Disclaimer: Los personajes, algunas locaciones y demás de Saint Seiya Lost Canvas no me pertenecen, pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
TWO OF US
Capítulo 3: Desesperación y muerte.
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Sicilia, Italia. Once años antes.
— Somos espectros de Hades. Thanatos el Dios de la muerte nos ha mandado para acabar con todos ustedes ¡Asquerosos humanos!
Thanatos, no olvidaría nunca ese nombre.
Sus ojos presenciaron lo que nunca se habría imaginado. No podía creer como Dios permitía algo así ¿Dónde estaba la benevolencia y el perdón del que siempre había oído predicar?
— ¡Giuliano, huye! —fue lo último que le escuchó decir a su padre antes de que los espectros lo masacraran.
Eso hizo, huyó.
Se dirigió al único lugar en el que creía que encontraría refugio. Ya no tenía hogar ni familia, necesitaba que el Padre Franccesco le explicara por qué ¿Acaso esto formaba parte de los planes de Dios? ¿Acaso no había un solo Dios?
Al llegar vio una muchedumbre aglomerada en la puerta.
— ¡Padre Franccesco, por favor, abra! —gritaban desesperados.
Giuliano pensó que quizás al Padre Franccesco le había ocurrido algo y por eso no contestaba. Por lo que, sin pensarlo mucho y en su desesperación, dio la vuelta, tomando algunas piedras en el camino. Con ellas rompió uno de los ventanales del edificio. Como era pequeño no le tomó mucho tiempo hacer una abertura por la cual pudiera pasar, de todas maneras, se ganó algunos cortes en el proceso. La adrenalina del momento hacía que las heridas no le dolieran.
Entró y dio una rápida mirada al lugar, no había nadie ni señales de que hubiera pasado nada. Todo estaba… normal.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por las suplicas del gentío, que parecían estarse desvaneciendo. El niño miró por la cerradura de la puerta antes de apresurarse a hacer algo, y vio como esos que decían ser enviados por el "Dios" de la muerte extinguían todo rastro de vida.
¿Qué podía hacer un pequeño como él? Esconderse era su única salida si quería vivir.
Por inercia su parte racional le trajo un lugar a la mente, el sótano de la Iglesia que no era fácilmente visible y que, de hecho, nadie conocía.
Lo había descubierto un día limpiando el lugar en ausencia del clérigo. Era un pequeño cuarto que se encontraba detrás y debajo del altar, había una trampilla de acceso que estaba cubierta por una larga alfombra roja. En su momento había pensado que sólo era como una especie de bodega sin mucha utilidad ya que, al inspeccionar, reconoció que había algunas cosas del diezmo que daba la gente. Su inocente raciocinio no le permitió sospechar que había algo raro en eso, tampoco tenía tiempo de hacerlo ahora.
Hizo a un lado la alfombra, abrió la trampilla, entró y cerró precipitadamente al escuchar que los espectros hablaban de entrar a la Iglesia.
Bajó las escaleras torpemente, esperando que sus ojos se acostumbraran al penumbroso ambiente.
— ¿Qué haces aquí, Giuliano? —dijo una familiar voz que por un momento lo hizo sentir contento.
— ¡Padre Franccesco, está vivo!
— ¡Shhh! —Contestó frunciendo el ceño— Si quieres vivir, guarda silencio —Giuliano acató.
Ambos escucharon como los espectros destruían algunas cosas arriba, rogando no ser descubiertos. Pasaron unos minutos y al parecer los soldados de Hades perdieron el interés por la iglesia, ya no se los oía.
— Padre Franccesco… —balbuceó el niño, entre sollozos— ¿Por qué Dios permitió esto? Esos sujetos… dijeron que venían de parte de "Dios" para matar a todos.
— Porque este pueblo está lleno de pecadores —contestó sin titubear.
— ¿A qué se refiere? —lo miró confundido.
— A las niñas tentadoras —lo miró— Hasta yo he caído en el pecado de la lujuria por culpa de sus provocadores cuerpos.
— ¡No entiendo! —interrumpió— Gioachina era una chica muy pura y sin embargo…—el clérigo estalló en risas.
— ¡Pobre e inocente Giuliano! ¡Tu hermana era la peor de todas! —lo miró— Con ella pude repetirlo varias veces, bajo la amenaza de que te haría daño si no me obedecía o si decía algo del inexistente orfanato. Créeme —rió— ella se lo buscaba.
En ese instante Giuliano entendió todo. Su cerebro relacionaba los cabos sueltos con tanta rapidez que en un momento pensó que su cabeza estallaría.
Horrorizado, llevó sus pequeñas manitos a su sien. Tanta información le dolía, pero estaba logrando procesarla.
— Nos mentiste todo este tiempo… —espetó, destilando furia de sus ojos violáceos. En ese momento recordó los moretones de Gioachina y cómo ella había cambiado desde ese día… La persona que más admiraba había dañado mucho a una de las personas que más quería— ¡¿Qué es exactamente lo que le hiciste a mi hermana?! —le gritó y se abalanzó para golpearlo con los lagrimales cargados de llanto, de rabia.
La diferencia de tamaño y fuerza es abismal entre un niño de nueve años y un hombre adulto de cuarenta. Franccesco lo detuvo sujetándolo de los brazos con mucha facilidad.
— Sabes, nunca tuve interés por los niños varones —rió— Tu hermana fue muy estúpida al pensar que a ti te haría lo mismo que a ella. Fue una brillante forma de chantaje.
— ¡Suéltame! —el chico gritaba, forcejeaba y pataleaba, la impotencia lo invadía. Al ver el enfado que tenía, el cura lanzó una carcajada.
— Sólo eres un estúpido niño, no puedes hacerme nada —lo soltó— Vete, no me importa lo que sepas porque en el momento en que salgas de aquí sólo serás un muerto más. No tienes con quien acusarme, no tienes nada —lo miró— Vivo o muerto ¡Sólo eres una basura insignificante!
Giuliano salió corriendo del lugar, no soportaba más estar ahí. Se odió a sí mismo profundamente por no poder ser más fuerte, por no poder hacer más nada, por dejar que ese tipo se saliera con la suya. Al salir a la calle cayó de rodillas, rendido.
Le dolía el pecho como nunca antes, inspiraba y exhalaba de manera exagerada, sentía que no podía respirar ¿Cómo podía vivir después de todo lo que había presenciado? ¿Cómo podría alguna vez volver a confiar en alguien? El cura tenía razón, él no era más que basura. Ya no tenía nada, ni a nadie, estaba desesperadamente solo. Ante la idea, las lágrimas empezaron a caer y lanzó un grito de cólera.
— Oigan, acabo de escuchar algo por allá —nuevamente, eran los espectros.
Escuchó como sus pasos se acercaban, por unos segundos no tuvo reacción. Estaba totalmente ido. Ya no le importaba qué pasara con él. Por inercia más que por verdaderos deseos de vivir, corrió y se escondió entre los escombros. Sobreviviendo, nuevamente.
Una vez que los espectros se alejaron, salió de su escondite.
— ¿Por qué Dios, por qué? —preguntó mirando el cielo, recostado sobre lo que había sido la pared de una casa —¿Por qué yo sigo con vida?
— Porque tú eres el elegido… —contestó una voz. Giuliano miró para todos lados, absorto. Parecía que la voz no venía de ningún lugar en particular.
Al mirar al frente nuevamente, notó delante de él una forma incorpórea. Parecía una especie de sombra. Lo más distinguible de ella era una estrella negra de cinco puntas que desprendía un halo violáceo.
— ¿Quién…? —pronunció el pequeño, pero fue interrumpido.
— Soy un Dios, el Dios de la muerte, Thanatos. He venido a responder tus preguntas —Hizo una pausa— Estás vivo porque fuiste elegido por mí.
— ¿Elegido? ¿Por qué yo? ¿Por qué permitió que pasara todo esto en mi pueblo? ¡¿Por qué nos has abandonado?! —preguntó con enfado.
— Para salvarlos, tú sabes bien lo que pasaba aquí ¿O no es así? Todas esas niñas estaban sufriendo —Giuliano quedó perplejo— La muerte es la salvación, cuando las personas mueren encuentran la paz al ser guiados por mí. Aunque creo que eso no es nada que no hayas oído ¿No? ¿Recuerdas el Salmo 23?
— Sí —el chico empezó a citar— "El Señor es mi pastor: nada me falta; en verdes pastos él me hace reposar. A las aguas de descanso me conduce, y reconforta mi alma —hizo una pausa— Por el camino del bueno me dirige, por amor de su nombre. Aunque pase por quebradas oscuras, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo..." —se detuvo, desconfiando plenamente de seguir utilizando las enseñanzas impartidas por una persona tan repugnante como Franccesco.
— Así es ¿Ahora entiendes?
— ¿Por qué yo no fui "salvado"? —inquirió, mostrando su desconfianza.
— Porque tú quieres ayudar a la gente a hallar la paz ¿No es así? Y yo tengo una misión para ti —el niño abrió los ojos de par en par, absorto— Quiero que seas mi mensajero y, luego, tú también serás salvado.
— No entiendo, me está pidiendo que…
— Así es, debes matar gente. "Salvarlos" para poder salvarte a ti mismo —contestó la deidad levantando el tono de voz, ya estaba perdiendo la paciencia— Debes "salvar" al menos diez personas en los siguientes tres días, de no hacerlo no te otorgaré lo que quieres —lanzó como frase final y desapareció por completo. Dejando a un pequeño Giuliano más que confundido.
Ahí estaba, con una nueva responsabilidad impuesta, ya no creía en nada. No confiaba tampoco en las palabras de ese Dios. Había perdido completamente la fe.
Ya empezaba amanecer y el sol le quemaba sus orbes violáceos.
— No estoy seguro de poder —se dijo.
Realmente dudaba. Había una parte de sí mismo que a pesar de haber visto la maldad existente en algunos humanos, creía en ella. A los segundos recordó, a todos, sin ninguna excepción les llega la muerte tarde o temprano. Era algo inevitable.
Aunque no creyera en las palabras de aquel Dios algo era innegable, la gente moriría de todas formas, hiciera él algo o no. ¡Qué efímera era la vida!
Maldijo una y mil veces su suerte por seguir vivo, maldijo incluso a ese Dios de la muerte por haberlo escogido. Ya era más odio que persona y estaba por demás, cansado.
Cumpliría su designio, sólo para morir de una vez por todas.
En el palacio de los Dioses gemelos se respiraba un aura de quietud. Ambos disfrutaban de un delicioso té.
Hipnos leía un libro, mientras su hermano reía divertido escribiendo en una libreta.
— ¿Con qué te diviertes esta vez, Thanatos? —preguntó el rubio, quitando la vista de su libro.
— Escribo los nombres de los candidatos para ser el próximo espectro de Druj Nasu, el guardián del bosque de la muerte —rió divertido— Hasta ahora hay dos que se están aproximando a odiar tanto la vida como para portar el sapuri —hizo una pausa y repasó la información de su libreta— Un chico llamado Verónica y otro, de nombre Giuliano.
— No deberías perder tu tiempo jugando con humanos —reprochó meneando la cabeza— Tenemos que estar atentos, el huésped de Hades no tardará en llegar a la Tierra.
— ¡No me sermonees! —bufó— Estoy reclutando a las filas del ejército de Hades ¿No lo ves?
— Sí —contestó con hastío— pero cuestiono tus métodos ¿Qué harás si uno de esos humanos no acata tu designio? Porque no puede haber dos espectros de una misma estrella.
— Te preocupas demasiado, Hipnos —lo miró, sonriendo irónicamente— Los humanos son sólo piezas en nuestro juego. Uno u otro, da lo mismo, son insignificantes ante nosotros. El movimiento final, siempre es nuestro.
— ¿Y qué piensas hacer con el que no lo logre?
— Nada, el que no lo logre se quitará la vida por si solo. Luego de todo el horror que les he hecho vivir, es imposible que puedan hacer otra cosa —contestó, soberbio. Para él era extremadamente divertido jugar con la desesperación humana.
Los santos caminaban entre las ruinas, el paisaje era insoportablemente tétrico.
Al estar ahí uno podía sentir en carne viva la tragedia ocurrida.
Hogares reducidos a escombros, las calles adoquinadas cubiertas por polvo y cenizas.
Albafika caminaba sin despegar la vista de su compañero quien iba unos pasos más adelante. Se preguntaba qué debía sentir él al regresar a un lugar tan traumático, seguramente debía estar afligido.
— Acogedor ¿Verdad? – intervino Manigoldo,en tono bromista al ver la preocupación en el rostro del pisciano.
— Para nada —contestó con seriedad— ¿Por qué siempre te tomas todo en chiste? —preguntó deteniéndose— Este era tu hogar ¿No es así? —lo miró severo, haciendo que al santo de cáncer se le borrara la sonrisa del rostro— ¿No crees que deberías tener un poco más de respeto por lo que pasó, por los…?
— ¿Por los muertos? ¡¿Y qué quieres que haga Albafika?! ¿Qué me ponga a llorar? —contestó completamente molesto.
El pisciano iba a contestarle que no se refería a eso, que lo había malinterpretado. Que sólo quería entender su manera de tomarse las cosas. Pero no dijo nada, era inútil tratar de comunicarse con el cangrejo. Por lo que sólo contestó resoplando y rodando los ojos.
— ¿Por qué quieres pasar por aquí? Podríamos haber rodeado la colina y haber ingresado por el pueblo vecino.
— Porque quería ver si recordaba algo más —contestó, con un tono imperceptible. Albafika lo miró confundido— Sabes, esto sonará patético, pero, luego de lo que pasó aquí… no me acordaba ni de mi nombre ¡¿Qué estúpido no?! —sonrió burlón— Ni siquiera sé con precisión si mi casa estaba a dos o tres calles de esa iglesia —señaló un edificio que estaba alejado de ellos y que no estaba tan destruido como el resto. Lugar que ya había señalado antes.— Mis recuerdos más fuertes comienzan cuando el viejo me encontró detrás de esta pared —indicó con su cabeza— lo anterior a eso es un poco borroso.
— Eso quiere decir… —intervino Albafika, anonadado— que tu verdadero nombre no es Manigoldo. ¡Momento! —frunció el ceño— ¿Y cómo sabes toda la historia de Giuliano y este pueblo si no…?
— Porque meses después empecé a recordar, piscis —lo cortó— Me llevó tiempo, pero ya me acuerdo de todo, sólo me falta recordar donde estaba mi maldita casa.
— ¿Y tu nombre? —él ya sospechaba cuál era, pero quería que sus dudas le fueran despejadas por completo. El santo de cáncer sonrió.
— Ya te lo dije.
— Giuliano —afirmó. El peliazul asintió como respuesta.
— Aunque prefiero que sigas llamándome Manigoldo ¿Entendido?
— Entiendo —contestó el pisciano, comprendiendo por qué su compañero optaba por utilizar el nombre que no le traía tantos malos recuerdos.
— ¡Muero de hambre! Apresurémonos a llegar a aquella parte no-fantasma —indicó— Quizás haya alguna posada o algo —dijo intentando cambiar el tema. Albafika miró hacia donde su compañero se refería.
— Será interesante probar comida italiana —respondió el pisciano, siguiendo la conversación— ¿Qué recomiendas? —Manigoldo sonrió.
— Wow wow, ¿Qué pasó que estás tan amigable? —lo miró, con su característica sonrisa irónica.
— Nada —contestó serio— Solo que no eres tan estúpido como pensaba.
— ¡Oye! —rió— Disculpa si te decepciono, engañar a los demás siempre fue mi especialidad.
— Excepto con el Patriarca —replicó intentando no reírse.
— Sí, exceptuando al viejo —rodó los ojos— Bien Albafika, te haré experimentar los mejores placeres italianos, tanto aquí como en Venecia.
El peliceleste comenzó a arrepentirse al oír eso último porque había oído los rumores de ciertas salidas nocturnas que realizaban Manigoldo y Kardia.
— Nada de alcohol, ni mujerzuelas —bufó.
— Tsk, ¡Qué aburrido eres!
Oh no, Manigoldo no iba a abandonar tan fácil la idea de divertirse en su viaje…
Notas de la autora:
¡Thanatos tiene la Death Note! :o (?)
Bueno no (? Afff… por donde empiezo. Juro que el capítulo que viene va a ser el último en el que hay flashbacks y eso jajaja y vamos a abocarnos en lo que yo sé que todos quieren y en el nacimiento de una beia amistad c: (que igual va a pasos de bebé y aww :3 ) y más que nada, cosas muuuy graciosas xD Pero después del drama (?
ODIO, porque me pasé de los 3 capítulos que dije, pero ya está xD
¿De dónde me salió esta idea loca de Mani como espectro de Nasu? Estaba chateando con Ezarel (que es mi cuasi beta-reader xD), buscando explicar el porqué de la frase de Mani a Thanatos "Eres el Dios al que personalmente le quiero partir la cara" y se me había ocurrido que en lugar de ser tan metafórico el tema de la admiración y el odio a la muerte, tuviera un poco de acción porque bueno, siempre se puede odiar más al sexy de Thanatos (?
Ella me dijo "sería genial que Thanatos lo quiera reclutar como espectro" y ahí fue, BANG. Me cacheteó el parecido con el espectro de Nasu (que guarda una devoción tremenda a la muerte y odia la vida, como Mani antes de conocer a Sage) Como ya vimos a Thanatos usando la desesperación para hacer sus fechorías (véase Luco) me dije "SI, tengo que hacerlo". Estaba TAN emocionada por la idea que me costó mucho redactarla JAJAJA lo juro, me daba miedo de hacerlo mal D: Espero que se entienda :s
Encima busqué bien toda la data de Verónica y cuando leí que lo que canta y toca en el órgano para controlar el bosque de la muerte es el Salmo 23 dije "SI, tiene que ir".
Acá vendría lo del cambio de nombre, que lo voy a terminar de desarrollar en el próximo capítulo. Mani sufrió de amnesia disociativa. Que es un trastorno disociativo caracterizado por una fuerte pérdida de memoria provocada por un episodio intenso de estrés psicológico. Consiste en una súbita pérdida de la identidad personal que puede durar desde unas horas hasta varios días, y suele estar precedida por un estrés severo o un estado de ánimo deprimido. Se trata de un trastorno muy infrecuente, y suele remitir espontáneamente con el tiempo. Se da generalmente como resultado de una experiencia extremadamente estresante, como ocurre en el caso de un trastorno por estrés postraumático, el abuso sexual infantil o situaciones de combates militares, así como en aquellas situaciones en las que se es testigo de algún acontecimiento impactante, como el asesinato de un familiar cercano. Así que digamos que, por un tiempo, él se olvida de su identidad y por eso le dice a Sage "Si tuviera un nombre, sería Manigoldo el verdugo"
De todas maneras, voy a ahondar en el nacimiento de "Manigoldo" y el hecho de que pueda ver almas en el próximo capítulo.
Curiosidades del espectro de Druj, Nasu: Druj significa "mentiroso/a" y es una representación femenina demoniaca de la maldad relacionada con la putrefacción y la corrupción. Cuando una persona muere y el alma deja su cuerpo, se dice que Druj Nasu baja en forma de una mosca para apoderarse del cadáver. Este demonio proviene del Zoroatrismo, una filosofía persa muy propagada por Iran y la India.
Mi novio me marcó que cuando Mani aparece frente a los Dioses gemelos, él pregunta cuál es Thanatos. Por eso, no lo hice aparecer como un humano xD (de todas formas ya se lo ha visto aparecer así de sombrita (? )
¿Canciones con las que me ayude? "Abandoned" de Kametot, "God" de John Lennon y "The man who sold the world" de Bowie (aunque yo la escuché más de 1000 veces por Nirvana xD)
Creo que no tengo mucho más para decir. Si les quedó alguna duda o algo, dejenmelas saber en las reviews así lo arreglo con el próximo capítulo xD
Gracias a todos los que lean, los que me dejan reviews saben que les contesto por inbox jaja. De todas formas ¡Gracias! n.n
Sus comentarios son un motor muy grande para continuar con esto ;_;
Nos vemos en el próximo capítulo n.n
