Capítulo 16

"No olvidar. Todo lo escrito aquí es solo producto de mis fantasías y no tiene nada que ver con la vida real. Los personajes, lugares, y otros elementos de este tablero pertenecen a JK Rowling".

Draco continúa esperando… Escucha unos pasos apresurados y la voz de Harry. "¿Esta Malfoy aquí?" Sin esperar respuesta irrumpe en la oficina de Hermione y se encuentra con Draco sentado, repara en el ramo de rosas pero no dice nada.

- ¿Dónde está Hermione?

- No la he visto, salió a almorzar y no ha llegado.

- Recibimos este sobre para ti- le alcanza un sobre café con el nombre de Draco escrito en tinta verde esmeralda y un sello de la marca tenebrosa al reverso.

En cuanto Draco toca el pergamino que contiene, se escucha una voz susurrante que les hiela la sangre "Maldito traidor, te reto a encontrar a la sangre sucia antes de que muera. Tú ya sabes dónde estoy, en el lugar en donde se aprende de la pureza. Ven solo… y ahora un pequeño adelanto de mi hospitalidad" en ese punto se escucha un ruido como el de una radio mal sintonizada pero con la voz de Hermione claramente reconocible "No por favor… No… NOOO!"

Draco se lanza hacia fuera a toda velocidad, pero antes de que logre salir Harry lo detiene agarrándolo de la túnica "No te atrevas a detenerme Potter, lo voy a matar…" "Quieto Malfoy, no la cagues esta vez", comienza un forcejeo ante la mirada atónita de Marie "Suéltame Potter" Draco le lanza un puñetazo que golpea a Harry en la boca y Harry le devuelve con un golpe en las costillas. Marie trata de interponerse pero recibe un empujón que la hace trastabillar y queda pegada a la pared. Harry carga contra Draco que lucha por soltarse y ruedan por el suelo. De pronto los dos se ven inmovilizados por aurores que los toman de los brazos y los separan.

- ¿Qué es esto? ¿Acaso se creen animales? ¿Así reacciona frente a una crisis sr. Potter?- Gawain Robards, Jefe de la oficina de aurores, estaba que echaba chispas- Compórtense los dos, tenemos que idear una estrategia. ¡Quiero detalles! ¿Está confirmado que atraparon a Granger si o no?

- ¡Señor! encontramos esto en el callejón adyacente- un auror deja sobre el escritorio la capa, la varita y la mochila de Hermione- Estaban tiradas junto a los contenedores de basura.

Draco se abalanza sobre las prendas "Tu puto localizador y la varita están aquí" Draco registra frenéticamente la mochila tirando al suelo las cosas que descarta "No está el estuche… No lo encuentro…" Tira la mochila y saca su varita, instantáneamente media docena de aurores apunta su varita hacia él.

- ¡Está funcionando Potter, tuvimos la misma idea! El estuche que le di a Granger tiene un hechizo de localización. ¡Mira!- señala un pequeño rastro brillante y azul, casi imperceptible en la punta de su varita.- Debo irme antes que se apague.

Un par de aurores se interpone en su camino y lo obligan a retroceder.

- Un momento sr. Malfoy. No puede ir solo. Acabará haciendo que los maten a los dos. Le ordeno en mi calidad de auror en jefe, que diga en este momento donde esta Granger.

- ¡DEBO IR SOLO O LA MATARA! ¿¡ Es tan difícil de entender!? No hay tiempo! La está torturando y ustedes me retienen…- Draco está perdiendo el control nuevamente. Mira al jefe de aurores con ganas de querer estrangularlo.

- Usted llegará solo, pero nosotros lo seguiremos, su misión será localizar y distraer a ese maniático. Ahora diga ¡Donde esta!

El jefe de los aurores se ha acercado amenazante y a Draco no le queda otra cosa que rendirse.

- En un mausoleo en el viejo cementerio del lado norte, es la entrada a una red de túneles que se usaba como sitio de reunión.

La caverna está en penumbras, iluminada tenuemente con antorchas que gotean aceite y despiden un humo negro de olor fuerte.

Hermione esta tendida de espaldas sobre un altar de piedra, vestida solo son su ropa interior y amarrada en cruz. Abre lentamente los ojos y siente un dolor pulsante en la cabeza, esta aturdida por la maldición cruciatus y el golpe en la nuca que la hizo perder el conocimiento. Sus ojos se dilatan tratando de ver lo que hay en la penumbra que la rodea, pero se da cuenta que tampoco puede mover la cabeza que esta inmovilizada con una cincha de cuero apretándole la frente. La mordaza, salvajemente apretada, le seca la boca. El miedo y el frio la hacen temblar y su cuerpo se humedece de un sudor frio y viscoso. Su respiración se acelera hasta convertirse en un jadeo espasmódico cuando percibe el rumor de unos pies acercándose.

La figura enmascarada se detiene junto a ella. "Despertaaaste", el tono que usa es de una falsa ternura repugnante. El hombre camina alrededor del altar y finalmente se detiene junto a su brazo izquierdo. Hermione percibe la mueca de asco tras la máscara mientras la recorre con la mirada. Alcanza a ver su boca brillante de saliva mientras recita unos conjuros en voz muy baja. El hombre se agacha y Hermione tiene la loca idea de que es para morderla y ahoga un grito en la mordaza.

Escucha al hombre jadear mientras arrastra algo que parece de hecho piedra, hasta ponerlo a un costado del altar. Se acerca a ella y levanta las manos, en la derecha lleva un cuchillo curvo que brilla a la luz de las escasas antorchas, las mangas de la túnica negra se deslizan por sus brazos dejando ver claramente la marca tenebrosa, que ya no es un tatuaje sino el dibujo de la serpiente y la calavera, repasado una y otra vez con algo filoso hasta dejar una cicatriz de un color sanguinolento. Baja rápidamente las manos y hace un corte limpio en la muñeca de Hermione, siente la sangre tibia formar un reguero alrededor de su brazo. Eso la enloquece y comienza a revolverse y a gritar. "No, no, no. Si te agitas te desangraras muy rápido… Y quiero ver la cara del traidor a la sangre cuando te vea morir".

La deja sola, con la única compañía del goteo de su sangre en la redoma de piedra. Hermione llora en silencio.

El automóvil ministerial aterriza en el lado opuesto del cementerio. Draco lleva pantalones y un sueter negro cuello alto. Se ha puesto también el gorro negro de lana que le da más visión periférica que la capucha. Tiene una mirada fría y determinada.

- Potter, ¿Ves ese ciprés gigante de al fondo? A la izquierda como a diez metros está el mausoleo. Es el más grande y el único que esta derruido. Dejare abierta la entrada a los túneles.

- Toma - le pasa una pequeña bolsa de cuero.- es un caramelo nuevo de Sortilegios Wesley. Brilla en la oscuridad en forma discreta, servirá para guiarnos. Si estas en problemas retrocede…

- No huiré Potter, voy a encontrarla y de paso matar a ese hijo de puta.

Draco se aleja y corre agachado, zigzagueando entre las tumbas, con todos sus sentidos al máximo de capacidad. Se detiene en completa inmovilidad, le parece escuchar pasos tras él. Se voltea pero no ve nada, hasta que entre la hierba aparece una ardilla solitaria que se refugia en el árbol más próximo. Suelta el aire que no se había dado cuenta que estaba reteniendo y sigue avanzando.

Llega al mausoleo, una enorme construcción de piedra vieja y agrietada, a la que le falta el capitel donde debiera ir el nombre familiar, el interior es un cuadrado rodeado de nichos con lapidas resquebrajadas y enormes telarañas en las esquinas.

Se parapeta tras la puerta con la varita empuñada, registra el interior sin encontrar nada inusual. Hace un pequeño corte en su palma y la presiona contra la pared el fondo. Esta se desliza dejando la entrada despejada. Draco apoya su mano en la pared interior y esparce una gotas de sangre para evitar que vuelva a cerrarse.

Comienza a adentrarse en un estrecho túnel que baja a un subterráneo. La punta de su varita alumbra con mayor intensidad, desprendiendo tonos azules "Aguanta Granger". Llega a una bifurcación y toma el camino de la derecha. Mira hacia atrás para ver su rastro "Perfecto, las grageas se ven solo si sabes que estás buscando". Va dejando atrás las entradas engañosas, las trampas de los túneles ciegos y los que dan a pozos sin fondo, guiándose por su instinto y la débil luz azul de su varita.

Avanza en silencio, siente el latido de su corazón en la garganta y le pica la nariz por el polvo de las viejas y derruidas paredes, sobre su cabeza se descuelgan raíces de los árboles del bosque cercano, el silencio es algo vivo que lo rodea para engullirlo.

A medida que se acerca a una bifurcación, comienza a percibir al fondo del túnel, un bulto en el suelo. Al acercarse se da cuenta que es la ropa de Hermione, la registra y de un bolsillo de la chaqueta cae el estuche verde. "Si su ropa está aquí, ella también" y como un fogonazo entra en su mente el recuerdo lejano del grito desesperado de Hermione y su cuerpo convulsionando bajo la maldición cruciatus. La boca se le llena de bilis y debe escupirla para no vomitar.

Sus ojos se oscurecen y la descarga de adrenalina hace que todos los músculos de su cuerpo estén en tensión. Ya sabe adónde dirigirse, el único lugar lógico, es la enorme caverna donde se congregaban cada vez que ponían a alguien la marca tenebrosa.

Mientras avanza con sigilo, exprime su memoria para fijar cada detalle "Paredes y techo de roca suelta, tres entradas, espacio central y en la pared del fondo el altar de piedra y detrás el escaño con el trono. Sin lugares donde esconderse". Llega a la entrada del túnel de acceso y se detiene. No escucha ningún ruido, se asoma a la cueva con precaución, pero solo logra ver la mitad del espacio y una pequeña parte del trono. Respira hondo y exhala para calmarse, siente el pelo y el cuello mojados en transpiración helada, aprieta los músculos de las piernas salta hasta quedar al centro de las tres entradas y grita "Cofringo"" apuntando certeramente a las otras dos entradas de las esquinas. Retrocede hasta el tercer túnel, el mismo por donde entro, para protegerse de la explosión, mientras el suelo se estremece y una nube de polvo oculta todo. Dos de las tres entradas han quedado selladas.

Vuelve a entrar a la cueva, "Lumus", el encantamiento cae como una bengala iluminando hasta el último rincón y dejando al descubierto la visión terrorífica de Hermione desangrándose a los pies de Voldemort, sentado en su trono totalmente inmóvil, salvo la sombra siniestra que danza en la pared.

Draco no lo piensa "AVADA KEDAVRA", el rayo verde de la maldición asesina impacta de lleno en la figura, despedazándola con sonido de metales rotos. Ruedan por el suelo los pedazos de un maniquí y un cráneo de madera con rubíes incrustados a modo de ojos.

"Mierda, Mierda, Mierda¡" El hechizo de luz se está desvaneciendo y la caverna vuelve a la penumbra, el súbito fulgor lo ha encandilado dificultando su visión.

Se apresta a lanzar un nuevo hechizo de luz, cuando siente pasos arrastrado tras el trono. "Septumsempra".

No alcanza a reaccionar y la maldición roza su brazo derecho haciendo que pierda la varita. Pone cuerpo a tierra para recuperarla, buscando a tientas desesperadamente. El enmascarado lo alcanza y hunde una daga en su pierna por detras. Draco siente su extremidad paralizada y un reguero de sangre forma una mancha parduzca en el pantalón.

Se arrastra para alejarse, pero el enmascarado lo rodea jugando al gato y al ratón con su presa. "Maldito traidor a la sangre… Te vendiste por lujuria a la sangre sucia. No mereces morir como un mago" de un tirón arranca la daga de la pierna de Draco, que grita y se hace un ovillo del dolor, mientras siente como el cuchillo nuevamente penetra a la altura del muslo.

En medio del agudo dolor Draco tantea a su alrededor y es recompensado con un fuerte pisotón en su mano herida y siente el "Crac" de su varita al quebrarse.

El encapuchado recupera la daga dando un tirón que provoca una corriente que le recorre toda la espina dorsal. Le patea en el estómago y las costillas con furia salvaje, el dolor lacerante hace que Draco no pueda respirar y comienza a jadear desesperadamente.

Finalmente, el encapuchado lo gira hasta ponerlo frente al altar, levanta la cabeza de Draco tirando el pelo desde la frente. "Mírala, ya está casi muerta, pero tú serás primero", acerca el cuchillo a su mejilla y hace un pequeño corte. Le pone un pie en la espalda y le sujeta firmemente del pelo levantándole la cabeza, dispuesto a degollarlo.

"Protego!" Harry llega justo a tiempo. El hechizo hace que el atacante trastabille quedando al centro de la cueva, pero con la velocidad del rayo se recupera, toma la varita apunta a Harry y grita "AVADA…", "BOMBARDA" casi al mismo tiempo Draco saca una segunda varita de su bota y apunta hacia el techo, provocando una avalancha de roca sobre el mortífago. Un gran peñasco lo alcanza en la cabeza y el cuerpo del mortífago cae al suelo. Rápidamente se forma un charco de sangre a su alrededor. La tierra del techo continúa cayendo como una fina lluvia sobre él.

Entre la nube de polvo Draco logra distinguir la cabellera pelirroja de Ron Wesley encabezando a la decena de aurores que invaden el lugar, con las varitas desenfundadas. Se acercan a los heridos y piden a gritos una camilla para Draco.

Ron corre hacia Hermione, corta las cuerdas con su varita, arranca un pedazo de su túnica para vendarle la muñeca y cuidadosamente la cubre con su capa. La última visión que tiene Draco es una borrosa imagen de Ron llevando a Hermione en brazos, como una muñeca de trapo, hacia la salida. Después todo se vuelve negro.