Tortura
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi,
Raiting: shonen ai
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
-- Dialogo -
" Pensamientos "
CAPITULO 4
Duo se encontraba arreglándose para salir. En pocas horas el auto que mandaría Dorothy pasaría por él, por lo que debía encontrase listo para cuando le avisaran de su arribo. Arreglaba la corbata roja que Hilde le selecciono frente al espejo. Hilde le había insistido mucho en usar el Armani, no podía dudar que los gustos de su amiga eran exquisitos, pero el Armani estaba fuera de su lista de diseñadores elegibles. Aun tenía muy presente el desagradable incidente con Traize Khrushrenada, gerente de Mercadotecnia de la firma. Le había gritado que jamás usaría un traje de ese diseñador y pensaba cumplirlo. ¿Cómo se había atrevido ese hombre a sugerirle vender su cuerpo a cambio de la firma del contrato? Esta bien que era un contrato millonario, pero él no estaba dispuesto a venderse. Y ya se lo había echo ver a Heero cuando sugirió algo parecido.
"Y hablando de Heero"…
Se le había hecho extraño no verlo desde la hora de comida del día anterior. Lo había visto en clase, como siempre, ignorando a todo el mundo y poniéndolo nervioso con su fría mirada sobre él. Pero a la hora de la comida no apareció y quien sabe en que taller se habría metido los jueves, ni siquiera apareció en el desayuno o en la comida del viernes, tampoco se presento en clases. Quería sentirse bien por no verlo, pero en lugar de relajarse se sentía algo tenso. Ni siquiera había podido concentrase en el juego de ajedrez del jueves en la noche, provocando que Trowa le venciera de forma rápida en dos ocasiones y eso que Trowa tampoco se veía muy concentrado que digamos.
El día anterior fue sumamente aburrido, el taller de dicción fue suspendido debido a que el maestro debía organizar la presentación del prompt para los presentadores del Broadcost Film Critics Choice Awards. Tener maestros reconocidos tenía sus ventajas, ya que contaban con su experiencia para ayudarles a aprender mejor; pero también tenía sus enormes desventajas, como que tuvieran que faltar a sus clases por cumplir compromisos laborales, como había sido este el caso. Ahora la primera clase del curso de dicción sería hasta el siguiente jueves "que aburrido" se había dicho Duo siguiendo hasta su habitación para sacar su traje de baño. Por lo menos el haber tenido tantas horas libres le había dado la oportunidad de nadar en la alberca.
Un golpe en la puerta avisándole que llegaban por él le distrajo de sus pensamientos. Se dio prisa en tomar sus cosas de la cama y meterlas en las bolsas del pantalón. Pudo apreciar un blanco trozo de tela que se encontraba doblado al centro de la misma. Era el pañuelo de Heero. Se lo había querido devolver el mismo miércoles que le habían traído su ropa limpia, pero no había querido ir a su habitación para dejárselo. Y el jueves no lo había visto después de comida y el viernes no se había presentado en clase, por lo que suponía no estaba en la escuela.
"Quizá esta arreglando ese asunto legal que me comento" se dijo a si mismo tomando el pañuelo y metiéndolo a la bolsa del saco.
Salió de forma rápida, uno de los guardias le avisaba que un chofer le esperaba en el estacionamiento principal de la escuela. Le entrego el pase de salida y se giro para alejarse de Duo rumbo al tercer piso de los dormitorios, al parecer alguien más iba a salir ese día.
Camino de forma tranquila por los solitarios pasillos del ala este. Los viernes había algunos talleres, pero una buena cantidad de alumnos salía después de la hora de comida, por lo que solo se quedaban unos cuantos a pasar el fin de semana en el colegio. Trowa, como era su costumbre desde hacía unos meses, salió poco antes de las 2 de la tarde. Hilde se había quedado en el taller de costura preparándose para el primer examen de la carrera de diseño de modas. ¿No entendía como un examen parcial podía consistir en elaborar un traje medieval?, en estos tiempos, ¿Quién iba a usarlo?. Pero como bien le había dicho Hilde cuando le dijo eso:
"En cuestiones de moda, lo viejo se hace nuevo cada año…"
¡Quien iría a decirlo!. Prendas que se usaban en los años veintes, volvían a ponerse de moda en el siguiente siglo.
Dio la vuelta para tomar el camino que le conduciría al estacionamiento de la parte delantera del edificio. Las aulas de clases estaban vacías a esas horas. Sus pasos pausados retumbaban en el solitario recinto, solo el leve murmullo de otros pasos apresurados podían distinguirse. Giro la vista a sus espaldas cuando los pasos se aproximaron más a él y pudo ver como una chica llegaba corriendo hasta donde se había parado.
-- ¡Duo! – dijo de forma agitada deteniéndose de la pared de uno de los salones para respirar.
-- Myriam, ¿Por qué tan apurada? – pregunto Duo viéndola sin entender. La chica levanto la vista y respiro de forma profunda tratando de llevar suficiente aire hasta sus pulmones para recobrarse un poco de la carrera.
-- Tenía que alcanzarte – dijo mostrando una enorme sonrisa. Duo le sonrió en respuesta.
-- ¿Se te ofrece algo?, ¿quieres que te traiga algo de afuera? – Comenzó Duo sonriente sin percatarse que la cara de Myriam estaba muy sonrojada y le veía de forma detenida mientras sus ojos brillaban de forma luminosa – Sabes que me alcanzaste justo a tiempo, por que el chofer que viene por mi ya esta aquí, así que si quieres decirme ¿que te traigo?, con gusto lo haré Myriam.
-- Eres muy amable Duo – dijo casi en un susurro bajando la vista – pero no es por eso que he venido a alcanzarte - Duo se inclino un poco para tratar de escucharle, realmente había bajado mucho el volumen de su voz y no entendía el motivo.
-- Sabes que para estudiar canto tienes un volumen un poco bajo – señalo con los dedos haciendo que la chica se sonrojara de forma intensa - ¿pero entonces no vas a pedirme nada? – Myriam afirmo con la cabeza sin poder apartar la vista del rostro sonriente de Duo - ¿Y que es? – pregunto Duo cuando la chica se quedo callada de nuevo.
-- El miércoles dije algo que no debí decirte – dijo volviendo a bajar la vista. Duo trataba de recordar que había hablado con la cantante, pero no recordaba nada. Muy a penas podía recordarla al lado de Marion cuando está le enseño la revista donde salía una breve nota mencionándola, pero no recordaba que había hablado con Myriam.
-- No recuerdo que me dijiste Myriam – dijo cruzando los brazos y recargándose en la pared del aula. La chica pareció sorprenderse cuando Duo afirmo no recordarlo, su mirada parecía decepcionada. ¿Realmente había sido tan importante? Eso comenzaba a darle mala espina, ahora ya no quería saber para que le había seguido, si era lo que se imaginaba… ¡Dios!, le dolería mucho tener que negarse.
-- Duo – dijo de forma triste – es que yo… yo… - Duo se enderezo de forma rápida y consulto su reloj. Eso se estaba pareciendo cada vez más a una declaración y no quería rechazarla. Siempre que una chica se le declaraba y la rechazaba, terminaba sintiéndose muy mal durante varios días.
-- Myriam, creo que tengo que irme, el chofer esta esperándome – dijo dándose la vuelta sin esperar a que la chica le dijera nada. Pero los delgados brazos de Myriam le sujetaron por el brazo para evitar que se fuera.
-- Duo te quiero – dijo de forma queda ocultando su cara en los pliegues del saco del trenzado. Duo suspiro resignado, habría hecho lo que fuera por no tener que escuchar esas palabras de nuevo y no tener que rechazarla.
Se giro tomándola de los hombros, ella no le veía a la cara, así que de forma sutil le levanto el mentón para que le viera. Una lágrima traviesa resbaló por su mejilla y eso le hizo sentir aun más mal de lo que ya se sentía.
-- Myriam – dijo de forma queda logrando la atención de la cantante – eres una chica muy linda y estoy seguro que encontraras a alguien que te merezca más que yo. Me honras – dijo sonriendo – pero yo hace mucho tiempo que me prometí no salir con nadie del colegio.
-- Desde que rompiste con Hilde – dijo secando sus lágrimas con el dorso de la mano.
-- ¡Exacto! – dijo Duo enderezándose y soltándola de los hombros – no he querido ser cruel contigo, me gustas – dijo Duo al ver como Myriam, a pesar de haber secado sus lagrimas, seguía llorando – no quiero que llores, me haces sentir muy mal.
-- Te gusto, pero no lo suficiente como para que me aceptes – dijo entre sollozos cubriendo su rostro con las manos.
-- Myriam, somos amigos, no echemos a perder esa amistad con algo que no funcionara. Soy un tipo muy infiel – dijo riendo – bebo, fumo, jamás obedezco las reglas y me meto en muchos problemas. ¿Quieres a alguien así contigo? – pregunto tratando hacerla sentir mejor.
-- Por supuesto que si – dijo sonriendo haciendo que la sonrisa de Duo desapareciera – pero se que no serás tu. Y por lo mismo he de conformarme solo con esto.
Duo sintió como Myriam se estiraba para tomarlo del cuello y le plantaba un beso en los labios. Era una suave caricia, muy a penas podía sentir el tibio contacto de los labios de la chica sobre los suyos. Sentía pena y culpa por no sentirse atraído por ella o por el resto de las chicas que a lo largo de los años en el colegio se le habían declarado. No quería prolongar demasiado el beso, además le estaban esperando, así que la tomo de la cintura de forma delicada y la aparto de su lado de forma suave.
-- Lo siento Myriam – dijo Duo de forma queda. La chica se dio la vuelta y corrió por los pasillos sollozando. Era duro, lo sabía, pero era mejor rechazarla ahora y no aceptar una relación que quizá les haría daño más tarde – además… yo jamás podría mentir sobre mis sentimientos – se dijo en voz baja.
Se giro de forma lenta para seguir su camino rumbo al estacionamiento.
No era la primera vez que una chica se le declaraba y tampoco era la primera vez que se veía en la necesidad de rechazarla. Siendo un niño bonito, tenía mucha suerte con las mujeres. Mujeres se le ofrecían en las fiestas, en los bares e incluso en la escuela. Podía dejarse llevar por una noche, cuando sabía que no las volvería a ver y siempre y cuando fuera de común acuerdo. Pero dentro de la escuela la situación era diferente. Había más compromiso y la relación se tornaría muy sería, allí no habría acuerdos previos, tarde o temprano alguno de los dos terminaría por exigir un compromiso que les llevaría a una ruptura dolorosa. Desde lo de Hilde, había decidido no volverse a involucrar con nadie dentro, fuera era otra cosa. Sin embargo el haber recibido una declaración un par de días después de que Heero le dijera que solo quería su cuerpo, le hacía sentir un poco contento. No del todo contento, por que había hecho sufrir a una chica que le quería, pero si un poco, por que sabía que a pesar de todo lo que pasaba con Heero, había gente que le quería por lo que era y no solo por ser atractivo.
A penas había dado un par de pasos por el pasillo de aulas solitarias, cuando pudo distinguir una sombra detrás de una de las columnas. Estaba de pie a un costado de la puerta de una de las aulas, pero no alcanzaba a distinguir quien era. Quizá uno de los maestros o un alumno que se había quedado a escuchar la declaración de Myriam, ya que estaba muy cerca y con el silencio reinante era fácil escucharles. Sin embargo no le daría importancia, el pobre chofer de Dorothy ya debería estar desesperado por que aun no llegaba.
Así que siguió su camino sin prestar atención a la persona que estaba aun parada en el marco de la puerta. Pero el sonido de las bisagras rechinando llamó su atención y giro la vista solo para toparse con un par de ojos cobalto viéndole fijamente, con el seño fruncido. Sintió como si esa mirada fría le quemara la piel y su corazón comenzó a latir con furia en su pecho. Heero estaba parado viéndole de forma molesta, sin decirle nada, sin moverse, solo dejando que su vista se encargara de transmitirle sin palabras algo que no comprendía, pero que sentía no era nada bueno.
La mano de Heero se despegó de su costado y se alzó para tomar al trenzado del brazo y de forma fuerte empujarlo dentro del salón que acababa de abrir. Duo no tuvo tiempo de decir nada, todo había pasado muy rápido, se vio de pronto dentro de un salón vacío donde el sol de la tarde no alcanzaba a iluminar. Las sombras se proyectaban por las paredes del salón haciéndolo lucir lúgubre. Se giro de golpe para encarar a Heero, pero los brazos fuertes del actor le sujetaron empujándolo contra la pared y arrinconándolo entre su cuerpo y el frío cemento. Duo abrió los ojos al sentir la presión de unos labios contra los suyos de forma salvaje… Heero le estaba besando de nuevo, como en tantas otras ocasiones y como en tantas otras no podía hacer nada. Sus manos comenzaron a empujar el firme cuerpo del actor, pero entre más empujaba, los brazos de Heero le apresaban más obligándole a perder más rápido el aire.
Era un beso tan diferente al que le robara Myriam minutos antes…
El beso de Myriam no le exigía nada, solo había unido sus labios a los suyos, pero el de Heero era distinto, le estaba asaltando, obligándole a abrir los labios para dejarle introducir su lengua en su boca, para jugar con ella haciéndole estremecer al sentir como las manos del actor subían y bajaban por su espalda. No sabía en que momento sus ojos se habían cerrado y había dejado de luchar contra el fuerte abrazo en el que Heero lo tenía preso. Solo sabía que si no se detenía ahora, más tarde no podría hacerlo. Pero su cuerpo no le ayudaba, de nueva cuenta respondía a unas caricias que no habían sido pedidas, a un beso que se tornaba cada ves más apasionado y menos salvaje y le estaba robando los sentido y la conciencia.
-- No acepto compartirte con nadie – dijo Heero en un murmullo al oído del trenzado cuando ambos se separaron un momento para tomar aire – cada vez que te vea besando a otra persona he de borrarte las huellas de esos besos con los míos.
Duo empujo de forma fuerte el cuerpo de Heero al escucharlo. Su respiración entre cortada no le ayudo en su cometido, por que Heero le retuvo por las muñecas empujándolo de nuevo a la fría pared.
La gélida mirada cobalto se clavo en sus orbes violetas. Trataba de luchar por soltarse, pero las manos de Heero le sujetaban con fuerza. Frunció el ceño con enojo para verle fijamente.
-- ¡Yo no soy nada tuyo! – dijo molesto tratando de que su corazón dejara de latir con tanta fuerza. Sentía que en cualquier momento el fuerte golpeteo podría llegar a hacerle estallar el pecho.
Los ojos de Heero no parecieron cambiar ante la afirmación de Duo, pero sus manos se movieron de forma rápida moviendo el cuerpo del trenzado hasta el escritorio de gruesa madera donde los maestros solían sentarse.
Duo sintió su cuerpo tensarse bajo el cuerpo del actor, le había derribado sobre la mesa del escritorio y le asaltaba de nuevo con sus besos, dejando que sus manos se deslizaran por su pecho, abriendo de forma fácil los botones de la camisa. Sentía el calor de las manos de Heero sobre su cuerpo, lanzaba corrientes de electricidad por cada parte que tocaba. Por más intentos que hacía por tratar de detenerlo, en lugar de hacerlo, parecía excitarlo más. Sentía su propio cuerpo temblando ante las caricias del actor, su respiración agitada hacía que su pecho subiera y bajara de forma rápida, ya ni siquiera podía respirar con normalidad. ¿Por qué Heero lograba despertar en él lo que Myriam no había logrado?.
-- Respóndeme – la voz ronca de Heero pidiendo una respuesta de sus labios le hizo despertar brevemente del hechizo en el que sus caricias lo tenían sumido.
-- ¡Jamás! – dijo con voz a penas audible.
Heero volvió a apoderarse de su boca de forma más salvaje, exigiendo una respuesta que no llegaba. Duo trataba a toda costa de que su mente permaneciera firme en no responder al beso que le arrancaba los sentidos. Podía estarle besando, podía estarle tocando, ¡pero no obtendría respuesta de su parte!.
La mano de Heero bajo de su pecho hasta la pretina del pantalón desabrochando de forma rápida el cinto y el botón e introduciéndose dentro hasta llegar al miembro despierto del trenzado arrancando un sonido gutural de la garganta de Duo cuando lo sostuvo con su mano.
-- ¡Detente! – pido tratando de detener la mano de Heero dentro del pantalón, pero los movimientos rítmicos que Heero hacía sobre su miembro le hacían estremecer.
-- Tu boca dice una cosa, pero tu cuerpo otra muy distinta – murmuro Heero contra la blanca piel del cuello de Duo – me detendré cuando tu cuerpo así lo exija.
Duo tembló ante las palabras de Heero. ¿De que forma su cuerpo podría dejar de responder a esas caricias? ¿Hasta que terminara en sus manos?, ¡Jamás!, tenía que ordenarle a su cuerpo que se detuviera, pero la electricidad que recorría sus venas era muy fuerte, la respiración agitada y la maldita sensación de placer le evitaban pensar con claridad.
-- Detente – volvió a murmurar, tratando de evitar que la mano de Heero siguiera masturbando su miembro. Pero en su intento por detenerle pudo sentir la excitación de Heero en sus pantalones.
-- No vayas a los premios, quédate y esta noche nos divertiremos juntos – dijo Heero en un murmullo a su oído haciendo que un intenso estremecimiento sacudiera el cuerpo del trenzado bajo su cuerpo.
¡Esto estaba llegando demasiado lejos!.
Su mente se nublaba y comenzaba a disfrutar de las salvajes caricias y de los besos de Heero. Pero no podía dejarse vencer por las sensaciones. ¡Era Heero Yuy quien lo estaba sometiendo a su voluntad!, haciéndole olvidar que estaba con un hombre y no con una mujer. Tenía que parar ahora, de alguna forma tenía que hacerlo. Si no lo hacía muy pronto sería muy difícil detener a Heero o peor aun… ¡Detenerse él!.
¿Que no fuera a los premios?, ¡dios!, casi olvidaba que el chofer de Dorothy le estaba esperando para ir al Beverly Hills Hilton Hotel. Tenía que quitarse a Heero de encima y rápido, si continuaba masturbándolo, muy pronto iba a acabar en sus manos y no iba a darle ese gusto.
Trato de forcejear con Heero, empujando con sus manos su cuerpo para tratar de lanzarlo al piso. Pero Heero era más fuerte que él, sus brazos apresaban los suyos evitándole que se moviera demasiado. Pero sus piernas estaban en libertad. Así que como pudo logro levantar una hasta el escritorio y de una fuerte patada logro alejar a Heero de su cuerpo haciéndolo estrellarse contra la pared.
Heero sintió el fuerte golpe que lo arrojo contra la pared y perdiendo el equilibro se deslizo hasta el suelo. Pudo ver como Duo se incorporaba sobre el escritorio de forma rápida tratando de acomodarse las ropas. Respiraba de forma agitada y sus manos temblaban cuando trataba de abrocharse la camisa. Podía ver el sudor perlando su frente y la excitación era notoriamente visible en sus pantalones. El estaba igual.
-- Eres un desgraciado – dijo Duo bajando del escritorio pero sosteniéndose con las manos y hablando de forma entrecortada. Su rostro estaba muy rojo, no sabía si por coraje o por pasión – ¿esta era la clase de respuesta que buscabas? – pregunto Duo viendo los fríos ojos azules de Heero clavados en su mirada – pues espero que te haya resultado satisfactoria.
Heero comenzó a levantarse dejando a la vista del trenzado la huella de su zapato marcada en la blanca camisa del uniforme. Eso le hizo sonreír un poco.
-- Me resulto muy satisfactoria – dijo Heero mostrando la mano con la que le masturbaba haciendo que el rostro de Duo se sonrojada de forma intensa al ver ligeras manchas blanquecinas en sus dedos – pero creo que te resultará doloroso si no termino lo que hacía – dijo dando un paso para acercarse a Duo, pero este retrocedió a la defensiva.
-- ¡No te me acerques! – dijo levantando las manos haciendo que Heero se detuviera – no quiero que me vuelvas a tocar. No quiero que me vuelvas a besar, te detesto ¡Heero Yuy! Y voy a levantar una demanda en tu contra por todo esto – dijo de forma molesta – no me importa lo que digan, ni lo que piensen, ¡voy a acusarte de acoso sexual!. ¿Qué pretendías? ¿Violarme?.
Heero solo cruzo los brazos sin decir nada. Había esperado la reacción molesta del trenzado y espero hasta que terminara de hablar para hacerlo él a su vez.
-- Puedes acusarme de todo lo que quieras – dijo Heero de forma calmada viendo los ojos violetas de Duo que le miraban con molestia – pero para sostener esa acusación necesitas testigos o pruebas y no los tienes – la mirada de Duo no cambio, siguió mostrando el ceño fruncido. Su respiración seguía agitada y el color rojo pintaba su blanca piel – y no pretendía violarte, porque estabas cooperando muy bien.
-- ¡DESGRACIADO! – grito Duo enojado apretando los puños - yo no estaba cooperando, te pedí dos veces que te detuvieras y no lo hiciste – su corazón no paraba de martillar en su pecho. Quería salir huyendo lo antes posible, pero mientras Heero permaneciera franqueando la puerta, no podía intentar retirarse.
-- Espero que algún día tu cuerpo y tu boca se coordinen y den la misma respuesta.
-- Ni lo sueñes – farfullo el trenzado – quítate de enfrente, me están esperando – dijo sin moverse de su lugar, esperando que Heero se apartara. Heero dio dos pasos dejando el camino libre. Pero cuando Duo se acerco a la puerta, un brazo le detuvo haciendo que la mirada de Duo se sorprendiera por tal acto.
-- Acompáñame a la entrega de los Globos de Oro – pidió de forma serena haciendo que la mirada de Duo cambiara de sorpresa a incredulidad – claro, a menos que ya tengas compromiso con Dorothy Catalonia, en cuyo caso te pediré que lo canceles – dijo soltándolo.
Duo se giro para verlo. A penas podía creer en el cinismo del actor para pedirle semejante cosa. Después de la forma en la que se venía comportando, ¿aun tenía la osadía de pedirle que le acompañara a un evento público?
-- ¡Estas loco! – dijo Duo elevando la voz - ¡jamás te acompañare a ese o a algún otro sitio!. Y no es por que tenga compromiso con Dorothy, solo le acompañare a los premios de hoy y si me pide ir con ella a los Globos o hasta a los Oscares, lo prefiero mil veces a ir contigo. ¡Te detesto Heero Yuy!.
-- Pensé que me odiabas – dijo Heero sin cambiar su posición ni su cara.
-- Si, ¡te odio! – grito al mismo tiempo en que saco del saco un pañuelo blanco que le arrojo. Heero alcanzo a pescarlo antes de que cayera al suelo – y eso es tuyo.
-- Quédatelo – dijo Heero arrojándoselo de regreso haciendo que Duo lo pescara en el aire antes de que le golpeara en el brazo – yo tengo una magnifica foto tuya con la que me conformo cuando no te veo, es bueno que conserves algo mío – Duo frunció el entrecejo con molestia y lanzó el blanco pañuelo al suelo.
-- ¡Yo no quiero nada tuyo!, seré feliz el día en que desaparezcas de mi vida – dijo dándose la vuelta intentando salir del aula, pero la fría voz de Heero le detuvo.
-- Que extraño, por que ya tienes algo mío – dijo Heero cruzando los brazos viéndolo fijamente. Duo se extraño por esa afirmación, estaba seguro de no conservar nada de Heero a excepción del pañuelo, a menos que el muy desgraciado se estuviera refiriendo…
-- ¿Qué?, ¿que tengo tuyo? – pregunto molesto, ni siquiera quería pensar en eso, pero al ver la mueca en los labios de Heero su lengua respondió más rápido que su cabeza - a menos que sean tus patéticos besos que…
-- Puedes regresármelos cuando quieras, estaré gustoso de recibirlos – le interrumpió Heero sin apartar la mirada de la cara de Duo. El rubor se intensifico aun más en el rostro del trenzado, estaba muy equivocado si pensaba que algún día respondería a alguno de sus besos.
-- ¡Imbécil! – grito abriendo la puerta y saliendo del salón dando un portazo que retumbo en todo el recinto de aulas vacías.
Heero se agacho para recoger la blanca prenda que había quedado a dos pasos de distancia de él y la llevo hasta sus labios al mismo tiempo en que veía por donde Duo había desaparecido.
"Seré feliz el día en que desaparezcas para siempre de mi vida"
Las últimas palabras del trenzado aun resonaban en su cabeza junto con el eco del portazo con el que había salido del lugar.
"No cuentes con eso…"
Se dijo Heero a si mismo, guardando el pañuelo en el saco de su uniforme mientras salía del salón para perderse por los pasillos que le llevaban hasta su habitación.
Duo subió a toda costa al auto del chofer de Dorothy. El hombre no se mostraba molesto o desesperado, seguramente estaba acostumbrado a las tardanzas de la rubia. Aun recordaba la primera cita que tuvo con ella, le había hecho esperar más de tres horas en el restaurante en el que se habían quedado de ver y cuando llego se limito a decirle con la más amplia de las sonrisas que "las chicas nos damos a desear con nuestra tardanza".
En cuanto estuvo dentro del auto se acomodo sobre el asiento, se encontraba muy nervioso por lo sucedido con Heero hacía unos instantes. Aun sentía ese dolor en su vientre al aguantar el orgasmo. Ese idiota lo habría conseguido de no haberle detenido a tiempo.
"¿Y Aun se atreve a pedirme que le acompañe a los globos?, si que es cínico".
No podía imaginarse la razón por la que Heero le había invitado a esa premiación. Era una de las más importantes del año, junto con el Oscar. Era bastante probable que la rubia, Relena, estuviera encantada de acompañarle. Aun que quizá lo que Heero buscaba era desmentir que salía con ella. ¡Pero él no le iba a servir como pretexto!, que buscara a otro si quería ír acompañado de un hombre. Había miles interesados en acompañarle, no por nada era uno de los actores más sexy's de la meca del cine.
"Maldición" se dijo a si mismo pasando la mano por los mechones largos de cabello que cubrían su frente "¿y ahora por que pienso que es sexy?"
Pudo ver como en la parte delantera del asiento, había una serie de cigarros y cerillas. Estiro la mano y tomo una cajetilla. Necesitaba tranquilizarse y que mejor que un cigarro para lograrlo. Lo encendió y lo sostuvo en su boca hasta que llegaron a la mansión de Dorothy tratando de eliminar de su cabeza los pensamientos sobre Heero.
Entro en el amplio recibidor donde el mayordomo le reconoció de inmediato. Le condujo hasta la sala invitándole una copa. La necesitaba, claro que la necesitaba. Pero si quería llegar lucido al evento, más le valía no comenzar a tomar desde temprano. Así que se negó de forma cortés.
Aun era temprano cuando llego a la mansión de la rubia, pero en estos momentos el reloj marcaba las 5:30 de la tarde y ya estaba desesperado. El evento daba inicio a las 7:00 y deberían estar llegando a la alfombra roja a más tardar a las 6:30. Definitivamente Dorothy ya le había hecho esperar demasiado. Un poco más dando vueltas sobre la alfombra y le haría un enorme boquete.
-- Espero no haberte hecho esperar demasiado
La femenina voz proveniente de las escaleras principales le distrajo y se giro de inmediato abriendo de forma enorme los ojos al contemplar a su rubia amiga y evitando que el reclamo que estaba a punto de salir de su boca, se olvidara para siempre.
-- Con tu cara me has dicho que opinas de mi vestido Duo – dijo Dorothy sonriendo bajando de forma lenta los escalones.
Dorothy lucía un vestido recto que en la parte de abajo se abría en grandes holanes con forme cada paso que daba. No tenía hombros, por lo que estos lucían sencillamente blancos y divinos, combinando la cremosa piel blanca de la rubia con el color ocre oscuro que había escogido. Su larga cabellera rubia la llevaba por completo recogida en una especie de corona y lucía un bello collar de diamantes a juego con los aretes y una pulsera.
-- Te ves divina Dorothy – dijo Duo acercándose para tenderle el brazo y ayudarle a terminar de bajar los escalones – no me hubieras necesitado para que voltearan a verte. Con tu belleza era más que suficiente – Dorothy sonrió ante el cumplido.
-- Tú también te ves maravillosos Duo, no esperaba menos de ti. ¿Nos vamos? – dijo tomando su bolso de la mesita del teléfono y conduciendo a Duo hasta la limusina que ya les esperaba para partir.
Por lo menos, esa noche no tendría por que pensar o sufrir por ese maldito actor de Heero Yuy.
Las cercanías al 9876 Whilshire Boulevard estaban congestionadas. Un sin fin de limusinas aproximándose a la entrada principal del Beverly Hills Hilton Hotel constituían el trafico principal de la noche. Dorothy sonreía cuando alguien desde la acera de la calle gritaba su nombre, de forma luminosa levantaba la mano y les saludaba. Las calles estaban repletas de guardias de seguridad que impedían el pase de curiosos fans.
-- Adoro esto – dijo Dorothy sonriendo mientras la limusina lograba abrirse paso hasta la entrada principal.
-- Yo odio esto – dijo Duo de forma resignada enderezándose en su asiento cuando el auto se detuvo frente a la alfombra roja.
Un sin fin de luces centellaron cuando la puerta se abrió y un hombre ataviado con un lujoso uniforme le tendía la mano a Duo para ayudarle a bajar. Fuera de la limusina los medios de comunicación se peleaban por acaparar a las estrellas que acababan de llegar, mientras un alta voz anunciaba el arribo de alguien más y las luces de las cámaras y los flash se giraban hacía otro lado.
Dorothy tomo la mano que Duo le ofreció para bajarse, justo en el momento en que un fotógrafo le captaba en un gesto tan caballeroso. Ya se imaginaba la portada de los diarios del siguiente día y no le importaba que le relacionaran con Duo, al fin y al cabo, ella había hecho circular esos rumores solo para molestar a Relena.
Ambos caminaron por la alfombra roja deteniéndose de cuando en cuando para responder a algún medio que le solicitaba. Pero la noche era de Dorothy, Duo solo se limitaba a acompañarla y sonreír cuando se le preguntaba si eran novios. Eso se lo dejaba a Dorothy, era ella la que debía responder y con suma alegría se daba cuanta que Dorothy eludía muy bien las preguntas no afirmando ni negando nada. Quizá y esa maniobra de la rubia le podría ayudar a alejar a Heero de él.
Se detuvieron frente a una de las reporteras del canal anfitrión. Duo estaba seguro que en esos momentos sus amigos en la escuela les estaban observando y sonrió de forma luminosa cuando la reportera, Lady One, se acerco a él mientras Dorothy charlaba con alguien más.
-- Duo Maxwell ¿Podrías contestarnos la pregunta que todo el medio se esta haciendo en estos momentos? – Duo sonrió, ya se lo esperaba. Todos los que se acercaban a él le preguntaban lo mismo, pero por desgracia, en esta ocasión Dorothy estaba un poco alejada como para responder por él.
-- Ya se lo que me vas a preguntar – dijo Duo sonriendo, pero Lady se dio prisa en negar con la cabeza haciendo que Duo le viera con sorpresa, el tiempo en televisión era muy caro y quería salir de dudas muy pronto.
-- No Duo, tu como compañero de Heero Yuy debes estar enterado si es verdad que Relena sale con él. ¿Puedes respondernos eso? – el rostro de Duo dejo ver la sorpresa que esa pregunta le causaba. Jamás se imagino que alguien le preguntara por Heero precisamente a él.
-- ¿Y yo que voy a saber? – dijo Duo de forma algo molesta, y él que pensaba olvidarse del maldito actor por esa noche – creo que eso deberían preguntárselo a él – trato de alejarse de la reportera en cuanto le dio su respuesta, pero el brazo de la mujer le retuvo de forma sutil.
-- Bueno, te pregunto a ti por que alguien nos informo que eran compañeros de salón, compañeros de equipo en el taller de teatro y además vecinos de habitación. Por lo que supongo que también son amigos – dijo sonriendo la mujer.
-- Pues en eso estas totalmente equivocada – dijo Duo de forma sería – si, es verdad todo lo que dices, menos en que somos amigos. A Heero Yuy no le interesa tener amistadas, solo se limita a tomar clases, ignorar a todo el mundo y hacerme la vida de cuadritos – la última afirmación de Duo dejo a Lady sin palabras. Un sonrojo cubrió de inmediato el rostro del trenzado, no se había dado cuenta de lo que había dicho. Todo hubiera estado bien, si no hubiera mencionado que le hacía la vida de cuadritos. No cabía duda que su cabeza no se estaba coordinando con su lengua.
-- Duo, querido, es hora de que entremos – dijo Dorothy tomando a Duo de la mano para alejarlo de Lady One. Había podido escuchar la última parte de la conversación y quiso alejarlo de la prensa antes de que todo el mundo se fuera sobre él para cuestionarle por tal afirmación.
-- Lo siento Dorothy – dijo Duo entrando a la recepción del hotel – creo que eche todo a perder – dijo Duo de forma sería. Pero Dorothy se giro para acomodarle la corbata mientras hablaba.
-- Al contrario querido – dijo con una enorme sonrisa – tu pequeña declaración le ha quitado la luz a Relena – dijo mientras una risita escapaba de su boca, Duo le miro sin comprender – así es Duo, Relena afirma que Heero es su novio y tu dices que te hace la vida de cuadritos, pero no dices de que forma. Ahora todos los medios querrán saberlo, pero como en tu escuela no se aceptan reporteros, les será muy difícil obtenerla. Relena podrá decir misa porque tu declaración es más interesante que la suya. ¡Gracias por eso! – dijo Dorothy jalando a Duo y depositando un beso en su mejilla – ahora, será mejor que entremos a ocupar nuestros puestos.
Duo sonrió a Dorothy acompañándola hasta el Internacional BallRoom, donde se llevaría a cabo la entrega de los premios. A pesar de las palabras de aliento que la rubia le había dirigido, no se sentía a gusto. Los nervios le traicionaban al imaginar que Heero pudiera haber visto lo que dijo en televisión. Su corazón seguía latiendo a toda prisa a pesar de que ya estaba sentado viendo a las estrellas que seguían llegando. Pudo ver como un par de filas más abajo se encontraba el nombre de Heero Yuy. Aun que estaba seguro de que no asistiría, no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espalda cuando reconoció el nombre.
-- ¡¡Maldita!!
La maldición que pronunció Dorothy le hizo girarse para verla. Dorothy estaba sentada a su izquierda, pero volteaba hacía la parte alta del teatro. Pudo ver la furia que inundaba sus ojos celestes y lo arqueada de sus cejas. Apretaba de forma fuerte el chal que descansaba sobre sus hombros y tuvo que girarse para ver por que Dorothy estaba tan molesta.
Sus ojos se abrieron de forma enorme al ver como una pareja bajaba los escalones del teatro para llegar hasta sus lugares. Pudo ver como de reojo, unos ojos azul cobalto le veía de forma fría, pero al pasar por su costado, se giraron para ver al frente.
-- ¡Maldita!, mil veces maldita – dijo Dorothy en un susurro – jamás creí que Heero le acompañaría. Ya me imagino a toda la prensa cuando salgan, van a estar como moscas detrás de ella, pero me niego a pensar que Heero salga con ella, él tiene demasiada clase para una arpía como esa – dijo Dorothy muy enojada.
Duo siguió a la pareja de forma silenciosa. Pudo observar como Heero conducía a Relena del brazo hasta su asiento, que no era otro que el que tenía a su lado izquierdo. Entonces tenía que ser verdad.
"Son novios" se dijo a si mismo con sorpresa.
Ignoro por completo el montón de maldición que Dorothy le dirigía a la rubia de forma silenciosa mientras seguía observando la forma de comportarse de Heero. Seguía siendo igual de frío, pero en esta ocasión prestaba un cierto grado de interés en lo que la rubia le comentaba.
"No vayas a los premios, quédate y esta noche nos divertiremos juntos."
Eso le había dicho Heero horas antes. ¡Si, como si fuera a cumplir!. El muy desgraciado ya tenía una cita con su novia y había querido divertirse un rato con él. ¿Que no le había dicho que no había amor involucrado en el deseo por su cuerpo?. ¡Claro!, como iba a haber amor si ya tenía a la rubia que le acompañaba.
Y viéndolo bien, la chica no era nada fea. Era delgada y bajita, de ojos azules y tenía una cara de inocencia que seguramente le encantaría a Heero. Vestía de rosa esa noche, dejando que su largo cabello rubio cayera en cascada sobre su espalda.
-- Por lo visto quiere hacerle la competencia a París Hilton – dijo Dorothy viendo a Relena y haciendo que Duo se girara para verla. Por lo visto su amiga estaba realmente molesta – el rosa no le queda bien a todas. Y a ella se le ve terrible. Quiso lucir un escote sin tener ningún atributo que lucir. Vera Wang debió decírselo, solo hace deslucir su hermoso diseño.
-- Vamos Dorothy, la chica es bonita – dijo Duo haciendo que la mirada celeste de la rubia se tornada casi roja por el enfado. Duo se dio cuenta que no había sido un buen comentario de su parte y se dio prisa en repararlo - Ella es bonita, pero tu eres hermosa, inteligente y tienes a un chico más guapo a tu lado – dijo Duo a la carrera haciendo que Dorothy riera a carcajadas y le echara los brazos al cuello.
-- Por eso te quiero tanto.
Duo contesto al abrazo de Dorothy, pero de reojo pudo ver como la mirada de Heero y la de Relena estaba sobre ellos. Sintió un profundo malestar al ver esa mirada fría sobre él. No sabía que hacía Heero en los premios, pero no le iba a echar a perder la noche, esta vez, no se iba a dejar intimidar por esa mirada de hielo.
El internacional BallRoom se fue llenando de forma rápida, las estrellas llegaban saludándose entre si como si fueran amigos de antaño. Algunos a penas se conocían, de otros solo había oído hablar. Pudo ver como la parte alta del teatro era llenada por los fans que habían cubierto la entrada de 50 a 150 dls por asiento. La parte baja solo era ocupada por los nominados, invitados y sus familiares.
En punto de las 7:00 de la noche el Prompt principal que se mostraba en la parte central del teatro se encendió mostrando el anuncio de la premiación. Pedían silencio a los presentes por que en cualquier momento la señal de "On Air" daría la indicación de que iban a dar comienzo.
Duo pudo ver como un hombre de largos cabellos platinados ocupaba el asiento al lado derecho de Heero. No le fue difícil reconocerlo, era Zech Merquise, su representante. Heero se volteo para susurrarle algo, mientras la música de cada una de las películas seguida de diversos bailarines, indicaban el inicio de la ceremonia de premiación.
Las luces se apagaron de forma sorpresiva al mismo tiempo en que una serie de láser dibujaba el nombre de la ceremonia y un montón de luces explotaban al centro del escenario dejando entre ver al presentador.
Whoopi Goldberg.
-- ¡Bienvenidos!, ¡Bienvenidos! – dijo agitando su mano para abanicar el humo que las luces habían dejado y provocando la risa de algunos cuantos – ¿estamos al aire? – cuestiono de pronto para después ver el letrero en color rojo que indicaba que si – oh, si, ya vi que si – dijo haciendo que los presentes rieran – Bienvenidos a la 35 entrega de los Broadcost Film Critics Choice Awards, soy su anfitriona por esta noche, ¿a quien esperaban? – pregunto viéndolos a todos – ¿a Billi Cristal?, pues no, temo decepcionarlos, él esta confirmado para los Oscares, tuve que rogarle para que no aceptara venir aquí si no, no obtengo su atención esta noche, ¡Ups!, ¡Hola Billi! – dijo saludando con la mano a un Billi Cristal que reía por las ocurrencias de la presentadora – creo que no me hizo caso.
Whoopi siguió haciendo una serie de chistes sobre los presentes y sobre política mientras caminaba de un lado al otro del escenario. Dorothy había recibido uno de sus chistes por su última actuación provocando la carcajada de Duo. El trenzado había olvidado por completo que Heero estaba a dos filas por debajo de donde estaban ellos, hasta que la presentadora lo hizo saber de una forma que no esperaba.
-- ¿No tienen frío? – pregunto Whoopi parándose al centro del escenario – es extraño – dijo caminando del otro lado – por acá no hace frío, es más se siente algo de calor – luego camino del lado contrario – de este otro lado tampoco hace frío, pero al frente – dijo volviendo a caminar al centro – hace un frío tremendo.
Duo sintió que su corazón comenzaba a latir de forma acelerada, un muy mal presentimiento comenzó a hacer que un sudor frío resbalara por su espalda. ¿Iba Whoopi a hacer lo que temía?
-- ¡Por eso hace frío! – dijo de forma alegre – miran nada más a quien tenemos aquí, nada menos que al mismísimo Heero Yuy – Heero solo inclino un poco la cabeza en forma de saludo – Relena, si quieres un abrigo extra, solo avísame, yo tengo bastante – dijo señalando su cuerpo provocando algunas risas – quizá entre las dos podamos derretir algo de ese hielo, que dices Heero, ¿nos das permiso?
Duo solo observaba la pantalla panorámica en la que mostraba el rostro frío e impasible de Heero, estaban haciendo chistes a su costa y a él no le quedaba otra más que ignorarlos o reír. Y Heero no reía, de eso estaba seguro. Desde que la serie infantil había sido cancelada, todos los papeles que Heero hacía eran de personas frías y rebeldes. Había pasado de ser el niño bueno al niño malo del cine.
Y tal como lo había pensado, Heero solo inclino la cabeza sin mostrar ninguna señal de diversión en el rostro. Siguió observando a la presentadora que había cambiado sus chistes personales por políticos hasta que el Promopt y la música señalaron la ida a comerciales en la televisión.
Duo no pudo disfrutar de la premiación, se sentía sumamente tenso. Heero solo tenía que inclinarse hacía Relena un poco y el ángulo de su vista le permitía verlo claramente de reojo. Y lo había visto hacerlo en varas ocasiones. Podía ver su fría mirada detenida en él, de la misma forma en que él le estaba mirando. La mirada violeta y la cobalto chocaron innumerables veces, sosteniéndose por intensos segundos, hasta que Relena le decía algo a Heero o hasta que Dorothy le comentaba algo a Duo.
Los últimos cuatro premios y los más importantes estaban por ser anunciados. Dorothy tomo la mano de Duo cuando escucho su nombre al ser anunciadas las cinco nominadas como mejor actriz principal. Después sería anunciado el premio como mejor actor, seguido de mejor película para terminar con el mejor director.
-- Tengo que ganarle a Relena – murmuro Dorothy haciendo que Duo volteara a verle.
No entendía esa rivalidad entre ambas rubias. Cuando solía preguntarle a Dorothy, ella simplemente eludía la pregunta con la misma habilidad que eludía las preguntas de la prensa que no quería contestar. Ese pleito entre Relena y Dorothy ya tenía varios años y siempre se hablaba de ambas en las revistas y noticieros de espectáculos, era común ver como constantemente eran comparadas y la nominación a los premios E! y los Globos era la culminación del año. Aun faltaban los oscares, pero estaba casi seguro que esa competencia llegaría incluso hasta esa premiación.
-- Y la ganadora es…
Dorothy apretó más fuerte la mano de Duo, el rostro de las cinco nominadas aparecía en la pantalla gigante al centro del escenario y en cada una de las pantallas distribuidas por todo el teatro. Duo pudo ver la cara sonriente de Relena y el perfil del rostro de Heero viendo de reojo hacía algún lado, su lado, lo sabía bien.
-- ¡Dorothy Catalonia!
Dorothy se paro de un brinco escuchando los aplausos de todos los presentes. Pasó sus brazos por el cuello de Duo y le planto un beso en los labios haciendo que Duo se sorprendiera por tal acto. No pudo ver la reacción de Heero al aparecer tal acontecimiento en las pantallas del teatro. Dorothy estaba muy emocionada y subió sonriendo para recibir su premio de manos de uno de los actores de Ocean's Twelve: George Cloney.
En cuanto Dorothy pasó por su lado centró su mirada en el lugar que ocupaba Heero. Pero Heero parecía ver al frente y no centraba su atención en nadie más. Ni siquiera en Relena, que parecía sumamente ofendida por haber perdido el premio. Reclamaba algo de forma acalorada al representante de Heero, mientras Heero parecía ignorarles a ambos.
"Cada vez que te vea besando a otra persona he de borrarte las huellas de esos besos con los míos"
Esas palabras habían aparecido en su cabeza cuando sintió los labios de Dorothy sobre los suyos. ¿Iría Heero a hacer algo?, no, eso lo dudaba, por lo menos no en público. Ahora sabía que tenía que estar atento a cualquier posibilidad dentro del colegio en los siguientes días.
Dorothy tomo emocionada el reconocimiento y se acerco al micrófono para hablar.
-- Quiero dar las gracias a mi director – dijo sonriendo y casi sin poder hablar debido a la emoción - a mis compañeros, a mi familia, a todos mis "amantes" – haciendo que algunos rieran de buen modo por el comentario – y a Duo de forma muy especial, porque tiene que soportar a una loca como yo – Duo solo sonrió – y por último quiero decirle algo a Relena…
Duo se enderezo en su sitio y todos guardaron silencio en el lugar esperando por las palabras de Dorothy a su principal rival. Relena presto atención al escuchar su nombre en labios de la ganadora. Y pudo ver como Dorothy levantaba la estatuilla en sus manos y se la mostraba.
-- ¡Perdedora! – dijo soltando una carcajada y dándose la vuelta haciendo que Relena apretara sus puños por la furia y Duo se levantara corriendo de su lugar para ir hasta el lugar de las entrevistas.
Pudo ver como la mirada de Heero le seguía en su carrera por el pasillo principal hasta que se perdió detrás del escenario. No quiso darle importancia a esa mirada cobalto, le importaba de momento llegar hasta Dorothy, jamás debió comportarse de esa forma. Ya había ganado, ¿por que restregarle su triunfo a Relena en su cara?
Detrás de los escenarios había un pequeño set donde estaban reunidos varios medios de comunicación. Los actores podían tener 10 minutos para dar entrevistas antes de que apareciera el siguiente ganador.
Duo se detuvo detrás de una de las bambalinas, procurando no ser visto, al ver como Dorothy contestaba sonriente las preguntas que le hacían, o posaba para la cámara. Al parecer el incidente con Relena no le había afectado en nada… esa anoche. Ya verían mañana los comentarios en los medios. Pasaría a los momentos memorables, como cuando Jack Palas se había puesto a hacer lagartijas al recibir su premio por trayectoria en los Oscares, o cuando Gael García Bernal se puso a hablar de George Bus y su guerra contra Irak cuando se los habían prohibido.
El siguiente premio en ser anunciado era el de mejor actor, pudo ver desde su lugar a los cinco nominados en una de las pantallas que se mostraban sobre el escenario. Heero lucía igual de frío que siempre, parecía no importarle un premio por su actuación. Más emocionada se veía Relena, que estaba a su lado sonriendo y diciéndole algo, que él parecía no escuchar. Si así de frío era con su novia, ¿Qué podían esperar los demás?.
No fue para nadie una sorpresa enterarse que el ganador era Heero, los aplausos sonaron en todo el lugar y pudo ver como Relena se lanzaba a su cuello para intentar besarle, por un momento sintió que Relena había tratado de imitar la reacción de Dorothy, pero sacudió la cabeza al creerlo una tontería. Pero Heero hábilmente había evitado que la rubia le besara. Todo el mundo había visto eso, bien podían decir que había sido productos de los nervios… si los tuviera. Por que Heero lucía igual de sereno que como cuando llego. Zech solo le dio la mano en señal de felicitación y se dispuso a subir al escenario para recibir su premio de la mano de una de las ganadoras del Oscar: Charlize Theron.
Duo espero desde su lugar por los agradecimientos que Heero diría, ya se esperaba que mencionara a Relena entre ellos, pero cuando Heero tomo el micrófono solo dijo un seco "Gracias" y se dispuso a salir del lugar haciendo que los ejecutivos de E!, tuvieran que mandar pronto a comerciales en televisión.
Duo se vio cara a acara con Heero, Dorothy seguía dando entrevistas y no se había percatado que el siguiente ganador ya estaba allí. Uno de los asistentes se dio prisa en llegar hasta ella, mientras la mirada de Heero se detenía en la violeta por segundos. Levanto la vista, mientras Duo le siguió, no entendía que podía estar viendo. Frente a ellos se levantaba una de las bambalinas de tela, detrás de ella estaban los reporteros y algunos asistentes. Bajo los dos escalones que le separaban de Duo y sin previo aviso lo tomo del cuello, haciendo que Duo se girara con sorpresa para ver que sucedía, pero solo sintió los labios de Heero posándose sobre los suyos.
-- ¡Desagraciado! – grito Duo alejándose del actor tanto como pudo. Un intenso sonrojo le invadió el rostro. Había demasiada gente, cualquiera les pudo haber visto y eso no pareció importarle al actor. Su corazón latía con furia en su pecho. Pero Heero se veía sumamente calmado.
-- Te lo advertí – dijo Heero pasando por su lado pocos segundos antes de que el asistente le avisara que los medios ya la esperaban para entrevistarle.
Ese beso le había tomado por sorpresa, esperaba que Heero hiciera algo en la escuela, ¡No en un teatro con cientos de personas y con una buena cantidad de prensa a menos de 20 pasos!. Estaba muy enojado con Heero. Su novia estaba sentada en la segunda fila y el muy desgraciado se atrevía a besarlo casi en sus narices. Si que era un cínico y un desgraciado. Y él era un tonto por pensar que Heero se contendría en un lugar tan lleno de gente como ese.
Estaba sumamente enojado y en ese estado lo encontró Dorothy. Sin poderle dar una explicación se limito a sonreírle y decirle que no había sido nada. Trato de cambiar de tema reclamándole por lo que había echo al llamarle perdedora a Relena, pero Dorothy solo dijo "se lo dije por que lo es" y con eso jaló a Duo del brazo para llevarlo de nuevo hasta el teatro.
Los medios que rodearon a Heero se dieron prisa en cuestionarle sobre Relena y su relación. No iban a tener mejor oportunidad para preguntarle que esa.
-- ¿Puede decirnos señor Yuy si su relación con Relena Darlian es cierta? – pregunto uno de los reporteros.
-- Ella afirma que ustedes están saliendo a escondidas de la prensa desde hace meses, ¿es cierto? – pregunto otro.
-- Nos llegaron rumores de que usted esta ayunado a la señorita Relena y que esto del noviazgo es solo publicidad, ¿podría confirmarlo? – pregunto otro.
-- ¿Hay planes de matrimonio? – pregunto otro más.
Heero los miro a todos. Todos de una u otra forma querían saber lo mismo. La fría mirada que le dirigió a alguien que iba abrir la boca le hizo callar de forma abrupta. Todos sabían del carácter violento de Heero y no estaban dispuestos a ser golpeados por el actor. Los flashes seguían siendo disparados y la cámara del canal E! le tenía enfocado desde que llego al set de entrevistas.
-- Solo lo diré una vez – dijo Heero de forma clamada – el día en que salga con alguien no me voy a estar escondiendo y me asegurare de gritarlo a los cuatro vientos.
Y con esas únicas palabras se abrió paso entre los reporteros. Nadie se atrevió a preguntar nada más o a interceptarlo para que les aclarara sus palabras. De lo único que todos estaban seguros es que Heero no salía con Relena y así lo darían a conocer en los principales diarios de mañana.
-- Espere señor Yuy
La voz de una mujer le hizo detener su paso apresurado hacía los pasillos que le conducirían de vuelta al teatro. Se giro de lleno para toparse con una de las reporteras del canal anfitrión. Ya había respondido a la única pregunta que parecía importarles, ahora, ¿Qué quería esta mujer?
-- ¿Puede responderme una sola pregunta? – cuestiono la mujer de ojos marrones acercándose a Heero con una grabadora en mano. Heero no respondió, solo se limito a verla con la mirada fría – ¿puede decirme de que forma le hace la vida de cuadritos a Duo Maxwell?
Por una breve fracción de segundo Lady One pudo ver la sorpresa en la mirada del actor. Su instinto periodístico le dijo que había hecho bien en arriesgarse a interceptar a un actor tan violento como Heero Yuy, ahora tenía una nota que perseguir, por que estaba segura que Heero negaría todo lo que Duo hubiese dicho.
-- No se de que me esta hablando – y no se había equivocado – Si Duo Maxwell dice que le hago la vida de cuadritos, deberá preguntarle a él, esta es la primera noticia que tengo de tal evento.
Y sin decir más, se dio la vuelta para seguir con su camino rumbo al teatro. Lady levanto la grabadora hasta sus labios y se dispuso a grabar sus observaciones.
-- Si no fuera por que grabe el grito que Duo Maxwell le dirigió a Heero Yuy cuando este iba bajando las escaleras para ir al set de entrevistas, es una lastima que no los vi, me hubiera quedado con las palabras del actor. Sin embargo, esta reportera averiguara que problema hay entre ellos, cual fueron los motivos de ese grito y por que ambos lo niegan. De momento ya se que Heero no sale con Relena, ¿tendrá algo que ver con que corre fuerte el rumor de que el actor es gay?.
Lady oprimió el botón de stop y observo el camino por el que Heero había desaparecido con una mueca. Estar en el área de espectáculos no le agradaba mucho, hubiera preferido estar en las noticias, pero quizá hacerle al detective por un rato la llevaría a emigrar al área que realmente le gustaba: el área policíaca.
-- Vanos Trent – dijo Lady hablando a un hombre alto y delgado, de cabellos negros y ensortijados, que estaba a un costado suyo llevando una cámara colgada al cuello – tenemos muchas cosas que averiguar.
El movimiento vibratorio de su celular le hizo detener el paso por segunda vez. Metió la mano a la bolsa interior de su saco y sacó el pequeño aparato. Al identificar el número del cual le llamaban, lanzó una maldición silenciosa y se dispuso a contestar.
-- ¿Que quieres? – pregunto en tono gélido.
-- Vaya forma de contestarle a tu único primo Heero – escucho el actor la voz divertida del otro lado del aparato.
-- No eres mi único primo – dijo Heero fastidiado sin prestarle mayor importancia a las risas de su primo.
-- Soy tu único primo varón, así que técnicamente estoy en lo correcto – Heero solo suspiro con resignación – no te enfades Heero, solo quiero felicitarte, te acabo de ver por televisión. Y como se "lo mucho que hablas con la prensa" calcule unos 2 minutos para llamarte. ¿Le atine?, apuesto a que ya saliste del set de entrevistas y vas rumbo al teatro de nuevo.
-- Si – dijo Heero en tono helado – pero dudo mucho que solo me hayas llamado para felicitarme o saber si tus matemáticas están bien. ¿Qué quieres? – volvió a preguntar.
-- Que mal carácter Heero – dijo el chico por teléfono – pero tienes toda la razón. Quiero preguntarte, ¿Por qué has ido a esos premios?. Me dijiste que solo irías a los Globos y a las Oscares una vez que fueses nominado. Ahora te veo en televisión recibiendo un premio al cual no tenías contemplado ir. ¿Qué paso?.
-- Que te interesa – respondió Heero de forma fastidiada.
-- Tiene algo… o mejor dicho, tiene todo que ver con ese chico, ¿cierto? – al no obtener respuesta por parte del actor, continuo hablando – ¿vas a continuar con eso Heero? ¿Cómo puedes seguir con una tontería como esa?, Estoy seguro que el chico ni siquiera sabe los motivos de tu supuesta venganza.
-- ¿Y tu si los sabes? – Cuestiono Heero recargándose en la pared para hablar más tranquilamente – ¿tu sabes cuales son mis verdaderos motivos para seguir con esto?
-- ¡Por supuesto!, te conozco muy bien Heero Yuy y no vas a descansar hasta cumplir con tu objetivo y…
-- Te equivocas – dijo Heero interrumpiendo el sermón que recibía por parte de su primo – crees conocerme, pero no es así. Y quiero que dejes de tomar el papel de mi conciencia, que no te queda, y te metas en tus propios asuntos.
-- ¡Heero!
-- Tienes muchas cosas que esconder, primito, así que por que no resuelves tus asuntos primero y si te queda tiempo, tratas de resolver los míos – y diciendo esto, cerró el celular cortando la comunicación con su primo.
Su primo… él único ser sobre la tierra que parecía entenderle sin necesidad de hablar demasiado las cosas. El único que sabía la tragedia que había sido su vida y él único que conocía, quizá a medias, sus planes para con Duo.
"pero ni tu podrás detenerme…"
El internacional Ballroom se fue desocupando poco a poco cuando los dos últimos premios fueron otorgados. Para nadie fue sorpresa saber que la película en la que participaba Heero se llevaba los dos últimos galardones y un sin fin de premios antes que esos, solo perdieron dos: Mejor Guión Original y mejor partitura musical. La mayoría de las estrellas fueron invitadas a una cena baile para celebrar la premiación en uno de los salones contiguos del Beverly Hills Hilton Hotel, no era necesario que salieran, todos podían trasladarse caminando del teatro al Grand BallRoom que se encontraba cerca del estacionamiento.
Duo observo desde la parte alta del salón a aquellos que se encontraban en la pista de baile. Llevaba en sus manos una cuba, su cuarta cuba de la noche. No sabía ni cuanto tiempo llevaba en el salón, pero ya estaba aburrido. Dorothy había cumplido con su parte del trato, había estado con él en la alfombra roja y en la premiación, pero en cuanto entraron al Grand BallRoom, la rubia se le había desaparecido. Ni siquiera le había acompañado en la cena y tuvo que soportar los intensos coqueteos de una mujer mayor que se la había pasado hablando de sus ex maridos y su intensa búsqueda por uno nuevo. Por eso, en cuanto la cena termino, se dio prisa en levantarse y huir. ¡Estaba aburrido, pero no desesperado!
Dio el último sorbo a su vaso y se dio prisa en colocarlo en la bandeja del mesero que iba pasando y tomo una nueva copa de algo que parecía ser un martini. Estaba buscando a Dorothy con la mirada, en cuanto la localizara le diría que se marchaba con su chofer y que más tarde se lo mandaba. Quería irse a descansar porque comenzaba a sentirse mareado. Pero no la veía entre las mesas, quizá en la pista de baile, pero a quien vio bailando de forma animada era a Relena. Trato de identificar con quien bailaba, pero las luces no le permitían identificarlo. La música era demasiado estridente para que una pareja pudiera bailar de forma romántica, así que intuía no era Heero… aun que… ¿Heero bailando?, eso era muy difícil de imaginar, ¿con esa frialdad con la que se comportaba?… no, difícilmente podría ser Heero. Quizá hasta ya se había regresado al colegio, había tenido suficiente tiempo como para llegar antes de que las puertas se cerraran.
Apuro por completo el contendido del vaso que traía en su mano y volvió a colocarlo en una de las bandejas de los meseros que pasaban. Al parecer estaba cerca del bar, por que meseros iban y venían pasando por su lado con vasos llenos y vacíos de licor. Esta vez tomo una copa de burbujeante champaña, debería dejar de beber tanto, tanta revoltura de licor le iba a causar una terrible jaqueca al día siguiente, pero eso no le importaba ahora, ya mañana tomaría algún remedio para curar su mal. No podía dejar de pensar en Heero y en lo que había hecho. Estaba tomando para tratar de sacarse de la cabeza al actor y sus besos, pero parecía que entre más tomaba, más lo recordaba. Aun podía sentir sus labios temblando ante el contacto del actor, era como un cosquilleo que no quería apartarse de ellos. Era una sensación extraña, como si una corriente eléctrica estuviera punzando sobre sus labios.
-- ¡Maldita sea! – dijo en voz baja dándose la vuelta de forma precipitada sin darse cuenta que alguien estaba detrás de él. El contenido de la copa de champaña salio volando para manchar el lujoso traje Armani de la persona que estaba a sus espaldas.
-- Vaya forma de saludarme Duo Maxwell – dijo el hombre mostrando una enorme sonrisa, haciendo que Duo mantuviera sus labios apretados al reconocerle. El hombre saco un pañuelo y comenzó a sacudirse las gotas del brillante liquido que no habían manchado la tela – es una suerte que la nueva línea Armani tenga Teflón, ¿no vas a disculparte Duo? – murmuro acercándose, pero Duo retrocedió un paso topando con la pequeña barda que servia de barandal.
-- No te acerques Traize Khrushrenada puedo disculparme desde aquí – dijo Duo sin moverse – no esperaba verte en la recepción.
-- Bueno, estoy viendo a mis futuros clientes – dijo extendiendo una mano y moviendo las solapas del saco de Duo – un Yves St Laurent, veo que cumples tus promesas – Duo levanto la mano para apartar la de Traize de él.
-- Yo siempre cumplo lo que prometo Traize – dijo Duo dejando la copa semi vacía sobre la barda de cemento donde estaba – me disculpo por mi torpeza y si me disculpas, debo irme – dijo tratando de pasar por su lado, pero Traize le detuvo de forma ligera por el brazo.
-- 2 millones de dólares Duo – dijo en forma de susurro haciendo que la mirada de Duo dejara ver la sorpresa que esa cantidad le producía – 2 millones por que firmes el contrato – dijo Traize soltándolo al darse cuanta que la oferta pareció interesarle al trenzado.
-- ¿De que demonios estas hablando? – cuestiono Duo sintiéndose asustado. 2mdd era la cantidad por la que Heero pudo haberlo demandado, era una cantidad impresionante que no se le daba a un simple modelo como él.
-- Solo de trabajo – dijo haciéndole una seña a uno de los meseros, el cual se acerco para dejar que Traize tomara un par de copas. Casi de inmediato le tendió una Duo, la cual tomo con ciertas reservas. ¿Pero quería saber por que le ofrecía tanto?
-- Comenzaste ofreciendo 350 mil, después subiste a 500. La última vez ofrecías 850 mil, ¿por que de pronto ofrecerme tanto?, solo es un comercial en el cual salgo con uno de esos trajes. ¿O es que debo hacer algo más? – cuestiono Duo dando un trago a su copa sin dejar de ver los ojos azules de Traize. Traize sonrió de forma extraña y también probó su copa sin dejar de ver la mirada violeta de Duo. Podía notar que el alcohol comenzaba a afectarle y no iba a dejar pasar esa oportunidad.
-- Por supuesto que tienes que hacer más – dijo acercándose un poco para susurrarle – cosas que no saldrán en un comercial.
Duo no supo si era por causa del alcohol o por las palabras que Traize le acababa de decir, pero sintió como si estuviera escuchando la voz de Heero al proponerle que fuera su amante y se olvidaría de la demanda. Pero extrañamente no se sentía molesto. Al parecer el alcohol le había servido como calmante y en lugar de molestarle le había echo reír.
La mirada de Traize cambio al escuchar la risa de Duo, no le había agradado nada. Esperaba una negativa, una aceptación escondida entre líneas o reclamos como la última vez. Pero no, en esta ocasión Duo parecía estarse burlando de su propuesta y eso le irritaba.
-- Antes de que digas nada Duo – dijo Traize tratando de esconder su irritación, pero Duo no dejó de reír – piensa en la oferta que te hago. Es un comercial millonario y a parte, te pondría un departamento en una zona muy exclusiva de Beverly Hills con carro a la puerta, te pasaría una muy importante pensión y me aseguraría de que filmaras todo los comerciales de Armani desde hoy y hasta que mueras. Recuerda que Armini tiene todas las líneas desde juvenil hasta la tercera edad. Solo tienes que firmar – Duo calló de forma abrupta y fijo su vista en Traize.
-- ¿Y ser tu amante? – cuestiono. Aun que sabía muy bien la respuesta. Traize sonrió, parecía sentirse seguro al exponer todo lo que Duo ganaría al convertirse en su amante. Así que asintió de forma silenciosa – pues… - dijo Duo aumentando la expectativa de Traize – ¡VETE AL DIABLO, YO NO ESTOY EN VENTA! – Duo se dio la vuelta sintiéndose asqueado, pero el brazo de Traize le retuvo. Ante el contacto del brazo empujo la copa de vino hasta el rostro de ejecutivo mojándolo por completo - ¡Oh, que torpe fui, no sabes como lo siento! – dijo Duo con sarcasmo haciendo que Traize sacudiera el liquido de su rostro y sus ropas.
-- 3 millones Duo – dijo Traize con cierta molestia pero Duo seguía enojado.
-- Puedes ofrecerme todo lo que quieras, no voy a acceder. Jamás me convertiré en tu amante, porque simplemente no soy gay – dijo Duo sintiendo que todo comenzaba a darle vueltas, tenía que tomar un poco de aire, se giro para buscar la salida a la terraza, un poco de aire fresco le haría sentir mejor. No se fijo donde se quedo Traize, ni le interesaba, en cuanto estuviera mejor buscaría a Dorothy para avisarle que se iba. Pero lo primero era tomar aire.
Camino sintiendo que el piso se movía bajo sus pies, no era la primera vez que asistía a ese salón, pero debido a la cantidad de alcohol que había tomado, no podía recordar donde estaba la salida a las escaleras de emergencia. Sabía que ese salón no contaba con terrazas, pero podía salir al pequeño espació donde descendía la única esperanza de salvarse de un incendio.
"¡Como si fuese tan sencillo bajar una escalera vertical cuando se esta en pánico!".
-- ¡Oye chico! – dijo Duo deteniendo a uno de los meseros que pasó por su costado. El mesero se detuvo cuando escucho el grito y observo a Duo de forma detenida – donde esta la salida a la escalera de emergencia. Necesito aire urgentemente.
-- Justo a su espalda señor – dijo el mesero señalando la puerta detrás de Duo. Duo comenzó a reír, definitivamente el alcohol se le estaba subiendo demasiado a la cabeza.
-- ¡Gracias! – dijo al tiempo en que tomo una de las botellas que llevaba el mesero en la bandeja y abría la puerta para salir sin esperar comentario alguno del chico.
La puerta se abrió dejando que el aire de la noche golpeara su rostro. Lo sentía arder y el fresco nocturno le produjo cierta sensación de bienestar. Dio un par de pasos para llegar a la barda que franqueaba el acceso al estacionamiento, pero el mareo que sentía le hizo pisar mal y caer de bruces al suelo. Soltó una sonora carcajada y gateo hasta la barda para levantarse. Era una suerte que nadie le estuviera viendo en semejante condición. Pocas veces se emborrachaba tanto como lo estaba ahora, pero había estado necesitando un trago desde la tarde, cuando Heero le había atacado en la escuela.
"Aun siento sus labios"
Se dijo a si mismo tocando con la mano libre su boca. La bajo de forma rápida y abrió la botella arrojando el tapón hasta el estacionamiento. El golpe del metal hizo que uno de los autos pillara por el golpe haciéndolo reír de nuevo. Llevo la botella hasta sus labios y bebió un poco tratando de borrar esa sensación que se hacía más fuerte con cada bebida.
-- ¡Maldición, estoy muy tomado! – dijo riendo, dejando descansar su pecho sobre la barda para detenerse.
-- Pues entonces deberías dejar de tomar…
Duo se giro de forma precipitada al reconocer la voz a sus espaldas. Pudo ver los fríos ojos azul cobalto, que no podía sacar de su cabeza, viéndole de forma detenida. Traía ambas manos dentro de las bolsas del pantalón y sobre sus labios un cigarro encendido. Era la última persona a quien esperaba ver y su cuerpo comenzó a temblar de forma imperceptible. No sabía si era por el alcohol o por alguna especie de fuerza extraña, lo único que sabía era que no iba a poder caminar para huir de él sin caerse.
-- ¡Heerito! – dijo de forma divertida – no esperaba verte aquí, creí que estarías bailando esa música moderna con tu novia.
-- Si te refieres a Relena, ella no es mi novia – dijo Heero tomando el cigarro con una mano y expulsando el humo de su boca – y no me gusta bailar.
-- ¡Vaya! – dijo Duo tratando de enderezarse y apuntando con una mano a Heero – estas fumando. Y Yo que creí que el famoso actor Heero Yuy no fumaba, ni bebía. Creí por un momento que eras alguien perfecto que no tenía vicios… bueno, solo fastidiarme la vida – dijo riendo. Heero solo observo a Duo con el ceño fruncido mientras el trenzado volvió a darle un trago a la botella de vino.
-- Tu no sabes nada Duo y deja de tomar – dijo acercándose para arrebatarle la botella. Pero Duo la retiro elevándola sobre su cabeza riendo de forma estridente.
-- Quítamela si puedes – dijo Duo subiendo la botella sobre su cabeza y pasándola de una a otra mano haciendo que Heero le siguiera en el juego.
-- Si eso quieres, eso tendrás – dijo Heero arrojando el cigarro al suelo y atrapando a Duo por los brazos.
Duo sintió la fuerte presión de las manos de Heero sobre sus brazos, centro su mirada en la fría mirada de Heero por intensos segundo antes de ver como los ojos de Heero se cerraban y se acercaban peligrosamente hasta su rostro. Giro la cara antes de que los labios de Heero apresaran su boca. Estaba tomado, pero aun podía recordar lo peligrosas que resultaban las caricias de Heero y no se sentía con fuerzas como para luchar contra las reacciones de su propio cuerpo.
-- Estoy tomado – dijo Duo al sentir los labios de Heero sobre su mejilla.
-- Y bastante – respondió Heero al oído del trenzado sin soltarlo de los brazos. Pudo sentir como las piernas de Duo amenazaban con no sostenerle más. Como recordaba esas mismas sensaciones, sabía muy bien por lo que Duo estaba pasando.
-- Quiero irme – dijo sin girara el rostro. Temía que de hacerlo Heero podría besarle y eso iba a terminar muy mal para él.
-- Esta bien – contesto Heero separándose, Duo entonces se giro para verle – vamonos de esta fiesta - Duo sintió una punzada en el estomago. Algo le decía que tenía que estar alerta y no irse con él, o con ningún otro. Tenía que ir a casa de Dorothy, donde estaría a salvo.
-- No, no quiero irme contigo, me iré con el chofer de Dorothy a su casa, regresare el domingo al colegio – dijo apresurado, tratando de soltar sus brazos de las manos de Heero. Pero sintiendo que sus piernas temblaban.
-- Temo que no podrás llegar a la zona de limusinas sin ayuda. ¿Por que no vienes a casa conmigo?, te sacare sin que la prensa se de cuenta – afirmo Heero viéndolo a los ojos, pero Duo ya no podía enfocar bien. El alcohol ya estaba haciendo de las suyas.
-- ¿Que buscas?, ¿que me convierta en tu amante estando borracho? – cuestiono. Heero solo bajo la vista sin soltarlo.
-- Posiblemente – respondió sin mirarlo.
-- ¡Sigues siendo un desgraciado!, esta noche ya me han ofrecido 3 mdd por convertirme en el amante de alguien y lo rechace. ¿Que te hace pensar que voy a aceptarte a ti? – Heero levanto la cabeza con molestia al escuchar lo que Duo dijo. Sus cejas se fruncieron y la mirada centellaba haciendo que un cosquilleo recorriera el cuerpo de Duo al ver esa mirada fría recorrerle por entro el rostro.
-- ¿Quien fue? – pregunto Heero con molestia. No, esta vez no iba a dejarse intimidar. Se había enfrentado a Traize estando en esas condiciones y le había vencido. ¿Quien dijo que no vencería a Heero estando tomado?. Duo comenzó a reír.
-- Un desgraciado como tú. Pero no me has respondido, ¿Qué te hace pensar que voy a aceptarte a ti, si no lo acepte a él?
Heero tomo a Duo de forma brusca de la barda y lo arrincono contra la pared tomando sus muñecas haciendo que la botella que Duo sostenía aun en su mano cayera al suelo y se quebrara. Duo sintió el calor del aliento de Heero estrellarse contra su rostro, su cuerpo apresando el suyo en una intimidad embriagante. Sus pupilas azuladas le miraban con ira y el solo podía regresarle una mirada desafiante.
"Quizá el alcohol no es suficiente" pensó Duo viendo la mirada azulada de Heero clavada en sus labios.
-- Porque te gusto – fue la fría respuesta que Duo escucho antes de que su boca fuera apresada por una más fuerte. Una boca que le recorría de forma maestra, robándole el aliento, los sentidos y la poca fuerza que le quedaba para resistirse.
La lengua de Heero sabía como introducirse dentro de su boca, sabía como jugar con su lengua y robarle el aliento, haciéndole olvidar con quien demonios estaba.
La cabeza había comenzado a darle vueltas, sentía una oleada de placer recorrerle por completo el cuerpo, unas manos que recorrían con completa libertad su espalda y unos suaves labios que dejaban su boca y le recorrían el cuello de forma lenta y sensual. Tenía los ojos cerrados, mientras su respiración se aceleraba cada vez más.
La puerta azotándose contra la pared hizo que Heero se separara del cuello de Duo con un sobresalto y que Duo se replegara contra la barda respirando de forma entre cortada.
-- ¡Perdón!
La puerta volvió a cerrarse igual de rápido como se había abierto. La pareja que había entrado estaba en iguales o peores condiciones que Duo, estaba seguro que no les habían reconocido. Era mejor salir de allí antes de que alguien si pudiera identificarles.
-- No nos han visto – dijo Heero llegando con Duo, pero cuando el trenzado sintió la mano de Heero sobre su hombro, dio un manotazo para separarlo.
-- Quiero irme de aquí – dijo Duo intentando caminar hasta la puerta, pero sus pasos eran errantes. Heero camino hasta él para tomarlo de la cintura.
-- Si, ya nos vamos – dijo Heero llegando hasta la puerta sin soltar a Duo de la cintura.
-- Cubito, ¿me llevaras a casa de Dorothy? – pregunto Duo con una sonrisa haciendo que Heero se detuviera para verle con una ceja arqueada.
-- ¿A quien demonios le dices cubito? – cuestiono en tono irritado el actor. Duo soltó la carcajada al ver la ceja del actor y con un dedo se puso a delinearla haciendo que Heero le viera de forma confusa.
-- A ti Heerito, te digo cubito por que es una forma cariñosa de decir témpano de hielo – dijo riendo – ¿o prefieres que te diga Témpano de Hielo en lugar de cubito? – dijo entre risas.
-- Tu y tus malditos apodos Duo, no sabes los corajes que me has causado – dijo viendo fijamente los ojos violetas del trenzado que parecía no entender – pero dime como se te de la gana.
Heero abrió la puerta con molestia, que caso tenía discutir con alguien tomado, podía decirle que no quería que le llamara "cubito" o témpano de hielo y era probable que Duo lo hiciera a propósito solo para molestarle. Saco a Duo a la fiesta. Estaba a oscuras, solo las luces que centellaban del techo alumbraban, era perfecto para que no los notaran. Pero era seguro que afuera estarían los reporteros. Y en cuanto vieran a Duo en ese estado y a él llevándolo en su limusina a algún lugar, las murmuraciones se iban a desatar. Tenía que sacarlo sin que se dieran cuenta.
Lo saco a penas caminando y lo dejo recargado en una de las paredes por donde pasaban los meseros. Tenía que avisarle a su chofer para que le esperara en otro lugar. Pero tendría que buscar por donde salir sin ser visto.
-- Quédate aquí y no te muevas – le dijo a Duo susurrándole al oído - voy a avisarle a mi chofer para que nos espere por la salida de la cocina del hotel – era el mejor lugar. Seguramente no esperarían que alguien saliera por el lugar que él había llegado.
-- No caminare, no me moveré, aquí me quedo muy quietecito – dijo Duo en forma de canción – hey chico, dame una copa – dijo extendiendo una mano al mesero que pasaba para arrebatarle una copa. Pero la mano de Heero lo detuvo.
-- Ya no vas a beber más – dijo Heero indicándole con la mano al chico que se fuera.
-- ¡A la orden General! – dijo Duo levantando la mano y haciendo el ademán de un soldado. Heero soltó un suspiro de fastidio, hacía años que no sufría con una borrachera ajena.
Heero se fue a toda prisa dejando a Duo parado viendo a la gente que bailaba de forma animada. Se sentía muy mareado y no coordinaba bien. No paso mucho cuando sintió una mano en el hombro y se giro sonriendo.
-- ¿Duo?
-- ¡Traizito! – dijo de forma alegre – no sabía que seguías por aquí, ¿has visto a cubito?
-- ¿Cubito? – dijo Traize sonriendo de forma amplia. Era notorio el estado de embriaguez del trenzado, quizá y podría tenerlo sin necesidad de darle todo lo que le había prometido – creo que ya se te subieron las copas Duo, ¿por que mejor no nos vamos de aquí?. Te llevare a dormir y ya mañana me dirás a quien estabas buscando – dijo Traize poniendo su brazo sobre la cintura de Duo para hacerlo caminar. Pero Duo se detuvo plantando los pies al suelo. Por un momento se sintió un niño negándose a irse con un hombre que le ofrecía dulces por acompañarle.
-- Cubito me dijo que no me moviera, el va a llevarme con Dorothy, ya estoy muy tomado Traizito, pero aun recuerdo que no confió en ti – dijo riendo sacudiendo el dedo de forma negativa. Traize frunció la boca en señal de disgusto. Al parecer ni tomado Duo aceptaría irse con él. Pero quizá el estado de lucidez del trenzado podría ser nublado lo suficiente como para sacarlo de la fiesta.
-- Por favor Duo, ese amigo imaginario tuyo no creo que regrese. Te prometo que te llevo con Dorothy, pero vamos, antes de que alguien te vea en ese estado – "más bien, antes de que alguien nos vea. Sería cuestión de rentar un cuarto en este mismo hotel y decirle que es la casa de Dorothy". Era por todos sabido que la rubia cambiaba de decoración cada semana.
-- No, ¡Suéltame! – dijo Duo tratando de soltar la mano de Traize de su cuerpo. Pero Traze lo tenía sujeto muy bien, esta vez no se le iba a escapar.
-- Suéltalo Traize – la voz que hablo a sus espaldas le hizo soltar a Duo. Cuando se giro pudo ver los ojos cobalto de uno de sus mejores clientes, viéndolo con molestia.
-- ¡Heerito! – dijo Duo de forma efusiva caminando hasta Heero torpemente y haciéndolo casi caer. Pero Heero alcanzo a estirar su brazo haciendo que Duo se detuviera de él y le lanzara los brazos al cuello para evitar caer al suelo.
-- ¡Heero!, ¿conoces a Duo? – dijo Traize algo desconcertado y molesto al ver la escena – oh, pero que tonto. Claro que debes conocerlo, están en la misma escuela. ¿Era a ti a quien esperaba? No sabía que Duo ya tenía dueño, con razón rechazo mi oferta – dijo Traize apurando el liquido en su copa. Se sentía profundamente irritado. Tanto tiempo detrás del trenzado y de buenas a primera era cambiado por un actor egocéntrico y violento como Heero Yuy.
Traize pudo ver como la mirada de Heero parecía encenderse. Era extraño ver alguna clase de emoción en él. Generalmente se notaba frío y desinteresado por algo o por alguien. Pero el fuerte brazo sosteniendo el delgado cuerpo del trenzado contra su cuerpo de forma posesiva y la mirada fulminante con que le veía, le decía que Heero no era tan frío como se mostraba al resto de los mortales.
-- ¿Fuiste tu quien le ofreció 3 mdd? – dijo Heero sin ninguna clase de emoción, haciendo que Traize parpadeara. No había esperado que Duo le contara lo que paso. ¿Así que por eso se había molestado Heero?, No, más valía arreglar las cosas antes de que Heero le diera una paliza.
-- ¡Fue antes de saber que estaba contigo! – dijo Traize a la carrera – no lo hubiera echo de haberlo sabido antes. Es una lástima que me lo hayas ganado, esta de muy buen ver – trato de hacerle un cumplido por su buena suerte - Espero que me perdones, no volverá a suceder.
-- De eso estoy seguro – dijo Heero al tiempo en que soltó un fuerte golpe, con la mano que tenía libre, que mando a Traize al suelo.
-- ¡Duerme bien! – dijo Duo viendo como Traize no se levantaba, había quedado noqueado, mientras Heero puso el brazo de Duo sobre su cuello y el otro sobre su cintura para ayudarle a caminar.
-- Iremos por el bar, así nadie nos vera salir de aquí – dijo Heero en forma suave para que solo Duo pudiera escucharlo.
-- Iremos por el bar para que nadie nos vea juntos – dijo Duo de igual forma. Sentir la calidez del cuerpo del actor contra el suyo le era placentero. No cabía duda que el alcohol estaba haciendo de las suyas y el saber que Heero le ocultaba del resto de la gente le causaba cierto malestar.
-- Si – confirmo Heero lo que Duo dijo. Esa confirmación hizo que el malestar creciera en el cuerpo del trenzado. ¿Por que habría de importarle tanto? Al fin y al cabo, Heero era gay y él no.
Atravesar el bar había sido relativamente sencillo. Solo un hombre servía las copas y los meseros eran los encargados en llevarlas por todo el salón. El problema real fue atravesar la cocina. Había un sin fin de cocineros trabajando en grandes ollas y enromes hornos que podrían quemarlos si alguno de los dos se movía al lado equivocado. Una sola persona, en sus cinco sentido, hubiera travesado perfectamente la cocina. Pero dos personas y una de ellas tomada, era otra cosa.
Sin embargo lograron llegar a la salida donde les esperaba el chofer. En cuanto el hombre alto, moreno y corpulento, les vio salir, se dio prisa en bajarse del auto y abrir la puerta para que Heero acomodara primero a Duo y después subiera él.
-- Vamos a casa Peter – dijo Heero a través de la ventanilla al hombre que esperaba pacientemente a que Heero dijera el lugar.
-- Enseguida Joven Heero
Duo medio abrió los ojos. Se sentía profundamente mareado, no pudo identificar donde estaba ni como había llegado a lo que parecía ser un auto, solo que muy grande y muy cómodo. Se incorporo un poco sobre el asiento y giro la vista cuando sintió otro cuerpo junto al suyo.
-- ¡Cubito! – Dijo alegremente – ¿vamos a casa de Dorothy? – pregunto. Su voz sonaba aguardentosa y divertida. Pero la mirada de Heero era fría al verle.
-- Vamos a mi casa Duo – dijo desviando la vista del cuerpo del trenzado.
El movimiento ondulante de la limusina hizo que Duo se moviera en el asiento recargándose sobre el brazo de Heero. Heero de forma rápida paso su brazo por la espalda del trenzado para evitar que se moviera demasiado y se fuera a marear provocando que se vomitara dentro del auto.
Pero tenerlo así de cerca era demasiado tentador. Podía sentir el calor del cuerpo de Duo al tenerlo recargado sobre parte de su pecho. Podía sentir la tibieza de su aliento al chocar contra su cuello. Duo permanecía con los ojos semi cerrados, así que levanto su mano libre y de forma lenta la condujo hasta la barbilla del trenzado para hacer que le viera. Su mirada cobalto choco por segundos con la violeta.
-- Estoy muy tomado – dijo Duo rompiendo el hechizo que sus ojos le habían provocado al actor.
-- Ni siquiera tienes que decirlo – recrimino Heero sin soltar la barbilla del trenzado.
Duo sintió como su rostro era acercado al rostro de Heero. Se sentía muy débil como para evitar que Heero le besara, lo único que pudo hacer fue levantar la mano para tratar de apartarlo sin resultados, porque su mano quedo detenida en el pecho de Heero. Podía sentir el calor que atravesaba la tela de la camisa del traje, mientras los labios del actor le besaban suavemente, de una forma en la que jamás lo había hecho antes. Dejando que sus labios rozaran los suyos, sin exigirle nada, sin presionarlos para que los abriera, sin exigirle una respuesta. Sin embargo sus labios se abrieron apenas dejando entrar la lengua de Heero en su interior. Sintió de nuevo como si una corriente comenzara a recorrerle el cuerpo. Como si un intenso calor le abrazara por completo. Cerró los ojos por instinto, por primera vez desde que Heero había comenzado a torturarle, le besaba de manera diferente. Sin aquella oleada salvaje de pasión, pero sin perder ese toque de sensualidad que solo sus besos sabían proporcionarle.
De una forma en la que no esperaba, Heero se separo de él. Su cabeza se reclino un poco sobre el brazo del actor que aun permanecía sosteniéndole y le observo sin entender. Por primera vez había disfrutado de ese beso y Heero se había alejado.
"El alcohol esta haciendo de las suyas" se dijo a si mismo sin dejar de ver los ojos cobalto de Heero.
-- Sabes a alcohol – dijo Heero viéndolo de forma detenida. Duo trato de enderezarse, pero el brazo de Heero no se lo permitió, por el contrario, lo acerco aun más a su cuerpo y eso le hizo estremecer levemente.
-- ¿A si?, pues tu sabes a cigarro – dijo tratando de imprimirle un cierto enojo a sus palabras. Pero ese delicioso sabor le había encantado y sus palabras no sonaron a reclamo.
-- La diferencia es que el cigarro no emborracha y tu te estas cayendo – Duo rió a carcajadas por las palabras pronunciadas por su compañero. Era cierto, estaba muy tomado al grado que si Heero lo soltaba era capas de rodar por el suelo del auto.
-- ¡Cubitooo!, ¿te estas preocupando por mi?, eres un buen amigo – dijo señalando el pecho de Heero, pero el actor detuvo su mano haciendo que Duo le viera a los ojos de nuevo.
-- Solo estando borracho puedes decirme que soy tu amigo, por que estando en tus cinco sentido dices odiarme – no supo por que esas palabras le hacían sentir cierto gusto. Parecía que a Heero le importaba realmente el que le odiara o no. Pero estando como estaba, le era imposible razonar un ¿Por qué?. Pero aun así, no pudo controlar su lengua y se encontró respondiendo a esa acusación sin ni siquiera meditar en sus palabras.
-- No te odio, solo eres insoportable cuando te sientes superior a todos. Ignoras a todo el mundo, como si el simple echo de dirigirles un saludo te fuese a enfermar. Sabes, todos tienen sentimientos y tú los hieres con tu forma fría de comportarte – dijo Duo sintiendo que su cuerpo reaccionaba al sentir los dedos de Heero moverse sobre su cintura. Pero sabía que era para que no cayera, y aun así no podía evitar sentir que su cuerpo temblaba por dicha acción.
-- Todos buscan algo de mí, creen que colgarse de mi fama les abrirá las puertas de este mundo tan hipócrita – dijo Heero desviando la vista de Duo y soltando la mano que había capturado.
-- No todos buscan hacerse famosos a costa tuya. Te aseguro que hay quienes solo quieren acercarse a ti para brindarte su amistad y tus los corres con esa mirada de hielo que les dedicas – Heero volteo a verlo de nuevo dejando caer su mirada fría sobre el rostro sonrojado de Duo.
-- Solo tú no quieres mi fama – aseguro el actor frunciendo el seño.
-- Yo no necesito tu fama – dijo tratando de empujarlo, pero Heero endureció su agarre para evitarlo - ni a ti, solo quiero que me dejes en paz. ¿Por que no escogiste a otro para fastidiar? Hay muchos en la escuela, ¿Por qué yo?
Duo pudo ver como la mano de Heero de nuevo se dirigía a su barbilla, no pudo evitar que sus dedos le tomaran fuertemente y le obligaran a verle. Su mirada era dura, era fría, pero había algo en su interior que le hacía estremecer. Su mirada parecía estar cargada de algo que no alcanzaba a identificar. Quizá si estuviera sobrio hubiera podido saber que era, pero ahora no podía adivinar.
-- Por que eres perfecto Duo – dijo Heero sin dejar de verlo, pero Duo volvió a reír a carcajadas al escucharlo. Heero frunció el entrecejo y lo soltó totalmente haciendo que Duo se recargara en el asiento y tratara de detenerse con la puerta de la limusina para no caerse.
-- Deja de repetir tus líneas conmigo y contesta, ¿Por qué yo? – volvió a cuestionar el trenzado viendo de forma divertida el perfil del actor que parecía molesto.
-- Ya te lo dije, porque eres perfecto, eres hermoso y aun que lo niegues te atraigo.
-- Si, por supuesto, me atraes como la luz a una mosca.
-- Lo acabas de admitir
-- No admití nada, estoy muy tomado y ya no se lo que digo.
Heero pudo ver como la mirada de Peter les observaba a través del espejo retrovisor, así que apretó el botón que cerraba la ventanilla central para asegurarse la intimidad con el trenzado. La vuelta en una de las calles hizo que Duo perdiera el equilibrio y cayera recostado sobre el asiento risa y risa. Pero su risa se apago cuando sintió sobre su cuerpo el cuerpo del actor. Podo sentir sus labios sobre los suyos besándolo de la misma forma en que lo había hecho unos minutos antes. Era un beso diferente, le besaba de forma lenta la comisura de los labios haciéndole respirar de forma acelerada. Las manos de Heero se dejaron deslizar por su pecho desabrochando los dos botones del saco para dejarlo abierto, mientras sus labios se centraban en besar la blanca piel del cuello del trenzado.
-- ¿Heero que haces? – pregunto Duo sintiéndose asustado. No podía coordinar bien sus movimientos, si en esta ocasión Heero lograba hacerle olvidar iba a caer en sus manos y no quería hacerlo.
-- Nada que no quieras
La respuesta calmada de Heero no le ayudo en nada, su corazón latía a toda prisa mientras sus manos se cerraban sobre el piso y el asiento del auto. Los labios de Heero le asaltaban, dejando introducir su lengua dentro de su boca para jugar con la suya, para recorrerle centímetro a centímetro, para devorarle con sus besos, mientras sus manos desabrochaban lentamente la camisa y acomodaban sus piernas a los lados de su cuerpo.
No quería tener sexo con Heero, pero no tenía fuerzas para negarse y lo peor del caso es que estaba comenzando a disfrutarlo mucho.
Levanto de forma lenta sus manos y dejo que sus brazos se enrollaran sobre el cuello del actor, para por primera vez responder al beso que Heero le daba con una pasión y una entrega de la que Heero jamás había tenido noticia.
Heero se separo de forma abrupta viendo de forma sorprendida el rostro sonrojado de Duo. Era la primera vez que le respondía un beso y ese simple contacto le había hecho estremecer. No cabía duda que el modelo tenía experiencia besando y quizá ese era le motivo por el que nunca le había respondido un beso suyo, porque sabía lo que podría causarle: perder la cabeza.
-- Respondiste – aseguro Heero viendo fijamente el rostro de Duo.
-- Quiero que me prometes algo – dijo Duo viendo fijamente el rostro del actor. Era ahora o nunca, había logrado que Heero se detuviera, tenía que lograr que le prometiera lo único que podría salvarle de enredarse con él.
-- ¿Que? – Duo levanto uno de sus brazos y tomo la camisa del actor fuertemente para cercarlo a su rostro.
-- No te aprovecharas de mí mientras estoy en estas condiciones – dijo para después soltarlo. Heero solo lo observo sin decir palabra – promételo – volvió a pedir Duo – promételo – Heero suspiro pesadamente y se enderezo en su lugar haciendo que Duo bajara las piernas, pero sin levantarse.
-- Está bien, te lo prometo – dijo Heero volteando a verlo. Pudo ver como Duo sonreía un poco y dejaba caer su mano que segundos antes sostenía la manija que abriría la puerta de la limusina en movimiento. ¿A caso Duo pensaba lanzarse del auto si él no le prometía nada?
-- ¡Detén el auto! – Gritó Duo incorporándose a la carrera del asiento, Heero solo le observo sin entender.
-- Ya te dije que no me aprovechara de ti Duo, no tienes que bajarte del auto o lanzarte de él como supongo lo harías si no te prometía nada – aseguro Heero cruzando los brazos sin verlo y renuente a pedirle a Peter que se detuviera.
-– No entiendes – dijo Duo con cierta desesperación - detén el auto antes de que…
Pero había sido demasiado tarde, el continuo balanceo del auto y el alcohol le habían hecho volver el estomago manchando el interior del auto, parte de su traje y el de Heero.
-- Peter, detente – dijo Heero a través del intercom.
En cuanto Duo sintió que el auto bajaba la velocidad abrió la puerta y saltó de él para llegar corriendo a un bote de basura que estaba en la banqueta de la calle para seguir devolviendo el estomago. Heero abrió la puerta de su lado y se quito el saco manchado arrojándolo al suelo del auto, así por lo menos no se mancharían cuando entraran de nuevo. Se apresuro a sacar una botella de agua y un pañuelo y se acerco a Duo que parecía respirar de forma agitada.
-- Toma esto – dijo tendiéndole el agua – es para que te enjuagues la boca y te quites el mal sabor que debió dejarte y esto – dijo dándole el pañuelo – para que te limpies.
-- Gracias – dijo Duo tomando ambas cosas.
-- ¿Su amigo esta bien Joven Yuy? - pregunto el chofer bajando del auto y viendo a ambos chicos.
-- Si Peter, en seguida regresamos al auto, no tienes de que preocuparte – dijo Heero viendo como el hombre subía de nuevo al asiento del piloto, pero no les quitaba los ojos de encima. Claro, justo lo que se esperaba de un guardaespaldas.
Heero ayudo a Duo a quitarse el saco manchado para después conducirlo al auto de nuevo. Estaba seguro que la resaca del día siguiente iba a ser terrible. Lo acomodo en el auto y al poco tiempo se había quedado dormido recargado sobre su pecho, cumplir la promesa que el trenzado le había sacado iba a ser muy difícil. Iba a tener que hacer uso de toda su fuerza de voluntad para lograrlo.
Heero entro al edificio de apartamentos de aquel lujoso barrio de Beverly Hills, encendiendo las luces del piso y moviendo aquellos muebles que pudieran hacer caer a Peter con Duo en brazos. Hubiese querido ser él quien condujere al trenzado hasta la recamara en vilo, pero Peter había insistido, además que solo él y Mila, el ama de llaves, conocían la combinación de la alarma.
Peter condujo a Duo hasta la recamara de Heero mientras este se dirigió a ver los mensajes en la contestadora. Tenía seis y todos de la misma persona, Relena. Sin haberlos escuchado los borro. Ya estaba cansado de los constantes acechos de la chica y esperaba que con lo que le había dicho a la prensa bastara para mantenerla alejada de él.
-- He dejado al joven en la cama. ¿Me necesitara mañana a alguna hora, joven Yuy? – pregunto Peter parado en el umbral de la sala. Heero se giro para verle, tenía muchos años de conocerle y era una de las pocas personas en quien confiaba.
-- No Peter, mañana no pienso salir del departamento. Asegúrate de llevar el auto a lavar y pasar por nosotros el domingo a las 3 de la tarde – dijo Heero de forma firme. Peter asintió sin decir nada, pero Heero le detuvo – dile a tu madre que le dejare la ropa sucia en el cesto, necesito que la lleve de forma urgente a la tintorería. La quiero de vuelta para las seis de la tarde de mañana mismo.
-- Como ordene joven Yuy – dijo Peter – traeré el celular encendido, por si a última hora decide salir – Heero paso por su lado frunciendo el ceño. Odiaba tener a una niñera que le siguiera los pasos, pero era algo que Zech había hecho sin su consentimiento. Entro a la cocina y se sirvió un vaso de Jugo.
-- Ya te he dicho que no necesito de guardaespaldas Peter, puedo cuidarme solo – dijo cuando este le miro esperando por algún comentario.
-- Lo se, joven Yuy, pero me contrataron para cuidarle y eso mismo es lo que hago. No me gusta recibir un sueldo cuando no hago nada – en eso tenía razón. Mientras estaba en la escuela no había a quien cuidar, pero estando fuera, podía desquitar su sueldo. Sin embargo no le agradaba.
-- Esta bien Peter, pero ya te he dicho que mañana no pienso salir – aseguro el actor terminando de beber el jugo.
-- Muy bien, que descanse joven Yuy
-- Hn
Peter era el hijo mayor de su ama de llaves y Zech le había contratado para que le siguiera como si fuera su sombra. Había estado en la marina, pero al regresar de la guerra del Golfo pidió su baja del ejército y ahora trabajaba como guardaespaldas. Claro que Mila estaba feliz de tener a su hijo tan cerca de ella. Debería tener a alguien que le cuidara… eso había sido en años pasados, ahora podía hacerlo el solo, sin embargo Zech no quería que despidiera al hombre.
-- Para lo que salgo – se dijo a si mismo en voz baja dejando el vaso en la tarja de la cocina y se encamino hasta la recamara.
Abrió la puerta molesto sin encender las luces mientras comenzaba a sacarse la camisa del pantalón y la desabrochaba. Se giro de golpe al escuchar un gemido proveniente de la cama, para ver a Duo sentado en el borde de la misma.
-- Deberías estar descansando – dijo Heero acercándose al trenzado que le veía confundido.
-- ¿Heero?, ¿que haces en mi habitación? – Preguntó Duo sintiendo las manos de Heero desabrochando su camisa – no, no hagas eso – dijo manoteando, pero Heero le retiro las manos para seguir desabrochando la camisa del trenzado.
-- No estas en tu habitación, estas en la mía – aseguro Heero terminando de desabrochar el último botón de la camisa y comenzando a retirársela. Duo intento apartarlo, pero en su intento cayó de espaldas en el colchón. Heero aprovechó entonces para retirarle los zapatos y los calcetines.
-- Tengo que irme a mi cuarto – dijo Duo intentando pararse, pero la mano de Heero le empujo de nuevo a la cama.
-- No estamos en el colegio Duo, estas en mi casa y aquí no hay dos habitaciones, solo hay una y una sola cama. Y ni creas que por que estás tomado voy a dormir en el sillón – Dijo Heero comenzando a desabrochar el cinto del pantalón de Duo. Pero la mano del trenzado le detuvo cuando comenzaba a bajar el cierre.
-- No lo hagas – murmuro viéndolo – aun que confió en ti, no quiero dormir en la misma cama contigo, desnudo – murmuro a penas abriendo los ojos. Heero se acerco a su rostro y le sostuvo la barbilla para que le viera.
-- Escúchame, te prometí que no me aprovecharía de tu situación y se cumplir con mi palabra. Pero tu ropa esta sucia y debe irse a la tintorería mañana temprano. ¿Lo entiendes? – Duo cabeceo en acuerdo cerrando los ojos.
Heero tomo la pretina del pantalón junto con la de los boxers, pudo sentir la suave piel de las caderas del trenzado cuando sus dedos comenzaron a deslizar las prendas por sus piernas. Era la primera vez que le veía desnudo. Había querido retirar la vista de lo que hacía y quitarle la ropa sin ver su cuerpo, pero había sido más fuerte que él. La imagen del cuerpo desnudo del trenzado era una belleza. Era perfecto, como ya antes se lo había dicho y la suavidad de su piel era exquisita al tacto.
Arranco las prendas en cuanto sintió que su cuerpo reaccionaba ante la vista de la desnudez de Duo y las arrojo al suelo. Se dio prisa en separarse de él y recoger las prendas para arrojarlas al cesto de la ropa, junto con las suyas.
Se sentó pesadamente sobre el colchón, dándole la espalda a Duo. No quería seguirlo viendo, pero su aroma estaba tan presente en el cuarto que era imposible no girarse y verlo solo de reojo.
-- Heero – escucho en un murmullo la voz del trenzado y se giro un poco para verle. Duo tenía los ojos semi abiertos y le veía de forma intensa – tus besos – escucho sin pronunciar palabra – me gustaron…
Se giro de llenó al escuchar las palabras de Duo, pero este tenía los ojos cerrados y parecía dormir. ¿Habría sido producto de su imaginación? Pero su cuerpo reaccionaba ante la desnudez del trenzado, era tan perfecto… era delgado, de caderas estrechas y largas piernas. No tenía músculos definidos, pero no le hacían falta. Tenía el abdomen plano y el rostro más hermoso que había visto.
Se inclino un poco sobre el rostro de Duo y de forma sutil deposito un beso en sus labios retirándose casi de inmediato al notar la tontería que estaba haciendo. De forma molesta levanto la sabana que estaba a sus pies y la lanzó sobre el cuerpo de Duo cubriendo su desnudez, mientras el permanecía sentado en el borde contrario de la cama.
-- Tienes suerte – dijo en voz baja mientras comenzaba a frotar su miembro de forma firme – de que tenga palabra – termino la frase que dejo inconclusa viendo de reojo el cuerpo desnudo del trenzado que descansaba bajo la delgada sabana de seda, mientras su mano continuaba masturbando su miembro despierto hasta hacerlo terminar en su mano.
Continuara…
Notas de la autora
Felices fiestas y nos vemos el mes que entra.
No puedo responder reviews, por que como ven, me borraron la historia, pero ya esta de nuevo arriba para hacerle derramar bilis a aquella persona que la reporto.
