Capítulo 15
"No olvidar. Todo lo escrito aquí es solo producto de mis fantasías y no tiene nada que ver con la vida real. Los personajes, lugares, y otros elementos de este tablero pertenecen a JK Rowling".
Draco y Harry corren a toda prisa por los terrenos, atravesando como una flecha por el castillo hasta llegar a la lechuceria y salen volando a escape sobre dos escobas, mientras Harry ondea su varita deshaciendo el hechizo protector que les permite dejar los terrenos del castillo. Enfilan directo a Hogsmeade, buscando el rastro del origen de la marca tenebrosa por el camino, sin resultado. Mientras sobrevuelan el bosque Harry divisa, entre los árboles, chispas rojas que le dan la alerta. Hace una señal a Draco y con precaución comienzan a bajar lentamente.
La visión es aterradora. Frente al lago encuentran el automóvil de Draco se ha transformado en una masa de metales retorcidos y carbonizados que aun desprenden humo negro de un olor nauseabundo.
Un poco más lejos encuentran los cuerpos de Zabinni y Justine. La mujer esta semidesnuda e inconsciente, con jirones de ropa quemada pegados a lo que queda de su piel y un feo corte en la parte posterior de su cabeza. Zabinni no puede hablar, el fuego le ha dejado la mitad de la cabeza sin pelo , dañado la garganta, los labios y los ojos. Lucha por aspirar bocanadas de aire "Tranquilo colega, vas a estar bien". La mayor parte de su torso esta lesionada con cortes y quemaduras de distinta intensidad. "Aguamenti" y una fina llovizna cae sobre los cuerpos para poder limpiarlos.
"Llevémoslos a la enfermería". Harry toma cuidadosamente a Zabinni y lo monta por delante en su escoba cubierto con su propia capa. Draco toma a Justine en brazos, la envuelve en su capa y reprime un gesto de asco cuando siente el líquido pegajoso que supuran las heridas, traspasar a través de su ropa y llegar a la piel.
Ambos llegan bien, gracias en parte a su habilidad como jugadores de quidditch que ha incrementado su precisión en el vuelo, vuelan alto por los pasillos hasta la enfermería, en donde una asustada sra. Pomfrey los espera con dos camas listas para los heridos.
Draco se pone manos a la obra y frenéticamente busca pociones e ingredientes para realizar las primeras curaciones. Con ayuda de la sra. Pomfrey comienza a limpiar las heridas dando cuenta del cruel daño infligido, mientras la vieja enfermera canturrea en voz baja hechizos de sanación. Llegan dos medimagos de San Mungo y toman todo bajo su control, relegando a Draco a un pasillo, a pesar de sus furiosas protestas.
Theo y Pansy se acercan a él llevando ropa limpia. Draco se mete al primer baño que encuentra y mientras se arranca la ropa sucia y mojada lo acomete una arcada que le deja las sienes latiendo. Se desnuda y se lava con agua fría. Se recompone, aun cuando la baja temperatura le hace tiritar. El frio le ayuda a despejarse.
Cuando vuelve al pasillo de la enfermería lo primero que ve son dos grupos de personas congregadas. Por un lado Potter, los Wesley, Angelina y Alicia, la novia del Wesley mediano. Hermione está sentada a un con los ojos dilatados por el horror, el pelo revuelto y el bajo del vestido desgarrado y cubierto de barro, le han dado una taza de lo que parece una poción y la chica Wesley está a su lado y le toma una mano consolándola.
Frente a ellos Theo y una llorosa Pansy interrogan a la Sra. Pomfrey, se acerca a sus amigos.
-¿Se sabe algo? ¿Cómo están?- interroga sin dirigirse a nadie en particular- Sra. Pomfrey, por favor…
- Oh ¡sr Malfoy, las heridas son horribles! ¡Y lo más terrible serán las cicatrices! Los medimagos hacen lo que pueden por sanarlos con el menor rastro posible pero es difícil y en la condición actual… Pobres chicos- con los ojos llorosos se tapa la boca para reprimir un sollozo y entra rápidamente en la enfermería.
Vuelve a buscar a Hermione con la mirada pero se queda de piedra cuando ve a Ron Wesley dándole palmaditas mientras la acompaña a la chimenea, la comadreja pequeña va con ella. Hermione duda un momento pero cuando mira a Draco, este ya le ha dado la espalda , por lo que entra en la chimenea y desaparece entre llamas verdes
Draco hace ademan de acercarse al otro grupo para pedir explicaciones, Pansy sabe que ver esa mirada en los ojos grises de Draco no presagia nada bueno. Se acerca y le susurra "Vamos Draco, nuestra prioridad es Blaise" Con una última mirada sombría al grupo camina hacia la escalinata. "Vamos a sentarnos, será una larga noche".
Se sentaron en los escalones, resignados a esperar. Pansy y Theo acurrucados juntos y abrigados con la capa y Draco sentado con la espalda apoyada en la pared y jugando con su varita entre los dedos. Uno a uno se retiraron el resto de las personas, empezando por Potter que baja a los terrenos a dar instrucciones al grupo de aurores y después los Wesley y sus respectivas parejas. George y Angelina se despidieron de ellos "Espero que todo salga bien", Ron simplemente les dio la espalda y su rubia novia les hizo un gesto de despedida con la mano.
Definitivamente, la comadreja pelirroja acaba de ganar el primer lugar en la lista de personas detestables de Draco.
Estaba amaneciendo cuando Harry Potter estuvo de vuelta "Espérame un momento Malfoy, necesito hablar contigo" y se encerró en la oficina de la Sra. Pomfrey. Draco espera unos minutos y lo siguió, entrando sin tocar, a la oficina que estaba vacía. … "Potter?". Harry entra por la puerta interior de la enfermería con un vial en la mano que contiene una sustancia blanquecina a medio camino entre líquido y gaseoso.
-Siéntate Malfoy. – Harry se sienta frente a él y quitándose los lentes se frota los ojos- Disculpa…estoy molido. Hemos estado en el lugar toda la noche. Había un artefacto explosivo en tu coche. Bastante ingenioso… un hechizo bombarda encerrado en un frasco de vidrio. El movimiento del automóvil quebró el contenedor y el vehículo exploto. Lo malo de todo es que no sabemos cuándo fue colocado ni dónde. Pudo haber estado escondido desde hace meses incluso.
- No… Tiene que haber sido después del primer ataque. El día anterior conduje en medio de una tormenta. Desde allí en adelante pudo ser en cualquier momento, lo dejo a diario en el callejón del ministerio.- Draco siente que los músculos de su mandíbula se contraen y la bilis sube a su garganta al imaginar la misma explosión, pero con el cómo conductor y Hermione como acompañante.
-¿Por qué Zabinni estaba en tu coche?- Harry lo dijo al pasar, pero Draco, a esas alturas, no tiene mucha tolerancia y explota.
- ¡¿Qué piensas Potter?! ¡ ¿Qué yo quise matar a mi amigo y su pareja?!- Draco se puso de pie bruscamente y dio zancadas por la habitación- Esto es lo último… Le pase el coche porque quería dar un paseo con la muchacha…
Harry lo miro con el entrecejo fruncido y finalmente suspira "Te creo Malfoy, pero tenía que preguntarlo". Lentamente y con mucho cuidado destapa el vial y lo vierte en un pensadero que ha puesto sobre la mesa.
- Es el recuerdo de Zabinni antes de la explosión. No puede hablar, pero logro entregarlo.- Harry lo revolvía suavemente con su varita sin tocar la superficie- Acércate.
Ambos se acercan al borde de recipiente y ven pasar claramente ante sus ojos las escenas vividas aunque las voces suenan un poco distorsionadas.
Draco ve el pasillo en penumbras las siluetas, propia y de Hermione, separarse rápidamente, revive el guiño malicioso de Blaise y su mímica imperceptible simulando un volante. Se ve a sí mismo poner las llaves en el bolsillo de su amigo, mientras le palmea el hombro en señal de despedida. Los ve correr muertos de risa y subirse al vehículo, los ve partir elevándose sobre la copa de los árboles, ve la mano de Blaise acariciando la rodilla de Justine y escucha la risa coqueta de la chica "¡Migga, empezaggon los fuegos!" "Aterricemos, podemos verlos desde el lago" "Egges un chico malo… Vamos, pero tienes que portarte como un caballeggo". Ve a su amigo maniobrar en picada y escucha el grito nervioso de Justine terminar en una carcajada. Aterrizan y los ve salir corriendo en dirección a la orilla del lago, escucha un leve crack y luego la explosión, el fogonazo, y dos cuerpos que, segundos antes estaban abrazados, salir despedidos por los aires. El recuerdo termina.
Ambos hombres se han quedado en silencio.
- Malfoy, tienes que volver a Grim….
-¡NO!... ¡No Potter!, no voy a volver a esconderme. ¡Si para atrapar a este imbécil tengo que transformarme en un puto blanco móvil, lo haré! No voy a permitir que muera nadie más por mí. ¡No puedo tolerar que la gente que me rodea salga herida!...
- Malfoy, se razonable. No podemos permitir que nadie se arriesgue.
- ¡Tú me dices esto! ¿Acaso no arriesgaste a nadie?!... ¿Acaso te escondiste?!... Por Merlín Potter, tú eres el que mejor debiera entenderlo. ¡Tenemos que detener esto YA!
Golpean la puerta y la Sra. Pomfrey asoma la cabeza "Van a trasladarlos a San Mungo. Si quieren ir con ellos debe ser ahora."
- Voy a pensar en una solución Malfoy. Solo vuelvan a Grimmauld Place por un par de días, tú y tus amigos, mientras resolvemos como protegerlos.
- Gracias Potter. – Draco extiende la mano y se dan un apretón firme.
Antes de salir Harry lo detiene junto a la puerta, poniéndole una mano en el pecho.
- Una cosa más. Quizás no es el momento ni el lugar pero tengo que decirlo. Si me entero que estás jugando con Hermione…
- Tienes razón Potter. No es el momento ni el lugar- Draco le hace una seña a Pansy y Theo quienes lo están apresurando para partir- Estaré en el hospital.
Hermione durmió poco y mal. Las pesadillas no la dejaron en toda la noche y cada una peor que la otra. Ginny tampoco pudo descansar, Hermione recuerda haberla sentido darse vueltas a su lado y un par de veces sollozar en sueños.
La noche anterior, en cuanto llegaron, protegió todo el departamento con hechizos repelentes, de seguridad y alarmas. En cuanto termino, Ginny sirvió dos tazas de té muy cargado y se instaló en un sillón. "¿Quieres hablar?" "Ahora no, estoy demasiado cansada. Tratemos de dormir." Se quedaron un rato en silencio hasta terminar el té y de allí a la cama. Es por eso que Hermione tenía muy claro que esa mañana tendría que dar muchas explicaciones.
Al salir del dormitorio, duchada y vestida, se encontró con que su amiga había preparado el desayuno y la estaba esperando.
- Ahora sí que vamos a hablar Hermione Granger. ¡Que bicho te pico anoche?...- Ginny sonreía abiertamente, cosa que extraño a Hermione- No te reconozco…Te portaste muy mal… En todo caso, lo veía venir. Era cosa de escucharte con un poco más de atención. ¿Por qué no me contaste antes?
- Por qué no había nada que contar Ginny. Lo de anoche… No sé qué fue, solo me deje llevar y hubo un beso o dos, nada más… Ni siquiera lo hemos conversado, solo ocurrió. Y en principio creo que fue solo para molestar a Ron, pero después… No puedo negar que me atrae, pero tampoco puedo olvidar quien era o, mejor dicho, quien es… Tengo la cabeza hecha un lio.
- Lo que creo que está confundido, es tu corazón. Estas subestimando tu nueva "amistad" con Malfoy- Ginny la abraza- Te quiero como si fueras mi hermana y con todo el amor del mundo te pido que te olvides de Ron. El ya no es para ti… ¡Date una oportunidad! Nadie te va a juzgar… No olvides que todos somos tus amigos y te queremos. Y tienes la suficiente inteligencia para llevar una relación divertida y sin complicaciones con Malfoy sin salir dañada… A propósito. Harry aviso que llevaron a Zabinni y a la chica a San Mungo.
- Voy para allá. Quiero saber cómo están. Y no me mires así Ginny. Justine es parte de mi responsabilidad, recuerda que es una de las modelos del evento.
- No cambias…
- Siempre he sido responsable…- le dijo Hermione mientras se ponía la capa y recogía su mochila a toda prisa.
- No amiga, siempre has sido cabezota.
Draco, Theo y Pansy no se han movido de la sala de espera desde que sus amigos fueron trasladados inconscientes, vendados de pies a cabeza y rodeados por completo de una burbuja transparente que los mantiene levitando. "Su estado es grave pero sin riesgo vital. Los mantendremos dormidos mientras cierran las heridas para evitar el dolor… después, es cosa de tiempo. Les sugiero que vayan a descansar". Por toda respuesta, se acomodaron en las sillas.
Hermione los divisa cuanto llega a la Unidad de Accidentes y Heridas mágicas. Se ven destruidos, con sus elegantes trajes arrugados y los ojos rojos de cansancio. Draco, en cuanto la ve, se desplaza un poco para hacerle lugar, pero Hermione se instala al lado de Pansy.
- ¿Cómo están?¿Ha habido algún cambio?.- Hermione mira a Draco, quien se mantiene ensimismado con la vista en un punto en la pared.
- Nada, los mantendrán dormidos, no sabemos por cuanto tiempo- Pansy contesta con voz cansada- Theo, vamos a la cafetería? Si no como algo caliente me desmayare. ¿Quieres que te traigamos algo?
- Solo un café, por favor – Mira a Hermione- ¿Tú quieres algo?
Hermione va a responder cuando Harry hace su aparición.
- Hola. Todo está preparado para su regreso a Grimmauld Place, tengo que llevarlos yo porque repusimos el encantamiento fidelius sobre la casa. Hermione tú también vienes.
- Ahora?, yo preferiría esperar un poco más. Puede haber noticias…
- Parkinson, acabo de hablar con los medimagos y no adelantaran nada hasta hoy en la tarde, después que los evalúen. No te preocupes, les prometo que estarán bien informados. Pondremos el retrato de Casilda Horn en la habitación y otro en Grimmauld Place, así estarán enterados de todo.
"Bien, ya llegamos. ¿Por qué no se ponen cómodos mientras Hermione y yo preparamos algo de comer?" La sugerencia fue bien recibida por los tres jóvenes y Harry y Hermione quedaron solos en la cocina.
Harry preparo café en una vieja cafetera y Hermione puso a calentar un poco de pan, cortaron lonchas de jamón y encontraron un frasco de mermelada. Mientras Hermione prepara la mesa con las tazas y demás, Harry la observaba en silencio.
- Y ¿Cómo estás?
- Harry ¿por qué me lo preguntas como si tuviera una enfermedad terminal?
- Solo quiero estar seguro que sabes lo que estás haciendo. Es el peor momento de empezar algo con Malfoy. Es peligroso, pueden tratar de llegar a él a través de ti.
- No estoy empezando nada, Harry. ¿podemos hablar de otra cosa?
Pansy, Theo y Draco entran juntos a la cocina. Hermione se pregunta si ellos se veían igual cuando eran el trio inseparable, siempre juntos en lo bueno y en lo malo. Pansy y Theo se sentaron a la mesa. Draco se acodo en la chimenea con una taza de café y un cigarrillo.
- Ahora que estamos todos, les explicare las medidas de seguridad. Como ya les adelante esta casa está bajo el encantamiento fidelius, lo que quiere decir que es totalmente segura. Nadie, aparte de nosotros cinco y el Guardián Secreto puede entrar aquí. Por seguridad me reservare el nombre del guardián. Hay otras medidas a seguir- Harry saco un paquete pequeño del bolsillo de su capa, lo desenvolvió y dejo a la vista cuatro broches idénticos. – Lo que ven aquí son broches de alerta, se activan con un toque de su varita y nos darán la alerta si se encuentran en peligro. Deben tenerlos siempre con ustedes y en un lugar de fácil activación. ¿Alguna pregunta?
- ¿Qué pasa si no tenemos tiempo de activarlos?- Pansy se veía asustada y estaba pálida y ojerosa por la mala noche y la falta de sueño.
- Hay algo adicional. Entreguen sus varitas a Hermione, ella es capaz de imbuirlas con un hechizo proteico y otro de localización. De esa manera si llegan a lanzar un encantamiento de defensa, el resto sabrá que se encuentran en peligro y podremos llegar rápidamente donde estén. Hermione, puedes comenzar.
Hermione despejo parte de la mesa y puso las cuatro varitas en círculo mientras recitaba los encantamientos y hacia los movimientos adecuados, hasta que, de su propia varita, surgió una cinta de luz dorada que hizo que el resto de las varitas brillaran hasta ser un circulo incandescente que, poco a poco, se apagó.
- Ya está listo.
- Una cosa más. Mientras no atrapemos a ese imbécil, les pido que los tres pernocten aquí. En el día pueden hacer sus actividades normales, siempre y cuando sean precavidos y no se metan en líos – Esto último lo dijo mirando a Draco- Como decía Ojoloco Moody, "Alerta permanente" Hermione sabe de qué hablo. Malfoy… No es necesario que hagas todas tus horas en el ministerio, es más, es recomendable que no tengas horas fijas… Alguna pregunta?... No? Bien. Hermione ¿Vas conmigo?.
- Si, tengo que ubicar a Pierre La fontaine… Nos vemos.
Llevaban medio pasillo camino a la puerta de salida "Granger, espera un momento" Hermione se detuvo y Harry continuo su camino.
- Creo que esto es tuyo- dijo alargándole un pequeño estuche verde. Hermione lo toma y lo guarda en su chaqueta "Si Gracias", Draco le acomoda un mechón de pelo y se queda mirándole a los ojos- ¿Estamos bien?.
- Sí, no te preocupes. Buenos colegas ¿No?... Te veo después.
Hermione presiente que esa será una mañana de aquellas. Primero la nota de Ginny "Te lo dije" pegada a la revista Corazón de Bruja, que en su portada traía una fotografía a todo color de Ron, Draco y ella misma, separadas por un dramático rayo. Paso de leer el artículo. Después encontró una nota de Draco informándole que ese día irían a Malfoy Manor , y finalmente la dichosa nota, la obligo a cambiarse de ropa para enfrentar la ida al campo, con lo que partió tarde al Ministerio.
Habían pasado solo cuatro días desde la Gala del Ministerio y sus encuentros con Draco no habían vuelto a ser a solas, quizás esa tarde sería la oportunidad de aclarar un poco las cosas. Lo que más la intranquilizaba, aparte de no tener claridad y por tanto el control de la situación, era la sensación de deja vú que le provocaba el recuerdo del beso.
La noche anterior se había desvelado pensando en cómo abordar el tema y terminó soñando algo confuso, un tanto erótico e intenso. Algo que le despertaba la compasión, la ternura y el deseo a partes iguales pero, por mucho que se esforzaba, no lograba plasmarlo con claridad.
Cuando llego a la oficina inicio su día como era de rigor.
- Hola Marie. ¿Tienes el reporte médico?
- Si, los medimagos dicen que las heridas están casi totalmente cicatrizadas, están fuera de riesgo y esperan despertarlos mañana.
- Por fin buenas noticias…
- Llamo el señor Potter. El coche que solicito el sr. Malfoy está listo para salir.
Draco sale de su oficina con una canasta de picnic. Hermione se lleva una sorpresa al verlo vestido con jeans y un sueter de lana con una chaqueta encima, Se fija que lleva prendido en la solapa el broche que les entrego Harry.
- Escuché que ya tenemos transporte. No me mires así, Granger. Ya sé que no es mi estilo, pero fue una de las condiciones de Potter- Dice poniéndose un gorro de lana negro que oculta su color de pelo característico.- ¿Llevas abrigo? Esta bastante frio afuera.
- Se ve muy bien Sr, Malfoy. Ese estilo incluso lo hace ver más joven.
Hermione sonríe al ver la cara de Draco ante el comentario.
Volaban sobre las nubes en silencio. Draco se veía tranquilo y su perfil se recortaba, sobre un cielo claro, a la luz matinal. Hermione se sentía adormilada, la falta de café y el dormir poco, le estaban jugando una mala pasada.
- ¿Tienes sueño? Ven, acomódate- Draco extendió un brazo sobre el asiento, invitándola a acurrucarse junto a él.
- En realidad, me caería bien una taza de café- Responde Hermione mirando por la ventanilla y sin percatarse del gesto de Draco.
Una de las cosas para las que Draco tiene poca tolerancia es al rechazo, en especial cuando se trata de un primer paso dado por él para retomar lo que quedo inconcluso, por lo que se sumerge en un obstinado mutismo. Baja un poco la ventanilla y prende un cigarrillo. Mira a Hermione de reojo y se da cuenta que se ha quedado dormida. Enojo o lo que sea, no le impiden abrigarla con una manta y darle una breve caricia en su pelo. Siente que se inunda de ternura, pero se la traga "No se trata de ser pendejo tampoco. Si quiere dirá si" evita pensar en un "no".
- Granger, estamos llegando- La sacude suavemente- Voy a bajar un poco. Necesito que tomes fotografías del campo. La cámara está en la guantera.
Hermione despierta con las mejillas sonrosadas y se estira antes de tomar la cámara y ubicarla en la ventanilla. "Tú me avisas".
Draco sobrevuela toda la extensión de los terrenos de su propiedad indicándole a Hermione donde fotografiar, pasan sobre la mansión y fotografían el huerto aledaño. Aterrizan a un costado de tres enormes invernaderos.
- ¿Quieres comer algo antes de entrar?- Draco no espera respuesta y acerca la canasta de picnic desde el asiento trasero. Sirve jugo de calabaza y le entrega un plato con pollo frito y pure de verduras- Estoy muerto de hambre. No pude a desayunar…El lio con Potter para poder salir hoy me atraso.
- ¿Para qué eran esas fotografías?
- Es para mi proyecto, para iniciarlo. Quiero crear plantaciones de hierbas, hongos y plantas que se ocupan en pociones con un laboratorio anexo. Te explicare….- Draco se va animando contando su sueño- Y así el hospital puede funcionar con productos propios y se ahorra en gastos de operación. ¿Qué te parece?
Hermione lo mira sonriendo, Se ve tan atractivo en su entusiasmo, con los ojos brillantes y sonriendo cuando le explica sus planes.
- Nunca lo hubiera imaginado "Draco Malfoy el granjero feliz".
- Prefiero empresario de la industria de pociones, después de todo es una muy buena forma de hacer dinero. – Draco toma los platos vacíos y guarda el resto de las cosas- ¿Vamos? Quiero verificar si aún quedan algunas especies.
Caminan uno junto a otro, Draco sonríe al notar que, con las botas planas que lleva Hermione, con suerte llega a su hombro. "Este era mi sitio favorito, siempre me escondía aquí". Roza la mano de la chica, pero ella ni se inmuta y ocupa sus manos en hacerse una trenza. Draco frunce el ceño, convencido que algo no va bien.
El primer invernadero está destruido. La mayoría de los vidrios están quebrados y los pájaros hacen nido en los travesaños. La escalera de caracol y los puentecillos de madera que rodean la construcción están podridos y cayéndose a pedazos. "Esto esta inservible".
El segundo invernadero está en mejores condiciones, con la estructura casi intacta pero la pintura desconchada, todas las plantas están secas y los maceteros derruidos. Tiene aire de abandono, multiplicado por la suciedad en los vidrios que frena la luz del sol. Lo único verde que se observa en algunos rincones, son rastros de musgo y algunos hongos de aspecto venenoso. "Este era el que más me interesaba, aquí estaban las hierbas mágicas. Tenía más de cincuenta especies distintas. Ahora no queda nada".
Comienzan a caminar hacia el tercero. Desde donde están ya se divisa parte de la mansión y Hermione voltea la cara en sentido contrario. Draco toma su mano con firmeza "con cuidado, en este sector el terreno es resbaladizo". Abren la puerta del invernadero y Draco sonríe "Son las flores de madre, algunas sobrevivieron" Draco da zancadas recorriendo el lugar y rescatando algunas plantas que han sobrevivido a duras penas, sobre todo gracias a la humedad contenida en el aire. "Acércate, creo que son todas las que puedo rescatar". Draco ha apilado unas diez macetas en una carretilla. Rodea a Hermione con un brazo y le muestra cada planta con entusiasmo. "Esta es rara, se llama rosa nocturna porque brilla en la oscuridad, estas son "campanas de hadas", las atrae con el olor de su néctar. Y esta de aquí es una carnívora y la ultima de la fila es más rara, la "Dalia de hielo" sus pétalos son transparentes, parecen frágiles pero resisten las heladas y florecen con el frio…" Mientras habla Draco gira a Hermione hasta quedar frente a frente, la toma por la cintura y la besa suavemente, con ternura. Al principio Hermione responde pero de pronto pone sus manos en el pecho de Draco y se separa de él.
- Lo siento, no puedo…
- ¿Qué pasa? Qué no puedes que exactamente.
- No estoy lista Malfoy. Lo del baile estuvo bien o ni siquiera se sí estuvo bien. Fue… divertido pero creo que debiéramos dejarlo así.
Draco la mira y duele "Mierda como duele". Tiene ganas de gritarle "Para mí no fue divertido Granger, para mí fue importante. Lo más importante que me ha pasado en un buen tiempo" pero se calla y en su lugar dice la primera estupidez que le dicta la frustración.
- No te enrolles tanto Granger, no fue nada serio. Como tú dices, fue solo diversión. Solo somos colegas ¿o no?- todo eso acompañado de una mueca tan burlona que de solo verla a Hermione le pican las manos de ganas de darle una bofetada. En vez de eso solo da media vuelta y sale del invernadero. "Es un patán" El viento frio la acompaña hasta el coche.
El viaje de regreso es un desastre, no cruzan ni media palabra. Hermione se instala en el asiento trasero y deja los maceteros rescatados ocupando su lugar al lado de Draco "No caben junto a la canasta" "Para eso está el maletero Granger" Le responde Malfoy dando un portazo, pero sin discutir nada más.
Draco fuma un cigarrillo tras otro y hubiera matado por whisky de fuego. Se siente fatal, pero los viejos hábitos pesan y no sabe cómo disculparse. Se sorprende de sus propias emociones, su rabia contra su propia estupidez es proporcional al miedo que siente de perder lo avanzado. Trata de ignorar la vocecita insidiosa "Si hubiera sido la comadreja, las cosas hubieran sido distintas" Espanta el pensamiento como a un mal bicho, su imaginación es demasiado vivida y no necesita la película mental de Hermione y la comadreja haciendo el amor en el invernadero. Mira por el espejo retrovisor y Hermione sigue sentada muy tiesa, con el ceño fruncido y la vista pegada al paisaje que pasa por su ventanilla.
Finalmente llegan y Draco estaciona frente al Ministerio. Escucha el sonido de la puerta al abrirse, y se gira bruscamente en un impulso.
- Granger! Lo siento yo… No debí hablarte así. Fue descortés y desconsiderado. De verdad lo siento.
- Tienes razón Malfoy. Fue descortés e irrespetuoso, pero en parte también es culpa mía. Estoy acostumbrada a que un beso no sea solo un beso.- La mirada fría y dura de Hermione dimensiona el grado de cagada cometida.
La ve entrar al Ministerio, devuelve el coche "Llegó antes de lo previsto sr. Malfoy", pide que envíen las macetas a su oficina y compra un ramo de flores en un puesto callejero "Estoy jodido, en mi puta vida he comprado flores". No tiene paciencia para esperar el ascensor y toma las escaleras "Soy un patético perro faldero pero, que mierda, si estas cosas ayudan…"
Cuando llega ignora la cara de sorpresa de Marie y pasa directo a la oficina de Hermione, que está con las luces apagadas. "La srta. Granger pidió la tarde" Dando un portazo se va a Grimmauld Place, arroja las flores a la misma chimenea que lo lleva, sube directo a la biblioteca pasando de largo a sus amigos y se encierra.
Desde la cocina Theo y Pansy escuchan las notas amortiguadas del cello. "Creo que tenemos tormenta".
En cuanto sale del Ministerio, Hermione va en busca de Ginny a San Mungo. "Estas de suerte. Acabo de terminar mi turno y Harry llega tarde hoy. Tu casa o la mía?" se deciden por el departamento de Hermione.
- Animate Hermione, sabias que era una de las posibilidades. Es mejor que termine así, antes de que te hubieras entusiasmado más.
- Lo sé, pero no evita que me sienta como una tonta. En el baile fue tan perfecto…
- ¿No te acuerdas como era en el colegio?, parecía caminar por la línea que separa al seductor irresistible con el patán de mierda- Hermione no parece escucharla y acaricia distraídamente las orejas Crookshancks instalado en su regazo- Oh, amiga. De verdad te gusta…
- Es imposible que no me guste si tiene todo. Es guapo, simpático, inteligente, ingenioso, divertido, tiene estilo, es caballeroso… Y hace que me sienta especial, cuando me sonríe y ni te cuento cuando me besa. ¡Maldición Ginny, me estoy enamorando del imbécil de Draco Malfoy!
- Ehrrr… Esto mejor lo dejamos en secreto. No quiero que encierren a Harry y a mis hermanos por asesinato.
Draco despierta congelado. Se quedó dormido en la biblioteca y sabe que su aspecto es fatal. Se recompone un poco y baja la cocina en donde ya están instalados Theo y Pansy desayunando. Ambos se quedan de una pieza cuando lo ven aparecer, despeinado, pálido y ojeroso
- ¡Draco Malfoy! Quiero saber exactamente que paso ayer. Me tienes muerta de la preocupación. Estuve escuchando toda la noche tu puto cello y tus zancadas por toda la biblioteca. ¡no me digas que no te pasa nada!
- Déjalo tranquilo Pansy
Draco la ignora, en silencio se sirve café y se sienta a la mesa. Los mira y resume en dos palabras.
- La cagué.
Pansy y Theo se miran asombrados por sobre la cabeza de Draco. Esa declaración tiene la gravedad de un cataclismo. Pansy hace frenéticos gestos de "Dile algo". La situación es tan extraña que no saben cómo reaccionar. Siempre habían podido reír juntos de sus aciertos y desaciertos amorosos, pero el lamentable estado de su amigo los descoloca. Pansy se sienta a su lado y le acaricia el brazo suavemente.
- ¿Por qué no nos cuentas con más detalles? Así podríamos entender mejor.
Draco hace un relato sucinto de lo ocurrido, evitando cuidadosamente hablar de los sentimientos.
- Definitivamente tu comentario estuvo de más. Yo te hubiera puesto las macetas de sombrero.- Le dice Pansy sin una pizca de compasión y mucha solidaridad femenina.
- Dragón ¿Por qué no admites de una buena vez que vas en serio? ¿Qué la chica es importante?
- Por qué no voy a quedar en ridículo, si para ella fue solo "divertido".- Toma una tostada , le pone mantequilla, la muele y juega con las migas. Pansy voltea los ojos, le toma las manos y con su mejor tono maternal le explica.
- Mira Draco. Nosotras somos distintas. Para bien o para mal, nos metieron en la cabeza, desde chiquitas, que el hombre debe tomar la iniciativa y nosotras sonreír y decir "si" o "no". Granger, por muy inteligente y adelantada que sea, no se te va a tirar al cuello para hacerte todo fácil. Además no creo que le seas indiferente. Lo comentamos con Narcissa mientras ustedes bailaban… - Draco la mira entre horrorizado y sorprendido- ¡No me mires así! No eres tan hermético como crees y además te conozco. Lo mejor que puedes hacer es ir al Ministerio y aclarar las cosas ¡YA!
Draco se ducha, se afeita, se pone algo de loción y hace un gesto cuando arde sobre su piel recién afeitada, elige su ropa cuidadosamente, se da una última mirada al espejo "Faldero, puto faldero domesticado". Sale de la habitación y se dirige a la chimenea. "No digan nada". Pansy sonríe y levanta las manos en gesto de "yo no he dicho nada". Llega al Ministerio, vuelve a salir a la calle y nuevamente compra flores, rosas esta vez, una docena por lo menos. Llega hasta la oficina "la srta. Granger salió a almorzar", evita los ojos brillantes de curiosidad de Marie, "La esperaré en su oficina". Se sienta en el sillón con las rosas en las piernas. Le sudan las manos y tiene un nudo en la boca del estómago. "Jodida Granger, espero que lo aprecies".
Hermione cruza la calle camino al Ministerio, no tiene hambre por lo que ocupo su hora de almorzar en comprar sales de baño y un perfume nuevo, para subirse el ánimo. Camina rápido absorta en sus pensamientos, choca con un par de magos que también regresan de su almuerzo "Perdón… Hola ¿Cómo están?". A la entrada del callejón hay un viejo con un carrito ambulante de helados "Señorita, por favor ¿me podría ayudar a sacar unas monedas del fondo? No las alcanzo y no puedo agacharme mucho." Hermione se asoma dentro del carro y siente el golpe en su nuca, luego oscuridad.
El hombre recupera su agilidad y la mete dentro del carro. Se esconde tras de unos contenedores de basura. Saca el cuerpo inconsciente de Hermione y deja en el suelo la capa, la mochila y su varita. Se echa el cuerpo sobre el hombro y dando un giro, desparece.
Toda la operación ha durado solo un par de minutos y no hay testigos.
