Capítulo 17
"No olvidar. Todo lo escrito aquí es solo producto de mis fantasías y no tiene nada que ver con la vida real. Los personajes, lugares, y otros elementos de este tablero pertenecen a JK Rowling".
Draco siente algo fresco y suave que le toca el estómago y le produce una sensación de alivio. Abre los ojos y se encuentra con la mirada preocupada de su madre, quien le presiona una esponja empapada con esencia de murtlap en el esternón.
- Sh sh sh, descansa. ¿Cómo te sientes?
Draco movió con cuidado las piernas y logro incorporarse con algo de dificultad.
- Madre… Cassius… Me siento mejor. Mucho mejor en verdad… ¿Descubrieron quién era?
El mago de mediana edad muy atractivo, moreno, alto y ligeramente canoso, le alarga el periódico El Profeta que en la primera página trae una fotografía de Hermione con el titular "Hermione Granger raptada por peligroso maniaco" Draco busca la noticia "Hermione Granger, conocida heroína de guerra fue rescatada tras el rapto perpetrado por el conocido mortífago Gregory Goyle…"
- ¿GOYLE..?, pero si estaba encerrado.- siguió leyendo recostado en las almohadas, ya que el súbito movimiento le provocó dolor de cabeza.
"Como recordaran Goyle fue encerrado de por vida en un sanatorio de alta seguridad, tras declarársele como sicópata homicida en los juicios a los mortífagos. Personal del sanatorio indicó que el prisionero se fugó de su celda, pero lo dieron por muerto después que un rayo impactara la la roca por la que trepaba mientras huía, cayendo desde un acantilado. En una playa cercana se encontró el cuerpo de una persona con las mismas características físicas del maniaco, lo que llevó a confusión sobre la identidad. No se sabe cómo el mortífago logro sobrevivir a la caída y llegar a Londres. Fuentes cercanas indican que días antes, de su fuga Goyle mostro el desarrollo de una obsesión persistente con el Innombrable, llegando a alucinar con largas conversaciones con quien llamaba "Su Maestro". Por otra parte, la impecable actuación del Cuerpo de Aurores y la invaluable ayuda…. " Draco dejo el periódico a un costado, no necesitaba leer más.
- Te mencionan como uno de los rescatadores… Casi un héroe… Estoy orgullosa de ti.- Su madre le acaricia la frente- Pero te despellejaría por el susto que me hiciste pasar.
- ¿Cómo están los chicos?...
- ¿Blaise y Justine? Bien, me los llevo conmigo a Italia hoy. Hay un pueblo mágico al pie de un volcán en donde fabrican una poción con las cenizas, que ayuda restaurar la piel y disminuye las cicatrices. De todas formas les hará bien el aire puro, el sol y la tranquilidad… Discúlpalo si no viene a despedirse, prefiere no mostrarse ante nadie aun - Cassius Zabinni se acercó a Narcissa y le tomo la mano- Cissy se quedará aquí hasta que te recuperes.
- No te preocupes madre… saldré hoy, ya estoy bien. Además Pansy y Theo seguramente se quedaran conmigo. Preferiría que ayudaras a cuidar a Justine, va a necesitar una mano femenina a su lado.- Draco hizo una pausa y respiro hondo. Temía preguntar- ¿Hermione…?
Narcissa y Cassius intercambian miradas de preocupación. Narcissa aprieta los labios y toma la mano de Draco.
- Sigue igual, no ha recobrado el conocimiento. La están tratando con pociones restauradoras y reconstituyentes, pero sin mucho resultado. Dicen que hay que tener paciencia y esperar….
- Vayan a preparar su viaje… Yo estoy bien y más tarde vienen Theo y Pansy- Narcissa se despide con un abrazo "¿Seguro cariño?"- Vayan…
Desde que está en el Hospital ha visto a Hermione una sola vez y fue en la madrugada del día siguiente en que la rescataron. A duras penas había caminado hasta su cuarto apoyado en un par de muletas. Una tenue luz en el pasillo desierto y el corto trayecto que separaba sus habitaciones le parecieron kilómetros, pero pudo llegar sin que lo descubrieran.
Se acercó a la cama y emitió un gemido de angustia al ver el estado de Hermione. Su pelo siempre lustroso, se veía opaco y quebradizo arremolinado en la almohada, su rostro y sus manos tenían una palidez de cera y enormes ojeras violeta rodeaban sus ojos.
Tomo su mano y la sintió pequeña y demasiado fría entre las suyas y le pareció que toda ella se estaba desvaneciendo poco a poco y al final solo quedaría un espacio vacío y la silueta de su cuerpo sobre la sabana. Un nudo le apretó la garganta e hizo esfuerzos para no llorar.
Finalmente se acercó a ella y comenzó a hablar con voz queda junto a su oído, acariciando suavemente su pelo y su rostro.
"Granger, no sé si puedes escucharme… Granger te mentí. No es solo diversión, eres lo más importante en mi vida... Por favor despierta, te necesito… Te amo… Yo… Hice algo que no tenía derecho a hacer… Te robe un recuerdo, por cobardía… Porque nunca había dicho en voz alta las cosas que te confesé a ti… No puedo devolverlo, pero tú puedes darme la oportunidad de crear nuevos recuerdos… Te amo Granger".
Draco no volvió a la habitación de Hermione. En parte porque las heridas de su pierna se reabrieron esa noche, cosa que llevó a los medimagos a confinarlo en estricto reposo. Y, por otra parte, porque Hermione estuvo permanentemente acompañada por sus padres y amigos quienes se turnaban para que no estuviera sola, en especial Ron Wesley, que no se separó de ella ni siquiera para dormir o comer.
Al día siguiente de su llegada a casa, Draco descansa en un sillón con la pierna en alto, cuando su tranquilidad se ve interrumpida por el patronus con forma de enorme ciervo parlante "Hermione acaba de despertar. Esta fuera de peligro".
Draco toma su capa y un bastón y cojea hasta la chimenea. "A San Mungo". Maldice al ascensor por su lentitud y está a punto de gritar a una mujer que se le adelanta llevando a unos chiquillos que cambian de color cada vez que sueltan un hipido.
Avanza por el pasillo con la mayor rapidez que le permite su cojera, maldiciendo el dolor con cada paso que da.
Cuando llega a la habitación de Hermione se asoma por la ventanilla de la puerta antes de abrir. Ve a Hermione, frágil y pálida, sentada en la cama abrazando fuertemente a la comadreja. Siente un reguero de hielo desde la nuca a la espalda y su corazón se salta dos latidos antes de seguir funcionando. Como en sueños ve las manos blancas deslizarse por la espalda del pelirrojo. Se separan un momento y él toma su cara y se acerca lentamente... Draco ya no mira más y empieza a desandar su camino. "Nunca más".
Choca con Harry en la puerta de ascensor.
- ¡Malfoy! Que rápido.., ¿Viste a Hermione?- Harry lleva una sonrisa que no le cabe en la cara- Vamos juntos…
- No pude verla, estaba… ocupada. ¿Me despides de ella? Me marcho en una hora y tengo que empacar algunas cosas.- Draco ha recuperado el aplomo y tiene una máscara de seguridad e indiferencia.
- ¿Te vas? ¿Por qué?- Harry lo mira con suspicacia.
- Negocios… Aquí ya no tengo nada que hacer, todo volvió a su cauce natural. Adiós Potter, gracias por todo y… perdón por eso- le dice señalando el moretón en el labio de Harry.
Draco se sube al ascensor que cierra la puerta lentamente, dando tiempo a Harry de captar el brillo de dolor tras la máscara. Sale del Hospital y de sus vidas.
6 Meses después
En una solitaria cabaña entre montañas nevadas, Draco aún se pregunta si hizo lo correcto. A veces desearía haber seguido su primer impulso de arrojar al pelirrojo de cabeza por la ventana.
Se ha acostumbrado a estar en soledad en su pequeño refugio de troncos de una sola habitación, alumbrado con las llamas de la chimenea. El único lujo que se permite es una enorme cama con sabanas de seda y cubierta de gruesas frazadas de lana pura de yack tibetano. Una cocina, un par de muebles de madera y un pequeño bar completan el escaso mobiliario.
Lleva meses dedicado a viajar sin permanecer mucho tiempo en un mismo lugar, volviendo esporádicamente a su refugio, cuando se cansa de la gente o cuando la nostalgia y las ganas de volver se hacen insoportables.
Irónicamente sus negocios, en la venta de formulación de pociones y sus ponencias sobre la reproducción y cuidados de plantas mágicas van mejor que nunca. Afortunadamente, para la prensa rosa, el tema del análisis de plantas y hongos es tan árido y aburrido que le permite mantenerse fácilmente en el anonimato.
Mantiene una lacónica correspondencia con sus amigos a quienes hizo prometer que las cartas no contendrían ninguna alusión lejana o cercana a Hermione Granger. Lo que no le impide caer en la tentación de leer, de vez en cuando, "El profeta", "El Quisquilloso" e incluso, en una oportunidad, "Corazón de Bruja".
A veces piensa que la está olvidando, pero esto se desmiente cuando, en una ciudad cualquiera, acelera el paso para alcanzar a la mujer de pelo alborotado que camina delante de él y siente en el medio del pecho una punzada de decepción al darse cuenta que no es quien espera que sea.
Hermione entra a su oficina como todos los días. Se acostumbró a dejar la puerta entreabierta para sentir el olor del café de grano
- Marie… ¿Todavía no tenemos una dirección donde enviar esas cajas?
- No, La Sra. Malfoy respondió que no tiene dirección fija del sr. Malfoy, pero que enviara un servicio de mensajería a buscarlas.
Las cajas en mención contienen todos los efectos que Draco Malfoy dejo abandonados en su oficina y que Hermione no quiso tocar, pero después empaquetó y apilo cuidadosamente con la esperanza de tener una excusa para contactarlo. Sencillamente parecía que a Draco Malfoy se lo había tragado la tierra.
No había dado señales de vida ni siquiera para la inauguración del Hospital para Criaturas Mágicas "Dobby de la casa Malfoy, Primer Elfo Libre" Y eso que el trabajo de construcción había sido titánico. Se demolió Malfoy Manor hasta sus cimientos y se construyó un enorme edificio blanco lleno de luz y sol, rodeado de hermosos jardines. Lo único que se mantuvo de la construcción original fueron los tres grandes invernaderos, ahora pintados de blanco y verde, con sus vidrios inmaculados, estanterías y grandes mesones rebosantes de plantas medicinales.
Su madre le dedico unas palabras en su discurso "Lamento la ausencia de mi hijo pero, con orgullo debo decir que su dedicado trabajo permitirá grandes resultados en la búsqueda de nuevas y mejores formas de cuidar y sanar a todas las criaturas presentes y futuras que alberga este centro". Ni siquiera pudo acercarse una vez terminada la ceremonia, aun cuando Narcissa la saludo desde lejos. Antes de irse, Hermione observo con nostalgia los campos abandonados que limitaban los terrenos del hospital.
No tenía a quien acudir en busca de información y rechazo de plano la sugerencia de Ginny de pedir a Harry que les "prestara" un par aurores. Si bien podía tener buenos resultados, no había forma de explicar que lo que necesitaba no era que apresaran a un criminal peligroso, sino que le devolvieran al hombre que amaba.
Incluso había revisado una a una, con una lupa y un encantamiento agrandador, todas las fotografías de las páginas sociales que cubrieron la boda de Pansy Parkinson y Theodore Nott. Para su frustración Draco no había asistido o había evitado rigurosamente a los periodistas.
Hermione no podía olvidar a Draco pues, aunque parezca ridículo, se aferraba a la visión de unos ojos grises angustiados que le pedían que despertara, diciéndole que la amaba . Y si eso había sido real ¿Por qué había desaparecido? Fiel a su naturaleza, Hermione debía desentrañar esa maraña, antes de dar todo por perdido.
- Vamos Hermione…. Acompáñame, será divertido- Ginny llevaba parte de la mañana rogando y tratando de animarla- Tienes derecho a tomarte una tarde libre, después de quedarte todos los días hasta después de la hora de salida...Hay una tienda nueva en el Callejón Diagon y tengo un cupón de descuento. Además podemos almorzar con George.
Salir de compras con Ginny era divertido, pero también podía transformarse en una maratón de varias horas. Más si se trataba de buscar el vestido perfecto para ir a la boda de su hermano favorito.
El callejón brillaba con el suave sol primaveral y los escaparates rebosaban de mercaderías. Hermione se fue animando poco a poco. La alegría de Ginny era contagiosa y su energía la empujaba a buscar diversión.
-¡Mira! Esa es la tienda nueva. La ropa es de lujo… Alicia encargo ahí su vestido de novia y le dieron muchos cupones de descuento y una tarjeta de miembro del "Club del Buen Vestir".
Hermione miro la fachada que destilaba elegancia, la vitrina adornada solo con un carrito lleno de flores y dos maniquíes que saludaban lánguidamente, modelando las creaciones, ante quienes paseaban frente al lugar.
El interior es bellísimo, con cómodas sillas de madera rubia, una mesa de café para los clientes, un amplio mostrador en donde se alineaban carteras, pañuelos, maquillaje y otros complementos y en un costado una pasarela móvil donde maniquíes enteramente blancos lucían las distintas colecciones.
Se llevaron una sorpresa cuando Pansy Parkinson se acerca a ellas con su mejor sonrisa y su mirada de gata curiosa.
-¡Hola, que sorpresa! ¡¿Buscan algo especial?
- Hola. No sabía que este local era tuyo- dice Ginny algo incomoda, mirando de reojo a Hermione- Yo busco un vestido de fiesta… Para la boda de mi hermano.
Pansy la mira con ojo crítico, dando una vuelta en derredor.
- Tu color de piel, tu figura, tu color de pelo…. Creo que el azul marino es perfecto para ti.- hizo una seña a uno de los maniquíes y este se acercó llevando una réplica del elegante vestido de noche que llevaba puesto- Puedes probártelo… y con esta pluma puedes modificar un poco el tono, el largo y el escote. El probador esta al fondo.
Ginny sigue al maniquí, que la guía hasta el fondo de la tienda, y desaparecen tras una cortina. Cuando se quedan a solas, se produce un silencio incómodo. Pansy la mira con malicia.
- Y Granger… ¿No quieres nada? ¿Un vestido de novia quizás?- Antes que Hermione tenga tiempo de replicar le dice- No te preocupes, aún quedan Wesley solteros.
- ¿Con que derecho me tratas así?- Los ojos de Hermione brillan de rabia
- Porque aún no preguntas lo que realmente te interesa…- responde Pansy sin inmutarse por la mirada de Hermione y dándole unos golpecitos a las plumas de un pequeño sombrero, con total indiferencia.
Hermione respira hondo y decide no dejar pasar la oportunidad, por mucho que le cueste quedar en evidencia ante Parkinson.
- ¿Cómo está?
- Blaise? está bien, de vuelta a los negocios y Justine trabaja para mí como diseñadora, es muy talentosa. El tratamiento en Italia les hizo bastante bien y las cicatrices están atenuándose poco a poco. Theo y yo nos casamos hace dos meses y somos tremendamente felices… Y Mmmm…. ¿Qué más?- Pansy sonríe burlona ante la ansiedad de Hermione- Algo se me escapa… si me dieras una pista…
- Malfoy…- Hermione siente que se le seca la garganta y le cuesta hablar- ¿Lo has visto? ¿Como esta?
- Draco? Sí. Lo vi hace dos meses. Fue nuestro padrino de bodas. Esta… bien, por así decir. Se mata trabajando y viajando todo el tiempo.- La mira de fijo- ¿Algo más?
- ¿Cómo puedo?... ¿Tienes su dirección?- Hermione odia el tono de súplica de su voz por lo que añade rápidamente- Hay unas cosas suyas en la oficina y me gustaría enviárselas…
- ¡Este modelo es perfecto! Quiero llevarlo- Ginny llega abrazada al vestido azul – Deberías probarte algo. Hay un vestido de seda verde oscuro ideal para ti.
Hermione siente las mejillas ardiendo y dolor de cabeza. Ginny paga su compra. "Muchas gracias, vuelvan cuando quieran". Una vez fuera de la tienda Hermione toma una bocanada de aire fresco y se decide "Espérame aquí".
- ¿Olvidaste algo Granger?
Hermione se siente patética, pero no va a dejar pasar la oportunidad. Si alguien sabe dónde está Draco, esa es Pansy Parkinson.
- Por favor… ¿Puedes decirme dónde está? Necesito verlo. Es importante.
Pansy abre los ojos sorprendida y estudia la expresión de Hermione. Parece gustarle lo que ve porque sonríe.
- Ojala esto sea el fin de este lío… Toma, solo porque te debo una con lo del desfile de modas. - Rebusca en su bolso y le entrega una pequeña tarjeta violeta- Esa es su dirección. Sé que estará allí hasta el domingo…Después se va de viaje y perdemos contacto con él por semanas… meses incluso.
- Gracias… De verdad…- La expresión de alivio de Hermione lo dice todo.
Pansy la mira salir del local atesorando la tarjeta "Circe, madre bendita, que no la caguen esta vez".
Hermione ha hecho el viaje en escalas hasta aparecer en el pequeño pueblo al pie de las montañas. A pesar que ya es primavera, hay ráfagas de viento helado que vienen del este y le desordenan el pelo, colándose en su cuello.
Pide indicaciones en la oficina de correos y le señalan un tortuoso sendero que se interna en un bosque de pinos. A lo lejos divisa un fino hilo de humo recortándose contra el cielo.
Sigue el camino indicado hasta asegurarse que está sola, luego con un giro y un "plop", se encuentra en un claro en donde el viento es más fuerte y pertinaz y el suelo está cubierto aun por manchones de nieve. Frente a ella está la cabaña y, un poco más lejos, un cobertizo de madera bajo el cual se adivina la silueta de un coche tapado con una vieja lona.
Se acerca, golpea la puerta sin respuesta y mira por la ventana, la chimenea esta prendida pero no se divisa a nadie. Rodea la cabaña y sobre una mancha de nieve particularmente espesa descubre a Draco Malfoy de espaldas a ella.
El chico esta frente a una fogata, con una rodilla hincada en el suelo y moviendo pacientemente su varita para formar una especie de domo de nieve alrededor del fuego, sin dar muestras de haberla visto.
Hermione se acerca en silencio, observando su perfil. Tiene los ojos entrecerrados, concentrado en el hechizo, su pelo rubio más largo y una barba de cinco días. A su lado hay una radio mágica transmitiendo músico a bajo volumen. Hermione alcanza a escuchar los últimos acordes de un concierto para cello de Bach. Draco termina de construir el domo y con la mano enguantada, retira un poco de nieve para hacer un orificio en el techo. Se asoma, observa algo y sonríe con expresión de inocencia.
-Malfoy…
Draco se sobresalta y la mira con sus ojos grises muy abiertos. Se incorpora de un salto y se sacude la nieve del pantalón con la cabeza gacha. Trata de ganar tiempo para tranquilizarse, pero su corazón insiste en martillearle el pecho con tanta fuerza que teme que Hermione lo escuche. Cuando vuelve a mirarla su expresión es absolutamente hermética.
- Me asustaste Granger… ¿Qué haces aquí?
- Quería saber cómo estabas, hay algo que se llama amistad ¿sabes?- Hermione trata de no intimidarse por el frió recibimiento- ¿Qué haces aquí Malfoy?
- En principio una guarida para una camada de salamandras, ven a ver.- Draco la mira mientras se asoma por el agujero del domo y la ve sonreír cuando descubre entre las llamas de la fogata a las pequeñas y rechonchas salamandras. Reprime el feroz impulso de acariciar el pelo que vuela con una ráfaga de viento- Vamos a la cabaña… Está empezando a helar.
Efectivamente el tiempo comienza a cambiar y audibles ráfagas de viento frío mueven la copa de los pinos, mientras el sol avanza hacia el ocaso tiñendo de rojo las nieves altas.
Hermione se sienta en una de las sillas mientras Draco calienta con la varita, dos tazas de café. "¿Quieres algo de comer?" Hermione niega con la cabeza y mira alrededor. Una nube de decepción ha comenzado a entrar en su ánimo. Todo es impersonal y lejano. Siente que estorba y empieza a dudar de permanecer allí, pero antes…
- ¿Por qué te fuiste?
Draco responde rápido, demasiado rápido. Como una respuesta ensayada demasiadas veces.
- No te lo dijo Potter? Salió de repente una oportunidad de negocios. Le dije que me despidiera de ti.- Le sirve el café y le lanza una mirada que la traspasa y le pone las piernas como gelatina- ¿A qué viniste?
- Quería saber de ti. Increíblemente te extrañaba… A veces.- Hermione trata de mantener la calma, pero la indiferencia de Draco la asusta un poco, las cosas no van como había esperado- Además dejaste tus cosas y nadie sabía nada de ti. Era un misterio.
- Y viniste para satisfacer tu curiosidad…- Draco la mira sin sonreír. Hermione evade la afirmación.
- Es tarde… Debo irme. Además ya sé que estas bien y no hay ningún misterio que resolver. Hiciste solo lo que te dio la gana.- Hermione se levanta y camina hacia la puerta. Draco la sigue con la mirada con la frustración cosquilleándole la garganta. – Adios Malfoy.
- Y te vas sin responder… ¿Por qué viniste?... ¿Viniste a poner mi vida de cabeza para después irte tan tranquila? Responde de una maldita vez, si tienes la valentía suficiente de reconocer lo que estas sintiendo.
Hermione se gira hacia el con los ojos brillantes y las mejillas rojas. Sentía el corazón en la boca, las rodillas blandas y el redoble del corazón golpeando las costillas.
-¡Vine porque soy tan tonta que me enamore de ti!, porque no….
Hermione no pudo continuar. Le cayó encima una avalancha de Draco Malfoy besándola con todo el sentimiento acumulado durante seis meses.
Beso sus labios y Hermione pudo sentir el sabor picante de sus celos, el amargo de su dolor mezclado con el dulce de su ternura. El calor de sus labios dibujando un amasijo de sensaciones sobre su cuello, convirtieron su sangre en fuego y sus huesos en espuma de mar.
El tiempo dejo de ser tiempo para medirse en la extensión de un gemido, en la pulsación palpitante de un suspiro, en el peso y dimensión de un jadeo.
Draco hundió las manos entre su ropa, quitando prenda a prenda, lentamente sin dejar de besarla, como desnudando una fruta dulce y olorosa, palpándola, dibujando en la piel de su espalda con el color del deseo, haciéndose eco salvaje de sus propias caricias, hundiendo la boca en cada recoveco, bebiendo sus gemidos, descubriendo con sus labios valles y colinas, lamiendo y sorbiendo la textura de la piel hasta impregnar su sabor en la lengua, las manos de él construyeron puentes sobre sus piernas. Navego en su intimidad como en una laguna calma, recorriendo con sus manos cada rincón húmedo hasta convertirlo en flor hambrienta.
Hermione puso las manos en el pecho de Draco, un gruñido tembloroso "No me detengas ahora". Y él la dejo hacer, la dejo amasar su cuerpo como una alfarera, la dejo sembrar un bosque de besos desde el cuello al ombligo e incluso más allá. Dejo que sus manos se convirtieran en palomas mansas sobre su cuerpo, la dejo pulsar cada nota oculta en su espalda. La dejo cabalgar sobre él, en una pradera de placer que asemeja un desierto en llamas.
Y fueron piel contra piel, vaivén de espaldas arqueadas, espada y funda, fuego y flama, fueron espasmo y rasguño, fueron grito ahogado contra el hombro del otro, mordisco y dedos hundiéndose en la piel, manos atrapadas contra la almohada mientras una boca hambrienta busca el punto más sensible del pecho para saciar su sed, beber olores, oler sabores, abrir caminos hasta el centro mismo de sus cuerpos
Y se convirtieron en selva, en rio embravecido, en volcán y avalancha, en olas furiosas y en tormenta… Y después de la tormenta llego la calma de ojos húmedos y suspiros cansados.
La habitación esta en penumbras, solo las débiles llamas de la chimenea que se extinguen poco a poco, hacen danzar algunas sombras en la pared.
Draco está de espaldas con la cabeza de Hermione sobre su pecho. Suspira y se abandona a la languidez que precede al sueño mientras acaricia perezosamente el hombro de la chica.
- Malfoy… ¿En qué estamos?- Hermione levanta la cabeza y se acomoda para mirarle la cara.
- No das tregua ¿Verdad Granger? Esas cosas deberías preguntarlas antes de meterte desnuda en mi cama - Hace una pausa y se pone de lado para quedar frente a la chica- Para tu conocimiento, esto se llama noviazgo y es el periodo de tiempo entre que se formaliza una relación y la boda. Después se llama matrimonio y…
- No seas odioso… Lo pregunto porque partes el lunes nuevamente y seguramente ya tienes un itinerario y compromisos de negocios. No me gustaría una relación a distancia… ¿Por qué no reconsideras volver al Ministerio? Aun no contratan a nadie.
- Porque ya tengo trabajo en Londres y empiezo este lunes…- Los ojos de Draco brillaban de picardía- ¿Recuerdas mis planes? Decidí asociarme con Theo Nott.
- Pero Parkinson dijo… ¡Tu tramaste esto! ¡Tú sabias que vendría!- Hermione lo miraba entre divertida y asombrada.
Draco se puso serio y la miro en silencio.
- No… No lo sabía. Mira…- Toma un trozo de pergamino desde la mesa que hace de velador y le entrega una nota dirigida a Zabinni "No aguanto más. Denle mi dirección a Granger. Quiero una respuesta, cualquiera, antes del lunes o armo un escándalo de puta madre" – Mande una igual a Pansy y Theo… Lo único que quería era una oportunidad de acercarme a ti.
- Bueno Draco Malfoy, ya estoy aquí. ¿Qué piensa hacer conmigo?
- Volver a casa… Y vivir.
FIN
No pensaba poner nada erótico en este fic, pero una amiga me dijo que sería criminal que Draco y Hermione se reencontraran solo con un beso.
Gracias a Nei Nei y Seremoon, fueron el mejor impulso para terminar.
La niña en mí sonríe y salta y les Promete que no desaparezco. Tengo un par de ideas que me rondan la cabeza. Nos leemos pronto. Un abrazo.
