se vuelva una.

-Eso quiere decir que…-Yugi miro a Atem-tú y yo…

-Sí. Uno de nosotros va a desaparecer de esté mundo-Yugi dio un paso hacia atrás aterrado por lo que su amigo le decía-Lamento decirte esto en un momento tan difícil para ti, pero tampoco podía callarlo más.

-Esto no puede estar pasando-el tricolor se sentó en las sillas, sus piernas temblaban-Debe de ser una broma de mal gusto.

-Yugi-Atem se acercó pero Yugi puso sus manos sobre su rostro-Escúchame por favor, Yugi.

-Yo creí que cuando recuperaras tú memoria y te venciera en un duelo mi vida volvería a la normalidad. Qué Joey, Tea y Tristán, tendríamos una vida normal.

-Lo siento si te estoy haciendo sufrir con lo que te digo. La verdad es que tampoco me agrada la idea de que tú y yo seamos una persona. Tú eres mi mejor amigo, Yugi. Desde que te conocí fuiste el único que me ha entendido-Yugi bajo un poco sus manos para verlo-que conoce cada gesto que hago. Perdonaste cada uno de mis errores, incluso cuando tu vida peligraba. Arriesgaste tu vida para descifrar mi pasado y es por eso que aún seguimos aquí. No me imagino el no verte, Yugi. He extrañado las conversaciones que teníamos, tu apoyo y tu comprensión. Como te dije antes, sin tu luz no puedo estar tranquilo.

-(Yami, Atem. No importa que nombre tengas o como te llamen, ya sea Yugi o Faraón. Sigues siendo el mismo sin importar tus recuerdos. Fui un tonto al desconfiar de ti. Sigues siendo mi amigo, el espíritu que me dio el valor necesario para afrontar mi vida sólo y que me enseño que no importa que magia sea, la amistad y la familia son el poder más grande que hay.) Yami-Atem lo miro sorprendido porque lo llamo por su anterior nombre-cuando empezamos esté viaje juntos me puse como meta superarte y lo logre en el duelo que tuvimos. Ahora siento que vuelvo al mismo lugar en el que empecé. Perdóname por no apoyarte durante tu juego, fui un mal amigo. Yo también hice cosas que pusieron en peligro tu existencia. Yo tampoco puedo estar tranquilo sin tu valor y tu apoyo cuando las cosas se ponen peligrosas. También te necesito a mi lado.

Una tormenta volvió a azotar la ciudad aunque está sí estaba prevista. En la casa de Tea, la castaña se encontraba en su cuarto pensando en el Faraón. ¿Por qué había regresado?, ¿Qué nuevos problemas tendrán que pasar sus amigos y ellas para ser felices?.

-Atem..-cerró los ojos para poder ver la cara de su amor imposible-¿Qué nuevo mal está detrás de ti?. Me fue muy doloroso superar tu partida, pero más doloroso fue verte hoy-volvió a abrir sus ojos azules-Atem….¿por fin tendré la oportunidad de conocerte mejor?. ¿Sabré quién eres en realidad ahora que ya recordaste tu pasado?.

Era una noche en la cual nadie podía dormir, excepto Joey, él sí se puede dormir aún con una guerra a lado de él. La noche pasaba con los truenos y la lluvia. Seto se encontraba en su cuarto, trataba de recordar lo que paso en la tarde en las arenas de duelo.

-¿Cómo conseguí ganar ese juego?. No entiendo nada de lo que está pasando-a su mente llegó el sueño que tuvo hace algunas noches-(¿Será cierto?...Ese hombre está dentro de mí)-el castaño se llevó su mano derecha a su pecho, pero un objeto que colgaba de su cuello impidió el contacto-Es…-tomo lo que parecía una carta de duelo de monstruos-(Mokuba)-abrió la carta y en ella estaba una foto de su hermano cuando era pequeño y jugaban ajedrez-(Sí en realidad esto es otro juego oscuro….Mokuba no debe estar aquí, sería muy peligroso. Jamás me perdonaría que le pasara algo a mi hermano).

La tormenta no dejaba dormir a una nerviosa Mana que se encontraba hospedada en la casa de Yugi. Tristán había dejado a Minerva y a ella. El lugar le era muy raro y no se sentía cómoda.

-No puedo-se enderezó-por más que trato de dormir no puedo.

Mana se queda observando la ventana, la lluvia golpeaba la ventana tan fuerte y los truenos no paraban. Minerva se percató que aquella rara chica no estaba dormida así que decidió hacerle plática.

-Tu nombre es Mana, ¿cierto?-Mana volteo a verla. La peliazul se encontraba en la cama del lado derecho-¿Dé dónde conoces al mi maestro?.

-¿Tu maestro?-la niña se levantó y se sentó en el borde de su cama-¿Te refieres al mini Atem?. Bueno, ya no está tan chaparrito.

-¿Atem?, ¿Quién es Atem?.

-Es cierto-noto la cara de confusión de la niña-Bueno, Atem es mi mejor amigo y también de tu maestro.

-Vaya, mi maestro es muy social. Creo que jamás acabare de conocer a todos sus amigos-volteo su mirada al piso-Cuando estábamos en Grecia siempre se la pasaba en las ruinas, sólo platicaba conmigo y nada más.

-¿Lo quieres mucho, verdad?-Minerva la miro y asintió-Mini Atem es muy afortunado. No sólo te tiene a ti, también a ese chica rubia y Tea-aunque su tono amistoso cambio a uno más molesto.

-La Señorita Rebecca es una chica muy atenta y cariñosa con mi maestro. Una vez fue a visitarlo y no me cayó muy bien, pero al ver que ella también buscaba el bienestar de mi maestro nos volvimos las mejores amigas y también cómplices-Minerva le giñó un ojo a Minerva-Cuando supe que el Señor Moto dejo el hotel deje un recado para ella diciéndole donde estábamos. Me alegra que esté aquí. Mi maestro tenía una mirada triste cuando lo conocí a pesar de que siempre sonreía y se le veía feliz.

-Atem también, jamás fue feliz separándose de su mejor amigo-mira el techo recordando algo del pasado que no la dejaba desde la tarde.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Una pequeña Mana regreso al palacio para regresar la capa y el arete a la persona que lloraba en la noche afuera del pueblo. Busco por todo el palacio a la persona y trato de que Mahad no la viera, aún se sentía triste por dejarlo. Mana llegó a una enorme biblioteca, era el último lugar que no había revisado.

-Espero que se encuentre en esté lugar-Mana veía los papiros enrollados sobre unos estantes de madera-Cuantas cosas hay aquí.

-¿Qué haces en esté lugar?-Mana volteo y vio ante ella a un hombre ya entrado en edad con varios pergaminos en sus manos-¿Quién te dejo entrar aquí?.

-B-bueno, yo-Mana apretó más la capa que traía en sus manos por el miedo que sentía-Por favor, por lo que más quiera.

-¿Eh?-la niña se abrazó a sus piernas llorando-¿Qué haces?.

-No me vaya a delatar con el Sacerdote Seth, por favor. Yo solamente…-Mana alza la vista y le muestra la capa al hombre que se sorprende-vine a devolver esto.

-Levántate-la niña se paró aún con lágrimas en los ojos-Sígueme.

Salieron de la biblioteca y caminaron por varios pasillos. Los sirvientes del palacio hacían inclinaciones mientras el hombre pasaba. Se detuvieron en un jardín muy bonito que daba hacia el Valle de los Reyes.

-Creo que esa es la persona que buscabas-la niña se detuvo a su lado.

-Pero sí es..-los ojos de Mana reconocieron al joven Príncipe que la salvo hace tiempo junto con Mahad.

-El joven Príncipe Atem se siente muy triste, no tiene mucho amigos que digamos-Mana lo miro pero él veía a Atem sentado en el jardín-y tampoco su forma de ser ayuda mucho. Desde hace tiempo ha tendido a salirse en las noches y eso pone furioso a su padre, el Faraón.

-El lloraba-el hombre la miro sorprendido-lloraba mucho. ¿Qué le paso?. ¿Quién lo hirió de esta manera para que sea un niño tan triste?.

-Será mejor que le entregues sus cosas-suspiro y comenzó a caminar dejando a la niña sin respuesta.

Atem se encontraba leyendo un papiro aunque su mente se encontraba en otro lugar. Mana se fue acercando lentamente al tricolor que no sintió su presencia.

-(Será mejor que deje esto aquí. Sí el Sacerdote Seth me descubre, de seguro mandara a matar a Mahad y a mí. Yo no quiero que Mahad y su familia tengan problemas por mi culpa)-sin hacer mucho ruido, Mana dejo la capa detrás de Atem y el arete arriba de ella-(No te conozco, pero deseo que tu tristeza se vaya con él tiempo, Príncipe)-Mana se dirigió hacia la entrada del jardín para salir.

-Qué aburrido es esto y Shimon que no regresa-Atem se pone de pie y gira-¿eh?-ante sus pies se encontraba su capa y un arete-¿Qué hace mi capa aquí?. Estoy seguro que…

En los pasillos, Mana trataba de sortear a los guardias, no quería más problemas. Los guardias se movieron de su lugar y eso Mana lo aprovecharía para irse.

-Bien-pero algo la detuvo-Uh-al voltear ve al Príncipe con su capa en manos-¡Príncipe!-Mana da un paso atrás sorprendida.

-Fui lo suficientemente claro cuando te dije que no regresaras al palacio-Mana agacho la mirada-Sí Seth te vuelve a ver aquí, tu amigo y tú no saldrán con vida. ¿Acaso no te importa su vida?.

-¡Claro que me importa!-Mana rompió en llanto y miro a Atem que la miraba sorprendido-Pero no me podía ir sin devolverte eso-apuntó con dedo índice la capa.

-Debiste dejarla en ese lugar-Atem se giró para no ver a la niña-Esta capa sólo me trae malos recuerdos.

-¿Qué te paso, Príncipe?. ¿Qué te hicieron para transformarte en un niño triste y sin amigos?.

-Amigos, esa palabra está prohibida-Atem le aventó la capa a Mana que cayó a los pies de está-Es mejor no tenerlos.

-¡¿Qué dices?!-la mirada de Atem era muy fría, jamás había visto a una persona tan vacía-Los amigos son un tesoro invaluable. Son la familia que uno escoge, son esas personas que te apoyan y te dan su cariño incondicionalmente-Mana recoge la capa.

-Deja de decir eso y vete, no quiero volver a verte-Atem se gira y se va dejando a Mana mirándolo con pena.

En la noche, en la habitación del Príncipe, Atem se encontraba en su balcón viendo el cielo. Quería escapar de nuevo, pero Shimon había redoblado la vigilancia y no le quedo más que quedarse en su jaula. Se sentía prisionero en ella, no tenía amigos y las personas que laboraban ahí ni siquiera lo miraban por miedo a que Seth los matara. Sólo Shimon y la corte Milenaria podían verlo a los ojos y hablarle.

-Cómo quisiera que todo volviera a ser como antes-una solitaria lágrima rodo por su mejilla y cayó al piso-Desearía estar con ustedes y con mi madre. Me siento muy sólo.

-No estás sólo-Atem abrió los ojos al sentir que alguien lo abrazaba por detrás-jamás digas que estás sólo.

-¿Qué haces aquí?-Atem reconoció la voz de aquella niña que lo vio llorando en la noche-Te dije que te marcharas.

-No podía irme al verte tan triste-Mana abrió sus ojos-Sé que no me conoces y yo tampoco te conozco, pero no me gusta ver a la gente llorar. Ayer que te escuche llorando, me dolió mucho. No sé qué te hicieron tus amigos en el pasado, pero yo te aseguro que no te dejare.

-Ellos dijeron lo mismo-Atem cerró los ojos-Prometieron que jamás nos separaríamos. Jono dijo que siempre estaría a mi lado.

-Pues yo no soy el tipo de personas que se rinde fácilmente-Mana se despega de Atem y hace que voltee a verla-Yo siempre estaré ahí para sacarte una sonrisa, aunque parezca difícil-Mana saca la capa y se la pone a Atem-Seremos como uña y mugre, nunca nos separaremos.

-No lo sé-desvió la mirada-la verdad, sólo he tenido una amiga y también se fue-pero Mana tomo sus manos y sonreía.

-Te digo que aquí estoy yo. Siempre estaré contigo, pase lo que pase-Mana lo abrazo y Atem se sonrojo.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

-(Desde ese día, Atem fue otro. Jamás nos separamos y aprendimos a usar la magia con el maestro Mahad.)-Minerva miraba a Mana que se quedó callada por varios minutos.

-¿Tú conoces a ese amigo misterioso de mi maestro?-la castaña la miro-Nadie me dice nada acerca de ese amigo y yo quiero conocerlo. Mi maestro me ha hablado maravillas de él, pero también-agacho la mirada-pude ver que lo lastimo. Cuando hablaba del maestro Joey siempre era alegre y reía, pero cuando hablábamos de ese amigo, el maestro Yugi siempre tenía una mirada triste, vacía, no sé cómo explicarlo. A él le dolía mucho hablar sobre esa persona, sonreía cuando me contaba sus aventuras, pero también se entristecía y dejaba el relato a medias.

-Ya veo-Minerva la miro esperando una respuesta-También a él le pasa lo mismo, aunque no lo dijera. Atem no era el mismo que yo conocí. Podía ver en sus ojos que algo le faltaba para ser feliz y ese algo era Yugi, el mini Atem. Mi amigo le tomo mucho cariño, se podría decir que eran como hermanos-pero la castaña sabía que no era por eso sino que ambos eran una sola persona-La separación fue dura, convivieron mucho tiempo y vivieron muchas cosas juntos, buenas y malas.

-Entonces, ¿Por qué abandono a mi maestro?.

-Es algo muy complicado, pequeña-Mana puso una mano en la cabeza de la niña que hizo un puchero-hasta a mí me cuesta a veces entenderlo.

-¿Por eso te peleaste con Tea y la señorita Rebecca?-Mana quito la mano y su rostro cambio de amable a uno muy enojado-¿Dije algo malo?-Minerva se apartó de la castaña por su seguridad.

-Esas dos-de sólo recordar lo que paso en la tarde que fue a ver a su amigo-¡¿Qué se creen?!.

-Me dan miedo.

En el hospital, Yugi esperaba paciente la respuesta de su Otro Yo. Yami se le quedaba viendo y esbozo una sonrisa para tranquilizar a su ex protegido. Tomo su mano derecha, dónde descansaba el amuleto que Ishizu había hecho para Yugi.

-Acompáñame, Yugi-el tricolor miro la mano que Atem tenía atrapada en la suya-Quiero mostrarte algo que encontré en mi mente, pero debido a lo que paso en Ciudad Batallas, Dartz y otras cosas más, ya no pude decirte. ¿Vamos?.

-De acuerdo-fijo sus ojos en Atem que sonrió aún más. El amuleto comenzó a brillar y eso hizo que las enfermeras se dieran cuenta que Yugi se encontraba tirado en el piso.

Yugi se sentía feliz de poder entrar de nuevo a la mente de su amigo, debía admitir que extrañaba visitarlo y hablar con él de muchas cosas. Cuando llegaron, Yugi se sorprendió que aquel lugar que antes eran puertas y escaleras ahora era una enorme habitación digna de un Faraón.

-Vaya, jamás creí que esto cambiaría con tan sólo recuperar tus memorias-Atem miraba al igual que Yugi su cámara mental. Era cierto, ya no era un lugar confuso-Ahora que estudio arqueología me da mucha alegría y curiosidad tu mente, Yami.

-La verdad, es la primera vez que veo mi mente, Yugi-el tricolor lo miro-Sabes que la mente se adapta según las situaciones y como tú y yo ya no estábamos juntos era imposible que viera algo así.

-Ya veo. ¿Y a qué vinimos aquí?-Atem le señalo con su dedo índice una puerta que estaba al fondo-¿Me trajiste a ver una puerta?-Yugi se veía decepcionado. Atem comenzó a caminar hacia la puerta y él lo siguió-¿Qué hay detrás de esa puerta?-cuando llegaron, Atem se hizo a un lado.

-No lo sé-dijo serio y eso preocupo a Yugi-cuando la quise abrir no pude. Tarde mucho para encontrarla ya que siempre se perdía, es como si no quisiera revelarme a mí su contenido.

-¿Pero cómo?-Yugi se acercó más a la puerta-Es tú mente, tu puedes acceder a todo-Atem negó.

-No a todo. Abre la puerta, Yugi-el aludido lo miro-Creo que lo que hay ahí dentro sólo puede verlo una persona y creo saber quién es esa persona, tú.

-¡¿Y-Yo?!.

-Sí. Abre esa puerta y saldremos de dudas-Yugi miro el picaporte de la puerta. Tenía miedo de lo que hubiera ahí dentro-Está bien…lo haré-puso su mano y giro suavemente aquel pedazo de metal.

Yugi se sorprendió al ver que detrás de esa puerta había una pequeña cuna vacía en una enorme y muy bien decorada habitación. Atem se puso detrás de él sin hacer ruido.

-Ves eso, Yami. ¿Qué hace una cuna en esté lugar?-Yugi giro para ver su amigo, esté le miraba muy serio tanto que le dio un poco de miedo-Es cierto, te he estado llamando Yami. Te dije que me costaría mucho trabajo decirte por tu nombre-rasco con su mano derecha su cabeza-Atem, ¿Qué hace una cuna en tu mente?.

-Creo que tú lo sabes-dijo seria y fríamente el tricolor-Yo no vi más que oscuridad en ese lugar. Lo que hay ahí dentro no puedo verlo, pero tú sí.

-A-Atem, me estás asustando-Atem dio un paso para estar cerca de él. Puso sus manos sobre sus hombros.

-Perdóname, Yugi-sin más, Atem aventó a Yugi a aquel lugar. El tricolor caía lentamente en la oscuridad viendo a Atem con sorpresa y al mismo tiempo decepcionado-Es lo mejor-tomo el picaporte y cerró la puerta-Será mejor que vuelva.

Continuará….