Capitulo 5
Hermione despertó temprano, con dolor de cabeza y los ojos hinchados. Apenas tomó conciencia que todo lo que recordaba no era una pesadilla, se hizo un ovillo con la almohada y trato de resistir el frio que se colaba poco a poco bajo su piel. Por un momento tuvo la tentación de avisar y reportarse enferma, pero desistió pensando que terminaría enfermándose de verdad, por lo que se levanto, tomó una larga ducha tibia, se puso ropa abrigada y partió a trabajar deseando de todo corazón ser metamorfomaga para evitarse las miradas curiosas que, estaba segura, tendría que enfrentar.
Fue la primera en llegar y rápidamente se atrincheró en su escritorio. La calma no duró mucho ya que Marie asomó la cabeza por la puerta de su oficina con aspecto desencajado.
-Están convocando a todos en el callejón Diagon, hay incendios por todas partes, debe apresurarse- y cerró la puerta sin dar mas explicaciones. Hermione se levanto de un salto de su escritorio y corrió hacia los ascensores varita en mano.
Al llegar al Callejón Diagon todo era caos de humo, agua y gritos. Magos y Brujas corrían con sus varitas levantadas tratando de sofocar los pequeños y escurridizos fuegos que aparecían repentinamente y desaparecían tras el grito de "aguamenti" dado por el que se encontrara mas cerca. Un escuadrón de magos usaba sus varitas como detectores de humo y calor, corriendo a todo lo largo de los callejones y dando la alarma cada vez que se iniciaba un fuego. Los aurores trataban de mantener a raya a los curiosos para evitar que estorbaran el trabajo de los demás.
Hermione logró divisar a Harry corriendo como una exhalación hacia Flourish y Blotts y corrió tras el. Logro alcanzarlo en la puerta de establecimiento y lo tomó de un brazo.
Harry ¡que está pasando?- dijo respirando entrecortadamente y sobándose la punzada en el costado que le había dejado la carrera.
No sabemos. Los incendios no son grandes pero no podemos controlarlos. Apagamos uno y comienza otro. No encontramos que los provoca….- dijo Harry agitando su varita y rociando agua a las paredes de la librería.- Ayúdame a mojar el resto de las tiendas. Todo… paredes, pisos y techos, no sabemos de donde viene el fuego.
Déjame a mí la librería- dijo Hermione y entrando decididamente grito- ¡Impervius! ¡Aguamenti!- logrando con el doble hechizo proteger libros y paredes. Continuaron su recorrido entrando en los locales aledaños tratando de detectar la fuente del fuego.
¡POTTER!- la voz de un auror alto y corpulento los paró en seco- Malfoy descubrió algo. Ven rápido a la Heladería- dijo y cruzó la calle dando zancadas.
Harry y Hermione fueron tras él y cuando llegaron descubrieron a Draco Malfoy, empapado de pies a cabeza y con la cara manchada de hollín, enseñándoles algo a un par de aurores.
Potter, creo que se lo que provoca todo esto.- dijo alargándole un pote de helado en donde descansaban tres huevos rojos, casi transparentes y del tamaño de un cuesco de aceituna que despedían calor - son huevos de Ashwinder. Los encontré por un rastro de humo entre los barriles de helado, no pudieron eclosionar por la baja temperatura.
¿Qué son los Ashwinder?- pregunto una auror bajita acercándose a mirar.
Son gusanos de fuego. Crecen desde un fuego mágico y se multiplican poniendo estos huevos. No son peligrosos, pero hay que encontrar los nidos y darles con un hechizo congelante.- Explicó Draco.
Bien… Avisen al Departamento de Control de Plagas ¡Rápido! Benson lleva esos huevos- dijo Harry enérgico- Malfoy quédate, quiero hablar contigo.
Una vez que los aurores se hubieron alejado. Harry se volteó enfrentando a Draco.
Quiero saber donde estuviste desde que saliste ayer del Ministerio hasta hoy.- le espetó Harry con voz cortante.
Que pasa Potter ¿Acaso soy sospechoso de algo?- dijo Draco arrastrando las palabras con un tono arrogante y desviando levemente la mirada hacia Hermione quien lo observaba con cara de asombro- ¿Qué te estas imaginando?
Creo que es muy sospechoso que en dos situaciones de emergencia hayas sido precisamente tu quien dio con la solución.- Harry lo miraba con los ojos entrecerrados y apretando firmemente su varita. Draco palideció y se llevó una mano al bolsillo de su túnica desde donde saco su varita y la mantuvo apuntando al suelo.
Y que pasa con eso Potter… ¿Continuas con el complejo de héroe?.- Draco dio un paso hacia Harry, lo que hizo que Hermione se adelantara y se interpusiera entre ellos.
¡Cálmense los dos! Están iniciando un espectáculo.- dijo mirando furtivamente alrededor- por que no continuamos esto en el Ministerio.
Que responda primero, no le llevara tanto tiempo- Harry lo miraba directo a los ojos desafiante.
Draco le dio una larga mirada evaluativa con sus ojos fríos y respondió con voz neutra.
Reconocí la fiebre del Kneazle por que la tuve cuando niño. Mi abuelo tenía un criadero y los exportaba como mascotas. Allí me contagie en unas vacaciones de verano, puedes verificarlo en los registros de la enfermería de Hogwarts en donde me hicieron el ultimo control. Reconocí los huevos porque son un ingrediente mágico esencial en varias pociones curativas para dragones y salamandras- Hizo una pausa como esperando que lo interrumpieran y luego continuó- Ayer me quedé trabajando hasta mas tarde en el Ministerio. Granger vio cuando me fui. Cené en un restaurante llamado "La Luna sonriente" junto a Theodore Nott y Pansy Parkinson. Me retire desde el restaurante a mi casa en las afueras de Londres, en donde me recibió mi elfina. No volví a salir de allí hasta hoy en la mañana cuando me presenté directamente al Ministerio y se me ordenó ponerme a disposición de los aurores. ¿Algo mas o puedo irme?- Se veía fastidiado. Harry asintió y se hizo a un lado dándole el paso. Draco recuperó su pose altiva y se alejó haciendo ondear su túnica mientras sorteaba los charcos de agua.
Harry ¿Qué estas pensando?- preguntó Hermione
Su historia concuerda en todo, menos en el tiempo que duró el trayecto que hizo desde el Ministerio al Restaurant. Se desvió en alguna parte.
¿Cómo lo sabes?
Herm, te dije que lo vigilaría. Se que estuvo toda la tarde en el Ministerio y se la hora en que se retiró. Vi los registros de entrada y salida. Y se la hora en que llegó al restaurant por que yo mismo lo vi entrar. Algo hizo en ese lapso y no nos lo dijo.
Fue a dejarme a mi casa- dijo Hermione con voz casi inaudible- Salimos tarde y yo estaba cansada y fastidiada por….Bueno me imagino que a estas alturas ya lo sabes…Se ofreció a llevarme en su auto y yo acepté. Creo que ese es el desvío que falta.
Mmm…Puede ser- dijo Harry no muy convencido y echó a andar hacia el grupo de aurores que se estaba congregando a la entrada del callejón- ¿No pensaste que podría ser peligroso ir sola con el?
Se cuidarme Harry y llevaba mi varita empuñada. Recuerda que trabajo con el todo el día.
Aun así. Además estos hechos no son casualidades. Alguien los está orquestando y perfectamente podría ser Malfoy o alguien por encargo de él.
Se de sobra que Malfoy no puede ser catalogado exactamente como una buena persona, pero estos incidentes no parecen cosa suya. Hasta ahora no han pasado de ser actos vandálicos sin mayores consecuencias… Incluso el brote de fiebre no fue tan peligroso. Es una enfermedad molesta y contagiosa pero no mortal.- Hermione se veía desconcertada- No veo con que fin.
También me parece raro. Es como si alguien quisiera crear situaciones de caos pero nada más grave y Malfoy ha demostrado ser capaz de cosas peores que esto. Nada me concuerda excepto que es quien ha logrado "adivinar" la solución a tiempo.- Caminaron un trecho en silencio. Harry miró de reojo a Hermione evaluando sus ojos hinchados y enrojecidos que delataban la mala noche pasada.
Pasando a otro tema...Cena romántica con Ginny?- dijo Hermione dándole un leve codazo de broma, pero su expresión varió al ver que Harry se mostraba visiblemente incomodo.
No… Cené con Ron.
¿Ron estuvo en Londres hasta esa hora?- dijo parando en seco, la mirada de incredulidad de Hermione lo decía todo
Luna nos mandó una lechuza, a Ginny y a mí, donde nos pidió que no te contactáramos por que querías estar sola. Cuando Ron me llamó para invitarme a cenar, me dijo que ya había hablado contigo y que había aclarado las cosas.- Harry se sentía aun mas incomodo por la situación.
No habló. Me mandó una lechuza con una cortísima carta en donde terminaba nuestra relación.- Sentía una furia ciega levantarse dentro de ella al pensar que, si Ron hubiese querido, podría haber dado la cara. Comenzó a caminar más rápido. Deseaba solamente alejarse de todo y de todos.
Herm, todos estamos conmocionados. Molly hasta le envió un vociferador pidiendo explicaciones, Ginny ni siquiera lo habla…- Hermione lo interrumpió
Harry… lo siento no quiero seguir hablando de esto. Necesito darme una ducha, cambiarme ropa y volver a mi trabajo. No creo que sea necesario que siga aquí ahora que esta todo controlado.
Hermione por favor… Si puedo hacer algo por ti. Lo que sea, solo dime.
Gracias Harry- lo abrazo y se despidió con un beso - Nos vemos- y apurando el paso salió del callejón intentando con todas sus fuerzas tragarse las lágrimas que luchaban por salir.
La figura encapuchada se encontraba de rodilla frente al trono con serpientes talladas. Su túnica negra subía y bajaba, rápida y rítmicamente, a la altura del pecho. Se paso una mano por la frente tratando de detener el sudor frio.
Perdón mi señor, las cosas no salieron como las planeamos. El callejón no ardió como esperaba… Había muchos aurores... Tuve que escapar… Tuve miedo que me atraparan- al hombre le temblaba la voz y parecía a punto de echarse a llorar mientras encogía aún mas su cuerpo frente a la figura encapuchada que permanecía sentada y silenciosa frente a el- Perdóneme mi señor, soy su fiel sirviente, su mas humilde vasallo…
Tendrás que planear mejor las cosas en el futuro- lo interrumpió la voz sibilante- Sin embargo yo no voy a castigarte por esta torpeza. Ya sabes lo que tienes que hacer.
Si mi señor…- la mano temblorosa del hombre asomó entre los pliegues de su túnica y apuntó cuidadosamente la varita al centro de su propio estomago- Crucio!
El rayo hizo que convulsionara y dejo de hacer efecto solo cuando la varita cayó de la mano agarrotada del hombre. El grito que lanzó quedó rebotando en las paredes de piedra por más tiempo.
Ha pasado la semana y ya es viernes. La curiosidad y los cuchicheos han amainado algo al no haber respuesta visible de su parte a los nuevos artículos de Corazón de bruja, que siguen paso a paso los romances y aventuras del Seleccionado de Quiditch en general y de Ron Weasley en particular. A esto ha contribuido también el hecho de que, simplemente, no se ha dejado ver por nadie más que Marie, enclaustrándose en su oficina desde temprano y no saliendo, ni siquiera a almorzar, hasta pasada la hora de salida.
Después de rechazar una serie de invitaciones a comer, conversar, tomar café y un largo etcétera provenientes de sus amigos, incluidos Molly, Neville y George, decidió enviarles una misma carta a todos "Estoy bien. Solo necesito estar sola un tiempo para pensar. No estoy enojada con ustedes, al contrario los quiero más que nunca. Gracias por su preocupación y afecto"
Hermione mira por la ventana de su oficina en el momento justo en que una hoja seca hace cabriolas al son de una leve brisa. Se acerca su cumpleaños y eso la pone melancólica pues no tiene ánimos de celebrar y tampoco sabe con quien. Podría visitar a sus padres, quienes se retiraron para vivir en Australia (menuda ironía) o salir a algún restaurant con Luna y Neville o tal vez será mejor quedarse en casa, ponerse su pijama, ver una película comiendo helado y pretender que no pasa nada.
Nunca fue de muchos amigos y su actual situación la ha dejado varada pues los años anteriores siempre celebraba en casa de la familia Weasley y ahora se sentía incomoda incluso con Ginny.
Dejó de meditar en la penumbra de su oficina y cogió su abrigo para irse a casa. Ya pasaba bastante la hora de salida.
Al abrir su puerta escucho la música. Empezó a sentir una sensación extraña, como si las notas de la melodía se transformaran en una corriente de sonido que reptara por la alfombra, subiera por sus piernas, se adueñara de su centro en cada escala, recorriera sus brazos hasta sus manos y rodearan su cabeza envolviéndola completamente. La sensación era cautivante y la incitaba a buscar la fuente desde donde nacía.
Cruzo silenciosamente el pequeño vestíbulo siguiendo la música, entreabrió un poco la puerta de la oficina de Malfoy y se quedó embobada contemplando como Draco tocaba el cello en plena concentración, con los ojos cerrados, los labios entreabiertos y ligeramente húmedos, pulsando ágilmente las cuerdas con los dedos pálidos contrastando sobre el color caoba de la madera, el arco acariciando las cuerdas y un mechón de pelo caído sobre su frente. Se había sacado la túnica y su camisa blanca y semiabierta dejaba adivinar los movimientos de los músculos de sus brazos y espaldas en perfecta sincronía con la melodía que ejecutaba.
Despacio y callada se instaló con los ojos cerrados en el sillón frente a Malfoy para escucharlo, mientras miles de mariposas revoloteaban en su estomago y sentía el cosquilleo de la música sobre su piel.
Draco tocó la ultima nota abrió los ojos y dio un salto de sorpresa al descubrirla.
¡Granger!... ¿Qué haces aquí? Pensé que estaba solo- dijo turbado
Lo siento. No quise molestarte- Hermione se paró del sillón de un salto y tratando de disimular su vergüenza por la intromisión en algo que, a todas luces, era absolutamente privado- Lo siento… Ya me voy, discúlpame…Es solo que esa música era hipnótica y yo… no se que me pasó. Lo siento Malfoy. Debo irme.
No te disculpes. Bach era un mago, se supone que su música debe ser así.
Bach?
Mas precisamente la Suite n° 1 para cello, preludio. Es lo que estaba tocando…- dijo mientras guardaba el cello en su estuche- pero para que cause efecto debe ser interpretada por un mago.
Nunca hubiera imaginado que tocabas un instrumento…- lo dijo sin pensar, solo sorprendida por el descubrimiento.
Claro, seguro tu y tus amiguitos creen que solo soy un mortífago sediento de sangre y venganza contra los nacidos muggles y sangres mezcladas.- su sarcasmo fue brutal dejando traslucir su amargura- No pueden siquiera vislumbrar mas allá de sus narices. Y me tachan de racista y me cuelgan el cartel que mas les acomode sin siquiera darse el trabajo de pensar, aunque sea por un momento, que pueden estar equivocados. En este mundo no todo es negro o blanco Granger, puedes encontrar diferentes matices. Ahora si me disculpas, debo irme.- dijo guardando el estuche con el cello en un pequeño armario el que cerro con un golpe suave.
¿Por qué volviste?- dijo Hermione. La luz que se filtraba a duras penas por la ventana casi no dejaba ver sus facciones, por lo que Draco interpretó la pregunta por el tono de su voz, suave, sin sombra de sarcasmo.
Eso es algo que no te responderé Granger, tienes que aprender a no hacer preguntas tan intimas. Ya te lo dije una vez. Podemos ser buenos compañeros de trabajo pero dudo que lleguemos a ser amigos.- dijo saliendo de la oficina- Nos vemos.
Malfoy espera…- Hermione no entendía que la impulsaba pero no pensaba detenerse, quizás aun estaba bajo el influjo de la música o era algo que percibió a nivel subconsciente lo que la hizo decir en voz baja y un poco insegura- ¿Vamos a la cafetería a comer algo?
En cuanto las palabras salieron de su boca se arrepintió. Draco la miraba fijamente entre la sorpresa y la sospecha. Se tardó unos segundos en responder.
La cafetería esta cerrada a esta hora Granger
Bien, será otro día- dijo con una sonrisa. Recogió su abrigo y su bolso y comenzó a caminar hacia los ascensores, Draco la alcanzó de dos zancadas.
En Rumania tuve un amigo con el que salía a comer de vez en cuando… Comida muggle. Ya sabes, hamburguesas y esas cosas. Supongo que conoces algún sitio de esos.
Claro, hay uno cerca de aquí- Hermione apenas logró articular las palabras por la sorpresa.
Vamos con una condición Granger- su mirada se hizo intensa- Nada de preguntas molestas. Podemos conversar de lo que se te antoje pero el filtro lo pongo yo.
Por mi esta bien.
Ok, vamos. Quizás resulte que no eres tan fastidiosa como aparentas- dijo con una sonrisa burlona, sosteniendo la reja del ascensor que segundos después se alejaba traqueteando.
Esa noche Hermione se acostó con una sensación de relajo. Si lo meditaba, la salida había sido realmente agradable. Hablaron de cosas intrascendentes, evitando cuidadosamente la mención a sus años en común en Hogwarts, pero aun así la charla había sido fluida y Draco era divertido a su manera acida. Comieron pizza, se rieron y finalmente la fue a dejar hasta la puerta de su edificio. Al parecer las cosas no irían tan mal como imagino la primera vez que lo vio.
Si alguien se hubiera preocupado de mirarles través de la ventana del local, solo hubiera visto a dos jóvenes que comparten una comida y se ríen despreocupadamente después de un día de trabajo. Al menos eso pensó la figura encapuchada que los observaba entre las sombras.
