Cuando el tren partió, Sophie y Harry se acomodaron en el vagón donde sus padres lees habían subido previamente sus baúles. Cinco minutos más tarde se les había unido Ron Weasley, un amigo de Harry que tenía su misma edad.

Cuando llevaban un buen rato allí, apareció una chica que ninguno de los tres conocía, se trataba de Hermione Granger, que como dijo, era hija de muggles y que sus padres eran dentistas. Cuando se presentaron los otros tres Sophie le dijo que ella también era hija de muggles y en su caso, su padre era agente del FBI y su madre era escritora de cuentos infantiles y ama de casa.

Ya estando todos acomodados, apareció la señora del carrito y Harry y Sophie se dispusieron a comprar un poco de todo para compartirlo con ron y Hermione. Se llevaron el resto del viaje hablando de la casa en la que querían estar mientras se comían las golosinas. Todos coincidieron en que querían estar en Gryffindor ya que parecía que dodos tenían la cualidad de esa casa, eran valientes como nadie.