Jelou!
Antes que nada quiero agradecerles a todos ustedes tanto lectores como aquellas super sensuales personitas que se han tomado la molestia de dejarme un review, ¡los amo!. Y pues si, he vuelto con un nuevo fic (aún no sé por que sigo poniendo eso, es obvio) del que tengo una idea vaga. Se armará sola :I
Espero que lo disfrutes.
Muchos esperarían que esto tratara acerca de una cita entre Aang y Katara...pues seguirán esperando...
Avatar: El último maestro del aire no me pertenece.
Clasificación: T
-o-o
Cita.
Kya se encontraba recargada en la pared al lado de la entrada de la cocina, el sonido de los cubiertos contra los platos logrando que sus nervios aumentaran. Una fría gota de sudor corrió por el cuello de la joven quien recién cumplió dieciséis hace un par de semanas.
-Bien, Kya...-Se murmuró a si misma.- Puedes hacerlo. Solo tienes que entrar a la cocina y decirlo, no habrá problema...
La joven dejó salir un pesado suspiro antes de entrar y luego de saludar a su madre decidió sentarse en la mesa. Sus azules ojos encontraron los de su padre quien estaba sentado frente a ella.
-Hola Kya, ¿cómo les fue en el colegio?-Preguntó Aang llevándose un nuevo bocado de ensalada a la boca.
Un leve rubor se formó sobre las mejillas de la chica.
-Bien...-Respondió mientras jugaba con sus manos.- De hecho, hay algo que quiero preguntarles...
En eso Bumi entró rápidamente dejando su mochila en el suelo.
-¡Bumi!- Exclamó Katara, pues el leve empujón que su hijo acababa de darle le pudo haber costado la nueva vajilla de porcelana que estaba por meter en la alacena.- ¿Qué sucede?
El entusiasmado joven estaba por decir algo cuando una bola de nieve se estrelló contra su rostro. Todos voltearon a ver a Kya quien había tomado el agua de uno de los vasos sobre la mesa, el rubor en sus mejillas volvió luego de verse obligada a evadir la mirada de su familia.
-¿Qué les pasa?- Cuestionó Aang con una ceja en alto.
Bumi se quitó la nieve del rostro con tanta tranquilidad y elegancia fingida que logró que Kya se pusiera aún más nerviosa...
-Oh, nada en lo absoluto...-Respondió antes de lanzarle una mirada maliciosa a su hermana.-...creo que lo dejaré en manos de mi hermanita.
Orgulloso de su respuesta se sentó al lado de su padre quién observaba a su hija con curiosidad.
Kya suspiró.
-Bueno...la prima de una chica que resulta ser la hermana de la amiga de una compañera de mi salón...uh...pues...la invitó a salir un chico que le gusta mucho...y ella me pidió que les pidiera un consejo para convencer a sus padres de poder salir con él...en una cita...esta noche...
Katara y Bumi intercambiaron miradas mientras que Aang parecía perdido en sus pensamientos.
-¿Y bien?...-Dijo Kya desviándola mirada hacia el suelo.- ¿Ustedes qué opinan?...
Una amplia sonrisa comenzaba a formarse sobre el rostro de Katara, más fue interrumpida por la voz de su marido.
-Definitivamente no...
La atención de todos cambió de dueño luego de esa sencilla oración. Los labios de Kya se abrieron para protestar cuando Aang habló de nuevo.
-Kya, tienes dieciséis años...-Dijo, su voz seria, más grave que de costumbre.-...eres demasiado joven para estas cosas.
-Pero mamá tenía quince años cuando empezó a salir contigo...-Respondió molesta.-...¡y tú tenías trece!
Las risas de Katara y Bumi se apoderaron del silencio mientras que Aang miraba a su esposa, un leve rubor sobre sus mejillas.
-Eso es...un buen punto...-Respondió el derrotado Avatar.
Katara se acercó a Aang y colocando ambas manos sobre sus hombros le obsequió una sonrisa.
-Vayan a hacer su tarea, hablaremos de esto luego ¿de acuerdo?- Dijo Katara.
Ambos chicos subieron a sus habitaciones. La morena se sentó al lado de su esposo, una mano sobre su hombro.
-Detesto que haga eso...-Resopló Aang mientras se cruzaba de brazos, su fría seriedad desvaneciéndose con el tacto de su mujer.
-¿Que utilice la lógica o que sea tan mala mintiendo?
El comentario logró sacarle una sonrisa al joven Avatar quien solo volteó a ver a su esposa.
-Ambos...
Soltaron una leve risa antes de que Katara encontrara la mejilla de su marido, obligándole a voltear a verle.
-Aang...no puedes protegerla por siempre. Kya necesita vivir su propia vida y cometer sus propios errores, ella necesita vivir este proceso tarde o temprano.
Aang sonrió mientras colocaba ambas manos sobre la mesa, sus ojos se centraban en su ensalada a medio comer cuando dejó salir aquel suspiro.
-Tienes razón...-Dijo volteando a ver a Katara, una de sus manos encontrando su mejilla para luego plantar un beso sobre su frente.-...¿Qué haría yo sin ti?...
Katara sonrió y luego de darle un veloz beso a su marido se encaminó a la habitación de su hija.
Un par de golpes en la puerta captaron la atención de Kya, quien se vio obligada a retirar la almohada de su rostro para hacerle saber a su madre que podía entrar.
-Hola...-Dijo la morena mientras se adentraba en la habitación.- ¿Está todo bien?
La joven se sentó en la cama colocando la almohada sobre su regazo.
-No es justo...-Dijo molesta mientras sus uñas se clavaban en la fina tela.- ...no es como que vayamos a hacer algo malo.
Katara se sentó al lado de su hija quién mantenía la mirada fija en la esquina del cuarto.
-Kya...-Dijo mientras posaba una de sus manos sobre el hombro de su hija.- Trata de entender a tu padre, él solo quiere protegerte.
-¿Aislándome de los demás?...- Respondió encarando a su madre.
Katara dejó salir un suspiro al ver como la joven se ponía de pie y comenzaba a caminar en círculos frente a ella.
-Él no lo entiende. Kuon y yo hemos sido amigos desde hace años y por fin se le ha ocurrido invitarme a salir.- Comentó Kya haciendo numerosos ademanes.-¡Ni siquiera podía creerlo! Estaba tan segura que invitaría a Shenti luego de decirme que tenía planes para esta noche, ¡pero no! ¡Me invitó a mí! ¡A MÍ!
El silencio era quebrantado por la a agitada respiración de la joven quien miraba a su madre. Una sonrisa se dibujó sobre los labios de Katara.
-¿Nunca te has sentido así?- Preguntó curiosa provocando una risilla por parte de su madre.
-¿Tú crees que no?
El asombro era evidente sobre el rostro de Kya mientras inclinaba su rostro hacia un lado como una niña pequeña.
-¿Enserio? ¿Cuándo?
-Pues hubo una vez en la que tu padre organizó una fiesta dentro de una cueva, aún nos escondíamos en la Nación del Fuego en ese entonces...
-Sí. Conozco esa historia, nos la ha contado mil veces...-Comentó Kya provocando que el rubor sobre las mejillas de Katara aumentara.- ¿Pero bailaron juntos no?
-Bueno, antes de invitarme a mí bailó con otra chica.
-¿De verdad?
-Sí, una compañera de la escuela.
-Vaya...-Dijo la joven con total asombro.-...nunca nos contó esa parte...
-Me alegro.- Respondió la morena mientras arqueaba una ceja a modo de juego.- Y si puedo preguntar... ¿quién es la tal Shenti?
Kya evadió la mirada, su ceño frunciéndose mientras se cruzaba de brazos.
-Es una nueva compañera del salón que se la pasa coqueteándole desde hace algunas semanas...- Comentó. De un momento a otro sus mejillas enrojecieron levemente y unas cuántas lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.-...ella es tan perfecta...comienzo a pensar que Kuon solo me invitó por lástima...
Los ojos de Katara se abrieron lentamente antes de arrodillarse frente a su hija y comenzar a frotar sus hombros para tranquilizarla. La joven se soltó a llorar poco antes de sentir los brazos de su madre rodearle con ternura.
Paso un buen rato antes de que Katara rompiera el silencio de la habitación.
-Kya...-Dijo acariciando su cabello.- ¿De verdad no crees que tal vez te invitó por que en verdad le gustas?
-Pero...¿cómo se supone que lo averigüe?- Preguntó mientras se separaba poco a poco, limpiándose las mejillas.
Katara se llevó una mano a la barbilla mientras fijaba su mirada en el techo, fingiendo profunda concentración.
-Hmm...¿Que te parece si lo averiguamos juntas?
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Kya quien asintió emocionada.
Luego de una tarde entera en busca de un nuevo atuendo en el mercado de Ciudad República, Kya y Katara llegaron exhaustas a casa, unas tres bolsas de compras en los brazos de casa una. Ambas colapsaron en el sofá y segundos después de reír por un rato Katara notó la presencia de su esposo, quien se asomaba discretamente por la entrada de la cocina.
Katara le pidió a Kya que fuera a dejar un par de bolsas en la habitación de ella y su padre, Kya asintió y rápidamente corrió hacia el cuarto. Katara entró a la cocina, entonces sintió un par de brazos rodearle la cintura, dio media vuelta para encontrar el rostro de Aang a solo unos centímetros del suyo.
-Hola...- Dijo provocando curiosidad en la morena.-...pensé que nunca volverías...
Katara rió ante el comentario y lentamente se acercó a él.
-¿Enserio?...¿Acaso estabas esperándome?...- Dijo, una seductora sonrisa en su rostro.
Sus labios estaban a milímetros de tocarse cuando las fuertes carcajadas de Bumi y Tenzin quebrantaron el silencio. Veloces pasos se escuchaban venir por los pasillos, Tenzin apareció sobre una patineta de aire, su hermano mayor llegando segundos después.
-¡Papá, mamá!- Exclamó Bumi mientras se limpiaba una lágrima que se asomaba por la comisura de su ojo.- ¡Tienen que ver esto!
Los niños volvieron a la habitación, origen de su diversión. Aang y Katara intercambiaron miradas, si Bumi y Tenzin estaban tan alegres era casi seguro que algo había ocurrido con Kya. La pareja siguió a sus hijos, a quienes hallaron frente a la puerta del baño.
-¡Kya, abre la puerta!- Exclamó Bumi mientras golpeaba fuertemente la puerta frente a él
-¡Lárgate!- Grito la joven.
Katara volteó a ver a Aang, a juzgar por como se quebró la voz de Kya en esa simple palabra, algo no andaba bien. Aang asintió levemente e inventó una excusa para llevar a los niños al jardín y darle a su mujer e hija un "tiempo de chicas".
-¿Kya?...¿estás ahí dentro?- preguntó Katara mientras deba algunos golpecitos a la puerta.
La misma se abrió revelando el rostro de la joven, una calamitosa combinación de colores cubrían su cara, Katara le miró sorprendida poco antes de preguntarle si podía entrar. La joven asintió y abrió lentamente, los ojos de Katara se abrieron al ver el desastre que había sobre el tocador. Katara no solía usar mucho maquillaje, normalmente lo utilizaba en fiestas de gala o reuniones muy importantes; sin embargo, el fallido intento de su hija por "embellecerse" le había costado gran parte de su material.
Katara se volvió a su hija quien había tomado asiento sobre la tapa del retrete.
-Lo siento...-Murmuró abrazando sus piernas.
-Tranquila...-Respondió Katara mientras se arrodillaba frente a la joven con una pequeña toalla humedecida en mano.- Está bien...
-No, no lo está...-Dijo evadiendo la mirada de su madre.-...solo quería verme bonita...como tú cuando vas a tus fiestas o juntas.
-Kya, sabes que pudiste habérmelo pedido...- Respondió Katara limpiando el rostro de su hija.
-Lo sé, solo quería ver si podía intentarlo yo sola y mira lo que pasó...
Katara le obsequió una sonrisa y luego de plantar un beso sobre su frente accedió a ayudarle. Después de todo ella amaba los cambios de imagen.
Ya eran las 7:30 pm cuando un par de golpes en la puerta tomaron al joven Avatar por sorpresa. Bajó su periódico y curioso se dirigió hacia la puerta, sus ojos se abrieron de golpe al ver a un chico de unos dieciséis años. Su corto y bien peinado cabello captó la atención de Aang quien pronto notó lo bien vestido que venía. Pero, ¿que era lo que escondía tras su espalda?
-Disculpe, Avatar Aang.- Dijo tímidamente antes de hacer una reverencia.- Quería saber si Kya se encuentra en casa...
-Oh...sí, por supuesto.- Dijo abriendo la puerta lentamente. -Saldrá en unos minutos, puedes esperarla en la sala.
El joven tomó asiento en una solitaria silla a unos metros del sofá donde se encontraba Aang, un incómodo silencio comenzaba a formarse entre los dos hasta que la voz del Avatar le quebró.
-Y dime, ¿cuál es tu nombre?
-Oh, diablos, por favor disculpe mis modales...es solo que estar ante su presencia es tan emocionante, he leído tanto sobre usted y sus aventuras...- Dijo antes de ser interrumpido por el exagerado sonido que Aang provocó al limpiar su garganta.-...Kuon...Señor.
-Bien, Kuon...- Dijo arqueando una ceja.-...Dime, ¿a dónde llevarás a mi hija?
El joven tragó saliva antes de balbucear un poco.
-Y-yo quiero invitarla a la Cocina Kuang...
-Hmm, ¿a Kuang?...ese es un sitio muy fino.- Dijo, un leve sentimiento de sorpresa reflejada en su voz.
-Sí, lo sé...-Dijo llevándose una mano al a nuca.- Pero ella lo vale.
Aang abrió la boca para decir algo cuando escuchó la voz de su esposa detrás de él.
-Hola, Kuon.
-¡Maestra Katara!- Exclamó el chico poniéndose de pie antes de hacer una leve reverencia.- Es un placer conocerle.
Katara ocultó una sonrisa tras su mano izquierda ante el detalle.
-El placer es mío.- Respondió la morena mientras caminaba de vuelta al pasillo y dando un par de golpes a la puerta de la derecha.- Kya, Kuon está aquí.
La atención de todos se centró en la radiante joven que salía de la habitación, vestía un bello vestido azul con finos bordados en los bordes mientras que su cabello caía por su espalda sostenido por una peineta turquesa y siendo la ligera capa de maquillaje el toque final.
-Wow...te ves hermosa...- Dijo el chico, sus mejillas enrojecidas.
Katara caminó lentamente hacia el sillón donde su estupefacto esposo se encontraba, colocó ambas manos sobre sus hombros. Aang tragó saliva, Kuon tenía toda la razón, su pequeña se veía hermosa.
Kuon se acercó lentamente a ella, fue hasta entonces que Aang pudo ver con claridad lo que tanto escondía tras su espalda, era un delgado florero de cristal con una flor dentro...una azucena panda.
El corazón de Aang latía con fuerza para el momento en el que encontró la dulce mirada de su esposa.
Luego de que Kya le agradeciera y dejara la flor sobre la cajonera de su habitación se despidió de sus padres y se dirigió junto con Kuon al bote que les esperaba en la bahía.
La mirada de Aang se quedó fije en la puerta poco antes de que los suaves labios de su esposa besaran su mejilla y corrompieran su preocupación por un segundo.
-Volverán pronto...- Dijo la morena con una sonrisa en sus labios poco antes de caminar hacia la habitación suya y de su marido; se volvió de repente al notar que seguía sentado sobre el sillón.- ¿Vienes?
-Oh...bueno, creo que iré en un rato.- Dijo mientras se ponía de pie, la tensión reflejada en sus entorpecidos movimientos.- Te-tengo algo de papeleo que hacer...
Katara le miró extrañada pero asintió de todas formas.
La morena había entrado a la cocina por un vaso de agua viéndose envuelta en un placentero silencio al por fin haber logrado que sus dos hijos se quedaran dormidos.
La puerta principal se abrió de golpe...
-¡Kya, por favor, espera!- Exclamó Aang mientras seguía a la furiosa joven.
Kya estaba por entrar a su habitación cuando se volvió para encarar a su padre.
-¡¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO!?- Reclamó.
-¿Qué sucede aquí?- Cuestionó Katara luego de salir de la cocina.
-¡Papá estaba espiándome!- Exclamó la joven, volvió a clavar la mirada en su padre.- Echaste a perder la noche.
-¡¿Aang?! ¿Qué sucedió?
-¡Papá arrojó a Kuon a una fuente cuando estaba por pedirme que fuera su novia!- Reclamó señalándole furiosa.
-¡Puedo explicarlo!- Dijo colocando ambas manos frente a su pecho en señal para que se calmaran.
-¡Pues hazlo!- Gritó Kya.
El acorralado Avatar dejó salir un pesado suspiro antes de volverse hacia su hija.
-Estaba preocupado por que intentara hacerte algo, ¿de acuerdo?- Admitió provocando que el fruncido ceño se su hija se relajara un poco.- ...tenía miedo de que te lastimaran.
El silencio de la habitación y el verse como el dueño de la atención de ambas le obligó a continuar.
-Sé que no he podido pasar mucho tiempo con ustedes por las reuniones y viajes.- Dijo dando un paso al frente.- Sólo quería que supieras que en verdad me preocupo por ti y tu hermano. Que no por que Tenzin sea maestro-aire significa que a ustedes no los ame de la misma forma.
La atención de Aang se volvió hacia los chicos que se asomaban por la puerta del fondo. El Avatar se arrodilló abriendo sus brazos ampliamente para abrazar a sus tres hijos, Katara se acercó lentamente y luego de sentir la mano sobre su cintura se incluyó al abrazo.
-Los amo...-Susurró Aang, una pequeña lágrima corriendo por su mejilla.
-Nosotros también...-Respondió Kya.
Estuvieron así un rato hasta que, ya más tranquilos, todos decidieron volver a sus habitaciones.
Aang se encontraba sentado sobre su escritorio arreglando unos papeles cuando sintió los cálidos brazos de su esposa rodearle el cuello con ternura.
-Hola, cariño...- Murmuró apoyando su cabeza en la de su esposo.- ¿Qué haces?
-Ya terminé, eran algunas sugerencias para construir nuevos edificios en Ciudad República.- Dijo puniéndose de pie frente a su esposa, sus brazos aún en su cuello.- Al parecer quieren hacer una Arena de por-control.
-Me gusta la idea.- Dijo Katara, una de sus manos llegando al pecho de su esposo.- ¿Pero sabes qué idea me gusta más?...
La seductora voz de su esposa le hizo efecto de inmediato pues para cuando se dio cuenta ya estaba disfrutando de la dulzura de sus labios.
Katara soltó una risita al sentir cómo Aang le cargaba hacia la cama.
La espalda de Katara encontró la suave cama, pero justo cuando Aang estaba por besarla de nuevo ella le detuvo con un par de dedos sobre sus labios. Aang arqueó una ceja confundido.
-Iba a sugerir que me contaras cómo fue que Kuon terminó en una fuente...-Dijo con una sonrisa, sus dedos aún en los labios de su esposo.-...pero creo que ésta idea me agrada un poco más.
Aang sonrió y plantó un beso sobre la frente de Katara, esa duda surgiendo de nuevo: ¿Qué haría él sin ella?
-o-o
A mi gustar cursilería ^^
Espero que te haya gustado a ti también, por cierto, ¿alguien por aquí ya vio los nuevos episodios de la leyenda de Korra?
¡SON HERMOSOS!
Me fascinaron x3
¿Y qué más podría decirles? Sólo espero poder subir nuevas historias pronto, sé que tengo pendiente "El Sello del Mañana", me he querido dar un tiempo para pensar en un mejor final por que siendo honesta no me convence mucho el actual. No quisiera acabarlo por que sí, quiero hacerlo bien y que lo disfruten, además, ¿cómo esperaría que lo disfruten ustedes si ni siquiera lo disfrutaría yo?
Y pues me gustaría saber qué opinas de éste capítulo, tú dirás :D ¡Hasta la próxima!
Gracias por leer.
