nene-san: Muchas gracias ^^
Eagle Gold: Bienvenida de nuevo~
Criss G.R: Yeah, la mayoría son muy malos o están abandonados XD
Rin 2033: Owww x3
vale-fullbuster: La seguiré ^^
Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima
Anteriormente…
Él alzó su espada llameante al aire con un grito de victoria, que fue devuelto por toda su tripulación
"¡SAQUEAR TODO LO QUE HAYA DE VALOR Y LARGAROS!" Le dijo a sus hombres
"¡AYE SIR!" Gritó el gato azul a su lado
Luego, Salamander golpeó mi cabeza contra el mástil, haciendo perder mi conocimiento inmediatamente
Capítulo 2 – Cautiva
Empecé a despertarme, abriendo mis ojos lentamente. No sabía dónde estaba, así que me trasladé a una posición sentada, llevándome rápidamente una mano a mi cabeza por el estridente dolor. Observé que estaba en una habitación oscura y pequeña con paredes y suelo de madera, encerrada tras unos barrotes metálicos.
Al instante los recuerdos inundaron mi mente, ese bastardo me había encerrado aquí ¿verdad? Yo era un fracaso de comandante, unos simples piratas habían derrotado a mis hombres…
De pronto escuché pasos dirigirse hacia mí, por lo que me puse en estado de alerta inmediatamente. Cada vez sonaban más cerca, con lo que no pude evitar sentir un poco de miedo por mi situación actual, después de todo estaba totalmente desarmada e indefensa
Una persona se detuvo delante de la prisión, pero no pude ver de quien se trataba por culpa de la oscuridad, con lo que solo vi una silueta
"¿Qué tal has dormido, comandante Heartfilia?" Su voz burlona resonó por las paredes
Esa voz… yo sabía quién era… "¡SALAMANDER!" Grité indignada, negándome a mostrarle mi debilidad
Él soltó una risa amarga mientras abría la puerta y entraba en la habitación "Deberías tener más cuidado con lo que dices" Habló de forma oscura mientras se acercaba más y más hacia mí
Yo apreté los dientes y gruñí de irritación, dispuesta a atacarle, pero me di cuenta de que había un grillete en mi tobillo que me mantuvo en mi lugar
Salamander estaba ahora de pié justo delante de mí, dándome su sonrisa enfermiza habitual. Él se arrodilló sobre su rodilla izquierda y me cogió de la barbilla, inclinándose hasta mi oído "Si vuelves a mirarme, voy a romper tu precioso cuello" Susurró maliciosamente
No pude evitar tragar saliva audiblemente ante su amenaza y bajar mi rostro obedeciéndole. Después de todo el pirata más peligroso de todo Fiore me tenía como prisionera, podría hacer lo que quisiera conmigo
Salamander hizo un sonido satisfecho por mi obediencia y se levantó "A partir de ahora te dirigirás a mí como capitán"
Yo apreté los dientes por su atrevimiento, pero en estos momentos no me quedaba más remedio "S-Sí, capitán"
Pasaron unos momentos y él no se movió ni hizo ningún ruido en absoluto, por lo que levanté la mirada, para encontrarme con su rostro enfurecido. Él apretó los puños y me cogió del pelo, haciéndome gritar de dolor "Creí haberte dicho que si volvías a mirarme, iba a romper tu precioso cuello" Habló con voz profunda y amenazante, tirando con más fuerza de mi pelo
Las lágrimas empezaron a crearse en mis ojos "¡L-Lo siento!" Grité desesperadamente
Salamander gruñó soltando mi agarre y haciéndome caer de espaldas "Si vuelves a desobedecer, te mataré" Hizo una pausa mientras salía de la celda, cerrando la puerta nuevamente "Nunca debiste meterte con Fairy Tail, Heartfilia" Me dijo con tono de asco mientras se marchaba
Maldije mi debilidad cuando las lágrimas acumuladas empezaron a deslizarse por mi rostro sin remedio. Yo iba a pudrirme en las asquerosas celdas de un pirata, el consejo depositó su fe en mí, y yo les he fallado
Por mi culpa mis hombres fueron heridos y probablemente muchos de ellos muertos, soy una decepción de comandante, Salamander debería haberme matado
No sé cuanto tiempo había pasado desde que me desperté, podrían haber sido horas o minutos, no tenía ninguna noción del tiempo aquí dentro, con la única iluminación procedente de una lámpara de aceite cercana
Volví a oír pasos que se acercaban y recé porque no se tratara de Salamander. Afortunadamente no era su silueta, era una mujer con el pelo largo, y por la poca iluminación que había pude distinguir un destello de color escarlata
Ella deslizó unas prendas de ropa a través de los barrotes "Ponte esto, son órdenes del capitán" Y dicho eso, rápidamente se alejó una vez más
Levanté ambas cejas, ¿por qué me traen ropa? Me levanté para recoger las prendas, observando que era ropa humilde, prácticamente trapos, que estaban remendados con parches en varias zonas. En pocas palabras, Salamander quería humillarme haciéndome poner estos harapos andrajosos.
La parte superior era un top violeta, y la parte inferior un gran faldón azul celeste que me llegaba casi hasta los pies. También había un pañuelo blanco, seguramente para ser usado como diadema
No me quedaba otra opción que ponerme esto, ¿verdad? Suspiré en derrota mientras me quitaba mi uniforme azul de comandante y me vestía con las prendas que me entregaron. No había forma de que pudiese ver el aspecto que tenía con ellas puestas, pero seguro que no era nada glamuroso.
Mi mirada se posó en una tabla de madera fija en la pared, creando como una especie de asiento, y me dirigí hacia ella con tal de descansar un poco, ya que estaba agotada por todo lo sucedido hoy
En cuanto me acosté, y aunque era la cosa más incómoda que podría existir, mis ojos empezaron a cerrarse sin remedio y me quedé dormida antes de que pudiese darme cuenta.
Unos ruidos me despertaron de mi sueño, haciéndome levantarme a una posición sentada en el banco de madera y abriendo los ojos para comprobar de qué se trataba. Pero rápidamente los cerré con fuerza al ver a Salamander, recordando su amenaza. Él estaba recogiendo mi antigua ropa del suelo, dándome una sonrisa con picardía
"Levántate, te vienes conmigo" Dijo sin rodeos, dirigiéndose a la puerta de la celda
Sin darme cuenta, abrí los ojos de sorpresa "¿Qué? ¿Ir a donde?" Pregunté
Salamander chasqueó la lengua en molestia "¡He dicho que te levantes!" Me gritó con irritación mientras desenfundaba su arma y me apuntaba con ella
Yo era la comandante de las fuerzas oceánicas de magnolia y no iba a dejarme intimidar tan fácilmente por un sucio pirata. Pero por desgracia tenía que ceder esta vez, sólo hasta que encuentre la forma de huir de alguna manera.
Solté un suspiro aburrido que pareció molestar a Salamander, pero no me pudo importar menos mientras me levanté, siguiéndole hasta donde quiera que me llevase.
