Tortura
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi
Raiting: Shonen ai , PG-13.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
Warning: None
-- Dialogo -
" Pensamientos "
CAPITULO 8
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Desde hacía un buen rato la fría mirada de Heero estaba posada sobre su rostro, pero no iba a dejarse intimidar, esperaba de forma paciente por una respuesta a su pregunta. ¿Estaría realmente dispuesto a darle su corazón¿y si le decía que si¿Qué haría si ese egocéntrico, frío y arrogante actor le llegaba decir que si?.
¡No!... era imposible que el actor le diera lo que pedía. Desde que había llegado a la escuela le había dicho lo que pretendía de él y aun al inicio de la semana se lo había vuelto a repetir: "No siento nada por ti, ni por nadie", eso le había dicho, no podía cambiar de la noche a la mañana.
¿Pero y si le decía que si?... No, definitivamente si lo hacía iba a ser una mentira, lo diría solo para llevarlo a la cama y no estaba dispuesto a convertirse solo en un juguete sexual para él.
"¿Solo un juguete sexual?" – ¡Maldición! – ya ni siquiera pensaba en que no era gay y jamás se involucraría con otro hombre, ya solo estaba pensando en no caer en los juegos de Heero.
El auto se detuvo haciendo que la mirada de Duo se girara hacía la ventana que estaba de su lado, pero lo único que vio fue la figura de Peter que se inclinaba para abrirles la puerta. Sabía que estaban en un barrió muy lujoso, pero aun no comprendía ¿Qué hacían allí?
En cuanto bajó del auto dejo deslizar su vista violeta por la enorme fachada del edificio frente a ellos. Las enormes letras plateadas que adornaban un elegante local dejaban denotar el sitio al que Heero lo había llevado. Frunció el ceño con molestia. ¡JAMAS¡JAMAS¡JAMAS, lo había prometido, él jamás pondría un pie en ese lugar de nuevo.
Se giro de forma brusca chocando con el pecho del actor que estaba detrás suyo recién bajado del auto. Las fuertes manos le sujetaron de los brazos lanzando corrientes eléctricas por toda su espina dorsal haciéndole sonrojar. Dio un paso hacía atrás de forma rápida, no iba a permitir que le tocara. La mirada cobalto volvió a fijarse en el rostro sonrojado del trenzado. Duo pudo ver esa mirada recorriéndole cada centímetro del rostro, parecía querer leer en su interior, pero no iba a permitírselo, tenía que hacer algo; como irse ahora mismo.
-- Si vas por tu traje para la ceremonia, yo te espero en el auto – dijo comenzando a caminar para dirigirse de nuevo a la limusina, pero la mano de Heero deteniéndolo firmemente le hizo parar.
-- Tu vienes conmigo – dijo Heero de forma imperativa viéndolo fijamente – ni creas que iras vestido así a donde vamos – advirtió, mientras comenzaba a jalarlo, pero Duo comenzó a oponer resistencia al arrastre.
-- No, yo no voy a entrar a ese lugar – dijo tratando de soltarse del agarre de la mano del actor, pero este apretaba cada vez más fuerte. Se sentía como un niño siendo llevado al dentista. Heero no parecía querer soltarle y él no quería entrar a ese sitió – No, Heero¡suéltame!. No voy a entrar a ese lugar, mucho menos podrás obligarme a usar esas cosas.
-- Eso debiste pensarlo antes de mandar tu ropa a la lavandería de forma deliberada – declaro llegando justo a la entrada del local. Duo frunció el seño con molestia. ¿Cómo diablos supo que había mandado su ropa a la lavandería a propósito?
Las puertas de cristal se abrieron de forma automática y tres elegantes vendedores se acercaron a ellos. Duo se puso rígido al ver la mirada que uno de ellos le dirigió. Le había visto de arriba abajo y había mostrado una mueca de disgusto. ¡Pero claro¿Qué podía esperar, iba vestido con unas fachas a un lugar por demás elegante, donde unos calcetines costarían hasta 10,000 dls. Y dicen que como te ven te tratan y estos hombres hacían gala al dicho.
-- Bienvenidos a Armani¿en que podemos servirles? – cuestiono uno de los hombres, ataviado con un elegante traje gris de perfecto corte.
-- Tengo una cita con Giorgio Armani – dijo Heero. El vendedor se mostró extrañado y movió la cabeza en negativa.
-- El señor Armani no atiende personalmente a nadie. Aun que sea usted señor Yuy. Para eso estamos nosotros o el gerente, el señor Traize Khrushrenada, si quiere puedo llamarle para ver si puede atenderle, señor – cuestiono el vendedor viendo a Heero e ignorando por completo a Duo.
-- Si el señor Traize se presenta a menos de 100 metros de Duo – dijo señalándolo – haré que le manden a la cárcel por no respetar la demanda de restricción que tiene en su contra – el vendedor se sorprendió por el echo y volteo a ver a Duo – y yo quiero ver a uno de los socios de mi padre. Giorgio Armani me espera.
El vendedor comenzó a temblar y de inmediato se disculpo y casi corre para llamar al dueño del lugar. Duo observo en silencio a Heero, pocas veces le escuchaba hablar de su padre¡ni siquiera sabía a que se dedicaba el hombre, lo único que sabía de él era que viajaba mucho y las pocas veces que había vuelto para ver a su hijo era para pelear con él.
Ya no era ni el tiempo ni el momento para cuestionarle al actor sobre su anterior petición, aun que su silencio era una clara muestra de su respuesta¡Nunca!. El momento había pasado, ahora tenía que asegurarse de que Heero no le fuese a obligar a usar algún traje Armani para la ceremonia¡claro, si es que iban a asistir a ella.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Habían visto brevemente al importante diseñador, se encontraba sumamente ocupado, pero se había dado un tiempo para atender al hijo de su socio comercial y para su sorpresa le reconoció a él como modelo.
Jamás se hubiera imaginado que un diseñador como Georgio Armani le fuese a reconocer, aunque, en cuanto nombro a Traize, supo de donde le conocía y porque. Traize le había informado sobre sus deseos de contratarlo como modelo para la campaña de otoño del año anterior y cuando el diseñador le cuestiono sobre su negativa, sin decirle mentiras le había contestado.
-- No me fue posible aceptar su "amable" oferta – dijo sonriendo, imprimiendo una entonación distinta a la palabra, amable, que el diseñador no capto, pero la otra persona a su lado la comprendió de inmediato.
Después de la entrevista, les había enviado a un piso superior, el salón VIP, donde tres chicas les recibieron y comenzaron a mostrarles trajes, pantalones camisas, zapatos; todo cuanto fueran a ocupar para lucir de forma elegante a donde quiera que se fueran a presentar.
Duo se encontró perdido entre tantas prendas y palabras dichas por una de las chicas que se encargaba de atenderle de forma personal y entusiasta. Si decían que él hablaba mucho, la chica no se quedaba atrás. Desde que modelaba, siempre había alguien encargado de elegir las ropas por él, y si no había nadie, pues tenía a Hilde. Esta vez se veía en la necesidad de elegir por si mismo y no sabía porque ropas decidirse ante la insistencia de la chica de que seleccionara alguna. Tenía ganas de gritarle a Heero que no lo haría, pero la chica se veía sumamente emocionada y se esforzaba por decirle los pros y los contras de tal o cual prenda, además, la chica le había contado parte de su pobre vida y como el venderle a los actores le daba una buena comisión. – Porque siempre caigo ante este tipo de chantajes – Se dijo a sí mismo; así que suspirando de forma resignada selecciono un pantalón de vestir azul y una camisa de un tono más clara. Y Amira, la vendedora, lo cargo con algunas cuantas más que deseaba que se midiera. Y Duo pudo notar, que eran de las más caras. Pero al fin y al cabo, Heero sería quien pagara.
"A buena hora, yo había prometido jamás ponerme algo de Armani y me veo ahora cargado de prendas del diseñador"
Mientras caminaba hacía el interior del vestidor, volteo para sonreírle a la vendedora que le miraba de forma soñadora. Se sentía confundido, ya que, Amira era muy hermosa, no podía negarlo, quizá esa había sido la principal razón por la que se dejo convencer por ella de tomar la ropa y no por saberla necesitada. Había estado considerando el ser gay, ya que se admitía a si mismo que Heero le atraía. Solo era cuestión de que esos ojos fríos le miraran, para sentir escalofríos que le recorrían por completo el cuerpo. Pero la chica le gustaba. Estaba muy consciente de sus coqueteos sutiles y estaba considerando seriamente el pedirle su número telefónico para invitarla a salir. Quizá era lo que le hacía falta para que el actor le dejara en paz: salir con una mujer.
Entro al pasillo de los vestidores con las prendas en la mano, no sin antes ver de reojo lo que hacía su mayor tormento. El actor se medía frente a un espejo el saco de un traje en color oscuro, la vendedora le doblaba los puños, ya que al parecer le quedaba un poco larga la manga. Suponía que la chica que le atendía a él estaba encargada también de hacer los arreglos necesarios a cualquier prenda que se fuese a llevar - ¡cielos! – suspiro comenzando a retirarse la playera y el pantalón para medirse la ropa que llevaba. Antes, cuando pensaba en Armaní, a su mente acudía la imagen de Traize, no conocía al importante diseñador que habían visto momentos antes. En su cabeza había una maraña de emociones y sentimientos que no sabía como desenredar. Y no solo estaba pensando en Armaní, también estaba pensando en Heero.
-- ¡Uh, al parecer el "Jamás pondré un pie en esté lugar" ha cambiado de opinión.
La voz a sus espaldas interrumpió de golpe sus pensamientos y le hizo girarse bruscamente sobre su eje para toparse con unos ojos azules que parecían querer devorarle con la mirada. Una sonrisa burlona se dibujaba en ese rostro apuesto, pero vil, mientras un mechón de cabello avellanado cayendo sobre su frente se empeñaba en hacerle parecer más joven de lo que realmente era.
-- ¡Traize! – dijo Duo sorprendido. Aun no abrochaba la camisa, por lo que su torso desnudo fue lo que primero que capto la atención del ejecutivo. El trenzado se percato de inmediato de la mirada lasciva del hombre y se dio prisa en cerrar el primer botón para evitar que Traize le siguiera viendo de forma tan descarada - ¿Qué haces aquí? – Comenzó atacándolo, mientras la sonrisa en él hombre se incrementaba – tienes prohibido acercarte a mi.
Traize rió de forma queda, mientras dejaba pasar ambos brazos por encima de la puerta del vestidor. Ya que Traize era más alto, no le había sido difícil recargarse en ellas para contemplar a Duo encerrado en aquel lugar, como si fuese una presa acorralada y a punto de ser devorada.
-- ¿Ah si? – Cuestiono el hombre sonriendo de forma provocativa – pues yo no veo por aquí a ningún perro guardián que me impida estar cerca de ti en estos momentos – Duo sonrió de forma amplía y señalo sobre el hombro de Traize desconcertándolo. Por lo menos había sido una buena idea entrar al primer vestidor del pasillo, desde donde se veía el salón principal.
-- ¿Y que te parece ese guardián¿No crees que sería suficiente?
Traize vio solo de reojo hasta donde Duo le señalaba, pero lejos de sorprenderse o molestarse, sonrió de forma aun más amplía haciendo que la sonrisa de Duo se borrara. Esperaba que ante la visión de Heero tan cercana, el hombre se retirara de forma automática de los vestidores, pero al parecer no era así.
-- ¿Crees que debo temerle a un perro chihuahua? - ¡Como se atrevía, Duo frunció el ceño con molestia al escuchar la comparación que Traize hacía de Heero con un pequeño chihuahua. Si quería compararlo con un perro, bien pudo haberlo hecho con uno mejor.
-- Pues un chihuahua también puede ponerte un ojo morado, como bien lo has de saber – dijo con sarcasmo sumamente molesto, haciendo que Traize sonriera ante el recordatorio de lo ocurrido en la anterior premiación.
-- ¡Cierto, pero se como controlar a un chihuahua, en cambio un chow chow como tu, es necio, difícil de amaestrar y una vez domado en ocasiones le da por morder la mano de su amo, y lograr que no lo haga lo considero un divertido reto – Duo frunció aun más el ceño y apretó los puños con molestia.
-- Pues si yo soy un chow chow y Heero un chihuahua, tu deberás ser un simple perro cruzado flacucho y desliñado – ¡No podía ser, Traize estaba consiguiendo que se comportara como un niño y defendía a Heero contra comparaciones tontas. La risa queda de Traize le crispo aun más los nervios, ese hombre parecía saber lo que estaba haciendo.
-- Al parecer tu amante te puso la correa y te saco a pasear y como te portaste bien te esta dando un premio convertido en ropa – dijo Traize de forma burlona.
-- ¡Heero no es mi amante y mucho menos mi dueño como para sacarme a pasear, tu bastado!
-- Hum – dijo Traize poniendo la mano sobre la barbilla en señal de estar pensando – entonces debe tener un enorme poder de convencimiento
-- Tampoco me convenció de nada, solo me trajo aquí sin consultarme…
-- Eso es muy típico de Heero, esta acostumbrado a que todos se rindan a su voluntad¿No es así mi amigo? – esa punzada en el estomago la había sentido aun más fuerte al escuchar a Traize hablar con tanta familiaridad de ese arrogante actor. ¿Pero a él que le importaba que Traize y Heero hubiesen tenido algo que ver o no?
"Son celos Duo"
Esa vocecita en su interior volvió a interrumpir sus pensamientos. ¡No, jamás, él no estaba celoso. Se lo repetiría una y otra vez hasta que su subconsciente se convenciera de que no estaba ni estaría celoso de quienes salieron, salen o saldrían con ese ególatra de Heero Yuy.
-- No voy a discutir contigo sobre Heero, Traize, y si no quieres meterte en problemas, más vale que te ¡largues! Y me dejes seguir con esto – dijo señalando sus ropas desarregladas. Pero Traize solo sonrió, abrió la puerta del vestidor haciendo que Duo retrocediera hasta el fondo - ¡No te me acerques, estas incumpliendo con la demanda de restricción y esto puede mandarte a la cárcel – dijo Duo algo nervioso viendo como el hombre se acercaba peligrosamente a su cuerpo sin inmutarse por su amenaza y le cercaba a la pared con sus brazos y su cuerpo.
-- Lo se - afirmo Traize acorralándolo aun más – pero valdrá la pena pasar unas horas en la cárcel si puedo hacer esto…
Duo vio como el rostro de Traize se acercaba peligrosamente a él, cerrando los ojos para intentar capturar sus labios, pero no iba a dejarse besar, jamás dejaría que Traize le tocara. Desvió el rostro, empujando el cuerpo del ejecutivo para que se despegara de él. ¿Por qué no hacía lo mismo con Heero?
-- Aléjate – masculló entre dientes con el ceño fruncido – o atente a las consecuencias – dijo cada vez más molesto. Traize volvió a reír sin despegar su mirada del cuerpo del trenzado. Volvió a acercarse acorralándolo contra la pared, pero esta vez tomándolo por los brazos para evitar que le fuese a empujar.
-- ¿No te parece esto excitante, engañar a tu novio en sus narices? – dijo Traize volviendo a acercar su rostro al del trenzado, pero Duo volvió a desviar el rostro, haciendo que el beso de Traize terminara en su mejilla.
Duo se sintió molesto y asqueado, no era la primera vez que Traize intentaba propasarse con él, la primera vez que había acudido a una entrevista a esas oficinas había intentado lo mismo y ahora iba a obtener lo mismo que en aquel entonces.
Con un fuerte empujón logro separarlo lo suficiente de su cuerpo y levanto su brazo derecho cerrando su puño y con un fuerte "FUERA" lanzó un puñetazo que golpeó directo en el rostro al ejecutivo mandándolo de espaldas fuera del vestidor y haciéndolo caer al suelo con un sonoro golpe.
El golpe sordo de algo cayendo al suelo llamó la atención de los empleados en aquel salón privado y todos se dieron prisa en correr para auxiliar a su gerente. Heero corrió de forma rápida hasta donde los empleados se dirigían y vio con el ceño fruncido a Traize tirado en el suelo con un hilillo de sangre en su labio inferior. Duo estaba al borde de la puerta del vestidor, con la ropa desarreglada, abriendo y cerrando su mano derecha, en clara señal de que lo había golpeado.
-- ¡Suéltenme! – Grito Traize rechazando la ayuda que un par de empleadas le brindaban – solo sufrí una caída, no es necesario que hagan tanto alboroto – dijo poniéndose de pie y arreglando sus ropas sin ver la mirada de hielo que Heero le dirigía – atiendan bien a nuestros clientes – sentenció dándose la vuelta y topándose de lleno con la imagen del actor que le veía con el ceño fruncido y la boca curveada por el enojo.
Heero solo le observaba sin decir nada, era claro para todos que había pasado algo con Duo dentro del vestidor. Duo esperaba la reacción de Heero, ver la molestia en sus ojos y sus facciones le tenía aun más nervioso que tener a Traize tan cerca. Sin embargo, Traize pasó de largo al actor y caminó a toda prisa hasta perderse detrás de la puerta. Cuando el modelo levanto la mirada, choco de lleno con esos ojos azul cobalto que le ponían los pelos de punta. Sintió una fuerte sacudida en el pecho al ver esa mirada perturbadora recorrerle de pies a cabeza. Sabía que sus ropas estaban desarregladas¡Pero no lo había hecho Traize¿A caso Heero estaba pensando eso al verle¿Por eso le veía de esa forma?.
Trato de ignorar esa electricidad que la sola mirada del actor le producía dándose la vuelta y entrando de nuevo al vestidor. Total, no había pasado nada y nada era lo que iba a hacer ahora. Cerró la puerta a sus espaldas, pero ni siquiera alcanzo a llegar al marco cuando se abrió de nuevo y la imagen molesta del actor apareció por el espejo de la pared de aquella reducida habitación.
Heero llegó empujándolo hasta el fondo, cercándolo al igual que Traize, con su cuerpo, manteniéndolo pegado al espejo. Su corazón comenzó a latir con prisa al sentir el cuerpo caliente de Heero pegado a sus espadas, sintiendo el aliento caliente golpear su rostro. Era muy parecido a aquel encuentro en el gimnasio del colegio – Por lo menos el infeliz esta vez no me tiene sujeto el brazo a la espalda - ¿Realmente Heero creía que había pasado algo con Traize?
--¿Por qué si Traize estaba aquí, no dijiste nada?- dijo Heero susurrándole entre dientes al oído de forma molesta. Duo sabía que afuera estaban las vendedoras y estas podrían escuchar la discusión. Suponía que no le convenía que alguna de ellas llamara a la prensa en esos momentos y fuesen a ventilar lo ocurrido a unas cuantas semanas del Oscar.
-- No lo creí necesario. Ya te había dicho que puedo controlar a Traize – dijo con seguridad tratando de no darle importancia al asunto, empujando sus brazos sobre el espejo para tratar de separarse del actor. Pero Heero no pareció creerle ya que su ceño se frunció aun más a través del espejo y apretujó más su cuerpo contra el del modelo para evitar que este se separara.
Duo sintió la hombría del actor restregarse contra sus glúteos haciéndole temblar de pies a cabeza. ¿Cómo era posible que su simple roce le hiciera despertar el cuerpo de esa forma, Heero ni siquiera le estaba tocando con sus manos como para que la sangre comenzara a hervirle por dentro. ¡No¡no era posible!. Pero bien sabía que su cuerpo no respondía a las ordenes de su cerebro. Bien sabía que su sola mirada le bastaba para hacerle reaccionar y ¿que otra prueba quería, si estaba ahora allí mismo, cumpliendo esa maldita apuesta que perdió.
-- ¿Dime que paso aquí? – pregunto el actor de forma queda al oído del modelo, dejando que sus labios rozaran el lóbulo de la oreja de Duo, haciendo que desde ese lugar comenzara a correr una corriente que le recorriera por completo el cuerpo.
-- ¡Nada, no paso nada - dijo Duo de forma nerviosa viendo, a través del espejo, como las manos de Heero comenzaban a resbalar de la pared a su cuerpo para comenzar a recorrerlo.
-– ¿Trato de propasarse¿te beso? - continuo Heero recorriendo de forma lenta el dorso del modelo ignorando la respuesta dada por este.
-- ¡No!... ¡Detente!... - susurro de forma asustada al sentir como su cuerpo comenzaba a reaccionar al sentir sus dedos recorrer su torso. Trato de detenerlo con sus manos, pero Heero apretó más su cuerpo contra el del trenzado y esta vez si pudo sentir el miembro despierto del actor.
-- Te lo advertí Duo – dijo Heero en tono amenazador, separando una de sus manos del cuerpo de Duo para tomarlo del mentón y girarlo para verle de frente, haciendo que el trenzado comenzara a sentir temor de esas palabras. Su mirada cobalto parecía de hielo. Quizá este era otro de los motivos por los que le llamaban Témpano de Hielo Yuy - No acepto compartirte con nadie – dijo el actor posando sus labios sobre los entre abiertos del trenzado, besándole de forma ruda, sin darle tregua, sin darle la oportunidad de reaccionar. Duo sintió la lengua de Heero explorar su boca de forma salvaje. Este beso era como aquellos que le daba al principio; cargado de pasión, pero falto de la sensibilidad de las ultimas veces. Se separo de forma brusca viéndolo fijamente – cada vez que te vea besando a otra persona he de borrarte las huellas de esos besos con los míos...
-- ¡Pero Traize no me beso, estúpido! – dijo molesto empujando al actor con ambos brazos, pero Heero no se apartó del todo
-- Es solo por si las dudas – volvió a acercarse para besarlo.
¿Por qué con Traize había tenido el suficiente coraje como para impedir que se acercara y con Heero no podía?. ¿Sería porque deseaba los besos del frío actor, pero se lo negaba a si mismo?. Si, para que seguirlo haciendo. Los besos de Heero, aun los más salvajes, eran los que le despertaban la pasión y hacían que su cuerpo reaccionara. Podían estar en cualquier parte: en los dormitorios del colegio, en el gimnasio, en el baño, en el pequeño bosquecito o incluso en el salón de clases; los besos de Heero tenían el poder de hacerle olvidar el lugar en el que estaban.
Sentía la lengua de Heero recorriendo el interior de su boca, haciéndole temblar de pies a cabeza. Podía sentir sus manos recorriendo su espalda y apretándolo contra su cuerpo, haciéndole sentir la excitación en su entre pierna. ¿Por qué si hacía unos momentos iba a pedirle a Amira que saliera con él, ahora solo pensaba en que esas manos siguieran recorriendo su cuerpo?
-- ¿Señor Yuy?
La voz de una de las empleadas hizo que Heero se detuviera de golpe haciendo que Duo ahogara un gemido de protesta. ¿Cómo era posible que deseara que Heero le siguiera besando¿Y luego que más iba a desear¿Qué le hiciera el amor?
-- Maldito estúpido – dijo Duo empujando a Heero lo suficiente como para apartarlo de su cuerpo, mientras de forma torpe comenzaba a abrocharse los botones de la camisa.
Estaba muy molesto por permitir que Heero le besara en un pequeño vestidor, tan molesto que no podía abrocharse bien la camisa. Sus manos temblaban, junto con su cuerpo – todo por culpa de ese maldito – pensó en ese momento, al no poder meter un botón en su ojal. La idea era que jamás le tocara, pero cada vez que lo hacía, se olvidaba de lo que realmente quería: Que Heero desapareciera de su vida. El Amigo tenía razón. Era hombre y si era tocado de cierta forma, su cuerpo reaccionaba. Odiaba a Heero, lo odiaba tanto que su cuerpo temblaba.
Sintió unas manos calidas apartar las suyas de los botones. Cuando levanto la vista, pudo darse cuanta que Heero los abrochaba por él. Su corazón latía tan acelerado que quizá Heero pudiera escucharlo. Quería quitarle los botones de las manos y cerrase él mismo la camisa, pero al levantar sus manos se dio cuenta de que seguía temblando. ¿Por qué temblaba¿Por qué?. No era la primera vez que ese maldito le besaba.
"Y tampoco es la primera vez que tiemblas" – le dijo esa vocecita en su interior – "Es por coraje" – se repitió una y otra vez.
-- El único que puede propasarse contigo soy yo – dijo Heero saliendo del vestidor dejando a Duo sumamente sorprendido con la camisa totalmente cerrada y las ropas acomodadas, mientras su corazón comenzó a acelerarse aun más de lo que estaba y un rubor carmesí le pintaba el rostro por completo.
-- ¡Eres un maldito miserable! – grito cuando Heero ya había salido del lugar, haciendo que el actor mostrara solo una mueca en forma de sonrisa que hizo que la vendedora casi se derritiera. Ver a Heero Yuy sonriendo era algo que solo algunos cuantos podían disfrutar.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Habían estado solo unos cuantos minutos más en la tienda Armani, y habían salido sin nada, ya que la ropa la llevarían al departamento de Heero más tarde. Bueno, eso de sin nada no podía aplicarse del todo a él, ya que su ropa había desaparecido misteriosamente del vestidor y tuvo que salir luciendo un costoso pantalón y una camisa – se que fue Heero, el las tiro o las escondió en alguna parte – se dijo. Subieron a la limusina de nuevo y partieron a quien sabe donde, ya que el actor no le dijo nada. Le había preguntado todo el tiempo y el maldito solo se había limitado a bajar la cabeza y negar con ella cada vez que mencionaba algún sitió – ¿Que le costaba decirme, ni que fuera mudo – pero como no había podido sacarle nada, se dedico a reclamarle por haberle comprado tanta ropa cuando el no la necesitaba. Y por supuesto, a insultarlo por haberle escondido la ropa con la que llego.
-- Si gano el globo, esa ropa será gratis, pero si quieres pagármela, podemos arreglarlo en mi departamento de algún modo – le había dicho de forma calmada viéndolo directo a los ojos, dejando entre ver con sus palabras y su mirada la forma en la que deseaba arreglar la compra de la deuda.
-- ¡JAMAS! – volvió a gritar Duo con molestia, sabiendo de antemano a que se refería el actor.
-- Pues entonces cállate y déjame en paz – dijo cruzando los brazos y viendo por la ventana – aun tengo mucho en que pensar.
Había guardado silenció todo el camino. No sabía como interpretar la mirada perdida del actor. Desde hacia varios minutos observaba a la nada, totalmente mudo. Bueno, casi nunca hablaba, pero siempre su mirada estaba observando algo, más bien, a alguien: a él. Y ahora no era así. ¿Qué sería eso en lo que tenía que pensar¿A caso estaba decidiendo si ir o no a la premiación?. Le había dicho que de no ir tendría 14 horas para convencerle de que era gay, pero hasta el momento no había intentado nada, bueno, solo lo había besado en el vestidor de Armani, pero de allí en fuera nada. – "¿Y es eso lo que te tiene tan molesto?" – le pregunto esa vocecita en su cabeza. Pero lo desecho de inmediato, lo que lo tenía así de molesto era ese horrible silenció al que lo tenía sometido ese antisocial de Heero. Pero como no era alguien que se pudiera mantener en silenció por mucho tiempo, se dedico a hablarle sobre todo y sobre nada, pero el actor seguía perdido en sus pensamientos.
¿Por que rayos quería llamar su atención?
"El muy idiota no me quiso decir a dónde íbamos y solo hemos venido a un restaurante. ¿Qué le costaba decirme¿Por qué siempre ha de ser tan frío?"
Estaban sentados en la mesa de aquel fino restaurante ubicado cerca de Rodeo Drive. El mayordomo había saludado a Heero con suma familiaridad. Al parecer, iba con frecuencia a ese sitio. Él había ordenado por ambos sin permitirle ni ver el menú - ¡Pues que se cree el muy idiota! – sin embargo la comida estaba deliciosa. Por un momento había pensado que llegarían a almorzar lo que Mila cocinaba tan rico, pero se había equivocado. ¿O habrían sido los reclamos que le hizo al haberlo sacado del colegio sin desayunar?
Había algo que le inquietaba, además de la pregunta que le había hecho hace algunas horas. Y quizás soltarla en medio de aquel tenso silencio serviría para romperlo.
-- Heero – dijo haciendo que el actor volteara a verlo – ¿Puedo hacerte una pregunta? – cuestiono llevando a su boca un trozó de la fruta de aquel plato que le habían llevado.
Heero cerró los ojos sin hacerle el menor caso. Duo comenzó a molestarse al ser ignorado de esa forma. ¿Hasta cuando dejaría de ser un engreído, petulante y frío con toda la gente¿Para eso le había sacado del colegio, para pasársela ignorándolo como ahora? Aunque, era mejor tenerlo de esa forma y no sobre de él… literalmente hablando. Pero aun así, molestaba sentirse invisible para él.
-- Heero, te estoy hablando – dijo levantando un poco la voz. Heero levanto la vista clavando su fría mirada en las pupilas violetas del modelo.
-- Sabes perfectamente bien cual es la respuesta a esa pregunta – respondió Heero de forma fría, regresando su vista a un costado de donde se encontraban, ignorándolo de nuevo.
Duo se sintió desconcertado por un momento. ¿Qué sabía la respuesta a la pregunta, pero si aun no se la hacía¿como podía saberla?. Entonces recordó la pregunta que le había hecho al muy idiota horas antes y no había respondido. ¡Claro que sabía la respuesta a esa pregunta!. Pero no era eso lo que iba a preguntarle.
-- Claro que se la respuesta a la pregunta que te hice horas antes- mascullo entre dientes haciendo que el actor regresara la vista a él de nuevo – se que NUNCA entregaras tu corazón a nadie, ya me lo habías dicho, por lo mismo sabes lo que tampoco tendrás – dijo sonriendo ampliamente haciendo que la mirada de Heero se clavara aun más en su mirada. Pero no iba a dejar amedrentarse por esa frialdad que le hacía estremecer - Pero esa no es mi pregunta. ¿Quiero saber a que se dedica tu padre? – Heero pareció sorprendido ante la pregunta, pero su mirada fija en él le indicaba que quizá iba a responderle – jamás ha salido en las revistas contigo, lo único que se es que viaja mucho y que se llama igual que tú, aun que su apellido es distinto. Tú tienes el apellido de tu madre.
-- ¿Cómo sabes tanto de mi? – cuestiono Heero sin dejar de verlo. Duo sonrió de forma tímida comenzando a jugar con un trozo de fruta.
-- Creo que ya te lo había dicho – comento – tu ERAS – recalcó la palabra en pasado para que no hubiera confusiones - para mí como un héroe; así que me leía todo lo que aparecía en las revistas de ti – Heero entrecerró los ojos escuchando lo que el modelo le decía – pero jamás mencionaban a tu padre, solo a tu madre…
-- Mi tía – aclaro Heero interrumpiéndolo.
-- Si, ya se que es tu tía. Pero eso en las revistas jamás lo dijeron y si no…- se interrumpió de golpe al darse cuenta que de nuevo estaba a punto de pedirle que se disculpara con ella, lo que podría causar que el actor se molestara y no era lo que buscaba, solo quería entablar una conversación tranquila con él – Solo quiero saber algo de tu padre.
-- Es importador y exportador de telas. Es socio comercial de varios diseñadores y casas de modas. Por lo mismo viaja mucho y casi nunca le veo. Es todo lo que voy a decirte – dijo Heero de forma fría desviando la vista de nuevo.
Duo vio con molestia como el actor volvía a sumirse en un silenció que no entendía. Había medio picado la comida y ya ni siquiera tenía hambre. ¿Por qué hablar con el actor era tan difícil? A veces hablaba bien con él, tenía una plática amena y sumamente entretenida, ya que siempre que hablaba decía cosas que no sabía de él. Pero eso era en raras ocasiones y casi siempre terminaban discutiendo… como ahora.
-- ¡ERES INSOPORTABLE! – Dijo Duo levantando la voz - ¿Para eso me sacaste del colegio¿para llevarme a recorrer una tienda de trajes y un restaurante, mejor me hubiera quedado en la escuela, aun tengo tarea que hacer y estudiar para el examen de literatura del miércoles – dijo molesto desviando la mirada del actor que había girado de nuevo para verle.
-- Pero perdiste una apuesta que te obliga a estar conmigo un día y una noche y aun no sucede ni lo uno ni lo otro. Así que te aguantas – dijo Heero de forma sería haciendo que Duo volteara haciendo un puchero.
No lo soportaba, podía gustarle, pero aun no sabía ¿Qué le gustaba¿su arrogante forma de ser¿su frialdad¿su forma de ser ego centrista?... definitivamente no lo sabía.
"Te gustan la pasión con la que te besa y te hace reaccionar" – esa voz respondió a sus preguntas mentales haciéndole sonrojar.
Se paro de la mesa a la carrera con la fría mirada de Heero clavada en él. Sintió por un momento que el actor había escuchado su respuesta mental. Pero sabía que eso era imposible. No estaba dispuesto a soportar un segundo más a su lado, quizá un día de estos esa respuesta mental estaría en sus labios y no quería que ese día fuese hoy. Una apuesta no le obligaba a tener que estar con él e iba a marcharse.
"Soy cobarde, lo admito." Se dijo así mismo, pero no iba a arriesgarse con ese engreído de Heero.
-- Nada me obliga a estar contigo – dijo de forma sería para deshacerse de ese compromiso – por lo mismo me largo de aquí – dijo parado a un costado de la mesa dispuesto a irse.
Heero solo cruzo los brazos y desvió la mirada del modelo. Duo pensó por un momento que le dejaría ir sin decir nada, pero se había equivocado.
-- Pensé que habías dejado de huir de mi – Duo se detuvo en seco al escucharle. Por un momento regreso a aquella noche en el gimnasio cuando por demostrarle que no estaba huyendo había caído en su juego. ¿A caso pretendía hacer lo mismo ahora? No, esta vez no iba a caer. Sonrió de forma amplia y se giro para verle.
-- No estoy huyendo Heero y bien que lo sabes – aclaro – pero tu frialdad me exaspera. Tú y yo jamás podremos ser amigos… - no era por completo la verdad, pero tampoco estaba mintiendo.
-- No es lo que deseo – le interrumpió el actor haciéndole enrojecer de nuevo.
-- Jamás voy a ser tu amante – dijo entre dientes de forma desafiante, acercándose sobre la mesa a él para evitar que los demás comensales le escucharan.
Ese había sido su error ya que Heero lo tomo por el brazo acercándolo peligrosamente a su rostro. Sus ojos cobalto centellaron con intensidad, bien que conocía esa mirada, cuantas veces no se la había visto antes y eso le hizo enrojecer aun más, si es que se podía. Además ese contacto sobre su piel le producía un cosquilleo que amenazaba con recorrerle el cuerpo mientras su corazón amenazaba con desbordarse de su pecho. Estaban en un lugar público y si Heero le besaba, todos en aquel restaurante iban a verles. Su hiperactiva imaginación comenzaba a jugarle sucio, se veía a si mismo respondiendo al beso del actor sobre la mesa, mientras algún reportero tomaba fotos y su imagen salía publicada en cuando medio impreso existía. Había sido un completo idiota al desafiar a Heero de esa forma.
-- Yo tengo palabra – dijo Heero sin soltarlo - Si perdía aquella apuesta iba a alejarme de tu vida. Pero da la casualidad de que gane y espero que sepas cumplir la tuya – dijo dando un fuerte tirón al brazo del modelo haciéndole sentarse a su lado, casi sobre sus piernas. Podía sentir la calidez de la piel del actor a través de la tela del pantalón y la mano sujetándolo fuertemente del brazo le seguía produciendo un cosquilleo que ya se le iba haciendo conocido. Trató inútilmente de soltarse, pero Heero parecía sujetarle aun con más fuerza evitando que se apartara de su lado. Estaba a punto de gritarle, pero el mesero llegando hasta su mesa se lo había impedido.
-- ¿Desean algo más señores? – pregunto amablemente el joven. Duo volteo a mirarle, le daban ganas de decirle, "si, quiero un cuchillo para rebanarle el cuello a este estúpido que cree que soy un objeto que se puede manipular a su antojo", pero mordió su lengua evitando que aquello que más deseaba en ese momento saliera de sus pensamientos.
-- Si, traiga el carrito de los postres – Duo volteo a verle con sorpresa. El carrito de los postres era demasiada tentación para él. No había comido mucho, por eso aun tenía espacio para algo dulce. Si por él fuera se comía todo el carro entero.
Sin embargo, mientras el mesero iba y regresaba con los postres, lanzó un respingo al sentir como la mano de Heero comenzaba a deslizarse por su pierna de forma provocativa. Esto era algo de lo que esperaba que hiciera, sabía que no iba a cumplir esa parte del trato, estaba esperando que se propasara quizá en la limusina. ¡Pero por dios, no allí. Estaba jugando con él, sabía perfectamente que mientras el mesero estuviera cerca no se iba a atrever a decirle nada, por eso se aprovechaba para dejar deslizar esa mano delgada por su pierna, recorriendo con completa libertad todo lo largo de sus muslos. Trataba inútilmente de separar la mano de Heero de su cuerpo, pero el muy desgraciado parecía disfrutar de su sufrimiento. Heero escuchaba lo que el mesero le decía, le describía cada uno de los postres mientras dejaba vagar sus dedos hasta la entrepierna del trenzado haciéndolo respingar aun más. Duo comenzó a sentirse acalorado, mientras trataba de detener esa mano que cada vez se propasaba más con su cuerpo. Apretaba sus dientes tratando de ahogar un jadeo. De forma torpe movía su mano tratando de evitar que Heero siguiera torturándolo, pero el actor tomo la suya dirigiéndola hasta su pierna. El mesero siguió tratando de convencerlos de escoger algún postre exótico, mientras Duo intentaba separar su mano de los muslos de Heero, pero esté le evitaba empujando su mano hasta su entre pierna. Cuando sintió el miembro despierto del actor en su mano, un intenso calor le inundo por completo el cuerpo, haciéndole enrojecer más de lo que estaba. Sintió su propia hombría responder a ese contacto y no pudo soportarlo, se paró de un brinco de la mesa sorprendiendo al mesero, más no a su acompañante.
-- ¡Voy al baño! – casi gritó saliendo disparado del lugar.
-- Espero que no haya sido nuestra comida – balbuceo el mesero apenado.
Heero siguió a Duo con la mirada hasta que se perdió por los pasillos rumbo los sanitarios, mostrando una mueca en forma de sonrisa.
El trenzado entró corriendo, buscando a toda prisa el lavabo, necesitaba echarse agua para aminorar ese calor que le había invadido el cuerpo. Jamás se había sentido de esa forma con chica alguna. Había sido como si fuego le quemara la piel, como si una oleada de calor le recorriera el cuerpo y terminara por incendiarle. ¿Cómo mitigar ese calor¿Cómo apagar ese fuego que parecía quemarle por dentro?
"Entregándote a él" – respondió aquella voz en su cabeza.
-- JAMAS – se grito frente al espejo viendo como el agua escurría en cascadas por su rostro. Ni siquiera eso parecía calmarlo – jamás voy a pertenecerle. No voy a ser un juguete para él. No… Jamás seré su amante. Ese tipo no quiere a nadie.
"Ya ni siquiera digo que no soy gay" se dijo a sí mismo tomando algunas toallas de papel para secarse el rostro, no quería pensar en nada más. Por esa maldita apuesta, por ese maldito frío, desgraciado y egocéntrico actor estaba envuelto en una gama de emociones que jamás había sentido.
-- "Ese estúpido desgraciado" – se repitió frente al espejo con molestia - ¡No se como se atreve! Esta era una de las condiciones para acompañarle y no lo esta cumpliendo. Ya lo esperaba¡Maldito desgraciado!...
El sonido de la puerta abriéndose interrumpió sus pensamientos. Pudo ver por el espejo como un hombre alto, delgado, maduro y de cabello cano entraba al lugar. Había entrado buscando a alguien y cuando le vio, pudo darse cuenta que sus ojos se veían cansados, lucía un par de ojeras muy grandes, quizá estaba enfermo, eso no podía saberlo. El hombre se le había quedado viendo por largo rato haciéndole sentirse incomodo. Parecía querer decirle algo, pero no se animaba. Así que le haría las cosas fáciles. Se dio la vuelta y le sonrió de forma amplia para darle confianza.
-- ¿Puedo ayudarle en algo señor? – pregunto en todo amable recargándose en el lavabo del baño.
-- He… pues – titubeo
-- Por favor, dígame lo que sea - le animo de nuevo.
-- Vera – dijo por fin el anciano – mi nombre es Dekim Bartón – "¡Oh, igual a Trowa - y estoy aquí con mi hija y mi nieta. La niña es una ferviente admiradora del joven Yuy, que he visto, viene con usted – la sonrisa de Duo desapareció al escuchar el nombre de ese infeliz – no quiero importunarlos, no es mi intención. No he querido acercarme a su mesa, porque se que debe ser muy fastidioso que los fans le molesten a uno cuando esta comiendo – Duo no pudo dejar de sonreír, por lo visto el hombre tenía consideración por los demás, así que volvió a sonreírle – Por eso he aprovechado que le vi entrar al baño para acercármele y pedirle – dijo el hombre interrumpiéndose – No, suplicarle, le rogare de rodillas si es preciso…
-- ¡No, no, claro que no! – Se dio prisa en aclararle – solo dígame que quiere que le diga a Heero – Era de esperarse que fuera algo con ese engreído.
-- Si pudiera ser tan amable de ir a mi mesa a ver a mi nieta – Duo vaciló por un momento. Dudaba mucho que ese egocéntrico tan siquiera lo considerara. No iba a querer aun que fuese la propia niña quien le rogara – Le pido que vaya, porque mi nieta no puede caminar. Tiene 8 años y sufre de cáncer en la columna. Será operada esta noche en el hospital infantil y ver a su actor preferido y que éste le desee algo de suerte o con que tan solo la salude, se que le hará mucho bien y le dará la fuerza para recuperarse.
Duo sentía un nudo en la garganta. Heero también había sido su inspiración cuando estaba en el orfanato. Si en ese entonces, Heero le hubiese visto y saludado le hubiera echo el niño más feliz del mundo. Ahora tenía la oportunidad de brindarle algo de felicidad a un ser necesitado y si en sus manos estaba lograrlo, llevaría a Heero así fuera lo último que hiciera.
-- Cuente con ello señor Dekim¿Cómo se llama su nieta? – cuestiono el trenzado comenzando a fraguarse en su cabeza alguna estrategia para obligar a Heero a ir si acaso se negaba.
-- Marimeia, Marimeia Khushrenada Barton
-- "Otra Khushrenada solo falta que sea hija de Traize" - pensó Duo en ese momento – "pero eso no importa." Le prometo que llevare a Heero hasta su mesa. No le diga nada a la niña, dejemos que esto sea una sorpresa – Dekim le sonrió a Duo y luego salio.
"¿Y ahora como consigo que vaya?"… - se dijo golpeando su cabeza con la mano.
Llego hasta la mesa donde le esperaba el actor. La única solución que encontró fue decirle todo lo que el abuelo de la niña le había dicho – Quizá el témpano de Hielo Yuy tiene corazón y se compadezca de la pequeña – Aun que era un pensamiento optimista, no dejaba de preguntarse ¿Y si no quiere ir?.
-- Espero que así como te tardaste en el baño masturbándote te tardes cuando hagamos el amor.
Las palabras de Heero le tomaron por sorpresa haciéndole sonrojar de golpe. ¿Cómo se atrevía a pensar que se estaba masturbando? Y lo peor del caso ¿Cómo se atrevía a decírselo en pleno restaurante donde cualquier podía oírlo?
-- ¡Eres un maldito desgraciado! - dijo molesto parado a un costado del actor y viéndole de forma fiera – no estaba haciendo nada de eso, estuve hablando con el abuelito de una niña que tiene cáncer y que operan esta noche. Quiero que vayas a verla para darle ánimos – Debido al coraje que sintió por las palabras que Heero pronunciara unos momentos antes, no pudo evitar el soltar en forma imperativa su deseo de que fuera a ver a la pequeña. Trato de retirar lo dicho, pero la mirada de Heero le hizo callar abruptamente.
-- Son mentiras – dijo el actor de forma tan segura, que de no ser porque vio el dolor en aquel hombre, quizá le hubiera creído.
-- ¡Claro que no! – tenía que convencerle. No se iba a dar por vencido.
-- Solo buscan acercarse a mi e inventan esa clase de tonterías – dijo Heero cruzando los brazos y desviando la vista de la violeta que le miraba con mayor fiereza.
-- Heero, es una niña de 8 años que tiene cáncer en la columna, por eso no puede caminar. Eso no se inventa. Va a ser operada esta noche en el hospital infantil y le he prometido a su abuelo que iras – dijo de forma sincera, pero no obtuvo ninguna reacción en el actor que le indicara que aquello le había conmovido.
-- No debiste hacerlo porque no voy a ir – afirmo el actor, haciendo que Duo frunciera el ceño – Ya una vez me toco que llegara una persona en silla de ruedas, para a los 5 minutos levantarse y pedirme que me acostara con ella – Duo se sorprendió por la anécdota, pero estaba completamente seguro que el señor Dekim no estaba mintiendo.
--¡Iras! – dijo Duo tomando a Heero fuertemente del brazo – aun que tenga que arrastrarte.
No sabía si había empleado mucha fuerza o si realmente Heero se estaba dejando arrastrar. Pero lo que contaba era que estaba caminando a su lado hasta la sección de no fumar e iban en busca de Marimeia.
La niña estaba de espaldas, sentada en una silla de ruedas con una manta cubriéndole las piernas. Su madre le rogaba para que comiera algo de lo que había en el plato, mientras su abuelo solo le observaba sin decir nada. La pequeña tenía el cabello sumamente corto y se veía muy delgada, quizá debido al tratamiento.
Duo observo de reojo el perfil de Heero. Podía ver como la mirada del actor no se separaba de la pequeña. El actor podía darse cuenta que no había sido una mentira. Marimeia realmente estaba enferma y una sola palabra suya le bastaría para animarla. No podía permitir que se diera la media vuelta. Así que lo tomo de la muñeca, haciendo que Heero volteara a verle.
-- Marimeia – dijo Duo sin soltar la muñeca del actor para evitar que se fuera.
La niña volteo al escuchar su nombre y en el momento en el que lo hizo vio la figura de Heero detrás suya. Su rostro se ilumino por completo y una enorme sonrisa apareció en sus labios. Era como ver el amanecer reflejado en su cara. La felicidad que esa carita mostraba había valido cualquier reprimenda que Heero le fuese a dar por haberle obligado a ir.
-- ¡Heero Yuy¡Tu eres Heero Yuy! – dijo la niña sonriendo de forma alegre.
Duo volteo en ese momento, esperando la reacción del actor, rogando porque no fuese a hacerle una grosería a la pequeña, como la que solía hacerle a los medios u otros fans. Pero se sorprendió enormemente, cuando aquella sonrisa que solía adornar el rostro infantil del actor, reaparecía ahora para aquella niña que tanto necesitaba de apoyo…
"Después de todo, me alegro de haber perdido esa apuesta"
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Parado a un costado de la cama en el departamento de Heero, veía por enésima vez su imagen. No había querido usar los Armani porque se lo había gritado a Traize después de que había intentado propasarse con él. Pero ahora… veía como su esbelto cuerpo era delineado por un costoso traje de etiqueta. Iba a comenzar a rezar para que Heero ganara, tenía dos motivos importantes. El primero: Iba a dedicar su premio a la pequeña Marimeia.
¡Si, iba a dedicarle un premio a alguien. Cuando escucho como Heero le hacía la promesa a la niña, no pudo evitar pensar, por un momento, que mentía, que solo estaba actuando. Pero entonces acudió a su memoria aquella promesa que Heero dijo él le había arrancado en los pasados premios de la critica. Y cumplió. No se aprovecho de él mientras estaba ebrio. Quizá entonces, si ganaba, le dedicara el premio a Marimeia.
Y lo segundo… Si Heero perdía ¿Iba a cobrarle las costosas prendas que habían traído para él de Armani?
No, no quería ni imaginarse que semejante cosa llegara a ocurrir. No porque no tuviera dinero para pagarlo, si no, porque sabía que ese egocéntrico de Heero Yuy no aceptaría dinero por las prendas. Bien que se lo había insinuado antes.
Escucho como alguien tocaba a la puerta de la habitación. Aun podía escuchar las risas estridentes de Florecita; parecía divertida con algo que contaba su madre, y los ocasionales comentarios de Heero. No lo sabía bien, pero estar en ese departamento con Flor, su madre y aun difícil de creer, con el mismo Heero, le agradaba mucho. Era como estar con una verdadera familia y comenzaba a sentirse parte de ella. Pero si no eran ellos¿Entonces quien podría ser?
Con un "adelante" la puerta se abrió y un hombre ataviado con un maletín se acerco hasta él.
-- Soy el estilista y me han enviado para arreglar y cortar su cabello señor – dijo observando la larga trenza del modelo – que veo realmente necesita ser cortada.
Duo abrió de forma enorme los ojos. ¿Cómo se atrevía ese desgraciado a considerar que alguien tocara el producto de muchos de sus contratos¿A caso no sabía que su larga cabellera era para él tan valioso como el rostro del actor?.
Un fuerte grito se escucho del interior de la única recamara del departamento. Todos guardaron silencio al ver como el estilista salía casi corriendo mientras Duo aparecía por la puerta sumamente enojado y caminaba hasta donde Heero permanecía sentado sin inmutarse.
-- ¿Quieres dejarme sin trabajo? – cuestiono Duo clavando sus ojos violetas en los cobalto del actor mientras Florecita que estaba sentada a su lado solo le observaba sin entender.
-- No, pero ya sabes que puedo conseguirte más – aseguro Heero de forma calmada haciendo que un sonrojo leve pintara las blancas mejillas del modelo. Sabía perfectamente a que se refería el actor, no era necesario que lo detallara.
-- ¡Lo hiciste apropósito, si ese hombre llega a cortar aun que sea un centímetro a mi cabello, las campañas de Miss Clairol, Fructice y…
-- Miss Clairol es una marca de pinturas femeninas – dijo Florecita viendo a Duo de forma sorprendida – Nunca te he visto en esas campañas¿Por qué dices que tienes ese contrato?
Duo se interrumpió al escuchar la pregunta de Florecita y sonrió de forma amplia.
-- Bueno, yo no salgo en esos comerciales, pero si mi cabello – aclaro Duo sin perder su sonrisa. Había olvidado el enojo debido a la curiosidad de la adolescente.
-- ¿Te pintas el pelo? – cuestiono de nuevo Flor.
-- No, mi cabello es natural – dijo Duo tomando su trenza y mostrándoselo a la chica.
-- ¿Y entonces, No entiendo – Duo cerro los ojos y sonrió de forma mas amplia. Iba a revelar uno de los secretos mejor guardados de Miss Clairol. Pero confiaba en ellos.
-- Bueno, yo se, y ahora tu sabes que el cabello que sale en esos comerciales no es el de las modelos, sino el mío – aseguro con orgullo. Y eso había ocurrido mientras filmaba un comercial de comida rápida, la representante ejecutiva de Miss Clairol le había visto de espaldas confundiéndolo con una chica. Habló con Noin y se dio cuenta de su error, pero como le había gustado el cabello de Duo, lo contrato para que fuese éste quien saliera en su nuevo comercial. Eso obligaba al modelo a consultar con la compañía cualquier cambio en su apariencia; sea corte o pintura.
-- Joven Yuy, se les hará tarde si no se van ahora – dijo Mila sonriendo haciendo que Heero se levantara – ambos se ven muy guapos – dijo la mujer acomodándole el moño a Heero y apretando las mejillas de Duo para después susurrarle – cuídalo, él odia este tipo de eventos. Quizá tú se lo puedes hacer más soportable.
-- Pero yo tampoco quiero ir – dijo Duo resignado caminando hasta la puerta del departamento donde Heero ya le esperaba.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
No podía soportarlo y sin embargo, allí estaba, camino a los globos, sentado en la limusina a un lado de ese idiota de Heero Yuy.
Veía pasar las calles rumbo a Beverly Hills Hilton de nuevo, repletas de limusinas. No hacía ni un mes que había acompañado a Dorothy al mismo sitio, pero sería el último. Que Dorothy se olvidara de invitarle al Oscar. ¡Como odiaba esos eventos, pero por esa maldita apuesta… ya había soportado demasiado ese día, comenzando por el casi secuestro del colegio, es decir, lo saco de su cuarto con una ropa nada elegante y lo metió a Armani, donde tuvo que soportar a Traize y que de nuevo le acosara en uno de los vestidores de la tienda. Luego lo metió a un restaurante del que había resultado ser socio – por eso no pago el muy desgraciado, casi lo acusó de ladrón al salirse sin liquidar la cuenta – y ahora terminaba de nuevo en la limusina rumbo a la premiación.
Y en todo ese tiempo se había medio comportado de forma civilizada. Por mucho tiempo estuvo temiendo que en cuanto lo tuviera a solas se le echaría encima e intentaría violarlo o algo peor. Pero no, ese egocéntrico actor parecía estarse cuidando. Solo aquel beso en Armani y lo del restaurante. ¡Y todavía esperaba mas!... para que negarlo. La verdad es que si, esperaba mas y eso quizá muy en el fondo es lo que lo tenía algo desilusionado.
Sintió algo calido que recorría su mejilla. La sensación era tan placentera que cerro los ojos para disfrutar de la suave caricia. Se sentía tan bien, que no quería que aquello que le producía esa sensación se terminara. Su mente estaba nublada por sus propios pensamientos que no identificaba al dueño de aquellos dedos delgados que recorrían su blanca piel. ¿Pero que estaba haciendo al dejarse arrastrar por una ilusión? Abrió de forma rápida los ojos al recordar con quien estaba y alejó con su mano aquella que le había recorrido de forma tan sensual la piel de su rostro.
-- ¡No te atrevas a tocarme de nuevo! – dijo Duo elevando la voz de forma nerviosa mientras se replegaba contra la puerta. ¿Cómo pudo ser tan idiota como para sucumbir ante el simple roce de sus dedos¿Cómo¡Era un idiota¡mil veces idiota, Heero iba a tratar de aprovecharse de ese momento de flaqueza.
-- Parecías disfrutarlo – dijo Heero de forma calmada, mientras con un botón subió la pequeña ventana que separaba el lado del chofer de la de ellos.
Ahora si estaban aislados.
Duo comenzó a sentir que el sudor de los nervios comenzaba a perlarle la frente. La mirada de Heero se veía encendida. Pudo ver como el actor se había acercado a él quedando muy cerca de su rostro. Su piel cubierta por la tela del pantalón chocaba con la de Heero haciéndole sentir cosquillas. - ¿Era sudor de nervios, o de otra cosa? - Quería dejar de verlo, dejar de sentirse como un ratoncillo acorralado, atrapado e hipnotizado por el mar embravecido de sus ojos.
Una gota cristalina resbalo por su rostro.
Sintió de nuevo la calidez del dedo índice de la mano de Heero recorrer su rostro desde la frente hasta sus labios de forma lentamente sensual, limpiando a su paso la húmeda huella que aquella gota había dejado. No podía detenerlo, y en el fondo, tampoco quería hacerlo. Quería seguir disfrutando aquello. Todo el día había esperado por ese momento, el momento en el que estuvieran a solas y Heero intentara seguirlo acosando. Tenía preparados mil y un argumentos, mil y una formas de deshacerse de sus caricias, de sus besos… pero ahora que estaba sucediendo, no podía hacerlo.
¿No podía o no quería?... – No quieres – repitió algo en su interior haciendo que su corazón latiera de forma aun mas acelerada.
Debido a que el acelerado latido de su corazón inundaba por completo sus sentidos, en ningún momento se dio cuenta de la cercanía del actor. ¿Cómo sentirlo, si su piel estaba anestesiada por los cosquilleos que le producía dicha cercanía?.
-- No… - fue la tibia protesta a los labios del actor al cerrase sobre los suyos en un beso calido provisto de una sensualidad que venia sintiendo de los labios de Heero de un tiempo a la fecha.
Sintió de nuevo que algo le golpeaba el cuerpo, como si electricidad comenzara a quemarle la sangre y le recorriera por completo. ¿Por qué un simple beso podía causarle ese efecto¿Por qué su voluntad se quebrantaba cuando de Heero se trataba? Quería alejarlo de su lado, separarlo, porque sabía que sintiéndose como se sentía, un día iba a acabar entregándose a él, convirtiéndose en lo que el actor quería: su amante.
-- ¡Basta! – grito al sentir como las manos del actor terminaban por desabrochar su camisa. Ni cuenta se había dado de que Heero la había sacado del pantalón.
"Tu mente se nubla cuando te toca" replico esa vocecita en su interior.
-- No, no basta – murmuro Heero – apenas comenzamos.
Un estremecimiento le recorrió el cuerpo al escuchar esas palabras. ¿Eso quería decir que no irían a los premios¿Qué intentaría tomarlo allí mismo¿Con Peter al frente de la limusina?
Tenso su cuerpo tan solo al imaginarlo. No quería convertirse en su amante ahora. ¡Ahora¿a caso lo estaba considerando¡No, las caricias de Heero le estaban nublando la razón, como aquella voz le indicaba.
Sintió los labios de Heero descender sobre su cuerpo, torturándolo con esos labios, besando y chupando la tersura de su piel. ¿Por qué ese maldito sabía como hacer que su cuerpo le correspondiera? Su cabeza podía estar gritando ordenes a su estúpido cuerpo, pero este jamás le respondía cuando era Heero quien le tocaba. ¿Cómo era tan bueno ese maldito infeliz, si, ya lo había dicho Traize, era muy bueno en la cama…
Ese simple pensamiento le hizo sentir como si le golpearan el estomago con el puño cerrado. El infeliz había sido amante de Traize y él jamás sería de ninguno de los dos.
-- No, detente – dijo empujando fuertemente al actor con el ceño fruncido. No quería que se diera cuenta de lo que había pasado por su cabeza, así que le dijo lo primero que se le ocurrió - llegaremos tarde – dijo desesperado, tratando de que esas simples palabras lograran detenerlo. Pero sabía que había dicho una tontería, esa tonta excusa no detendría a alguien como Heero.
El actor le observo con una mueca en forma de sonrisa, mientras se estiraba sobre el lado de Duo, dejando que su cuerpo rozara con el del modelo, para apretar el botón del intercom. Esa cercanía le produjo otro choque en todo el cuerpo – esto es muy contradictorio – se dijo a si mismo evitando soltar una risa nerviosa – Siento la calidez de alguien que se supone es un témpano de hielo.
-- Peter, vamos al Century Plaza Hotel. No iremos a los globos – Duo abrió los ojos de forma enorme, sacándolo de sus pensamientos, al escuchar lo que Heero había dicho. ¿Cómo de que no irían a los globos¡pero si ya casi llegaban!
-- Si señor Yuy – se escucho la voz de Peter a través de la bocina.
-- ¿Qué, No – dijo Duo muy nervioso, sintiendo el cuerpo de Heero moverse sobre el suyo.
Podía sentir como el miembro despierto del actor chocaba contra su cuerpo. Ese simple roce le lanzó una oleada de calor por todo el cuerpo haciendo que su propio miembro despertara. Pudo ver como el actor entrecerró los ojos. ¿A caso se había dado cuenta? Rogaba porque no fuera así, rogaba porque Heero le dejara libre, porque de no ser así, su cuerpo terminaría por ceder a la pasión que el actor le despertaba.
Porque solo era eso: pasión. No había amor ni ningún sentimiento involucrado. Solo sería sexo, un buen sexo quizá, pero solo eso…
¿Pero en que rayos estaba pensando¿Estaba considerando en tener relaciones con Heero¡JAMAS¡jamás, jamás sería un juguete para él.
Ese dolor en su vientre le hizo sacudirse para ver de nuevo esa mirada cobalto fija en él.
-- Llegaremos en unos momentos, espero que tu excitación pueda ser cubierta¿o prefieres remediarlo antes de entrar al hotel? – al momento en que termino de hablar, Duo pudo sentir la mano de Heero posarse sobre el bulto que sobresalía bajo sus pantalones – Por que yo desearía terminarlo aquí mismo…
-- ¡Ah! – Gimió el modelo al sentir la calidez de la mano de Heero mientras guiaba la mano del modelo a su propia excitación - ¡No! – dijo tratando de quitar esa mano de su miembro despierto y alejando la suya de la de Heero, pero entre más trataba, más fuerte presionaba el actor. La excitación era mucha y la forma en la que Heero movía su mano no le estaba ayudando. Si Heero seguía con lo que estaba haciendo, irremediablemente iba a terminar en su mano. Pero no lo quería, no debía, tenía que pararlo de alguna forma… Como pudo estiro su mano hasta el picaporte de la limusina – ¡Si no te detienes ahora, te juro que abriré la puerta y me lanzaré por ella! – dijo Duo entre jadeos, nervioso y excitado, pero reuniendo la fuerza suficiente para tomar una decisión precipitada.
Heero se detuvo y se incorporo en su lugar acomodando sus ropas. Parecía tan calmado, como si nada estuviese ocurriendo en ese auto – "Infeliz témpano de hielo Yuy" – pensó Duo tratando de arreglar sus ropas de forma lenta y temblorosa. Si no fuera porque sabía que Heero no reía, hubiera jurado que lo había hecho – "solo es producto de mi hiperactiva imaginación" – se repitió a si mismo.
La limusina se detuvo poco antes de que terminara de arreglarse. Se sintió nervioso de nuevo y profundamente adolorido debido a la contención del orgasmo. ¿A caso ya habían llegado al hotel?. Sabía que en el Hotel Century Plaza se entregaban los premios del gremio de escritores¿A caso Heero llevaba allí a sus amiguitos?
Ese simple pensamiento le hizo fruncir el entrecejo, mientras sentía una fuerte punzada en el estomago. Quizá no tan fuerte como haberlo imaginado con Traize.
"Son celos Duo" replico algo en su cabeza, pero la sacudió de forma rápida para alejar esos pensamientos de ella.
"No son celos, no lo son" se replico a si mismo.
-- Toma – dijo Heero extendiéndole algo. Duo lo tomo con cierto recelo, pero al verlo frunció aun más el entrecejo.
-- Para que me das esto¡bastardo! – gritó lanzándoselo a la cara. Heero lo pesco antes de que le golpeara y se acerco para ponérselo en la bolsa del saco al modelo.
-- Estos condones son para que te los pongas antes de bajar de la limusina, por si no puedes llegar al baño a masturbarte. O si prefieres esperarte, estere encantado en ayudarte a usarlos.
-- ¡Imbécil!... – volvió a gritarle, pero la puerta abriéndose le impidió decir nada más.
Pudo escuchar mucho alboroto, luces, gente a las orillas que gritaba emocionada. ¿Dónde diablos estaban? Esto no parecía ser el Century Plaza¿o es que había un evento del que no estaba enterado¿o quizás este no era el Century Plaza y era?...
-- Date prisa en bajar, ni creas que pasaré por la alfombra roja yo solo – dijo Heero llegando hasta la puerta del auto.
¿El Beverly Hills Hilton Hotel?...
-- ¡Maldito desgraciado! – dijo Duo entre dientes molesto, pero lo suficientemente alto como para que el actor le oyera - ¿Qué no íbamos al Century Plaza? – cuestiono en igual tono acercándose al lado por donde Heero descendía. Éste se asomo hasta su lado extendiéndole la mano para ayudarle a bajar, mientras le murmuraba.
-- No puedo faltar a este evento, aun que muera de ganas por ir contigo al Century Plaza y pasar toda la noche y el siguiente día haciendo el amor – Un sonrojo intenso pintó las mejillas del trenzado – Pero no te preocupes, terminando esto podemos ir.
-- Mal… - comenzó Duo, pero los dedos de Heero interponiéndose ante sus labios le evitaron soltar la maldición.
-- Ya lo se, ahora baja – volvió a insistir el actor ante la renuencia de Duo por bajar del auto dándole la mano
-- Le dijiste a Peter que cambiara la dirección, no vendríamos aquí – dijo Duo aun dentro. No quería pasar por la alfombra roja al lado de Heero. Sabía que eso sería fuente de chismes y especulaciones que irremediablemente le relacionarían con el actor. Ya se imaginaba todos los noticieros de chismes y revistas de espectáculos. Y sabía que no tendrían buenos titulares.
-- Peter sabía que te jugaría una broma – dijo Heero tomando a Duo por la muñeca.
-- ¿Broma? – cuestiono Duo con sorpresa dejando que los dedos de Heero apretaran su muñeca con fuerza para hacerle bajar. Esa cálida piel tocando la suya de nuevo… no podía evitar el sentir esas cosquillas que le recorrían la piel.
-- Si, de echo fue idea de Flor. Así que puedes reclamarle a ella la próxima vez que la veas – dijo jalando a Duo para que por fin bajar. Se dejo arrastrar sintiéndose como gelatina debido a los nervios¿o sería otra cosa?
-- Esa chica… - dijo mandando al fondo de sus pensamientos esas sensaciones que el solo contacto con la piel de Heero le causaba. Los flashes y reflectores que les recibieron le hicieron callar los comentarios con respecto a Flor y su broma. ¿Cómo olvidar toda la atención que iban a acaparar? Era el gran actor Heero Yuy el que se había bajado de la limusina y estaba a punto de desfilar por la alfombra roja. Algo pocas veces visto.
Duo cerró los ojos debido a las luces centellantes y por poco tropezaba con el bien formado cuerpo del actor haciéndole caer, si no fuera porque este le sostuvo fuertemente del brazo evitando que lo hiciera.
-- ¡Heero Yuy, es una verdadera sorpresa verle desfilar por la alfombra roja – dijo la anfitriona micrófono en mano tomando al actor por el brazo y acercándolo hasta la cámara.
Heero frunció el ceño de forma molesta, al haber sido jalado había soltado a Duo. El modelo sonrió de forma divertida, era la oportunidad de que el actor demostrara, que por lo menos, iba a cumplir parte del trato. Iba a tener que dar entrevistas de forma amable.
Pudo ver como Heero le veía de reojo, mientras el cruzaba los brazos y le observaba. Si les respondía mal o los mandaba al diablo, en ese mismo momento se iría y le dejaría solo. Claro que eso no se lo había dicho, pero esperaba que leyera su determinación.
Y entonces lo vio…
Heero borro de su cara esas cejas arqueadas y esa mueca de disgusto para hablar con la reportera de forma amable. No dijo gran cosa, pero tampoco los dejó con la palabra en la boca o los mandó al diablo. Cuando la pregunta sobre sus relaciones amorosas surgió, las evito de forma cortes, tal como lo hacía Dorothy.
Sonrió satisfecho consigo mismo por haber logrado semejante cambio en el actor, aun que sea por breves instantes.
Heero dio por terminada la charla, parecían siglos desde que le había dejado, pero solo habían pasado algunos minutos. La mirada furiosa de Heero se dejo caer en su rostro, no esperaba que su furia se desahogara en él.
Heero lo tomo fuertemente del brazo y comenzó a guiarlo por la alfombra de nuevo.
-- Es la última vez que te hago caso – dijo Heero desviando la cabeza hasta donde había gente que le gritaba y alzaba la mano para saludarles, cambiando en ese momento su rostro molesto por uno amable.
-- Te pudiste haber evitado todo esto, dejándome en el colegio – afirmo Duo sonriendo – y Sonríe, porque allí viene la reportera One.
Nunca había tenido una alfombra roja tan divertida. Realmente le causaba diversión ver los enormes esfuerzos que hacía Heero por no mandar al diablo a todos aquellos que le preguntaban por su relación con un modelo, o por la relación con Relena. Además había tenido que acercarse a las orillas del círculo de contención a firmar autógrafos y tomarse fotos con sus fans. ¡Sonriendo!. Aun ahora, seguía dando breves entrevistas y había aceptado filmar un promocional para el canal E! allí mismo. Se imaginaba que los de E, no habían querido esperar, capas y el actor cambiara de opinión el siguiente día, y así sería, solo que eso ellos no lo sabían.
Incluso él había tenido que responder a varios reporteros. Todos le cuestionaban lo mismo¿Por que venía acompañando a Heero Yuy y no a Dorothy Catalonia?. La respuesta era la misma para todos – Perdí una apuesta – al responder Heero lo mismo, le dejaban fuera de especulaciones. Aun que el que le relacionaran sentimentalmente con el actor no iba a poder evitarse. Sabía que alguno que otro tabloide los iba a relacionar. ¡Pero estaba preparado psicológicamente para eso!
Ahora mismo estaba parado en la antesala del lobby del hotel, esperando porque el actor terminara con la última mini entrevista mientras saludaba de vez en cuando a algún conocido, cuando escucho una carcajada. Sintió que su corazón se aceleraba con furia en su pecho y giró el rostro de un lado a otro tratando de localizar al dueño de aquella risa. Le era sumamente familiar, pero entre tanta gente no le era posible verle.
Camino de forma acelerada buscando entre el grupo de personas que platicaban, se freno de golpe al verle. Si¡era él!. Lo sabía, sabía que conocía aquella risa entre burlona y sarcástica, pero alegre. Allí estaba, platicando con otros dos hombres acompañados de hermosas damas. Vestía de frack al igual que él. Pudo darse cuenta que seguía conservando ese finísimo gusto que tanto le caracterizaba. Su cutis se veía blanco y terso, como siempre y ¡como no iba a ser así! Si desde que le conocía había acompañado a su madre a los salones de belleza y spa donde le cuidaban las manos, la piel y el cabello; además le aplicaban cremas en la cara para evitar el acne y exceso de grasa.
No cabía duda que se veía impecable y perfecto… ¡todo un metrosexual!(1), totalmente diferente a Heero que era un übersexual(2).
Si, no cabía duda de que si su hermano lo hubiera querido, pudo haber sido un cotizado modelo o actor. Tenía todo: elegancia, belleza, altura y porte. Pero no, Solo prefirió vivir a expensas del dinero de su padre a ganarlo por si mismo.
Se había quedado parado, viéndolo sin animarse a acercarse. Quizá su hermano se molestaría por haber coincidido en un evento público. Pero a él le daba gusto poder verlo aunque fuera de lejos.
Estaba a punto de marcharse cuando la mirada azul marino de su hermano choco con la suya. Por un momento pensó que Solo iba a molestarse, pero se sorprendió enormemente al ver que en el blanco rostro de su hermano aparecía una enorme sonrisa. Por un momento creyó que Solo le sonreía a alguien más. Giro la cabeza para ambos lados, buscando a aquella persona, pero no había nadie más. ¿Por qué su hermano le sonreía, si la última vez que se habían visto le había gritado que ojalá se muriera¿Era realmente esa sonrisa para él?
Solo se despidió de las personas con las que platicaba y le dijo algo al oído a la impresionante mulata que traía del brazo, para después acercarse al trenzado.
Duo parpadeo¿Solo se acercaba a él con una sonrisa¿A caso estaba soñando?
Su corazón latía a toda prisa con forme su hermano se acercaba. ¿Iría Solo a hacerle una escenita en ese lugar¡No¡no, eso podría causarle una muy mala imagen a Heero y hacerle perder el Oscar. ¡Oscar¿Y desde cuando se preocupaba tanto por ese engreído de Heero Yuy?
-- ¡Hermanito, está si es una verdadera sorpresa – Duo se quedo en silencio al ver como Solo se acercaba con ambos brazos abiertos y le abrazaba de forma cariñosa.
Nunca, nunca Solo le abrazaba, ni le llamaba hermano¡Mucho menos hermanito!. Esto tenía que ser un sueño. Una fantasía en su cabeza que se hacía realidad en su imaginación. Pero sintió los brazos de Solo rodearle y apretarlo de forma fuerte a su cuerpo. No podía ser un sueño, era verdad. Allí estaba Solo y allí estaba él y los dos abrazados como los hermanos que eran. Quizá no de sangre, pero se habían criado juntos, lo habían adoptado y eso los convertía en hermanos, aunque Solo no lo considerara así.
Levanto sus brazos para corresponder al abrazo de Solo, cerrando los ojos para sentir esa calidez que jamás había sentido.
-- Me alegra mucho verte Solo – dijo Duo sintiéndose tremendamente feliz. Por segunda vez, le daba gusto haber perdido aquella apuesta.
-- Vamos, vamos, vamos, somos hermanos, no me trates de manera tan formal.
-- ¡Los hermanos Maxwell juntos¿Puedo tomarles una foto? – cuestiono un fotógrafo que les había visto y no quiso perder la oportunidad.
Duo guardo silencio. No sabía que pensaría Solo de eso, pero volvió a sorprenderse cuando su hermano paso un brazo por su hombro y sonriendo lo acerco a él. No sabía que pensar, ni como reaccionar al comportamiento tan amable de su hermano y eso lo tenía algo serio.
Solo lo vio de reojo y se giro para ponerle una sonrisa en el rostro con sus dedos.
-- Sonríe hermanito, te vez mejor así que serio.
-- ¡Claro! – dijo Duo dibujando una sonrisa para que el fotógrafo les tomara una foto juntos.
El hombre se fue contento a seguir tomando fotos a aquellos que aun no entraban al hotel.
-- Solo – Dijo Duo sonriendo – en verdad me da mucho gusto verte, jamás pensé que pudiéramos encontrarnos en este sitio. Dime ¿Cómo esta papá? – Solo sonrió aun más y tomo a Duo por el cuello para acercarlo a él y poderle susurrar.
-- Le gane las entradas a un tipo – Duo se soltó frunciendo el ceño, por un momento pensó que su hermano había dejado el juego. Pero se había equivocado – Vamos, no pongas esa cara. Te pondrás contento cuando te diga que papá esta bien, aun sigue postrado en cama, pero esta bien.
-- Que bueno – dijo Duo suspirando y sintiéndose más tranquilo. Quizá algún día su hermano dejara el juego. Pero quizá ahora que estaba contento, podría sacarle el permiso para ir a visitar a la mansión Maxwell a su padre.
Pero cuando estaba a punto de decirle algo, sintió como su hermano volvía a tomarlo por el cuello. No sabía porque esa costumbre que solía usar para susurrarle algo. En el pasado le contaba con cual de las chicas del servicio se había acostado. Y mucho antes de eso, a cual de ellas la había visto desnuda o le había visto la ropa interior. Debido a eso, no le agradaba que ahora lo hiciera, en su hiperactiva imaginación se reía narrándole, con lujo de detalle, las indiscreciones que había cometido con las distintas actrices que iban entrando.
-- ¿Ves a la hermosa mulata que está parada allí? – le susurro apuntando a la chica que le esperaba. Ella vestía de blanco, por lo que el color de su piel la hacía resaltar aun más. Su cabello estaba muy bien arreglado y estaba finamente maquillada. No la conocía, pero bien podría ser una modelo.
-- Sería difícil no verla – aseguro el trenzado.
-- Pues ella me acompaña esta noche, solo que tengo un problema – dijo sobando los dedos en señal de que le hacía falta dinero - ¿podrías prestarme algo?
-- ¡Claro! – Dijo Duo sonriendo al tiempo en que metía la mano a la bolsa interior del saco para tomar la cartera y abrirla dejando ver un buen fajo de billetes - ¿Cuánto necesitas?
-- Con esto es suficiente – dijo Solo tomando todos los billetes verdes de la cartera de su hermano.
-- Pero… - Duo solo vio como su hermano guardaba el dinero en su saco dejando su cartera vacía – "Por suerte aun tengo las tarjetas de crédito"– pensó suspirando.
-- ¿Y tu con quien vienes? – pregunto Solo volteando para todos lados. Duo volvió a suspirar.
-- Con Heero Yuy…
Solo comenzó a reír a carcajadas haciendo que muchos de los que aun entraban voltearan a verles.
-- ¿Qué¿Aun estas pensando en casarte con él¿Te has vuelto gay? No sabía que los juegos de Middie habían surtido efecto de forma tan retardad. Pero ni se te ocurra decírselo a papá porque se muere de la impresión.
Duo se sonrojo de golpe al escuchar las burlas de su hermano. Aun podía recordar esas mismas risas sarcásticas. Había crecido oyéndolas, porque cuando tenía seis años y admiraba a Heero en aquella serie infantil que protagonizaba, había creído que la forma de jurar lealtad a un amigo era casándose con él. Y eso había sido debido a uno de los capítulos en el que Heero se casaba, jugando, con una amiguita y se juraban estar juntos para toda la vida y hasta que la muerte los separara. Debido a eso y a su inocencia infantil, había jurado y perjurado delante de toda la familia, que cuando conociera a Heero se casaría con él. Solo se había burlado de él por años debido a semejante disparate y había sido su padre quien le aclarara las cosas. Pero Solo se siguió burlando de él por mucho tiempo haciéndole enrojecer… como ahora.
-- Solo, sabes bien que eso fue una niñería. Ahora vengo con ese egocéntrico actor, solo porque perdí una tonta apuesta – Dijo de forma molesta.
Ese que ahora se reía de forma tan escandalosa ya se parecía más al antiguo Solo. ¿A caso aquellas clases de actuación que tomo en la universidad las había usado con él, solo para sacarle dinero? – Espero que no te portes de la forma en que acostumbras con la dama que te acompaña – mascullo entre dientes sintiéndose molesto por la forma de burlarse de su hermano.
-- ¿Dama?. ¿Cuál Dama? – Dijo buscando para todos lados – Ha, la chica que me acompaña - Se acerco a él para abrazarlo de nuevo al tiempo en que le susurraba algo al oído para que nadie le oyera – ella es como tú, "hermanito", una recogida que no merece llevar un nombre como dama, o en este caso, caballero…
-- ¿So.. Solo? – dijo Duo sintiendo que algo en su corazón se hacía mil pedazos. Trato de soltarse, pero Solo le apretó fuertemente para que siguiera escuchando…
-- Así es Duo, a ella la saque de la calle, la recogí en Hollywood Boulevard, la vestí y la he traído aquí. Que parece es lo mismo que hizo Heero contigo¿o no? – Dijo soltándolo para verlo de arriba abajo – Solo que ella no es hipócrita, cobra por sus servicios y me parece que tu no "hermanito" lo haces gratis con él – dijo imprimiendo un tono diferente a la última palabra.
-- ¡Solo!
-- No mereces llevar el apellido Maxwell, tú no eres como nosotros, ni siquiera deberías estar aquí.
Duo solo bajo la cabeza de forma triste. Esas eran las palabras que Solo siempre usaba con él. Jamás le quiso y jamás le querría, ya debería saberlo. Pero por un momento pensó que Solo había cambiado – ¡Que tonto fui! – se recrimino por haber creído, una vez más, en él.
-- Eres muy poca cosa, hasta para ser el amante de alguien como Yuy… sueña Duo, sueña que eres un Maxwell y disfruta el tiempo que te resta como uno de nosotros…
Solo se dio la vuelta para llegar hasta donde estaba la chica vestida de blanco, le susurró algo al oído, voltearon a verlo y ambos comenzaron a reír mientras caminaban hacía el interior del Hotel.
Duo solo se quedo observándolos. Solo le había utilizado, como tantas veces. Sabía que no era la primera vez que lo hacía y no sería la última. De nueva cuenta un día de estos se la volvería a hacer y él de la misma forma volvería a caer. Lo sabía bien y lo aceptaba.
-- Pero valió la pena – murmuro en voz baja perdiendo de vista a su hermano – por ese abrazo, esa foto y el haberme llamado hermano… valió la pena.
-- Ese era tu hermano – la voz de Heero a sus espaldas le hizo girarse bruscamente. Y al verle comenzó a reír, olvidando brevemente lo ocurrido, haciendo que Heero frunciera el ceño y le hiciera una señal a Peter para que se acercara.
-- ¿Qué es todo eso? – pregunto Duo al ver a Heero cargando con osos de felpa, cartas, flores y una que otra prenda interior femenina.
-- El motivo por el no me acerco demasiado a los fans – dijo entregando todo lo que traía en brazos a Peter – llévalo a la limusina – el hombre asintió y se alejo - ¿Qué hacías platicando con tu hermano? – cuestiono viendo a Duo de nuevo. La mirada de Duo entristeció de inmediato al recordarle el incidente – creí que no se llevaban bien.
-- Solo coincidimos y hablamos un poco, nada más – dijo Duo dando un par de pasos para entrar al Hotel, pero la mano de Heero le retuvo impidiendo que siguiera caminando.
Ese cosquilleo de nuevo amenazaba con recorrerle el cuerpo y hacerle estremecer.
-- Eres muy malo mintiendo. ¿Qué fue lo que te dijo? – cuestiono sin soltarle. Duo no quería voltear a verle. Sentía su corazón partido en dos por las palabras que Solo le había dicho y temía que aquellas lagrimas que había logrado controlar con él, le traicionaran ahora y se las mostraría al actor.
-- Nada – dijo de forma queda tratando de soltarse. Ya estaban haciendo demasiado notoria su cercanía – entremos, que se nos hace tarde.
-- No entraremos hasta que me digas y si es necesario pasar aquí toda la noche, lo haremos Duo – sentenció el actor haciendo que el modelo volteara a verlo de forma sorprendida. ¿Sería realmente capas de quedarse a las afueras del Internacional Ball Room? Si, podía ver la determinación en esos fríos ojos cobalto.
-- Cualquier cosa que Solo me haya dicho, valió la pena – dijo Sonriendo de forma triste haciendo que Heero le soltara – me abrazo, me llamo hermano e incluso nos han tomado una foto juntos – Sonrió aun más cerrando los ojos. Era claro para cualquiera que esas cosas tan simples, para el era muy valiosas - Jamás lo había hecho. Quizá fue para quitarme los 5 mil que traía en la cartera, pero créeme Heero que valió la pena.
-- Eres un verdadero idiota – dijo Heero molesto caminando de forma apresurada rumbo al Ball Room sin sujetarlo.
Heero había pasado de largo de forma molesta. Se había extrañado por esa reacción, pero esta era su oportunidad de irse si así lo quería. Pero por una extraña razón, no deseaba hacerlo. Total, solo faltaban unas cuantas horas para que su compromiso por ese día terminara, además quería ver si cumplía su promesa. Así que apresuro el paso para darle alcance.
En unas cuantas horas. En unas cuantas horas podría alejarse de él… aunque saberlo le producía un cierto malestar que, prefería atribuírselo a lo ocurrido con Solo, apenas unos momentos antes.
"Al diablo y al fondo lo que sentía"…
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
No entendía porque algunas veces los premios se entregaban en teatros y otras ocasiones, como hoy, en salones de fiesta.
Había mesas redondas con 10 sillas cada una, donde iban sentando a los actores con sus acompañantes. Pero al parecer todo estaba mal organizado: Primeros actores habían sido sentados al final del pasillo; a veces con miembros de las películas contra quienes competían; mientras que guionistas y directores estaban al otro lado del salón. Había micrófonos instalados cada 5 o 6 mesas, al parecer los presentadores se iban a parar a hablar en esos sitios, lo que iba a causar que los largos vestidos de algunas mujeres se atoraran con las sillas de los invitados.
No entendía quien había hecho semejante distribución, pero si él lo hubiese hecho, hubiese puesto a todos los miembros de una misma película o serie televisiva juntos. O por lo menos, en mesas contiguas. Y no permitiría que los presentadores hablaran en medio de las mesas, para evitar accidentes.
Así se vio llegando hasta el centro, siguiendo a uno de los mayordomos y esquivando los micrófonos mal puestos. Todo el salón estaba lleno. Trataba de localizar con la vista el lugar asignado a Solo, pero en lugar de verlo a él, pudo ver a su amiga Dorothy a unas cuantas mesas de donde le tocaba estar con Heero.
Dorothy lucía hermosa, como siempre, le acompañaba el actor Rupert Everett, pero ella se veía molesta. En cuanto sus ojos celestes se fijaron en él, pudo ver como parecía sorprendida al principio y después volvía a su rostro enfadado. Desvió su mirada y prefirió pensar que no estaba molesta con él, si no que quizá, había visto a su eterna rival: Relena.
"Por cierto¿A dónde la habrán mandado?"
Fue enorme su sorpresa al ver sentada en la misma mesa que ellos a Relena junto con Zech. La chica le sonrió de forma dulce luciendo en todo su esplendor esos ojos aguamarina que le hacían lucir como una tierna niña. Estaba peinada de forma sencilla y lucía un entallado vestido en color durazno descubierto de los hombros. ¿Sería este el motivo por el que Dorothy lucía molesta¿Por qué Relena estaría en su misma mesa? Heero le había susurrado al oído, haciéndole estremecer, un:"Ten cuidado con ella, no es tan inocente como parece", pero no pretendía hacerle caso. Ella realmente lucía adorable y se consideraba afortunado de que ella se hubiera movido para quedar a un lado de él y no de Heero.
-- Un verdadero placer el conocerla, señorita Relena – dijo Duo tomando la enguantada mano que la chica le tendía para besarla, cuando Zech había echo las presentaciones en la mesa. Pudo ver la mirada cobalto del actor verle solo de reojo, pero prefirió ignorarlo. Por lo menos, estaría departiendo con actores de todas las películas y series nominadas. Esta era una mesa con suerte.
-- El gusto es mío, Duo Maxwell – Duo le sonrió de forma amplia. Ella estaría sentada a su lado izquierdo, mientras Heero lo estaría del derecho. Procuraría platicar todo el tiempo con ella, aun que Dorothy se enojara con él, e ignoraría al actor como cuando llegó a la mesa. Eso le demostraría que no había sido buena idea el obligarle a asistir a esos premios.
En cuanto se sentaron, Zech comenzó a platicar con Heero sobre algo a lo que no prestaba atención. Él comenzó a responder a las preguntas de la rubia a su lado. Pensaba ser el primero en hablarle para entablar una conversación, pero ella se le había adelantado.
-- Te ves más guapo en persona que en televisión – dijo Relena sonriendo de forma inocente al modelo, haciendo que un ligero rubor cubriera sus mejillas por tal halago.
-- No diga eso, señorita Relena, me abochorna. En cambio usted es tan hermosa que no hay palabras que puedan halagarla – Relena río de buena gana ante el piropo dicho por el trenzado – no crea que es adulación, le estoy diciendo la verdad – aclaro haciendo que Relena riera de nuevo.
Los premios iban comenzando. Y no solo ellos eran los que charlaban, casi todos lo hacían. Guardaban silencio cuando entraban la señal de "al aire" para después continuar con la platica.
Duo se sintió cómodo platicando con la rubia. Tenía una plática sencilla y una autentica curiosidad por lo que él hacía. No sabía, y no había querido preguntarle, si aun era novia de Heero. Es más, el nombre del actor no había surgido en su plática… aun.
-- ¿Y puedes decirme cual es el motivo que te orillo a acompañar a Heero y no a Dorothy a estos premios? – pregunto curiosa la rubia. Esperaba que el nombre de la persona sentada a su derecha jamás surgiera, pero sabía que tarde o temprano iba a salir. Así que suspiro bajando la cabeza.
-- Perdí una apuesta con él. Solo por eso estoy aquí.
-- Una apuesta ¿de que tipo? – Cuestiono la rubia sonriendo haciendo que un sonrojo leve pintara las blancas mejillas del trenzado al solo recordarlo – porque yo no sabía que a Heero le gustaran las apuestas – Se sintió nervioso, tenía que desviar el tema de alguna forma.
-- Yo tampoco sabía que le gustaran. Supongo que usted sabrá más de sus gustos que yo, no por nada es su novia – dijo Duo tratando de hacerle olvidar la pregunta hecha.
-- ¿Yo novia de Heero? – Dijo Relena comenzando a reír de forma disimulada cubriendo su boca con su enguantada mano – ya quisiera.
Duo se sintió extraño¿En que momento había contado un chiste para que la rubia se riera de esa forma¿A caso el ser novia de ese egocéntrico actor había sido una mentira?. Ahora recordaba, Heero había mencionado que el día que anduviera con alguien no iba a esconderse, además estaba molesto por el echo de que la chica afirmaba que salían.
"¡No son novios! – Se afirmo así mismo – "Lo que no se es si alguna vez lo fueron"
-- Por lo que dices – dijo la rubia dejando deslizar su mano por el brazo del modelo de forma coqueta haciendo que despertara de sus pensamientos – tu no eres como Heero. Ya estaba comenzando a sentir celos de ti…
-- ¿He? – cuestionó sintiéndose incomodo con aquellas palabras y caricias, retirando, de forma sutil, su brazo del agarre de la rubia. ¿Por qué había cambiado tan súbitamente su forma de comportarse¿Heero se habría dado cuenta? Pero al ver de reojo al actor, se percató de que seguía de forma interesada la premiación y contestaba alguna pregunta que le hacía Zech. Estar en tres partes sería imposible para el actor. ¿Y por que la rubia le decía que estaba comenzando a sentirse celosa¿Qué pretendía?
Pudo distinguir un brillo especial en la mirada de la actriz, y aquella inocencia con la que la había visto al llegar había desaparecido por completo de su rostro. ¿Qué había cambiado?. La sonrisa de la rubia ahora lucía coqueta, y podía sentir como aquellos toques casuales sobre su pierna, ya no lo eran, se estaban convirtiendo en atrevidos.
-- Tú no eres como Heero¿Verdad? – cuestiono la rubia de nuevo acercándose hasta el oído del trenzado para susurrarle, mientras dejaba que su mano se deslizara de forma provocativa por su pierna, haciéndole sentir aun más incomodo.
-- ¡Señorita, por favor! – dijo entre dientes de forma nerviosa retirando por completo la mano de la rubia y dejándola en su lugar. Relena volvió a reír de forma baja. Había detenido la mano de Relena cuando esta se dirigía a la entrepierna. Giro un poco el rostro para ver a Heero, necesitaba ayuda, pero él seguía enfrascado en una discusión con Zech.
Se sentía perturbado, sumamente nervioso y asustado. ¿Qué haría Heero de ver lo que la rubia estaba haciéndole? Seguramente le echaría la culpa a él y trataría de vengarse.
-- Vamos Duo, nadie nos esta viendo – dijo de forma coqueta, regresando su mano a la pierna del modelo - ¿No te gusta lo que hago? – Dijo viendo como el tono rosado en las mejillas del modelo se intensificaba aun más – Podemos ir a otro lado, si gustas – murmuro sintiendo que de nuevo su mano era alejada del objetivo – No me salgas con que también eres gay.
Duo se sobresalto y se giro de lleno a ver a la actriz ¿Cómo sabía ella las preferencias del actor? Y si lo sabía, entonces¿Por qué afirmar a todos los medios que eran novios?
-- ¿No lo sabías? – pregunto Relena haciendo un ademán con su cabello para hacerlo venir al frente, después lo alejo de nuevo con su mano de forma coqueta.
-- Si usted lo sabía¿Por qué afirmar que son novios? – cuestiono sintiendo curiosidad. La rubia volvió a reír de forma disimulada. El tono confidencial que estaba usando impedía que alguien más se enterara de la conversación que tenían.
-- Truco publicitario – dijo con orgullo – la fama de Heero ayuda a mi carrera. El día que Heero decida gritar que es gay, yo saldré nuevamente beneficiada. Ojalá no lo fuera, estuve enamorada de él por muchos años, pero el siempre me despreció por Odin Low.
Sintió como si un golpe en el estomago le sacudiera el cuerpo. Odin Low de nuevo, ese nombre casi siempre iba ligado a la vida sentimental del actor. ¿Qué habría pasado entre ellos? Heero había permanecido en LA después de terminada la serie y sabía, por el propio actor, que Odien se había ido a Alemania como corredor de autos.
Sintió de nuevo las manos de la actriz sobre su cuerpo, lo cual le hizo despertar de sus pensamientos. Ella quería excitarlo y estaba consiguiendo todo lo contrario. ¿Cómo decirle que le dejara en paz sin ofenderla?
-- Me gustas – le murmuro al oído, pero el modelo de nuevo le retiro la mano. Ojalá pudiera responderle lo que pensaba, pero ante todo era un caballero.
-- Señorita Relena, va a disculpar que se lo diga, pero no debería comportarse así con un completo extraño y en un lugar público – le dijo Duo en un tono serio. Esperaba que con esa indirecta la chica le dejara de acosar. Pero parecía que sus palabras no habían logrado el efecto deseado.
-- ¡Oh, por favor, no trates de comportarte como mi hermano, que para eso lo tengo a dos sillas de distancia – Duo abrió enormemente los ojos y giro la vista para ver. Del lado derecho había una mujer y del izquierdo estaba Zech.
-- ¡Zech es su hermano! – dijo de forma asombrada. Relena rió.
-- Para mi desgracia, si. Zech es el nombre artístico de mi hermano, realmente se llama Miliardo Peacencraft, yo si me llamo Relena, pero el apellido es igual al de él. Ambos usamos nombres artísticos.
-- Pues con mayor razón debería comportarse – dijo Duo frunciendo el ceño – si yo fuera otro… - pero la mano de Relena en su pierna de nuevo le interrumpió.
-- Si fueras otro, no perderías la oportunidad de acostarte conmigo. Ya dijiste que soy hermosa. Entonces no entiendo ¿Qué esperas¿A que Heero o Dorothy te den permiso? – un intenso rubor pinto las mejillas del modelo. Si Heero se enterar de lo que pasaba con la hermanita de su representante, seguramente estaría en un lío – podemos entrar a uno de los cuartos del hotel, tengo una suit reservada por si surgía la oportunidad de llevarme a Heero a la cama para avisar a la prensa y que nos vieran juntos, pero ya que él no parece estar interesado…
Solo había una única palabra en su cabeza y esta era:
"Ruin"
Era la única palabra que podía describir a esa arpía. Con razón Dorothy la odiaba y Heero no quería saber nada de ella. Solo se colgaba de la fama del actor para beneficio propio. Quería utilizarlo al no poder conseguirlo. Sintió repugnancia y deseo alejarse lo más posible, pero estaba sentado a su lado y partir en esos momentos era imposible. Aun tenía que cumplirle a Heero.
Pudo ver como la mirada de Relena a veces iba hacía atrás y al girar el rostro se dio cuenta como tenía una clara visión de su amiga Dorothy. Se veía realmente molesta, parecía echar humo por las orejas, al parecer no les había quitado la vista de encima. En ese momento no sería buena idea ir con ella, era capaz de arrancarle la cabeza con las uñas. Pero el no tenía la culpa de que Relena estuviera a su lado resbalándosele como mantequilla en un sartén ardiendo.
Sintió como la hábil mano de Relena se posaba sobre su miembro al tiempo en que intentaba acercarse a su mejilla para darle un beso, haciéndole sobresaltar. Se levanto a la carrera luciendo totalmente rojo de vergüenza, haciendo que Heero y Zech le vieran intrigados.
-- Ahora regreso – dijo de forma audible, viendo al actor y su representante y después girando el rostro para ver a Relena con el seño fruncido. Quería completar "aquí apesta", pero se mordió la lengua para no hacerlo y que el actor, con esa suspicacia que le caracterizaba, pudiera adivinar lo sucedido.
Salió a toda prisa del lugar, evitando a toda costa a la gente que se paraba cuando la señal de "al aire" se apagaba. Sentía esos ojos fríos clavados en su espalda, pero sabía bien que no iba a seguirle estando tan cerca la entrega de los premios a mejores actores.
Estaba molesto de estar allí y se sentía ahogar. Necesitaba un cigarro o un buen trago de tequila para olvidarse de ese mal rato. Pero como no tenía ni lo uno ni lo otro, se conformaba con echarse agua en el rostro para despegarse el aliento amargo de esa arpía. No sabía lo que quería, ni lo que se proponía comportándose así de resbalosa con él. Pero tampoco quería saberlo. Quizá buscaba darle celos a Heero, demostrándole que podía estar con él o con quien quisiera. ¡Pero no le serviría como juguete!. Suficiente era con tratar de no ser el juguete de Heero como para también preocuparse por no ser el juguete de alguien como Relena.
Abrió la puerta de los baños que se encontraban en los pasillos, fuera del Internacional Ball Room. No quería encontrase con ningún famoso ni reportero, necesitaba estar solo y calmarse. Lo encontró por completo vacío y se dirigió de inmediato hasta los lavabos.
"Cuando llegue a la mesa le exigiré a Heero que me cambie de lugar. No tengo porque soportar a esa… esa… ¡rubia desabrida oxigenada y arpía resbalosa!" se dijo a si mismo golpeando sus manos contra el fino mármol con que estaban hechos los lavabos.
Si no hubiese perdido esa maldita apuesta no estaría ahora allí, soportando los acosos de esa rubia que no parecía entender la negativa sutil. ¿Qué tenía que hacer, gritarle un "no molestes" de forma directa?
Se sentía sumamente molesto y respiraba de forma agitada. Necesitaba calmarse. Casi siempre cargaba con cigarros cuando salía del colegio, así que se puso a buscarlos en el saco o los pantalones, pero no encontró nada – Si ese idiota me secuestro de mi habitación¡Como espero traer cigarros! – se grito así mismo. Pero al palpar la bolsa superior del saco, sintió un pequeño bulto y se dio prisa en sacarlo para ver que era. Ojalá fueran unos chicles, por lo menos eso le quitarían un poco los nervios. Pero no lo eran.
-- ¡Maldito Heero Yuy! – se dijo con molestia dejando el pequeño sobrecito con condones en cima del lavabo que el actor le había depositado en la ropa.
Al no haber encontrado los cigarros, abrió la llave y comenzó a echarse agua en el rostro. Esperaba que lo frío del líquido lograra enfriar el enojo que sentía. No sabía que estaba pasando con él, en otros tiempos quizá no hubiese dejado pasar la oportunidad, tal como decía ella. Pero quizá era la cercanía del actor y la forma tan atrevida de comportarse de la rubia. Siempre le gustaron las chicas más serias, por eso mismo nunca contemplo una relación con Dorothy. Y ahora que lo pensaba, las dos se comportaban de forma similar cuando les gustaba alguien, solo que Dorothy era muy abierta y no le importaba que le vieran y al parecer Relena prefería mantenerlo oculto. Al abrir los ojos se topo con su propia imagen escurriendo agua por todos lados. Estiro la mano hasta un costado de la pared para tomar algunas servilletas y secarse. No, esa niña no conseguiría hacerle enfadar más de lo que lo hacía Heero. Si no fuera porque sabía que el actor era hijo único, hubiese jurado que él y Relena eran hermanos, ya que tenían una forma muy parecida de comportarse.
-- Relena… – murmuro Duo esbozando una sonrisa al haberla comparado con Dorothy y con el actor al mismo tiempo.
Sintió unas calidas manos abrazarle por la espalda, sorprendiéndole totalmente ya que no había escuchado la puerta del baño abrirse. Se giro de forma rápida para ver a quien le pertenecían, por un segundo el primer nombre que había llegado hasta su mente era el de Heero, pero al girarse, se dio cuenta que la figura pequeña y esas manos delgadas eran de Relena.
-- Me extrañaste – dijo la rubia afirmando y sonriendo – pero ya llegue, entendí a la perfección tu señal – dijo la rubia moviéndose hasta los lavabos, haciendo que Duo se moviera de igual forma pero para alejarse de ella ¿Qué diablos hacía esa niña en los baños de caballeros?
-- ¿Mi señal¿A que señal se refiere Señorita Relena, yo no le he hecho ninguna señal. Usted debería salir de aquí antes de que alguien la vea – dijo Duo sintiéndose nervioso. La actriz ya no traía los guantes y al moverse el entallado vestido se le ceñía al cuerpo haciéndole lucir las curvas de su cuerpo. Daba la impresión de que en cualquier momento iba a caérsele. Pero eso en lugar de atraerle, le producía escalofríos. Veía a Relena como si fuese una de esas flores carnívoras: hermosas por fuera, pero capaz de devorarte.
Relena vio el pequeño sobrecito de color azul que Duo había dejado sobre el lavabo, lo tomo y lentamente lo levanto para mostrárselo al modelo a través del espejo con una sonrisa seductora.
-- Me encanta que seas algo tímido – dijo girándose para verlo, mientras movía una de sus manos hasta su espalda para comenzar a bajar la cremallera de su vestido de forma lenta – y que vengas preparado…
Duo vio con ojos asombrados el movimiento de la rubia a través del espejo. ¡Ella iba a desnudarse! Y no podía permitirlo. Se sentía incomodo, perturbado y algo asustado de que alguien llegara. Se adelanto de forma rápida hasta la actriz. La abrazó a su cuerpo pasando ambos brazos por su espalda. Tenía que detenerla. Sintió los brazos de Relena cerrarse sobre su cuerpo y apretar sus senos contra él haciéndole enrojecer hasta las orejas.
Relena sonrió complacida, por un momento pensó que el modelo había caído en sus redes, pero sus ojos se abrieron con sorpresa cuando sintió como las delgadas manos de Duo le cerraban la cremallera evitando que el vestido cayera y después la alejaban de él de forma fría. Jamás nadie la había rechazado de esa forma, bueno si, solo Heero, pero nadie más y se sentía furiosa por ello. ¡Duo Maxwell no iba a despreciarle!
-- No haga eso señorita – dijo Duo dándole la espalda, no quería que le viera sonrojado, porque estaba seguro iba a malinterpretar las cosas. No sentía deseo por ella y aun y cuando se desnudara, no lo iba a sentir – si alguien viene me meterá en líos. Si no mal recuerdo, es usted menor de edad – afirmo el trenzado viéndola solo de reojo. Tenía que buscar alguna excusa valida y esa le pareció lo mejor. Al fin y al cabo, Relena era dos años menor que Dorothy y su rubia amiga tenía 19, así que Relena debía tener 17 y tener relaciones con una menor de edad se consideraba un delito grave en todos los EEUU. La cara molesta de Relena cambio al escucharle.
-- Si ese es todo el problema – dijo en forma de susurro caminando hasta Duo sin que se diera cuenta - ya no tienes de que preocuparte, hace una semana que soy mayor de edad y no deberás preocuparte por hacerme daño, porque no serías el primero… – Duo se giro en ese momento sorprendido por lo dicho, quedando a solo centímetros del rostro de la rubia. Relena aprovecho ese descuido para tomarlo de la nuca y jalarlo hasta su boca para plantarle un beso.
Duo trato de soltarse pero Relena le sostuvo sin dejarlo apartarse. ¿Cómo había tanta fuerza en un cuerpo tan pequeño?. No quería hacerle daño, por eso no la empujaba como lo hubiera hecho con otro, pero tampoco correspondía a aquel beso robado. Sus manos permanecían a sus costados, sin moverse siquiera. Sintió como Relena se apartaba de su boca para intentar besarle el cuello mientras le susurraba de forma sensual al oído.
-- Tómame, tómame aquí mismo, déjame sentirte y saber que es cierta tu fama de Don Juan… - Duo la aparto de si de forma ruda, regresando sus brazos de nuevo a su lugar¿A que se refería con eso? – Cuando te vi llegar con Heero pensé que ustedes salían, pero me doy cuenta de que estaba equivocada. Por eso déjame sentir tus besos, tus caricias. Déjame sentirte dentro de mi…
-- ¡Señorita Relena!... – Pero los labios de la rubia cerrándose sobre los suyos le impidieron hablar.
Ella era apasionada, quería asaltarle, pero no estaba logrando nada. Cuando iba al bar, cercano a la escuela, las chicas con las que se acostaba eran igual o más apasionadas, le hacían reaccionar de inmediato. ¿Quizá no reaccionaba porque comenzaba a ser gay¡No, eso no era verdad. Aunque un beso de Heero… Si que era diferente este beso a uno de Heero. Este no le hacía sentir nada, a no, si, sentía asco. Un simple beso del actor le hacía hervir el cuerpo, le producía cosquillas en todo su ser e incluso le hacía temblar.
Un simple beso de ese frío y egocéntrico actor le hacía reaccionar, cosa que Relena, por más que intentaba no lograba.
"¿A caso no estas aquí debido a uno de sus besos?"
-- Relena…
Esa fría voz la reconoció al instante y al parecer también la rubia, ya que se separo de inmediato de él. Ambos voltearon a ver al frente topándose de inmediato con la estoica figura de Heero parado, con los brazos cruzados y el ceño fruncido en una clara señal de molestia. La sola mirada cobalto le hizo estremecer hasta los huesos. Se sintió de pronto temeroso de aquella figura parada, solo viéndoles, sin decir nada más. ¡Por dios¿Ahora que iba a pasar con ellos?
-- He… Heero, yo – tartamudeo el modelo sintiendo que un calor insoportable le invadía el rostro haciéndole enrojecer de golpe. La mirada cobalto solo se dirigió a él un segundo, para después clavarse en la rubia que parecía elevar de forma altiva su mirada aguamarina con desafío. ¿Pero que estaba haciendo la muy estúpida¿Qué acaso no sabía que desafiar a Heero era como suicidarse?
-- ¿Qué crees que estabas haciendo? – cuestiono el actor girando la vista de un lado a otro. Duo no supo a quien le hablaba, trato de abrir la boca para defenderse¿Pero que podía decirle¿Ella me siguió hasta aquí y trato de seducirme? Si como no, como si eso sonara muy coherente.
-- Como si realmente te importa lo que hago Heero – dijo Relena parándose frente a él de forma desafiante – Tu nunca te has preocupado con quien salgo o me acuesto¡así que porque no nos haces un favor y te lagas de aquí! – Dijo señalando la puerta de los sanitarios - Duo y yo estábamos en algo importante cuando interrumpiste – sonrió de forma cínica.
Duo bajo la vista sintiendo que se quedaba sin voz al escuchar las palabras de la actriz. ¡No estaban en nada, absolutamente en nada, ella estaba mintiendo. Quería decirle a Heero que ella mentía, pero de su boca no salían las palabras. Esa chica lo estaba metiendo en problemas con el actor y no podía encontrar las palabras en su cabeza para defenderse. Por un momento le dio la impresión de que ella lo estaba haciendo apropósito, que trataba a toda costa de despertar los celos en el actor.
"¡Pues que se busque a otro para encelar a Heero, yo no tengo nada que ver y eso se lo diré ya mismo!"…
"¡Un momento!"
¿De cuando acá debía darle explicaciones? No eran pareja, ni tenían ninguna relación. No tenía porque excusarse. Heero podía pensar lo que quisiera con respecto a Relena y a él. Volvió a levantar la vista sintiéndose más seguro. Pero la mueca en forma de sonrisa en la cara de Heero le sorprendió.
Pudo ver como Heero se acercaba a la rubia sin que esta se moviera de su lugar la tomó de los hombros y la acercó hasta su rostro. Al verlo sintió como si algo le golpeara fuertemente el estomago "¿Le va a besar?"
-- No conseguirás nada, con alguien que es como yo - susurro el actor al oído de la rubia y la soltó de forma tan rápida que casi cae, pero logro mantener el equilibrio.
Relena pareció sorprendida al principio, sus ojos se abrieron de forma enorme, para después arquear sus cejas con disgusto. Le había engañado, se había dejado seducir por ella y luego la despreciaba de esa forma. Pero no se iba a dejar, eso no se quedaría así. Nadie humillaba a Relena Darlian y se quedaba como si nada. Volteó a ver a Duo y levantó la mano dispuesta a darle una bofetada. Duo cerró los ojos esperando sentir el golpe, pero la voz de Heero retumbando en aquel lugar le hizo abrirlos de nuevo.
-- No te atrevas a golpearlo Relena.
Abrió los ojos al escuchar de nuevo la voz del actor y no sentir el golpe de la chica. Pudo ver como Heero permanecía con los brazos cruzados y le veía de forma fría. Él ni siquiera se había movido y Relena le había obedecido con molestia.
-- Los dos son unos… - dijo la actriz de forma iracunda apretando sus puños haciéndolos ponerse blancos, pero se interrumpió al ver la mueca en el rostro del actor. Duo ni siquiera se atrevió a decir nada. No comprendía que le había dicho Heero a la rubia para que se pusiera así.
-- Lo mismo que tu Relena y recuerda – pudo ver como Heero caminaba hasta él poniéndose a sus espaldas y pasaba su brazo por sus hombros acercándolo de forma intima hasta su cuerpo - no te metas con lo que me pertenece.
-- ¿Qué? – grito Duo sintiéndose ruborizar de nuevo. Eso no era cierto, quería decirle a la rubia que Heero mentía, pero el actor le había levantado uno de los brazos hasta la espalda y se lo doblo para evitar que le desmintiera.
-- Malditos, los dos – dijo Relena aventando hasta Duo el sobre de condones, solo que Heero lo pesco en el aire antes de que le azotara la cara. La rubia se dio la vuelta y salio a toda prisa del baño.
Heero le soltó y Duo aprovecho eso para empujarle con molestia. Si en un principio estaba molesto con la rubia ahora lo estaba con el actor.
-- ¿Desde cuando soy de tu propiedad¿En que momento me puse en venta como para que me hayas comprado imbécil? YO NO SOY NADA TUYO – dijo empujándolo por el pecho de forma molesta haciéndolo retroceder hasta el lavabo. Heero ni siquiera había dicho nada, solo escuchaba todos sus reclamos – Ya me canse de ti y de tu forma arrogante de comportarte, quiero que me dejes en paz, que te alejes de mi¡te odio Heero Yuy!.
En cuanto dijo la palabra "Te odio", pudo ver como los ojos del actor brillaron con algo que no supo identificar. Heero no había dicho nada, no le había reclamado por encontrarle en el baño en una situación comprometedora con la hermana de su representante. Y después solo se había limitado a escuchar sus reclamos, pero ahora rápidamente le empujaba de forma ruda hasta la pared de los baños haciendo que su rostro sintiera la frialdad de los mosaicos, mientras él le mantenía un brazo pegado a la espalda. Como recordaba aquel encuentro en el gimnasio, le tenía igualmente cercado, no podía moverse y el brazo le dolía.
El calido aliento del actor golpeaba su nuca. No pudo evitar que un intenso cosquilleo le recorriera el cuerpo, mientras sus piernas amenazaban con no sostenerle más.
-- No quieres estar conmigo, pero si con Relena – le dijo Heero al oído haciéndole estremecer. La cercanía del cuerpo del actor le hacía cosquillas en todo el cuerpo. No podía evitar el sentirse acalorado – Ella no pudo excitarte¿cierto? – sintió como la mano de Heero comenzaba a moverse por su cuerpo sin que pudiera detenerlo
Sintió aquella mano moverse de forma lenta por su espalda primero, luego había comenzado a deslizarse por los muslos de su pierna para después volver a subir y llegar hasta su abdomen. Quería empujarlo, separarse de él, pero su maldito y estúpido cuerpo no quería responderle, no quería moverse y parecía disfrutar de aquellas caricias que no habían sido pedidas.
-- Basta, maldito desgraciado, detente – grito tratando de soltarse, pero con cada tirón, su brazo dolía – tengo que detener a esa arpía resbalosa antes de que le diga algo a la prensa sobre mi - ¿Por qué se molestaba en hacerle notar al actor que todo era cosa de ella? Se sentía como un estúpido, se había comportado como un tímido adolescente frente a una mujer adulta y todo por pensar en que estaba con ese idiota de Heero. El actor había acercado más su cuerpo al suyo, haciéndole sentir lo que le causaba tan siquiera acariciarle. Eso le hizo sentirse aun más nervioso.
-- No la creo tan estúpida como para delatarnos – le escucho susurrarle al oído, sintiendo aquellos labios calidos sobre su oreja, moviendo con su aliento los rebeldes cabellos que caían a los lados de su rostro.
-- Será delatarme, ella ya sabía que tú eras gay – afirmo Duo pegado a la pared, con el temor de ser descubiertos, pero con esa calidez encima suya que le impedía moverse.
-- ¿Estas aceptando tus preferencias? – cuestiono el actor haciéndolo girar de forma ruda para ponerlo de frente, cercándolo con su cuerpo y atravesando sus manos a los lados del cuerpo del modelo para evitar que se moviera.
-- ¡Nooo! – Dijo sintiéndose asustado. Eso había sido un "No" demasiado rápido, sabía que se estaba defendiendo de una acusación y tenía que retractarse. Pero un beso cayó cualquier otra protesta que saliera de su boca. Se sintió arder por dentro, como si una corriente de fuego le recorriera por completo las venas y le arrastrara haciéndole caer a un hoyo sin fondo.
¿Por qué un beso del actor le hacía reaccionar como no lo había hecho Relena¿Por qué? "¡Porque sabe donde, cuando y como!" – se dijo así mismo – "Porque ha tenido por amante a Odin, a Traize y a no se cuantos más. Porque tiene la experiencia con hombres que yo no tengo. Por eso, solo por eso" – se aclaro sintiendo que el control regresaba a su cuerpo.
-- ¿Ibas a acostarte con ella? – cuestiono Heero separando solo un poco su boca para hablar al sentir la frialdad en el cuerpo del modelo.
-- Claro, porque no – dijo Duo frunciendo el ceño y empujando a Heero para alejarlo de él – después de todo, ella es una mujer hermosa y aunque ella solo me quería para darte celos lo hubiera echo – Heero frunció el ceño cercándolo de nuevo con sus brazos para poder hablarle lo más cerca posible.
-- Eres pésimo observador Duo – dijo Heero dejando que sus labios rozaran el cuello del trenzado haciéndole estremecer – ella no quería darme celos a mí. Quería encelar a otra persona que estaba en el mismo salón que nosotros dos.
-- ¿A quien? – cuestiono Duo poniendo ambos brazos sobre el pecho del actor para intentar empujarlo, pero ese había sido un grave error, porque el actor había cerrado los suyos sobre su espalda en un abrazo que parecía de hierro.
Sintió los labios de Heero recorrerle el cuello, como lo había hecho durante aquella apuesta, el muy desgraciado lo sabía¡sabía lo que podía causarle! Y se estaba aprovechando. Sintió un calor enorme recorrerle el cuello, cuando la humedad de la lengua del actor comenzó a recorrerle con sensualidad su piel, haciéndole estremecer, haciéndole lanzar un sonoro gemido sin darse cuenta, apagando con aquella frescura el fuego que sus labios le causaba. Sus manos le abrazaban pegándolo a su cuerpo, arrinconándolo contra la pared, dejando deslizar sus manos por debajo del saco del frack, desabrochando los botones por el fuerte tirón. Su cerebro rogaba, imploraba (ya que ordenar no funcionaba), a su cuerpo que se apartara de él. Todos eran intentos vanos, porque su cuerpo no le respondía, además si lo hacía, sabía que la fuerza de Heero sería mayor y le impediría moverse. Como ya en otras ocasiones lo había hecho.
Su corazón de por si acelerado, comenzó a latir con mayor fuerza, al sentir que la pasión le invadía por dentro haciendo correr torrentes de calor que le envolvieron por completo el cuerpo. Los besos de de Heero eran sensuales, había comenzado a moverse y cuando menos lo pensó ya recorría el interior de su boca con su lengua. ¿Por qué sus propios labios se abrían a él, como esperándolo, cómo disfrutando aquel beso apasionado?. ¿Por qué sus ojos se cerraban cuando él estaba ordenando lo contrario? De forma rápida las manos del actor habían sacado la camisa del pantalón y se deslizaban ahora por la suave piel de su espalda, arrancándole gemidos de placer que no sabía podía soltar.
"No debo, no puedo" – se dijo a sí mismo. Pero sus fuerzas le abandonaban sin que se diera cuenta, sin que pudiera hacer nada por evitarlo. Sus sentidos estaban siendo ahogados con las caricias de Heero, no podía pensar, solo sentía como esas manos se movían sobre su cuerpo, desabrochando la camisa dejando expuesto su pecho a ser besado y torturado.
-- Ahhh…
Un gemido escapó de nuevo de su boca sin poderlo controlar. Las manos de Heero eran hábiles, eran unas autenticas maestras, ya que aun sin haberle desabrochado el botón de los pantalones, lograba hacer colar una de sus manos para tomar su miembro ya excitado, lanzando corriente eléctrica por toda su espina dorsal, haciéndole estremecer ante la exploración.
-- Duo… - murmuro el actor pegado a su piel.
Lo mismo, lo mismo había pasado hacía unos días en el baño de la escuela. Heero volvía a torturarle con sus labios, masturbándolo con su mano y él no hacía nada por detenerle. Su cuerpo se negaba a deshacerse de aquellas caricias, de aquel estado de excitación que parecía provocarle el que alguien pudiera encontrarles.
-- Te deseo…
Aquellas palabras murmuradas sobre la piel de su pecho le producían una especie de ensoñación, era como haber ingerido una gran cantidad de alcohol y estar por completo embriagado. Sabía de antemano que estaba cometiendo un error al dejarse seducir de esa forma por Heero, pero su cuerpo no daba señales de querer luchar por apartarlo. Su mente gritaba y gritaba, pero el actor parecía haberle anestesiado. No podía moverse y muy dentro de si, tampoco quería hacerlo.
-- Tócame Duo, como aquella vez, hazlo…
¿Tocarlo de nuevo¿Cómo aquella vez¿Provocarle¡NO!. No eran nada, no eran amantes en un juego de seducción. No iba a hacerlo¡No!.
Pero la mano de Heero provocándole con sus caricias, moviéndose de arriba abajo sobre su miembro endurecido, comenzaba a nublarle la razón y las ideas. No quería tocarlo, no debía hacerlo, pero algo muy dentro de si le obligaba a mover su mano para meterla dentro del pantalón del actor y tomar entre sus dedos el miembro de Heero que se encontraba en las mismas condiciones que el suyo. Al tomarlo, pudo escuchar de los labios de su acosador un fuerte gemido de placer, lo que le hizo temblar de pies a cabeza.
A su memoria llego la fría voz del actor pidiéndole que moviera su mano más rápido sobre su excitación. Y así había comenzado, a masturbarlo sin pensar, a hacer ajustar los movimientos de su mano a los mismos movimientos que hacía él. Podía escuchar la rápida respiración del actor. Sabía y lo sabía muy bien, que esto no era correcto. Pero se sentía… se sentía… ¿para que pensarlo¡solo lo sentía y ya!…
"Entrégate a él" – aquella voz en su cabeza no dejaba de repetirlo, quería que se entregara al actor y dejara de luchar. Cada vez esa voz se encargaba de borrar los gritos de su mente que le decían que todo estaba mal. Y estaba ganando. Quizá un poco más y lo iba a lograr.
En estos momentos ya no le estaba importando nada, de sus labios escapaban gemidos quedos provocados por las expertas caricias de Heero. Sabía que en cualquier momento se vendría en las manos del actor y en esos momentos ya no le importaba, como tampoco le importaba que alguien fuese a encontrarles en semejante situación. Afuera había reporteros gráficos y de televisión, cualquiera podría entrar y verles, pero eso no importaba ya. Su mano en el miembro de Heero se movía a la misma velocidad que la del actor sobre el suyo, cada vez más rápido con ellos escapaban los gemidos de su boca cada vez más acelerados y más fuertes.
En esos momentos ya no tenía la fuerza ni el coraje suficiente como para apartarlo de su lado – Ya ganaste Heero – se dijo así mismo, muy lejos estaba de importarle que era un hombre y no una mujer con quien estaba.
-- Duo… - murmuro Heero regresando sus labios a la boca del trenzado abandonando de improviso sus caricias sobre el miembro del modelo - No puedo avanzar más… - dijo Heero separando a Duo por los hombros, intentando que la respiración se le normalizara.
Duo abrió los ojos con asombro al escuchar lo que el actor había dicho. Lo vio darle la espalda intentando acomodar su ropa mientras escuchaba sin escuchar realmente, algo sobre los premios principales de actriz y actor. Algo sobre el dinero y trabajo que le daría una vez fueran amantes. Pero no entendía, su cuerpo lo había recargado en la frialdad de los mosaicos del baño. Sentía el frío atravesar su piel, ya que el calor que las caricias de Heero le habían dejado hacía que aquella frialdad quemara como si fuese hielo. Se había rendido a él y ¿se apartaba?. Sintió como sus piernas temblaban y comenzó a resbalar sobre aquella pared hasta quedar en el suelo. ¿Se había rendido y aun así quería comprarle?
"Maldito desgraciado" – pensó para si mismo tratando de levantarse de nuevo, antes de que Heero pudiera verle. No iba a dejar que supiera el estado en el que lo había dejado – Por segunda vez en el día – y de nuevo le ofendía ofreciendo comprarle. ¿Por que cada que habría la maldita boca lo arruinaba todo?
"Ojalá te quedaras callado"
-- Seguiremos esto cuando acaben los premios – dijo Heero girándose para ver a Duo que terminaba de abrochar el saco del frack – no deben tardar en acabar.
-- Te equivocas – dijo Duo frunciendo el seño, sintiendo aun el calor en todo el cuerpo – cuando den las 12 de la noche, me retirare. Mi compromiso termina a esa hora y no pienso pasar contigo ni un segundo más. Arréglatelas como puedas, hay miles allí afuera que estarían encantados de pasar la noche contigo. Yo no soy uno de ellos – dijo de forma molesta - Deberías mantener tu maldita boca cerrada – Heero giro para verlo con el ceño fruncido – Yo no estoy en venta maldito desgraciado – murmuro Duo clavando su vista violeta en la cobalto – Si a caso estuvieses logrando algo conmigo, lo echas a perder cuando abres tu maldita boca para ofrecerme dinero.
-- No lo creo – dijo Heero abriendo la puerta de los sanitarios con la vista violeta del trenzado siguiéndole mientras este retiraba el letrero de descompuesto.
-- ¿Quién puso ese letrero allí? – cuestiono el modelo siguiendo al actor por los pasillos un poco a la carrera. Aun se sentía ofendido, quería irse, pero solo faltaban pocos minutos para que la apuesta terminara. Heero no podría decir jamás que no tenía palabra.
-- Si no fuiste tú, entonces fue Relena. Buscaba la forma de que nadie los molestara – le aclaro el actor sin verle.
-- ¿Cómo supiste que estábamos allí? – cuestiono el modelo. No es que no le agradeciera el haberle salvado de esa rubia resbalosa, pero tampoco debía haberle acosado. Si no fuera porque los premios de mejor actriz y actor estaban por entregarse, seguramente para esos momentos ya se hubiera convertido en su amante. ¡Por dios, Jamás debería bajar la guardia de nuevo. Jamás volvería a estar a solas con él.
-- No lo sabía. Fui a buscarte, porque habías tardado mucho. Vi este baño con ese letrero y se me hizo extraño, cuando recién pasamos por aquí estaba bien, así que entre y me tope con esa escena. ¿Qué hubieras hecho si no te rescato de sus garras¿Te hubieras acostado con ella? – maldito desgraciado, sabía bien que lo estaba rescatando y aun tiene el descaro de decirlo.
-- Por supuesto – contesto molesto.
-- Eres malo para mentir – le acuso el actor. Duo clavo su vista violeta en esos ojos cobalto que le veían con burla. Sabía bien que era malo para decir mentiras, pero que el actor se lo dijera le molestaba mucho.
-- Si ya sabes que no¿entonces para que preguntas? – dijo con enojo elevando la barbilla de forma altiva.
-- Solo curiosidad – dijo Heero llegando hasta el corredor que llevaba al Internacional Ball Room. Ya se escuchaba el alboroto.
-- ¡Pues vete al diablo maldito curioso! – le grito Duo aprovechando que el ruido en el interior evitaría que algún medio le escuchase.
-- La frustración por el sexo te hace enfadar con facilidad – eso le hizo enrojecer. Heero había aprovechado el mismo ruido para hacerle ese comentario que le había hecho enfadar aun más.
-- Quien me hace enfadar eres tú, maldito desgraciado… - Heero abrió la puerta y ambos se asomaron para escuchar una lluvia de aplausos y las luces centellantes de los flashes de las cámaras de los reporteros de la farándula.
-- Señor Yuy, señor Yuy¿Qué opina de que Relena no haya ganado el premio a mejor actriz? – Duo observo como varios medios se aglomeraron en torno al actor. Las luces de las cámaras le cegaron por un momento y los micrófonos y grabadoras no les permitieron avanzar.
-- Que debe aceptar su derrota y felicitar a la ganadora – fue la fría respuesta del actor y se abrió paso entre los reporteros. Duo lo siguió procurando no estar muy junto a él para evitar suspicacias males intencionadas.
Duo escucho las risas estridentes de su amiga Dorothy. ¿A caso ella había ganado? Entonces volteo hasta la mesa que le habían asignado y se dio cuenta de que no, ella no había ganado. La actriz ganadora se encontraba ahora recogiendo su premio con una enorme sonrisa y agradecía a diferentes personas por él. Entonces volteo a ver a Relena que se encontraba aun sentada en su mesa, como si nada hubiera ocurrido entre ellos, solo que se encontraba muy enojada, gritándoles a sus compañeros de reparto. Relena de nuevo volvía a perder, pero esta vez, Dorothy tampoco había ganado. Sin embargo, a ella no parecía afectarle. Eso le dio gusto y le sonrió a su Rubia amiga.
Iba a sentarse de nuevo al lado de Relena, cuando sintió como el fuerte brazo del actor le tomaba por el codo y lo jalaba. Levanto la vista para verle y con un gesto, le indico que tomara el asiento junto a Zech, él se sentaría junto a la rubia resbalosa de Relena. Ojalá el actor pudiera controlarla.
-- Veo que no lograste hacerlo enojar – dijo Zech viendo a Duo cuando este se sentó a su lado. Duo pasó ambos brazos por detrás de su cabeza de forma desinteresada. Sabía bien a lo que el representante del actor se refería.
-- Enojar si lo logre, lo que no logre fue que me dejara en el colegio – dijo con pesar.
-- Le he estado haciendo ver que puede perjudicar tu carrera. Pero a él parece no importarle, cree que en lugar de perjudicarte te puede veneficiar el que te vean con él.
-- Eso lo dudo – dijo Duo no dándole mucho interés al asunto – pero no debe preocuparse. Ya no volverán a verme con él. Será la última vez que apueste algo o me deje convencer. Zech le sonrió con simpatía
-- Tú has tenido novia¿No es así Duo? – cuestiono el rubio platinado. Duo le vio solo de reojo y quito los brazos de su cabeza para ponerlos sobre la mesa – una, si no mal recuerdo – Duo solo cabeceo en acuerdo – pero has salido con muchas otras, incluyendo a Dorothy Catalonia.
-- Jamás hemos sido novios, solo buenos amigos, pero amigos de los buenos, no de esos con derechos – aclaro el modelo.
-- No te estoy recriminado nada, aun que conociendo como es Dorothy, se me haría difícil creer que ustedes no hayan acabado en la cama – Duo se sonrojo por lo dicho por Zech, ya que su amiga muchas veces se lo había propuesto, aun que jamás se le insinuaba como esa hermanita suya – Quizá deberías conseguirte una novia Duo – los ojos de Duo se abrieron con sorpresa al escucharle – si, no me veas así. Una novia te ayudaría en tu carrera y no el que te vean con Heero, a quien la prensa no lo dejara jamás en paz. Primero, porque tratan de averiguar si es gay y si se atreve a decir que lo es, porque trataran de ver con quien sale. Segundo, porque su fama se ha ido incrementado demasiado, y si es nominado y gana el Oscar – que espero que lo haga – sus bonos se irán al cielo y la prensa no lo dejara tan fácilmente. Y tercero y último, Heero odia a la prensa.
-- Si, eso lo se – dijo Duo – pero de momento no hay nadie que me guste – dijo Duo. Zech solo levanto una ceja, cuando vio como Heero cabeceaba de forma negativa ante lo dicho por el modelo.
Entonces ambos guardaron silenció para escuchar al ganador del siguiente premio: mejor actor de cine.
No fue para nadie una sorpresa enterarse de que el ganador era Heero Yuy, todo el salón se vio inundado de aplausos y felicitaciones, mientras en la pantalla gigante que tenían al frente pasaban unos cortos de la película en la que el actor salía.
Todo el salón se quedo en silencio al ver subir al actor Yuy a recoger su premio. Sabían que era parco en su discurso de agradecimiento, ya lo habían visto en todos los anteriores. Un seco gracias y salía huyendo, incluso de los medios que le esperaba en la parte trasera para la clásica rueda de prensa.
Heero tomo el premio de manos de Catherine Zeta-Jhones y se acerco al micrófono. Duo permaneció atento a lo que el actor hacía. El actor giro el premio de un lado a otro y miro al frente. Parecía que haría lo de siempre.
-- Este premio es para ti - dijo viendo a las cámaras y haciendo que todos en aquel lugar se sorprendieran. ¿Heero hilando más de dos palabras? – Marimeia – termino dándose la vuelta y perdiéndose tras el escenario.
-- ¡Vaya, por lo visto el témpano de hielo Yuy, si tiene corazón – dijo Duo sonriendo haciendo que Zech volteara a verlo.
-- ¿Conoces a la tal Marimeia? – preguntó Zech con autentica curiosidad, sorpresa e incredulidad. Jamás, en sus 9 años de representante de Heero, le había escuchado dedicar un premio a alguien.
-- Si, la conocimos esta mañana en un restaurante al que fuimos a desayunar. Es una niña que tiene cáncer y la deben estar operando en estos momentos. Heero le prometió que si ganaba le dedicaría el premio y ¡Vaya, lo hizo – había pensado que no lo haría, pero muy en el fondo sabía que cumpliría su promesa.
"Me doy cuenta de que realmente se puede confiar en ti… Heero Yuy" – pensó Duo sonriendo mientras aplaudía al ver desaparecer a Heero por detrás del escenario.
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Iba caminando detrás del escenario, donde los reporteros habían tenido un magnifico día, ya que les había contestado todas las preguntas de forma amable. Sin embargo estaba molesto de haberle cumplido la promesa a Duo; de haber dado entrevistase, en lugar de mandarlos a todos al diablo como lo tenía acostumbrado. Mientras se alejaba del lugar para dejarle el lugar a otro, sintió como algo vibraba en la bolsa de su saco y se dio prisa en sacar su celular. Vio el identificador de llamadas y con una maldición abrió el aparato.
-- Ya se que me vas a decir, que acabas de verme por la televisión… - escucho una risa ligera que contestaba a su frío tono de voz.
-- Así es Heero¡Felicidades dobles! – le respondió de forma alegre y emocionada. Heero frunció el ceño sin comprender a lo que se estaba refiriendo el otro.
-- ¿Dobles? – cuestiono exigiendo una respuesta en su tono de voz.
-- Si, por tu globo y por la nominación al Oscar. Se que ganaras primo – aseguro.
-- Bien, si eso era todo… - dijo Heero con fastidio. Quizá le importaba más de lo que aparentaba, pero nadie tenía porque saberlo.
-- No, espera. ¿Fuiste con Duo? – cuestiono su primo, no parecía querer que colgara.
-- Si – respondió de forma seca el actor.
-- ¿Lo llevaras contigo al departamento? – cuestiono preocupado, cosa que hizo enfadar a Heero.
-- No es algo que te importe – gruño dejando entrever su malestar.
-- Heero, déjalo en paz, no sabes el daño que le haces
-- Deja de meterte en mis asuntos
-- Un día de estos te arrepentirás y vas a querer dar marcha atrás y no podrás Heero. Aun estas a tiempo, no lleves a acabo esa venganza tuya¡él no tiene la culpa, es totalmente inocente – suplicó su primo, tratando de convencerle para que dejara a Duo. Pero eso era algo que nadie iba a poder lograr.
-- Es culpable – afirmo el actor.
-- No lo es ¿Dime de que va a ser culpable¿De ser modelo y aparecer en la Televisión?
-- No, es culpable de haber nacido…
Y con esa última afirmación colgó. Duo pagaría, claro que lo iba a hacer.
Se dio prisa en seguir su camino, su primo lo había hecho enfadar, ya no quería saber nada de preguntas hechas por reporteros o personas. Iba a marcharse de ese lugar, pero no solo. Claro que no, Duo se iría con él lo quisiera o no.
Pudo darse cuenta que un par de hombres le estaban siguiendo, no parecían ser reporteros, pero como tampoco le hablaban, decidió darse prisa para llegar al salón y marcharse. Sin embargo, le interceptaron antes de que llegara al Ball Room de nuevo.
-- Señor Yuy – Heero se detuvo al escuchar su nombre pronunciado con un acento vagamente familiar – somos el señor Okuto – dijo señalando al hombre que le acompañaba – y el señor Hibari – se señalo así mismo – pertenecemos a la compañía Gainax de Japón y nos gustaría hablar con usted.
Heero se giro para verles, ambos estaban finamente trajeados, pero era clara su ascendencia nipona, por eso el acento le resultaba conocido; su madre hablaba igual. El nombre de la compañía le resultaba vagamente familiar más no conocida, pero no estaba interesado en actuar.
-- Para cualquier trabajo de actuación, deben dirigirse con mi representante – dijo Heero disponiéndose a partir, pero los hombres se adelantaron impidiéndole el paso.
-- No señor Yuy, no es para actuar – dijo el seño Hibari, haciendo que Heero se intrigara – hemos viajado directamente desde Japón para ver con usted algo que sabemos domina bien señor… Wing.
Una mueca en forma de sonrisa cubrió los labios del actor. Si habían viajado desde tan lejos y habían conseguido averiguar su seudónimo además de dar con él, deberían estar realmente interesados en lo que él podía hacer.
-- Hablemos – dijo Heero haciendo que ambos hombres sonrieran.
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Duo vio su reloj y después giro para ver la silla vacía de Heero. Hacía un rato que había recibido el premio, calculaba tiempo suficiente para haber dado una breve entrevista y aun no llegaba. Estaban por dar el último premio y que todo terminara. Debía huir, era ahora o nunca.
Su cuerpo aun se encontraba sensible por lo ocurrido en el baño y estaba seguro que de ir con Heero a algún lugar, sea hotel o su departamento, iba a intentar hacer lo mismo y no podía permitirse caer. Quizá Heero le gustase, pero el actor no sentía nada por él, ni por nadie. Ya se lo había dicho.
No habría nada involucrado en una relación con él, solo sexo y solo sexo no es lo que buscaba ahora - ¡Maldición, definitivamente se estaba convirtiendo, quizá no en gay, pero si en bisexual - Zech le había comentado el conseguirse una novia y quizá es lo que iba a hacer. Quizá si se hacía de una novia podría sacarse de la cabeza a ese frío y egocéntrico actor y al mismo tiempo, podría lograr que Heero le dejase en paz.
El problema sería encontrarla. Tenía varios meses fuera del mercado femenino. Iba a tener que regresar a él y buscar a una chica linda, que supiera comprender su trabajo y no fuese celosa. ¡Difícil! y tardado y la necesitaba lo más rápido posible. Pero esa desesperación no le haría caer en los brazos de alguna compañera de colegio, como Marion, eso sería meterse en camisa de once varas (3).
Pero lo primero era lo primero, debía salir de allí antes de que Heero volviera. Se paro en su lugar y le sonrió a Zech.
-- Las 12:01, el hechizo se rompió y la carroza se ha convertido en calabaza, así que me voy – dijo Duo con una luminosa sonrisa. Volteaba de forma disimulada al frente solo para asegurarse de que el actor no fuese a venir por ese sitió.
-- ¿No esperaras a Heero? – cuestiono el rubio platinado sin mayor interés. Estaba seguro que Zech sabía que lo mejor era que se fueran por separado. Aun que Zech pensará que salían, pero lo mantenían oculto, no iba a decirle que estaba huyendo.
-- No. Mi compromiso era hasta las 12:00 en punto, son las 12 y dos así que ya me puedo ir – Se giro para ver a Relena que seguía molesta y refunfuñando por haber perdido – con permiso señorita Relena.
-- ¡Vete al diablo! – le grito. Pero Duo solo le sonrió.
-- Con gusto le saludo de su parte y le digo que ira usted para allá – Relena gruño por la respuesta sarcástica, pero el trenzado no se arriesgo a que le respondiera y se fue silbando con las manos en las bolsas de los pantalones.
Estaba saliendo del salón sin ser visto por el actor, lo que tenía que hacer ahora era buscar un cajero automático para sacar dinero de su tarjeta, Solo lo había dejado sin un centavo en la cartera y necesitaba dólares para pagar el Taxi a algún hotel.
Estaba en uno de los mejores hoteles de la ciudad, así que cajeros debía haber muchos. Busco con la vista y pudo ver, cerca los teléfonos, una hilera de diferentes bancos. La decoración en la pared donde estaban las maquinas, consistía en un espejo que permitía ver a la persona que sacaba dinero, si alguien le estaba vigilando para después robarle. Muy buena ayuda. Se acerco a ellos y se dispuso a sacar dinero de uno.
Mientras esperaba que el dinero apareciera, levanto la vista y se topo de lleno con la imagen de la mulata que llego acompañando a Solo. Sintió de pronto que el corazón le subía a la garganta. Solo iba a verle disponiendo de dinero y quizá iba a intentar quitárselo. Comenzó a apurara a la maquina en voz baja, hasta que el dinero apareció. Lo tomo de forma rápida y lo guardo en la cartera sin girarse, evitando a toda costa, que si Solo estaba allí, le viera. Pero al girarse, vio a la chica siendo llevada del brazo por el actor Hugh Grant. ¿Y Solo¿Dónde estaba su hermano?
Conocía a Hugh desde hace tiempo, había trabajado un par de veces con su padre, pero había tenido ocasión de entablar amistad con él gracias a Noin que era amiga de una de las ex novias del actor: Elizabeth Hurey. Pero no le veía desde que rompieron su relación debido al escándalo en el que el actor se vio envuelto allá en Inglaterra. Además de que a Hugh parecía gustarle más la Gran Bretaña que los Estados Unidos.
Hugh Grant abrió los ojos con sorpresa al ver a Duo parado delante de ellos. La mulata le sonrió con coquetería, pero a él solo le importaba saber que había sido de su hermano.
-- Duo buenas noches – dijo el actor Británico notablemente nervioso – tu hermano me pido de favor que acompañara a la dama a su casa.
-- ¿A su casa? – cuestiono Duo sabiendo de antemano que Solo iba a aprovechar los 5,000 dls que le quito para irse a jugar en lugar de usarlos con la chica.
-- Si, si, a su casa y si nos disculpas, el auto nos espera. Buenas noches – dijo el actor despidiéndose de él y dejándolo atrás de forma rápida.
-- Tienes imán para las Divina Brown(4) – murmuro Duo viendo como el actor se perdía por los pasillos en compañía de la mujer.
Lo bueno era que Solo no le había visto. Saldría a recepción y les solicitaría un taxi para irse a un hotel cercano a la mansión Maxwell. Sabía que cuando Solo apostaba, se pasaba buena parte de la noche y la madrugada en el lugar, llegando a su casa directo a la cama y no se despertaba hasta después del medio día. Así que tendría la oportunidad de ir temprano y visitar a su padre. Hacía tanto que no le veía que se sentía feliz – por tercera vez en el día – de haber perdido aquella apuesta.
Al ir caminando vio el ondulante caminar de una hermosa mujer rubia que se alejaba rumbo a la salida del hotel. No le fue difícil identificar la magnifica figura de su amiga Dorothy y se dio prisa en alcanzarla.
-- ¡Dorothy! – La rubia se giro en su lugar haciendo que su hermosa cabellera le siguiera en su movimiento. Al identificar a la persona que le hablaba sonrió de forma luminosa.
-- ¡Hola Duo! – Dijo sonriendo para después fruncir el seño de forma molesta - ahora que me acuerdo, no debería dirigirte la palabra – dijo dándole la espalda y caminando rumbo a la salida. Duo le siguió sin comprender.
-- ¿Por que?
-- Eres un maldito Duo Maxwell – dijo deteniéndose y recriminándole con ambas manos en la cintura - Me habías dicho que no vendrías a estos premios y mira, aquí estas y sentado a la mesa con mi peor enemiga
-- No fue mi culpa – dijo Duo de forma defensiva - ella ya estaba allí. Yo vine con Heero porque perdí una tonta apuesta, Te juro que hubiese preferido estar mil veces contigo que al lado de esa arpía resbalosa – Dorothy enarco una ceja de forma suspicaz
-- Te estuvo molestando ¿cierto? – cuestiono. Un intenso color carmín amenazaba con pintarle su blanco rostro.
-- ¿He? – dijo Duo sin poder evitar sonrojarse y hablando de forma nerviosa – no, no, como crees, yo…
-- Ho vamos, no mientas Duo, esa arpía resbalosa lo hizo apropósito. Quería… - comenzó, pero Dorothy le interrumpió.
-- Darle celos a alguien – completo Duo haciendo que las cejas de la rubia se arquearan con sorpresa.
-- ¿Te lo dijo? – cuestiono incrédula. Duo solo se encogió de hombros sin darle mayor importancia. Suponía que de nuevo era algún pleito entre las dos chicas.
-- Ella no, fue Heero
-- Hay ese Heero, siempre esta en todo – dijo riendo la rubia – hasta te protegió de ella, sentándose entre ustedes dos – Duo volvió a enrojecer al recordarlo.
-- Y tú nunca nos quitaste la vista de encima – reclamo.
-- Estaba molesta – dijo Dorothy volviendo a ponerse en marcha – Ruppert todo el tiempo se la paso coqueteando con otro chico y a mi ni caso me hizo.
-- ¿Y ya no estas molesta?
-- No, porque Relena perdió. Quizá yo no gane, peor tampoco ella. Por cierto¿a donde ibas ahora? – cuestiono la rubia viéndolo de reojo sin detener su paso.
-- A buscar un Taxi para irme a algún hotel.
-- A no – dijo Dorothy tomándolo por el brazo y arrastrándolo con ella - tu te vienes a mi casa. Ya sabes que las puertas siempre están abiertas para ti. Tienes una habitación y hasta ropa para que duermas a gusto Duo. Y si gustas, hasta las puertas de mi habitación… - dijo acercándose a su rostro y susurrándole de forma sensual.
-- Dorothy… - dijo Duo a sabiendas que su amiga solo estaba bromeando. La rubia comenzó a reír mientras llevaba a Duo del brazo y salían a donde el auto les esperaba. Lo que no se imaginaron fue que la prensa estuviera esperándoles con micrófono y cámara en mano.
-- Señorita Dorothy, se va acompañada de Duo Maxwell, podemos saber ¿a donde van? – preguntaron varios reporteros rodeando a la pareja.
-- Claro, a calentar la cama – dijo la rubia sin pena.
-- ¿Por separado? – cuestiono otro de los reporteros.
-- Por supuesto que no, en la misma casa y en la misma cama¿verdad Duo querido? – dijo apretándose contra el brazo del modelo haciéndolo enrojecer.
-- ¡Dorothy, eso no se ventila y mucho menos a la prensa – se sintió apenado, pero Dorothy siempre era así y no podía evitarlo. Sabía de antemano los titulares del siguiente día y la verdad no le importaban, prefería esos titulares a los que aparecerían si se iba con Heero. Al fin y al cabo, él sabía la verdad y con eso le bastaba.
-- Pero si de todas formas lo iban a insinuar, que mejor que confirmárselos – volvió a reír Dorothy, mientras una serie de reporteros apuntaban cada palabra dicha por ambos.
-- ¿Entonces son novios?
-- No, pero de todas formas compartiremos el techo esta noche
-- ¡Dorothy! – La rubia soltó la carcajada y se dirigió hasta el auto que ya les esperaba.
El chofer les abrió la puerta de forma amable haciendo pasar primero a la rubia. Todo el tiempo Dorothy le había tomado de la mano y se había separado de él hasta que entro al auto. Duo giro el rostro hasta el lobby del hotel y pudo ver la inconfundible figura de Heero que se aproximaba de forma rápida a la salida. Sonrió con satisfacción, cuando su mirada violeta choco con la fría mirada cobalto, pero sabía bien que una vez Heero estuviese afuera sería rodeado por todos esos periodistas que estaban apostados esperando por los actores que partían.
La apuesta había terminado, Heero podía mandar al diablo a todos esos cazadores de noticias. Subió al auto sin despegar su mirada del actor, quien se vio rodeado por cámaras, luces y personas. No supo que les dijo, solo lo vio acercarse al auto en el que partía con Dorothy. Volvió a sonreír cuando vio el rostro de Heero asomarse por la ventana del auto y lo único que se le ocurrió hacer fue decirle adiós con la mano, pudo ver como los labios del actor formaban una maldición y lo dejaban atrás. Giro un poco el rostro para ver por la ventana trasera lo que había hecho después y se topo con sorpresa con que Heero estaba dando entrevista de nuevo.
¿Por qué? La apuesta ya había terminado, podía seguirse comportando como siempre y sin embargo, no lo hacía.
-- Estaba un poco cambiado ¿no? – Cuestiono Dorothy sacándolo de sus pensamientos – es amable con sus compañeros, pero nunca con la prensa. Me sorprendió verlo desfilar por la alfombra roja y más aun que diese entrevistas a los medios. ¿Fue obra tuya?
-- Puede ser – dijo Duo sintiéndose extraño. Se sentía vacío y una opresión en el pecho le hacía sofocarse.
No se dio cuenta en que momento el auto se paraba al frente de una lujosa mansión a las afueras de Beverly Hills. Dorothy se había acercado a él para darle un beso en la mejilla, lo que le hizo girarse para verla.
-- Descansa Duo querido, yo me voy a divertir toda la noche con algunas amigas – dijo la rubia sonriendo y descendiendo del auto.
-- Pero Dorothy – dijo Duo haciendo que la rubia riera. Se sentía incomodo al estar solo en la mansión de la chica, sin ella.
-- Ya sabes que mi casa es tu casa, siéntete cómodo en ella aun que no este. Sabes que Phillipe te atenderá bien – dijo la rubia recordándole a Duo que su mayordomo estaba allí para atenderle.
-- Gracias
Dorothy se despidió y él se dispuso a llegar a la mansión. Pero esa opresión en el pecho le inquietaba. Se sentía solo, como no se había sentido en mucho tiempo y tenía frío. Pero no el tipo de frío que se puede quitar con un abrigo. Aun que siempre estuvo en la escuela solo, sus amigos le hacían olvidar esa soledad. Solo que ahora no le bastaba la amistad de Trowa o de Erick, le hacía falta algo más.
"Heero" – susurro aquel nombre en medio del silenció – No pede ser que realmente me esté enamorando de ti… - y con ese pensamiento, se quedo dormido en el auto que le conducía a otro lugar en el que estaría igual de solo.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Continuara…
(1) Metrosexual: Hombre que cuida su apariencia de sobremanera sin ser gay. Se aplica cremas, se tiñe el cabello, se hace manicura, pedicura, se depila e incluso se aplica un poco de maquillaje. El mejor ejemplo es David Beckhman
(2) übersexual: Hombre que esta tan seguro de si mismo que no necesita cuidar su apariencia y aun así se ve seductor y atractivo. En pocas palabras se ve bien con cualquier cosa. La palabra über proviene del alemán y significa por encima de
(3) Camisa de once varas: Es la que usan en los sanatorios mentales para evitar que los enfermos se hagan daño. Es una frase común que se usa para decir que se metería en un problema y batallaría para salir de él.
(4) Divina Brown: La prostituta que fue encontrada con Hugh Grant en un auto cuando aun era novio de Elizabeth Hurley.
Comentarios de la Autora.
Después de ¿Cuánto? 8 meses, volví con la actualización de este fic. No lo deje en la parte que hubiera querido, pero ya llevaba 53 hojas y aun no terminaba de escribir, así que decidí cortarlo. Aun así me salieron 41 hojas.
El capitulo 9 espero terminarlo en un par de semanas (consideren que tengo bebe recién nacida, es niña) y lo subiré tan pronto pueda.
Gracias por esperar tantos meses, espero no tardarme demasiado con las actualizaciones, escribo solo de noche, que es cuando me dan oportunidad.
