Clasificación- T
Madrugada.
Su voz es baja y el aliento que se le escapa de los labios hormiguea el aire sobre su rostro.
-Sokka va a matarme, ¿no es verdad?
Ella responde con una risita débil y casi inaudible.
-No lo creo.- Murmura acercándose aún más al desnudo cuerpo al de su novio, una de sus manos encontrando su pecho y comienza a trazar patrones invisibles sobre el mismo. Su corazón late con fuerza bajo la tibia piel del joven Avatar.- Debió verlo venir al dejarnos viajar solos.
Aang sonrió.
-A estas alturas debió imaginar que sucedería, estuviera él o no.- Bromeó sacándole una sonrisa a la morena.
-Entonces me alegro de que fuera la segunda opción. Habría sido incómodo sabiendo que estaría por aquí.- Dijo acurrucándose, uno de sus dedos acariciando los labios de su novio, mejor amigo, y ahora, amante.
El joven maestro-aire se giró para hallar el rostro de su novia y con sus manos sujetándole las mejillas plantó un beso sobre su frente.
-Creo que podría acostumbrarme a viajar así.- Murmuró.- De hecho, no puedo verme viajando sin ti.
Las comisura de los ojos de la chica pronto se llenaron de lágrimas.
-Entonces somos dos.- Respondió deslizando ambos brazos por los hombros de Aang. Suspiró.- No sé si hubiera podido aguantar más tiempo sin...
Aang aprovechó la tímida pausa y dio un corto beso a sus labios.
-¿Sin qué?- Susurró fingiendo no saber a lo que su novia se refería.
-Tú sabes...sin hacer...- Respondió desviando la mirada.
-Oh.-Una sonrisa traviesa cruzo por los labios de Aang mientras se alzaba sobre uno de sus codos.- insinúas que sé hacerlo.
-¡Aang!- Exclamó dándole un leve golpe en el hombro mientras el rubor en sus mejillas aumentaba. Aang soltó una carcajada, se abrazó a la cintura de su novia y con un poco de ayuda de su aire-control desprendió el cuerpo de Katara de entre las sábanas y ambos giraron al otro lado de la cama.
Le había tomado totalmente desprevenida y Aang adoraba cada vez que eso sucedía. La fina mano de Katara halló su mejilla solo para dar una vuelta y terminar sobre él, sus codos apoyados a los lados de Aang.
-Estás loco.
Las mejillas de Katara se ruborizaron una vez más y frotó su nariz contra la de él.
-Quizás...- Respondió abrazando su cintura.- Pero tengo una buena razón para estarlo.
-o-o
Estuve revisando una carpeta de historias que tengo incompletas y me encontré esta cosita vagando, y ya que no he actualizado esta historia desde el inicio del año (sin mencionar que le atiné a la letra...) decidí dejarla por acá.
No estoy muy segura de si ya la había subido, revisé algunos fics donde pensé que estaría y como ya no la encontré pues...ahí la tienes.
Gracias por leer.
