Juego por un beso Basado en Gundam Wing Por Maryluz

Pairings: 1x2, 3x4, 5+H, 6+13 Category: AU, OOC, Shonen Ai, Yaoi. Raiting: PG-13 yo señalo el NC-17. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai, Lima o Lemon suave, masturbación.

-- Dialogo - " Pensamientos " //Sueños// //*** Flasback***//

CAPITULO 12

LA TRAMPA DE RELENA

Warning: Este capitulo contiene escenas NC-17 están advertidos.



El ir y venir de los meseros en aquel lujoso restaurante del centro no paraba. Unos entraban y otros salían por aquella puerta cargando en sus charolas las órdenes de los comensales.

Frente a una de las enormes ventanas de aquel lugar, en una mesa de sillones redondos una pareja de jóvenes reía alegremente sin prestar atención al resto de la gente que inundaba el lugar a esa hora de la noche. Siendo sábado, era natural que un sitió como ese estuviera lleno.

-- No puedo creer que tu prima sea como me dices Dorothy!

-- Es eso y mas Klementz - dijo la rubia con burla - ella es capaz de cualquier cosa.

-- Pero pagarle a una de las porristas de Colmillo Blanco por incluir el nombre del mariscal de campo de su equipo para ella comprarlo? Se me hace difícil de creer.

-- No es lo único que ha hecho. Y no creo que se quede de brazos cruzados ahora que fue Heero quien lo gano - dijo Dorothy dando vueltas al líquido de su copa.

-- Me intriga saber como fue que él capitán de oz logro pagar tanto dinero por el mariscal de colmillo blanco, después de todo, él esta becado - Dorothy sonrió con malicia - Por que sonríes de esa forma? - dijo Klementz percatándose de la forma de sonreír de Dorothy

-- Que mal observador eres mi querido Klementz - dijo Dorothy entre risas - no te diste cuenta que mi primo Zech le dio el dinero a una chica para que lo dejara en la bolsa de la chaqueta de Heero? Creo que sabía que el orgullo de Heero no le permitiría aceptarlo si él llegaba y solo se lo daba.

-- El coach Zech? - dijo Klementz con asombro - pero que interés puede tener el coach en ayudar a Maxwell o a Yuy?

-- Yo no se que interés pueda tener mi primo en ese asunto. Pero lo que si se, es que él se entero de los planes de Relena, si no, por que le dio todo ese dinero a Heero?

-- Por que tu prima quería humillar a Duo Maxwell? - pregunto Klementz curioso.

-- Oh!, tu lo sabes mejor que yo Klementz. No has estado siguiendo a esos dos desde que comenzó el semestre?

-- Yo, siguiéndolos? - dijo Klementz haciéndose el ofendido.

-- Por supuesto que los has estado siguiendo. Esas fotografías del diario no salieron por casualidad. Así que no te hagas el inocente conmigo - dijo Dorothy segura.

-- Esta bien, es cierto, los he estado siguiendo. Pero entonces. - dijo Klementz estudiando el asunto - tu prima esta celosa de Maxwell?

-- Exacto! Ella esta obsesionada con Heero, él es el primero que se le resiste y eso su orgullo no puede soportarlo. No creas que esta enamorada, solo tiene el capricho de quererlo a su lado para ganárselo a Duo y no dañar su record de conquistas. Ya han discutido un par de veces y en una de ellas Relena le dijo a Duo que a ver quien se quedaba con Heero al final.

-- Oh vaya!, como no estuve presente! - Dorothy soltó la carcajada - y quien va ganando? - pregunto Klementz, Dorothy solo alzo una ceja mientras movió su copa hasta sus labios para contestarle.

-- Tu quien crees? - dijo dando un sorbo a su bebida.

-- Duo Maxwell. - dijo Klementz sonriendo.

-- Si. Duo hace tiempo que le gano a Relena, pero ella no quiere aceptarlo - aseguro Dorothy.

-- Por que estas tan segura de ellos? - preguntó Klementz no del todo convencido - no se ha hecho publico que salgan juntos. Tampoco se les ha visto de la mano o besándose. - Dorothy volvió a reír - o si? - dijo Klementz viéndola reír - eso fue lo que viste?

-- Mi querido Klementz, no siempre estas en el lugar correcto. Yo si los vi besarse, aun que el pobre de Heero se desmayo - dijo riendo después de eso.

-- Waa - dijo Klementz con asombro poniendo ambos codos sobre la mesa para poner su rostros entre ellas - no cabe duda que no estoy donde debería estar. Esa noticia hubiera puesto de cabeza a las dos universidades.

-- Sin duda - dijo Dorothy sin interés.

-- Debió ser muy duro para el capitán de oz el que el mariscal del equipo rival lo besara - dijo sin descubrirse el rostro.

-- Nada de eso, según me informe, solo fue falta de comida y exceso de ejercicio.

-- Tu prima que dijo cuando lo supo? - dijo Klementz descubriéndose el rostro para ver a Dorothy.

-- No dijo nada por que no lo sabe. No se lo dije.

-- Por que no? Después de todo es tu prima.

-- Puede que sea mi prima, pero ella siempre me ha tratado como si yo fuera una sirvienta. Así que por que ahorrarle penas si me divierte ver las tonterías que hace. Por eso mismo le avise a Heero de sus planes para con Duo en el festival. Sabía que Heero iría a tratar de salvarlo de esa humillación y no me equivoque.

-- Tu le avisaste al capitán de oz sobre la subasta?

-- Si, le lance una piedra por la ventana con los planes de Relena escritos. - Klementz se recargo en su asiento riendo a carcajadas.

-- No cabe duda que ustedes dos son todo un caso - dijo Klementz sin parar de reír.

-- Oye Klementz, espero que todo esto que te estoy diciendo no lo vayas a publicar en el diario - Klementz se enderezo en su silla dejando de reír para verla fijamente.

-- Esto es entre tú, yo y esto - dijo colocando la mano sobre su pecho, a la altura del corazón. Dorothy solo sonrió.

El repiqueteo de un teléfono celular los distrajo. Dorothy volteo hasta su bolso al darse cuanta que el sonido venía de allí dentro. Metió la mano a la bolsa y saco el aparato para ver el numero de donde le llamaban. Pero solo lo observo sin contestar.

-- No vas a responder linda? - pregunto Klementz al ver que Dorothy solo observaba la pantalla del aparato.

-- Es ella - dijo Dorothy viendo a Klementz - y estoy pasando un rato muy agradable contigo como para que me lo arruine.

-- Quizá es algo importante - dijo Klementz

-- Para ella todo es importante, no importa la hora que sea.

-- Pues entonces deberías o contestarle para que deje de molestarte o apagar el aparato. Pero en cuanto lo enciendas ten por seguro que volverá a sonar.

-- Tienes razón, voy a contestarle. - dijo Dorothy presionando la tecla send para tomar la llamada.

-- Dorothy!! Donde demonios estas? Estoy en tu casa desde hace media hora y no te has dignado venir - escucho la voz de Relena que le gritaba.

-- El que tu no tengas vida social no quiere decir que yo tampoco la tenga - contesto con enojo Dorothy - en estos momentos estoy ocupada y no puedo atenderte.

-- No te atrevas a colgarme por que soy capaz de ir a buscarte a cada restaurante y discoteca a las que sueles ir y sabes bien que soy capaz de hacerlo. - Dorothy guardo silencio ante la amenaza de Relena. Una vez ya se la había hecho. Le había colgado la llamada y Relena se le apareció en la disco en la que estaba con un amigo y la saco casi a rastras solo para contarle lo bien que le había ido con su ultima conquista. No podía colgarle por que era capaz de ir a ese restaurante.

-- Que quieres? - dijo Dorothy después de un rato.

-- Necesito que me ayudes. Heero se llevo a Duo a vivir a su casa.

-- Que Heero hizo que? - dijo Dorothy levantando la voz un poco para que Klementz escuchara. Klementz levanto la vista al escuchar y vio que Dorothy le hacía una señal para que ambos escucharan lo que Relena estaba diciendo.

-- Si, ese maldito de Duo consiguió que Heero lo llevara a vivir con él. Pero no voy a permitirlo. Estoy aun pensando en una forma para sacarlo de su casa mañana mismo. Y para eso necesito de tu ayuda. Ya hice mis averiguaciones y se por que el papá lo corrió de su casa, pero ahora solo quiero sacarlo. Ven y ayúdame.

-- Pero que clase de ayuda? Quieres que vaya y le ruegue que se salga de casa de Heero? - dijo en son de burla.

-- No seas idiota! Eso no funcionaría. Tiene que ser algo definitivo. Algo como lo que viene en esa novela que saque de tu bolso.

-- Relena!! Como te atreviste a esculcar mi bolsa!! - dijo con enfado Dorohty

-- Ya no te enojes, después te la devuelvo. Quiero que vengas ahora mismo para planear bien las cosas - ordeno.

-- No Relena, esta vez yo no te voy a ayudar. Hazlo tu sola - dijo Dorothy.

-- Vamos Dorothy que es lo que quieres por tu ayuda?. Te doy lo que me pidas. - Dorothy se quedo en silencio observando a Klementz. Klementz metió la mano a la bolsa de su pantalón y saco las llaves de su auto. Dorothy entendió la indirecta.

-- Muy bien Relena, quiero tu auto - dijo Dorothy sintiéndose insegura. Sabía que Relena no renunciaría tan fácilmente a su auto convertible rosa.

-- Mi auto?

-- Así es, quiero tu auto - dijo Dorothy ya mas segura al saber que Relena no iba a aceptar.

-- Muy bien, pero ven ahora mismo y el lunes iremos a hacer el cambio de propietario.

La comunicación se corto sin darle tiempo a reaccionar. Tanto Dorothy como Klementz se quedaron observando sin dar crédito a lo que acababan de escuchar.

-- En verdad tu prima es capaz de todo - dijo por fin Klementz.

-- Te lo dije - sentenció Dorothy.

-- Más vale no tenerla de enemiga, se nota que es alguien peligrosa.

-- Lo se - dijo Dorothy metiendo su celular a su bolso - entenderás que debo irme.

-- Me permites llevarte? - pregunto Klementz al ver que Dorothy se ponía de pie de la mesa y él se levantaba para hacerse a un lado para dejarla pasar.

-- Eres muy amable Klementz, pero es mejor que ella no se entere de que nos vimos - dijo sonriendo para después acercarse y besarlo sutilmente en los labios - fue divertido. Muchas gracias.

-- De nada - dijo Klementz sonriendo - espero que nos volvamos a ver.

-- Tenlo por seguro - dijo Dorothy dándose la vuelta para caminar rumbo a la salida.

Klementz se volvió a sentar en el lugar que ocupara junto a Dorothy mientras escuchaban la conversación con Relena y subió su mano para tocar su corazón.

-- Si mi querida Dorothy, esta conversación esta entre tu, yo y. esto - dijo sacando una pequeña grabadora en forma de pluma que descansaba sobre la bolsa de su camisa a la altura del corazón.

Dorothy subió al auto de alquiler que la llevaría hasta su casa mientras observaba por la ventana la entrada del restaurante y sonreía.

-- Mi querido Klementz, se que todo lo que te dije sobre Relena tarde o temprano lo vas a usar. No te quedaras con esa información y a mi me harás un gran favor - dijo para si misma mientras se recargaba en el asiento trasero y el auto partía del restaurante.



Ya era tarde cuando dio la vuelta al picaporte de su puerta. Había salido con la idea de arreglar para Duo las cosas. Por lo menos estaba contento de haber podido ayudarle con eso. Ya mañana hablaría para arreglar su propia situación, eso era aun más fácil que la situación de Duo. Por fin era mayor de edad y eso le daba muchas libertades que antes no tenía.

Al abrir la puerta esperaba ver las cosas de Duo en la sala o quizá regadas por el departamento. Se había dado cuenta, en el tiempo que llevaban conviviendo, que Duo era algo descuidado. Pero al entrar lo único que vio fue la pesada mochila negra aun sobre el sillón de la sala. Parecía no haberse movido de su lugar. Es que el trenzado no había ido a su casa por sus cosas? O había ido y aun no regresaba?

Cuando le había dicho a Duo que se fuera con él al departamento, lo hizo de corazón, por que eso fue lo que sintió en el momento, por que sabía que Duo estaba deprimido por lo que le había hecho su padre y esperaba que con esa propuesta pudiera hacerle olvidar su tristeza. No le gustaba ver esos ojos violetas con la sombra de tristeza que le había visto en el hospital. No sabía hasta donde podían haberle llegado sus palabras al trenzado. Quería decirle como se sentía, pero las palabras no salían de su garganta cada vez que lo intentaba.

Intentaría decírselo esa misma noche. si es que se decidían las palabras a salir de su boca.

Abrió la puerta de su cuarto y solo vio la luz de la pequeña lámpara encendida, todo se veía en su lugar las cosas de Duo no estaban por ningún lado.

Se acerco de forma lenta hasta la cama. Podía percibir el aroma del trenzado en el ambiente, quizá estaba acostado en la cama y por eso no le veía. Pudo ver un bulto negro del lado izquierdo de la cama, justo del lado que le había dejado el día en que su padre lo había golpeado y le había impedido irse. Dio la vuelta al lado de la cama para verlo más claramente bajo la luz de la lámpara.

Allí estaba él, profundamente dormido.

Sintió como un estremecimiento le recorría el cuerpo al ver al trenzado boca arriba usando solo unos boxers blancos y la playera que traía puesta esa tarde. Traía el cabello totalmente suelto, el cual descansaba desarreglado sobre el colchón de la cama. Por que el solo verlo le hacía estremecerse? A pesar de hacer frío afuera comenzó a sentir como el calor inundaba de nuevo su cuerpo, como si fuego comenzara a correr por sus venas. se sentía como se había sentido en la tarde cuando habían comenzado a besarse. Estaba comenzando a excitarse de nuevo.

Se dio la vuelta para entrar al baño, necesitaba calmarse. Amaba a Duo, pero no quería obligarlo a nada. Sabía que el trenzado estaba pasando por un periodo difícil al haber sido corrido de su casa sin ninguna razón aparente.

A pesar de que quería hacer el amor con él, sabía que no era el momento. A partir de ese día vivirían juntos, ya habría otra oportunidad, un día en el que nadie les interrumpiera.

Salio de bañarse usando una de sus pijamas y saco otro juego para Duo, ya que al no haber ido a su casa no tenía ropa para dormir. Por que no habría ido? Se habría esperado por que no se quedaría con él? Pero de ser así no estaría ahora dormido en su cama semi desnudo.

Parecía que Duo no había sentido el movimiento ni el ruido del agua, por que seguía placidamente dormido. Se recostó a su lado para verlo fijamente. Su piel blanca brillaba con la pálida luz de la lámpara.

Que vueltas da la vida. Cuando había pensado que él no existía para nadie, por que siempre se sintió ignorado por sus padres. Apareció Duo para cambiarlo todo con su mirada violeta tan llena de luz.

Puede la felicidad durar para siempre?

Se acerco lentamente hasta los labios del trenzado, quería saborear de nuevo ese dulce sabor que le encantaba. No quería despertarlo, por eso solo deposito un suave beso sobre esos labios sonrosados y carnosos que se encontraban entreabiertos por la respiración de su dueño.

Pero era tanta la tentación de seguir probando que no sintió cuando los brazos de Duo subían hasta su cuello para responder al beso dado. Duo había despertado y dejaba que la lengua de Heero viajara dentro de su boca mientras él le acariciaba la espalda de forma suave.

La lengua de Heero en su boca le hacía estremecer y lanzaba corrientes eléctricas por toda su espina dorsal, haciéndolo temblar de pies a cabeza.

Rompieron el beso cuando se hizo necesario el aire, pero Heero no lo soltó. Duo sonrió al verlo.

-- No me di cuenta cuando volviste Heero - dijo tratando de recuperar el aliento.

-- Regrese hace rato - dijo viéndolo fijamente a los ojos - pero no quise despertarte.

-- Hasta te bañaste! - dijo Duo levantando la mano para sacudir los mechones húmedos de Heero que caían sobre su frente.

-- Tu también lo hiciste, tu cabello aun esta húmedo - dijo Heero al sentir el frío del agua que comenzaba a empapar su pijama sobre su estomago - por que no fuiste a tu casa por tus cosas? - pregunto Heero de forma seria. Duo se incorporo en la cama sentándose con las piernas cruzadas para verlo.

-- Quería hablar contigo antes de traerlas.

-- De que quieres hablar?

Duo levanto la vista para ver la mirada cobalto de Heero. Se sentía nervioso de preguntar. Que pasaría si Heero le decía que solo serían compañeros de habitación? Pero ese beso que le dio mientras dormía no le estaba diciendo que las cosas eran serias?

-- Cuando me ofreciste quedarme aquí. he. por cuanto tiempo será? - pregunto aun nervioso.

-- Por el tiempo que quieras - dijo Heero sin vacilar - aun que debo advertirte que no tengo planeado pasar toda mi vida en este departamento.

-- No?

-- No. Quiero una casa, aun que mientras no termine la carrera no me molestare en buscarla.

-- Y si me quedo aquí. he. como que me quedaría? Como un simple compañero de habitación? Como un amigo que se quedará por un tiempo? Como tu. tu. pareja? - dijo Duo sonrojándose totalmente de forma nerviosa y apartando la vista de Heero.

Heero sintió que el corazón comenzaba a latirle de forma acelerada. Ya lo había pensado y no sabía como decirle que lo quería a su lado siempre. De nuevo las palabras se negaban a salir de su boca, por más veces que le ordenaba a su cerebro contestar a la pregunta, las palabras se negaban, simplemente se negaban.

Se incorporo en la cama para quedar de frente a Duo y estiro la mano para tocar el rostro del trenzado. Duo levanto la vista al sentir el tibio contacto de la mano de Heero sobre su barbilla.

-- Quiero que. - comenzó diciendo Heero, pero las palabras se volvieron a atorar en su garganta - que. que.

Por que era tan difícil decir lo que sentía? Por que las palabras se negaban rotundamente a salir de su boca. Quería contestarle, decirle que lo quería a su lado como su pareja, que no se fuera. Quería despertar a su lado todos los días como aquel cuando lo obligo a quedarse. Quería oler el aroma de su cabello y acariciarlo con sus dedos. Quería tocar y saborear su piel todos los días.

Por que no podía decirle todo lo que en su cabeza se formaba?

Estiro los brazos para abrazarlo a su cuerpo con fuerza. Esperaba que con ese abrazo pudiera trasmitirle todo lo que sentía. Duo correspondió al abrazo de forma instantánea.

-- Heero te amo - dijo Duo a su oído.

-- Este ha sido un día muy pesado, por que no dormimos un poco - dijo Heero.

Por que Heero no le decía que también le amaba? Era tan difícil decirlo para él?

Si, eso debía ser.

Acostumbrado a no expresar sus sentimientos debido al abandono de sus padres y posteriormente obligado a seguir un régimen militar debido a su permanencia en esa escuela. Era natural que no pudiera decir palabras cariñosas a las personas que quería.

Eso debía ser.

-- Lo entiendo perfectamente - murmuro recostándose a un lado de Heero.

-- No quieres ponerte una pijama para dormir? - dijo Heero señalando el juego de pijamas que estaba en la esquina de la cama.

-- Si no te molesta, preferiría quedarme solo con los boxers. No estoy acostumbrado a dormir con pijamas - dijo sacándose la playera y arrojándola sobre uno de los sillones que estaban a un costado de la cama.

-- No me molesta, pero. - dijo sin poder separar su vista del cuerpo semi desnudo del trenzado. Como era posible que comenzara a reaccionar de nuevo solo al verle?

-- Pero?... - pregunto Duo volviendo a acomodarse a su lado.

-- Si queremos dormir, deberías ponerte algo - dijo Heero de forma sería, Duo soltó la carcajada.

-- No quiero - dijo pasando sus brazos por el pecho de Heero haciéndolo estremecer.

-- Duo.

Sintió como la mano de Duo se introdujo por en medio de los botones del saco del pijama para tocar su piel haciéndolo estremecer nuevamente ante ese simple roce. La mano del trenzado comenzó a moverse en forma circular sobre uno de sus pezones haciéndolo aguantar la respiración.

-- Duo. - dijo Heero soltando el aire que había contenido por un momento y deteniendo la mano del trenzado con la suya.

-- Si? - dijo Duo en un susurro ahogado mientras seguía dando suaves masajes sobre uno de los pezones de Heero aun cuando la mano de Heero estaba sobre ella.

-- Esta vez no me vas a dejar a la mitad? - Duo soltó la carcajada de nuevo.

-- Espero que a estas horas no venga Hilde o alguien más a interrumpir.

Duo subió hasta los labios de Heero para besarlo. Primero de forma sutil, solo uniendo sus labios a los del capitán de oz en un beso que solo deseaba que quedara allí. Pero Heero comenzó a urgirle a abrir su boca. De forma rápida había aprendido a besar de una forma deliciosamente excitante. En cuanto la abrió, la lengua de Heero entro para comenzar a saborear de nuevo ese sabor que le embriagaba y que tenía la capacidad de intoxicarle de tal manera que podría perder el sentido con él.

Las manos de Heero subieron por todo su torso acariciándolo suavemente hasta llegar a su espalda, dejando deslizar sus dedos por cada una de las cicatrices que en ella se encontraban de forma delicada mientras hacía mas profundo el beso, haciéndolo cada vez mas apasionado, más fogoso, más intenso. Sentía como si sus manos tuvieran vida propia al dejarse guiar por el cuerpo perfecto que tenía casi en sima suyo.

La excitación que sentía se hacía cada vez más palpable con ese beso y las caricias que el trenzado propagaba por todo su cuerpo.

Duo comenzó a desabotonar el saco del pijama de Heero de forma apresurada para abrazarlo a su cuerpo con fuerza y poder lanzarlo bajo sus cuerpos. Se separo de sus labios para comenzar a besar su cuello con besos pequeños mientras las manos de Heero acariciaban con delicadeza todo el cuerpo del trenzado.

Duo bajo besando el firme torso de Heero haciéndolo estremecer por las caricias que le proporcionaba encontrándose en su camino el pezón que comenzara a acariciar al principio. Lo rodeo con sus labios y comenzó a succionarlo y besarlo de forma suave, proporcionando sensaciones indescriptibles para el capitán de Oz, haciéndolo estremecer y temblar de pasión.

-- Duo - un gemido ronco e inconsciente escapo de la garganta del capitán de oz.

Escuchar ese gemido de los labios de Heero le hacía entender que esas simples caricias le gustaban. Esta vez no habría nadie que les interrumpiera, Heero estaba respondiendo a cada caricia dada con igual pasión y entrega.

Dejo de trabajar el pezón con sus labios y se dirigió al otro, mientras acariciaba con sus manos el que acaba de abandonar. Trabajo por un rato sobre los pezones de Heero arrancándole un gemido tras otro.

Las manos de Heero no dejaban de acariciar la espalda y el torso de Duo, pero se sentía algo pasivo en lo que estaban haciendo y eso le hacía sentir algo incomodo. Le gustaba, le gustaba mucho lo que el trenzado podía lograr que sintiera, pero él no estaba recibiendo nada y eso era lo que le incomodaba.

Coloco de forma firme las manos sobre los hombros de Duo para separarlo un poco. Su cuerpo comenzaba a mostrar las huellas de la pasión en él por que comenzaba a sudar, a pesar del frío de afuera y que dentro la calefacción no estaba muy alta.

La agitación les embargaba a ambos, el aliento caliente de ambos chocaba sobre la piel desnuda de cada uno.

-- He. Heero? Pasa algo malo? - pregunto Duo jadeando al verse reflejado en esos ojos azul cobalto que le miraban oscurecidos por la pasión.

-- Nada malo, me gusta lo que haces, pero y tu? - pregunto Heero. Duo sonrió por la preocupación que pudo captar en esa simple pregunta del capitán de oz.

-- Espera y en poco tiempo ambos obtendremos nuestra recompensa - dijo Duo con una sonrisa.

Duo cruzo su pierna sobre el cuerpo de Heero y se incorporo un poco para quedar sentado sobre sus caderas haciendo que su miembro ya despierto rozara contra el miembro también despierto de Heero.

El capitán de oz se incorporo un poco para quedar sentado con Duo sobre sus caderas. Sus miembros endurecidos chocando uno contra otro. Heero dejo deslizar sus manos por la espalda del trenzado para acercarlo más a su cuerpo, podía respirar su aliento al tenerlo así de cerca. Su mirada lo tenía hipnotizado y no quería dejar de ver ese brillo especial en ella.

Duo dejo deslizar la mano por el estomago de Heero de forma lenta hasta llegar al elástico del pijama y dejando viajar su mano por debajo de esta hasta llegar al miembro ya despierto de Heero. Con la mano comenzó a rodearlo de forma suave, sintiendo la suave piel que tenía entre sus dedos, sintiéndolo vibrar y palpitar entre sus manos. Para después comenzar a subir y a bajar su mano sobre él.

-- Duo.

Con los ojos cerrados un gemido aun más fuerte escapo de los labios de Heero. Los movimientos de Duo sobre su miembro eran electrizantes y le hacían desear más de esas caricias.

Aun con los ojos cerrados, las manos de Heero comenzaron a descender por la espalda de Duo hasta llegar al elástico del boxer y dejo que sus manos comenzaran a bajar arrastrando con él la ligera prenda que aun cubría al trenzado.

La piel lisa de los glúteos del trenzado le encantaba. Nunca había tocado a nadie de esa forma, ni de esa ni de ninguna otra. Y mucho menos alguien lo había tocado de la forma en que Duo lo hacía ahora. Arrancándole gemidos de placer de forma inconsciente. Por que no reconocía como suyos esos gemidos placenteros que llegaban hasta sus oídos. Pero eran suyos, suyos y de Duo.

Duo comenzó a incorporarse, sin retirar la mano del miembro de Heero, para darle oportunidad a Heero de retirar los boxers que aun traía ha mitad de sus caderas. Heero sintió la piel caliente de Duo subir por todo su cuerpo, deslizándose de forma sensual sobre su pecho hasta llegar hasta sus labios.

Un gemido más fuerte escapo de los labios de Duo al sentir los labios de Heero sobre su torso desnudo, mientras las manos de Heero terminaban de retirar el boxer arrojándolo lejos de ambos.

La piel de Duo sabía exquisita, a una mezcla de miel y azúcar. No sabía cual de los dos sabores era más delicioso. Si el sabor de sus labios o el de su piel?.

Subió las manos hasta la cintura de Duo y lo unió más a su cuerpo besando la piel sensible de los pezones del trenzado arrancándole otro gemido. Duo estaba hincado frente a Heero abrazado al cuerpo de él, recibiendo su pasión. La mano de Heero se deslizo por el vientre de Duo llegando hasta su miembro erecto.

-- Heero! - escucho el grito sensual escapar de a boca de su trenzado. Era excitante escucharlo decir de esa forma su nombre. Quería más de eso, mucho más.

Las manos de Heero comenzaron a moverse sobre el miembro endurecido de Duo, mientras la pierna del trenzado se movía de arriba abajo sobre el miembro del capitán de oz.

Sin saber por que. La mano de Heero que sostenía el cuerpo de Duo al suyo, comenzó a bajar hasta sus glúteos y jugueteaba con su mano sobre el, dejando deslizar sus dedos por en medio.

-- Heero. Heero - dijo Duo gimiendo sosteniéndose de los hombros del capitán de oz.

-- Duo. - gimió a su vez Heero el nombre del trenzado.

-- Tienes vaselina? - preguntó Duo con voz ronca viendo a Heero a los ojos haciendo que Heero volteara a verlo a los ojos y se detuviera de lo que estaba haciendo - no creo aguantar mucho más. Te necesito Heero.

-- En el cajón - respondió Heero con la respiración entre cortada. En una de las novelas de Duo había visto que eso se usaba como lubricante. También lo necesitaba.

Duo se estiro sobre el cuerpo de Heero hasta alcanzar el cajón y sacar un frasco de color verde con el gel que usaban para los golpes con los que solían llegar después del juego.

Duo tomo con dos dedos un una gran cantidad del gel que estaba dentro de aquel frasco. Tomo la mano de Heero y lo deposito sobre dos de sus dedos. Comenzó a darse la vuelta para quedar de espaldas a él, pero Heero lo detuvo por el brazo.

-- No - dijo de forma firme - debe haber otra forma, quiero verte.

-- Si la hay - dijo Duo deteniéndose y volviendo a ocupar su posición sobre el cuerpo de Heero.

Duo guió la mano con gel de Heero por debajo de sus caderas hasta encontrar la pequeña cavidad que debía preparar.

-- Ah Heero.

Heero detuvo el movimiento al escuchar el gemido que escapo de la garganta de Duo. Era un sonido sensual, un sonido que hacía que su propia excitación quisiera explotar. Ese sonido mas la imagen de Duo, esa imagen que lo mostraba sonrojado, con los ojos cerrados y respirando agitadamente, lo tenían al borde del placer y la locura.

Comenzó a mover de nuevo sus dedos dentro de Duo de forma lenta, haciendo que Duo comenzara a jadear de forma más sonora conforme los movía. Poco a poco iba haciéndose más fácil el entrar y salir. Sin darse cuanta introducía un tercer dedo dentro de Duo haciendo que los gemidos del trenzado fueran cada vez mas fuertes.

-- Duo. - se escapo un gemido inconciente de la garganta del capitán de oz.

-- Heero - pudo escuchar como su nombre era pronunciado con igual sensualidad en los labios del trenzado.

Los dedos de Heero entraban y salían de forma cada vez más rápida de la entrada de Duo al tiempo en que la estiraba más. Con una mano Duo retiro el brazo de Heero para acomodarse sobre él. Heero coloco sus manos sobre la cintura de Duo buscando la mejor posición para poder entrar dentro de él.

Su miembro excitado dolía por la anticipación de tomar al trenzado, por hacerlo suyo. Buscaba la entrada de Duo hasta que pudo encontrarla y comenzó a penetrarlo de forma lenta.

Duo apretó los ojos al sentir como el miembro de Heero entraba dentro de él. Al ver ese gesto de dolor, Heero se incorporo un poco para lograr atrapar los labios de Duo en un beso al tiempo en que entraba de forma total dentro del trenzado.

-- Duo. - gimió Heero su nombre al oído del trenzado abrazándolo fuertemente a su cuerpo.

-- Ah Heero. Heero.

El dolor que había sentido al principio comenzó a olvidarse para dar paso al placer que estaba sintiendo.

Era algo maravilloso el estar dentro de Duo, jamás había creído que pudiera sentirse de esa forma. Sentía que su corazón estallaba con cada embestida que daba sobre el trenzado. Estaba a punto de llegar al clímax dentro de él, pero quería que los dos llegaran al mismo tiempo.

Sin pensarlo dos veces, tomo el miembro de Duo entre sus manos y comenzó a masturbarlo conforme las embestidas. Los gemidos de ambos se fueron haciendo cada ves mas sonoros y mas altos.

-- Haaa, Heero. Heero.

El cuerpo de Duo comenzó a tensarse, apretando cada vez más su cuerpo. No podía aguantar más tiempo y gritando su nombre termino dentro del trenzado. Al sentir la semilla caliente dentro de sus entrañas, Duo gimió por última vez el nombre de su ahora amante y termino manchando con su semen la mano y el cuerpo del capitán de oz.

Agotado Duo se dejo caer sobre el cuerpo de Heero, y este lo recibió con los brazos abiertos, dándole un beso en la frente.

-- Fue mi primera vez - susurro Heero al oído del trenzado - gracias Duo.

-- Fue maravilloso! - dijo Duo cerrando los ojos totalmente sonrojado.

-- Lo fue - dijo Heero apretando aun más a Duo a su cuerpo.

-- Te amo Heero - murmuro Duo.

-- Lo se - fue lo único que respondió Heero.

Aun podía sentir su corazón latiendo a toda prisa, su respiración estaba aun acelerada. Sabía que podía controlarlo, pero no quería hacerlo. Era maravilloso sentirse así después de hacer el amor con Duo. Por que eso era hacer el amor, lo sabía ahora. Pero sabía que aun faltaba algo. Faltaba decirle a Duo como se sentía. No era posible que después de la forma en la que se habían amado, aun no quisieran salir esas palabras de su boca.

Volvió a abrazar a Duo y depositó de nuevo un beso sobre la frente del trenzado. Este era el momento, era ahora cuando debía decirlo.

-- Duo. te. te. Duo te amo - pronuncio por fin, después de haber obligado a las palabras a salir de su boca.

Pero la única respuesta que recibió fueron los ronroneos de Duo causados por la respiración rítmica que el sueño le provocaba.

-- No puede ser Duo, estás dormido. - dijo Heero en voz baja.

Por fin habían salido esas palabras de su boca y Duo no las había escuchado. Pero no importaba, quizá la siguiente vez sería más fácil sacarlas.

Estiro la mano y subió la sabana que había caído al suelo por los movimientos de ambos y cubrió a Duo y a si mismo con ella.

-- Quizá la próxima vez - se dijo a si mismo abrazando el cuerpo desnudo del trenzado y besando de forma sutil sus labios para él mismo caer profundamente dormido.



Klementz seguía pensando de que forma podía utilizar toda la información que Dorothy le había dado. Todo el tiempo había pensado que la noticia estaba en los jugadores de Oz y Colmillo Blanco.

Pero que tonto había sido!, la mejor noticia estaba en la jefa de porristas de Oz!

Y de ahora en adelante no la iba a perder de vista. La noticia de que el capitán de Oz y el mariscal de Campo de Colmillo Blanco estaban enamorados ya dejaba de llamar la atención. A nadie le sorprendería verlos juntos, se podría decir, gracias a él. Lo mismo pasaba con el capitán de Colmillo Blanco y el pateador de Oz.

Tomo su tarjeta de crédito de la mesa y se dispuso a partir. Ya tenía mucho rato que Dorothy se había marchado y él había decidido quedarse un poco mas para pensar un poco. Lo que si sabía era que tenía que tener a Dorothy de su lado. Esa chica podía serle de mucha utilidad.

Se levanto de la mesa tomando su gabardina para salir del restaurante. Camino unos pasos cuando escucho que alguien le llamaba.

-- Klementz!

Klementz volteo siguiendo la voz de un hombre que estaba sentado en la mesa que estaba detrás de ellos. Le era conocido. Sabía que lo conocía de algún lado, pero no lograba recordar de donde.

El hombre sonrió al percatarse que el chico hacía esfuerzos por recordarlo.

-- Puedo hablar contigo antes de que te vayas? - pregunto el hombre. Klementz camino hasta la mesa para ponerse delante de él.

-- Lo conozco? - pregunto Klementz cerca de él.

-- Me conoces si has leído mi novela. Pero de todas formas me presento - dijo el hombre poniéndose de pie y extendiendo la mano a Klementz - Me llamo Odin Low - Klementz se sorprendió y rápidamente extendió la mano al hombre alto que tenía frente a él.

-- Ah es un honor conocerlo señor Low!, claro que he leído su novela. Es excelente - dijo Klementz estrechando la mano del Odin.

-- Entonces puedo hablar contigo un momento? - dijo Odin haciéndole un ademán a Klementz para que tomara asiento.

-- Será un placer. - dijo Klementz sentándose en la silla frente a Odin Low.

-- No pude evitar escuchar parte de la conversación que tenías con la chica rubia que salio - dijo Odin haciendo que Klementz se sorprendiera - El comportamiento de la prima de esa chica me recordó un poco al personaje de Leia en mi novela. No lo crees? - dijo clavando sus ojos azules en Klementz.

-- Si. Ahora que lo menciona, Relena se parece un poco a esa chica que planeo todo en su novela. - secundo Klementz a Odin.

-- Yo estoy buscando inspiración para escribir la segunda parte de mi novela.

-- En verdad? - dijo Klementz incrédulo.

-- Si. Y me pareció interesante la historia de esos jugadores. Como dijiste que se llamaban? - dijo pensando - ha si, Heero Yuy y Duo Maxwell. Si no estoy mal, capitán de Oz y mariscal de campo de colmillo blanco.

-- Así es - dijo Klementz.

-- También escuche que el coach Zech de Colmillo Blanco ayudo a esos chicos a que la prima de la niña que salio no lo comprara en una subasta.

-- Relena es hermana del coach Zech - dijo Klementz.

-- Ah! - dijo sorprendido Odin Low - eso es mucho más interesante. Pero dime, que interés tiene Zech en ayudar a esos chicos?

-- Yo no se. Ni Dorothy tampoco. Pero supongo que algo tendrá que ver el que el coach también sea gay, al igual que Duo Maxwell.

-- Le recordara su historia - murmuro Odin Low, pero Klementz alcanzo a escuchar.

-- Que historia tiene el coach Zech? Usted la conoce?

-- Si, la conozco muy bien. Yo era amigo de Traize y de Zech cuando estábamos en la universidad. Yo jugaba en colmillo blanco como pateador. Zech era el capitán del equipo y Traize era tacler de Oz en las mismas fechas. Digamos que yo era el mejor amigo de Zech en aquel entonces.

-- Entonces usted debe saber como comenzó el pleito entre los dos coach - afirmo Klementz con los ojos muy abiertos por la sorpresa.

-- Si, lo se - afirmo Odin - y puedo contártela si haces un trato conmigo.

Los ojos de Klementz no podían disimular la sorpresa que las palabras del novelista le provocaban. Nunca se hubiera imaginado conocer al mejor amigo del coach Zech y que este pudiera contarle lo que había hecho que el coach Zech y el coach Traize se odiaran tanto. Se apresuro a preguntar por el trato para saber si le convenía o no.

-- Cual trato?

-- Me contaras toda la historia de esos jugadores. Todo, desde el principio. Y yo te contara el motivo por el que Traize y Zech están enojados.

-- Fantástico! - dijo Klementz disponiéndose a contar la historia que había comenzado en el campo de football americano de OZ.

Aun que si Odin le hubiera preguntado a Heero, este podría haberle dicho que todo había comenzado seis meses antes de eso. Había comenzado desde el primer día que lo vio parado esperando cruzar la calle para ir a ver a su abuela al centro de descanso.



Esa mañana Wufei había llegado temprano a casa de Hilde, necesitaba hablar con ella. Pero ya tenía unos minutos de haber llegado y cada vez que se acercaba a la puerta para tocar al timbre se retiraba sin animarse a llamar.

Estaba haciendo mas frío que el día anterior y el bao salía de su boca al estar respirando de forma acelerada por el nerviosismo. El frío le había hecho llevar guantes, pero eso no le salvaba de traerlas heladas. No sabía si realmente se debía al frío o a los nervios.

Volvió a caminar hasta la puerta y extendió de nuevo la mano para tocar al timbre pero justo antes de apretarlo retiro la mano de forma nerviosa.

-- Maldición! - se volvió a repetir a si mismo apretando su cabeza entre sus manos - solo es una tonta chica. Por que me siento tan nervioso!!! Maldición!!!

Estiro de nuevo la mano y comenzó a tocar el timbre de forma repetitiva. Una vez y otra vez y otra más sin obtener respuesta.

-- Esa maldita chica no esta!!! - grito pateando el suelo con el pie.

Pero apenas se dio la vuelta para retirarse de la casa de Hilde cuando vio que un taxi se paraba frente a la casa y una chica bajaba del lado contrario del auto con un sweter ligero, el mismo que le había visto el día anterior. Un momento, no solo era el sweter del día anterior, ERA LA MISMA ROPA!

Camino con sumo enojo hasta el taxi, con quien demonios se había quedado el día anterior para que llegara a esas horas y con la misma ropa?

-- SCHBEIKER! - grito Wufei haciendo que Hilde levantara la mirada al tiempo en que abría la puerta del taxi del lado contrario al que había bajado.

-- Hola muchacho!

Wufei se detuvo de golpe al ver que el papá de Hilde bajaba ayudado por la chica. No se veía bien. El hombre parecía enfermo. Eso quería decir que Hilde se habría quedado con él toda la noche y por eso no se había cambiado?.

-- Permítame señor - dijo Wufei acercándose a toda prisa al papá de Hilde y ayudándolo a caminar - que le paso? - pregunto Wufei intrigado, mientras Hilde se acercaba para abrir la puerta de su casa.

-- Una amenaza de infarto, realmente tuve suerte de salir de esta - dijo el hombre mientras caminaba de forma lenta con ayuda de Wufei - Mi niña se quedo a cuidarme toda la noche.

-- Y Maxwell? - pregunto Wufei.

-- No lo se - dijo el hombre de forma seca.

Hilde encendió la calefacción de la casa y acomodo la cama de su padre mientras Wufei le ayudo a acostarse. Hilde en ningún momento le había visto o le dirigió la palabra. Parecía que ella estaba muy enojada con él y no la culpaba, después de todo se habían besado y él había salido huyendo como un cobarde. Si todo hubiera sido un juego, simplemente se hubieran reído y ya. Pero no, sabía bien que no era ningún juego y estaba decidido a decirle.

-- Cariño - dijo el hombre a Hilde cuando ella se acerco a él - puedes dejarme solo con tu amigo?.

-- Pero papá? - intento protestar ella.

-- Quiero hablar un momento con él a solas.

Hilde volteo a ver a Wufei a los ojos, en su mirada se veía el enojo, paso a un costado de él con la cabeza altiva. No, definitivamente no solo estaba enojada. Estaba mucho muy enojada con él.

-- Muchacho siéntate - le dijo el papá a Wufei. Él camino hasta el lugar que el hombre le indicaba - parece que están enojados verdad? - dijo el hombre a Wufei. Él levanto la mano hasta su cabeza para rascarla, se notaba mucho?

-- Si, eso parece - dijo Wufei de forma seria - pero espero que las cosas queden arregladas después de que hable con ella.

-- Yo también lo espero. Por que quiero pedirte un gran favor - Wufei lo observo con curiosidad.

-- Si esta en mis manos, cuente con él.

-- Se que lo esta. Quiero que te hagas cargo de ella si algo me pasa - dijo el hombre de forma triste.

-- Que? - dijo Wufei sin entender.

-- Si, mi salud no es del todo buena, el medico me lo dijo. Estoy propenso a otro infarto y este si puede ser mortal. Y si eso pasa no quiero que Hilde este sola. Se que te importa mucho, lo he notado.

-- N. no. eso. no es. - intentó decir Wufei con nerviosismo, pero el hombre sonrió.

-- Vamos muchacho, no te apenes. Tienes mucho tiempo viniendo a mi casa y te he estado observando desde entonces. Las peleas que solías tener con mi hija eran una forma de llamar su atención. Te he de confesar que me ha costado mucho trabajo no soltar la carcajada cada vez que ustedes discutían, por que eran muy graciosas. Pero de antemano se que te importa Hilde. He visto como brilla tu mirada cuando la ves. Como te sonrojas cuando su mirada y la tuya chocan. También se que fue contigo con quien Hilde se quedo cuando le pegue por accidente.

Wufei se levanto de golpe de la silla en la que había estado sentado escuchando todo lo que le decía el hombre. Como se había enterado? Se suponía que Duo iba a decir que estuvieron con un amigo y no que se había quedado con él.

-- No te voy a reclamar nada, conozco a mi niña y confío en ti. Si te preguntas como me entere, no fue por ese tonto que tengo por Hijo, el debió decírmelo, fue por un vecino que tiene un pariente viviendo en tu mismo edificio, él la vio llegar el día de la tormenta a tu casa, por que a él le pesco en ese lugar la lluvia.

-- No paso nada, ella se quedo en la recamara y yo en el sillón - dijo Wufei totalmente sonrojado.

-- Ya te lo dije, yo confío en ella y en ti. Y por lo mismo quiero que la cuides cuando yo no este. Ya que no puedo contar con Duo.

-- Por que no? Maxwell es una persona muy responsable, el podría cuidar de su hermana si a usted le pasara algo.

-- No, estas equivocado. Duo es. es. - dijo el hombre tratando de evitar decir la palabra, pero al final lo consiguió - es gay y eso lo hace un irresponsable.

-- No sabe lo que esta diciendo! - dijo Wufei con enojo levantando la voz haciendo que el hombre se sorprendiera - la condición de Duo no lo hace mas o menos responsable. Lo que importa es su forma de ser. Y el es responsable, es confiable y uno de mis mejores amigos. Me ha ayudado mucho desde que llegue al país y desde que entre al equipo de football americano. Tanto él como Barton han sido los únicos que me han apoyado en todo.

-- Pero Duo.

-- Duo Maxwell puede ser gay, eso quiere decir que le gustan los hombres. Bien por él, no se engaña ni engaña a las personas que están a su lado. Pero eso no quiere decir que deje de llevar pantalones para hacerse cargo de sus responsabilidades. Como es esta casa y su hermana si lo quiere ver así, por que estoy seguro de que su hija es lo suficientemente independiente como para mantenerse sola. Es inteligente y es valiente. Y dentro de unos años terminara la carrera de literatura con la que puede trabajar y sostenerse por si misma. No necesita que alguien la mantenga.

-- Tienes razón - dijo el hombre con una sonrisa - me gustas para yerno.

Wufei sintió que los colores le subían al rostro al escuchar al padre de Hidle decirle que le gustaba para yerno.



Se sentía tibio, no, se sentía magníficamente abrigado. No quería abrir los ojos por que se sentía protegido por algo, no, por alguien. La sensación tan placentera en todo su cuerpo no quería alejarse. Podía recordar cada caricia, cada beso proporcionado por él a su cuerpo, a sus labios, a todo su ser. Hacía cuanto tiempo que no sentía un dolor tan agradable?

Ese calor que proporcionaba otra piel sobre sus brazos y sus piernas desnudas. Ese aliento caliente que le embriagaba y golpeaba de forma suave su propio rostro haciéndolo sentir amado. Quizá no se lo había dicho, pero se lo había demostrado.

Abrió de forma lenta los ojos pestañeando un par de veces. Se sentía tan tremendamente bien que no quería despertar y darse cuenta que todo había sido un sueño. Por fin termino de abrir los ojos topándose de lleno con una mirada cobalto que le miraba fijamente.

Desde hacía cuanto tiempo le miraba de esa forma, mientras le abrazaba de forma tan posesiva a su cuerpo?

-- Buenos días - escucho la voz de Heero que le hablaba. Sonrió al darse cuenta que todo lo que había ocurrido anoche había sido cierto.

-- Buenos días Heero - dijo con la más luminosa de las sonrisas.

-- Te sientes bien? - pregunto Heero apartando los mechones largos de cabello que caían sobre su rostro para verle.

-- Magníficamente bien! - dijo Duo con una sonrisa.

-- Iremos a ver a tu abuela él día de hoy? Por que si es así ya se esta haciendo tarde - dijo Heero viendo la mirada luminosa en los ojos de Duo. Duo desvió la vista de forma triste. - Que sucede? - pregunto Heero sin entender el cambió de actitud de Duo.

-- No creo que sea conveniente ir a ver a mi abuela. Terminaría por decirle que papá esta mal. Y eso podría acarrear problemas a su salud. Sería mejor que le llame a la doctora Sally y le diga lo que sucedió. Ella me dirá que tan conveniente es que vaya. Pero lo que si voy a hacer es ir a ver como esta papá - dijo Duo volteado a ver a Heero.

-- No entiendo como le quieres tanto, después de cómo te ha tratado - dijo Heero soltando a Duo del abrazo en el que lo había mantenido y dándose la vuelta en la cama para ponerse de pie - eres demasiado bueno, tanto que rayas en lo tonto.

-- Heero! - dijo Duo abrazándolo por la espalda, evitando que se pusiera de pie.

Se sentía tan bien al sentir la piel y el cabello del trenzado sobre su espalda desnuda. La piel ardía bajo sus brazos. Le gustaba mucho tenerlo así. Ojalá pudiera tenerlo siempre abrazado a su cuerpo. Levanto sus brazos y sujeto los brazos del trenzado para sostenerlos a su pecho.

-- Quiero que entiendas que las cosas no siempre fueron así. Fueron muchos los años buenos que pasamos juntos como para olvidarlos por unas cuantas cosas malas. Por que olvidar todo lo bueno? Te aseguro ha sido mucho más lo bueno que lo malo con él. Es mi padre y lo es por que se ha portado así. Me cuidaba cuando enfermaba, me llevaba a la escuela y me ayudaba con las tareas, incluso fue él quien me enseño a jugar football americano. No me pidas que olvide todo eso, por que nunca lo voy a olvidar.

Heero se soltó del abrazo y se volteo a él para tomarlo entre sus brazos. No, él jamás había conocido todas esas cosas buenas.

-- No, no te pido que lo olvides. Dichoso tu que tienes todos esos recuerdos - dijo abrazándolo fuertemente.

-- Heero te amo, nunca lo olvides - dijo Duo apoyando su cabeza en el hueco del hombro de Heero para devolverle el abrazo.

-- No lo haré - murmuro Heero al oído de Duo. Duo se incorporo para verlo.

-- Quiero ir a casa por mis cosas. Después pasare a ver a mi padre al hospital. Quieres acompañarme? - pregunto viéndolo. Pero Heero negó con la cabeza.

-- Por que no arreglas tus cosas y pasas a ver a tu padre. Después vienes aquí y ambos vamos por ellas a tu casa para traerlas - dijo Heero

-- Que vas a hacer? - pregunto con curiosidad Duo. Generalmente los domingos ambos iban a ver a su abuela. Por que ahora no quería acompañarlo?.

-- Tengo que hacer un par de llamadas muy importantes - dijo Heero viéndolo a los ojos - necesito arreglar algunas cosas lo antes posible.

-- Tiene algo que ver con lo que hiciste anoche? - pregunto dudoso.

-- Si - dijo.

-- A donde fuiste? - pregunto con curiosidad.

-- Confías en mi? - pregunto Heero de forma sería.

-- Que pregunta es esa Heero? Claro que confío en ti! - dijo Duo con una sonrisa luminosa.

-- Entonces no me preguntes que hice o que voy a hacer. Lo sabrás a su tiempo, te lo aseguro - Duo río.

Heero se levanto de la cama dejando resbalar la sabana que les cubría, revelando el magnifico cuerpo que cubría. Duo sintió que el calor corría por todo su cuerpo, la noche anterior la oscuridad no le había permitido ver el cuerpo desnudo de Heero. Pero ahora, ante la luz que se colaba por la ventana totalmente abierta, le dejaba verlo de forma completa.

Heero tomo el pantalón del pijama del suelo y volteo a ver a Duo. Estaba con la boca abierta y sobre sus mejillas podía ver el color rojo que las teñía.

-- Sucede algo? - pregunto Heero al percatarse de la mirada de Duo sobre su cuerpo. Pero Duo solo agito su cabeza en negativa.

Pero el bulto que sobresalía entre las sabanas que cubrían la desnudez del trenzado lo desmentían. Heero arrojo el pantalón del pijama a un lado y camino desnudo hasta la parte de la cama donde estaba Duo. Duo no pudo separar la vista del cuerpo perfecto del capitán de oz. Era como estar sumido en una especie de hechizo que el movimiento de los músculos del capitán de oz le había causado.

Heero estiro una mano para levantar el rostro de Duo por la barbilla, mientras con la otra mano tomaba la sabana que cubría a Duo y la lanzaba hacía el suelo.

-- He. Heero? - dijo Duo aun más sonrojado al verse desnudo a la luz del día.

-- Yo también quería ver - dijo Heero acercando sus labios a los del trenzado para besarlo de forma posesiva.

El sentir de nuevo los labios de Heero sobre los suyos había sido como un detonante que comenzó a mandar corriente de electricidad por todo su cuerpo. Era como fuego que le quemaba las venas.

Pero aun había muchas cosas que hacer.

-- Tenemos que. - dijo Duo con la respiración acelerada separando sus labios del capitán de oz mientras Heero lo recostaba sobre el colchón de la cama.

-- Después - dijo Heero de forma firme mientras volvía a adueñarse de los labios de Duo y sus manos cobraban vida al acariciar el cuerpo perfecto del trenzado.



Wufei salio de la recamara del papá de Hilde sumamente sonrojado, no esperaba que el hombre le dijera que le gustaba para yerno. Solo faltaba que la molestia de Hilde sintiera lo mismo que él. El papá le dijo lo que él sentía, ni siquiera se había dado cuenta que era tan obvio, pero en ningún momento menciono los sentimientos de su hija.

Que sentiría ella por él?

Repugnancia? No, eso no podía ser, ya que ella había sido la que levanto su rostro para que la besara.

Odio? No, sus ojos eran tan trasparentes que no cabían en ellos el odio. Mucho menos en su corazón.

Molestia? Si, ella estaba molesta con él, pero la molestia podría pasar después de que él se disculpara.

Por lo menos estaba seguro que no era tan grave lo que ella pudiera sentir por él.

Camino por la casa buscándola, debía estar en algún lado. Y la encontró en la cocina preparando el desayuno para su padre. Olía delicioso y su estomago comenzó a protestar por ello. Debido a que había gastado todo el dinero en la subasta del día anterior no había tenido dinero para comprar cosas para la cena y el desayuno.

-- Hil. - iba a decir pero se interrumpió - Schbeiker

Hilde volteo para verlo, se encontraba parado en el marco de la puerta de la cocina con la vista baja y totalmente sonrojado.

-- Que quieres? - dijo regresando su vista a lo que hacía.

-- Necesito hablar contigo - dijo.

-- Y que estamos haciendo? Bailando? - dijo con sarcasmo.

Parecía que su hermano y ella eran algo parecidos. Los dos usaban el sarcasmo para defenderse de algo que les molestara. Cual sería la mejor forma de lidiar con eso antes de que terminaran peleando como siempre? Ir directo al grano?. Si, quizá eso era lo mejor. por el momento.

-- Lo siento, no debí salir así ayer - dijo de forma segura viéndola.

-- Y por que te disculpas? Seguramente tenías cosas que hacer y lo de ayer solo fue un tonto juego. Disfrutaste de tu compra y te fuiste, así debió ser - dijo sin voltear a verlo.

-- No, así no debió ser! - dijo Wufei dando un paso dentro de la cocina pero Hilde seguía con su trabajo - puedes dejar eso y voltear a verme? - Hilde soltó el cuchillo y volteo.

-- Bien, ya te estoy viendo, ahora que quieres? - dijo cruzando los brazos viéndolo.

-- Quiero decirte que. que me gustas - dijo sonrojado y nervioso.

-- Ah! y que quieres que haga? Que me ponga feliz por eso y que corra a tus brazos? - dijo de forma molesta. Wufei solo la observo sin decir nada. Parecía que las cosas no iban nada bien - Y seguramente te gusto como te gustan la mayoría de mis amigas - aseguró Hilde de forma indiferente. Eso parecían ser celos? Quizá las cosas no estaban tan mal.

-- No!, tu me gustas de verdad. Como no me gusta ninguna otra.- se apresuro a decir Wufei - A pesar de tu pésimo carácter. - completo comenzando a acercarse de forma lenta.

-- Yo no tengo un pésimo carácter! - dijo Hilde a la defensiva bajando los brazos sin moverse de su lugar.

-- Y a pesar de que siempre tratas de ganarme - dijo dando un paso para acercarse más a ella.

-- Y generalmente lo logro - dijo comenzando a sonreír.

-- Y que eres una molestia que siempre trata de decirme que hacer - volvió a acercarse quedando a solo un paso de ella.

-- Solo por que me preocupo por ti te quejas? - dijo Hilde levantando la vista para verlo, ya que estaba muy cerca de ella.

-- Yo nunca me queje de eso - dijo Wufei levantando su mano libre para tomar el rostro de la chica. Y ella no lo rechazaba. estaba a un paso de lograrlo. Si la besaba y ella no le respondía con una bofetada entonces podría considerarse que lo había logrado. Ella le aceptaba.

-- Wufei?. - pregunto Hilde sin dejar d everlo.

-- Esto nunca fue un tonto juego. fue una tonta realidad.

Hilde cerro los ojos al sentir como los labios de Wufei se cerraban sobre los suyos e instintivamente levanto los brazos para cerrarlos sobre el cuello de él. No estaba soñando, después de todo Wufei si le correspondía. Cuanto tiempo había deseado eso? Desde el primer día en que lo conoció en el salón de clases le había gustado, pero él nunca había notado su presencia, no hasta que supo que era la hermana de Duo, fue entonces que él había comenzado a molestarla y ella a defenderse. Pero eso no había evitado el que le siguiera gustando. Por eso había convencido a la maestra que los pusiera juntos en el equipo y fingía que ella estaba tan molesta como él de estar juntos. Realmente ella estaba encantada con eso.

-- Te quiero pequeña molestia - dijo Wufei dejando deslizar un dedo sobre los labios de la morena cuando se separaron.

-- Y yo a ti enorme patán! - dijo Hilde sonriendo mientras Wufei cambio su cara a una seria.

-- Por que me dices patán? - dijo Wufei con el seño fruncido.

-- Por que me dices molestia? - dijo Hilde poniendo ambas manos sobre su cintura y contestando de igual forma que el chino.

-- No me contestes con una pregunta - sentencio Wufei.

-- Pues tu tampoco lo hagas!

-- El hecho de que seas mi novia no te da derecho a comportare así conmigo Hilde!

-- Novia? - dijo Hilde sorprendida.

-- Si, que creías que me gaste 500 solo por que si? Ahora hay que desquitarlos!

-- Aaaaayyyy, eres imposible!!! - grito Hilde dándose la vuelta para seguir cocinando el desayuno.

-- Pero no puedes negar que me quieres - dijo Wufei asomado por su espalda para ver que cocinaba.

Hilde comenzó a reír dándose la vuelta con el cuchillo en la mano haciendo que Wufei retrocediera un poco con las manos en alto a la defensiva, incluyendo la del brazo vendado.

-- Quieres aprovecharte de mi? - dijo riendo Hilde.

-- Quizá solo un poco - dijo Wufei acercándose a ella para volver a besarla al mismo tiempo en que estiraba la mano por detrás de ella para robar un poco de la comida.

-- Wufei! No te atrevas a robar la comida antes de que este lista! - dijo Hilde al darse cuenta de lo que hacía dándole un manotazo en la mano.

-- Ay! - dijo sacudiendo la mano - quieres que me quede manco con ese golpe? - dijo fingiendo enojo.

-- Que exagerado eres! Y si no quieres que te vuelva a pegar, espera hasta que el desayuno este listo. Que a caso no desayunaste en tu casa? - dijo regresando a su tarea de cocinar.

-- No. Ni he cenado ni desayunado, por eso tengo hambre. - se justifico.

-- Pues deberías haber comido algo - sentencio Hilde.

-- Lo que pasa es que me quede sin el dinero de mi beca de este mes - dijo Wufei apenado.

-- Deberías dejar de comprar cigarros y alcohol, así te rendiría mas el dinero - dijo Hilde molesta.

-- No me lo gaste en eso! - dijo Wufei molesto a su vez.

-- Ah no? Y entonces en que te lo gastaste? - dijo ella volteando a verlo.

-- En ti - dijo sonrojado viéndola fijamente.

-- Oh Wufei. Ibas a pasar hambre por mi? - dijo ella acercándose a él para tocarle el rostro sonrojado.

-- No, iba no, voy a pasar hambre!

-- No, no lo harás. Vendrás a casa todos los días a comer y a cenar. No te digo que a desayunar por que si llegas tarde a clases todos los días es por que no te levantas temprano. Pero si lo haces, también puedes venir a desayunar.

-- He? Eso me suena a matrimonio! Quieres que me vaya acostumbrando? - Hilde volvió a reír.

-- Nunca cruzo por mi cabeza eso. Pero si prefieres no comer por un mes.

-- No!!, si acepto venir. Muchas gracias! - se apresuro a contestar con la mas amplía de las sonrisas. No cabía duda que le encantaba la forma de ser de la chica.



El aroma a café recién preparado mezclado con el aroma a comida inundaba el departamento que compartían Heero y Duo. Ambos se habían bañado y ahora terminaban de desayunar en la pequeña barra que separaba la cocina de la sala.

-- Bueno Heero, mientras tú te bañabas yo llame a la doctora Sally y ella cree que no es conveniente que vaya ahora a ver a la abuela. Le va a decir que estoy en exámenes, al fin y al cabo, mamá Lena cree que yo estoy en la universidad. Y como se supone que tú eres mi padre, pensará que ambos estamos en exámenes, por lo mismo no se sorprenderá que no vayamos.

-- Está bien - dijo Heero terminando de desayunar.

-- Yo regreso al rato para ir por las cosas a casa - dijo Duo poniéndose en marcha para salir. Pero justo en la puerta Heero lo detuvo por el brazo.

-- Afuera hace frío - dijo tomando la chaqueta de Oz que descansaba a un lado del sillón donde estaba la mochila de Duo - llévate mi chaqueta - Duo la tomo y comenzó a reír.

-- Sabes lo que significa el que traiga tu chaqueta puesta? - Heero solo se encogió de hombros - le estas diciendo a toda la comunidad estudiantil que estamos juntos. No te importa?

-- No. Yo no tengo a nadie a quien rendirle cuentas. Que digan lo que quieran. Al fin y al cabo no les estamos mintiendo - Duo sonrió mientras Heero se acerco a él.

-- Te estaré esperando - dijo Heero tomando a Duo por la nuca para besarlo. Duo pasó sus brazos por el cuello de Heero para regresarle el beso.

-- No me engañes mientras no estoy - dijo Duo riendo mientras se daba la vuelta para bajar las escaleras del segundo piso.

Heero entro al departamento de nuevo y se dirigió hasta la recamara. Duo había tendido la cama y cambiado las sabanas. Parece que tendría que comprar más sabanas por que lo que había comenzado a experimentar con el trenzado le había gustado mucho y no quería dejar de experimentarlo.

Tomo el teléfono que había vuelto a conectar para que Duo llamara a la doctora Sally y marco el número que venía en el sobre que Quinze le había mandado. Sabía que a pesar de ser Domingo podría encontrarlo.

-- Halo? Quinze al habla - escucho del otro lado del auricular.

-- Soy Heero Yuy

-- Heero!, esto si es una verdadera sorpresa muchacho. He estado esperando tu llamada desde hace tiempo. Ya cumpliste los 18 y no te habías reportado - dijo Quinze en tono de regaño.

-- No tenía pensado reportarme con usted - dijo Heero de forma fría.

-- Por que muchacho?

-- No tenía intenciones de reclamar nada, por lo menos no ahora. Pero las cosas han cambiado y quiero saber que debo hacer?

-- Bueno, solo debes firmar unos papeles junto con tu tío y tendrás lo que tus padres te dejaron. Solo quiero saber algo?

-- Que cosa?

-- Nos seguirás considerando como tus abogados en el futuro?

-- No veo por que no?. Han hecho un buen trabajo y no tengo quejas.

-- Fantástico muchacho!, entonces el lunes podemos vernos para que firmes los papeles. Le hablare a tu tío para ponernos de acuerdo.

-- Yo lo haré, no se moleste. Nos vemos el lunes en la tarde en sus oficinas.

-- Muy bien. Hasta entonces.

-- Si, adiós - dijo Heero cortando la comunicación.

Sin colgar el auricular marco otro numero que se sabía de memoria. Cuantas veces lo había marcado antes? Tantas que el número se había quedado grabado en su memoria desde que solo era un niño.

Una voz chillona contesto a su llamada. Esa voz que tenía más de un año de no oír.

-- Laboratorios GY - contesto la voz arrastrando cada palabra.

-- Buenos días, comuníqueme al departamento de investigación con el doctor Julius Gapp.

-- Lo siento joven, pero es Domingo, usted cree que aquí viven los científicos?

-- Si señorita - dijo Heero fastidiado.

-- Oigame!, si el doctor Gapp estuviera aquí no lo recibiría. El no contesta llamadas.

-- Contestara la mía, soy Heero Yuy.

El sonido del teléfono que caía hasta el suelo y se azotaba contra él se dejo escuchar. Unos segundos después la misma voz chillona contestaba algo apenada.

-- Lo. Lo siento. Lo siento joven Yuy, no sabía que era usted, como hace mucho que no llamaba a su tío. pero en seguida se lo comunico. Espere un segundo.

Heero escucho la música en esperar que regresaba el conmutador mientras esperaba que su tío le contestara.

-- Heero, muchacho, que milagro que me llames, donde diablos te habías metido? - escucho la voz rasposa de su tío del otro lado del teléfono - hace un año que no sabía nada de ti. Ni siquiera has cobrado tu fideicomiso.

-- Estoy estudiando en Oz desde hace un año. Pero si hubieras querido saber de mi me hubieras encontrado. Quinze lo hizo - dijo de forma fría.

-- Ese lame botas! - dijo con fastidio el hombre - pero bueno, a que debo el honor de tu llamada? Vas a venir a hacerte cargo de tu herencia?

-- No. Por lo menos no ahora, seguirás con le mismo cargo que ocupabas desde que murieron mis padres. Has hecho un buen trabajo y sigo recibiendo los reportes mensuales del manejo de la empresa por internet. Un amigo los ha revisado y no ha encontrado nada irregular en ellos.

-- No soy un ladrón muchacho. Solo he cumplido con la tarea que me dejo tu padre al morir. Y si tú quieres que siga en el puesto, seguiré haciendo mi trabajo de la misma forma hasta que vengas a ocupar la presidencia de esta compañía.

-- Eso no será pronto tío. Sigo siendo demasiado joven para dirigir una compañía tan grande.

-- Pero yo te ayudare a llevarla por buen camino. No te dejare solo. Algún día deberás ocuparte de esta parte de tu herencia.

-- Lo se, pero primero quiero terminar mis estudios. El lunes hay que ir con Quinze a firmar unos papeles con respecto a la herencia.

-- Muy bien, allí estaré. Me dará gusto verte después de tanto tiempo.

-- Hn.

Heero colgó la llamada sin decir nada más. Su tío no se sorprendería de eso, estaba acostumbrado a la forma de ser parca de él. Pero se sentía extraño.

Había decidido, hacía un año, que no cobraría su herencia para cubrir sus estudios. Quería mantenerse por si mismo con la beca y demostrarse que podía hacerlo. Lo hizo bien por un año, pero ahora necesitaba ese dinero para pagar la escuela por que la beca se la estaba dejando a Duo. No le dolía, al contrario, le hacía sentirse bien que alguien que la necesitaba más que él la pudiera aprovechar.

Pero como reaccionaría Duo cuando se enterara que él era rico? Nunca le había mencionado que sus padres al morir lo nombraron heredero universal de su fortuna. Esta incluía la gran compañía farmacéutica GY, encargadas de fabricar y distribuir medicamentos del tipo genéricos intercambiables. Esa herencia no solo incluía la compañía farmacéutica, también incluía las propiedades en varios países y el dinero en varios bancos que sus padres habían logrado reunir en los años que trabajaron juntos. Y no era una cantidad despreciable.

La compañía había logrado crecer en manos de su tío, el albacea de su herencia hasta cumplir la mayoría de edad. Por eso confiaba en él. No le gustaba llamarle para que autorizara el retiro de la mensualidad de su fideicomiso, por eso quería mantenerse solo y lo logro por un año.

Nunca paso por la cabeza de nadie que el tuviera tanta dinero. Nadie parecía darle importancia a un estudiante becado y que viajaba en bus. Y la tonta de Relena que pensaba comprarlo con un puesto en sus empresas. Empresas que valían una décima parte de lo que valía la de sus padres.

Antes no quería saber nada de su herencia, pero ahora la necesitaba por Duo. Por su Duo. La utilizaría para protegerle. Para darle todo lo que necesitara, aun que estaba seguro, que él no lo aceptaría. Pero no estaba de más contar con los papeles que le permitieran disponer de ella a su antojo.

Por Duo. por él solamente.



Tenía mucho rato de estar parada afuera del departamento de Heero. No se le había ocurrido una forma de sacar solo a Duo y dejar a Heero dentro. Por más que lo pensaba, no se le ocurría. Dorothy le había conseguido con su padre, que era médico, una receta para comprar unas pastillas psicotrópicas que le ayudarían en su tarea.

Perdería su auto?.

Si, quizá lo iba a perder, pero obtendría lo que más quería: a Heero Yuy.

Había obligado a Dorothy a que firmara la copia del contrato con el nombre de Heero. Sabía que ella era experta en falsificar firmas y ese contrato le ayudaría a convencer a Duo que Heero había aceptado quedarse con ella y él solo había sido un juego. El principal problema era averiguar si había pasado algo entre ellos la noche anterior. Sabía que a Heero no podía preguntárselo, tenía que sacárselo a Duo de alguna manera. Pero eso era relativamente fácil, él era transparente.

Tenía que entrar al departamento de Heero cuando él estuviera solo y convencerlo de tomarse un café en el que dejaría las pastillas revueltas con alcohol. Una mezcla loca para hacerlo reaccionar de la misma forma. Y si no era café, alguna otra bebida, pero tenía que beber algo. Estaba convencida que esa mezcla de pastillas con alcohol le darían la ventaja que necesitaba, así lo decía la novela de Odin Low y estaba segura que funcionaría. Estaba dispuesta a todo. Se iba a entregar a él para conseguirlo. Total, no era la primera vez. Además, traía su cámara digital con la que podía sacar hasta 560 fotografías de forma continua y programada, las que pensaba utilizar para demostrarle a Duo de que Heero había estado con ella. Dorothy le había programado la cámara para que tomara una fotografía cada cuatro minutos, el tiempo que creía necesario para deshacerse de la ropa. Tampoco necesitaba tantas fotos.

Pero aun tenía que hacer algo para sacar a Duo del departamento.

Se bajo del auto y camino hasta el edificio, cuando vio que alguien abría la puerta para salir y pudo distinguir la figura del trenzado. Corrió a esconderse detrás de unos arbustos que estaban a la entrada del edificio.

Primero había pensado que era Heero, por la chaqueta de Oz. Pero la inconfundible trenza de Duo le decía que no era el capitán del equipo de su equipo. Pero que se creía Duo al tomar la chaqueta de Heero? No sabía las implicaciones que eso tendría si alguien de la universidad lo viera usándola? Si, quizá si lo sabía y por eso la había tomado.

-- Maldito Duo Maxwell! - murmuro con enojo - pero ya seré yo quien la use.

En cuanto vio que Duo se alejo entro a toda prisa al edificio de departamentos, él había salido y había salido solo. Por un momento pensó que Heero le alcanzaría, pero no lo hizo. Cuanto se iría a tardar? No llevaba maletas ni nada por el estilo. A donde iría?

Se paro frente al mostrador con la más amplia de las sonrisas, seguramente el portero debía saber.

-- Buenos días - dijo sonriendo de forma dulce.

-- Ah, muy buenos días señorita, el señor Yuy esta en su departamento - dijo el portero sonriente.

-- Muchas gracias y no sabe si esta solo? - pregunto aparentando no saber que Duo ya había salido.

-- En estos momentos si. El joven Maxwell se acaba de ir, debió haberse topado con él allí afuera - dijo señalando la salida.

-- Que extraño no lo vi - dijo ella fingiendo pesar - no sabe si va a regresar?

-- Seguramente si, el señor Yuy me dijo anoche que el joven Maxwell va a compartir el departamento con él y desde ayer mismo se quedo en el departamento. Así que supongo que va por sus cosas por que ayer no trajo nada.

-- Así que no ha traído nada - pensó Relena con una sonrisa, mientras en su mente comenzaba a aclararse el plan - Puedo pedirle un enorme favor? - dijo Relena viendo al portero.

-- Claro señorita, dígame en que puedo ayudarla?

-- Si alguien pregunta por Heero, podría decirle que no esta? - dijo sonriendo - es que no quiero que nadie nos moleste por un rato - dijo fingiendo apenarse.

-- Ah, claro señorita. Pero va a haber un problema. El joven Maxwell debe tener ya una llave para entrar al departamento, yo solo puedo decirle que el señor Yuy esta ocupado, pero si decide entrar no podré detenerlo - Relena sonrió ante la advertencia del portero.

-- Esta bien, si es Duo no hay problema - dijo sonriendo, mientras daba la vuelta para subir las escaleras.

Estaba temblando al llegar frente al departamento de Heero. No se sentía del todo segura de que todo le saliera bien con él. Pero estaba dispuesta a conseguirlo y si para eso tenía que acostarse con él lo haría y no sería ningún sacrificio, era lo que mas deseaba.

Metió la mano a su bolso y saco un pequeño bote de tinta china de color negro. Lo abrió y cerrando los ojos se lo lanzo sobre el rostro y el sweter. Ya tenía el pretexto para entrar al departamento.

Heero acababa de colgar con su tío y estaba comenzando a hacer espacio en su closet para la ropa de Duo. Estaba seguro que la ropa del trenzado ocuparía buena parte de su guardarropa. Quizá más delante necesitarían comprar un mueble extra para guardar la ropa de ambos.

El timbre lo distrajo. Era demasiado temprano para que Duo hubiese regresado, así que camino para ver quien era.

-- Relena, que te paso? - dijo Heero al ver a la rubia parada delante de su puerta y escurriendo la tinta hasta el suelo, manchando su sweter y parte de su pantalón.

-- Heero! - dijo comenzando a sollozar, pero sin moverse de su lugar - iba rumbo a la universidad a verme con unas amigas cuando unos chiquillos me lanzaron algo con tinta y mira como me dejaron! - dijo levantando los brazos y tratando de quitar la tinta con sus manos - no quería molestarte, pero eres la persona que estaba mas cerca. Me permitirías tu baño para tratar de arreglarme?

Heero solo la observo y se hizo a un lado para dejarla pasar. Arreglarse? Iba a ser imposible que pudiera quitar la tinta de la ropa.

Relena sonrió, había logrado pasar, lo demás iba a ser cosa fácil.



Duo había llegado a su casa en relativamente poco tiempo, ya que el autobús pasó cuando recién llegaba a la parada y como el departamento de Heero no estaba muy lejos, en pocos minutos ya estaba abriendo la puerta de su casa.

Le pareció extraño que la calefacción estuviera encendida y sobre la mesa de la cocina hubiera dos platos sucios y unos guantes de varón. Quizá Hilde había ido a cambiarse para regresar con su padre y había invitado a alguien, Trowa o Wufei, con más seguridad.

Entro en su habitación y comenzó a arreglar sus cosas, se sentía muy triste de tener que abandonar así la que por muchos años considero su casa. Quería vivir con Heero, lo amaba y deseaba vivir con él. Pero no quería irse de su casa con su padre enfermo y enojado con él. A Hilde no dejaría de verla, la vería en la universidad. Pero y su papá? Terminando de arreglar las cosas se iría al hospital para ver como seguía, pero después de eso cuando podría volver a verlo? Eso era lo que lo ponía más triste.

Escucho unos sonidos extraños provenientes de la habitación continua. Estaba seguro que la casa estaba sola. Así que se dirigió a la habitación, que era de su padre, para asegurarse de que efectivamente no hubiese nadie.

Al abrir la puerta, se encontró con su padre sentado en la cama viendo directamente hasta donde él se encontraba.

Duo sintió una enorme felicidad al verlo sentado en la cama, nunca espero verlo tan pronto en casa y sonrió de forma luminosa.

-- Papá! Que gusto que ya estés en casa - dijo Duo con la alegría reflejada en el rostro. Pero el hombre comenzó a recorrerlo de arriba abajo sin mostrar un cambio en su expresión molesta.

Duo resintió esa frialdad en su padre y bajo la vista sintiendo que una capa de frío comenzaba a cubrir su corazón. Por que su padre no podía aceptar lo que era?

-- Yo. yo solo vine por mis cosas - dijo Duo de forma triste sin animarse a levantar la vista - en cuanto termine de arreglarlas me iré y regreso mas tarde por ellas. No quise molestarte papá.

-- Con quien te quedaste anoche Duo? - pregunto el hombre de forma fría.

-- Con Heero - contesto sin levantar la vista.

-- Y donde vas a vivir? Vas a vivir con él? Vas a irte a vivir con ese estudiante y serás su prostituto!! - grito el hombre haciendo que Duo levantara la vista.

-- Papá debes tranquilizarte, no es conveniente para tu salud que te alteres - dijo Duo tratando de calmarlo - y por lo mismo será mejor que no te conteste - dijo volviendo a bajar la vista para disponerse a cerrar la puerta - me iré enseguida.

-- Alto - dijo el hombre mas tranquilo haciendo que Duo se quedara con la mano en el picaporte - ya me canse Duo - dijo el hombre dejando caer sus hombros - ya me canse. Me rindo. Se que nada de lo que haga o diga hará que cambies.

-- Papá? - dijo Duo sin entender.

-- Ya no quiero golpearte, ya no quiero gritarte cuando te veo con alguien. Ya no más. - dijo el hombre suspirando - Ayer cuando te vi de nuevo con ese chico cuando te lo había prohibido, me sentí enfurecer y te corrí de la casa.

Duo tenía los ojos muy abiertos por la sorpresa que las palabras de su padre le estaban causando. Eso era lo más parecido a una disculpa que le había escuchado.

-- Pero vas a sufrir mucho Duo. - dijo el hombre viéndolo a los ojos - no sabes cuantas personas he conocido con tus mismas preferencias. Y todas sin excepción han sufrido mucho. Yo no quería que tú pasaras por eso.

-- Has conocido a más como yo? - dijo Duo sin poder dar crédito a las palabras de su padre.

-- Si. Y Todas han pasado por algo doloroso. El engaño, la traición, el sida.

-- Pero son cosas con la que los heterosexuales, incluso, se pueden llegar a enfrentan.

-- El rechazo de la gente y la sociedad. La agresión, el repudio. - continuo el hombre haciendo que Duo bajar la vista y mordiera su labio inferior. Eso si lo había vivido - Yo no quería que tú pasaras por todo esto Duo. Por eso trataba de evitar la palabra gay en la casa. Tenía la vana esperanza de que al no escucharla dejarías de pensar en ella y tú dejarías de serlo. Pero creo que es algo que no se puede evitar, verdad? - dijo el hombre mostrando una ligera sonrisa.

-- No se puede evitar. papá - dijo Duo levantando la vista sintiendo como un gran peso se le quitaba de encima. Parecía que por fin su padre se daba cuenta que nada de lo que hiciera podría hacerle cambiar su condición de gay.

-- Aun así, te iras? - pregunto el hombre viéndolo fijamente.

-- Si - dijo Duo de forma sería.

-- Vuelve cuando quieras - dijo el hombre extendiendo sus brazos a Duo.

Duo corrió hasta los brazos del hombre y lo abrazo fuertemente hincándose y quedando detenido entre sus rodillas. Hacía cuanto tiempo que necesitaba un abrazo de su padre? Desde hacía tantos años que no sentía su cariño como lo sentía ahora.

Por fin podía irse con la seguridad de poder regresar a ver a su familia. su familia y la de Heero desde ese día.



Relena había entrado a la habitación de Heero para entrar al baño. Como su blusa estaba manchada de tinta logro que Heero le prestara una playera para, según ella, intentar desmancharla.

En cuanto Heero la dejo sola, sacó la cámara digital de su bolsa y se puso a buscar el lugar ideal para ponerla. La mira de la cámara permitía tomar fotos panorámicas, así que el mejor lugar era sobre la cómoda, frente a la cama, y de fondo tenía la puerta de la recamara. Así la foto mostraría desde que entrara al cuarto besándose y terminaran en la cama desnudos.

La dejo preparada, con la toma automática activada. Había suficiente espacio en la cámara como para dejarla activa por un buen rato. Se acerco hasta la puerta y la abrió para ver donde estaba Heero. Al parecer hacía algo en la cocina, lugar perfecto para la siguiente parte del plan.

-- Hola Heero! - dijo Relena aproximándose por detrás de él.

-- Hn - fue lo único que contesto al verla detrás de él.

-- Creo que la mancha no sale si solo la tallo - dijo mostrando la blusa totalmente manchada de tinta - tienes una lavadora por aquí que pueda usar? - pregunto con la voz más dulce que pudo articular.

-- Si - dijo tomando la blusa y el sweter de Relena y arrojándolo dentro de la lavadora automática que estaba detrás de ella.

-- No me di cuanta que estaba detrás de mi - dijo Relena riendo - eres muy amable - volvió a sonreír. Pero Heero solo le dirigió una mirada fría.

Relena sonrió cuando Heero salió de la cocina dejando encendido un recipiente con agua. Al parecer iba a prepara café o té quizá. Esta era su gran oportunidad.

-- Estas preparando café? - pregunto desde la cocina.

-- Si - fue lo único que contesto Heero.

-- Yo lo prepararé como una muestra de gratitud por lo que haces por mi - dijo Relena sonriente.

-- Hn

Relena tomo un par de tazas del trastero que estaba a un costado del lavaplatos y sirvió el agua caliente en ellos. Heero se había sentado en la sala y hojeaba un libro, quizá estudiando. Pero eso no le importaba. Se dio prisa en sacar de su bolsa las pastillas que había comprado y dejó caer dos en la taza que sería para Heero. Después dejo caer la cuchara con el café en la taza y revolvió por un rato hasta que se aseguro que las pastillas quedaran disueltas. Saco una pequeña botella de coñac y dejo caer un chorro en la taza y volvió a revolver.

-- Una o dos de azúcar? - pregunto Relana en voz alta.

-- Solo - contesto Heero.

Puso ambas tazas en una pequeña bandeja y fue a la sala con Heero. Puso la humeante taza de café sobre la pequeña mesita de centro y tomo la suya entre su manos.

-- Espero que te guste - dijo Relena sonriente.

Heero tomo la taza entre sus manos observando la sonrisa de Relena. Que de complicado tenía preparar un café instantáneo? Todos sabían igual.

Comenzó a beber poco a poco, ante la sonrisa emocionada de Relena. Bueno, realmente sabía diferente, un tanto amargo, pero estaba bueno.

-- Te gusta? - pregunto Relena sonriente al ver que Heero había bebido más de la mitad de un trago.

-- Si - dijo Heero de forma seca.

-- Entonces bébelo todo lo que te falta de un sorbo - dijo Relena estirando su mano y empujando la bebida de Heero en sus manos haciendo que parte de esta se resbalara por la playera de Heero manchándola.

Heero se levanto a la carrera aun con la taza de café en sus manos seguido de Relena que había dejado su taza en la mesa.

-- Lo siento mucho Heero - dijo Relena sacudiendo con las manos el exceso de agua sobre la ropa de Heero.

-- Déjalo - dijo Heero de forma fría retirando las manos de Relena de su cuerpo.

-- Creo que aun podemos meter tu playera a la lavadora, déjame ayudarte a quitártela - dijo Relena comenzando a levantar la playera de Heero.

-- No. Relena.

Pero que estaba pasando? Por que las imágenes de su alrededor comenzaban a girar?. Por que no pudo oponerse a que Relena le quitara la playera? Las imágenes bailaban, los sonidos se iban haciendo cada vez más lejanos. A lo lejos escuchaba la voz de Relena mencionando su nombre, pero las piernas no le respondían. Y los parpados se le hacían cada vez más pesados. No podía mantener los ojos abiertos. Era como si no hubiera dormido en días y ahora necesitara hacerlo.

Cerró los ojos y se desvaneció.

Heero cayó sentado en el sillón con los ojos cerrados, mientras Relena sostenía entre sus brazos la playera manchada de café.

-- Heero estas dormido? - pregunto Relena acercándose a él. Pero no obtuvo respuesta - Heero!!... Heero!!!... HEERO!! - grito, pero Heero no le respondió.

Arrojo la playera de Heero contra el suelo con enojo y comenzó a dar vueltas por la sala preocupada. No, ese no era el plan. El plan no era que Heero se durmiera!!. El tenía que dejarse seducir por ella. Ese era el efecto que las pastillas causarían en él mezcladas con alcohol. DORMISE NO!!. Que iba a hacer ahora?

Entro a la habitación de Heero y comenzó a pensar en que hacer. Tenía que obtener las fotos para mostrárselas a Duo. Estaba tentada a llamarle a Dorothy para pensar entre las dos que hacer. Pero se detuvo al ocurrírsele algo. Después de todo, podía lograr convencer solo a Duo para que se alejara de Heero. Aun podía tomar esas fotografías.

Camino hasta la cama y la des tendió para posteriormente acostar a Heero allí. Lo iba a tener que subir a la cama de algún modo.

Salio hasta la sala y se dispuso a llevarse a Heero. Pero estaba muy pesado como para cargarlo. Tuvo que arrastrarlo hasta la recamara y muy a penas pudo dejarlo sobre la cama. No traía la playera, por que se la había quitado, así que le quito los tenis y lo medio cubrió con la sabana. Traía el pantalón puesto, pero eso no importaba, en la foto eso no se notaría.

Lo siguiente era desnudarse, así que tomo una de las toallas que había visto en el baño y se desnudo cubriéndose solo con ella. Y se dispuso a salir de la habitación solo cubierta con la toalla. Condones en mano.



Realmente estaba feliz de que su padre hubiera aceptado por fin que era gay y que nada de lo que hiciera iba a cambiar su condición. Estaba ansioso por decirle a Heero que su padre lo aceptaba como era. Aun así, quería vivir con él, esperaba que Heero después de eso no se opusiera. Aun que estaba seguro que no lo haría. Lo amaba tanto como lo amaba él, aun que no se lo hubiera dicho.

Entro al edificio sin encontrar al portero en su puesto. Pero no era de extrañarse, no tenía por que pasar todas las horas del día en ese lugar.

Subió de dos en dos los escalones hasta estar de frente al departamento de Heero. Metió la mano a la bolsa de su pantalón y saco la llave que Heero le había dado.

Que bien se sentía llegar a casa. a su nueva casa.

-- Heero ya llegue - dijo Duo al abrir la puerta.

Relena volteo de golpe al escuchar los ruidos de la puerta. No era posible que Duo hubiese llegado tan pronto. Bueno, no era tan pronto, solo que arrastrar a Heero hasta la cama le había tomado demasiado tiempo.

Tenía que hacer algo y rápido, antes de que Duo entrara a la recamara y viera a Heero en ella. No le había dado tiempo a nada, apenas y había salido del baño con la toalla. Claro, eso Duo no lo sabía, así que se dispuso a salir así vestida.

Duo vio tirada la playera de Heero en el suelo de la sala. Era extraño en Heero dejar una de sus ropas tiradas. Entonces se percató que sobre la mesa había dos tazas de café. Una con lápiz labial. Quien había estado con Heero?

Escucho como la puerta de la recamara se abría y se dispuso a sonreír pensando que era Heero. Pero su sonrisa se congelo al ver parada en el marco de la puerta a Relena Piscraf.

-- Que estas haciendo aquí? - pregunta Duo al verla solo en toalla.

Relena sonrió de forma maliciosa, esto podría funcionar mejor que las fotografías. Así que se soltó un poco la toalla para volvérsela a acomodar, permitiendo a Duo ver que estaba totalmente desnuda.

Los ojos de Duo se abrieron por la sorpresa. Por que Relena estaba desnuda e iba saliendo de la habitación de Heero? Toda esta situación le estaba dando un muy mal presentimiento, muy malo en verdad.

-- Tu que crees que hago aquí? - pregunta en tono malicioso. Dejando entre ver un doble sentido en su pregunta.

-- Donde esta Heero? - dijo Duo aproximándose a la puerta de la recamara, pero Relena se dio prisa en cerrarla para que no viera dentro de ella.

-- Creo que Heero esta muy cansado después de lo que hicimos que se ha quedado profundamente dormido. No creo que sea conveniente que lo despertemos - dijo sonriendo.

-- No es verdad... - dijo Duo dejando entre ver la tristeza en su mirada y su tono de voz. Relena sabía que Duo estaba dudando y eso le hizo sonreír de forma triunfal.

-- Ha no? Quieres ver? - dije Relena abriendo un poco la puerta para que Duo pudiera ver que Heero estaba en la cama aparentemente desnudo cubierto solo con una sabana.

Duo sintió que el mundo se derrumbaba al ver esa escena. Heero desnudo en la cama y cubierto solo de las piernas hacía abajo. No podía ser cierto!

-- No puedo creer una palabra de lo que insinúas. Heero me lo va a decir. A ti no te creo nada - dijo Duo encarándola. La mirada de Relena centello de furia, si hablaba con Heero antes que ella lo hiciera, todo se podía venir abajo. Tenía que detenerlo de alguna forma.

-- Muy bien - dije enojada Relena - entonces vamos a despertarlo y que te diga en tu cara que se quedara conmigo y que tu solo fuiste un juguete!!. Eso es lo que quieres? Pues vamos, despertémoslo ahora! - dijo Relena abriendo por completo la puerta - tu eres el que se humillara, no yo. El ya firmo el contrato con mi compañía, quieres verlo? - dijo volviendo a entre cerrar la puerta y caminando hasta la cocina que era donde lo había dejado. Tomo el papel y lo lanzo al suelo frente a Duo - allí esta!, Revísalo, es su firma! tu no eres nadie. Nunca fuiste importante, solo fuiste un juguete con el que Heero se divirtió por un tiempo. Conmigo Heero llegara muy lejos, tiene la oportunidad de trabajar en una de las mejores y mas ricas compañías del país, ganando un magnifico sueldo. Dejará de pagar su escuela con una beca - dijo las cosas casi gritando.

Duo solo observo en el suelo el papel con la inconfundible firma de Heero. No podía ser cierto. no Heero no podía haberlo traicionado de esa forma. él no. Pero entontes que había sido lo de anoche? Y lo de esta mañana?.

-- No es cierto. - volvió a decir en voz a apenas audible. Relena sonrió, estaba a punto de caer.

-- Veo que sigues sin creer en lo que vez. Anoche fue a mi casa, te lo dijo? - Duo levanto la vista con sorpresa - veo que no te lo dijo - Cuan fácil era leer en su cara las respuestas - fue a pedirme que viniera hoy a verlo, para firmar el acuerdo en el que se compromete conmigo! Cantas veces quieres que te diga que él no es gay como tu, no tienes ninguna oportunidad con él.

-- Claro que la tuve! - dijo Duo levantando un poco el tono de voz para después guardar silenció de golpe haciendo que Relena por primera vez se quedara callada. Así que si había habido algo entre ellos después de todo.

-- A caso te ha dicho que te ama? - pregunto Relena con expectativa. Pero Duo solo bajo la vista y Relena sonrió - y como esperabas que lo hiciera, si él no te ama!!. El me ama a mi y me lo repitió muchas veces esta tarde.

-- Hay muchas formas de decir te amo. - murmuro Duo.

-- Pero no es contigo con quien se queda al final - dijo Relena con una sonrisa - al final solo te usaron Duo Maxwell. Solo fuiste un tonto juguete. Un juguete para pasar el reato.

-- Cállate bruja!! - dijo Duo cada vez más herido levantando la vista para verla. Ella estaba tan segura de todo, que le era insoportable permanecer un segundo mas en el departamento.

-- Ya que a mi no me crees. Quieres que él te lo diga? - insistió Relena caminando hasta la recamara y abriendo de nuevo la puerta - Quieres humillarte de esa forma?

-- Espero que sean felices - dijo Duo dándose la vuelta y saliendo del departamento de Heero.

Relena sonrió, lo había logrado... Duo Maxwell se había apartado para siempre del camino de Heero y no había necesitado sacar las fotografías.

Duo corrió tan rápido como pudo. Desde que su madre había muerto se había prometido no llorar. No había llorado cuando por alguna razón se peleaba en la escuela o cuando los más grandes le golpeaban por ser gay. Tampoco lloró cuando murió Solo, ni lloraba cuando su padre le pegaba. Pero ahora... ahora sentía la terrible necesidad de llorar... llorar como cuando su madre había muerto, por que sentía que su corazón era hecho pedazos por la imagen que había visto en el departamento de Heero y por las duras palabras de Relena. Sus lagrimas caían sin que les diera permiso mientras corría hasta la que seguía siendo su casa. No sabía por que corría hasta allí, solo había dejado a sus pies que le condujesen a algún lugar. Ese lugar tan querido y tan añorado, ahora regresaba antes de lo que tenía planeado.

Por que Heero le había traicionado de esa forma? Si apenas anoche. pero anoche era anoche! Y Hoy era hoy!. Que tonto y estúpido había sido en confiar en él. El jamás le dijo que lo amaba y aun así consintió el entregarse a él.

Su Primera vez. eso dijo Heero. Pues vaya que había sabido sacar partido a su despertar sexual. Por lo visto estaba experimentando y ya había escogido de que lado quedarse.

Estúpido, idiota!!, eso y más había sido al confiar ciegamente en él. Cuando dejaría de ser tan confiado? Cuantas veces Solo no lo había regañado por entregar su confianza a cualquiera, por ser un ingenuo y confiar en la gente sin conocerla?.

Pero creía conocerle..

Por lo visto no era cierto.

Cuanto amor destinado a una persona que no lo merecía. no, Heero Yuy no merecía su amor, merecía su odio. solo su odio.



El timbre de la puerta sonaba insistentemente y Hilde se levanto asustada y Wufei detrás de ella. Quien podía estar tocando de esa forma? Sería Duo que venía ya por sus cosas para irse a vivir con Heero?

Cuando habían llegado de la tienda, su papá le había dicho que Duo había estado allí y que le había dicho que se iría a vivir con Heero. Ella se sintió feliz por su hermano, por fin encontraba de nuevo el amor, después de lo de Solo. Y se sintió aun más feliz al ver la reacción de su padre. Se veía sereno, tranquilo y en paz. Parecía que por fin había hecho las pases con Duo.

Aun que Wufei era un caso aparte. Wufei se había enojado mucho por que él no consideraba a Heero digno de alguien como Duo. El decía que eran polos opuestos y que si el Cero le hacía algo a Duo, ya se las vería con él. Ella solo había reído por los comentarios de su ahora novio. No cabía duda que quería mucho a su hermano.

Abrió la puerta con desesperación y sintió un cuerpo que caía sobre ella haciéndole perder el equilibrio y haciéndole caer al suelo de la sala. Estaba asustada al escuchar el llanto desesperado de alguien que se aferraba a su cuerpo como si fuera una tabla de salvación en medio del mar.

Pero más se asusto al reconocer ese cuerpo tembloroso que estaba entre sus brazos.

-- Duo?, Ho Dios Duo que pasó? Por que lloras de esa forma? - dijo Hilde abrazando a su hermano con fuerza entre sus brazos en el suelo de su sala.

-- Maxwell? - cuestiono Wufei sin entender el motivo del llanto de su amigo. Pero Duo solo lloraba abrazándose a su hermana con desesperación.

Era un llanto tan desgarrador que dolía en el alma. Era un llanto de dolor el que tenía Duo. Por que? Por que lloraba de esa forma? Hacía cuantos años que no lo veía llorar de la misma manera? Sentía como un nudo en la garganta se le forma al sentir a su hermano temblar y al escucharlo llorar de forma tan lastimera.

-- Duo... Duo... le paso algo a Heero?... Duo... - pregunto Hilde con la voz entre cortada por las lagrimas que amenazaban con salir de sus ojos. Pero Duo solo lloraba sin contestar ante las preguntas de Hilde haciéndola llorara a ella también.

Wufei no entendía nada. Solo atino a salir y averiguar si algo le había pasado al cero. Después de todo, no acababa de decir su padre que el cero y Maxwell vivirían juntos? Entonces por que llegaba el trenzado llorando de esa forma?

Llego hasta la casa de Trowa y se quedo pegado al timbre hasta que este le abrió muy enojado.

-- Solo se timbra una vez Wufei, no tienes por que quedarte pegado a él - Wufei paso a la sala del capitán de colmillo blanco sumamente serio. Trowa se extraño de eso, generalmente entraba discutiendo - que sucede Wufei?

-- Tienes la dirección del cero? - pregunto de forma directa.

-- De Heero? No.

-- Puedes conseguirla? - volvió a preguntar sin dar explicaciones de ningún tiempo.

-- Si, con Quatre. La quieres? para llamarle - dijo Trowa aun más extrañado.

-- Si no la quisiera no te estaría preguntando.

-- Que modales - dijo Trowa caminando hasta el teléfono - pero me vas a decir para que la quieres después de que le pregunte a Quatre.

-- Como quieras, pero date prisa - dijo Wufei aun parado en medio de la sala.

Trowa descolgó el teléfono y marco un número de memoria. Wufei se quedo observando eso. Desde cuando Trowa se sabía el numero del espía de memoria?

-- Buenas Tardes, con Quatre por favor - escucho Wufei a Trowa - de Trowa, si, espero - Wufei pudo ver el nerviosismos de Trowa al enrollar sus dedos en el cable del teléfono. Tenía la mirada en el suelo y parecía haber olvidado que él estaba allí. - Buenos días amor. - amor!!, que significaba esto?? - como te sientes hoy?... que bueno que ya te levantaste de esa cama. Si no lo hacías iba a ir yo a sacarte de ella - Wufei vio como un rubor cubría las mejillas de Trowa y callaba ante lo que le respondían del otro lado del teléfono - es broma? - pregunto Trowa para después reír - no, creo que ya estas bien de salud Quatre. Pero después hablamos de ese asunto de la cama, ahora quiero hacerte una pregunta. Puedes darme la dirección de Heero?... Claro, déjame apunto. - Trowa tomo una pequeña libreta y una pluma y comenzó a apuntar en ella - muchas gracias Quatre. Te veré más tarde.

-- Tu también eres gay? - pregunto Wufei sorprendido al ver que Trowa colgaba el teléfono y se levantaba con la dirección en la mano.

-- Si - contesto Trowa sin vacilar.

-- Hum, creo que este es contagioso - dijo viendo fijamente a Trowa, quien empezó a reír a carcajadas.

-- Vamos Wufei, sabes que no lo es. Ahora si dime para que quieres la dirección de Heero? - dijo tendiendo la hoja y justo cuando Wufei la iba a tomar la retiro - primero el motivo.

-- Duo llego llorando a su casa y Hilde piensa que le paso algo al cero. Yo solo quiero ir a averiguar si esta bien.

-- Duo llorando?

-- Eso dije.

-- Esta bien? - dijo Trowa preocupado - sabes desde cuando Duo no lloraba?

-- No tengo idea - dijo Wufei con fastidio.

-- Desde que su madre murió. Ni siquiera lloro cuando murió Solo.

-- Y quien es Solo? - pregunto Wufei sin entender ese comentario.

-- Olvídalo - dijo Trowa tomando su chaqueta y empujando a Wufei fuera de su casa - yo voy a casa de Duo a ver como esta. En cuanto sepas como esta Heero regresa para que nos avises.

-- Esta bien!



Con pesados pestañeos comenzó a abrir los ojos, pero la luz que se colaba por la ventana abierta le molestaba demasiado. Levanto una mano para cubrir sus ojos y poder incorporarse.

Donde estaba?

Giro la vista para darse cuanta que estaba sobre la cama de su habitación, con el torso desnudo y cubierto solo por la sabana. Pero traía los pantalones puestos, de eso se pudo dar cuenta. Pero al levantar la sabana, estos estaban desabrochados.

Que había pasado?

A que horas había ido a la cama?

La cabeza comenzó a martillearle y tuvo que levantar las manos para sujetarla y apretarla de forma fuerte. Los más mínimos sonidos le molestaban. Se sentía acalorado y la boca le sabía a cartón, además tenía mucha sed.

Se levanto de la cama y de nuevo pudo ver que las cosas de Duo no estaban por ningún lado del cuarto. Es que aun no regresaba? Que hora sería? Al ver el reloj digital que estaba sobre el buró se dio cuenta que era tarde. Pero algo más llamó su atención. Un pequeño sobrecito de color azul.

Pastillas efervescentes?

Al acercarse y tomarlo entre sus manos se dio cuenta que no eran pastillas. Era un condón. Que hacía un condón sobre el buró? Estaba abierto, pero no usado. Lo habría traído Duo?

Pero para que querían un condón? No lo habían necesitado la noche anterior ni por la mañana. Lo dejo en su lugar. Cada vez que pensaba le dolía más la cabeza. Al regresar la vista a la cama vio algo negro sobre ella y se estiro para tomarla.

Una tanga femenina?

Definitivamente había algo extraño en todo eso. No creía que Duo hubiera traído ese tipo de cosas.

-- Duo! - salió del cuarto buscándolo, pero el lugar estaba vació. No había nada del trenzado en su departamento, a excepción de la pesada mochila negra que seguía en su lugar.

Relena?...

En ese momento la recordó. Ella había llegado a su departamento manchada de tinta y lo último que recordaba era que le había retirado la playera por estar manchada de café.

Camino hasta la lavadora que estaba parada y la abrió viendo el sweter y la blusa de Relena aun dentro. Entonces no había sido un sueño, ella había estado allí. Pero eso había sido temprano. Que paso en las horas siguientes?

El martilleo en su cabeza de nuevo le impidió seguir pensado en eso. Tenía sed, necesitaba agua, eso era lo primero. Luego trataría de buscar a Duo, ya se había tardado demasiado.



Relena estaba en su habitación tomando un baño, mientras le contaba a Dorothy con lujo de detalles lo que había hecho. Estaba feliz de haber podido convencer a Duo de que Heero estaba con ella. Y ya había planeado como convencer a Heero de que había pasado algo entre ellos.

-- Entonces no tomaste fotos? - dijo Dorothy sacando la cámara de la bolsa de Relena.

-- No, ninguna foto saque. Te digo que Heero se quedo dormido y por suerte llego Duo Maxwell. Hubiera sido muy difícil sacar fotos mías y de Heero en acción así.

-- Que lastima, me hubiera gustado verlas - dijo Dorothy con desilusión - y cuando vas a volver al departamento de Heero?

-- Nada mas me cambio y me voy - dijo saliendo del baño con una enorme sonrisa - necesito hablar con él antes de que se le ocurra buscar a Duo.

Dorothy vio la señal en la cámara de que había algo en ella. Marcaba 160, como si hubiera sacado dos horas de fotografías. Relena decía que no la había usado, entonces que fotografías había allí?

Relena se dio prisa en arreglarse y salió a toda prisa, dejando a Dorothy en su cuarto esperándola para que le contara como le había ido.

Aun que el plan original de Dorothy había sido irse, ahora quería saber que fotos estaban en la cámara de Relena.

Sus ojos brillaron al estarle dando avanzar a cada foto. esto era mucho mejor. Las fotos estaban tomadas cada 45 segundos, como la había programado. Relena no sabía programas la cámara y por eso ella lo había hecho.

Saco su celular y marco un número de la memoria mientras veía las fotos desde la cámara.

-- Hola? - se escucho del otro lado de la línea.

-- Klementz?

-- Hola linda, me ganaste por unos segundos, estaba a punto de llamarte - escucho la voz de Klementz alegre. Cuantas veces había escuchado lo mismo de otros chicos cuando era ella quien les hablaba primero después de una cita. Pero eso que importaba ahora.

-- Que lindo eres Klementz, pero podrías hacerme un favor?

-- El que quiera mi princesa?

-- Tendrás una cámara digital canon de 560? Y el software para bajar archivos a una PC?

-- Si. Estoy en el diario de la universidad en estos momentos y aquí hay todo eso. Por que?

-- Quiero bajar unas fotos.

-- Pues aquí te espero y las bajamos juntos.

-- Entonces voy para allá!



No sabía ni por que estaba en ese lugar. Quizá era por la desesperación que sintió al ver a Maxwell llorar de esa forma. Era como si alguien muy querido hubiera muerto. Realmente ese llanto era como si se hubiera desprendido para siempre de algo que quisiera mucho.

Sería realmente que algo le había pasado al cero?

Bueno, para eso estaba allí. Para averiguar si eso que le pasaba al trenzado tenía algo que ver con el fastidioso Cero. Por que ese tonto mariscal de campo había tenido que fijarse precisamente en uno de sus peores enemigos? Aun que no era del todo malo, ahora que lo pensaba mejor. Les había ayudado con Rocquefeller.

Se decidió a abrir la puerta de cristal del edificio. Era bonito, más que su casa. Quizá pudiera cambiar su casa por un departamento en ese edificio. No podía ser más caro que la renta que él pagaba.

-- Busca a alguien? - la voz del portero le distrajo de la mirada que daba a la recepción y solo volteo a verle de forma seria.

-- Si, busco a Heero Yuy. Pero ya se en que piso y departamento esta. Con permiso - dijo subiendo las escaleras sin esperar a que el portero le respondiera.

Departamento 2C. Estaba justo al otro lado de las escaleras. No parecían ser muy grandes los departamentos, pero si Maxwell y el cero iban a vivir juntos, no estaría mal para una sola persona.

Toco al timbre varias veces y espero a que alguien le abriera.

El timbre en la puerta martillo de nuevo su cabeza. Por que le dolía tanto la maldita cabeza? Debía ser Duo, ya era hora de que regresara. Se aproximo hasta la puerta y la abrió de golpe.

Los ojos negros de Wufei le sorprendieron. Que hacía ese chico en el departamento y donde estaba Duo?

-- Veo que no estás muerto - dijo Wufei rompiendo el silencio que los había envuelto.

-- Muerto? - pregunto Heero sin entender.

-- Que le hiciste a Maxwell? - dijo Wufei acercándose peligrosamente a Heero. Pero la mirada fría de Heero se dejo caer sobre él.

-- Yo no le he hecho nada. Donde diablos se metió?

-- Esta en su casa. Llego llorando como su hubiera perdido algo muy importante.

-- Que? - dijo Heero sin entender.

El dolor de cabeza volvió a lanzar su punzada sobre Heero haciéndolo apretar de nuevo sus manos sobre su cabeza.

-- Oye. cero, estas bien? - dijo Wufei poniendo su mano libre sobre el hombro de Heero y comenzando a sacudirlo. Heero se enderezó para verlo.

-- Si. Eso creo, solo es este horrible dolor de cabeza - dijo Heero entrando al departamento. Wufei lo siguió y cerró la puerta.

-- Ya tomaste algo? - pregunto Wufei.

-- No tengo medicamentos, yo no suelo enfermarme - dijo Heero sentándose en el sillón de la sala.

-- Tienes suerte, yo siempre traigo medicinas conmigo - dijo Wufei caminando hasta la cocina - son efervescentes, necesitaras agua.

El timbre en su puerta volvió a martillar en su cabeza. Se paro a toda prisa para abrir. Esta ves si debía ser Duo.

-- Amor!! - gritó Relena lanzándose a los brazos de Heero - te extrañe en estas horas que no te vi - dijo Relena sonriente. Pero Heero solo la observo sin decir nada.

-- De que estas hablando? - dijo Heero tomando los brazos de la rubia y retirándolos de su cuello.

-- Pero Heero, no tienes por que comportarte de forma tan fría conmigo. Después de lo que paso entre nosotros hace unas horas - dijo ella con la más amplia de las sonrisas.

-- Que paso? - dijo Heero sin entender nada.

-- No puedo creer que te hagas el desentendido Heero - dijo ella poniendo ambas manos sobre su cintura. - Hicimos el amor de forma apasionada y.

Dejo de escuchar las palabras de Relena por unos momentos. Como que habían hecho el amor? No era posible. El amaba a Duo, jamás amo a Relena, ni siquiera le gustaba.

-- Me dijiste que me amabas Heero. No puedo creer que te vayas a hacer el olvidadizo conmigo. Yo te amo y tú me dijiste que me amabas.

-- No es verdad - dijo Heero controlando su tono de voz. Quería lucir calmado ante las palabras de Relena.

-- Claro que es cierto!, pregúntale a Duo, el nos vio! - dijo Relena comenzando a levantar la voz.

-- Duo. - no, eso no era posible. No recordaba nada. Nada.

-- Además Heero, no usamos protección. Me dijiste que si quedaba embarazada tu te harías cargo de mi y del bebe. Heero. no me vas a decir que no te acuerdas. No te lo voy a perdonar - dijo Relena comenzando a sollozar.

La imagen de alguien saliendo de la cocina los hizo voltear repentinamente. Wufei salía de ella con un vaso en la mano. Heero se había olvidado de él. No recordaba que el chino estaba tratando de ayudarle con su dolor de cabeza. Relena al verlo parado se sonrojo, no esperaba que alguien escuchara todas las mentiras que le estaba diciendo a Heero.

Pero era el Chino!, el amigo de Duo Maxwell. Esto podría resultar beneficioso después de todo.

La mirada de Wufei estaba sobre Heero. Estaba encendida por el enojo. Había escuchado todo lo que Relena estaba diciendo.

Wufei se acerco hasta Heero, estaba esperando algún grito, como los que estaba acostumbrado a escuchar durante los juegos. Pero no, esta vez Wufei estaba más enojado. Y sin esperarlo, le soltó un golpe en el rostro que lo mando al suelo haciéndolo sangrar del labio inferior.

Relena corrió hasta su lado para tomarlo por los hombros mientras veía a Wufei.

-- Eres un animal, como le pegas de esa forma? Heero estas bien? - pregunto Relena, pero Heero solo veía a Wufei mientras limpiaba el hilillo de Sangre que escurría por su barbilla.

-- Ahora entiendo todo! TU MALDITO INFELIZ, no vuelvas a acercarte a Maxwell - dijo Wufei, arrojando el vaso hacía la pared haciéndolo mil pedazos y saliendo a toda prisa del departamento.

-- No pude haberle dicho que la amaba. no pude haberlo hecho. - se repitió Heero una y otra vez en su cabeza, pero por más que intentaba recordar. En su cabeza no había recuerdos de las horas pasadas.

La trampa había salido mucho mejor de lo planeado. Incluso Heero estaba dudando de lo que había pasado y por la reacción del chino, Duo Maxwell estaba totalmente convencido.

Relena dejo mostrar una sonrisa de triunfo. Lo había logrado. Había separado a Duo Maxwell y Heero Yuy.



Continuara.

Notas de la autora.

Capitulo dedicado a todas aquellas que me han pedido lemon en este fic. No cabe duda que esto es muy difícil de escribir y sigue sin gustarme. Pero espero que a ustedes si les guste.

Yo no pensaba poner lemon en este capitulo, pero a última hora cambie de parecer y lo metí. A ver que pasa en el siguiente. Ese si estará para la próxima semana.

Y yo que no pensaba que me iba a salir un capitulo largo y miren! De nuevo muchas hojas!!! Haich!! Se me van a dormir -_-!.

Espero que haya sido de su agrado, que no me maten por la forma en que ocurren las cosas y que esperen el final muy pronto.

Ya saben, comentarios, sugerencias, tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com

Review contest:

Oro Makoto Hayama: Gracias por tus palabras. Pues las cosas van perfilando y se te hizo rápido lo de Quatre y Trowa? Que tal si hacemos algo para separarlos?, jejejeje.

Angeli Murasaki: Ups!!, creo que se incrementara la cuota del psicólogo!!, jejejeje. Pero van las cosas. Creo que eso del convivió entre Heero y Duo queda para otro fic, jejejeje.

Angel de Luz: Que chistoso eso del timbre, jamás se me habría ocurrido. Gracias por tus palabras, que bueno que te gusto el cap 11, ojalá que el 12 también haya sido de tu agrado. Ahora que vas a inventar? Mira que me dan mucha risa tus comentarios extras, jejeje.

Devil1: Ups!, que bueno que te gusto el 11. Pero me temo que el 12 no verdad? Bueno, ojalá y si, jejeje.

Hotaru Chan: Que bueno que te gusto el cap 11 y el 13 trata sobre lo que paso entre Traize y Zech, ya lo veras, no pienso dejárselos en suspenso. Ojala también te haya gustado el 12.

Megumi3. Un Libro *.*!, no lo creo posible. Esto de escribir fanfics es para mi un hobbie sabes que en Mexico no muchos leen y si me dedico a eso me muero de hambre, jejejeje. Pero ten por seguro que seguiré escribiendo fics, que me gusta mucho. Ojalá te haya gustado el 12 y no haya sido demasiada la espera.

Aiko Winner Barton: jejejeje, esta largo, 50 hojas, así que las 2 semanas valen, no? Lo de Zech y Traize los abran en el cap 13, lo prometo, lo prometo. Que bueno que te gusta la historia!!

Miaka Yuy1: Ojala no hayas esperando tanto!!! Les subi el capitulo antes de la fecha que les había dicho, jejeje. Que bueno que te gusta la historia.

Suzaku koi: Te dejo a Relena, toda tuya, toda tuya, jejejejeje. Que planeas hacerle? Hervirla?, la quemamos viva? Que, que??? Yo también quiero deshacerme de ella, jejejeje.

Dennisse: Gracias Dennisse!! Pues las cosas ya van terminando. Espero que este cap 12 te haya gustado.

Uru Yuy: Sorry!! Pero no pudo ser, jejejeje. Tenía que pasar algo malo para separarlos. Soy mala, lo reconozco. Pero ojalá te haya gustado.

Hikaru Itsuko: En el 13, en ese sabrán que paso entre Zech y Traize. Ojalá no te me hayas dormido con el 12, jejejeje.

Nuriko Sakuma: Uru te lo recomendo? Gracias uru Yuy!!!, n_n jejeje. Si que lo leiste rápido, leiste 345 hojas en 4 dias, wow!!! Espero que no te haya decepcionado el cap 12 y que haya respondido algunas de tus dudas. En el 13 sabrás que paso con Zech y Traize, lo prometo. Gracias por tus palabras.

Maria: Ups, ups y ups!, jejejeje. Ustedes si que adivinan parte de la trama, jejejeje. Pero esa es la idea, que vayan construyendo lo que sigue.

Fabi Chan: Tambien me gusta la pareja Zech Wufei, pero esto de Wufei Hilde es culpa de Ariel y su fic de la apuesta. Creo que después de leerlo, me sera muy difícil volver a relacionar a Wufei con Traize. Pero ya veremos después eso, jejejeje. Que bueno que te gusta la historia y ojalá también te haya gustado este cap.

Kurai Neko: En el proximo, ya en el proximo tus vidas quedaran a salvo, jejejeje. Que bueno que te gusta el fic y a ver si le atinaste por que el papa de Duo lo había corrido.

Shnigami yasha: Gracias!!! Que honor que haya sido destinado a mi. Yo actualizo rápido, asi que mas o menos cada semana tendrás un cap. Que bueno que te gusta el fic.

Dark Elliot: Hai Dark Elliott, te mande un correo con las instrucciones, espero me avises si te llego o no. Con respecto a tus preguntas. No puedo revelarte el final, jejeje. Pero si puedo decirte que en un principio la idea del nombre de Juego por un Beso era por los partidos de football y la atracción entre jugadores rivales. Pero yo cambio de opinión a cada rato y a la hora de la hora, cambie la idea, jejejeje. Me paso lo mismo con Recuperando. Y. así o mas angst? En este fic, ya sabes, no meto muertes por que lo estoy haciendo algo realista.

Lala Chan: Actualizo mas o menos una vez por semana, entre Domingo y Martes, aprox. Pero en esta ocasión me tarde dos semanas, por que estuve ocupada. Pero espero que el proximo cap, el 13, este para la proxima semana. Entre los dias que te dije. Que bueno que te gusta.