Tortura

Gundam Wing

Por Maryluz

Pairings: 1x2

Category: Yaoi

Rating: Shonen ai , PG-13.

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.

Warning: None

-- Dialogo -

"Pensamientos "

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Aclaración para quien se queja de mi ortografía o mi falta de actualización rápida:

Soy Licenciada en Ciencias Computacionales, precisamente por escapar del Español y todas sus reglas es que me puse a estudiar una carrera basada en Matemáticas desde propedéuticos hasta el 8º semestre. No me pagan por escribir fics, lo hago por mero gusto. Así que no voy a ponerme ahora, que tengo muchas más responsabilidades, a estudiar algo a lo que le saque la vuelta por años. Mi ortografía jamás paso de 4, da gracias al Word que me corrige una buena cantidad de acentos, de otra forma, jamás pondría ninguno.

Ahora sí, vamos al fic. Y disculparan este altercado, pero no soporto a la gente que cree que esto de escribir fics es algo que nos da de comer y debemos hacerlo perfecto. De todas formas, los escritores profesionales (a quienes si les pagan), tienen editores, quienes corrigen su ortografía. Yo no tengo.

Ah y por cierto. No respondo reviews por que no tengo tiempo, pero los leo todos, eso ya lo había dicho. No actualizo pronto, por que no tengo tiempo de escribir, no porque no quiera. Recuerden que tengo una hija y esta es muy hiperactiva, solo escribo de noche (de 10 a 12) cuando ella ya esta dormida.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

CAPITULO 11

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Ya ni sabía que hora era, no se animaba a girarse sobre la cama para ver sobre el buró su reloj digital. Solo sabía que aun estaba oscuro afuera y que él se encontraba solo y desnudo bajo esas cobijas que aun guardaban el calor y el aroma de su acompañante.

Su amante…

Cerró los ojos con fuerza al recordar la pasada noche.

De nueva cuenta su cuerpo había caído presa de la pasión que ese frío actor sabía muy bien como despertarle. Por un momento había creído que al despertarse le encontraría aun dormido a su lado, quizá abrazándole con dulzura. Pero había sido una tonta fantasía, un inútil sueño. Heero se había marchado tan furtivamente como había entrado, dejándolo solo y por completo vacío.

"Te odio"… - se dijo mentalmente con furia – "No, me odio a mi mismo por enamorarme de alguien como él" – termino por aclararse de forma abatida.

Se levanto con desgano arrancando las sabanas de la cama y arrojándolas al suelo. Era la forma de indicarle a las mucamas que necesitaban ser cambiadas. De forma incomoda se dirigió al baño para darse una ducha – que mucho la necesitaba después de lo de anoche – ¿Que caso tenía seguir en la cama si el sueño se le había ido?.

Se sentía mal, pero no era algo físico, se sentía mal moralmente por haberse convertido en amante de Heero cuando éste no sentía nada por él. Se lo había vuelto a recordar, si, le había ofrecido dinero por sus… "Servicios".

-- Maldito desgraciado – murmuro sintiendo el agua tibia recorrerle el cuerpo.

Dolía, pero no tanto como la primera vez, sin embargo ese dolor aun le causaba caminar arrastrando un poco la pierna. Se dio prisa en terminar de bañarse, quizá pudiera salir antes de que Trowa llegara a despertarle y tuviera que darle alguna explicación.

Pero no tuvo tanta suerte. A penas hubo salido del cuarto de baño, su amigo oji verde ya le esperaba sentado en la cama, totalmente vestido. Se sintió nervioso, pero decidió comenzar a jugar para evitar el tener que verle.

-- Vaya Trowa, ¿Te caíste de la cama? – comentó en son de burla frotando el cabello con la toalla para comenzar a secarlo. Había salido usando el pantalón del uniforme, solo le faltaba ponerse la camisa y el saco, además de trenzar su cabello como de costumbre.

-- Parase que quien se cayó de la cama es otro, jamás te levantas temprano, en ocasiones hasta te quedas dormido. ¿Por qué te levantaste a esta hora? – cuestiono Trowa cruzado de brazos viendo a su amigo a los ojos. Duo siguió con lo que hacía, sin animarse a verlo. Sentía que si le veía a los ojos, Trowa podría adivinar todo lo que le pasaba.

-- No tenía sueño, así que en lugar de estar dando vueltas en la cama, decidí comenzar a prepararme para ir a clases – dijo con desgano. Eso era verdad, Trowa no había preguntado más como para que le respondiera otra cosa.

-- ¿Vas a decirme o no? – Cuestionó Trowa de pronto haciendo que Duo dejara caer la toalla al suelo y abriera los ojos de forma sorprendida - ¿Qué paso anoche? ¿Por qué querías matar a Heero? – Y por fin lo hizo. Sabía que Trowa no se esperaría a que él decidiera contarle. Sabía que iba a preguntarle en el transcurso del día, lo que no espero es que fuera tan temprano. ¿Pero que podía decirle? ¿La verdad? ¡No!, decirle la verdad sería perder su amistad. ¿Cómo decirle que Heero…? ¡No!, no iba a decirle nada, podría preguntar una y mil veces, no iba a responder nada.

-- ¿Qué quieres que te diga? – Dijo sin darle importancia al asunto, girándose para darle la espalda y comenzar a cepillar su cabello - ¿Qué respuesta te haría feliz? - ¿Por qué tomar semejante actitud con su mejor amigo? Sabía de antemano que Trowa solo se estaba preocupando por él y sin embargo no podía contarle sin perderle.

-- ¡Vamos Duo!, deja de jugar conmigo – dijo el músico parándose a las espaldas del modelo viéndole a través del reflejo de la ventana del balcón – No quiero ninguna respuesta que me haga feliz, solo quiero la verdad. ¿Qué pasó entre ustedes para que hayas reaccionado de esa forma tan salvaje? Tú no eres así, no en balde te conozco desde hace tantos años. ¿A caso Heero por fin te confeso que le atraes? – Esas palabras le hicieron enrojecer de golpe. Trowa giro el banco donde Duo se había sentado para verle a los ojos mientras con sus manos lo sujetó fuertemente de los hombros - ¿Fue eso? ¿Heero te dijo que le gustabas y tú te enojaste tanto que quisiste matarlo? ¿Te beso?

El corazón de Duo saltó del pecho de forma alocada al escuchar la última cuestión de Trowa, su rostro se pinto de un rojo intenso y sus manos comenzaron a sudar. Levanto el brazo para empujar los del músico y levantarse a la carrera. ¿Qué tanto sabía Trowa? No, no podía saber mucho, si lo supiera todo, estaba seguro que ya se lo hubiera dicho. Quizá Trowa le estaba dando la excusa que tanto buscaba con su cuestionamiento. Quizá eso podría salvarle de momento, total, no le estaba diciendo mentiras, solo no le diría por completo la verdad.

-- Si – Dijo bajando la vista, más por temor a ser descubierto en una mentira, que por sentirse avergonzado de que hubiese ocurrido – en parte si es como dices.

Trowa suspiro de forma pesada dejándose caer en la silla que el modelo ocupara momentos antes. Duo se giro sin comprender. Su amigo parecía deprimido, era como si le viera cargar algo sumamente pesado sobre su espalda y eso le hubiese obligado a caer.

-- Me lo imaginaba – Le escucho murmurar – Te dije hace tiempo, que Heero sentía algo por ti. Lo que jamás me imagine era que fueses a reaccionar de esa forma.

-- Es que ese tipo… - Trató Duo de defenderse, pero el músico le interrumpió.

-- Lo se Duo, él es gay y tu no – dijo viéndole fijamente. Esa mirada verde esmeralda le hacía estremecer, sentía que Trowa podía ver en su interior como si fuese un libro abierto, así que decidió evitar su mirada y desviar la vista - Pero tampoco deberías haber intentado matarle, pudiste dañarlo severamente e ir a la cárcel. Aun puede acusarte y me tiene a mí como testigo. Yo por mi parte no declararía, pero sabes bien que pueden obligarme bajo una orden judicial. Pero conociendo a Heero, no va a denunciarte.

-- No puede denunciarme – murmuro el trenzado, sin levantar la vista para verle, cruzando los brazos, pero lo hizo de una forma tan baja que Trowa no le escucho

-- ¿Qué vas a hacer ahora Duo? – cuestiono el músico. Duo levanto la vista sorprendido. ¿A que se refería con eso? - ¿Vas a denunciarle ante las autoridades de la escuela? ¿Vas a decirles que Heero te beso?

-- ¡Nooo! – gritó de forma efusiva, más como una reacción defensiva ante el cuestionamiento de su amigo, que como una respuesta pensada y estudiada. Eso debió haber hecho desde el principio. Pero no pudo. Y ahora, simplemente no quería – No podría hacerlo, es algo demasiado vergonzoso – dijo totalmente rojo. Aun sentía la vergüenza que aquel primer beso le causo y confesarlo ante la gente de la escuela iba a ser volverlo a repetir y sentirse igual o peor de avergonzado que aquella vez. – Además, no tengo testigos…

Trowa cruzo los brazos viendo fijamente el semblante de su trenzado amigo. Era la primera vez que le veía así de abatido. ¿Sería realmente por lo sucedido la noche anterior? ¿Heero realmente le había besado? Y de haber sido así, ¿En que circunstancias sucedió? El actor no parecía ser de aquellos románticos que primero cortejan antes de dar el primer paso. Ese chico frío, controlado y tan seguro de si mismo, parecía ser de los que consigue lo que quiere a cualquier costo. Y si no lo consigue lo arrebata. ¿Era eso lo que había hecho?

-- ¿Quieres que hable con él? – pregunto Trowa de forma cautelosa. Duo se giro para verle. Su expresión no denotaba nada. No sabía lo que pasaba por su cabeza en esos momentos. Pero si le decía que si, iría ya mismo a sacarle, aun que fuera a golpes, la promesa de dejarle en paz.

-- No – pero la seca respuesta que Duo le dio le hizo fruncir el seño de forma extraña – ya tengo un pacto con él. No tienes porque molestarte amigo – Trowa abrió la boca para decirle algo, pero la sonrisa que Duo le mostró le hizo callar cualquier protesta – Y ahora bajemos a desayunar que muero de hambre, siento como si no hubiese comido en días – dijo comenzando a jalar a Trowa del brazo para sacarlo de su habitación y llevarlo al comedor.

Duo había zanjado la conversación sin dar mayores explicaciones. ¿En que momento había establecido un pacto con el actor? ¿O acaso ya lo tenía desde antes? Duo le había dejado con más dudas que respuestas. Pero de momento lo dejaría pasar. Se conformaba con estar allí, el día en el que realmente le necesitara. Si Heero ya había dado el primer paso al besarle, era más que probable, que volviera a intentarlo. Sobre todo, si su amigo no iba a denunciarlo. Quizá el actor pensara que a Duo, muy en el fondo, le había gustado y ese era el motivo de no hacer nada.

Y cuanta razón tenía…

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Habían desayunado de forma tranquila, pero rápido. No había mucha gente en el comedor, aun era muy temprano, ni siquiera el témpano de Hielo Yuy se había presentado. Aun faltaban que desayunaran Hilde y Erick, pero no iban a esperarlos. El tema de Heero y el motivo del pleito quedo olvidado rápidamente, por lo menos para Duo, ya que se la paso preguntándole a Trowa si sabía en que consistirían las pruebas del sábado. Y como este si las conocía, Duo aprovecho para grabar mentalmente cada palabra del músico en su cabeza. Iba a tener que trabajar muy duro para obtener un papel en la obra y alejarse de su mayor tortura: Heero Yuy.

"¿Huyes?" – Preguntó algo en su cabeza, pero la respuesta era más clara que el agua. "¡SI!".

-- Duo – Escucho una voz femenina a sus espaldas y se giro al reconocerle. Sonrió de forma dulce al ver a la rubia, secretaria y nieta del director Noventa, sonriéndole a su vez.

-- ¡Hola Silvia! – dijo parándose de su lugar para saludar a la chica con un beso en la mano. Siempre era bueno comportarse de forma caballerosa con la única persona que podía proporcionarle una línea telefónica de la sala de prensa sin solicitud previa - ¿Gustas desayunar con nosotros? Parece que el día de hoy nos caímos de la cama y hemos llegado a la hora que entra el personal – dijo riendo. Silvia solo le sonrió pero negó con la cabeza.

-- Yo ya desayune, pero muchas gracias muchachos. Solo he venido a traerte esto que llegó muy temprano.

Duo tomo la carpeta que la rubia le tendía e iba a comenzar a hojearla cuando Trowa le interrumpió.

-- ¿A que hora llegaron todos esos papales? A penas son las 6:15 am, ¿Quién mandaría todo eso tan temprano? – Duo se giro para ver a la chica, pero esta solo se encogió de hombros.

-- La verdad no lo se. Cuando entre a la oficina me los encontré en el fax. Todos están a tu nombre Duo y es poco ético revisar la correspondencia ajena, así que no se quien los manda ni se que hablan cada uno – Duo sonrió en agradecimiento, si algo sabía hacer Silvia, era ser muy profesional, por eso su abuelo le tenía tanta confianza y la dejaba a cargo del manejo de la escuela cuando el salía por algún motivo. Silvia conocía todos y cada uno de los secretos escritos en los expedientes escolares y de uno que otro que no estaba en ellos. Si no fuera porque la chica aun era muy joven, estaba seguro que el director Noventa la hubiese nombrado a ella subdirectora.

-- Gracias Silvia, ya los veré más tarde – La chica se despidió de ambos y Duo de nuevo estaba a punto de verlos cuando Trowa le volvió a interrumpir.

-- ¿Terminaste la tarea? – Duo levanto la vista de inmediato. ¿Tarea? ¿Cuál tarea? – Por tu cara veo que no – dijo buscando entre sus libros una libreta que le tendió al trenzado – Más vale que no me la manches de comida, el maestro ya me ha regañado un par de veces por entregarle la asignatura sucia.

-- ¡Gracias amigo! – Dijo Duo tomando la libreta y sacando la suya para comenzar a copear. Ya tendría tiempo de ver que le mandaba Noin, ya que lo único que alcanzó a ver es que quien se lo había mandado era su representante. Seguramente trabajo, trabajo y más trabajo, que mucho que lo necesitaba.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Había terminado la cuarta hora sin ningún contratiempo. Si no fuera porque ese maldito témpano de Hielo Yuy se la pasaba mirándole, hubiera pensado que era un día común y corriente – ¡es más! – era un día común y corriente ya que Heero siempre se la pasaba viéndole, haciéndole ponerse nervioso.

¿Sería que el maldito le había extrañado durante el desayuno? ¡Que va!, ese arrogante mal nacido no extrañaría jamás a nadie, no siente nada por nada ni por nadie, eso le había dicho una vez. Así que no tenía motivos para pensar que Heero le había extrañado y por eso le veía tan fijamente durante las clases o en las ocasiones en que, voluntariamente, se paro a contestar algunos ejercicios.

Lo que le tenía algo nervioso, además de la mirada de Heero, era la extraña mirada que Trowa paseaba de forma disimulada del actor a él. ¿A caso estaba tratando de leer en ambos la verdad? ¿Sabía que lo que le había dicho en la mañana no era del todo cierto?

¡Maldición!

¿Y si Trowa se enteraba? ¿Qué sucedería? En un par de ocasiones había visto a su amigo hablar con el actor. Aquella vez en que les sorprendió peleando, Trowa no quiso decirle el motivo del enojo de Heero, solo le dijo que había sido culpa suya.

¡Maldición! ¿Qué hablaron? ¿Qué?

El fuerte rechinido de la puerta interrumpió la clase y los atormentados pensamientos de Duo. Todos giraron su vista al frente y más de uno alumno se quedo con la boca abierta al ver aparecer en la puerta a una hermosa mujer alta, de cabellera espesa y rubia, ojos celestes y sonrisa encantadora, usando un entallado mini vestido rojo.

-- Disculpe que interrumpa su clase profesor, me disculpo humildemente – dijo de forma sincera haciendo que Duo sonriera al ver la actitud del hombre - pero ¿Me permite hablar con mi novio? – El maestro sonrió de forma nerviosa al ver el pestañeo coqueto de la chica.

-- Cla… claro señorita Catalonia – dijo tartamudeando – Du… Duo, sal. No dejes esperando a tu novia – Dorothy sonrió de forma triunfal, ya era la segunda vez que su "Novia" entraba hasta las aulas sin mayores problemas.

Se paro de su lugar de forma orgullosa, mirando de reojo al causante de todos sus males y percatándose de que sus ojos cobalto le veían de forma inquisitiva. Aun que no era el único que le veía, bien sabía que Hilde, Trowa y una buena parte de sus compañeros seguían cada paso que daba.

Ni siquiera había llegado a la puerta, cuando sintió los brazos de la rubia rodearle el cuello para plantarle un beso en los labios delante de todos sus compañeros, sus amigos, el maestro y… su amante.

"¡Si, su amante!, para que negarlo".

-- Llévame a la sala de prensa, tenemos que hablar – dijo Dorothy de forma sonriente separándose de Duo para despedirse del maestro agitando su mano.

Se había sentido nervioso por un momento cuando Dorothy le beso, pero una vez pasado el incidente se sintió a gusto hablando con la rubia. Ella había obtenido un permiso "especial" para hablar con él y le habían indicado que pasara a una de las salas de prensa, mientras el guardia iba y le avisaba a Silvia para que le vocearan. Sin embargo, convenció al hombre para que en lugar de avisarle a Silvia, le permitiera a ella ser quien le buscara y vaya, lo consiguió.

Duo se había recargado en la mesa de prensa, cruzando los brazos. Ya se estaba fastidiando de escuchar los reclamos de su "novia". Aun que no podía negar que ella tenía toda la razón.

-- No Dorothy, ya te dije que no puedo – volvió a responderle.

-- Pero Duo, ¡No voy a irme de aquí hasta que obtenga un si de tu parte! – respondió la rubia de forma firme y a la vez molesta.

La puerta que comunicaba la sala de prensa uno con la dos se abrió de forma sorpresiva. Duo parpadeo sorprendido cuando frente a ellos la figura inconfundible de Heero apareció. No le había escuchado entrar, es más jamás le vio pasar por donde estaban ellos. Ni siquiera sabía que el témpano de Hielo Yuy había sido solicitado en alguna sala de prensa. Aun que bien pudo haber sido mandado llamar después que él se fuera. ¿Y por donde había entrado?, bueno, quizá había entrado por la otra puerta que conducía a la sala tres.

¿Pero que demonios hacía ese témpano de hielo allí? ¿Qué se proponía al entrar de esa forma? ¿A caso creía que iba a encontrarlo en alguna situación comprometedora con Dorothy?

-- ¡Heero!, que gusto verte – dijo Dorothy de forma efusiva caminando hasta donde el actor se había detenido – Duo giró la vista para ver la escena, no tenía idea de que se llevaran bien. Sabía que habían actuado juntos en una película, pero no de que llevaran alguna clase de amistad.

-- Dorothy – solo le contesto el actor sin mostrar ninguna clase de emoción en el rostro, girando la vista de la actriz al modelo, pero sin decir nada más. Dorothy le había tomado de la mano y comenzó a jalarlo hasta la mesa donde Duo se había quedado sentado sin pronunciar palabra – Vamos Heero, dile a Duo que no sea malito y me acompañe este fin de semana. Somos novios y dice que no tiene tiempo. Que el sábado va a tener una audición y el domingo piensa ir a ver a su padre. ¿Y su novia que? ¿Me va a dejar solita y abandonada? Y con las ganas de sexo que tengo – Un intenso rubor nervioso pinto las mejillas del trenzado, pero al actor no pareció afectarle la perorata de la rubia – Yo creo que me esta mintiendo.

-- Duo jamás miente Dorothy – dijo Heero de forma fría comenzando a caminar hasta la puerta de salida sin prestarles mayor atención – debes saberlo ¿no? – Duo volteo a ver los ojos cobalto de Heero. ¿Qué no lo tachaba siempre de mentiroso? ¿Entonces por que ahora le defendía de ese modo? – Si, tiene una audición el sábado para la compañía Winner. Y sabes que su padre esta en cama, eso todo mundo lo sabe.

-- Oh – dijo la rubia de forma desilusionada para entonces correr hasta Heero y pasarle los brazos por el cuello de forma cariñosa. Duo frunció el ceño con molestia y prefirió desviar la vista de la escena. Quizá Heero era gay, pero verlo con alguien más, aun que esta fuera una chica, le hacía sentir un extraño repiqueteo en el estomago. O quizá Heero solo se dejaba hacer como una forma de venganza por lo que Dorothy le había hecho a él antes. Eso podría tacharse de celos… ¿Celos? – Entonces si Duo no puede estar conmigo, ¿Por qué no vienes tú? Se de muy buena fuente que eres magnifico en la cama – le dijo con voz sensual. Duo levanto la vista para ver la reacción del actor, pero se sorprendió sobremanera al toparse con la mirada cobalto detenida en él. "Le estaba observando" y parecía divertido.

-- No te esfuerces Dorothy, Duo ya lo sabe – dijo el actor soltándose de los brazos de la rubia y saliendo de la sala de prensa dejándolo con un gran signo de interrogación pintado en la cara. ¿Qué ya sabía que? ¿Qué era gay? Eso quería decir que ¿Dorothy también sabía? Relena también lo sabía, se lo había dicho en la entrega de los globos. ¿Cuánta gente del medio sabía que Heero era gay? Eso quería decir que si le veían en su compañía, era probable que pensaran que él también lo era…

"¡Y lo eres!" – le respondió algo en su cabeza, pero se dio prisa en sacudirla para alejar esos pensamientos de ella.

-- ¡DUO! – El grito de Dorothy le despertó de sus pensamientos - ¿Hasta cuando piensas hacerme caso? Tengo como 5 minutos de estarte llamando.

-- No exageres Dorothy, solo me quede pensando un momento – aclaro el modelo sin moverse de su posición.

-- Oh vamos amor, necesitamos que nos vean juntos, si no, nadie va a creer que seamos novios. Ni siquiera has respondido a la prensa. Si no vas a atender llamadas, por lo menos manda el comunicado que siempre saca ésta escuela – reprochó.

-- Si, si, tienes razón. Hablare con el director para que mande el desplegado de prensa a los medios y dejen de fastidiar los reporteros con llamadas que no voy a responder – Dorothy le abrazó de forma efusiva.

-- Gracias, gracias Duo – dijo soltándolo – pero ahora ¿Cuándo vas a salir conmigo? Según dijo Heero, la audición es el sábado, así que bien puedo pasar por ti el viernes en la tarde, te quedas en mi casa y le pido al chofer que te lleve al lugar el sábado en la mañana. Regresas a casa cuando acabes y el domingo el mismo chofer te lleva con tu papá y después te trae de regreso a la escuela ¿Qué opinas?

"¿Y Heero?"

No era una mala idea, pero su cuerpo estaba comenzando a protestar. Heero iría a buscarle por la noche y él no iba a estar. No, no podía, no quería perderse de su compañía. Aun que le había prometido a Dorothy pasar una que otra con ella… amaba a Heero y no quería pasar las noches solo en casa de la rubia.

Así que cabeceo en desacuerdo.

-- Lo siento, pero no puedo.

-- ¿Por qué NO? – gritó la rubia furiosa. Le estaba dando una muy buena opción y él no la tomaba. Requería una explicación satisfactoria.

-- La audión es a las 8 am, aquí en la escuela. Así que es mejor para mí, estar descansado. No se cuanto dure ni en que número me toco. Bien puedo terminar a las 6 pm con esto o salir a las 11 am. Eso no lo se.

-- Entonces, si tienes tiempo el viernes. Yo te traigo de vuelta…

"¿Y Heero?"…

-- No, lo siento pero no. Debo quedarme en la escuela – volvió a decir tratando de que no preguntara más. Pero la furia en el rostro de Dorothy le hizo pensar mejor las cosas. Necesitaba una novia para mantener las campañas fuertes y si no podía conservar a la rubia, tarde o temprano iba a perder el trabajo. Era cierto, ella le estaba dando una buena solución y por darle rienda a sus deseos, lo estaba dejando pasar – Esta bien, no te enojes. Espero el viernes a tu chofer – Dorothy sonrió de forma amable.

-- Gracias Duo, ahora acompáñame a la salida, que todos me vean en compañía de mi novio – dijo tomando al modelo del brazo.

-- Claro.

Duo iba caminando con la rubia tomada fuertemente de su brazo. El timbre para salir a comer ya había sonado, así que los pasillos estaban llenos de alumnos. Muchas eran las miradas que les seguían con interés. Dorothy no dejaba de pestañear con coquetería a cuanto chico se atravesaba a su paso, pero siempre procurando voltear a ver a Duo y sonreírle. Era una clara muestra de que todos podían envidiarle ya que él caminaba con una de las bellezas más cotizadas del momento.

Al llegar al pasillo que conducía a la salida, Dorothy se separo del brazo del modelo para quedar de frente a él y ponerse de puntillas para besarle en los labios. La representación continuaba y Dorothy no perdía oportunidad para demostrar lo buena actriz que era. Tenía público y debía aprovecharlo al máximo.

Duo sintió los labios de la rubia posarse, de nuevo, sobre los suyos de forma apasionada. Pero su boca tenía un sabor tan distinto a los de él, su forma de besar era tan diferente, tan hueca, tan falta de la sensualidad que Heero sabía trasmitirle.

"Heero"…

Y entonces cerró los ojos y dejó que fuera su boca la que recorriera la de su compañera, la que le besara y saboreara, la que poseyera como siempre lo había hecho con otras chicas. Trasmitía con pasión todo lo que sentía, haciendo que el aire se acabase pronto. De forma lenta se fue separando de los labios de su amiga, sin abrir los ojos, dejando que en su hiperactiva imaginación la imagen de otra persona no despareciera.

Y entonces aquella voz le despertó del sueño en el que había caído momentáneamente.

-- Wow Duo, ¡Qué forma de besarme! Jamás me habías besado de esa manera, hasta me hiciste hervir la sangre – dijo la rubia con un jadeo entre risitas y las mejillas pintadas de rojo. Duo se sonrojo ligeramente. Dorothy rió de buena gana al verle - En que… no, ¿En quien estabas pensando? – Dijo corrigiéndose, para después acercarse y susurrarle al oído - ¿En alguien cuya letra empieza con H? – El sonrojo de Duo se intensificó aun más, pero Dorothy solo comenzó a reír de forma estridente, dándose la vuelta sin esperar ninguna respuesta.

¿Lo sabía? Dorothy lo sabía…

Todos los alumnos que se encontraban en los pasillos habían visto la escena, pero él no se atrevía a tan siquiera voltear a verlos o moverse de su lugar. Sentía que de hacerlo, verían tatuado en su rostro el nombre de Heero Yuy. Aun permanecía con la vista perdida y el rostro totalmente rojo. Quería moverse, pero aquellas palabras que Dorothy le susurrara antes de irse, le habían dejado petrificado y por más que su mente dictaba ordenes a su cuerpo, este se negaba a obedecerle.

"Maldición"

Pero entonces, como un pequeño rayo de esperanza, cruzo por en frente la persona cuyo nombre también comenzaba con H.

-- ¡Hola Duo!

-- ¿Hilde? - ¡Si!, pero que idiota había sido. El nombre de su amiga y ex novia, también comenzaba con H, era más que probable que Dorothy se estuviera refiriendo a ella y no a ese egocéntrico actor que le tenía los nervios de punta. Se sintió feliz de verle, era como si un enorme peso se le quitara de encima y se acerco feliz a abrazarla – que gusto me da verte – Hilde se sorprendió de ser abrazada de una forma tan cariñosa, que su rostro se tiño de rojo al instante.

-- ¿Sucede algo? Parece que hace siglos que no me vieras

-- Es que hace siglos que no te veía.

-- Oh, por favor Duo, solo han sido unos cuantos minutos

-- Para mi han sido siglos

-- Ejem – el carraspeo de una garganta le hizo soltar a su amiga y girarse a ver a la persona que le interrumpía.

-- Wufi amigo, ¿Qué haces aquí en jueves? – pregunto Duo al ver a su amigo chino parado delante de ellos con el ceño fruncido.

-- ¡WUFI TU ABUELA!, me llamo Wufei Chang y así quiero que me llames trenzado estúpido – grito el chico de forma molesta.

-- Esta bien, esta bien, no te enojes Wu-chan – Duo solo sintió las fuertes manos de su chino amigo sobre el cuello zarandearlo de un lado a otro.

-- Wufei Chang, me llamo Wufei Chang, Wufei Chang, Wufei Chang…

Por un breve momento, todo lo ocurrido la pasada noche y el día de hoy, había quedado olvidado al hacerle a Wufei sus clásicas bromas con su nombre. Hacerlo enojar, era la mejor medicina que había hallado para librarse, por unos instantes, de un mal llamado Heero Yuy.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Había comido rápido en compañía de Wufei y Hilde. Por seguirles se habían alejado de la mesa del actor y por más intentos que hacía para intentar verle era imposible desde su lugar - ¿Maldición y para que quería verle?.

Trowa no había estado en la comida porque su hermana había llegado para hablar con él. El asunto lo sabría luego, esperaba. Últimamente parecía haber algo de alejamiento entre ellos. Habían quedado atrás las bromas y los problemas que ellas les causaban a ambos. Y todo por culpa de ese témpano de hielo Yuy…

Si, para que negarlo. Desde que Heero había llegado a esa escuela, su amistad con Trowa parecía haberse hecho menos intima. Aun que… Trowa también se había alejado un poco desde el semestre pasado, cuando su amigo músico se hizo novio de aquella chica a quien no conocía y deseaba tanto conocer. Bueno, quizá ambos tenían algo de culpa en su alejamiento.

Bueno, ahora iba rumbo a su habitación para cambiarse de ropas y asistir a ese fastidioso taller de dicción, mientras daba una hojeada a los contratos que Noin le había mandado por fax en la mañana. Se le había hecho imposible verlos durante clase. Aun rondaba por su cabeza la duda sobre el motivo de Heero para aparecer por la sala de prensa donde estaba con Dorothy. ¿Le estaría siguiendo?. Bajo la vista hasta las hojas que llevaba entre sus manos tratando de olvidar el asunto de Heero.

-- ¿PERO QUE DEMONIOS?… - grito tan fuerte al percatarse de lo que contenían aquellas hojas, que todos los alumnos que caminaban por los pasillos voltearon a verle con sorpresa. Se giro sobre sus pasos y regresó para arreglar las cosas con el causante de todos sus males.

Duo llego sumamente enojado al comedor de la escuela, sabía de antemano que él aun no había salido, le había visto aun sentado a la mesa cuando salio. Llevaba entre sus manos todas las hojas de fax. Ahora conocía bien el contenido y estaba furioso. Abrió la puerta y sin entrar comenzó a gritarle al causante de su enfado.

-- HEERO YUY, QUIERO HABLAR CONTIGO EN LA SALA DE PRENSA DOS. ¡VEN AHORA MISMO! – a esa hora cualquier sala estaba vacía, pero la dos era la más alejada y era menos probable que alguien les fuese a escuchar en ese lugar. Mucho mejor estar dentro de la escuela, que en el patio, o sus habitaciones.

Todos voltearon a verle, esperando por la reacción del actor. Pero este ni siquiera se movió o giro el rostro para ver quien le había gritado de ese modo. Duo se giro con furia y regreso entrado a paso rápido y llegando hasta donde estaba el actor. Este solo levanto la vista de su comida, pero de inmediato regreso a lo que hacía.

-- MALDITO TEMPANO DE HIELO YUY, VEN AHORA MISMO CONMIGO – volvió a gritar. Todos esperaban atentos la escena cumbre en la cual ambos se agarraran a golpes y Duo estaba muy conciente de eso, por lo mismo, le urgía llevarse a ese idiota de allí.

-- No – fue la fría y calmada respuesta que recibió – aun no término de comer.

Duo se dio prisa en retirarle de la boca el tenedor y vaciar todo en una bandeja, poniendo el vaso de jugo también en ella, solo que Heero alcanzó a rescatar el vaso antes de que Duo se lo llevara.

-- VEN CONMIGO – dijo por fin comenzando a jalarlo del brazo ante la vista atónita de todo mundo. Todos esperaban ver una nueva pelea, (¿Quién en su sano juicio le arrebataba la comida a ese violento actor?, quizá solo alguien que buscaba suicidarse) pero al parecer Heero estaba muy calmado y eso no iba a suceder.

Debido a lo molesto que estaba, no se daba cuenta de la mirada confusa que todos aquellos que se encontraban en los pasillos rumbo a la sala de prensa les dirigían. Aun llevaba a Heero sujeto del brazo, jalándolo de forma rápida por los pasillos, sin prestarle atención a nadie, sin percatarse de la mueca en forma de sonrisa que el actor llevaba impresa en su rostro desde que le sacara del comedor.

-- Todo esto es cosa tuya, ¿verdad? – dijo lanzándole a la cara las hojas de fax, al haberlo introducido en la sala dos y haber cerrado por dentro. Heero solo las vio de reojo tiradas en el suelo – tu hablaste con toda esa gente para que me dieran trabajo. Tú fuiste ¿Verdad?

-- Si – aceptó Heero cruzando los brazos sin dejar de verlo. Duo sintió enfurecerse más de lo que estaba. A sus recuerdos regreso aquella ocasión en su departamento cuando le ofrecía darle trabajo con tal de que se convirtiera en su amante. ¡Maldito Idiota!, ya le había dicho que no quería su dinero y sin embargo… de nuevo arruinaba todo con su estúpido trato.

-- ¡Te dije que no quiero tu maldito dinero! – gritó sumamente enfurecido, pero ese enojo no pareció afectarle al actor ya que seguía igual de calmado que al principio.

-- Da la casualidad que no es mi maldito dinero, es el maldito dinero de Armani, Gucci, Dolce, Levis y Cartier. Espera más llamadas en el transcurso de la semana – aclaro el actor de forma tan tranquila, que el enojo en el trenzado estaba llegando a limites in-imaginados. ¿Por qué ese maldito le hacía reaccionar como jamás nadie lo logro? En cuestión de minutos podía hacerlo pasar de la mayor felicidad a la completa desdicha o enojo. Y ahora al recalcarle que había movido sus influencias para darle trabajo, que no necesitaba, le hacía enfurecer como jamás lo había estado. ¿Hasta donde estaba dispuesto a llegar con eso? ¿Incluso había llamado de madrugada a sus contactos solo para hacerle enojar?

-- Eres un maldito desgraciado. ¿A que hora hiciste que le llamaran a Noin? ¡Esto llego en la madrugada! – dijo sumamente molesto levantando un par de hojas para agitarlas en la cara del actor.

-- En Europa era más del medio día debido a la hora en la que hable – aclaro el actor haciendo que Duo frunciera el ceño - Además, pago bien a los que me sirven y tus servicios son muy buenos. Aun que he sido yo quien trabaja más. Pero eso no importa.

-- ¡Eso es porque no me dejas participar!… - Duo se tapo la boca al haber dicho aquello que pensaba en voz alta. Un intenso sonrojo pinto por completo sus mejillas, jamás pensó que sus mas íntimos deseos fluyeran a través de su boca sin pensarlo. Eso era lo que pasaba cuando hablaba estando molesto, pero ya no podía remediarlo.

Levanto la vista topándose con la mirada cobalto recorriéndole de arriba abajo con una mueca en forma de sonrisa dibujada en el rostro. Ese lento recorrido le hizo estremecer por completo el cuerpo, sintiendo que sus piernas comenzaban a temblar de forma imperceptible. No estaba preparado para huir cuando sintió las fuertes manos de Heero sujetarlo de los brazos para acercarlo a su cuerpo, dejando que su calor y su aroma se impregnaran en él como en otras ocasiones.

-- Esta noche podrás hacerlo – le escucho susurrarle al oído de forma sensual haciéndole hervir la sangre por dentro.

¡No!, ¡no!, ¡no!, ¡no!.

-- ¡Jamás! – dijo al tiempo en que empujaba fuertemente al actor para alejarlo de si.

-- Vamos Duo, tus deseos te traicionaron hace unos momentos, no digas que no lo deseas, porque te he sentido temblar ante mi contacto – la sensual voz del actor le hizo sonrojar aun más. Era como si él pudiera leer en su interior todo aquello que sentía. Y no estaba bien. No.

-- No es…

Pero no pudo decir nada más, ya que la boca del actor le asalto de forma sorpresiva sujetándolo de forma fuerte de la nuca para dejar que su lengua viajara dentro de su boca, saboreando, torturando, arrancándole con ella los sentidos.

-- ¡Suéltame! – gritó de forma desesperada empujándolo de forma firme, pero sus intentos no dieron resultados, porque el actor lo apretó aun más fuerte a su cuerpo, haciéndole sentir lo que su sola cercanía le causaba.

-- Me lo debías – susurro Heero al oído del modelo dejando que sus manos acariciaran de forma delicada la espalda del trenzado. Dejando que sus labios rozaran de forma sensual la cremosa piel de su cuello – me lo debías – volvió a pronunciar pegado al cuello de Duo.

-- Yo no te debo ni debía nada – gruño el trenzado sintiendo que su cuerpo comenzaba a ser presa de la pasión que solo el actor sabía despertarle – Al contrario, he pagado de más.

-- Que mala memoria tienes Duo – volvió a susurrarle al oído mientras dejaba que sus manos viajaran de forma libre por debajo de la camisa del trenzado - "Cada vez que te vea besando a otra persona he de borrarte las huellas de esos besos con los míos"

-- No…

Pero cualquier protesta que el modelo trato de decir fue callada por la boca del actor. Duo sintió que su cuerpo temblaba ante las caricias y los besos del actor, no podía lograr que su cuerpo y su cerebro se pusieran de acuerdo. Uno decía que se rindiera a lo que su cuerpo sentía, pero el otro recordaba que el actor no le amaba y solo le estaba usando.

Sintió la mano del actor llegar hasta la pretina de su pantalón e intentar introducirse en ella, eso le dio la oportunidad de empujarlo lejos de su cuerpo. El actor no esperaba la reacción del modelo así que del fuerte empujón fue a caer sentado en la silla frente al escritorio de la sala de prensa. Con la respiración entre cortada, Duo comenzó a arreglarse la ropa, sintiendo que la mirada cobalto, oscurecida debido al deseo, le recorría de arriba abajo.

-- YO NO TE PERTENEZCO MALDITO DESGRACIADO – le gritó de forma molesta. No, el actor no le amaba y jamás le amaría. Solo le estaba usando y se lo demostraba cada maldito contrato que él había logrado le ofrecieran.

-- Tenemos un trato, ¿a caso no lo recuerdas? – recalco el actor cruzando los brazos y una pierna sin dejar de verle - ¿O ya olvidaste que es mi abogado quien lleva el caso de tu hermano?

-- ¡Y como voy a olvidarlo, si te la pasas recordándomelo!- gruño - Pero el echo de que sea tu amante a fuerzas, no te hace dueño de mi tiempo – No, Heero Yuy no tenía ningún derecho sobre él, ninguno.

-- Claro que lo soy, ¿Recuerdas? "Cuando quiera, donde quiera y a la hora que YO quiera" Parase que tu memoria esta fallando últimamente - ¿Pero que? ¿Quién demonios se creía para decir semejante estupidez? Podía tomar su cuerpo, pero no cuando el quisiera. No era un objeto. No lo era y se lo iba a demostrar.

-- Te demostrare que estás equivocado – dijo Duo sonriendo de forma maliciosa. Ya sabía de que forma hacerlo, solo tenía que convencer a Silvia de que le prestara una línea.

Se acerco al teléfono de uno de los cubículos que se encontraba al fondo y tomo el auricular. De forma segura llamo a Silvia y le solicito una línea para hacer una llamada personal urgente. Silvia dudo un poco, pero al escuchar la voz suplicante del trenzado, cedió – No cabe duda de que soy un buen actor – pensó para si mismo mientras marcaba un numero que se sabía de memoria.

-- ¡Hola linda! – Comenzó la charla al escuchar una voz femenina del otro lado del teléfono - me voy a desocupar esta misma tarde. ¿Te parece que mandes a tu chofer por mi, mmm, digamos en una hora? – Heero frunció el entre cejo al escucharle y ver la cara de victoria que Duo comenzaba a dibujar – Claro Dorothy, solo quería que me rogaras un poco – dijo entre risas al ver que Heero apretaba los puños con enojo, pero la sonrisa se le borro cuando la rubia al teléfono comenzó a gritarle de forma molesta – Lo siento corazón, no volveré a hacerte sufrir de esa forma. La próxima vez que me pidas salir, huiré de todas mis clases solo para irme contigo. ¡Prometido!

El fuerte portazo que retumbo en toda la sala de prensa le hizo girar la vista buscando a Heero, pero este ya no estaba. Por lo fuerte que la azotó, era notorio que estaba molesto - ¡Dios en que lío me metí! – pero por lo menos con ese acto le demostraba que él aun tenía la libertad de hacer lo que quería. No por verse obligado a ser su amante (para salvar a su hermano de ir a la cárcel y esto le pudiera causar un infarto a su padre), podía disponer de él a su antojo – Aun que eso me guste – se dijo de forma triste colgando el teléfono y disponiéndose a ir a su habitación para hacer una maleta con ropa para dos días. En cuanto el chofer de Dorothy apareciera en la puerta, estaba seguro que el director otorgaría el pase de salida que necesitaba para alejarse de Heero por dos noches.

Debido a ese arranque impulsivo de quererle demostrar al actor que no le poseía, tendría descanso y privacidad por dos noches. Y sin embargo, dolía y dolía mucho el tan siquiera pensar en esa lejanía.

-- Si que eres idiota Duo Maxwell – Se dijo a si mismo caminando por los atestados pasillos de la escuela, con las manos en los bolsillos y los contratos bajo el brazo. Todos iban a sus talleres, él iba a su habitación, a sufrir en silenció por haber hecho algo que realmente no deseaba.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Duo entro en su habitación con desgano, de la misma forma se dirigió al armario para sacar una pequeña maleta del fondo del lugar. Al jalarla, una caja se vino abajo y derramo todo su contenido, entre las cosas que Duo vio regadas en el suelo, estaban las esposas que Jean Paul le había regalado al haber filmado aquel comercial para Calvin Klein. De forma rápida las volvió a meter y guardó en su lugar. No quería ni recordar ese día, aun no sacaban el catalogo y no sabía como iba a reaccionar el cubito…

¿Cubito?, ¿Desde cuando le decía cubito al témpano de hielo Yuy?

Sacudió la cabeza de forma enérgica para alejar esos pensamientos de su cabeza. Ojalá nunca se le saliera decirle de esa forma a Heero, auque pensándolo bien, el propio actor le había pedido que le llamara de esa forma. Pues bueno – se dijo con una mueca en forma de sonrisa – de ahora en adelante le llamaría "cubito", solo para molestarle.

Comenzó a sacar de su cómoda la ropa interior que llevaría, un par de playeras dos camisas tres pantalones, calcetines, loción, desodorante, cepillo y pasta de dientes… y así como las iba sacando las iba aventando en la maleta sin un orden aparente. Ya las acomodaría una vez que saliera de bañarse. Aun le quedaban 50 minutos antes de que llegara el chofer de "su novia". Y a este no le molestaba esperar, así que aun podía tardarse otros 20 minutos más sin problema.

La puerta de su habitación abriéndose de forma ruda lo saco de sus pensamientos. Se giro de golpe para regañar a las mucamas por asustarlo de esa forma, pero sus ojos se abrieron de forma sorprendida, asustándolo realmente, al ver frente a sí a "cubito".

-- No fuiste a la clase de dicción – la fría voz de Heero le hizo temblar brevemente. A esas horas todos estaban en los talleres, en el ala de dormitorios no debería haber nadie, solo él, preparándose para salir de la escuela y huir de su presencia. ¿Por qué diablos tenía que haberle ido a buscar? ¿Qué pretendía? Pudo ver como la mirada cobalto del actor se centraba sobre la maleta desordenada que aun permanecía sobre la cama - ¿Te vas a ir?

-- Escuchaste perfectamente – dijo Duo dándole la espalda al actor para acomodar su ropa, tratando de mostrar una seguridad que estaba muy lejos de sentir – No eres mi dueño, le prometí a Dorothy acompañarle esta tarde y todo el día de mañana. Y me estoy preparando para salir.

Sintió la fuerte mano de Heero tomarle por la muñeca evitando que siguiera doblando la ropa. Ese tibio contacto le hizo sentir como si una corriente fuera lanzada desde su brazo y subiera por todo su cuerpo, recorriendo la espina dorsal y bajando por sus piernas haciéndolas temblar. Su estomago se contrajo de golpe y comenzó a sentir como si las mariposas revolotearan en su interior. Quería separar su mano, quería empujarle lejos, pero por más gritos que daba su cerebro, su cuerpo simplemente se negaba a obedecerle. Quizá aun se encontraba sensible por lo ocurrido unos minutos antes en la sala dos de prensa.

-- ¿Qué hay de dicción? – la fría y modulada voz del actor rompió el hechizo en el que lo había sumergido el contacto de su piel.

-- ¿Y me lo preguntas tú? – Cuestiono Duo soltando su mano del agarre y girándose de lleno para encararle - ¿Cuántas veces no te he escuchado maldecid por lo bajo cuando el maestro nos pone a repetir esos estúpidos trabalenguas? Yo, al igual que tu, odio esa clase. Si por mí fuera jamás me presentaría en ella, pero debo aprobarla. Supongo que es tu mismo problema. Solo que si el maestro te mira de forma lujuriosa, tú has de disfrutarlo, ¡yo no lo soporto!. Odio como me mira, hasta parece que quisiera desvestirme con los ojos, creo que me pasa tanto al frente solo para poder ver mi trasero desde el lugar donde siempre está – Heero no cambio de posición ni de semblante al escuchar las quejas de Duo.

-- Eso ya lo se, por eso jamás te dejo a solas con él – Duo frunció el ceño al escucharle. ¿A caso ese idota creía que necesitaba protección? ¿A caso ese era el verdadero motivo de quedarse hasta que todos se habían ido, cuando el maestro le pedía quedarse? Ese pensamiento le hizo dejar de fruncir el ceño. ¿Heero creía que corría peligro con ese maestro? - Pero yo no disfruto de ninguna de sus miradas, solo lo disfrutaría si fueses tú el que me las dirigiera – Duo sintió que un terrible calor le subía de golpe a la cara cuando Heero dijo aquellas palabras haciéndole olvidar lo último que había pensado sobre él.

-- Eso jamás imbécil – murmuro entre dientes con sumo enojo – yo jamás voy a mirarte con otros ojos que no sean de odio.

-- No me odias Duo – Las palabras del actor le tomaron por sorpresa por un momento. ¿A caso Heero sabía leer la mente? ¿A caso era ton obvio lo que sentía realmente por él que esto se veía en su cara? – Tú estas enamorado de mí.

-- ¡Nooo! – dijo a la carrera tratando de frenar la respuesta positiva que surgía en su corazón. ¡Heero sabía!, lo sabía. ¿Pero como? ¿De que forma se había enterado si al único al que se lo había dicho era al amigo? ¿Pero… a caso no dicen por allí, que una persona enamorada brilla por fuera? ¿Pero en que idioteces estaba pensando? – No hay amor en lo que hacemos Heero – dijo cerrando los ojos, tratando de evocar las propias palabras del actor y mandando al fondo lo que realmente sentía por él – Solo es sexo – dijo abriendo los ojos y sonriendo de forma cínica – Nadie ha hablado de amor, ¿Verdad?, No te quiero, no me quieres, solo disfrutamos de un momento que terminara más temprano que tarde, lo sabemos, ¿cierto?.

-- No hay amor – Recalco Heero al igual que Duo dando un paso al frente para estar más cerca del trenzado – de mi parte no, ¿pero de la tuya? ¿Realmente no hay amor?

Duo sintió como si un puñal se encajara en su corazón al escuchar lo que ya sabía. ¿Cuántas veces no se lo había dicho antes? Y sin embargo, seguía doliendo. -"Idiota" – se dijo mentalmente apretando fuertemente los ojos – "No eres bueno mintiendo"- Trato de decir algo más, pero no pudo continuar ya que unos labios urgentes se posesionaron de su boca de forma apasionada arrinconándolo contra la pared del cuarto.

Duo no se había dado ni cuenta cuando Heero se acerco a él para besarle, para torturarle con esos labios que tanto reconocía, sus ojos se abrieron de par en par al no poder creer lo que sucedía. Heero de nuevo le besaba, robándole los sentidos con apenas un roce. Sintió el cuerpo de Heero acercándose más al suyo, empujándole para que sintiera la tibieza y el calor de su cuerpo bajo la tela de la camisa. Trataba inútilmente de liberarse, empujándolo, jalándolo, pero Heero enredó uno de sus brazos alrededor de su cintura, empezando a forcejear. Sabía de antemano que el actor tenía una muy marcada ventaja sobre él. Sabía que en cuestión de fuerza bruta, él siempre iba a ganar. Y sin embargo, allí se encontraba, tratando de ganar una lucha perdida, no solo porque el actor era más fuerte, sino, porque su propia cabeza comenzaba a decirle que cediera al placer que solo él podría darle.

"No, esta vez no voy a caer" – se repitió mentalmente.

Trató de decirlo en voz alta, pero sus palabras se perdieron en la boca de su torturador, ya que al abrir sus labios, Heero logró introducir su lengua dentro de ella comenzando a saborear el interior, chupando y jugando con su lengua.

El cuerpo del trenzado se estremeció al sentir la lengua del actor acariciando la suya. La exploración de Heero parecía una eternidad, movía su lengua de un lado a otro, haciendo que su corazón quisiera estallarle en el pecho. ¿Por qué los besos de Heero tenían semejante poder en él? ¿Por qué un simple beso podía hacerle reaccionar como jamás mujer lo logró? ¿Por qué?.

Comenzó a perder los sentidos, ya nada importaba, solo quería sentirse tan malditamente bien como se sentía. ¿Por qué habría de estar mal? Después de todo, ¿No era ya amante del Témpano de Hielo Yuy?. Sus decisiones ya no provenían de su cabeza, solo había comenzado a dejarse llevar por la pasión que Heero sabía como despertar en él, se sentía tan bien que casi olvidaba que estaba con alguien que no le amaba.

"Voy a Torturarte y voy a herirte, me amaras aun que me odies…"

Como un flash, aquellas palabras regresaron a su cabeza y recordó que estaba siendo provocado por su peor enemigo, tenía que evitarlo, no quería volver a entregarse a él, además, estaba a punto de irse al lado de Dorothy. No tenía ni idea del tiempo que llevaban en éste juego. Así que con un último y desesperado movimiento logró separarse de él, su respiración era muy agitada, jadeaba buscando más aire cuando fue atrapado por otro beso fogoso y apasionado. Sentía como la lengua de Heero buscaba la suya con desesperación, como sus brazos acariciaban su espalda bajo la camisa, ¿en que momento la había sacado del pantalón?, no cabía duda de que Heero se comportaba con tal maestría que lo estaba volviendo loco de deseo. Y él que se había prometido no volver a caer.

-- Idiota y mil veces idiota – se reprendió mentalmente.

Heero empezó a jugar con sus labios, haciendo que el fuego de su interior creciera a cada momento. Cada leve mordisco, cada lenta tortura dada con su lengua le hacían estremecer de pasión. Sintió las manos del actor empujarle la cabeza hacía atrás para besarle el cuello haciéndole soltar un gemido quedo. Su respiración se aceleraba cada vez más mientras que los besos y caricias de Heero empezaban a bajar, con las fuerzas que aún le sobrevivía en el cuerpo colocó sus manos en el pecho de Heero tratando de separarse de él, no, no iba a volver a caer.

-- ¡Basta Heero!...

Entonces sintió como su corbata era arrancada del cuello, para ser llevada a la parte trasera de su cuerpo. De forma firme sintió las manos del actor sujetarle las muñecas y atarle con esa delgada y fina tela. Abrió los ojos con sorpresa topándose de lleno con esos ojos cobalto que tanto le fascinaban. Había un brillo especial en ellos y una mueca en forma de sonrisa dibujada en su rostro

-- ¿Heero? – Cuestionó sin entender, sintiendo su cuerpo temblar de frío ante la falta de la tibieza que el contacto de la piel del actor le proporcionaba.

-- No voy a dejar que sigas interrumpiendo. Ahora si terminaremos lo que habíamos comenzado allá abajo – le escucho decir de forma ronca.

-- ¿Pero que demo?...

Fue lo único que alcanzó a decir ya que el actor había comenzado a besarle el pecho, moviendo su lengua con tal maestría que su cuerpo se había convulsionado de pasión y de su garganta había escapado un fuerte gemido. Su respiración se hizo más rápida cuando sintió las suaves manos de Heero acariciar su miembro despierto sobre la tela del pantalón del uniforme, sentía como la lengua de Heero subía y bajaba de forma lenta y torturante, chupando y mordiendo la delicada piel que se atravesaba a su paso, llegando hasta sus pezones para acariciarlos con su lengua, mordisquearlos y chuparlos por breves instantes, para después llegar a su ombligo deteniéndose por eternos segundos, mientras su mano acariciaban con destreza su miembro pulsante subiendo y bajando, abriendo de forma suave la cremallera e introduciendo su mano dentro para tocar la piel caliente de su hombría. Al sentir la delicadeza de los dedos de Heero tocarle, otro gemido escapo de su boca. No podía pensar, ya no podía, solo sentía aquella lengua dejando senderos de saliva sobre su cuerpo y la mano de Heero masturbarle al subirla y bajarla, primero lento, muy lento, para después hacerlo cada vez más y más rápido.

-- No, Heero – murmuro entre dientes, jadeando de placer con lo que el actor hacía, arqueando su cuerpo para sentir esa lengua entrando en su ombligo, y aquella mano moverse sobre su hombría. De pronto todo se detuvo y abrió los ojos buscando la razón. Y lo que vio le hizo pensar que todo esto tenía que ser un maldito y mojado sueño.

-- Sabes lo que tienes que hacer – la seguridad en la voz de Heero le indico que aquello que estaba viendo no era producto de sus pesadillas. Allí estaba él, atado de manos, con los pantalones y los boxers hasta el suelo, parado frente a Heero, quien estaba hincado, esperando… ¿esperando que? – Vamos Duo, lo deseas tanto como yo.

Quería moverse, quería escapar de allí. Quería despertar de ese estúpido sueño. Pero la dureza de la pared contra la que estaba recargado y la humedad que la saliva de Heero había dejado sobre su cuerpo le indicaban que no estaba soñando; que allí estaba el actor esperando a que fuese él quien introdujera su miembro despierto en su boca.

"¡No!" – Gritó algo en su cabeza, la parte lucida que aun le quedaba. Pero su cuerpo estaba ardiendo y de forma inconsciente sus caderas comenzaban a balancearse con el movimiento acelerado de su vientre al subir y bajar debido a lo acelerado de su respiración. "Heero decía que sabía lo que tenía que hacer, pero era mentira, él no sabía nada, NADA, no era gay como para saber de esas cosas" y sin embargo…

-- ¡Haaaaa! – Un fuerte gemido escapo de su garganta cuando sintió aquella húmeda cavidad cubrir por completo su hombría. Al ver la duda en el trenzado, Heero le había tomado por las caderas y había introducido su miembro en su boca, haciendo que el corazón de Duo estallara de pasión al sentirse invadido de nuevo. Era aun más excitante que las ocasiones anteriores. Estaba atado, si, pero ahora la seda de la corbata había impedido que el nudo permaneciera firme y desde hacía rato se había soltado. Podía huir si quería, podía golpear a Heero y alejarlo, podía… podía…

Pero no quería…

-- Muévete Duo – la ronca voz de Heero llego hasta su cerebro demasiado tarde, ya que su cuerpo había reaccionado primero y ya se movía de forma más acelerada, sacando y metiendo con velocidad, tomando los cabellos de la cabeza del actor para introducirlo aun más. No podía evitarlo, no quería evitarlo. Sus gemidos eran cada vez más y más rápidos, el sudor perlaba por completo su cuerpo, mientras el nombre del actor salía de su boca sin ni siquiera proponérselo.

Sintió una fuerte sacudida que le hizo tensar el cuerpo. Sabía lo que seguía y quiso apartarse para evitarlo, pero este le detuvo de las caderas para evitar que se moviera dejando que su semilla escapara y llenara por completo la boca de su amante.

Duo sintió que las fuerzas le abandonaban y cayó sentado en el piso, recargado en la pared donde estuvo. Se sentía terriblemente mal, la culpa le invadía, mientras su corazón latía a toda prisa, ni siquiera se animaba a ver al actor a los ojos. Levanto la vista cuando vio los lustrosos zapatos negros frente a él. Pero ni siquiera tuvo tiempo a nada, sintió las fuertes manos de Heero tomarle por la cintura y casi arrojarle contra el colchón de su cama. Para posteriormente ser asaltado por otro de esos besos que tanto le gustaban. Su sabor era tan diferente y tan conocido a la vez. Un sabor almizclado que podía ser capaz de embriagarle.

Esta vez no tenía fuerza para defenderse, solo sintió las manos de Heero terminar de retirarle la ropa y arrojarla junto a la suya al suelo. Esta vez no podía escapar y el actor bien que lo sabía, porque no le había vuelto a atar.

Sintió de nuevo esas manos recorrerle de arriba abajo, besando y saboreando cada pedazo de piel. Recorriéndole la boca con la suya, acariciando, besando torturando, haciéndole gemir de nuevo, arrancándole esos jadeos, mientras escuchaba la respiración acelerada del actor. Respondía a cada caricia y beso dado sin proponérselo. No podía pensar en lo que hacía, solo sabía que estaba disfrutando de todo aquello y quería que siguiera.

"Me odio a mi mismo por disfrutar de esto"

Sintió las manos de Heero tomarlo por la cintura para ponerlo boca abajo contra el colchón. ¿Y ahora que iba a hacer con él? Sin fuerza para oponerse se colocó de perfil con ambas manos al costado de su rostro. Estaba cansado, pero deseaba tanto continuar que ni siquiera pudo hablar.

--Así te dolerá menos – Duo sintió las fuertes manos del actor volver a tomarlo por la cintura para elevarle dejándolo apoyado con sus rodillas y sus brazos.

El calor de su cuerpo le hacía insoportable las sabanas, hubiese preferido seguir en el suelo o recargado en la pared como hacía un rato. Sintió algo en su interior moverse de forma lenta, su cuerpo tembló un poco ante la molestia, pero se movía de forma cuidadosa haciéndole sentir placer al poco reato. Lo hacía de tal manera que no pudo evitar soltar un fuerte gemido de placer, el actor lo hacía tan malditamente bien. Sus caricias lograban lo que nadie, le extasiaban, le excitaban, le hacían olvidar todo en cuestión de minutos. En poco tiempo, su miembro volvió a estar palpitante, ya que la mano libre del actor había bajado hasta su sexo y de nuevo le masturbaba. Sentía los labios ardientes del actor besarle la espalda, mientras un segundo dedo se abría paso en su interior sin ninguna clase de molestia. ¿Por qué su maldito cuerpo no se revelaba a ser tomado de nuevo de esa forma? ¿Por qué su corazón latía a semejante ritmo sintiendo cada caricia proporcionada? ¿Por qué? Simplemente ¿Por qué? Entre los besos y carisias de Heero pudo sentir como éste le abría aun más las piernas para separar sus dedos de su entrada. Sabía lo que venía y le estaba esperando ansioso. Entonces lo sintió dentro de él. Heero le había penetrado de una sola arremetida haciéndole arquear la espalda y jadear de placer.

-¡Ahhh! Heero ¡ahhh! - gimió el nombre de su amante.

Podía sentir como Heero entraba y salía de él. Con cada arremetida escuchaba sus latidos más y más fuertes. Comenzaba a ser sumamente ruidoso, como jamás lo había sido, estaba consciente que a esas horas cualquiera podía escucharles, pero eso en lugar de asustarle, le excitaba aun más. Ni siquiera trataba de contenerse, ya que, el calor que sentía dentro le pedía seguir gimiendo. Cada vez que trataba de cerrar la boca, los dedos de Heero le apretaban con fuerza era como si deseara seguirlo escuchando. Las manos del actor no habían dejado de masturbarle. Podía escuchar a lo lejos los jadeos de placer del "Témpano de hielo" – que de témpano no tenía nada - le sentía sudar al igual que lo estaba haciendo él. La velocidad con la que le tomaba iba en aumento, entrando y saliendo cada vez más rápido, cada vez con más fuerza haciéndole llegar a límites del placer que no conocía.

-- Duo – Escucho esas palabras dichas como en un susurro. Los labios del actor pegados a su espalda le hicieron estremecer al tiempo en que sintió como el cuerpo de Heero se tensaba. Estaba a punto de acabar y él también.

Con un fuerte gemido derramó su blanca semilla sobre la mano del actor y pudo sentir como el actor expulsaba la suya dentro del condón – Claro, como iba a olvidarlo – Sentía el cansancio en sus piernas y brazos, pero Heero no le soltaba, hasta que lo hizo pudo dejarse caer sobre el colchón para intentar recuperar el aliento y la cordura. Mordió su labio cuando las palabras "Te amo" estuvieron a punto de ser soltadas.

Sintió la frialdad invadir la habitación en cuestión de minutos. Heero estaba a su lado, en la misma cama, pero por completo en silencio y totalmente alejado de él. ¿Qué estaba esperando? ¿Que? ¿Qué el actor le dijera alguna palabra cariñosa? - Pero que estúpido soy - se dijo cerrando los ojos con fuerza. Jamás iba a escuchar esas palabras de él, ¿Qué no le había dicho ya que si esperaba palabras cursis de enamorados se quedaría esperando? – Palabras más, palabras menos – Y ahora solo lo sentía allí, recostado a su lado. El estaba de espaldas sin animarse a verlo, porque si le veía era capaz de reclamarle, capaz de decirle entre las palabras dichas sin pensar, cuanto le amaba.

-- ¿Pero que amas de él Duo Maxwell? – se pregunto a si mismo – Es un frío e insensible, un entupido ególatra e iracundo cubito de hielo.

Comenzó a moverse en la cama, bajando primero las piernas esperando sentir ese incomodo dolor en el trasero, pero al hacerlo este no se sintió igual. Si sentía molesto, pero era algo minúsculo en comparación a las veces anteriores y ahora había disfrutado más. ¡Vaya! El actor había tenido razón al decirle que le dolería menos… eso le hizo fruncir el ceño con molestia.

-- Maldito desgraciado, pervertido – murmuro entre dientes parándose de la cama para dirigirse al baño, arrancando en un solo movimiento la cobija que aun pendía de una esquina del colchón, pero una mano cerrándose sobre su muñeca le impidió seguir haciéndolo girar. Se sintió enrojecer al ver la mirada cobalto recorrerle por completo el cuerpo, estaba semi desnudo, se había levantado así porque pensó que Heero dormía. Frunció de nuevo el ceño y trato de soltarse sin lograrlo - ¡Suéltame! - dijo dando vueltas a su muñeca tratando de que Heero le soltara, pero este le apretaba más fuerte. Quería cubrirse por completo, para tratar de evitar esa mirada cobalto que tanto le intimidaba.

-- ¿Que tanto murmurabas? – cuestiono sin moverse, Duo pudo percibir entonces la semi desnudez del actor y se paro de golpe sintiendo que su cuerpo comenzaba a arder de nuevo tan solo al verle. Al ver que Duo no dijo nada y ya no intento soltarse, Heero le soltó - ¿A dónde vas con tanta prisa? – Las palabras dichas con burla le hicieron erguirse frunciendo el ceño. ¿A caso se estaba burlando de él? – Nadie va a venir a estas horas, todos están en clases. Ni siquiera las mucamas se presentan en las habitaciones de los alumnos cuando es hora de talleres. Podemos seguir… "jugando" - dijo palmeando el lado del colchón que Duo ocupaba momentos antes.

-- ¡BASTARDO ARROGANTE! – Gritó con molestia – Yo no estaba jugando…

-- Ya se que no estabas jugando Duo – murmuro el actor desviando la vista del modelo para ver al frente. Duo sintió que había dicho una babosada, ¿Como estaba interpretando esas palabras? ¿A caso pensaba que lo había hecho por amor? No, no podía ser eso, Heero no debía saber nada. Era un estúpido al hablar sin pensar antes las cosas. Estaba sumamente enojado, pero enojado consigo mismo más que con el actor. Ya se le estaba haciendo tarde y allí estaba, discutiendo con Heero después de haber hecho el amor…

"¿El amor?"

No, eso no era amor. Por lo menos no de parte de ese arrogante. Solo era sexo, sexo y sexo. Aun que un magnifico sexo, debía admitirlo.

-- Eres un maldito imbécil – grito al recordar que tenía cita con Dorothy – Mi "Novia" – dijo punteando con los dedos las comillas sobre la palabra – me espera en un rato y aun tengo que bañarme. Por tu maldita culpa ya no tendré tiempo de lavarme el cabello, maldito desgraciado – dijo corriendo por toda la habitación tomando las cosas para meterse al baño. Heero solo le observo ir de un lado a otro sin moverse de su sitio, hasta que Duo se detuvo en la puerta del baño y le miro con el ceño fruncido – Cuando salga de bañarme no quiero verte aquí. No vaya a ser que el guarda me traiga el pase de salida y te vea.

-- Claro – dijo Heero cerrando los ojos y recargándose sobre la almohada cruzando los brazos bajo su cabeza – solo descanso un poco y me iré. Por cierto, ¿Cuándo regresas?

-- ¿He? – Cuestiono el trenzado sin entender – ¿Te refieres a que cuando vuelvo al colegio? – Heero solo asintió sin verle - ¿A caso estás celoso? – dijo Duo sonriendo de forma burlona, para después contestarse a sí mismo – No que va, el cubito de hielo no puede sentirse celoso de Dorothy, es tan irresistible que sabe que no hay nadie mejor que él.

-- Eso es verdad – dijo Heero sin inmutarse haciendo que Duo apretara los puños de coraje. No podía ser, ¿de nuevo se estaba peleando con él?

-- Eres un…

-- Si ya lo se – le interrumpió el actor - pero no respondiste. El sábado son las audiciones y debes descansar. Más vale que estés aquí para entonces – Duo sintió que algo dentro de su cuerpo martilleaba. No sabía si eran nervios al ser mencionada la prueba o miedo al haberle recordado que si lograba un papel en la obra todo iba a acabar – Sabes que si quieres, yo puedo… - Pero la voz dolida de Duo le interrumpió de golpe.

-- ¿Hasta cuando van a durar tus chantajes? – cuestiono de pronto haciendo que Heero abriera los ojos y se girara para verlo – ¿Hasta que me destruyas por completo? – "¿el alma y el corazón?" completo la pregunta en su mente, pero sin esperarse a obtener una respuesta entro al baño dejando a Heero con los ojos clavados en la puerta cerrada.

-- ¡Maldición Duo!, ¿Por qué dijiste eso? – cuestiono Heero en voz baja recargándose de nuevo sobre la almohada y viendo al techo.

"¿Hasta cuando van a durar tus chantajes?"

"¿Hasta cuando?"

-- Hasta que te destruya Duo, hasta entonces… - retumbo la voz fría y decidida de su dueño en aquella habitación que aun mantenía el aroma del trenzado que, sin escuchar nada, se estaba bañando.

Pocos minutos después Duo salió del baño por completo vestido. No quería que Heero volviera a mirarle con esos ojos, como si con tan solo verle pudiera devorarle, como hacía un rato lo había hecho. Solo de pensarlo, un estremecimiento le recorrió el cuerpo. Aun que le había pedido que se fuera, era más que probable que el actor aun estuviera esperándole y no se había equivocado, por lo menos, no del todo.

Heero si estaba en la habitación, pero se encontraba por completo dormido. Se aproximo silenciosamente hasta la orilla de la cama y fue consciente de lo que la sola mirada al cuerpo desnudo del actor le provocaba. Sus ojos se extasiaron al ver la firmeza de sus músculos, lo largo de sus piernas, la forma de su abdomen, lo varonil de sus facciones y lo bien que le sentaba una sonrisa en ese rostro siempre apático. Quiso levantar la sabana que cubría su hombría solo para contemplarle un poco, pero al hacerlo, el cuerpo del ojiazul se movió y con temor la soltó pensando que si el actor le descubría era probable que se diera cuenta de lo excitado que se encontraba y le asaltara allí mismo.

Se aparto con renuencia de aquella suculenta vista, al escuchar pasos acercarse por el pasillo, era probable que el guardia viniera a avisarle que habían llegado por él y no se equivoco. Había abierto justo a tiempo la puerta antes de que el hombre tocara y le diera el pase y el mensaje de que le esperaban. Duo le dio las gracias, tomo el pase y entro por su maleta para irse enseguida.

Siguió de forma silenciosa hasta la puerta, sin animarse a volteara a ver a Heero de nuevo. Sentía la excitación de su miembro oprimirse contra la mezclilla de los vaqueros, pero no, esta vez no iba a rendirse ante el deseo que el cuerpo del actor le despertaba. Si tan solo… si tan solo él sintiera…

Pero no, lo sabía y no podía hacer nada al respecto. Heero solo deseaba su cuerpo y lo había comprado para usarlo y botarlo. Aun al final de todo, se lo había vuelto a recordar. Si él quisiera, el actor hablaría con la compañía Winner para que le dieran un papel en la obra - o no me dieran ninguno - Ya se lo había ofrecido una vez y ahora lo ofrecía de nuevo. Solo esperaba que Heero hubiera interpretado su silencio como un "No", pero estando en el baño meditando el asunto, ese "No" se iba convirtiendo poco a poco en "Si". Al obtener un papel todo acabaría porque debería irse a NYC y Heero se quedaría en la escuela.

Si, si quería un papel en la obra, pero uno ganado por sus propios meritos, porque tenía talento, no uno obtenido por acostarse con alguien con influencias.

-- Ojalá pudiera odiarte – dijo Duo girándose un momento en el marco de la puerta para ver por última vez el cuerpo perfecto del actor sobre su cama, para después darse la vuelta y salir de allí con la maleta en la mano.

-- Ojalá lo hicieras – Murmuro Heero abriendo los ojos y viendo el lugar por donde Duo se había ido – sería todo mucho más fácil.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Trowa levanto la vista del juego de ajedrez por octava vez. Sus ojos verdes se detuvieron con curiosidad sobre la figura, seria y ceñuda, que se encontraba de forma solitaria en el sillón a un costado de la sala de estar, cerca del televisor.

Regresó la vista al juego cuando vio que Erick, por fin, hizo su movimiento. Movió el alfil al frente y regresó la mirada a aquel sujeto que parecía querer arrancarle el brazo al mueble debido a lo fuerte que lo tenía sujeto.

Y la pregunta del millón era ¿Por qué?

Recorrió con la vista toda la sala de estar buscando el motivo o mejor dicho "al motivo" del disgusto del actor Yuy, pero de antemano sabía que Duo no estaba en la escuela. Quizá no le había dicho que se iría con "su novia", pero la escuela era chica y noticias como esa se conocen enseguida.

Entonces, ¿Por qué el actor estaba tan molesto? Casi enseguida que la pregunta surgió en su cabeza la voz de Erick señalando algo en el televisor le obligo a voltear a ver lo que su amigo señalaba. Muchos de sus compañeros se acercaron al monitor y aquellos que estaban cerca dejaron lo que estaban haciendo para ver la nota que presentaba E! News Life.

-- Si amigos – dijo la reportera, Lady One, a través del televisor – en el restaurante de las estrellas de California nos hemos encontrado a la pareja del momento, cenando de forma romántica a la luz de las velas. Pero amablemente nos han concedido unas palabras – concluyó la chica antes de seguir con las imágenes grabadas minutos antes.

Y en primer plano la figura sonriente de Dorothy apareció abrazando a Duo de forma cariñosa. Hablaba y hablaba sobre su relación y lo mucho que se amaban. Por el contrario, el modelo solo se limitaba a sonreír ante la cámara y contestaba con monosilábicos cuando se le cuestionaba algo.

Lo que nadie pudo dejar pasar, fueron las manos de Duo rodeando la diminuta cintura de la actriz o su boca siendo llenada por una boca femenina que parecía disfrutar de sus besos.

E! News había pasado una nota no tan extensa, pero si llena de imágenes melosas entre la rubia y el trenzado; besándose, cenando, bailando; suficientes para desmentir aquellos rumores que situaban a ambos como "amigos especiales" de ciertas personas (no las mencionaron). Y al contrario, aclaraban las especulaciones de una buena parte del gremio sobre ellos, que desde hacía un buen tiempo, apostaban a favor de esta pareja.

Trowa dejó de prestar atención al televisor cuando la inconfundible figura de Heero pasó por su lado de forma molesta, empujando a cuanto alumno se le ponía en frente para salir de allí.

"¿Celoso Heero?" cuestiono Trowa en voz baja con una mueca en forma de sonrisa dibujada en el rostro.

-- Yo no creo que dure – aseguro Erick regresando al juego de ajedrez mientras Trowa giraba de nuevo la vista al televisor al darse cuenta de que su amigo hablaba de Duo y Dorothy.

-- Yo tampoco – confirmo el músico – creo que Duo ya esta enamorado de alguien más, solo falta que lo acepte – Erick sonrió al recordar cierta escena que protagonizo en esa misma sala hacía unas semanas y cabeceo en acuerdo ante las palabras de su amigo.

Si, estaba seguro. Duo sentía algo por Heero aun que lo negara una y otra vez. Y la mejor forma de disfrazar esa atracción era creer odiarlo.

¿Y que podía decir del actor? Por lo menos para él era demasiado notorio los celos que el solo echo de verlo con alguien más le producía. Y esta misma escena, los celos reflejados en su mirada y el impulso, quizá inconsciente, de querer arrancarle el brazo al sillón, la vio dos noches seguidas.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Duo iba corriendo a toda prisa por los pasillos de la escuela rumbo al teatro. Ya se le había hecho tarde. El chofer de Dorothy se había tardado más de la cuenta en llevarlo de regreso al colegio, pero no le culpaba, se habían topado con un par de accidentes en el camino y eso les había retrazado. Y una vez que hubo llegado, aun tuvo que ir a cambiarse para la primera prueba.

Trowa le había dicho que la primera prueba sería la de baile, ya que había más de 60 aspirantes inscritos y solo poco más de veinte participarían en todas ( actuación, canto y baile), solo aquellos que aspiraban a los roles principales. El resto solo buscaba ser parte del ballet y no había muchos puestos disponibles.

Abrió la puerta del teatro sintiéndose nervioso. Si el director de esta compañía era tan estricto como su profesor de danza con respecto a la puntualidad… - estoy frito - . Pero se sorprendió sobremanera al ver a mucha gente arremolinada en la parte baja del escenario, mientras chicos y chicas iban de aquí para allá sin un orden aparente. Todo era un verdadero caos. ¿Qué diablos estaba pasando? ¿Hacía donde tenía que dirigirse? ¿A quien debía buscar? ¿Quién sería el director de la audición? ¿Quién estaba controlando todo aquello? Demasiadas preguntas y ninguna persona a quien hacérsela. Se puso a seguir a un grupo de chicos vestidos más o menos como él – pantalón ajustado de likra, playera de manga corta, ambos en color negro y una playera de tirantes, blanca, encima – seguramente ellos estaban igual de perdidos que él, pero al menos parecían saber hacía donde ir. Todos se dirigían a esa parte del escenario donde había más gente. Al parecer un par de señoritas estaban al centro apuntando y diciendo algo que no lograba escuchar. Por más que trataba de abrirse paso entre sus compañeros, los chicos que estaban a las orillas solo platicando, se lo impedían. Ojalá todos esos estorbos, se movieran para poder pasar, pero por más "Con permiso" que soltaba, parecía haber cada vez más y más.

De repente la voz de un hombre hablando por el micrófono llamó la atención de todos.

"En 10 minutos se darán indicación para la audición de baile. Aquellos que ya han sido anotados y tienen su folio, favor de ocupar un puesto en las butacas del teatro."

Las chicas se fueron quedando poco a poco solas, lo que le dio la oportunidad al trenzado de acercarse a ellas sin problema.

-- ¿Nombre? – Pregunto una chica pelirroja sin levantar la vista de una enorme tabla llena de hojas. Al parecer todos los aspirantes estaban inscritos previamente y solo dabas el nombre para corroborar la asistencia. Duo sonrió, pero ya que nadie le veía, no recibió respuesta.

-- Duo Maxwell

-- Maxwell, Maxwell, Maxwell, mmmm… - Duo comenzó a sentirse nervioso al ver que la chica daba vueltas y vueltas a las hojas sin poder dar con su apellido. ¿Es que acaso no estaba anotado? Estaba seguro que el amigo de Trowa había hablado con su hermana para que le permitieran audicionar. ¿A caso no lo había hecho?

-- Diana, ¿tienes a un Duo Maxwell en tu lista? – Se giro la pelirroja para preguntarle a su compañera morena por el nombre del trenzado. En esos momentos, Duo comenzó a sentir que sudaba frío. Era como estar en el altar esperando porque tu novia dijera "si acepto" después de que el padre preguntara por tercera ocasión y ella estuviera dudando. Así de preocupado estaba de ser rechazado para esa audición. Era su gran oportunidad y estaba a punto de ser plantado en plena boda.

-- Deja veo – Dijo la chica morena comenzando a revisar su lista. Mientras tanto la pelirroja se giro a Duo, viéndolo a los ojos por primera vez. Duo volvió a sonreír de manera nerviosa, pero la chica no respondió a su sonrisa y solo se limitó a verlo de forma molesta.

-- ¿Tienes tu carta de selección? – Pregunto la pelirroja esperando por la respuesta de su compañera, pero queriendo agilizar las cosas. Duo tembló ¿A que carta se referían?

-- ¿He?, ¿Cuál carta?

-- Necesito tu folio, sería más censillo encontrarte con el folio. Quizá a la hora de anotar tu nombre alguien se equivoco. Pero dudo mucho que se equivocaran al escribir un número.

-- No tengo ninguna carta, jamás me llego – dijo el trenzado sintiéndose asustado. La gente detrás de él ya comenzaba a desesperarse y sentía que en poco tiempo alguien lo sacaría de la fila y le mandarían a su dormitorio sin permitirle hacer la audición.

-- ¡Ho! Que pena, pues entonces no puedes hacer esta audición. Cuanto lo siento ¡EL QUE SIG…! – comenzó a decir la pelirroja cuando fue interrumpida abruptamente.

-- ¡Aquí esta! Es una audición especial – Dijo Diana mostrándole a la pelirroja la hoja en su propia tabla. La chica frunció el ceño con molestia al estarla revisando, escribió algo en una lista y le tendió a Duo una tarjeta con un número, claro y grande, impreso en tamaño carta.

-- Tu folio es el 63, eres el último – Duo tomo la hoja sintiéndose feliz y aliviado, regreso la vista a la pelirroja dispuesta a darle las gracias, pero algo en la mirada de la chica le borro la sonrisa – Ojalá puedas decirme ¿Con quien te acostaste para lograr esta audición siendo de segundo?. Yo tengo aquí más de un año y no he logrado participar aun en ninguna obra… - Duo frunció el ceño con molestia sintiéndose asqueado por la palabras de aquella chica. De cierta forma, era como estar escuchado a Heero cuando ofrecía comprarle. ¡No podía ser!, ¿Porque aun estando en una audición ese estúpido actor se empeñaba en aparecer en su cabeza?. Estaba a punto de responderle a esa irrespetuosa, cuando alguien se le adelanto.

-- Quizá no necesitó acostarse con nadie y solo tiene a un buen amigo que conoce al hermano menor de la productora y dueña de la compañía Winner – la chica volteo a sus espaldas y se sonrojo totalmente al ver a un chico de ojos esmeraldas viéndola severamente.

-- ¡Joven Barton! – Dijo sumamente mortificada – yo… lo siento, no quise… - Trato de disculparse, pero Trowa le interrumpió de forma fastidiada.

-- No te disculpes conmigo, discúlpate con él que fue a quien ofendiste – Dijo apuntando a un trenzado totalmente asombrado. Era la primera vez que veía a su amigo regañando a alguien. Quizá solo regañaba a Hilde cuando esta se equivocaba, pero jamás imagino que lo tuviera por costumbre.

-- ¡Joven Maxwell!, mil disculpas, no sabía que era amigo del… - Comenzó a decir la joven sin realmente sentirlo. Se podía ver claramente que lo hacía solo por que Trowa la había retado.

-- Déjalo así – Interrumpió tomando a Duo por el brazo para llevárselo de allí. Pero antes de marcharse del todo, se giro para ver de nuevo a la pelirroja y murmurarle – y antes de querer acostarte con alguien para obtener un papel en esta u otra compañía teatral, asegúrate de tener aun que sea algo de talento.

El sonrojo debido al enojo pinto por completo el rostro de la pelirroja, estaba a punto de responderles algo, pero ambos se habían alejado demasiado rápido de ella como para escucharle. Más valía poner pies en polvorosa – pensó Duo en ese momento - dicen que las mujeres enojadas son peores que una bomba.

-- Oye amigo, que cruel fuiste con esa pobre chica. Ni siquiera me dejaste decirle nada o escuchar su disculpa, que bien me la merecía. Y no se a donde me llevas, mira que tengo que ir a sentarme a las butacas y esperar instrucciones del director para saber que tanto vamos a hacer y…

-- Por lo visto estás nervioso – dijo Trowa cortando la palabrería descontrolada del trenzado. Duo sonrió rascando su cabeza en señal de acuerdo. No cabía duda de que Trowa le conocía bien en ese aspecto – Solo cuando estas nervioso hablas sin parar a una velocidad impresionante. Pero ahora vamos tras bambalinas que Quatre quiere conocerte antes de que comiences tu audición. Así que quedan pocos minutos, por lo mismo no podíamos perderlos escuchando las tonterías de esa mujer.

-- ¿Tu amigo Quatre esta aquí? – Trowa asintió - ¡Que bien! ¿Y Donde está? – dijo Duo sintiéndose emocionado de conocer a la persona que le brindaba la oportunidad de comenzar el sueño de su vida.

-- Aquí – dijo Trowa levantando la tela de una de las bambalinas para cruzas por en medio de las cortinillas que colgaban del techo y arrastraban hasta el suelo.

Ambos abrieron los ojos de forma sorprendida al ver, a lo lejos, como alguien usando el uniforme escolar arrinconaba contra la pared a un chico un poco más bajo que usaba ropa casual. Parecía que el más alto estaba muy molesto porque tenía su brazo apostado sobre el cuello del más chico, ahorcándolo con él. Murmuraba, porque no se les escuchaba gritar. Duo sintió temor al ver aquello, esa figura, aun que lejos, le era bastante familiar. Ese chico alto y enojado, no podía ser otro más que…

-- ¡Heero! – Gritó Duo haciendo que el actor soltara al chico y volteara a verlos. Trowa y él se acercaron a la carrera, pero el actor se dio la vuelta alejándose con rapidez - ¡Oye tu desgraciado, espera! – Dijo tratando de darle alcance, pero el contacto tibio de una mano sobre su brazo le detuvo de forma abrupta haciéndole girar el rostro para ver a la persona que le había detenido topándose con un par de enormes ojos color aqua viéndole de forma suplicante.

-- Por favor, déjale - Escuchó la voz un poco lastimada del niño rubio que estaba frente a él. ¿Es que Heero le había lastimado tanto, al grado de que su voz se escuchara un poco ronca?

-- Quatre, ¿estas bien? – Pregunto el músico un poco preocupado. El rubio sonrió y asintió – Entonces dinos ¿Por qué Heero te trato de esa forma? ¿De donde se conocen? – El rubio les sonrió a ambos.

-- Heero es así, solo estaba algo molesto

-- ¡Y cuando no! – declaro el trenzado cruzando los brazos y girando la vista para ver por donde Heero se había perdido, para después girarla y ver de nuevo al chico - ¿Pero por que te atacó de esa forma? ¿Le hiciste algo?, porque si fue así, debió haber sido algo grave. Heero no reacciona de manera violenta sin provocación alguna – Tanto Trowa como Quatre le vieron con sorpresa, Duo se sintió enrojecer ante la mirada curiosa que le dirigían – Si, si, si, lo digo por experiencia – dijo inflando los cachetes de forma cómica haciendo que Quatre riera.

-- Si, lo se bien. Heero es violento cuando le provocan y debo admitir que lo hice – dijo volviendo a sonreír de manera angelical haciendo que sus dos compañeros le vieran de forma intensa con la palabra ¿De que forma? Tatuada en la cara – Le obligue a que nos ayude con este caos de audición y no estaba muy contento.

-- ¿He? – cuestionaron ambos sin comprender de que forma pudo haberlo obligado.

-- Le amenace con revelar algunas cosas si no lo hacía y creo que eso empeoro todo – dijo riendo mientras rascaba su cabeza – creo que no fui muy inteligente ¿verdad? – Duo comenzó a sentirse nervioso. ¿Quién era este niño que tenía el poder para amenazar a Heero? ¿Qué cosas podía revelar como para hacer que el actor las tomara en serio? ¿A caso Quatre y Heero habían sido?…

-- Quatre, ¿De donde se conocen? - pregunto Trowa con un dejo de incertidumbre en la voz. Duo también estaba curioso y muy ansioso por conocer la respuesta.

-- Nos conocemos de siempre, desde que éramos niños, ya que Heero y yo somos primos hermanos…

-- ¡PRIMOS! – dijeron asombrados al mismo tiempo Duo y Trowa.

Algo más para añadir a esa lista de cosas desconocidas del actor que cada vez se iba haciendo más grande. Jamás se había mencionado en revista alguna que el famoso actor Heero Yuy y la familia Winner compartieran lazos sanguíneos. Pero de que se sorprendía, ¿Acaso su supuesta madre, no era en realidad su tía?. Aun así, era difícil de creer que esté chico amable, simpático, de cabellos rubios, ojos color aqua y piel tan blanca como la porcelana pudiese ser pariente de un arrogante, frío, antisocial y mal nacido actor.

-- Duo, te presento a Quatre Rabeaba Winner – la voz de Trowa lo saco de sus pensamientos para regresarlo a la realidad. Centró su mirada en aquellos ojos aqua y se inclino brevemente en señal de saludo respetuoso, pero Quatre le sonrió de forma abierta y le tendió la mano. Duo sonrió a su vez y tomo la delgada mano que se le ofrecía correspondiendo al gesto.

-- Es un honor conocerte. Agradezco tu ayuda para presentar esta audición. Te prometo que obtendré un papel en la obra para no defraudar la confianza que has depositado en mí.

-- Estoy seguro de que no lo harás Duo, Trowa me ha dicho que eres realmente bueno y el mejor de tu clase.

-- Eso es verdad – dijo Duo con orgullo – y no es arrogancia – aclaro sintiéndose de pronto algo mal al creer que pudiera ser considerado pedante por el amigo de Trowa. Y al parecer el rubio lo noto, porque se dio prisa en negar con ambas manos de forma contrariada.

-- No, no, no. Estoy seguro de que no eres arrogante, ya he escuchado hablar de ti y… - de pronto la mano de Trowa posándose sobre su boca le calló de forma abrupta haciendo que Duo le viera de forma extraña.

-- Ya basta Quatre, el médico te prohibió hablar. Si sigues haciéndolo, tardaras más en curarte.

¡Ha!, entonces el rubio estaba enfermo de la garganta. No era que Heero le hubiese lastimado como había creído en un principio. No cabía duda de que su hiperactiva imaginación hacía de las suyas cuando el actor estaba involucrado.

Quatre tomó la mano de Trowa para retirarla de su boca dejando el brazo del músico sobre sus hombros sin cuidado. El trenzado no tomo en serio esa confianza que parecía haber entre ellos, seguramente eran buenos amigos, tal como lo eran Trowa y él.

Una de las cortinillas que cubrían la parte más alejada del escenario se abrió dejando asomar la figura arrogante y esbelta de Heero. Trowa pudo ver como el actor había volteado a verlos, antes de darse la vuelta y caminar por la parte trasera hasta la zona donde la audición se llevaba a cabo. Tenía que aclararle ciertas cosas y esta era la oportunidad perfecta. Separo su brazo de los hombros de Quatre y se alejo de forma rápida diciendo "Ahora vuelvo".

Duo le sonrió a Quatre obteniendo una respuesta inmediata. Pero no había tiempo a cuestionamientos sobre su arrogante primo, ya era hora de regresar al teatro, los 10 minutos estaban a punto de terminar y debía escuchar instrucciones, trataría de saciar su curiosidad después.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Trowa se dio prisa en alcanzar a Heero en los pasillos que conducían al teatro. En esos precisos momentos se encontraban solos, ya que todos los aspirantes estaban ocupando un lugar en las butacas esperando por lo que seguía. Solo se escuchaba uno que otro martilleo, seguramente de la gente de mantenimiento que fijaba el escenario. Se había molestado mucho al presenciar la forma en la que había tratado a Quatre y no estaba dispuesto a que volviera a ocurrir.

-- ¡Espera! – le gritó para detenerle. Heero lo hizo y se giro para verle. El músico de forma rápida puso un brazo sobre el hombro del actor lanzándolo con fuerza a la pared del pasillo produciendo un sonido sordo y hueco. Jamás dejaría que alguien tratara mal al rubio, no importaba que Heero fuese su primo – No quiero que se repita lo que vimos hace un momento ¡Entiendes!, jamás vuelvas a ponerle una mano encima, o si no…

Sintió la fuerte mano del actor tomarle de la muñeca para separarle de su hombro. El dolor se hizo casi insoportable haciéndole fruncir el seño. No cabía duda de que el actor era fuerte y como no, si sabía Karate y se la pasaba entrenando en el gimnasio. Pero aun así, no se dejaría intimidar por él.

-- No vuelvas a tocarme – le dijo de forma fría y serena sin soltarle de la muñeca – Y si no quieres que me meta con él, entonces dile que deje de meterse donde no le llaman, que muchos problemas ya tiene, como para tratar de arreglar los míos – le soltó de forma firme y se giró dándole la espalda para perderse por la parte posterior del teatro de la escuela.

"Si, por eso sabes tanto" – murmuro Trowa en voz baja mientras abría y cerraba el puño tratando de aminorar el dolor que aun sentía – "Yo como iba a saber que eran primos Quatre jamás lo menciono"

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Había mucha gente sentada en las butacas del teatro, no solo los que iban a presentar la audición, también había maestros y alumnos de otras clases que iban a apoyar a algún amigo. Los ojos azules de una chica buscaban con la vista a su amigo, quien se presentaría en esa y las siguientes dos audiciones. Había dejado su trabajo por venir a apoyarle, pero no lograba verle, ¿Dónde se habría metido Duo?

-- Lo vi caminar con Trowa Barton detrás del escenario – la voz de un chico le hizo girarse de golpe sintiendo que su corazón latía a toda prisa al reconocerle – Supongo que buscas a ese trenzado idiota que suele decirme Wufi para molestarme – Hilde sonrió al recordar lo ocurrido el pasado jueves.

-- Si, vine a ver su audición. ¿Qué haces tú aquí? – pregunto intrigada, sintiendo que un profundo sonrojo pintaba sus mejillas al ver la intensa mirada de Wufei detenida en su rostro. Wufei se encogió de hombros y desvió la vista.

-- No tenía nada que hacer, así que vine a ver como le va a Maxwell. Y a… - se interrumpió girando de nuevo la vista para ver a Hilde. La morena sintió que el corazón se agitaba en su pecho al percibir algo en aquellas palabras – no, nada, solo estaba aburrido – terminó girando de nuevo la vista al escenario haciendo que una mueca de desilusión apareciera en el rostro de Hilde.

Al poco tiempo vieron a Duo caminando en compañía de un niño rubio, el cual se despidió de él para ir a sentarse con una mujer alta, delgada y tan rubia como el chico, la cual se encontraba justo al frente de las butacas, en el centro del lugar. Era claro que era la encargada ¿O sería la dueña?.

La vieron pararse de la butaca y caminar hacía el escenario. Su elegancia y su porte se notaban al caminar, aun que no vestía de forma elegante, se notaba su clase. La mujer tomo el micrófono y todos en el teatro callaron esperando sus palabras.

-- Buenos días, mi nombre es Iria Winner y soy la dueña, productora y a veces directora de esta compañía. Les doy las gracias por venir a esta audición. Vamos a tratar de comenzar. Les pido mil disculpas por el retrazo, pero tuvimos un problema con nuestro director a cargo, su esposa dio a luz esta madrugada, así que no podrá acompañarnos – un sonoro "Oh" se escucho en todo el teatro – pero no habrá problema. Le hemos pedido ayuda a una persona a quien ustedes deben conocer, ya que, estudia en esta escuela. Es un gran actor, pero también un gran director – todos los alumnos se comenzaron a ver unos a otros sin comprender. Duo comenzó a sentirse nervioso de nuevo. No podía ser Heero, era imposible que fuese él. Él era actor, no director. Aun que, no sabía que talleres tomaba, además del de teatro y dicción – Heero Yuy nos ayudará en esta audición.

Si la cara de todos se pudiera grabar, se hubieran visto solo signos de interrogación en cada una de ellas, incluida la de Duo.

¿Heero era director? ¿De teatro?

La figura imponente del actor apareció en medio del escenario. Tomo con renuencia el micrófono que Iria le tendió y antes de comenzar a hablar dejo vagar su mirada cobalto sobre todos los presentes. Duo sintió que un sudor frío le recorría por completo el cuerpo cuando esa mirada fría se detuvo en él. ¿Heero Yuy sería su director? ¡Nooo!, esto sería el infierno. ¡El infierno! ¿Por eso Heero le había dicho que podría darle un papel? ¿El ya sabía que iba a participar? No, eso era imposible. Quatre le acababa de decir que le había obligado y su hermana acababa de comentar que su director se ausento en la madrugada. Así que era imposible que el actor supiera.

-- Antes de comenzar les diré que yo no tengo ni voz ni voto en la selección de la gente para la obra. Yo solo voy a dirigir las tres pruebas – aclaro Heero haciendo que Duo suspirara. ¿Lo estaría diciendo por él? – Vamos a formar tres grupos de 21 personas. Los folios del 1 al 21, pasen al escenario y esperen instrucciones del coreógrafo. Tendrán 20 minutos para aprenderse una rutina de 3. La melodía dura 3 minutos y 30 segundos. Los últimos 30 segundos serán libres, muestren sus mejores pasos – dijo de forma fría retirándose del escenario sin esperar preguntas.

Duo se paró a la carrera siguiendo a los primeros 21 aspirantes, pero él no se coloco en fila, se fue detrás del escenario para hablar con ese arrogante actor. Estaba intrigado y muy curioso por saber. Ya que tenía el folio 63, iba a tener suficiente tiempo para ver la rutina y aprendérsela. Tenía buena memoria y estaba seguro que se la aprendería en menos de 20 minutos.

-- ¡Heero! – gritó al llegar y no verlo, esperaba encontrarlo justo al frente supervisando todo, pero no estaba. ¿No se suponía que era el director de la audición? ¿Entonces donde demonios se había metido?

Siguió caminando por la parte trasera del escenario, del otro lado se escuchaban las voces de los aspirantes y la del coreógrafo, pero del actor, ni sus luces; hasta que escucho su voz. Siguió de frente hasta llegar a la cabina de audio y allí le vio hablando con los técnicos, quienes ajustaban el sonido de la pista. ¿Así que eso también lo hacía un director? Se aseguraba que la música fuera la correcta y estuviera lista para la prueba. Pudo ver, como el coreógrafo comenzaba a poner los primeros pasos contaba del 1 al 4 de forma repetida para después pasar del 5 al 8 en un giro.

-- ¿Qué haces aquí? – La fría voz del actor lo saco de sus pensamientos haciéndole pegar casi un brinco. Duo giro el rostro para verle, quería hacerle varias preguntas, pero esa mirada cobalto, recorriéndole de arriba abajo le hacía ponerse nervioso.

-- ¿Desde cuando eres director de teatro? – cuestiono Duo ignorando la pregunta del actor, Heero paso por enfrente de él caminado de forma pausada para dirigirse de nuevo hasta la otra orilla del escenario. El trenzado le siguió sintiéndose molesto ¿Hasta cuando se cansaría de dejar a la gente con la palabra en la boca?

-- No soy director de teatro – respondió de pronto haciendo que Duo se sorprendiera un poco – ni de Cine, he dirigido unos cuantos cortometrajes, pero nada más. Estoy estudiando dirección en los talleres de la escuela.

-- ¿Aquí? Eso no lo sabía – dijo Duo realmente sorprendido. Quizá había visto en su casa uno que otro premio a algún cortometraje, pero no se fijo a detalle y por un momento pensó que él había actuado en el – Por eso te pidieron ayuda, aun que al parecer no querías y Quatre te amenazo con…

Duo sintió como las manos del actor le tomaban fuertemente de la playera y le arrinconaban contra la pared del teatro haciéndole interrumpirse. La mirada cobalto la sintió como si fueran un par de puñales queriendo atravesarle, debido a la fría mirada que le dirigía. ¿Qué había dicho? ¿Qué? Para que reaccionara de esa forma.

-- He… ¿Heero? – cuestiono el trenzado de forma asustada tratando de soltarse, pero sus manos le tenían sujeto demasiado fuerte.

-- ¿Qué te dijo Quatre? Te vi hablando con él, dime ¿que te dijo? – le escucho decir de forma ruda. ¿Por qué reaccionaba de esa forma? ¿A caso había algo que su primo no debía decirle?

-- Nada, no me dijo nada, solo que eran primos, es todo – dijo a la carrera tratando de soltarse, una vez más, del agarre sin lograrlo.

-- Mientes – dijo el actor apretando más fuerte al modelo contra la pared. Duo cerró los ojos al sentir el dolor punzar en su espalda al ser raspada por la madera de las paredes del teatro - Dime que fue lo que te dijo –reclamo – ¿Te hablo de mi? ¿Te lo dijo todo?

-- NADA, QUE NO ME DIJO NADA – grito el trenzado al ver que el actor no parecía reaccionar y seguía presionando. La música comenzaba a escucharse en todo el lugar, por lo cual, sus gritos no podían escucharse. Pero seguía sin entender esa reacción ¿Por qué reaccionaba de esa forma? ¿Qué era lo que su primo sabía que no debería decirle? – ¡Heero suéltame!, Quatre no me dijo nada de ti, absolutamente nada – pero Heero apretó una vez más – ¡Me duele! – Y entonces de forma repentina el actor lo soltó haciéndolo perder el equilibrio y cayendo a sus brazos.

Duo abrió los ojos de forma sorprendida al sentir los fuertes brazos del actor cerrarse sobre su cuerpo de forma suave y a la vez posesiva. Sintió que una corriente de electricidad comenzó a recorrerle el cuerpo haciéndole temblar al momento en que su pecho se recargo sobre los marcados pectorales del actor. ¿Por qué ahora parecía otra persona? ¿Por qué parecía estarle reconfortando después del daño que le había hecho? Solo faltaba que la palabra "perdón" saliera de sus labios, pero sabía que eso era algo que jamás iba a pasar – si no lo hacía con su madre, ¡por que lo haría con él! -. El frío y arrogante Heero Yuy jamás doblegaría su orgullo para pedir perdón por algo que él había causado.

Y ese pensamiento le hizo sentirse mal.

-- Ya suéltame estúpido – dijo de forma cortante empujando los brazos del actor para alejarse de él – con un simple abrazo no conseguirás nada.

-- Lo que quería ya lo conseguí – dijo Heero ignorando la molestia que la sola mención le había causado al trenzado.

-- ¡Idiota! – grito Duo antes de darse la vuelta e irse. Más bien el idiota había sido él al dejar que su curiosidad lo llevara a ver a su eterno torturador. Pero una mano sujetando su muñeca le impidió seguir rumbo a las butacas del teatro para esperar su turno.

-- Si, soy un idiota – dijo Heero haciendo que Duo abriera los ojos por la sorpresa al haber escuchado de labios del actor que aceptaba uno de sus insultos y lo confirmaba – pero soy un idiota por dejar que te exhibas con Dorothy de esa forma – Y entonces sitió los labios del actor sobre los suyos apoderándose de improviso de su cuerpo, de su mente, de sus sentidos… de todo.

No podía moverse, estaba por completo inmóvil, era como la primera vez que le había besado, en aquella ocasión tampoco pudo moverse, por más que le ordenaba a su cuerpo que se moviera, este jamás lo hizo. Ahora sucedía lo mismo, su cuerpo se negaba a moverse pero sentía, ¡claro que sentía!. Todo su ser se estremecía con tan solo un roce de esos sensuales labios, con tan solo el tacto de aquellas varoniles manos. ¿Quería moverse, realmente lo quería? No, para que negarlo. Realmente no quería hacerlo. Se sentía tan bien, tan a gusto, como si todo lo que sucediera con Heero estuviera correcto, como si hubiese nacido solo para estar con él. Y todo porque le amaba tanto como le amaba él…

¿Pero que tonterías estaba pensando?, Heero no le amaba, ni le amaría nunca.

¡NUNCA!

Y como si el actor hubiese escuchado sus pensamientos se separo de sus labios dejándolo furioso.

-- Vete antes de que mande todo esto al diablo y te saque de la audición para llevarte a la cama – ese estúpido comentario le cayó como balde de agua helada haciéndole enfurecer aun más. ¿Por qué siempre echaba todo a perder?

-- Eres un idiota, desgraciado témpano de hielo Yuy. ¿Crees que estoy a tu disposición? – le gritó, ya que debido a lo alto de la música gritar era la única forma de comunicarse.

-- Lo estas, ¿lo recuerdas? ¿Cuándo yo quiera?, ¿Donde…?

-- ¿Por qué? Porque mandarías a mi hermano a la cárcel al retirarle la ayuda de tu abogado – le interrumpió de forma amarga - ¡Pues hazlo! – Gritó con sumo enojo - contratare a otro y lograre que lo libere de toda culpa. Ya me canse de tus amenazas. ¿A caso ahora me dirás que boicotearás mi oportunidad de actuar? – cuestionó sintiéndose profundamente herido. Todo lo que el actor hacía para mantenerlo a su lado era bajo amenazas. ¿Algún día se daría el tiempo de retenerlo porque realmente sentía algo por él? ¿Algún día? ¿Alguna vez?... No, sabía la respuesta desde hacía tiempo, pero aun así dolía y dolía mucho al grado de hacerle enfurecer.

-- No voy a meterme con tu vida profesional, si quieres te lo prometo – aseguro el actor sin inmutarse por el enojo del trenzado.

-- ¡Lo que quiero que me prometas es que me dejaras en paz!, pero se que no lo harás – dijo de forma sarcástica sin esperar una respuesta - parece que te gusta hacerme la vida de cuadritos. ¡Ahora tengo que soportarte hasta en mis audiciones! ¿Cuando será el día en el que desaparecerás para siempre de mi vida? - ¡No!, ¡no!, ¿pero que diablos estaba diciendo? ¿Por qué cuando se enojaba no pensaba las cosas y decía lo primero que pasaba por su cabeza? ¿Qué sucedería si Heero le decía que ya no lo buscaría más? ¿Por qué tenía siempre que reaccionar de manera tan viceral cuando el actor le provocaba de esa forma?

-- Vete a tu lugar Duo – respondió el actor de forma tan calmada que si no fuera porque había descargado toda su furia en palabras segundos antes, quizá le hubiera agarrado a golpes en esos momentos – Ya desahogaste tu nerviosismo. Ahora solo limítate a poner atención a las indicaciones que te daremos.

-- ¿Qué? – dijo Duo sin comprender.

-- Que vallas a tu lugar, no estas sordo, te esta dando una orden tu director – Duo frunció el seño con molestia, pero no dijo nada más, solo se dio la vuelta y se alejo. Cuando se sintió lo suficientemente lejos del actor dejó salir el aire que aun contenía. ¿Realmente Heero le había ayudado a relajarse?

¿Lo había hecho?

"Gracias" murmuro en voz baja girando la vista para ver a Heero parado a un costado de las bambalinas, poniendo atención a la coreografía que estaba siendo montada, para de reojo voltear y toparse con esa mirada violeta detenida en él. Duo le sonrió y noto como Heero inclinaba brevemente la cabeza en respuesta.

"Te amo cubito" se dijo mentalmente para después ponerse a ensayar cada una de las coreografías que estaban siendo montadas. Aun que lo primero que había pasado por su hiperactiva imaginación al decirle que era un idiota al permitirle exhibirse con Dorothy era que Heero estaba celoso…

"¡Ja!, eso si era para morirse de la risa"

"¿Heero celoso?"

"Si, como no."

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Ya habían pasado dos pruebas, la de baile y la de actuación, solo faltaba una más para terminar ese día. Había tenido que usar todo su ingenio para improvisar 30 segundos de baile, pero al parecer, usar esos 2 desarmadores les había gustado. Por lo menos había llamado su atención y eso ya era bueno.

Pero la primera mirada que busco, no fue la de la dueña, ni la del coreógrafo. La primera mirada que busco fue la de su director, la de Heero Yuy. Y lo que vio le agrado bastante, el actor le había levantado el pulgar en señal de aprobación. ¿Pero que diablos? ¿Por que necesitaría él su aprobación? Necesitaba la aprobación del coreógrafo y de la dueña, sin embargo a ellos los había visto al último y ellos también parecían aprobarle.

Antes de la prueba de actuación, tuvo que contestar unas cuantas preguntas relacionadas con su actual trabajo de modelo. Le habían preguntado si habría algún problema con sus contratos, en dado caso de que fuese seleccionado para algún papel. Su respuesta fue clara y segura: ¡No, ningún problema!. Esa posibilidad ya la había visto con su representante (alguna vez). La mayoría de las compañías tenían su matriz en NY, se manejaban en LA, solo porque el estudiaba allí. Para las compañías era mucho mejor que él estuviera allá. Y con respecto a las campañas, se daría tiempo para hacerlas, sin afectar a la obra.

Lo de menos fue interpretar a Danny, era un gran actor teatral, hasta su maestro de teatro le había felicitado por su gran audición. Le aseguraba que obtendría un papel en la obra sin problemas. Claro, aun faltaba una de las más importantes pruebas: Canto y esa era la que lo tenía nervioso.

Ni siquiera los 20 minutos que les dieron para prepararse le hicieron calmarse, se sentía sumamente nervioso, mucho muy nervioso. Y es que sabía bailar y actuaba de maravilla, pero no era cantante. Había tomado un par de cursos, pero de antemano sabía que no era bueno. No importaba que Heero le hubiera dicho que su voz era "agradable al oído", sabía que había muchos que cantaban mucho mejor que él y eso lo tenía temblando de miedo.

Cuando fue su turno, sintió que el estomago se le contraía y la voz se le fue de golpe. Había estado ensayando todas las canciones, pero solo iba a cantar una y había seleccionado Greased Lightning, una de tantas que era interpretada por un varón, en este caso, varios, pero con su voz bastaba para interpretarla. Además, cantaría con pista, por lo que los coros, ya estaban grabados.

Al ir subiendo al escenario y ver el micrófono en el pedestal, sintió como si este se alejara de golpe de él. Volteo para todos lados y vio a Heero hablando con el ingeniero de audio. El solo echo de verle le hizo sentir algo de animo. Él le había dicho que su voz era agradable. Cantaría con todo lo que tenía, pondría todo su empeño, además se lo había prometido a Quatre, ¿no?.

Sin embargo cuando indicó que la música comenzara, las primeras notas no las reconoció, esas no eran las de la canción que él había indicado. ¡No!. Esa era otra canción. ¿Por qué? Giro de golpe la vista y al ver los ojos cobalto del actor pudo ver la señal que le hacía de "cantar", entendió fácilmente al leer de sus labios la indicación. ¿Pero que hacer? Se sabía la canción, claro que si, se las sabía todas. ¿A caso era uno de esos trucos para hacerle quedar mal? ¿Era eso?. Pues no lo iba a lograr.

Esa canción era Sandy y se la sabía de memoria, de pies a cabeza y la iba a interpretar como jamás lo había hecho solo para hacerle saber al actor que por más intentos que hiciera por boicotearle la audición, no lo iba a conseguir.

Así que tomo el micrófono y comenzó a cantar…

Duo cerró los ojos con temor al terminar la canción. Esperaba que su jurado dijera algo, que emitieran alguna opinión de cómo había cantado, así como lo hicieron con los demás… pero nada. Un silenció que le parecía infinito invadió por completo el teatro. Abrió los ojos tratando de distinguir a las personas sentadas al centro, pero los reflectores se lo impedían. De manera instintiva giro la vista a sus alrededores tratando de comprender lo que estaba ocurriendo. ¿A caso el tiempo se había detenido y solo él podía moverse? Todos a su alrededor permanecían con los ojos y la boca abierta, sin emitir sonido alguno, nadie decía nada, ni siquiera Heero que se encontraba a su lado derecho. Giro la vista para verlo de forma detenida, ya que al verle de reojo, creyó que lo que veía era una fantasía. Pero no, el actor al igual que todos, permanecían viéndole de forma asombrada.

"¿Tan mal lo hice?" – se reprocho a si mismo apretando fuertemente el micrófono que aun no había soltado – "Por lo menos díganme algo".

Habían pasado solo algunos segundos, pero Duo sintió que había sido una eternidad desde que el último acorde había terminado. Así que sintiéndose profundamente herido y un verdadero fracaso como cantante, dejo el micrófono en su lugar y se dispuso a marcharse – Todo por culpa de ese imbécil que cambió la pista a último momento – pensó. Quizá su prueba de baile había sido magnifica y la de actuación muy buena, pero si no servía como cantante, ni como aspirar a un papel importante en la obra. Se dio la vuelta, cabizbajo, cuando el sonido de una persona aplaudiendo le detuvo de golpe. Se giró en su lugar con cierto recelo y en un momento a esa persona se le sumo otra y otra y otra más. Una sonrisa comenzó a dibujarse en su rostro y de reojo pudo ver que Heero cabeceaba en acuerdo.

-- Fue asombroso Duo, quisiera saber si lees música – pregunto la señorita Irea parada en su lugar aun aplaudiendo.

¿Leer música? Podía distinguir fácilmente un Do sostenido de un La menor, podía leer las notas altas y las bajas, ¿si eso era leer música? entonces ¡si!, si sabía leer música. Trowa lo había inscrito en un taller de apreciación a la música como una venganza a la vez en que él le inscribió al taller de danza. Ahora le daba las gracias por obligarle a asistir a una clase a la que no quería ir.

-- ¡Si! – dijo de forma segura.

-- Entonces te pediré que cantes algo más para nosotros, eres el último y aun tenemos un poco de tiempo para oírte de nuevo – dijo dando una señal a la persona que subía las escaleras con una partitura en las manos – entenderé si no te sale del todo bien, es muy probable que no conozcas la canción.

-- Tendré el honor de acompañarte en esto Duo – El trenzado giro la vista a sus espaldas para ver al rubio, amigo de Trowa, sonreírle. Tomó de sus manos las hojas que Quatre le daba y le sonrió de forma agradecida sintiéndose nervioso.

-- El honor será todo mío Quatre.

Quatre se sentó al piano mientras Duo comenzó a ver las notas en aquellas hojas. Sabía que había escuchado esa canción en algún lado, pero no recordaba de donde. Al escuchar las primeras notas sintió que esa canción romántica y melodiosa le pertenecía. Viendo las hojas comenzó a interpretar cada nota sintiendo que cada palabra salía desde el corazón. Daba las notas altas sin problema, bajando con total control, sin desafinar en ningún momento. Parecía que la canción había sido ensayada por él durante mucho tiempo, ya que parecía conocer en que momento detenerse y esperar la siguiente nota.

Cuando terminó de cantar, ocurrió lo mismo que la vez anterior, el silencio invadió el teatro por unos segundos, para después un estridente aplauso resonara en él. No entendía que había pasado, pero por el tiempo que duro la música, se sintió otra persona. Era como si alguien más estuviera en su cuerpo y tomara control de él.

Y se sentía tan bien…

-- Muchas gracias Duo Maxwell, te avisaremos por carta si has sido seleccionado o no para la obra, más o menos en una semana o dos a más tardar.

-- Gracias por darme la oportunidad de audicionar – dijo sonriendo, para después girarse a Quatre y tenderle la mano – Gracias… amigo - Quatre se sonrojo de sobremanera al escuchar aquella palabra que Duo le había dicho - ¿Puedo decirte amigo?

-- Cla… claro… amigo – dijo el rubio sintiendo que la vida le regresaba al cuerpo.

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Bien, las cosas ya estaban hechas solo restaba esperar el resultado. Había puesto todo de su parte, había aprendido las tres coreografías en menos de una hora y había hecho su mejor demostración de danza al usar sus 30 segundos en la improvisación con aquellos desarmadores. La prueba de actuación estaba seguro era una de las mejores que había hecho, el propio maestro de teatro le felicito abiertamente por ella. Lo único que lo tenía temblando era la prueba de canto. A nadie le pidieron cantar dos veces, solo a él. ¿Por qué? Esa melodía aun le sonaba en la cabeza, pero seguía sin recordar de donde. Y por estúpido, y por encontrase buscando a ese idiota de Heero con la mirada, olvido preguntarle a su nuevo amigo, Quatre.

Y hablando de idiotas ¿A dónde se había ido Heero? Desde que terminó la audición se había desaparecido y no es que le importara donde andaba, solo, solo… ¡Ba!, si, estaba preocupado por él. Se dijo caminado a su habitación con las manos en los bolsillos. Estaba muy cansado y algo hambriento, ya que debido a que los tiempos entre prueba y prueba eran muy cortos, no había tenido tiempo de comer bien. En su estomago solo había dos vasos de leche y tres manzanas y ya estaba protestando por más alimentos y algo de sueño. Había tenido a penas el tiempo de darse un baño rápido para quitarse el sudor, nada mas llegando al cuarto tomaría un relajante baño en la tina y ya bajaría tarde a cenar. Total, era fin de semana y el comedor abría hasta tarde. Aun que, si el sueño le vencía, era probable que se quedara dormido en la tina.

Sin embargo, 40 minutos más tarde ya estaba bañado, arreglado y listo para bajar a ver que había para merendar. Aun era temprano para la cena, así que buscaría con que saciar su hambre y dispondría aun de un par de horas para tomar una siesta, que mucho le hacía falta. Pero al abrir la puerta de su habitación todos sus planes se vinieron abajo, ya que uno de los guardias de la entrada le entrego un pase de salida y le informo que una limusina le estaba esperando desde hacía 20 minutos.

"Maldición Dorothy, te dije que no pensaba regresar esta noche"

Maldijo mentalmente a la rubia por no hacerle caso a su negativa de volver. Esta bien que se habían divertido juntos y que la prensa parecía seguirles como las moscas a la miel, pero él no buscaba tanta publicidad con ella – cuando me ponga el cuerno voy a hacer el ridículo en grande – Además ese actor parecía realmente molesto por aquellas escenas en las que aparecían besándose – Por mi que se muera – se recalco.

Iba acercándose a la salida del colegio cuando un fuerte trueno le saco de sus pensamientos, al parecer iba a llover. Levanto la vista al cielo y lo vio por completo ennegrecido, todo parecía indicar que una tormenta estaba a la vuelta de la esquina. Quizá con el pretexto de la lluvia podría convencer a Dorothy de no salir de la escuela.

La lluvia comenzó a caer, primero como fina brisa siendo arrastrada por el viento de la tarde, para de forma repentina soltarse con fuerza en grandes gotas que se estrellaban contra el piso mojándolo rápidamente. Duo vio como la puerta de la limusina se abrió ante sus ojos y sin pensarlo mucho corrió hasta ella protegiendo su cabeza con su mano en un claro reflejo para evitar mojarse. Entró de forma rápida cerrando detrás suyo para comenzar a sacudirse las ropas y el cabello.

-- Un poco más y termino empapado – dijo en voz alta comenzando a ver por la ventana. Levantó la vista para ver por la ventanilla que le separaba del chofer para avisarle que no se iría con él. Sus ojos se abrieron de forma enorme al ver a quien menos esperaba ver frente al volante del automóvil.

-- ¿Peter? – casi grita. El hombre moreno y fornido se giro un poco y sonrió.

-- Buenas tardes Joven Duo, mi madre esta ansiosa por verle, se la ha pasado toda la tarde cocinando algunos postres – Duo se quedo con la boca abierta al girar la cabeza al lado izquierdo y toparse con esos ojos cobalto que tanto le hacían estremecer.

Se había subido tan distraído a la limusina que ni cuenta se dio que había alguien más sentado del otro lado. Sintió que su cuerpo temblaba al sentir como aquella mirada le recorría de forma sensualmente lenta haciendo que su propio cuerpo se sintiera temblar ante el recorrido. Apretó los puños y mandando todo aquello que sentía al fondo de su corazón se giro de frente para ver a Heero.

-- Voy a bajarme, creo que me equivoque de auto – dijo tratando de sonar frío, pero su voz se quebró al final y se maldijo mentalmente por no poder mantener sus emociones controladas… como cierto actor que conocía.

-- No vas a ir a ninguna parte – le escucho decir de forma perfectamente modulada – Peter, vamos a casa – le anunció al chofer cerrando de tajo la ventana para que el hombre no les interrumpiera. Duo se giro de golpe para encararlo, no se iba a ir con él a ningún lado, mucho menos a su departamento, por más que lo quisiera. Podría estar enamorado de él, pero no estaba a su disposición y eso iba a demostrárselo.

-- No voy a ninguna parte contigo – dijo tratando de abrir la puerta del auto, pero la fuerte mano del actor se lo impidió - ¡Esto es secuestro! Dorothy me esta esperando – trató de amedrentarlo al gritarle de esa forma, pero la mueca en forma de sonrisa que el actor le dirigió le quitó la seguridad que momentos antes había sentido. ¿A caso Heero no se asustaba con nada? Quizá solo no le creía capaz de acusarle.

-- Sabes perfectamente que no te estoy secuestrando, podrás irte si gustas. Se que quieres ir a visitar a tu padre mañana y sin un pase de salida pedido desde fuera, dudo mucho que puedas ir. Así que le pedí a Zech que lo solicitara por ti, no fue tu "novia" la que lo hizo, así que no te esta esperando. Puedes quedarte en un hotel o donde te plazca, mientras no sea con ella – Duo abrió grandemente los ojos al escucharle. ¿En verdad iba a dejarlo partir a donde sea mientras no fuera con su amiga la rubia? ¿Y por que con ella no?

-- Dijiste que donde yo quisiera – reclamo el trenzado tratando de obtener un poco más de información.

-- Si, pero eso no incluye a Dorothy. Puedes irte a donde sea o quizá, prefieras pasar la noche en mi departamento. Al fin y al cabo, Mila se ha pasado todo el día cocinando para ti.

-- Eres cruel – dijo Duo – juegas con mi culpabilidad para obligarme a ir a tu casa.

-- Claro, como si lo necesitaras tanto – murmuro el actor.

Duo guardo silencio y despego la mano de la manija de la puerta. Vio como el actor parecía relajarse y se recargaba en el asiento con los brazos cruzados y los ojos cerrados. Aun tenía una montaña de preguntas que hacerle y esta era su gran oportunidad.

-- Ya que me has sacado de la escuela con engaños… - comenzó, pudo ver como Heero solo alzó una ceja sin abrir los ojos, pero ese gesto indicaba que le estaba escuchando - ¿Quiero saber porque diablos cambiaste mi pista? Yo no iba a cantar Sandy. Si por tu culpa no me seleccionan yo…

-- Tu voz lucía mejor con esa canción, así que deja de quejarte, tu audición fue una de las mejores. Pero no esperes que te diga más, eso le corresponde a Irea.

-- Y hablando de tu familia – Esta vez pudo ver como el actor abrió los ojos para verle - ¿Por qué nadie sabe que los Winner son familiares tuyos? Ni siquiera aclararon eso cuando te dieron la dirección. Por lo menos hubiesen dicho que eran parientes, así el resto adivinaría el resto y no hubiesen especulado tanto sobre ti y la señorita Irea. Hubieras escuchado todo lo que se les ocurrió.

-- Me importa poco lo que digan de mi o de Irea. Y No te importa porque no se ha dicho nada de nuestro parentesco– gruño el actor, pero Duo no estaba dispuesto a quedarse con la duda.

-- Me sacaste de la escuela cuando yo tenía pensado quedarme a dormir, así que ahora que estoy aquí, voy a saciar mi curiosidad hasta que me duerma…

-- O te corte la lengua – termino el actor haciendo que Duo riera.

-- Eso será difícil. Ahora contesta o seguiré preguntando y preguntando hasta que me digas. Así como le hace cierta persona que conozco – Heero le lanzo una mirada de hielo, pero Duo solo cruzó los brazos esperando una respuesta.

-- La madre de Quatre es la octava esposa del señor Winner. La familia de mi madre la despreció por casarse con un Árabe con 28 hijas – dijo Heero sin verlo.

-- ¿Y eso que tiene de malo? Los Winner tienen dinero, seguramente él puede mantener a todos esos hijos. Lo que si me sorprende es saber que tuvo 7 esposas antes que la madre de Quatre.

-- No, no antes. Los Árabes permiten la poligamia, así que la madre de Quatre comparte esposo con otras 7 y eso la familia de mi madre no lo toleró – Duo lanzó una exclamación de sorpresa al saber la noticia. No cabía duda que había cosas que los tabloides jamás dirían - Pero claro, si toleró que la menor de sus hijas se casara con el esposo de la mayor, a 2 meses de muerta – dijo Heero con amargura.

-- ¿Y que…? – comenzó Duo la pregunta, pero Heero le interrumpió cerrando los ojos y recargándose de nuevo en el asiento.

-- Todo parece indicar que voy a juicio. Ella no quiere ceder y yo tampoco lo haré.

-- Porque no te tragas tu maldito orgullo y le das una merecida disculpa – reclamo Duo haciendo que Heero se girar para verlo con la mirada encendida.

-- No te metas en mi vida. No te metas en mis decisiones ni me digas lo que tengo o no tengo que hacer. No quieras convertirte en mi conciencia que ya bastante tengo con tener que soportar los sermones de Quatre como para también tener que soportar los de mi amante.

Las mejillas de Duo se tiñeron de rojo al escucharle. Cuanto daría porque Heero lo hubiese dicho de forma distinta. De una forma no tan fría. Ojalá lo hubiese dicho de forma cariñosa, sin lanzar esa clase de reclamos, sin hacerle ver que no quería que se metiera en su vida, porque simplemente no le importaba.

Porque para él no era importante.

Porque no significaba nada.

Duo se recargo en el asiento viendo al suelo. ¿Por qué tenía que haberse enamorado de alguien tan insensible como el témpano de hielo Yuy? ¿Por qué tenía que sentir amor por alguien que no le amaba ni le amaría nunca? ¿Qué era para Heero Yuy? Quizá era hora de preguntar y salir de toda duda.

-- Dime Heero… - murmuro sin verlo, sin despegar la vista del suelo. Heero continuo viéndolo, no había dejado de hacerlo desde que se giro a verle - ¿Qué soy yo para ti? – Levantó la vista para ver esos ojos cobalto - O mejor dicho, ¿Qué sientes por mi?

Duo pudo ver algo en aquella mirada, algo que jamás había visto. Los ojos cobalto del actor se habían dilatado por un momento, pero casi en seguida los vio igual de fríos que siempre. Parecía que el actor sabía muy bien como ocultar cualquier sentimiento, aun con su mirada. Por un segundo creyó que Heero guardaría silencio y no le diría nada, pero se sorprendió grandemente al escucharle responder.

-- Exactamente lo mismo que tu… - ¡Pero lo amaba!, él le amaba, solo que eso Heero no lo sabía. Bajo la vista sintiéndose un completo idiota – Nada – Abrió los ojos al escucharle – Ah no, siempre has dicho que me odias, yo no te odio, solo me eres indiferente.

-- Que bien actúas – dijo Duo apretando los puños – si realmente te fuera indiferente no me obligarías a ser tu amante bajo amenazas. Para eso hubieses escogido a otro y no a mí. Por lo menos debes sentir algo de deseo...

Duo sintió como su cuerpo era atrapado en un fuerte abrazo por el actor, mientras sus labios eran asaltados de forma sensual haciéndole hervir la sangre. Su lengua danzaba de forma rítmica al ritmo de esa otra lengua que tanto conocía. Sus manos estaban inmovilizadas, pero ni las necesitaba, su propio cuerpo respondía a la cercanía de otro cuerpo, al calor de ese ser a quien tanto amaba, no necesitaba de caricias, porque su piel daba y recibía como si de sus manos se tratasen.

Duo se separo de la boca del actor respirando de forma agitada, podía sentir el aliento de Heero chocando contra su cuello de forma acelerada para poco después escucharle murmurar.

-- Es obvio que te deseo, eso lo sabes bien. Pero el deseo no conlleva amor de por medio.

El trenzado sintió que algo se quebraba dentro de su pecho y que todo el cansancio del día se cargaba sobre sus hombros. No lo soportaba. ¿Por qué siempre echaba todo a perder diciendo ese tipo de cosas? ¿Por qué? Por momentos sentía que Heero le permitía acercarse, para después alejarlo de golpe con esos comentarios hirientes. ¿Acaso eso es lo que buscaba? ¿Alejarlo…?

-- Ya estoy cansado… ya basta – dijo alejándose bruscamente de la cercanía del actor – Tuve un día muy pesado y solo quiero dormir. Quiero que me prometas que vas a respetar mi cansancio – dijo Duo de forma firme viendo fijamente al actor. Heero se enderezo en su lugar y solo le observo. Duo creyó por un momento que se negaría, pero no fue así.

-- Voy a respetar tu cansancio, si tú respetas mi silencio - ¡maldición!, esa promesa echaba por tierra su necesidad de respuestas. Aun le faltaba preguntarle por aquello que su primo no debía decirle.

-- ¡Eres un desgraciado! – gruño con cierta molestia.

-- Lo se… - acepto el actor.

-- Señor Yuy, el reporte del trafico indica que todos los caminos que nos llevan a su departamento están cerrados debido a la lluvia. Es recomendable que nos detengamos hasta que pare. Aquí cerca hay un restaurante y un par de posadas. ¿Gusta que entre a alguno de ellos? - Escucharon ambos a Peter en el intercom.

-- No Peter, no quiero ninguna clase de publicidad. Si consideres prudente, detente en algún punto de la avenida o estacionamiento hasta que la lluvia aminore – dijo el actor haciendo que Duo solo le observara sin entender.

-- Este bien señor.

-- Gracias – Dijo Duo sonriendo haciendo que el actor se girar para verle sin entender.

-- ¿Por qué? – cuestiono el actor.

-- Por proteger mi reputación

-- No lo estoy haciendo por ti.

-- De todas formas, gracias. ¿Te molestaría si me duermo unos minutos? Esta audición me ha dejado agotado – dijo Duo cerrando los ojos y recargándose en los cómodos asientos de la limusina.

-- Yo también estoy cansado. Así que. Adelante, duerme, quizá te acompañe unos minutos también

-- Je – rió Duo. Después de todo a veces resultaba agradable hablar con el actor. Claro cuando no se convertía en el desgraciado arrogante de siempre – ¿Podrías despertarme cuando la lluvia termine? Me gustaría quedarme en algún Hotel de camino a tu casa.

-- Esta bien – Le escucho murmurar al actor, pero le escuchaba algo lejano. Su cansancio era tal que a penas había puesto la cabeza en el asiento, el sueño ya se le había cargado - Duo… - escucho su nombre de labios del actor, pero ya tenía los ojos cerrados y los sentía tan pesados que no los quiso abrir para ver a Heero.

-- Mmm, ¿si? – solo respondió sin sentir mucha curiosidad y sintiendo todo el cansancio del día sobre su cuerpo.

-- Hace unos días te iba a decir algo, pero por una u otra cosa no lo hice.

-- ¿Y que me ibas a decir?

-- Nada, mejor duerme.

-- Si… zzzzzz

Esa noche despertó en una cama mullida y confortable. Se sentó en la cama tratando de identificar el lugar, la luz de los rayos de tormenta se colaban por la ventana totalmente abierta. No estaba lloviendo, solo los relámpagos y el ruido de uno que otro trueno era lo que se veía y escuchaba.

Se talló los ojos sintiéndose confundido ¿Cuánto había dormido? ¿Dónde estaba? Un aroma peculiar llego hasta su nariz, un aroma que conocía de sobra, era la colonia de Heero. A la carrera levanto las sabanas al recordar de forma repentina que había salido de la escuela con el actor. Pero se suponía que lo iba a dejar en un hotel, esa habitación se parecía a la de su departamento. Eso quería decir que a lo mejor él… pero no. Al levantar las sabanas se dio cuenta que estaba por completo vestido, solo no traía puestos los zapatos. Eso le hizo sentirse aliviado.

Al salir de la habitación no vio a nadie, todo estaba tan oscuro, pero su estomago protestaba de hambre, prácticamente no había comido en todo el día. Así que camino hasta la cocina, las pocas veces en que estuvo en casa de Heero la cocina estaba cerca de la recamara. No tardo en dar con ella y con el refrigerador. Daba gracias por que Mila hubiese dejado un par de platos preparados, ¿a caso Heero tampoco había comido?

-- ¿Descansaste? – cuestiono el actor desde el sillón haciendo que el trenzado saltara en su lugar.

-- ¡Heero!, que susto me diste – dijo aliviado al verle recostado en el sillón de la sala. Camino hasta él con el plato en la mano y se sentó cerca del actor – y si, me siento mejor después de haber dormido un poco. ¿Gustas? – dijo mostrándole la mitad del sándwich que traía en la mano, mientras el mordía la otra mitad.

-- Si quiero – dijo el actor incorporándose en el asiento para quedar de frente al modelo, pero en lugar de tomar la mitad que Duo le ofrecía, lo tomo directamente de los labios de él, haciendo que Duo sintiera como si el breve contacto de los labios del actor le hubiesen dejado una huella de fuego tatuada en ellos.

-- No hagas… - trato de protestar, pero un dedo delgado posándose de forma suave sobre sus labios le impidió hablar. Guardo su comentario sintiéndose profundamente rojo y solo le vio tomar la mitad de la comida que le ofrecía.

Aun tenía mucho que preguntar, las cosas se habían quedado inconclusas en la limusina. Pero no sabía con que comenzar. El silencio se había echo entre ambos y solo el sonido de los truenos les interrumpía brevemente. Quizá soltar una pregunta rápida y esperar, como siempre, que no la responda pudiese romper ese tenso silencio que tanto le molestaba.

-- ¿Por qué parecías celoso cuando me reclamaste por exhibirme con de Dorothy? – cuestiono sin realmente esperar respuesta. Pero se sorprendió sobremanera al escuchar la voz del actor contestar.

-- Quizá porque lo estaba

-- ¿Lo estabas? – esa afirmación casi le hizo estallar el pecho. El corazón amenazaba con salírsele de tan fuerte que latía. Sus manos comenzaron a sudar. Y no pudo evitar que un sonrojo mayor pintara sus mejillas. Pudo ver los ojos cobalto del actor deslumbrar con la luz de un rayo, mientras un trueno aun más fuerte sacudió el lugar y su interior. Estaban tan cerca uno del otro, pero ninguno se atrevía a moverse, hasta que el actor cruzó los brazos y desvió la mirada para comenzar a hablar.

-- ¿No te ha pasado que, siendo niño, alguien toma tu juguete favorito y eso te hace sentirte celos de esa persona? ¿Por qué tiene ella algo que es mío?...

-- ERES UN COMPLETO IDIOTA – grito Duo poniéndose de pie de forma abrupta. Todo lo que había sentido momentos antes, toda esa cercanía, ese amor que de ponto pensó Heero sentía por él, de nuevo lo había botado a la basura – Yo no soy tu juguete. Eres un imbécil al compararme con uno. Además tú ya no eres un niño. Se supone que eres un adulto y…

La velocidad con la que Heero llego hasta él para taparle los labios con los suyos le evito seguir reclamando. Sentir de nuevo ese calor en todo su cuerpo, sentir su propio cuerpo arder por dentro, mientras las manos del actor se daban prisa en calentarlo; moviéndose con extrema maestría, como solo él sabía hacerlo.

No era un niño… Heero ya no era un niño y eso bien que lo sabía…

¿Y aquellas preguntas que realmente importaban? Ahora importaba menos… quizá se lo preguntaría mañana.

¿Qué era aquellos que iba a decirle? ¿Y que era eso que su primo sabía y no debía decir?

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Nunca de lo nuncas se había sentido tan avergonzado, bueno, se sentía aun más avergonzado de la vez que su traje de baño quedo flotando en medio de la alberca y la vez que el idiota de Heero le dijo a Erick que eran amantes. Si, quería que la tierra se abriera en ese momento y se lo tragara, poderse convertir en una avestruz y enterrar la cabeza en la tierra o tan siquiera tener una bolsa de papel y ocultar la cabeza dentro… pero no, tenía que conformarse con ocultar la cabeza con un cojín y tener que tragarse su humillación.

-- ¡PAPA! - grito el trenzado por enésima vez al escuchar como le narraba a ese egocéntrico actor, la vez en que quería casarse con él. ¿A caso los padres creen que es gracioso contar nuestras humillaciones a otros? ¿Sobre todo cuando en esa humillación esta incluido el témpano de hielo Yuy?.

¡Claro!, no se había conformado con casi haberlo secuestrado de la escuela la tarde anterior, también se había empeñado en acompañarlo a ver a su padre y entrar a la habitación con él. Por un momento pensó que su papá resentiría la presencia extraña, pero no, fue todo lo contrario. Odiseo Maxwell se sintió complacido al ver aparecer a Heero en compañía de Duo. Se dedico a cuestionarle sobre sus anteriores trabajos y sobre la película por la cual estaba nominado al Oscar. Había creído que el actor se sentiría molesto con tanta pregunta, si de por si era esquivo con la prensa, cuanto mas con un simple civil. Pero no fue así, Heero contesto de forma amable cada cuestión, lo noto relajado y amaneo, como casi nunca lo veía. Incluso pudo contemplarlo reír de forma sincera, ¡Por supuesto!, eso fue cuando su padre comenzó a hablar de él y de lo mucho que lo admiraba. Le había contado como se la pasaba imitándolo y la ocasión en que madre le había besado en la mejilla y él dijo que sentía que el propio actor se lo había dado.

Se marcharon después del mediodía prometiendo volver la siguiente semana. El antiguo productor había quedado encantado con Heero y se lo dijo. Le hizo prometer que regresaría, porque había disfrutado el hablar con alguien que sabía como dirigir una película y se reía cuando le contaba las anécdotas de Duo (a su pesar) - ¡Diablos! Heero siempre cumple lo que promete y vaya que lo sabía, la noche anterior había respetado su cansancio y se había dormido en el sillón, mientras él ocupo la cama; hasta que dijo que ya no estaba cansado y las promesas se quedaron atrás.

Se sentía contento al ver tan feliz a su padre, era como haberle visto rejuvenecer algunos años. Sonreía al solo recordar esa enorme sonrisa dibujada en su cansado rostro, hasta que la fría voz del actor lo saco de sus pensamientos.

-- ¿De verdad pensabas casarte conmigo? – la pregunta le tomo por sorpresa haciéndole sonrojar notablemente, había levantado la vista por segundos, pero la volvió a bajar sintiéndose perturbado.

-- Solo fue… fue una niñería, tenía 6 años y creía que la forma de ser amigos por siempre era casándose – dijo sintiéndose turbado. Sentía que en cualquier momento Heero podría verle en el rostro la frase "Te amo" tatuada.

-- Todavía podemos hacerlo

-- ¡ESTAS LOCO! – Gritó el modelo sumamente sonrojado haciendo que una mueca en forma de sonrisa apareciera en el apuesto rostro del actor. Sentía que su corazón latía a toda prisa al escucharle burlarse de él de esa forma – deja de burlarte de mi – reclamo poniéndose de frente al actor para incriminarlo – Suficiente tengo con las bromitas de Solo como para tener que soportar ahora también tus burlas.

-- ¿Y quien se esta burlando?

-- ¿QUIEN ESTA HACIENDO TANTO MALDITO RUIDO? – La ruda voz de un hombre a sus espaldas le hizo callar abruptamente y se giro tan rápido en su lugar que si no fuera por que las manos de Heero le detuvieron, era seguro que hubiese caído al suelo – Tenías que ser tu, ¿Qué haces en mi casa, maldito recogido? ¿Qué no entendiste, la última vez, que no eres bienvenido?

-- So…lo… - comenzó el modelo tartamudeando el nombre de su hermano. Era claro que le habían despertado, porque aun lucía el pijama puesta y traía el cabello todo revuelto, clara señal de que recién se levantaba. Era más que probable que el día anterior se hubiese desvelado y él que pensaba que su hermano no estaba en casa – yo…

-- ¡Lárgate! Y no vuelvas jamás a esta casa – Entonces los ojos azul marino se levantaron para ver detrás de Duo a la otra persona que le acompañaba y una sonrisa cínica se dibujo en su cara – ¡Oh vaya!, ¿ya te exhibes con tu amante?.

Las palabras de su hermano le hicieron palidecer. ¿Cómo decirle a Solo que Heero no era su amante, si, si lo era? Sintió como la firme mano del actor lo empujaba a sus espaldas para ser él quien enfrentara al hermano del modelo. Solo sonrió ante tal acto.

-- ¿Vas a golpearme en mi propia casa? Si vas a hacerlo, espera, necesito otros testigos, por que tu amante no atestiguara en tu contra…

-- ¿Tu casa? – Dijo Heero alzando una ceja haciendo que Solo borrara la sonrisa que parecía no querer desaparecer de su rostro - ¿A caso no sabes a quien pertenece realmente este lugar al que llamas casa? ¿O a quien pertenecía el auto que destrozaste? ¿Sabes a caso que todo lo que actualmente disfrutas lo haces gracias a él? – dijo señalando a Duo que aun permanecía detrás observando todo de forma asustada. Sabía de antemano que Solo sabía, pero no imaginaba que Heero lo fuese a utilizar en su contra.

-- Este recogido no es…

-- Si, si lo es – dijo el actor de forma firme y fría – Y si yo quiero… – dijo dejando mostrar una mueca en forma de sonrisa, haciendo que Solo comenzara a morder su labio ante las palabras dichas por el actor– imagínate el resto. Vámonos Duo – dijo el actor tomando al modelo de la mano haciéndolo sonrojar mientras su corazón parecía salírsele del pecho. ¿Era realmente necesario que le tomara de la mano frente a su hermano?

Ambos salieron de la mansión Maxwell escuchando todas las maldiciones de Solo y fue hasta ese momento cuando el actor lo soltó.

Y ahora había un par de cosas que surcaban su cabeza. Una, era la idea que Heero le metió a Solo. ¿Qué fue eso que le pidió imaginar? "Si yo quiero"… "Si yo quiero"… "¿Qué?" "Si yo quiero", "¿Qué?".

"Si yo quiero, puedo refundirte en la cárcel. ¿Sería eso? Pudiera ser, el tenía al abogado que estaba llevando su caso. ¿O?"

"Si yo quiero, le pido a Duo que te eche de la casa… no, eso no es probable. ¿O?"

"Si yo quiero, hago que Duo te deje en la calle… no, eso es aun menos probable. ¿O?"

"Si yo quiero, te mato a golpes si vuelves a tratarle mal. Creo que eso es lo menos, menos probable."

Y la Otra idea era la del matrimonio con el actor. Je, gracioso, embarazoso y totalmente desechable. Pensar en un matrimonio con Heero, era como pensar que el infierno se derretiría.

Sin embargo la idea de contraer matrimonio con el actor le rondo en la cabeza toda la tarde y parte de la noche. Hasta justo en el momento en el que Heero Yuy entro a su habitación para cobrar el trato que habían hecho días antes.

Ojalá todos los tratos tuvieran esa clase de cláusulas…

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Las cosas no podían haber comenzar más mal. Se había levantado tarde esa mañana por que estar con Heero por las noches le agotaba horrores. Además esa manía del actor por atarle a la cama, si, le gustaba, le hacía arder de pasión como jamás lo había hecho, pero lo dejaba aun más exhausto que si no lo hiciera. No había desayunado y por llegar tarde el maestro le había puesto retardo y a la hora de la tarea, no la había hecho, por haber estado toda la semana concentrado en la audición. Así que además de retardo, tenía una mala calificación. Ahora iba a tener que estudiar como loco, si no quería reprobar y no solo esa materia, ese día se habían repartido los calendarios de exámenes. ¡Estaban a la vuelta de la esquina! Iba a necesitar mucha ayuda y ponerse a estudiar como loco en el día, si es que quería disfrutar de las noches con cierto actor que no había dejado de verle en toda la mañana.

Había comido rápido, dejando a Trowa, Hilde y Erick sentados en la mesa para poderse ir a estudiar por su cuenta. El primer examen era literatura, una de sus materias preferidas. Cuando llegar a Contabilidad o Matemáticas, le solicitaría ayuda a Trowa o quien sabe, quizá al propio Heero al fin y al cabo, era bastante inteligente.

Llego hasta el bosquecillo detrás de la cafetería de la escuela y se sentó bajo ese árbol que tantos recuerdos le traía del actor. Estaba concentrado en estudiar para los exámenes, no prestaba atención nada a su alrededor, y estaba tan absorto que no se dio cuenta cuando alguien llegó hasta él. Vio caer un trozo de papel de color sepia y se dió prisa en levantar la vista para ver de donde había caído. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver parado a un costado suyo a su "amante a fuerzas".

Heero estaba recargado en el tronco del árbol, con una mano dentro de su bolsillo y la otra levantada, daba la impresión de que había lanzado algo al aire y ese algo era la hoja que había caído en medio de su libro.

-- ¿Qué es esto? – preguntó tomando la hoja, sin verla, viendo solo los ojos cobalto que no parecían querer separarse de su mirada violeta.

-- Caharan me lo trajo esta mañana – dijo en un tono seco, sin dejar de verlo - Es una copia en la que se especifica que tu hermano ya no debe nada. Todos los daños fueron cubiertos y ya no hay forma de que vuelva a la cárcel… por este delito – aclaró el actor - Aun puede cometer muchos otros.

Duo volteo a ver la hoja que estaba en sus manos y la levanto sintiendo un temblor que le comenzaba a recorrer el cuerpo. Esta simple hoja representaba su libertad… ¡Su libertad! Heero ya no tenía con que chantajearlo. ¿Pero por que se sentía tan dolido? ¿Por qué si Heero le entregaba esa hoja, la cual representaba verse libre de él, porque dolía tanto? ¿Es que Heero quería deshacerse de él? ¿Tan pronto se había cansado de su cuerpo? ¿De su sabor?... ¿De su amor?

Sintió como si algo se quebrara en su interior y sin darse cuenta comenzó a arrugar la hoja.

-- ¿Con esto se rompe el trato? – cuestionó sintiendo que un sudor frío comenzaba a recorrerle la espalda. No quería ver al actor, porque sentía que si le veía y le decía que si, en ese momento se soltaría a llorar.

-- Te entrego la copia porque si hemos de seguir será por tu propia voluntad. Si no aceptas, podremos romper el trato – Duo levanto la vista para verle con los ojos sumamente abiertos. ¿Por su propia voluntad? ¿Pero? ¿Pero? Eso significaría que Heero se enteraría de lo que sentía por él. Por lo menos el que le amenazara con regresar a su hermano a la cárcel le servía de pretexto para entregarse a él. ¿Pero ahora? ¿Con esa hoja entre sus manos? ¿Cómo le haría?

-- Yo… - Pero Heero se dio la vuelta sin esperar una respuesta. Duo se dio prisa en pararse para tratar de detenerle. ¿Pero que iba a decirle? ¿No te vayas te amo? ¡No!, Heero solo le estaba utilizando. No podía decirle que le amaba, jamás se lo diría… JAMAS.

-- Esta Noche iré a tu habitación por la respuesta – escucho a Heero mientras se alejaba, solo le vio perderse detrás de los arbustos.

Esa noche, Duo estaba muy nervioso. Se había pasado toda la tarde repitiendo en su cabeza que era lo mejor. Rompería el trato, Heero se alejaría de él y las cosas regresarían a la normalidad…

¿Normalidad?

¿Pero a que normalidad podría regresar? ¡Estaba enamorado de un hombre!, ¡Estaba enamorado del maldito témpano de Hielo Yuy!, eso jamás iba a cambiar. Estaba enamorado de cubito. Y bien que lo sabía.

Se agachó bajo la cama para buscar la botella de vino, pero no había ninguna – maldición – se dijo mentalmente. Necesitaba algo fuerte para animarse a dar ese paso. Pero desde hacía unas semanas ya no había más licor en su habitación. Se había bebido la última hasta el fondo el día en el que se entrego a Heero por primera vez.

Se sentó de nuevo en la cama. Sentía calor y retiro la playera que usaba para dormir. Era casi la media noche, sabía que Heero aparecería en cualquier momento y quería estar preparado para responder. Lo tenía decidido, iba a romper el trato. Giró la vista de nuevo hasta su buró. La luz de la lámpara iluminaba por completo aquella hoja que Heero le diera en la tarde: ¡su libertad!.

Escucho como la puerta de su balcón se abría y se sintió nervioso de nuevo. Trago saliva y levanto la vista viendo como la sombra de aquel a quien amaba se desprendía desde aquel lugar en donde estaba hasta la pared que llegaba hasta la puerta de salida. Podía ver dibujada en el suelo la inconfundible figura de Heero, sus brazos, sus largas piernas, ese dorso musculoso que tantas y tantas veces le había sostenido, esas caderas angostas que se trasparentaban bajo la tela del pijama gracias a la luz de la luna colándose por el balcón

Se sintió temblar, era como si pudiera sentir la mirada cobalto recorrerle la espalda desnuda. Pudo ver como el actor comenzó a caminar hasta donde él estaba sentado y bajo la vista sintiéndose ruborizar.

Sintió la tibieza de la piel del dedo índice de Heero depositarse bajo su barbilla obligándole a verlo. Sus ojos violetas se vieron de pronto sumergidos en el azul cobalto de la mirada del actor. No sabía que había en aquella mirada ¿Tristeza? ¿Temor? ¿Inseguridad? Era la primera vez que veía algo diferente al hielo en aquellos ojos y eso le hizo temblar de pies a cabeza. ¿Heero estaba inseguro? ¿De que? ¿De su respuesta?

-- ¿Vamos a romper el trato? – Escucho la ronca voz de Heero. Pero en su voz no se escuchaba la inseguridad que podía ver en su mirada. Su tono de voz era sereno, implacable, tan seguro como siempre lo había oído. Pero sus ojos parecían trasmitir todo lo contrario. Parecían temblar con cada palabra pronunciada, parecían trasmitir todo aquello que Heero estaba tratando de ocultar con sus palabras, con ese tono de voz que ante los demás sonaba tan frío, pero al escucharle sin dejar de verle a los ojos, podías darte cuenta que Heero ocultaba su verdadero yo detrás de ese tono insensible. ¿Por que hasta ahora se daba cuenta? ¿Por qué jamás se había percatado de ello?

-- Si – dijo subiendo sus brazos para atrapar con sus labios los del actor, para ser él quien le besara profundizando el beso al tomarlo de la nuca. Dejando que fuera su lengua la que invadiera la boca del actor, la que saboreara y explorara aquella boca que tantas veces le había hecho temblar.

Duo había sentido que su voluntad se había quebrado ante aquella mirada, ante aquello que había visto en esos ojos cobalto que jamás había visto antes. Aquella decisión que había tomado, la mando hasta lo más profundo de su ser y se decidió a ser él quien esta vez se entregara por su propia voluntad…

Por su voluntad…

Duo sentía la boca de Heero devorarle a besos de una forma tan intensa que se sentía temblar. Se estaba entregando a él de forma voluntaria, sin una amenaza de por medio y se sentía flotar por las nubes. ¿A caso por fin le retenía por un motivo diferente? No le había escuchado decir ninguna palabra amorosa durante o después de haberle dicho que si se rompía el trato, solo escuchaba sus gemidos acompañados de su nombre. ¿Esto era caso una señal? No lo sabía, pero esos sonidos eran suficientes para sentirse dichoso. Quizá no le amaba como le gustaría, pero con su amor bastaría para los dos.

Sintió sus propias manos moverse a través del pijama del actor, deslizando los botones de forma lenta, abriendo para dejar expuesta la piel bronceada y musculosa, dejando sus labios recorrieran con gusto, sin miedos, sin presiones. Excitándose con los ligeros quejidos que escapaban de su propia boca y la del actor sin realmente buscarlo, rindiéndose al placer que sus besos y caricias sabían bien a bien despertar en ambos. El placer era enorme al grado de hacerle sudar, corría un viento fresco, pero su cuerpo ardía y era imposible sentir frío.

Sin saber como, ambos llegaron a la cama, besándose con pasión, dejando que esta vez, ambas lenguas recorrieran sus cuerpos en compañía de sus manos. Acariciando todo lo acariciable, dejando fuera todo aquello que estorbaba. Esta vez no había amenazas, esta vez no había sogas o corbatas. Era una entrega mutua y voluntaria…

Unos fuertes golpes a la puerta, mas la voz de un hombre les hizo separarse bruscamente. Duo sintió que el aire le hacía falta al identificar la voz del director Noventa llamándole de forma urgente.

-- ¡DUO ABRE LA PUERTA! – volvió a gritar el hombre.

-- ¡Nos descubrieron! – dijo Duo alarmado cuando por fin pudo reaccionar, levantándose a la carrera para ponerse el pantalón del pijama y cubrirse con una bata larga, mientras Heero tomaba sus ropas a la carrera pero le respondía de forma serena.

-- No. Si nos hubieran descubierto el director hubiese abierto la puerta para encontrarnos infragante. Yo creo que algo pasó…

Duo sintió un fuerte dolor en el pecho al escuchar las palabras de Heero, le vio salir a la carrera por el balcón mientras el corrió hasta la puerta para abrirle al director. Sentía su corazón en la garganta, presa del temor a sus palabras. Heero le había quitado el miedo de haber sido descubiertos, pero le había metido hasta el alma otro mucho peor.

Sus ojos se dejaron caer con sorpresa en los marrones de hombre mayor que parecían sumamente tristes. Lucía un pijama a rayas y sus cabellos estaban por completo alborotados, señala, de que, acababa de levantarse. Su temor crecía aun más, algo grave había pasado y el director había sido levantado de madrugada…

"¡Dios no!"

Al ver que los labios del director temblaban su pulso se acelero notablemente, por su cabeza pasaron un sin fin de cosas, pero se dio prisa en despejarlas, esperando con impaciencia y apretujando sus manos rogando porque sus peores temores no fueran a hacerse realidad.

Sintió los fuertes brazos del director apretarse sobre su espalda, le abrazaba de una forma confortante, como le hacía cuando era un niño y se sentía acongojado por algo.

-- Lo siento Duo, lo siento mucho…

Quiso abrir la boca y preguntarle ¿Por qué?, pero de su boca no salían las palabras, su boca se había secado de golpe y su mente se había puesto en blanco.

-- Tu padre acaba de morir…

Y entonces su corazón se detuvo y un fuerte grito escapó por fin de su boca haciéndole abrazar al director, como si con ese acto pudiera borrar de su cabeza lo antes dicho…

Como si con ese acto pudiera despertar de esa horrible pesadilla…

Pero no hay peor pesadilla que la realidad…

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Continuara…

Notas de la autora:

Oh, Oh, se murió el papá de Duo ¿Y ahora que ira a hacer Solo? ¿Creen que se quede de brazos cruzados al saber que toda la fortuna Maxwell esta en manos del trenzado (recuerden que el papá hizo eso para salvar a la familia de la ruina) y ahora no hay poder humano que se la quite?

Bueno, ya ocurrió la primera muerte de las dos que tenía planeadas para esta historia. Aun me faltan cosas por contar, todavía no se cuantos capítulos me van a salir. Pero eso si, termina cuando llegue la ceremonia del Oscar.

Así que nos vemos en el siguiente capitulo.

¡Felices fiestas!

P.D. ¿Ya les había dicho que odio escribir lemon? ¡¡¡Pues odio escribir lemon!!!, Sin embargo, ojalá les haya gustado.