¡Yu-Gi-Oh!: El último duelo
Capítulo 14
En otro lugar, miles de años atrás, un pequeño tricolor corría en los jardines del Palacio. Por su forma de vestir y por lo accesorios que lucía, el pequeño debía ser hijo de una importante familia egipcia.
-Hasta que pude deshacerme de Shimon-suspiro aliviado de dejar a esa persona atrás-Príncipe esto, Príncipe aquello, Príncipe lo otro-se revolvió su pelo con sus manos harto de escuchar las mismas palabras todos los días-A veces quisiera ser un simple niño sin tantas obligaciones.
-¡Príncipe!-al escuchar la voz, el niño se asustó y escondió más su cabeza para que no lo descubriera-Sé que estás aquí, Príncipe, será mejor que salgas o te irá peor.
-(¿Peor?. Deberían decirle a Shimon que sus clases son las peores)-se asomó un poco para ver a su maestro buscándolo en todo el jardín con unos pergaminos en manos-Como desearía tener amigos con los cuales divertirme.
-Hijo, ¿Qué haces?-al escuchar la dulce voz que le hablaba, el pequeño tricolor giro-¿No estarás huyendo de tus clases, verdad?.
-Eh…bueno-agachó la mirada avergonzado-Madre, es que las clases con Shimon son aburridas y más cuando me habla con acertijos y eso.
-Atem-la miro extrañado, algo le decía que así no se llamaba-en un futuro tú sucederás a tu padre y Egipto necesita un heredero preparado para resolver sus problemas.
-Pero, Mamá, a veces desearía ser un niño normal y jugar como los niños esclavos que se encuentran al otro lado del muro-su madre lo miro seriamente. Sus ojos amatistas se clavaron en los suyos-Lo siento, regresaré con Shimon.
-Espera, hijo. ¿Crees que los niños detrás de ese muro son felices?-el tricolor asintió-Bueno, hay sólo una manera de comprobar tu teoría-le extendió la mano-Vamos a ver a esos niños.
-¿Enserio?-su madre asintió, pero llevo su dedo índice a los labios.
-Sólo no le digas a tu padre, no le gusta que salgamos sin escoltas. Si llegásemos al pueblo con los guardias de seguro no verías la verdad-su hijo tomo su mano-Vamos al Palacio por nuestras capas.
El pequeño Príncipe junto a su madre tomaron sus respectivas capas y salieron del Palacio sin que nadie se diera cuenta. Llegaron al pueblo, el tricolor miraba todo con asombro, era la primera vez que iba al pueblo y nadie se arrodillaba ante él o alejaban la mirada ante su presencia.
-Bien, hijo-soltó la mano de su pequeño-cercas de aquí hay una pequeña plaza, ahí encontraras a los niños que tanto envidias.
-¿Sólo?-su madre asintió, era la primera vez que lo dejaban sólo-Esta bien-iba a paso lento, estaba muy nervioso y asustado.
Cuando llegó a la pequeña plaza, Atem esperaba ver el lugar repleto de niños jugando, pero nada, estaba completamente vacía. Camino un poco más para asegurarse que la plaza se encontraba vacía.
-Tal vez hoy no quisieron jugar-tenía miedo que su teoría fuera incorrecta-Esperare un poco más-fue hacia una pequeña jardinera y se sentó bajo un árbol-De seguro están desayunando.
-¡Eres una tonta!-Atem se paró al escuchar los gritos-¡¿Sabes lo que trabaje para comprarme estas sandalias?.
-Perdón, no era mi intención-decía la castaña de ojos azules y piel morena-Si quieres yo puedo lavarlas para que se le quiten las manchas.
-¡Cállate!-le dio una bofetada que hizo que la niña cayera al piso-¡Sí te dejo que las laves de seguro las echarías a perder!.
-¡Deténganse!-aquel niño lo miro-No le pegues-se acercó a la niña que aún seguía en el suelo.
-Vaya, Teana, ya salió otro defensor tuyo-se cruzó de brazos mientas veía la tricolor que examinaba a la castaña-Sí tanto deseas proteger a esta tonta-tomo al pequeño de su ropa y lo empezó a golpear en el estómago.
-¡Agh!-Atem sentía como el poco aire que le quedaba abandonaba su cuerpo por los golpes del niño que lo tenía tomado del cuello.
-Déjalo…-la castaña trato de pararse, pero no pudo-Por favor….detente.
-¡Y esto es para que no vuelvas a entrometerte!-un último golpe en el estómago hizo que tricolor escupiera sangre y lo manchara-¡¿Qué?!-sin pensarlo soltó al pequeño y vio que su ropa estaba manchada-¡Me manchaste!-al ver que el tricolor aún se quejaba del dolor preparo su pierna derecha para darle el golpe final.
-¡ALTO!-Atem pudo ver como aquel chico era derribado por un niño rubio-¡Ya te había advertido sí te metías con uno de mis amigos!-sin esperar a que el pelinegro reaccionara, el rubio comenzó a darle golpes en la cara.
-¡Teana!. ¿Te encuentras bien?-las castaña abrió los ojos para toparse con un niño de su edad con peinado en punta-Perdona que no hayamos llegado a tiempo.
-No te preocupes por mí, ese chico-ambos castaños miraron a un tricolor en el suelo-Él intento ayudarme y también fue golpeado. Por favor, Honda, ayúdalo.
-Sí, lo haremos-recostó a la castaña en el suelo-Ahorita vuelvo.
-¡Y esto te enseñara a no meterte con mi amiga!-el último golpe que dio fue directo a la cara del pelinegro que cayó inconsciente-Malvado-el rubio se limpió las manos en su túnica y fue hacia su amiga-Teana, Teana.
-Jono…gracias por venir-el rubio la ayudo a pararse y la cargo-No sé qué haría sin ti y sin Honda.
-Tranquila, todo estará bien-Jono volteo a ver a su amigo que venía cargando a alguien-¿A quién trae Honda?.
-Ese niño trato de defenderme y también fue golpeado-la castaña cerró los ojos-Necesitamos ayudarlo.
-No te preocupes-miro a Teana de reojo
-Listo, vámonos-sus amigos asintieron y dejaron la plaza.
-(¿Por qué lo hiciste…?)-en la mente inconsciente del tricolor se escuchaba su voz pidiendo explicación a algo que no sabía que era-(Yo confiaba en ti….¿porque me traicionaste?).
En el hospital, Atem fue atendido por las enfermeras al encontrarlo desmayado en el pasillo, era tanta la atención de las mujeres que el Faraón se sentía incómodo.
-Les aseguro que me encuentro bien, sólo fue un leve desmayo-pero ella le metió un termómetro en la boca.
-¡Silencio!-el tricolor la miro con miedo y comenzó a sudar-Nuestras políticas son cuidar de nuestros pacientes hasta que mejoren y un desmayo no hay que pasarlo por alto.
-¿Por qué tanto escándalo?-Joey abrió la puerta-¿No ven que hay alguien enfermo que trata de descansar?.
-Así que tú eres el responsable de este chico-una de las enfermeras se acercó al rubio que aún seguía adormilado-¡¿Cómo es posible que te hayas dormido?!.
-¿Eh?-el rubio miro las sillas que se encontraban fuera del cuarto y vio a su amigo con un termómetro en la boca y rodeado de hermosas enfermeras-Vaya, Yugi, que bueno que has seguido mis consejos después de todo.
-¿Uh?. Joeyd….nod esd lod qued túd piensasd-decía el Faraón con dificultad.
-Primero Mana, Tea y Rebecca ahora estás tres hermosas enfermeras-río-Eres todo un Don Juan.
-Joeyd-las mejillas de Atem se tornaron rojas y vio como las enfermeras que lo acompañaban iban hacia su compañera.
-Con que mucha risa, ¿no?-el rubio las miro sin comprender-Entonces….
En la sala de espera del hospital, Joey fue sacado de la oreja por las enfermeras, no sabía porque lo trataban de esa forma. Mientras que Atem volvió a la cama y le fue peor que a Joey.
-Enserio…ya me encuentro mejor-sus ojos amatistas veían como el líquido salía de la punta de la jeringa-No necesito eso.
-Señor Moto, sólo será un piquetito-la enfermera vio a su compañera y esta volteo a Atem-Bien, ahí vamos-con su mirada vista en su objetivo, acerco la jeringa.
-¡No, estoy bien!-pero las mujeres no lo escucharon y sintió el frío líquido en su retaguardia. Sus ojos se cristalizaron de inmediato.
-Ahora puede llorar-la enfermera lo soltó de las muñecas.
-Kg, kg…-sus lágrimas estaban saliendo de sus ojos hasta que recordó algo-No….No….No llorare-y estás regresaron a su lugar de origen-No llorare.
-Buenas noches, Señor Moto-dijeron ambas mujeres al salir del cuarto.
-De seguro a Yugi le está yendo mejor que a mí-aun con las lágrimas amenazando con salir, Atem intento acomodarse en su cama pero-¡AH!
La noche paso volando después de ese incidente. Las chicas junto con Tristán, Serenity y Mai fueron a ver a Yugi y lo que encontraron fue a un dormido Joey en la sala de espera.
-Hermano, hermano, despierta-Joey abrió los ojos lentamente-¿Qué haces aquí?.
-¿No deberías estar con Yugi?-Rebecca esperaba una respuesta ya que Joey no la dejo cuidar a su amor anoche.
-Bueno…es que-Joey comenzó a jugar con sus dedos nerviosamente-me sacaron.
-¿Te sacaron?-dijo sorprendido el castaño-¿y porque te sacaron?.
-Bueno…es que...-el rubio miro que estaban Mana, Tea, Rebecca y por último Minerva esperando su respuesta-m-me…q-quede….d-dormido-Joey se cubrió con sus manos para protegerse de los golpes de sus amigas, pero nada, no había golpes.
-¿Te quedaste dormido?-Tea miro a su mejor amigo que las veía sorprendido.
-Eso quiere decir que…-Minerva corrió directo hacia el ascensor.
-¡¿Dejaste a mi Yugi sólo?!-estalló Rebecca causando que Joey se volviera a proteger.
-¡No era mi intención!. Las enfermeras me echaron como perro callejero…. Sáquese de perro…-en eso comenzó a hacer ruidito de perro llorando y arrepentido-No era mi intención dormirme.
-Entonces Kaiba siempre tuvo la razón-Mai atrajo la atención de todos-Eres un perro y no de los mejores que digamos.
-¡¿Qué dijiste?!-Joey se acercó a Mai.
Minerva llegó al cuarto donde se encontraba su convaleciente maestro. Al entrar encontró a un Yugi pensativo viendo la ventana. Al verlo parado sintió un gran alivio aunque otro sentimiento llegó, algo no andaba bien con él.
-(Espero que puedas perdonarme, Yugi…pero es necesario que recuperes tus recuerdos. Sólo así podremos hacerle frente a esté mal y salvar al mundo)-llevo su mano izquierda a dónde estaba el amuleto que lo unía temporalmente al cuerpo de Yugi.
-¿Maestro?-Atem se sobresaltó al escuchar la voz, se giró para ver a una tímida Minerva en la entrada-¿Ya se encuentra mejor, maestro?.
-(Es la niña que Seto traía en brazos cuando volví a ver a Yugi)-la niña corrió hacia él y lo abrazó llorando-Pero-Atem no sabía si corresponder al abrazó.
-Maestro, me alegra que esté bien-Minerva alzó la mirada para ver los ojos amatistas de Yugi-Me contaron que usted me salvo, le agradezco tanto, maestro.
-Eh, sí, de nada-Atem fijo su vista hacia la puerta para ver a sus amigos-¿Qué hacen todos aquí?.
-¡Yugi!-Rebecca corre para abrazar a su Yugi, pero algo o alguien la detiene-¿Eh?-miro a Tea que la tomaba de la blusa-¡Suéltame!.
-No, chiquita, no me volverás a ver la cara como ayer-Tea y Rebecca comenzaron a despedir chispas con sólo mirarse.
-¡Atem!-Mana aprovecho esto para lanzarse a los brazos de su amigo. Minerva esquivó a la castaña que ahora tenía atrapado a su maestro con sus piernas y brazos-Atem, me preocupaste mucho, Atem.
-¿Atem?-Minerva miraba confundida a Mana que se separaba de Yugi.
-Perdón por preocuparte, no era mi intención-Mana lo miro tiernamente y sonrió.
-Yugi, ¿ya te sientes mejor?-Mai se puso a lado de Mana-Ya has estado en el hospital en menos de una semana, eso no es bueno.
-Sí, ya estoy mejor, Mai, gracias-Atem se alegraba de ver a aquella rubia duelista que le ayudo en uno de los momentos más difíciles que paso junto a Yugi.
-Maestro-Minerva jalo la bata de Yugi atrayendo su mirada-¿Por qué te llaman Atem?, ¿es tú segundo nombre?.
El Faraón no sabía que decirle a esa niña que no conocía, pero tenía una relación con su compañero y amigo Yugi. En las memorias de Yugi, el pequeño tricolor despertaba después de la golpiza que recibió.
-¿Dónde estoy?-vio que todo se movía y que unos brazos lo sujetaban de las piernas.
-Ya despertaste-miro a la persona que le hablo, era un niño rubio más grande que él-Pronto llegaremos a mi casa para atenderte.
-¿Casa?-a la mente del tricolor llego la imagen de su madre-¡No!. Yo debo regresar, por favor, bájenme.
-¿Eh?-Honda se detuvo junto con Jono-¿A dónde?-miro de reojo al tricolor.
-Mi mamá debe estar muy preocupada por mí, por favor, bájenme-Honda miro a Jono-Por favor, me meteré en problemas sino regreso.
-No estamos muy lejos de la plaza-se acercó al tricolor-Nosotros debemos llevar a nuestra amiga para que la curen, no podemos acompañarte.
-No se preocupen, estaré bien-el rubio lo miro preocupado.
-Sí eso es lo que quieres-Honda se agacho para que el tricolor bajara de su espalda-Queríamos agradecerte por proteger a Teana de ese niño.
-No hice gran cosa-dice apeando, pero el castaño puso una mano en su hombro izquierdo.
-Claro que hiciste algo, le salvaste la vida a Teana. Sí no fuera por ti, ese maldito la hubiera matado a golpes.
-Estaremos en deuda contigo-Jono miro de reojo a Teana que seguía dormida-Ella es como nuestra hermana pequeña y nuestro deber es protegerla de quién sea.
-Y dinos, ¿cómo te llamas?-el tricolor lo miro-Queremos saber el nombre del niño que salvo a nuestra pequeña Teana.
-Mi nombre es…Atem. Siento no quedarme pero tengo que irme ya, adiós-Yugi se echó a correr en dirección contraria a la que iban.
-¿Atem?-Honda veía como el pequeño tricolor se perdía entre la gente.
-¿Pasa algo, Honda?-el castaño lo miro-¿Por qué tienes esa cara?.
-Es por lo que dijo ese niño-se cruzó de brazos-Dijo que su nombre es Atem, ¿cierto?-Jono asintió-Sólo conozco a un Atem y es…-tanto Jono como él abrieron los ojos como plato.
-¡EL PRÍNCIPE!-dijeron los dos a la vez.
Yugi atravesó la plaza hasta llegar al lugar en el que lo esperaba su madre. Esta al verlo casi se muere, su hijo estaba muy golpeado.
-¡¿Atem?!, ¿Qué te paso?-cuando el pequeño estuvo cercas se arrodillo y miro cada golpe que traía en el rostro-¿Quién te hizo esto?.
-Eh, bueno-Yugi no sabía si contarle o no lo que paso a su madre-Es que…
-Me cuentas cuando lleguemos al Palacio-tomo a su hijo de la mano y regresaron a su casa.
En la mansión Kaiba, Mokuba salía de aquel lugar al que llamaba hogar, la casa que compartía o compartió con su hermano. No podía creer que estuviera abandonando ese lugar y mucho menos de la forma en que se lo había pedido Seto. Aún le dolían sus palabras, pero lo que no lo dejaba en paz era el que ya no vería a su hermano en mucho tiempo y eso lo tenía destrozado.
-Ya está todo listo, señor Kaiba-Mokuba lo miro y asintió sin decir nada-Lo espero adentro del coche-el chofer tomo su lugar en el vehículo.
-Seto-Mokuba miro por última vez la casa-Cuídate….hermano-Mokuba abrió la puerta y subió al coche. Esté arranco sacándolo del único lugar en el cual se sentía seguro.
Seto miraba como Mokuba abandonaba la mansión. No quería estar lejos de él y más porque le había prometido que lo cuidaría, que siempre estarían juntos. Cuando perdió de vista el coche se despegó de la ventana para ver la habitación vacía de su hermano.
-Es lo mejor, Mokuba, no quiero arriesgarte-Seto recordó lo que paso con Pegasus, Ciudad Batallas y lo que vivió cuando el Faraón regreso al pasado para salvar al mundo del juego de lo oscuro-Tal vez me odies ahora, pero no pienso arriesgar tu seguridad, tu vida, no soportaría perderte-Seto miro el colgante en forma de carta de duelo de monstruos que yacía en su mano derecha-Perdóname, Mokuba.
Mientras más avanzaba el coche, el menor de los Kaiba no podía evitar derramar lágrimas por la impotencia, por la desilusión y por la pérdida. Mokuba veía el piso de aquel coche lujoso.
-(Hermano…¿Por qué nunca me permites estar a tu lado?)-más lágrimas salían de sus ojos y caían en sus piernas-(¿Por qué siempre me haces a un lado?).
-No te preocupes, Mokuba-el aludido alzó la mirada-Volverás a reunirte con tu querido hermano…-el chofer se giró a ver a Mokuba-eso tenlo por seguro-su cara amable se convirtió en una demoniaca.
-¡¿Qué?!-Mokuba por instinto quiso alejarse, pero era inútil, su cuerpo no respondía a sus órdenes-¡Ah!. ¡No puedo moverme!.
-Vamos, Mokuba-el chofer dejo de manera para ir con Mokuba que lo miraba aterrado.
En el hospital, Atem estaba platicando calmadamente con sus amigos. Se sentía feliz de verlos y ver que no habían cambiado mucho, tal vez físicamente sí, pero seguían siendo los mismos que dejo atrás hace 2 años.
-Ya verán que Yugi y yo aplastaremos a quién sea en ese torneo-todos lo miraron con caras de que Sí, claro, cómo no-Ya nadie me respeta-dice ofendido el rubio.
-¿Y cómo hacerlo?, al final Yugi siempre derrota al malo-Tristán miro a Joey que estaba muy molesto.
-¿Uh?-Atem dejo de ver a sus amigos y vio la venta-(Está energía).
Continuará….
Perdón por no actualizar, acabo de regresar a la escuela y eso hará que no tenga mucho tiempo para subir los siguientes capítulos.
