Capítulo 13
"No olvidar. Todo lo escrito aquí es solo producto de mis fantasías y no tiene nada que ver con la vida real. Los personajes, lugares, y otros elementos de este tablero pertenecen a JK Rowling".
**Saludos Seremoon, que sueñes con este capítulo. Un abrazo**
La morgue de San Mungo era un lugar tétrico y deprimente. Las viejas paredes estaban recubiertas de piedra blancuzca que aprisionaba el frio y las puertas estrechas tenían solo una pequeña mirilla de vidrio al costado, que impedía al visitante ver el interior. Los pasos resonaban en el pasillo embaldosado mientras la respiración formaba pequeñas nubes de vapor.
Los recibió un viejo medimago de cabello blanco, gafas redondas, trato amable y voz susurrante, que imponía un respeto mayor ante la cercanía de la muerte.
- Ya termine mi trabajo con ellos, tal como sospechaba fueron inmovilizados mediante el hechizo incarcerous y después desarmados y torturados hasta la muerte. Los he arreglado lo mejor posible para dejarlos presentables – dijo en voz muy baja y poniéndose una gruesa túnica de lana- Los acompaño, vengan por aquí.
Continuaron adentrándose en el pasillo hasta llegar a una puerta que se veía tenuemente iluminada desde dentro.
- Quisiera entrar solo- dijo Draco mirando a Harry, quien asintió en silencio.
Se acercó lentamente a la camilla cubierta con una sábana y el medimago descubrió el rostro del fallecido. El primer cuerpo no era Cornelius, sino un hombre maduro con una cicatriz en la ceja izquierda. Su piel morena tenía un tinte violáceo y la expresión de su rostro era puro terror.
-Este es Willy el Negro. – dijo Draco lacónicamente- Lo reconozco por la cicatriz en la ceja y debe faltar el menique de su mano derecha.
El medimago asintió y en silencio se acercaron a la segunda camilla. Despejo el rostro teniendo mucho cuidado de no dejar nada más a la vista. Había lavado el cuerpo a conciencia, por lo que la larga barba negra contrastaba con la palidez del rostro que lucía extrañamente sereno.
Draco tomo la sabana y antes que el medimago pudiera detenerlo, descubrió el cuerpo hasta la mitad del pecho. Ya no había sangre, pero las marcas eran como puñaladas que abrían la piel hasta dejar ver el hueso en algunas zonas. La más terrible de ellas era un profundo corte que rodeaba su cuello y que, sin ninguna duda, era la que le había provocado la muerte.
-Es Cornelius- Dijo con voz ronca al tiempo que sentía temblar sus labios.
-Debió ser un hombre valiente. Vio venir la muerte y prefirió afrontarla con dignidad. Es por eso que se ve tan tranquilo.
Draco volvió a cubrirlo delicadamente y puso su mano en la frente de Cornelius a modo de despedida silenciosa antes de salir.
-Les sugiero que lleven a su amigo a tomar algo caliente. Nunca es agradable despedirse de esta forma.- les dijo el medimago- Pueden retirar los cuerpos al mediodía.
-Yo me hare cargo de Cornelius Butler. Si pudiera arreglar el traslado del cuerpo al Mausoleo Malfoy se lo agradecería enormemente.
Cuando salieron de San Mungo decidieron seguir el consejo del medimago y los tres se encaminaron al Caldero Chorreante para tomar un café al que Draco agrego un generoso chorro de whisky de fuego bajo la mirada reprobatoria de Hermione.
-Potter, quiero investigar.- Los ojos de Draco tenían un brillo peligroso y su tono era cortante.
-De ninguna manera. ¿Te imaginas que sucedería si te pasa algo y la noticia se filtra? Se formaría un caos de pánico en el mundo mágico que no podríamos controlar y menos apresar al responsable- Harry bajo la voz molesto- Deja esto a los profesionales, después de todo, estás acostumbrado a que otros cuiden tu noble trasero.
-Eres un imbécil Potter ¡Estas actuando igual que Fudge! ¡Escondiendo la realidad! ¡Hay un puto mortífago suelto tratando de hacer quizás que locura de mierda y no aceptas mi ayuda por tus ideas paranoicas y prejuiciosas!
-¡Cálmense los dos!- Hermione los interrumpió con un siseo furioso mirando de reojo al tabernero - Bajen la voz. Malfoy ¿Por qué crees que es un mortífago?
-Cornelius era desconfiado y no era fácil de sorprender, estoy seguro que conocía a la persona que lo atacó y la mayoría de ellos llegaba a su bar. Además la forma de tortura… Es la misma que utilizaban algunos de los más duros. Yaxley, por ejemplo o Thorfinn Rowle.
-Está bien Malfoy. Necesito una lista detallada con todos los mortífagos o simpatizantes de Voldemort que se encuentran libres. Esa es la ayuda que puedes darme para iniciar la investigación.- Harry lo dijo con voz pausada, pero la tensión en el ambiente persistía.
-Eso es una estupidez, incluso viniendo de ti Potter. Todos esos están demasiado ocupados escondiéndose para estar pensando en erigir un nuevo régimen de Sangre Pura. Si quieres echarme a un lado busca una mejor excusa.
-Lo tomas o lo dejas…El resto es cosa nuestra y me refiero al Departamento de Aurores.
-Está bien Potter, tu ganas. La tendrás mañana. Y ahora si me disculpan, tengo cosas que hacer.
Draco salió del local ondeando su túnica y seguido por la mirada de Harry y Hermione. En cuanto hubo desaparecido, Hermione soltó un suspiro de alivio. La corta jornada había logrado barrer con todo rastro de relajación y provocarle dolor de cabeza
-Que piensas Harry.- dijo Hermione masajeándose las sienes.
-Hay que vigilarlo. Está más asustado de lo que demuestra, pero no se quedara tranquilo.
Después del modesto funeral de Cornelius Butler, Draco se reunió con sus amigos en el Caldero Chorreante. Estaba anocheciendo y no había vuelto a tener noticias de Potter y compañía, pese a haber reconocido a un auror instalado en la barra, que no les quitaba la vista de encima desde que llegaron.
-¿Estarás bien?- Pansy lo abrazo cariñosamente y Draco apoyo su frente en el cuello de la chica.- No hagas ninguna tontería.
-Estoy demasiado cansado. Me quedare con Blaise esta noche y desde mañana me traslado a Grimmauld Place. –Extendió una mano sin dejar de abrazar a Pansy- Adiós Theo y gracias por todo.
-No se preocupen por él. Está bien cuidado.- Blaise se despidió de Theo y Pansy y volvió a sentarse- y bien… Pido la cena, whisky de fuego y subimos a descansar.
-Pide que lo suban al cuarto, estoy molido- dijo Draco bostezando.
Pasada la medianoche un crujido sonó en la habitación de ambos chicos, un tenue rayo de luz que se filtró por la gruesa cortina y la sombra de un cuerpo colándose por la ventana bastó para hacer saltar todas las alarmas de Blaise Zabinni. De un salto empuño su varita y apuntó al bulto de la ventana susurrando "Levicorpus". Un grito ahogado y el pelo de un reluciente tono platinado le permitieron reconocer a Draco Malfoy flotando de cabeza.
-¡Liberacorpus! ¡Maldición Malfoy, que demonios haces!
-Shhh. Habla más bajo. Creo que hay un auror en la habitación de al lado- Dijo Draco poniéndose de pie tan silencioso como un gato- Necesito salir… Solo será cosa de una hora.
-Voy contigo.
-No… Puede ser peligroso.
-Para mí! Si te dejo solo, Pansy me despelleja y después me da un bronceado con un hocicorto sueco. Además consigues buenas citas…No voy a perder eso. – dijo Blaise vistiéndose rápidamente y sin ruido- ¿Vamos?
Una vez que bajan deslizándose por una cañería de desagüe, se alejan para desaparecer y aparecer justo en la esquina del bar de Cornelius. El callejón esta en absoluta oscuridad y solo se divisa de vez en cuando el brillo verdoso de los ojos de los gatos famélicos que rondan por la callejuela.
Se acercan sigilosamente con las capuchas puestas y sin ruido. Deslizándose con cuidado sobre las piedras húmedas del suelo.
A una señal de Draco, ambos se separan situándose a cada lado de la entrada. Con los nervios en tensión, Malfoy se asoma a la ventana, pero los vidrios sucios y la oscuridad reinante no le permiten ver gran cosa.
Zabinni abre la puerta y ambos se cuelan por un resquicio, inspeccionando atentamente alrededor. Con una nueva señal empiezan a recorrer el perímetro de la habitación. De pronto una respiración sibilante les hiela la sangre y toda la adrenalina contenida se dispara cuando una voz gutural dice "AVADA KEDAVRA…" el mortal rayo verde destroza la pared tras Draco, cuando este se agacha por puro instinto.
Draco pone cuerpo a tierra y rueda tras una mesa volcada, Zabinni se refugia tras el mesón del bar de un solo salto. Ambos miran alrededor mientras el sudor frio les moja la frente y la nuca. Con los sentidos amplificados tratan infructuosamente de ubicar a su atacante, mientras luchan por recuperar la respiración.
Draco trata de no moverse, teme que el sonido de su corazón delate su posición al enemigo. Le parece escuchar un crujido a su derecha y una respiración contenida. Aprieta fuerte la varita con su mano empapada en sudor, se gira lentamente, listo para atacar. Da un respingo cuando siente a su espalda un sonido de arrastre casi inaudible y vuelve a girar con cuidado con ambas manos extendidas, como palpando la oscuridad.
Escucha el susurro de Zabinni llamándolo y de pronto la palabra "Crucio" como un ladrido y el grito desgarrador de Zabinni. Sin pensarlo dos veces sale su escondite y grita "Lumus máxima" mientras ondea la varita con un rayo blanco enceguecedor. La visión de los ojos enrojecidos tras mascara mortifaga vuelve realidad todas sus pesadillas. El mortifago retrocede enceguecido y con un giro desaparece del lugar. Draco corre hacia Zabinni quien esta tirado en el suelo y respira con dificultad.
Se dispara una sirena y en segundos se ven rodeados por un escuadrón de aurores con trajes de combate, hechos con piel de dragón, que apuntan sus varitas al pecho de ambos jóvenes.
-¡Estúpido Malfoy! ¡Eres un maldito IMBECIL!- Grita Harry pateando una puerta que permanece inconmovible.
La paredes de la cocina de Grimmauld Place llevaban al menos una hora aguantando los gritos de Harry Potter, la misma hora que lleva Zabinni en San Mungo y Draco encerrado en su habitación, después de haberle cerrado la puerta en las narices a los aurores que lo llevaron casi a viva fuerza.
La puerta se abre y sale Draco Malfoy vestido con ropa limpia y el pelo mojado.
-¿Terminaste Potter, o el berrinche seguirá el resto de la noche?
-¡QUEDAS CON ARRESTO DOMICILIARIO HASTA NUEVO AVISO MALFOY! ¿Tienes conciencia que echaste por tierra la investigación? ¿Qué tu puto ego arruino todo? Podríamos haberlo atrapado y no tendríamos este quebradero de cabeza! ¿Porque crees que todo estaba oscuro?¡Porque nos dejamos el culo poniendo trampas de oscuridad y hechizos de detección de luz en todo el perímetro¡ ¡Hay colegas que se juegan el pellejo todos los días y a ti te importa una mierda!
Draco aguanto el chaparrón sin ningún gesto. Se le veía tan cansado que extrañaba que no se hubiera desplomado en medio de la cocina.
-Tenía una máscara… Una real.- la voz de Draco, fría como una espada, no tiene una gota de sarcasmo - Ahí está todo. La lista completa con los nombres de todos los que conozco, que no están muertos o encarcelados y su posible ubicación… ¿Cómo esta Zabinni?
-Está bien, pero necesitara un par de días de reposo para recuperarse del todo. Lo traerán en un par de horas.
Harry se sentó a la mesa y se enfrascó en recorrer la larga lista de nombres. Nunca imagino que estuvieran desperdigados por tantos lugares, desde Turquía a Sudamérica. Con un gruñido comenzó a redactar el informe y las instrucciones para el Departamento de Aurores, con lo que la amplia cocina quedo en silencio, interrumpido solo por el rasgar de la pluma sobre el pergamino
Draco se instaló al lado opuesto de la mesa con una taza de café y un cigarrillo. El cansancio le hacía doler cada musculo y el sueño le ponía los ojos tan pesados que los parpados le ardían y se le cerraban solos y cada vez que eso pasaba, se despabilaba de un salto y cambiaba de posición. Su estado era tan lamentable, sentado en esa dura silla y luchando para no dormir, que Harry sintió una punzada de compasión.
-¡Malfoy!- Harry rebusco en el bolsillo de su túnica y saco un frasquito con un líquido violeta- Toma esto y ve a costarte. Es poción para dormir sin sueños…
Draco miró el vial con un poco de recelo, pero después obedeció en silencio y le agradeció con un gesto. Su último pensamiento antes de dormir fue dedicar una sonrisa irónica a la idea de invitar a Potter a contarse el uno al otro sus peores pesadillas.
-¡Por supuesto que necesito diez pares de zapatos!
-No digo que no, pero ¿No podrías reducir un poco el tamaño de tu baúl?
Las voces llegaron a través de la puerta hasta introducirse con esfuerzo en el sueño de Draco. Abrió los ojos con lentitud sintiendo su boca algodonosa y una extraña relajación; se encontraba totalmente vestido y acostado en una habitación que le resultaba vagamente familiar. Aguzó el oído, pero las voces que lo habían despertado se transformaron en un lejano murmullo.
Se incorporó tratando de recordar en donde se encontraba y la cabeza le dio vueltas "Puto Potter, ¿qué me diste?". Con mucho cuidado camino hasta la puerta, temiendo secretamente encontrarse encerrado bajo llave, y una vez fuera se dirigió a la cocina.
-¡Hey! Por fin despiertas- Zabinni estaba totalmente recuperado y engullendo un plato de huevos revueltos con tocino y una enorme taza de té- ¡PANSY, THEO! ¡Malfoy está en pie!
-¿Qué hora es?
-Debieras preguntar "¿Qué día es?", llevas casi treinta horas durmiendo- Al ver la expresión de su amigo, Blaise lo interrumpe- Cortesía de Potter, el mismo cuatro ojos que nos dio una "amable invitación" para albergarnos en la "mansión que sobrevivió" por un tiempo. Pansy y Theo se están instalando juntos, lo que nos lleva a compartir habitación.
-Debí desconfiar de Potter. Nadie es tan amable.- Draco toma un sorbo de café cargado- Puajj… Este café sabe a barro. A la mierda a quien le moleste. O traigo a Puckle o me muero de hambre.
-Según dijo Potter, la dosis de poción fue accidental. Pero sirvió para sacarte de en medio y gracias a tu colaboración no hubo cargos. Ayer vino Granger a verte…
La observación fue hecha con un tono de total inocencia, pero Draco se sabía intensamente observado por su amigo por lo que se mantuvo imperturbable pese al redoble de mariposas en su estómago. Se libró de contestar gracias a la oportuna llegada de Theo y Pansy.
-¡Hola! Seremos compañeros de casa nuevamente- Pansy se ve más radiante que nunca. Se acerca a Draco dando saltitos y lo abraza juguetonamente- Anímate, solo será hasta la Gala del Ministerio.
-¡Cuéntale a Draco de una vez Pansy! Si no lo dices cada dos horas, estallas.- dijo Blaise
-¡Vamos a casarnos! No queremos esperar más. – Pansy abraza a Theo que la mira con ojos brillantes y la expresión de serenidad de quien ha logrado lo que sueña- Perdimos demasiado tiempo sin estar juntos…
-Felicidades…Supongo que estoy considerado como padrino.
-Por supuesto tonto. ¿Por qué no desayunamos y de ahí vemos algo para entretenernos?.
La semana fue un caleidoscopio de actividades, casi todas inventadas por Pansy, a quien la idea de organizar su propia boda la ponía hiperactiva.
Recorrieron la mansión desde los cimientos al techo, comenzando por el Museo de las Dos Guerras, ubicado en el segundo piso y con las dos alas enteras del edificio dedicado a cada conflicto.
Al entrar al salón de la Segunda Guerra Mágica, Draco tuvo un sobresalto al encontrarse frente a frente y por sorpresa, una fotografía en tamaño real de Hermione Granger. Los ojos de gata de Pansy no dejaron escapar ningún detalle de la reacción.
Recorrieron juntos el Memorial de los Caídos, una hermosa composición fotográfica de todas las victimas de Voldemort con una placa recordatoria.
Vieron las fotografías del Ejercito Dumbledore "No sabía que Cho Chang era parte de ellos" "¿No? Pero si fue novia de Potter antes de la comadreja pequeña". Y también las de la Orden del Fénix "Siempre olvido que Sirius Black y Nymphadora Tonks son parte de tu familia".
Descubrieron la biblioteca y un salón repleto de cajas con objetos diversos pertenecientes a la casa original. Se rieron de las fotografías de viejos álbumes polvorientos y de las ropas apolilladas y anacrónicas ocultas en un armario. Pansy encontró un bolso de fiesta y guantes bordados "Le diré a Potter si me los regala, son de un estilo vintage divino".
Aun, con todo eso, no habían logrado llenar más de un par de días de la semana interrumpidos solo por la visita de Pierre de la Fontaine que buscaba a Pansy para ultimar algunos detalles del desfile de modas y finalmente fue acosado de tal forma para exprimirle ideas para fiestas de matrimonio, que se prometió no volver en persona, por lo que de ahí en adelante se comunicaron solo vía lechuza.
Finalmente Pansy y Theo se quedaban en la cocina diseñando los detalles de su boda y Blaise, para sorpresa de todos, inicio un curso de cocina dictado por la elfina Puckle "Es para aumentar mis bonos. Ya saben lo que dicen, mago que sabe cocinar también sabe amar".
Draco admiraba la capacidad de sus amigos para no aburrirse en esa enorme casona y afrontar de buena manera esa "hospitalidad" forzada. Después de deambular como alma en pena, evitando testarudamente la sala dedicada a Harry Potter (la de la fotografía gigante), decide atrincherarse en la magnífica biblioteca, con su colección de libros prolijamente ordenados por tema y autor, trabajo que delataba la mano perfeccionista de esa bruja obsesiva del orden y la lectura que, ni aun aislado en el último rincón de la casa, deja de colarse en su mente. A modo de rebelión contra sus pensamientos y solo por aburrido se dedicó a desordenar los libros metódicamente, pero al final volvió a poner todo como estaba antes, pues le era imposible encontrar lo que necesitaba en ese laberinto de letras.
No sabía de Hermione desde la tarde del funeral de Cornelius y la prueba de la única visita a Grimmauld Place era un pequeño estuche de plástico verde transparente, con una pluma de repuesto, apretadores y gomas, que encontró bajo la mesa de la cocina y que había guardado en el bolsillo de su túnica disimuladamente. Obviamente había ocultado su decepción cuando Pansy le conto de la visita de Hermione, mientras él estaba encerrado en la biblioteca.
Al que si veía todos los días era a Harry, quien lo mantenía al tanto de los resultados o mejor dicho de la desesperante falta de resultados de la investigación. A pesar del concienzudo interrogatorio a las personas del listado, no se había logrado nada ya que todos los posibles sospechosos tenían coartadas sólidas para los días de los ataques. Es más, aquellos que habían permanecido en Inglaterra, eran solo magos y brujas que habían declarado en algún momento sus simpatías, más por conveniencia propia que por convencimiento.
Esa tarde Draco escucha el ruido de la puerta delantera al abrirse y ve llegar a Hermione Granger empapada y cargada con "su" mochila y una carpeta del grosor de un almanaque. Draco no duda "Ven conmigo", la toma de un brazo y la lleva casi volando escaleras arriba hasta la biblioteca. Cierra la puerta y se pone frente a ella.
-Granger quiero que me digas la verdad, ¿Que está pasando allá afuera? Tu amiguito lo único que me dice es "sin novedad", quiero saber si alguien más corre peligro… ¿se han repetido los ataques? ¿Ha habido ataques en otros lugares fuera de Inglaterra? ¿Corre peligro mi madre? ¿Sospechan de alguien? Contesta!…
-¡Por Merlín, Malfoy! Sabes lo mismo que yo. No ha pasado nada de nada desde que están aquí, en ninguna parte. Harry ya alerto a tu madre y la convenció de quedarse en Florencia para su seguridad. Está haciendo preparativos para venir a la Gala, pero solo por ese día y a través de un traslador del Ministerio.- Hermione le ha dicho todo mirándolo a los ojos, pero de pronto se voltea para quitarse la capa- No sé nada más. Todo es muy extraño y complicado.
-¿Me ocultas algo Granger?
-Estoy cansada Malfoy. ¡Ha sido una semana agotadora con esto de organizar ese maldito evento! No tengo idea de moda, ni que color de servilletas combina con las cortinas o que flores elegir para no causar alergias. Además Parkinson….
-¿Qué pasa con Pansy?
-Nada, una tontería. Estos días no estoy muy tolerante… y además tener que venir aquí. No me gusta esta casa, me pone mal. Me trae recuerdos de gente que ya no está. Sirius, Remus, Tonks, Fred y tantos otros. Y la lluvia lo empeora…
-Yo casi no tengo recuerdos aquí. Sé que, cuando niño, vine de visita con mi madre un par de veces pero solo tengo vagas imágenes…. Siéntate Granger, hay otra cosa que quiero decirte
Los dos se instalan frente a la chimenea encendida. El calor del fuego la reconforta, es el único sitio que le gusta de toda la enorme casona. Draco está ocupado buscando algo en su maletín por lo que aprovecha de mirar alrededor y reconoce todo tal cual estaba la última vez que estuvo allí. El único añadido es una mesita con una botella de whisky de fuego recién empezada junto a un vaso vacío y el violoncelo de Draco apoyado en ella.
-Por favor, revisa esto y dime que te parece.- Draco le alarga un fajo de pergaminos de aspecto oficial.
Hermione lee rápidamente y sus pupilas se dilatan con la sorpresa. Lo mira seriamente sin lograr asimilar lo que ve.
-¿Qué significa realmente?
-Significa, tal como leíste, que estoy traspasando Malfoy Manor y parte de sus terrenos, en comodato, al Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, con el propósito de crear un refugio- hospital y una casa de reposo para elfos domésticos ancianos. Pero hay una condición… Que el nombre incluya la frase "En memoria de Dobby de la casa Malfoy, primer elfo libre"
-¿Por qué haces esto?
-Nunca voy a volver a vivir allí y mi madre tampoco. Puede que salga algo bueno de esto.
-Dobby!, siempre pensé que lo detestabas.
-Aun no comprendes el lazo de los elfos. Sí, es cierto que hay quienes se aprovechan de su naturaleza. Pero Dobby fue una de las mejores cosas de mi niñez, siempre aparecía en Hogwarts cargado de golosinas y esa clase de cosas. Lo mismo que Puckle hoy en día. El lazo entre el elfo y su casa no es solo de servidumbre, los elfos hacen las cosas por puro amor, por eso se desviven por agradar. A veces de manera torpe o alocada, pero son incondicionales en su cariño.
-Pero Dobby era libre…- Hermione se sitúa de espaldas a la chimenea para abrigarse la espalda y Draco la sigue, quedando frente a ella.
-Si el lazo entre Dobby y yo no hubiera sido tan fuerte o hubiera dejado de tenerme algún cariño, no hubiera logrado entrar a Malfoy Manor a rescatarlos.
Se miran en silencio. Es primera vez que dicen en voz alta algo relacionado con la guerra y sobretodo con un episodio que lo involucra a los dos. Callan, se miran sin saber cómo continuar "Malfoy, es un gesto hermoso. Gracias… Yo me… Gracias" y sorpresivamente lo abraza. Draco no reacciona en un primer momento, pero cuando Hermione hace amago de separarse la acerca suavemente hasta sentir el pelo de ella cosquilleándole la nariz. "De nada Granger" y se sorprende de su voz ronca, su garganta seca y su corazón desbocado.
Sienten pasos apresurados en la escalera y se separan rápidamente. Hermione con las mejillas rojas y un temblor en las piernas que la descoloca. Le parece sentir aun la mano cálida de Draco deslizándose suavemente por su espalda y el ruido de barreras al caer.
"Draco escuche la puerta, como que te hayas fugado… Oh! Hola Granger, lamento interrumpir." La mirada maliciosa de Pansy la devuelve a la realidad.
En la cocina y con los tres ex Slytherin frente a ella, Hermione se siente frente a la Inquisición. El único que se mantiene aparte, leyendo tranquilamente "El Profeta" frente a la chimenea, es Theo. Quien, después de saludar, se enfrasca nuevamente en la lectura sin dar muestras de escuchar la conversación.
-Parkinson, este jueves es el ensayo general del desfile. Habilitaran la chimenea de la oficina de la directora en Hogwarts. Pueden ir los cuatro si lo desean…
-A propósito de la noche de Gala…- Blaise se ha acercado a ella con movimientos felinos y con la actitud de conquistador que le vale su fama- ¿Tienes pensado con quien ir?
-Ehrr.. Si, ya tengo acompañante.
-Lástima…- Dice Zabinni, acariciando un mechón de su pelo y mirando de reojo a Draco quien está enfrascado revolviendo su taza de café- Creo que hubiéramos hecho buena pareja. Una mujer guapa como tú, vestida de gala debe ser grandiosa…
-¿Gracias?... Bien, ya tengo que irme.
-Te acompaño a la puerta- Draco tomo la mochila y caballerosamente le cedió el paso. Cruzaron en silencio los pasillos mal iluminados – Granger te agradecería que no le contaras a nadie aun.
Hermione se sobresaltó por la petición, pero al ver la expresión neutra de Draco se obligó a preguntar aun a riesgo de parecer estúpida.
-¿Qué cosa?
-Lo de la donación. Y a propósito de eso, necesito que me acompañes a echar un vistazo. No he estado allí en mucho tiempo así es que no sé en qué condiciones esta.- Al ver la mirada aprensiva de Hermione, se apresuró a agregar- No la casa. Solo los terrenos, el invernadero y el huerto y quiero enseñarte un proyecto que tengo en mente.
-De acuerdo. ¿Seguro no quieres que se lo diga a nadie? Podríamos pedirle al Ministro que anuncie la donación en la gala.
-No, nada de eso. Quiero que sea diferente esta vez.- Por impulso se inclinó y la beso en la mejilla- Nos vemos Granger.
Confundida, Hermione solo atino a un lacónico "Adiós" y a desaparecer desde el primer peldaño de la escalera de entrada, con la sensación de ser parte de una extraña broma entre Draco y Blaise Zabinni.
De vuelta en la cocina y al ver a Blaise, con expresión de gato que se comió el ratón, Draco no pudo controlarse.
-Zabinni, me puedes explicar ¿Qué mierda fue eso?
-¿Qué te molesto más? ¿Mi invitación o el hecho que ya tenga acompañante?- le contesto Blaise con una sonrisita irónica que fue compartida con la mirada burlona de Pansy.
-Déjenlo tranquilo, por eso Draco no les cuenta nada- Theo le da a Draco una mirada paternal- Dragón, admite que te gusta la chica. Es la única forma que te dejen en paz.
