DISCLAIMER: Los personajes son de la imaginería de la . El movimiento de las piezas sobre este tablero de ajedrez es contribución mía.
Capítulo 10
El día había comenzado con un domingo de tinte gris ante la expectativa de pasar a solas su cumpleaños pero se había convencido que pasar el día en pijamas, leyendo un buen libro acurrucada en su sillón favorito con una taza de chocolate caliente era un verdadero lujo. Sin embargo sus planes se vieron rápidamente frustrados. Hacia mediodía comenzó un desfile de lechuzas portando saludos y regalos, incluida una torta de frutas de aspecto algo extraño de parte de Hagrid, un juego de gorro, guantes y bufanda con adornos piel de dragón enviado por Charly y una chaqueta tejida de parte de Molly y Arthur Weasley, lo que la obligaba a abrir y cerrar el ventanal de su balcón, pues debía mantener a las aves en la cocina mientras se recuperaban del viaje, para no levantar sospechas de los vecinos.
Almorzó macarrones con queso frente al televisor (su único lujo muggle), viendo una comedia romántica que tuvo la virtud de sacarle sonrisas y lágrimas a partes iguales.
Por la tarde se dedicó a escribir notas de agradecimiento y a soltar las lechuzas una a una a intervalos regulares y sintió una breve punzada al notar que Ron no había enviado ni una miserable tarjeta.
Cuando por fin logro acomodarse eran pasadas las seis de la tarde y justo cuando daba el segundo sorbo a su taza de chocolate sonó el timbre.
-SORPRESA¡ - Ginny se lanzó en un apretado abrazo- Cámbiate que vamos a salir. Nos están esperando en el Caldero Chorreante.
No hubo excusa que sirviera y Hermione se vio arrastrada por una eufórica Ginny a una ducha, cambio de ropa, peinado y maquillaje en menos de media hora, para después salir a toda prisa.
La velada fue agradable y sirvió para que Hermione cambiara un rato el rumbo de sus pensamientos riéndose de buena gana de todas las anécdotas. Sin embargo, en algún punto de la noche y al ver a sus amigos reunidos, le gano la nostalgia y su ánimo empezó a decaer hasta niveles peligrosos.
- Hermione ¿Te sientes bien? Llevas mucho rato callada- la pregunta se la hizo Ginny al oído, mientras a su alrededor sus amigos mantenían una alegre conversación alrededor de la mesa.
- Tranquila Hermione. Algún día estaremos todos de nuevo. - Luna puso su mano suavemente sobre su brazo, mirándola fijamente con sus brillantes ojos grises- Además no es tan incómodo como piensas. Es como jugar a no decir una palabra y la elegida esta noche es "Ron".
Hermione no supo que decir. Se limitó a asentir mientras sentía como se le humedecían los ojos. En verdad debería estar agradecida, sus amigos quisieron hacerle un regalo especial y ella iba a disfrutarlo. Harry la miro desde el otro extremo de la mesa, fue el único que se dio cuenta de su lapsus, le guiño un ojo y ella le respondió con una sonrisa sintiéndose mucho mejor.
Todo hubiera ido bien, todo hubiera sido tan perfecto como para dejarla en una sensación de plenitud si al salir del local no se hubiera encontrado frente a frente con un azorado Ron Weasley.
- Hola Hermione- se puso rojo hasta la raíz del pelo al sentir las gélidas miradas de reproche de Harry, Ginny y George- ¿Podemos hablar?
Claro...- Hermione se tomó su tiempo para despedirse de cada uno de sus amigos, dejando a Ron rodeado de un incómodo silencio- ¿Caminamos? Hay un parque cerca.
Partieron en silencio y lentamente, distantes el uno del otro. Era una noche bastante fría y un poco ventosa. Cuando llegaron al parque buscaron un banco vacío y se sentaron frente a frente. Hermione observo a Ron en silencio esperando que comenzara a hablar. El había pedido esa instancia y ella no se la iba a hacer fácil.
Se había dejado el pelo más largo y las puntas de un brillante color cobre se rizaban suavemente contra el cuello de su chaqueta. Sus ojos azules se veían sombríos mientras fijaba la mirada en la punta de sus zapatos. La piel de su rostro estaba tostada, lo que minimizaba sus pecas.
Hermione suspiro. Aunque se negara a admitirlo, aun sentía un par de mariposas dando vueltas por su estómago.
- ¿Podrás perdonarme alguna vez?- Ron hablo sin mirarla- Sé que fui cobarde, pero no soporto sentirme como un canalla... Me porte como un imbécil y no sé cómo arreglar este lio... ¿Podemos volver a ser amigos?... Te necesito Hermione, eres mi mejor amiga y te extraño... Por favor dime algo¡... Grítame, insúltame... lo que quieras... Sé que me lo merezco.
- No quiero gritarte Ron. Me duele, tengo rabia, puedo estar desilusionada pero no te odio- Hermione no pudo resistirse a tocarlo, dándole una ligera caricia en el pelo. Lo soltó de inmediato cuando se dio cuenta que se le estaban empañando los ojos - Solo dame tiempo para acostumbrarme. Siempre fuimos amigos y por lo que pasamos juntos es imposible separarnos del todo... Vamos, se hace tarde y tengo frio.
Al pararse quedaron frente a frente y demasiado cerca el uno del otro. Hermione no pudo dejar de sentir el tenue olor de su piel y caer en la tentación de perderse en esos ojos azules que conocía tan bien.
- Adiós Ron – dijo con voz ronca antes de abrazarlo fuerte y levantar la cabeza para permitirse un último beso con ese placer masoquista tan necesario para olvidar al que un día fue tu amor.
Y justo antes de que sus labios se unieran, un tremendo fogonazo los hizo separarse espantados.
- Idiota¡ te dije que había suficiente luz- dijo una periodista rubia, digna sucesora de Rita Skeeter- Lo siento, por favor continúen. No se molesten por nosotros.
Ron reacciono a tiempo y abrazando a Hermione dio un rápido giro que los dejo en la puerta de su edificio en donde se despidieron apresuradamente y cada uno partió por su lado casi sin mirarse.
- Madre, por favor estoy bien y el medimago dijo que ya puedo regresar al trabajo.- abrochándose la camisa y anudándose una corbata gris con finas líneas negras
Llevaba cuatro días en su departamento, con su madre, Pansy y Theo revoloteando a su alrededor insistiéndole que descansara, llenándolo de mantas y con la chimenea prendida a tope haciéndolo sentir como un pollo adobado y por otra parte con Blaise dándole whisky de fuego a escondidas e insistiéndole en salir a buscar algo de acción, cosa totalmente imposible con la férrea vigilancia materna.
Sintió un inusitado alivio al montar su auto y partir a todo escape hasta el callejón colindante al Ministerio. Nada más llegar a la oficina y antes siquiera de entrar, aterrizo sobre su hombro un memorándum citándolo a la oficina de aurores. Musito un par de maldiciones y tomo el ascensor para bajar al segundo piso.
Cruzo las enormes puertas de roble y fue conducido por una risueña secretaria pelirroja hasta una enorme sala de reuniones en donde se distribuían alrededor de la mesa a lo menos unas veinte personas, presididos por el Ministro en persona, Kingsley Shacklebolt. En ese momento un auror de apellido Proudfoot explicaba una serie de esquemas impresos en un pergamino del tamaño de una pizarra que flotaba en el lado opuesto de la sala.
Draco entró en silencio y se acomodó en una silla entre un auror que no conocía y un funcionario del Departamento de Transporte Mágico. Miro a su alrededor y se dio cuenta que los presentes representaban a todos los departamentos del Ministerio. Presto atención a la exposición del auror.
- "...y es así que podemos deducir que esta seguidilla de incidentes ha ido en aumento en magnitud y gravedad. Sin embargo por sus características erráticas, no ha sido posible vincularlas a organizaciones legales o ilegales, existentes en la actualidad o en el pasado. Es más, por el modus operandi podemos concluir que el o los magos responsables no disponen de grandes recursos y que su dominio de la magia es pobre. Al parecer podría tratarse de alguien joven que no ha llegado al desarrollo de sus potencialidades o de magos adultos con baja capacidad o seriamente dañados, por tanto creemos firmemente que no es necesario alertar a la población mágica arriesgándonos a producir un pánico generalizado que obstaculizaría la investigación y la captura de los involucrados. Si es necesario dar a conocer algunos hechos para que la ciudadanía sea precavida y pueda, a su vez, alertarnos de acciones o eventos sospechosos que nos den mayores indicios para continuar la investigación."
- Gracias Proudfoot, creo que ya tenemos más claro el panorama- Shacklebolt se puso de pie y comenzó a dar las instrucciones - Bien. Una orden común para todos es estar en alerta permanente. Esto quiere decir que cada uno deberá redoblar los esfuerzos en pro de la seguridad. Revisar cada medio de transporte antes de ponerlo en funcionamiento. Mantener bajo vigilancia los lugares públicos que concentren gran cantidad de magos y brujas, especialmente el Callejón Diagon, San Mungo, Gringotts, Hogsmeade, estaciones de tren y estadios de quidditch. Y sean cuidadosos, quiero vigilancia discreta. Fijen reunión con el director de El Profeta, iniciaremos una campaña de alerta a la población.
- Sr. Ministro ¿No será contraproducente? Podemos provocar una ola de pánico que alertará a los culpables... - Harry se detuvo ante un gesto pausado del Ministro.
- No quiero correr riesgos Harry, los rumores ya han comenzado y no hay nada más peligroso que historias disparatadas dando vueltas de boca en boca. Spinks se hará cargo de los comunicados y de mantener a raya a Rita Skeeter - y señalo a un mago bajito con pelo cano y ojos inteligentes sentado a su derecha- Bien si no hay más que añadir, damos por terminado... Y recuerden el lema es Vigilancia y Discreción.
Lentamente todos se fueron retirando con rostros preocupados. Draco imagino el tenor de las reuniones previas al ascenso de Voldemort y tuvo un estremecimiento involuntario. Con ministros como Cornelius Fudge no tuvieron ni una oportunidad de hacer algo inteligente. Pero Shacklebolt definitivamente estaba hecho de otra pasta.
Iba camino del ascensor cuando escucho la voz de su jefe, Louis Parker, tras de él.
- Espere sr. Malfoy, voy con Ud.- dijo echando a andar a su lado- ¿Primer día después de su incidente?, espero que este totalmente recuperado. Me alegro que haya logrado congeniar con la Srta. Granger, es una mujer muy inteligente y capaz a la que tengo un profundo respero y cariño. Aunque debo confesar que tiene un carácter algo difícil... obstinada diría yo.
Draco se libró de contestar entrando rápidamente al ascensor atestado y fingiendo un pequeño ataque de tos. De pronto se percató alarmado qué cualquier atisbo de crítica hacia Granger no le sentaba bien.
Una vez que se hubieron anunciado entraron rápidamente a la oficina de Hermione, quien estaba sentada frente a su escritorio con un alto de pergaminos y anotaciones, que le dieron la pista a Malfoy de que el incidente en el hielo no estaba del todo olvidado. Al verlos entrar se levantó rápidamente para saludarlos y poner disimuladamente algunos pergaminos en blanco sobre los títulos más comprometedores.
- Sr. Director, buenos días- dijo rápidamente- Tome asiento por favor... Malfoy, que bien que estés de vuelta.
- Srta. Granger, un gusto como siempre. Quería tener una pequeña reunión con ustedes dos. – dijo Parker acomodándose- Como sabrá estamos frente a circunstancias inusuales...
- Circunstancias que deben haberse tratado en la reunión de hoy a la que no fui invitada...-
- ¿Desean café? – Malfoy interrumpió a Hermione lanzándole una mirada de "No la cagues, ya te cuento"- Creo que esa reunión era más interesante para mí que para ti, ya que fui un afectado directo de esas "circunstancias especiales".
- No para mi Malfoy, gracias. – dijo Parker sentándose en una silla frente a Hermione- Vamos al punto. Como ambos saben se acerca la fecha de nuestro evento anual de recaudación de fondos. Hasta el año pasado era organizado por Thomas y su esposa pero por estas fechas ambos se encuentran en viaje de placer en Sudamérica. Es por esto que necesito su colaboración... de los dos.
- Pero... Tenemos mucho trabajo. Hay salidas a terreno programadas para las próximas tres semanas y Malfoy debe terminar una serie de pociones para la colonia de centauros de Hogwarts...
- Srta. Granger, no me está entendiendo. Un miembro de esta oficina fue atacado... intencionadamente o al azar, por lo tanto se suspenden las salidas a terreno hasta nuevo aviso.
- Pero...- Hermione miró a Draco quien seguía tranquilamente tomando su café – Yo no tengo experiencia en esas materias.
- Yo si – Draco miro a Hermione casi retándola a decir una pesadez- No de primera mano, pero si lo suficiente como para hacerme cargo con un poco de ayuda. Se trata de planificación ¿no? No es tan diferente a organizar un laboratorio y manejo bastante bien etiqueta y protocolo.
- Bien, está decidido. Y Hermione, por favor, tome esto sin tanta seriedad. Imagino que algo de glamour será divertido para una jovencita como Ud., relájese. Piense en esto como una experiencia educativa...- La mirada de Hermione le hizo callar y despedirse apresuradamente.
Apenas salió su jefe, Hermione se volvió enfurecida hacia Draco.
-¿Qué pretendes Malfoy? ¿Congraciarte? – Estaba tan enojada que sus ojos echaban chispas. Ya desde la noche anterior se habían vuelto a torcer las cosas, casi no habia dormido imaginando las posibles consecuencias de su indiscreción y además le dolía la cabeza. Su ánimo no era el más tolerante – ¿Sabes cuánto me ha costado que me tomen en serio y que no se piense que estoy aquí solo por mi amistad con Harry Potter? ¿Nos vamos a dedicar a animar cumpleaños también?
- Cálmate Granger. Esto nos dará tiempo para lo verdaderamente importante.- Tomo unos pergaminos y se los mostro a Hermione- ¡Esto es lo importante! He estado pensando y no estoy completamente seguro de que el ataque haya sido dirigido a mí. Si se tratara de activistas tenebrosos tú eras el blanco lógico. Estaba hecho... El bosque... sin testigos. Te derriban, me aturden y me culpan o me matan. Era el plan perfecto. Tu eliminada y yo encerrado de por vida en Azkabán o muerto.
- Tienes razón...- Hermione ordeno sus pergaminos y se dispuso a mostrárselos a Draco- He estado revisando hechizos y maldiciones para identificar la que te golpeó, pero no logro encontrarla. Ninguna coincide con los efectos en el cuerpo. Literalmente estaba hecha para congelarte por dentro...
- Estas buscando en los libros equivocados – dijo Draco hojeando las notas de Hermione- Lo que me golpeo fue magia oscura que no conozco. Vamos a la Biblioteca Central de Magia, es el único lugar donde podríamos encontrar una pista coherente... Insisto Granger, ese bolso es horrible.
Al salir Draco se acercó al escritorio de Marie y rápidamente le dio algunas instrucciones. Marie asintió con una sonrisa e inmediatamente se puso a escribir en un largo pergamino, mientras un par de portafolios volaban alegremente desde una estantería cercana hasta su escritorio.
Draco la alcanzó en un par de zancadas y sin mucha ceremonia le entregó una bolsa de papel con el logotipo de un famoso diseñador.
- Es para ti. Feliz cumpleaños, pero si no la usas me la devuelves. Tiene el encantamiento indetectable de extensión.
Hermione saco de la bolsa una mochila de cuero negra con detalles de piel de dragón también negros. La solapa tenía una "H" grabada en estilo gótico y los tirantes estaban grabados con runas. Era una bella obra de talabartería, simple a primera vista, pero con detalles de una pieza única. Los ojos de Hermione se abrieron como platos y se quedó muda
- ¡Malfoy!, es preciosa pero es muy... No puedo aceptarla.- Le dijo metiendo la mochila en la bolsa.
- Granger, te la regalo por razones egoístas. Así no tengo que seguir viendo esa monstruosidad que llamas bolso y que hiere profundamente mi sentido del buen gusto.- Le dijo mientras detenía la reja del ascensor para que ella pasara
- ¡Por Merlín Malfoy! Deja mi bolso tranquilo además ¿qué tiene de malo?
El silencio de Draco fue demasiado largo para ignorarlo. Se quedó con la mirada fija en la pequeña manecilla que marcaba el rumbo del ascensor mágico. De repente apretó los labios, inspiro fuerte y con los ojos en llamas pero sin mirar a Hermione le lanzó a la cara parte del veneno que tenía guardado dentro.
- Te dije que era por razones egoístas. Cada vez que veo ese bolso, recuerdo la forma en que golpeaba contra el piso del salón cuando convulsionabas por la maldición cruciatus. Vuelvo a escuchar la risa demente de mi tía Bella dando vueltas a tu alrededor. Ese bolso fue lo único que alcanzaba a ver en ese momento con los ojos entrecerrados, rogando que no se dieran cuenta que no era capaz de apreciar el espectáculo. No es algo para atesorar ¿No te parece?... Ya llegamos.
Salió del ascensor y se adelantó un par de pasos por el pasillo. Hermione lo siguió pero un poco más lento mientras guardaba su bolso junto a la mochila en la bolsa de papel con logo de diseñador.
