KAGOME POV
El día de hoy era muy extraño. No sabía qué pensar, sentir, decir o algo parecido. Había pasado casi una semana desde el incidente del hospital, en que ese desgraciado me había hecho suplicarle, y ni aún así me ayudó. En ese momento lo odié a él, a su familia y sobre todo a su dinero. Ese día dejé a mi madre internada, pues aún no se levantaba y volví a casa con mis hermanos. Pues la preocupación fue tanta, que los había olvidado por completo. En casa los encontré jugando, con su nuevo amigo y siendo cuidados por la hermana de él. En un momento decidí acerarme a ella y agradecerle, y al rato se fueron. Después de esto, mis hermanos se me acercaron, y me abordaron con varias preguntas.
- ¿Cómo está mamá? – me preguntó Souta.
-¿Qué dijeron los médicos hermana? ¿Cómo está? ¿Se va a morir? – Preguntó desesperado Shippo.
Tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad, por no reventar en cólera y llanto por sus preguntas, y con mis sentimientos contradictorios; me tomé un respiro y les hablé finalmente.
- Mamá está bien, solamente se estaba alimentando mal y se descompuso – Les dije con voz tranquilizadora – Ella estará por aquí mañana, ya la verán, pero por ahora a dormir y a prepararse para ir a la escuela – Terminé de decir.
Al día siguiente, no fui a la universidad, pese a que mis hermanos me dijeron que vaya; además me amenazaron con que le iban a decir a mamá que no había asistido. Sonreí con pesar. ¿Cómo podría asistir, sabiendo que mamá estaba en el hospital y yo debía velar por mis hermanos? Nunca podría ir a estudiar así. Después de dejarlos en la escuela, fui directamente al hospital con el dinero que tenía, y rogaba a Dios que con esto me alcanzara. Fui a ver a mamá, y mi sorpresa fue verla despierta, y además más que feliz, se veía radiante.
Busqué que la preocupación no se notara en mis ojos cuando me acerqué a caja a pagar, y por más que mamá me dijera que ella se encargaría de eso, le dije que yo tenía lo suficiente y que si me faltaba, recién le pediría a ella. Ahí se calmó. Me acerqué con miedo a caja, y cuando pregunté el costo por su estadía allí, me dijeron que todo estaba cancelado y ella podía salir, me quedé estupefacta. ¿Salir así como así? Si ni siquiera yo había pagado su deuda. Nadie podría haberlo hecho ¿o sí?
Después de pensar un rato, me di cuenta que debió ser obra de Inuyasha ¿Quién más podría haberlo hecho? ¿Quién más podría pagar esta deuda? Sé que me estaba convirtiendo en una vendida, pero creo que a partir de ahora me esforzaría en lograr el objetivo de él. Después de esto, me fui a casa con mi madre, preparé el almuerzo pese a sus protestas y la mandé a descansar. A partir de ese día evité a Inuyasha a toda costa, y sólo lo veía en el aula. Además noté que él no me vigilaba como antes, así que deduje que estaba esperando algo de mi parte y lo cumpliría.
Otra de las cosas, es que no me había vuelto a acercar a Sesshomaru en un buen tiempo, principalmente por el hecho que no había organizado bien mis ideas y no sabía cómo "atacarlo". Decidí que mi primer paso sería convertirme en su amiga, pero no una ficticia, sino en una real; para no sentirme incómoda ni falsa con él, así que trataba de mentalizarme en que quería ser amiga de él.
Llegó un día en que el profesor más "problemático" había tenido la idea de juntarnos en parejas. Resoplé con molestia. Esta era una de las cosas que no me gustaban. En la universidad nosotros siempre habíamos trabajado de manera individual, de tal manera que odiaría que me pusieran con alguien que sepa menos, retrase mi trabajo y con ello, mi tiempo. Por otro lado temía quedar con Inuyasha. La sorpresa fue mía al notar que quedé como compañera con Sesshomaru, pese a que con el resto, el profesor había sido equilibrado y había puesto a personas que sabían con otras que no tanto.
Allí noté que este profesor quería ver qué clase de trabajo harían sus mejores alumnos, y sonreí por ello; por el hecho que al fin podría acercarme a Sesshomaru sin ninguna excusa de por medio, sino por "obligación". Al terminar la clase me acerqué a él, le toqué el hombro pasándole la voz, y le hablé.
- Disculpa, debemos reunirnos para discutir sobre este proyecto, quiero saber cuándo puedes para decidir el tema y hacer el trabajo – Le dije de manera seria. Lo que me asustó, fue que él parecía molesto; es más, incluso parecía estar furioso conmigo y eso era algo muy extraño.
- El trabajo lo haré yo solo, no te preocupes por ello – Me espetó seriamente – Sólo me das tu nombre completo, te incluyo en él y después te paso tu parte para la exposición, terminó diciéndome.
La ira se apoderó en ese momento de mí. ¿Él me creía idiota acaso? Era la segunda mejor de la carrera, sólo por debajo de él, y pese a que antes habíamos hablado bien, ahora me trataba así ¿sin más? Me quedé petrificada, pero cuando lo vi saliendo, me apuré en agarrar mis cosas e ir tras de él. Esto no se quedaba así. Lo seguí por la Universidad, y vi que él estaba llegando a la zona de parking, donde seguramente estaría su auto. Aceleré el paso para alcanzarlo, y así de paso encontrar algo de intimidad para decirle cuatro verdades a la cara.
Cuando estábamos a punto de llegar, él volteó a mirarme y me dijo sin más.
- ¿Qué es lo que quieres? – Dijo mirándome serio, con una voz sin sentimiento ni matices – Te estoy dando la oportunidad de tener un trabajo libre de responsabilidades, y lo único que harías sería exponer ¿No te parece eso perfecto? – Y eso terminó de quitarme lo poco de control que tenía y le dije lo que había retenido todo el rato.
- No creas que eres el único que puede hacer bien las cosas. El hecho que seas el primero, no te hace ser superior a mí y considerarme incapaz de realizar un trabajo así. ¿Quién mierda te crees que eres? – Le dije sin poder detener que saliera una mala palabra – Yo solo veo a un niño rico que cree que los demás son inferiores, ¿no es así?; pues te friegas y haces el trabajo conmigo, ya que yo también quiero colaborar – Dije ocultando mi desesperación, ya que si él se negaba, perdería mi manera de acercarme a él. Él se quedó impasible mirándome, y supe que él de verdad no iba a trabajar conmigo y noté que me venían las lágrimas a los ojos. Al sentir esto, me volteé para que no pudiera observarme, y quise marcharme de allí, más su voz me detuvo con las palabras que pronunció a continuación.
- Dime, ¿Inuyasha se te acercó y te ofreció dinero? – Dijo serio, pero pude detectar algo más en su voz que no supe identificar.
Eso me hizo sentir peor, y quise llorar más, pero simplemente busqué la cólera, me volteé y lo abofeteé. Era una hipócrita. Lo que él mencionó era verdad, pero no podía evitar sentir cólera de que me hicieran recordar eso. Sin embargo, comencé con una actuación delante de sus ojos, haciendo un papel de víctima, que había visto cuando era más chica.
- ¿Cómo puedes pensar eso? – Le dije seriamente – Si me hubieran ofrecido dinero, hubiera buscado llevarte a una cama y no hablarte ¿no crees?; Además con esa persona no tengo ningún tipo de acercamiento, ya que sólo usa a las mujeres para jugar ¿no?– Le expresé con odio y ocultando mi mirada – La única cosa que quiero es que hagamos ese trabajo, y si deseas no hablaremos más a partir de allí; no sé qué te habrá hecho él, pero yo no tengo nada que ver- mencioné con la voz algo cortada a causa del llanto. Un Oscar, eso era lo que merecía; pues noté que mi actuación hizo que él bajara un poco su pos defensiva, y se acercara a mí.
- Disculpa, fui un poco imprudente – Dijo serio, cosa que me estaba hartando – No quiero falsas amistades, ni amigos, es por eso que evito hacer trabajos con otras personas; pero contigo haré una excepción; mientras dure este proyecto, nos llamaremos por nuestros nombres, y cuando acabe, dejaremos de hablarnos ¿Correcto? – Dijo él mientras extendía su mano derecha hacia mí, como queriendo cerrar un pacto. Sonreí mentalmente, pese a mis lágrimas exteriores. Le estreché la mano a manera de acuerdo y él, de manera amable me ofreció llevarme a casa.
Hablamos un poco en el camino acerca de lo que haríamos, y él me sorprendió con sus ideas, demostrándome así por qué era el mejor de la clase. No volvió a tocar el tema de Inuyasha, pero ahí me di cuenta que ese par tenía un odio muy grande, y mutuo. Me bromeé un poco con él, pero parecía reacio a abrirse conmigo siquiera un poco, pero no lo culpaba. Era obvio que él desconfiaba de las personas, pese a esa actitud altiva que se cargaba; y al menos esta vez yo le había ganado. Cuando llegamos a mi casa, nos detuvimos un momento y nos perdimos unos segundos en el silencio. Sin embargo decidí ser quien lo rompiera.
- No creas que estoy cerca de ti porque Inuyasha me haya ofrecido dinero, ni siquiera hablo con él – Dije desinteresadamente – No quiero ser tu amiga ni nada, sólo quiero que hagamos ese trabajo y se acabó, ¿de acuerdo? – Terminé mirándolo.
Noté en ese momento algo que hizo que mi corazón saltara de ¿emoción? Él había sonreído. Una sonrisa algo irónica, pero me pareció linda, de hecho nunca había pensado que este chico pudiera sonreír. Su acción me hizo darle una sonrisa también, y en un acto impulsivo me acerqué y le di un beso en la mejilla. Idiota pensé. Me bajé rápido de su auto y me metí en casa. Un paso a la vez, un paso a la vez; fue lo que pensé. Cuando entré, noté que aún no estaban mis hermanos, y por esta vez, había logrado llegar antes que ellos. Sonreí.
Busqué a mi madre por la casa, y la encontré en la cocina llorando; cosa que me hizo sentir mal por ella, así que no pude evitar preguntarle el por qué estaba así, tan triste.
- Madre, ¿Por qué lloras? - Dije mirándola tristemente.
- ¿Quién era él? – Dijo ella seria, pese a las lágrimas - ¿él es quien te ha estado dando dinero? – Inquirió después con más seriedad que antes.
Mi mundo se sentía desmoronar. ¿Acaso ella sabía del dinero que había recibido de Inuyasha? Dudé, pero busqué engañarla a ella también. - No madre, él es uno de mis compañeros con quien me ha tocado hacer un proyecto, y se ofreció a traerme a casa, mientras escogíamos un tema para hacer – Dije seria, pero luego añadí con una falsa diversión – Recuerda que yo soy la futura solterona de esta casa ¿eh? – Terminé sonriendo. Mi madre me miró, y supe que ella podía ver más de lo que yo decía, pero no me dijo más y simplemente cocinamos.
Esa noche, mientras estaba en mi cama, sentí que mi mamá me llamaba diciéndome que tenía visitas. Se me hizo raro, pues yo no era de tener amigos, y que me visitaran era algo bastante extraño. Lo más extraño y escalofriante, fue que al bajar, me encontrara con el mismísimo Inuyasha Taisho en mi sala, conversando animadamente con mis hermanos, y lo peor de todo era que parecía haberle caído bien a mi mamá. Rodé los ojos. Me acerqué a él y le pedí a mi mamá y a mis hermanos que nos dejaran solos un momento, cosa que aproveché para regañarlo por estar en mi casa, mi espacio, mi intimidad.
- Inuyasha, ¿qué haces en mi casa? – Le pregunté tratando de evitar soltar malas palabras, pues notarían que no me llevaba bien con él, y comenzarían las preguntas.
- Pues vine a ver que sucedió con Sesshomaru, recuerdo que él salió muy molesto hoy – Me dijo con un tono de voz algo mordaz, parecía ¿molesto? Se me hizo extraño.
- Ja! ¿Y crees que te lo diré? – Le dije tranquila – No tengo nada que decirte, tú solo verás cómo me llevo mejor con él, no tengo que informarte cada paso que doy ¿o sí? – Le dije al borde de la exasperación.
Inuyasha, parecía tener en esos momentos los ojos más filosos que había visto, pero él se lo buscaba por hacer cosas innecesarias, como venir hoy a mi casa. Noté que la tensión subía en el ambiente, y mi linda madre, trajo un poco de té para un pequeño compartir. Noté que él cambió de cara al ver nuevamente a mis hermanos, e incluso, después de terminar, retó a Souta a jugar con el Play viejo que teníamos en casa. Se me hacía raro esto. Demasiado.
Cuando estuvo para irse, decidí acompañarlo hasta afuera de mi casa, y darle algunos "alcances" de mis progresos, y de esa manera justificarle lo que me había dado él; además de agradecerle el pago del hospital. Noté que él se había apoyado en su auto, y me observaba con una interrogante mirada.
- Taisho – Dije nombrándolo por su apellido – El día de hoy él aceptó trabajar conmigo en ese proyecto – Noté cómo abría ligeramente los ojos con sorpresa, no me inmuté y continué – Voy a hacer lo que me dices, pero no es necesario que vengas hasta mi casa, donde podrías contaminarte con pobres ¿no es así? – Le dije seria – Ya te di mi palabra y estoy comenzando a cumplir. Ten en cuenta que cuando un Higurashi se compromete con algo, lo hace; y lleva todo hasta el final. Además gracias por lo del hospital, sé que quizá era todo para obligarme a actuar más rápido, y querías darme una lección; pero pese a que te agradezco por eso, aún pienso que eres un bastardo. Cuídate y buenas noches – Le dije dejándolo impresionado, y noté que esta era la primera vez que lo dejaba callado, sin nada que decir. Me sentí feliz, pues noté que de alguna manera, pronto encontraría la manera de manejar más a esta masa de crueldad andante, llamado Inuyasha. Por ahora, me dedicaría a trabajar con Sesshomaru, sin tener que lidiar con el despreciable Inuyasha.
SESSHOMARU POV
Este día había estado algo plagado de emociones extrañas. Yo suelo ser una persona fría, que no se lleva con los demás; y que gracias a Inuyasha, aprendí a convivir en soledad. Me encantaba hacer mis cosas a mi gusto, solo; y el día de hoy quisieron romper mis esquemas.
Sé que era Inuyasha el culpable de este embrollo de hacer un trabajo en parejas, y pese a que la vez que conversé con mi compañera no me había resultado tedioso, pues era una persona tranquila y por demás inteligente; esta situación superaba mis límites. ¿Trabajo en parejas? Esto era lo peor que podría haberme pasado. Y confirmé que Inuyasha tenía algo que ver, cuando noté que me miró con algo parecido a la satisfacción. En ese instante mi humor casi tranquilo y sereno de siempre, se había alterado demasiado.
Cuando mencionaron a mi futura compañera, no tuve queja alguna; pero lo que en sí me molestaba era el hecho que seguramente, Inuyasha había planeado esto de trabajar con alguien más; y ella debía ser la siguiente persona que él me mandara.
Cuando terminó la clase y estaba dispuesto a irme, para poder aclarar mis ideas y no asesinar a nadie en el camino, se me acercó ella; Kagome, si no mal recuerdo. Me habló acerca del trabajo, y sentí cólera hacia ella; pues Inuyasha parecía vigilar los movimientos de ambos en este preciso instante. Fui por demás borde con ella, y prácticamente la humillé sin esfuerzo. Cuando sentí que al fin me había librado de ella, pues mi propuesta era excelente; la sentí a mi espalda siguiéndome y por la forma en que pisaba, pude saber que estaba furiosa. Para afrontar la situación que se me presentaba, le expresé de manera por demás seria, pero sin transmitir mi cólera.
- ¿Qué es lo que quieres? – Dije volteando y mirándola serio, con una voz sin sentimiento ni matices – Te estoy dando la oportunidad de tener un trabajo libre de responsabilidades, y lo único que harías sería exponer ¿No te parece eso perfecto? – Le expresé, sin saber qué pasaría a continuación.
- No creas que eres el único que puede hacer bien las cosas. El hecho que seas el primero, no te hace ser superior a mí y considerarme incapaz de realizar un trabajo así. ¿Quién mierda te crees que eres? – Dijo ella para mi sorpresa, aún cuando no demostré nada – Yo solo veo a un niño rico que cree que los demás son inferiores, ¿no es así?; pues te friegas y haces el trabajo conmigo, ya que yo también quiero colaborar – Me dejó estupefacto, y entendí su punto, pero no podía fiarme de ella ni dar mi brazo a torcer; así que hice la pregunta que me había estado atormentando desde que dieron el trabajo y me seleccionaron con ella.
- Dime, ¿Inuyasha se te acercó y te ofreció dinero? – Dije serio, pero sin querer transmití algo de mi desesperación por saber esa respuesta; cosa que no debí hacer. Lo que sucedió a continuación me dejó totalmente estupefacto. Me abofeteó. Esta persona delante de mí, como una fiera se había lanzado al ataque y me había abofeteado. Aún no podía asimilar las cosas cuando volvió a hablar.
- ¿Cómo puedes pensar eso? – Me dijo fríamente – Si me hubieran ofrecido dinero, hubiera buscado llevarte a una cama y no hablarte ¿no crees?; Además con esa persona no tengo ningún tipo de acercamiento, ya que sólo usa a las mujeres para jugar ¿no?– Me expresó con mucho odio, además de ocultar su mirada bajo su espeso cabello, y luego continuó con un tono de voz más bajo– La única cosa que quiero es que hagamos ese trabajo, y si deseas no hablaremos más a partir de allí; no sé qué te habrá hecho él, pero yo no tengo nada que ver- Terminó diciéndome y me di cuenta de mi error con ella. Una persona que es de las más estudiosas, ¿cómo haría caso de las estupideces de Inuyasha? ¿Por qué dejarme cegar por mi paranoia? Resoplé y le expresé.
- Disculpa, fui un poco imprudente – Dije serio, y le agregué a manera de "reglas" para trabajar conmigo; cosa que ni yo mismo fui casi consciente – No quiero falsas amistades, ni amigos, es por eso que evito hacer trabajos con otras personas; pero contigo haré una excepción; mientras dure este proyecto, nos llamaremos por nuestros nombres, y cuando acabe, dejaremos de hablarnos ¿Correcto? – Dije, sintiendo que estaba traicionando mi promesa y extendí mi mano derecha hacia ella, como queriendo cerrar un pacto. Pude notar que ella estaba más tranquila. Le estreché la mano a manera de acuerdo y mientras lo hacía, sentí que me recorría un escalofrío. Quise evitar pensar acerca del significado de esto, y para destensar el ambiente, decidí llevarla a su casa.
Hablamos un poco en el camino sobre el tema que haríamos; y pude notar que sus ojos brillaban mientras escuchaba mi explicación. Me sentí orgulloso de demostrarle el porqué era el mejor de todos, pero también noté que se quedaba unos momentos pensando. Por mi paranoia, le había revelado algo inconscientemente, acerca de Inuyasha. Ese asunto era de ambos y sin querer, había hecho que entrara a su cabeza, y sé que se preguntaría acerca de eso. Seguí conversándole, dándole ideas buscando que olvidara, hasta que llegamos a su casa. Sencilla y fresca, una combinación muy especial; esto jamás lo diría en voz alta. Nos detuvimos fuera un momento y me gustó la idea de perdernos en el silencio unos momentos. Sin embargo ella pareció aburrirse y habló.
- No creas que estoy cerca de ti porque Inuyasha me haya ofrecido dinero, ni siquiera hablo con él – Dijo como quien no quiere la cosa – No quiero ser tu amiga ni nada, sólo quiero que hagamos ese trabajo y se acabó, ¿de acuerdo? – Terminó mirándome. Esto me demostró que ella no era como había pensado, y dejé todo de lado. Una sonrisa sarcástica fue lo que salió de mi boca, y ella me acompañó con una pequeña sonrisa. Noté que en un acto impulsivo (cosa que no vi venir); ella se me acercó y me besó la mejilla. Al darse cuenta de eso, salió disparada del auto, algo sonrojada y no volteó a mirar atrás.
Me dejó algo descolocado su acción, pero se la perdonaría esta vez, pese a los gritos de mi mente, diciéndome que la hiciera pagar su osadía. Me arriesgaría con ella un poco, y la dejaría entrar a mi mundo, siquiera el tiempo que dure el trabajo. No era de mi agrado la idea, pero me estaba hartando estar tanto tiempo solo, sólo para no satisfacer a Inuyasha con venganzas estúpidas. Resoplé y arranqué el auto. Regresé a casa, mientras iba pensado; ¿Sería buena idea dejarla acercarse? No era como el resto, ya que sé perfectamente que es alumna becada. No le daría la satisfacción a Inuyasha de hacerme la vida cuadritos como hace desde hace algún tiempo por un asunto que desconoce por completo. Me tiene harto el hecho de tener que aceptar sus tonterías, por algo de lo que no tengo culpa de nada; e hice sólo por proteger a ese cabeza hueca de mi ex mejor amigo. Suspiré y decidí aceptar a esa chica como algo cercano a un amigo. ¿Qué más da? Le daría a Inuyasha el trabajo nuevamente de querer fregarme la vida, ya que si no se ha acercado a ella, no tardaría en hacerlo; si tenía contacto conmigo. Con esto, probaría a esta chica, para ver si realmente es conveniente tenerla como amiga, o aliada. Pensé mejor, y decidí dejar que las cosas siguieran su rumbo normal, y que sucediera lo que tenía que pasar; pero sí la investigaría, para saber si hay algo en ella, de lo que Inuyasha pudiera aprovecharse para someterla.
Espero les guste el capítulo! Muchas gracias a las personas que leen mi historia. Espero me manden algún comentario. A estas alturas de la historia, las cartas están tiradas sobre la mesa, y se vienen el revuelo de emociones entre
Saludos y hasta la próxima!
