CAPITULO III
Esos días los había pasado fatal. Sabía que no estaba haciendo nada malo aún, pero aun así ya se sentía como un ser totalmente despreciable. Notaba que en sus clases, que llevaba casi con las dos personas que menos quería ver, había una que parecía estar rodeada de cierta tensión, Inuyasha; y cada vez era más antinatural.
Ella sabía que había aceptado su trato, más sin embargo no deseaba hacer nada, aun cuando su convencimiento personal le decía que podía y debía hacerlo para lograr sus objetivos, pero su pequeña voz interior le negaba hacer todo. Una que otra vez conversó con Sesshomaru, sin embargo no se atrevía a hacer movimiento alguno, ya que apenas pensaba en algo, le hacía sentir con más fuerza la mirada disimulada de Inuyasha y eso, la hacía querer desaparecer.
Las cosas en su casa iban bien, tanto que había logrado pagar una parte de los chequeos médicos que su madre requería así como algunos exámenes necesarios. Su madre no le dijo nada, pues pensaba que era parte de sus ahorros, y que pese a haber peleado bastante, había aceptado que su hija pagara los gastos médicos por el momento, pensando que su origen eran esos. En esos momentos se sentía una muy mala persona.
Aquel día estaba horriblemente aburrido, así que en la hora de cambio de clases, tenía una pequeña abertura de treinta minutos. Así que por ello decidió salir a caminar por el jardín de la universidad. ¿Cómo podría actuarse enamorada de alguien? ¿Cómo fingirse enamorada si nunca lo había estado realmente? Esas eran sus dos interrogantes, que sin duda, encerraban parte de su problema, además de su integridad moral que estaba siendo sacudida por completo. Estaba tan absorta en sus pensamientos, que sin darse cuenta, llegó al jardín trasero e inconscientemente, comenzó a buscar al origen de sus dudas, el idiota de Inuyasha.
Para el momento en que notó dónde estaba y qué hacía, decidió que debía irse de inmediato, pues el encontrarse con esa persona sería un infierno totalmente desagradable, y no estaba dispuesta a pasar por él.
Justo cuando se dio la vuelta, lo vio; Inuyasha venía hacia ella. Pensó en huir, pero se dio cuenta que él la miraba fijamente, así que la idea quedaba descartada; además, notaba que su amigo, el que le había caído bien, no venía con él. Inuyasha se acercó tranquilamente, totalmente resuelto y con un gesto y voz totalmente irónicos le expresó:
- Mira que encontrarte aquí, hasta que por fin das la cara, querida – Le dijo con una voz sumamente prepotente, después de una pausa continuó - ¿Vas a seguir jugando a que no tenemos un trato? ¿Vas a hacer lo que te digo o no?; si decides que no, pues devuélveme lo que ya te he entregado.
Kagome se le quedó mirando con un gran nudo en la garganta.
INUYASHA POV
Estaba bastante alegre ese día. Sé perfectamente que soy una persona bastante fría, molesta, cruel y muy prepotente. Es algo bastante natural en mí, y así siempre he logrado que he deseado. Actualmente mi meta era hacerle la vida imposible a Kagome para que hiciera lo que le he solicitado.
Sé que con ella he sido un bastardo, lo admito. Aproveché su problema para adueñarme de su voluntad y obligarla a hacer algo sin que yo tenga que ensuciarme las manos, al menos no del todo. ¿Por qué odio a Sesshomaru? Pues mi respuesta es muy simple, conmigo fue un maldito bastardo. Ahora todos lo ven con una cara tranquila, casi serena; pero en la época de antaño en la que solíamos ser algo parecido a "amigos", él me hizo una jugada que nunca esperé, y me hizo darme cuenta de muchas cosas. Siempre he sido posesivo con lo que es mío, pero él se metió con una de las cosas que amaba, y posteriormente lo hice pagar y siempre quiero hacerle una mala pasada pese a que no era mi naturaleza ser así.
Cuando recuerdo la clase de joven que solía ser, pienso que he sido demasiado estúpido e ingenuo, pese a ser muy pero muy indiferente con el resto. Solía ver y analizar a las personas, pero no buscándoles lo malo; simplemente trataba siempre de encontrar lo bueno. Al menos puedo agradecer que ahora sé exactamente cómo tratar a cada persona y hacerla útil para lograr mis objetivos, eso es muy satisfactorio.
En estos días sentía una necesidad imperiosa de hacer salir al bastardo de esa quietud y tranquilidad que tiene. Me enferma verlo tranquilamente cómo si todos a su alrededor no valieran nada, como si fuera alguna clase de persona de gran poder; cuando simplemente es una basura con ropas caras. Sé que mi odio es grande, pero si las demás personas supieran lo que yo sé de él; dejarían de prestarle atención y notarían cómo realmente es, algo repugnante.
Hace algún tiempo, fue algo interesante notar cómo una persona, en quien no había reparado demasiado; chocó conmigo. Me gustó ver sus ojos fieros al ver en la manera en que la había tratado. Admito que soy todo un conquistador con las mujeres, pero cuando encuentro a una como aquella, pongo mi capa más fría; y soy demasiado canalla, mi actual naturaleza. Este razonamiento me hace sonreír con autosuficiencia. Recordar aquello hace que tenga sentimientos encontrados.
FLASH BACK
- Oye idiota, ¿Has visto lo que has hecho? – Le pregunté totalmente molesto, me incomodaba demasiado saber que había chicas idiotas que querían acercarse a mí, incluso cuando fuera de esta manera, así que quise ser demasiado prepotente y por demás chocante– ¿No sabes acaso quién soy? – Dijo aparentando estar demasiado molesto.
Cuando fijé mi vista en ella, noté que era una de mis compañera, "perfecto" pensé; ahora ella esparciría el rumor que soy un maldito imbécil que sólo lastima y hiere a los demás. Ella se quedó mirándome, y de un momento a otro me miró de manera seria, pero seguía calmada, sin moverse. Me molesté más incluso le dediqué la mirada más frívola y arrogante posible para mí. Pero aun estando tirada en el suelo, no mostraba signo de rendirse en nuestra reciente lucha de miradas. Así que en un arranque del que me arrepentí después (pero que nunca confesaría) la cogí de un brazo y la levanté con mucha fuerza, además no la solté pues estaba por demás fúrico al notar que ella no me tenía ni un ápice de temor. Cuando iba a gritarle; se aparece el idiota de Miroku a meterse en donde no lo llaman.
- Inuyasha, déjala en paz – Dijo Miroku en modo de advertencia– Ella iba apurada, ¿acaso no ves que estamos llegando con las justas a clase? – Dijo él como voz de la razón. Me molestaba esa manía suya de hacerse el interesante y protector con los demás; sé que la estoy tratando por demás de lo peor; pero ella misma se lo buscó, así que por ello no dudé en responderle así.
- No me interesa, Miroku – Dije sin soltarla, ni suavizando el agarre que tenía sobre ella – al venir a velocidad, debería darse cuenta si hay alguien en su camino y lo golpea, además hay mayor preocupación si es a mí – dije de manera por demás arrogante y lanzándole una mirada mortal.
Noté que ella comenzó a mutar de mirada, parecía que iba A SALTAR ENCIMA DE MÍ A MATARME, así que con esa clase de cólera se soltó de mi agarre sin la menor delicadeza, aun cuando podría quedar su piel marcada. Me sorprendió, pues pensaba que las mujeres eran por demás delicadas y superficiales. Noté que su mirada me quería destrozar; pero después por unos instantes, me gritó sin poder aguantar, aun sabiendo de mi reputación cuando alguien no me caía nada bien.
- No te creas que eres el centro del mundo, imbécil – Dijo ella con cinismo – Solo eres un estúpido nadando en dinero: que además no es tuyo, sino de tus padres.- Esas palabras me chocaron demasiado; pero ella siguió con su discurso -No te creas que te tengo alguna clase de miedo, como todo el mundo – dijo esta vez mirándome fijamente con ira– Tú no eres más que una persona que piensa que por el hecho de que tus padres tengan dinero, puedes hacer todo lo que quieras, pues te digo que no puedes – dijo y se fue.
FIN DELFLASH BACK
Este encuentro marcó el inicio de todo, según yo. Me encontraba pensando cuál sería mi manera de torturarla, hasta que la iluminación llegó. Noté en ese encuentro que ella tenía un orgullo grande, así que decidió que ella sería mi pieza de ajedrez para con Sesshomaru. Sé que al tener ese gran orgullo sería difícil dominarla, pero cuando noté que a ella le faltaba lo que a mí me sobra, mi macabro plan se tejió en mi cabeza.
La siguiente vez que me la encontré fue algo bastante agradable para mí. La encontré en una de las canchas de la universidad; y sin reparar en nada lo primero que pensé es que su actitud arrogante sería perfecta para acercarse y hacer morir de dolor a Sesshomaru. Sé que antes casi lo había logrado, pero la chica no fue lo suficientemente buena y no logró hacerle el daño esperado, pues se enamoró perdidamente de él y lo demás es historia vieja. La culpa pudo con ella, sé que se fue a un lugar lejano, y con un poco de tiempo él se repuso del impacto emocional.
Actualmente Kagome, cómo se llama ella, me había hecho perder la concentración. Era bonita, de cuerpo muy bien proporcionado y con una mirada que intimidaría a cualquiera. Sé que no debería meterme a un campo minado, como imagino que es esa persona; pero la suerte mía fue ver que después de investigarla y mandarla seguir ya que averigüé que su madre estaba enferma. Sabía que había ido varias veces al médico y le pidieron exámenes para descartar enfermedades; entonces me le acerqué y le ofrecí dinero, a cambio de enamorar y destruir a Sesshomaru. Ella mi miró indignada, pero fui consciente que escuchó cada palabra, pues sé que hay un interés de por medio. Esperé pacientemente los meses de descanso de la universidad y en verdad fue un suplicio.
Cuando comenzaron las clases, la intimidé un día y ella se atrevió a abofetearme. !A mí! el canon de belleza, y uno de los más inteligentes. La odié más que nunca, pero a la vez se me hizo más interesante. Los días pasaron y hubo uno en el que no vino a clases; y me sorprendió. Cuando averigüé ese mismo día qué sucedía con ella; me llevé la sorpresa de que su madre tenía cáncer. Fue un golpe, pero lo tomaría a mi favor; pues nadie me retaba de esa manera y ganaba. Además esa era mi carta de triunfo sobre ella.
Al día siguiente me levanté algo tarde, pero animado, pues la vería; y la haría suplicar que siga mi propuesta al pie de la letra. Saqué copias de lo que se había trabajado el día anterior, para dárselas y que pudiera ponerse al día. Sin embargo, cuando llegué al aula, lo que encontré me dejó sin palabras, ella al costado de Sesshomaru "conversando" animadamente. Todos estaban igual de sorprendidos, pero yo solo miraba maquinando en mi cabeza mi siguiente paso. Cuando ella me notó supe que estaba nerviosa. No dejé de mirarla todo el rato, molesto con ella sin saber el porqué.
Cuando terminó esa clase fui al patio posterior, pues era mi lugar favorito, por la calma que emanaba. Me relajé, y solo me dediqué a escuchar todos los sonidos, y cuando la noté, supe que saldría algo satisfactorio. Desde la otra vez ahí he estado maquinando todo, y en esa ocasión le reafirmé mi petición de darle dinero; y esa vez lo aceptó. Me sentí mal habiéndola obligado a recibir el dinero; pero logré hacerla aceptarlo, así mi plan ya comenzó a estar en marcha.
Noté que ella me vio, y estaba a punto de irse, así que me acerqué a ella. Nadie se alejaba de mí. Las mujeres me adoraban, y aunque con ella había sido muy, pero muy malo; algo bueno estaba haciendo por ella ¿verdad? Ella dio una pequeña mirada hacia atrás, así que puse mi peor cara y ella frenó en seco. Me alegré de no tener a Miroku rondando, pues se metería en medio. Así que decidí acercarme y le dije de manera bastante fría y con mucha pero mucha ironía:
- Mira que encontrarte aquí, hasta que por fin das la cara, querida – Le dijo con una voz sumamente prepotente, después de una pausa continué - ¿Vas a seguir jugando a que no tenemos un trato? ¿Vas a hacer lo que te digo o no?; si decides que no, pues devuélveme lo que ya te he entregado.
Ella me miró como si hubiera visto a un asesino en serie, o un ladrón o cualquier cosa, menos un ser humano. Eso me dolió. ¿Acaso no entendía que buscaba hacerle un bien? Sólo que el precio era algo alto. Ella se quedó mirándome y noté unas lágrimas asomándose por sus ojos. Maldición. ¿Tan fácil era de romper? Armándome de valor me acerqué a ella, y como si fuera el demonio mismo comencé a rodearla, y a hablarle.
- ¿Acaso no ves que te estoy ayudando? Quiero proporcionarte dinero, sólo si sigues mis deseos, Kagome – Le expresé con voz más suave, cosa que ni yo mismo me creería – Sólo haces lo que te pido y yo te doy lo que necesites, ambos ganamos ¿no? – Allí noté su mirada. Esa mirada de llanto, cambió a una fiera, la que me encantaba en ella.
- No te creas tanto idiota – Expresó con demasiada ira – No sé cómo acercarme a él, sin que tú estés mirando a cada momento – Confesó ella – Siento como si me estuvieras vigilando en cada movimiento que hago, y sé que me estás chantajeando por el dinero que sabes no te puedo devolver; pedazo de imbécil – y se lanzó encima de mí a golpearme.
El primer golpe fue el más fuerte y doloroso, ya que golpeó mi mejilla izquierda con mucha fuerza. Los que siguieron a ese, fueron más débiles y ella seguía diciendo "imbécil" una y otra vez. La dejé estar, ya que de alguna manera sentí que me agradaba su contacto. Un momento ¿agradar? Al momento que noté ese pensamiento, la saqué de encima de mí y sólo le dije mirando hacia otro lado. "Yo me encargaré de todo" y la dejé allí, ya más calmada.
Por eso estoy aquí. Había estado conversando con el profesor de la siguiente clase de este día. Quería darle a Kagome una "gran sorpresa", ya que le había solicitado al docente que se hicieran trabajos grupales, pues prácticamente acostumbrábamos a hacer todo por cuenta personal en todos los cursos. Yo estaría feliz, pues la haría quedar con él para que hagan ese trabajo, juntos y que ella siga con el plan. Sólo tendría que esperar. Lo que me hará más feliz, será ver el rostro desencajado de ambos al notar la disposición siguiente. Sobre todo la de él, pues lo que más detestaba, era trabajar con alguien más, esta de alguna manera sería una pequeña venganza contra ella. Por ello ahora me siento más relajado y a la expectativa.
Espero les esté gustando. A a partir de ahora se van a ver las distintas facetas de cada uno, y cómo van reaccionando, !Con las situaciones siguientes!
Nos vemos en el siguiente capítulo.
