CAPÍTULO I

En una habitación oscura, una joven se levanta abrumada. El sonido de un despertador es el que la asusta. De manera automática y hasta casi hastiada, se acerca a apagarlo. "Cinco en punto" piensa. Se sienta y no se ve su rostro, su cabello oscuro lo oculta. De manera silenciosa se dirige a la puerta mientras da un pequeño bostezo.

Hoy comienza un nuevo ciclo – Se dice a sí misma de manera aburrida, pues ya comenzaba su rutina de siempre. Mientras camina por el pasillo, busca algún indicio de vida en su casa. Alguna señal de que haya alguien más despierto. Al terminar de recorrerlo, nota que no hay nadie levantado a esas horas. Tranquilamente se dirige a la ducha, toma un baño y rápidamente se cambia. Después se dirige a la cocina y prepara desayuno para todos. Cuando ya estaba terminando, ve a su madre asomándose en la puerta de la cocina.

- Buenos días, mamá - Menciona tranquila la joven.

- Buenos días, Kag – dice la madre mirándola – no debes molestarte levantándote tan temprano, menciona la madre mirando con calidez a su hija – Hoy es tu primer día en este ciclo, así que no te sobreesfuerces.

- Madre no te preocupes, sabes que debo apoyarte a ti y a mis hermanos – menciona Kagome mirando de manera pacífica a su madre – además hasta esperar que te levantes y prepares desayuno para todos…. Tendría que esperar a mañana – menciona de manera graciosa Kagome.

- Cariño no seas mala conmigo, pero igual gracias – le dice riendo – ahora anda, que la universidad te espera.

- Mamá, ¿tú no cambias eh? – dice mirándola feliz – Algún día seré alguien reconocido y ahí podré darte todo lo que mereces tú, y lo que necesitas tú y mis hermanos – le da un beso en la mejilla y termina diciendo – Ya me voy, buen día.

Kagome sale tranquila de su casa, más ya en la calle las dudas y miedos la asustan. Hoy comenzaría un nuevo ciclo en la universidad, su tercer año. Debía salir una hora antes de comenzar sus clases, pues la universidad le quedaba algo lejos. Todo para ella estaría bien, pero algo la tiene demasiado preocupada, Inuyasha. Ella siempre buscaba estar estudiando de manera tranquila sin molestar a nadie, pues era una alumna becada. Todo había estado perfecto, y había logrado estudiar tranquilamente, sin problemas, además de ocupar uno de los primeros lugares; por ello no tenía ninguna clase de molestia. Sin embargo, por una única vez, su suerte había ido por el lado equivocado. Aún lo recordaba con mucha nitidez.

Era uno de los últimos días de clases de ese ciclo. Kagome llegaba corriendo a la universidad, pues se había levantado tarde, producto de su mal sueño de la noche anterior. Contaba con solo unos pequeños minutos para alcanzar llegar a su aula y dar su examen del día, así que por ello corría a toda velocidad. Sin embargo, cuando ya llegaba al edificio, chocó con otra persona y cayó al suelo. Ahí comenzó su pesadilla.

FLASH BACK

- Oye idiota, ¿Has visto lo que has hecho? – Preguntó el joven al que ella había chocado – ¿No sabes acaso quién soy? – Dijo demasiado molesto.

Kagome se había quedado de piedra escuchando esa voz. Sabía quién era él. Era uno de su clase, el más popular de la escuela profesional y de la universidad; hijo de personas adineradas y una persona demasiado frívola: Inuyasha. Nunca debió toparse con él de esa manera, mas sin embargo no iba a dejar que nadie de ninguna manera la tratara de la manera en que él pretendía, así que se quedó sentada escuchando para no reaccionar mal, y no hacer de su estadía en la universidad algo insoportable. Mas la gota que derramó el vaso fue que él la cogiera fuerte del brazo y tironeara de ella.

- Inuyasha, déjala en paz – Dijo uno de sus amigos – Ella iba apurada, ¿acaso no ves que estamos llegando con las justas a clase? – Dijo él como voz de la razón.

- No me interesa, Miroku – Dijo Inuyasha sin soltarla, ni suavizando su agarre sobre ella – al venir a velocidad, debería darse cuenta si hay alguien y lo golpea, además hay mayor preocupación si es a mí – dijo de manera por demás arrogante.

Kagome no soportó la rabia que había sentido en ese momento, así que con cólera se soltó de él sin la menor delicadeza, aún cuando le quedara un feo moretón. Luego, le gritó sin poder aguantar, pese a que sabía lo que se le venía después.

- No te creas que eres el centro del mundo, imbécil – Dijo ella con cinismo – Solo eres un estúpido nadando en dinero: que además no es tuyo, sino de tus padres. No te creas que te tengo alguna clase de miedo, como todo el mundo – dijo esta vez mirándolo con ira – Tú no eres más que una persona que piensa que por el hecho de que tus padres tengan dinero, puedes hacer todo lo que quieras, pues te digo que no puedes – dijo y se fue.

FIN FLASH BACK

Ese había sido el comienzo de su desgracia, estaba convencida de ello. Todo había sido paz después de ese encuentro, pero esa paz a ella le daba mucho miedo. Ese idiota, días después, se le había acercado tranquilamente y le había ofrecido algo muy espeluznante para ella. Le había ofrecido dinero, el dinero que en su casa necesitaban. Kagome sabía que él podía enterarse de todo acerca de los demás, así que el hecho que ella necesitaba dinero no era algo que debiera sorprenderle.

Lo que le sorprendió era lo que le había pedido a cambio de él. Le había pedido que buscara enamorar al primer puesto, Sesshomaru. A ella le había parecido estúpida su propuesta, mas como necesitaba dinero, la había escuchado aún cuando su integridad moral le quisiera negar hacerlo. Él le había ofrecido dinero, una buena suma por cada acercamiento que tuviera con él, y si llegaba a ser su pareja o algo que denotara que él la quería, le daría mucho más dinero de todo lo que él le había ofrecido. Ella se había burlado de él y así esperó que terminaran las clases de ese ciclo, más él le había dicho que su oferta estaba el pie y que reflexionara todas las vacaciones. Ella se había sentido bastante abrumada de sus acciones, pero estaba segura de haberse negado, pues aún cuando era pobre, no le faltaba nada. Sin embargo, hasta un mes antes de darse el comienzo a las clases, su madre había estado sintiéndose mal. Kagome era consciente de que ella tenía malestares, pero en ese tiempo estaban empeorando. Su trabajo de vacaciones había ayudado a que fuera al médico y se sacara algunos exámenes, aún cuando su madre se negara. Las clases comenzaron antes de que salieran los resultados.

Precisamente ese era el problema. Los médicos le dijeron que se preparara para todo, pues pese a que su madre se veía bien por el exterior, no lo estaba por dentro. Y era por eso el sueño que había tenido. Soñar que había cumplido el trato con Inuyasha se había hecho algo común. Eso le hacía sentirse mal consigo misma, pero sabía que necesitaba del dinero que él le había ofrecido.

Con esos pensamientos, llegó a la universidad e ingresó. Puso su mejor cara de indiferencia posible y fue directo a su aula. Más a medio camino, divisó a Inuyasha. Él le pidió que fueran a otro lugar cercano para conversar tranquilamente. Era algo obvio para ella que él aparecería a preguntarle lo mismo, pero su respuesta no variaría.

- Hola preciosa – dijo con una sonrisa coqueta - ¿Ya lo pensaste? Recuerda lo que te ofrecí – terminó sonriéndole.

- Cómo puedes conversar conmigo aquí, sabiendo que él puede llegar aquí en cualquier momento – dijo seriamente.

- Kagome querida, él ya está en el aula – exclamó con tranquilidad Inuyasha – solo basta que me digas que sí y yo te ayudaré en lo que pueda, mientras tú ganas el dinerito que te falta, todos ganamos ¿no? – Dijo él.

- Taisho, no lo haré – Dijo Kagome – ¡No haré semejante cosa! – exclamó con cólera – no humillaré a alguien de esa manera, solo para tu "orgullo" y tus jueguitos – me voy y entiéndelo, imbécil, no lo haré - señaló. Luego dio media vuelta, más no pudo evitar escuchar algo que le hizo recorrer un escalofrío de miedo.

- Te esperaré de todas maneras – dijo él y luego de una pausa, a la lejanía ella logró captar – sé que necesitarás de él, preciosa.


¿Rewiews?

Aprovecho hoy para subir la introducción y el primero capítulo, espero les guste. Nos vemos en la próxima!