Bien, éste es de esos fics que en serio digo:"Pffwa... Me quedó bien hermoso!"
Pero serás tú quien juzgue eso x3
Todo comenzó a inicios de mes, cuando me tocó ver un documental acerca de las luciérnagas y dije "Hmm, apuesto a que Katara jamás ha visto luciérnagas. Porque...pffft, el Polo Sur.". Por cierto, ¿recuerdan que Varrick comentó que había crecido en una granja?, pues yo me pregunto...¿hay granjas en el Polo Sur?
Ok, fuera de eso.
Podemos decir que se sitúa durante el cómic "La búsqueda." en algún momento en el que el grupo acampara en un bosque (no, no en el bosque del olvido...solo, un bosque...)
Avatar: El último maestro-aire no me pertenece.
Clasificación: T
-o-o
Luciérnaga.
El familiar sonido parecía hacer eco a la distancia.
-Psst...
Aang soltó un leve gruñido y se giró sobre una de las patas del enorme bisonte.
-Psst, Aang.- Le escuchó llamar a la femenina voz.
Su hombro se sacudía con notable ímpetu.
-Aang, despierta.- Murmuraba en su oído con el sigilo suficiente para evitar despertar a los demás.
-Hmm...¿Kat...?
La joven detuvo sus palabras con un dedo índice, el otro cercano a sus propios labios.
-Shh. Ven conmigo.- Y sin esperar respuesta alguna, tomó su mano y le ayudó a ponerse de pie.
El aroma a leña incinerada de la ahora extinta fogata se apoderó de sus fosas nasales y la somnolencia se evaporó de su cuerpo tan pronto sus ojos hallaron el nocturno cielo. Había luna llena.
-Katara.- Las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa traviesa.
-Aang.- Respondió, juguetonamente devolviendo el gesto.- Vamos, quiero mostrarte algo.
Las manos de Katara se cerraron alrededor de las de Aang y se apresuró a correr en dirección al bosque, adentrándose entre los frondosos árboles en los cuales la primavera había dejado su marca. El joven no dijo palabra alguna mientras se dejaba guiar por la oscuridad sin siquiera saber a donde se dirigían exactamente.
-¿Katara?- Llamó notando como la velocidad en los pasos de la joven maestra-agua disminuía.
-Ya casi llegamos.- Dijo volteando a dos lugares distintos antes de decidirse por el primero que había visto.- Sólo un poco más.- Agregó, sus pasos ahora permitiendo que su novio caminase a su lado.
Aang le miró confundido y dio un leve apretón a su mano. Los azules ojos hallaron los suyos gracias a la luz de la luna. Katara le obsequió una pequeña sonrisa antes de que su mirada se posara sobre un punto detrás de él.
-Ahí es.- Murmuró acercándose lentamente.
Aang parpadeó un par de veces mientras sus pupilas se acostumbraban al danzante brillo que emergía detrás de una gran roca. Katara se ocultó tras la misma y Aang imitó su acción antes de volver la vista hacia el cautivante paisaje frente a ellos.
-¿Sabes qué son?- Preguntó señalando vagamente los danzantes puntos que parpadeaban sin ritmo alguno.
-¿Te refieres a las luciérnagas?- Preguntó un tanto desconcertado ante las palabras de su novia.
-Luciérnagas.- Repitió.
-Son insectos.
Una pizca de temor se alojó en los azules ojos en cuanto se percató de cómo una luciérnaga se acercaba a ellos y Aang se tensó un poco al sentir la firmeza con que Katara sujetaba su camisa. El pequeño punto luminoso se posó cuidadosamente sobre la nariz de ella.
Aang soltó una risita.
-Vaya, tengo competencia.- Bromeó acercando una mano a la nariz de Katara y la luciérnaga emigró a su dedo índice.
Katara parpadeó un par de veces, recapacitando las palabras de su novio.
-¿Competencia?- Repitió divertida al momento en que el insecto abandonaba el dedo de su novio y retomaba su lugar en el aire.
-Sí.- Afirmó rozando su mano con la de ella discretamente.- Estamos en medio de un ritual.
-¿De verdad?- Cuestionó curiosa.
Aang asintió y sus mejillas se tornaron rojizas.
-Un ritual de apareamiento.- Explicó desviando la mirada hacia el espectáculo.- Las hembras brillan y los machos deben imitar sus destellos.
-Entonces, si dos luciérnagas se sincronizan...- Hizo una pausa, percatándose de lo ligeramente incómoda que se estaba tornando la conversación.
-Sí.
-Oh...- Un escalofrío recorrió la espalda de Katara en cuanto sintió la mano de Aang tomar la suya en silencio.- Eso me recuerda a algo.- Dijo captando la atención de su novio.- Hace un tiempo me comentaste acerca de los Chakras, ¿recuerdas?
Aang asintió.
-Bueno, el Chakra de la luz es el que se vincula a la conexión de todo, ¿cierto?- Preguntó al aire y su pensativa mirada se clavó en un par de afortunadas luciérnagas cuyos destellos se coordinaban a la perfección.- El Chakra de la luz.
-Son dos luces distintas...- Reflexionó Aang.- ...que parpadean a mismo tiempo.
-Como dos corazones separados.
-Que palpitan como uno.- Dijeron a unisono.
Aang no tardó en sentir el peso de su novia acurrucándose en su pecho. Katara soltó un suspiro.
-Jamás vi algo tan hermoso.
-Yo sí.- Comentó mostrándose soberbio.
Katara le lanzó una mirada que aunque en verdad representaba disgusto, optó por exagerar con tal de seguirle el juego.
-¿Qué pasa?- Cuestionó tomando una de sus mejillas y provocando que su semblante se relajase.- ¿Acaso nunca te has mirado al espejo?
-¡Aang!- Las mejillas de Katara se ruborizaron y no pudo evitar no darle aquel juguetón golpe sobre el pecho.
Aang soltó una carcajada y pronto ella se le unió, sus brazos ahora alrededor de su cuello mientras él hallaba comodidad al recostarse contra la roca.
Katara sonrió ante el par de luciérnagas que pasaron por el espacio entre ellos y el singular brillo revoloteando por el rostro de su novia logró sacarle una sonrisa al joven Avatar. Katara atrapó su rostro entre sus manos antes de acercarse a él y plantar un beso sobre sus labios.
-Tenías razón después de todo.- Comentó Katara, un tenue rubor en sus mejillas.- Esto es sin duda mejor que en los viejos tiempos.
-o-o
Gracias por leer.
