Capítulo 14

"No olvidar. Todo lo escrito aquí es solo producto de mis fantasías y no tiene nada que ver con la vida real. Los personajes, lugares, y otros elementos de este tablero pertenecen a JK Rowling".

La noche de la Gran Gala del Comité de Asistencia a las Criaturas Mágicas había llegado y Hermione no cabía en sí de los nervios.

Había que dar crédito a la idea de Malfoy de usar el Gran Salón de Hogwart para la cena y baile. Les había ahorrado una buena cantidad de dinero y los elfos domésticos se sentían orgullosos de apoyar con su trabajo una actividad que los beneficiaba directamente. Nunca había visto el salón tan profusamente adornado superando incluso a la decoración del baile del Torneo de los Tres Magos

La explanada en los terrenos estaba elegantemente acondicionada con la pasarela para el desfile de modas a cargo de Pansy Parkinson, rodeada de cómodas sillas doradas que brillaban a la luz de las antorchas.

Mientras daba un rodeo al escenario verificando que todo estuviera en orden, divisó a Pierre De Lafontaine, vestido con una túnica purpura y una capa haciendo juego. En cuanto la vio se acercó rápidamente a ella.

-¿Que se supone que hace aquí srta. Granger?- le pregunto con su tono petulante de siempre.

-Solo verificando que todo esté listo.

-Le recuerdo srta. Granger que ese es MI trabajo. Por favor vaya a arreglarse que faltan dos horas para el inicio.

-No se preocupe Pierre. Solo necesito media hora.

-Con todo respeto…Creo que Ud. no sabe lo que es realmente "arreglarse"- dijo dándole una mirada crítica – Si me lo permite puedo ayudarla, lo único que pido es que me dé carta blanca y que siga al pie de la letra mis instrucciones… ¿lo hará querida? Piense en todo lo que ha trabajado para esto. Es su noche, la hare lucir como la joya en la diadema. Deme ese gusto. Yo, Pierre, adoro los retos.

-"¿Por qué no?" pensó Hermione. Si bien era una chica sencilla con un grado de coquetería y sentido del buen gusto, sabía que sin ayuda profesional nunca lograría lucir tan elegante y sofisticada como el resto de las invitadas de la alta sociedad mágica. Además, si es que Ron aparecía en escena, estaría preparada para demostrar que había seguido su camino y que no tenía nada que envidiar a la rubia cazadora de figura atlética que lo acompañaba a todas partes y una sonrisita perversa se formó en sus labios al pensar en eso.

Dos horas después Pierre la conducía con los ojos cerrados frente al espejo de cuerpo entero. Cuando los abrió se vio a si misma pero a la vez no era ella. Era una Hermione totalmente distinta donde cada característica que la embellece ha sido resaltada.

La piel de sus hombros, brazos y escote tenía un brillo sutil y nacarado que contrastaba con el vestido color vino que envolvía su cintura suavemente y realzaba el busto y las caderas de forma natural. Su pelo peinado en un moño alto dejaba suelto algunos mechones que se rizaban graciosamente con la textura suave de la seda. Su rostro se veía fresco, maquillado solo para realzar sus facciones. Los tacos altos le daban otra postura y una forma elegante de desplazarse, que no lograba con los cómodos zapatos de todo los días.

-Y el toque final- dijo Pierre, poniéndole unas gotas de perfume y un par de aros largos y brillantes, dándole una mirada evaluadora a través del espejo- No se preocupe por las joyas, son diamantes conseguidos a través de un encantamiento duplicador, desaparecerán mañana. Y ahora mi bellísima amiga salga a conquistar el mundo, que yo debo ir a dar la partida a las modelos.

-Pierre, gracias. Muchas, muchas gracias- Hermione se miraba una y otra vez en el espejo con la expresión de una niña que descubre un montón de regalos bajo el árbol de navidad- Nunca imagine que yo podría verme así…

-Por Merlín, si quieres agradecerme sugiere una clase de estética en el programa de estudios de Hogwarts. Sufro al pensar que pasan años antes de que esas niñas aprenden a realzar su belleza y no verse como trolls indigentes. Nos vemos después del desfile…

El desfile había resultado impecable y se notaba la mano organizada y detallista de Pierre de La Fontaine. Desde la primera modelo hasta la pasarela final, todo había salido según lo programado.

La entrada de Narcisa al evento no pasó desapercibida, como tampoco su generoso donativo en galeones, acto que fue ampliamente cubierto por los periodistas. Draco seguía a su madre con la mirada mientras era saludada efusivamente por funcionarios del Ministerio y por las esposas de connotados miembros de la comunidad mágica.

Se sentía satisfecho, era justo por lo que había vuelto, definitivamente habían dejado de ser parias al menos para una parte importante de la ciudadanía.

Destilando elegancia y seguridad, madre e hijo, se instalaron en una de las mesas más visibles del comedor, compartiéndola con Pansy, Theo y Blaise quien llegó acompañado por Justine una de las modelos parisinas.

-Theo querido, ¿podrías cambiar de puesto con mi hijo antes de que se tuerza el cuello? Creo que prefiere quedar de cara a la puerta del salón.

La voz clara de su madre hizo que Draco diera un respingo. No se había percatado que, inconscientemente, no dejaba de buscar a Hermione con la mirada "¿Habrá venido? Quizás a última hora prefirió quedarse en casa después de ver que la comadreja confirmó su asistencia"

Y entonces la vio. Se quedó paralizado, fulminado por la sorpresa al ver a Hermione entrar al salón con la cabeza muy en alto y del brazo de George Weasley.

Draco sintió que el aire se le escapaba de los pulmones y su visión se convertía en un túnel en donde el centro era Hermione, esfumando todo lo demás. Se le secó la boca, el corazón le latía más aprisa y algo parecido a mariposas hizo nido en su estómago.

Esforzándose en aparentar indiferencia cambió lugares con Theo aprovechando la insinuación de su madre, sin pasar por alto la sonrisa irónica que esta le dirigió al percatarse que desde su nueva ubicación quedaba justo frente a la mesa de Hermione. "Estoy jodido" pensó mientras tomaba un sorbo de su copa de champagne y trataba infructuosamente de poner atención al parloteo de Pansy y su madre.

Para Hermione había comenzado la pesadilla. Decenas de periodistas, atraídos por la actividad, se arremolinaban en torno a las mesas tratando de ubicar fotografías de la crema y nata de la sociedad mágica. Pudo ver que Draco estaba dando una entrevista de pie junto a su madre, que continuaba sentada, a quien rodeaba los hombros protectoramente.

De pronto se escuchó una voz aguda "Allí llegan" y todos se lanzaron en estampida a la puerta del salón por donde acababa de hacer su aparición Ron Weasley de la mano de su nueva novia. A pedido de los fotógrafos sonreían y ella apoyaba la cabeza en su hombro. Alice dijo algo que Hermione no alcanzo a descifrar y todos rieron abriéndole paso.

- Hermione… ¿Estas bien?- Ginny la miraba con cara de preocupación replicando a Harry y George.

- Si… Pero vayan a saludarlo ustedes. No quiero que se acerque a esta mesa.

Intentó disimular su incomodidad bebiendo un sorbo de vino, pero no había alcanzado a tragar cuando un par se flashes la deslumbraron. Era lógico que los periodistas quisieran las dos caras de la moneda por lo que apuro una sonrisa un poco forzada e intentó concentrarse en el menú.

La cena fue un éxito para todos, menos para ella. Se maldijo mentalmente por cerrar con un baile y por no tener otra pareja que George quien, pese a hacer su mejor esfuerzo, tenía los ojos puestos en Angelina a quien había invitado a cenar con ellos. No podía, simplemente ya no tenía fuerzas para abrir el baile y dar vueltas por la pista.

- George, hazme un favor y abre el baile con Angelina. Necesito salir un momento.

Se levantó y dando un rodeo por el pasillo exterior se refugió en la oscuridad del balcón del Gran Comedor. Definitivamente esa noche tenía un ánimo absolutamente masoquista. Quería… No, necesitaba ver a Ron bailar con Alice. Tenía que grabarse la imagen de ellos juntos para poner de una vez por todo punto final a su historia. Y debía hacerlo sola y llorar si era necesario para poder entrar de nuevo al comedor con una sonrisa y su dignidad intacta.

De pronto la sobresalto un ruido a su espalda. Draco estaba tranquilamente acodado en el balcón fumando un cigarrillo.

- ¡Por Merlín Malfoy! Casi me matas de un susto…

- Creí que los leones eran valientes y mira lo que me encuentro- Se acercó a ella hasta quedar frente a frente. Puso las manos en sus hombros haciendo que Hermione sintiera un escalofrío- Lo estás haciendo mal Granger. Si te escondes mandas la señal que aun te importa y eres la novia despechada. Debes demostrar que te es indiferente, mejor aún, que nada te afecta y que esta es la mejor noche de tu vida. Te falta astucia para estas jugadas.

- Malfoy no te metas en esto. – Se soltó de su agarre y trato de alejarse.

- Eres una tonta. Ven aquí y no hagas un escándalo-.

Diciendo esto la tomo firmemente de la mano y casi la arrastro al Gran Salón por la puerta del balcón, justo cuando empezaban los primeros compases para abrir el baile. Le puso una mano en la cintura quedando frente a frente.

- Enderézate, mírame y sonríe. Solo sígueme- comenzó a girar lentamente al compás de la música- En serio Granger nos hacemos un favor mutuo, además estas preciosa esta noche. ¿Te costó mucho transformarte así?... Sigue sonriendo, cuando te enfureces tus ojos brillan y el efecto es perfecto. No se te ocurra cambiar de expresión ahora que los fotógrafos nos vieron. Solo sigue mirándome….

- Malfoy te voy a hacer picadillo y voy a alimentar un hipogrifo con tu hígado- le contesto Hermione sin perder la sonrisa y mirándolo a los ojos.

- No me digas que no te divierte. La comadreja acaba de vernos y se le quebró la mandíbula contra el suelo. No… No se le quebró. Le está rebotando junto con los ojos.-dijo Draco sonriéndole con picardía.

Contra su voluntad la imagen le produjo una pequeña carcajada que capto en el momento preciso el fotógrafo de "Corazón de Bruja" haciendo que Hermione diera un respingo. Draco aprovecho para acercarla, teniendo el efecto de más flashes sobre ellos.

Se quedaron en silencio apoyados el uno contra el otro, girando lentamente al compás de la música. Era agradable dejarse llevar así, le hubiera gustado que tras vueltas y más vueltas pudieran alejarse del Gran Salón, de Ron y todos los demás.

Draco realmente sabía bailar, por lo que Hermione solo se dejó llevar por los diferentes ritmos, olvidando todo y simplemente divirtiéndose con los incesantes comentarios ingeniosos y ácidos de Draco que la hacían reír a carcajadas "Si vuelves a reírte así, te confundirán con una banshee Granger". Al final la música terminó para anunciar el cierre del baile con un espectáculo de magifuegos cortesía de Sortilegios Wesley

- No te vayas, vamos a saludar a mi madre y te llevare a tu mesa. Me esperas quince minutos y te recojo para ir a dejarte a tu casa.- dijo con aplomo y seguridad.

- Estás loco Malfoy? Vine con George, no puedo dejarlo plantado y ya les hemos dado material para chismorrear de aquí a fin de año¡

- Granger si vas a hacer algo, hazlo hasta el final y sigue sonriendo, allí esta madre.

Narcissa clavo sus grises ojos en Hermione evaluándola. Finalmente sonrió.

- Srta. Granger es un placer verla en un ambiente más grato, mi hijo me ha hablado mucho de usted. Me alegro que las viejas heridas hallan cicatrizado y podamos volver a convivir normalmente - dijo estrechándole la mano.

- Igualmente Sra. Malfoy- para Hermione la escena era casi surrealista.

- Por favor llámeme Narcissa. Ya deje de ser la Sra. Malfoy hace tiempo.- Le dice con una sonrisa que parece sincera- Draco querido ¿Por qué no acompañas a Hermione? Veo que el joven Wesley parece bastante entusiasmado con su compañera de baile. Por lo demás el mérito de esta velada pertenece a ustedes.

Efectivamente George y Angelina continuaban bailando, ahora sin música, demasiado amigablemente y Hermione se resignó a que su pareja la hubiera olvidado completamente y como Harry y Ginny continuaban conversando con Ron y su acompañante, no tuvo excusa para volver a su solitaria mesa.

Draco le acerco una copa de champagne, cuyas burbujas le entregaron un suave calorcillo a su estómago y le hacían curvar los labios en una sonrisa. Contesto algunas preguntas de Narcissa con respecto a su trabajo y se sorprendió lo fácil que era mantener una conversación civilizada con ella. Draco sonreía por lo bajo, su madre era una mujer extremadamente inteligente y podía ser totalmente encantadora cuando se lo proponía, además notó que realmente le gustaba Hermione Granger. Eso lo delataba el brillo apreciativo de sus ojos cuando miraba a la chica y las miradas cómplices que compartía con Pansy.

- Ahora, si me disculpan, me retiro ¿Me acompañan al traslador? Está en el hall de entrada.- Narcisa se levantó y Theo caballerosamente le puso la capa- demasiadas emociones por esta noche y me espera un largo viaje.

Draco le ofreció su brazo y tomo a Hermione del codo, ayudándola a levantarse y guiándola a la salida del salón. Los tres caminaron hasta llegar a la entrada del edificio en donde un jarrón roto brillaba con una tenue luz azulada. Narcisa se despidió de Draco con un beso en la mejilla y, volteando hacia Hermione, toco suavemente la mejilla de la muchacha "Te transformaste en una mujer bella, inteligente y valerosa. Tus padres deben de estar orgullosos". Se despidió con una sonrisa y tocando el jarrón desapareció.

Ambos jóvenes se dirigieron de vuelta al salón a paso lento. Draco tomo la mano de Hermione para guiarla en la semioscuridad del solitario pasillo. Para la chica, toda la noche o al menos gran parte de ella, había sido una película surrealista.

Cuando pasaron frente las enormes relojes rellenos de gemas Hermione no pudo evitar un comentario risueño "Mira, ¡va ganando Griffindor!" Draco se detuvo frente a ella y mirándola a los ojos le respondió con voz suave "No, yo creo que gana Slytherin".

Draco tomo su nuca y enlazo su cintura y allí, frente a los relojes testigos de tantas competencias, la besó. Fue un roce de labios, una caricia suave, dulce, comparable a un suspiro. Hermione se paralizo por la sorpresa y sus emociones tomaron el control respondiendo al beso con los ojos cerrados.

El abrazo se cierra, sus respiraciones se entrecortan, el suelo gira y el tiempo queda olvidado. Todo se vuelve blandura algodonosa, labios tibios contra tibios labios, lenguas suaves entrelazadas, suspiros boca a boca, rastros de labios sobre la piel, manos ardientes acariciando la espalda.

"¡Donde te escondiste Dragón?" Se separan sobresaltados. Hermione le da la espalda y trata de disimular el temblor que causa su brusco regreso a la realidad. "¡Aquí Blaise!"

Blaise trae a Justine colgada de su cuello.

- Veníamos a despedirnos. No nos quedaremos al espectáculo. A propósito, ya abrieron la puerta del salón y vienen hacia acá- Blaise sonrió con complicidad a Draco y este le puso algo en el bolsillo de la chaqueta.- Bien, nos vemos colega. Un gusto haber compartido contigo Granger. Diviértanse con los fuegos artificiales.

Y con una carcajada hizo correr a Justine hasta la salida.

Draco y Hermione lo siguieron con paso lento y en silencio. Unos pocos metros recorridos y la mano de Draco busca la de Hermione, salen por la puerta principal seguidos por el murmullo de voces que salen del comedor. Se ubican estratégicamente, ocultos por las sombras del castillo. Hermione levanta la vista y sonríe al ver alumnos apiñados en las ventanas para ver el espectáculo.

Draco la abraza por la espalda con las manos en su cintura y le besa la sien.

Una lluvia de pequeñas estrellas multicolores recibe a los invitados, que se ubican en los jardines. Se suceden una a una todas las figuras de luces multicolores, dragones y grifos, bailarinas y piratas, aves de raudo vuelo iluminan el cielo nocturno reflejándose sobre el lago y el sonido alegre de las explosiones llena el aire acompañado de los "¡ooooh!" maravillados del público.

Draco sonríe y aprovecha la distracción para besarla nuevamente hasta que ve, por el rabillo del ojo y al costado opuesto del espectáculo, el contorno desvaído pero perfectamente distinguible de la marca tenebrosa difuminada por una pálida columna de humo. "¡Granger!..¡ Ahí!" Hermione se tensa entre sus brazos y ve en sus ojos agrandados por el horror el reflejo del símbolo de sus peores pesadillas. La toma de la mano y corren en busca de Harry.

Hermione se separa y corre en dirección opuesta para poner en alerta a George, quien rápidamente lanza contra la figura mortífaga un enorme dragón especialmente luminoso que encandila a quienes miran en esa dirección, ocultándola rápidamente. Siente una punzada de angustia al ver todos los rostros sonrientes, teñidos con la luces del espectáculo a punto de finalizar, ignorantes de la amenaza que se acerca cada vez más como una nube de tormenta.