Tortura
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi
Raiting: Shonen ai , PG-13.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
Warning¿Lemon, juzguen ustedes…
- Dialogo -
" Pensamientos "
CAPITULO 5
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
El sonido de lo que parecía ser un taladro martilló su cabeza por enésima vez. Levanto la mano y sin abrir los ojos tomo una de las almohadas para intentar cubrir su cabeza y mitigar el intenso sonido que le provocaba un horrible dolor de cabeza. Pero a pesar de que el sonido se había acabado, el dolor seguía martillando, además, sentía su boca totalmente seca y con un amargo sabor. Abrió los ojos de golpe al recordar que el día anterior se había bebido un enorme cóctel de alcohol, compuesto de quien sabe cuantas cubas, martínis y champaña. Ni siquiera recordaba como había llegado hasta la casa de Dorothy, era probable que el talador que escuchaba eran los trabajadores que la rubia siempre parecía tener viviendo en su mansión. Jamás entendería esa manía de su amiga por remodelar cada semana habiendo mejores formas de gastar el dinero. Por ejemplo, podría regalarle a su guapo y caballeroso amigo trenzado una moto. Intento sonreír para si mismo sin lograrlo, haciendo que su cabeza martillara de nuevo.
Retiro de forma lenta la almohada de su cara y cerro los ojos al recibir la luz en el rostro. Había algo que no terminaba por gustarle. Un aroma a colonia que no era la suya y que ya le estaba mareando provocando las conocidas nauseas producto de la resaca. Volvió a dejar caer la almohada en su cara y se percato que el aroma que sentía provenía de la tela que la cubría.
Su cabeza martilló de nuevo.
Necesitaba tomar algo y pronto. Así que olvidando ese aroma, se sentó en la cama haciendo que la suave ceda de la sabana le recorriera por completo el torso desnudo y le provocara cosquillas.
¡Maldición! – Se dijo alarmado volviendo a levantar la sabana sintiéndose totalmente rojo¿Por qué estoy desnudo?
Giro la vista para todos lados, asustado, tratando de ver su ropa en el suelo, o quizá en las sillas que Dorothy siempre dejaba en los cuartos de huéspedes. Pero ésta vez no había sillas, solo un sillón sobre el cual descansaba una bata de toalla de color blanco y ni rastros de su ropa. Pudo darse cuenta que la decoración del cuarto era muy diferente a las que acostumbraba la rubia. Este cuarto estaba cubierto de duela en el suelo y las paredes tapizadas de madera, las ventanas tenían persianas, las cuales estaban a medio abrir. Había dos enormes espejos al frente, desde donde se reflejaba totalmente. La cama estaba sobre un tapete de color crema y a un costado pudo ver sus zapatos, a los lados de la cama descansaban un par de buroes con lámparas de noche y además del sillón donde estaba la bata, no había nada más. ¿Donde estaba el peinador, las sillas, las cortinas de pesado terciopelo que tanto le gustaban a Dorothy y esas alfombras persas, tan caras, que siempre cubrían todos los cuartos¿Desde cuando los gustos de Dorothy eran tan sobrios?.
Su cabeza martillo de nuevo…
Giro la vista hasta el buró que estaba de su lado y se percato de algo que no había visto desde el espejo. Había un vaso con agua y un par de pastillas efervescentes para el dolor de cabeza. Al parecer el mayordomo de Dorothy se los había dejado para cuando se levantara. Iba a tener que agradecerle por el gesto, jamás se había portado tan bien con él.
Así que tomo el vaso y vació las pastillas y se apuro en tomar el remedio. Ya no soportaba el dolor de cabeza. Dejo el vaso en el buró y se levanto, trastabillando, tomando las sabanas para cubrir su desnudez hasta llegar al sillón y tomar la bata para ponérsela. Tenía que encontrar sus ropas para irse al colegio, no quería darle más molestias a su rubia amiga.
Camino descalzo de forma lenta hasta la puerta, sujetándose en el camino de las paredes de madera, el aroma de la colonia lo tenía confundido. Quizá algún amigo de Dorothy se había quedado en esa habitación y había dejado todo oliendo a… ¿Heero?. Sacudió la cabeza de forma enérgica¿como se le ocurría pensar que ese aroma le pertenecía a ese antipático actor?. Cualquiera podría comprar esa colonia, no precisamente tenía que ser Heero.
Cuando abrió la puerta, un delicioso aroma a comida llego hasta su nariz haciéndole cerrar los ojos para disfrutarlo. Mil veces el aroma a comida y no a la colonia que bien identificaba con Heero. No pudo evitar que su estomago protestara, desde la fiesta de anoche que no comía nada y no tenía ni idea de que hora era, pero por las protestas de su estomago intuía que algo tarde. Abrió los ojos y camino siguiendo el aroma, sin prestar atención a la sala que acababa de pasar, la luz proveniente de las ventanas totalmente abiertas le impedían ver con claridad. Pero se dio cuenta que la cocina estaba en el mismo piso que la recamara y a unos cuantos pasos de distancia.
"¿Donde diablos estoy?" se pregunto de pronto deteniéndose de forma abrupta al percatarse que no estaba en casa de Dorothy, ni siquiera había una cocina, era una barra desayunadora que separaba la habitación que servía de cocina y dentro una mujer de espaldas, parecía estar cocinando. "¿Donde esta el mayordomo?" se cuestiono a si mismo.
Su imaginación comenzó a correr a mil por hora, imaginando que la noche anterior, debido a su embriaguez, había sido secuestrado, desnudado para que no huyera y encerrado en ese lugar con un ogro como celador, o celadora. ¡Necesitaba escapar!. Justo cuando estaba dándose la vuelta, dispuesto a salir huyendo del lugar, la mujer en la cocina se dio la vuelta tomándolo desprevenido.
¡Oh buenos días jovencito!
La voz alegre de la mujer le sorprendió haciéndole sonrojar. Levanto la vista hasta el rostro de la dama y pudo darse cuenta que era una mujer adulta, de unos sesenta a sesenta y cinco años, con el cabello oscuro recogido con una red y de aspecto bonachón ya que la sonrisa que le dedicaba era calida y llena de felicidad. No pudo dejar de notar que sus ojos se parecían a los de alguien más, pero no lograba recordar ¿a los de quien?. No parecía ser un ogro u una celadora. Quizá su imaginación de nuevo estaba haciendo de las suyas.
- Bue… buenos días – tartamudeo el saludo sintiéndose extraño y confundido. La mujer sonrió más ampliamente.
- Vamos, vamos, siéntate a desayunar, la comida ya esta lista y se que te va a ayudar a sentirte mejor – dijo la mujer sonriendo y sirviendo algo de aquello que olía tan delicioso en un plato y tendiéndoselo a Duo en la barra. Duo le observo sin comprender, pero la mujer siguió hablando de forma alegre – esto te va a ayudar a que se te pase "la Cruda", el joven nos dijo que te preparara una buena medicina, como solo yo las se hacer.
"¿Cruda¿joven?. ¿De que esta hablando esta mujer?" pensó Duo sin entender, pero sentándose a la mesa y tomando los cubiertos para comenzar a comer. Tenía mucha hambre y sabía que después de la resaca, comer era la solución. La mujer no parecía ser mala y sentía que podía confiar en ella. Al parecer, no había sido secuestrado. Después se daría a la tarea de averiguar ¿Dónde y con quien estaba?.
La mujer sonrió cuando vio que Duo se sentaba a la mesa e iba a comenzar a comer lo que había preparado. Pero se detuvo de dar el primer bocado, cuando la mujer se puso frente a él y le observaba detenidamente sonriendo.
- Eres más hermoso que en la Tv jovencito, ah no te sorprendas – dijo la mujer al ver la mirada inquieta de Duo - te he visto en algunos comerciales. Hacías los de "la ice cream", y otros de unos pañuelos, también te vi anunciando autos y cereales. Pero eres mas guapo en persona¿sería por eso que el joven te ha dejado más tiempo que a los demás? – dijo la mujer en voz baja, pero Duo le escucho muy bien.
¿Joven¿de que joven esta usted hablando? – pregunto Duo dando el primer bocado y sintiendo que algo comenzaba a arder en sus labios y garganta.
¿Pues de cual otro va a ser, del joven Heero Yuy…
Duo sintió que se atragantaba con la comida y comenzó a toser de forma fuerte. La mujer se dio prisa en servir un vaso con agua para ayudarle a pasarse el bocado y pidiendo mil disculpas por si estaba muy picante. Pero Duo no tosía por el picante, tosía por la sorpresa que le causaba enterarse que había pasado la noche en la casa de Heero Yuy.
¿Estoy en cada de Heero? – dijo alterado sintiendo que su rostro enrojecía al solo imaginarlo. ¿Donde había dormido Heero¿con él¡No, maldición, no!. Pero la mujer no parecía darse cuenta del trago amargo por el que el trenzado estaba pasando y de forma alegre continuó hablando.
- Si, este es el departamento del joven Heero. Según me dijo mi hijo Peter, anoche estabas tan tomado jovencito, que el tuvo que llevarte cargando hasta la recamara, ya que tu nunca hubieses podido llegar. Tan chiquito y ya con esos problemas mi niño – dijo la mujer en tono afligido – el joven esta ahora en el gimnasio, por si te estas preguntando en donde se encuentra ahora.
Duo sintió ganas de vomitar, no tenía recuerdos de nada que involucrara a Heero. De la fiesta de anoche recordaba a Traize y su oferta de 3mdd por convertirse en su amante, pero de allí en fuera… no, un momento, ahora recordaba porque los ojos de la mujer le parecían conocidos. El chofer, Peter, el chofer de Heero tenía los mismos ojos de la mujer frente a él. Entonces Heero… si, lo había visto anoche en la fiesta¿pero que hizo¿Por qué estaba ahora en su casa y no con Dorothy?
"¡Entonces si fui secuestrado por ese idiota!"
Sintió que el malestar debido a la resaca comenzaba a marearle. No podía estar en casa de Heero¡era una locura!. Si estando en la escuela se comportaba tan… malicioso, estando en su casa y con él ebrio… ¡no, no quería ni imaginarse que había hecho ese mal nacido de Heero con él.
Subió una mano hasta sus labios y de forma lenta los dejo deslizar sobre ellos al recordar por unos instantes los labios del actor sobre los suyos.
"Sus besos… eran diferentes anoche"
- Entonces… no fue un sueño – se dijo Duo en voz baja sonrojándose completamente.
- Y dime mi niño – dijo la mujer dirigiéndose a Duo y sacándolo de sus pensamientos – ¿desde cuando salen juntos?
¿Qué¿Quién? – Dijo Duo alterado al ser sorprendido por la pregunta – yo no salgo con Heero, solo somos compañeros de clases, ni siquiera nos llevamos bien – se dio prisa en aclarar notando la decepción que aparecía en el rostro cansado de la mujer.
- Oh, que lastima – dijo la mujer dándose la vuelta para seguir lavando los trastos sucios – yo esperaba que tu fueses la persona que lograra arrancar al joven de la soledad en la que ha vivido toda su vida – Duo se quedo en silencio, viendo la espalda de la mujer sin comprender ¿sabes que el joven Heero ya paso por lo que tu pasas ahora? – pregunto la mujer viendo a Duo solo de reojo.
¿Por lo que paso? – cuestiono Duo sin comprender.
- Por esas "crudas" o resacas como les conocen ustedes – aclaro – el joven Heero tiene 4 años sin probar una sola gota de alcohol, porque esa maldita adicción a la bebida estuvo a punto de matarlo.
¿He? – cuestiono Duo sin poder dar crédito a lo que la mujer decía. Jamás leyó nada de eso en los diarios o revistas de chismes. Aun podía recordar la vez que Hilde lo encontró desmayado en su habitación, él le había dado un poco de alcohol para que reaccionara y cuando casi le obliga a tomara el resto del contenido, Heero le dijo que lo apartara de él. Ahora podía entender el porque. Pero jamás se dio a conocer que Heero bebiera… o fumara, una breve imagen de Heero sosteniendo un cigarro en sus labios atravesó su cabeza por segundos – jamás se menciono nada en los medios – aseguro Duo viéndola. La mujer se volteo para ver los ojos violetas del trenzado.
- No, jamás lo dijeron porque el señor Zech se encargo de que nunca se diera a conocer. El señor Zech ha cuidado de la carrera del joven Heero desde que tenía 12 años, cuando el joven se fue por el mal camino…
¿Mal camino¿a que mal camino se refiere? – cuestiono Duo. Jamás se había enterado de lo que la mujer decía y todo lo tenía muy intrigado. Quizá ahora podría entender que había hecho cambiar tanto a Heero. Porque de ser un niño prodigio y bueno, se había convertido en violento y amargado.
- No puedo contarte – dijo la mujer dándose la vuelta para seguir con lo que hacía – solo pudo decirte que toda la culpa la tiene ese mujer que tuvo por madre – cerró con tono amargo – con una sola palabra empujo al joven Yuy por donde no debía…
Duo solo observo la espalda de la mujer por eternos segundos sin animarse a probar la comida que tenía frente a su boca. La resaca aun no le permitía pensar con claridad y asimilar toda la información que el ama de llaves le acaba de dar sobre Heero. Ni siquiera sabía si podía confiar en sus palabras, porque nada de lo que la mujer decía había sido mencionado en los medios. Sabía que la madre de Heero había sido su representante por 12 años, hasta que el giro de su carrera fue puesto en las manos de Zech, justo el mismo año en que la serie infantil fue cancelada y Heero comenzó su carrera en cine, haciendo papeles oscuros y rebeldes, pero que le habían consolidado como un magnifico actor dramático.
¿Es su madre la causante de su?… - se detuvo cuando la mujer volteo a verle de forma sorprendida – ¿forma de ser tan agria? – completo la frase. La mujer solo asintió sin revelar nada más del asunto – Pues siendo así como es, jamás tendrá amigos – suspiro Duo dejando caer el tenedor en el plato y recargando su rostro sobre su mano derecha – no me sorprendería enterarme que jamás haya tenido uno.
- Oh, pero si los tuvo – dijo la mujer acercándose a Duo y haciendo que este levantara el rostro para verla – cuando estaba en la serie infantil, había un chico llamado Odin…
- Si, lo recuerdo – dijo Duo sonriendo – ese chico era vecino de Heero y su mejor amigo, a pesar de que lucía unos dos años mayor que él – recordó Duo de forma alegre – hacían muchas travesuras juntos y se les veía muy unidos. Aun que eso era en la serie.
- Y en la vida real – afirmo la mujer - Odin Low era cinco años mayor que el joven Heero, pero su apariencia le ayudaba mucho a parecer menor y jugar el papel de compañero de juegos del joven. Solo que la señora Yuy no quería al niño Odin cerca del joven…
¿Por que? – cuestiono Duo curioso. Jamás se hubiera enterado por las revistas de todo lo que la mujer le estaba contando y se sentía curioso de saber. Pero algo de lo que indudablemente tenía que tomar nota para cuando se hiciera de su propio departamento, era de asegurarse de no contratar a un ama de llaves que se fuera fácil de la lengua con un completo desconocido.
- Porque el niño Odin era algo – se mordió el labio intentando encontrara la palabra correcta – rarito.
¿Rarito? – Pregunto Duo sin entender. La mujer coloco su mano sobre el mentón parara tratar de explicarse mejor.
- Si, rarito – volvió a decir – le gustaban los hombres y no las chicas.
– Ah, entonces querrá decir, Gay – dijo Duo entendiendo lo que la mujer le quería dar conocer.
- Si, esa es la palabra moderna que se usa ahora – dijo la mujer sonriendo – en mi país se les dice de otra forma. Yo soy latina, lamento mucho si no utilizo las palabras de forma correcta – se excusó la dama.
- No se preocupe, en el colegio mi mejor amigo también es latino y le aseguro que usa las palabras muy bien. Y si usa alguna expresión de su país, estoy seguro que le he de entender – sonrió Duo a la mujer que ahora se sentía más en confianza con el trenzado, al grado de tomar una silla y sentarse frente a él del otro lado de la barra desayunadora para seguir con la platica.
- Pues como te decía jovencito…
- Duo, por favor – dijo el trenzado sonriendo haciendo que la mujer sonriera a su vez.
- Yo soy Milagros, aun que el joven Yuy y toda mi familia me dicen solo Mila – sonrió la mujer – por lo que me gustaría que también me llamaras así.
- Encantado – dijo Duo sonriendo tomando algo del jugo que la mujer le había servido. El dolor de cabeza que había sentido cuando se levanto, comenzaba a alejarse totalmente. Al parecer el sonido que él había pensado era un taladro, había sido el del exprimidor eléctrico que en el que Mila había hecho el jugo que ahora tomaba.
- Bueno, como te decía Duo. El joven Yuy y el niño Odin era muy buenos amigos, pero la señora Yuy le tenía prohibido al joven que se mantuviera en contacto con el niño fuera de los escenarios. Sin embargo, a escondidas de su madre, el joven y el niño se veían para estudiar los libretos, o por lo menos es lo que a mi me decía para que le ayudara a salir. A veces pienso que el niño Odin es el culpable de que el joven Yuy sea lo que es – dijo la mujer pensativa. Duo solo la observo.
¿Usted cree que Odin Low es culpable de que Heero sea gay? – Pregunto Duo haciendo que la mujer se parara de un brinco de la silla totalmente ruborizada – él mismo me lo dijo, no tiene por que asustarse.
¡El joven Yuy va a matarme!
¿Por que voy a matarte Mila?
La voz a sus espaldas hizo que un escalofrió recorriera el cuerpo de Duo. Sin animarse a darse la vuelta para contemplar el semblante del actor, sintió que una mano era posada sobre su hombro. Ese simple roce comenzó a lanzar corrientes eléctricas por todo su cuerpo, haciendo que un intenso calor subiera por su rostro. Sin poder soportarlo, salto de la silla para encararlo. Pero su reclamo quedo en el aire cuando le vio de frente. Lucía un pantalón deportivo negro, tenis y usaba una playera blanca de tirantes sin mangas. Sobre sus hombros descansaba una toalla. Se notaba que venía de hacer ejercicio. Los fuertes músculos de sus brazos lucían brillantes debido a algún aceite o al sudor de su cuerpo. Sintió que la boca se le secaba solo al verle, desvió el rostro cuando sintió los fríos ojos azules detenidos en su cuerpo, cubierto a penas por la bata.
¿Dormiste bien? – pregunto Heero al ver a Duo. Duo se regaño a si mismo por haber reaccionado de esa forma. Levanto el rostro de nuevo para ver los fríos ojos azules del actor que parecían querer desnudarle con la mirada. Pero no iba a caer en provocaciones.
¿Como voy a dormir bien?... ni siquiera recuerdo como fue que llegue aquí – reclamo Duo en tono molesto. Pero Heero paso por su lado sin inmutarse por el reclamo para tomar la jarra de jugo que Mila había dejado a un lado y sirviendo una generosa cantidad en un vaso. Duo frunció el ceño al ver la mirada cobalto sobresalir por el borde del vaso, poco antes de que Heero le contestara.
- Eso es fácil, yo te traje – dijo tomando el jugo de un solo trago, para después dejar el vaso en la tarja de la cocina y pasar por un costado de Duo rombo a la sala. Duo le siguió con el seño fruncido, mientras le reclamaba de forma efusiva.
¿Por que me trajiste aquí y no me dejaste en casa de Dorothy? – dijo siguiéndolo por la sala, mientras Heero recogía algunas cosas de los sillones sin hacerle el menor caso. Duo se paró justo en frente de Heero evitando que siguiera caminando, no iba a permitir que le siguiera ignorando. Así que cruzo los brazos y clavo su mirada violeta en la cobalto que le veía con cierta burla.
- Por que yo no se donde vive Dorothy – respondió Heero enfrentando esa mirada desafiante que Duo le estaba dirigiendo.
- Pero pudiste buscar a su chofer, estoy seguro de habértelo pedido. Por lo menos eso si lo recuerdo – dijo Duo sintiendo como la mirada de Heero le recorría de arriba abajo y le hacía estremecer. Ya era suficiente sentirse desnudo con solo la bata de toalla sobre su cuerpo, como para que Heero lo desnudada también con la vista. Estaba muy acostumbrado a esas miradas, pero la de Heero le ponía nervioso y no le agradaba sentirse así con ese egocéntrico actor. Pero por lo menos con Mila en el departamento, se sentía algo seguro y eso era lo que le permitía enfrentarlo y no salir huyendo.
¿Y que más recuerdas? – pregunto Heero dejando las revistas sobre una de las repisas y viendo a Duo solo de reojo. Duo parpadeo. ¿Qué significaba eso de que qué más recordaba¿Había algo que debía ser recordado, o quiz�¿no ser recordado?.
- No mucho – afirmo descruzando los brazos y siguiendo a Heero con la mirada mientras este se paseaba de un lado a otro de la sala - a ti fumando… ¿fumas? – Cuestiono al recordar esa imagen que había pasado por su cabeza minutos antes. Heero se giro para verle con ojos entrecerrados.
- Solo cuando estoy molesto – contesto sin apartar su mirada cobalto de la violeta.
Era extraño ver las emociones reflejadas en el rostro del actor que parecía ser un completo témpano de Hielo. Pero ahora podría saber como identificar si estaba molesto sin necesidad de verle al rostro. La próxima vez que viera a Heero fumando, ya sabría porque lo estaba haciendo.
¿Y por que estabas molesto anoche? – pregunto con genuino interés. Pero Heero le dio la espalda caminando rumbo a la puerta de la recamara. Duo creyó que no contestaría a su pregunta, lo cual le hizo molestarse consigo mismo por sentirse interesado en saber que le había molestado al actor. Estaba a punto de reclamarle por ello, cuando la voz de Heero le interrumpió.
- Por cosas que no te interesan – contesto de forma fría.
Esa fue la gota que derramo el vaso. Suficiente tenía con regañarse a si mismo por la misma causa, para que Heero viniera y le dijera exactamente lo mismo que él pensaba.
- Si, tienes razón – gruño Duo entre dientes haciendo que Heero se detuviera a dos pasos de su habitación y se girara para verlo - a mi que me interesa si fumas, bebes o ¡te drogas, a mi solo me interesa saber ¿donde esta mi ropa? para marcharme de este lugar – dijo colérico haciendo que Heero solo enarcara una ceja y cruzara los brazos recargándose en el marco de la puerta.
- Lo lamento mucho Duo – dijo Mila asomando la cabeza desde la cocina, haciendo que tanto Duo como Heero se giraran para verla. Habían olvidado por completo que no estaban solos - pero tu ropa esta en la lavandería, me la regresaran esta tarde, para las seis ya la tendrás de vuelta.
¡Genial, ahora me veo obligado a pasear semi desnudo por este lugar – dijo Duo con molestia caminando hasta donde Heero estaba parado. Estaba muy enojado, mucho muy enojado, pero enojado consigo mismo al haberse sentido interesado por lo que le pasaba al Témpano de Hielo Yuy.
- Si, genial – dijo Heero entrando a su habitación ignorando el sarcasmo de Duo. Pero Duo entro siguiéndolo, no estaba dispuesto a ser ignorado por el actor, pero se detuvo al ver como Heero se quitaba los tenis sentado en el colchón de la cama y se giraba para verlo – Si, es genial tenerte semi desnudo y dando vueltas por mi piso, me encanta ver como se mueven tus largas piernas y como balanceas tu cabello en esa trenza, como ajustas la cinta de la bata a tu delgado cuerpo dejando ver la blancura de tu piel – Duo se sintió enrojecer ante las palabras del actor - pero puedo prestarte ropa, claro, aun que si decidieras no usarla, no respondería por mis acciones.
¡Eres un imbécil! – grito Duo haciendo que Heero se parara y caminara hasta la puerta. Duo retrocedió cuanto pudo hasta chocar con la pared. La mirada de Heero le perturbaba más que antes. Sus cejas arqueadas con disgusto y esa mirada fría le asustaban.
- Tú lo eres más por emborracharte de esa forma – aseguro Heero pegando ambas manos a la pared a los lados del cuerpo de Duo - Si no te hubiera sacado de esa fiesta, Traize te hubiera llevado con él – Duo trago saliva con dificultad, sintiéndose inseguro y acorralado. Estaba en casa de Heero, a solas con él en su departamento. ¿Podría luchar contra él como lo había hecho con Traize la noche anterior?. Eso¡había luchado con Traize!
¿Traize, lo mande al diablo – aseguro Duo sintiendo un repentino arranque de valor que le hizo alzar la barbilla de forma orgullosa. Sin embargo la mirada de Heero acepto el desafío que con esa actitud mostraba.
- Pero regreso del infierno para llevarte con él – aseguro el actor sin dejar de verlo. Por los recuerdos del trenzado cruzo otra imagen en la cual veía a Traize tratando de arrástralo fuera del salón, para después ver a Heero lanzarle un golpe al ejecutivo que lo mando al suelo, del cual no lo vio levantarse. Levanto la vista para ver a Heero y poder contestarle.
¿Y lo mandaste a la lona no, creo que eso también lo recuerdo – aseguro Duo sin moverse de su lugar. Heero tampoco daba muestras de querer hacerlo, así que procuro quedarse quieto mientras hablaba.
¿Que más recuerdas? – pregunto Heero desviando su vista hasta los labios semi abiertos del trenzado. Duo se dio cuenta que inconscientemente sus labios habían comenzado a temblar. Así que se dio prisa en responder.
¡Es todo! – dijo a la carrera haciendo que la mirada de Heero de nuevo se levantara hasta sus ojos violetas - no se como llegue aquí, ni por que estoy desnudo. ¿Quien me quito la ropa? – Heero mostró una mueca en forma de sonrisa y se apunto a si mismo separando una mano de la pared – ¡TU, maldito pervertido¿que más hiciste? – cuestiono Duo sintiéndose enrojecer de nuevo, mientras sus piernas amenazaban con no quererle responder.
- Nada que tú no quisieras – aseguro el actor volviendo a cercar a Duo a la pared.
¡Estaba tomado¡como iba yo a saber que quería o no¿dime que me hiciste maldito desgraciado? – volvió a preguntar. Quería saberlo todo, quería que le dijera que había pasado anoche. No se conformaría con la respuesta tan ambigua que le estaba dando. Quería saber si él… ¡no, eso no quería saberlo. Eso no podría ser…
- Ya te lo dije, nada que tú no quisieras – volvió a decir Heero haciendo que el corazón de Duo latiera a toda prisa. ¿Qué quería decir con esas palabras, Maldición ¿Qué?. ¿No podía ser un poco más específico?
- Me… me – su corazón latía a toda prisa solo de imaginar lo peor, sus mejillas estaban totalmente sonrojadas mientras su hiperactiva imaginación de nueva cuenta hacía de las suyas. Había amanecido desnudo en cama de Heero y por lo que había podido ver, el departamento del actor solo tenía una enorme habitación, con una sola cama. A menos que Heero hubiese dormido en el sillón, cosas que dudaba, habían dormido juntos… Sacudió la cabeza de forma enérgica al solo imaginarlo – No, no paso nada contigo, de eso estoy totalmente seguro – dijo viéndolo fijamente.
- A si, y ¿que te hace estar tan seguro? – de nueva cuenta Heero pretendía hacerle dudar con sus palabras. ¡Estaba seguro y punto, el sabía del dolor que se sentía después de haber mantenido relaciones con otro hombre. En algo Heero había tenido razón aquella vez que se vieron en el gimnasio de la escuela, una buena parte de los modelos eran gays y tenía amigos que le habían contado de lo que "se perdía" al ser heterosexual.
- Se de este tipo de relaciones gay – afirmo haciendo que Heero se separara de la pared de forma sorprendida. Pero solo fue un momento en el que la sorpresa apreció en su mirada, de forma inmediata su frialdad volvió a su rostro y entrecerró los ojos viéndolo fijamente - Estoy seguro que de haber sucedido algo contigo ¡yo sería el primero en sentirlo! – dijo totalmente rojo. Heero cerró los ojos por completo al escuchar la explicación del trenzado, pero le había hecho sonreír levemente. Duo se sintió extraño. Había visto las muecas en forma de sonrisa en el rostro de Heero, pero no una tan clara como la que mostraba ahora. Quizá era leve, pero esa semi sonrisa le hacía sentir su cuerpo temblando.
¿Que te hace pensar que serías tu el primero en sentirlo, quizá sea yo el adolorido – dijo Heero abriendo los ojos y haciendo que los de Duo se abrieran enormemente al escucharlo.
¡QUE, estas mintiendo, es una mentira de tu parte. No paso nada entre nosotros. �¡Me estas mintiendo! – aseguro el trenzado de forma vehemente.
- No deberías tomar si no puedes controlarlo. Estas son algunas de las cosas que suceden cuando pierdes la conciencia.
- No estas para darme sermones – dijo en tono de reclamo - dime la verdad¿que paso anoche? – volvió a cuestionar tratando de serenarse sin lograrlo.
- Te la he estado diciendo desde hace rato. Nada que no quisieras… - dijo Heero volviendo a acercarse a Duo tomándolo de la nuca y besándolo.
Había sido sorpresivo. No esperaba que Heero le fuera a besar de esa forma. Lo admitía, había estado esperando que lo besara todo el tiempo en que lo mantuvo acorralado contra la pared, pero no lo había hecho. Y sin embrago ahora lo hacía tomándolo por sorpresa. Inundando sus sentidos con su inconfundible aroma. Llenado su boca con su sabor, que por esta ocasión no le arrebataba el aliento pero que de igual forma le inflamaba la sangre. Las descargas eléctricas que sus manos provocaban sobre su cuerpo, le estaban arrancando la conciencia y le hacían perderse en el mar de sensaciones que solo el actor podía despertarle.
Pero igual de sorpresivo que llego, así se retiro.
Duo abrió los ojos topándose con la mirada cobalto detenida en su rostro sonrojado. Su mirada azulada se veía oscura y llena de una calidez que jamás le había visto. Sintió el dedo índice de Heero recorrer su calida mejilla y se sintió tentado a retenerla entre sus manos para que continuara con la caricia.
¿Me acompañas a tomar un baño? – cuestiono Heero. Duo sintió que despertaba de un absurdo sueño y manoteo la mano del actor frunciendo el seño.
¡Olvídalo imbécil! – dijo dándole la espalda.
- Como quieras – aseguro el actor dándose la vuelta sin decirle ni una sola palabra más.
Heero entro en el cuarto de baño que estaba al final de la alcoba, el solo lo vio perderse por la puerta y se giro sintiendo que su cuerpo se negaba a responderle. Aun sentía el calor de esos labios sobre los suyos, esa electricidad que le recorría las venas cada vez que Heero le tocaba. ¡No, simplemente no. Su cerebro se negaba a procesar las palabras que Heero le había dicho antes de que le besara. Era imposible que hubiese tenido relaciones con ese engreído actor. Era inconcebible que lo hubiera hecho. ¡Él no era gay, no lo era!. No pudo haber mantenido una relación sexual con Heero.
Se dejo caer pesadamente en el colchón de la cama con las manos entrelazadas entre sus piernas. Se prometía una y otra vez jamás volver a tomar tanto como la anoche anterior. Jamás dejarse llevar por la bebida, él podía controlase, no entendía porque se había propasado tanto con ella en la fiesta después de la premiación. Nada tenía que ver su aburrimiento, eso lo sabía. Había querido borrar los besos de Heero con alcohol, pero entre más bebía más los revivía. Y ahora estaba en su casa, cubierto solo por una bata de toalla, sin su ropa y sin dinero, porque su cartera estaba en el pantalón que ahora estaba en la lavandería.
"¿Que hago?" se dijo a si mismo recostándose sobre los almohadones y dejando que el aroma de la colonia de Heero le inundara los sentidos. Se sentía cansado. Quería cerrar los ojos y despertar en la habitación del colegio. Que todo hubiese sido solo un mal sueño. Pero no lo era, estaba en una pesadilla, porque estaba en el departamento de Heero. En la casa de ese acosador que bien pudo haberlo violado la noche anterior, pero no lo recordaba.
"Con ese egocéntrico de Heero Yuy, todo es posible". Se dijo a si mismo cerrando los ojos y sintiendo que el ruido del agua le adormilaba un poco.
Ssssss
Su corazón latía a toda prisa al escuchar como el agua caía en el baño donde Heero estaba. Levanto la vista hasta la puerta y pudo verla entre abierta. El vapor del agua caliente se escapaba ligeramente. De repente a su cabeza regreso la imagen de la primera vez que vio a Heero en su habitación. El había salido del baño usando solo una toalla atada a su cintura. Su cabello húmedo caía cubriendo su frente, mientras las gotas resbalaban de forma seductora por su torso desnudo. Esa vez había cruzado por su cabeza el pesar de que la toalla fuera demasiado larga como para permitirle ver lo largo de sus piernas… Se levanto sin pensarlo y camino de forma silenciosa por el suelo del cuarto hasta llegar al baño. La puerta entre abierta permitía ver bien dentro. Los azulejos de un color celeste y blanco tapizaban las paredes y el vapor le permitía ver la silueta de su torturador moviéndose de forma sensual bajo la cascada de agua, lavando su rostro y su cabello, dejando que un aroma a hierbas inundara el lugar. Sus ojos violetas comenzaron a recorrer la figura que se formaba detrás del vapor de agua. El bien formado torso, el vientre plano, sus largas piernas y un trasero firme… sintió una corriente de electricidad tocar su cuerpo, cuando Heero se giro dentro de la ducha y le permitió verlo de frente. No pudo evitar que un calor inundara de golpe su rostro y de inmediato se replegó contra la pared escondiéndose de la mirada de Heero.
"¿Pero que demonios hago aquí¿Desde cuando me he vuelto un fisgón? Y un fisgón de hombres, no de mujeres. ¡Soy un enfermo!" Se dijo a si mismo cubriendo su rostro con sus manos y regresando de nuevo a la cama.
Pero la visión de cuerpo desnudo de Heero no desapareció de su cabeza. Su imaginación recreaba cada parte del cuerpo perfecto del actor haciendo que su cuerpo se sintiera arder. Por más intentos que hacía por alejar la imagen de sus pensamientos estas parecía no quererse ir y lo peor, era que su corazón latía a la par que su miembro endurecido.
"Maldición" mascullo, cuando escucho que el agua se detenía. Heero estaba a punto de salir y el tenía un problema entre sus piernas.
- Duo – sintió como un repentino calor subió hasta su rostro al escuchar la voz de Heero proveniente del baño. Por un momento sintió que Heero era psíquico y había descubierto su "problema". Pero la voz provenía del interior del baño. ¿Que querría?
¿Si? – cuestiono Duo sintiéndose temeroso. Pero era mejor hacerle notar que seguía en la habitación, no fuera a salir desnudo creyendo que no había nadie.
- Olvide la toalla¿podrías traerme una por favor? – cuestiono Heero haciendo sentir un gran alivió. Aun que era imposible que Heero supiera su temor, el saber que solo quería una toalla le hizo sentirse aliviado.
- Si, solo dime ¿donde están? – dijo Duo levantándose de la cama para buscar lo que Heero le pedía.
- Abre el closet de la puerta de espejo, las veras inmediatamente.
- Ok, ya las vi.
Duo camino y sin asomarse al baño, solo tendió la toalla para que Heero la tomara. Heero la tomo de sus manos, pero ante el contacto Duo respingo.
¿Que estas haciendo? – pregunto el trenzado nervioso sintiendo la mano de Heero tomar su muñeca.
¿Que estas haciendo tu? – cuestiono Heero jalando a Duo hacía el interior del baño.
De forma firme, Heero detuvo a Duo arrinconándolo contra los azulejos del baño, atravesando sus manos para evitar que se moviera, tal como lo había hecho unos minutos antes en su habitación. La toalla que segundos antes le había dado había quedado en el suelo, lo único que estaba entre los cuerpos desnudos de ambos era la bata de toalla que traía el trenzado. Un intenso rubor cubrió el rostro de Duo cuando vio el rostro del actor muy cerca del suyo. El vapor de agua que flotaba entre ambos le hacía sudar notablemente, acompañado del calor de su cuerpo. Sintió que su piel quemaba al sentir la humedad del cuerpo de Heero tan cerca. Se negaba rotundamente a bajar la vista y dejar que su mirada se deleitara con la desnudes del cuerpo del actor. Tenía miedo moverse, tenía miedo que su piel tocara la piel de quien estaba al frente. Sentía su corazón latiendo a toda prisa, presa del pánico que su propio cuerpo le producía.
"¿Por qué Heero me despierta estas sensaciones?" se pregunto intentando apartar la vista de la mirada azulada que parecía decirle "te deseo".
Cerró los ojos intentando sacar a Heero de sus pensamientos, pero los abrió de golpe al sentir una suave caricia sobre sus labios. El ligero toque fue como el golpe certero de un relámpago, sus manos se replegaron contra la pared al sentir como las manos de Heero le tomaban por la cintura para acercarlo a su húmedo cuerpo. Quería gritar, pero al abrir la boca dejo que la lengua de Heero entrara para recorrerla, para saborearla y jugar con su lengua como en tantas otras ocasiones lo hiciera.
No supo en que momento, las hábiles manos del actor soltaron la cinta de la bata y comenzaron a abrirla, dejando al descubierto la blanca piel de su cuerpo. Una sensación de placer comenzó a llegarle a marejadas enormes, cubriendo con ellas el miedo y la sensación de que todo eso estaba mal. Sus brazos dejaron de obedecer la orden de sujetar la pared y comenzaron a elevarse para abrazar a Heero por el cuello y responder a ese beso dado de una forma más apasionada.
Las palabras que su mente gritaba, estaban siendo remplazadas por los gemidos que involuntariamente se formaban en su mente al disfrutar los besos y las caricias que el actor daba sobre su cuerpo.
Los labios de Heero abandonaron su boca para comenzar a besar su cuello arrancando a su paso ligeros gemidos de placer. De forma sensual comenzó a abrirse camino por su pecho, por su vientre, hasta llegar a miembro endurecido. Un grito aun más fuerte escapo de su garganta cuando sintió la calidez de la boca de Heero atrapar su miembro entre sus labios. "¿Por que?" grito para si mismo, sujetando la cabeza de Heero entre sus manos, mientras Heero seguía dándole un placer que no conocía a pesar de su gran experiencia con mujeres.
¿Por que? – Pregunto en voz alta entre gemidos ¿Por qué? – repitió casi de inmediato.
¿Por qué, que? – cuestiono Heero.
Duo escucho la pregunta, pero sus ojos solo veían a Heero masturbando con su boca su miembro. Para después verlo levantarse haciéndolo sentirse desilusionado por la interrupción.
Ssssss
- Duo, el baño esta libre, por si quieres bañarte.
¿He? – cuestiono el trenzado abriendo los ojos y viendo a Heero frente a él… totalmente vestido y secando su cabello con una toalla.
Duo se incorporo en la cama de forma precipitada tratando de cubrir su cuerpo con la bata de toalla que aun llevaba puesta. Se sintió enrojecer al ver a Heero frente a él, pero bajo la vista evitando verle.
- Que si quieres darte un baño, esta libre, te buscare algo de ropa para que puedas cambiarte. Aun que si quieres pasearte en toalla o desnudo, no te detendré – aseguro Heero haciendo que Duo levantara la mirada y frunciera el ceño con molestia.
¡Idiota! – Dijo levantándose a la carrera para arrojarle la almohada a la cabeza al actor y entrando al baño a toda prisa cerrando con llave la puerta – ¿Donde están las toallas? – cuestiono desde adentro.
- Allí dentro hay un vestidor, no te será difícil encontrarlas.
Duo se sentía totalmente rojo. Había tenido un sueño húmedo con Heero en su propia casa y en su propia cama. Ni siquiera el baño era como en su sueño y las toallas no estaban en algún closet detrás de los espejos en la habitación. Se sentía un verdadero estúpido al haber soñado esa tontería. Sin embargo… su miembro estaba endurecido por la fantasía de hacía unos minutos. Era una suerte que la bata de toalla le hubiese cubierto, por que no sabía que hubiese hecho Heero de haberse percatado de su estado.
Abrió el agua fría y arrancando la bata de su cuerpo se metió de lleno al chorro…
¡Idiota¡mil veces idiota! – mascullo entre dientes golpeando su cabeza contra el muro de azulejos, dejando que lo frío del agua le quitara la sensibilidad a su cuerpo.
ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Duo abrió la puerta del baño envuelto de nuevo en la misma bata. No quería ver a Heero, pero se sorprendió al no encontrarlo en la recamara. Por un momento había pensado que lo vería sentado en la cama esperando a que saliera. Sin embargo, le había dejado algunas prendas y se dio prisa en tomarlas para vestirse y salir de allí lo más pronto posible. Sentía que en cualquier momento Heero podría atacarle, aun que si Mila estaba en el piso, eso era poco probable.
Vio un par de pantalones, una camisa y una camiseta, las tres prendas de color negro. ¿Sabría Heero que ese era su color favorito, no, eso lo dudaba. Además había ropa interior y unos calcetines. Al parecer Heero había pensado en todo. Se dio prisa en ponerse el pantalón y se sorprendió al ver que le ajustaba perfectamente. Quizá le quedaban solo un poco largos, pero eso era lo de menos, con los zapatos puestos, los pantalones quedarían perfectos. Vio la playera doblada y la camisa, quizá Heero había sacado ambas prendas para que él decidiera cual usar. No le agradaba mucho estar vestido formal, así que optaría por la playera, ya que no estaba en la escuela. La desdoblo y sintió como un calor llegaba por completo a sus mejillas, cuando en letras blancas una calca adornaba todo el centro de la misma. Esto tenía que ser una maldita broma de ese idiota de Heero¿a caso pretendía que anduviera por todo su departamento luciendo una playera que dijera "I Love Heero"?. Tomo la camisa y dejó la playera en su lugar. No iba a enfurecerse por una broma tonta como esa… no, no iba a caer en provocaciones.
Con la toalla comenzó a secar su largo cabello, había procurado no desatar la trenza para no tener que cepillarse. No había visto un solo cepillo en la habitación de Heero, ahora sabía porque su cabello siempre lucía tan alborotado, seguramente no lo cepillaba, aun que no se le veía nada mal ese cabello revuelto.
Se levanto a la carrera de la cama cuando escucho voces. No parecía ser la voz de Heero, parecía ser la voz de una adolescente que gritaba a todo pulmón. Se sintió nervioso al escuchar como la chica saludaba a Heero de forma respetuosa para dirigirse después al ama de llaves llamándola mamá.
"Por lo visto la familia entera de Mila vive por aquí cerca" se dijo Duo abriendo la puerta de la habitación y caminando hasta donde provenían las voces.
Vio como Heero estaba sentado en la barra desayunadora comiendo algo, mientras Mila charlaba alegremente con una adolescente de cabellos largos y negros. Cuando llego hasta allí, la chica se dio la vuelta y pudo ver los enormes ojos negros, idénticos a los de su madre, viéndole fijamente.
¡Buenos días! – Dijo la chica alegremente viendo a Duo parado detrás de Heero – Peter dijo que llegaste anoche con el señor Yuy, pero no me comento que eras el de los catálogos que guarda bajo su almohada.
¡Florecita! – dijo Mila alarmada haciendo que la chica se sonrojara y bajara la mirada de forma avergonzada – No joven Yuy – dijo la mujer contrariada al ver la fría mirada que Heero le dirigía a la adolescente – le aseguro que Florecita no trasculca sus cosas, es solo que ella me ayuda a sacudir y a arreglar su departamento y a tender la cama y a veces usted ha dejado los catálogos fuera y ella los ha visto. Solo se limita a acomodarlos.
Duo dirigió su mirada primero a la chica que permanecía atemorizada detrás de su madre, para después ver a Heero que solo le veía de reojo sin dejar de comer.
¿A que catálogos se refiere? – pregunto Duo sin comprender lo que la chica había dicho.
- A los de Calvin Klain – dijo Florecita asomando la cabeza detrás de la espalda de su madre y volviéndola a esconder al ver los ojos de Heero clavados de nuevo en ella.
¿Te llegan esos catálogos Heero? – pregunto Duo viendo de nuevo al actor, pero este simplemente le ignoro bebiendo de golpe el contenido de su vaso.
- Si le llegan, incluso los de Armani e Yvest St Lauren – volvió a hablar la chica recibiendo por tercera vez la mirada fulminante de Heero.
¡Florecita, vete a casa ahora mismo! – grito Mila a su hija haciendo que Duo se sorprendiera por el tono autoritario de la mujer. Quizá si era un ogro después de todo, se dijo a si mismo mostrando una sonrisa cautelosa.
- Pero mam�, yo quiero saber más del joven – trató de convencerla, pero su madre se giro tomándola del brazo para sacarla de la cocina.
¡Deja de incomodar al joven Yuy con tus cosas niña, vete a casa, en un rato paso por ti para ir al mercado – dijo la mujer llevando a su hija hasta la puerta del departamento, Duo solo vio como la adolescente se resistía inútilmente a ser sacada del lugar. Eso le recordaba a las ocasiones en que había hecho una travesura en la escuela y el profesor lo sacaba de la oreja para llevarlo ante el director.
- Yo no lo estoy incomodando¿verdad que no joven Yuy? – se detuvo la jovencita del marco de la puerta tratando de que Heero le ayudara para quedarse. Pero el actor ni siquiera había volteado a verle y seguía sentado frente a la barra sin prestarle atención a la hija de su ama de llaves.
¡Vete a casa! – grito Mila empujando a su hija al pasillo.
¡Mam�! – dijo la joven ya fuera del departamento de forma desilusionada. Por lo visto, había perdido la batalla.
- Disculpen a mi hija – dijo Mila apenada llegando de nuevo hasta la cocina – a veces es un poco entrometida – Duo soltó la carcajada haciendo que la mujer sonriera. Toda la escena le parecía sacada de uno de esos programas de comedia que pasan en el canal Sony o la Fox y no pudo evitar reírse.
- Así son los chicos – dijo Duo entre risas – no tiene de que preocuparse¿cierto Heero? – pero Heero de nuevo no dijo nada.
¿Se quedaran a comer? – Cuestiono el ama de llaves, Heero volteo a verla y solo asintió – en ese caso prepare algo muy rico. ¿Te gusta el pay Duo?
¿Pay¡me encanta! – Dijo alegremente mostrando una amplia sonrisa - soy un adicto a los pasteles y todo tipo de calorías que proporciona el azúcar saturada – dijo Duo entre risas haciendo que Heero solo arqueara una ceja y se girara para verlo. Duo le vio sin comprender ¿Qué¿no crees que coma ese tipo de cosas, pues para que lo sepas, si las como y me gustan mucho, debo agradecer que mi metabolismo no me permite engordar y así no me veo obligado a seguir una dieta o a hacer ejercicio.
- Pues que suerte – dijo Heero regresando a su posición dándole la espalda a Duo.
¡Fantástico, prepare un delicioso pay de queso para el postre. Regresare más tarde – dijo sacando una red y su monedero, haciendo que Duo le viera con algo de temor.
¿Se va? – Cuestiono el trenzado al ver a la mujer dirigirse hasta la puerta por donde había sacado a su hija.
- Si, iré con Flor al mercado y pasare por la lavandería, solo para ver si ya esta limpio tu traje Duo – dijo la mujer caminando, mientras Duo la seguía de cerca.
¡No me deje solo! – dijo siguiendo a la mujer hasta la puerta. La mujer solo rió un poco – estoy en peligro aquí con él – dijo hablando en voz baja y apuntando con el pulgar al interior del departamento, pero la mujer volvió a sonreír.
- El joven Yuy no es malo – dijo acariciando la blanca mejilla de Duo que se había tornado algo sonrojada para después salir hasta el pasillo, donde Florecita le esperaba.
- No, no es malo… ¡es odioso, increíblemente egocéntrico y un verdadero patán. Pero lejos de eso, no es malo – dijo con sarcasmo haciendo que Florecita riera a carcajadas – ¿por lo menos podría intentar traerme mi cartera? – dijo de forma suplicante haciendo que la mujer sonriera de nuevo y que Florecita riera aun más.
- Se llevan bien¿verdad mam�? – dijo la chica entre risas entrando al cubo del elevador y dejando a Duo con la boca abierta sin poder rebatir lo que la adolescente afirmaba.
- Si cariño, se llevan muy bien – afirmo la mujer levantando la mano y despidiéndose de Duo.
¡Mentira! – grito Duo, pero el elevador ya había cerrado sus puertas.
Duo se giro viendo la puerta del departamento de Heero. No se animaba a entrar de nuevo, estarían los dos solos y no quería enfrentarse a él. Estando Mila en el piso se sentía seguro, pero sin ella dentro… se sentía en peligro.
- No pienso entrar – se dijo a si mismo acomodándose en el suelo y recargando su espalda en la puerta – no voy a ponerme en peligro con ese idiota allí dentro. Me quedare aquí mismo hasta que regrese Mila con mi cartera.
Pero la puerta abriéndose le hizo caer y azotar la cabeza contra el suelo. Abrió los ojos mientras levantaba su mano para sobarse el golpe. Frente a él estaba Heero viéndole con una mueca en forma de sonrisa. ¿A caso se estaba burlando de él?
- Porque en lugar de estar descansando en el suelo, no entras y te sientas en un lugar más cómodo – dijo Heero sin dejar de verle. Duo frunció el seño con molestia. Si, se estaba burlando de él.
- Prefiero quedarme aquí, que estar a solas contigo allí dentro – dijo Duo levantándose y acomodando su espalda en la pared. Heero solo se recargo contra el marco y cruzo los brazos.
- No sabía que me tuvieras tanto miedo – Duo volvió a verle con ira. ¿Cómo se atrevía a llamarle miedoso después de la forma en la que se venía comportando?
- No te tengo miedo – dijo levantándose para verlo de frente – solo es precaución.
- Aquí y en china se llama miedo – aseguro Heero sin levantar la vista y descruzar los brazos.
Duo frunció más el entrecejo. El color rojo producto del enojo le cubría por completo el rostro. Pero en algo tenía razón, si, tenía miedo… pero miedo a su propia reacción y eso no se lo daría a conocer ¡nunca!. Así que entro al departamento pasando por un costado de Heero sin decirle nada, esperaba que con esa acción el actor entendiera que no le tenía miedo. Heero cerró la puerta y entro siguiéndolo. Duo se quedo parado a un costado de la amplia sala forrada en piel, mientras Heero llegó hasta la repisa que estaba al frente y tomo el control remoto de la televisión y se lo lanzó.
- Entretente con algo mientras hago una llamada – dijo Heero viendo como Duo pescaba el control remoto y él tomaba el teléfono inalámbrico.
Duo parpadeo desconcertado. No cabía duda que esperaba muchas cosas de Heero, pero no que se comportara de forma civilizada sin que estuviera Mila en el departamento. Sin embargo, no se sentía tranquilo. Su hiperactiva imaginación le jugaba malas pasadas constantemente y esta no era la excepción. Mientras encendía la televisión de 52" que Heero tenía, y comenzaba a pasar los canales, no podía dejar de ver de reojo al actor.
Heero comenzó a marcar un número de memoria, cuando algo en el televisor les llamo la atención a ambos.
Duo subió al volumen cuando vio la inconfundible figura de Traize Khrushrenada en la pantalla hablando con una reportera. Sobre el rostro se veía un moretón y estaba sumamente enojado. Por lo que podía apreciar, estaba en el lobby del Hotel donde fue la premiación la noche anterior.
¿Y quien le golpeo seño Traize? – cuestiono la reportera al empresario. Traize frunció el ceño y comenzó a hablar.
- Esto – dijo señalando el moretón – se lo debo a Heero Yuy, el muy desgraciado me golpeo porque estaba coqueteando con su novio.
¿Novio? – Cuestiono la reportera sumamente interesada – ¿nos esta queriendo decir que el famoso actor Heero Yuy es gay?
¡Claro que es gay! Y anoche se fue muy bien acompañado de esta fiesta – dijo Traize limpiando la sangre que aun salía de su labio reventado con un pañuelo - y no, no pregunte quien era señorita, usted, yo y mucha gente lo conoce, es un modelo bastante famoso, averiguar su nombre es su trabajo. Si yo me pongo a decirles quien era, ese nazi que Heero tiene por representante es capaz de acusarme de difamación aun que todos sepamos que es verdad.
¿Y tiene algo más que decirnos? – Cuestiono la reportare al ver que Traize se había quedado callado.
- Si – dijo viendo directo a la cámara – esto es para ti Heero Yuy. No me quedare de brazos cruzados por lo que me hiciste, puede que me hayas quitado a mi chico, pero voy a recuperarlo. Y espera la visita de mi abogado.
Duo cubrió la boca con su mano al ver la reseña que el canal de chismes pasaba. Mencionaban a cada uno de los modelos que se había presentado en los premios y entre ellos, estaba él. Sin embargo, una breve nota presentada por la reportera Lady One, al parecer lo quitaba de la lista de posibilidades, ya que aparecía diciendo que Heero le hacía la vida de cuadritos en la escuela. Aun así, Lady preguntaba con cierta perspicacia, si dicho comentario, no sería solo "una forma de cubrir su relación". Ya que al perecer la respuesta que Heero había dado a toda la prensa sobre su supuesto romance con Relena dejaba al descubierto lo que ya sospechaba, Heero no tenía novia.
"Maldición¿en que diablos me metí?" se dijo Duo con preocupación siguiendo de forma detenida los comentarios de los reporteros.
- No te relacionaran conmigo – la voz de Heero le hizo girar el rostro para verlo, Heero al igual que él veía la nota – ese comentario diciendo que "te hago la vida de cuadritos" te sacara de su lista de candidatos por un tiempo.
- Yo no quiero estar fuera por un tiempo¡quiero estar definitivamente fuera! – aseguro Duo volteando a ver de nuevo la nota.
- Eso será imposible – el comentario de Heero le hizo voltear de nuevo – no puedes negar nuestra relación por siempre. Tarde o temprano la van a descubrir.
¿Que? – Dijo Duo alterado levantándose del asiento para enfrentarlo ¡Nosotros no tenemos ninguna relación, entre nosotros no hay nada¡Ni siquiera amistad! – afirmo el trenzado sumamente molesto, pero Heero solo cruzo los brazos sin inmutarse por lo dicho.
- Eso no fue lo que dijiste anoche…
¡Anoche, fue anoche y hoy es hoy! – volvió a gritar.
El sonido del teléfono les distrajo, Heero tenía el aparato en la mano, al parecer la nota le había llamado tanto la atención que no había hecho la llamada que haría. Se dio prisa en contestar alejándose un poco del sillón y del trenzado, pero la mirada de Duo le seguía muy de cerca.
- Si, acabo de ver la nota en las noticias – dijo Heero hablando en tono neutral viendo como la mirada de Duo no parecía perder detalle de su conversación – No, los diarios no los he comprado. Pero no me importa lo que digan… si, lo se y no me importa. Te dije que le dijeras a Relena que desmentiría cualquier cosas que hubiera dicho, ella no puede seguirse colgando de mi para sobresalir – Duo no entendía con quien hablaba Heero, pero al parecer le informaban sobre lo que estaban viendo en la TV. Lo que si le había tomado por sorpresa era enterarse que entre Relena y él no había nada. ¿Sería por eso que la había tratado de forma tan fría en los premios de la noche anterior, que crueldad de su parte si fue así. La chica se notaba que le quería mucho. ¿Sabría ella de la inclinación sexual del actor?.
Dejo de prestar atención a Heero y su conversación y dejo vagar su vista por la sala. Además de la TV de 52", Heero tenía todo un sistema de "Home Theater". Aun costado estaba el centro de entretenimiento lleno de libros, películas y algunos premios que Heero había ganado a lo largo de su vida. Se paro para poder verlos mejor. No cabía duda que el trabajo de Heero era impresionante. Había algunas fotografías colgadas en la pared con grandes celebridades como: Frank Sinatra, Steven Spilberg, George Lucas, Harrison Ford, George Michel, Elthon Jhon, Sting, Whitni Houston la mismísima Cher y Madonna. Era sorprendente que Heero conociera a tanta gente famosa. Pero hubo una foto en especial que llamo su atención. Esta estaba en un pequeño marco dorado sobre el estante principal del centro. La tomo entre sus manos para ver de quien se trataba. No le fue difícil reconocer al niño que estaba acompañado de una mujer joven de largos cabellos negros. Era Heero cuando era niño, siendo abrazado por una mujer de ojos semejantes a los del actor, pero de color negro. ¿A caso sería su madre?.
Sintió como la foto era arrebatada de sus manos y vuelta a poner en su lugar. Se giro para reclamar por la acción, pero se topo con una mirada fría, llena de rencor observándole con el ceño fruncido. No supo porque esa mirada le hizo estremecer, era como si con esa mirada le estuviera amenazando. No sabía que se estaba entrometiendo tanto al solo tomar una fotografía.
- Lo lamento Heero, no sabía que no debía tocar tus cosas – dijo Duo sintiéndose dolido por la extraña forma de comportarse del actor. Pero Heero se giro dándole la espalda para tomar de nuevo el teléfono. Al parecer, había interrumpido su conversación para quitarle la foto de las manos.
- No pienso salir el día de hoy – escucho Duo que Heero le decía a la persona que le había llamado – no Zech, no voy a ir a verte – Duo abrió los ojos al escuchar el nombre del representante de Heero. Por lo visto, le llamaba por lo de la noche anterior. Quizá la demanda de Traize ya había llegado. ¿Hasta cuando Heero se comportaría de forma civilizada y dejaría de meterse en líos judiciales? Quizás nunca – dile a Martín Scorsese que estoy tomando un año sabático, no quiero actuar, simplemente no quiero hacerlo. Ni 25, ni 30 mdd van a convencerme.
¡Wa! – Dijo Duo con sorpresa captando la atención de Heero – estas rechazando ¡30 MILLONES DE DOLARES! – Heero solo asintió – ¡estás loco!
- Guarda silenció – dijo Heero cubriendo el teléfono para que Zech no escuchara lo que le decía a Duo, para después volver a tomar la llamada – No Zech, tampoco quiero trabajar con Tim Burton… no, no he leído el guión. Este año no voy a hacer películas, estoy estudiando¿no puedes entender eso?. Está bien, está bien, voy a tu oficina esta tarde, pero nada de lo que digas me hará cambiar de opinión.
Heero colgó la llamada, lo que Duo aprovecho para acercarse. Ojalá a él le pagaran tanto dinero por hacer un simple comercial, así su familia no estaría pasando por tantos problemas. Quizá con 30 mdd Solo podía dejarlo en paz. ¿Y Heero los despreciaba como si fueran solo migajas de pan?
¿Qué tontería es esa de que estas tomando un año sabático? – Dijo Duo sin comprender parándose frente a Heero – ¿No sabes cuanta gente mataría por estar en tu lugar¿Martín Scorsese, el director del aviador y pandillas de NY¿Tim Burton, el director de Batman y el extraño mundo de Jack; son grandes directores y ¿tu los desprecias? – Heero solo cruzo los brazos viéndolo fijamente – Hay muchísimos actores a los que les gustaría ser contratados por esa millonada. ¿Por qué tu no?
¿Que sabes de cine Duo? – Cuestiono Heero sin cambiar de posición ¿Qué sabes de películas taquilleras o de culto¿Qué sabes?. ¿Crees que por estudiar actuación sabrás identificar un buen guión? – Duo parpadeo. Era cierto, quizá sabía de teatro y nada de cine. Pero haber escuchado lo que le ofrecían a Heero por actuar le había orillado a reclamarle por rechazarlo. No le quedo más que suspirar. No tenía por que actuar de esa forma y sin embargo… lo hacía.
- No se nada de cine, lo reconozco y lo siento, no debí decirte nada – reconoció bajando la vista. Pero al sentir el tibio roce de la mano de Heero sobre su mejilla la levanto a toda prisa – ¡hey! – dijo alejándose un paso.
- Me gusta que te preocupes por mi – afirmo Heero dando un paso para acercarse, el mismo que Duo dio para alejarse un poco más.
- No me estoy preocupando por ti, es solo, solo, solo que era mucho dinero para despreciarlo de esa forma – dijo a la carrera, llegando hasta el respaldo del sillón. Ya no podía retroceder más y Heero estaba ahora frente a él. No había nadie en el piso, estaban los dos solos. Su corazón comenzó a latir a toda prisa, mientras un temblor se apoderaba de sus piernas – ¡No te acerques! – dijo levantando las manos, pero Heero sujeto las muñecas empujándolo, cayendo los dos sobre el sillón.
- Vamos a aclarar ahora mismo eso de que no somos nada…
La mirada de Duo centello al ver la cobalto tan cerca de él, estaba a punto de decirle que no bromeaba, que entre ellos dos no había absolutamente nada, pero los labios de Heero sobre los suyos le impidieron decir algo. Su boca era asaltada de nuevo por los besos del actor, por esa boca que se empeñaba en adueñarse de la suya cada vez que se le deba la gana, cada vez que besaba a alguien que no era él, cada vez… cada vez…
Las manos de Heero recorriendo su cuerpo y besando sus labios le estaban robando la razón y la voluntad para resistirse. No podía permitir que su cuerpo reaccionara, que su razón se nublara debido a las sensaciones que el actor podía despertarle.
¡Era un hombre! Y no cualquier hombre, era un actor famoso, al cual la prensa solía seguirle. Era su compañero de escuela y su compañero de equipo en el taller de teatro. Y ni siquiera podían considerarse amigos.
Ni siquiera eran amigos…
Con ese pensamiento en la cabeza comenzó a levantar las piernas y los brazos, sacando fuerzas de donde podía. Debido a lo estrecho del sillón donde habían caído, había resultado más fácil de lo que pensaba, empujar a Heero al suelo.
Se levanto sintiendo el corazón en la boca y la respiración acelerada. Tenía que huir de Heero y de sus propias emociones. Sabía de antemano que las manos del actor sobre su cuerpo podían despertarle sensaciones y emociones a las que no podría oponer resistencia por mucho tiempo. Heero tenía una extraña forma de hacerle reaccionar.
Lo primero que vio a su alcance, fue la habitación de Heero, entro corriendo y cerró por dentro con llave recargándose contra la puerta, tratando de franquear con su propio cuerpo la única entrada.
- No debo dejar que me toque, no debo – se dijo en voz baja dejando descansar su cabeza entre sus manos y dejando que la respiración se normalizara.
- Duo, abre la puerta de mi habitación – el sonido ronco de la voz de Heero le hizo levantar la mirada. Tocaba y movía el picaporte de la puerta y eso había hecho que su corazón volviera a alocarse en su pecho.
¡No, no voy a salir de aquí hasta que llegue Mila y pueda irme. No voy a correr riesgos contigo – Su voz había sonado temerosa, no quería que Heero se diera cuenta de cómo se sentía, pero no había podido controlarla. Ahora menos que nunca iba a quedarse a solas con ese egocéntrico de Heero Yuy.
- Deja de ser tan infantil – la voz de Heero detrás de la puerta demando que abriera, pero no iba a dejarse intimidar. Podía decir misa si quería, pero no iba a abrirle.
- Tú deja de comportarte como un salvaje, témpano de Hielo Yuy – sin embargo las palabras en su boca no podía controlarlas. Debía responder en el mismo tono en el que Heero le estaba hablando.
¿Que, ya no soy cubito? – ¿Por que esas palabras le había hecho sonrojar, muy dentro de si sabía que ese apelativo lo había dicho él. Una breve imagen en su cabeza le hizo verse a si mismo repitiendo esa palabra una y otra vez.
¿Que? – cuestiono sin entender, su cabeza comenzaba a doler de nuevo. Pero esta vez no era producto de la resaca, esta ves, era por tratar de recordar todo aquello que había pasado la noche anterior.
- Así me decías anoche, me decías cubito, porque era una forma cariñosa de decirme témpano de hielo ¡eso no era cierto, no pudo haber dicho esa tontería, sin embargo el solo hecho de que Heero lo dijera, le hacía sonrojar.
¡Mentira! – grito sintiendo que su corazón palpitaba con fuerza en su pecho y el calor le recorría el rostro pintándolo por completo de rojo.
- No, no es ninguna mentira, como tampoco lo es el que me dijeras que te gustaban mis besos – un golpe más fuerte a su pecho…
¡Eso también es mentira, si acaso lo dije fue producto de la borrachera! – dijo tratando de justificarse, más consigo mismo que con Heero. Sabía que estando bajo los efectos del alcohol, puedes ver a tú peor enemigo como tu mejor amigo. ¡Si, seguramente eso paso!. Comenzó a repetirse una y otra vez para tratar de asimilar que haya dicho semejante estupidez.
- No es mentira Duo. Y que¿acaso no dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad? – ¡Bingo, palabras más sabias no pudo haber encontrado ese engreído. Pero sencillamente se negaba a aceptar que esas palabras tuvieran la razón.
¡Eso es una rotunda mentira! – Dijo con enfado - se nota que quien dijo eso ¡jamás fue un niño normal! O se pego una borrachera como la que me puse anoche – ya no encontraba que más decir, no sabía como contestar a lo que Heero decía. ¿Por que si antes había querido conocer que había pasado la noche anterior, ahora que Heero estaba hablando ya no quería escucharle? "Que ya no hable" rogó para si mismo sintiéndose mal.
- No te mientas a ti mismo Duo, sabes que dijiste la verdad por primera vez – las palabras de Heero le hicieron levantar la vista para fijarlas en la nada - pero esta vez no hay nada que me impida llevarte a donde quiero… - "¿Llevarte a donde quiero?" Esas palabras le hicieron casi saltar el corazón. Se giro y abrió la puerta con una sonrisa en los labios y salió apuntando a Heero con el dedo.
¡Lo sabía, lo sabía, anoche no paso nada entre nosotros – dijo en tono triunfal – anoche algo te impidió hacerme algo.
Heero empujo a Duo por los hombros hacía dentro de la recamara, era demasiado fuerte como para que el trenzado pudiera detenerlo. Sin haberlo contemplado, el empujón le hizo caer sobre la cama y de forma sorpresiva el cuerpo de Heero lo hundió contra el colchón, sus manos fueron inmovilizadas por las de Heero que le sujetaron de forma firme.
"Maldición, fui un tonto", se dijo a si mismo apretando los dientes mientras trataba de soltarse de las fuertes manos de Heero que parecían apresarle como si fueran de acero. Los labios del actor recorrían con una maldita sensualidad la piel de su mejilla, que se estaba obligando a si mismo a no reaccionar. Se había sentido tan jubiloso al leer entre líneas que no había pasado nada entre ellos, que no contó con que Heero fuera a arrastrarlo hasta el cuarto y pudiera cumplir con lo que no hizo la noche anterior.
- Es cierto – dijo Heero al oído de Duo separando sus labios de la piel sonrojada de la mejilla del trenzado – anoche me arrancaste la promesa de no aprovecharme de tu condición y aun que me costo mucho, tuve que cumplirla – Duo observo a Heero con los ojos muy abiertos, no recordaba haberle pedido que le prometiera eso, pero daba gracias por haber conservado suficiente lucidez para hacerlo - Tener tu cuerpo desnudo pegado a mi cuerpo era una maldita tentación en la que no podía permitirme caer, porque yo tengo palabra. Pero ahora que estas en tus cinco sentidos, ya no existe esa promesa que me detenga…
- Heero…
Pero cualquier cosa que Duo pudiera decir fue callada por los labios del actor. Duo se sentía como trasportado en un sueño lleno de placer. Porque en esta ocasión los besos de Heero eran diferentes a los que le había dado siempre. Ya no contenían esa violencia y ese salvajismo, pero aun estaban cargados de pasión y esa sensualidad que le obligaban a cerrar los ojos y a temblar de forma involuntaria.
Las manos de Heero sostenían fuertemente las suyas, pero eso no impedía que su cuerpo se frotara contra el suyo haciéndolo estremecer. La calidez que el cuerpo de Heero emanaba le producía suaves cosquillas en todo el pecho. De forma inconsciente abrió sus labios para dejar que la lengua de Heero pasara y pudiera saborear su boca. Un gemido escapo de su boca cuando Heero soltó sus manos para acariciar su cuerpo, para abrazarlo de forma posesiva dejando deslizar sus manos de forma sensual sobre la tela de la camisa hasta llegar a la pretina del pantalón y desabrochar el cinto sin que se diera cuenta.
¿Como podía estar mal, algo que se sentía tan bien?...
Pero estaba mal, definitivamente, todo esta mal. Estaba con Heero Yuy, en su casa, en su cuarto¡En su cama!... no podía dejarse arrastrar por una tontería. Su cuerpo reaccionaba, a las caricias que las manos del actor le prodigaban. Su cuerpo temblaba por el placer, como temblaría si de una chica se tratase. Pero no era una chica, era Heero, ese actor que desde que había entrado en la escuela le había acosado. ¿Que incluso no le había dicho que solo deseaba su cuerpo?
Y estaba punto de tenerlo…
Comenzó a moverse sobre la cama tratando de que Heero lo soltara. Pero era muy difícil quitárselo de encima. Heero había comenzado a desabrochar la camisa, a dejar pasar su manos por los pezones y a pellizcarlos ligeramente mientras seguía besando sus labios. Esa sensación en su cuerpo había lanzado una corriente de electricidad por todo su cuerpo haciéndole arquear la espalda. Nunca jamás una chica le había provocado tales emociones, tales sensaciones de placer que Heero sabía bien como despertar en él.
¿Que importaba que solo quisiera su cuerpo, si se la estaba pasando tan bien…
Sus pensamientos comenzaban a irse, a alejarse de la realidad, dejando que las emociones y las sensaciones ganaran sobre la razón. Ya no estaba luchando contra Heero, al contrario, estaba comenzando a responder…
Heero abrió los ojos cuando sintió la respuesta de Duo ante sus besos, pero solo fue por breves segundos, casi al instante volvió a cerrarlos disfrutando de la calidez de la boca del trenzado, de la humedad de su lengua al recorrer su boca con una experiencia y una sensualidad que le hicieron estremecer de pies a cabeza.
Estaba comenzando a dejarse llevar por las sensaciones, dejando que los brazos y las piernas de Duo se movieran como quisieran, pero un fuerte golpe sobre su mejilla le hizo caer a un costado. Cuando abrió los ojos pudo ver como Duo intentaba levantarse.
Heero se había descuidado cuando respondió al beso y le permitió moverse, así que aprovecho el descuido para golpearlo, total, no habría ni un solo testigo que dijera que había sido él. Se levanto a la carrera de la cama acomodando su camisa y el pantalón, pero las manos de Heero deteniéndolo por la cintura lo volvieron a mandar al colchón.
¡Suéltame Heero! – dijo Duo al sentir el peso del cuerpo de Heero sobre el suyo, sujetando de forma ruda sus muñecas contra el colchón de la cama. Sus ojos azules centellaban con furia al contemplarle.
- No, esta vez no – dijo Heero con voz ronca – esta vez no voy a prometerte nada. Esta vez terminaremos todo lo que ha quedado pendiente desde el primer día que nos vimos. ¿Lo recuerdas¿en el gimnasio de la escuela?
Un escalofrío recorrió la espina dorsal del trenzado. ¿Qué si lo recordaba¡claro que lo recordaba, como olvidar el miedo que le había producido ese encuentro, si no hubiese sido por Matt, no sabía hasta donde hubiese llegado.
Vio como Heero se incorporaba sobre su cuerpo, sentándose sobre sus caderas, apresando sus brazos con sus piernas. De un solo movimiento saco su playera de su cuerpo dejando su torso desnudo. La mirada violeta siguió con detenimiento cada movimiento, viendo como los musculosos brazos del actor se movían para terminar de abrirle la camisa.
¿Que pretendes Heero? – pregunto Duo sintiendo las manos del actor deslizarse sobre su torso desnudo, sintiendo como una calidez embriagante le recorría el cuerpo de arriba abajo y por más que intentaba moverse, Heero se lo impedía apretando más las piernas sobre su cuerpo.
- Se mi amante – le escucho murmurar mientras sentía como la mano del actor se introducía dentro del pantalón y tomaba de forma delicada su miembro endurecido.
¡Jamás! – dijo entre jadeos, sintiendo que su piel ardía, la mano de Heero se movía de forma rítmica sobre su miembro. Podía sentir la dureza del miembro de Heero chocando contra su cuerpo, lanzando corrientes eléctricas cada vez que le rozaba – ¡detente! – grito al sentir la mano que le masturbaba moverse de forma más rápida.
- Te gusta esto Duo¿por que no lo admites y te conviertes en mi amante?. La oferta que te hice sigue en pie.
- Eres un maldito desgraciado Heero Yuy, te detesto por lo que me haces
- Si me detestaras como dices, tu cuerpo no tendría por que responder a mis caricias, tampoco tendrías porque reaccionar ante mis besos. Te gusta esto, pero no quieres admitirlo. Quizá después de que hayamos hecho el amor puedas admitirlo.
¡Jamás digo mentiras!
¿Entonces por que dices que me detestas, cuando no es cierto?
¡Porque es cierto, te detesto, te odio, te odio Heero Yuy…
¿Que quieres? – Dijo de forma ruda el actor deteniéndose abruptamente – ¿quieres 3 mdd, te los doy. ¿Quieres trabajar en una película, puedo hacer que te den el papel principal con algunos cuantos directores. ¿Quieres seguir haciendo comerciales y recibir el doble o triple por ellos, puedo hacerlo. ¿Solo dime que quieres? y buscare la forma de dártelo… - la mirada de Duo centello con furia al ver el ceño fruncido y la dureza del actor sobre él. Quería comprarlo. Quería comprarlo como lo había hecho Traize. Como él mismo le había ofrecido cuando le amenazo con demandarlo. Y no se iba a dejar. "YO NO SOY UN OBJETO QUE SE PUEDA COMPRAR".
- Lo único que quiero de ti – dijo Duo clavando su vista violeta en la cobalto de forma fiera – ¡ES QUE ME DEJES EN PAZ, yo te odio…
Por sus palabras fueron calladas por los labios del actor. Su corazón latía a toda prisa mientras decía cuando lo odiaba. Porque lo odiaba¿no es así?. Si, tenía que odiarlo, porque él no era gay y sin embargo su cuerpo reaccionaba, tal como él lo decía. Y cada palabra que salía del actor, golpeaba como cubetazo de agua fría. No le gustaba que su cuerpo reaccionara con cada caricia de Heero, se odiaba a si mismo por eso. Pero dentro, quizá muy dentro de si, lo estaba disfrutando y ¡mucho!.
Pero Heero solo deseaba su cuerpo, solo lo quería como un objeto con él cual poder divertirse para después desechar… y por más que pudiera disfrutar del encuentro¡no era ningún objeto!.
Podía sentir la lengua de Heero dentro de su boca, probando, explorando el interior con total confianza, mientras el trataba inútilmente de detenerlo, de empujar su cuerpo sin lograrlo. No quería dejarse del actor. No se convertiría solo en un objeto sexual. Una de las manos de Heero le tenía bien sujeto de la nuca, mientras la otra no dejaba de masturbarlo. En cualquier momento terminaría en sus manos y esta vez no había nada que pudiera detenerlo. ¿Qué pasaría después¿A caso Heero sería capaz de violarlo¿A caso no era eso mismo lo que estaba haciendo?
¡DEJAME PASAR MALDITO IDIOTA, Quiero hablar con Heero ahora mismo, y no podrás detenerme.
- Lo lamento señora, pero tengo órdenes del joven de no dejar pasar a nadie – se escucho la voz de Peter algo alterada.
¡Pues yo soy alguien! y no me iré sin ver a Heero – dijo terminante la mujer – ¡HEERO SAL AHORA MISMO DE DONDE ESTES, QUIERO HABLAR CONTIGO Y DILE A TU GORILA QUE ME DEJE EN PAZ.
Duo sintió como Heero se levantaba a la carrera murmurando un montón de maldiciones. Abrió los ojos al percatarse de que estaba libre y se dio prisa en acomodarse las ropas y los pantalones. Pudo ver como Heero se ponía la playera a la carrera y se giraba para verlo. Aun se sentía agitado, con la respiración entre cortada y ese idiota de Heero Yuy se veía muy tranquilo, como si nada hubiese pasado.
- No salgas de la habitación, voy a despedir a ese idiota de Peter… – dijo a la carrera caminando hasta la puerta y cerrando detrás suyo.
¿Que había sido todo eso¿quien era la mujer que había entrado gritando que quería verlo?. Pues quien quiera que hubiera sido, daba gracias porque le hubiera interrumpido. Se recostó sobre la cama un poco, esperando porque su respiración se normalizara y ese dolor en la parte baja de su estomago aminorara. Pero tenía mucha curiosidad por saber que ocurría en la sala del actor. Así que se levanto y entre abrió un poco la puerta para ver quien había llegado.
Siempre han dicho que la curiosidad mató al gato, pero este gato no podría quedarse tranquilo…
Pudo ver a Heero con los brazos cruzado en medio de la sala, viendo con el seño fruncido a una mujer que permanecía de espaldas a él. Tenía una buena estatura, no muy alta, pero tampoco tan bajita. Llevaba el cabello largo y sumamente negro. Usaba un traje sastre de color gris. ¿Quién sería para que pusiera en ese estado al témpano de Hiel Heero Yuy?.
- Ya me canse de hablar con tus abogados Heero, quiero arreglar este asunto solamente contigo – dijo la mujer. Por lo visto, era una de tantas con las que Heero tenía problemas legales. ¿Sería una reportera?
- Tu comenzaste al demandarme, una demanda amerita un abogado, ahora no me vengas con que ya no quieres hablar con ellos – dijo Heero de forma fría sin cambiar su postura. Por lo visto Heero le conocía, para que dijera que ella había comenzado.
- Yo no quería demandarte hijo… - dijo la mujer en tono lastimero. ¿HIJO¿esta era la madre de Heero?
- Yo no soy tu hijo – dijo Heero con voz gélida – ¿que no fue eso lo que dijiste hace 9 años¿Qué tu no eras mi madre, pues ahora no me vengas con eso de hijo, que no te creo ¡Maldición¿y que estaba haciendo él allí parado escuchando una conversación ajena? Pero no podía dejar de escuchar, sería esto lo que le dijo Mila, que por una sola palabra la madre de Heero lo había empujado por el mal camino. Cualquiera se hubiese sentido mal si su madre le dice que no es su hijo.
¡Por dios Heero¿aun me guardas rencor, me he disculpado contigo miles de veces¿quieres que lo vuelva a hacer?. Tu eres mi hijo y ya no quiero seguir con la demanda, siempre y cuando…- Heero volteo a verla con ojos entre cerrados.
- Puedes seguir con la demanda, no obtendrás nada con ella. Yo no hice nada y no tengo nada que perder, en cambio tú…
¿Que no tienes nada que perder? – Cuestiono la mujer en tono molesto – sabrán toda la verdad de tu familia si esto va a la corte. Siendo tan famoso los medios te harán trizas¿a caso no te importa?
- A mi no me afecta en nada que se enteren que aquella persona que pensaron que era mi madre no lo es, que no es otra más que mi tía, quien se caso con mi padre a los 2 meses de muerta su hermana.
¡HEERO! – dijo la mujer con asombro.
Duo cubrió su boca por la sorpresa y cerró la puerta recargándose en ella. La mujer que había criado a Heero no era su madre, era su tía. ¡No era posible! Y el que se quejaba de tener una familia disfuncional, pues la de Heero no se quedaba atrás. ¿Heero lo habría descubierto o se lo dijeron, pues por cualquier medio que hubiera sido, debió haber sido una noticia terrible para él. Y por la forma en la que Heero le trataba, era notorio que ella le había dicho, hace 9 años, que no era su madre… que cruel.
Volvió a abrir la puerta para seguir escuchando.
- La acusación que haces es falsa, yo no tuve nada que ver con el guión de la película, así que no vas a ganar – aseguro Heero de forma fría a su madre.
- Yo quitare esa demanda si tu te disculpas conmigo – dijo la mujer en tono conciliador – así nos evitaremos la pana de comparecer y de seguir viendo abogados y al juez.
- No voy a disculparme contigo por algo de lo que no tengo culpa alguna. Yo no escribí el guión. Demanda al escritor, no a mí. Y si quieres una disculpa, pídesela a él – la mujer pareció enfurecerse por que apretaba los puños. Sin embargo Heero se veía igual de frío que siempre.
- Mi abogado ha visto la cinta muchas veces y al igual que yo, sabe que hay cosas de nuestra vida que se muestran en esa cinta. ¡Cosas que solo tú pudiste decirles, ahora no me vengas con que no tuviste nada que ver con el guión. Si es muy claro, incluso para tu padre, que les contaste – afirmo la mujer. Heero frunció más el ceño y su mirada parecía querer fulminar a su madre.
- Si, hay muchas cosas de nuestra vida como supuesta "familia" que están retratadas en esa película – dijo de forma calmada - Y ese fue el motivo por el que acepte el papel, pero yo no tuve nada que ver con el guío. Así que tu, tu abogado y mi padre¡pueden irse al diablo, con sus opiniones.
¡Heero! – volvió a exclamar la mujer de forma sorprendida.
¡Vete ahora mismo de mi casa! – dijo señalando la puerta del departamento - cualquier cosas que quieres tratar referente a la demanda, busca a mi abogado, el estará encantado en recibirte.
- Por dios Heero, no le hagas esto a tu padre – señalo de forma seria. Duo sintió que era una especie de chantaje. Al parecer haciendo alusión al sentimentalismo por ella, no había obtenido nada, pero quizá tratando de señalarle que le haría daño a su padre (a quien no había visto jamás en las revistas) podría hacerle desistir.
- No menciones a mi padre – dijo Heero viéndole fijamente. Por lo visto, tampoco nada que señalara a su padre le iba a funcionar - de lo único que le estoy agradecido, es que haya aceptado darle mi custodia a Zech. Así que ahórrate la pena y márchate antes de mande buscar a Peter para que te eche.
Duo sintió que su corazón se partía al ver como la mujer se daba la vuelta dándole la espalda a Heero y comenzaba a sollozar. Podía ver claramente como las lágrimas se escurrían por el rostro de la mujer. No parecían ser lágrimas de cocodrilo, parecían ser muy sinceras. Al parecer a la madre de Heero, le afectaba mucho el que el actor le tratara de esa forma.
- Aun que no lo creas Heero, yo te quiero mucho. Eres la viva imagen de mi hermana. Te lo he dicho otras veces, pero te lo repetiré cuantas veces sea necesario, hasta que me creas y me entiendas. Lo que escuchaste en aquella ocasión, fue una discusión con tu padre y tu bien sabes, que estando enojado se dicen cosas que no se sienten… yo…
- Ahórrate la saliva… - dijo Heero de forma seca – yo no soy tu hijo y no me importa lo que sientas o dejes de sentir por mi… Yo no te quiero y jamás te quise…
¡Heero! – dijo la mujer entre lágrimas amargas.
¡Eso es mentira!
Tanto Heero como su madre se giraron para ver a la persona que hablara. Duo había salido de la habitación gritando que era mentira lo que Heero acaba de decir, haciendo que tanto la mujer como Heero se sorprendieran.
- Es mentira que no la quieres Heero – dijo Duo caminando hasta donde estaban ambos parados.
- No te metas en donde no te llaman – dijo Heero frunciendo el ceño, pero Duo le ignoró y camino hasta el centro de entretenimiento tomando el pequeño portarretrato dorado que descansaba al centro del estante.
- No le haga caso señora – dijo el trenzado suavizando su tono de voz y viendo de frente a la mujer que reconoció de inmediato como la que aparecía en aquella fotografía – si Heero no le quisiera, aun que fuera un poco, no tendría su fotografía al centro de este librero – dijo mostrándole el marco que llevaba en sus manos.
La mujer seco sus lágrimas con el dorso de la mano y tomo de forma lenta el portarretrato que Duo le tendía. Una enorme sonrisa apareció en su rostro al ver aquella fotografía. Heero solo le dio la espalda sin querer ver la escena. Duo puso su mano en el hombro de la mujer y esta levanto el rostro sonriendo.
- Déjelo solo ahora, debe meditar en lo injusto que ha sido con usted. A una madre no se le dicen palabras tan duras – la mujer iba a decir algo, pero Duo le interrumpió – si, ya escuche que usted no es su madre biológica – la mujer asintió bajando la vista, mientras Heero solo le vio de reojo - pero madre es quien cría, no quien engendra. Y usted crió a Heero por 12 años, así que aunque él no quiera aceptarlo, usted es su madre.
- Cierra la boca Duo Maxwell – dijo Heero entre dientes. La mujer sonrió dejando el portarretratos en las manos de Duo y las sostuvo de forma firme entre las suyas.
- Gracias por todo, Duo. Eres tal cual te recuerdo – dijo haciendo que Duo se sorprendiera y Heero se girara para verla – eres el orgullo de tu padre. Odiseo Maxwell te quiere mucho y ahora entiendo porque. Ojalá aquel año en que tú padre le ofreció un papel a Heero para una película, lo hubiese podido aceptar, pero debido a que aun trabajaba en la serie infantil, no pudo. Quizá mi Heero te hubiera conocido antes y hubieses podido ayudarle a superar este secreto que hemos guardado por años. Ojalá le hagas comprender que yo le quiero y que aquellas palabras que escucho, fueron solo producto del enojo contra su padre, nunca contra él…
La dama se dio la vuelta saliendo por la puerta del departamento sin ver atrás. Un muy breve recuerdo cruzo por su cabeza. Uno donde veía a su papá hablando con una mujer hermosa, de cabellos y ojos negros. Él estaba entretenido a un costado de la oficina de su padre, imitando a los personajes de su serie infantil favorita y la dama al verlo le había sonreído y besado en la mejilla haciéndolo sonrojar.
- Me He-Chan estaría encantado de jugar contigo – le dijo la mujer agachándose hasta su altura – a él también le gusta actuar. Y veo que tú eres un experto. Sigue siendo la luz para toda tu familia.
La mujer se había retirado dejándolo con un signo de interrogación en el rostro. Cuando su papá regreso se acerco a él para cuestionarle por la identidad de la dama.
- Es la mamá de un niño a quien admiras mucho – había dicho Odiseo con una enorme sonrisa.
Duo había sonreído de forma luminosa y dejo que su pequeña mano tocara su mejilla aun sonrojada.
¡Es la mamá de Heero¡Y me beso, es como si Heero lo hubiera hecho – dijo con una enorme emoción haciendo que su padre soltara la carcajada por tales palabras inocentes.
Hasta ahora la recordaba, esa mujer había sido la madre de Heero.
- Vámonos Duo – dijo Heero sacando al trenzado se sus pensamientos.
¿He¿Qué¿a donde vamos? – pregunto con curiosidad, regresando el portarretratos a su lugar y siguiendo a Heero por la puerta de su departamento. Era mucho mejor salir, que quedarse los dos encerrados y provocar otra escena como la que la madre de Heero había evitado.
- Vamos a ver a Zech – dijo poniéndose una gorra y unos anteojos oscuros.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
El elevador paro en el sótano 1. No se había dado cuenta que el departamento de Heero estaba en el quinto piso y que el edificio aun contaba con dos sótanos más. Por lo visto era un edifico muy elegante, porque además de los 5 pisos de departamentos, había un piso extra que era para el gimnasio. Si que el dueño, había pensado en todo.
Cuando las puertas se abrieron, pudo ver a Peter que enceraba un auto antiguo de color negro. No se podía imaginar quien guardaba esos montones de chatarra. ¿Habían pasado de moda hacía años y aun había quien los conservaba?
"Un momento, si Peter lo esta encerando… ¿eso quiere decir que ese montón de hierros es de Heero?" se dijo a si mismo parándose de golpe y viendo como Peter le daba las llaves del auto al actor. Giro para todos lados y vio lo mismo. Autos y más autos antiguos. ¿Por qué Heero tenía esa chatarra en los cajones de estacionamientos? Seguramente con lo que ganaba se podía comprar algo mejor.
- Vamos Duo – dijo Heero subiendo al auto que Peter acababa de encerar.
¿Por que vamos en esta chatarra? – cuestiono parándose a un costado de la puerta y viendo como Heero se enderezaba extrañado ¿No me digas que no ganas lo suficiente como para comprarte un auto del año?. Mira que acabo de escuchar la oferta que rechazaste, así que no creo que no tengas dinero.
- Esto no es una chatarra – dijo Heero de forma calmada – es un Ford Roadsted 1928, de los cuales solo quedan 30 en todo el mundo – dijo de forma orgullosa, pero Duo solo parpadeo cruzando los brazos.
- Aja y ¿luego¿no había algo mejor, digo, porque esto es una carcacha, capaz y nos deja tirados a media cuadra. Si tiene más de 50 años, yo dudo mucho que funcione. Hace tiempo debiste mandarlo a la basura y comprarte uno mejor – dijo sin inmutarse por la mirada que Heero depositaba sobre él.
- Son autos clásicos Duo, yo los colecciono – afirmo subiendo al auto y abriéndole al puerta al trenzado desde dentro – y ten por seguro que no nos va a dejar tirados. Por eso mismo lo voy a probar.
- Si los coleccionas¿eso quiere decir que tienes más? – pregunto Duo subiendo al auto y buscando el cinturón de seguridad sin encontrarlo.
- Si, tengo un T Reacer 1921, Buick 1925, Cadillac 1928, A 1930, D Soto 1946 y otros más. Todos funcionando a la perfección y en excelentes condiciones – afirmo Heero saliendo del estacionamiento para llegar a la avenida principal y tomar camino al centro de LA.
- Tienes un montón de chatarra¿no entiendo para que los quieres? – dijo Duo cruzando los brazos y desviando la vista del actor. Comenzaba a ver a la gente por las calles. ¿Cuantas de esas personas serían capaces de reconocer al actor? El echo de usar solo una gorra y unos anteojos oscuros, no le escondía demasiado.
- O los presto o los rento para películas de época. ¿A caso crees que se construyen carros de utilería o son generados por computadora? – Duo solo le observo sin decir nada. No sabía que Heero hiciera esas cosas. No cabía duda que a las revistas de chismes les hacía falta muchísima información sobre el actor – también tengo algunos prestados a varios museos.
- Heero, nos vienen siguiendo – dijo Duo al percatarse que una camioneta negra con los vidrios polarizados no les había perdido desde que llegaron a la avenida principal. Heero observo el espejo retrovisor y negó con la cabeza.
- Es Peter – aseguro.
¿Por que te sigue¿que no es solo tu chofer? – pregunto sin entender.
- No, Peter es mi guardaespaldas y es su deber llevarme a donde quiera ir. Pero como hoy tenía que sacar el auto a probar, el viene siguiéndonos. Cosas de Zech, yo no necesito un guardaespaldas – aseguro Heero sin despegar su vista del frente.
- Heero quiero hacerte una pregunta – dijo Duo viéndolo fijamente. Heero solos e giro un poco y negó con la cabeza.
- No quiero hablar sobre mi madre y su demanda. Ya escuchaste demasiado este día y no quiero volver a tocar el tema – Duo negó a su vez con la cabeza.
- No, no es sobre tu madre, es sobre Odin Low. ¿A donde se fue después de que se canelo la serie¿Lo sabes? – Duo vio como Heero apretó los puños sobre el volante al grado que se pusieron blancos. Para después soltarlos y suspirar.
- Se fue a Alemania donde se convirtió en corredor de Autos – dijo de forma seca.
¿Le has vuelto a ver? – pregunto con curiosidad. No sabía porque había surgido esa duda en su cabeza, pero quería saber todo acerca de Odin Low y su amistad con Heero.
- Si – respondió Heero de forma fría. Duo sintió como si algo le hubiese golpeado el estomago de forma fuerte al escuchar la respuesta. Giro la vista para ver al frente y decidió no hacer ninguna pregunta más. Ya no quería saber cuando se habían visto por última vez, ni saber si se mantenían en contacto. Ese dolor en el estomago le molestaba mucho y no entendía ¿Por qué? – nos volvimos a ver hace como 5 años – dijo Heero haciendo que Duo levantara la vista de nuevo para verle – en una ocasión en que viaje a Alemania, pero es difícil de encontrar. El ha venido aquí un par de veces desde entonces, la última vez hace 2 años. Pero desde entonces no lo he vuelto a ver – Duo sonrió al escuchar la respuesta. Ese extraño dolor que le golpeara el estomago había desaparecido tan misteriosamente como llego. Heero volteo a verlo de reojo – ¿por que preguntaste por Odin? – Duo soltó la carcajada sintiéndose de pronto muy contento.
- Deberías aleccionar a tu gente para que hablara de más con un completo extraño – dijo Duo entre risas. Heero suspiro.
- Mila… supongo que confió en ti para haberte dicho algo de mi. Nadie de su familia dice nada a desconocidos.
¿Dirás que saben que no deben contarles nada de ti a aquellos que llevas a tu departamento y los sacas en poco tiempo? – dijo Duo frunciendo el ceño al recordar las palabras de Mila "será por eso que te dejo más tiempo que a los demás".
¿Son celos los que detecto? – dijo Heero viéndolo de reojo. Duo sintió como un calor se elevaba por todo su rostro al escucharle. ¿Cómo se atrevía a cuestionarle si estaba celoso?
¡Brincos dieras idiota, a mi no me importa a quien lleves o dejes de levar a tu casa o a tu cama – dijo cruzando los brazos de forma molesta. Tan bien que venían platicando. ¿Por que se le había ocurrido la genial idea de sacar a colación el tema de "los otros"?.
Duo sintió que algo calido se dejaba deslizar por su mejilla. Era una caricia fresca que le relajaba. Por un momento pensó que era el viento que agitaba sus cabellos y estos eran los que le proporcionaban esa caricia. Pero al girar el rostro, se topo con los dedos de Heero deslizándose sobre ella.
- Eso fue antes de conocerte – dijo Heero retirando su mano de la mejilla de Duo.
- No me importa si fue antes o después, ya te dije que no me interesa nada que tenga que ver contigo – aseguro Duo viendo sus pies en el interior del auto.
- Pero a mi si me interesa todo lo que tenga que ver contigo – Duo se giro para verle sorprendido – estoy en desventaja. Tu conoces más de mi que yo de ti.
¿Y que quieres saber? – cuestiono Duo sintiéndose intrigado.
- Se que eres adoptado, se que perteneces a la familia Maxwell y que no eres gay…
- Exacto, no soy gay…
- Entonces quiero saber¿quien fue tu primera novia¿cuando tuviste tu primer orgasmo, si ¿te ha besado otro chico que no sea yo? o si ¿has pensado en chicos mientras te masturbas?…
¡Eres un completo idiota! – grito Duo cruzando los brazos y desviando la vista para ver las calles sintiéndose completamente rojo por las preguntas de Heero.
Heero se giro solo un poco para verle, mientras en sus labios se formaba una mueca en forma de sonrisa.
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Heero abrió la puerta del despacho de Zech haciendo que Duo pasara primero. Un malestar invadió de inmediato su estomago haciéndolo enrojecer de golpe. "¿Pues que se creía ese idiota¿Qué era una chica o algo por el estilo?". Se giro para reclamarla por esa acción tan caballerosa, pero las palabras de alguien en el interior le detuvieron.
¿No me digas que esté es el motivo por el que me hiciste mover cielo, mar y tierra para confirmar tu asistencia a los Broadcost Film Critics Choice Awards, cuando ya habías dicho que no irías Heero? – Duo se sonrojo de forma completa al escuchar la voz molesta del hombre que a penas la noche anterior identificara como el representante del actor.
No sabía porque se sentía tan avergonzado, si él no tenía nada que ver con lo que el hombre de cabellos rubios platinados decía. ¿Pero es que acaso Heero había ido a los premios solo por él, sacudió la cabeza en negativa, solo para espantar esos pensamientos. Seguramente había cosas más importantes que hacer, como para perseguirlo también en una ceremonia de premiación.
- Duo Maxwell, Zech Merquise – dijo Heero presentando a los dos hombres que se habían quedado en silenció, para de forma inmediata tomar asiento frente al escritorio de su representante.
Duo pareció despertar al escuchar su nombre y giro la vista solo para ver los ojos celestes del hombre frente a él que permanecía parado con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Ahora sabía de donde Heero había sacado esa costumbre de verle de forma fría. Ese hombre tenía la misma mirada inquisidora que el actor a veces mostraba.
¿Maxwell? – Cuestiono Zech por un segundo, Duo sintió que la garganta se le secaba y no atino a contestar, solo cabeceo en afirmación a la pregunta – ¿eres hijo de Odiseo Maxwell, uno de los grandes productores del viejo Holliwood?
- Hijo adoptivo – afirmo el trenzado. Zech pareció relajarse e indico con la mano la silla a un lado de Heero para que se sentara, mientras él hacía lo mismo. Observo de un lado a otro a ambos jóvenes para después comenzar a hablar.
- Entonces los rumores son ciertos y anoche te fuiste de la fiesta con él, ya que puedo recordar que Duo es un modelo que sale en diversos y muy variados comerciales de Tv – afirmo Zech apuntando a Duo. Duo sintió que de nuevo se ruborizaba cuando vio a Heero cabecear de forma afirmativa. ¡Le estaba dando a entender que mantenían una relación cuando no era cierto! – ¡estas loco! – Cuestiono Zech haciendo que cualquier reclamo que fuera a soltar se atragantara en su garganta de forma sorpresiva – ¿no sabes lo que le estas haciendo a tu carrera con esto?
- Ya te dije que no me importa – dijo Heero cruzando los brazos y desviando la vista del hombre frente a él.
- A ti no te importa tu carrera, eso me lo has venido diciendo desde hace meses¿pero que me dices de la de él? – dijo apuntando a Duo. Duo parpadeo y Heero se giro para verle – ¿sabes lo que le estas haciendo a su carrera¿sabes todas las implicaciones que tendrán estos rumores si se llegan a enterar de con quien te fuiste de la fiesta?
¡Solo dormí en su casa, no hubo nada más – dijo Duo captando la atención de Zech. Zech solo cabeceo en acuerdo, pero siguió con sus palabras.
- De antemano se que Duo solo es un modelo, pero dudo mucho que vuelva a hacer campañas importantes si se llega a saber que es gay…
¡YO NO SOY GAY! – Dijo Duo parándose de su asiento – yo no tengo nada que ver con Heero, solo somos compañeros de escuela, ni siquiera somos amigos. El que él sea gay – dijo apuntando a Heero - no quiere decir que yo lo sea – afirmo con vehemencia.
- Pero eso a la prensa sensacionalista le importa poco – dijo Zech sin inmutarse por el arranque del trenzado – los rumores con respecto a la sexualidad de Heero son cada vez más fuertes y si te ven en su compañía, aun que no seas gay, te tacharan de serlo. Y si Heero se pone a confirmar la noticia, como es su intención hacerlo – dijo viendo de forma dura al actor que solo desvió la vista – te llevara a ti de encuentro. Aun que tú lo niegues, por solo rumores, las campañas publicitarias grandes, no te tomaran en cuenta.
Duo se dejo caer en la silla de nuevo. Era cierto lo que le decía el representante de Heero. Las compañías de marketing se fijaban en modelos cuya imagen fuera intachable, que no estuvieran involucrados en escándalos o líos legales. Y él era uno de ellos. Pero si por casualidad, o por culpa de cierto actor que se la pasaba acosándolo, se llegara a armar un escándalo, algunas de las campañas que tenía en puerta, se podrían venir abajo.
- Veo que entiendes – dijo Zech viendo a Duo – pero a ver si logramos que entienda esté cabeza hueca – dijo viendo a Heero.
- Yo quisiera… - dijo Duo con tono a penas audible – llamar a mi representante – afirmo.
- Claro, puedes tomar el teléfono que esta en la siguiente habitación – dijo señalando con la mano la puerta. Duo se levanto para seguir hasta el lugar, cuando Zech le detuvo – saluda a Lucrecia Noin de mi parte.
¡Claro! – dijo Duo sonriendo, mientras cerraba la puerta para tener total privacidad al hablar con su representante.
La plática con Noin no fue tan diferente a la que tuviera con el representante del actor. Lo primero que hizo Noin cuando escucho su voz fue preguntarle si estaba con Heero, ya que la rubia con la que había asistido a los premios – Dorothy - se la había pasado llamando toda la mañana tratando de localizarlo – era de esperarse que hiciera algo por el estilo después de la noticia que se dio en los medios - Cuando le dijo que si, la noto molesta, quizá no tanto como cuando le dijo que le demandarían, pero era fácil darse cuenta cuando Noin estaba enojada y ella lo estaba. Le dijo lo mismo que Zech Merquise, que si le llegaban a ver en compañía de Heero le involucrarían en rumores de un amorío con el actor y eso podría hacer que varias campañas, que ya estaban confirmadas, fueran canceladas. A ella no le importaba su inclinación sexual, pero le pedía que fuera discreto. No pudo convencerla de que él no era gay, porque ella solo le decía que no le importaba, que solo tuviera cuidado y que se alejara de Heero, porque el nombre de Heero ligado al suyo, serían problemas y no solo legales, también económicos – y eso lo sabía muy bien.
Colgó sintiéndose extraño. Era como cuando en casa Solo le exigía que no agarrara sus juguetes y él solo por llevarle la contra, los agarraba sin su permiso. Le pedían no ser visto con Heero, no solo Zech, también Noin. Y realmente no quería verlo, que mejor excusa que decir que dañaba su imagen y su carrera… ¿pero de cuando acá necesitaba una excusa para dejar de ver al actor?
Sacudió la cabeza de nuevo para despejar esos absurdos pensamientos y se dirigió de nuevo a la oficina principal. Estaba a punto de abrir la puerta cuando escucho a Zech muy molesto hablando con Heero. Prefirió aguardar un poco, antes de interrumpir.
- Si vas a revelarles a todos que eres gay, por lo menos espera hasta después de la premiación del Oscar – dijo Zech dando vueltas en la oficina con los brazos a su espalda – estoy casi seguro de que serás nominado como mejor actor, pero si esos remilgosos de la academia escuchan tu declaración, no van a darte el premio – dijo Zech viéndolo fijamente.
- No me importa un estúpido premio – dijo Heero de forma firme – tampoco pienso declararlo de forma pública, odio a la prensa y si lo digo me van a perseguir por todos lados.
¿No te importa un estúpido premio? – Dijo Zech cada vez más molesto – por lo menos si ganas el Oscar puede que los productores dejen de lado que eres gay para contratarte. Yo espero que con ese premio en tus manos se basen en tu talento como actor y no en tu inclinación sexual para ofrecerte papeles importantes.
- Soy un buen actor… - aclaro Heero de forma molesta, pero la mirada de Zech era dura al hablarle.
- Sabes perfectamente que en este medio no solo se necesita ser un buen actor. Si quieres hacer cosas grandes mas vale que no eches a perder tu carrera dejándote ver en público en compañía masculina, si no, acabaras haciendo papeles de Mr Ripley(1) para toda la vida. ¿O me dirás que te gustaría interpretar papeles en películas como "La virgen de los sicarios"(2) o "La jaula de las locas"(3)?
- No – dijo Heero viéndolo de forma fría. El sermón ya se había prolongado demasiado tiempo y Duo aun no aparecía para interrumpirlo.
- Entonces dejarás de hacer tonterías – dijo de forma terminante – siempre has sido cuidadoso, no se que te paso ahora.
- Traize me saco de quicio, eso fue lo que me paso – dijo parándose de su silla cansado del regaño que Zech le estaba dando – y si no quieres sacarme de quicio tu también ya deja en paz el asunto.
¿Solo dime en que llegaste aquí, espero que te hayas venido en la caminote y no en uno de tus autos de colección – dijo Zech desesperado, Heero solo alzo los hombros.
- Llegue en el Ford Roadsted, tenía que sacarlo de la cochera para asegurarme de que lo hubieran reparado bien.
¡Te viniste en un descapotable antiguo! – dijo alterado el rubio - si lo que quieres es llamar la atención hazlo de otra forma o si quieres hazlo solo – gruño - No me sorprendería que los paparazzis te hayan captado en compañía de Duo. Esta noche estarás en las principales noticias de chismes.
¡Ya basta! – Grito Heero por primera vez subiendo el tono de voz – es mi vida y yo hago con ella lo que quiera. Si quiero mostrarme en público con alguien es muy mi problema.
- Y el mío, porque soy tu representante…
La puerta de la oficina interior se abrió dejando ver a Duo que entraba de nuevo a la principal. Heero suspiro al verlo parado en el marco de la puerta viéndolos sin decir nada. Era claro para ambos que había escuchado toda la discusión. ¿Sería a caso que entro en ese momento para evitar que siguieran gritándose?
- Vamos Duo – dijo Heero caminando hasta la salida de la oficina de Zech, tomándolo del brazo para sacarlo
- Gracias por prestarme el teléfono – dijo gritando desde el pasillo – Noin le manda saludos.
Zech camino hasta la puerta y le sonrió a Duo. Heero se giro para verle con la mirada fría antes de llamar al ascensor.
- Tu madre quiere verte – le dijo de forma fría. Heero solo le observo sin decir nada, mientras el elevador abrió sus puertas.
- Ya ha estado en casa – dijo entrando al interior y arrastrando a Duo con él.
Zech sonrió de nuevo, cuando vio la puerta del elevador cerrarse. ¿La madre de Heero había estado en su casa y no le habían llamado para decirle que estaba preso con el cargo de asesinato en primer grado por haber matado a la mujer?. Eso si era una verdadera sorpresa.
La otra era que se hubiera presentado en compañía de ese joven, jamás había hecho algo como eso en el pasado. Duo Maxwell no era la persona que hubiera esperado, conocía a Solo y sus problemas con el alcohol y las apuestas. Pero Duo era alguien totalmente distinto y Heero también lo era cuando él estaba a su lado. ¿Sería acaso que Duo estaba cambiando la forma de ser del actor? Aun que el dijera que no era gay, eso no quitaba el echo de que se había quedado en el departamento de Heero a dormir y bien sabía que Heero solo tenía una habitación y jamás dejaría a alguien dormir en su costosa sala.
"Durmieron juntos" se dijo Zech a si mismo "Mientras lo sigan negando, sus carreras están a salvo" pensó cerrando la puerta para regresar a su trabajo. Pero se paro de forma abrupta antes de llegar al escritorio y corrió hasta la ventana que dejaba ver el estacionamiento. Pudo ver la trenza de Duo agitándose a su paso y no pudo evitar el recordarle.
¡Así que lo encontraste Heero! – dijo Zech soltando una sonora carcajada que retumbo en toda la solitaria oficina.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
No sabía que estaba haciendo en ese lugar, no podía entenderlo. Pero no podía negar que estaba entretenido.
- Esto es lo que pediste – dijo Heero acercando una charola a Duo que estaba muy atento viendo algo en la mega pantalla del cine en el que estaban.
- He, si, gracias – dijo tomándolo sin ver.
Al salir de la oficina de Zech, Heero había intercambiado auto con Peter. Al parecer comenzaba a hacerle caso a su representante. ¿O sería por que estaban tomando camino rumbo a los estudios Universal y allí podrían reconocerle más fácilmente?. Pues por cualquier motivo que hubiese sido. Se sentía un poco más tranquilo viajando en una camioneta polarizada con los cinturones de seguridad ajustados, que en un auto antiguo.
Quería saber a donde iban, pero Heero se había limitado a ignorar sus preguntas hasta que llegaron a los cines que están afuera del parque temático. No le fue difícil adivinar que era lo que seguía. Heero lo conducía al cine donde se exhibía la película por la cual estaba nominado al globo de Oro.
- Quieres saber sobre mi madre y esa demanda – había dicho abriendo la salida de una de las salas, donde uno de los guardias lo saludo de forma cortes – esta es tu oportunidad. Supongo que no la has visto.
- No, no la he visto, era demasiado tener que soportare 2 horas en una mega pantalla de cine. Suficiente tengo con soportarte en la escuela, como para sufrir por esto, no soy masoquista – pero sus palabras no bastaron para evitar que le arrastrara a la sala a ver la función.
Y ahora entendía porque habían nominado a Heero. Su actuación era emotiva y muy creíble. Y en verdad, la historia contaba algunas cosas de la vida del actor, por lo que pudo escuchar por su madre. Quizá y era cierto que Heero había contribuido en algo con él guión, pero él lo negaba y en los créditos finales no se mencionaba.
Habían salido cuando comenzaba a ocultarse el sol. Había mucha gente caminando por los pasillos, deteniéndose en cada tienda o restaurante. Hasta el momento nadie parecía haber reconocido al actor y eso le hacía sentir cierto alivio. No sabía por que comenzaba a sentirse como en una cita de enamorados.
Sacudió la cabeza cuando ese pensamiento cruzo por su mente. ¿Pero en que tonterías estaba pensando?
Ambos iban caminando sin decir nada. Heero mantenía las manos dentro de los bolsillos del pantalón y Duo veía distraídamente para todos lados sin prestar atención a nada. Un grupo de jovencitas cruzo corriendo por en medio de ambos haciendo que la gorra de Heero cayera al suelo. Duo se agacho al mismo tiempo que Heero para tomarla. Sus dedos chocaron en el camino y el trenzado sintió como si una corriente de electricidad fuera lanzada por todo su cuerpo ante ese simple roce.
¡ES HEERO YUY!
El grito enfurecido de varias chicas les hizo reaccionar levantándose a la carrera. Duo sintió como era empujado junto a Heero mientras un montón de jovencitas se arremolinaba al rededor del actor pidiendo su autógrafo. Podía sentir como lo empujaban al cuerpo de Heero y como este hacía vanos intentos por apartarlas de él sin lograrlo. Había dado solo unos cuantos autógrafos, pero eran demasiadas las chicas que le rodeaban que pensaba que jamás saldría de allí.
Duo sintió como alguien tomaba su muñeca y como entre empujones lo sacaban del semi círculo donde los tenían rodeados. Cuando giro la vista, puedo ver como Heero lo arrastraba en una loca carrera por escapar de sus fans. Había perdido la gorra y los lentes, incluso podía ver como la playera estaba fuera del pantalón. Una idea cruzo por su cabeza al imaginarse a las jovencitas queriendo abusar de Heero. "Para que veas lo que se siente" se dijo a si mismo con una sonrisa en los labios. Aun que el tampoco había quedado tan bien parado. Alguien había arrancado la cinta que sujetaba su trenza y ahora comenzaba a deshacerse conforme corrían.
Heero dio la vuelta en una de las pequeñas calles y se recargo en una de las paredes dejando a Duo de espaldas a la gente. De forma sorpresiva abrazo el cuerpo del modelo al suyo depositando sus labios de forma suave sobre los de Duo. Duo sintió su boca siendo invadida por el calor de los labios de Heero, sin pensárselo dos veces dejo que sus brazos se cerraran sobre el cuello del actor para corresponder al beso. No quería verse cercado de nuevo por todas esas niñas fans de Heero. Y si para eso debía besarlo¡pues lo haría!. Al fin y al cabo, Heero únicamente estaba posando sus labios sobre los de él y no profundizando el beso. Además había mucha gente que pudiera reconocerlo.
Pero las cosas no pasaron como las esperaba, las manos de Heero picaron sus costillas haciéndole abrir la boca para protestar, y ese acto hizo que la lengua de Heero pudiera entrar a su boca para saborearle, para profundizar un beso que no debía ser real. Sintió que sus piernas temblaban y su respiración se agitaba profundamente con la sensualidad que ese beso despertaba. Se vio a si mismo respondiendo de una forma en la que no tenía planeado responder. Se vio correspondiendo con una intensidad que no sabía que fuese capaz de tener. Y para colmo de males¡estaba besando a Heero en plena vía pública, donde cualquiera les podría ver y fotografía. Pero eso lejos de importarles, parecía enardecerles más.
- No hagas eso Duo, o me importara muy poco donde estamos – dijo Heero con voz ronca dejando recargar su cabeza en el pecho del trenzado respirando de forma profunda tratando de normalizar su respiración. Duo se sintió enrojecer por las palabras del actor. ¿En que diablos estaba pensando cuando respondió al beso? – será mejor que nos vayamos, antes de que nos encuentren.
- Yo no voy contigo – dijo Duo separándose del cuerpo de Heero.
¿De que hablas, debemos volver al departamento – dijo Heero acercándose al trenzado. Pero Duo retrocedió.
- No, yo me regreso al colegio. No voy a pasar un segundo más en tu compañía. No quiero que me vean contigo, ni que me relacionen contigo. Ya me lo advirtió Noin, tu nombre ligado al mío, serán problemas – dijo dándose la vuelta y caminando.
¿Como vas a regresarte si no tiene dinero? – cuestiono el actor solo viendo la espalda de Duo desde su lugar.
- Ya veré yo como le hago – dijo comenzando a correr y perdiéndose entre la gente.
Tenía razón Heero. No tenía dinero con que regresarse al colegio. Pero no quería seguir en compañía del actor. Y no solo porque si les veían juntos iban a comenzar a relacionarles. No, no era solo por eso. Era porque ese beso en medio de la calle le había gustado y si a Heero le daba por repetirlo estando a solas en su departamento, quizá no iba a poder resistirse.
"Maldición, si yo no soy gay¿por que me gusto ese beso?" se cuestiono llegando hasta un teléfono público.
Levanto el auricular y de inmediato apareció un mensaje en la pantalla solicitando una tarjeta telefónica, o en su defecto, algunos centavos para poder hacer la llamada. Colgó sintiéndose derrotado. ¿Cómo diablos iba a llamarle a Noin para que pasara por él, si no tenía ni un centavo?
Escucho unas risas a su espalda y vio como un grupo de tres jovencitas se reían y le miraban coquetas, susurrándose cosas y apuntándole de forma disimulada. Sonrió para si mismo, quizá haciéndoles un poco de platica, podría resultarle.
Y no se equivoco. En poco tiempo iba sentado en el asiento trasero de un auto convertible rumbo a la escuela, mientras dos chicas iban sentadas a su lado, abrazándole y besándole tímidamente en la mejilla, mientras la tercera conducía de forma rápida porque también quería estar cerca de él.
"Gracias Heero Yuy, por haberme sacado de tu departamento" se dijo a si mismo sonriendo, mientras abrazaba a una de las chicas y les iba contando como era la escuela y a cuantos actores había conocido allí. Claro, omitiendo el nombre de uno de ellos en especial: Heero Yuy.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Había sido un sábado lleno de sorpresas y sobresaltos y cuando llego al colegio acompañado de las tres chicas que le llevaron, solo se despido de ellas de mano, recibiendo sus teléfonos y apuntándolos en ella. Pero no le importaban, ninguna de ellas le había llamado la atención, así que no se tomo la molestia de apuntarlos cuando se dispuso a bañarse para entrar de lleno a la cama y dormir hasta el medio día del domingo.
Pero ahora pasaban de las seis de la tarde, el sol aun brillaba afuera, pero él no podía salir de su habitación hasta que no terminara la tarea de contabilidad. ¡Se había olvidado por completo de que tenía tarea!. Odiaba la materia, no dudaba que le sería útil cuando quisiera revisar sus gastos, pero quizá nunca la llegase a utilizar. Todo lo que ganaba iba a parar a manos de su familia y quien administraba todo, era su padre… ¿o sería su hermano, bueno, eso no importaba, lo que importaba era que él no tenía grandes cuentas bancarias, ni bienes raíces, ni nada en lo que pudiera ocupar los conocimientos contables… Heero quizá si los necesitaba, pero no él.
¿Maldición, y por que tengo que pensar ahora en ese actor? – se dijo a si mismo volviendo a sumar las cantidades que tenía apuntadas en la libreta.
Capital, activos, pasivos, sumas y restas y nada, simplemente los datos no cuadraban. Si al día siguiente el maestro le preguntaba por la respuesta a esos problemas, le iba a dar una respuesta mal y era como si no se la hubiera dado.
Arranco la hoja de la libreta, la hizo bolita y la arrojó sobre su espalda de forma descuidada. El cesto estaba medio lleno de bolas de papel en la misma condición y sobre el suelo, casi se formaba una alfombra de papeles arrugados. No cabía duda que necesitaba distraerse un poco antes de seguir haciendo la tarea.
- Ese maldito de Heero Yuy tiene la culpa de que no pueda concentrarme en clases – se dijo con pesar recargándose de lleno en la silla del escritorio – si por lo menos dejara de molestarme, yo podía poner atención. Pero no, ese idiota solo se la pasa mirándome y me pone nervioso.
Volvió a tomar el libro de contabilidad para repasar el problema y las formulas, volviendo a hacer el intento por resolverlo. Pero era imposible, a su memoria solo regresaban las horas del día anterior en casa de Heero. Un terrible sonrojo invadió su rostro cuando a su memoria regreso el momento antes de ser interrumpidos por su madre. O peor aun, ese beso en las calles que conducían al parque temático de los estudios Universal. Ese que le hizo pensar que realmente le gustaban los besos del actor…
¡Waaaa, me rindo! – dijo arrojando el libro con fuerza sobre su hombro el cual fue a parar cerca de la puerta de su habitación.
- No deberías maltratar de esta forma los libros de texto…
Duo se giro en su silla al reconocer la voz de su tormento, justo estaba entrando a su habitación recogiendo el libro que había lanzado al suelo. Su corazón comenzó a latir con furia en su pecho. ¡He allí el causante de todos sus problemas!.
¿No te enseñaron a tocar? – pregunto Duo sintiendo como el sonrojo que minutos antes se presentara ante el recuerdo de las escena del día anterior, ahora se incrementaba al verle parado en el marco de la puerta de su habitación.
- Creo que me enseño la misma persona que a ti – contesto Heero haciendo que el seño de Duo se frunciera con molestia. Si, era verdad, las pocas veces en que había entrado a la habitación de Heero lo había hecho sin tocar. No, no sin tocar, él no lo había escuchado que era muy distinto.
¿Qué buscas aquí? – dijo Duo parándose de su lugar, Heero entro de lleno a la habitación de Duo cerrando detrás suyo. Llevaba entre sus brazos un porta trajes y una bolsa de plástico negra. Duo se sintió un poco aliviado, seguramente eran sus cosas.
- Si no quieres tu ropa, puedo llevármela a casa, puedes buscarla allá cuando gustes – dijo Heero dejando el porta trajes en la cama del trenzado. Duo se sintió enrojecer de nuevo. ¿Era eso una especie de invitación?
¡Estas completamente loco, yo no pienso regresar a tu departamento jamás – dijo con vehemencia tomando bolsa plástica transparente que contenía su reloj, la cartera y la corbata - solo espero que no se te haya ocurrido trasculcar mis cosas – dijo viendo de reojo a Heero. Este solo cruzo los brazos.
¿Que cosas? – cuestiono viéndolo fijamente.
- Mi agenda, por ejemplo – dijo tomando la cartera que había caido en sima de la cama cuando vació la bolsa.
- No me gusta hacer eso – Duo abrió su cartera y lo primero que noto es que su mini agenda no estaba en su lugar. Frunció el entrecejo y observo a Heero de forma molesta.
¿Donde esta mi agenda? – cuestiono viéndole fijamente. Solo allí tenía los números importantes anotados. Noin muchas veces le había dicho que tuviera más de una agenda, por si llegase a perder la que llevaba en la cartera, pero nunca le había hecho caso.
¿Y yo que se? – dijo Heero de forma fría encogiéndose de hombros.
- Estaba en mi cartera y ahora no esta – dijo Duo de forma acusadora – por lo que supongo la tienes tú – aseguro.
- Seguramente lo tenías lleno de los nombres de todas tus novias ¿o la querías para apuntar los teléfonos de las tres chicas que te trajeron ayer? – Duo parpadeo sorprendido. ¿Qué significaba eso¿Heero lo había seguido y ahora estaba celoso de esas chicas?
- No te comportes como un novio celoso – sentenció – Porque nosotros no somos nada. Y devuélveme mi agenda, allí están los teléfonos de mi agente y mi familia. Así como los de los empresarios para los que trabajo – Heero metió la mano a la bolsa de su camisa y sacó la pequeña agenda de Duo. Camino dos pasos y se la dio en la mano pasando por su lado.
¿Y luego decías que no la tomaste? Espero no se te haya ocurrido tachar los nombres de mujeres… - Dijo Duo molesto y comenzó a hojearla y exactamente había varios nombres marcados, aun que no tachados – ¡Eres un Infeliz! – grito girándose para encararlo.
- De todas formas no hubieras podido comunicarte con todas – aseguro el actor cruzándose de brazos - Mielena se caso hace 2 meses, Rubí ya no vive en ese departamento, se fue a NYC con su novio. Perla hace dos años que esta estudiando en Europa y…
¿Te atreviste a llamarles? – dijo Duo sorpendido de que hubiese podido hacer semejante cosa. Ahora si que se comportaba como un novio celoso ¿como te atreves Heero?
- Yo no les llame – dijo Heero sacudiendo una mano en forma defensiva.
¿Entonces quien, solo tu tenías mi agenda – pregunto Duo curioso.
- Fue Flor, ella se sintió con el derecho de investigarte, piensa que entre nosotros hay algo más que amistad y solo quería verificar que no salieras con alguien más. Yo le quite la agenda en cuanto me di cuenta de lo que hacía – Duo soltó la carcajada al saber el nombre de quien se atrevió a trasculcar sus cosas.
¡Esa niña se parece a una hermana metiche! – dijo entre risas.
- Ni que lo digas. Por cierto – dijo extendiendo el otro plástico – esto te lo mando Mila – dijo extendiendo la bolsa para que Duo la tomara. Este se acerco con desconfianza hasta el actor, pero tomo la bolsa y saco un recipiente de plástico del interior. Al abrirlo vio una generosa cantidad de pay dentro – dijo que esperaba te gustara.
¡Gracias! – dijo Duo con jubilo abriendo el cajón de su escritorio y sacando un tenedor para comenzar a comer el pay que Heero le había llevado.
Hacía mucho tiempo que no comía algo tan delicioso que mando hasta el fono de su mente el disgusto que le causaba que el actor estuviera allí y le recorriera de arriba abajo con la mirada. Quería disfrutar del pay sin interrupciones que no noto cuando Heero llegaba hasta el escritorio detrás de él y hacía algunas anotaciones.
- Tienes mal la suma – dijo de pronto haciendo que Duo se girara para ver lo que hacía.
Heero estaba recargado en la silla, sin sentarse viendo las operaciones de la tarea de Contabilidad. Se aproximo un poco aun con el tenedor en la boca, solo para ver como Heero borraba la cantidad y colocaba una nueva. A su cerebro llego la suma resuelta en cuestión de segundos, ahora todo cuadraba a la cantidad original.
¡Gracias! –volvió a decir con jubilo tomando el lápiz de la mano de Heero y sentándose en la silla para terminar de apuntar las operaciones, sin importarle que el actor seguía recargado en el respaldo – yo sabía que algo tenía mal, pero no lograba dar con el error.
- Eres inteligente – dijo Heero muy cerca del odio del trenzado haciendo que un estremecimiento le recorriera la espalda. Dejo de escribir las cantidades al sentir como los cabellos de la nuca se le había erizado al sentir el aliento de Heero chocar contra ella.
- Gra… gracias – dijo de forma queda sin animarse a mover de su lugar – con esto ya termine la tarea – dijo cerrando la libreta y empujando la silla para levantarse. Solo que al hacerlo quedo muy cerca del cuerpo de Heero, quien solo había dado un paso hacía atrás cuando este empujo la silla del escritorio.
Vio como Heero levanto la mano para intentar tocar su rostro, pero movió la cabeza evitando que lo hiciera. No quería que le tocara, sabía lo que sus manos podían causarle y no quería revivir esos momentos pasados en su casa el día anterior.
- Tienes crema en la mejilla – dijo señalando con la mano.
- Ha, a veces me emociono cuando como algo que me gusta y me mancho – dijo riendo y limpiando con sus dedos la crema de su cara – le das las gracias a Mila de mi parte.
¿Y a mi? – cuestiono acercándose un poco para ver los ojos violetas que le miraban sin entender.
¿A ti que? – cuestiono sin moverse. La mirada cobalto le hechizaba, le gustaba perderse en ese mar embravecido que a veces se calmaba.
¿Que me darás a mi por habértelo traído? – dijo Heero tomando a Duo por el brazo para cercarlo a su cuerpo.
- Heero…
Pero su protesta se vio atrapada entre los labios del actor quien de forma inmediata lo había abrazado a su cuerpo empujándolo contra el escritorio donde tenía sus libros. El rápido movimiento hizo que todo quedara regado por el suelo, mientras su cuerpo era mantenido debajo del musculoso cuerpo del actor.
Duo comenzó a sentir las manos de Heero recorrer su cuerpo, mientras su boca presionaba para que abriera sus labios y le permitiera el paso a su lengua. Su corazón latía a toda prisa, mientras su respiración se aceleraba. Ni siquiera estaba pensando, solo podía sentir los dedos del actor, abrirse pasó por debajo de la playera y subir hasta su pecho haciéndole jadear, permitiendo con ese acto la entrada de su lengua.
Sintió como el beso se profundizaba, mientras Heero exploraba su boca y saboreaba de forma sensual su interior. Sus propias manos luchaba contra las ordenes de empujarle, porque comenzaban a escucharse otras muy diferentes que pedían le abrazara para acercarlo más a su cuerpo.
- Te quería tener anoche, como te tuve la noche del viernes, pegado a mi cuerpo totalmente desnudo – escuchó la voz de Heero a su oído haciéndole estremecer, mientras sus manos se deslizaban por su cuerpo levantando la playera.
- No – dijo de forma queda – jamás – dijo empujándolo para levantarse del escritorio – ¡JAMAS! – pero Heero le sujeto de la muñeca para evitar que se alejara, mientras Duo levanto el puño para golpearlo por lo que estaba haciendo.
¡Duooo!
La puerta se abrió de golpe haciéndolos voltear de inmediato hasta ella y viendo como un chico moreno, pero de cabellos rubios les veía sin entender. Duo sintió que sus mejillas se encendían al contemplar a uno de sus amigos mirándolos con cara de interrogación. ¿Qué diablos estaría pensando al ver la escena?
¿Les doy unos guantes de box para que bajen al ring a pelearse? – dijo mostrando una sonrisa haciendo que Heero soltara la muñeca de Duo y este bajara el puño.
¡Erick! – Dijo Duo separándose de Heero para llegar hasta el rubio de forma sonriente – que gusto verte amigo, pensé que ya no entrarías a la escuela. Dime¿Cómo te fue en Europa¿Fuiste a París, España, Alemania e Italia¿Cuéntame todo? – Erick sonrió ignorando la fría mirada que Heero le dirigía para voltear a ver a Duo de nuevo.
- Claro que fui a todas esas partes, incluso te he traído algunos recuerdos. ¿Me extrañaste verdad amigo? – Dijo pasando su brazo por el cuello del trenzado para después jalarle las mejillas – no podías vivir si mi¡confiésalo!
¡Claro que te extrañe- dijo Duo sobándose las mejillas – ¿quien otro organiza las mejores noches de maratón si no eres tu, Aun que sin mis dotaciones nocturnas, como las cartas, los cigarros y el vino, serían de los más aburridas.
Ambos comenzaron a reír sonoramente ignorando la presencia del tercero en la habitación. Heero cruzo los brazos desde su lugar y se puso a contemplar al "rubio a fuerzas" que no dejaba de reír y juguetear con el trenzado. No sabía quien era, ni por que se comportaba de forma tan familiar con Duo, tampoco le gustaba las frases ocultas que estaba soltando como eso de "Confiesa que me extrañaste" y "Te traje recuerdos". Se aclaro la garganta solo para hacerles notar que seguía allí. Ambos chicos dejaron de reírse y voltearon a verle.
- Ah, Heero, sigues aquí – dijo Duo en tono neutral, para después voltear a ver al rubio – supongo que lo conoces Erick – dijo señalando al actor que aun le veía como queriendo matarle con la mirada.
- No, no se quien es – aclaro el chico agitando la cabeza en negativa haciendo que Duo abriera mucho los ojos. Era imposible que Erick no supiera quien era Heero, si era bastante famoso y más al haber sido nominado a los globos de oro y ya se escuchaba su nombre para los Oscares.
- No mientas, debes conocerlo, es Heero Yuy – insistió Duo, pero Erick de nuevo cabeceo en negativa – Erick, no juegues, fue el protagonista de una serie infantil muy popular por allá de mediados de los 80's y ahora es un actor famoso, incluso acaba de ser nominado a los Globos como mejor actor – Erick levanto la vista para ver a Heero frente a él.
- Pues felicidades por la nominación, pero aun no se quien eres. No soy adicto ni a la televisión ni al cine, me excuso por eso – Dijo pasando a un costado de Duo y parándose frente al actor – Mi nombre es Erick LeBlanc, soy estudiante del segundo año de ballet clásico, recién llegado de una gira por Europa y además soy uno de los mejores amigos de Duo – dijo extendiendo la mano para saludar al actor.
Heero observo la mano morena que se extendía frente a él. Duo parpadeo molesto, Heero parecía que ignoraría el gesto amistoso de su amigo, pero se sorprendió al ver como Heero descruzaba sus brazos para tomar la mano que se le ofrecía.
- Mucho gusto – dijo Heero de forma seca tomando la mano del moreno y apretándola brevemente, pero sus labios se curvearon en una especie de sonrisa viendo de reojo a Duo que parecía no perderle de vista – Yo soy Heero Yuy, actor de profesión, estudiante del segundo año y amante de Duo…
Duo sintió que la sangre le subía de golpe al rostro al escuchar la presentación del actor para con Erick, su corazón comenzó a latir con fuerza en su pecho, mientras sus piernas amenazaban con no sostenerle. La boca se le seco de golpe y no pudo articular palabra para defenderse.
Erick solo volteo a verle con la boca abierta por la impresión. ¿Pero que podía decirle, su mente se había puesto en blanco y la vergüenza y la culpabilidad comenzaron a inundarle. Quizá no era su amante, propiamente dicho, pero las cosas por las que habían pasado en su casa y en la escuela, casi los convertían en uno.
"¿Como puedo decirle que no somos nada, si mi cuerpo reacciona cada vez que me toca?"
Continuara…
(1) Mr Ripley (El increíble señor Ripley, en español): Película que tiene como protagonista a Matt Damon (no recuerdo como se escribe su apellido) él es gay y tomo la personalidad de otro chico a quien asesina. Muy buena, se las recomiendo.
(2) La virgen de los Sicarios: me parece que es Colombiana (no estoy segura), todos los que salen en esta película son gay's. Un escritor maduro se relaciona con un par de jovencitos pertenecientes a una banda delictiva. Mas o menos, medio dramática.
(3)La Jaula de las Locas: Supongo que la conocen, es de las más famosas y cómicas que hay del genero.
Notas de la Autora
¡Perdón por la tardanza, pero mi mente estuvo en blanco por una buena cantidad de tiempo, ya se me hacía que no iba a continuarlo. Pero parece que de nuevo ya esta llena de cosas y podré seguir esta historia.
Me siguen preguntando que cuantos capítulos va a tener esta historia, pero no creo poder responderles. Yo creía y quería, que fuesen unos 5, pero ya llegue a ese número y aun me falta mucho que contar. Aun así la historia termina al momento de llegar a los Oscares, eso es todo lo que les puedo decir.
Dedico este capitulo a tres amigas muy especiales. A Faby, por haberme dado ánimos cuando le dije que no podía escribir. Me dijo que me pusiera a escribir de otra serie, para que descansara un poco. Sin embargo no pude hacerlo y sigo con Gundam hasta que termine este fic, luego ya veremos.
A Carmín, gracias amiga por acompañarme en el MSN y dejarme compartir todas esas locuras que se me ocurren, además de permitirme utilizar uno de sus diálogos en este capitulo. Eso que dice Duo a Heero, que él sería el primero en sentir si hubiera habido alguna relación entre ellos, es de Carmín, jejejeje. Solo que yo lo adapte a la ocasión.
Y sobre todo a Marlene, que se la ha pasado llamándome por teléfono para preguntar por la continuación de esta historia. Ya me daban ganas de dejar la grabación telefónica de la siguiente forma:
"Si eres Marlen y llamas para preguntar por el siguiente capitulo de Tortura, no, aun no lo termino."
"Si no eres Marlen y estas llamando entre 3:00 y 6:00 Pm, intenta contactarme por el MSN, segurito y estoy conectada al internet."
"Pero si estas llamando en Sábado, Domingo o día festivo, no estoy en casa."
Comentarios, sugerencias, tomatazos a: Contest:
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Ashura: Ojalá yo supiera quien lo reporto, aun que me doy una idea, sin embargo, sin pruebas, pues no puedo revelar nombres. Y sobre por que Heero quiere vengarse en Duo, jejejejeje. Eso lo verán más delante, jejejeje. Ojalá te guste este otro cap.
Carmin: Yo se que esta historia te gusta mucho, sabes que a mi me encanta la tuya y mil gracias de nuevo por permitirme usar un dialogo de tu entera invención, jejejejeje. Espero que este cap, haya quedado como imaginaste y sobre lo otro… pues será hasta el siguiente cap sin falta, eso si te lo prometo, jejejejeje.
Eri: Pues me tarde en actualizar, pero fue por que una borrado el fic te banean la cuenta y te dejan entrar como 15 días después, algo así. Yo tenía listo el capitulo y lo subí a amoryaoi y slasheaven. También allí lo puedes encontrar. Y a ver que me dices de este cap, espero que te guste tanto como el otro y disculpes la tardanza, ahora si que fue la falta de inspiración y no que me hayan baneado la cuenta jejejejeje.
Denisse: Tu me sacas de muchas dudas y me pones a pensar mucho… cierto, no se sabe que pasa por la cabeza de Heero, si te puedes dar cuenta, no hago mucho alusión a eso en esta historia, solo les digo y les dejo ver por lo que pasa Duo. Lo de Heero y todos los POR QUE'S enromes que me hacen, lo sabrán a su debido tiempo, jejejejeje. Ojalá este capitulo también haya sido de tu agrado.
Shana Hunter: Un mesesito sin actualizar, pero ya esta el siguiente cap, ojalá te haya gustado.
Asr: Espero te haya gustado el 4 y que el 5 también te guste ya que manejo la misma actitud de Heero en ambos capítulos y lo seguire manejando a lo largo de todo el fic.
Kana Yuy: Claro que me puedes agregar al MSN maryluzmty71 el arroba y el Hotmail. Ya sabes mi horario, a ver si nos encontramos. Y pues sobre el pasado de Heero, ya les deje saber más sobre esa demanda, jejejejeje. Ojalá te haya gustado el capítulo.
Kinyoubi: Claro que no me incomodas, me agrada saber que opinan de mis historias, tanto si es un buen comentario, como si no. Y sobre el asnuto de reportar el fic, pues espero que ya haya quedado arreglado, incluso me leí las reglas de ffnet para que no vuelva a ocurrir y solo espero que me dejen seguir publicando, si no, pues hay otras paginas donde no hay problemas de censura, como amoryaoi o slasheaven. Gracias por tu apoyo y comentario y ojalá este capitulo también haya sido de tu agrado.
Dayiah Lilith Belsebu Sekhmet: Que bueno que te gusto Herederos y que te esta gustando esta historia, ojala no te decepcione y te siga agradando con forme pasen los capitulos. Gracias por tu review.
Kawaii Mayu: Gracias por el apoyo Mayu, esta historia es medio angs, la tuya me fascina por que lloro de la risa. Aprovecho para preguntarte ¿Cuándo la continuación de Pedagogía Emocional?
Mili Maxwell: Me tarde, lo se, lo se. Pero espero que haya valido la pena. Ya ves que si había plan con maña en eso de venir hasta el domingo a las 6, jejejeje, pero Duo no iba a dejarse. Ojalá te haya gustado este capitulo.
Zei: Hola chica, mira ya hubo una persona que me pidió permiso para adaptar este fic a BB, solo que debido a que me borraron el fic, no supe quien fue. De hecho he estado leyendo fics y viendo la historia(de BB), estoy viendo la posibilidad de adaptarlo yo misma. Si de plano me rindo, y la otra chica no se comunica, te daré encantada el permiso para que lo adaptes, solo que necesitare te pongas en contacto conmigo para decirte que debe llevar la historia. Así nos evitaremos que ffnet nos borre a ambas los fics.
Aquaue: Ya vi que tienes 3 historias, las leeré nada más tenga un tiempito. Gracias por tu comentario y ya ves, subí el 5 al mes.
Rocio Chan: Jejejejeje, no eres la primera que me reclama con eso de que les quiero torturar a ustedes. Pero en verdad, no es mi intención hacerlo. Por eso aquí esta el capitulo 5, ojalá te haya gustado.
Amy: No suelo cambiar las cosas en mis historias. Generalmente cuando estoy publicando un fic, es por que ya se en que va a terminar. Lo único que hago es entrelazar las cosas hasta llegar al final que deseo. Por experiencia se que nunca les daré gusto a todos, por eso me doy gusto a mi misma. Y ojalá el curso de las cosas también te guste a ti. Mil gracias por el comentario.
Amor Yaoi
