Tortura
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi
Raiting: Shonen ai , PG-13.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
Warning: None
-- Dialogo -
" Pensamientos "
CAPITULO 9
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Warning¡Lemon nn!
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Caminaba de forma animada por los pasillos del colegio, después de todo había pasado un buen fin de semana, quizá debía descartar el sábado, el día de los globos. Pero aun así lo había pasado relativamente bien. Ahora se sentía un poco más despejado y animado ya que, había visto a su padre.
Había llegado muy temprano el domingo a la mansión Maxwell. Se había sorprendido de que Solo aun no llegara a la casa, pero le daba gusto ya que podía ver a su padre sin problemas.
Había estado con él hasta después del medio día, Odiseo se había mostrado muy feliz de verlo y poder platicar con él de los temas que más le gustaban: el cine y el teatro. Se quejaba amargamente del abandono en el que lo tenía su familia, rodeado solo de doctores y enfermeras que nada sabían de dirección y no podían discutir con él la actuación de los nuevos nominados al Oscar (Incluso fue su padre quien le informó de la nominación de Heero como mejor actor). Duo le había sugerido dejar la escuela e irse a la Mansión a cuidarlo personalmente para poder hablar con él de todos esos temas, pero su padre se lo prohibió tajantemente.
El ama de llaves llego cerca de las cuatro de la tarde con la merienda y de forma disimulada le avisó a Duo que su hermano iba llegando a la mansión en el auto de su padre y que era mejor que se marchara antes de que lo descubriera. No en balde la mujer había trabajado con ellos desde hacía años y sabía de sobra de los pleitos que el mayor de los Maxwell solía provocar Cuando el menor se encontraba presente. No tuvo más remedio que despedirse de aquel a quien quería tanto, pero le prometió regresar muy pronto. El hombre le dejo ir con renuencia, ya que cuando el modelo iba a visitarle, se reía como si no estuviera enfermo.
Y después se dirigió al hospital infantil para ver como le había ido a la pequeña. Fue una enorme sorpresa ver el globo de oro que ganara Heero el día anterior sobre el pequeño buró que estaba a un lado de la cama de Marimeia. El abuelo de la niña, Dekim Barton, le había contado que todo había salido muy bien, que los médicos estaban muy optimistas de los resultados. Sobre todo, de la actitud de la niña. Todo parecía indicar que las palabras de Heero le habían infundido ánimos y ahora estaba dispuesta a caminar, cosa que antes dudaba. Cuando la pequeña vio a Heero y este le dio la estatuilla, se había sentido emocionada y muy feliz y debido a toda esa emoción se había quedado dormida hacía relativamente poco tiempo. El actor se había presentado muy temprano en el hospital y se había quedado con la niña hasta la una de la tarde. Una de las enfermeras le había informado que incluso el actor había llegado cargado de juguetes para todos los niños internados en ese hospital.
"¡Increíble pero cierto!" – pensó Duo dando la vuelta por los pasillos para dirigirse al salón de clases, ya se le había hecho tarde y lo peor del caso es que había olvidado por completo hacer la tarea. Iba a perderse el almuerzo por tratar de resolverla, ya que Trowa aun no llegaba y Hilde jamás se la prestaría.
Aun traía en la cabeza aquello que Zech le había recomendado cuando estuvieron en los globos "Una Novia". Lo había pensado toda la noche y no le perecía tan mala idea, el único problema era conseguir una, como ya lo había dicho antes. Iba a comenzar a levantar una lista mental y ver las probabilidades, con su apariencia, tener novia debería ser de lo más fácil. Lo único que sabía era que no debería ser de la escuela porque terminaría de pleito tarde o temprano. ¿Relena, al fin y al cabo ella dijo que le gustaba… ¡No, pero que tonterías - se dijo sacudiendo la cabeza – esa víbora resbalosa era insoportable y no quería pasar por cornudo sin darse cuenta. Quizá una modelo, aun que eso también era complicado, ya que quien no sufría de bulimia o anorexia, estaba involucrada con las drogas. Al parecer, esto iba a resultar más difícil de lo que había creído la noche anterior.
Comenzaba a sentirse como un adolescente desesperado.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Había hecho ya casi todos los problemas de la clase de contabilidad, ya solo le faltaba uno. El salón aun se encontraba solo y eso le había dado la oportunidad de concentrarse en resolver la tarea, que no había resultado ser difícil. ¿Desde cuando se había vuelto tan bueno para las matemáticas? Oh si ya lo recordaba, desde que ese frío actor le había revelado el resultado de uno de los problemas en plena clase. Se había hecho la firme promesa de no volverse a dejar humillar de esa manera.
Escucho el chirrido de la puerta al abrirse y por mero reflejo levanto la vista. ¿Quien sabe como le hacía ese ególatra para controlar esos impulsos. Sonrió de forma enorme al ver a Hilde acercarse a él con una manzana en la mano, que le puso directamente sobre la paleta del pupitre.
-- Ya que no fuiste a desayunar, el desayuno vino a ti – dijo Hilde sonriendo.
-- Gracias – dijo Duo tomando la manzana y mordiéndola, su estomago protestaba de hambre y estaba seguro que no aguantaría hasta el almuerzo. Y todo era culpa de es infeliz de Heero, si no hubiera perdido aquella apuesta, no hubiera olvidado hacer la tarea.
-- Me dio gusto verte en la TV Duo – dijo Hilde sonriendo haciendo que el modelo sonriera terminando la suculenta fruta – Y que hayas visto a tu hermano – Duo dejo de sonreír al recordar a Solo y todo lo que le había dicho en la premiación - Muchas revistas sacaron sus fotografías – dijo la morena metiendo la mano a su mochila y sacando varias revistas – se veían muy bien, los dos – Duo la tomo en sus manos y abrió una de ella en la pagina donde los mostraba abrazados – Son tuyas Duo, se que te gustaría tenerlas – Hilde sabía de los problemas que tenía con su hermano y seguramente había sido una sorpresa para ella el verlos retratados y ¡abrazados, quizá por eso se las regalaba, sabía que sería algo irrepetible o quizá pensaba que su hermano había cambiado.
-- Si, gracias – dijo Duo dejando deslizar un dedo por la fotografía de forma sería. Si Hilde supiera… lo bueno es que no había dicho nada sobre algunos comentarios sobre él y sobre Heero que venían en las portadas de una que otra de esas revistas que le daban. Pero algunas otras lo relacionaban con Dorothy, así que pensó que ella las estaba ignorando.
-- Pero sabes – dijo de forma emocionada parándose delante del trenzado haciéndolo olvidar las revistas para verla de forma curiosa. Su amiga de nuevo se mostraba emocionada, como aquella vez en que le contó que Heero estaba inscrito en la misma escuela de ellos. Ojalá y no fuera algo que tuviera que ver con ese frío actor – quiero pedirte un gran, gran favor. ¿Y quisiera saber si pudieras hacérmelo?
-- Claro que si Hilde, solo dime ¿de que se trata? – cuestiono Duo dispuesto a ayudar a su amiga guardando las revistas bajo el banco.
Pero cuando oyó de qué se trataba el favor, sus cejas se arquearon con disgusto. Podía ayudarle en lo que fuera, lo que fuera, menos en eso que le estaba pidiendo.
-- ¡Por favor, Duo¡Por favor! – Dijo Hilde poniendo ambas manos juntas y suplicando de forma sonora – me hinco si quieres, pero ¡Por favor! - ¿Por qué su amiga tenía que hacerle eso, precisamente a él, si tanto lo quería, pues que fuese ella a hablar con él.
-- No, no y no – Dijo agitando su dedo en negación. No quería ni verlo, después de todo, había huido de él después de los globos y esa mirada fría que le dirigió a través del cristal del la limusina de Dorothy no le auguraba buenas cosas.
-- Por favor, habla con él – le volvió a suplicar la morena subiendo la rodilla hasta la silla donde el trenzado estaba sentado, haciéndole separar las piernas. Eso le hizo sonrojar. ¿Hilde estaba intentando coquetear de nuevo?
-- No sabes lo que dices, es muy difícil hablar con él – le aclaro, Hilde solo sonrió.
-- Pero no más difícil que callar – volvió a sonreír la morena sin moverse de su lugar. Quizá solo estaba mal interpretando las señales. Además, su relación con Hilde había terminado hace años y ahora solo eran amigos. Si, estaba mal interpretando – Por favor Duo – dijo en tono lastimero haciendo que Duo mordiera su labio inferior.
-- No sabes como odio que me hagas esto Hilde – dijo en forma de reclamo haciéndola sonreír con alegría – Si, si, esta bien, hablare con él – Hilde sonrió aun más luminosamente, pero Duo se dio prisa en aclararle – Pero solo voy a recomendarte con Heero, en el remoto caso, que me pregunte por algún diseñador. Además debes recordar que no suele desfilar por la alfombra roja, así que si decidiera usar tu diseño, puede que no lo vean reporteros ni críticos de moda.
-- Si, si, lo entiendo. Gracias Duo, gracias, gracias – dijo abrazándolo por el cuello de forma fuerte. Duo apenas pudo sujetarla con un brazo, mientras con el otro se sostenía fuertemente del banco para que no cayeran los dos por la fuerza de la chica.
-- No me des las gracias, aun no hablo con él y quizá nunca lo haga – Hilde se soltó del cuello de Duo y volvió a levantar la rodilla para dejarla en el lugar anterior viendo a Duo fijamente.
-- Me conformo con tu promesa – Dijo tomándolo por el cuello con ambas manos y haciéndole levantar el rostro ligeramente para darle un beso en los labios.
Duo sintió los labios calidos de su amiga, pero no le preocupo mucho, a veces se daban besos de ese estilo sin ninguna consecuencia. Sabía que solo era un beso de amigos, no había ningún sentimiento romántico involucrado en eso.
El sonido de un fuerte portazo les hizo separarse bruscamente y girar la vista al frente, pero no había nadie. Sintiendo una extraña agitación en el pecho giro la vista hasta el pupitre de Heero y vio los libros del actor que ya estaban allí y que por las prisas que tenía no había notado.
¡Maldición¿Heero los habría visto¿Había sido él quien había entrado?
No supo si quien había entrado había sido Heero o no, ya que la puerta no volvió a abrirse hasta que el resto de sus compañeros fueron llegando. Cuando el actor entro al aula, el corazón se le acelero en el pecho, trataba de ignorar aquella fría mirada sobre él, pero era más fuerte que su propio ser. Giró el rostro de forma involuntaria y su mirada violeta choco con la cobalto que no se había separado de su figura desde que había entrado. No supo como interpretar aquella mirada inquisitiva, fría y recelosa. Pero solo le miraba a él y no a Hilde, entonces ¿Le miraba de esa forma por que había huido de los globos¿O también era por haberle visto besando a Hilde?.
Bajo la vista sonrojado, si le había visto con Hilde, debía estar preparado para la revancha del actor, como ya se lo había advertido. Y si no… ¿si no?... ¿Qué iba a hacer Heero?
-- Chicos¿se enteraron? – la voz de Hilde le saco de sus pensamientos. La morena había salido del aula después de haber hablado con él, ya que se sintió nerviosa de ser descubierta por algún maestro y a penas regresaba y por lo visto con algún chisme… perdón, noticia.
Trowa se acerco hasta el pupitre de Duo y se sentó al revés en la silla, para escuchar aquello que Hilde quería contarles ya que por primera vez había llegado antes que el maestro. Duo se hizo el firme propósito de interrogar al alto cuando fueran al almuerzo – quizá se enojó con su novia – y pensaba averiguarlo. Trowa de reojo pudo ver que Heero también escuchaba, aun que aparentaba no hacerlo.
La morena se veía agitada y sumamente emocionada, su sonrisa y su eterno vaivén así lo demostraba. Ella estaba esperando que ambos le prestaran total atención, le gustaba causar drama cuando de alguna noticia importante se trataba. Pero Duo no tenía la paciencia para seguirle el juego.
-- Vamos Hilde, dilo ya, aquí nos tienes como tontos esperándote y tú solo estas riendo como tonta – dijo Duo con desesperación. Hilde se giro para verlo con el ceño fruncido y las manos en la cintura.
-- Si me sigues hablando de esa forma no les digo nada y corran el riesgo de perder todo lo valioso que guardan en su habitación – Duo abrió de forma enorme los ojos y Trowa se acerco aun más a la morena sin poder creer lo que la chica insinuaba.
-- ¿Hay un ladrón en el colegio? – pregunto Trowa dejando entre ver la incredulidad con esa pregunta.
El colegio en el que estaban era de ricos, era casi imposible imaginarse a alguien robando en él. Se suponía que para poder entrar, primero se verificaba la solvencia económica de los aspirantes. Entonces ¿Por qué¿A caso había un cleptómano entre los estudiantes?
-- Así es Trowa – dijo Hilde sentándose en su pupitre para contarles de forma más confidencial – Vengo de la oficina de Silvia y me ha contado que en la última semana se han levantado siete quejas de extravío de objetos de valor y dinero en algunas habitaciones del primero y segundo piso. Al parecer el ladrón se cuela por las noches en los cuartos, mientras los estudiantes duermen y roba lo que encuentra en los cajones. Parece que sabe quien tiene y quien no, por lo que piensan es algún estudiante.
-- ¿Y que piensan hacer para detenerle? – cuestiono Duo sin dar crédito a lo que sucedía.
-- De momento se va a solicitar que las puertas de las habitaciones se cierren cuando salgan y están estudiando la posibilidad de poner cámaras de video por los pasillos – aseguro la chica haciendo que Trowa frunciera el entrecejo. Duo lo vio y sonrió de forma involuntaria. De esa forma su amigo ya no podría salir por las noches para ver a su novia, se darían cuenta de que entraba a su cuarto y no salía hasta la madrugada. Eso también implicaba que ya no hubiera maratones en la sala de estar.
-- Nos van a arruinar la diversión nocturna – aseguro Duo haciendo un puchero – ojalá encuentren a ese ladrón antes de que pongan esas cámaras por los pasillos.
La puerta del salón se abrió y todos regresaron a sus asientos al ver al maestro entrar al aula. Y tal como Hilde se los había adelantado, el maestro les solicitó cerrar las puertas para tratar de evitar los robos y buena parte de la mañana se dedico a darles sermones sobre la honestidad olvidando la tarea que tanto trabajo le había costado hacer. Si no hubiera sido por esa mirada fría que estaba sobre él y que le causaba escalofríos, quizá se hubiera dormido.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Ya era la última clase antes de salir a comer, literatura era una de sus clases preferidas y a la que más ponía atención. Pero el chirrido de la puerta del salón al ser abierta llamó la atención de todo el mundo. Todos pudieron ver el rostro de una chica rubia al asomarse por la puerta de forma sonriente, mientras su largo cabello rubio se deslizaba de forma sensual hasta el frente de su cuerpo. La mayoría de los varones comenzaron a exclamar de forma admirada, haciendo que el maestro se girará para ver a que se debía tal escándalo.
-- Disculpe que interrumpa su clase – dijo la rubia de forma coqueta agitando sus largas pestañas haciendo que el maestro de Literatura sonriera de forma amplia y complacida – pero me urge hablar con Duo Maxwell¿le pude dar permiso de salir?
Duo levantó la vista de su libro al sentir el codazo que Trowa le dio, estaba tan concentrado en la lectura que no se percato de la interrupción, abrió enormemente los ojos al ver parada en el marco de la puerta a su amiga Dorothy. ¿Qué quería la rubia como para irlo a buscar a la escuela?.
-- Por supuesto señorita Catalonia – dijo el maestro, ligeramente nervioso, con una sonrisa – Duo, puedes salir – le indico al trenzado con la mano para que se pusiera de pie y acompañara a tan bella joven.
Duo se levanto de su lugar ignorando la mirada severa que Hilde le dirigía y la extrañada de Heero. Las murmuraciones mientras caminaba hasta donde Dorothy no se hicieron esperar, la envidia en la mayoría era notoria. La principal pregunta que podía escucharse era ¿serán novios¿Entonces son falsos los rumores?
La puerta se cerró y Duo camino detrás de la rubia, quien se detuvo justo en medio de los pasillos de las aulas. A esa hora no había nadie en los corredores, faltaban pocos minutos para que se llenaran de alumnos que iban directo al comedor.
-- ¿Que sucede Dorothy? – pregunto Duo al verla parada de espaldas sin decirle nada – ¿tienes algún problema, no es común que vengas a la escuela personalmente. Además que no tengo idea como le hiciste para pasar sin un pase especial. ¿O es que conseguiste uno? – pregunto Duo intrigado. Dorothy soltó la carcajada que retumbo en todo el pasillo.
-- Los hombres son todos iguales – dijo girándose solo un poco para ver a su amigo – les guiñas un ojo, les pestañeas de forma coqueta, quizá un casto besito en la mejilla y los tienes comiendo de tu mano.
-- ¡Vaya forma de conseguir tu pase! – Dijo Duo de forma divertida – pero aun no me has dicho a que has venido.
-- ¿Has escuchado los rumores? – pregunto Dorothy de forma seria. Duo parpadeo extrañado. Por supuesto que los había escuchado y le tenían los nervios de punta. Todos hablaban de una posible relación con Heero, pero algunos otros los desmentían porque le habían visto saliendo de la premiación con ella. Sin embargo, Noin ya le había informado (el mismo domingo que el le llamo) que algunas posibles campañas se estaban tambaleando debido a esos rumores.
-- ¿No me vas a decir que estas creyendo que salgo con Heero Yuy? – Dijo de forma defensiva - el echo de que le haya acompañado a los Globos no quiere decir nada, solo perdí una apuesta y ese fue mi castigo y he de decirte que fue terrible¡no lo soporto! – Dorothy esbozó una sonrisa triste
-- No me refiero a tus rumores, si no a los míos – aclaro la rubia. La extrañeza acudió de nuevo a su rostro. ¿A que rumores se refería la rubia, muchos eran los que sabían que ella salía con cuanto chico quería y siempre que podía lo hacía público. ¿Entonces que rumores eran los que le tenían así de triste?
-- No. No he escuchado nada acerca de ti. ¿Pues que están diciendo? – cuestiono con curiosidad, ya que las revistas que Hilde le habían dado aun estaban bajo su banca.
-- Me están relacionando con algunas chicas – dijo entre un enorme suspiro. Duo abrió enormemente los ojos ante tal afirmación.
-- ¡TU! – Dijo entre carcajadas – si eres la chica que más sale con hombres¿como es posible que se les haya ocurrido semejante tontería?. Esos son los rumores más estúpidos que se les haya ocurrido inventar – Dorothy no pudo evitar el voltear a verle y sonreírle, pero su sonrisa no era la de siempre. Seguía triste y eso no le gustaba. Dorothy siempre era sarcásticamente divertida y ahora estaba muy extraña y le hacía sentirse algo mal.
-- Sin embargo esos rumores me afectan y por eso he venido a solicitar tu ayuda – dijo acercándose a él para tomar sus manos. Sentía las calidas manos de la morena empapadas en sudor de nervios. Porque no podían ser más que nervios los que le tenían así de extraña.
-- ¿He? – cuestiono sin comprender.
-- Se mi novio – dijo acercándose a él haciendo que un sonrojo se apoderara del rostro del trenzado – no, no precisamente seríamos novios – dijo al ver la duda en su rostro - sería solo un noviazgo de revista. Yo les digo que somos novios, si te preguntan les dices que si. Salimos una que otra noche, te quedas en mi casa uno que otro día, no es necesario que haya sexo entre nosotros – dijo negando con una mano sin soltarle la otra - aun que me gustaría. Así los rumores que nos rodean desaparecerían. Que dices¿aceptas ayudarme?
-- Pero Dorothy, yo no se mentir – aclaro el trenzado no del todo convencido. Era una buena idea, Zech le había dicho que lo que necesitaba para encaminar su carrera era una novia y que mejor que una de sus viejas amigas, en quien confiaba y, sabía, no se sentiría mal a la hora de terminar. Ya que conseguir una novia real iba a ser tardado.
-- No estarías mintiendo Duo, seríamos novios, pero de los antiguos, de esos de manita sudada. Me ayudarías mucho – dijo de forma triste – tenía un gran proyecto en puerta, pero debido a estos rumores lo han dejado en stand by. En verdad necesito tu ayuda – Duo pudo ver esa mirada suplicante que jamás utilizaba. Sabía que no mentía, a pesar de ser actriz, él podía ayudarle y al mismo tiempo ella le ayudaba a él. ¿Por qué no, sería solo por un tiempo, mientras presentaba la audición y le daban un papel que le mandara a Broadway, entonces terminarían oficialmente.
-- Esta bien – dijo Duo de forma sería. Si en sus manos estaba ayudarle, lo haría. Aun que eso significara meterse en líos con cierto actor que creía que era de su propiedad.
-- ¡Gracias Duo! – dijo colgándose de su cuello con alegría.
El timbre sonó en ese momento y casi al mismo tiempo las puertas de los salones comenzaron a abrirse y los alumnos salieron de forma precipitada. Duo comenzó a sentirse nervioso cuando el pasillo se fue llenando de chicos y chicas que les veían de forma sorprendida. Dorothy aprovecho que tenían público para plantarle un beso en la boca a su ahora novio, serviría para que hubiera más de uno que pudiera confirmar lo que le diría a la prensa.
Unos ojos azul oscuro y otros cobaltos se abrieron al ver la escena justo en medio de los pasillos. Duo abrazaba a Dorothy Catalonia mientras se besaban sin importarles que todos les estuvieran viendo.
-- Te veré el viernes querido para que me compenses, como solo tú sabes, por esta eterna separación – dijo Dorothy separándose de Duo con una enorme sonrisa, sin soltarlo de la mano y dejando a más de uno con los ojos abiertos por el comentario tan intimo de la rubia. Era una buena representación, la rubia se alejaba sin soltarle de la mano, hasta que la lejanía le obligo. Era como decirles a los demás, que no querían separarse y ese último comentario se los recalcaba aun más.
-A, aja – solo atino a contestar de forma nerviosa el trenzado mientras la vio alejarse aun con la mano extendida como queriendo mantener el contacto.
Pero cuando se giro pudo ver a Trowa cabeceando en negativa y dándose la vuelta, mientras Hilde se acercaba a él con el ceño fruncido. Sin embargo lo que más le preocupo fue ver esos ojos fríos que le observaban como si quisiera matarle. Se aproximaba igual que Hilde hasta él, pero de forma más lenta.
Un fuerte golpe sobre su mejilla le hizo reaccionar y bajo la vista para ver a su amiga que parecía que en cualquier momento iba a llorar.
-- ¿Hilde por qué me pegas? – dijo Duo, pero Hilde paso de lado sin dirigirle la palabra. Duo se giro para seguirla, mientras Heero iba detrás de ellos – ¡Hilde espera¿dime que te hice para que me golpearas de esa forma?.
-- ¿Como te atreviste Duo? – Cuestiono la morena sin pararse – ¡besarte en medio de todos con esa promiscua! – Duo se sintió molesto ante lo dicho por su amiga y sin medir sus palabras comenzó a defenderla.
-- ¡No te atrevas ha hablar así de mi novia! – quizá no lo eran realmente, pero no permitiría que nadie insultara a su amiga rubia.
Hilde se detuvo de golpe y se volteo a verlo. Las lágrimas comenzaron a resbalar por su rostro. Pero Duo solo vio de reojo como Heero avanzaba de forma más rápida hasta ellos, pasando por un costado y perdiéndose en las escaleras del ala este. Quizá sabiendo que Dorothy era su novia, le dejaría en paz.
-- ¿Tu novia dices? – cuestiono la morena entre sollozos quedos. Duo regreso la vista a su amiga y comenzó a sentirse mal, jamás le había gustado ver a una mujer llorar y menos que esta fuera ella. Tampoco le gustaba gritarles a las chicas, pero el que su amiga atacara a la rubia, no le había gustado, sobre todo, porque no sabía los motivos por los que se comportaba así. Ella no tenía derecho a prejuzgarla.
-- Si – respondió de forma suave.
-- Pero ella no… - comenzó la morena, pero se interrumpió de pronto y frunciendo el ceño y apretando los puños grito - ¡Duo te odio! – dijo al tiempo en que salio corriendo entrando al baño de chicas.
Duo se quedo parado sin saber que hacer¿Por qué Hilde reaccionaba de esa forma, ellos habían dejado de ser novios precisamente por esos arranques de celos… ¡Celos!. No, no era posible que Hilde siguiera enamorada de él. ¿Cómo no se había dado cuenta?. Las miradas de rabia, esa forma de ser tan posesiva con él, esas sonrisas cuando estaban juntos, esa mirada dulce cuando le veía y esos besos supuestamente de amigos.
-- Si que eres Idiota Duo Maxwell – se dijo a si mismo dándose un golpe en la cabeza. Su mejor amiga y ex novia, seguía enamorada de él y no se había dado cuenta. De haberlo sabido, desde hace mucho tiempo hubiera hecho algo para remediarlo – ¿pero que puedo hacer si no he logrado quitarme de encima a ese otro problema? – se dijo suspirando y caminando hasta el comedor aun con el ardor en la mejilla. "Pero me lo tengo bien merecido, si no por haber besado a Dorothy, si por no haberme dado cuenta de los sentimientos de Hilde", se dijo a si mismo de forma triste.
Ahora tenía más problemas que antes. Uno, era novio de Dorothy sin serlo y él no sabía mentir. A ver como manejaba a los medios, mientras menos hablara mejor. Dos, Hilde seguía enamorada de él y era imposible que pudiera corresponder a ese sentimiento. Tres… ¡TRES, HEERO… ¡Dios, el punto tres era el que más le preocupaba.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Dentro del baño de mujeres, solo se escuchaban los sollozos de la morena. Todas las chicas habían salido dejándola sola. Duo se había hecho novio de la chica a la que más detestaba. Desde que salían juntos, siempre se sintió celosa de la cercanía de esa chica con Duo, aun que Duo le había aclarado que solo eran amigos, no podía evitar que los celos se apoderan de ella cada vez que les veía juntos en revistas o la televisión. Y al final de cuentas, esos celos que le profesaba habían terminado con la relación.
"Y ahora esto…" – se dijo a si misma apretando fuertemente los puños sobre las baldosas del piso donde se había sentado, para ocultar su rostro, mojado por las lagrimas, entre sus piernas. – "Esto termina por hacerme notar que jamás lograre que Duo se vuelva a interesar en mi".
-- Te odio Duo Maxwell – dijo entre balbuceos producidos por las lágrimas.
-- Deberías odiarte a ti misma y no a ese idiota que tienes por amigo…
Hilde levanto la vista asustada. Había pensado que estaba sola en el baño de mujeres, pero se sorprendió al ver parado delante de ella al chino, amigo de Duo. No sabía que hacía allí dentro, ni como es que había logrado colarse. Pero no quería verlo… no quería ver a nadie.
-- ¿Que estas haciendo aquí¿vienes a burlarte de mi¿O es que quieres fotografiarme en este estado? – dijo mostrando su rostro lloroso.
-- Y ya le tengo el titulo – dijo Wufei cruzando los brazos y viéndola desde arriba – DERROTA.
-- Eres un idiota – dijo furiosa volteando el rostro para esconderlo entre sus piernas.
-- No, la idiota eres tu – dijo secamente haciendo que Hilde enrojeciera por las palabras y de nuevo levantara el rostro para verle – Duo no es el único ser sobre la tierra para que te obsesiones con él. Se hizo novio de una rubia que cambia de novio como de calcetines… ¡pues bien por él, sabes de antemano que esa relación acabara mal y ¿en lugar de alegrarte, por que sabrá que ha tenido todo el tiempo a una buena chica cerca de él, te pones así¡Eres más estúpida de lo que pensé!
-- ¡Wufei! – dijo Hilde sorprendida y no molesta por las palabras que el chino le estaba diciendo.
-- Si, eres estúpida. ¿Hay más peces en el agua y tu solo te fijas en una simple trucha habiendo salmón? – Hilde se paro del suelo secando sus lágrimas con el dorso de la mano y acercándose a Wufei con una sonrisa en los labios.
-- ¿Estas comparando a Duo con una trucha y a ti con salmón? – cuestiono algo divertida haciendo que el chino retrocediera un par de pasos asustado y su rostro blanco se tornara un tanto rojo por las palabras de la morena
-- ¿A mi¿quien hablo de mi? – cuestiono nervioso haciendo que la sonrisa en Hilde se incrementara y caminara con las manos detrás de la espalda hasta la salida del baño, pero se volteara solo un poco para verle y sonreírle de forma amplia y sincera.
-- Tu
-- No, yo no estoy hablando de mi, pero si estoy hablando de Maxwell y estoy hablando de ti. Siempre creí que eres muy fuerte como para dejarte derrotar por esa rubia. Si pudiste soportar toda la semana pasada mi sarcasmo sin decirme nada, podrás soportar unos cuantos días a ese tonto modelo con esa actriz – dijo el chino viendo como la morena abría la puerta y se disponía a salir con una sonrisa en los labios.
-- Gracias Wufei, jamás creía que fueses capaz de levantarme el animo y hacerme ver el mundo de forma distinta – dijo sonriendo y saliendo sumamente tranquila, mientras un grupo de chicas entraban y gritaban al encontrase a un hombre dentro. Hilde sonrió aun más y se giro para ver como Wufei salía siendo golpeado por libros, manos y mochilas de las chicas que habían entrado y él trataba de defenderse poniendo como escudo sus brazos.
No cabía duda que el salmón era interesante y muy atractivo…
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Estaba preocupado, mucho muy preocupado. Haberse hecho novio de Dorothy le iba a causar demasiados problemas, lo sabía bien, pero ya no había más que hacer. Había entrado al comedor y se sentó con Trowa y Erick, sabía que Hilde no llegaría a comer con ellos, pero se equivoco, la morena se había presentado pidiéndole disculpas por lo ocurrido y deseándole suerte con la rubia, cosa que lo había desconcertado. Quizá ella no estaba enamorada de él como lo había creído y solo estaba molesta porque sabía que Dorothy le haría daño, si estuviera enamorado de ella, cosa que no iba a suceder así.
Trowa le advirtió en su usual tono serio, que lo pensara mejor, ya que una relación con la rubia no le dejaría nada bueno. Y que si solo lo hacía por acallar los rumores que había visto en los programas de chismes y los diarios del domingo, había tomado la peor decisión. ¿Cómo sabía Trowa que ese había sido el motivo real de hacerse novio de Dorothy? Prefirió no contestar y seguir con su plato, pero su vista se giro de forma involuntaria al frente, buscando con la mirada a Heero, pero este no estaba en su lugar. Se incorporo en su asiento, buscando por todos lados, pero Heero no se veía en el comedor. ¿Dónde diablos se habría metido?
"Quizá estando nominado al Oscar, lo veré menos en la escuela" – se dijo así mismo suspirando de forma aliviada.
El resto de la comida se la pasó en un tenso silencio, hasta que llegó Wufei. El chino se dedico a recitar todas las columnas de chismes de los diarios entre carcajadas, contando lo que decían de Dorothy, de Duo y hasta de Heero. Pero Erick le arranco el diario de las manos y lo hizo pedazos haciendo que el chino se molestara. Pero cuando giro la vista para verlos a todos, ellos le veían con igual o peor molestia.
-- Lo lamento – dijo de forma sincera despidiéndose de ellos para ir a buscar al maestro del taller de fotografía.
Duo se despidió sintiéndose incomodo entre sus amigos, ellos no aceptaban su relación con Dorothy y eso le parecía injusto. Él tenía derecho a escoger a la persona con la que quería estar y en esos momentos era su rubia amiga. Más por conveniencia que por amor, pero eso, de momento no podía decírselos. No sabía si no la querían porque creyeran en los rumores o porque sabían ella terminaría poniéndole los cuernos en cualquier momento. Pero tampoco se animo a preguntar.
Lo que de antemano sabía era que esos rumores eran una vil mentira. Aun no veía las revistas, que Hilde le dio, con detenimiento, pero según pudo enterarse por Wufei, los rumores sobre Dorothy surgieron cuando a Paris Hilton le robaron su celular y obtuvieron fotos comprometedoras de la excéntrica millonaria con algunas chicas, incluyendo a la actriz. Pero eso no quería decir nada, a la millonaria ya la habían relacionado antes con mujeres más no a su rubia amiga, y en todo caso bien podrían ser fotos truqueadas.
Decidió irse al bosque a estudiar el libreto para la audición, que se llevaría a cabo a finales de la siguiente semana -¿O sería el fin de semana?- mientras llegaba la hora para entrar al taller. Lo mejor era dejar de pensar en los problemas que iba a causarle el ser novio ficticio de Dorothy, total, él podía se novio de quien quisiera, no tenía ningún compromiso con nadie, por más que el actor insistiera en creer que era de su propiedad.
Camino de forma pensativa hasta el árbol donde a veces había discutido con Heero – prefería pensar en las discusiones y no en lo otro - y se sentó para disfrutar de la sombra y el fresco del lugar. Era tranquilo y le permitiría estudiar con mayor libertad que estando en su habitación. Estar allá, le recordaba lo que Hilde les había contado sobre el ladrón y lo que menos quería ahora era distracciones.
Comenzó a actuar el personaje de Danny y a tararear sus canciones de forma alegre. Actuar era su mayor pasión, lo haría toda la vida una vez le dieran un papel en Broadway. Dejaría la escuela y se mudaría a NY y vendría a LA tan seguido como pudiera para ver a su padre. Era una lastima que su estado de salud le impidiera viajar para que le viera actuando – Estoy seguro que obtendré un papel – se aseguro a si mismo.
Interrumpió la canción de forma abrupta cuando pudo distinguir la sombra de una persona arrastrada por el verde pasto que se agitaba con un ligero viento. Jamás se le había ocurrido voltear hacía las ramas del árbol en la parte alta. Levanto la vista y allí, recargado en un grueso tronco y sentado sobre una rama, estaba su mayor tormento.
-- ¡Heero! – le grito, pero el actor ni siquiera se movió de su lugar, era como si no le hubiese oído. Y eso pensaba, hasta que hablo.
-- ¿No se porque te detuviste, cantas bien y me entretenía la canción mientras veía unas cosas – Duo sintió una gran alegría escucharle decir que cantaba bien, aun que no era la primera vez que lo hacía, escucharlo de nuevo le daba la seguridad que necesitaba para cantar en la audición. ¿Y desde cuando le tomaba tanta importancia a las palabras de ese tipo? Se dijo a sí mismo mordiendo su labio inferior.
-- Yo no voy a funcionar como una radio para tu entretención. ¿Por qué no me dijiste que estaba allí arriba? – Cuestiono medio enfadado, ya que sus anteriores palabras le habían quitado la molestia y por más que se repetía que no le importaban… ¡le importaban y mucho!.
-- Parecías muy concentrado que no quise interrumpirte – dijo el actor desde el árbol, viéndole solo con el rabillo del ojo. Duo apretó fuertemente los puños viendo aun hacía arriba.
-- Si claro, lo único que hacías era espiarme¿Me seguiste? – cuestiono sintiéndose enfadar de nuevo. Aquello que había pensado al huir de los globos, que se estaba enamorando del actor, era una tontería. No podía estarse enamorando de alguien tan arrogante y frío que no se dignaba a bajar para hablar de frente con alguien.
-- Yo no¿Lo hiciste tú?
-- Ni siquiera sabía que estabas aquí. Con eso de que no comiste, pensé que estabas en alguna promoción a tu película. Con eso de que estás nominado al Oscar- dijo de forma honesta, hubiera deseado no mencionar lo del Oscar, porque hacerlo era recordar los globos.
-- Ah, te enteraste – dijo de forma tan despreocupada que si no supiera lo importante que era que lo ganara, para poder declararse gay, creería que era como si le hubieran dicho, ya esta lista tu licencia de conducir.
-- Mi padre me lo dijo ayer por la mañana – aseguro Duo. Heero se enderezo en su lugar para verlo desde arriba – él cree que mereces ganar. Aun que si supiera ¿Por qué quieres hacerlo, creo que el sería el primero en decirles a los de la academia que no te lo dieran. – Aseguro Duo sin verlo, solo recordaba la breve conversación de su padre sobre el actor, cosa que se había encargado de cambiar de forma rápida.
-- ¿Por qué no deberían dármelo? – cuestiono el actor saltando del árbol para hincarse a su lado y quedar de frente a Duo. El trenzado parpadeo sintiéndose nervioso al verse reflejado en esa mirada cobalto, tan fría y llena de algo que no alcanzaba a comprender.
-- Mi padre te admira mucho y piensa que deberías seguir actuando hasta que seas un anciano y mueras – aseguro el modelo sin dejar de ver la mirada azulada del actor – aun que yo desearía que lo último fuera primero.
-- Pero eso no sucederá tan pronto – dijo Heero de forma grave - Y ya que hablamos del Oscar – dijo tendiéndole lo que traía en la mano. Duo lo tomo sin entender – necesito que me ayudes a escoger un traje para la ceremonia. Tengo que estar más que presentable para esa ocasión.
-- ¿Pues si lo que quieres es llamar la atención, Deberías vestir de terciopelo morado, camisa amarilla y zapatos blancos – dijo Duo de forma sarcástica. Tenía ganas de levantarse, se sentía vulnerable estando sentado en el pasto con Heero tan cerca. Pero quizá si lo intentaba, el actor trataría de impedírselo y si llegaba a tocarle, no tenía idea de cómo reaccionaría a su tacto.
-- No le voy a copiar el atuendo a Jhony Deep – dijo Heero viendo al modelo. Duo se sintió molesto por el comentario, pero en eso tenía razón, Jhony Deep solía vestir por demás extravagante. Entonces recordó la promesa echa a Hilde. Era la oportunidad que tenía para recomendarla. No quería hacerlo, pero una promesa era una promesa y la oportunidad venía servida en bandeja de plata. Iba a tener que decirle.
-- Yo no suelo escoger mis ropas, siempre hay alguien que lo hace por mí. Aquí en la escuela, lo hace Hilde. ¿Por que no le solicitas a ella que te haga un traje, tiene muy buenas ideas y estoy seguro que no te decepcionaría. Esta mañana me hizo prometerle que te lo diría y yo no iba a hacerlo a menos que tu preguntaras y…
Heero le arrebato la revista con molestia de las manos para arrojarla al suelo con violencia haciéndole callar abruptamente. Se acercó a él de forma intimidante haciéndole retroceder hasta el tronco del árbol cercándolo con sus brazos y su cuerpo, sin darle oportunidad a moverse ni un ápice. Haciendo que su corazón latiera a toda prisa, sintiendo que la boca se le secaba y un intenso calor comenzara a recorrerle el cuerpo. Esa cercanía le ponía la piel de gallina y ni siquiera sus cuerpos se habían rozado… ¿Y ahora que le estaba pasando?
-- ¿Por eso la estabas besando? – ¡Entonces si era él quien les había visto!. Sintió que la garganta se le cerraba y su corazón martillaba de forma dolorosa en el pecho, cuando las manos del actor le tomaron por la barbilla. ¡No, no podía permitirle que fuese a besarlo. Retiro de forma brusca las manos de Heero de si para ponerse de pie. Heero le siguió en su movimiento, poniéndose también de pie.
-- Solo era un beso de amigos – dijo Duo bajando la vista para no sentirse sumergir en ese mar azul cobalto que no se despegaba de su cuerpo. De repente sintió que la mano del actor se cerraba sobre su barbilla de nuevo y le obligaba a verle a los ojos. Su mano libre de nuevo se dejo caer sobre el tronco del árbol para cercarle una de las posibles salidas.
-- ¿Y el de Dorothy también era un beso de amigos? – Duo trago saliva nervioso sin poder despegar sus ojos violetas de los cobalto. Sentía como si Heero pudiese leer en su interior, como si con solo verle pudiera saber todo aquello que ocultaba. Pudo ver como el actor se acercaba de forma lenta hasta sus labios, y su cuerpo se negaba a moverse. Su cerebre gritaba y gritaba que se moviera, que evitara que Heero le besara, pero algo muy dentro le decía que no.
-- ¡No! – dijo por fin desviando el rostro para evitar que los labios del actor terminaran en los suyos. Levanto los brazos para empujarlo y tratar de regresar al colegio. Era más seguro estar dentro que afuera, a solas con él. Pero una fuerte mano cerrada sobre su muñeca le impidió escapar.
Sintió como un cuerpo lo arrinconaba contra la rasposa corteza. Heero había vuelto a cercarlo, restregando su pecho contra el suyo para evitar que fuera a moverse. Se sintió temblar por la intimidad de sus cuerpos, por esas manos que le lanzaban corrientes de electricidad por todo su ser, entonces sintió los labios del actor pegados a los suyos, obligándole a abrirlos para dejarle introducir la lengua, saboreando el interior y bebiendo de ellos.
Trataba a toda costa de no responderle, de alejarlo de él, pero su cuerpo se negaba a moverse. Sus brazos se habían levantado para tratar de empujarlo de nuevo, pero Heero había aprovechado para abrazarle a su cuerpo e intensificar más el beso, dejando deslizar sus brazos por su espalda, levantando el saco y moviéndose por arriba de la delgada camisa blanca del uniforme. La lengua del actor le recorría el interior con maestría, robándole el aliento y nublando las ideas – como siempre que le besaba – estaba consiguiendo que se olvidara del lugar en donde estaba.
-- He de borrar los besos de otros con los míos, te lo he advertido muchas veces y esta vez no me digas que no te besaste con ellas, porque esta mañana lo has hecho dos veces – susurro Heero separando su boca de los labios hinchados del modelo para recuperar algo del aire que ya les hacía falta. Duo entre abrió los ojos absorbiendo las palabras dichas por el actor. Si, sabía que iba a tomar revancha y sin embargo, no le importaba.
Duo sintió los labios de Heero de nuevo sobre los suyos. Urgiéndole a abrir la boca para dejarle introducir su lengua de nuevo. No quería dejarse, su cabeza gritaba y gritaba ordenes, pero su cuerpo se negaba rotundamente a obedecer y deshacerse de aquello que le causaba tanto placer. Las manos de Heero se habían separado de su espalda para comenzar a recorrer el bien formado cuerpo del modelo, primero de forma lenta, acariciando el dorso sobre la camisa y bajo el saco del uniforme, para después de forma rápida sacar la camisa y la playera del pantalón y acariciar de forma maestra su espalda, su pecho, y llegar hasta las tetillas erizadas por el tibio contacto sobre ellas.
-- No, basta – escapo de los labios de Duo una ligera protesta producto de su subconsciente, porque su conciente ya estaba rendido, como aquella noche en el baño del Beverly Hills Hilton.
Pero Heero no hizo caso y continuó torturando con sus dedos aquellas pequeñas protuberancias, sensibles al tacto, pellizcando y masajeando de forma lenta, haciendo que de los labios de Duo salieran pequeños gemidos. Mientras las manos del actor se entretenían en su pecho, su lengua viajaba de forma sensual sobre su cuello deslizándose y besando, acariciando y mordiendo al mismo tiempo.
No supo en que momento las manos expertas de Heero habían abierto la camisa, permitiendo el paso libre de su lengua por su pecho, hasta llegar a aquello que acariciaba con sus dedos. Sintió una profunda oleada de calor recorrerle por completo cuando la lengua del actor acaricio y chupo una de sus tetillas haciéndole reaccionar.
-- ¡Basta¡ya basta! – grito sintiendo como su miembro endurecido comenzaba a moverse dentro de sus pantalones. Pero sus palabras, desesperadas, no hacían mella en el actor, no parecía escucharle. Solo podía escuchar su respiración acelerada al golpear su piel, pero ninguna palabra proveniente de sus labios. No podía negar que disfrutaba aquella, esa dulce tortura a la que estaba siendo sometido, pero no podía evitar el recordar aquellas duras palabras que Heero le dijera días antes.
"No siento nada por ti, ni por nadie"
-- Te deseo – dijo el actor entre jadeos – se mi amante Duo
-- No – murmuro Duo de forma entre cortada.
-- Si no lo eres ahora, los serás más tarde – si, lo sabía. Pero iba a ser tarde. Esas frías palabras le devolvieron los pies a la tierra – si no hubieras huido a estas horas ya hubieras sido mío. Se mío ahora…
Respiro de forma profunda tres veces antes de levantar los brazos y empujar a Heero de forma brusca. El fuerte empujón tomo al actor por sorpresa haciéndole perder el equilibrio y lanzándolo al suelo. Duo sonrió de forma amplia poniéndose a los pies de Heero para verle desde arriba. El actor solo levanto la vista para incorporarse un poco apoyándose con los codos
-- El día en que el infierno se congele – dijo de forma socarrona – o cuando aceptes darme tu corazón… Cuando ocurran cualquiera de las dos cosas, ese día aceptare se tu amante – Heero solo lo observo sin decir nada.
Duo se dio la vuelta para irse al taller lo más rápido que podía, pero la fuerte mano de Heero le detuvo por el pie haciéndole caer de bruces al suelo. Solo giro un poco el rostro para verle, mientras trataba de soltarse del agarrón. Aun sentía su cuerpo ardiendo por lo ocurrido escasos momentos antes.
-- ¿Y ahora que diablos quieres? – pregunto molesto, jalando y jalando su pierna sin conseguir soltarse. Su corazón latiendo a toda prisa y su cuerpo sudando, tampoco ayudaban mucho.
-- Escucha Duo – dijo de forma clara mirándolo fijamente – Te doy mi permiso para exhibirte con Dorothy como tu novia, de antemano se que no hay y jamás habrá nada entre ustedes. Esto solo es un truco publicitario. Pero con nadie más. ¿Entendiste? – Duo jaló aun más fuerte su pierna logrando soltarse del agarre del actor, se puso de pie de un salto y le miro con el seño fruncido por el enojo.
-- ¡No, el que debe entender eres tú! – Grito con enojo viendo como Heero también se levantaba sacudiendo sus ropas - YO NO SOY NADA TUYO maldito infeliz, por lo mismo no necesito de tu permiso para nada. Puedo salir con Dorothy, con Marion, con Hilde o la misma Relena si ese es mi gusto – farfullo Duo sumamente enojado.
Entonces sitió como de nuevo era tomado fuertemente por el brazo y acercado hasta el cuerpo de Heero de forma sorpresiva, mientras la otra mano del actor ya le esperaba para tomarle de la barbilla y plantarle un beso fugas en los labios.
Ese contacto ardiente le hizo saltar el corazón del pecho y le lanzo otra fuerte sacudida a todo el cuerpo. Pero el beso termino demasiado pronto.
-- Solo con Dorothy y ahora vete o llegaras tarde – dijo Heero soltándolo de la barbilla y empujándolo con el brazo del que lo tenía sujeto.
Duo sintió que su rostro enrojecía, se giro y se fue corriendo al interior de la escuela sacudiendo y arreglando sus ropas lo más rápido que podía. Estaba enojado, muy enojado. No necesitaba del permiso de Heero para tener a Dorothy como su novia. ¿Pero no entendía¿Por qué no le molestaba que fuese novio de la rubia? Un momento… el había dicho "Se que no hay y jamás habrá nada entre ustedes" ¿Cómo lo sabía¿Era tan obvio que no sentía nada por ella? No, era probable que Heero se enterara por algún lado. Quizá el representante de la rubia le había comentado a Zech y este le había dicho al actor. Eso iba a ser muy difícil averiguarlo. Aun que eso de que jamás habría algo entre ellos, eso si no tenía forma de averiguarlo y sin embargo Heero sonaba muy seguro al decírselo.
¿Por qué Heero estaba tan seguro de que jamás habría algo entre Dorothy y él?
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Eran pasadas de las cuatro de la tarde, el taller de danza iba apenas en su primera hora, cuando una de las secretarías de dirección abrió la puerta y se puso a buscar con la vista al maestro. En cuanto lo vio se acerco a él para darle un recado y este paro la clase para llamar a Duo.
-- Duo tienes una visita en la sala de prensa, así que vístete para que vayas a atenderle – le dijo el hombre.
Duo se sobresalto ante la noticia. No era común recibir visitas en el colegio en horas de clase, estas frecuentemente se hacían los fines de semana y si eran entre semana era porque algo grave había ocurrido.
Se dio prisa en ponerse el uniforme y salió corriendo hasta la sala de prensa, su hiperactiva imaginación hacía estragos en su mente, desde que algo le había ocurrido a su padre, hasta que toda su familia había muerto. Otra fantasía es que habían descubierto lo que ocurría con Heero y venían a interrogarle sobre el actor.
Llego corriendo y agitado, se detuvo delante de la puerta sudando. Antes de abrirla procuro recuperar el aliento y entonces abrió.
De espaldas a él y frente a la ventana se encontraba un hombre alto y delgado, vestido de forma elegante, con las manos cruzadas a su espalda. Al escuchar la puerta abrirse, esté volteo de lleno dejándole ver el rostro. Sus ojos se abrieron en sorpresa al ver frente a si a su hermano, a Solo. Su corazón comenzó a latir de forma acelerada, la boca se le seco de golpe y sus piernas amenazaban con no sostenerle. ¿Es que le había pasado algo a su padre?
-- ¡Solo¿Le paso algo a papá? – cuestiono con voz temblorosa sin animarse a dar un paso por temor a caerse. Solo sonrió ante el sufrimiento de su hermano.
-- No – contesto de forma fría, haciendo que el alma volviera al cuerpo de Duo y suspirara de forma aliviada. Cerrando por fin la puerta para ver a que había ido su hermano al colegio.
-- Que alivio, por un momento pensé que le había ocurrido algo – dijo para después sonreírle a su hermano de forma luminosa - Es una agradable sorpresa el que estés aquí¿Puedo saber a que has venido? – cuestiono Duo, sintiendo una profunda felicidad al ver a su hermano parado delante de él. Siempre que había ido a verle al colegio había ido acompañado de su padre y solo porque esté último le obligaba. Había dejado en el olvido sus últimas palabras en la premiación de hacía unos días, no le importaban, él le había abrazado y ese gesto borraba todo lo malo sucedido después.
-- Claro, "hermanito" – dijo con sarcasmo sonriendo de forma cínica, de la misma forma en la que solía sonreírle cuando estaban en casa y su padre estaba cerca – papá esta bien, por ahora – dijo Solo haciendo que el corazón de Duo de nuevo se sobresaltara – pero si sabe que peleamos, puede ponerse mal de nuevo y mandarlo al hospital con otro infarto que esta ves si puede matarlo.
-- Pero nosotros no hemos peleado, ni vamos a pelear – aclaro Duo viendo fijamente los ojos azul marino de su hermano. Pero había algo en esa mirada que le asustaba, esa maldad que siempre veía en esos ojos cuando estaba a punto de golpearlo cuando eran niños.
-- Tienes razón, no vamos a pelear – dijo Solo volviendo a sonreír de forma cínica, para dar un paso hacía el modelo y dejar deslizar una de sus manos por su abundante cabello oscuro – Resulta ser que necesito un favor de tu parte, "hermanito" – dijo con toda intención haciendo que Duo sonriera
-- Claro Solo, si esta en mis manos, cuenta con él – dijo sintiéndose emocionado. Solo jamás le había pedido favores, era la primera vez en toda su vida que se lo estaba solicitando, quizá por fin¡por fin, Solo lo veía como a un hermano y no como al recogido, como solía decirle.
-- Claro que esta en tus manos – dijo sonriendo aun más al ver esa sonrisa de niño en aquel rostro tan llamativo – solo tu puedes salvarme de los hombres con los que he apostado – la sonrisa de Duo se borro por completo de su rostro al escuchar a su hermano – ahora si fue una suma grande y si no pago me van a matar y si algo me pasa ya sabes que papá también puede morir. Así que – dijo acercándose aun más a Duo tomándolo por la barbilla sin dejar de lado esa sonrisa cínica que había adoptado desde que Duo entro a la sala de prensa – vas a cederme todas las propiedades que papá te dio. Propiedades que son legítimamente mías.
Duo se sobresalto y retrocedió para alejarse de su hermano, ese había sido el motivo del pleito que habían tenido y por el cual su padre había tenido el infarto que lo tenía en cama desde hacía tres años. Pero el no podía hacer lo que Solo le pedía, se lo había prometido a su padre y no iba a traicionar su confianza. Sabía de antemano los vicios de Solo y en cuanto tuviera las propiedades en sus manos, era capaz de apostarlas y perderlas. No podía cedérselas, aun y cuando dijera que estaba en peligro su vida. Una promesa era una promesa y no estaba dispuesto a romperla.
-- Sabes que no puedo hacer eso hermano… - la mirada de Solo centello con furia, pero no podía, no debía y no quería hacerlo.
-- Esas propiedades no te pertenecen¡tú no eres un Maxwell, papá debió dármelas a mi, soy su único hijo, tu solo eres basura – dijo Solo con molestia comenzando a caminar hasta Duo haciéndolo retroceder – tu eres un recogido, no mereces llevar el apellido Maxwell. Desde que llegaste a la casa me arrebataste el cariño de papá y no conforme con eso, también me quitaste el dinero que por derecho me pertenecía – dijo Solo arrinconando a Duo contra la pared y llevando ambas manos contre el cuello de su hermano. Duo levanto las manos intentando que este lo soltara, pero la furia de Solo era demasiada y comenzaba a ahogarle.
-- No, Solo, papá te quiere¿Cómo no ha de querer a la sangre de su sangre, yo jamás te arrebate nada… - se interrumpió al sentir como Solo apretaba cada vez más fuerte.
-- Si no has de cederme esas propiedades, entonces te quitare del camino, como debía hacerlo aquella vez en la alberca, o cuando cubrí tu cara con la almohada. Si no hubieras existido, yo sería ahora el dueño absoluto del cariño de papá y de sus propiedades.
-- Solo… me estas… ahorcando – dijo de forma entrecortada, tratando de soltarse. Solo siempre había sido cruel con él, desde que eran niños, jamás le quiso, siempre que podía le golpeaba, aun que no en partes que se notaran, para que su padre no le regañara. Solo sabía bien que un golpe visible en su cuerpo era menos dinero en la cuenta familiar – No, Solo… Solo…
-- Regrésame mis propiedades y te dejó con vida – dijo soltándolo de golpe haciendo que Duo cayera al suelo tosiendo, tratando de recuperar el aire perdido y sobando su cuello. Pero su hermano se dio prisa en tomarlo por las solapas del saco para levantarlo, al tiempo en que con el puño cerrado le dejaba caer un golpe en el estomago sacándole el poco aire que aun conservaba.
El golpe lo volvió a mandar al suelo cerrando los ojos. Como recordaba esa palizas que su hermano le daba. Por eso no le gustaba ir en verano o navidad a la mansión Maxwell, Solo siempre lo recibía con puñetazos en el estomago, cuando le pedían que bajara a cenar, prefería no hacerlo para no tener que mentirle a su papá. Jamás había acusado a su hermano de esos golpes. Siempre que su padre le veía quejándose con una mano en el estomago, era Solo quien le decía que le dolía el estomago al trenzado y era mejor dejarlo descansar. Nadie se entero jamás del odio que Solo sentía por él, hasta el día del pleito que mando a su padre al hospital.
Solo volvió a levantarlo del suelo y como en ocasiones anteriores, no metió las manos para defenderse de los golpes de su hermano. Se sentía sumamente culpable de la antipatía que sentía hacía él, de ese odio que tanto le profesaba. Y una forma de disminuir esa culpabilidad, era dejándose golpear…
-- Te odio, te odio – dijo volviendo a descargar sus puños sobre el estomago del trenzado y este de nuevo solo apretó los dientes aguantando el dolor que los golpes de su hermano le causaban – devuélveme lo que es mío, o papá se enterara de este pleito y posiblemente se vaya al hospital por tu culpa, como la última vez y si muere será tu culpa, solo tu culpa.
Duo cayó sobre la enorme mesa de fina madera que estaba en la sala de prensa, ya no tenía fuerzas para levantarse, Solo siempre había sido más fuerte que él y sus golpes eran sumamente dolorosos. Sintió el cuerpo de Solo sobre su cuerpo y una fuerte cachetada sobre su rostro. Con lo blanca que era su piel, el enrojecimiento se haría fuertemente notorio.
-- ¿Vas a firmar esa sucesión de propiedades¿Vas a darme todo lo que me quitaste? – cuestiono Solo levantando la mano, mientras tomaba fuertemente a Duo por el cuello. Duo abrió los ojos para ver la figura de su hermano sobre él, sentía el sabor metálico de la sangre en su boca, la bofetada había sido tan fuerte que seguramente había reventado algo en ella. Pero movió la cabeza en negativa y apretó los ojos esperando sentir el siguiente golpe. Estaba sumamente cansado y dolorido; rogaba porque esto terminara pronto.
El sonido de un fuerte golpe y la liberación de su cuerpo le tomo por sorpresa, abrió los ojos solo para ver la figura de espaldas de alguien. Esa persona había retirado a Solo de él y le había dado un fuerte golpe mandándolo al suelo con el labio reventado.
Sonrió levemente cuando pudo ver el rostro de esa persona, cuando esta se acerco a él para levantarlo y preguntarle de forma preocupada si se encontraba bien. Había podido sacudir la cabeza en afirmación, no salían de su boca las palabras, ni siquiera sabía como agradecer lo que había echo por él.
Solo levanto la mano para limpiar la sangre que comenzaba a escurrir por su labio y elevo la vista para ver a quien se había atrevido a golpearle. Entonces sonrió de la misma forma en que le había sonreído a Duo, de una forma tan descarada, que dejaba entrever sus intenciones al solo verle.
-- Heero Yuy – dijo sonriendo mientras intentaba ponerse de pie ayudándose por la pared – me habían contado que tus golpes eran salvajes, pero este los supera, supongo – dijo Solo volviendo a limpiar su boca – voy a demandarte – sonrió viéndolo fijamente.
Heero se quedo en silenció, solo observando al hermano del trenzado. Era notoria la felicidad que le causaba el haber sigo golpeado por el actor. Heero se dio la vuelta para llegar hasta la mesa donde había dejado sus cosas, tomo de la bolsa de su camisa un bolígrafo y abrió la chequera que descansaba sobre la madera. Escribió de forma rápida algo y arrancó el cheque.
Duo observo como Heero camino con algo en la mano hasta su hermano y se lo extendió a este. Solo vio sorprendido el papel, pero no movió ni un músculo para tomarlo.
-- Esto es lo que siempre les doy a aquellos a quienes golpeo. Tómalo o déjalo. No obtendrás ni un solo centavo más de mí parte.
Solo se dio prisa en tomar el cheque y ver la cantidad, sus enormes ojos azules se abrieron con asombro al ver la cantidad escrita en el papel – Heero no jugaba - y sonrió de forma amplia. Levanto la vista para ver a Duo y esbozar una mueca sarcástica al verle.
-- Parase que ser amante de alguien tan rico como Yuy, me da ventajas a mi – dijo abanicándose con el cheque – esta bien tomo los 300 mil dls – volteo a ver esta vez a Heero – no voy a demandarte por agresión.
Duo frunció el entrecejo al escuchar lo que había dicho su hermano, era claro para todos que eso es lo que buscaba desde un principio: dinero. Quería el dinero de las propiedades para seguir apostando y ya que no parecía que lo fuese a conseguir con él, se lo había sacado a Heero al amenazarlo con demandarle.
Pero no iba a permitírselo¡claro que no, Solo no tenía porque tomar el dinero que Heero había ganado con su trabajo. Si su hermano quería dinero¡que trabajara, para eso tenía una carrera.
Así que se acerco de forma sorpresiva hasta su hermano arrebatándole de las manos el cheque y antes de que este pudiera hacer algo, ya lo había echo pedazos, provocando la furia de su hermano.
-- ¿Como te atreviste? – cuestiono Solo con enojo, pero Duo no se inmuto por el enojo impreso en la voz de su hermano y le encaro clavando su vista violeta en la marino.
-- ¡No¿Cómo te atreviste tú? – Dijo a la carrera interrumpiendo los posibles alegatos de Solo - para poder demandar a Heero necesitas de un testigo y yo solo ví como te caíste y te reventaste el labio, no puedes hacer nada.
Solo se irguió altivo y orgulloso, dejando ver cuan alto era, aun más que Duo, era notorio que ni siquiera eran parientes, no se parecían en nada en lo absoluto. Vio a ambos hombres frente a él y frunció el entrecejo con molestia, pero no dijo nada. Se dio la vuelta, abrió la puerta y salió azotándola fuertemente.
Duo coloco su mano en el estomago mientras dejaba descansar su cuerpo en la primera silla que encontró, sin embargo, no había sido una silla lo que sostuvo con su brazo, había sido otro brazo, solo que más fuerte que el suyo y mucho mas calido. Giro el rostro y se topo con la vista cobalto fija en él. Quiso apartar la mirada, pero no pudo, esa mirada parecía un imán y ese cuerpo cerca al suyo le llenaba del calor que los golpes de Solo le habían quitado.
Heero pasó su brazo por la cintura del trenzado e hizo que este pasara su brazo por su cuello para ayudarle a caminar.
-- Hay que ir a la enfermería, ese loco te dejo mal – aseguro el actor, pero Duo se negó a moverse.
-- No, estoy bien, solo ayúdame a llegar a mi habitación.
-- No estas bien – dijo Heero de forma fría – puedes tener alguna costilla rota. No se que paso aquí, pero creo que si no hubiera llegado, ese hermano tuyo pudo haberte matado.
-- Solo no me mataría hasta no asegurarse de que las propiedades de papá estén a su nombre. Me golpeo como lo hace siempre, no me daño ningún hueso, eso te lo aseguro, solo quiero descansar y para mañana estaré bien. No quiero darle explicaciones a nadie sobre estos golpes – se sentía terrible, pero estaba seguro que de tener algún hueso roto, el dolor sería insoportable.
-- ¿Las propiedades de tu padre¿Qué no se las habían quitado los acreedores cuando se fue a la banca rota? – preguntó Heero sin comprender lo que le trenzado había dicho. Muchos eran los que sabían que Odiseo Maxwell estaba en banca rota, entonces¿De donde sacaba Duo que su padre aun tenía propiedades?
-- Eso fue un ardid de los abogados. Todas las casas y tierras que posee, así como algunas acciones en la bolsa están a mi nombre, para evitar que los acreedores le quitaran todo. Como yo trabajo desde que era niño, no se les hizo extraño que pudiera tener tanto. Pero Solo se dio cuenta de los movimientos de papá y le reclamo por no ponerlo a él como dueño de todo. Fue un gran pleito, papá no podía poner a mi hermano porque sabía lo que haría con las propiedades: apostarlas. Solo es un jugador empedernido desde que estaba en la escuela y nunca lo ha aceptado, ni creo que lo haga – eso explicaba todo.
-- Ya sabía lo de tu hermano – dijo Heero ayudándole a subir las escaleras poco a poco - ¿Quieres que te cargue? – le pregunto al ver que subía muy a penas los escalones. El color rojo tiño de inmediato las blancas mejillas del trenzado, completando el enrojecimiento que la bofetada de Solo le había dejado.
-- Nooo – dijo a la carrera intentando que su corazón dejara de latir tan aprisa. Pero la cercanía de Heero le estaba poniendo demasiado nervioso – puedo hacerlo.
-- ¿Por qué no te defendiste, golpeas bastante fuerte, pudiste haberlo mandado a la lona fácilmente, tu hermano no tiene músculos definidos, tiene tu misma complexión delgada – Duo bajo la vista, avergonzado de revelarle a alguien porque jamás se defendía o se defendería de Solo. Pero sabía que Heero no era de los que hablaba mucho, así que podía confiar en él.
-- Dejo que Solo se desquite conmigo de la falta de atención de papá. El cree que yo le arrebate su cariño, cuando realmente papá no ha tenido detalles cariñosos con ninguno de los tres. Yo soy adoptado, es natural que no me quieran, sin embargo, soy al que más solía visitar en el colegio. Pero jamás me dijo que me quería. Solo me acusa, desde que éramos niños, de que le quite todo lo que tenía. Así que me dejo golpear para sentirme menos culpable.
-- No cabe duda, eres de los buenos que rayan en lo tonto – dijo Heero abriendo la puerta de la habitación del trenzado con suma molestia – tu hermano se aprovecha de ti y tú te dejas. Así esto jamás va a acabar.
Duo guardo silenció ante las palabras tan duras que Heero le dirigió, pero lo sabía y sin embargo no hacía nada por detenerlo. Cerró los ojos por el dolor cuando Heero lo recostó sobre la cama. Los abrió de forma sorpresiva al sentir las manos de Heero desabotonarle la camisa.
-- ¡No, espera¿Qué haces? – cuestiono totalmente sonrojado, deteniendo las manos del actor. No iba a pretender ahora atacarlo¿Verdad?
-- Quiero ver como te dejo ese desgraciado – aclaro el actor retirando las manos de Duo para seguir con su tarea – ya que no quieres ir a la enfermería, me voy a asegurar de que no tengas ningún hueso roto – dijo terminando de abrir la camisa y levantando la playera que le cubría el cuerpo.
Un calor indescriptible invadió por completo el cuerpo del trenzado al sentir las finas manos del actor levantar la playera con sumo cuidado. Su mirada violeta no se despego de cada uno de los movimientos que hacía. Se sentía temeroso de lo que pudiera pasar, ya que se encontraba sumamente débil y cansado y sumado a eso, muy nervioso. Solo le quedaba hacer algo para despejar esas imágenes que su hiperactiva imaginación se empeñaba en mostrarle.
Comenzó a reír…
Heero se detuvo y levanto la mirada hasta el rostro del modelo, se encontraba sumamente sonrojado, cubriendo parte de su rostro con su brazo, pero riendo a carcajadas.
-- Si te ríes de esa forma no debes estar tan mal
-- No se desde cuando me resultaste doctor – dijo Duo entre risas - ¿o es que esa película en la que eras un niño genio convertido en medico te dejo algún conocimiento extra? – pregunto despejando su rostro para dejar ver su mirada divertida. No sabía ni lo que decía, lo único que estaba tratando de hacer era distraer sus propios pensamientos sobre las manos del actor sobre su cuerpo.
Sin embargo Heero no dijo nada, solo mostró una mueca en forma de sonrisa y volvió a dejar pasar su mano sobre las costillas del trenzado de forma firme, pero suave, haciendo que un estremecimiento le recorriera el cuerpo por completo. Esa electricidad que sentía cada vez que Heero le tocaba, le estaba provocando una fiebre que nunca había sentido. Quería seguir riendo, quería seguir burlándose de Heero, pero parecía que el actor había logrado dar con una forma de callarlo: tocándolo.
-- ¿No recuerdas que se karate? – Dijo Heero presionando las suaves líneas que marcaban las costillas del trenzado – se reconocer un hueso roto de una simple luxación. Ahora voy a presionar cada costilla y me indicaras si tienes dolor – aclaro el actor. Duo solo cabeceo en acuerdo.
Pero no sentía nada, por lo menos no dolor ante lo que Heero hacía. Solo sentía ese cosquilleo que le recorría por completo el estomago, como si una serie de mariposillas revolotearan dentro de él.
-- ¿Te duele? – pregunto Heero presionando aun más fuerte. Duo solo agitó la cabeza de forma negativa, alejando todo pensamiento loco que llegaba hasta su cabeza al sentir esa suave piel recorriendo su cuerpo – Pues entonces no tienes nada roto – dijo el actor alejando sus manos del cuerpo del modelo haciendo que Duo se sintiera entre aliviado y desilusionado por la abrupta interrupción.
-- Solo jamás me ha quebrado ningún hueso, sabe muy bien como no hacerlo. Si lo hiciera significaría un buen tiempo sin recibir el dinero que gano cor mi trabajo – dijo apretando sus manos sobre sus ojos, tratando de detener esa gama de sensaciones que las manos del actor le habían provocado.
Apartó abruptamente las manos de sus ojos al sentir las manos de Heero sobre su barbilla obligándole a abrir la boca. De forma ruda aparto su mano intentando levantarse, pero el cuerpo de Heero sobre el suyo se lo impidió.
-- ¿Que intentas! – casi grita, pero Heero volvió a tomar su barbilla deteniéndolo.
-- Quiero ver si con ese golpe, tu hermano no te aflojo algún diente, aun tienes sangre en la boca – aclaro el actor. Duo soltó la carcajada y se dejo caer de nuevo sobre la cama, por un momento había pensado que Heero intentaría algo con él y esta vez si que no podría defenderse, estaba muy afectado por los golpes de Solo y ese sentimiento que el actor había despertado con su trato
-- ¿Ahora también eres dentista? – dijo Duo entre risas haciendo que Heero solo le observara de forma fija sin decir nada – ya se, ya se, sabes distinguir un diente flojo de una simple herida.
-- Así es, ahora abre la boca – dijo Heero inclinando con sus dedos la barbilla del trenzado.
Pero Duo estaba sumamente nervioso por esa cercanía cada vez mayor con su rostro. La calidez de los dedos de Heero sobre su piel le producía ese cosquilleo que ya le tenía el cuerpo por completo electrizado. Se negaba a abrir la boca, pero la insistencia de los dedos de Heero sobre su barbilla le obligaron a comenzar a abrirla, mientras Heero comenzó a introducir dos de sus dedos en su boca para mover las paredes y ver si solo era una cortada o si algún diente se había aflojado y el modelo necesitaría ir a un dentista.
Cerró los ojos con fuerza al sentir una profunda necesidad de mover su lengua y acariciar con la punta aquellos dedos en su boca. Quería morder sus labios, quería obligar a su lengua a permanecer en su lugar mientras Heero seguía moviendo de forma lenta los músculos en su boca buscando la procedencia de la sangre.
El impulso era demasiado…
¿Qué podría suceder si cedía a él?
-- Oye Duo no…
La inconfundible voz de Trowa le hizo abrir los ojos con asombro dándose cuenta de inmediato en la situación tan comprometida en la que su amigo lo encontraba. Heero casi encima suyo, con la camisa totalmente desabrochada y la playera levantada, además, para terminar de completar el cuadro; Heero mantenía dos de sus dedos dentro de su boca. No pudo evitar que un terrible sonrojo le pintara por completo el rostro al ver de reojo la mirada asombrada de Trowa fija en ellos, con la boca totalmente abierta, pensando quien sabe que cosas… bueno, si sabía que cosas¡pero eso no era cierto!.
-- Creo… creo que vuelvo luego – dijo Trowa dejando ver un ligero tono rosado sobre sus mejillas. Pero Duo se dio prisa en sacar los dedos de Heero de su boca e intentar detenerlo.
-- ¡No Trowa, espera! - grito desde la cama, sintiendo el dolor que los golpes de su hermano le habían causado a su cuerpo. Heero se retiro de inmediato, sacando un pañuelo de la bolsa de su saco y limpiándose con ellos.
Trowa se giro ligeramente, para después girarse por completo al ver el golpe sobre la mejilla del trenzado.
-- Al parecer tampoco tienes ningún diente suelto – dijo Heero terminando de limpiar sus manos – fue solo un corte en el interior de la mejilla que cerrara en poco tiempo. Tenías toda la razón al decir que tu hermano sabe de qué forma golpearte para no dañarte por mucho tiempo.
-- ¿Golpes¿hermano? – cuestiono Trowa sin entender nada de lo que Heero dijo. Duo volteo sorprendido a ver al actor, jamás le había dicho a nadie lo de Solo y ¿ahora venía a revelar su secreto?
-- Por la mirada de Duo veo que no te ha dicho nada de esto – dijo Heero caminando hasta la puerta – así que los dejo solos para que Duo te cuente, yo ya cumplí con revisarlo y ver que no tenía ninguna costilla rota – dijo saliendo por la puerta sin ver atrás. Duo solo bajo la vista, mientras Trowa se acercaba hasta él.
-- Esa escena parecía de sexo Duo – reclamo el ojiverde haciendo que Duo se sonrojara hasta las orejas, pero negara con la cabeza.
-- No fue así, déjame te cuento – dijo - Comenzare por el principio… - Duo comenzó a contarle a Trowa por todo lo que pasaba con Solo y las golpizas a las que su hermano solía someterlo y Heero había medio evitado esta vez.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Estaba tendido en la cama desde hacía varias horas sin poder conciliar el sueño. A su memoria regresaba la tremenda golpiza que Solo le había propinado y lo que Heero había hecho por evitarlo. Estaba bebiendo un poco para que el dolor desapareciera. Un trago era mucho mejor que cualquier analgésico.
Ahora se sentía mucho mejor, pero aun recordaba su cuerpo ardiendo a mil al sentir las manos del actor recorrerle para identificar algún hueso roto y la tremenda necesidad que aquellos dedos dentro de su boca habían despertado en él – es producto del alcohol en mi cabeza – se dijo de forma no muy convencida. Por lo mismo, esa noche, en ese momento quería algo más… quería que Heero le hubiese besado.
Aun ahora, sentía que algo faltaba…
Un beso de Heero.
¡Maldición¿En que diablos estoy pensando¿A caso ya estoy borracho? – se recriminó a si mismo dándose la vuelta en la cama y poniéndose boca abajo y tomando la almohada para cubrir su cabeza con ella.
Pero para que engañarse, no estaba ebrio, y aun así quería sentir la calidez de los labios de Heero sobre los suyos, que sus delgadas y suaves manos le recorrieran la piel de arriba a abajo. Quizá si no hubiese huido después de los globos, en esos momentos su cuerpo no estaría sufriendo por la falta de la atención que, bien sabía, el actor podría brindarle.
¡Pero no!
Jamás sería amante del témpano de hielo Yuy, se lo había prometido a si mismo y haría hasta lo imposible por cumplirlo.
Necesitaba dormir para alejar de sus pensamientos esas tonterías sobre Heero. Pero conciliar el sueño se hacía cada día más difícil…
A penas se estaba quedando dormido, cuando pudo distinguir un sonido de pasos apresurados por el pasillo. Se puso boca arriba de nuevo y se giro para ver el reloj: las 2 am. ¿Quién andaría corriendo por los corredores a esa hora?
Pero bueno, ya después lo averiguaría, ahora solo quería dormir. Se giro de lado para abrazar la almohada, cuando escucho que alguien golpeaba a su puerta de forma desesperada mencionando su nombre.
Del susto casi se cae de la cama. Su corazón comenzó a latir de forma apresurada al identificar la voz de Silvia, la secretaria y nieta del director. No se permitía el paso de chicas al dormitorio de varones y mucho menos de noche. Ese pensamiento le hizo levantarse a la carrera, ponerse una bata sobre su ropa de dormir y correr descalzo hasta la puerta para abrir con el corazón en la garganta.
-- Silvia¿Qué ocurre? – pregunto sintiéndose asustado. Pudo ver en los ojos claros de la chica una terrible preocupación y eso le asusto aun más.
-- Duo, lamento venir a estas horas, pero en dirección tienes una llamada de tu madre – dijo Silvia tratando de medir sus palabras, pero Duo sintió que la sangre se le iba hasta el suelo. Su madre jamás le hablaba y mucho menos de madrugada.
Salió corriendo rumbo a dirección sintiéndose perturbado, mientras en su cabeza, su hiperactiva imaginación le mostraba mil y una imágenes que se daba prisa en borrar. La que más acudía a ella era la muerte de su padre.
Apenas el día anterior le había ido a visitar aprovechando que Solo, seguramente, estaría borracho y no podría detenerle. Y al verlo se dio cuenta de que en términos generales estaba bien, pero se veía muy cansado. ¿Dónde había quedado aquel hombre alto y guapo por el que suspiraban tantas mujeres? En tan pocos años había envejecido mucho y ahora su rostro y sus ojos mostraban el paso irremediable de los años. Estaba seguro de que de sufrir otro infarto, su cuerpo no lo resistiría y eso era lo que más temía.
Silvia le alcanzó a penas unos segundos antes de que tomara el auricular.
-- ¡Madre! – Dijo en un jadeo, tratando de recuperar el aliento - ¿Papá esta bien? – cuestiono esperando escuchar la más terrible de las noticias.
-- ¡Oh cariño! – dijo la señora Maxwell haciendo que Duo se sintiera aun más asustado. La mujer no usaba de forma frecuente ese tono cariñoso con él, solo lo usaba cuando quería algo – Tu padre esta bien, de momento, el problema es con tu hermano.
Un profundo alivio se apodero de él y sintió que el alma le regresaba al cuerpo. ¿Pero ahora que podría estar pasando con Solo, No hacía ni 10 horas que se había marchado de allí perfectamente bien. Bueno, quizá solo con el labio reventado, pero por lo demás, bien.
-- Solo tuvo un fuerte accidente que lo tiene detenido – la mujer comenzó a sollozar haciendo que Duo comenzara a sentirse mal – Solo estaba enojado, porque no quisiste cederle las propiedades de tu padre – de nuevo la señora Maxwell le hacía ver que él no debía aparecer como dueño, si no, su hijo – así que se puso a tomar y al salir del bar fue que choco el Mercedes de tu padre contra una de las camionetas de los guardias de seguridad de París Hilton.
-- ¿Pero mi hermano esta bien, mamá? – pregunto Duo con preocupación. Lo de menos era lo material, eso ya lo cubriría el seguro, lo importante era que Solo estuviera bien.
-- Si, si, cariño, Solo esta bien, quizá un poco golpeado. Pero esta detenido. Piden 350 mil dls, para liberarlo.
-- Pero el seguro… - intentó hablar, pero la señora Maxwell le interrumpió un tanto irritada.
-- Tu hermano iba tomado, el seguro no quiere hacerse responsable y si no sacamos a tu hermano de éste problema va a salir en los diarios y bien sabes que tu padre es lo único que lee – dijo la mujer en tono molesto, para después cambiar súbitamente de animo y comenzar a llorar – si tu padre se entera de que Solo se peleo contigo y eso le causó el accidente, quizá sufra otro infarto y esta vez si muera. Duo¡tienes que ayudarlo! – dijo en un mar de lagrimas que hacían que Duo apretara los labios sin animarse a hablar.
Sentía que de nuevo todo era su culpa. Su madre le acusaba, quizá sin quererlo, de ser el causante del accidente de Solo. Y si su padre volvía a tener otro infarto que, esta vez si le matase, sabía que toda la familia le iba a culpar por ello si no hacía algo por ayudarle. ¿Pero que podía hacer, él no contaba con 350 mil dls en su cuenta, Es más, no contaba ni con 100 mil. Todo iba a parar a manos de su familia.
-- Mamá, yo no tengo ese dinero – dijo Duo con desesperación viendo como Silvia le observaba de forma preocupada. Trato de disimular su frustración sonriéndole un poco para indicarle que todo esta bien. Así que la rubia le devolvió la sonrisa y le mostró la llave del despacho, la cual dejo sobre el escritorio. Apenas hubo desaparecido, dejo de sonreír – todo lo que gano esta en la cuenta de papá, yo solo tengo lo mínimo…
-- Lo se cariño – dijo la mujer en tono cariñoso, pero Duo sabía que no era sincero – ¡pero debes conseguir ese dinero! – Dijo en tono imperativo – fue por tu causa que Solo se ha accidentado.
-- Estuvo bebiendo…- dijo Duo tratando de defenderse, pero la mujer le interrumpió.
-- Solo bebe con moderación, siempre llega a casa lucido – eso era una mentira y bien que lo sabía su madre, pero estaba tratando de hacerle sentir culpable - pero esta vez estaba ofuscado por la discusión que tuvo contigo en la escuela. ¡El solo quería tu ayuda y se la negaste! Así que si se accidento fue culpa tuya y si tu padre muere por enterarse de que su único hijo esta en la cárcel, será también tu culpa – Duo mordió su labio hasta casi hacerlo sangrar. ¿Sabía su madre cuanto daño le causaban esas palabras? Solo no era su único hijo, él también lo era, pero la señora Maxwell se empeñaba (desde que apareció aquel reportaje donde decían que era hijo de Odiseo y una de sus ayudantes) en recalcarle que el único que merecía llevar el apellido Maxwell era Solo – Así que apúrate en conseguir ese dinero. Me han asegurado que mantendrán esto en secreto hasta las 5:00 am, si para esas horas Solo no ha salido, todos los tabloides se enteraran. Y sabes que un disgusto como ese puede matar a tu padre.
-- ¿Pero de donde voy a sacar ese dinero, mamá? Y en tan poco tiempo – dijo Duo desesperado. ¿Cómo¿Cómo conseguirlo?
-- No, se, no se. Pídeselo a tu representante, cobra muy bien por tenerte en sus filas, quizá ella pueda ayudarte. O quizá tengas algún amigo que pueda prestártelos en esa escuela tan cara que te pagamos.
"¿Amigo¿Préstamo¿Pero quien¿QUIEN?..."
Una repentina idea cruzó por su cabeza haciéndole abrir mucho los ojos.
"¿Y si quizá él pudiera?..."
-- Esta bien mamá, te prometo que los conseguiré. Mi hermano saldrá antes de las 5 am. Ya apunte en que delegación esta. Te llamaré en cuanto salga.
-- Gracias cariño – dijo la mujer colgando el auricular, mientras Duo salía corriendo rumbo a los dormitorios del ala este de nuevo.
"Heero"
Fue el primer nombre que cruzó por su cabeza cuando su madre menciono lo del amigo. Justo en la tarde, le había extendido un cheque a su hermano por 300 mil dls, que era lo que siempre daba a quienes lo demandaban por agresión. Quizá pudiera lograr que le prestara 350 mil…
¿Prestar? Y ¿con que demonios iba a pagarle semejante suma? Por más adelantos que pidiera le iba a resultar imposible reunir los 350 mil en 3 horas o 3 días, semanas o meses. Las compañías generalmente prescindían de dar adelantos por los trabajos realizados. Pagaban una vez los comerciales fueran hechos, editados y sacados a la luz. Por lo mismo aun no le pagaban los catálogos de Calvin Klain. Salvo raras excepción, solía cobrar varios meses después de realizado el trabajo.
Entonces¿con que le iba a pagar a Heero?
Sus pasos apresurados se detuvieron justo delante de la puerta del actor. Respiraba de forma acelerada, producto de la carrera desde dirección hasta el segundo piso de dormitorios. Sentía todo su cuerpo temblando y que las piernas en cualquier momento dejarían de sostenerle. Trato de respirar varias veces para normalizar su respiración pero le resultaba sumamente difícil.
Cuando pudo recuperarse, no del todo, la respuesta que su cabeza le planteaba a la pregunta que se había hecho, ya no le resultaba tan descabellada.
Toco la puerta sintiendo que su mano temblaba y esperó por una respuesta del actor. Pero este no contesto. Volvió a tocar de forma más fuerte volteando para todos lados, lo último que quería era que otros alumnos se enteraran de su visita a Heero a esas horas de la madrugada; ya iban a ser las 2:30 am.
El rechinido de la puerta le asusto haciéndole retroceder. Cuando centro la vista al frente, pudo ver la imagen de Heero frente a él. Lucía el cabello todo revuelto, los ojos adormilados los cuales tallaba fuertemente para tratar de acostumbrarse a la pequeña luz que se encontraba encendida al final del pasillo. Estaba descalzo usando aquel pijama azul que hubiese visto sobre la cama aquella primera noche en que le beso.
Su rostro se tiño de rojo al recordarlo, mientras su corazón amenazaba con salírsele del pecho.
-- Duo – dijo Heero haciendo que la voz ronca del actor sonara con eco en aquella soledad - ¿sabes que maldita hora es? – cuestiono viéndolo fijamente de forma fría. Duo sintió que la voz se le perdía en alguna parte de su garganta. No podía responderle, pero tenía que hacerlo. Sentía que habían pasado años desde que había llegado a aquella puerta y esta se había abierto, pero solo eran segundos.
-- A.. acep.. acepto – dijo Duo de forma nervioso haciendo que Heero le viera de forma extraña y sintiendo que un sudor frío comenzaba a recorrerle por entero el cuerpo – acepto el trato que me ofreciste - ¿Qué demonios estaba haciendo?. Heero frunció el ceño sin entender.
-- ¿Cua…? – y entonces abrió de forma asombrada los ojos tomando el brazo del trenzado de forma fuerte e introduciéndolo a su habitación cerrando la puerta, para dejar a Duo recargado en la pared, cercándolo con su cuerpo como aquella primera vez en que le beso -- ¿Estas aceptando ser mi amante? – cuestiono Heero acercando su rostro al del trenzado para susurrarle al oído.
Duo sintió que su piel se erizaba con ese simple roce y giro un poco el rostro cerrando los ojos fuertemente. Ni siquiera le había tocado, solo era la calidez de su aliento rozando su oreja y su cuerpo comenzaba a reaccionar.
-- S.. si – musito de forma queda.
Esperaba alguna reacción del actor, que le besara, que le abrazara o quizá que lo lanzara a la cama para comenzar a hacerle el amor. Pero lo único que había hecho era separarse de él para verlo de forma detenida. Volvió a erguirse para verle, pero el actor solo le veía.
-- ¿Qué te hizo cambiar de opinión? Todavía ayer jurabas ser mi amante el día en que el infierno se congelara – dijo separándose totalmente del cuerpo del modelo.
"El alcohol" – se dijo así mismo antes de sentirse temblar de frío, había resentido esa lejanía como jamás lo hubiera pensado - Ya he aceptado, que sea lo único que te importe – dijo Duo sin moverse de su lugar. No quería decirle nada, no iba a revelarle que se estaba sacrificando por liberar a su hermano.
Duo sintió de nuevo como era arrinconado contra la pared, mientras las manos de Heero apresaban sus muñecas de forma ruda.
-- Te equivocas, en lo que a ti respecta, todo me importa. ¿Qué te hizo cambiar de opinión? – volvió a preguntar. Duo solo apretó los labios y bajo la vista. No iba a decirle nada – Bien, si eso es lo que quieres, entonces así será.
Duo sintió como Heero lo tomaba fuertemente de la muñeca, separándolo de la pared de forma ruda y conduciéndolo hasta la cama. Sentía su corazón en la garganta¿A caso le iba a tomar ahora mismo? Esos dedos delgados sujetándolo de la muñeca le causaban cosquillas, le trasmitían esa electricidad que le sacudía el cuerpo. No podía negarse a si mismo que lo que estaba pasando, en cierta forma, le excitaba. Pero era imperativo sacar a su hermano de la cárcel.
-- ¡Espera! – dijo Duo soltándose del agarre de Heero. Este volteo a verlo – ¿Podemos?… ¿podemos? – Comenzó tartamudeando sintiendo que su rostro enrojecía bajo la mirada cobalto del actor – ¿podemos dejar esto para más tarde? Necesito 350 mil dls ahora – dijo levantando la vista para ver la extrañeza que el actor mostraba.
-- ¿350 mil? Los tengo, pero solo te los daré si me dices ¿Para que los quieres? – afirmo Heero cruzándose de brazos.
No, no iba a decirle nada. Ya demasiado era que supiera que su hermano lo golpeaba. Esta vez no iba a decirle nada…
-- ¿No vas a decirme? – cuestiono Heero acercándose a él.
Duo retrocedió un paso, pero el fuerte brazo de Heero le pesco lanzándolo a la cama con fuerza para cercarlo con su cuerpo y besarle de forma apasionada, haciéndole abrir los labios para dejar que la lengua del actor le recorriera. Necesitaba tanto sentir esa pasión que solo los labios de Heero podían despertar en él. Pero aquel beso termino demasiado pronto.
-- ¿Embarazaste a alguna chica y ahora quieres deshacerte del problema? – Cuestiono Heero de forma ruda haciendo que Duo abriera los ojos de forma sorprendida - ¿Por eso no quieres decirme nada?
-- ¡Te equivocas! – Grito el modelo empujando el cuerpo de Heero y sentándose en la cama para alejarse de él – es para sacar a mi hermano de la cárcel – dijo viéndolo con el ceño fruncido – necesito que mi padre no se entere, eso le puede causar otro infarto – musito bajando la vista. No cabía duda de que el actor tenía formas bruscas de hacerle reaccionar. Si tan solo dejara de insultarle, si supiera guardar silencio en lugar de atacarle… - Eres un maldito mal nacido – dijo en voz baja, pero lo suficiente alto como para que Heero le escuchara – me estoy vendido a ti y tu no haces más que insultarme. Yo jamás embarazaría a una chica, se cuidarme y si por algún descuido o error lo hiciera, me haría cargo de mi hijo, como no lo hizo mi madre.
-- Deja a tu hermano que se pudra en la cárcel – dijo Heero levantándose de la cama y abriendo el cajón de su buró, sin hacer caso a lo que el trenzado dijo sobre su madre o un hijo
-- Si por mi fuera lo haría, pero de hacerlo papá puede morir y no lo soportaría – dijo mordiendo su labio inferior. Era lo que más temía, perder a la única persona que realmente le quería.
-- Sabía que dirías algo como eso, así que ven conmigo.
Duo levanto la vista y vio como Heero salía de la habitación con una bata puesta sobre el pijama, llevando en la mano una agenda y su chequera. ¿Qué diablos iba a hacer ahora?
-- Me vas a salir más barato de lo que pensé – dijo Heero mostrando una mueca en forma de sonrisa.
-- Maldito desgraciado – respondió Duo siguiendo al actor por el pasillo, rumbo a dirección - ¿Y ahora que vas a hacer? Tengo que llevar el dinero a la comandancia antes de las 5:00 am…
-- No lo creo – afirmo el actor con una seguridad, que hizo que Duo comenzara a confiar en que todo saldría bien.
-- ¡Eso dijo mi madre, es el plazo que le dieron para no enterar a la prensa.
-- Conozco al comandante de la delegación, además esta Jonny Cahran, mi abogado. Tu hermano saldrá de allí en menos de 20 minutos sin que nadie sepa nada – Duo parpadeo confundido.
-- ¿Pe… pero como?
-- Ya estoy acostumbrado. Digamos que esa delegación es para mí, como detención lo es para ti – Duo comenzó a reír. En momentos como estos era que el actor le parecía alguien agradable.
-- ¿Como sabes que yo no suelo salir de detención? – pregunto Duo algo divertido.
-- Tu reputación te persigue, todo mundo lo sabe. Creo que este semestre has tenido la suerte de que yo te salve un par de veces.
-- ¡Ah, eres un presumido – dijo Duo fingiendo molestia, pero sonriendo de forma amplia cuando el actor no le veía. Pero era cierto, en los meses que llevaba en el colegio, aun no caía en detención y eso había sido gracias a él.
Ambos entraron a dirección, Duo aun conservaba la llave que Silvia le había dejado. No era la primera vez que la rubia le dejaba abierta la puerta al trenzado, así que sabía debía dejar la llave en el primer cajón del escritorio y ella la recogería por la mañana.
Duo se sentó a un costado del actor, en el amplió sillón, a observar como esté hacía varias llamadas, comenzando por el comandante, para saber que tan grabes eran los daños. Y realmente eran muchos. Solo había destrozado el Mercedes del señor Maxwell y la camioneta de uno de los guardaespaldas de París Hilton. La poderosa heredera se había enojado tanto, que estaba pidiendo mucho dinero por la reparación del daño. Además el hombre, estaba internado en un carísimo hospital de Los Ángeles.
La siguiente llamada había sido a Jonny Cahran, si alguien podía sacar a Solo, ese era el abogado que había librado de la cárcel a O.J. Simpson.
Duo comenzó a bostezar, eran pasadas de las 3 am y Heero seguía hablando con el hombre. Al parecer el abogado iba en camino a la delegación y hablaba con Heero por el celular. No parecía que hablaran de su hermano, parecía que Cahran había aprovechado la llamada para determinar con Heero algún otro caso, quizá el de su madre.
Aun debían esperar la llamada de regreso del abogado, una vez que hubiese sacado a Solo de la cárcel. Pero no podía mantener ni un minuto más los ojos abiertos. Sin darse cuenta se quedo dormido, sentado a un lado del actor.
El sonido del teléfono le sobresaltó haciendo que pegara un brinco. Sintió la mano calida de alguien golpearle ligeramente el hombro para hacerle tranquilizar. Se sentía calido y protegido, cuando levantó la vista, pudo darse cuenta que su cabeza estaba recargada sobre las piernas de Heero y este le palmeaba el hombro para que el timbre del teléfono no le asustara.
-- Heero – murmuro Duo viendo como el actor tomaba la llamada.
¿En que momento se había acostado sobre las piernas del actor?. Se levanto tallándose los ojos. Se sentía tan bien, tan a gusto. Ni siquiera sabía cuanto tiempo había pasado, pero sabía que había sido maravilloso. Giro un poco la cabeza y pudo ver el reloj que descansaba sobre la pared: 4:15 am.
"¡Solo!"
-- Tu hermano ya salió Duo, podemos ir a dormir ahora.
Duo sonrió de forma luminosa, quiso decirle "gracias", quiso decirle mil cosas, pero de su garganta no salió ninguna palabra. Pudo ver como Heero se levantaba tendiéndole la mano para ayudarle. Estiro la mano sintiéndose perturbado, sabía de antemano lo que seguía y su corazón comenzó a latir de forma acelerada. Sintió ese cosquilleo que la piel de la mano de Heero producía sobre su mano. Sintió esa electricidad que le sacudía el cuerpo. Sentía esa necesidad impresa en todo su ser.
"Maldición¿Qué hice?" – se dijo así mismo siguiendo a Heero por el pasillo. Sintiendo la mano del actor apresar la suya. Sintiendo su corazón desbordarse, presa del miedo, de la vergüenza, de un sentimiento que no alcanzaba a comprender.
Quería olvidar todas esas sensaciones, así que se limito a hablar para alejarlas.
-- ¿Como fue que tu abogado saco a Solo tan pronto, Creí que esto no se arreglaría así de fácil – dijo Duo sin animarse a soltarse de la mano del actor que le proporcionaba un calor indescriptible y le mitigaba en frío que se sentía por el solitario pasillo.
-- París hizo un escándalo por nada. La camioneta de su guardaespaldas solo sufrió un raspón en la defensa trasera y el hombre no tiene ningún daño severo. El verdadero problema es el Mercedes que ha sido perdida total. Cahran pago la fianza de tu hermano y lo sacó libre y ya mañana arreglara el problema del auto con el seguro.
-- ¡Oh! – murmuro Duo al darse cuenta que su madre había echo una tormenta en un vaso de agua.
Ambos se detuvieron frente a la habitación del trenzado. Sintió el frío en su mano cuando Heero le soltó. Su corazón martillo de nuevo y su estomago se contrajo. Estaban a un par de pasos de convertirse en lo que desde un principio el actor le pidió. Se sentía aterrado, tan nervioso que cuando levanto su mano para abrir la puerta de su habitación, esta temblaba, lo mismo que sus piernas.
-- Buenas noches.
La fría voz de Heero le hizo girar la cabeza de forma abrupta. ¡Heero se estaba alejando de él!. ¿Por qué¿Qué acaso no iba a entrar con él a su habitación¿Qué no iba a hacerle el amor¿Convertirlo en su amante esa noche?
-- ¡Heero! – la voz salió de su garganta sin que le diera permiso. Le había detenido antes de que el actor entrar a su propia habitación. Quería preguntarle, pero la vergüenza le impedía hablar y le hizo bajar la vista. Heero le observo y regreso sobre sus pasos tomándolo de la barbilla para que le viera.
Ese simple contacto le hizo estremecer y el calor que sentía se arremolinó por completo en sus mejillas. Quería hablar y decirle mil cosas, pero solo se encontró tartamudeando palabras sin sentido y sin voz, porque esta se negaba a salir de su garganta.
Suspiro solo un poco y se animo a pronunciar algo.
-- Yo… yo… - murmuro haciendo que sus mejillas se tiñeran de un rojo aun más intenso.
-- Esperare – dijo Heero acercándose a su oído, haciendo que ese murmullo le hiciera estremecer de pies a cabeza de nuevo – esperare todo el tiempo que sea necesario, hasta que estés seguro de que esto es lo que realmente quieres – dijo al tiempo en que poso sus labios sobre los del modelo de forma suave, sin exigirle nada, si presionarle – además – dijo separándose de él para verle a los ojos – ya van a ser las 5 y yo quiero dormir.
Duo volvió a reír sintiéndose contento, mientras Heero se giro para irse a su cuarto sin decirle más.
-- ¡Heero! – volvió a gritarle Duo desde la entrada a su cuarto. Heero se paro antes de abrir la puerta de su habitación para verle. Entonces el trenzado corrió hasta el para abrazarle, para sentir de nuevo el calor de su cuerpo, para sentir el calor de su piel cuando el abrazo fue correspondido - ¡Gracias, muchas gracias por lo que hiciste – dijo renuente a soltarlo - ¡Buenos días! – dijo por fin soltándolo y sonriéndole de forma luminosa.
Heero abrió la puerta de su habitación y entro, mientras Duo aun permaneció viendo la puerta cerrada por un momento más.
"Quizá, quizá no tengas que esperar por mucho tiempo…" – sonrió para si mismo dándose la vuelta y chocando con el cuerpo firme de una persona.
-- ¿Y que significo todo esto Duo? – Duo se sintió asustado al sentir las fuertes manos de alguien que le sostenían por los hombros, pero se sintió aliviado al toparse con los ojos verdes de su amigo Trowa. Aun que tampoco sabía ¿Qué hacía allí? Ni que tanto había visto.
-- ¿Qué significa qué Trowa? – pregunto poniendo cara inocente. Estaba tratando de obtener información antes de meter la pata. Ni modo de decirle: "Heero me ha comprado por la ridícula cantidad de 350 mil, pero ha decidido esperar hasta que yo quiera ser su amante. Lo cual me tiene entre feliz y desilusionado. Realmente esperaba que me tomara ahora, pero el señor tiene sueño"
- ¿Qué significa ese "gracias" envuelto en lo que parecía ser un cálido un abrazo a quien consideras tu peor enemigo? – Duo suspiro. Trowa no había visto nada.
Así que en pocas palabras resumió todo lo pasado en las pasadas horas omitiendo, por supuesto, lo referente al pago pospuesto por el favor prestado.
"Nunca nadie debe saber lo que he hecho, ni siquiera Trowa."
"Porque JAMÁS debes decir JAMÁS…"
Pero las palabras de Heero dichas días antes no iban a desaparecer tan pronto de su cabeza…
"No siento nada por ti, ni por nadie"
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
A penas iban a ser las 7 am, ya había desayunado y estaba totalmente lista para entrar a la primera clase, solo quería pasar por el taller de diseño unos segundos para apuntar algunas ideas que se le habían ocurrido durante la noche para ese traje que aun surcaba su cabeza y pugnaba por salir. Solo necesitaba al modelo. Y eso dependía enteramente de Duo.
"Solo Duo puede recomendarme con Heero" se dijo Hilde a si misma dando unos trazos al modelo diseñado en papel. Estaba segura de que su diseño luciría magnifico en el actor, pero ella no podía ir directamente con él a ofrecerse a diseñarle, muy a penas y le saludaba con una inclinación de cabeza y Duo había ido con él a los globos. Quizá había surgido una amistad entre ellos, eso realmente no lo sabía, pero si podía hablarle, ya era ganancia. Ella apenas estaba frente a él y la garganta se le secaba y las palabras se atoraban en su boca. Jamás podría hablarle sin comenzar a tartamudear de los nervios.
Un riquísimo aroma a colonia le inundo la nariz de forma sorpresiva y giro el rostro hasta la puerta del taller. Las aulas a esas horas estaban por completo solas, ya que todas las clases comenzaban por la tarde. No esperaba que algún maestro anduviera por ese lugar y de andarlo, solo le vería pasar por la puerta entre abierta, ya que no la había cerrado por completo. La persona que usara esa colonia, para caballero, debía tener un magnifico gusto. Desvió de nuevo la vista hasta su diseño al no ver pasar a nadie y no escuchar pasos por el pasillo. Pero al escuchar el rechinido de la puerta se sobresalto tanto que se puso de pie de un golpe quedando de frente a la última persona que esperaba ver por allí.
-- H… H… Hee…
-- Heero, si
Si, allí, frente a ella, usando su pulcro uniforme escolar, estaba aquel quien esperaba que fuese su modelo. Escucho la fría voz del actor ayudándole a completar el nombre que tanto le costaba pronunciar. Tal como siempre le pasaba cuando estaba frente al él, la boca se le había secado y su cerebro se había quedado en blanco. Tenía los ojos bien abiertos, al igual que la boca. Trataba inútilmente de decir algo, pero nada salía de ella.
Se hizo a un lado por mero impulso cuando vio que Heero caminaba hacía el interior del salón e iba a sentarse sobre uno de los banquillos de diseño para verla.
-- Duo me dijo que… - comenzó el actor haciendo que el corazón de Hilde se agitara con violencia. ¿Duo había cumplido su palabra? – podías diseñar un traje para mi.
-- S… s… si – dijo entre tartamudeos nervioso. Pero si Heero le veía así de nerviosa probablemente no le permitiría diseñarle un traje, tenía que controlarse y contestarle de forma segura, ya que de lograr ser su diseñadora, en un futuro no muy lejano, trabajaría con grandes artistas y no iba a estar tartamudeando con todos ellos¿verdad? – si – dijo de forma más firme apretando el puño – Estoy segura que de permitirme hacerte un traje para la ceremonia, lucirías magnifico, llamarías la atención de toda la prensa.
-- ¿Estas totalmente segura de poder hacerlo? – cuestiono el actor viéndola de forma fija. Pero ella lo estaba, apretó más el puño y contesto.
-- Totalmente
-- Tienes menos de cuatro semanas – dijo Heero poniéndose de pie y caminando rumbo a la salida haciendo que Hilde apretara los labios para evitar soltar las lágrimas y por lo mismo no se animó a voltear.
Sin embargo Heero pudo escuchar como la chica había roto en llanto cuando él ya había cerrado la puerta. Lo que no pudo saber era que ese llanto era de felicidad y no de miedo. Su sueño estaba por hacerse realidad.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Se había dormido muy tarde, cerca de las 7:00 am dando vueltas al trato que había establecido con Heero. Trowa no había ido a despertarle porque le había avisado que no se presentaría en las primeras clases debido a la desvelada que había tenido con el problema de su hermano. Además, aun se sentía algo adolorido por los golpes que Solo le había dado y aunado a eso, la resaca por haber bebido anoche aun le tenía algo mareado.
Durante las horas de insomnio se le había ocurrido algo y se hizo el firme propósito de llevarlo a cabo durante la mañana. Así que, había estado hablando con Noin temprano para luego ponerse a esperar al mensajero que ella le envió con aquello que le había pedido y debido a eso perdió casi todas las clases, aun le faltaba apuntar la tarea de Literatura, tenía que arreglar un asunto antes de dirigirse al taller de pasarela. El timbre había sonado mientras el caminaba hasta el pasillo de aulas y se vio franqueando todo el mar de gente que se dirigía al comedor. Ya se daría la vuelta por allí más tarde, ahora debía ir al salón. Esperaba poder encontrar al maestro para entregarle la tarea pasada y apuntar la siguiente y no pedírsela a Trowa.
Últimamente la mirada inquisitiva de su amigo ojiverde le ponía algo nervioso. No era la primera vez que le sorprendía cerca de Heero. Pero siempre que le preguntaba le tenía una buena excusa. No una mentira, solo una excusa.
"¿Que pensara Trowa cuando se entere de que he aceptado ser amante de Heero?" – se cuestiono sintiéndose perturbado – "¿Me rechazara?" – Sacudió la cabeza fuertemente – "¡No, no debe enterarse, nadie debe enterarse. Además, Heero debe entender que estaba tomado, debe hacerlo. No puede obligarme a cumplir."
"Voy a hablar con él antes de que entre al taller, voy a arreglar esto hoy mismo"
Ni siquiera tuvo ganas de comer con sus amigos, así que solo entro a la cocina por un sándwich. Conocía a todas las ayudantes y al mayordomo de la cocina, por lo que entrar con las manos vacías al lugar y salir con ellas llenas no era para sorprenderse. Muchas veces hizo lo mismo por algún amigo que se había quedado estudiando o estaba enfermo. Pero en esta ocasión era para él.
Cuando llego al bosque detrás del comedor ya había terminado de comer. Necesitaba tener el estomago lleno para poder arreglar las cosas con Heero. Metió la mano a la bolsa del saco y tomo con fuerza aquello que Noin le había enviado a regañadientes. Sabía que su representante había hecho un gran esfuerzo por conseguir aquello que le había pedido de forma tan desesperada. Pudo ver a Heero sentado bajo el árbol, en el que siempre solía estar, con un libro en la mano. Solo esperaba que no fuera de leyes. Porque si el asunto con su madre aun no acababa, quizá no lo hallaría de humor para romper el trato.
Si, romper el trato.
Se sintió de pronto inseguro y detuvo sus pasos a solo centímetros del tronco del árbol. ¿Realmente deseaba romper con el trato? Sacudió fuertemente la cabeza¡claro que deseaba romperlo, Heero no le quería, solo deseaba su cuerpo ¿Cuántas veces no se lo había dicho? No iba a enamorarse de él de la noche a la mañana¿o si?. ¡No que va, ese frío y arrogante actor no tenía corazón, solo un trozo de hielo en su lugar. Jamás iba a amarle y por lo mismo iba a deshacer el acuerdo que había hecho bajo los influjos del alcohol.
"¿Y por qué duele tanto?"
-- ¿Se te ofrece algo Duo? – la fría voz de Heero le despertó de sus pensamientos. Bajo la vista topándose con la mirada cobalto que parecía estar esperando porque dijera algo.
-- Quería… quería – comenzó de forma nerviosa, pero se repuso de forma rápida para contestarle – quiero darte las gracias por lo que hiciste por mi hermano – dijo Duo de forma firme. Heero cerró el libro y se puso de pie para verle de frente. Duo comenzó a sentirse nervioso de nuevo. Iba a comenzar a dar un rodeo para llegar al punto pero tener a Heero escudriñando su cara no le ayudaba en nada. Solo estaba consiguiendo que se sonrojara por tener esa mirada azulada fija en sus labios.
-- No creo que hayas venido hasta aquí solo para agradecerme - ¿Cómo es que Heero sabía¿A caso era tan transparente que el actor podría leer en él?
Vio como la mano de Heero se levantaba para tratar de tocar su rostro, solo que previendo el movimiento dio un paso atrás para alejarse. Si el actor le tocaba, jamás iba a lograr decirle nada.
-- Solo quería saber como estas – aseguro Heero cruzando los brazos. Duo se sintió un poco más aliviado por esa acción - Y entonces¿A que has venido?
Esta era su oportunidad, Heero le estaba ayudando mucho. Así que metió la mano a la bolsa del saco y sacó un trozo de papel. Lo observo por un momento y después se lo tendió al actor sintiendo el corazón en la garganta – "He aquí el producto de medio año de trabajo"- Heero tomo aquello que Duo le tendía sin perder de vista el movimiento oscilante de la mano del modelo. Al momento de ver aquello que Duo le daba, sus cejas se curvearon con disgusto, y levanto la vista para verlo con la mirada encendida.
-- No, no te molestes – se apuro en decir Duo agitando las manos en negativa antes de que Heero pudiera hablar – se que no esta completo. Pero es lo que pude conseguir como adelanto del pago de algunos proyectos – dijo Duo tratando de sonreír. Cuando vio que Heero no decía nada, siguió con su explicación – Mira Heero, se que 150 mil dls es menos de la mitad de lo que me prestaste. Pero aun no me pagan el catalogo de Calvin Klain y aun debo renovar el contrato con Miss Clairol, además Noin esta negociando un gran trabajo con una compañía que no me quiso decir, pero en cuanto se concrete yo te pagaré todo y… - detuvo su charla de forma abrupta cuando vio que Heero doblo el cheque que le había dado y comenzó a partirlo en pedacitos – He… ¿Heero? – Entonces sintió como una lluvia de papelitos se estrellaba en su cara. Un extraño sentimiento se apodero de él, sintió de pronto como si Heero hubiese tomado revancha de aquellas veces en que le arrojo pedazos de papel en la cara. Entonces abrió los ojos y se topo con la mirada cobalto fija en él.
-- Tenemos un trato que no pienso romper… - dijo Heero dejando caer de forma sonora una de sus manos hasta el tronco del árbol donde retrocedió para recargarse, mientras le observaba de forma detenida.
Al escuchar aquellas palabras dichas de forma tan fría, se sintió perturbado. Necesitaba que entendiera ¿Pero por qué? Sabía de antemano, para que negarlo, Heero le atraía mucho pero el actor no sentía nada por él. Si alguna vez consideraba el entregarse, sería porque el actor sentía algo¡lo que fuera, por él.
-- ¡Estaba tomado! – dijo Duo tratando de alejarse, pero la otra mano del actor le cerco el único camino que tenía para huir.
-- No como para no saber lo que hacías.
Con solo esas palabras lo vio alejarse tan rápido como se había acercado a él, tomar el libro del suelo y partir sin decirle más. ¿Pero qué? Iba a seguirle para hacerle comprender, pero algo tirado en el césped le llamo la atención. Se agacho para levantar lo que parecía ser una fotografía y se sorprendió al ver aquella foto que Heero le había quitado cuando se le habían caído en el pasillo – Ese maldito la pudo haber perdido en la escuela - pensó al tiempo en que le dio la vuelta y pudo ver algo escrita en ella.
"Voy a poseerte y voy a herirte. Me amaras aun que me odies. Esa será mi venganza"
Sintió un escalofrío recorrerle la espalda al tiempo en que la foto fue arrancada de sus manos sin que pudiera evitarlo.
-- ¿Pero que rayos?... – dijo al tiempo en que levantó la vista y se topó de lleno con la fría mirada de Heero – esa es mi fotografía.
-- Si no mal recuerdo, me la regalaste – afirmo el actor, guardándola en el interior de la bolsa de su saco. Duo frunció el seño. No iba a quitársela forcejeando con él. ¿Pero que significaban aquellas palabras?
-- ¿Por qué escribiste esas palabras? – cuestiono Duo curioso, pero las cejas arqueadas con disgusto del actor le hicieron callar. Heero solo se dio la vuelta y partió rumbo al colegio sin decirle nada.
"Voy a poseerte y voy a herirte. Me amaras aun que me odies. Esa será mi venganza."()
Palabras crueles dichas por alguien que sentía mucho rencor. Por lo menos eso le parecieron a él. ¿Las escribiría Heero¡No, eso lo dudaba. Quizá el actor era frío y no parecía tener corazón, pero dudaba mucho que fuese capaz de herir a alguien de forma deliberada.
No, era probable que Heero leyese esas palabras en algún libreto y las hubiera apuntado para aprendérselas mejor. Si, eso tenía que ser.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Esa misma noche, Hilde estaba de nuevo observando hacía el segundo piso del edificio del ala este. Desde la vez que se había equivocado de habitación y había entrado a la de Heero, no había vuelto a la de Duo. Si, solía hacerlo con frecuencia cuando eran novios para tener un poco de diversión, pero ahora iba por otro asunto más importante. Llevaba entre sus manos un pequeño obsequio para su amigo, de antemano sabía que no podría dárselo en el día. ¡Sería mandada a detención si era descubierta!. Además no lo había visto en clases ni en el comedor, sabía por Trowa que se había sentido un poco mal, por lo mismo iba ahora a su cuarto.
Volvió a ver las terrazas de las habitaciones. Las dos habitaciones que permanecían con la ventana abierta y las luces apagadas se veían exactamente iguales, pero esta vez no cometería ningún error la de Duo era la derecha. Volvió a fijar su vista en la habitación. Amarro la botella del pico a su cintura, subió por el tronco del árbol y saltó en la habitación.
-- ¡Duo, sorpresa! – dijo de forma audible entrando de lleno en el interior del cuarto. Duo se giro de lleno hasta el balcón y sonrió de forma amplia cuando vio a la morena correr hasta él para abrazarle con los ojos llenos de lágrimas, mientras le daba las gracias mil y una vez.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Pasaba de la media noche, Hilde acababa de marcharse de su habitación mientras él se dejo caer de espaldas a la cama con una enorme sonrisa dibujada en el rostro. No cabía duda de que la locura e impulsividad de su amiga, nunca iban a cambiar; ya que se había colado por la ventana del balcón, como cuando eran novios. Y todo para darle las gracias debidamente por haberla recomendado con Heero su trabajo- le llevo una botella de licor- Hilde se encontraba tan emocionada por eso que no medía el volumen de su voz. Se había paseado por su habitación riendo a carcajadas, imaginando lo que los críticos de moda dirían sobre el traje que le confeccionaría al actor, sobre lo mucho que le solicitarían después de eso. Varias veces se había visto en la necesidad de callarla colocando la mano en la boca de la morena para que guardara silencio- Heero podría escucharle y eso la metería en problemas, si el témpano de hielo Yuy se molestaba -.
Pero era de esperarse tanta alharaca, diseñar un traje para un actor nominado en uno de los rublos más importantes del Oscar, era motivo de locura; era darle el impulso que su amiga necesitaba para adentrarse en el competitivo mundo de la moda. Sabía que haría un magnifico papel, si algo hacía bien la morena, era diseñar. Y estaba tan emocionada por lo ocurrido que para calmarle sus nervios y energía le había sacado la cuerda que guardaba bajo la cama para hacerla saltar.
"Pero ni eso la hizo guardar silencio"
Pero ahora solo quería dormir, se giro en la cama boca abajo y se cubrió con la sabana hasta media espalda. Se sentía contento y aliviado; entre tanto alboroto hecho por su amiga, había escuchado una confesión. Ella había estado enamorada de él hasta el momento en que descubrió que había otro chico que le gustaba – que alivio - Cuando le pregunto si era Heero, de inmediato le respondió que no, pero que si era alguien a quien conocía bien. Le menciono mil nombres, pero a todos dijo que no. Se sentía contento por dos cosas: Haber escuchado la confesión de Hilde y sobre todo, porque su padre no se había enterado del accidente de Solo – seguramente hubiese sufrido otro infarto – y lo segundo fue gracias a Heero y a lo rápido que su abogado se había movido.
Heero…
Por un momento pensó que haría valido el trato esa misma noche, que entraría a su habitación y lo tomaría en la misma cama en la que descansaba ahora. Tantas veces que estuvo a punto de hacerlo, tantas… y sin embargo cuando tuvo su consentimiento, no hizo nada.
"Esperare todo el tiempo que sea necesario, hasta que estés seguro de que esto es lo que quieres"
En ese momento lo quería, no, más bien lo deseaba. ¿Pero ahora? Había ido a entregarle el cheque que consiguió con Noin, eran solo 150 mil, era poco menos de la mitad y el muy desgraciado lo rompió y se lo lanzó a la cara en pedazos. Frunció el ceño con molestia al recordar las palabras que Heero le había espetado.
"Tenemos un trato que no pienso romper"
Quería que entendiera, que le comprendiera. No quería que lo tomara solo porque se había vendido a él… pero no tuvo el valor para decírselo a la cara. ¿Y porque no? Eso era sencillo de responder¿Cuántas veces no le había dicho que no sentía nada por él… ni por nadie? Pero quería que sintiera algo para podérsele entregar.
¡Si¡Eso iba a hacer!
Se le entregaría hasta el día que le dijera que le quería. Quizá aquello que le pido mientras iban en la limusina había sido un modo de defensa – defensa que no funciono – pero ahora aquellas palabras soltadas en medio de la desesperación se hacían realidad ante sus ojos.
Sería suyo por completo el día que Heero le dijera "Te quiero", porque quizá un "Te amo" sería imposible de pronunciar.
Cerro los ojos sonriendo para si, su hiperactiva imaginación le mostraba a Heero una y otra vez diciendo aquellas palabras que le aceleraban el corazón. Abrazó la almohada para intentar conciliar el sueño y lo logro a medias.
Estaba adormilado, sintiendo el aire fresco que se colaba por la ventana del balcón abierta. Sintió que la cama se movía, pero no prestó atención a ella, ya que cuando vas cayendo en un sueño profundo a veces sientes como si cayeras en un pozo. Sintió como algo comenzaba a recorrer su brazo desnudo, ya que la playera de manga corta no le cubría por completo, y eso le hizo estremecer. Se levantó de golpe saltando por el lado contrario de la cama, tratando de acostumbrar su vista a la oscuridad reinante. Pero no lograba ver nada. Sabía que no era un animal, habían sido los dedos de alguien, de inmediato llego hasta su memoria la noticia del día¡el ladrón!
Vio una sombra moverse por enfrente de él y saltó de nuevo por encima de la cama para huir, ese ladrón podría intentar hacerle daño por haberlo descubierto y no iba a permitirlo, se agacho bajo la cama para obtener la cuerda. Si se le presentaba la oportunidad, iba a capturarlo.
No supo hacía donde se movió esa sombra, caminaba de forma sigilosa, parecía conocer bien el lugar y eso le ponía nervioso. Bueno, tampoco era de sorprenderse, todos los cuartos del segundo piso tenían la misma distribución. Traía la cuerda en la mano, si el no veía bien, era más que probable que el ladrón tampoco. No escuchaba nada, solo los latidos acelerados de su propio corazón. No quería moverse, estaba parado a un costado de la cama, solo veía de reojo hacía todos lados. Pero de algo estaba muy seguro, ese ladrón aun no salía de su habitación.
-- Se que estas aquí – dijo con voz audible, tratando de imprimir una seguridad que estaba muy lejos de sentir. Su corazón palpitaba de forma descontrolada por los nervios, pero tenía que sacarlo de donde quiera que estuviera. Se sintió de pronto como un héroe a punto de salvar a sus compañeros de un peligroso malhechor.
Pero entonces sintió un fuerte empujón que lo derrumbo sobre la cama, pero de un movimiento rápido quedo del otro lado, sin embargo su camiseta se atoro en algo – o quizá ese tipo la jaló - y del fuerte tirón que dio para soltarse, quedo partida en dos. La tela era sumamente delgada y estando algo vieja, esta no resistió el maltrato. Además la cuerda quedo extendida sobre la cama, atorada con su muñeca derecha. Quiso levantarse rápido para alejarse, pero la cuerda fue jalada con fuerza llevándose su brazo con ella y de paso a él dejándolo boca arriba en medio del colchón.
-- ¡Espera! – gritó sintiendo como las cuerdas enrolladas en su muñeca comenzaban a lastimarle. Pero el ladrón no se detuvo, por el contrario, sintió como la cama se movía con el peso extra y como este tomaba su mano libre para amarrarla al igual que estaba la otra. Trató de soltarse, pataleando y tratando de soltar el brazo, pero el ladrón parecía más fuerte que él. Solo lograba ver una silueta ante sus ojos y sentir el calor del cuerpo cerca del suyo – ¡Espera! – volvió a gritar al sentir que el hombre (imposible que fuese una mujer) no se detenía - no tienes porque usar la violencia, si lo que quieres es mi dinero, esta en el cajón superior de la cómoda. Pero no me hagas daño ya me rendí, se que fui un tonto al ponerme con un profesional – pero el ladrón no le hizo el menor caso, ya que sintió como sus manos eran atadas con la soga que el mismo había sacado y amarradas al respaldo de la cama. La persona que estaba sobre su cuerpo, respiraba de forma agitada, podía sentir su aliento golpear su nuca cuando se estiro para amarrarle a la madera del lecho. Se sentía nervioso, asustado. Jamás había sido asaltado. Había escuchado que en NY los asaltos ocurren a cada instante y una vez que se fuera a Broadway iba a tener que lidiar con ese miedo¡pero no ahora, cuando estaba en su propia habitación, en su cama.
Al no obtener respuesta del intruso logro armarse de valor. No iba a dejarse de un maldito mal nacido. Si iba a robarle iba a procurar verle la cara para tomar medidas al siguiente día con el director. Así que giró ambos pies, como en un paso de baile y de un golpe lanzó la pequeña lámpara, que mantenía en el buró, al suelo. Había intentado golpearlo, pero el ladrón se le había anticipado y le vio agacharse para esquivar el golpe que solo le paso rozando. Al estrellarse la lámpara en el suelo, esta se encendió. Sin embargo la escasa luz que provocaba no era suficiente para verle bien. La silueta le pareció más conocida, hasta algo familiar y justo en ese momento, su corazón se acelero con rapidez al sentir como golpe en la nariz, el aroma a colonia cara. Una colonia que conocía de sobra, porque su dueño siempre buscaba una oportunidad para estar sobre él – literalmente-.
-- ¿Quien quiere tu dinero? – La fría voz le confirmo sus sospechas – quiero algo más importante.
-- ¡He… Heero! – dijo sintiéndose temblar de pies a cabeza. La escasa confianza que había adquirido se esfumo de golpe al sentirle sobre su cuerpo. Ahora un intenso temor le invadía el pecho por completo. ¿Por qué le estaba atando a la cama¿Que estaba pensando¿Qué iba a hacerle? – Heero¡suéltame¡suéltame¡suéltame! – trato de forcejear con él, pero la fuerza del actor era enorme, muchas veces lo había comprobado. Estando a horcajadas sobre sus caderas, teniéndolo boca arriba y maniatado iba a ser imposible librarse de él por la fuerza.
-- Estabas bien acompañado¿cierto, pues ahora seré yo quien te haga compañía – Un sudor frío comenzó a escurrir por la frente al sentir las manos de Heero moverse por la piel de su pecho. La libertad que la camiseta desgarrada le proporcionaba era intimidante. Pero no entendía¿Por qué se estaba comportando así con él¿Qué había echo ahora? El reclamo, si no viniera de él, le parecería de alguien celoso. ¿Pero celoso por qué?
-- ¿Qué¿De que hablas? – cuestiono con un hilillo de voz, tratando de controlar su miedo y ese cosquilleo que comenzaba a sentir por todo el cuerpo al sentir la calidez proveniente de su captor. Las piernas de Heero estaban a su costado, apretando fuertemente su cadera impidiéndole mover los pies, mientras esas manos delgadas y calidas le recorrían de forma lenta y sensual el pecho que no estaba cubierto por la playera. Apretó fuerte los labios, evitando soltar un gemido, cuando los delgados dedos de Heero habían pasado rozando una de sus tetillas. Heero no podía darse cuenta del efecto que estaba teniendo en él.
-- Estabas con ella, los vi y los escuche. Te dije que no estaba dispuesto a compartirte con nadie – Duo abrió sus ojos de forma enorme. El estaba malinterpretando las cosas con Hilde. Debió haberla visto entrando y por eso…
-- ¡Hilde y yo solo charlamos, no hicimos nada! – gritó desesperado al sentir como Heero se agachaba sobre su cuerpo para que sus labios estuvieran cerca de su oreja. Esa cercanía comenzó a producirle un temblor en todo el cuerpo. Trataba de convencerse a si mismo que era debido al frío de la noche, pero algo en su cabeza le estaba gritando que era el cuerpo del actor. El pecho de Heero chocaba con el suyo provocando sensaciones indescriptibles, su aliento calido chocando contra su mejilla le hacía enrojecer. ¡No, no podía estar pasando esto, Heero no podía tomarle a la fuerza, no era de esta manera que debía ocurrir. ¡No!...
-- ¿Nada? – Cuestiono Heero de forma sensual, dejando que su lengua se introdujera en la oreja del trenzado haciéndole respingar - pues nada es lo que haremos nosotros ahora – Duo sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo. Trataba de soltarse de las amarras jalando de forma fuerte, pero al parecer Heero no estaba jugando y le había atado de forma firme y lo único que conseguía era lastimarse. Tenía que detenerle de alguna forma¿A caso sería capaz de violarle?
-- No, espera¿Qué insinúas¿Estarías dispuesto a tomarme a la fuerza? Dijiste que esperarías – Dijo a la carrera recordando las palabras del día anterior. Sabía que Heero cumplía una promesa¿Entonces a que se debía el cambio de opinión?
-- Esperar no significa que puedas revolcarte con tu novia y ex novia – Un momento, le había dicho que podía exhibirse con Dorothy, que al cabo él sabía que solo era un truco publicitario y que no había ni habría nada entre ellos. ¿Entonces a que se debía ahora ese reclamo? Prácticamente tenía su permiso, aun que no necesitaba el permiso de nadie para hacerlo.
-- ¡Lo de Dorothy solo es un truco publicitario, lo sabes – Grito para aclararle, pero de forma brusca cerro la boca al sentir como la boca del actor había comenzado a descender por su pecho, volvió a intentar soltarse jalando con más fuerza las cuerdas, provocándose un dolor agudo – ¡ah! – grito al sentir como las cuerdas rozaban la piel de sus muñecas.
-- Ni lo intentes – dijo Heero levantando la vista para verlo – mis nudos han ganado premios - le mostró una mueca en forma de sonrisa, para después regresar al sitio donde se quedo y comenzar a recorrer de forma lenta con sus labios aquel pecho que subía y bajaba de forma agitada debido a al respiración de su dueño - y lo digo por Hilde. Voy a borrar con mi cuerpo las huellas que su cuerpo te dejo. Voy a borrar con mis besos los besos que ella te dio.
-- ¡Ah, Heero, no lo hagas… - murmuro sintiendo la calidez de los labios del actor recorriendo de forma sensual su cuello, dejando en él besos calidos y una sensibilidad que dolía.
Tenía que mantenerse lucido a las caricias que comenzaban a embriagarle. No sabía porque Heero parecía molesto, más que molesto enfadado. Quizá pensaba que se había acostado con Hilde y actuaba como alguien loco de celos. Pero era mentira, estaba malinterpretando todo. Quiso abrir la boca para decirle, para aclararle, pero su boca fue invadida por la boca del actor, haciéndole inflamar el cuerpo por entero ante su solo roce.
Sus manos atadas al respaldo de la cama le impedían moverse. Sus muñecas escocían por el dolor que la soga le causaba. Le estaban hiriendo y de cierta forma le gustaban y al mismo tiempo le espantaban. Se sentía a merced de Heero, pero su boca respondía al beso salvaje que el actor le daba, respondía enredando su lengua con la lengua invasora, dejando que le recorriera, que le saboreara, que le inflamara la sangre como solo él sabía hacer haciéndole olvidar donde y con quien estaba.
Las manos de Heero habían comenzado a moverse por debajo de la destrozada camiseta que solía usar para dormir, levantándola de forma lenta y sensual, recorriendo con sus dedos cada centímetro de piel descubierta hasta dejar al desnudo el resto de su piel. El fresco de la noche no lo sentía, porque su piel había comenzado a quemarle, a arder con aquellas caricias, con aquel cuerpo que se frotaba contra el suyo y le hacía estremecer de un placer que jamás había experimentado.
Heero abandono su boca para comenzar a morder su cuello de forma suave, para limpiar con su lengua el camino desde su lóbulo hasta la comisura de sus labios para después bajar hasta su cuello de nuevo, produciendo en el modelo ligeras sacudidas en su cuerpo. De sus labios habían comenzado a escapar gemido quedos sin que pudiera detenerlos, mientras las manos del actor terminaban por levantarle por completo la playera y se la dejaba envuelta entre sus manos atadas.
-- Por favor detente – alcanzo a murmurar cuando Heero había abandonado de nuevo su boca dejando sus labios inflamados – no hagas algo de lo que te arrepentirás mañana – volvió a murmurar. Pero no entendía porque los gritos en su cabeza decían que el arrepentido sería él si Heero se detenía ahora.
-- Arrepentido estoy de no haber hecho esto ayer – murmuro el actor contra la piel ardiente del modelo.
-- ¡Suéltame Heero! – dijo al sentir los labios del actor bajar por su pecho – ¡hag! – Gritó cuando los labios del actor se cerraron sobre uno de sus pezones, el cual se irguió ante el contacto – Nooo, detente Heero, detente, no me hagas esto… - suplico al sentir en su entrepierna que algo estaba despertando.
Ya era tarde… lo sabía, su cuerpo reaccionaba ante las caricias dadas por el actor. Se erguía y temblaba dándole mayor movilidad a sus manos, que parecían tener vida propia sobre su cuerpo. Ya no era necesario que su cerebro ladrará ordenes a su cuerpo, porque éste, rebelde, se negaba a obedecerle. El aliento de Heero chocaba sobre su piel desnuda y su cuerpo ardía ante los besos y caricias del actor¿Por qué no podía hacer nada¿Por qué su cuerpo reaccionaba ante sus caricias? Sabía de antemano que Heero solo deseaba su cuerpo y no era su intención entregarse a él. Pero su cuerpo respondía a cada caricia y a cada beso dado. Su mente estaba a punto de renunciar a la batalla contra su cuerpo, porque no podía seguirse negando al placer que solo Heero sabía despertarle.
Le deseaba, al igual que él, le deseaba y mucho. Pero sabía que Heero no sentía nada por él. ¿Entonces por que parecía celoso?
-- Solo puedes ser mío y de nadie más – escucho la voz ronca del actor que de forma involuntaria respondía a su pregunta mental y le entristecía el corazón.
Un estremecimiento aun mayor le sacudió por entero el cuerpo al sentir las manos del actor descender sobre sus caderas para comenzar a bajar el pantalón del pijama. A pesar de las palabras soltadas de forma tan fría, su cuerpo ardía ante sus caricias. La suavidad de las manos del actor las sintió por toda la piel de su cadera hasta que llego a sus glúteos y se detuvieron allí, masajeando con entera maestría, moviendo y apretando haciéndole soltar gemidos de forma aun más sonora. Trataba de apretar sus labios para evitar que los gemidos escapar de su boca, pero le resultaba imposible. Su boca se abría y sus ojos se cerraban al sentir los labios del actor recorrer su vientre mientras sus manos bajaban por completo el pantalón del pijama dejándolo por completo desnudo. Su excitación estaba totalmente visible, la escueta luz de la lámpara les daba la intimidad perfecta. Quería gritar, quería golpearle, pero estaba atado a la cama y por más que jalaba y jalaba, no lograba soltarse y solo conseguía hacerse daño. Se sentía impotente… y excitado a más no poder.
-- Eres perfecto – escucho la voz de Heero susurrarle al oído, al tiempo en que un nuevo beso era arrancado de sus labios y contestado a pesar de que deseaba no hacerlo. Una de las manos del actor se había posado sobre su miembro erecto y comenzaba a masturbarle.
-- N… no… Heero… no – Logro decir entre jadeos cortados por su respiración agitada cuando la boca de Heero se separo de la suya para tomar aire. Estaba siendo violado y eso nada iba a poder quitárselo de la cabeza. Se negaba rotundamente a ser tomado a la fuerza.
-- No mientas Duo – le contesto con sus labios pegados a su abdomen – lo deseas tanto como yo… tu cuerpo responde, tiembla y se estremece ante mis caricias. Lo deseas, admítelo…
-- N… no… deten… detente… por favor, detente… ¡ah! – un gemido más fuerte escapo de su boca cuando sintió algo calido y húmedo cerrarse sobre su excitación despierta.
¡Dios! Se sintió de pronto transportado al cielo, jamás mujer alguna le había hecho sentir de esa forma. No cabía duda de que Heero era un verdadero experto y sabía muy bien lo que hacía. Sin haber llegado a esos extremos ya lo tenía excitado, solo le había besado y acariciado y su cuerpo ya le había respondido. Y ahora… ¿Ahora? Sus gemidos escapaban de su boca de forma más sonora sin poderlo evitar. Heero sacaba y metía su miembro en su boca haciéndolo estremecer y vibrara de una forma en la que jamás pensó podría hacerlo. Heero lo estaba tomando sin obtener de su parte demasiada resistencia. Su miembro comenzó a pulsar en la boca del actor, en cualquier momento iba a conseguir que se viniera en su boca. Apretó los labios cuando sintió que su excitación llegaba al máximo y lanzaba su semen dentro de la boca del actor. Esta vez no había podido detenerse, no había habido nada que les interrumpiera y había tenido su orgasmo con su amante… ¿SU AMANTE?.
No, no era su amante, él le había obligado, le había pedido que se detuviera y no lo hizo. Le había atado a la cama impidiendo que pudiera defenderse. Aunque ¿Se habría defendido?
Su respiración aun estaba muy agitada y su mente tremendamente confundida. Ni cuenta se había dado que Heero se había quitado la ropa y volvía a colocarse a sus pies. Abrió los ojos cuando sintió las manos del actor abrirle las piernas.
-- ¿Heero? – cuestiono sin entender tensando su cuerpo.
-- Relájate Duo, o esto será doloroso para ambos… aun no hemos terminado…
Sintió de pronto como uno de los dedos del actor se abría paso en su interior, lastimándole ¿Cómo le pedía que se relajara si era la primera vez que estaba con un hombre? Entonces sintió la mano libre del actor tomar su miembro entre sus dedos y comenzó a masturbarle de nuevo.
-- ¡Aaahh! – un sonoro gemido escapo de su boca al sentirlo. Una de las manos de Heero le masturbaba y la otra comenzaba a prepararlo – No – murmuro mordiendo su labio. Su miembro comenzaba a despertar de nuevo y el dolor se hacía menos intenso.
Se encontró moviendo sus caderas de forma lenta, mientras Heero dejaba introducir un segundo dedo el cual era recibido con menor dolor. Muy pronto su miembro estuvo por completo erecto y casi preparado porque un tercer dedo fue recibido sin mucha resistencia.
-- Pídeme ahora que me detenga – escucho la fría voz del actor ronca por la pasión, retumbar entre las cuatro paredes de su habitación ¿Qué se detuviera¿A caso estaba loco? – Pídemelo ahora Duo – le escucho gritar de forma imperativa.
--¡Eres un maldito desgraciado! – dijo entre jadeos, temblando presa de la pasión que Heero había despertado en él – Eres un témpano de hielo, eres un…
-- Ya te has dado cuenta de que no soy de hielo – dijo introduciendo un cuarto dedo en su interior haciéndole soltar un gemido más fuerte, Comenzó entonces a sacar y meter sus dedos dentro del interior del modelo, haciéndolo jadear. Duo necesitaba más. Su miembro pulsaba en la mano del actor y sus caderas comenzaban a mecerse como desenfrenadas - ¡Pídelo ahora!
-- ¡Deja de jugar! – Grito Duo de forma molesta – No quiero… no quiero… NO QUIERO QUE TE DETENGAS - gritó fuera de si, rindiéndose a la pasión, suplicando por más.
Heero retiro sus dedos del interior de Duo haciéndolo respingar de forma desilusionada, pero al instante lo tomo por la cintura y dejo su propio miembro en la entrada del modelo. Los jadeos de Duo se escuchaban en toda la habitación, sabía de antemano que un gemido más fuerte podía descubrirlos. Pasaba de la media noche, pero no faltaba quien anduviera por los pasillos a esas horas. Pero no podía callarse, era algo ajeno a su voluntad, por primera vez, desde que había comenzado su vida sexual, no podía controlarse. Jamás con mujer alguna había disfrutado tanto como con Heero. Y esto aun no terminaba.
Heero coloco su mano sobre la boca del trenzado evitando que siguiera gimiendo de forma tan sonora.
Entonces lo sintió…
El miembro caliente y pulsante de Heero se introdujo de una sola arremetida en su interior. Heero lo había preparado lo suficiente como para que no doliera tanto, además pudo identificar el uso de un condón lubricado, y sin embargo… Sintió como si algo se desgarrara en su interior, un fuerte dolor que creyó le partiría en dos. Muchas veces lo escucho de sus amigos gays, pero vivirlo era peor. Mordió con todas sus fuerzas la mano del actor al sentir la invasión, al grado de probar el sabor metálico de la sangre- ¿Cuantas veces no lo había hecho al recibir los golpes de su hermano? -. Pero entonces el dolor fue pasando y poco a poco se convirtió en placer. Heero se mantuvo quieto, esperando a que Duo se acostumbrara a la invasión y el dolor de la primera vez fuese pasando y una vez que Duo dejo de morderle, le soltó. Duo comenzó a moverse de forma involuntaria, envolviendo las caderas de Heero con sus piernas, haciendo que el miembro del actor se introdujera aun más en él, para después salir y volver a entrar, dejándose arrastra por la sensación placentera. Heero volvió a tomar el miembro de Duo con una de sus manos para seguir masturbándolo, mientras con la otra le sostenía de la cintura. Comenzaron a moverse a la par, en una danza de movimientos ascendentes y descendentes, subiendo y bajando, jadeando y sudando juntos. Duo sintió su cuerpo perlar en sudor, mientras su corazón se desbocaba en su pecho. Las caricias de Heero le habían vuelto loco, su miembro pulsaba de nuevo en las manos del actor, en cualquier momento iba a terminar.
-- Maldito… desgraciado… - Gritó Duo de forma entre cortada, apretando sus dientes al escuchar un fuerte gemido y sintiendo como el miembro del actor pulsaba en su interior dejando derramar su semilla caliente en el condón que se había puesto. Al sentirlo, su semilla también escapo de su miembro derramándose por completo en la mano de Heero y en su vientre.
Sus brazos dolían horrores, sus muñecas escocían por los raspones que la cuerda le habían causado y sumado a todo eso, la espalda le mataba y sin embargo… ¡No importaba!.
Sintió el miembro de Heero salir de su interior, mientras este se desplomaba sobre su cuerpo dejando que su respiración se normalizara. Su propia respiración estaba aun muy acelerada, que cerró los ojos para disfrutar del momento; así con Heero sobre su cuerpo, sintiendo el calor externo que otra piel le proporcionaba.
-- Mío… - le escucho murmurar sintiendo sus labios besar su pecho – solo mío y de nadie más.
Duo abrió los ojos al escuchar dicha afirmación, se sintió molesto y profundamente herido. No era de nadie, DE NADIE, ni siquiera de aquel que había poseído su cuerpo. "Y tenía su corazón" respondió algo en su interior.
-- Yo no soy de nadie – dijo Duo sintiéndose molesto, trató de empujar a Heero con su cuerpo, pero el dolor era tan grande que no pudo moverse.
Sintió el cuerpo de Heero estirarse sobre el suyo hasta llegar a las sogas que aun mantenían atadas sus muñecas al respaldo de la cama. Pudo sentir la tibieza de los labios del actor dirigirse hasta su oreja para susurrarle al tiempo en que jalaba la cuerda para por fin soltarle.
-- Será mejor que no le digas esto a nadie, o si no… la próxima vez no seré tan considerado.
Duo apretó los ojos con fuerza sintiéndose miserable. ¿Pero que esperaba¿Qué al irse le dijera algunas palabras tiernas¿Un te quiero quizá¿Un gracias por la magnifica noche, te llamare mañana? Cuando él se acostaba con alguna mujer, si no sentía nada por ella procuraba irse haciéndolas sentir bien, les decía cosas tiernas y les daba las gracias. Pero el desgraciado se iba lanzando una amenaza.
-- TE ODIO, TE ODIO – gritó entre jadeos de indignación mientras sentía a su agresor poniéndose la ropa a tientas.
-- No Duo, no me odias, estas enamorado de mí…
-- ¡MENTIRA! – Le gritó enfadado – voy a demandarte por violación - Heero no dijo nada por unos momentos, pero después hablo.
-- Para demandarme necesitaras alguna prueba y eso lo llevo conmigo al dejar tu única prueba en el condón. Y no te engañes Duo, no fue una violación, tu boca y tu cuerpo se pusieron de acuerdo en un momento. Te di la oportunidad de detenerme y no la tomaste. Fuiste mío por voluntad propia.
-- Mentira… me… mentira… te odio Heero Yuy, TE ODIO…
-- Te he poseído… he poseído tu cuerpo y tu mente, tu corazón no me importa y jamás llegara a importarme… ahora si tendrás motivos para odiarme. Esa es mi venganza…
"Voy a poseerte y voy a herirte… me amaras aun que me odies… esa será mi venganza"
Al escuchar esas palabras dichas con tanto odio y coraje, abrió los ojos. El dolor en el corazón se hizo insoportable.
"¿Venganza?" Entonces aquellas palabras escritas eran para él¿Para él¿Por qué¿Por qué?
"No, esto… jamás sucedió… jamás sucedió… jamás" pensó para si mismo arrastrándose sobre el lecho de la cama con un intenso dolor, mas dolor en el alma que en el cuerpo, hasta llegar al suelo. La poca felicidad que había sentido se esfumo de golpe al escucharle. El muy infeliz se marchaba sin mirar atrás, mientras él, de forma lastimosa y torpe lograba ponerse el pantalón del pijama. "Jamás paso" se dijo por enésima vez cerrando los ojos y jalando la cobija para cubrir su cuerpo. Pudo ver bajo la cama la botella que Hilde le trajera momentos antes, seguramente había caído al suelo durante el forcejeo, estiro la mano y la tomo; con los dientes le retiro el corcho y se dispuso a olvidar con alcohol lo ocurrido.
Iba a olvidarlo, iba a hacerlo, así se tuviera que beber toda la botella, iba a olvidar que se había entregado a Heero… si tan solo hubiera mantenido su maldita boca cerrada…
Pero de nuevo lo había arruinado todo…
TODO…
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Heero ni siquiera se dio cuenta como llego hasta el balcón de su habitación, vio que la cortina se colaba por una rendija de la ventana abierta. Abrió la puerta de su cuarto con mano temblorosa. El aire frío de la noche golpeaba su piel aun ardiendo. Cerró la puerta de forma instintiva, dejando recargar su cuerpo por completo, pero sus piernas no le sostuvieron más y le obligaron a resbalar hasta el suelo. Su mirada estaba fija a la nada, mientras su cuerpo seguía temblando.
Temblando… como jamás lo había hecho.
-- ¡Dios, jamás va a perdonarme – dijo en un murmullo, ocultando la cabeza entre sus piernas.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Continuara…
() "Voy a poseerte… voy a herirte… me amaras aun que me odies… esa será mi venganza": La leí por primera vez en el pie de correo de Susie Maxwell, más nunca supe de donde la saco (Niña nunca me lo dijiste). Noin Weib Kreuz me dice que pertenece a la serie de Tokyo Babilon y se lo dice Seishiro a Subaru. Cuando lo puse en el gpo de GW algunas personas me dijeron que quizá era de Setsuai o Bronze. Y pues como no se, se los dejo de tarea…
Notas de la autora:
¡Pueden matarme si gustan, pero si lo hacen no sabrán que pasará después. Además yo lo había advertido desde un principio, esta historia tenía NCS (sexo sin consentimiento)¿Se esperaban que fuese a ser Heero quien violara a Duo? Varias personas me escribieron pidiéndome que no hiciera esto (NCS), pero esta fue la escena que dio pie a la historia y no podía quitarla o cambiarla, por lo mismo me disculpo si alguien quedo decepcionada, pero en verdad no podía cambiarla.
¡Dios que difícil es escribir el limon, estoy fuera de practica. Si no fuera por esta última escena el capitulo hubiera estado listo hace un par de semanas. Ojalá me haya quedado bien.
No se cuando tenga el cap 10, no tengo nada de nada escrito y además sigh me quede sin inspiración -- sigh. ¡Necesito ir a la convención! 3,4,5 de mzo. Mty por allá los veo( sábado 4), llevo mi playera de Terry Grandchester.
Lizzy, no acoses tanto a Marlene!
Sugerencias, tomatazos, saben donde encontrarme.
