Hola, pos aquí actualizando x3
Tengo que admitir que esto en serio salió de la nada :I
Se los dejo para que lo disfruten ^^
PD- Hoy se acaba La Leyenda de Korra D': TTnTT
Avatar: El último maestro del aire no me pertenece.
Clasificación: M
-o-o
Insomnio.
-Aang...- Murmuró al sentir como las manos de su esposo comenzaban acariciando sus piernas, sin mencionar la sigilosa y a la vez apresurada manera en que se dirigían a sus rodillas, separándolas lentamente.-...No deberíamos estar haciendo ésto.
Un leve gemido pudo haber escapado de los labios de Katara de no ser por la mano que cubrió su boca firmemente.
-Shh...Lo sé.- Respondió acercando sus labios al oído de la morena.- Por eso tenemos que ser muy silenciosos.- Agregó removiéndo su mano, un prolongado beso ocupando los labios de Katara.
Katara soltó una risita, sus labios separándose de los de él.
-No es justo.- Reclamó aferrando sus manos al borde del escritorio.- Sabes que ese no es mi fuerte.- Agregó a modo de broma.
Aang se acomodó entre sus piernas. Sus manos encontraron la cintura de la morena y trazó su figura con una delicadeza que le erizó la piel.
-Exacto.- Un camino de besos humedecieron el cuello de Katara.
-Aang.- Reprochó colocando una firme mano sobre el pecho del Avatar. Por los espíritus, su piel estaba tan tibia.
Los azules ojos se clavaron en los de Aang. El maestro-aire soltó un suspiro.
-Por favor, Katara...- Suplicó.- Los acólitos se tomaron el día, Bumi está dormido y...
-¿Y por eso me tienes sentada sobre el escritorio de tu estudio, semi-desnuda, a las tres de la mañana?- Se quejó cruzándose de brazos, una sonrisa danzando en sus labios.
-Oye, tú fuiste quien vino a "visitarme", yo estaba haciendo un papeleo muy importante.- Dijo haciendo alarde, su mano atrapando la barbilla de ella burlonamente.
-Oh, ¿estás diciendo que soy culpable?- Rezongó con una sonrisa sarcástica.
-No es que seas culpable...- Comentó acariciando la expuesta espalda de la joven con dulzura. Katara suspiró, el tacto de su esposo tomando lo mejor de ella.-...es que eres perfecta.
Las manos de Aang llegaron a la nuca de su esposa, donde todo su cabello se encontraba recogido. Un tirón a la liga bastó para deshacer el improvisado peinado y la castaña cabellera se extendió por la espalda de la morena en segundos.
-Y tú eres muy persuasivo.- Respondió permitiendo que su esposo elevara una de sus piernas a la altura de sus caderas.
Aang asintió, su frente recostada en el hombro de Katara. Las manos de ella recorrieron los músculos de su torso y brazos a la vez que sentía como los pulgares de él se enganchaban al borde de su ropa interior, deslizado la blanca tela fácilmente.
Apenas ésta cayó al suelo, las manos de Aang se dirigieron a la espalda baja de Katara, acerando sus caderas. Ella soltó un leve gemido en cuanto sintió el falo de su esposo -aún oculto bajo su ropa- rozar su entrada.
-Oh, Katara...-Murmuró al percatarse de las manos que se aventuraban a deshacer el nudo de su pantalón.
Un tembloroso suspiro escapó de entre los dientes de Aang al sentir el tibio tacto de su esposa al rededor de su miembro.
-Esto está mal, Aang...- Le animó con voz sensual. Sus movimientos sincronizados con las palabras que murmuraba en su oído.- ...muy...muy...mal.
El maestro-aire comenzaba a perder el control así que optó por encontrar algo que le diera algo de ventaja. Y lo encontró... justo entre las piernas de Katara.
-Ah-Aang...
-Shh...
Las uñas de Katara se clavaron en los hombros de él y su espalda se arqueó al sentir la alargada presión que se adentraba en su cuerpo con sencillez.
El maestro-aire dejó salir un leve gruñido en el momento en que las piernas de su esposa rodearon su torso, enganchada, sin deseos de soltarse...justo como Aang lo deseaba.
Su ritmo era lento y silencioso, -casi cuidadoso - . Respiraba profundamente cada vez que se introducía en ella y las caricias eran tan esmeras y a la vez posesivas.
Katara estuvo a punto de soltar un grito, mas éste se ahogó dentro de la garganta de su esposo. Aang había atrapado uno de sus pechos, a lo que Katara respondió con un firme choque entre sus caderas.
Aang aguantó un gemido y deshizo el beso solo para atrapar el labio inferior de ella entre sus dientes. Katara se aferró a sus hombros con mas fuerza, su cuerpo despegándose del escritorio.
-Aang...- Suplicó.
Él reaccionó y sujetó su trasero con firmeza, deleitándose con la suavidad de la piel de su esposa. El placer se apoderaba de la fuerza en las rodillas del Avatar, forzándole a caer sobre el suelo, un seco golpe anunciando su aterrizaje.
Katara soltó una risita que volvió a sus pulmones en cuanto los dientes de Aang se toparon con uno de sus pezones; sin embargo, había olvidado que ella era quien tenía el control ahora.
La morena apretó los dientes y -acumulando la poca energía que le quedaba- se embistió contra su cadera, hundiendo el falo de Aang en lo más profundo de su ser. Katara reconoció la cálida sensación que se precipitó en sus entrañas, su agotando cuerpo cayendo sobre el pecho de su derrotado esposo.
Los minutos pasaron y en cuanto recuperó el aliento sus brazos de rodearon la cintura de Katara, quien para estas alturas ya se había quedado profundamente dormida.
-Te equivocaste, amorcito...- Dijo Aang mientras contemplaba el adormitado cuerpo que descansaba sobre su pecho.- Eso no estuvo tan mal...- Acarició su cabello.- De hecho...- Besó su frente.- ...ha sido lo mejor que hemos hecho.
-o-o
Gracias por leer.
