Juego por un beso
Basado en Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3x4, 5+H, 6+13 Category: AU, OOC, Shonen Ai, Yaoi. Raiting: PG-13 yo señalo el NC-17. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai, Lima o Lemon suave, masturbación.
-- Dialogo - " Pensamientos " //Sueños// //*** Flasback***//
CAPITULO 13
DOS MENTIRAS Y UNA VERDAD
El ruido ensordecedor de la imprente se podía escuchar por todo el edificio. No cabía duda que el diario escolar de Oz contaba con todos los avances tecnológicos que el dinero podía dar.
Las enormes bandas de hule llevaban el papel que sería usado para la impresión del diario. Las grandes bobinas de papel circulaban dando el material necesario para la impresión. Si una sola de esas bobinas se atoraba, tenían que esperar 30 minutos para volver a echarlas a andar. Si esto fuera un diario de circulación nacional, eso costaría una fortuna y podía causar el retrazo de la salida del diario hasta por varias horas. Pero como este solo era un pequeño diario escolar, se podían dar el lujo de detenerlas por horas sin que causara mayores problemas.
Ahora estaban trabajando, las filminas utilizadas para imprimir la noticia eran puestas en las enormes maquina copiadoras repletas de tinta. El formato del periódico era señalado y después de eso, solo bastaba con esperar que las maquinas copiaran el diario en el papel y lo cortaran. La misma maquina lo ponía a secar en grandes ganchos que cruzaban por completo el cielo del aquel edificio y en pocos minutos el periódico ya era doblado por secciones, acomodado y encintado para ser distribuido en las diferentes universidades.
Las maquinas hacían casi todo el trabajo.
A penas iba cruzando por el pasillo principal, cuando el sonido se detuvo y las luces se apagaron. Se había ido la luz?
No, al parecer solo el trabajo del día había llegado a su fin.
En una de las oficinas de prensa, un chico rubio estaba desesperado, pero estaba esperando a la persona que le había proporcionado mucha información. Estaba en la obligación de esperarla y aun que quisiera irse no podía hacerlo hasta que ella llegara.
Le dolía la cabeza y no solo la cabeza. También le dolían los dedos de tanto teclear. Tenía mucha hambre y se estaba cayendo de sueño.
Había llegado desde la noche anterior y se había sentado frente a la computadora a escribir lo que sería un gran artículo. Era una lastima que no hubiera grabado la conversación con Odin Low, pero estaba tan sumido en lo que contaba el novelista, que lo olvido por completo.
Ahora sabía el motivo del enojo de los coach. era una historia terrible. Había escrito el artículo, pero estaba indeciso en sacarlo o no. Había presionado sobre la tecla del Mouse el botón derecho y no sabía si presionar "delete" para deshacerse de él. Si lo sacaba a la luz, este podía tener implicaciones policíacas por que era demasiado terrible lo que esa persona había provocado. Además, solo tenía la palabra del novelista, no creía poder encontrar ninguna prueba que le respaldara, y si era acusado de difamación? Además el novelista podía terminar en la cárcel debido a lo que había hecho diez años atrás.
No, definitivamente no podía sacarlo a la luz pública. Además el trabajo de imprenta de ese día ya había terminado sin que se hubiera decidido.
Cancelo la ventana que le mostraba el Mouse y volvió a releer el artículo por cuarta ocasión. Si lo sacaba, sería el mejor artículo que hubiera publicado. Pero estaría corriendo muchos riesgos.
Que hacer?
Se levanto del escritorio y camino hasta el librero. Busco con la mirada el titulo de un libro que había comprado y leído hace poco. Cuando lo localizo lo tomo entre sus manos y comenzó a buscar uno de los capítulos.
"Y con sangre fría me entrego un sobre repleto de dinero. era demasiado pobre como para no aceptarlo. Ya me habían dicho que debido a mi lesión en la rodilla era imposible que aspirara a un puesto en algún equipo profesional. Mis calificaciones no eran tan buenas como debían ser, no iba a graduarme ese año. Prácticamente me estaba muriendo de hambre. lo tome entre mis manos y me dispuse a escuchar sus instrucciones."
" Drogarlos. tomarla y dejar las huellas del acto en su cama."
"Leia era la más perversa de las mujeres que hubiera conocido. Lucy era la más pura y yo estaba enamorado de ella. Ojalá hubiera podido decirle lo que sentía, pero ella amaba a Zac, mi mejor amigo desde que entramos a la universidad."
"Sus ojos marrones me miraron con furia cuando le dije que no lo haría y pretendí entregarle el dinero. Pero entonces me ofreció algo más... el titulo que ella podía darme por ser su padre rector de la universidad ese año, el doble del dinero y un viaje todo pagado para vivir fuera del país."
"Acepte. cuanto me arrepiento, pero acepte."
"Ni Zac ni Lucy se dieron cuenta cuando deje caer las pastillas, que Leia me dio, en sus bebidas. Los dos se marearon y me ofrecí a llevarlos a sus casas. Ninguno sospecharía de mí. Pero los lleve al departamento de Lucy totalmente dormidos y allí hice lo que Leia me ordeno."
"Le avise a Leia que las cosas ya estaban hechas, lo demás corría por su cuenta. Ella era la mejor amiga de Travis, sabía que él la llamaría a primera hora y no se equivoco. Travis había pasado buena parte de la madrugada buscando a Zac. Y la pequeña hermana de Zac le había comentado que estaba con su "novia", otra artimaña conseguida por Leia. Leia le rentaba su departamento a Lucy, por eso la conocía y como Leia tenia llaves del departamento ambos entraron encontrándolos en la cama."
Quizá si cambiaba los nombres de Zac por Zech, de Leia por Lady, de Lucy por Lucrecia y de Travis por Traize; alguien podría entender que había pasado hacía 10 años.
Escribió una nota y la metió dentro del libro. Lo tomo y lo metió al cajón del escritorio al escuchar los pasos de alguien que se acercaban hasta la oficina en la que estaba.
-- Que oscuridad!
-- Hola Linda - dijo Klementz al ver como Dorothy atravesaba la puerta de la oficina - esta oscuro por que los que imprimen el diario ya deben haberse ido. Así que solo estoy yo.
-- Me estabas esperando? - dijo Dorothy sonriendo.
-- Así es linda. Aquí esta la cámara que me pediste y el equipo esta encendido. Quieres que comencemos a bajar las fotografías? - dijo mostrando las cosas.
-- Veo que tienes prisa - dijo Dorothy sacando de su bolso una caja de herramientas y un pequeño chip de color café.
-- No he ido a mi casa desde anoche. Y si, quisiera irme a dar un baño, a comer y a dormir - dijo mientras veía como Dorothy comenzaba a quitar de la cámara unos tornillos con un pequeño desarmador - oye un momento!, que le haces a la cámara?
-- Solo voy a colocar las fotografías en ella. Por que te quedaste aquí anoche? - pregunto sin interrumpir lo que hacía. Dorothy retiro de la cámara el pequeño chip de memoria y puso el que ella traía.
-- Estuve trabajando en un artículo.
-- Si por lo menos te pagaran por hacer este clase de trabajo lo justificaría Klementz, pero esto lo haces por gusto - dijo cerrando de nuevo la cámara y guardando el otro en su bolsa.
-- Sabes que la mayoría de los alumnos de periodismo que han trabajado en el diario, han salido con muy buenos puestos en periódicos locales. Y algunos con suerte en periódicos nacionales. Eso es lo que yo busco.
-- Es buena tu meta - dijo Dorothy conectando la cámara a la PC y comenzando a bajar las fotografías - espero que tu maquina tenga espacio, son 160 fotografías.
-- 160! - dijo sorprendido - si, tiene espacio, pero son demasiadas fotos. De que son? Una boda? - Dorothy sonrió - esa sonrisa tuya me dice que no son de una fiesta.
-- Mi querido Klementz, recuerdas lo que iba a hacer Relena? - Klementz asintió sin emoción, pero después se acerco corriendo hasta la pantalla.
-- Son las fotos de lo que hizo? Le funciono? - Dorothy comenzó a reír.
-- Logro separarlos, si. Pero quiero ver de forma detenida estas fotografías - dijo mientras en la pantalla aparecía fin de proceso - esto es un proyector? - pregunto Dorothy viendo el aparato que estaba conectado a la PC.
-- Si, esta conectado a mi computadora. Quieres que veamos las fotografías en tamaño gigante?
-- Hay más gente aquí?
-- No, solo tu y yo - dijo Klementz sonriendo.
-- Entonces preparémonos para la diversión.
-- Diversión?
-- Así es mi querido Klementz, diversión. Por que Relena quería unas pastillas psicotrópicas y yo le cambie el nombre a la receta por unas para dormir. Y las más fuertes, de esas que a los dos minutos de que las tomaste te quedas dormido.
Klementz comenzó a reír por lo que Dorothy había hecho para casi de inmediato guardar silencio al ver como las fotografías comenzaban a aparecer reflejadas sobre la blanca pared de la oficina.
Una tras otra mostraban todo lo que Relena había hecho unas horas antes.
-- Mira esto - dijo Dorothy parándose hasta la pared y señalando una de las fotografías - no es Duo Maxwell asomándose hacía la recamara?
-- Si, es Duo Maxwell - afirmo Klementz.
-- Así que él llego. - dijo Dorothy pensativa - Ahora entiendo por que Relena dijo que no había tenido tiempo de sacar las fotografías. La muy despistada debió haber olvidado que la programo antes de salir de la habitación con la playera. Duo debió haberla puesto muy nerviosa.
-- Mira, allí esta de nuevo Duo Maxwell y se ve muy dolido - dijo Klementz viendo una de las últimas fotografías - seguramente él pensó que Relena y Heero tuvieron relaciones. Creo que de haber visto lo mismo que él vio, yo también lo hubiera pensado.
-- Lo importante es saber, que piensa Heero de todo esto? - dijo Dorothy sonriendo - puedo imprimirlas?
-- Que harás con ellas? - pregunto Klementz pulsando el botón de imprimir.
-- Aun no lo se. Todo depende de cómo se den las cosas - dijo Dorothy sentándose sobre el escritorio y viendo a Klementz de forma divertida - tu que harás con las fotos?
-- Yo?
-- Claro, aquí te las voy a dejar. Yo solo me llevaré las que están impresas.
Klementz camino hasta el escritorio y colocando ambos brazos a los costados del cuerpo de Dorothy sonrió viéndola fijamente.
-- Dime querida Dorothy me estas utilizando para vengarte de tu prima? - pregunto sonriendo. Dorothy sonrió en respuesta y coloco ambas manos sobre los hombros de Klementz.
-- Digamos que es algo mutuo. Tú me utilizas a mí para obtener información sobre los jugadores de Oz y Colmillo Blanco y yo te utilizo a ti para que pongas en su lugar a mi prima. No crees que es algo justo?
-- Muy justo - dijo Klementz inclinándose un poco para poder besar a Dorothy en los labios.
Dorothy se movió un poco sobre el escritorio haciendo que varias cosas que estaban sobre él cayeran. Ninguno de los dos les dio importancia hasta que un sonido se escucho.
"-- En verdad tu prima es capaz de todo - se escucho la voz de Klementz.
-- Te lo dije - se escucho la voz de Dorothy.
-- Más vale no tenerla de enemiga, se nota que es alguien peligrosa".
Klementz se agacho a la carrera y apago la grabadora en forma de pluma mientras Dorothy se reía.
-- No lo iba a usar!! - dijo Klementz a toda prisa tratando de justificar la grabación de la conversación que había tenido con ella el día anterior - solo, solo.
-- No importa, no me molesta que la hayas grabado. Puedes usar toda esa información como gustes. Pero a cambio quiero pedirte un favor? - Klementz enarco una ceja.
-- Otro favor?
-- No seas malo, te he dado mucho material, hasta podrías escribir un libro - Klementz comenzó a reír.
-- Si, tienes razón. Que necesitas? - dijo sonriendo. Dorothy tomo la grabadora en forma de pluma de la mano de Klementz y se la mostró.
-- Quiero que me la prestes.
-- Y para que la quieres? Vas a grabar la confesión de tu prima? - dijo Klementz sin pensar.
-- Exactamente mi querido Klementz, exactamente eso es lo que pienso hacer. - Klementz comenzó a reí. Tomo la pluma y la abrió para retirar el micro casete de ella y poner uno nuevo. Para volvérsela a tender.
-- Toda tuya. - dijo sonriendo. Dorothy sonrió en respuesta.
-- Muchas gracias!
-- Bueno, ahora que ya se terminaron de imprimir las fotos, acompáñame al campo de entrenamiento de Oz - dijo mientras sacaba el libro que había guardado en el escritorio y Dorothy metía las fotos impresas en una pequeña caja.
-- A que vamos al campo de Oz?, en estos momentos no ha de haber nadie - comento Dorothy siguiendo a Klementz.
-- Justamente estoy contando con eso. Con que no haya nadie.
Y ambos salieron del edifico para seguir caminando hasta el campo de entrenamiento de los jugadores de football americano de Oz.
Por que tenía que haber sido él quien averiguara que le había pasado al trenzado? Por que tenía ahora que ir y comunicarles a Barton y a Hilde el motivo del llanto de Maxwell?. Y sobre todo. por que tenía que haber golpeado al cero y no a la maldita rubia que estaba con él?
Después de todo, los dos le habían hecho daño y los dos se merecían un buen golpe de su parte.
Estaba furioso!
No le gustaba que a uno de sus amigos le hicieran daño. Y menos cuando ese amigo era hermano de su novia. Pero también el trenzado tenía mucha de la culpa.
Como diablos se había ido a fijar en el odioso cero de oz!!?!!
Si algún día volvía a toparse con él, esta vez no solo le rompería la cara de un puñetazo, lo mataría él mismo.
Había llegado sin darse cuenta hasta la casa del trenzado. Había estado tan enojado que ni al bus se había subido y se había ido caminando. No estaba tan lejos el edificio de la casa de sus amigos después de todo.
Respiro un par de veces para tratar de calmarse y poderles decir todo sin volverse a enojar y sin tocar a la puerta entro.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa al ver en el sillón a "su novia" muy abrazada del capitán de su equipo.
Trowa levanto la vista de Hilde cuando escucho como la puerta se abrió y pudo ver a Wufei parado en el umbral viéndolo fijamente. Al parecer estaba enojado, por que respiraba de forma acelerada y el color rojo cubría por completo su rostro.
Wufei cerro los ojos por un momento y camino hasta el sillón donde aun permanecía Hilde abrazando a Trowa sollozando. Parecía que ella no se había dado cuanta que él ya había llegado.
Wufei se sentó a un lado de Hilde y dirigió la vista a Trowa. Pero Trowa no entendía esa mirada del chino. Estaba enojado por que estaba abrazando a Hilde?
Trowa vio como Wufei levantaba los brazos para colocarlos sobre los suyos y obligarlo a soltar a la morena.
-- Wuf. - alcanzó a decir Hilde antes de sentir como era empujada al pecho del chino.
-- Solo a mi puedes abrazarme - le dijo Wufei a Hilde viendo con enojo a Trowa.
-- Oye! Solo la estaba consolando - se justifico el de los ojos verdes.
-- Pues solo yo consuelo a mi novia.
-- Novia? Desde cuando que no me habían dicho?
-- Desde esta mañana - contesto Wufei mientras Hilde lo empujaba sin resultados.
-- Suéltame que me estas ahogando!
-- Claro, pero que no te vuelva a ver abrazando a nadie! - sentencio Wufei con enojo.
-- Que celoso me saliste! - dijo Hilde sonriendo - además no tienes por que ponerte celoso con Trowa, él es como mi hermano - dijo Hilde viendo fijamente a Wufei.
-- Y también debes recordar Wufei que yo estoy saliendo con alguien - dijo Trowa cruzando los brazos sin verlo.
-- En verdad Trowa? - dijo Hilde volteando a verlo con felicidad - felicidades!
-- Lo felicitas solo por que no te ha dicho con quien esta saliendo - dijo Wufei en tono molesto.
-- Ah si? Pues con quien estas saliendo Trowa? - pregunto Hilde con curiosidad.
-- Con Quatre Raberba Winner - respondió Trowa sin cambiar su posición.
-- He? - dijo Hilde con sorpresa.
-- Es el pateador de Oz - explico Wufei - esta saliendo con otro hombre - Hilde sonrió de forma abierta haciendo que Trowa volteara a verla sorprendido y Wufei también.
-- Felicidades Trowa!! - dijo sonriendo - yo creí que tu y Duo terminarían juntos, pero creo que me equivoque!!
-- Tu también? - dijo Trowa sin poder creer lo que decía Hilde.
-- Catherine y yo pensábamos que ustedes formarían una linda pareja - dijo Hilde sonriendo.
-- Ya decía yo que Catherine no pudo haber pensado eso sola - dijo Trowa regresando a su antigua posición.
-- Y bien Wufei, averiguaste algo? - Dijo Hilde regresando su vista a su novio, Wufei asintió y sin dejar de abrazar a Hilde comenzó a hablar.
-- No esta muerto pero debería - dijo Wufei tratando de sonar tranquilo.
-- No me asustes Wufei - dijo Hilde con algo de temor - esta muy mal? Le paso algo?
-- No, no!! Debería estar muerto por que yo pensaba matarlo!
-- De que hablas Wufei? - pregunto Trowa sin entender volteando a verlo.
-- Cuando llegue a su departamento él mismo me abrió. No tenía absolutamente nada, bueno, solo un dolor de cabeza. Y mientras me disponía a darle un remedio, llego la rubia jefa de porristas de oz diciendo que habían tenido relaciones.
-- Que!! - dijo Hilde sorprendida - pero que Heero y Duo no iban a vivir juntos? No iba a ser como pareja? No entiendo nada!! - dijo Hilde contrariada.
-- Mira, la rubia desabrida esa, dijo que Maxwell los había visto. Por que al parecer el cero se negaba a reconocer que hubiera habido algo entre ellos. Lo que yo creo es que no quería que yo me enterara, así podía tenerlos a los dos. Por que ella no sabía que yo estaba allí.
-- Que desgraciado! - dijo Hilde comenzando a molestarse.
-- Al final entendí todo. Ese maldito cero solo se aprovecho del trenzado ingenuo. Yo creo que iba a terminar pidiéndole que perdiera el último partido, así Oz ganaría el campeonato. Mientras se veía con la desabrida jefa de porristas de su equipo.
-- Me cuesta creerlo - dijo Trowa - yo conozco más a Heero que tu. Y no puedo creer que le hiciera eso a Duo. El esta verdaderamente interesado en él.
-- Entonces que fue eso que dijo la rubia en el departamento del cero? Ninguna mujer va y le dice a un hombre "me acosté contigo" sin que haya pasado en realidad. Además, el cero no lo negó cuando lo golpee. Eso quiere decir que es cierto.
-- Le pegaste a Heero? - dijo Hilde viéndolo fijamente.
-- No me iba a quedar con este coraje. Claro que lo golpee! Y si lo vuelvo a ver lo mato.
-- Pobre Duo. El esta muy enamorado de Heero y venir a enterarse de esa forma que ya estaba con alguien - dijo Hilde de forma triste - pensé que por fin habría pasado lo de Solo y volvía a encontrar el amor en Heero.
-- Quien es Solo? - pregunto Wufei sin entender ese comentario.
-- Solo fue el primer novio de Duo. Pero él murió hace casi tres años - dijo Trowa de forma sería.
-- Hu! - dijo Wufei guardando silencio - y como esta Maxwell?
-- Esta con su padre en su recamara. Desde hace rato que no lo escuchamos llorar. Quizá el papá de Hilde ha logrado calmarlo un poco - volvió a comentar Trowa.
-- Estoy segura que si - dijo Hilde abrazando a Wufei y recargando su cabeza en su pecho.
La puerta de la recamara de Duo se abrió en esos momentos y el señor Schbeiker camino hasta donde estaban los tres chicos sentados. Hilde se incorporo de inmediato de forma nerviosa, pero no le dio tiempo a Wufei de soltarla de su abrazo. La mirada del hombre se detuvo en los brazos de Wufei que seguían abrazando el cuerpo de su hija.
Wufei vio la mirada del hombre y sintió que el color subía hasta su rostro y de forma apresurada retiro sus brazos de Hilde.
-- No lo hagas muchacho - dijo el hombre sonriendo a Wufei - que no te de pena abrazar a mi niña. Veo que las cosas se arreglaron entre ustedes - dijo tomando asiento en el sillón delante de ellos. Tanto Wufei como Hilde se sonrojaron por las palabras del hombre.
-- Si, señor - dijo nervioso Wufei - las cosas se arreglaron para bien.
-- Por lo menos una cosa esta bien. Nunca había visto a Duo como hoy.
-- Como esta? - pregunto Trowa.
-- A horita lo deje dormido. Pero ha llorado, me atrevo a decir, más que cuando murió su madre.
-- Te dijo por que papá? - pregunto Hilde curiosa.
-- Solo me dijo que tenía razón. Y que no quiere volver a verlo en su vida. No me dijo nada más, me limite a abrazarlo hasta que se quedo dormido de tanto llorar. Esta sufriendo por ese chico, lo se, por eso que me dijo de que no quiere volver a verlo. Y yo tampoco quiero verlo por aquí. Si viene, niéguenselo. Duo no quiere verlo. Se le pasara, es fuerte y sobrevivirá.
-- Pero si Duo recapacita y quiere verlo señor Schbeiker? - pregunto Trowa - quizá solo fue un malentendido.
-- Duo dijo que no quiere volver a verlo en su vida!. Y eso es algo que si puedo cumplirle.
El hombre les dirigió una última mirada y después se levanto del sillón para entrar a su recamara. Si en sus manos estaba poder darle un poco de alivio a ese dolor, le ayudaría. Ya era mucho el daño que el mismo le había causado a su niño en el pasado. No estaba dispuesto a que ese estudiante lo hiciera sufrir más.
Hacer el amor con Relena Piscraf?
No, eso era una tontería, por más que trataba de recordar lo que había pasado horas antes en su cabeza no había imágenes. Lo último que recordaba y no del todo claro era a Relena con su playera en las manos. Pero por que ella tenía su playera en las manos?
Estaba sentado en el sillón de la sala y el dolor de cabeza no había menguado ni un ápice, y ahora le acompañaba el dolor en su mandíbula al haber sido golpeado por el chino. Pero lo que más le dolía era el pecho. por que le dolía el pecho de esa forma? Era un dolor que nunca había sentido. Un dolor punzante que no quería irse.
-- Heero déjame atender ese golpe. Con un poco de hielo no se te hinchara - la voz de Relena la escuchaba lejos. No tenía tiempo para eso en estos momentos.
Ella había salido de la cocina con un trapo que envolvía los hielos y se estaba sentando en el sillón a un lado suyo. Pero solo quería que se fuera. Desvió el rostro cuando vio que ella estaba a punto de tocarlo con el trapo.
-- No. Solo márchate - dijo de forma fría.
Relena vio con asombro que Heero seguía tratándola de la misma forma fría. Por que si le había dicho que se habían acostado, su mirada hacía ella no había cambiado? Esperaba ver algo de calidez en esos ojos azules. Quizá algo de deseo, algo que le indicara que había algún tipo de sentimiento por ella en él. Pero no lograba verlo. los ojos de Heero seguían manteniendo la frialdad de siempre y los breves segundos en que la habían visto, le servían para decirle que Heero la ignoraba ahora más que antes.
-- Pero Heero. - intento protestar a su orden de marcharse.
-- Relena, solo quiero estar solo - dijo Heero sin verla.
Quizá estando solo podía pensar bien las cosas y las imágenes de las horas pasadas acudirían a su memoria. Quizá estando solo pudiera analizar de forma detenida lo que había pasado. Quizá estando solo pudiera averiguar que era ese dolor en el pecho que le taladraba el corazón.
No estaba dispuesta a perderlo. No cuando por fin Duo Maxwell se había alejado. Haría hasta lo imposible por conseguirlo. Si ahora no había podido llevarlo a la cama, ya lo haría mañana. Pero no desistiría hasta que Heero fuera solo de ella y de nadie más.
-- Pero Heero, después de lo que paso somos novios, verdad? - dijo Relena de forma suave, viendo como Heero parecía perdido en sus pensamientos - Verdad que si Heero? - volvió a preguntar al no obtener respuesta de su parte.
Se paro del sillón y tomo su bolso para dirigirse a la puerta. La abrió y se dispuso a salir. Pero antes de hacerlo se giro para ver a Heero que aun seguía sentado en el sillón. Algo llamó su atención. Detrás de Heero estaba una mochila negra. la mochila de Duo!, la que tantas veces le había visto cargar. De alguna forma debía deshacerse de ella. Si esa mochila permanecía en el departamento de Heero, tarde o temprano él volvería por ella.
Pero lo primero era lo primero. Heero no le había respondido a su pregunta y "el que calla otorga". Sonrió con malicia.
-- Como no me contestaste, asumo que es un si - dijo ella cerrando la puerta tras de si.
-- Un si a que? - dijo Heero despertando de sus pensamientos. Pero Relena ya había salido del departamento.
Le dolía la cabeza, lo primero era calmar ese dolor. Entro a la cocina y vio una pequeña botella de coñac. Que hacía una botella de coñac en su cocina si el no bebía? El dolor de cabeza taladro de nuevo. Ni siquiera podía pensar de forma coherente. Pero tuvo suerte, al parecer el chino había dejado más de esas pastillas efervescentes. Quizá eso le ayudara a que el dolor desapareciera y ya después pensaría con claridad.
Donde estaba?
Todo estaba a oscuras y no podía distinguir nada. Pestañeo pesadamente hasta que logro ajustar su vista a la oscuridad. Estaba solo, estaba frío, estaba profundamente dolido.
Seguía boca abajo en su cama, abrazando su almohada que aun permanecía húmeda a causa de su llanto. Tenía la vana esperanza que al despertar todo hubiera sido un mal sueño. Una de esas pesadillas en la que todo parece real y por más que intentas despertar no puedes.
Es que aun estaba soñando? Por eso le dolía tanto el pecho?
Pero no, no era un sueño. Todo era real. tan dolorosamente real. Heero lo había traicionado con Relena Piscraf.
Al final ella había ganado. no importaba como, simplemente había ganado.
Se dio la vuelta en la cama quedando boca arriba. Faltaba tan poco para que saliera el sol.
Se había acostado con la ropa puesta y su padre lo había sostenido entre sus piernas hasta que se había quedado dormido. No le dijo nada. Un "Te lo dije" hubiera quedado perfecto. Pero no le dijo nada. Solo lo había abrazado consolándolo, acariciando sus cabellos con sus dedos.
En un rato más Hilde llegaría hasta su puerta y le levantaría para ir a la escuela. Pero no podía ni levantarse de la cama. Como podía seguir yendo a la escuela después de lo que había pasado?.
Y si lo veía?
No, no quería verlo. No quería verlo jamás en su vida!! Que se quedara con ella y ojalá fueran felices. que tuvieran toda la felicidad que a él le faltaba.
Como quería odiarlo!
Como quería hacerlo!
Pero no podía.
Seguía sentado en su cama sin poder dormir. Se había tomado las pastillas que el chino había dejado en su cocina y estas habían detenido el dolor de cabeza. Pero por más que intentaba recordar que era lo que había pasado con Relena no lo lograba recordarlo.
Repetía una y otra vez todo desde que Duo se había ido a preparar sus cosas para mudarse con él. Cuanta ilusión había visto en esos ojos violetas que le habían cautivado desde la primera vez que lo vio. Cuanta alegría en esa broma "No me engañes mientras no estoy". Pero que era lo que había visto el trenzado? Con que cara podía ir a buscarlo si no recordaba nada? Como decirle "No es cierto que me acosté con Relena", si ni siquiera lograba recordarlo.
Tantas horas repasando paso a paso sin lograr atar los cabos que faltaban. Había un enorme hueco de más de dos horas en su cabeza. Un hueco que no lograba llenar con nada.
Cuanto tiempo había dormido? Dos horas?, Tres horas? Mas?...
Por que había dormido?, Realmente había hecho el amor con Relena?, Si no lo había hecho, habría sido Relena capaz de mentirle?
Regresaron a su memoria las palabras que el trenzado le dijera el sábado después de la subasta.
"-- Por que Relena tiene problemas contigo? - le había cuestionado al trenzado.
Duo le había observando a través del vidrio ahumado que ponía en su lugar.
-- Por ti - había contestado viendo su reflejo por el vidrio - ella esta enamorada de ti - había continuado de forma triste - cree que yo soy una amenaza. Por eso me ha pedido que me aleje. Pero que amenaza puedo ser yo si tú no eres gay? - había dicho volteando para verlo, pero él solo se había encogido de hombros sin decir nada. "
Era tanta la obsesión de Relena con él que podía haberle mentido? No había rastros de semen en la colcha de cama o en las sabanas. Por más que Relena hubiese limpiado debería haber algo en la colcha y no había nada.
Pero no estaba seguro.
Estiro la mano hasta tocar la colcha del lado en el que había dormido el trenzado. Cuanto extrañaba su calida piel cera de la suya. Solo dos veces habían dormido juntos y su piel ya extrañaba la suavidad de la del trenzado. Extrañaba sus besos y sus caricias.
Cuanto le amaba. si tan solo se lo hubiera dicho antes.
Pero si le amaba, como es que había terminado mezclado en todo ese enredo? Estaba seguro que aun que lo hubieran drogado no hubiera hecho el amor con Relena.
Drogado?...
Era eso? Relena habría echado algo en el café?
Se levanto de golpe de la cama, parecía que por fin comenzaba a pensar de forma coherente. Camino hasta la cocina y tomo las dos tazas que habían estado sobre la mesita de centro en la sala.
Una de ellas tenía un sedimento extraño. El café al secarse deja manchas oscuras en el fondo de la taza. Pero una de ellas mostraba manchas blanquecinas. Que era lo que Relena le había dado?
En unas horas salía el sol. Las ideas comenzaban a ordenarse en su cerebro. En cuanto fuera hora, iría a buscar a Duo a la escuela y le explicaría todo lo que había pasado. Estaba seguro que Duo entendería y quizá entre los dos podrían tratar de llenar esos huecos en su memoria. No confiaba en Relena para tratar de llenarlos.
En unas horas vería a Duo y confiaba en que todo quedaría aclarado y procuraría que esa misma noche el trenzado se mudara con él como había sido el deseo de ambos.
Había ido a buscarlo a su escuela saliéndose de sus clases unos minutos antes. Pero no lo había encontrado. Era extraño que el trenzado faltara a las clases que mas le gustaban. Donde se habría metido?
Camino hasta el campo de colmillo blanco con la esperanza de encontrarlo. Iba a llegar tarde a su propio entrenamiento, pero no le importaba recibir los regaños de Traize si podía verlo.
Pudo ver a Trowa y a Wufei entrenando, pero de Duo no había señales. Los jugadores golpeaban las enormes estructuras, pero no distinguía a Duo entre ellos. El coach Zech silbaba dando la pauta. Pero no eran todos los jugadores, aun faltaban unos cuantos.
Vio pasar a cuatro jugadores por un lado suyo. Pero ninguno de ellos era el trenzado. Pero al escuchar la conversación que ellos sostenían se entero donde estaba Duo.
-- No, Duo no vino a clases ni vendrá a los entrenamientos. - dijo uno de los jugadores - Trowa comento que su papá tuvo un infarto y se había quedado cuidándolo.
-- Pero va a jugar en la final? - pregunto otro.
-- Trowa no dijo nada de eso. Yo espero que si, por que si no juega, Oz se puede ir considerando el capeón.
Entonces Duo estaba en su casa? Todo el tiempo había pensado que se había quedado en casa de Trowa. Aun que el chino había dicho que Duo estaba en su casa, pensó que lo había mal interpretado. O es que acaso el padre de nuevo lo había golpeado?... no, eso no era posible, con el estado de salud que tenía, el esfuerzo de los golpes lo pondría mal.
Tenía que ir a ver a Duo. no le importaba el entrenamiento, iría ahora mismo a verlo.
El rechinido de las bisagras de la puerta se escucho por toda la silenciosa casa. No parecía haber nadie en ella, pero los pasos apresurados de una persona le avisaban que había gente dentro.
-- Papá donde te habías metido? Me dejaste preocupado cuando no te vi en tu recamara - dijo en forma de regaño al hombre que caminaba hasta la cocina donde estaba ahora parado su hijo.
-- Lo siento Duo, pero salí a caminar un rato. No quise despertarte, estabas profundamente dormido.
-- Pero si apenas ayer saliste del hospital!, como es posible que te salieras sin compañía? Debiste haberme despertado para ir yo contigo.
El hombre sonrió de forma amorosa a Duo que le veía con el seño fruncido y solo palmoteo su hombro haciéndolo callar con ese gesto.
-- Ya estoy aquí, no me paso nada y tengo hambre. Veo que hiciste la comida por que huele delicioso - dijo el hombre sentándose a la mesa. Duo solo suspiro en derrota, era imposible discutir con su padre.
-- Esta bien papá, voy a servirte, espero que Hilde llegue en cualquier momento para sentarnos todos a la mesa.
El hombre dejo vagar su vista por el cuerpo de Duo. Estaba de espaldas a él y así, con su larga trenza descansado sobre su espalda, se parecía cada vez más a su madre, a Heleen. Cuan parecidos eran los dos. Tan alegres y trasparentes, que era fácil saber cuando una pena cubría su alma.
Por que por más intentos que Duo hacía por ocultar su tristeza, esta se notaba.
-- Ya llegué!! - se escucho el grito de una voz femenina.
-- Hilde estamos en la cocina, ven a comer - dijo Duo alzando la voz mientras servía un plato para su padre.
La morena llego corriendo hasta la cocina para dar un beso en la mejilla al hombre mayor que sonrió de forma animosa.
-- Papá que bueno que te paraste de la cama.
-- No solo se paró, se fue a caminar - dijo Duo en tono molesto haciendo que el hombre clavar su vista en él - papá solo a Hilde la haces caso. Así que debe saber que te saliste a caminar sin compañía.
-- Papá!, Duo tiene razón, debes cuidarte. Queremos que vivas muchos años. - dijo Hilde sentándose a la mesa y tomando uno de los platos que Duo servía.
-- Ya basta niños, el medico me ordeno que hiciera ejercicio y eso mismo hice, solo un poco de ejercicio. - dijo el hombre comenzando a comer lo que Duo había preparado - delicioso Duo, como todo lo que haces - dijo el hombre. Duo sonrió sentándose a la mesa.
"Delicioso Duo."
Miro con melancolía su plato recordando como Heero le había dicho lo mismo al probar sus platillos. Cada sábado cocinaba para él. La mayor de sus recompensas era escuchar esas simples dos palabras salidas de labios del capitán de oz: "Delicioso Duo".
-- Duo come o se te va a enfriar - dijo Hilde regresándolo de sus recuerdos.
-- Si - dijo Duo comenzando a comer.
No tenía apetito, pero comía por que no quería que su familia se preocupara por él. Trataba de mostrar su acostumbrada sonrisa y demostrarles a todos que no pasaba nada. Pero en la soledad de su habitación, daba rienda suelta a todos esos sentimientos de rechazo, traición y abandono que le inundaban
-- Papá, me das tus incapacidades y mañana iré a dejarlas a tu trabajo. No queremos que lo vayas a perder verdad Hilde? - dijo Duo para evitar el tenso silenció que se había formado.
El hombre al escuchar lo que dijo Duo levanto la cabeza asustado y comenzó a toser. Duo se sorprendió por eso, pero fue Hilde mas rápida y le alcanzo un vaso de agua para que se pasara el bocado.
-- Ya. ya se los di a Hilde Duo, no te preocupes. Ella fue a dejarlas, verdad cariño? - dijo el hombre volteando a ver a Hilde. Hilde lo vio con ojos sorprendido sin entender nada de lo que decía su padre.
-- S. si, fui hoy Duo - dijo Hilde sin comprender la mentira que su padre le dijo a su hermano, ya que no le había dado nada.
-- Bueno, esta bien papá - dijo Duo no del todo seguro de que hubiese sido verdad - si quieres mas tarde puedo llevarte algo de merienda a tu habitación.
-- Gracias hijo - dijo el hombre levantándose de la mesa - gracias por la comida Duo.
-- De nada papá.
-- Duo sobro comida? - pregunto Hilde levantándose a la carrera para ver en las ollas.
-- Claro que sobro!, no me digas que aun tienes hambre - dijo Duo viendo a Hilde que veía las ollas.
-- No, es que viene mi novio a comer y se me había olvidado decirte.
-- Tu novio? - pregunto Duo intrigado.
-- Wufei
-- Y desde cuando es tu novio? - pregunto Duo sonriendo.
-- Desde ayer.
-- Felicidades hermana! - dijo Duo abrazándola fuertemente. Hilde correspondió al abrazo, pero sintió como el rostro de Duo se ocultaba entre su cuello. No, Duo no estaba tan feliz como aparentaba. Pudo sentir como una gota de agua fría calló hasta su cuello. Y como Duo la abrazaba aun más fuerte. Estaba siendo duro por su padre, estaba segura de ello. Pero ella lo conocía mejor que nadie y sabía cuanto estaba sufriendo.
Solo lo abrazo en respuesta, sin decirle nada solo acarició sus castaños cabellos para tratar de consolar esa pena que inundaba su corazón. No había sollozos, no había sonidos. Solo las mudas gotas de agua que caían hasta su cuello.
El timbre en la puerta lo hizo soltarla. Hilde lo miro al rostro, pero Duo sonreía, sonreía con la más luminosa de sus sonrisas.
-- Debe ser Wu Hilde - dijo sonriendo - voy a estar en mi habitación, no los molestare.
-- Pero no molestas Duo - dijo Hilde dirigiéndose a la puerta.
-- Pero no quiero hacer mal tercio - dijo abriendo la puerta de su cuarto y cerrando detrás de si.
Se recargo en la puerta al cerrarla. Hilde estaba con su amigo y se sentía feliz por ella. Por que después de todo, Wufei era un gran chico y nunca la traicionaría y confiaba en que no la haría sufrir.
-- Llegas tarde Wu.
Hilde se detuvo de golpe al reconocer a la persona que tenía frente a si. Su sonrisa se borro y el coraje comenzó a inundar su rostro. Pero que se creía? Como se atrevía a presentarse en su casa?
-- Que quieres aquí? - dijo molesta.
-- Quiero hablar con Duo - contesto de forma clamada. Por que si la chica antes había sido amable con él, ahora se comportaba distinto?
-- No tienes nada que hablar con él. Lárgate! - dijo Hilde cada vez más molesta.
-- Necesito hablar con él - insistió de nuevo.
-- El no quiere hablar contigo. No vamos a permitir que le hagas mas daño del que ya le has hecho. Jamás creí que te portaras así con él, eres un maldito desgraciado Heero Yuy! - dijo Hilde roja por la furia.
-- Espera Hilde, no se que te haya dicho Duo.
-- El no ha dicho nada. Esto lo supimos por tu novia. - Heero se sorprendió y Hilde pudo notarlo - ah, creías que no nos íbamos a enterar que tenías novia? Pues que equivocado estabas. No te iba a durar mucho el teatrito.
-- Yo no tengo ninguna novia y no es contigo con quien he venido a hablar. Quiero hablar con Duo, se que esta aquí.
-- Si esta aquí - la voz gruesa de un hombre interrumpió lo que Heero estaba diciendo - y aquí se quedara. No permitiré que le sigas haciendo daño a mi niño.
-- Papá! - dijo Hilde con sorpresa.
-- Señor Sechbeiker, con todo respeto, usted le ha hecho más daño.
-- Y eso te da derecho a hacérselo tu? Quizá yo le hice daño, pero ya hemos aclarado ese punto mi hijo y yo. El sabe cuales fueron mis motivos y lo ha entendido.
-- Pues eso es algo que yo no entiendo. Yo jamás le haría daño.
-- Por favor Heero - dijo Hilde enojada - no digas que jamás le harías daño. Ya se lo has hecho. Te acostaste con esa niña en las narices de Duo.
Hilde cubrió su boca al decir esas palabras mientras Heero solo la observo. El aire frío comenzó a correr con más fuerza llevándose las hojas de los árboles del suelo.
-- Vete de mi casa y no te vuelvas a presentar - dijo el hombre mayor empujando con un brazo a Hilde dentro de la casa y cerrando la puerta en frente de Heero.
-- MALDICION DUO - grito Heero pateando el suelo mientras se daba la vuelta para salir de la propiedad del señor Schbeiker.
Todo lo acusaba y lo peor del caso es que no tenía pruebas de lo contrario. Como convencer a Duo de que él no había hecho nada, si ni siquiera podía convencerse a si mismo?.
Duo estaba en su habitación sentado en el suelo con la espalda recargada en la pared. Había escuchado casi toda la conversación. La voz de Hilde se había ido elevando poco a poco hasta que también había podido escuchar la voz de Heero.
Por que?
Por que Heero quería hablar con él? Para decirle que? Que se había equivocado? Eso no era necesario aclararlo. Ya lo sabía, dolorosamente lo sabía.
La tarde había caído demasiado rápido y el mejor de sus jugadores no se había presentado al entrenamiento. Lo peor del caso es que ni siquiera había avisado que iba a faltar. Atravesaba a toda velocidad cada uno de los pasillos hasta llegar a su oficina. El partido del campeonato estaba a menos de cuatro días y ninguno de sus jugadores se iban a dar el lujo de faltar, tenía que asegurarse de ello. Estaba decidido a ganar a como diera lugar. Confiaba en que el tacler y el mariscal de campo de Colmillo Blanco aceptaran la oferta de la beca y no jugaran en la final. Era una lastima que la facultad de medicina fuera mejor que la de ellos, eso había evitado que el capitán de Colmillo Blanco se tentara con la oferta. Pero bueno, aun tenía dos esperanzas.
Entro a su oficina y levanto el teléfono al ver que había una señal de mensaje en él. Eran tres mensajes y se dispuso a escucharlos.
El primero era de Lady One. Le avisaba que los papeles para la inscripción de los jugadores de ingeniería y literatura estaban listos. Solo faltaba que los dos estudiantes los firmaran y el próximo semestre podían comenzarlo en Oz.
El segundo mensaje era del tío de Heero. Eso si era una sorpresa, nunca supo que Heero tuviera parientes. Pero este le avisaba que Heero no asistiría al entrenamiento por estar en una "reunión familiar". Vaya asunto, Heero y familia no era dos palabras que se vieran juntas frecuentemente.
Y el tercero era un nuevo mensaje de Zech. A penas escucho su voz y corto el mensaje sin escucharlo borrándolo de inmediato.
Zech Merquise. solo al pensar en ese nombre su corazón latía de furia. No podía describir de otra forma esa alocada forma de latir. Era por furia, por el enojo. Por que cada vez que lo veía en compañía de ella, no podía evitar el repetir la escena de ellos dos totalmente desnudos y en la cama.
Cuantas veces Zech hacía lo mismo? Ya no recordaba. Desde que había entrado como entrenador de Oz, Zech le llamaba dejando recados en su contestadora. Solo había escuchado unos cuantos. Todos decían los mismo "Perdóname Traize, fue una noche de copas". Pero su orgullo era demasiado y no podía perdonarlo. No cuando había estado con ella y habían estado a punto de casarse. Eso no había sido solo una noche de copas.
Apretó los puños y se levanto de su escritorio. Pero algo llamó su atención sobre el mismo. Un libro grueso de color oscuro que no había visto cuando llego.
Lo tomo entre sus manos y leyó el titulo "Juego por un Beso", escrito por Odin Low. Odin Low? Ese nombre le sonaba mucho. Se sentó en el escritorio y le dio vuelta al libro. Generalmente en la parte trasera viene una foto y biografía del autor, así como una reseña del libro.
Al ver la foto lo reconoció. Estaba más grande, pero era él. Era el pateador del equipo de Colmillo Blanco, cuando él y Zech estudiaban. Además era el mejor amigo de Zech en ese tiempo. Se había convertido en escritor y la novela que ahora sostenía entre sus manos era su primer libro. Había sido escrito originalmente en portugués, ya que Odin vivía en Brasil desde hacía casi diez años y debido a su éxito había sido traducido a varios idiomas más.
Pero que idiota había dejado esa novela en su oficina? A él no le importaban las novelas románticas de corte homosexual. Que bueno que Odin hubiera tenido esa clase de éxito, pero ellos nunca fueron amigos, así que no tenía interés en saber como escribía.
Tomo la novela y la guardo en el escritorio. Si alguien llegaba preguntando por ella, por lo menos sabría que estaba bien guardada.
Salió de su oficina para ver al resto de los entrenadores, había que definir las jugadas y las estrategias. Los chicos de su equipo debía preparase, el viernes era la final y esta vez no iban a perder contra Zech.
Relena estaba molesta, el día anterior había ido a buscar a Heero y no lo había encontrado en la facultad de ciencias. Dorothy le había dicho que se había salido temprano de clases. Y ella que pensaba llegar al entrenamiento de porristas del brazo del capitán de OZ y presumir que por fin Heero era su novio.
Lo había ido a buscar a su departamento y de nuevo no lo había encontrado. Pero de algo había servido la espera. Actuando de la forma más sincera posible le dijo al portero que Duo había olvidado su mochila en el departamento de Heero y que necesitaba su tarea y que ella muy amablemente se había ofrecido a llevársela.
El portero le había creído y había entrado al departamento por la mochila del trenzado y se la había dado sin sospechar a Relena.
Ahora la tenía en su poder e iba dispuesta a usarla solo para reforzar lo que ya había hecho: Alejarlos.
Pero lo que la tenía molesta no era el no haber podido encontrar a Heero. Lo que la tenía molesta era lo que su hermano le había propuesto.
En cuanto llego a su casa, Zech la había mandado llamar a la biblioteca de forma sería y le había propuesto que se fuera a estudiar a Paris su carrera de Relaciones Exteriores. Ella le había reclamado por quererle quitar su herencia. Pero en algo había tenido razón su hermano. Ella no iba a heredar cuando cumpliera los 18. Ella heredaría hasta que cumpliera los 25. Las malditas disposiciones de su padre la obligaban a depender de su hermano hasta esa edad. Pero si le había dejado muy en claro, que no se iría del país por que era novia de Heero.
Zech se había sorprendido, claro, después que el sábado le había dicho que Duo se quedaría con él, era lógico que se sorprendiera de saberlo con ella. Pero le había aclarado que Heero le había dicho que lo de Duo había sido un error.
Sin embargo Zech amenazo con mandarla a la fuerza a estudiar fuera del país si se enteraba que ella había tenido algo que ver en su separación. Pero que lo pensara, era mejor para su carrera hacerla fuera que dentro del país.
Y eso la tenía muy molesta.
De todas formas no había forma de que su hermano se enterara que ella había tenido todo que ver con la separación de Duo y Heero.
Había ido con Dorothy a hacer el cambio de propietario de su auto. Lo había prometido y lo había cumplido. Ahora traía su antiguo auto deportivo. Pero solo sería por algunos meses, muy pronto Heero podría comprarse un auto con lo que ganara en su compañía y ella viajaría con él. En cuanto lo viera le diría que comenzaría a trabajar el lunes. Estaba segura que se sentiría feliz.
Iba llegando a la casa del trenzado. Había averiguado que no había ido a clases por que su padre había sufrido un infarto. Pero si su padre había sufrido un infarto, por que lo veía salir de su casa muy bien arreglado y con portafolios en mano?
Bajo del auto con la mochila en la mano y se dirigió a la casa. La desaprobaba totalmente. Su casa era mucho mejor que esa. Era muy grande, tenía muchos cuartos y bellos jardines.
Se paro frente a la puerta y timbro. Sabía que a esa hora Heero estaba en clases, la hermana del trenzado también estaba en clase. Le preocupaba el papá del trenzado, pero lo acababa de ver salir de casa. Solo quedaba Duo Maxwell. A menos que no estuviera en ella.
Pero no era así.
Duo abrió la puerta aun en pijama, había pasado una pésima noche. No había podido dormir y cuando por fin había conciliado el sueño comenzó a escuchar el timbre. Se levanto a la carrera buscando a su padre y de nuevo no lo vio. A donde se había ido ahora? Abrió la puerta asustado pensando que era alguien que llegaba a avisarle que le había pasado algo a su papá, pero no. Se encontró con la figura sonriente de la persona a la que menos quería ver.
-- Buenos días Duo Maxwell - dijo Relena sonriendo al ver la cara de sorpresa que Duo había puesto.
-- Que haces en mi casa? - pregunto Duo ignorando su saludo.
-- No me invitas a pasar? Me vas a dejar aquí afuera con el frío? - dijo Relena sonriendo.
-- Debes estar acostumbrada, al fin y al cabo toda tu eres hielo - dijo Duo con sarcasmo haciendo que Relena comenzara a enfadarse.
-- Esta bien, no me invites, ni quien quisiera entrar a esa pocilga.
-- Si tanto te molesta mi casa por que no te vas a tu mansión? - dijo Duo sin ánimos.
-- Solo vine a traerte un recado de Heero y después me voy no a mi mansión - dijo sonriendo - me voy al departamento de mi novio. Tu lo conoces. es Heero.
Duo cerró los ojos con dolor al escuchar esas palabras de los labios de Relena, pero los abrió intentando ocultar ese dolor ante ella.
-- No quiero saber nada de él. Así que ahórrate tus mensajes - dijo Duo intentando cerrar la puerta, pero Relena volvió a hablar.
-- Heero me pidió que te trajera tu mochila y que le regreses su chaqueta y la llave de su departamento.
Duo volvió a sentir el dolor en su pecho. Era eso lo que quería decirle? Por eso Heero había ido a buscarlo el día anterior? Que cruel estaba siendo Heero al mandarla a ella.
Se dio la vuelta desapareciendo por unos segundos para después volver a aparecer en el umbral de la puerta con la chaqueta de Heero. Abrió la mosquitera y se la entrego a Relena. Relena le entrego su mochila y Duo la tomo sin decirle nada.
-- La llave - recordó Relena a Duo.
Duo la traía en la mano apretada fuertemente. Solo esa llave era lo que aun le unía a Heero. Entregársela a Relena era aceptar definitivamente que ella había ganado. Abrió la mano y la vio. Para después ver que Relena estiraba la mano para que Duo le diera la llave.
-- La quieres? - dijo Duo viéndola.
-- Claro que la quiero! - dijo Relena sonriendo.
-- Pues ve por ella! - dijo Duo lanzándola por arriba de la cabeza de la rubia y cerrando la puerta al hacerlo.
-- Maldito Duo Maxwell!! - grito Relena y camino buscando la llave.
Maldito Duo Maxwell!!, seguía siendo igual de antipático, lo odiaba. Pero lo había logrado!, Duo Maxwell no volvería jamás con Heero. jamás y ella tenía todas las de ganar. Ahora tenía la chaqueta de Heero y podía decirle que Duo había botado a la basura la llave. Al fin y al cabo lo que contaba era que Duo no la tuviera.
Y Duo ya no la tenía.
Duo se recargo en la puerta de la entrada y coloco su mano sobre sus ojos. Ya no más!, ya no quería llorar más. Pero las lágrimas salían sin que les diera permiso, se derramaban abundantes por sus mejillas sin poderlas controlar.
Por que Heero se empeñaba en hacerle daño? Por que mandaba a esa chica? Solo para confirmarle que lo había dejado por ella? Solo para confirmarle que él no era nadie aun lado de la rubia? Para hacerle hincapié en que ella era una mujer con "Senos y Curvas"? Para decirle que lo que había pasado entre ellos no había sido importante?
Ya no mas.
Ya no iba a llorara por alguien que no lo merecía.
Ya no más.
Iba a odiar a Heero Yuy tanto como ahora lo amaba.
De nuevo había vuelto a casa del trenzado para intentar hablar con él. No había asistido a clases por segundo día consecutivo y no había ido a los entrenamientos. El pretexto? El mismo, su padre enfermo. Pero él bien sabía que el papá no estaba tan enfermo como les hacía creer Trowa a sus compañeros.
O quizá el enfermo era el trenzado. pero estaba enfermo de dolor.
El mismo se sentía dolido por no tenerlo cerca, por no haber podido ver esos luminosos ojos violetas. Por no escuchar su risa. Extrañaba la suavidad de su piel. El aroma de su colonia. Extrañaba sus besos y el sabor de su piel.
Extrañaba su cuerpo.
Dolía.
Y Dolía mucho su ausencia.
Acostumbrado a la soledad a la que su familia lo había condenado, nunca había sentido el calor que otra persona podía darle. Tanto amor del que se había perdido. Tanto calor que le había hecho falta y ahora que había encontrado a la persona que podía dárselo, lo perdía de la forma más tonta.
Había ido a entrenar y no había recibido ninguna clase de regaño. Esperaba que Traize le dijera algo, pero no lo hizo. Cuando intento disculparse por su falta, Traize le informo de la llamada de su tío y eso le había sorprendido. Como supo su tío que entrenaba en Oz? Ya se lo preguntaría la próxima vez que lo viera.
Relena había tratado de acercarse a él durante los entrenamientos, pero él no se lo había permitido. Notaba como las miradas de las otras porristas estaban sobre él, se imaginaba que Relena les había dicho algo con respecto a ellos, pero no le interesaba saber nada.
En cuanto terminaron de entrenar, había salido a toda prisa del campo de oz para dirigirse a casa de Duo e intentar hablar con él. Pero esta vez ni si quiera había logrado llegar a la puerta. El Chino lo había interceptado y le había impedido llegar. Le había amenazado, aun que esta vez no le había golpeado. Pero de nuevo había dicho que se había acostado con Relena. no, eso no lo recordaba. No podía creerlo. No quería creerlo.
Mañana no iría a clases e iría a buscarlo directamente a su casa.
Presiono el botón para subir hasta su departamento, no estaba de ánimos para usar las escaleras y el tiempo que tardaba en subir y bajar, le servía para pensar. Poco le importaban sus exámenes, tampoco podía dormir, no quería estudiar y aun que comía para no sentirse mal durante los entrenamientos, comía sin ganas.
La puerta del elevador se abrió y vio una figura femenina parada frente a la puerta de su departamento. No podía ser ella, había logrado evadirla casi por dos días pero ahora ya no podría hacerlo.
En cuanto ella lo vio aparecer por la puerta del elevador, corrió para lanzarle los brazos al cuello. Pero Heero la detuvo bajándoselo y con la mirada fría la observo sin decir nada. Relena resintió esa frialdad. Hasta cuando Heero la seguiría tratando así?
-- Heero?
-- Que haces aquí Relena? - dijo de forma fría sin acercarse para abrir la puerta de su departamento.
-- Vine a ver a mi novio - dijo ella sonriendo.
-- Cual novio? - dijo de forma fría.
-- Pues cual otro novio tengo - dijo sonriendo - he venido a verte a ti - dijo ella acercándose para tratar de entrelazar su brazo con el de él. Pero Heero retiro el brazo del de ella.
-- Relena, tu y yo no somos novios - aclaro Heero sin verla.
-- Pero Heero!, después de lo que paso, tu dijiste que lo seríamos.
-- Relena yo no te amo - dijo Heero viéndola fijamente.
Relena coloco ambas manos sobre su rostro y comenzó a sollozar recargándose sobre la puerta del departamento de Heero.
-- Pero Heero! Tuvimos relaciones y me dijiste que me amabas.
-- No te creo - dijo Heero tomándola por los hombros haciéndola voltear asustada para verlo a los ojos. Los ojos de Relena estaba secos, no estaba llorando, solo era una actuación. Heero entrecerró los ojos al darse cuenta - todo es una actuación de tu parte Relena? Me mentiste y le mentiste a Duo?
Relena comenzó a sacudir su cabeza en forma de negación. No podía echarse de cabeza a hora. Tenía que lograr calmarse y seguir con el plan de la mentira.
-- Nunca te he mentido Heero! Tuvimos relaciones, dijiste que me amabas y Duo llego y lo vio todo! Si no fuera así, por que me dio tu chaqueta? Fue decisión de él regresártela, la llave de tu departamento la boto a la basura después de llevarse su mochila! Yo estaba aquí cuando lo hizo.
Heero la soltó y se dirigió a su puerta a toda prisa. Abrió y se dirigió al mueble donde estaba la mochila negra de Duo. pero esta ya no estaba.
Apretó fuertemente los puños. Duo se había llevado la última cosa por la que podía regresar.
-- Ves como no te he mentido - dijo Relena de forma suave - Duo vino hace rato y se llevo su mochila. Y la llave de tu departamento la boto a la basura - dijo señalando el elevador de desechos que estaba al fondo del pasillo. - Heero yo te amo - dijo bajando la vista y desviando la mirada.
-- Pero yo no - dijo Heero sin verla.
-- Pero tuvimos.
-- Me lo has repetido muchas veces Relena. Se que me diste algo en ese café que preparaste. Pero no tengo pruebas. - dijo Heero de forma fría. Relena levanto la vista sorprendida - Yo no se si fue verdad o no que tuvimos relaciones. Pero eso no quiere decir que yo te quiera o que tengamos alguna clase de relación. - Heero volteo a verla de forma fría - No quiero que me persigas. No serás ni la primera ni la última que tenga relaciones antes de casarse.
-- Pero y si quedo embarazada? - dijo Relena con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
-- Eso lo veremos en su momento. Por que simplemente no te creo - dijo Heero dándole la espalda. - cierra la puerta cuando salgas.
Relena salio dando un portazo. Como se atrevía Heero a decirle todo eso? Como se atrevía a rechazarla? No sería la primera en tener relaciones antes de casarse?, no! y tampoco sería la última en quedar embrazada. Se dijo sonriendo mientras terminaba de bajar las escaleras para abordar su auto.
El aire frío arrastraba las hojas muertas por los suelos. A esa hora del día no había nadie en el lugar. Todo estaba desierto, todo estaba tan gris como lo recordaba.
Se había levantado temprano y esta vez no le había sorprendido no ver a su padre en su casa, ahora si sabía el motivo y le dolía mucho. Pero lo entendía muy bien. Aprovechando que no había nadie en casa, había decidido salir a un lugar que hacía mucho no visitaba.
Traía las manos metidas en las bolsas de sus pantalones y la cabeza agachada. Caminaba como guiado por una fuerza extraña. Solo sus pasos serenos retumbaban en aquel solitario lugar. Tan silencioso, tan lúgubre. tan triste.
Sus pasos se detuvieron de golpe al reconocer el lugar al que había llegado. estaba tan descuidado. Saco sus manos de las bolsas y sintió frío. Pero más frío sentía en su corazón.
Se agacho hasta estar casi a la altura del suelo y con las manos desnudas comenzó a quitar el cúmulo de hojas secas y flores marchitas que descansaban sobre esa fría lapida; gris y solitaria.
-- Perdóname por no venirte a ver antes, Solo - dijo Duo con la voz quebrada por la tristeza quedando hincado a un costado de la lapida de piedra - tu nunca me traicionaste. Solo tú eras verdadero Solo. Por que me privaste de tu compañía?
Quería llorar, pero no tenía más lágrimas. Todas las había derramado por alguien que no las merecía.
-- Cuanta razón tenías al regañarme. Soy un tonto ingenuo Solo. Fui un idiota al confiar en quien no debía. No he querido decirle a nadie lo que ocurrió. En ese aspecto he tratado de seguir tu consejo. Los problemas del corazón es mejor ahogarlos en alcohol. Bueno, solo he tratado de ahogarlos con mi propio llanto. No quiero volver a beber. Solo. te extraño. Sabes que las cosas con papá han mejorado mucho? - siguió diciendo sentándose en la lapida y viendo al cielo para continuar hablando - pero hay algo que me preocupa. Papá fue despedido de su trabajo, no han querido decírmelo, pero yo los he escuchado. Será muy difícil que consiga trabajo a su edad y solo le faltaban cinco años para jubilarse. Creo que voy a dejar la escuela y me pondré a trabajar. Aun tengo el puesto que me conseguiste en la tienda. El señor Gaintz me ha dicho que puedo volver cuando quiera y eso voy a hacer Solo. Voy a dejar la escuela, por que voy a ayudar a papá y por que no quiero volver a verlo.
El cielo pareció responderle por que el viento comenzó a soplar de forma suave agitando los mechones de cabello que caían sobre su frente.
-- No he querido importunarte con mis problemas. Quizá tu allá abajo tienes mas! - dijo mostrando una ligera sonrisa - Y si estas pensando que me refiero al infierno, es cierto, me refiero a eso, pequeño diablo! - Pero su semblante volvió a entristecerse de forma rápida - Solo, yo lo amaba y me traiciono. Me siento usado, una basura. Por que jugó conmigo de esa forma? Yo le entregué mi corazón y él lo boto a la basura para quedarse con ella.- hizo una pausa y cruzo sus manos bajo su barbilla sin dejar de ver al cielo - Pero tú siempre dijiste, que a la vida hay que enfrentarla con valor y no bajar la vista ante ella. Problemas van y problemas vienen y lo que no nos mata nos hace más fuertes. Bueno, esto que estoy pasando no me mató, debería hacerme más fuerte. Verdad?
El viento volvió a agitar las hojas, se sentía cada vez más frío. Duo seguía viendo al cielo, las nubes se movían de forma rápida por que el viento soplaba cada vez más fuerte. Y sonrió de nuevo.
Se levanto de la lapida y sonrió de forma triste al ver la inscripción en ella un tanto desgastada. Con una de sus manos limpio las letras doradas hasta hacerlas brillar.
-- Vendré a verte otro día. - dijo agachándose hasta las letras y depositando un beso sobre ellas - nunca voy a olvidarte amigo.
Encamino sus pasos de nuevo por aquel cementerio solitario metiendo sus frías manos a las bolsas del pantalón de nuevo para intentar calentarlas. El bao de su boca salía a bocanadas grandes. Esta vez no iba con la vista baja, la llevaba alzada, viendo al frente.
Vio una sombra detrás de uno de los árboles en el cementerio. Quizá alguien más había ido a ver a uno de sus seres queridos muertos. Y sin prestarle importancia siguió caminando de forma firme. Pero de reojo podía ver que la sombra seguía detenida detrás del árbol, aparentemente viéndolo. Entre más caminaba hasta ese lugar, la sombra parecía seguirle. Pero no le parecía conocida.
Estaba cerca de la salida, pero esa mirada que le seguía le hacía sentir escalofríos. Era un cosquilleo en el estomago que le causaba sentirse extraño.
En cuanto estuvo cerca del árbol, volteo para tratar de ver quien era esa persona que le miraba. Pero ya no la vio. A donde se había ido la sombra? Cuando regreso la vista al frente, se topo de lleno con un par de ojos azul cobalto que le miraban fijamente.
Nunca había visto tanto rencor en esos ojos violetas tan limpios. Y ese rencor estaba dirigido a él. No estaba seguro de nada de lo que supuestamente había pasado. Ella no había admitido que lo había drogado. De lo único que estaba seguro era, de que no quería perderlo.
-- Duo.
Pero Duo solo lo observo por escasos segundo, paso por su lado sin dirigirle la palabra en dirección de la salida. Pero no iba a permitirle huir. Estiro la mano y lo sujeto por el brazo lanzándolo contra el tronco del árbol en el que había permanecido todo el tiempo observando lo que hacía en aquella tumba. Y con ambos brazos lo cerco para evitar que se fuera sin hablarle.
Duo sintió el fuerte tirón en su brazo y resintió la corteza del árbol en su espalda. Cerró los ojos al sentir el dolor sobre las cicatrices. Con el frío cualquier roce sobre ellas le dolía. Traía una chaqueta gruesa, pero Heero lo había empujado de forma fuerte y ahora lo cercaba entre sus brazos y su cuerpo contra el árbol.
El calor del cuerpo de Heero le hacía estremecer, lo estaba cercando y su cuerpo rebelde reconocía el cuerpo frente a él, por más que le ordenaba a su mente que no lo hiciera.
Al abrir los ojos, esperaba ver sorpresa en ellos, pero solo vio furia. Necesitaba perderse en ese mar de sus pupilas violetas. No quería lastimarlo, pero quería decirle cuanto lo amaba.
-- Duo.
-- Que quieres? - dijo Duo de forma dura - no te conformas con lastimarme moralmente, ahora también lo haces de forma física?
-- Yo nunca quise. - intento Heero decir, pero Duo lo interrumpió de forma rápida.
-- No Heero, tu nunca quieres. - dijo Duo molesto.
-- Necesito hablar contigo. Te he ido a buscar a tu casa y no me han permitido verte. Te he buscado en la escuela, pero no has ido, ni a los entrenamientos. Si no fuera por que hoy te vi salir de tu casa, no hubiera tenido esta oportunidad de verte. Duo necesito decirte que paso.
-- No me interesa conocer tus tontas excusas - dijo Duo tratando de empujar los brazos de Heero para liberarse, pero los brazos de Heero parecían fuertes vigas de acero ya que no estaba dispuesto a dejarlo ir.
-- No es una excusa Duo. Yo no recuerdo nada de lo que se supone paso - dijo Heero. Pero la mirada de Duo no cambió.
-- No te esfuerces Heero, yo no te creo. Lo mismo le has de decir a ella. Que no recuerdas lo que paso entre nosotros - dijo Duo aun molesto por la cercanía de Heero.
-- Claro que lo recuerdo, jamás voy a olvidarlo - dijo Heero con voz suave acercando sus labios cerca de la mejilla del trenzado.
-- Déjame ir Heero!, no quiero saber nada de ti. Me das asco, te acostaste conmigo y después con ella - Heero se enderezó al escuchar esas palabras saliendo de los labios de Duo.
"Me das asco"
Esas palabras en los labios de Duo le dolían como nunca pensó que lo dolieran. Los brazos que antes parecían barras de acero sobre el árbol fueron dejando de mantenerse firmes y comenzaron a doblarse. Duo aprovecho eso para empujar a Heero lejos de él. Heero lo siguió con la mirada viendo como se alejaba sin mirarle.
No.
No quería que se fuera.
No.
Lo amaba.
-- Dijiste que nunca olvidara que me amabas - dijo Heero viendo solo la espalda de Duo que se alejaba de forma lenta - acaso tu ya lo olvidaste?
Pero Duo parecía no oírle, por que siguió caminando sin decirle nada. Dolía esa indiferencia del trenzado. Dolía y dolía mucho. Por que le había permitido traspasar su barrera y ahora él se marchaba dejándolo con la guardia baja?.
No.
No podía perderlo.
-- Te amo - dijo con voz fuerte.
Duo escucho las palabras de labios de Heero y se detuvo de golpe. Solo había caminado unos pasos, no lo suficiente como para no oír esas palabras claramente. Volteo de forma brusca apretando los puños con furia.
-- Me lo dices después de que se lo has repetido a ella?? Quien crees que soy Heero, he? Crees que por que me dices que me amas voy a aceptarte de nuevo?. Crees que voy a convertirme en tu amante mientras sigues viéndote con ella? Y yo que creí que no decías ese tipo de palabras por que te costaba trabajo expresarlas. Y me doy cuenta que las usas cuando te conviene.
-- No es verdad.
-- No te esfuerces Heero. Yo ya no te creo nada - dijo Duo con enojo - Como puedes hacerme olvidar lo que vi? Nada de lo que digas o hagas lo hará. Quédate con la señorita yo soy mejor que tu! Y a mi déjame en paz! - dijo dándose la vuelta para caminar.
No podía permitirlo. No ahora que lo tenía cerca. Tenía que convencerlo de alguna forma. El dijo que nada de lo que hiciera o dijera podría hacerlo olvidar. Olvidar no, pero perdonar quizá si. Aun que no sabía si había hecho algo con Relena o no.
-- Espera Duo.
Heero camino más aprisa hasta alcanzar al trenzado que trataba de salir del cementerio. Pero Duo caminaba aun más aprisa que él y lo alcanzó en la barda que sostiene la reja de la salida del lugar.
-- Deja de seguirme - dijo Duo encarándolo.
-- No hasta que pueda convencerte.
-- Nada de lo que digas podrá hacerlo Heero. Que crees que fue muy bonito verla a ella desnuda saliendo de tu habitación?
-- Ya te dije que no lo recuerdo Duo. Quería que me ayudaras a llenar esos huecos en mi memoria. No tengo pruebas, pero creo que Relena me dio algo en el café.
Duo se dio la vuelta cerrando los ojos y apretando los dientes. Nunca lo había visto así. Estaba realmente enojado.
-- NO TE CREO NADA!!
No era cierto!, apenas el domingo Duo le había dicho que confiaba en él. Por que ahora le decía que no le creía? Que no le creía nada. había perdido por completo su confianza?.
-- Duo. - Dijo deteniéndolo por la muñeca cuando intentaba reanudar el paso para irse.
Duo volteo a verlo al sentir como Heero tiraba fuertemente de su muñeca y lo recargaba en la pared del cementerio volviéndolo a cercar entre su cuerpo y la pared.
-- Te he dicho que me dejes! - dijo Duo molestándose de nuevo.
-- Necesito que me creas Duo, quiero que me creas - dijo Heero viéndolo fijamente, pero la mirada de Duo estaba baja.
Heero levanto su mano derecha y la deslizo por la barbilla de Duo para obligarlo a verlo a los ojos.
-- Mírame a los ojos y dime que no me crees - el rostro de Heero estaba tan cerca del suyo. El aroma de su colonia le inundaba los sentidos. Le llenaba su mente. Pero él nunca mentía y no iba a comenzar ahora.
-- No te creo. - dijo Duo viéndolo a los ojos. Heero apretó los ojos al escucharlo. Duo nunca mentía y sabía que no le estaba mintiendo ahora.
Comenzó a dejar caer la mano de la barbilla de Duo de forma lenta, recorriendo su cuello de forma sensual primero para pasar posteriormente sus dedos desnudos por su pecho cubierto por un sweter. Sabía que no podía sentir su piel por estar cubierta por la ropa, pero la sensación era calida.
Reaccionaba, a pesar que le ordenaba a su cuerpo no hacerlo, reaccionaba ante la caricia de Heero. Lo estaba atormentando, tenía que irse.
Empujo el cuerpo de Heero para poder salir, pero Heero no se movió ni un centímetro. Cuando se separo de la pared para empujarlo, Heero aprovecho para pasar sus dos brazos por la espalda del trenzado y abrazarlo a su cuerpo.
-- Te amo Duo. - dijo a su oído
-- Suéltame Heero - dijo tratando de soltarse de ese abrazo. Pero el abrazo de Heero parecía de acero. Lo sostenía de forma fuerte a su cuerpo y estaba comenzando a sentirse arder por dentro.
Estaba tratando por todos los medios de permanecer frío ante el contacto del capitán de oz, pero le estaba resultando imposible. Era una batalla que tenía perdida desde el principio, por que el jugador de Oz le hacía reaccionar con tan solo verle. Pero no quería!!, quería odiarlo, quería dejar de sentir por él todo lo que sentía.
Las manos de Heero comenzaron a subir por debajo de la gruesa chaqueta, los brazos de Duo trataban a toda costa de empujarlo para soltarse del abrazo, pero poco a poco habían ido perdiendo fuerza, mientras los labios de Heero comenzaban a rozar de forma sutil el cuello y la mejilla de Duo.
-- No lo hagas - dijo Duo en un murmullo - no me hagas esto.
El calor que acompaño a las palabras pinto de rosa su rostro, mientras las sensaciones comenzaban a despertar algo en su entre pierna.
-- Si no es amor lo que siento por ti, entonces que es? - dijo Heero con los labios pegados a su oído, besando de forma lenta la piel blanca del trenzado - explícame entonces que es lo que siento? Por que yo no lo entiendo.
Duo logro separarse un poco para ver a Heero a los ojos. Los ojos azul cobalto del capitán de oz lucían un brillo especial. Podía ver el deseo en ellos. Que era lo que sentía?, eso era fácil de explicar. pero a penas abrió los labios para decirle, sintió como los labios de Heero le asaltaban.
Una corriente de electricidad le sacudió por completo el cuerpo haciéndole estremecer. La lengua de Heero viajaba dentro de su boca saboreando y desarmando por completo sus defensas haciéndole corresponder al beso de la misma forma he intensidad. Con la misma pasión y entrega.
Sus manos antes empujándolo para separarlo de su cuerpo, ahora se enrollaban sobre la espalda de Heero para acercarlo aun más a su cuerpo. Mientras las manos de Heero masajeaban suavemente la espalda del trenzado atrayéndolo hasta sus caderas, dejándolo sentir la excitación que ese simple beso le causaba.
Una señal de alarma se disparo en su mente al sentir como la mano de Heero descendía por debajo del sweter hasta la pretina del pantalón.
Pero que estaba haciendo?
-- Basta Heero! - dijo separándose bruscamente de él y desviando la mirada. Estaba sumamente excitado y sonrojado. Pero no debía dejar que el deseo le ganara. Heero estaba con Relena y lo que sentía por él no era amor, solo era deseo.
-- Duo por que? - dijo Heero de forma entrecortada al ver la actitud que tomaba el trenzado. Duo levanto la vista para verlo fijamente. De nuevo la mirada violeta le veía con furia. Por un momento había pensado que le había perdonado, pero parecía que estaba equivocado.
-- Deseo - dijo Duo de forma firme. Heero no pareció entenderle - lo que sientes por mi es solo deseo. Pude verlo en tus ojos Heero. Yo ya no te creo - dijo dándose la vuelta para salir.
El aire frío del ese día comenzó a agitar las hojas de los árboles, mientras una muy ligera lluvia comenzaba a caer. Pero el agua helada no la sentía, su cuerpo aun estaba ardiendo después de las sensaciones que Heero le había despertado.
-- La primera vez que te vi no fue en el campo de juego de Oz. Te vi seis meses antes esperando cruzar la calle para ir a ver a tu abuela al centro de descanso. Era de ti de quien hable cuando le conté a tu abuela que me baje del autobús buscándote. - Duo se detuvo al escuchar las palabras de Heero y volteo para verlo. Heero tenía los ojos cerrados y los abrió para ver los ojos violetas de Duo - Ahora dime que no me crees? - Duo sonrió de forma triste y solo murmuro.
-- Yo. yo. no te creo Heero.
Y con estas últimas palabras se dio la vuelta para salir del cementerio dejando a Heero bajo la suave brisa invernal que comenzaba a mojarlo.
Había llegado a su casa arrancándose del cuerpo la chaqueta y el sweter que le cubría. No quería sentir el aroma de Heero sobre su ropa. Pero como arrancarse también los sentidos? Como obligar a su cuerpo a no reaccionar al recordar la forma en que lo había besado? A pesar de que sabía que solo era el deseo lo que había hecho a Heero reaccionar así, no podía evitar que su corazón latiera al sentir la esperanza renacer.
Y si Heero estaba diciendo la verdad?
Y si Relena realmente le había dado algo?
Era realmente amor lo que Heero sentía por él?
Tenía que olvidar todo lo que había pasado y ponerse a hacer la comida. Su padre y Hilde no tardarían en llegar y no quería que se enteraran de nada de lo que había pasado. Volvería a usar la misma mascara de felicidad que había adoptado desde el lunes pasado.
Había terminado de cocinar cuando escucho el timbre de la puerta. Solo esperaba que de nuevo no fuera Relena que venía a presumirle de su relación con Heero. Pero al abrir la puerta se topo con un par de ojos celestes que le veían con curiosidad.
-- Coach Zech?
-- Hola Duo, puedo pasar?
-- Claro Coach, pase - dijo Duo abriendo la puerta para que el hombre pasara cargando algunas cosas.
-- Como no has ido a entrenar te he traído tu nuevo uniforme - dijo Zech dejando las cosas en la sala.
-- Siento no haber podido ir a los entrenamientos y muchas gracias por traer mi equipo a casa. Pero me lo pudo haber traído Trowa o Wufei - dijo Duo ofreciendo asiento a Zech y sentándose él en el sillón frente al él.
-- Lo se Duo, pero he querido venir para hablar contigo.
-- Con migo? - dijo Duo extrañado - de que quiere hablar conmigo?
-- De Heero.
Duo se sonrojo de forma inmediata y se paro del sillón molesto. Para Zech no paso desapercibido ese detalle.
-- Me va a disculpar coach, pero yo no quiero hablar de él - dijo Duo cruzando los brazos y viendo de pie por la ventana.
-- Es necesario Duo, ya que va a entrar a Colmillo Blanco el próximo semestre. Además de que estará en tu misma universidad. - Duo volteo sorprendido, pero después comenzó a reír.
-- Bueno, no será algo por lo que deba preocuparme. Ya que yo el próximo semestre no estaré ni en la universidad ni en el equipo de colmillo blanco - dijo regresando su vista hacía afuera.
-- Te iras a Oz? - Duo volteo a verlo.
-- No coach - dijo Duo de forma triste para después sentarse de nuevo en el sillón y verlo - tengo que dejar la escuela para ponerme a trabajar. Despidieron a mi padre de su trabajo y no creo que pueda seguirnos pagando la escuela a Hilde y a mi. Así que antes de que decida a quien le pagara la escuela, yo seré quien la deje.
-- Es una lastima - dijo Zech - ya que venía a decirte que se te ha otorgado una beca para tus estudios por jugar al football americano.
-- Que? - dijo Duo sin entender - creí que todas las becas ya estaban dadas.
-- Así es Duo. Pero dado que uno de los jugadores a quienes le habíamos dado beca ya se recibe este semestre y que al jugador que teníamos en mente para que la recibiera puso como condición que te la diéramos a ti para ingresar.
-- Un momento, un momento - dijo Duo parándose de su lugar y dando vueltas en la sala para después ver a Zech - ustedes le iban a dar la beca a un jugador que puso como condición que me la dieran a mi?
-- Así es.
-- Y quien es ese jugador?
-- Es Heero - dijo Zech viendo la sorpresa en las pupilas violetas de Duo.
-- Me cuesta creerlo - dijo Duo dejándose caer en el sillón de la sala.
-- Créelo Duo. La única condición que puso Heero para entrar a Colmillo Blanco fue que la beca que le ofrecimos a él te la diéramos a ti.
-- Cuando fue eso?
-- El sábado en la noche.
Duo bajo la vista pensativo. El sábado en la noche Heero había salido del departamento sin decirle a donde iba. Relena dijo que había ido a verla a ella. Y ahora viene el coach Zech a decirle que había ido a verlo a él?
-- El sábado en la noche, Heero fue a verlo a su casa coach?
-- Si Duo.
-- No fue a ver a su hermana?
-- A Relena? No, se encontró con ella, pero solo hablo conmigo. Por que la pregunta Duo?
-- Por nada - dijo Duo de forma triste. Quizá en ese breve encuentro Heero le había pedido a Relena ir a verlo el domingo. Y la beca era un pago por lo que iba a hacer.
-- Aun recuerdo lo que me costo convencerte para que aceptaras entrar al equipo de colmillo blanco - dijo Zech haciendo que Duo volteara a verlo - Tu habías ido solo a ayudar a Trowa con su prueba. Pero demostraste ser aun mejor que el mariscal saliente. Y yo no podía perderte. El equipo no podía darse el lujo de perderte.
-- Pero yo.
-- Lo se. Tu no querías jugar por tu condición de gay. Después de mucho insistirte para que jugaras terminaste por decirme el verdadero motivo por el que no querías hacerlo. Y te admire por ello. Dijiste abiertamente ante mi y ante varios de los jugadores con experiencia que eras gay. Entonces te respalde, por que yo también lo soy. Nadie iba a molestarte por eso y creo que hasta ahoya nadie lo ha hecho, verdad?
-- Así es coach.
-- Si lo necesitas, puedo ayudarte Duo. Eres un buen estudiante y un magnifico elemento en el football americano. Si sigues así no me sorprendería verte en los profesionales.
-- No quiero! - dijo Duo de forma vehemente - no quiero llegar a los profesionales. No es mi meta. Solo entre en esto por Trowa al principio y por que me gusta el juego. Le agradezco que me haya apoyado en todo este tiempo, pero el viernes será el último día que juegue.
-- Yo respetaré eso. Pero algo me dice que tú no estas aquí por que estés cuidando a tu padre. En tus ojos se ve dolor - Duo desvió la vista y cruzo los brazos.
-- Estoy bien.
-- Escuche de labios de mi hermana que Heero y ella son novios - Duo solo cerro los ojos y los abrió de forma rápida - Le pregunte a Heero cuando me pidió darte la beca a ti en lugar de a él si te amaba.
-- No quiero saber su respuesta - dijo Duo bajando la vista.
-- El me dijo que si Duo - Duo levanto la vista sorprendido - por eso me sorprendí cuando Relena me dijo que eran novios. Ella será mi hermana, pero es una niña inmadura y muy manipuladora, capaz de llegar hasta lo inimaginable por conseguir lo que quiere. Sabías que fue ella quien pago por que se incluyera tu nombre en la subasta de esclavos?
-- Que?
-- Ella pago a alguien para que fueras incluido en esa subasta. Por suerte Heero logro ganarla.
-- Fue usted quien dejo ese dinero en la chaqueta de Heero? - pregunto Duo recordando que Heero no había tenido tiempo de investigar quien le había dejado ese dinero.
-- Si. Tenía que impedir lo que mi hermana quería hacerte.
-- Gracias Coach. Pero aun así, ellos están juntos nadie me lo dijo - dijo Duo bajando la vista - yo los vi.
-- Debe haber una explicación Duo - dijo Zech - Heero no es de los que miente. Yo lo vi muy sincero cuando me dijo que te amaba.
-- La tonta explicación que me dio es que no recordaba nada.
Zech miro fijamente a Duo sumamente sorprendido de lo que le estaba diciendo el trenzado. No lo recordaba? Esas palabras le sonaban tan conocidas. tan dolorosamente conocidas. Lo mismo le había pasado a él diez años atrás y aun ahora no recordaba que había pasado en aquellas horas.
-- Como que no lo recuerda? - pregunto Zech sintiendo que el corazón le latía a toda velocidad.
-- Eso me dijo Heero - dijo Duo cruzando los brazos y viendo hacía el suelo.
-- Que fue lo que viste? - Duo levanto la vista, como decirle que vio a su hermana desnuda saliendo del cuarto de Heero - Duo? Dime que viste.
-- Trata sobre su hermana coach, y no me gustaría.
-- Olvídate de que es mi hermana, dime que viste.
-- Relena. - dijo desviando la vista de los ojos celestes del coach - Relena saliendo cubierta con una toalla de la habitación de Heero. Ella me dio a entender que habían tenido relaciones y cuando me asome a la habitación, Heero estaba desnudo en la cama, profundamente dormido.
-- No puede ser.
Zech dejo caer su cabeza entre sus manos. Duo se apresuro a pararse para ver si el entrenador estaba bien. Estaba seguro que eso lo iba a molestar.
-- Coach, yo no quería decirle, es su hermana, pero usted insistió..
-- No Duo, no es por Relena. Es en si lo que me cuentas. Esa misma historia yo la viví diez años antes.
-- He?
-- Yo soy quien no recuerda que paso y Traize quien no quiso creerme.
-- Coach??
-- Voy a contarte que paso Duo. Quizá si te lo cuento puedas darle una oportunidad a Heero. La misma oportunidad que Traize siempre me negó.
//*** Flashback ***//
Cursaba el último año de Ingeniería en la Universidad de Colmillo Blanco una de las más prestigiadas universidades públicas del país. Además de estar a punto de graduarme, jugaba en el equipo de football americano de mi universidad, era uno de los mejores, se puede decir. Mi equipo había logrado pasar a las finales y solo faltaba que OZ derrotara a un equipo para enfrentarse contra nosotros.
Tenía el ofrecimiento de uno de los equipos profesionales. Si Colmillo Blanco ganaba el campeonato intrauniversitario y me convertía en el jugador más valioso de la liga, sería contratado por un equipo de profesionales. Pero no era eso lo que quería... no... quería quedarme con la persona a la que amaba.
-- Zech, si le ganamos a Edwards nos estaremos enfrentando en el campeonato.
-- No me gustaría Traize.
-- Por que no? Esta es tu oportunidad de demostrarme que en verdad puedes ganarme.
-- No de esa forma.
Había conocido a Traize por casualidad en uno de los enfrentamientos entre nuestras universidades. Desde que lo vi me había gustado. Era alto, educado y tenía el cabello de un color avellanado algo largo que siempre sujetaba en una coleta y unos ojos azules que encantaban tanto a hombres como a mujeres. Yo era el Conde relámpago, por que decían que tenía el porte y la elegancia de un noble, por eso me conocían con el sobre nombre del Conde. Pero dada mi velocidad al correr, se me agrego el de relámpago al sobrenombre que anteriormente tenía.
Coincidimos por varios años en competencias, pero nunca nos habíamos hablado. Hasta que nos vimos en una fiesta en casa de unos parientes. Ambos pertenecíamos a la alta sociedad y nunca nos habíamos visto.
Mi verdadero nombre es Miliardo Piscraf, pero debido a que mi padre al enterase que era gay, me desheredo, yo preferí cambiar mi nombre y mi apellido adoptando el de Zech Merquise. Obtuve por mi cuenta una beca en Colmillo Blanco y trabajaba para pagar mis cuentas. De allí que Traize pensara que yo era pobre. Jamás había visto tanta sorpresa en su rostro cuando le conté esa parte.
Platicamos durante toda la noche como si fuéramos amigos de años. Después de varias copas terminamos juntos en mi departamento. Jamás pensé enamorarme como lo había hecho de Traize y después de unos meses decidimos comenzar a vivir juntos.
Aun no terminábamos nuestras carreras, pero ni eso ni el que dirán nos importaba.
A Traize le habían ofrecido el mismo puesto que a mi en los profesionales, aun antes, pero yo no lo supe. Él se entero por uno de los manejadores que le contrataría que además de estar interesados en él, estaba interesados en un jugador de Colmillo Blanco, en el conde relámpago, es decir, en mi. En ese momento Traize dudo de lo que tenía que hacer. Tenía la oportunidad de estar como profesional si lograba ganar el campeonato, pero el mismo ofrecimiento lo tenía yo y solo contratarían a uno de nosotros, no a los dos.
Al estar hablando conmigo, le confirmé lo que ya sabía, solo que yo le dije que preferiría que fuera él a jugar a los profesionales. Pero Traize no lo deseaba, quería quedarse conmigo. Así que decidió no aceptar la oferta y en el partido contra Edwards no dio lo mejor de si y perdieron no logrando pasar a las finales. Ahora todo estaba en mi, debía ganar.
El partido se llevo a cabo y el equipo de Colmillo Blanco gano el campeonato. Vi a Traize entre las gradas observándome y cuando levante el trofeo del triunfo con la mirada se lo dedique. Habíamos acordado no ir juntos a la celebración si Colmillo Blanco ganaba. Así que Traize se retiro al departamento a esperarme.
Pero las horas iban pasando y yo no llegaba. La luz del día llegó y Traize comenzó a preocuparse por mi. Llamo a la casa donde había sido la celebración y le dijeron que había salido temprano del lugar. Llamo a la mansión Piscraf y le contesto mi pequeña hermana Relena diciendo que estaba con mi novia.
-- Su Novia?
-- Si, con Lucrecia Noin...
No se por que motivos Relena dijo que Noin era mi novia. Siempre he creído que solo fue una fantasía en su cabeza infantil.
Traize sabía que Lucrecia Noin, era mi compañera de universidad y que estaba enamorada de mi. Pero yo no de ella. Lucrecia era mi mejor amiga y porrista del equipo. El nunca había creído que yo pudiera corresponderle. No hasta esa mañana terrible.
Llamo a su mejor amiga, Lady One, para que le acompañara a buscarme al departamento de Noin. Ella era la casera, así que tenía llaves del departamento.
Recuerdo haber abierto los ojos cuando unos fuertes brazos me sacudían. Vi los ojos de Traize acusándome, pero yo no recordaba nada. Escuche el llanto de una mujer a un costado mío y cuando voltee me tope con el rostro lleno de lagrimas de Noin. Que había pasado?
Ambos estábamos desnudos y en la cama. Pero ninguno de los dos recordaba haber llegado hasta allí. Lo último que recordaba de la noche anterior era haber bebido una o dos copas en la fiesta, pero nada más. El auto de Lucrecia estaba en el garaje, eso quería decir que nos habíamos marchado juntos en él, el mío seguía en casa de la persona que dio la fiesta.
Jamás voy a olvidar la cara de Traize al vernos.
Dos meses le estuve buscando día y noche para que me escuchara. Dos meses en los que no había querido recibirme. Hasta que por fin un día acepto hablar conmigo y todo parecía que se arreglaría. Ya que Noin no recordaba nada de lo ocurrido y ella aceptaba que yo amaba a Traize.
Pero las cosas no podían haberse puesto peores.
Jamás voy a olvidar el rostro horrorizado de Lucrecia al informarme que estaba embarazada, dos meses después de lo que había pasado. Yo jamás recordé nada y lo peor de todo esto, es que ella tampoco recordaba nada.
Aun así decidí pedirle matrimonio, amando a Traize como lo amaba. Y ese fue el fin de todo lo que pude haber tenido con él. Al final Lucrecia perdió al bebe, males cardiacos, dijeron los médicos. Y yo jamás pude reiniciar con Traize lo que teníamos.
Jamás me perdono.
Y aun ahora, después de diez años. Yo lo sigo amando como al principio. Pero el me odia como aquel entonces.
//*** Fin Flashback *** //
Duo permaneció con los ojos muy abiertos durante todo el relato del coach Zech. Sería verdad todo lo que le decía?
-- Eso es. es.
-- Esa es parte de mi vida Duo - dijo Zech viéndolo de forma melancólica - Quizá ahora entiendas por que Traize me odia tanto.
-- No, lo que le iba a decir es que eso era una novela - dijo Duo frunciendo el entrecejo.
-- Dirás que parece una novela - aclaro Zech. Pero Duo se paro.
-- No, es una Novela Coach.- afirmo Duo - Al principio no la reconocí por los nombres que estaba usando, pero conforme iba contando la fui reconociendo. Solo que los jugadores son de football soccer.
-- De que estas hablando? - dijo Zech sin entender. Duo le hizo una seña para pedirle que lo esperara mientras entraba en su habitación y salía poco después con un libro en la mano.
-- De esta novela - dijo mostrándosela a Zech - todo lo que me dijo esta aquí. Solo que aquí si viene lo que paso en la fiesta y como Oscar les dejo caer las pastillas para dormir en las copas de vino. Como violo a Lucy y le aviso a Leia para que llevara a Travis al departamento de esta. - Zech tomo la novela sin entender nada.
-- Duo de que estas hablando? Yo te conté la historia que viví con Traize y tu me sales con una novela?.
-- Bueno, es que es muy parecida. Solo que debería cambiarles los nombres y sería su historia y la del coach Traize.
Zech comenzó a hojear la novela y se sorprendió al leer un párrafo.
"Su padre al saberse enfermo de cáncer cambió el testamento. No podía dejar a su pequeña e inmadura hija al frente de las poderosas empresas Pirraf. Aun que le molestara, tenía que mandar llamar a Mariano, ahora Zac. Tenía que rogarle para que asumiera el puesto y protegiera a la niña hasta que cumpliera los 25 años. En estos momentos no importaba la inclinación sexual de su único hijo, en estos momentos solo importaba Lena."
-- Que. que es esto? - dijo Zech de forma nerviosa cerrando la novela.
-- Una novela que se ha hecho muy popular en estos meses. La escribió un novelista portugués llamado Odin Low.
-- Odin Low!! - dijo Zech viendo la foto trasera del libro - es él!, es Odin! - dijo poniéndose de pie de golpe.
-- Lo conoce coach? - pregunto Duo viendo la expresión confundida en el rostro de Zech.
-- Si. Él era mi mejor amigo en la universidad. Quien nos llevo las últimas copas en aquella fiesta y quien se ofreció a llevarnos a casa cuando la fiesta terminara. Odin Low desapareció después del juego y no lo volvimos a ver.
-- Oscar - dijo Duo viendo a Zech.
-- Como dices?
-- En la novela aparece como Oscar y es quien por ordenes de Leia hace todo.
-- Duo necesito que me prestes esta novela - dijo Zech con la novela en sus manos.
-- Claro Coach, no hay problema - dijo Duo sin entender.
-- Te veré el viernes, espero que no faltes - dijo saliendo a toda prisa de casa del trenzado.
-- No faltare! - dijo Duo viendo como Zech subía a su auto y partía.
Cuando su padre lo mando llamar, estaba muriendo de cáncer. Los únicos que lo supieron fueron Traize y Odin. Nadie más sabía que su padre había cambiado el testamento nombrándolo heredero de las industrias Piscraf. Muchos suponían que siendo el único hijo varón, el viejo Piscraf le había dejado todo a él. Pero él sabía, al igual que sus amigos, que su padre lo había hecho por que Relena aun era muy joven para asumir un cargo como el que le dejaba. Su padre ni en el último momento le había perdonado por ser gay. Solo lo hacía por Relena, para que cuidara de ella hasta que estuviera en edad de heredar.
Duo tenía razón. su vida estaba en esa novela escrita por quien había sido su mejor amigo diez años atrás.
Pero entonces. Noin había sido violada por el propio odin?
Tenía que leer esa novela, tenía que sacar conclusiones y quizá ahora podía saber exactamente que había pasado aquella trágica noche de celebración.
Que podía hacer para convencerle? Que? No tenía pruebas de lo que Relena había hecho, solo tenía la seguridad de que no se había acostado con ella. Pero ahora que no tenía la confianza de Duo, no podía solo jurarle y esperar que él le creyera.
Era jueves casi viernes, el día siguiente se llevaría a cabo la final contra Colmillo Blanco y no podía concentrase en nada. De su cabeza no salían las palabras del trenzado.
"No te creo nada"
Había sido tan fuerte haber visto saliendo a Relena de su habitación que ahora no podía creerle?. Quizá si él hubiera visto lo mismo tampoco le creería al trenzado.
Una risa que retumbo en todo el salón de clases lo saco de sus pensamientos. Dorothy estaba sentada unos bancos más adelante que él y reía por algo que contaban sus amigas. Como podía ser Dorothy prima de una arpía como Relena?
Dorothy?... ellas siempre andaban juntas. Relena solía interrumpirla llamándola al celular aun en clases. O iba a sacarla de ellas sin importarle que el maestro aun estuviera dentro. Quizá Dorothy sabía que había pasado el Domingo en su departamento. Quizá Relena le había dicho algo. o todo.
Nada perdía con averiguar.
Se paro de su lugar y camino hasta el banco en el que estaba sentada Dorothy aun platicando con un par de chicas. Cuando las chicas vieron que Heero se aproximaba, quisieron protestar. Pero con solo ver la mirada de Heero optaron por marcharse.
-- Vaya Heero, no cabe duda que eres capaz de asustar a cualquiera con esa mirada tuya - dijo Dorothy volteando a ver a Heero. Pero Heero solo la observo sin decir nada reclinado un poco sobre la paleta del banco.
-- Quiero preguntarte algo - dijo Heero sin dejar de verla.
-- Claro Heero, pregunta lo que quieras - dijo Dorothy comenzando a jugar con las cintas de la gorra de la chaqueta de Heero.
-- Relena te contó lo que paso el domingo en mi departamento? - Dorothy enarcó una ceja y comenzó a reír.
-- Claro que me lo contó, eres un tigre - dijo riendo. Heero se enderezo molesto.
-- No estoy para bromas Dorothy, si no me lo quieres decir, solo dilo.
Dorothy dejo de reír y se quedo observando a Heero. Tenía días de verlo diferente. Él siempre tan frío y serio ahora se notaba abatido, hasta se podría decir que triste. En todas las clases se le podía ver poniendo atención, pero en la última semana, su atención estaba puesta en quien sabe que cosa perdida en el techo. No cabía duda que lo que había pasado con Duo le había afectado y mucho al grado de hacerlo faltar a clases cuando nunca antes lo había hecho.
Dorothy le hizo una pequeña seña con la mano y le pidió que se acercara. Heero se acerco recargándose de nuevo en la paleta del pupitre.
-- Heero hay ciertos rumores que dicen que a ti ningún sistema de seguridad se te resiste.
-- Tu lo has dicho son rumores - contesto Heero de forma fría.
-- Suponiendo que fueran ciertos. supongo que podrías obtener la clave de acceso del área de control de audio del campo de Oz, verdad?
-- Suponiendo que fueran ciertos, si. - contesto Heero intrigado por lo que Dorothy decía.
-- Y suponiendo que fueran ciertos. Si tú me dieras esos códigos de seguridad. Yo podría darte algo que te ayude con tu "duda" - dijo Dorothy sonriendo.
-- En cuanto tiempo? - dijo Heero viéndola fijamente.
-- En el mismo en que tu me los des.
Heero se enderezo para dirigirse a su lugar. Dorothy lo siguió con la vista, iba a hacerlo allí mismo? Vio como Heero abría su portátil y la conectaba en las salidas de red para acceder al servidor de internet de la universidad. Dorothy solo veía como Heero tecleaba de forma rápida. Nunca había visto a un hacker trabajar y Heero sin duda era rápido. Pero esos códigos de seguridad le servirían mucho. Muchísimo.
Heero apunto algo en un papel, cerró su portátil y se paro con Dorothy. Dorothy sonrió y estiro la mano hasta su mochila para sacar de ella una pequeña caja. Heero entrego el papel y Dorothy le dio la caja.
-- Es un placer hacer negocios contigo - dijo Dorothy viendo los números anotados.
-- Espero que haya valido la pena - dijo Heero de forma fría.
-- Para mi lo vale - dijo Dorothy sonriendo - y estoy segura que para ti valdrá aun mucho más! Y sabes. te aconsejo que lo veas de forma detenida en tu casa. Para que puedas analizar todo muy bien.
Heero solo asintió. Regreso a su banco, tomo sus cosas y se marcho. Si Dorothy tenía razón, quería llegara su casa lo más rápido posible.
Los golpes en la puerta eran demasiado fuertes, parecía que iban a derribar la puerta con ellos. Quien estaba golpeando de esa forma?
-- Noin!!! - escucho por enésima vez su nombre y se dio prisa en salir de la ducha envuelta en una bata de toalla.
-- Zech? - dijo al ver como el hombre del cabello platinado entraba hasta la sala de su departamento totalmente alterado - que sucede Zech? Por que vienes así? Que ocurre? - pregunto sin entender el estado en el que llegaba su amigo.
-- Has leído esta novela? - pregunto Zech mostrando el libro que llevaba en su mano. Noin lo vio, pero no le pareció conocido.
-- No. Pero es esta novela la que te tiene así? - pregunto viendo como Zech se sentaba hundiéndose en el sillón.
-- Noin, este libro lo escribió Odin Low. Y aquí cuenta todo lo que nos paso hace diez años.
-- Como dices? - dijo Noin sentándose a un lado de Zech para ver el libro.
-- Noin, tenemos que encontrar a Odin a como de lugar. Necesito que me diga si esto que escribo es realmente lo que paso. Tú también necesitaras saber Noin. Según he leído, el busca hablar con nosotros.
-- Que quieres que hagamos? - pregunto Noin sin entender del todo.
-- Llamemos a todos los hoteles de la ciudad y averigüemos en cual esta Odin. No importa que nos quedemos aquí toda la noche. Hay que averiguar donde esta.
De que le servía tener a un jugador que faltaba a los entrenamientos y si asistía a ellos era como si no estuviera?
Traize estaba sumamente molesto, la última semana Heero se había estado comportando de manera extraña. No era el mismo jugador de siempre y si seguía así, no iban a llegar a ningún lado en la final que se celebraba el siguiente día, aun y cuando dos de los jugadores de Colmillo Blanco no participaran en el juego.
Volvió a dar una fumada a su cigarro mientras repasaba mentalmente las jugadas encerrado en su oficina. En un par de horas se llevaría a cabo el último entrenamiento y quería que todo estuviera dispuesto.
Abrió el escritorio para sacar los apuntes del último juego contra Colmillo Blanco y lo primero que vio fue la novela que había guardado. Nadie había ido a preguntar por ella y ya casi tenía cinco días en su oficina.
La saco y la abrió al azar casi al principio comenzando a leer uno de los párrafos.
"La botella dio vuelta por enésima ocasión. Ese tonto juego de besos no podía ganarle. Esos ojos celestes le perturbaban, quería que le tocara a él la punta para poder pararse y plantarle un beso en los labios. Pero no podía. No estaba dispuesto a admitir delante de todos que el capitán de los zorros le gustaba tanto."
"Y si la punta de la botella le señalaba? A quien iba a besar si la punta le señalaba? Dejo girar sus ojos azules por el círculo formado por hombres y mujeres de ambas universidades. Tenía dos opciones. Una, besar a la morena que estaba a un lado de Zac, su mejor amiga y porrista del equipo contrario: Lucy. Y dos, besar a Leia, su mejor amiga. Por lo menos se enteraría si Zac sentía celos al verlo besando a una chica."
"La botella dejo de girar y el destino junto con ella. La botella le apunto directo. Los ojos celestes de Zac se detuvieron en él, como retándolo a que lo besara. No pudo evitar que un rubor cubriera sus mejillas al sentirse desarmado por esos ojos. Pero no iba a hacerlo. Giro su rostro hacia su izquierda y se apodero de los labios sonrosados de Leia."
"El juego por un beso había comenzado."
-- Que demonios!! - dijo Traize cerrando la novela de golpe sintiendo que su corazón latía totalmente acelerado.
Hacía diez años durante una reunión se habían encontrado jugadores de ambas universidades. Colmillo Blanco y Oz se retaron mutuamente a un juego de botella. Beso o Castigo. Los Castigos eran muy fuertes y la mayoría prefería besar a alguien del círculo que someterse a los pesados castigos de los universitarios.
Fue la primera vez que se admitió a si mismo que Zech le gustaba, y que quería besarlo. Pero no delante de todos. Por eso había decidido besar a Lady One, ella era su mejor amiga y sabía que entendería el motivo.
Eso se lo había contado a Zech cuando vivían juntos. que hacía esa parte de su vida narrada en una novela?
Volvió a abrir la novela y esta vez comenzó desde el principio a leer y se topo con un recado. La novela se la habían dejado a él y le pedían cambiar los nombres por los que aparecían en la lista. Nada más.
Quien le había dejado la novela? Y por que?
En estos momentos no necesitaba respuesta a eso, la novela había llamado su atención y con forme leía, más lo capturaba el contenido.
Era extraño que ni el coach Zech ni el Coach Traize se hubieran presentado al último entrenamiento antes de la final. Pero los otros entrenadores se encargaron de entrenar a los dos equipos.
Trowa caminaba al lado de Quatre pasando su brazo por su hombro. Era común verlos de esa forma cuando ambos terminaban los entrenamientos. Wufei iba detrás de ellos, sin decir nada, los tres estaban llegando a casa de Duo.
Quatre sabía por lo que Duo estaba pasando por que Trowa se lo había contado. Pero estaba seguro que Duo no conocía como estaba Heero. De echo, ni el mismo estaba seguro por lo que pasaba Heero, ya que por más intentos que hacía por hablar con él, Heero parecía no escucharle.
Desde hace días quería ir a visitar al trenzado, pero Trowa le había pedido no hacerlo. Quería que Duo estuviera más tranquilo para que quisiera escuchar cualquier cosa que el rubio pudiera decirle sobre Heero.
Pero el que Wufei les acompañara no le iba a permitir hablar con libertad. Wufei no soportaba a Heero y cada vez que surgía la oportunidad lo atacaba. Aun que Hilde trataba de controlarlo por Duo, a veces no podía hacerlo.
Pero a Duo parecía no afectarle, solo se limitaba a sonreír como siempre lo había hecho.
El timbre de la puerta sonó y Duo se apresuro a abrir algo asustado.
-- Chicos son ustedes! - dijo Duo abriéndoles la puerta para que pasaran.
-- Que tal Duo, como estas? - pregunto Quatre entrando primero.
-- Quatre que gusto verte, yo estoy bien, aun que algo preocupado por papá - dijo Duo cerrando la puerta una vez que los tres chicos entraron.
-- Le paso algo a tu padre? - pregunto Trowa tomando a Quatre de la mano para llevarlo a un sillón.
-- No, solo que desde en la mañana que salió que no ha vuelto. Generalmente salía solo un rato y para antes de la hora de comida ya estaba de vuelta. Pero ya es tarde y aun no vuelve. - dijo Duo con preocupación asomándose a la ventana.
-- Dicen que las malas noticias son las primeras que llegan Duo - dijo Quatre tratando de tranquilizarlo - si no has sabido aun nada de tu padre es que debe estar bien.
-- Gracias Quatre.
La puerta se abrió de pronto y Hilde corrió hasta ella para ver al hombre que llegaba.
-- Papá!! - grito la morena - hemos estado tan preocupados por ti donde estabas? - el hombre sonrió al ver a sus hijos en la puerta viéndolo.
-- Siento haberlos preocupado, pero ya tengo trabajo! - dijo el hombre feliz
-- Trabajo? - dijeron Trowa y Wufei sin entender, mientras Quatre solo sonrió.
-- Que tal chicos - dijo el hombre sonriéndole a los tres chicos sentados en el sillón, para después dirigirse a Duo - se que no te lo habíamos dicho Duo, pero no queríamos preocuparte. Cuando en la empresa se enteraron que había tenido una amenaza de infarto, me dijeron que solo trabajaría hasta que las incapacidades se vencieran. Después de veinte años de trabajo, solo querían darme la mitad de lo que me correspondía y que si los demandaba no me darían carta de recomendación. Trate de que me dejaran trabajar por lo menos los cinco años que me faltan para jubilarme, pero no quisieron. Solo me despidieron y ya. Por eso salía todas las mañanas a dejar mi curriculm, pero en todas las empresas decían que por mi edad no podían contratarme.
-- Pero papá. - trato Duo de decir algo, pero el hombre continuo con su historia.
-- Esta mañana, cuando ya salía a ver otra empresa. Me encontré bajo la puerta una nota en la que me pedían presentarme en una empresa en la que no había dejado mi información. Allí estuve hasta a horita y me he quedado!! Comienzo en dos semanas, ganando más que antes y con mejores prestaciones. - dijo el hombre emocionado.
-- Felicidades papá! - dijo Hilde abrazando al hombre.
-- Y que pasa con tu amenaza de infarto? - pregunto Duo.
-- Eso es lo mejor. A la empresa para la que trabajare no le importa si estoy enfermo, si tuve una amenaza de infarto o si tengo cáncer. Ellos se dedican a la salud y todos los medicamentes que requiera me los dan gratis.
-- Pues en que empresa trabajara seños Schbeiker? - pregunto Trowa.
-- En la Industria farmacéutica GY.
-- Trabajara con el Doctor Julios Gapp - dijo Quatre sonriendo - es un gran científico.
-- Gapp? - murmuro Duo - ese apellido me suena de algún lado.
-- Oh y tu quien eres chico? - dijo el señor Schbeiker viendo por primera vez a Quatre.
-- Soy Quatre Raberba Winner - dijo Quatre poniéndose de pie para saludar al señor Schbeiker. El hombre tomo la mano de Quatre y le saludo cortésmente.
-- Y es mi novio - dijo Trowa haciendo que las mejillas de Quatre se encendieran y que el hombre volteara sorprendido a ver a Trowa.
-- Bueno, bueno, bienvenido - dijo el hombre sonriendo - y ya que estamos todos reunidos, no hay comida para este hombre hambriento y feliz?
-- Claro que si papá! - dijo Duo sonriendo - y hay para todos. Pasamos chicos?
Todos asintieron y comenzaron a pasar al comedor, mientras Hilde traía las ollas de la comida que Duo había preparado y Duo colocaba los platos.
El timbre lo distrajo de lo que estaba haciendo.
-- Yo voy Hilde, sigue sirviendo - dijo Duo
Duo camino hasta la puerta sonriendo, por primera vez se sentía tranquilo, no estaba fingiendo una felicidad que no sentía.
Pero al abrir la puerta, esa felicidad se esfumo de golpe al toparse de lleno con un par de ojos azul cobalto que le miraban de forma detenida.
Abrió la puerta y salió cerrando detrás suyo, no estaba dispuesto a arruinar la felicidad que ahora había en su casa.
-- Que haces aquí? - dijo Duo molesto al ver a Heero.
-- Necesito hablar contigo.
-- Yo no quiero hablar contigo! Ya hablamos todo lo que teníamos que hablar ayer!
-- Duo. - dijo Heero sujetando a Duo por las muñecas.
-- Cero!
La voz de Wufei los distrajo a los dos. Wufei también salio de la casa haciendo que Heero soltara a Duo.
-- Cuantas veces quieres que te diga que dejes de molestar a Maxwell?
-- Las que sean necesarias - contesto Heero viendo fijamente al chino. Para después voltear a ver a Duo de nuevo - en verdad necesito hablar contigo.
-- Ya te dije que no! - dijo Duo levantando la voz.
-- Ya escuchaste!, él no quiere hablar contigo - dijo Wufei dando un paso para atravesarse entre Duo y Heero.
-- Oigan ustedes dos se les va a en. Heero! - dijo Trowa apareciendo por la puerta de la casa de Duo.
Heero volteo a ver a Trowa, de los amigos de Duo, este era el único que podría ayudarle.
-- Trowa, necesito hablar con Duo. No voy a dañarlo.
-- Que más daño quieres hacerle que no le hayas hecho ya! - dijo Wufei con enojo.
-- Vayan los dos adentro - dijo Trowa saliendo él afuera - antes de que aparezcan el resto y se haga una pelea aquí.
-- Pero Trowa? - trato Wufei de protestar.
-- Ve adentro con Duo Wufei - el chino solo asintió y entro junto con Duo dejando a Trowa con Heero.
-- Mañana Heero. No creo que hoy puedas lograrlo, hay demasiada gente que te cree culpable.
-- Tu me crees culpable? - pregunto Heero viéndolo fijamente.
-- Yo no fui quien vio a esa chica salir desnuda de tu cuarto. Pero creo que no le harías daño con intención. Inténtalo mañana.
-- Pero mañana es el partido.
-- El partido esta formado por cuatro cuartos de quince minutos cada uno. Creo que tendrás tiempo suficiente. - dijo Trowa dándose la vuelta para entrar.
-- Esta bien Duo, será mañana y a mi manera - dijo Heero caminando fuera de la casa del trenzado.
Continuara.
Notas de la Autora.
Pensé que me iba a tardar más con este capitulo, pero solo fue un día de retrazo. Lo que si no les puedo prometer es que el capitulo 14 este dentro de una o dos semanas, ya que estoy algo deprimida y eso me impide escribir.
Quizá por eso este capitulo me quedo así.
Agradezco a todas las personas que se han tomado la molestia de escribirme un mensajito y me alegra mucho que les este gustando la historia.
Pretendo que el siguiente sea el capitulo final. Aun no me he decidido en escribir un epilogo o no. Por eso no se si estará en dos o tres semanas o si será o no el último, todo depende de lo largo que me quede y de la inspiración.
Ya saben, comentarios, sugerencias tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com
Review Contest:
136 Reviews!!! Estoy sorprendida en verdad. Muchas a gracias a todos los que han dejado mensajes.
Kurai Neko: Que bueno que te gusto el lemon del cap 12, ojala que te guste el contenido en si, jejeje.
Angeli Murasaki: Sigo sin saber que significa "Doushite?", será por que? Bueno, mándenme las notas del psicólogo y del psicoanalista, ya le pediré dinero a Quatrecito para que las pague, jejejeje.
Denisse: Antes de dar respuesta a tu Review, quiero felicitarte por el final de frío como el Hielo, precioso!!!. Ahora si, continuamos, jejeje. Tienes razón en todos los puntos que pones, lo que falta es ver como termina todo, verdad? Culpa de Ariel que me guste la pareja HildeXWufei. Por que antes prefería WufeixTraize, si la diferencia de edades es lo más sabroso, jejeje.
Uru Yuy: Gracias Uru!!, espero que este otro cap no me haya salido demasiado triste, pero es que escribo según me siento. ups!, debe esperarme para comenzar a escribir el final, jejejeje.
Angel de Luz: Saludos a Diamond y gracias por cuidar de tu amita mientras estaba en meditación, ya se me hacía que salía volando para venir a arrancarme la cabeza, jejejeje. Espero que el cap 13 haya sido de tu agrado y Diamond no haya sufrido mientras leías, jejeje. Gracias por tus palabras.
Nuriko Sakuma: Muchos odian a Relena, yo entre ellas, pero alguien tenía que hacerlo de malo en este fic y ahora le toco el turno a Relena. Espero que ahora si el 13 te haya gustado, el anterior era el 12, jejejeje.
Verónica: Últimamente mis capítulos han salido muy largos, no me sorprendería que de diez lectores que tenía ahora me queden cinco -_-. Espero que para otro fic no hacer los capítulos tan largos. Que bueno que no te quejas. (Creo que hasta ahora soy la única que se queja de los capítulos largos :P)
Megumi3: Me gustaría poder actualizar mas seguido, pero a veces no se puede. Ojalá que el capitulo te haya gustado.
Maria: Sobre las fotos, creo que ya lo viste, jejejeje. A ver que conclusiones saco el propio Heero al verlas. Esos era en el siguiente capitulo.
Miaka Yuy1: No puedo decirte el nombre del papá de Hilde por que no s eme ocurrió ninguno, jejejeje. Y como he estado tomando los nombres de la serie y el manga, pues no tome ninguno para ese señor, solo lo deje como señor Schbeiker(al cabo que ni se necesita, jejeje) Lo volviste a releer el fic??? O_o! son mas de 390 hojas!!! Me sorprendes mucho!! Y sumando estas otras 50, serán algo así como 440, mas o menos. Pero bueno, ya esta el 13, espero que pronto el final. Y un lemon entre Quatre y Trowa, no lo creo posible, debería de estudiar mas a los personajes para poder hacer algo así, jejejeje.
Hikau Itsuko: Creo que te seguiré dejando con la duda, jejejeje. Sera hasta el 14 en que sepamos si Dorothy hace algo o no para dejar en mal a Relena, por el momento ya se las dio a Heero.
Devil1: Gracias por lo que dices del fic. Y si, Mexico ocupa el penúltimo lugar en lectura, que lastima, por eso no hay muchos escritores. Que bueno que te gusto el lemon que escribí, a mi siguen sin gustarme mis lemons, jejeje. Las parejas, pues. hasta el final sabremos en que acaba todo esto, jejejeje.
Kotorimoon: Sip, yo escribí Recuperando el Sentido, mi primera locura de Gundam Wing. Y esta es la segunda larga, jejeje. Ya veremos que le hacemos a Relena, mira que ya hay una larga final para darle su merecido. La haremos piñata y la colgamos para que todos pasen a darle de palos???
Ali Chan: TrowaXQuatre tendrá que esperar a un fic para ellos solos, jejeje. Debo estudiar mas a los personajes para atreverme a hacer un lemon entre ellos. Pero espero que el resto de la historia sea de tu total agrado.
Aiko Winner Barton: Creo que Trowa y Quatre están a mi lado, por suerte no es Heero apuntándome con su arma a la sien para arregle todo, jejejeje. Por suerte estos dos son mas tranquilos -_- y no me han amenazado. aun. Gracias por tu Review!
Aiko Maxwell: Hago lo posible por actualizar rápido. Pero hay ocasiones en que de plano no se puede, jejejeje.
Terry Maxwell: Gracias Terry!!
Nakuru Tsukishiro: Gracias Nakuru!!!
Pairings: 1x2, 3x4, 5+H, 6+13 Category: AU, OOC, Shonen Ai, Yaoi. Raiting: PG-13 yo señalo el NC-17. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai, Lima o Lemon suave, masturbación.
-- Dialogo - " Pensamientos " //Sueños// //*** Flasback***//
CAPITULO 13
DOS MENTIRAS Y UNA VERDAD
El ruido ensordecedor de la imprente se podía escuchar por todo el edificio. No cabía duda que el diario escolar de Oz contaba con todos los avances tecnológicos que el dinero podía dar.
Las enormes bandas de hule llevaban el papel que sería usado para la impresión del diario. Las grandes bobinas de papel circulaban dando el material necesario para la impresión. Si una sola de esas bobinas se atoraba, tenían que esperar 30 minutos para volver a echarlas a andar. Si esto fuera un diario de circulación nacional, eso costaría una fortuna y podía causar el retrazo de la salida del diario hasta por varias horas. Pero como este solo era un pequeño diario escolar, se podían dar el lujo de detenerlas por horas sin que causara mayores problemas.
Ahora estaban trabajando, las filminas utilizadas para imprimir la noticia eran puestas en las enormes maquina copiadoras repletas de tinta. El formato del periódico era señalado y después de eso, solo bastaba con esperar que las maquinas copiaran el diario en el papel y lo cortaran. La misma maquina lo ponía a secar en grandes ganchos que cruzaban por completo el cielo del aquel edificio y en pocos minutos el periódico ya era doblado por secciones, acomodado y encintado para ser distribuido en las diferentes universidades.
Las maquinas hacían casi todo el trabajo.
A penas iba cruzando por el pasillo principal, cuando el sonido se detuvo y las luces se apagaron. Se había ido la luz?
No, al parecer solo el trabajo del día había llegado a su fin.
En una de las oficinas de prensa, un chico rubio estaba desesperado, pero estaba esperando a la persona que le había proporcionado mucha información. Estaba en la obligación de esperarla y aun que quisiera irse no podía hacerlo hasta que ella llegara.
Le dolía la cabeza y no solo la cabeza. También le dolían los dedos de tanto teclear. Tenía mucha hambre y se estaba cayendo de sueño.
Había llegado desde la noche anterior y se había sentado frente a la computadora a escribir lo que sería un gran artículo. Era una lastima que no hubiera grabado la conversación con Odin Low, pero estaba tan sumido en lo que contaba el novelista, que lo olvido por completo.
Ahora sabía el motivo del enojo de los coach. era una historia terrible. Había escrito el artículo, pero estaba indeciso en sacarlo o no. Había presionado sobre la tecla del Mouse el botón derecho y no sabía si presionar "delete" para deshacerse de él. Si lo sacaba a la luz, este podía tener implicaciones policíacas por que era demasiado terrible lo que esa persona había provocado. Además, solo tenía la palabra del novelista, no creía poder encontrar ninguna prueba que le respaldara, y si era acusado de difamación? Además el novelista podía terminar en la cárcel debido a lo que había hecho diez años atrás.
No, definitivamente no podía sacarlo a la luz pública. Además el trabajo de imprenta de ese día ya había terminado sin que se hubiera decidido.
Cancelo la ventana que le mostraba el Mouse y volvió a releer el artículo por cuarta ocasión. Si lo sacaba, sería el mejor artículo que hubiera publicado. Pero estaría corriendo muchos riesgos.
Que hacer?
Se levanto del escritorio y camino hasta el librero. Busco con la mirada el titulo de un libro que había comprado y leído hace poco. Cuando lo localizo lo tomo entre sus manos y comenzó a buscar uno de los capítulos.
"Y con sangre fría me entrego un sobre repleto de dinero. era demasiado pobre como para no aceptarlo. Ya me habían dicho que debido a mi lesión en la rodilla era imposible que aspirara a un puesto en algún equipo profesional. Mis calificaciones no eran tan buenas como debían ser, no iba a graduarme ese año. Prácticamente me estaba muriendo de hambre. lo tome entre mis manos y me dispuse a escuchar sus instrucciones."
" Drogarlos. tomarla y dejar las huellas del acto en su cama."
"Leia era la más perversa de las mujeres que hubiera conocido. Lucy era la más pura y yo estaba enamorado de ella. Ojalá hubiera podido decirle lo que sentía, pero ella amaba a Zac, mi mejor amigo desde que entramos a la universidad."
"Sus ojos marrones me miraron con furia cuando le dije que no lo haría y pretendí entregarle el dinero. Pero entonces me ofreció algo más... el titulo que ella podía darme por ser su padre rector de la universidad ese año, el doble del dinero y un viaje todo pagado para vivir fuera del país."
"Acepte. cuanto me arrepiento, pero acepte."
"Ni Zac ni Lucy se dieron cuenta cuando deje caer las pastillas, que Leia me dio, en sus bebidas. Los dos se marearon y me ofrecí a llevarlos a sus casas. Ninguno sospecharía de mí. Pero los lleve al departamento de Lucy totalmente dormidos y allí hice lo que Leia me ordeno."
"Le avise a Leia que las cosas ya estaban hechas, lo demás corría por su cuenta. Ella era la mejor amiga de Travis, sabía que él la llamaría a primera hora y no se equivoco. Travis había pasado buena parte de la madrugada buscando a Zac. Y la pequeña hermana de Zac le había comentado que estaba con su "novia", otra artimaña conseguida por Leia. Leia le rentaba su departamento a Lucy, por eso la conocía y como Leia tenia llaves del departamento ambos entraron encontrándolos en la cama."
Quizá si cambiaba los nombres de Zac por Zech, de Leia por Lady, de Lucy por Lucrecia y de Travis por Traize; alguien podría entender que había pasado hacía 10 años.
Escribió una nota y la metió dentro del libro. Lo tomo y lo metió al cajón del escritorio al escuchar los pasos de alguien que se acercaban hasta la oficina en la que estaba.
-- Que oscuridad!
-- Hola Linda - dijo Klementz al ver como Dorothy atravesaba la puerta de la oficina - esta oscuro por que los que imprimen el diario ya deben haberse ido. Así que solo estoy yo.
-- Me estabas esperando? - dijo Dorothy sonriendo.
-- Así es linda. Aquí esta la cámara que me pediste y el equipo esta encendido. Quieres que comencemos a bajar las fotografías? - dijo mostrando las cosas.
-- Veo que tienes prisa - dijo Dorothy sacando de su bolso una caja de herramientas y un pequeño chip de color café.
-- No he ido a mi casa desde anoche. Y si, quisiera irme a dar un baño, a comer y a dormir - dijo mientras veía como Dorothy comenzaba a quitar de la cámara unos tornillos con un pequeño desarmador - oye un momento!, que le haces a la cámara?
-- Solo voy a colocar las fotografías en ella. Por que te quedaste aquí anoche? - pregunto sin interrumpir lo que hacía. Dorothy retiro de la cámara el pequeño chip de memoria y puso el que ella traía.
-- Estuve trabajando en un artículo.
-- Si por lo menos te pagaran por hacer este clase de trabajo lo justificaría Klementz, pero esto lo haces por gusto - dijo cerrando de nuevo la cámara y guardando el otro en su bolsa.
-- Sabes que la mayoría de los alumnos de periodismo que han trabajado en el diario, han salido con muy buenos puestos en periódicos locales. Y algunos con suerte en periódicos nacionales. Eso es lo que yo busco.
-- Es buena tu meta - dijo Dorothy conectando la cámara a la PC y comenzando a bajar las fotografías - espero que tu maquina tenga espacio, son 160 fotografías.
-- 160! - dijo sorprendido - si, tiene espacio, pero son demasiadas fotos. De que son? Una boda? - Dorothy sonrió - esa sonrisa tuya me dice que no son de una fiesta.
-- Mi querido Klementz, recuerdas lo que iba a hacer Relena? - Klementz asintió sin emoción, pero después se acerco corriendo hasta la pantalla.
-- Son las fotos de lo que hizo? Le funciono? - Dorothy comenzó a reír.
-- Logro separarlos, si. Pero quiero ver de forma detenida estas fotografías - dijo mientras en la pantalla aparecía fin de proceso - esto es un proyector? - pregunto Dorothy viendo el aparato que estaba conectado a la PC.
-- Si, esta conectado a mi computadora. Quieres que veamos las fotografías en tamaño gigante?
-- Hay más gente aquí?
-- No, solo tu y yo - dijo Klementz sonriendo.
-- Entonces preparémonos para la diversión.
-- Diversión?
-- Así es mi querido Klementz, diversión. Por que Relena quería unas pastillas psicotrópicas y yo le cambie el nombre a la receta por unas para dormir. Y las más fuertes, de esas que a los dos minutos de que las tomaste te quedas dormido.
Klementz comenzó a reír por lo que Dorothy había hecho para casi de inmediato guardar silencio al ver como las fotografías comenzaban a aparecer reflejadas sobre la blanca pared de la oficina.
Una tras otra mostraban todo lo que Relena había hecho unas horas antes.
-- Mira esto - dijo Dorothy parándose hasta la pared y señalando una de las fotografías - no es Duo Maxwell asomándose hacía la recamara?
-- Si, es Duo Maxwell - afirmo Klementz.
-- Así que él llego. - dijo Dorothy pensativa - Ahora entiendo por que Relena dijo que no había tenido tiempo de sacar las fotografías. La muy despistada debió haber olvidado que la programo antes de salir de la habitación con la playera. Duo debió haberla puesto muy nerviosa.
-- Mira, allí esta de nuevo Duo Maxwell y se ve muy dolido - dijo Klementz viendo una de las últimas fotografías - seguramente él pensó que Relena y Heero tuvieron relaciones. Creo que de haber visto lo mismo que él vio, yo también lo hubiera pensado.
-- Lo importante es saber, que piensa Heero de todo esto? - dijo Dorothy sonriendo - puedo imprimirlas?
-- Que harás con ellas? - pregunto Klementz pulsando el botón de imprimir.
-- Aun no lo se. Todo depende de cómo se den las cosas - dijo Dorothy sentándose sobre el escritorio y viendo a Klementz de forma divertida - tu que harás con las fotos?
-- Yo?
-- Claro, aquí te las voy a dejar. Yo solo me llevaré las que están impresas.
Klementz camino hasta el escritorio y colocando ambos brazos a los costados del cuerpo de Dorothy sonrió viéndola fijamente.
-- Dime querida Dorothy me estas utilizando para vengarte de tu prima? - pregunto sonriendo. Dorothy sonrió en respuesta y coloco ambas manos sobre los hombros de Klementz.
-- Digamos que es algo mutuo. Tú me utilizas a mí para obtener información sobre los jugadores de Oz y Colmillo Blanco y yo te utilizo a ti para que pongas en su lugar a mi prima. No crees que es algo justo?
-- Muy justo - dijo Klementz inclinándose un poco para poder besar a Dorothy en los labios.
Dorothy se movió un poco sobre el escritorio haciendo que varias cosas que estaban sobre él cayeran. Ninguno de los dos les dio importancia hasta que un sonido se escucho.
"-- En verdad tu prima es capaz de todo - se escucho la voz de Klementz.
-- Te lo dije - se escucho la voz de Dorothy.
-- Más vale no tenerla de enemiga, se nota que es alguien peligrosa".
Klementz se agacho a la carrera y apago la grabadora en forma de pluma mientras Dorothy se reía.
-- No lo iba a usar!! - dijo Klementz a toda prisa tratando de justificar la grabación de la conversación que había tenido con ella el día anterior - solo, solo.
-- No importa, no me molesta que la hayas grabado. Puedes usar toda esa información como gustes. Pero a cambio quiero pedirte un favor? - Klementz enarco una ceja.
-- Otro favor?
-- No seas malo, te he dado mucho material, hasta podrías escribir un libro - Klementz comenzó a reír.
-- Si, tienes razón. Que necesitas? - dijo sonriendo. Dorothy tomo la grabadora en forma de pluma de la mano de Klementz y se la mostró.
-- Quiero que me la prestes.
-- Y para que la quieres? Vas a grabar la confesión de tu prima? - dijo Klementz sin pensar.
-- Exactamente mi querido Klementz, exactamente eso es lo que pienso hacer. - Klementz comenzó a reí. Tomo la pluma y la abrió para retirar el micro casete de ella y poner uno nuevo. Para volvérsela a tender.
-- Toda tuya. - dijo sonriendo. Dorothy sonrió en respuesta.
-- Muchas gracias!
-- Bueno, ahora que ya se terminaron de imprimir las fotos, acompáñame al campo de entrenamiento de Oz - dijo mientras sacaba el libro que había guardado en el escritorio y Dorothy metía las fotos impresas en una pequeña caja.
-- A que vamos al campo de Oz?, en estos momentos no ha de haber nadie - comento Dorothy siguiendo a Klementz.
-- Justamente estoy contando con eso. Con que no haya nadie.
Y ambos salieron del edifico para seguir caminando hasta el campo de entrenamiento de los jugadores de football americano de Oz.
Por que tenía que haber sido él quien averiguara que le había pasado al trenzado? Por que tenía ahora que ir y comunicarles a Barton y a Hilde el motivo del llanto de Maxwell?. Y sobre todo. por que tenía que haber golpeado al cero y no a la maldita rubia que estaba con él?
Después de todo, los dos le habían hecho daño y los dos se merecían un buen golpe de su parte.
Estaba furioso!
No le gustaba que a uno de sus amigos le hicieran daño. Y menos cuando ese amigo era hermano de su novia. Pero también el trenzado tenía mucha de la culpa.
Como diablos se había ido a fijar en el odioso cero de oz!!?!!
Si algún día volvía a toparse con él, esta vez no solo le rompería la cara de un puñetazo, lo mataría él mismo.
Había llegado sin darse cuenta hasta la casa del trenzado. Había estado tan enojado que ni al bus se había subido y se había ido caminando. No estaba tan lejos el edificio de la casa de sus amigos después de todo.
Respiro un par de veces para tratar de calmarse y poderles decir todo sin volverse a enojar y sin tocar a la puerta entro.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa al ver en el sillón a "su novia" muy abrazada del capitán de su equipo.
Trowa levanto la vista de Hilde cuando escucho como la puerta se abrió y pudo ver a Wufei parado en el umbral viéndolo fijamente. Al parecer estaba enojado, por que respiraba de forma acelerada y el color rojo cubría por completo su rostro.
Wufei cerro los ojos por un momento y camino hasta el sillón donde aun permanecía Hilde abrazando a Trowa sollozando. Parecía que ella no se había dado cuanta que él ya había llegado.
Wufei se sentó a un lado de Hilde y dirigió la vista a Trowa. Pero Trowa no entendía esa mirada del chino. Estaba enojado por que estaba abrazando a Hilde?
Trowa vio como Wufei levantaba los brazos para colocarlos sobre los suyos y obligarlo a soltar a la morena.
-- Wuf. - alcanzó a decir Hilde antes de sentir como era empujada al pecho del chino.
-- Solo a mi puedes abrazarme - le dijo Wufei a Hilde viendo con enojo a Trowa.
-- Oye! Solo la estaba consolando - se justifico el de los ojos verdes.
-- Pues solo yo consuelo a mi novia.
-- Novia? Desde cuando que no me habían dicho?
-- Desde esta mañana - contesto Wufei mientras Hilde lo empujaba sin resultados.
-- Suéltame que me estas ahogando!
-- Claro, pero que no te vuelva a ver abrazando a nadie! - sentencio Wufei con enojo.
-- Que celoso me saliste! - dijo Hilde sonriendo - además no tienes por que ponerte celoso con Trowa, él es como mi hermano - dijo Hilde viendo fijamente a Wufei.
-- Y también debes recordar Wufei que yo estoy saliendo con alguien - dijo Trowa cruzando los brazos sin verlo.
-- En verdad Trowa? - dijo Hilde volteando a verlo con felicidad - felicidades!
-- Lo felicitas solo por que no te ha dicho con quien esta saliendo - dijo Wufei en tono molesto.
-- Ah si? Pues con quien estas saliendo Trowa? - pregunto Hilde con curiosidad.
-- Con Quatre Raberba Winner - respondió Trowa sin cambiar su posición.
-- He? - dijo Hilde con sorpresa.
-- Es el pateador de Oz - explico Wufei - esta saliendo con otro hombre - Hilde sonrió de forma abierta haciendo que Trowa volteara a verla sorprendido y Wufei también.
-- Felicidades Trowa!! - dijo sonriendo - yo creí que tu y Duo terminarían juntos, pero creo que me equivoque!!
-- Tu también? - dijo Trowa sin poder creer lo que decía Hilde.
-- Catherine y yo pensábamos que ustedes formarían una linda pareja - dijo Hilde sonriendo.
-- Ya decía yo que Catherine no pudo haber pensado eso sola - dijo Trowa regresando a su antigua posición.
-- Y bien Wufei, averiguaste algo? - Dijo Hilde regresando su vista a su novio, Wufei asintió y sin dejar de abrazar a Hilde comenzó a hablar.
-- No esta muerto pero debería - dijo Wufei tratando de sonar tranquilo.
-- No me asustes Wufei - dijo Hilde con algo de temor - esta muy mal? Le paso algo?
-- No, no!! Debería estar muerto por que yo pensaba matarlo!
-- De que hablas Wufei? - pregunto Trowa sin entender volteando a verlo.
-- Cuando llegue a su departamento él mismo me abrió. No tenía absolutamente nada, bueno, solo un dolor de cabeza. Y mientras me disponía a darle un remedio, llego la rubia jefa de porristas de oz diciendo que habían tenido relaciones.
-- Que!! - dijo Hilde sorprendida - pero que Heero y Duo no iban a vivir juntos? No iba a ser como pareja? No entiendo nada!! - dijo Hilde contrariada.
-- Mira, la rubia desabrida esa, dijo que Maxwell los había visto. Por que al parecer el cero se negaba a reconocer que hubiera habido algo entre ellos. Lo que yo creo es que no quería que yo me enterara, así podía tenerlos a los dos. Por que ella no sabía que yo estaba allí.
-- Que desgraciado! - dijo Hilde comenzando a molestarse.
-- Al final entendí todo. Ese maldito cero solo se aprovecho del trenzado ingenuo. Yo creo que iba a terminar pidiéndole que perdiera el último partido, así Oz ganaría el campeonato. Mientras se veía con la desabrida jefa de porristas de su equipo.
-- Me cuesta creerlo - dijo Trowa - yo conozco más a Heero que tu. Y no puedo creer que le hiciera eso a Duo. El esta verdaderamente interesado en él.
-- Entonces que fue eso que dijo la rubia en el departamento del cero? Ninguna mujer va y le dice a un hombre "me acosté contigo" sin que haya pasado en realidad. Además, el cero no lo negó cuando lo golpee. Eso quiere decir que es cierto.
-- Le pegaste a Heero? - dijo Hilde viéndolo fijamente.
-- No me iba a quedar con este coraje. Claro que lo golpee! Y si lo vuelvo a ver lo mato.
-- Pobre Duo. El esta muy enamorado de Heero y venir a enterarse de esa forma que ya estaba con alguien - dijo Hilde de forma triste - pensé que por fin habría pasado lo de Solo y volvía a encontrar el amor en Heero.
-- Quien es Solo? - pregunto Wufei sin entender ese comentario.
-- Solo fue el primer novio de Duo. Pero él murió hace casi tres años - dijo Trowa de forma sería.
-- Hu! - dijo Wufei guardando silencio - y como esta Maxwell?
-- Esta con su padre en su recamara. Desde hace rato que no lo escuchamos llorar. Quizá el papá de Hilde ha logrado calmarlo un poco - volvió a comentar Trowa.
-- Estoy segura que si - dijo Hilde abrazando a Wufei y recargando su cabeza en su pecho.
La puerta de la recamara de Duo se abrió en esos momentos y el señor Schbeiker camino hasta donde estaban los tres chicos sentados. Hilde se incorporo de inmediato de forma nerviosa, pero no le dio tiempo a Wufei de soltarla de su abrazo. La mirada del hombre se detuvo en los brazos de Wufei que seguían abrazando el cuerpo de su hija.
Wufei vio la mirada del hombre y sintió que el color subía hasta su rostro y de forma apresurada retiro sus brazos de Hilde.
-- No lo hagas muchacho - dijo el hombre sonriendo a Wufei - que no te de pena abrazar a mi niña. Veo que las cosas se arreglaron entre ustedes - dijo tomando asiento en el sillón delante de ellos. Tanto Wufei como Hilde se sonrojaron por las palabras del hombre.
-- Si, señor - dijo nervioso Wufei - las cosas se arreglaron para bien.
-- Por lo menos una cosa esta bien. Nunca había visto a Duo como hoy.
-- Como esta? - pregunto Trowa.
-- A horita lo deje dormido. Pero ha llorado, me atrevo a decir, más que cuando murió su madre.
-- Te dijo por que papá? - pregunto Hilde curiosa.
-- Solo me dijo que tenía razón. Y que no quiere volver a verlo en su vida. No me dijo nada más, me limite a abrazarlo hasta que se quedo dormido de tanto llorar. Esta sufriendo por ese chico, lo se, por eso que me dijo de que no quiere volver a verlo. Y yo tampoco quiero verlo por aquí. Si viene, niéguenselo. Duo no quiere verlo. Se le pasara, es fuerte y sobrevivirá.
-- Pero si Duo recapacita y quiere verlo señor Schbeiker? - pregunto Trowa - quizá solo fue un malentendido.
-- Duo dijo que no quiere volver a verlo en su vida!. Y eso es algo que si puedo cumplirle.
El hombre les dirigió una última mirada y después se levanto del sillón para entrar a su recamara. Si en sus manos estaba poder darle un poco de alivio a ese dolor, le ayudaría. Ya era mucho el daño que el mismo le había causado a su niño en el pasado. No estaba dispuesto a que ese estudiante lo hiciera sufrir más.
Hacer el amor con Relena Piscraf?
No, eso era una tontería, por más que trataba de recordar lo que había pasado horas antes en su cabeza no había imágenes. Lo último que recordaba y no del todo claro era a Relena con su playera en las manos. Pero por que ella tenía su playera en las manos?
Estaba sentado en el sillón de la sala y el dolor de cabeza no había menguado ni un ápice, y ahora le acompañaba el dolor en su mandíbula al haber sido golpeado por el chino. Pero lo que más le dolía era el pecho. por que le dolía el pecho de esa forma? Era un dolor que nunca había sentido. Un dolor punzante que no quería irse.
-- Heero déjame atender ese golpe. Con un poco de hielo no se te hinchara - la voz de Relena la escuchaba lejos. No tenía tiempo para eso en estos momentos.
Ella había salido de la cocina con un trapo que envolvía los hielos y se estaba sentando en el sillón a un lado suyo. Pero solo quería que se fuera. Desvió el rostro cuando vio que ella estaba a punto de tocarlo con el trapo.
-- No. Solo márchate - dijo de forma fría.
Relena vio con asombro que Heero seguía tratándola de la misma forma fría. Por que si le había dicho que se habían acostado, su mirada hacía ella no había cambiado? Esperaba ver algo de calidez en esos ojos azules. Quizá algo de deseo, algo que le indicara que había algún tipo de sentimiento por ella en él. Pero no lograba verlo. los ojos de Heero seguían manteniendo la frialdad de siempre y los breves segundos en que la habían visto, le servían para decirle que Heero la ignoraba ahora más que antes.
-- Pero Heero. - intento protestar a su orden de marcharse.
-- Relena, solo quiero estar solo - dijo Heero sin verla.
Quizá estando solo podía pensar bien las cosas y las imágenes de las horas pasadas acudirían a su memoria. Quizá estando solo pudiera analizar de forma detenida lo que había pasado. Quizá estando solo pudiera averiguar que era ese dolor en el pecho que le taladraba el corazón.
No estaba dispuesta a perderlo. No cuando por fin Duo Maxwell se había alejado. Haría hasta lo imposible por conseguirlo. Si ahora no había podido llevarlo a la cama, ya lo haría mañana. Pero no desistiría hasta que Heero fuera solo de ella y de nadie más.
-- Pero Heero, después de lo que paso somos novios, verdad? - dijo Relena de forma suave, viendo como Heero parecía perdido en sus pensamientos - Verdad que si Heero? - volvió a preguntar al no obtener respuesta de su parte.
Se paro del sillón y tomo su bolso para dirigirse a la puerta. La abrió y se dispuso a salir. Pero antes de hacerlo se giro para ver a Heero que aun seguía sentado en el sillón. Algo llamó su atención. Detrás de Heero estaba una mochila negra. la mochila de Duo!, la que tantas veces le había visto cargar. De alguna forma debía deshacerse de ella. Si esa mochila permanecía en el departamento de Heero, tarde o temprano él volvería por ella.
Pero lo primero era lo primero. Heero no le había respondido a su pregunta y "el que calla otorga". Sonrió con malicia.
-- Como no me contestaste, asumo que es un si - dijo ella cerrando la puerta tras de si.
-- Un si a que? - dijo Heero despertando de sus pensamientos. Pero Relena ya había salido del departamento.
Le dolía la cabeza, lo primero era calmar ese dolor. Entro a la cocina y vio una pequeña botella de coñac. Que hacía una botella de coñac en su cocina si el no bebía? El dolor de cabeza taladro de nuevo. Ni siquiera podía pensar de forma coherente. Pero tuvo suerte, al parecer el chino había dejado más de esas pastillas efervescentes. Quizá eso le ayudara a que el dolor desapareciera y ya después pensaría con claridad.
Donde estaba?
Todo estaba a oscuras y no podía distinguir nada. Pestañeo pesadamente hasta que logro ajustar su vista a la oscuridad. Estaba solo, estaba frío, estaba profundamente dolido.
Seguía boca abajo en su cama, abrazando su almohada que aun permanecía húmeda a causa de su llanto. Tenía la vana esperanza que al despertar todo hubiera sido un mal sueño. Una de esas pesadillas en la que todo parece real y por más que intentas despertar no puedes.
Es que aun estaba soñando? Por eso le dolía tanto el pecho?
Pero no, no era un sueño. Todo era real. tan dolorosamente real. Heero lo había traicionado con Relena Piscraf.
Al final ella había ganado. no importaba como, simplemente había ganado.
Se dio la vuelta en la cama quedando boca arriba. Faltaba tan poco para que saliera el sol.
Se había acostado con la ropa puesta y su padre lo había sostenido entre sus piernas hasta que se había quedado dormido. No le dijo nada. Un "Te lo dije" hubiera quedado perfecto. Pero no le dijo nada. Solo lo había abrazado consolándolo, acariciando sus cabellos con sus dedos.
En un rato más Hilde llegaría hasta su puerta y le levantaría para ir a la escuela. Pero no podía ni levantarse de la cama. Como podía seguir yendo a la escuela después de lo que había pasado?.
Y si lo veía?
No, no quería verlo. No quería verlo jamás en su vida!! Que se quedara con ella y ojalá fueran felices. que tuvieran toda la felicidad que a él le faltaba.
Como quería odiarlo!
Como quería hacerlo!
Pero no podía.
Seguía sentado en su cama sin poder dormir. Se había tomado las pastillas que el chino había dejado en su cocina y estas habían detenido el dolor de cabeza. Pero por más que intentaba recordar que era lo que había pasado con Relena no lo lograba recordarlo.
Repetía una y otra vez todo desde que Duo se había ido a preparar sus cosas para mudarse con él. Cuanta ilusión había visto en esos ojos violetas que le habían cautivado desde la primera vez que lo vio. Cuanta alegría en esa broma "No me engañes mientras no estoy". Pero que era lo que había visto el trenzado? Con que cara podía ir a buscarlo si no recordaba nada? Como decirle "No es cierto que me acosté con Relena", si ni siquiera lograba recordarlo.
Tantas horas repasando paso a paso sin lograr atar los cabos que faltaban. Había un enorme hueco de más de dos horas en su cabeza. Un hueco que no lograba llenar con nada.
Cuanto tiempo había dormido? Dos horas?, Tres horas? Mas?...
Por que había dormido?, Realmente había hecho el amor con Relena?, Si no lo había hecho, habría sido Relena capaz de mentirle?
Regresaron a su memoria las palabras que el trenzado le dijera el sábado después de la subasta.
"-- Por que Relena tiene problemas contigo? - le había cuestionado al trenzado.
Duo le había observando a través del vidrio ahumado que ponía en su lugar.
-- Por ti - había contestado viendo su reflejo por el vidrio - ella esta enamorada de ti - había continuado de forma triste - cree que yo soy una amenaza. Por eso me ha pedido que me aleje. Pero que amenaza puedo ser yo si tú no eres gay? - había dicho volteando para verlo, pero él solo se había encogido de hombros sin decir nada. "
Era tanta la obsesión de Relena con él que podía haberle mentido? No había rastros de semen en la colcha de cama o en las sabanas. Por más que Relena hubiese limpiado debería haber algo en la colcha y no había nada.
Pero no estaba seguro.
Estiro la mano hasta tocar la colcha del lado en el que había dormido el trenzado. Cuanto extrañaba su calida piel cera de la suya. Solo dos veces habían dormido juntos y su piel ya extrañaba la suavidad de la del trenzado. Extrañaba sus besos y sus caricias.
Cuanto le amaba. si tan solo se lo hubiera dicho antes.
Pero si le amaba, como es que había terminado mezclado en todo ese enredo? Estaba seguro que aun que lo hubieran drogado no hubiera hecho el amor con Relena.
Drogado?...
Era eso? Relena habría echado algo en el café?
Se levanto de golpe de la cama, parecía que por fin comenzaba a pensar de forma coherente. Camino hasta la cocina y tomo las dos tazas que habían estado sobre la mesita de centro en la sala.
Una de ellas tenía un sedimento extraño. El café al secarse deja manchas oscuras en el fondo de la taza. Pero una de ellas mostraba manchas blanquecinas. Que era lo que Relena le había dado?
En unas horas salía el sol. Las ideas comenzaban a ordenarse en su cerebro. En cuanto fuera hora, iría a buscar a Duo a la escuela y le explicaría todo lo que había pasado. Estaba seguro que Duo entendería y quizá entre los dos podrían tratar de llenar esos huecos en su memoria. No confiaba en Relena para tratar de llenarlos.
En unas horas vería a Duo y confiaba en que todo quedaría aclarado y procuraría que esa misma noche el trenzado se mudara con él como había sido el deseo de ambos.
Había ido a buscarlo a su escuela saliéndose de sus clases unos minutos antes. Pero no lo había encontrado. Era extraño que el trenzado faltara a las clases que mas le gustaban. Donde se habría metido?
Camino hasta el campo de colmillo blanco con la esperanza de encontrarlo. Iba a llegar tarde a su propio entrenamiento, pero no le importaba recibir los regaños de Traize si podía verlo.
Pudo ver a Trowa y a Wufei entrenando, pero de Duo no había señales. Los jugadores golpeaban las enormes estructuras, pero no distinguía a Duo entre ellos. El coach Zech silbaba dando la pauta. Pero no eran todos los jugadores, aun faltaban unos cuantos.
Vio pasar a cuatro jugadores por un lado suyo. Pero ninguno de ellos era el trenzado. Pero al escuchar la conversación que ellos sostenían se entero donde estaba Duo.
-- No, Duo no vino a clases ni vendrá a los entrenamientos. - dijo uno de los jugadores - Trowa comento que su papá tuvo un infarto y se había quedado cuidándolo.
-- Pero va a jugar en la final? - pregunto otro.
-- Trowa no dijo nada de eso. Yo espero que si, por que si no juega, Oz se puede ir considerando el capeón.
Entonces Duo estaba en su casa? Todo el tiempo había pensado que se había quedado en casa de Trowa. Aun que el chino había dicho que Duo estaba en su casa, pensó que lo había mal interpretado. O es que acaso el padre de nuevo lo había golpeado?... no, eso no era posible, con el estado de salud que tenía, el esfuerzo de los golpes lo pondría mal.
Tenía que ir a ver a Duo. no le importaba el entrenamiento, iría ahora mismo a verlo.
El rechinido de las bisagras de la puerta se escucho por toda la silenciosa casa. No parecía haber nadie en ella, pero los pasos apresurados de una persona le avisaban que había gente dentro.
-- Papá donde te habías metido? Me dejaste preocupado cuando no te vi en tu recamara - dijo en forma de regaño al hombre que caminaba hasta la cocina donde estaba ahora parado su hijo.
-- Lo siento Duo, pero salí a caminar un rato. No quise despertarte, estabas profundamente dormido.
-- Pero si apenas ayer saliste del hospital!, como es posible que te salieras sin compañía? Debiste haberme despertado para ir yo contigo.
El hombre sonrió de forma amorosa a Duo que le veía con el seño fruncido y solo palmoteo su hombro haciéndolo callar con ese gesto.
-- Ya estoy aquí, no me paso nada y tengo hambre. Veo que hiciste la comida por que huele delicioso - dijo el hombre sentándose a la mesa. Duo solo suspiro en derrota, era imposible discutir con su padre.
-- Esta bien papá, voy a servirte, espero que Hilde llegue en cualquier momento para sentarnos todos a la mesa.
El hombre dejo vagar su vista por el cuerpo de Duo. Estaba de espaldas a él y así, con su larga trenza descansado sobre su espalda, se parecía cada vez más a su madre, a Heleen. Cuan parecidos eran los dos. Tan alegres y trasparentes, que era fácil saber cuando una pena cubría su alma.
Por que por más intentos que Duo hacía por ocultar su tristeza, esta se notaba.
-- Ya llegué!! - se escucho el grito de una voz femenina.
-- Hilde estamos en la cocina, ven a comer - dijo Duo alzando la voz mientras servía un plato para su padre.
La morena llego corriendo hasta la cocina para dar un beso en la mejilla al hombre mayor que sonrió de forma animosa.
-- Papá que bueno que te paraste de la cama.
-- No solo se paró, se fue a caminar - dijo Duo en tono molesto haciendo que el hombre clavar su vista en él - papá solo a Hilde la haces caso. Así que debe saber que te saliste a caminar sin compañía.
-- Papá!, Duo tiene razón, debes cuidarte. Queremos que vivas muchos años. - dijo Hilde sentándose a la mesa y tomando uno de los platos que Duo servía.
-- Ya basta niños, el medico me ordeno que hiciera ejercicio y eso mismo hice, solo un poco de ejercicio. - dijo el hombre comenzando a comer lo que Duo había preparado - delicioso Duo, como todo lo que haces - dijo el hombre. Duo sonrió sentándose a la mesa.
"Delicioso Duo."
Miro con melancolía su plato recordando como Heero le había dicho lo mismo al probar sus platillos. Cada sábado cocinaba para él. La mayor de sus recompensas era escuchar esas simples dos palabras salidas de labios del capitán de oz: "Delicioso Duo".
-- Duo come o se te va a enfriar - dijo Hilde regresándolo de sus recuerdos.
-- Si - dijo Duo comenzando a comer.
No tenía apetito, pero comía por que no quería que su familia se preocupara por él. Trataba de mostrar su acostumbrada sonrisa y demostrarles a todos que no pasaba nada. Pero en la soledad de su habitación, daba rienda suelta a todos esos sentimientos de rechazo, traición y abandono que le inundaban
-- Papá, me das tus incapacidades y mañana iré a dejarlas a tu trabajo. No queremos que lo vayas a perder verdad Hilde? - dijo Duo para evitar el tenso silenció que se había formado.
El hombre al escuchar lo que dijo Duo levanto la cabeza asustado y comenzó a toser. Duo se sorprendió por eso, pero fue Hilde mas rápida y le alcanzo un vaso de agua para que se pasara el bocado.
-- Ya. ya se los di a Hilde Duo, no te preocupes. Ella fue a dejarlas, verdad cariño? - dijo el hombre volteando a ver a Hilde. Hilde lo vio con ojos sorprendido sin entender nada de lo que decía su padre.
-- S. si, fui hoy Duo - dijo Hilde sin comprender la mentira que su padre le dijo a su hermano, ya que no le había dado nada.
-- Bueno, esta bien papá - dijo Duo no del todo seguro de que hubiese sido verdad - si quieres mas tarde puedo llevarte algo de merienda a tu habitación.
-- Gracias hijo - dijo el hombre levantándose de la mesa - gracias por la comida Duo.
-- De nada papá.
-- Duo sobro comida? - pregunto Hilde levantándose a la carrera para ver en las ollas.
-- Claro que sobro!, no me digas que aun tienes hambre - dijo Duo viendo a Hilde que veía las ollas.
-- No, es que viene mi novio a comer y se me había olvidado decirte.
-- Tu novio? - pregunto Duo intrigado.
-- Wufei
-- Y desde cuando es tu novio? - pregunto Duo sonriendo.
-- Desde ayer.
-- Felicidades hermana! - dijo Duo abrazándola fuertemente. Hilde correspondió al abrazo, pero sintió como el rostro de Duo se ocultaba entre su cuello. No, Duo no estaba tan feliz como aparentaba. Pudo sentir como una gota de agua fría calló hasta su cuello. Y como Duo la abrazaba aun más fuerte. Estaba siendo duro por su padre, estaba segura de ello. Pero ella lo conocía mejor que nadie y sabía cuanto estaba sufriendo.
Solo lo abrazo en respuesta, sin decirle nada solo acarició sus castaños cabellos para tratar de consolar esa pena que inundaba su corazón. No había sollozos, no había sonidos. Solo las mudas gotas de agua que caían hasta su cuello.
El timbre en la puerta lo hizo soltarla. Hilde lo miro al rostro, pero Duo sonreía, sonreía con la más luminosa de sus sonrisas.
-- Debe ser Wu Hilde - dijo sonriendo - voy a estar en mi habitación, no los molestare.
-- Pero no molestas Duo - dijo Hilde dirigiéndose a la puerta.
-- Pero no quiero hacer mal tercio - dijo abriendo la puerta de su cuarto y cerrando detrás de si.
Se recargo en la puerta al cerrarla. Hilde estaba con su amigo y se sentía feliz por ella. Por que después de todo, Wufei era un gran chico y nunca la traicionaría y confiaba en que no la haría sufrir.
-- Llegas tarde Wu.
Hilde se detuvo de golpe al reconocer a la persona que tenía frente a si. Su sonrisa se borro y el coraje comenzó a inundar su rostro. Pero que se creía? Como se atrevía a presentarse en su casa?
-- Que quieres aquí? - dijo molesta.
-- Quiero hablar con Duo - contesto de forma clamada. Por que si la chica antes había sido amable con él, ahora se comportaba distinto?
-- No tienes nada que hablar con él. Lárgate! - dijo Hilde cada vez más molesta.
-- Necesito hablar con él - insistió de nuevo.
-- El no quiere hablar contigo. No vamos a permitir que le hagas mas daño del que ya le has hecho. Jamás creí que te portaras así con él, eres un maldito desgraciado Heero Yuy! - dijo Hilde roja por la furia.
-- Espera Hilde, no se que te haya dicho Duo.
-- El no ha dicho nada. Esto lo supimos por tu novia. - Heero se sorprendió y Hilde pudo notarlo - ah, creías que no nos íbamos a enterar que tenías novia? Pues que equivocado estabas. No te iba a durar mucho el teatrito.
-- Yo no tengo ninguna novia y no es contigo con quien he venido a hablar. Quiero hablar con Duo, se que esta aquí.
-- Si esta aquí - la voz gruesa de un hombre interrumpió lo que Heero estaba diciendo - y aquí se quedara. No permitiré que le sigas haciendo daño a mi niño.
-- Papá! - dijo Hilde con sorpresa.
-- Señor Sechbeiker, con todo respeto, usted le ha hecho más daño.
-- Y eso te da derecho a hacérselo tu? Quizá yo le hice daño, pero ya hemos aclarado ese punto mi hijo y yo. El sabe cuales fueron mis motivos y lo ha entendido.
-- Pues eso es algo que yo no entiendo. Yo jamás le haría daño.
-- Por favor Heero - dijo Hilde enojada - no digas que jamás le harías daño. Ya se lo has hecho. Te acostaste con esa niña en las narices de Duo.
Hilde cubrió su boca al decir esas palabras mientras Heero solo la observo. El aire frío comenzó a correr con más fuerza llevándose las hojas de los árboles del suelo.
-- Vete de mi casa y no te vuelvas a presentar - dijo el hombre mayor empujando con un brazo a Hilde dentro de la casa y cerrando la puerta en frente de Heero.
-- MALDICION DUO - grito Heero pateando el suelo mientras se daba la vuelta para salir de la propiedad del señor Schbeiker.
Todo lo acusaba y lo peor del caso es que no tenía pruebas de lo contrario. Como convencer a Duo de que él no había hecho nada, si ni siquiera podía convencerse a si mismo?.
Duo estaba en su habitación sentado en el suelo con la espalda recargada en la pared. Había escuchado casi toda la conversación. La voz de Hilde se había ido elevando poco a poco hasta que también había podido escuchar la voz de Heero.
Por que?
Por que Heero quería hablar con él? Para decirle que? Que se había equivocado? Eso no era necesario aclararlo. Ya lo sabía, dolorosamente lo sabía.
La tarde había caído demasiado rápido y el mejor de sus jugadores no se había presentado al entrenamiento. Lo peor del caso es que ni siquiera había avisado que iba a faltar. Atravesaba a toda velocidad cada uno de los pasillos hasta llegar a su oficina. El partido del campeonato estaba a menos de cuatro días y ninguno de sus jugadores se iban a dar el lujo de faltar, tenía que asegurarse de ello. Estaba decidido a ganar a como diera lugar. Confiaba en que el tacler y el mariscal de campo de Colmillo Blanco aceptaran la oferta de la beca y no jugaran en la final. Era una lastima que la facultad de medicina fuera mejor que la de ellos, eso había evitado que el capitán de Colmillo Blanco se tentara con la oferta. Pero bueno, aun tenía dos esperanzas.
Entro a su oficina y levanto el teléfono al ver que había una señal de mensaje en él. Eran tres mensajes y se dispuso a escucharlos.
El primero era de Lady One. Le avisaba que los papeles para la inscripción de los jugadores de ingeniería y literatura estaban listos. Solo faltaba que los dos estudiantes los firmaran y el próximo semestre podían comenzarlo en Oz.
El segundo mensaje era del tío de Heero. Eso si era una sorpresa, nunca supo que Heero tuviera parientes. Pero este le avisaba que Heero no asistiría al entrenamiento por estar en una "reunión familiar". Vaya asunto, Heero y familia no era dos palabras que se vieran juntas frecuentemente.
Y el tercero era un nuevo mensaje de Zech. A penas escucho su voz y corto el mensaje sin escucharlo borrándolo de inmediato.
Zech Merquise. solo al pensar en ese nombre su corazón latía de furia. No podía describir de otra forma esa alocada forma de latir. Era por furia, por el enojo. Por que cada vez que lo veía en compañía de ella, no podía evitar el repetir la escena de ellos dos totalmente desnudos y en la cama.
Cuantas veces Zech hacía lo mismo? Ya no recordaba. Desde que había entrado como entrenador de Oz, Zech le llamaba dejando recados en su contestadora. Solo había escuchado unos cuantos. Todos decían los mismo "Perdóname Traize, fue una noche de copas". Pero su orgullo era demasiado y no podía perdonarlo. No cuando había estado con ella y habían estado a punto de casarse. Eso no había sido solo una noche de copas.
Apretó los puños y se levanto de su escritorio. Pero algo llamó su atención sobre el mismo. Un libro grueso de color oscuro que no había visto cuando llego.
Lo tomo entre sus manos y leyó el titulo "Juego por un Beso", escrito por Odin Low. Odin Low? Ese nombre le sonaba mucho. Se sentó en el escritorio y le dio vuelta al libro. Generalmente en la parte trasera viene una foto y biografía del autor, así como una reseña del libro.
Al ver la foto lo reconoció. Estaba más grande, pero era él. Era el pateador del equipo de Colmillo Blanco, cuando él y Zech estudiaban. Además era el mejor amigo de Zech en ese tiempo. Se había convertido en escritor y la novela que ahora sostenía entre sus manos era su primer libro. Había sido escrito originalmente en portugués, ya que Odin vivía en Brasil desde hacía casi diez años y debido a su éxito había sido traducido a varios idiomas más.
Pero que idiota había dejado esa novela en su oficina? A él no le importaban las novelas románticas de corte homosexual. Que bueno que Odin hubiera tenido esa clase de éxito, pero ellos nunca fueron amigos, así que no tenía interés en saber como escribía.
Tomo la novela y la guardo en el escritorio. Si alguien llegaba preguntando por ella, por lo menos sabría que estaba bien guardada.
Salió de su oficina para ver al resto de los entrenadores, había que definir las jugadas y las estrategias. Los chicos de su equipo debía preparase, el viernes era la final y esta vez no iban a perder contra Zech.
Relena estaba molesta, el día anterior había ido a buscar a Heero y no lo había encontrado en la facultad de ciencias. Dorothy le había dicho que se había salido temprano de clases. Y ella que pensaba llegar al entrenamiento de porristas del brazo del capitán de OZ y presumir que por fin Heero era su novio.
Lo había ido a buscar a su departamento y de nuevo no lo había encontrado. Pero de algo había servido la espera. Actuando de la forma más sincera posible le dijo al portero que Duo había olvidado su mochila en el departamento de Heero y que necesitaba su tarea y que ella muy amablemente se había ofrecido a llevársela.
El portero le había creído y había entrado al departamento por la mochila del trenzado y se la había dado sin sospechar a Relena.
Ahora la tenía en su poder e iba dispuesta a usarla solo para reforzar lo que ya había hecho: Alejarlos.
Pero lo que la tenía molesta no era el no haber podido encontrar a Heero. Lo que la tenía molesta era lo que su hermano le había propuesto.
En cuanto llego a su casa, Zech la había mandado llamar a la biblioteca de forma sería y le había propuesto que se fuera a estudiar a Paris su carrera de Relaciones Exteriores. Ella le había reclamado por quererle quitar su herencia. Pero en algo había tenido razón su hermano. Ella no iba a heredar cuando cumpliera los 18. Ella heredaría hasta que cumpliera los 25. Las malditas disposiciones de su padre la obligaban a depender de su hermano hasta esa edad. Pero si le había dejado muy en claro, que no se iría del país por que era novia de Heero.
Zech se había sorprendido, claro, después que el sábado le había dicho que Duo se quedaría con él, era lógico que se sorprendiera de saberlo con ella. Pero le había aclarado que Heero le había dicho que lo de Duo había sido un error.
Sin embargo Zech amenazo con mandarla a la fuerza a estudiar fuera del país si se enteraba que ella había tenido algo que ver en su separación. Pero que lo pensara, era mejor para su carrera hacerla fuera que dentro del país.
Y eso la tenía muy molesta.
De todas formas no había forma de que su hermano se enterara que ella había tenido todo que ver con la separación de Duo y Heero.
Había ido con Dorothy a hacer el cambio de propietario de su auto. Lo había prometido y lo había cumplido. Ahora traía su antiguo auto deportivo. Pero solo sería por algunos meses, muy pronto Heero podría comprarse un auto con lo que ganara en su compañía y ella viajaría con él. En cuanto lo viera le diría que comenzaría a trabajar el lunes. Estaba segura que se sentiría feliz.
Iba llegando a la casa del trenzado. Había averiguado que no había ido a clases por que su padre había sufrido un infarto. Pero si su padre había sufrido un infarto, por que lo veía salir de su casa muy bien arreglado y con portafolios en mano?
Bajo del auto con la mochila en la mano y se dirigió a la casa. La desaprobaba totalmente. Su casa era mucho mejor que esa. Era muy grande, tenía muchos cuartos y bellos jardines.
Se paro frente a la puerta y timbro. Sabía que a esa hora Heero estaba en clases, la hermana del trenzado también estaba en clase. Le preocupaba el papá del trenzado, pero lo acababa de ver salir de casa. Solo quedaba Duo Maxwell. A menos que no estuviera en ella.
Pero no era así.
Duo abrió la puerta aun en pijama, había pasado una pésima noche. No había podido dormir y cuando por fin había conciliado el sueño comenzó a escuchar el timbre. Se levanto a la carrera buscando a su padre y de nuevo no lo vio. A donde se había ido ahora? Abrió la puerta asustado pensando que era alguien que llegaba a avisarle que le había pasado algo a su papá, pero no. Se encontró con la figura sonriente de la persona a la que menos quería ver.
-- Buenos días Duo Maxwell - dijo Relena sonriendo al ver la cara de sorpresa que Duo había puesto.
-- Que haces en mi casa? - pregunto Duo ignorando su saludo.
-- No me invitas a pasar? Me vas a dejar aquí afuera con el frío? - dijo Relena sonriendo.
-- Debes estar acostumbrada, al fin y al cabo toda tu eres hielo - dijo Duo con sarcasmo haciendo que Relena comenzara a enfadarse.
-- Esta bien, no me invites, ni quien quisiera entrar a esa pocilga.
-- Si tanto te molesta mi casa por que no te vas a tu mansión? - dijo Duo sin ánimos.
-- Solo vine a traerte un recado de Heero y después me voy no a mi mansión - dijo sonriendo - me voy al departamento de mi novio. Tu lo conoces. es Heero.
Duo cerró los ojos con dolor al escuchar esas palabras de los labios de Relena, pero los abrió intentando ocultar ese dolor ante ella.
-- No quiero saber nada de él. Así que ahórrate tus mensajes - dijo Duo intentando cerrar la puerta, pero Relena volvió a hablar.
-- Heero me pidió que te trajera tu mochila y que le regreses su chaqueta y la llave de su departamento.
Duo volvió a sentir el dolor en su pecho. Era eso lo que quería decirle? Por eso Heero había ido a buscarlo el día anterior? Que cruel estaba siendo Heero al mandarla a ella.
Se dio la vuelta desapareciendo por unos segundos para después volver a aparecer en el umbral de la puerta con la chaqueta de Heero. Abrió la mosquitera y se la entrego a Relena. Relena le entrego su mochila y Duo la tomo sin decirle nada.
-- La llave - recordó Relena a Duo.
Duo la traía en la mano apretada fuertemente. Solo esa llave era lo que aun le unía a Heero. Entregársela a Relena era aceptar definitivamente que ella había ganado. Abrió la mano y la vio. Para después ver que Relena estiraba la mano para que Duo le diera la llave.
-- La quieres? - dijo Duo viéndola.
-- Claro que la quiero! - dijo Relena sonriendo.
-- Pues ve por ella! - dijo Duo lanzándola por arriba de la cabeza de la rubia y cerrando la puerta al hacerlo.
-- Maldito Duo Maxwell!! - grito Relena y camino buscando la llave.
Maldito Duo Maxwell!!, seguía siendo igual de antipático, lo odiaba. Pero lo había logrado!, Duo Maxwell no volvería jamás con Heero. jamás y ella tenía todas las de ganar. Ahora tenía la chaqueta de Heero y podía decirle que Duo había botado a la basura la llave. Al fin y al cabo lo que contaba era que Duo no la tuviera.
Y Duo ya no la tenía.
Duo se recargo en la puerta de la entrada y coloco su mano sobre sus ojos. Ya no más!, ya no quería llorar más. Pero las lágrimas salían sin que les diera permiso, se derramaban abundantes por sus mejillas sin poderlas controlar.
Por que Heero se empeñaba en hacerle daño? Por que mandaba a esa chica? Solo para confirmarle que lo había dejado por ella? Solo para confirmarle que él no era nadie aun lado de la rubia? Para hacerle hincapié en que ella era una mujer con "Senos y Curvas"? Para decirle que lo que había pasado entre ellos no había sido importante?
Ya no mas.
Ya no iba a llorara por alguien que no lo merecía.
Ya no más.
Iba a odiar a Heero Yuy tanto como ahora lo amaba.
De nuevo había vuelto a casa del trenzado para intentar hablar con él. No había asistido a clases por segundo día consecutivo y no había ido a los entrenamientos. El pretexto? El mismo, su padre enfermo. Pero él bien sabía que el papá no estaba tan enfermo como les hacía creer Trowa a sus compañeros.
O quizá el enfermo era el trenzado. pero estaba enfermo de dolor.
El mismo se sentía dolido por no tenerlo cerca, por no haber podido ver esos luminosos ojos violetas. Por no escuchar su risa. Extrañaba la suavidad de su piel. El aroma de su colonia. Extrañaba sus besos y el sabor de su piel.
Extrañaba su cuerpo.
Dolía.
Y Dolía mucho su ausencia.
Acostumbrado a la soledad a la que su familia lo había condenado, nunca había sentido el calor que otra persona podía darle. Tanto amor del que se había perdido. Tanto calor que le había hecho falta y ahora que había encontrado a la persona que podía dárselo, lo perdía de la forma más tonta.
Había ido a entrenar y no había recibido ninguna clase de regaño. Esperaba que Traize le dijera algo, pero no lo hizo. Cuando intento disculparse por su falta, Traize le informo de la llamada de su tío y eso le había sorprendido. Como supo su tío que entrenaba en Oz? Ya se lo preguntaría la próxima vez que lo viera.
Relena había tratado de acercarse a él durante los entrenamientos, pero él no se lo había permitido. Notaba como las miradas de las otras porristas estaban sobre él, se imaginaba que Relena les había dicho algo con respecto a ellos, pero no le interesaba saber nada.
En cuanto terminaron de entrenar, había salido a toda prisa del campo de oz para dirigirse a casa de Duo e intentar hablar con él. Pero esta vez ni si quiera había logrado llegar a la puerta. El Chino lo había interceptado y le había impedido llegar. Le había amenazado, aun que esta vez no le había golpeado. Pero de nuevo había dicho que se había acostado con Relena. no, eso no lo recordaba. No podía creerlo. No quería creerlo.
Mañana no iría a clases e iría a buscarlo directamente a su casa.
Presiono el botón para subir hasta su departamento, no estaba de ánimos para usar las escaleras y el tiempo que tardaba en subir y bajar, le servía para pensar. Poco le importaban sus exámenes, tampoco podía dormir, no quería estudiar y aun que comía para no sentirse mal durante los entrenamientos, comía sin ganas.
La puerta del elevador se abrió y vio una figura femenina parada frente a la puerta de su departamento. No podía ser ella, había logrado evadirla casi por dos días pero ahora ya no podría hacerlo.
En cuanto ella lo vio aparecer por la puerta del elevador, corrió para lanzarle los brazos al cuello. Pero Heero la detuvo bajándoselo y con la mirada fría la observo sin decir nada. Relena resintió esa frialdad. Hasta cuando Heero la seguiría tratando así?
-- Heero?
-- Que haces aquí Relena? - dijo de forma fría sin acercarse para abrir la puerta de su departamento.
-- Vine a ver a mi novio - dijo ella sonriendo.
-- Cual novio? - dijo de forma fría.
-- Pues cual otro novio tengo - dijo sonriendo - he venido a verte a ti - dijo ella acercándose para tratar de entrelazar su brazo con el de él. Pero Heero retiro el brazo del de ella.
-- Relena, tu y yo no somos novios - aclaro Heero sin verla.
-- Pero Heero!, después de lo que paso, tu dijiste que lo seríamos.
-- Relena yo no te amo - dijo Heero viéndola fijamente.
Relena coloco ambas manos sobre su rostro y comenzó a sollozar recargándose sobre la puerta del departamento de Heero.
-- Pero Heero! Tuvimos relaciones y me dijiste que me amabas.
-- No te creo - dijo Heero tomándola por los hombros haciéndola voltear asustada para verlo a los ojos. Los ojos de Relena estaba secos, no estaba llorando, solo era una actuación. Heero entrecerró los ojos al darse cuenta - todo es una actuación de tu parte Relena? Me mentiste y le mentiste a Duo?
Relena comenzó a sacudir su cabeza en forma de negación. No podía echarse de cabeza a hora. Tenía que lograr calmarse y seguir con el plan de la mentira.
-- Nunca te he mentido Heero! Tuvimos relaciones, dijiste que me amabas y Duo llego y lo vio todo! Si no fuera así, por que me dio tu chaqueta? Fue decisión de él regresártela, la llave de tu departamento la boto a la basura después de llevarse su mochila! Yo estaba aquí cuando lo hizo.
Heero la soltó y se dirigió a su puerta a toda prisa. Abrió y se dirigió al mueble donde estaba la mochila negra de Duo. pero esta ya no estaba.
Apretó fuertemente los puños. Duo se había llevado la última cosa por la que podía regresar.
-- Ves como no te he mentido - dijo Relena de forma suave - Duo vino hace rato y se llevo su mochila. Y la llave de tu departamento la boto a la basura - dijo señalando el elevador de desechos que estaba al fondo del pasillo. - Heero yo te amo - dijo bajando la vista y desviando la mirada.
-- Pero yo no - dijo Heero sin verla.
-- Pero tuvimos.
-- Me lo has repetido muchas veces Relena. Se que me diste algo en ese café que preparaste. Pero no tengo pruebas. - dijo Heero de forma fría. Relena levanto la vista sorprendida - Yo no se si fue verdad o no que tuvimos relaciones. Pero eso no quiere decir que yo te quiera o que tengamos alguna clase de relación. - Heero volteo a verla de forma fría - No quiero que me persigas. No serás ni la primera ni la última que tenga relaciones antes de casarse.
-- Pero y si quedo embarazada? - dijo Relena con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
-- Eso lo veremos en su momento. Por que simplemente no te creo - dijo Heero dándole la espalda. - cierra la puerta cuando salgas.
Relena salio dando un portazo. Como se atrevía Heero a decirle todo eso? Como se atrevía a rechazarla? No sería la primera en tener relaciones antes de casarse?, no! y tampoco sería la última en quedar embrazada. Se dijo sonriendo mientras terminaba de bajar las escaleras para abordar su auto.
El aire frío arrastraba las hojas muertas por los suelos. A esa hora del día no había nadie en el lugar. Todo estaba desierto, todo estaba tan gris como lo recordaba.
Se había levantado temprano y esta vez no le había sorprendido no ver a su padre en su casa, ahora si sabía el motivo y le dolía mucho. Pero lo entendía muy bien. Aprovechando que no había nadie en casa, había decidido salir a un lugar que hacía mucho no visitaba.
Traía las manos metidas en las bolsas de sus pantalones y la cabeza agachada. Caminaba como guiado por una fuerza extraña. Solo sus pasos serenos retumbaban en aquel solitario lugar. Tan silencioso, tan lúgubre. tan triste.
Sus pasos se detuvieron de golpe al reconocer el lugar al que había llegado. estaba tan descuidado. Saco sus manos de las bolsas y sintió frío. Pero más frío sentía en su corazón.
Se agacho hasta estar casi a la altura del suelo y con las manos desnudas comenzó a quitar el cúmulo de hojas secas y flores marchitas que descansaban sobre esa fría lapida; gris y solitaria.
-- Perdóname por no venirte a ver antes, Solo - dijo Duo con la voz quebrada por la tristeza quedando hincado a un costado de la lapida de piedra - tu nunca me traicionaste. Solo tú eras verdadero Solo. Por que me privaste de tu compañía?
Quería llorar, pero no tenía más lágrimas. Todas las había derramado por alguien que no las merecía.
-- Cuanta razón tenías al regañarme. Soy un tonto ingenuo Solo. Fui un idiota al confiar en quien no debía. No he querido decirle a nadie lo que ocurrió. En ese aspecto he tratado de seguir tu consejo. Los problemas del corazón es mejor ahogarlos en alcohol. Bueno, solo he tratado de ahogarlos con mi propio llanto. No quiero volver a beber. Solo. te extraño. Sabes que las cosas con papá han mejorado mucho? - siguió diciendo sentándose en la lapida y viendo al cielo para continuar hablando - pero hay algo que me preocupa. Papá fue despedido de su trabajo, no han querido decírmelo, pero yo los he escuchado. Será muy difícil que consiga trabajo a su edad y solo le faltaban cinco años para jubilarse. Creo que voy a dejar la escuela y me pondré a trabajar. Aun tengo el puesto que me conseguiste en la tienda. El señor Gaintz me ha dicho que puedo volver cuando quiera y eso voy a hacer Solo. Voy a dejar la escuela, por que voy a ayudar a papá y por que no quiero volver a verlo.
El cielo pareció responderle por que el viento comenzó a soplar de forma suave agitando los mechones de cabello que caían sobre su frente.
-- No he querido importunarte con mis problemas. Quizá tu allá abajo tienes mas! - dijo mostrando una ligera sonrisa - Y si estas pensando que me refiero al infierno, es cierto, me refiero a eso, pequeño diablo! - Pero su semblante volvió a entristecerse de forma rápida - Solo, yo lo amaba y me traiciono. Me siento usado, una basura. Por que jugó conmigo de esa forma? Yo le entregué mi corazón y él lo boto a la basura para quedarse con ella.- hizo una pausa y cruzo sus manos bajo su barbilla sin dejar de ver al cielo - Pero tú siempre dijiste, que a la vida hay que enfrentarla con valor y no bajar la vista ante ella. Problemas van y problemas vienen y lo que no nos mata nos hace más fuertes. Bueno, esto que estoy pasando no me mató, debería hacerme más fuerte. Verdad?
El viento volvió a agitar las hojas, se sentía cada vez más frío. Duo seguía viendo al cielo, las nubes se movían de forma rápida por que el viento soplaba cada vez más fuerte. Y sonrió de nuevo.
Se levanto de la lapida y sonrió de forma triste al ver la inscripción en ella un tanto desgastada. Con una de sus manos limpio las letras doradas hasta hacerlas brillar.
-- Vendré a verte otro día. - dijo agachándose hasta las letras y depositando un beso sobre ellas - nunca voy a olvidarte amigo.
Encamino sus pasos de nuevo por aquel cementerio solitario metiendo sus frías manos a las bolsas del pantalón de nuevo para intentar calentarlas. El bao de su boca salía a bocanadas grandes. Esta vez no iba con la vista baja, la llevaba alzada, viendo al frente.
Vio una sombra detrás de uno de los árboles en el cementerio. Quizá alguien más había ido a ver a uno de sus seres queridos muertos. Y sin prestarle importancia siguió caminando de forma firme. Pero de reojo podía ver que la sombra seguía detenida detrás del árbol, aparentemente viéndolo. Entre más caminaba hasta ese lugar, la sombra parecía seguirle. Pero no le parecía conocida.
Estaba cerca de la salida, pero esa mirada que le seguía le hacía sentir escalofríos. Era un cosquilleo en el estomago que le causaba sentirse extraño.
En cuanto estuvo cerca del árbol, volteo para tratar de ver quien era esa persona que le miraba. Pero ya no la vio. A donde se había ido la sombra? Cuando regreso la vista al frente, se topo de lleno con un par de ojos azul cobalto que le miraban fijamente.
Nunca había visto tanto rencor en esos ojos violetas tan limpios. Y ese rencor estaba dirigido a él. No estaba seguro de nada de lo que supuestamente había pasado. Ella no había admitido que lo había drogado. De lo único que estaba seguro era, de que no quería perderlo.
-- Duo.
Pero Duo solo lo observo por escasos segundo, paso por su lado sin dirigirle la palabra en dirección de la salida. Pero no iba a permitirle huir. Estiro la mano y lo sujeto por el brazo lanzándolo contra el tronco del árbol en el que había permanecido todo el tiempo observando lo que hacía en aquella tumba. Y con ambos brazos lo cerco para evitar que se fuera sin hablarle.
Duo sintió el fuerte tirón en su brazo y resintió la corteza del árbol en su espalda. Cerró los ojos al sentir el dolor sobre las cicatrices. Con el frío cualquier roce sobre ellas le dolía. Traía una chaqueta gruesa, pero Heero lo había empujado de forma fuerte y ahora lo cercaba entre sus brazos y su cuerpo contra el árbol.
El calor del cuerpo de Heero le hacía estremecer, lo estaba cercando y su cuerpo rebelde reconocía el cuerpo frente a él, por más que le ordenaba a su mente que no lo hiciera.
Al abrir los ojos, esperaba ver sorpresa en ellos, pero solo vio furia. Necesitaba perderse en ese mar de sus pupilas violetas. No quería lastimarlo, pero quería decirle cuanto lo amaba.
-- Duo.
-- Que quieres? - dijo Duo de forma dura - no te conformas con lastimarme moralmente, ahora también lo haces de forma física?
-- Yo nunca quise. - intento Heero decir, pero Duo lo interrumpió de forma rápida.
-- No Heero, tu nunca quieres. - dijo Duo molesto.
-- Necesito hablar contigo. Te he ido a buscar a tu casa y no me han permitido verte. Te he buscado en la escuela, pero no has ido, ni a los entrenamientos. Si no fuera por que hoy te vi salir de tu casa, no hubiera tenido esta oportunidad de verte. Duo necesito decirte que paso.
-- No me interesa conocer tus tontas excusas - dijo Duo tratando de empujar los brazos de Heero para liberarse, pero los brazos de Heero parecían fuertes vigas de acero ya que no estaba dispuesto a dejarlo ir.
-- No es una excusa Duo. Yo no recuerdo nada de lo que se supone paso - dijo Heero. Pero la mirada de Duo no cambió.
-- No te esfuerces Heero, yo no te creo. Lo mismo le has de decir a ella. Que no recuerdas lo que paso entre nosotros - dijo Duo aun molesto por la cercanía de Heero.
-- Claro que lo recuerdo, jamás voy a olvidarlo - dijo Heero con voz suave acercando sus labios cerca de la mejilla del trenzado.
-- Déjame ir Heero!, no quiero saber nada de ti. Me das asco, te acostaste conmigo y después con ella - Heero se enderezó al escuchar esas palabras saliendo de los labios de Duo.
"Me das asco"
Esas palabras en los labios de Duo le dolían como nunca pensó que lo dolieran. Los brazos que antes parecían barras de acero sobre el árbol fueron dejando de mantenerse firmes y comenzaron a doblarse. Duo aprovecho eso para empujar a Heero lejos de él. Heero lo siguió con la mirada viendo como se alejaba sin mirarle.
No.
No quería que se fuera.
No.
Lo amaba.
-- Dijiste que nunca olvidara que me amabas - dijo Heero viendo solo la espalda de Duo que se alejaba de forma lenta - acaso tu ya lo olvidaste?
Pero Duo parecía no oírle, por que siguió caminando sin decirle nada. Dolía esa indiferencia del trenzado. Dolía y dolía mucho. Por que le había permitido traspasar su barrera y ahora él se marchaba dejándolo con la guardia baja?.
No.
No podía perderlo.
-- Te amo - dijo con voz fuerte.
Duo escucho las palabras de labios de Heero y se detuvo de golpe. Solo había caminado unos pasos, no lo suficiente como para no oír esas palabras claramente. Volteo de forma brusca apretando los puños con furia.
-- Me lo dices después de que se lo has repetido a ella?? Quien crees que soy Heero, he? Crees que por que me dices que me amas voy a aceptarte de nuevo?. Crees que voy a convertirme en tu amante mientras sigues viéndote con ella? Y yo que creí que no decías ese tipo de palabras por que te costaba trabajo expresarlas. Y me doy cuenta que las usas cuando te conviene.
-- No es verdad.
-- No te esfuerces Heero. Yo ya no te creo nada - dijo Duo con enojo - Como puedes hacerme olvidar lo que vi? Nada de lo que digas o hagas lo hará. Quédate con la señorita yo soy mejor que tu! Y a mi déjame en paz! - dijo dándose la vuelta para caminar.
No podía permitirlo. No ahora que lo tenía cerca. Tenía que convencerlo de alguna forma. El dijo que nada de lo que hiciera o dijera podría hacerlo olvidar. Olvidar no, pero perdonar quizá si. Aun que no sabía si había hecho algo con Relena o no.
-- Espera Duo.
Heero camino más aprisa hasta alcanzar al trenzado que trataba de salir del cementerio. Pero Duo caminaba aun más aprisa que él y lo alcanzó en la barda que sostiene la reja de la salida del lugar.
-- Deja de seguirme - dijo Duo encarándolo.
-- No hasta que pueda convencerte.
-- Nada de lo que digas podrá hacerlo Heero. Que crees que fue muy bonito verla a ella desnuda saliendo de tu habitación?
-- Ya te dije que no lo recuerdo Duo. Quería que me ayudaras a llenar esos huecos en mi memoria. No tengo pruebas, pero creo que Relena me dio algo en el café.
Duo se dio la vuelta cerrando los ojos y apretando los dientes. Nunca lo había visto así. Estaba realmente enojado.
-- NO TE CREO NADA!!
No era cierto!, apenas el domingo Duo le había dicho que confiaba en él. Por que ahora le decía que no le creía? Que no le creía nada. había perdido por completo su confianza?.
-- Duo. - Dijo deteniéndolo por la muñeca cuando intentaba reanudar el paso para irse.
Duo volteo a verlo al sentir como Heero tiraba fuertemente de su muñeca y lo recargaba en la pared del cementerio volviéndolo a cercar entre su cuerpo y la pared.
-- Te he dicho que me dejes! - dijo Duo molestándose de nuevo.
-- Necesito que me creas Duo, quiero que me creas - dijo Heero viéndolo fijamente, pero la mirada de Duo estaba baja.
Heero levanto su mano derecha y la deslizo por la barbilla de Duo para obligarlo a verlo a los ojos.
-- Mírame a los ojos y dime que no me crees - el rostro de Heero estaba tan cerca del suyo. El aroma de su colonia le inundaba los sentidos. Le llenaba su mente. Pero él nunca mentía y no iba a comenzar ahora.
-- No te creo. - dijo Duo viéndolo a los ojos. Heero apretó los ojos al escucharlo. Duo nunca mentía y sabía que no le estaba mintiendo ahora.
Comenzó a dejar caer la mano de la barbilla de Duo de forma lenta, recorriendo su cuello de forma sensual primero para pasar posteriormente sus dedos desnudos por su pecho cubierto por un sweter. Sabía que no podía sentir su piel por estar cubierta por la ropa, pero la sensación era calida.
Reaccionaba, a pesar que le ordenaba a su cuerpo no hacerlo, reaccionaba ante la caricia de Heero. Lo estaba atormentando, tenía que irse.
Empujo el cuerpo de Heero para poder salir, pero Heero no se movió ni un centímetro. Cuando se separo de la pared para empujarlo, Heero aprovecho para pasar sus dos brazos por la espalda del trenzado y abrazarlo a su cuerpo.
-- Te amo Duo. - dijo a su oído
-- Suéltame Heero - dijo tratando de soltarse de ese abrazo. Pero el abrazo de Heero parecía de acero. Lo sostenía de forma fuerte a su cuerpo y estaba comenzando a sentirse arder por dentro.
Estaba tratando por todos los medios de permanecer frío ante el contacto del capitán de oz, pero le estaba resultando imposible. Era una batalla que tenía perdida desde el principio, por que el jugador de Oz le hacía reaccionar con tan solo verle. Pero no quería!!, quería odiarlo, quería dejar de sentir por él todo lo que sentía.
Las manos de Heero comenzaron a subir por debajo de la gruesa chaqueta, los brazos de Duo trataban a toda costa de empujarlo para soltarse del abrazo, pero poco a poco habían ido perdiendo fuerza, mientras los labios de Heero comenzaban a rozar de forma sutil el cuello y la mejilla de Duo.
-- No lo hagas - dijo Duo en un murmullo - no me hagas esto.
El calor que acompaño a las palabras pinto de rosa su rostro, mientras las sensaciones comenzaban a despertar algo en su entre pierna.
-- Si no es amor lo que siento por ti, entonces que es? - dijo Heero con los labios pegados a su oído, besando de forma lenta la piel blanca del trenzado - explícame entonces que es lo que siento? Por que yo no lo entiendo.
Duo logro separarse un poco para ver a Heero a los ojos. Los ojos azul cobalto del capitán de oz lucían un brillo especial. Podía ver el deseo en ellos. Que era lo que sentía?, eso era fácil de explicar. pero a penas abrió los labios para decirle, sintió como los labios de Heero le asaltaban.
Una corriente de electricidad le sacudió por completo el cuerpo haciéndole estremecer. La lengua de Heero viajaba dentro de su boca saboreando y desarmando por completo sus defensas haciéndole corresponder al beso de la misma forma he intensidad. Con la misma pasión y entrega.
Sus manos antes empujándolo para separarlo de su cuerpo, ahora se enrollaban sobre la espalda de Heero para acercarlo aun más a su cuerpo. Mientras las manos de Heero masajeaban suavemente la espalda del trenzado atrayéndolo hasta sus caderas, dejándolo sentir la excitación que ese simple beso le causaba.
Una señal de alarma se disparo en su mente al sentir como la mano de Heero descendía por debajo del sweter hasta la pretina del pantalón.
Pero que estaba haciendo?
-- Basta Heero! - dijo separándose bruscamente de él y desviando la mirada. Estaba sumamente excitado y sonrojado. Pero no debía dejar que el deseo le ganara. Heero estaba con Relena y lo que sentía por él no era amor, solo era deseo.
-- Duo por que? - dijo Heero de forma entrecortada al ver la actitud que tomaba el trenzado. Duo levanto la vista para verlo fijamente. De nuevo la mirada violeta le veía con furia. Por un momento había pensado que le había perdonado, pero parecía que estaba equivocado.
-- Deseo - dijo Duo de forma firme. Heero no pareció entenderle - lo que sientes por mi es solo deseo. Pude verlo en tus ojos Heero. Yo ya no te creo - dijo dándose la vuelta para salir.
El aire frío del ese día comenzó a agitar las hojas de los árboles, mientras una muy ligera lluvia comenzaba a caer. Pero el agua helada no la sentía, su cuerpo aun estaba ardiendo después de las sensaciones que Heero le había despertado.
-- La primera vez que te vi no fue en el campo de juego de Oz. Te vi seis meses antes esperando cruzar la calle para ir a ver a tu abuela al centro de descanso. Era de ti de quien hable cuando le conté a tu abuela que me baje del autobús buscándote. - Duo se detuvo al escuchar las palabras de Heero y volteo para verlo. Heero tenía los ojos cerrados y los abrió para ver los ojos violetas de Duo - Ahora dime que no me crees? - Duo sonrió de forma triste y solo murmuro.
-- Yo. yo. no te creo Heero.
Y con estas últimas palabras se dio la vuelta para salir del cementerio dejando a Heero bajo la suave brisa invernal que comenzaba a mojarlo.
Había llegado a su casa arrancándose del cuerpo la chaqueta y el sweter que le cubría. No quería sentir el aroma de Heero sobre su ropa. Pero como arrancarse también los sentidos? Como obligar a su cuerpo a no reaccionar al recordar la forma en que lo había besado? A pesar de que sabía que solo era el deseo lo que había hecho a Heero reaccionar así, no podía evitar que su corazón latiera al sentir la esperanza renacer.
Y si Heero estaba diciendo la verdad?
Y si Relena realmente le había dado algo?
Era realmente amor lo que Heero sentía por él?
Tenía que olvidar todo lo que había pasado y ponerse a hacer la comida. Su padre y Hilde no tardarían en llegar y no quería que se enteraran de nada de lo que había pasado. Volvería a usar la misma mascara de felicidad que había adoptado desde el lunes pasado.
Había terminado de cocinar cuando escucho el timbre de la puerta. Solo esperaba que de nuevo no fuera Relena que venía a presumirle de su relación con Heero. Pero al abrir la puerta se topo con un par de ojos celestes que le veían con curiosidad.
-- Coach Zech?
-- Hola Duo, puedo pasar?
-- Claro Coach, pase - dijo Duo abriendo la puerta para que el hombre pasara cargando algunas cosas.
-- Como no has ido a entrenar te he traído tu nuevo uniforme - dijo Zech dejando las cosas en la sala.
-- Siento no haber podido ir a los entrenamientos y muchas gracias por traer mi equipo a casa. Pero me lo pudo haber traído Trowa o Wufei - dijo Duo ofreciendo asiento a Zech y sentándose él en el sillón frente al él.
-- Lo se Duo, pero he querido venir para hablar contigo.
-- Con migo? - dijo Duo extrañado - de que quiere hablar conmigo?
-- De Heero.
Duo se sonrojo de forma inmediata y se paro del sillón molesto. Para Zech no paso desapercibido ese detalle.
-- Me va a disculpar coach, pero yo no quiero hablar de él - dijo Duo cruzando los brazos y viendo de pie por la ventana.
-- Es necesario Duo, ya que va a entrar a Colmillo Blanco el próximo semestre. Además de que estará en tu misma universidad. - Duo volteo sorprendido, pero después comenzó a reír.
-- Bueno, no será algo por lo que deba preocuparme. Ya que yo el próximo semestre no estaré ni en la universidad ni en el equipo de colmillo blanco - dijo regresando su vista hacía afuera.
-- Te iras a Oz? - Duo volteo a verlo.
-- No coach - dijo Duo de forma triste para después sentarse de nuevo en el sillón y verlo - tengo que dejar la escuela para ponerme a trabajar. Despidieron a mi padre de su trabajo y no creo que pueda seguirnos pagando la escuela a Hilde y a mi. Así que antes de que decida a quien le pagara la escuela, yo seré quien la deje.
-- Es una lastima - dijo Zech - ya que venía a decirte que se te ha otorgado una beca para tus estudios por jugar al football americano.
-- Que? - dijo Duo sin entender - creí que todas las becas ya estaban dadas.
-- Así es Duo. Pero dado que uno de los jugadores a quienes le habíamos dado beca ya se recibe este semestre y que al jugador que teníamos en mente para que la recibiera puso como condición que te la diéramos a ti para ingresar.
-- Un momento, un momento - dijo Duo parándose de su lugar y dando vueltas en la sala para después ver a Zech - ustedes le iban a dar la beca a un jugador que puso como condición que me la dieran a mi?
-- Así es.
-- Y quien es ese jugador?
-- Es Heero - dijo Zech viendo la sorpresa en las pupilas violetas de Duo.
-- Me cuesta creerlo - dijo Duo dejándose caer en el sillón de la sala.
-- Créelo Duo. La única condición que puso Heero para entrar a Colmillo Blanco fue que la beca que le ofrecimos a él te la diéramos a ti.
-- Cuando fue eso?
-- El sábado en la noche.
Duo bajo la vista pensativo. El sábado en la noche Heero había salido del departamento sin decirle a donde iba. Relena dijo que había ido a verla a ella. Y ahora viene el coach Zech a decirle que había ido a verlo a él?
-- El sábado en la noche, Heero fue a verlo a su casa coach?
-- Si Duo.
-- No fue a ver a su hermana?
-- A Relena? No, se encontró con ella, pero solo hablo conmigo. Por que la pregunta Duo?
-- Por nada - dijo Duo de forma triste. Quizá en ese breve encuentro Heero le había pedido a Relena ir a verlo el domingo. Y la beca era un pago por lo que iba a hacer.
-- Aun recuerdo lo que me costo convencerte para que aceptaras entrar al equipo de colmillo blanco - dijo Zech haciendo que Duo volteara a verlo - Tu habías ido solo a ayudar a Trowa con su prueba. Pero demostraste ser aun mejor que el mariscal saliente. Y yo no podía perderte. El equipo no podía darse el lujo de perderte.
-- Pero yo.
-- Lo se. Tu no querías jugar por tu condición de gay. Después de mucho insistirte para que jugaras terminaste por decirme el verdadero motivo por el que no querías hacerlo. Y te admire por ello. Dijiste abiertamente ante mi y ante varios de los jugadores con experiencia que eras gay. Entonces te respalde, por que yo también lo soy. Nadie iba a molestarte por eso y creo que hasta ahoya nadie lo ha hecho, verdad?
-- Así es coach.
-- Si lo necesitas, puedo ayudarte Duo. Eres un buen estudiante y un magnifico elemento en el football americano. Si sigues así no me sorprendería verte en los profesionales.
-- No quiero! - dijo Duo de forma vehemente - no quiero llegar a los profesionales. No es mi meta. Solo entre en esto por Trowa al principio y por que me gusta el juego. Le agradezco que me haya apoyado en todo este tiempo, pero el viernes será el último día que juegue.
-- Yo respetaré eso. Pero algo me dice que tú no estas aquí por que estés cuidando a tu padre. En tus ojos se ve dolor - Duo desvió la vista y cruzo los brazos.
-- Estoy bien.
-- Escuche de labios de mi hermana que Heero y ella son novios - Duo solo cerro los ojos y los abrió de forma rápida - Le pregunte a Heero cuando me pidió darte la beca a ti en lugar de a él si te amaba.
-- No quiero saber su respuesta - dijo Duo bajando la vista.
-- El me dijo que si Duo - Duo levanto la vista sorprendido - por eso me sorprendí cuando Relena me dijo que eran novios. Ella será mi hermana, pero es una niña inmadura y muy manipuladora, capaz de llegar hasta lo inimaginable por conseguir lo que quiere. Sabías que fue ella quien pago por que se incluyera tu nombre en la subasta de esclavos?
-- Que?
-- Ella pago a alguien para que fueras incluido en esa subasta. Por suerte Heero logro ganarla.
-- Fue usted quien dejo ese dinero en la chaqueta de Heero? - pregunto Duo recordando que Heero no había tenido tiempo de investigar quien le había dejado ese dinero.
-- Si. Tenía que impedir lo que mi hermana quería hacerte.
-- Gracias Coach. Pero aun así, ellos están juntos nadie me lo dijo - dijo Duo bajando la vista - yo los vi.
-- Debe haber una explicación Duo - dijo Zech - Heero no es de los que miente. Yo lo vi muy sincero cuando me dijo que te amaba.
-- La tonta explicación que me dio es que no recordaba nada.
Zech miro fijamente a Duo sumamente sorprendido de lo que le estaba diciendo el trenzado. No lo recordaba? Esas palabras le sonaban tan conocidas. tan dolorosamente conocidas. Lo mismo le había pasado a él diez años atrás y aun ahora no recordaba que había pasado en aquellas horas.
-- Como que no lo recuerda? - pregunto Zech sintiendo que el corazón le latía a toda velocidad.
-- Eso me dijo Heero - dijo Duo cruzando los brazos y viendo hacía el suelo.
-- Que fue lo que viste? - Duo levanto la vista, como decirle que vio a su hermana desnuda saliendo del cuarto de Heero - Duo? Dime que viste.
-- Trata sobre su hermana coach, y no me gustaría.
-- Olvídate de que es mi hermana, dime que viste.
-- Relena. - dijo desviando la vista de los ojos celestes del coach - Relena saliendo cubierta con una toalla de la habitación de Heero. Ella me dio a entender que habían tenido relaciones y cuando me asome a la habitación, Heero estaba desnudo en la cama, profundamente dormido.
-- No puede ser.
Zech dejo caer su cabeza entre sus manos. Duo se apresuro a pararse para ver si el entrenador estaba bien. Estaba seguro que eso lo iba a molestar.
-- Coach, yo no quería decirle, es su hermana, pero usted insistió..
-- No Duo, no es por Relena. Es en si lo que me cuentas. Esa misma historia yo la viví diez años antes.
-- He?
-- Yo soy quien no recuerda que paso y Traize quien no quiso creerme.
-- Coach??
-- Voy a contarte que paso Duo. Quizá si te lo cuento puedas darle una oportunidad a Heero. La misma oportunidad que Traize siempre me negó.
//*** Flashback ***//
Cursaba el último año de Ingeniería en la Universidad de Colmillo Blanco una de las más prestigiadas universidades públicas del país. Además de estar a punto de graduarme, jugaba en el equipo de football americano de mi universidad, era uno de los mejores, se puede decir. Mi equipo había logrado pasar a las finales y solo faltaba que OZ derrotara a un equipo para enfrentarse contra nosotros.
Tenía el ofrecimiento de uno de los equipos profesionales. Si Colmillo Blanco ganaba el campeonato intrauniversitario y me convertía en el jugador más valioso de la liga, sería contratado por un equipo de profesionales. Pero no era eso lo que quería... no... quería quedarme con la persona a la que amaba.
-- Zech, si le ganamos a Edwards nos estaremos enfrentando en el campeonato.
-- No me gustaría Traize.
-- Por que no? Esta es tu oportunidad de demostrarme que en verdad puedes ganarme.
-- No de esa forma.
Había conocido a Traize por casualidad en uno de los enfrentamientos entre nuestras universidades. Desde que lo vi me había gustado. Era alto, educado y tenía el cabello de un color avellanado algo largo que siempre sujetaba en una coleta y unos ojos azules que encantaban tanto a hombres como a mujeres. Yo era el Conde relámpago, por que decían que tenía el porte y la elegancia de un noble, por eso me conocían con el sobre nombre del Conde. Pero dada mi velocidad al correr, se me agrego el de relámpago al sobrenombre que anteriormente tenía.
Coincidimos por varios años en competencias, pero nunca nos habíamos hablado. Hasta que nos vimos en una fiesta en casa de unos parientes. Ambos pertenecíamos a la alta sociedad y nunca nos habíamos visto.
Mi verdadero nombre es Miliardo Piscraf, pero debido a que mi padre al enterase que era gay, me desheredo, yo preferí cambiar mi nombre y mi apellido adoptando el de Zech Merquise. Obtuve por mi cuenta una beca en Colmillo Blanco y trabajaba para pagar mis cuentas. De allí que Traize pensara que yo era pobre. Jamás había visto tanta sorpresa en su rostro cuando le conté esa parte.
Platicamos durante toda la noche como si fuéramos amigos de años. Después de varias copas terminamos juntos en mi departamento. Jamás pensé enamorarme como lo había hecho de Traize y después de unos meses decidimos comenzar a vivir juntos.
Aun no terminábamos nuestras carreras, pero ni eso ni el que dirán nos importaba.
A Traize le habían ofrecido el mismo puesto que a mi en los profesionales, aun antes, pero yo no lo supe. Él se entero por uno de los manejadores que le contrataría que además de estar interesados en él, estaba interesados en un jugador de Colmillo Blanco, en el conde relámpago, es decir, en mi. En ese momento Traize dudo de lo que tenía que hacer. Tenía la oportunidad de estar como profesional si lograba ganar el campeonato, pero el mismo ofrecimiento lo tenía yo y solo contratarían a uno de nosotros, no a los dos.
Al estar hablando conmigo, le confirmé lo que ya sabía, solo que yo le dije que preferiría que fuera él a jugar a los profesionales. Pero Traize no lo deseaba, quería quedarse conmigo. Así que decidió no aceptar la oferta y en el partido contra Edwards no dio lo mejor de si y perdieron no logrando pasar a las finales. Ahora todo estaba en mi, debía ganar.
El partido se llevo a cabo y el equipo de Colmillo Blanco gano el campeonato. Vi a Traize entre las gradas observándome y cuando levante el trofeo del triunfo con la mirada se lo dedique. Habíamos acordado no ir juntos a la celebración si Colmillo Blanco ganaba. Así que Traize se retiro al departamento a esperarme.
Pero las horas iban pasando y yo no llegaba. La luz del día llegó y Traize comenzó a preocuparse por mi. Llamo a la casa donde había sido la celebración y le dijeron que había salido temprano del lugar. Llamo a la mansión Piscraf y le contesto mi pequeña hermana Relena diciendo que estaba con mi novia.
-- Su Novia?
-- Si, con Lucrecia Noin...
No se por que motivos Relena dijo que Noin era mi novia. Siempre he creído que solo fue una fantasía en su cabeza infantil.
Traize sabía que Lucrecia Noin, era mi compañera de universidad y que estaba enamorada de mi. Pero yo no de ella. Lucrecia era mi mejor amiga y porrista del equipo. El nunca había creído que yo pudiera corresponderle. No hasta esa mañana terrible.
Llamo a su mejor amiga, Lady One, para que le acompañara a buscarme al departamento de Noin. Ella era la casera, así que tenía llaves del departamento.
Recuerdo haber abierto los ojos cuando unos fuertes brazos me sacudían. Vi los ojos de Traize acusándome, pero yo no recordaba nada. Escuche el llanto de una mujer a un costado mío y cuando voltee me tope con el rostro lleno de lagrimas de Noin. Que había pasado?
Ambos estábamos desnudos y en la cama. Pero ninguno de los dos recordaba haber llegado hasta allí. Lo último que recordaba de la noche anterior era haber bebido una o dos copas en la fiesta, pero nada más. El auto de Lucrecia estaba en el garaje, eso quería decir que nos habíamos marchado juntos en él, el mío seguía en casa de la persona que dio la fiesta.
Jamás voy a olvidar la cara de Traize al vernos.
Dos meses le estuve buscando día y noche para que me escuchara. Dos meses en los que no había querido recibirme. Hasta que por fin un día acepto hablar conmigo y todo parecía que se arreglaría. Ya que Noin no recordaba nada de lo ocurrido y ella aceptaba que yo amaba a Traize.
Pero las cosas no podían haberse puesto peores.
Jamás voy a olvidar el rostro horrorizado de Lucrecia al informarme que estaba embarazada, dos meses después de lo que había pasado. Yo jamás recordé nada y lo peor de todo esto, es que ella tampoco recordaba nada.
Aun así decidí pedirle matrimonio, amando a Traize como lo amaba. Y ese fue el fin de todo lo que pude haber tenido con él. Al final Lucrecia perdió al bebe, males cardiacos, dijeron los médicos. Y yo jamás pude reiniciar con Traize lo que teníamos.
Jamás me perdono.
Y aun ahora, después de diez años. Yo lo sigo amando como al principio. Pero el me odia como aquel entonces.
//*** Fin Flashback *** //
Duo permaneció con los ojos muy abiertos durante todo el relato del coach Zech. Sería verdad todo lo que le decía?
-- Eso es. es.
-- Esa es parte de mi vida Duo - dijo Zech viéndolo de forma melancólica - Quizá ahora entiendas por que Traize me odia tanto.
-- No, lo que le iba a decir es que eso era una novela - dijo Duo frunciendo el entrecejo.
-- Dirás que parece una novela - aclaro Zech. Pero Duo se paro.
-- No, es una Novela Coach.- afirmo Duo - Al principio no la reconocí por los nombres que estaba usando, pero conforme iba contando la fui reconociendo. Solo que los jugadores son de football soccer.
-- De que estas hablando? - dijo Zech sin entender. Duo le hizo una seña para pedirle que lo esperara mientras entraba en su habitación y salía poco después con un libro en la mano.
-- De esta novela - dijo mostrándosela a Zech - todo lo que me dijo esta aquí. Solo que aquí si viene lo que paso en la fiesta y como Oscar les dejo caer las pastillas para dormir en las copas de vino. Como violo a Lucy y le aviso a Leia para que llevara a Travis al departamento de esta. - Zech tomo la novela sin entender nada.
-- Duo de que estas hablando? Yo te conté la historia que viví con Traize y tu me sales con una novela?.
-- Bueno, es que es muy parecida. Solo que debería cambiarles los nombres y sería su historia y la del coach Traize.
Zech comenzó a hojear la novela y se sorprendió al leer un párrafo.
"Su padre al saberse enfermo de cáncer cambió el testamento. No podía dejar a su pequeña e inmadura hija al frente de las poderosas empresas Pirraf. Aun que le molestara, tenía que mandar llamar a Mariano, ahora Zac. Tenía que rogarle para que asumiera el puesto y protegiera a la niña hasta que cumpliera los 25 años. En estos momentos no importaba la inclinación sexual de su único hijo, en estos momentos solo importaba Lena."
-- Que. que es esto? - dijo Zech de forma nerviosa cerrando la novela.
-- Una novela que se ha hecho muy popular en estos meses. La escribió un novelista portugués llamado Odin Low.
-- Odin Low!! - dijo Zech viendo la foto trasera del libro - es él!, es Odin! - dijo poniéndose de pie de golpe.
-- Lo conoce coach? - pregunto Duo viendo la expresión confundida en el rostro de Zech.
-- Si. Él era mi mejor amigo en la universidad. Quien nos llevo las últimas copas en aquella fiesta y quien se ofreció a llevarnos a casa cuando la fiesta terminara. Odin Low desapareció después del juego y no lo volvimos a ver.
-- Oscar - dijo Duo viendo a Zech.
-- Como dices?
-- En la novela aparece como Oscar y es quien por ordenes de Leia hace todo.
-- Duo necesito que me prestes esta novela - dijo Zech con la novela en sus manos.
-- Claro Coach, no hay problema - dijo Duo sin entender.
-- Te veré el viernes, espero que no faltes - dijo saliendo a toda prisa de casa del trenzado.
-- No faltare! - dijo Duo viendo como Zech subía a su auto y partía.
Cuando su padre lo mando llamar, estaba muriendo de cáncer. Los únicos que lo supieron fueron Traize y Odin. Nadie más sabía que su padre había cambiado el testamento nombrándolo heredero de las industrias Piscraf. Muchos suponían que siendo el único hijo varón, el viejo Piscraf le había dejado todo a él. Pero él sabía, al igual que sus amigos, que su padre lo había hecho por que Relena aun era muy joven para asumir un cargo como el que le dejaba. Su padre ni en el último momento le había perdonado por ser gay. Solo lo hacía por Relena, para que cuidara de ella hasta que estuviera en edad de heredar.
Duo tenía razón. su vida estaba en esa novela escrita por quien había sido su mejor amigo diez años atrás.
Pero entonces. Noin había sido violada por el propio odin?
Tenía que leer esa novela, tenía que sacar conclusiones y quizá ahora podía saber exactamente que había pasado aquella trágica noche de celebración.
Que podía hacer para convencerle? Que? No tenía pruebas de lo que Relena había hecho, solo tenía la seguridad de que no se había acostado con ella. Pero ahora que no tenía la confianza de Duo, no podía solo jurarle y esperar que él le creyera.
Era jueves casi viernes, el día siguiente se llevaría a cabo la final contra Colmillo Blanco y no podía concentrase en nada. De su cabeza no salían las palabras del trenzado.
"No te creo nada"
Había sido tan fuerte haber visto saliendo a Relena de su habitación que ahora no podía creerle?. Quizá si él hubiera visto lo mismo tampoco le creería al trenzado.
Una risa que retumbo en todo el salón de clases lo saco de sus pensamientos. Dorothy estaba sentada unos bancos más adelante que él y reía por algo que contaban sus amigas. Como podía ser Dorothy prima de una arpía como Relena?
Dorothy?... ellas siempre andaban juntas. Relena solía interrumpirla llamándola al celular aun en clases. O iba a sacarla de ellas sin importarle que el maestro aun estuviera dentro. Quizá Dorothy sabía que había pasado el Domingo en su departamento. Quizá Relena le había dicho algo. o todo.
Nada perdía con averiguar.
Se paro de su lugar y camino hasta el banco en el que estaba sentada Dorothy aun platicando con un par de chicas. Cuando las chicas vieron que Heero se aproximaba, quisieron protestar. Pero con solo ver la mirada de Heero optaron por marcharse.
-- Vaya Heero, no cabe duda que eres capaz de asustar a cualquiera con esa mirada tuya - dijo Dorothy volteando a ver a Heero. Pero Heero solo la observo sin decir nada reclinado un poco sobre la paleta del banco.
-- Quiero preguntarte algo - dijo Heero sin dejar de verla.
-- Claro Heero, pregunta lo que quieras - dijo Dorothy comenzando a jugar con las cintas de la gorra de la chaqueta de Heero.
-- Relena te contó lo que paso el domingo en mi departamento? - Dorothy enarcó una ceja y comenzó a reír.
-- Claro que me lo contó, eres un tigre - dijo riendo. Heero se enderezo molesto.
-- No estoy para bromas Dorothy, si no me lo quieres decir, solo dilo.
Dorothy dejo de reír y se quedo observando a Heero. Tenía días de verlo diferente. Él siempre tan frío y serio ahora se notaba abatido, hasta se podría decir que triste. En todas las clases se le podía ver poniendo atención, pero en la última semana, su atención estaba puesta en quien sabe que cosa perdida en el techo. No cabía duda que lo que había pasado con Duo le había afectado y mucho al grado de hacerlo faltar a clases cuando nunca antes lo había hecho.
Dorothy le hizo una pequeña seña con la mano y le pidió que se acercara. Heero se acerco recargándose de nuevo en la paleta del pupitre.
-- Heero hay ciertos rumores que dicen que a ti ningún sistema de seguridad se te resiste.
-- Tu lo has dicho son rumores - contesto Heero de forma fría.
-- Suponiendo que fueran ciertos. supongo que podrías obtener la clave de acceso del área de control de audio del campo de Oz, verdad?
-- Suponiendo que fueran ciertos, si. - contesto Heero intrigado por lo que Dorothy decía.
-- Y suponiendo que fueran ciertos. Si tú me dieras esos códigos de seguridad. Yo podría darte algo que te ayude con tu "duda" - dijo Dorothy sonriendo.
-- En cuanto tiempo? - dijo Heero viéndola fijamente.
-- En el mismo en que tu me los des.
Heero se enderezo para dirigirse a su lugar. Dorothy lo siguió con la vista, iba a hacerlo allí mismo? Vio como Heero abría su portátil y la conectaba en las salidas de red para acceder al servidor de internet de la universidad. Dorothy solo veía como Heero tecleaba de forma rápida. Nunca había visto a un hacker trabajar y Heero sin duda era rápido. Pero esos códigos de seguridad le servirían mucho. Muchísimo.
Heero apunto algo en un papel, cerró su portátil y se paro con Dorothy. Dorothy sonrió y estiro la mano hasta su mochila para sacar de ella una pequeña caja. Heero entrego el papel y Dorothy le dio la caja.
-- Es un placer hacer negocios contigo - dijo Dorothy viendo los números anotados.
-- Espero que haya valido la pena - dijo Heero de forma fría.
-- Para mi lo vale - dijo Dorothy sonriendo - y estoy segura que para ti valdrá aun mucho más! Y sabes. te aconsejo que lo veas de forma detenida en tu casa. Para que puedas analizar todo muy bien.
Heero solo asintió. Regreso a su banco, tomo sus cosas y se marcho. Si Dorothy tenía razón, quería llegara su casa lo más rápido posible.
Los golpes en la puerta eran demasiado fuertes, parecía que iban a derribar la puerta con ellos. Quien estaba golpeando de esa forma?
-- Noin!!! - escucho por enésima vez su nombre y se dio prisa en salir de la ducha envuelta en una bata de toalla.
-- Zech? - dijo al ver como el hombre del cabello platinado entraba hasta la sala de su departamento totalmente alterado - que sucede Zech? Por que vienes así? Que ocurre? - pregunto sin entender el estado en el que llegaba su amigo.
-- Has leído esta novela? - pregunto Zech mostrando el libro que llevaba en su mano. Noin lo vio, pero no le pareció conocido.
-- No. Pero es esta novela la que te tiene así? - pregunto viendo como Zech se sentaba hundiéndose en el sillón.
-- Noin, este libro lo escribió Odin Low. Y aquí cuenta todo lo que nos paso hace diez años.
-- Como dices? - dijo Noin sentándose a un lado de Zech para ver el libro.
-- Noin, tenemos que encontrar a Odin a como de lugar. Necesito que me diga si esto que escribo es realmente lo que paso. Tú también necesitaras saber Noin. Según he leído, el busca hablar con nosotros.
-- Que quieres que hagamos? - pregunto Noin sin entender del todo.
-- Llamemos a todos los hoteles de la ciudad y averigüemos en cual esta Odin. No importa que nos quedemos aquí toda la noche. Hay que averiguar donde esta.
De que le servía tener a un jugador que faltaba a los entrenamientos y si asistía a ellos era como si no estuviera?
Traize estaba sumamente molesto, la última semana Heero se había estado comportando de manera extraña. No era el mismo jugador de siempre y si seguía así, no iban a llegar a ningún lado en la final que se celebraba el siguiente día, aun y cuando dos de los jugadores de Colmillo Blanco no participaran en el juego.
Volvió a dar una fumada a su cigarro mientras repasaba mentalmente las jugadas encerrado en su oficina. En un par de horas se llevaría a cabo el último entrenamiento y quería que todo estuviera dispuesto.
Abrió el escritorio para sacar los apuntes del último juego contra Colmillo Blanco y lo primero que vio fue la novela que había guardado. Nadie había ido a preguntar por ella y ya casi tenía cinco días en su oficina.
La saco y la abrió al azar casi al principio comenzando a leer uno de los párrafos.
"La botella dio vuelta por enésima ocasión. Ese tonto juego de besos no podía ganarle. Esos ojos celestes le perturbaban, quería que le tocara a él la punta para poder pararse y plantarle un beso en los labios. Pero no podía. No estaba dispuesto a admitir delante de todos que el capitán de los zorros le gustaba tanto."
"Y si la punta de la botella le señalaba? A quien iba a besar si la punta le señalaba? Dejo girar sus ojos azules por el círculo formado por hombres y mujeres de ambas universidades. Tenía dos opciones. Una, besar a la morena que estaba a un lado de Zac, su mejor amiga y porrista del equipo contrario: Lucy. Y dos, besar a Leia, su mejor amiga. Por lo menos se enteraría si Zac sentía celos al verlo besando a una chica."
"La botella dejo de girar y el destino junto con ella. La botella le apunto directo. Los ojos celestes de Zac se detuvieron en él, como retándolo a que lo besara. No pudo evitar que un rubor cubriera sus mejillas al sentirse desarmado por esos ojos. Pero no iba a hacerlo. Giro su rostro hacia su izquierda y se apodero de los labios sonrosados de Leia."
"El juego por un beso había comenzado."
-- Que demonios!! - dijo Traize cerrando la novela de golpe sintiendo que su corazón latía totalmente acelerado.
Hacía diez años durante una reunión se habían encontrado jugadores de ambas universidades. Colmillo Blanco y Oz se retaron mutuamente a un juego de botella. Beso o Castigo. Los Castigos eran muy fuertes y la mayoría prefería besar a alguien del círculo que someterse a los pesados castigos de los universitarios.
Fue la primera vez que se admitió a si mismo que Zech le gustaba, y que quería besarlo. Pero no delante de todos. Por eso había decidido besar a Lady One, ella era su mejor amiga y sabía que entendería el motivo.
Eso se lo había contado a Zech cuando vivían juntos. que hacía esa parte de su vida narrada en una novela?
Volvió a abrir la novela y esta vez comenzó desde el principio a leer y se topo con un recado. La novela se la habían dejado a él y le pedían cambiar los nombres por los que aparecían en la lista. Nada más.
Quien le había dejado la novela? Y por que?
En estos momentos no necesitaba respuesta a eso, la novela había llamado su atención y con forme leía, más lo capturaba el contenido.
Era extraño que ni el coach Zech ni el Coach Traize se hubieran presentado al último entrenamiento antes de la final. Pero los otros entrenadores se encargaron de entrenar a los dos equipos.
Trowa caminaba al lado de Quatre pasando su brazo por su hombro. Era común verlos de esa forma cuando ambos terminaban los entrenamientos. Wufei iba detrás de ellos, sin decir nada, los tres estaban llegando a casa de Duo.
Quatre sabía por lo que Duo estaba pasando por que Trowa se lo había contado. Pero estaba seguro que Duo no conocía como estaba Heero. De echo, ni el mismo estaba seguro por lo que pasaba Heero, ya que por más intentos que hacía por hablar con él, Heero parecía no escucharle.
Desde hace días quería ir a visitar al trenzado, pero Trowa le había pedido no hacerlo. Quería que Duo estuviera más tranquilo para que quisiera escuchar cualquier cosa que el rubio pudiera decirle sobre Heero.
Pero el que Wufei les acompañara no le iba a permitir hablar con libertad. Wufei no soportaba a Heero y cada vez que surgía la oportunidad lo atacaba. Aun que Hilde trataba de controlarlo por Duo, a veces no podía hacerlo.
Pero a Duo parecía no afectarle, solo se limitaba a sonreír como siempre lo había hecho.
El timbre de la puerta sonó y Duo se apresuro a abrir algo asustado.
-- Chicos son ustedes! - dijo Duo abriéndoles la puerta para que pasaran.
-- Que tal Duo, como estas? - pregunto Quatre entrando primero.
-- Quatre que gusto verte, yo estoy bien, aun que algo preocupado por papá - dijo Duo cerrando la puerta una vez que los tres chicos entraron.
-- Le paso algo a tu padre? - pregunto Trowa tomando a Quatre de la mano para llevarlo a un sillón.
-- No, solo que desde en la mañana que salió que no ha vuelto. Generalmente salía solo un rato y para antes de la hora de comida ya estaba de vuelta. Pero ya es tarde y aun no vuelve. - dijo Duo con preocupación asomándose a la ventana.
-- Dicen que las malas noticias son las primeras que llegan Duo - dijo Quatre tratando de tranquilizarlo - si no has sabido aun nada de tu padre es que debe estar bien.
-- Gracias Quatre.
La puerta se abrió de pronto y Hilde corrió hasta ella para ver al hombre que llegaba.
-- Papá!! - grito la morena - hemos estado tan preocupados por ti donde estabas? - el hombre sonrió al ver a sus hijos en la puerta viéndolo.
-- Siento haberlos preocupado, pero ya tengo trabajo! - dijo el hombre feliz
-- Trabajo? - dijeron Trowa y Wufei sin entender, mientras Quatre solo sonrió.
-- Que tal chicos - dijo el hombre sonriéndole a los tres chicos sentados en el sillón, para después dirigirse a Duo - se que no te lo habíamos dicho Duo, pero no queríamos preocuparte. Cuando en la empresa se enteraron que había tenido una amenaza de infarto, me dijeron que solo trabajaría hasta que las incapacidades se vencieran. Después de veinte años de trabajo, solo querían darme la mitad de lo que me correspondía y que si los demandaba no me darían carta de recomendación. Trate de que me dejaran trabajar por lo menos los cinco años que me faltan para jubilarme, pero no quisieron. Solo me despidieron y ya. Por eso salía todas las mañanas a dejar mi curriculm, pero en todas las empresas decían que por mi edad no podían contratarme.
-- Pero papá. - trato Duo de decir algo, pero el hombre continuo con su historia.
-- Esta mañana, cuando ya salía a ver otra empresa. Me encontré bajo la puerta una nota en la que me pedían presentarme en una empresa en la que no había dejado mi información. Allí estuve hasta a horita y me he quedado!! Comienzo en dos semanas, ganando más que antes y con mejores prestaciones. - dijo el hombre emocionado.
-- Felicidades papá! - dijo Hilde abrazando al hombre.
-- Y que pasa con tu amenaza de infarto? - pregunto Duo.
-- Eso es lo mejor. A la empresa para la que trabajare no le importa si estoy enfermo, si tuve una amenaza de infarto o si tengo cáncer. Ellos se dedican a la salud y todos los medicamentes que requiera me los dan gratis.
-- Pues en que empresa trabajara seños Schbeiker? - pregunto Trowa.
-- En la Industria farmacéutica GY.
-- Trabajara con el Doctor Julios Gapp - dijo Quatre sonriendo - es un gran científico.
-- Gapp? - murmuro Duo - ese apellido me suena de algún lado.
-- Oh y tu quien eres chico? - dijo el señor Schbeiker viendo por primera vez a Quatre.
-- Soy Quatre Raberba Winner - dijo Quatre poniéndose de pie para saludar al señor Schbeiker. El hombre tomo la mano de Quatre y le saludo cortésmente.
-- Y es mi novio - dijo Trowa haciendo que las mejillas de Quatre se encendieran y que el hombre volteara sorprendido a ver a Trowa.
-- Bueno, bueno, bienvenido - dijo el hombre sonriendo - y ya que estamos todos reunidos, no hay comida para este hombre hambriento y feliz?
-- Claro que si papá! - dijo Duo sonriendo - y hay para todos. Pasamos chicos?
Todos asintieron y comenzaron a pasar al comedor, mientras Hilde traía las ollas de la comida que Duo había preparado y Duo colocaba los platos.
El timbre lo distrajo de lo que estaba haciendo.
-- Yo voy Hilde, sigue sirviendo - dijo Duo
Duo camino hasta la puerta sonriendo, por primera vez se sentía tranquilo, no estaba fingiendo una felicidad que no sentía.
Pero al abrir la puerta, esa felicidad se esfumo de golpe al toparse de lleno con un par de ojos azul cobalto que le miraban de forma detenida.
Abrió la puerta y salió cerrando detrás suyo, no estaba dispuesto a arruinar la felicidad que ahora había en su casa.
-- Que haces aquí? - dijo Duo molesto al ver a Heero.
-- Necesito hablar contigo.
-- Yo no quiero hablar contigo! Ya hablamos todo lo que teníamos que hablar ayer!
-- Duo. - dijo Heero sujetando a Duo por las muñecas.
-- Cero!
La voz de Wufei los distrajo a los dos. Wufei también salio de la casa haciendo que Heero soltara a Duo.
-- Cuantas veces quieres que te diga que dejes de molestar a Maxwell?
-- Las que sean necesarias - contesto Heero viendo fijamente al chino. Para después voltear a ver a Duo de nuevo - en verdad necesito hablar contigo.
-- Ya te dije que no! - dijo Duo levantando la voz.
-- Ya escuchaste!, él no quiere hablar contigo - dijo Wufei dando un paso para atravesarse entre Duo y Heero.
-- Oigan ustedes dos se les va a en. Heero! - dijo Trowa apareciendo por la puerta de la casa de Duo.
Heero volteo a ver a Trowa, de los amigos de Duo, este era el único que podría ayudarle.
-- Trowa, necesito hablar con Duo. No voy a dañarlo.
-- Que más daño quieres hacerle que no le hayas hecho ya! - dijo Wufei con enojo.
-- Vayan los dos adentro - dijo Trowa saliendo él afuera - antes de que aparezcan el resto y se haga una pelea aquí.
-- Pero Trowa? - trato Wufei de protestar.
-- Ve adentro con Duo Wufei - el chino solo asintió y entro junto con Duo dejando a Trowa con Heero.
-- Mañana Heero. No creo que hoy puedas lograrlo, hay demasiada gente que te cree culpable.
-- Tu me crees culpable? - pregunto Heero viéndolo fijamente.
-- Yo no fui quien vio a esa chica salir desnuda de tu cuarto. Pero creo que no le harías daño con intención. Inténtalo mañana.
-- Pero mañana es el partido.
-- El partido esta formado por cuatro cuartos de quince minutos cada uno. Creo que tendrás tiempo suficiente. - dijo Trowa dándose la vuelta para entrar.
-- Esta bien Duo, será mañana y a mi manera - dijo Heero caminando fuera de la casa del trenzado.
Continuara.
Notas de la Autora.
Pensé que me iba a tardar más con este capitulo, pero solo fue un día de retrazo. Lo que si no les puedo prometer es que el capitulo 14 este dentro de una o dos semanas, ya que estoy algo deprimida y eso me impide escribir.
Quizá por eso este capitulo me quedo así.
Agradezco a todas las personas que se han tomado la molestia de escribirme un mensajito y me alegra mucho que les este gustando la historia.
Pretendo que el siguiente sea el capitulo final. Aun no me he decidido en escribir un epilogo o no. Por eso no se si estará en dos o tres semanas o si será o no el último, todo depende de lo largo que me quede y de la inspiración.
Ya saben, comentarios, sugerencias tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com
Review Contest:
136 Reviews!!! Estoy sorprendida en verdad. Muchas a gracias a todos los que han dejado mensajes.
Kurai Neko: Que bueno que te gusto el lemon del cap 12, ojala que te guste el contenido en si, jejeje.
Angeli Murasaki: Sigo sin saber que significa "Doushite?", será por que? Bueno, mándenme las notas del psicólogo y del psicoanalista, ya le pediré dinero a Quatrecito para que las pague, jejejeje.
Denisse: Antes de dar respuesta a tu Review, quiero felicitarte por el final de frío como el Hielo, precioso!!!. Ahora si, continuamos, jejeje. Tienes razón en todos los puntos que pones, lo que falta es ver como termina todo, verdad? Culpa de Ariel que me guste la pareja HildeXWufei. Por que antes prefería WufeixTraize, si la diferencia de edades es lo más sabroso, jejeje.
Uru Yuy: Gracias Uru!!, espero que este otro cap no me haya salido demasiado triste, pero es que escribo según me siento. ups!, debe esperarme para comenzar a escribir el final, jejejeje.
Angel de Luz: Saludos a Diamond y gracias por cuidar de tu amita mientras estaba en meditación, ya se me hacía que salía volando para venir a arrancarme la cabeza, jejejeje. Espero que el cap 13 haya sido de tu agrado y Diamond no haya sufrido mientras leías, jejeje. Gracias por tus palabras.
Nuriko Sakuma: Muchos odian a Relena, yo entre ellas, pero alguien tenía que hacerlo de malo en este fic y ahora le toco el turno a Relena. Espero que ahora si el 13 te haya gustado, el anterior era el 12, jejejeje.
Verónica: Últimamente mis capítulos han salido muy largos, no me sorprendería que de diez lectores que tenía ahora me queden cinco -_-. Espero que para otro fic no hacer los capítulos tan largos. Que bueno que no te quejas. (Creo que hasta ahora soy la única que se queja de los capítulos largos :P)
Megumi3: Me gustaría poder actualizar mas seguido, pero a veces no se puede. Ojalá que el capitulo te haya gustado.
Maria: Sobre las fotos, creo que ya lo viste, jejejeje. A ver que conclusiones saco el propio Heero al verlas. Esos era en el siguiente capitulo.
Miaka Yuy1: No puedo decirte el nombre del papá de Hilde por que no s eme ocurrió ninguno, jejejeje. Y como he estado tomando los nombres de la serie y el manga, pues no tome ninguno para ese señor, solo lo deje como señor Schbeiker(al cabo que ni se necesita, jejeje) Lo volviste a releer el fic??? O_o! son mas de 390 hojas!!! Me sorprendes mucho!! Y sumando estas otras 50, serán algo así como 440, mas o menos. Pero bueno, ya esta el 13, espero que pronto el final. Y un lemon entre Quatre y Trowa, no lo creo posible, debería de estudiar mas a los personajes para poder hacer algo así, jejejeje.
Hikau Itsuko: Creo que te seguiré dejando con la duda, jejejeje. Sera hasta el 14 en que sepamos si Dorothy hace algo o no para dejar en mal a Relena, por el momento ya se las dio a Heero.
Devil1: Gracias por lo que dices del fic. Y si, Mexico ocupa el penúltimo lugar en lectura, que lastima, por eso no hay muchos escritores. Que bueno que te gusto el lemon que escribí, a mi siguen sin gustarme mis lemons, jejeje. Las parejas, pues. hasta el final sabremos en que acaba todo esto, jejejeje.
Kotorimoon: Sip, yo escribí Recuperando el Sentido, mi primera locura de Gundam Wing. Y esta es la segunda larga, jejeje. Ya veremos que le hacemos a Relena, mira que ya hay una larga final para darle su merecido. La haremos piñata y la colgamos para que todos pasen a darle de palos???
Ali Chan: TrowaXQuatre tendrá que esperar a un fic para ellos solos, jejeje. Debo estudiar mas a los personajes para atreverme a hacer un lemon entre ellos. Pero espero que el resto de la historia sea de tu total agrado.
Aiko Winner Barton: Creo que Trowa y Quatre están a mi lado, por suerte no es Heero apuntándome con su arma a la sien para arregle todo, jejejeje. Por suerte estos dos son mas tranquilos -_- y no me han amenazado. aun. Gracias por tu Review!
Aiko Maxwell: Hago lo posible por actualizar rápido. Pero hay ocasiones en que de plano no se puede, jejejeje.
Terry Maxwell: Gracias Terry!!
Nakuru Tsukishiro: Gracias Nakuru!!!
