CAPÍTULO 8: DEJAR ATRAS


Ya había pasado una semana desde ese día y parecía que nada era lo mismo otra vez. Katie había cortado cualquier contacto con Ryder, era como si su mejor amigo ya no existiera para ella. A partir de ese día no han hablado, excepto en raras ocasiones, por ejemplo cuando los cachorros necesitaron un examen médico. Pero incluso en esos momentos la alegría que sentía cuando le veía había desaparecido por completo. De hecho, Katie se negó incluso a mirarle.

Hasta los cachorros habían cambiado su actitud hacia él. Ciertamente, él era el líder y continuaban teniéndole respeto. Pero habían dejado de jugar con él y durante las misiones sólo pensaban en el cumplimiento de su deber, no había momentos de diversión.

William, sin embargo, estuvo en su habitación durante toda la semana y la única persona que podía hablar con él era su hermana.

Katie se acercó a la puerta y tocó con un largo suspiro.

— William, ¿puedo pasar? —preguntó en voz baja.

— Claro, no hay problema.

Katie sonrió un poco y entró en la habitación. Pero antes de que pudiera decir algo, vio dos grandes maletas en la cama, que ya estaban cerrada y otra estaba abierta para que William metiese las últimas piezas de ropa.

— Wil, ¿qué haces? —preguntó Katie, a pesar de que era una pregunta estúpida.

— Dejo la ciudad por un tiempo. Ya sabes, tengo que pasar un tiempo a solas —dijo William.

— ¿Vas a volver a casa? —preguntó.

— No, no, voy a estar con nuestros padres por ahora. Me voy a Nueva York por unos días, necesito aclarar mi cabeza.

Katie suspiró.

— Tenía la esperanza de poder pasar más tiempo juntos.

William miró a su hermana.

— Ya lo sé, y lo siento. Pero no puedo, sólo necesito un poco de tiempo.

Katie asintió.

— No tienes que pedir disculpas, te entiendo y sólo puedo imaginar cómo te sientes —se detuvo— ¿Quieres hablar?

William suspiró.

— No, no hay nada de qué hablar. Quiero decir... pensé que Ryder era diferente —admitió.

— Lo sé. Todavía no me puedo creer lo idiota que ha sido —dijo Katie.

— No, no es un idiota. Tan solo tiene miedo, pero tarde o temprano él va a entender. Después de todo, yo también reaccioné así, no quería aceptar mi naturaleza porque pensé que era un error. Estoy seguro de que debes hablar con él —dijo William

Katie soltó una risa forzada.

— ¿Por qué debería? Quiero decir...

— Debido a que él te necesita, Katie. Necesita a su mejor amiga —contestó William—. No es fácil para varías personas aceptar su orientación sexual. Cuando yo te necesitaba, en mis tiempos de miedo e inseguridad, tú estabas conmigo.

— Tú eres mi hermano —dijo Katie.

— Y tú eres su mejor amiga, te necesita ahora. Aunque es difícil para ti. ¿No te acuerdas de las noches en vela en las que no hacía más que llorar, porque no entendía lo que me estaba pasando?

Katie se quedó en silencio.

— Mi avión sale en tres horas, tengo que llegar al aeropuerto en tren... tal vez es mejor si me voy —dijo William.

— Claro, te llevo a la estación.

Los dos llegaron a la estación, el tren salía en unos pocos minutos. William se volvió hacia su hermana y la abrazó.

— Te echaré de menos —Katie susurró mientras le caía una lágrima.

— Lo sé, yo también te voy a extrañar. Te quiero —William le dio un beso en la frente antes de tomar sus maletas y subir al tren que lo llevaría al aeropuerto— Te llamaré en cuanto llegué.

Inmediatamente, el tren salió de la estación y en cuestión de segundos había desaparecido en el horizonte. Katie se dirigió a la clínica mirando al suelo.

Mientras tanto, Ryder estaba tendido en el césped observando el cielo. Se encuentra en la colina más alta de la ciudad, la misma colina donde él y William se habían besado. El muchacho suspiró. A pesar de que era difícil para él admitirlo, ese beso había sido increíble. No había sentido tanta emoción antes de eso. Ya habían pasado siete días desde que le había dicho a William que su relación no podía continuar, y desde ese momento no lo volvió a ver. Incluso Katie le había dejado de lado y en esos siete días a Ryder se comportaba como un niño de siete años.

Ryder nunca había sentido algo así por alguien, era algo completamente nuevo para él. Tal vez fue por esa razón no lo entendía, tal vez era por eso que tenía miedo. Sobre todo porque él nunca había pensado tener ninguna relación con una chica, ¿y luego de repente comienza a sentirse atraído por el hermano de su mejor amiga? Todo esto era absurdo y confuso.

— ¿Pero qué pasa conmigo? —dijo tomando una respiración profunda.

— Hola Ryder.

Ryder se dio la vuelta y vio a Katie a unos pocos metros de él. La joven se sentó en la hierba, mirando la ciudad por debajo de ellos. Ninguno de los dos dijo nada durante mucho tiempo.

— Lo siento —dijo Ryder después de varios minutos de silencio incómodo.

— Lo sé.

Después de estas palabras entre ellos se quedaron en silencio de nuevo. Katie golpeó repentinamente el brazo de Ryder con su puño.

— ¡Oye!

— Has sido un idiota —dijo Katie, mirandole con ira. Ryder simplemente miró hacia abajo—. No me puedo creer lo que has hecho. ¡Ha sido lo más estúpido y cruel que he visto nunca! ¡¿En qué estabas pensando?! —exigió saber Katie.

— No lo se, ¿vale? ¡No sé que es lo que tenía en la cabeza! ¡Lo único que sé es que estoy confundido y enfadado! —gritó Ryder.

— ¿Enfadado con quién? ¡¿Con mi hermano?! —preguntó Katie.

— No, conmigo mismo —dijo Ryder.

A Katie le sorprendió esa respuesta.

— Estoy enfadado conmigo mismo porque no entiendo lo que me está pasando. Estoy enfadado conmigo mismo porque en menos de diez minutos le he hecho daño a William, he perdido el cariño de mis cachorros y he perdido a mi mejor amiga! —gritó Ryder con enfado creciente.

Katie suspiró y, aunque ella todavía estaba enojada con él por lo que había hecho, su mirada se suavizó.

— Escúchame... Yo también lo siento —dijo Katie.

Ryder se la quedó mirando sin entender.

— ¿Qué?

— Lo siento por abandonarte cuando me necesitabas. Incluso si lo que has hecho está mal, no quiere decir que no merezcas una segunda oportunidad.

Ryder sonrió.

— Si, bueno, fui un idiota. Es lo justo. Sólo que... No sé, todo es tan complicado.

— Ryder, voy a preguntarte algo, pero tienes que ser honesto conmigo de lo contrario no te podre ayudar. ¿Éstas enamorado de William?

Ryder no dijo nada, sobre todo porque aún no sabía qué decir.

Katie esperó pacientemente.

— Uno tiene que ser honesto. Si no lo eres conmigo, al menos selo contigo mismo —dijo. Pero Ryder estaba en silencio.

Después de varios minutos Katie se acercó a él.

— La respuesta que estás buscando no está aquí fuera Ryder —entonces ella puso su mano sobre su corazón—. Está aquí. Sólo tienes que intentar verlo.

La pregunta que le había hecho Katie parecía sencilla, pero para Ryder era la pregunta más difícil que alguien le hubiera hecho ¿Qué debía hacer? ¿Tenía que hacerle caso a su cabeza, que le decía que se olvidará de él...? ¿O tenía que seguir a su corazón como le dijo Katie? Incluso en esta situación, no sabía qué hacer ni qué decir, pero Ryder no podía dejar de pensar en William, a lo que sintió cuando se besarón, el escalofrío en la espalda cuando los labios se tocaron, la sensación de calor cuando sus manos estaban entrelazadas. Era algo que nunca antes había experimentado y puede que no fuera a experimentarlo de nuevo. Y le gustó, le gustó mucho.

Con un largo suspiro, Ryder se volvió hacía Katie.

— Tengo que hablar con William.

— Claro, yo estaría feliz de llevarte junto a él... si estuviera aquí —dijo Katie, rascándose la cabeza.

— ¿De qué estás hablando? —preguntó Ryder, confundido.

— Bueno... veras... ha salido de la ciudad y va a tomar un avión a Nueva York en una hora... —dijo Katie.

— ¡¿Qué?! ¡¿En una hora?! ¡¿Por qué no me lo dijiste antes?!

— Primero tenía que averiguar si estabas dispuesto a admitir tus sentimientos. De todos modos, ¡todo esto es tu culpa! —dijo Katie.

— ¡Si coge ese avión puede que nunca le vuelva a ver! —Ryder comenzó a correr hacia el Puesto de Observación tan rápido como pudo. Con su PAW Pad llamó al Patrulla Bus.

En menos de un minuto, el vehículo más grande se detuvo frente a él. Ryder subió a bordo y se dirigió a la sala de control, donde Perro-Bot le estaba esperando.

— Estoy contento de verte Perro-Bot. Llévame de inmediato al aeropuerto, lo más rápido posible.

Perro-Bot ladró y presionó su pie en el acelerador. El Patrulla Bus comenzó a ir hacía el destino.

— Perro-Bot, no le prestes atención a los semáforos o a los límites de velocidad —dijo Ryder.

Perro-Bot miró desconcertado a su creador.

— Sí, ya lo sé. Chase me va a matar.

Mientras tanto, William estaba esperando las últimas llamadas para su avión. Una parte de él quería dar medía vuelta y volver, era un cobarde huyendo de esta manera. Tal vez debería volver. En ese momento oyó el altavoz anunciando que su vuelo salía en menos de 15 minutos.

William suspiró.

— Lo siento Katie y... lo siento Ryder —el chico se dirigió hacia las escaleras que lo llevarían a la entrada de su avión.

Fuera del edificio, el Patrulla Bus se detuvo en el aparcamiento. Ryder salió del vehículo y corrió hacia el edificio.

Por favor, que él éste todavía aquí, por favor, que él éste todavía aquí.

Se repetía en su cabeza. Al mirar a su alrededor frenéticamente vio a William subiendo las escaleras.

— ¡Wil! —gritó con toda su voz, pero el chico no le oyó.

Ryder inmediatamente corrió hacia él.

— ¡William, detenté!

Pero William no podía oírlo, había demasiada confusión. Después de subir las escaleras, el rubio desapareció.

— ¡No, no, no!

Ryder corrió por las escaleras, empujando a muchas personas que gritaron contra él.

— Perdón. Permiso. Lo siento.

Después de una extenuante subida Ryder vio a William a unos cuantos metros de él.

— ¡Wil!

William se había perdido en sus pensamientos, pero de repente escuchó una voz familiar llamándole.

— ¿Ryder?

El chico se volvió y vio a Ryder cerca de las escaleras. Ryder sonrió y corrió hacia él.

— Ryder, ¿qué haces aquí? —preguntó con sorpresa.

— Estoy aquí para detenerte —dijo Ryder, sin aliento, gotas de sudor caían de su frente.

— ¿Detenerme? Perdona, pero tengo que coger un avión, así que adiós Ryder —dijo William volteandose.

— No, espera.

Ryder le agarró del brazo, obligándole a mirarlo a los ojos.

— Escucha, lo siento por lo que te dije. Estaba asustado y enojado, pero no contigo, si no conmigo mismo. Sé que he dicho algunas cosas horribles... pero me gustaría tener otra oportunidad.

William frunció el ceño.

— ¿Otra oportunidad? ¿Sabes cuánto sufrí durante mi vida? Todos los días desde que supe que era gay he sufrido, porque la gente es mala Ryder. La gente considera un peligro todo lo que es diferente de ellos.

Ryder escuchó en silencio.

— Yo confiaba en ti. Pensé que había encontrado a alguien que me aceptaba como soy. Y tal vez, por un tiempo, pensé que había encontrado a alguien que me podía amar... pero después de lo que me dijiste, bueno, me di cuenta de que estaba equivocado.

— Sí, lo sé, fui un idiota. Pero ahora entiendo. Me di cuenta de que cuando estoy contigo siento emociones que nunca antes había sentido. Me di cuenta de que cuando estoy contigo todos mis problemas desaparecen, y que desearía que los momentos en los que estamos juntos no tenhan fin. Me di cuenta de que... te amo William, te amo tanto que he roto todos los límites de velocidad para venir aquí. Casi causó accidentes, y probablemente voy a tener que pagar multas por haber puesto en peligro la vida de los demás. Pero ¿sabes qué? no me importa. Porque me di cuenta de que yo estoy dispuesto a violar mis principios para estar contigo.

Entre los dos se hizo el silencio, hasta que William habló.

— Has venido demasiado tarde —dijo simplemente.

Ryder abrió los ojos, no creía a sus oídos.

— Tengo que reconocer que hay cosas en mi vida que iba a cambiar, pero esto no cambia lo que soy, esto no cambia lo que es importante para mí. Pero tú tienes miedo Ryder. Tienes miedo de lo que la gente va a pensar de ti. He comprado los billetes de avión, he reservado una habitación en un hotel en Nueva York, ¿y ahora debo dejarlo todo sólo porque piensas que me amas? —preguntó William.

Ryder no sabía qué decir.

— No creo que te amo... Yo sé que te amo... William... Por favor... vuelve a casa conmigo. Podemos estar juntos —dijo Ryder ofreciendo su mano al joven, con una lágrima cayendo de su ojo derecho.

William suspiró.

— No, no podemos. Adiós Ryder —y con estas palabras, desapareció entre la multitud.

Ryder se quedó inmóvil, las lágrimas corrían por su rostro. Entonces, sin decir nada más, se dio la vuelta para volver al Patrulla Bus.


Nota de la Traductora: Creo que voy a llorar T-T ¡¿Por qué William, por qué?! TTOTT