Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi
Rating: Shonen ai , PG-13.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
Warning: None
-- Dialogo -
"Pensamientos "
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Capitulo 12
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
No se pierdan las notas de autora ya que tengo dos noticias que darles.
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Era ya pasada de la media noche, el viento fresco agitaba las cortinas de su ventana una y otra vez. No sabía ni cuanto tiempo tenía sumido en sus pensamientos. ¿Por qué le molestaba tanto? ¿Qué no le había explicado una y otra vez que solo eran amigos, que no había nada con aquella persona del teléfono? Y sin embargo allí estaba una vez más, con los ojos abiertos, viendo al techo sin ver nada, escuchando en su cabeza una y otra vez aquellas palabras que tanto le atormentaban, aquellos cuchicheos entre la gente del servicio que le hacían creer que le engañaba con aquella persona con la que hablaba, incluso, de madrugada.
Tomo la decisión de dormir esa noche lo que no había dormido las anteriores. Cerró los ojos y trato de poner su cabeza en blanco sin apenas lograrlo.
Despertó con un sobresalto al escuchar los golpes a la puerta haciendo que se parara a toda prisa de la cama y llegara casi de un brinco hasta la puerta. Al abrirla, se topo con una sorpresa aun mayor; Heero Yuy estaba semi vestido, usando el pantalón del uniforme y la camisa negra de gala a medio abrochar. Llevaba los zapatos en la mano y el saco bajo el brazo. Respiraba de forma agitada y hacia esfuerzos enormes por recuperar el aire. ¿Desesperación? ¿A caso el frío y controlado actor estaba mostrando los sentimientos que tanto guardaba bajo esa mascara de Hielo?
-- Trowa… - escuchó por fin que salía su nombre de la boca del actor – date prisa en ponerte el uniforme de gala y alcánzanos en el estacionamiento – El músico frunció el seño con molestia al escucharle. ¿Una orden? ¿Por que le ladraba ordenes como si fuera un soldado y estuviera a su servicio? – El padre de Duo ha muerto y va a necesitar que sus amigos estén cerca – Ese comentario le hizo entrar a la carrera a su habitación y sacar la ropa que Heero le había dicho.
En poco tiempo los dos se encontraban corriendo por el pasillo de los dormitorios rumbo a las escaleras. Solo que Trowa siguió derecho en lugar de bajarlas con el actor. Heero se detuvo observando al músico, pero este le grito que le avisaría a Erick, para que éste le dijera a Hilde. Por lo menos esos eran los amigos más cercanos que el trenzado tenía.
Heero se dio prisa en llegar hasta la limusina que el director Noventa había puesto al servició de Duo. El chofer apenas había encendido el motor, cuando la puerta a un costado del trenzado se abrió de golpe y otras personas entraron.
Duo giro su triste mirada para ver quien había entrado y algo en su interior se movió cuando vio aparecer a Heero, seguido muy de cerca por Trowa.
-- ¿Pe… pero como? – cuestionó Duo con la voz entrecortada viendo como Trowa se sentaba delante suyo y el actor a su costado.
-- Heero me aviso – aclaro Trowa - ¿No creías que íbamos a dejarte solo, verdad?
-- He… Heero – dijo Duo entre balbuceos, en su interior los recuerdos con su padre se hacían presentes con tanta fuerza, que la dureza con la que pretendía llegar a su velorio se estaba quebrando - ¡Mi padre! – dijo por fin lanzando un grito de dolor que hizo que a Trowa se le hiciera un nudo en la garganta. Jamás había visto así a su amigo y no sabía que decirle. El había perdido a su madre siendo muy niño, casi no la recordaba. No sabía que decirle a Duo para consolarle.
Pero fue Heero quien pasó su brazo por el hombro del trenzado y lo recargo a su pecho susurrándole algo al oído. Hablaba tan bajo, que era imposible oírle. Pero siendo músico, el sabía bien como leer los labios. "Llora Duo", "Desahógate", "Llora ahora que estas entre amigos, porque cuando llegues a tu casa deberás mostrarte fuerte ante tu hermano"… "Yo estaré contigo".
Y entonces las lágrimas que no había dejado salir, comenzaron a escurrirse por las mejillas del trenzado. Sollozando cada vez más fuerte aferrándose con fuerza al saco del actor, quien en todo momento le susurraba palabras comprensivas y de aliento.
Trowa observaba en silencio la escena, tratando de ligar los sucesos actuales con los pasados. Parecía que se habían olvidado de él, porque Duo lloraba, un poco más calmado, entre los brazos de Heero y el actor parecía ignorarle a él por completo. Hasta que la mirada cobalto subió hasta la verde esmeralda y pudo ver algo de calidez en aquella mirada siempre fría. Pero solo duro un instante, porque al segundo siguiente, el actor había vuelto a colocarse su mascara de frialdad. Pero lo había visto. Lo había presenciado todo. No iba a podérselo ocultar, no a él.
-- Te descubrí Heero Yuy – murmuro entre dientes. Si el actor era tan inteligente como lo suponía, sabía, como él, leer los labios. Y no se había equivocado, porque la mascara cayo del rostro de Heero Yuy dejando ver una expresión de sorpresa que borro casi al instante.
-- Cállate – le vio mover los labios en respuesta, pero él no pudo menos que sonreír.
"Te descubrí, pero no es el momento, ni el lugar para discutirlo."
El lugar donde velaban a Odiseo Maxwell estaba adelante, ya tendría tiempo y si no tenía, lo sacaría de donde fuera para hablara con Heero Yuy sobre Duo Maxwell.
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Duo entró casi corriendo a su casa para llegar hasta donde estaba el cuerpo de su padre sin tomar en cuenta a la gente que se le quedaba viendo o trataba de detenerle para darle el pésame.
Lo vio allí, sereno, como dormido en aquel cajón oscuro. Trataba a toda costa de no soltar el llanto, pero sus ojos y sus sentimientos lo traicionaron. Abrazó el fetreo con fuerza llamando a su padre, pero sabía que ya no iba a responderle.
Sintió una mano que le apretaba el hombro en señal de consuelo, pero al girar el rostro sus ojos violetas se toparon con unos azul marino que le veían con detenimiento. Apartó aquella mano sin ver de quien era y se aproximo con paso sereno hasta su hermano. Quería abrazarle, consolarle y que él le consolara, quizá una perdida tan grande como esta le haría olvidar el odio que parecía sentir por él.
-- Solo...
-- ¿Qué diablos haces aquí? – cuestiono con molestia en voz alta haciendo que Duo se parara de golpe sin saber que decir – Tu no eres un Maxwell, no tienes derecho a llorarle. Tu solo eres un recogido, una basura, alguien que llego a esta casa a causar dolor y muerte.
-- ¡Solo!
-- Si, ¡muerte!, porque fue tu culpa que papá muriera ¡TU CULPA!
"Tu Culpa", "TU CULPA"
Esas palabras de nuevo y lo peor del caso es que era verdad. Por su culpa su padre había sufrido el primer infarto y había terminado en cama. Por su culpa, nada más por su culpa.
Heero dio un paso al frente para tratar de impedir que el hermano del trenzado le siguiera atacando de esa forma, pero la mano de Trowa le sujeto fuertemente del brazo impidiendo que se acercara, ya que el oji verde había visto que la hermana del trenzado se había dado prisa en acercarse a ambos y susurrarle a Solo tres palabras:
"Recuerda la herencia"...
Y eso había echo que todo se llevara a cabo en una tensa calma, por un momento pensó que Solo iba a estallar en cualquier momento haciendo un escándalo mayor. Por suerte la prensa no se encontraba adentro de la mansión Maxwell, pero bien sabía que todo lo que se decía adentro alguien lo repetía afuera.
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¡Era horrible!, realmente horrible. Ese había sido el peor día de su vida. Estaba sentado en su cama, totalmente solo, con los pies arriba, recargando su cabeza en las rodillas y abrazándose a ellas, cubriendo su cuerpo con la sabana; temblando de frío, de miedo, de impotencia ante la muerte del hombre que le crió, ante las terribles palabras de Solo. Le hubiera corrido, si no fuera porque su hermana lo había impedido. Estaba casi seguro que de no detenerlo ella, lo hubiese hecho Heero, lo vio tan decidido, que quizá todo hubiese terminado en un escándalo. Pero no, su hermana fue lista y silenció a Solo con 3 palabras:
"Recuerda la herencia"
Esa herencia…. Esa herencia…
Aun retumbaban las palabras de su padre en su cabeza como un recordatorio. Por el deseo del difunto, el contenido del testamento fue dado a conocer en la misma mansión donde era velado el cuerpo del productor. Duo protestó, suplicó, casi se arrodilló frente al abogado para que respetara el dolor de la familia, pero el hombre dijo que era el último deseo de su padre y debía cumplir con él.
Todos estaban sentados en aquel lugar, la biblioteca de la mansión Maxwell, esperando con cierta impaciencia a que el abogado terminara de instalar el DVD. Si, Odiseo Maxwell había dejado su testamento gravado. Duo se sentía triste y dolido. Hubiese dado lo que fuera por verlo con vida una última vez, por decirle cuanto le quería y le agradecía por haberle adoptado. Quizá por su sangre no corría la sangre de un Maxwell, pero el se sentía uno y le agradecía a su padre por ello. Giró la vista al darse cuenta que no sabía nada de su madre ¿Qué había sido de esa mujer elegante, altiva y orgullosa, siempre preocupada por el "que dirán"? La vio en silencio, sentada sola, al fondo del lugar, sumida en un mutismo inusual en ella. De pronto la vio encorvada y llena de arrugas, con un mechón de cabellos grises cubriendo parte de su aun lindo rostro ¿En que momento había envejecido tanto?
El video por fin comenzó, Odiseo se veía tan lleno de vida, aun postrado en cama.
"Yo odisea Maxwell Retana, en pleno uso de mis facultades mentales, bla, bla, bla, bla…"
Y el video continuó. Su padre hablaba viendo directo al frente, pero de vez en cuando giraba los ojos viendo a un lado o al otro, pareciera que supiera exactamente donde estaban sentados todos. Esto era quizá porque en vida, cuando estaban todos en la biblioteca, ocupaban los mismos asientos que ocupaban hoy. Incluso interrumpió las quejas de Solo previendo que lo haría y sus palabras los silenciaron a todos.
"Cualquier otro que interrumpa quedará desheredado."
Duo salió de la biblioteca con las piernas temblando, casi no podía sostenerse. De buenas a primera era dueño de una cuantiosa fortuna, toda la que había ganado desde que trabajaba. Desde los 6 años su padre había estado depositando el dinero que le daba en una cuenta individual y él que creía que todo lo que le daba a su familia ellos se los gastaba - ¡Idiota!, ¡Mil veces idiota! – se recriminó una y otra vez, ya que por mucho tiempo creyó que su familia solo lo estaba utilizando. – ¡maldita sea! – Los remordimientos de conciencia no le iban a dejar en mucho tiempo, bien que lo sabía.
Solo había salido bufando, echando pestes de lo que le dejo su padre. Middie solo lloraba en silencio y su madre parecía como un fantasma, silencia, moviéndose de aquí para acá, recibiendo el pésame sin derramar una sola lágrima o decir palabra alguna. ¡Cuanta lastima le daba!
Logro escuchar en silencio a algunas personas que se acercaban a tratar de consolarlo. No supo en que momento su hermano había salido del lugar, enojado, maldiciendo al hombre que le había dado la vida. No le sorprendería ver en los medios el escándalo que su hermano había armado o el que armaría en algún antro esa noche.
El mayordomo se acercó a él para susurrarle que tenía una llamada telefónica en el aparato del fondo. Camino en silencio hasta el lugar, no tenía ni idea de quien podría ser. Así que tomo el auricular y contesto.
-- ¿Duo? – la voz la reconoció de inmediato. No tenía idea de cómo le había localizado, pero dentro de su corazón, muy a pesar del dolor, una especial alegría comenzó a crecer.
-- ¿Amigo? ¿Amigo, eres realmente tú? – comenzó a decir, pero tuvo que interrumpirse cuando el sentimiento se volvió a apoderar de él haciendo que su voz se quebrara. No quería volver a llorar, no quería que todos los presentes le vieran. Sabía que entenderían, solo no quería que sintieran pena o lastima por él.
-- Mi querido amigo, no sabes cuanto lo siento – escucho al otro lado del teléfono el sincero pésame de su amigo. El silencio se hizo entre los dos, sabía que su amigo intentaba consolarle de alguna forma, pero quizá también sabía que consolar con palabras no era nada fácil. Así que optó por hacerle más sencilla la tarea.
-- Gracias amigo, en verdad te agradezco que te hayas tomado el tiempo de llamarme. Ni siquiera se como te enteraste. Pero realmente no importa, te lo agradezco en verdad. – Dijo el trenzado
-- Siento mucho no poder ofrecerte consuelo de otra forma, pero sabes que puedes llamarme cuando lo necesites. A cualquier hora, cualquier día. Siempre estaré allí para ti.
-- Gracias, en verdad gracias – dijo de forma triste. Pero en esos momentos lo único que necesitaba estaba allí con él: Heero Yuy – Me gustaría seguir platicando contigo, pero como entenderás…
-- Si, entiendo – interrumpió – Pero ya lo sabes, en mi tienes a un incondicional.
-- De nuevo gracias – dijo Duo colgando la llamada. Cuando levanto la vista, la imagen de una mujer vestida en traje sastre negro apareció ante él.
Noin, su representante, su amiga, su madre… por impulso corrió hasta ella mientras la mujer abrió los brazos para recibirle. Duo se abrazó a ella con emoción y tristeza mezclada. Noin era la única mujer a quien realmente podía considerar su madre, ya que ella era la que le había criado y orientado desde que tenía 6 años.
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La mirada esmeralda de Trowa se entre cerro al ver a Quatre de espaldas en un rincón, escondiendo entre sus manos un celular por el que hablaba en voz un tanto baja. Había podido medio escuchar una conversación que no le resultaba desconocida. ¿Quién demonios era ese tipo con el que el rubio hablaba de forma tan… tan… cariñosa?
Porque era un tipo, de eso estaba 100 seguro y no estaba dispuesto a seguir soportando que le tratara de esa forma, ¡él no era plato de segunda mesa!.
Camino de forma decidida hasta donde el rubio se encontraba y con mano firme le tomo del brazo y lo giro hasta él, justo en el momento en el que el más pequeño cortaba la llamada.
-- ¡Trowa! – casi grita de susto al ver frente a sí al músico.
-- ¿Con quien demonios hablabas? – dijo el alto frunciendo el ceño con molestia - ¿A quien le decías que eres su incondicional? – cuestiono entre dientes sintiendo que una terrible furia crecía dentro de si - Era la misma persona con la que te he sorprendido hablando antes ¿Verdad?
-- Trowa, yo… yo…
Pero el músico no espero respuesta alguna, suspiro pesadamente y dándose la media vuelta se marcho.
Sabía de antemano la respuesta a su pregunta "Si". En más de una ocasión había sorprendido al violinista hablando con alguien de forma sospechosa y siempre que preguntaba por su identidad obtenía la misma respuesta: solo es un amigo a quien trato de ayudar. Y cada vez que escuchaba eso no podía evitar que en su estomago una fuerte punzada le hiciera fruncir el ceño y darse la media vuelta dejando al rubio parado en medio de cualquier parte. Y ese y solo ese, era el motivo por el que estaba tan molesto con él y no fuera a visitarle como antes le hacía.
Quizá la respuesta que temía era la que le hacía dar la vuelta y marcharse sin esperar alguna confesión.
Quizá no escuchar esa respuesta era la que le impedía ir a visitarle cada miércoles por la noche.
Quizá no escuchar esa respuesta era lo que le mantenía molesto más consigo mismo que con él…
Quizá… quizá realmente no deseaba conocer esa respuesta.
Abrió de golpe una de las puertas de la mansión Maxwell. No tenía ni idea de a donde se estaba dirigiendo, solo sabía que por esa puerta no entraban o salían personas. Necesitaba calmar su enojo para regresar con la persona que ahora lo necesitaba más. Duo no tenía el cariño de su familia, pero podía contar con el de sus amigos y no podía presentarse con cara de pocos amigos. Era momento de reafirmar la amistad que había quedado un poco de lado cuando él comenzó a salir con "ella" como decía Duo.
No tenía idea que al lugar al que se había dirigido era la puerta que conducía a los jardines de la mansión. Sintió el aire frió de la madrugada, aun no terminaba de salir el sol, por eso el fresco de la mañana le sorprendió haciéndole toser un poco. Adentro estaba tan viciado el aire, lleno de aromas tan diferentes como perfumes de mujer, colonias caras de caballero, flores y velas; necesitaba aire fresco. Así que aspiro profundo metiendo las manos a la bolsa de su pantalón.
De nueva cuenta el aire le hizo toser, pero esta vez no porque estuviera frió, si no, porque olía a humo de cigarro. Giro la vista buscando el lugar de donde provenía y se sorprendió al ver a Heero Yuy fumando, con una pierna subida en una de las bancas de piedra del jardín, viéndole detenidamente.
-- ¿Problemas en el paraíso? – cuestionó el actor al verle. Trowa frunció el ceño ¿A caso le había visto? – Te vi discutir con Quatre y ahora sales aquí totalmente solo y enojado – realmente era muy buen observador. Pero no quería discutir con él sus problemas, quizá esta era la oportunidad ideal para hablar sobre Duo.
-- Parece que Duo te tiene en una alta estima, ya que estas ahora aquí, lo último que supe de ustedes era que se habían peleado al grado en que Duo casi te mata si no es porque lo alcance a impedir. Pero esta madrugada me sorprendiste avisándome de esto y después te veo consolarlo de una forma en la que jamás imagine. ¿Qué diablos esta ocurriendo con ustedes?
Heero aventó el cigarro aun encendido al suelo y lo apago con el pie para después ver a Trowa de forma fría. No sabía cual sería su posible reacción era imposible determinarla por su semblante. Duo era sumamente transparente, por lo que leer en él sus reacciones era muy fácil, pero no en el actor, era tan frío y controlado, que jamás podría adivinarlo, él tendría que decirle y no sabría si le diría la verdad.
-- No ocurre nada especial, y si ocurriera, creo que a quien le deberías preguntar es a Duo y no a mi – contesto el actor de forma serena. ¿Sería verdad que no ocurría nada?
-– ¿Nada? Duo me dijo lo contrario – lanzó de pronto con la esperanza de ver desencajado al actor, pero no fue así. Heero solo mostró una mueca en forma de sonrisa.
-- ¿Qué te dijo Duo? – cuestiono igualmente sereno.
-- Me contó todo – quizá haciéndole saber que Duo le había dicho lo del beso, podría sacarle lo que pretendía – me dijo que le besaste a la fuerza. Bueno, de que fue a la fuerza lo he sacado yo al analizar sus palabras.
-- Ah, eso – dijo el actor sin darle mayor importancia al asunto. Trowa frunció el ceño. ¿Realmente era como Duo decía? Heero Yuy no estaba enamorado de él y solo era alguna especie de capricho o deseo por parte de él.
-- ¿Por qué le besaste? – Cuestionó - ¿Estas enamorado de él? Y no me vayas a decir que no eres gay, porque de antemano se que lo eres.
-- Lo soy tanto como tu – dijo el actor arqueando una ceja de forma burlona - ¿Cuándo piensas decirle a Duo? ¿No se supone que es tu mejor amigo?
-- No es algo que te importe – dijo el músico frunciendo de nuevo el ceño – no estamos hablando de mi. Quiero saber que intenciones tienes con Duo. Porque yo creo que tu eres de aquellos que si pierden, arrebatan.
-- ¿Y tu desde cuando me conoces tanto? – Dijo Heero frunciendo el ceño con molestia – ¿acaso en tus platicas de cama con mi primo soy tema de conversación? – Trowa se sintió de pronto turbado por las palabras del actor. Sabía que estaba siendo pesadamente sarcástico. Ahora entendía porque a Duo le caía tan mal, no cabía duda de que a veces el actor se podía hacer odiar. Estaba tratando de desviar la conversación sobre Duo al meterle otra. Pero no se iba a dejar.
-- Solo contesta la pregunta que te hice – murmuro entre dientes conteniendo el coraje que el actor le hacía sentir. Pocas veces se molestaba y el actor parecía saber muy bien como hacerle enfadar sin esforzarse demasiado.
-- Quizá te responda, el día en el que le digas que eres gay. Me encantaría ver su cara cuando lo hicieras. Ya que según él, tú sales con una chica, si tan solo supiera que sales con mi primo.
-- Parece que no obtendré mi respuesta el día de hoy y como no estoy de humor para seguir soportando tus intentos de hacerme rabiar, será mejor que entremos. No debemos dejar a Duo solo en estos momentos.
-- Hn – dijo el actor siguiendo a Trowa por la puerta de los jardines que conducía de nuevo al interior de la mansión.
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Duo tomo el vaso de café que Noin le tendió. Llevaban platicando algunos minutos, había recibido el pésame de un par de parientes de su madre y había regresado al lado de la mujer al saber que tenía algo importante que decirle.
-- Duo, se que no es el mejor momento, ni el lugar y que probablemente me odiaras después de lo que voy a decirte, pero tenía que venir a hablar contigo, además de darte el pésame – Duo levanto su triste mirada dejando descansar sus ojos violeta en los azulados de su representante. No sabía que había ido a la casa de su padre por un motivo diferente al que todos llegaban. Pero de lo que si estaba seguro es de que no podía odiarla, ella era la única mujer que le quedaba que aun le quería, aun que fuera un poco. La morena suspiro y dijo aquello que le atormentaba de corrido – NIKE te quiere para su campaña de primavera - Duo frunció el ceño con molestia imaginando lo peor de esa propuesta.
-- No quiero nada donde las influencias de Yuy hayan tenido algo que ver – Noin abrió mucho los ojos al escuchar las duras palabras del trenzado. Sabía que algunas de las últimas propuestas, llegadas hacía unos días casi de madrugada desde Europa, habían sido sugeridas por el actor para el modelo, pero no NIKE, y eso lo tenía que saber ahora mismo.
-- ¿Heero?, No, no, no, yo he estado detrás de ellos desde el año pasado. Creo que ya te lo había comentado. Pero como solo suelen contratar a artistas o deportistas famosos, pues no habían querido darnos la campaña. Pero al parecer han quedado encantados con tus últimos trabajos y piensan arriesgarse para esta primavera. Su nueva línea "Swimming impermeable" será lanzada los próximos días. Deberás grabar bajo la lluvia, pero no creo que tengas problema con ello. Si aceptas el contrato, comenzarías mañana mismo, en la noche. ¡Urge!, por eso me atreví a hablarte de trabajo en este momento. Pero estoy segura que ellos entenderán si te niegas y yo también.
Duo guardó silencio por un momento, analizando la propuesta de su representante. Lo primero que le respondió algo en su interior fue ¿Por qué no?, Si ¿Por qué no?, ¿Qué iba a hacer los siguientes días? ¿Llorar por algo que no tenía remedio ya? ¿Recordar todos los momentos con su padre y sumirse en la depresión? ¡No!, su padre no lo desearía así, por eso le había librado del gran peso de su familia, dándole a cada uno lo que merecía: A Solo lo mando a trabajar con la carrera que le había pagado. A Middie y a su madre les dejó la Mansión Maxwell, Duo debía ceder los títulos a nombre de ella. Así es que, ¡si!, glorificaría la memoria de su padre poniéndose a trabajar. Levantó la cabeza y le sonrió a Noin.
-- Si, Noin, aceptó hacer el comercial, estoy seguro de que a papá le hubiese llenado de orgullo el que yo apareciera en un comercial de NIKE – dijo el trenzado sonriendo, pero sintiendo el profundo dolor que la perdida de su padre le había dejado.
-- ¡Hay!, gracias Duo – dijo la morena abrazando al modelo – mañana en la mañana te llevare el contrato a la escuela y después de comer deberás ir a la oficina de NIKE. Ellos nos llevaran a la locación donde se filmara – dijo emocionada la mujer haciendo que Duo sonriera un poco.
-- Ok. Papá será cremado esta noche, así que mañana ya estaré allá.
-- Pero Duo, no te pongas triste, se muy bien que tu papá fue feliz. Aun más cuando tú llegaste a la familia – Duo sonrió de nuevo, pero sentía que de no haber aparecido él, jamás hubiese tenido ese primer infarto. Se sentía muy culpable y no habría palabras que le hicieran sentir mejor.
-- Por cierto Duo, ¿Dónde esta Dorothy? ¿No debería estar contigo ahora que más la necesitas? – cuestiono la morena haciendo que en el rostro del modelo se dibujara una media mueca.
-- No tengo la menor idea – dijo encogiéndose de hombros para después pensar – Probablemente está poniéndome el cuerno, para lo que me importa donde esta o que esta haciendo. Lo único que me importa es que mis amigos están aquí ahora – se dijo girando la vista y chocando de lleno con una mirada azul cobalto que le veía detenidamente, mientras sostenía en su mano una taza de café y simulaba escuchar lo que Hilde y Erick estaban comentando.
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El día había sido terriblemente largo y pesado, al grado de que no sabía ni cuanto tiempo llevaba en la misma posición, recordando todo. Ni siquiera recordaba como había llegado al colegio, ni a su habitación, ni siquiera recordaba haberse puesto el pijama color violeta que Heero le había regalado – No cabe duda que sigo en shock – se dijo mentalmente, suspirando de forma queda – Que solo me siento – murmuro de forma melancólica.
-- Pero no estas solo…
Esa voz le hizo levantar la cabeza al tiempo en que sintió unas fuertes y calidas manos abrazarle por la espalda, recorriendo sus brazos de forma protectora y sosteniendo la cabeza en el hueco de sus hombros. Se sintió perturbado y algo molesto ante la intromisión. ¿Qué pretendía Heero Yuy llegando de esa forma a su habitación? ¿Cobrar un trato que ya estaba roto?
-- ¡Suéltame! - dijo el trenzado de forma brusca apartándose del actor y volteando a verlo - ¿Qué quieres aquí? – cuestiono sin levantarse de la cama viendo que el actor estaba usando su pijama y se encontraba sentado al borde de la cama, viéndolo de forma serena.
-- Solo hacerte compañía
-- No la necesito, estoy bien solo – dijo sintiendo un nudo en la garganta que le hizo quebrar la voz. Duo vio arquear una ceja en el rostro del actor.
-- No fue lo que dijiste hace rato. Entiendo por lo que pasas yo…
-- ¿Entender? – Interrumpió el trenzado de forma indignada - ¿Tu entiendes por lo que paso? No me vengas con tonterías. ¡Tú no has perdido a tu padre! – recriminó Duo algo molesto.
-- A mi padre no, pero a mi madre si. Nunca la conocí, tu por lo menos disfrutaste del cariño de Odiseo yo no puedo decir lo mismo. – Duo frunció el ceño aun más molesto.
-- ¡No seas idiota!, Tu madre es la mujer a quien llevaras a juicio por tu estúpido orgullo. ¡Ella te crió!, ¿no?, entonces, ¡Ella es tu madre! – Heero frunció el ceño al escuchar las palabras de Duo.
-- Ya te he dicho que…
-- ¡No voy a discutir contigo!, No ahora, no hoy – dijo el trenzado desviando la vista de forma triste – Me siento triste, deprimido… y muy solo… ¡Suéltame! – gritó al sentir, de nuevo, los brazos de Heero sujetarle fuertemente por la espalda acercándolo a él. Pero en esta ocasión, el actor no lo soltó, por el contrario, lo atrajo más a sí, rozando sus labios sobre el blanco cuello del trenzado, lanzando, con esa acción, una corriente eléctrica, que le hizo estremecer de pies a cabeza, haciéndole jadear inconscientemente.
-- No estas solo, aquí estoy yo – le escucho murmurar sobre la base de su cuello.
-- No es verdad – susurró sintiendo como los labios del actor subían y bajaban, rozando su piel, haciéndole temblar, haciéndole latir el corazón a toda prisa, haciéndole hervir la sangre ante el solo contacto – tu jamás has estado conmigo – completó la frase que había dejado en el aire.
-- Pero ahora estoy aquí y aquí me voy a quedar hasta que amanezca o me pidas que me vaya…
Duo sintió la mano de Heero separarse de sus brazos para subir hasta su barbilla y girarle el rostro de forma lenta para plantarle un beso sorpresivo, lleno de la sensualidad y pasión que solo el actor sabía transmitir. Lejos habían quedado aquellos besos cargados de violencia y salvajismo, pero igualmente apasionados y sensuales.
-- ¡No Heero! – Dijo separándose de los labios del actor con la respiración acelerada – No.
-- ¿Por qué no? – Cuestiono el actor deslizando de nuevo sus labios por el cuello y hombros del modelo, mientras su mano se dejaba deslizar por debajo del saco del pijama. Duo trato de detener la mano que intentaba llegar hasta una de sus tetillas sin lograrlo.
-- ¡No!, ¡Detente! – dijo tratando de apartarse del cuerpo caliente del actor, ya que el deseo y la pasión de Heero le estaba despertando rápidamente.
-- Tu boca dice una cosa, pero tu cuerpo arde ante mi contacto, ante mis caricias, suplica por una atención que pretendes negarle – Dijo Heero mientras la otra mano comenzó a descender por el vientre del trenzado provocando ligeras cosquillas en su recorrido. Hasta que llegó hasta su miembro ya despierto haciéndole lanzar un gemido quedo, mientras el actor comenzó a mover sus dedos alrededor, recorriendo en toda su extensión la piel aterciopelada y caliente, subiendo, bajando de forma excitantemente lenta, haciendo que Duo cerrara los ojos extasiado y lanzara un gemido con cada movimiento ascendente y otro con el descendente - ¿Aun quieres que me detenga?
La pregunta de Heero no fue procesada por su cerebro, la excitación que palpitaba en su entrepierna le impedía pensar, solo sentía ese agradable calor que subía y bajaba haciéndole jadear de placer, haciéndole decir no, cuando debía decir si. La otra mano del actor seguía en su trabajo de masajear y pellizcar su tetilla derecha, mientras sus labios recorrían a gusto el cuello y los hombros de Duo, apagando(o tratando), el calor que emanaba de su cuerpo.
No supo en que momento Heero se había acomodado en la cama, justo detrás de él, sin soltarle, masajeando su miembro despierto y sus tetillas, pasando la mano de una a otra, mientras sus labios bajaban por la espalda y subían hasta la oreja. El saco del pijama se había comenzado a desabrochar debido al constante movimiento de la mano del actor, lo que ahora le daba mayor libertad de besar y recorrer con sus labios y lengua.
Duo sintió su miembro palpitando en manos del actor, un dolor en su vientre le avisaba que estaba a punto de terminar, el sudor en su cuerpo le hacía jadear a un más y sentía su corazón a punto de estallar en su pecho con las caricias que Heero le procuraba a todo su cuerpo.
-- ¡Aah, Heero! – con un último jadeo terminó expulsando su blanca semilla en la mano del actor, manchándola por completo, junto con sus pantalones.
Trataba a toda costa de recuperar el aliento, se había recargado por completo en el cuerpo del actor sintiendo la excitación pulsante en la entrepierna de este. Sabía que ahora le tocaba a él, solo necesitaba unos minutos para poder responderle. Pero se vio sorprendido cuando sintió que el actor se levantaba dejándolo delicadamente acostado en la cama y él se retiraba al baño.
¿Pero que rayos pasaba? ¿Por qué se iba así?
-- ¿Heero? – Dijo de forma confusa haciendo que el actor se parara en el marco de la puerta y se girara para verle - ¿Qué ocurre?
-- Solo voy a buscar algo con que limpiarnos y unos nuevos pantalones para que cambies los tuyos – Duo se incorporo un poco sin comprender nada, mientras vio como el actor regresaba hasta él. ¿A caso se estaba preocupando por él? ¿A caso no iba a cobrarse? ¿No iba a pedir una retribución a lo que le había hecho?
-- ¿Pero y tú? – cuestiono sintiendo su rostro arder. El actor no dijo nada, solo lo observo detenidamente. ¿Por qué solo le estaba mirando? ¿A caso no iba a responderle? Pero se había equivocado, Heero si le respondió.
-- No es necesario, solo quería que te sintieras mejor – dijo ayudándole a asearse para recostarlo en la cama de nuevo – Ahora duerme, te sentirás mejor por la mañana.
-- ¿Por que eres tan amable conmigo? – Pero Heero no respondió - ¿Sabias que tu madre quiso adoptarme para ser tu hermano? – dijo el modelo acostado de lado, sin ver al actor, pero sentía su calor, sabía que estaba muy cerca de él.
-- Mi tía y si, sabía que quiso adoptar a alguien cuando tenía 7 años, ese niño tenía 6, pero nunca supe que eras tú, hasta hoy – Duo se giro en la cama para verlo de frente – No me veas de esa forma, la puerta de la biblioteca estaba entre abierta, así que Trowa y yo escuchamos todo - ¿También Trowa?, bueno, era su mejor amigo, eso realmente no importaba, solo le importaba lo que Heero pensara.
-- ¿Y estas molesto? – cuestiono de forma insegura.
-- No. Pero ahora entiendo más el porque ella te admiraba tanto y sabía tanto de tu carrera… Porque quería obligarme a ser como tu…
-- ¿Qué? – dijo Duo levantándose de la cama al escuchar las palabras del actor. Pero Heero puso su dedo índice en los labios de Duo evitando que dijera cualquier otra cosa.
-- Hoy no Duo – dijo dejando deslizar la mano que había levantado por la sonrojada mejilla del trenzado acercándose a él para rozar sus labios contra los del modelo, recorriendo su boca con besos cortos, introduciendo su lengua para saborear mejor, para embriagarse con ese dulce sabor para hacerle olvidar, aun que fuese por un momento, todo lo dicho, todo lo ocurrido ese terrible día.
Con besos, con abrazos, con nada más que la comprensión y la compañía que tanto necesitaba esa noche.
¿A caso Heero por fin le veía como algo más que un objeto sexual con el que gustaba divertirse para luego botar?
Quizá si, ya que por primera vez no había arruinando todo diciendo algo con lo que terminaba por alejarle.
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Ya pasaba de la media noche y seguía con los ojos abiertos viendo el techo. Habían pasado demasiadas cosas ese día, todo había sido muy confuso y rápido. Desde la noche anterior en que el actor Yuy había llegado hasta su cuarto para ordenarle vestirse de gala e ir a acompañar a su trenzado amigo al funeral de su padre.
Sabía que tenía que hablar con Heero sobre Duo. Pero hasta ese momento no había podido. Estaba casi seguro que el actor amaba a su amigo, no importaba lo que Duo dijera, Heero le amaba, pero quizá estaba haciendo las cosas mal y eso hacía que su amigo en lugar de aceptarle le aborreciera tanto. ¿O era quizá que Duo era heterosexual y Heero gay? ¿Qué acaso Dorothy no era su novia?, pero… Si esa rubia antipática estaba con su amigo, ¿Por qué no se presento en el funeral? Al no haberlo hecho, la prensa seguramente la crucificaría viva al día siguiente.
Pero bueno, eso que importaba, la suerte de esa chica le tenía sin cuidado. Lo que realmente le preocupaba era todo lo relacionado con el actor y con su amigo.
Había tenido la oportunidad perfecta durante el velorio de Odiseo Maxwell, justo en el momento en el que Duo fue llevado a la lectura del testamento de su padre – Eso si que fue extraño. Leer el testamento mientras el cuerpo sigue en el lugar -. Había estado platicando con Erick y con Hilde, cuando de pronto vio aparecer a Wufei, el compañero modelo de Duo y se le hizo extraño. ¿Cómo se enteraría?
--¡Wufei! ¿Cómo supiste? – cuestiono su morena amiga al verle aparecer totalmente vestido de negro. Trowa solo arqueo una ceja al ver el notorio sonrojo en ella.
-- El representante de Yuy le llamo a mi representante, ella me localizo y me aviso del padre de Maxwell. Al parecer Yuy le pidió a Merquise que me localizara para venir con el trenzado. ¿Dónde esta él? Me gustaría darle el pésame. Erick le explico al chino que Duo no podía ser molestado de momento. Pero Trowa dejo de prestar atención a la conversación para buscar con la mirada al actor. Desde hacía rato que no lo veía.
Se separo del pequeño grupo buscando con la mirada de forma cauta, se sentía algo incomodo después de haber presenciado la forma en la que su hermano había tratado al trenzado. Jamás se hubiera imaginado lo mal que su amigo lo pasaba en esa casa, ahora entendía porque siempre prefería pasar las vacaciones en la escuela o trabajando. Al parecer Solo no solo lo maltrataba físicamente, sino, verbal y moralmente. No entendía porque Duo aguantaba tantos maltratos, no se lo merecía, él era tan buena gente, tan divertido, cualquiera que estuviera a su lado solía pasársela bien, incluso, estaba seguro, que el propio actor Yuy podría pasársela bien si conviviera un poco más con él. Cosa que estaba seguro podría lograr, si fuera un poco más abierto de carácter, si dejara esa frialdad de lado y conviviera con todos: con él, con Hilde, con Erick y hasta con Wufei.
Giró la vista con sorpresa al ver al actor parado a un costado de la puerta de la biblioteca. Estaba de espaldas a él, con los brazos cruzados y la cabeza baja. Parecería que en cualquier momento entraría a la habitación, pero no, solo lo vio allí parado ¿Haciendo que? Fue hasta que se acerco lo suficiente que pudo saber que hacía.
-- ¿Estas escuchando? – cuestiono al detenerse a unos centímetros del actor y poder escuchar la voz del padre de Duo. Pero el actor no respondió y solo coloco un dedo sobre sus labios indicándole silencio. La puerta estaba entre abierta y el contenido del testamento les llegaba fuerte y claro.
No era su intención quedarse, a él no le importaba que iba a dejarles Odiseo a cada uno de sus hijos, si es que aun tenía algo que dejarles. Pero aquello que alcanzó a escuchar le hizo quedarse helado en su lugar. Odiseo parecía hablar con Duo de una forma melancólica y triste, Se disculpaba por no haber permitido algo que le hubiese salvado de los maltratos de su familia…
"Cuando tenías seis años – decía Odiseo de forma seria – vino la madre de un joven actor a verme. Ella te había visto en el orfanato unos meses después de que nosotros habíamos decidido adoptare. Ella, digámoslo así, llego demasiado tarde. Quería que tú fueras hermano de tu artista favorito, de Heero Yuy – Trowa arqueo las cejas por la sorpresa y giro la vista para ver a Heero. Su expresión era seria, no se podía adivinar que pensaba en esos momentos, así que siguió escuchando – Ella quería que retiráramos los papeles para tu adopción, así los de ella serían aceptados. Pero yo ya me había enamorado de tu carácter, de esa forma de ser tan amena y divertida y creí que con dos hermanos serías más feliz que con solo uno. Y así se lo hice ver. La vi tan abatida, que realmente desee que encontrara a otro niño que pudiera contagiar de alegría al suyo, que parecía ser algo retraído. Ahora se, que quizá debí dejarla adoptarte, hubiese sido más feliz siendo hermano de Heero que de estos dos buenos para nada, mal agradecidos.
-- ¿Tu madre iba a adoptar a Duo? – Cuestiono Trowa con sorpresa al actor - ¡Lo sabías! – dijo con sorpresa al ver que el actor parecía reaccionar de forma afirmativa.
-- Mi tía y no, no sabía que era Duo a quien ella pensaba adoptar.
-- ¿Tía? – Heero solo volteo a verle frunciendo el ceño. Había olvidado que el único que sabía era Duo.
-- Es una larga historia – dijo Heero cerrando los ojos y suspirando pesadamente – de todas formas lo sabrás en poco tiempo, cuando nos vayamos a juicio…
-- ¡¿Juicio?! – se pregunto asombrado el músico en voz alta. El actor volvió a girarse hacía la puerta para seguir escuchando el contenido del testamento. Trowa guardo silencio de forma abrupta, reconocía cuando alguien había dicho algo que no debía y había entendido que el actor había mencionado lo de su mad… tía, sin haber meditado en el asunto. Seguramente porque Duo ya lo sabía y estando en su casa se sintió seguro. ¿Pero por que se irían a juicio?. En la farándula solo se tenía conocimiento de una madre que había demandado a un hijo y estos se fueron a juicio. El hijo era bastante conocido ya que era Emminem.
Quizá ahora iban a ser dos.
Pestañeo un par de veces recordando a Quatre en el velorio. Le había escuchado hablando por su celular de nuevo con aquel misterioso amigo y de nuevo había sentido como si algo le golpeara fuertemente en el estomago.
-- Pero no quise escucharlo… de nuevo.
Duo tenía razón, estaba enojado con él debido a esas llamadas. Ya ni siquiera recordaba cuando había comenzado todo ese asunto. Al principio creyó que Quatre, aquel virtuoso violinista que había entrado a la sinfónica, era sumamente inocente y transparente, incapaz de mentirle… y sin embargo, ahora parecía que Quatre se había convertido en otra persona, en alguien diferente a quien había conocido, de quien se había enamorado…
¿Enamorado?…
Si, estaba enamorado de otro hombre, ese a quien Duo llamaba "su novia", realmente era Quatre, "su novio". O por lo menos eso era hasta que apareció ese amigo misterioso del teléfono. Quatre no solía mantener secretos con él, aun que, no le había comentado que Heero y él eran primos.
No…
Quatre había cambiado aun que dijera lo contrario. Estaba seguro que algo pasaba con ese chico del teléfono. Quizá era hora de escuchar de labios del rubio ¿Qué era?.
Se sentó en la cama dispuesto a salir de su habitación para ir a la de Duo e ir a buscar a Quatre. Pero al estar frente a la habitación del modelo, algo le hizo detenerse.
-- No puedo – se dijo dejando deslizar su mano del picaporte hacía abajo – Duo debe estar muy cansado por todo lo que ocurrió por el día. Si voy a hablar con Quatre, pero no hoy. Lo veré el fin de semana en la sinfónica y quizá me atreva a cuestionarle.
Duo ya había tenido suficiente por ese día. Estaba casi seguro que de entrar a su habitación, era más que probable que ni cuenta se diera, pero no quería arriesgarse. Estaba alterado y si Duo lo veía así, iba a preguntarle y no quería agobiarle con sus problemas, suficiente tenía con los suyos como para sumarle aparte otros.
Así que se dio la vuelta para regresar a su habitación y tratar de dormir, aun que sabía, que eso sería casi imposible.
Pero quizá si Trowa hubiese entrado en ese momento a la habitación, hubiese despejado todas sus dudas con respecto a su amigo y el actor…
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El sonido de los pájaros anunciaba el comienzo de un nuevo día. El sol aun no salía del todo, a penas eran las 6:30 am, pero el fresco de la madrugada comenzaba a colarse por la ventana del balcón abierto.
-- Duo, es hora de que despiertes.
Duo sintió la tibieza del aliento de alguien convertido en murmullo a su oído, al tiempo en que algo, que identifico como cabello, le hacía cosquillas en el cuello haciéndole medio despertar. Pero solo se movió para acomodarse mejor en la cama sin abrir los ojos en ningún momento.
-- Duo, son las 6:30 – volvió a escuchar en su oído de forma relativamente cerca. Trowa jamás le hablaba tan temprano y mucho menos lo hacía de forma tan delicada y serena. Generalmente su amigo, el músico, lo zarandeaba en la cama hasta que se despertaba y si no lo hacía le echaba agua en la cara.
-- Mmmm, no, yo me levanto hasta las 7:00 – dijo aun medio adormilado, esperando a que su amigo se marchara y le dejara dormir 30 minutos más.
-- Por eso siempre andas a la carrera y a veces no tienes tiempo de desayunar. Vamos Duo, ya levántate, ya me voy…
-- Si, si… vete Trow… ¡Heero! – Dijo sentándose de golpe en la cama al reconocer la voz del actor y no la de su amigo, mientras tomaba la sabana para cubrirse hasta la barbilla con ella - ¿Qué haces en mi habitación a esta hora? – entonces los recuerdos acudieron a su memoria de golpe haciéndole enrojecer para después lanzar en forma de reclamo - ¿Qué no ves que Trowa puede llegar en cualquier momento y descubrirnos? Tú nunca te quedas hasta esta hora ¿Por qué no te has ido? – dijo a la carrera recordando todo. Pero el jamás se quedaba hasta en la mañana, siempre se iba después de haber echo el amor. ¿Entonces por qué?...
Unos labios urgentes se posaron sobre los suyos haciéndole callar y olvidar todas las preguntas que surgieron en su cabeza en ese momento. Sintió esa conocida corriente eléctrica sacudirle por completo el cuerpo acelerándole el corazón hasta el tope. Cerró los ojos por reflejo entreabriendo los labios, dejando que la lengua del actor entrara en ella y recorriera de forma sensual y apasionada su interior, haciéndole hervir la sangre, como solo él sabía hacerlo.
-- Duo, ya me voy, aun tengo que cambiarme y bajar a desayunar – dijo el actor separándose de los labios del modelo dejándolo con ganas de continuar con lo que hacían.
-- Pe… pero… tú…
-- Estuve aquí hasta esta hora porque te lo prometí, te dije que me quedaría hasta que amaneciera, y ya amaneció – dijo callando la tartamudez que comenzaba a hacerse presente en el modelo.
Duo frunció el ceño con molestia. ¿Qué había pasado con el Heero sensible y comprensivo de la noche anterior? ¿A caso todo había sido una de sus actuaciones? ¿Una de esas actuaciones dignas al Oscar al que estaba nominado?
-- ¿Eso quiere decir que lo de anoche no volverá a repetirse? – cuestionó sabiendo de antemano la respuesta. Heero se giro en su lugar, casi llegando a la puerta del balcón, para verle con una mueca en forma de sonrisa dibujada en su rostro.
-- Solo si alguien se muere…
-- ¡Eres un idiota!, ¡maldito estúpido!, ¡no necesito de ti ni de tu lastima!, ¡lárgate ahora mismo de aquí! – dijo gritando al tiempo en que se levantaba de la cama sacudiéndose la sabana arrojando cuanta cosa se le atravesara en su camino. Primero los cojines que estaban sobre la cama, hasta terminar con sus propios zapatos.
Pero Heero ya se había ido y como siempre, había abierto la boca solo para alejarle…
-- ¡Te odio Heero Yuy! – murmuro tomando y apretando entre sus manos uno de los cojines que habían rebotado contra la puerta cerrada del balcón – Te odio, pero al mismo tiempo te amo… ¡Maldita sea! – dijo arrojando de nuevo el cojín contra la cama con todo el coraje que el actor le había hecho sentir.
"Voy a poseerte y voy a herirte… me amaras aun que me odies… esa será mi venganza"
Pero por más que exprimía sus neuronas, no lograba recordar que le había hecho a Heero Yuy como para que este quisiera vengarse de él.
¡Maldición!, ¿Qué?...
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Apenas había tenido tiempo para cambiarse e irse directo a clases, ya que por discutir con Heero y consigo mismo, de nueva cuenta se le había hecho tarde – no cabe duda que debo levantarme más temprano si quiero ir a desayunar – se dijo con melancolía.
Pero tenía todos los motivos para faltar al desayuno y a clases, sin embargo, sabía que lo mejor era llenarse la cabeza con otras cosas que no fueran los recuerdos con su padre y su panza solo de aire, al fin y al cabo, no tenía hambre. Ojalá todo fuera solo trabajo, pero para su desgracia, su cabeza estaba llena también de los enigmas que le dejaba ese cubito de hielo llamado Heero.
Ahora iba caminando por los pasillos de la escuela. Llevaba el saco del uniforme sobre el hombro y en la manga de la camisa blanca una banda negra en señal de luto. Se dirigía a su primera clase. Muchos de sus compañeros pasaban dándole una palmadita en la espalda como símbolo de comprensión; las chicas un fuerte abrazo, no faltaba quien se acercara a él llorando a darle el pésame. Odiseo Maxwell era sumamente conocido en el medio artístico y Duo muy popular, por eso todo mundo se había enterado del fallecimiento del director y productor. Incluso, se habían programado en la TV algunos especiales, como su biografía o películas.
Sus pensamientos estaban muy lejos de allí en esos momentos. Caminaba por inercia y escuchaba sin escuchar, a penas dibujando una pequeña y melancólica sonrisa. Sin darse cuenta estaba cayendo en aquello que se había prometido no caer: en la depresión.
Ni siquiera sabía si lo que había pasado la noche anterior había sido cierto o parte de su hiperactiva imaginación. ¿En realidad Heero había pasado toda la noche con él? ¡Sin exigirle nada! ¡Solamente abrazados en la cama!, bueno, después de haberle hecho terminar en su mano, ¡pero él no le había tomado en retribución a lo que había hecho!. Pero que más daba… de nueva cuenta había terminado alejándolo con ese comentario sarcástico y burlón. Le había dado a entender que solo había pasado con él la noche porque se lo había prometido y no porque sintiera algo, ¡lo que fuera!, por él.
No, no lo que fuera, tenía que sentir amor...
-- ¡Duo, amor! – el fuerte grito de una chica lo saco abruptamente de sus pensamientos haciéndole voltear. Pudo ver como una despampanante rubia enfundada en un entallado vestido negro, se acercaba a él corriendo, mientras muchos de sus compañeros les observaban con ojos muy abiertos.
No pudo evitar que los brazos de aquella chica se cerraran sobre su cuello, mientras su cuerpo era amoldado perfectamente a esas curvas femeninas que se movían conforme él se hacía para atrás evitando una peligrosa caída abrazándola a su vez.
-- ¡Dorothy!, ¿pero que demonios haces aquí? – pregunto Duo separándose un poco de aquella chica que sollozaba entre sus brazos y murmuraba algo que no alcanzaba a entender.
-- ¡Perdón!, ¡perdón!, ¡perdón Duo!, ¡perdón! – balbuceó viendo a Duo a los ojos, mientras de sus ojos celestes salían gruesas lagrimas.
Duo se quedó mudo, sin poderle decir nada, jamás había visto a su amiga – no, su novia -llorando de esa forma. Siempre la vio como alguien demasiado fuerte, demasiado segura de si misma como para derramar una lagrima. No tenía idea del porque de su llanto, así que solo atino a sacar un pañuelo de la bolsa de su pantalón y entregárselo para que se limpiara.
-- Lo lamento mucho - volvió a decir. Quizá fue la pregunta tatuada en su cara, o quizá era el momento indicado, pero por fin Dorothy habló – No me enteré de lo que le sucedió a tu padre hasta esta mañana. ¡No pude estar contigo! – volvió a soltar entre lagrimas, volviendo a abrazarse a él. Duo sintió que de nuevo la tristeza se apoderaba de él, sentía que todo el mundo se le venía encima, por un momento sintió que había alguien, además de su padre, que le quería de verdad… hasta que Dorothy hecho todo a perder – ¡La prensa no me deja en paz, me está crucificando viva!, Duo tienes que hablar con ellos.
El fuerte golpe que sintió al escuchar aquellas palabras le hizo poner los pies sobre la tierra. No, no había nadie más que le quisiera aun que fuera un poco. Nadie, absolutamente nadie. Solo su padre le quería un poco, porque ni su madre o hermanos, ni siquiera sabia si sus amigos le querían en verdad. Quizá una vez que saliera de la escuela no les volvería a ver jamás. No, no había nadie… absolutamente nadie…
Se soltó de forma terminante de los brazos de Dorothy, la rubia se quedo helada en su lugar viendo como el modelo le veía de una forma en la que jamás lo había hecho. Su mirada violeta, antes cálida, ahora se veía tan fría, tan ausente. Era como si los sentimientos que tanto trasmitía a través de ellos, se hubieran ido.
-- No – dijo Duo de forma firme haciendo que Dorothy frunciera el ceño con cierta molestia – No voy a hablar con la prensa, ni a tu favor, ni en tu contra…
-- Pero Duo, como novios tu…
-- Ya no Dorothy – dijo el modelo haciendo que más de uno se quedara con la boca abierta, ya que el pequeño espectáculo que estaban dando había acarreado algo de público. Duo estaba rechazando a una de las solteras más hermosas, una actriz nominada a un Oscar – esto se termino.
-- ¿Qué?, ¿A caso estas terminando conmigo? – Duo solo asintió sin pronunciar palabra. Sabía que eso debía hacerlo tarde o temprano, también sabía que debía hacerlo a solas, pero las rudas palabras de Dorothy le hicieron reaccionar sin meditar en las consecuencias – Duo Maxwell, ¡No puedes terminarme!...
-- Dorothy tranquila – dijo el modelo tratando de calmar el enojo que se apreciaba en la rubia – sabíamos que esto iba a terminar tarde o temprano y es mejor que terminemos ahora, antes de que alguno de los dos, o los dos, salgamos lastimados.
Pero Dorothy no entendía razones, así que comenzó a manotear sobre el modelo, lanzando improperios e insultos. Duo solo levanto los brazos en defensa recibiendo cada golpe y palabrota. No había más que hacer, quizá si, pero no quería hacerlo. Solamente se dedicaría, igual que con Solo, a recibir su enojo traducido en golpes.
-- ¡A mi nadie me deja!, ¡No ha nacido el hombre que se atreva a dejar a Dorothy Catalonia!, ¡No te atrevas a decir que terminamos!, ¡Primero muerta!, Primero… Primero…
Duo abrió los ojos al no escuchar más la voz de la rubia ni sentir sus manotazos. Dorothy aun estaba frente a él con los ojos chispeantes por la ira, mordiendo su labio inferior, pero viendo al frente a alguien que no era él. Giró un poco la cabeza para tratar de ver a quien veía su "ex novia" y pudo darse cuenta que justo detrás suyo, a menos de un paso de distancia, estaba Heero Yuy, su amante.
Para que negarlo, Heero era su amante...
-- Heero – murmuro la rubia serenando su tono de voz. La mirada de hielo del actor parecía haberla calmado, pero no lo suficiente – tu no… - El actor solo había alzado una ceja haciendo que Dorothy se interrumpiera de nuevo.
-- ¿Yo que? – Duo solo giro la vista de un lado a otro de los actores. ¿Estaría Dorothy tan molesta con él al grado de mencionar el acuerdo? ¿Sería tanto su enojo que les echaría de cabeza?, claro que de hacerlo, no solo le perjudicaría a él, si no, a sí misma, ya que si no mal recordaba, a ella también la estaban relacionando con alguien del mismo sexo.
-- Nada – dijo Dorothy dándose la vuelta de forma molesta, pero antes de partir, se giró un poco y viendo a Duo soltó en tono de reproche – espero que realmente sepas lo que haces. Porque acabas de mandar al demonio no solo mi carrera, si no, la tuya – y sin decir nada más se retiro del lugar de forma altiva, dejando a todos con el signo de interrogación pintado en la cara. En todos menos en un par de rostros que supieron interpretar cada palabra.
Duo bajo la vista suspirando pesadamente hasta que sintió que alguien le apretaba el hombro para confortarlo. Sabía exactamente quien era, esa sensación de cosquillas y ese calor ante el contacto eran inconfundibles; pero los últimos minutos pasados con Dorothy le habían puesto de mal humor, así que se aparto bruscamente de aquel que le tocaba.
-- Es mejor así – dijo el actor de forma fría, pero Duo se giro bruscamente sintiendo que una furia intensa tomaba posesión de él.
-- ¿Mejor?, ¿Mejor para quien idiota? ¿Para ti? – cuestiono sin meditar en la intención de sus palabras, ignorando por completo a todo ese público que seguía cada uno de sus movimientos y cada palabra.
Varios grupos de alumnos comenzaron a arremolinarse, ahora, a su alrededor, esperando alguna pelea entre ambos, alguna como aquella en la que Duo le soltó un golpe en el rostro al actor y este nunca lo demando, o quizá otra en la que el actor lo saco del comedor y no pudieron ver en que terminaba. Quizá por fin pudieran ver la pelea que tanto esperaban.
-- Para ti tonto, sabías de antemano que esa relación no iba a ningún lado, estaba destinada al fracaso, ella no puede ser fiel por demasiado tiempo y eso lo sabías desde el principio. Por lo menos tuviste la sensatez de terminar con ella antes de que…
-- ¡Cállate!, Eres el menos indicado para juzgar a nadie y tú no sabes nada - ¿Cómo se atrevía a tan siquiera insinuarlo? Él hablando de fidelidad cuando sabía perfectamente que ambos habían estado juntos hacía unas horas.
-- Yo no estoy juzgando a nadie, solo estoy diciendo la verdad. Si tanto necesitas de compañía, deberías buscarte otra pareja – sentenció el actor cruzando los brazos y esperando por la respuesta del modelo. Duo vio el reto en la mirada del actor, esperaba por una respuesta, pues no esperaría demasiado.
-- ¿A sí?, ¿A quien?, ¿A ti? – cuestiono Duo en tono burlón haciendo que muchos de sus compañeros rieran ante la cuestión de forma amena. Estaba seguro de que Heero no respondería de forma afirmativa.
-- ¿Y por que no? – pero se equivoco - Por lo menos yo no te pondría los cuernos con el primer par de pantalones que me pasara por enfrente – Ese comentario burlón le hizo enojar aun más. Ya no estaba dispuesto a soportarlo más.
-- ¡Eres un estúpido, desgraciado!, ¡Aléjate de mi! – dijo de forma fuerte empujándolo de su camino y apresurando el paso hasta su salón.
Todos comenzaron a murmurar de nuevo. Por un momento habían imaginado que las asperezas entre el modelo y el actor habían acabado, ya que en todos los noticieros de chismes del espectáculo, había salido la noticia de que el actor, Heero Yuy, había acompañado al modelo, Duo Maxwell, en el sepelio de su padre. Pero con lo que acababan de presenciar, aquellos chismes y rumores sobre su enemistad volvían a crecer augurando, muy pronto, una nueva pelea.
O quizá, algo aun peor…
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Después de la fuerte discusión con Dorothy y con el actor en pleno pasillo de salones, había tomado sus clases de forma normal, tratando de ignorar todos los cuchicheos que se cernían sobre su cabeza alrededor de la ruptura con la rubia y la repentina "declaración" de Heero. Trataba a toda costa de no prestarles atención, no desmentía ni confirmaba nada de lo que le preguntaban, ya que bien sabía que había alguien dentro del colegio que informaba todo a la prensa. Varias veces se había visto involucrado en los chismes de E! News Live, y no quería volver a servirles de nota otra vez. Tampoco quería ver a ese actor de ojos cobalto que se empeñaba en no apartar la vista de él y de ponerlo nervioso cada vez que podía, inflando aun más los cuchicheos sobre ellos.
Estaba tan tan enojado con él que, por eso no le dijo que se perdería toda la tarde y parte de la noche para ir a filmar el comercial que NIKE requería de forma casi urgente.
Noin había llegado por él justo a la hora de comida, aun faltaba la firma del contrato y revisar el formato del comercial. Comenzaron la filmación cuando el sol iba declinando y terminaron hasta después de la media noche – por suerte soy amigo de los guardias, si no, tendría que dormir en un hotel - Había estado corriendo bajo los efectos de la lluvia, para demostrar que la nueva línea "Swimming impermeable" resistía las inclemencias del tiempo. Al principio todo estuvo bien, ya que el agua que salía de una regadera estaba caliente, pero al cabo de un par de horas de filmar distintas tomas, el calefactor ya no funcionaba y el agua comenzó a caer fría. Sumándole al agua fría el viento nocturno, esto se tradujo en un fuerte resfriado – si no es que pulmonía.
-- ¡ACHOU!
El viento frío de la noche se colaba a través de la ventana abierta del balcón. El sonido de un estornudo inundó por completo la habitación, mientras otro pañuelo desechable voló al suelo, sumándose al resto de los que ya cubrían el lugar.
-- ¡ACHOU!
Ya ni sabía cuantas veces era que había estornudado, se sentía realmente pésimo. Le dolía horrores la cabeza, la nariz le escurría tanto que ya la tenía roja de tanto limpiarla además se sentía arder de la cara, pero tenía mucho frío al grado de que estaba tapado con todas las mantas y ni aun así se le quitaba. Ya había tomado algo para el resfriado, pero aun no se sentía mejorar. Ni siquiera el vaso de vino que se había tomado después de las pastillas para el resfriado le había hecho olvidar en algo su malestar, lo único que había conseguido con ello, era insomnio y unas intensas ganas de…
-- ¡ACHOUUUU!
Otro nuevo pañuelo voló al suelo. Si no fuera porque había firmado con NIKE para hacer el comercial sin haber leído bien de que se trataba, era más que probable que no lo hubiera hecho. No se necesitaba ser genio para saber que pasarse unas horas bajo el agua, fría o caliente, en plena noche sería traducida en una resfriado seguro.
-- ¡ACHOUUU! – otro pañuelo se sumó al resto de sus compañeros.
Sabía, no, más bien esperaba que Heero hubiera estado preguntando ¿a donde había ido o que había estado haciendo?. Esperaba con toda ansía que en cualquier momento se presentara en su habitación para reclamarle. No creía ni por un momento que sucediera lo de la noche anterior, sabía que en esta ocasión, de llegar a presentarse a esa hora (1:30 am), no se quedaría con las ganas de tomarle – si no, le tomo yo – se dijo riendo para si mismo – como si eso algún día llegase a ocurrir.
Estaba ansioso, si. Sentía en su cuerpo un extraño cosquilleo que subía y bajaba por cada poro de su piel tan solo al recordar las manos del actor al tocarle. Estaba excitado y estaba seguro que con tan solo ver esos ojos azul cobalto, que a veces le sumergían en un mar tormentoso y apasionado, iba a reaccionar, sin necesidad de que le tocara.
Un temblor conocido hizo que los pelos de la nuca se le pusieran de punta al escuchar como la puerta de su balcón comenzaba a abrirse. Una mueca en forma de sonrisa comenzó a aparecer en su rostro al reconocer de inmediato la sombra que se proyectó hasta su cama y percibir en el ambiente esa conocida colonia cara que tanto identificaba con él.
-- Te estaba esperando – dijo de forma ronca. Por un momento su voz le pareció desconocida. Jamás había escuchado su propia voz al ser envuelta por el deseo ¿O es que sus cuerdas bucales ya se habían lastimado debido al resfriado? No, estaba totalmente seguro de que esto último aun no había sucedido.
-- Hn – dijo el actor aproximándose hasta la cama del modelo, quien aun permanecía sin moverse de ella - ¿Dónde te metiste? – cuestionó al tenerle cerca – Creí que seguías haciendo una rabieta infantil por lo de Dorothy y no te presentarías hasta mañana - pero Duo solo sonrió de una forma en la que jamás le había visto sonreírle a él.
-- Como vez, no estoy enojado o pataleando en el suelo como habías imaginado, más bien estoy algo ansioso – pudo ver por segundos una sombra de incertidumbre en la mirada del actor. Quizá la poca luz que la lámpara proporcionaba no le permitía verle del todo los ojos, pero de un tiempo a la fecha, le resultaban más conocidas las reacciones del actor ante ciertas situaciones.
-- ¿Estas bien? – cuestiono al recorrer con la mirada la nueva alfombra de papel que tapizaba el suelo. Duo comenzó a reír lanzando la caja de pañuelos sobre el buró de forma descuidada. Al parecer, por fin las medicinas comenzaban a hacerle efecto, ya que su nariz había dejado de escurrir, pero el calor que le agobiaba el rostro no quería cesar, ni el frío que sentía en el cuerpo. Aun así lanzó las cobijas a un lado y se puso de pie de un brinco quedando de frente al actor.
Heero le observo de arriba a abajo de forma seductoramente lenta, dejando deslizar su lengua alrededor de sus labios en un gesto meramente sexual haciéndole acelerar el corazón. El pijama de color violeta que el actor le repusiera, por aquella que le había roto en cierta ocasión, le hacía sentir seductor, ya que la seda de la prenda parecía acariciarle de forma delicada cada parte de la piel debido a la electricidad que la fricción con las mantas le había causado.
Esa mirada de deseo del actor le hizo estremecer de forma especial, de una forma en la que jamás se había sentido antes. Su cuerpo, algo entumecido debido al frío, había comenzado a entrar en calor ante la sola mirada cobalto.
Ninguno de los dos se movió por interminables segundos, observándose uno al otro en total silencio. Duo se sentía arder por dentro – y por fuera – aun que no iba a confesarlo. Necesitaba a ese arrogante actor como jamás lo había necesitado antes
En un arranque de valentía que jamás creyó pudiera utilizar con el actor (lo había hecho con mujeres antes pero jamás con Heero), lo tomo fuertemente del brazo lanzándolo a la cama, para después tirársele encima inmovilizándolo al sujetarlo por las muñecas. Sus impulsos estaban mandando sobre él como jamás lo imagino y le estaba gustando. El tenerlo inmovilizado en el lecho, sintiendo el calor del cuerpo del actor calentarle el suyo, sintiendo la excitación creciente en su entrepierna le hizo excitarse aun más.
-- ¿Duo? – Escuchó la voz del actor de forma ronca a su oído, pero no presto atención a la pregunta inmersa en aquel nombre, solo siguió la voz de sus instintos asaltando con su boca la de Heero, dejando que esta vez fuera su lengua la que se apoderará de aquellos labios seductores, la que se enredara con una lengua que quería dominar pero que esta vez no iba a dejarla. Probando, saboreando, dejándose embriagar con aquel sabor que tanto le intoxicaba.
Dejó que su boca continuara su trabajo mientras una de sus manos comenzó a bajar por el pecho del actor desabrochando de forma lenta cada botón del pijama, acariciando con la palma de la mano la caliente y suave piel que iba dejando al descubierto. Saboreando con cada caricia el ligero quejido que lograba escapara de la boca de aquel a quien siempre considero de hielo.
-- Duo, espera…
Pero no, esta vez no iba a detenerle. Estaba tan excitado que aun y cuando Heero se negara iba a continuar... - "Violación" - pasó la palabra por su cabeza durante un momento, pero de inmediato la borro. No, haría que se encendiera tanto que no podría detenerse. No iba a ser él quien le detuviera ahora que tanto lo deseaba. Esta vez sería Heero quien le pidiera no detenerse, tal cual, lo había hecho con él. Su boca volvió a callar a aquella boca que se negaba a responder al beso como lo hacía segundos antes. Pero iba a lograr que volviera a encenderse como al principio, no sabía que le había detenido, pero no se frenaría por mucho tiempo, lo sabía bien.
¡Heero Yuy no era de Hielo!.
-- Duo, estas ardiendo – Dijo el actor separando al modelo de su boca para informarle de algo que parecía no pasar por su cabeza. Pero debía ser cierto, ya que aun sentía algo de frío, pero ardía, así que solo comenzó a reír.
-- Claro que estoy ardiendo, por eso quiero mitigar este calor con tu cuerpo – dijo de forma sensual intentando volver a llegar a los labios del actor, había sentido un ligero temblor sacudir el cuerpo de su amante ante sus palabras. Pero en esta ocasión el actor tomó control de la situación y le hizo girar en la cama para ser él quien quedara arriba y el modelo abajo.
-- No. No esa clase de ardor. Duo tienes fiebre y mucha – Duo se sorprendió de que el actor tuviera conciencia de algo tan insignificante como un poco de temperatura. ¿Desde cuando se preocupaba por él? ¿Que a caso no le había dado a entender esa misma mañana que solo sentía lastima por él? ¿Entonces por qué preocuparse por un simple resfriado?
Teniendo eso en la cabeza, volvió a reír de forma cínica enredando sus piernas con las del actor para regresarlo bajo su cuerpo. Asaltando de nuevo esos labios que le volvían loco, embriagándose con ese sabor que le intoxicaba aun más que la más fuerte droga.
-- Solo es un resfriado, ya tome algo para ello – dijo el modelo separándose un poco de la boca de Heero para recorrer con su lengua la mejilla del oji-azul – y antes de que preguntes, tomé unas pastillas con un poco de vino que me regalaron en la locación del comercial de NIKE para celebrar la terminación del mismo.
-- Con que allí estuviste... ¿Vino con pastillas?, Duo, estas drogado – Sin detener sus besos y caricias sobre el cuerpo del actor, continuó con su explicación.
-- Si, estoy drogado. Pero drogado con el sabor de tu boca, de tu cuerpo. Drogado por la sensualidad de tus caricias y tu pasión. Drogado, pero drogado de ti – la mano del actor que hasta el momento había intentado detener las caricias del modelo sobre su cuerpo, dejo de hacerlo para dejar que continuara. Esta era la primera vez que tomaba la iniciativa y sería por la combinación de medicamentos y alcohol o porque realmente lo sintiera, iba a continuar con lo que hacía.
Duo sintió que el actor parecía relajarse y sonrió para sus adentros, mientras una de sus manos comenzó a recorrer de forma lenta el pecho ya desnudo de Heero sintiendo la suavidad de aquella piel, sintiendo bajo su palma, como el cuerpo de aquel que sabía como volverle loco, comenzaba a temblar ante su simple roce. ¿Cómo nunca se había dado cuenta de esos pequeños detalles? Siempre había sido él quien le dijera lo que podía provocarle. Ahora se sentía con el control en sus manos he iba a utilizarlo.
-- Duo no te detengas ahora – escucho la ronca voz del actor suplicar para que continuara. Sin quererlo se había detenido, pero de inmediato continuó con lo que hacía, parando en todo momento las manos del actor que intentaban tocarle.
-- No Heero, esta vez no podrás tocarme, hasta que yo te lo diga – dijo el modelo empujando la mano que se había levantado para tratar de llegar a su pecho, dejando que sus labios viajaran de regreso hasta los labios del actor, devorándolos con una pasión insólita en él, imposible de controlar o saciar. Sabía de antemano que sus besos podían encender al actor he iba a encenderlo hasta volverlo loco.
Se separó de los labios de Heero dejándolo con la respiración acelerada y sumamente excitado, podía sentir su miembro despierto molestarle al golpear contra su abdomen. Pero no, aun no llegaba a esa parte, aun le haría suplicar por más, hasta que ya no pudiera controlarse.
Dejó esta vez que su lengua se deslizara de forma lenta y sensual por el cuello del actor haciéndole gemir de forma sonora, para después bajar hasta su pecho, mientras una de sus manos comenzó a bajar hasta eso que le molestaba en su vientre.
-- Mmm, Duo – le escucho gemir de forma satisfactoria cuando su lengua comenzó a dar vueltas sobre una de sus tetillas para después comenzar a chupar y succionar de forma fuerte, morder ligeramente haciéndole gruñir. Se sentía tan bien siendo él quien diera placer, pero no solo lo daba, también lo sentía, ya que su propio cuerpo reaccionaba al sentir el miembro del actor golpear su cuerpo, o al escucharle gemir su nombre de forma tan apasionada y sensual.
Se detuvo una vez más haciendo que los ojos cobalto de Heero se abrieran buscando el ¿por qué?, pero lo que vio le hizo mostrar una mueca en forma de sonrisa. Duo comenzó a despojarse de la camisa del pijama de forma lenta y sensual, dejando que sus caderas se movieran sobre la cadera del actor haciendo que sus miembros endurecidos chocaran bajo las delgadas telas de sus pantalones.
Dejó que sus manos se deslizaran sobre el cuerpo del actor haciéndole suspirar, para después ser su boca la que viajara y recorriera el pecho del actor, su abdomen y se detuviera en su ombligo dejando que su lengua se introdujera en él haciéndole gemir de forma sonora. De nuevo las manos de Heero había intentado levantarse para tocar el cuerpo caliente del modelo, pero este le había vuelto a empujar los brazos para evitar que le tocara.
-- Te estas vengando de mi - dijo el actor entre jadeos sujetando fuertemente las sabanas de la cama al no poder sujetar el cuerpo de su amante – Me estas torturando al no dejarme tocar tu cuerpo.
-- Si – murmuro Duo sin dejar de besar su cuerpo, sin dejar de acariciar con su boca la piel del actor – Solo porque no tengo la cuerda a la mano, si no, te hubiese atado a la cama como lo has hecho tu conmigo.
Dejó deslizar una de sus manos por debajo de su vientre y entró de forma completa al interior de la pijama del actor tomando entre sus manos el miembro despierto del mismo haciéndole gemir. Comenzó a mover su mano de forma firme, sintiendo la piel aterciopelada y caliente que parecía moverse con forme sus movimientos ascendentes y descendentes.
-- Tócame Heero, hazlo ahora...
Sin esperar por una respuesta sintió los brazos del actor rodearle la cintura y la espalda sentándolo sobre él cruzándole con ambas piernas sobre su cadera, mientras se movían frenéticamente sobre su cuerpo haciéndole gemir. Podía sentir las manos del actor acariciarle los glúteos, dejado que esta vez fueran sus manos las que se introdujeran por debajo del pantalón del pijama acariciándolos primero para estrujarlos después, aprisionando su cuerpo con el suyo acrecentando esa cercanía mientras él seguía masturbándolo haciéndolo gemir su nombre una y otra y otra vez.
-- Ahhh Heero...
Vio aquella oscuridad en las pupilas del actor al tenerle frente a frente, ambos respirando de forma agitada y por primera vez vio un sonrojo en aquel rostro siempre frío, controlado y sin emociones. Podía ver el deseo reflejado en aquellos ojos y dentro de sus pupilas, su propia imagen dibujada en igualdad de circunstancias. Si, también le deseaba. Pero no solo había deseo en sus orbes violetas, había amor. ¿Heero podía ver eso?
No lo sabía, pero ¿Qué importaba? En esos momentos no había nadie más con él actor, solo él y de momento eso le bastaba.
No supo en que momento su pantalón quedo colgando de una de sus piernas y el pijama de Heero abandonado a un costado de la cama. Sintió como la boca del actor de nuevo se posesionaba de la suya dejando que su lengua le invadiera y le llenara de pasión. Fue entonces que sintió la invasión en su cuerpo y un quejido escapo de sus labios.
-- Ahh, ahh Heero...
Heero espero hasta que Duo pudiera acostumbrarse a la invasión y entonces continuó. Insertó un segundo dedo en la entrada del modelo, el cual fue recibido con menor molestia y más exaltación hasta que un tercer dedo entro dentro de él haciéndole gemir con fuerza. Total, a las 2 am, no creía que su compañero de al lado estuviera despierto y pudiera descubrirlos.
Su respiración se fue haciendo cada vez más y más irregular, mientras su cuerpo comenzaba a perlar en sudor, ni siquiera le estaba masturbando con sus manos, solamente rozaba su miembro excitado con la piel del cuerpo del actor, pero quizá esa combinación de medicamentos le habían puesto más sensible que en otras ocasiones y sumando a ello sus dedos en su interior... Ya no resistía más.
-- Heero te necesito ahora – dijo entre jadeos haciendo que la boca del actor subiera hasta la suya y comenzara a devorarle a besos.
-- Duo el condón – dijo el actor haciendo que Duo dejara de masturbarle para rodearle el cuello con ambos brazos.
-- No, no es necesario usar esa cosa – susurró al oído del actor – de todas formas no pienso denunciarte – dijo al recordar el motivo por el que el actor usaba el preservativo.
-- No lo digo por eso, el condón esta lubricado, te ayudara para que no te duela – pero no. No estaba dispuesto a seguir esperando más. Estaba muy excitado ¿A caso no podía verlo?
-- ¡No me importa!, te necesito ya y ahora, no esperare a buscarlo – dijo al tiempo en que empezaba a moverse haciendo que Heero sacara los dedos de su interior y se acomodara sobre él.
-- Duo...
El dolor que sintió era sumamente fuerte, pero estaba tan excitado que no podía detenerse, el miembro de Heero ni siquiera había entrado aun en él y ya se sentía en las nubes, aun que parecía que estas estaba llenas de clavos afilados porque sentía partirse en dos.
-- Mmmppfff – se quejó al comenzar a sentir la invasión.
-- Podemos detenernos - ¿Desde cuando el actor se preocupaba por lo que sintiera o no pudiera sentir.
-- ¡No!, ¡sigue!
Heero se había quedado quieto al escuchar sus quejidos, pero lo necesitaba y no estaba dispuesto a parar ahora. Así que fue él quien comenzó a moverse haciendo que el miembro de Heero entrara por completo en él.
-- Ahhha, ahhh ahhh – escapó de sus labios al sentir que Heero entraba por completo en él de una sola arremetida. El dolor había sido agudo, pero un instante después el placer le inundo por completo haciendo que comenzara a mover sus piernas para elevarse, haciendo que el miembro de Heero saliera, para después dejarse caer y volviera a entrar.
Una vez que el actor se percató que Duo estaba bien, comenzó a ayudarle en la tarea al tomarlo por la cintura y empujarlo hacía arriaba, para después soltarlo y que cayera, comenzando una danza de embestidas, entrando y saliendo, subiendo y bajando, haciendo que los gemidos escaparan de la boca de ambos y el sudor perlara sus cuerpos.
Duo sintió la mano del actor tomar su miembro endurecido haciéndole gemir aun más. Le masturbaba de la misma forma en que le embestía, su mano subía y bajaba sobre su miembro tan rápido, como subía y bajaba su cuerpo.
En un último grito compartido, Duo sintió como algo caliente escapaba en su interior, supo de inmediato que Heero había terminado dentro de él y ese detonante hizo que su propio miembro expulsara su semilla sobre ambos.
Sintiéndose totalmente agotado, Heero se retiro de la entrada de Duo y se dejó caer a la cama con el cuerpo del modelo sobre él. Ambos respiraban sumamente agitados.
Duo intentaba a toda costa recuperar el aliento, mientras su cuerpo sudoroso aun descansaba sobre el cuerpo desnudo del actor, tratando de recuperar sus fuerzas para levantarse sin apenas lograrlo. Se sentía sumamente pesado y el sudor comenzaba a tornarse helado. Sentía escalofríos en todo el cuerpo, dolor en el trasero y mucho sueño.
-- Duo – la voz serena del actor lo saco de su ensoñación, ya que había comenzado a quedarse dormido sobre él, sintiéndose cálido. Por eso solo murmuro un simple ¿mmm? Ante la cuestión de su amante – No vayas mañana a clases, quédate descansando todo el día, debes recuperarte.
-- Si, será como digas…
Y con estas últimas palabras se quedo dormido en los brazos de su amado, olvidando todo su enojo con el actor, todas sus anteriores palabras, todos sus anteriores insultos. Olvidando, quizá producto del alcohol, quizá producto de la enfermedad y las medicinas, quizá producto de ambos, todo lo ocurrido.
ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Trowa llegó por la mañana hasta su pupitre de forma decidida. ¿Por qué Duo no se había presentado de nuevo a desayunar si cuando fue a buscarlo ya se había levantado? El día anterior tampoco se había presentado en el comedor. Erick, Hilde y él mismo estaban comenzando a preocuparse por su amigo modelo. Si seguía así iba a enfermarse y no se iba a recuperar de forma fácil.
Quizá por fin comenzaba a tener esos desordenes alimenticios de los que tanto hablaba y sufrían los y las modelos, bulimia o anorexia, siempre los confundía. O quizá era algo más simple: estaba deprimido y no lo culpaba si era lo segundo, tenía motivos suficientes para deprimirse.
Hilde llegó poco después con una enorme sonrisa dibujada en el rostro. No entendía esa sonrisa de boba, pero intuía debido a que era. Una podría ser a que ya casi estaba listo el traje de Heero para los Oscares y faltando tan poco, la morena no se cansaba de decirles lo maravilloso que le estaba quedando. Y la otra, eran las constantes visitas del amigo modelo de Duo: Wufei. Quizá era lo segundo ya que regularmente los veía juntos.
Pasó la hora del desayuno demasiado rápido, a nadie le pareció sospechoso que Duo no se presentara a desayunar, tenía motivos suficientes para faltar.
Cuando llegaron al salón de clases ya muchos de sus compañeros ocupaban sus lugares. Trowa se sorprendió de ver en su lugar al actor, parecía leer de forma serena sin voltear constantemente a la puerta, como lo había visto hacerle cuando Duo no llegaba. ¿A caso Heero sabía algo de Duo que ellos no?
Se aproximó a él con la intención de preguntarle por su amigo, pero Hilde se le adelanto. En lugar de esperar a que terminaran de hablar sobre el traje del actor que al parecer ya estaba listo, se dirigió hasta su lugar. Duo a veces se quedaba dormido aun y cuando ya estuviera despierto, era más que probable que está fuera una de esas ocasiones. Era mejor esperar sentado a que su amigo llegara.
El maestro de la primera hora llegó de forma puntual haciendo que Trowa girara la vista del pupitre de Duo a la puerta. Si Duo tardaba un par de minutos más, el maestro le pondría retardo y probablemente no le permitiría presentar, lo que significaría una materia reprobada. Quizá Duo estaba esperando una respuesta de la compañía de teatro Winner, pero de recibir una negativa (que realmente dudaba), esa materia podría repercutirle en su graduación.
Pero la puerta abriéndose de forma precipitada le distrajo de sus pensamientos y al levantar la vista pudo ver como su amigo entraba por la misma a la carrera soltando una disculpa que a sus sentidos resulto algo extraña.
-- Lamento el retardo maestro – dijo el modelo delante del maestro que frunció el ceño al verle entrar a su clase.
-- Solo porque llegó antes de que pasara lista no le pondré retardo joven Maxwell. Pero que sea la última vez, ya sabe que aquí las clases comienzan a las 7:30 – dijo el hombre sin levantar la vista de la lista que traía en las manos.
-- No volverá a a pa... pasar – dijo el modelo tartamudeando.
Duo sentía que el cuerpo le pesaba horrores, muy a penas y podía levantar las piernas para caminar. Sentía un frío atroz que le recorría el cuerpo de arriba abajo y le hacía temblar, pero estaba sudando. Escuchaba las palabras del maestro, pero al tratar de enfocarlo su imagen bailaba ante sus ojos. Era como si hubiese tomado mucho y ahora estuviera borracho. Pero intuía que este tipo de borrachera no se le iba a pasar comiendo o descansando. En esos momentos sabía que debió haberle hecho caso a Heero y quedarse en su habitación.
-- Joven Maxwell, estamos esperando a que pase a su lugar para comenzar la clase, o ¿ A caso usted va a darnos la lección el día de hoy? Porque eso sería un verdadero milagro.
Duo levanto la vista para intentar enfocar de nuevo al maestro que, como siempre, le estaba regañando. Trató de dar un paso al frente para ir a su lugar, pero a penas hubo levantado el pie, sintió que todo se movía y en un intento por conservar el equilibrio se agarró de lo primero que encontró a la mano: la manga del saco del maestro.
Todos los alumnos se levantaron al ver como el modelo había lanzado al suelo al maestro y él caía junto con él, pero los primeros en llegar para ayudar a levantarles fueron Trowa y Hilde.
-- ¿Pero que demonios? – se levantó el maestro confundido tomando a Duo de los brazos ayudado por Trowa. El modelo parecía inconsciente y enfermo – este chico esta ardiendo en fiebre – dijo el hombre tocándole la frente – rápido, llévelo a la enfermería – Trowa asintió y tanto él como Hilde se encargaron de llevarlo dejando a todos sus compañeros confundidos.
A los pocos minutos ambos llegaron, solos, entregaron al maestro lo que parecía ser un justificante y los dos ocuparon sus lugares en el salón en total silencio, ya que el profesor continuó con su clase y todos sabían cuan gruñón era.
Heero giró la vista hasta donde estaba Hilde, ella apenas estaba sacando sus libros para comenzar a apuntar lo que el maestro había apuntado en la pizarra, a él poco le importaba lo que dijera un simple maestro, así que le habló a la morena.
-- ¿Cómo está?
Hilde giró la vista con sorpresa al escuchar la pregunta de su compañero de al lado. ¿A caso era preocupación lo que distinguía en la voz de Heero? No entendía muy bien aquella pregunta. Quizá había visto cierto comportamiento en el actor cuando le reclamo por creerla en la cama con el modelo, pero según los chismes de la escuela, ellos seguían siendo "tan amigos" como siempre. Estaba confusa, pero eso no le impedía contestarle, después de todo, le estaba confeccionando un traje
-- Con mucha fiebre – dijo de forma pesarosa – La enfermera no nos dejó quedarnos. Yo quería hacerlo, pero dijo que ese era su trabajo y para eso le pagaban. No tuvimos otra mas que regresarnos a clase. Esa mujer se porto muy... – estaba diciendo cuando la fría voz del actor la interrumpió.
-- Idiota – Hilde guardo silenció de forma abrupta al considerar el insulto de Heero dirigido a ella – Es un verdadero idiota, desde anoche tenía fiebre y le dije que hoy se quedara en cama. Es un idiota – dijo parándose de forma decidida de su banco para caminar hasta el escritorio del maestro.
-- ¿Desde anoche? – preguntó Hilde en voz baja sin comprender nada, pero Heero ya iba muy lejos.
-- Señor Yuy – sentenció el maestro al ver a Heero caminar hasta él – Regrese a su lugar señor Yuy – pero Heero pasó de largo sin prestarle mayor atención. El hombre frunció el ceño de forma molesta y casi gritando volvió a dirigirse al actor – Si se atreve a salir del salón le pondré falta – Heero se giró hasta él haciendo que el maestro se enderezara en su lugar y guardara silencio al ver la fría e intimidante mirada que el actor le dirigía. Estaba a punto de hablar de nuevo, cuando Heero se le adelanto.
-- Haga lo que le de su regalada gana – y diciendo esto salió. Solo alcanzó a escuchar la última sentencia de ponerle falta si no regresaba en 5 minutos, pero lejos estaba de importarle una simple tacha en una lista de asistencia.
Se encontró de pronto caminando a toda prisa por los solitarios pasillos del colegio solo acompañado por el eco de sus pasos, a lo lejos escuchaba los murmullos de gente hablando, seguramente eran los maestros dando sus clases. Pero no estaba buscando maestros, estaba buscando la enfermería, necesitaba saber como estaba Duo.
Cuando llegó al lugar, lo que menos esperaba ver era alguna especie de habitación pintada de blanco con alguna cruz que indicara la enfermería. Pero no había nada de lo que se había imaginado y eso lo había comprobado la primera vez que pisó ese sitio, aquella primera ocasión en que Duo se atrevió a golpearle delante de varios de sus compañeros, si esperaba que el lugar hubiese cambiado, se había equivocado rotundamente. La puerta a la enfermería seguía diciendo solo eso, "Enfermería", y dentro, la oscuridad, por la falta de luces, estaba muy acorde con el resto de la escuela: lúgubre de arriba abajo. Se notaba a leguas que le hacía falta mantenimiento, la humedad y el silencio la hacían sentirse fría y abandonada.
Casi de inmediato que abrió la puerta una chica pelirroja usando un birrete y vestido blanco se dio prisa en hablar, sin fijarse tan siquiera en quien había entrado, al parecer estaba mas entretenida en leer una de esas revistas de chismes que en hacer su trabajo.
-- El médico no esta. Si te sientes mal te puedo dar un par de aspirinas, el justificante para que faltes a clases y vuelves hasta las 10 u 11, cuando ya haya llegado el doctor – Heero frunció el ceño al ver a la mujer y escuchar la forma despectiva en que le daba las opciones. Alguien encargado de prestar servicios médicos mínimo debería revisar al paciente antes de prestarse a extender un justificante que quizá no era necesario. ¿Habría más enfermeras? Ya que a esta no la había visto cuando estuvo en el lugar.
-- ¿Quién demonios se cree que es? – dijo Heero de forma fría y molesta, la mujer pareció sorprendida y por primera vez levantó la vista para ver esos ojos cobalto clavarse como dos dagas en su rostro.
-- ¡Eres Heero Yuy! – dijo la enfermera de forma emocionada – sabía que estabas en la escuela, pero nunca te había visto, yo soy...
-- Me importa muy poco quien eres o dejes de ser, solo he venido a ver como esta Duo Maxwell. Lo trajeron dos alumnos hace escasos minutos – continuó mientras dejaba vagar las vista por el lugar vacío - ¿Dónde esta?
-- Ah, Duo – dijo la chica haciéndose el cabello hacía atrás en señal de coquetería restándole importancia a lo que decía el actor, sin embargo Heero ignoró sus asedios de forma olímpica haciendo que la molestia en la enfermera comenzara a hacerse notoria – Lo mande a su habitación. Solo tiene un resfriado, nada de cuidado, ni siquiera requiere de...
-- ¿Lo mandaste a su habitación? – casi grita, pero la mujer no se dejo intimidar por esa voz gruesa y esos ojos de hielo.
-- Si. No estaba tan mal.
-- Ah no, no esta mal una persona que arde en fiebre y se desmaya en clase delante de alumnos y el maestro ¿Verdad? – la enfermera comenzó a ponerse nerviosa ante el sarcasmo del actor – No esta mal alguien que necesita ser ayudado a caminar para llegar a la enfermería, ¿Cierto?.
-- Yo... yo...
-- Pero si esta mal que una enfermera mande a su habitación a un alumno enfermo, sin ayuda, sin el medicamento apropiado y no se haya dignado a buscar ayuda al verlo mal.
-- ¡ES QUE YO NO SABIA QUE ESTABA TAN MAL! – dijo alterada tratando de defenderse, dándose cuenta que había cometido un terrible error y si el chico se ponía peor podría ir, incluso, a la cárcel.
-- ¿A caso no es usted enfermera? – cuestiono el actor algo alterado, pero modulando su tono de voz.
-- NO, NO LO SOY – afirmo tratando de que con esa confesión pudiera conseguir algo de compasión del actor - Solo soy una aspirante a actriz, bueno, ni siquiera a eso llego. Estoy aquí esperando una oportunidad para entrar a estudiar a esta escuela – dijo comenzando a sollozar.
-- Maldición – Gruño Heero dándose la vuelta de forma molesta, pero antes de irse se giro para ver a la pelirroja y sentenció – Si algo le pasa a Duo por tu culpa... – dejó la amenaza impresa en aquella última frase – Mas vale que mande al médico a la habitación de Duo en cuanto llegue - La chica solo se dedico a llorar.
¿Cómo era posible que dejaran a una persona que nada sabía de medicina encargara de una enfermería? Tenía mucho de que hablar con el director una vez que se asegurara de que Duo estaba bien.
Llegó casi corriendo hasta las escaleras que conducían a los dormitorios del ala este, subió de dos en dos hasta llegar al pasillo que tan bien conocía. No tenía idea del porque se encontraba tan desesperado, solo sabía que necesitaba llegar a la habitación de Duo.
¿Desde cuando tanta preocupación por alguien de quien buscaba vengarse?, no lo sabía, ni buscaba averiguarlo... de inmediato.
Cuando llego, ni siquiera toco a la puerta del modelo, entro de golpe, ya esperaba los reclamos de éste por entrar a una habitación que no era la suya sin anunciarse. Pero no hubo nada, solo un silencio eterno. Camino despacio buscando con la mirada, no sabía si Duo se había dirigido hasta su habitación al salir de la enfermería, quizá se había sentido mal en el camino y había ido a algún otro sitio. Pero un ligero quejido proveniente de la cama le despejó sus dudas.
Caminó hasta la cama y allí estaba Duo, totalmente desparramado, con la ropa puesta y totalmente arrugada. Su rostro se veía sumamente rojo y respiraba de forma agitada. No se necesitaba ser medico para saber que el trenzado estaba muy enfermo. Se dio prisa en desabrocharle la corbata y los primeros botones de la camisa blanca del uniforme, por lo menos el chico había tenido la fuerza para quitarse el saco que lo vio tirado a un costado de la cama. Lo acomodo entre las cobijas y le desabrocho los pantalones; ahora estaría más cómodo.
¿Desde cuando era médico?
-- Aaaahhh, ahhhh, aaahhhh
La respiración acelerada le indicaba que su corazón latía a toda prisa y la fiebre estaba alta. Aproximó su mano para tocarle la frente y la sensación que percibió no era nada buena. Confiaba mucho en sus sentidos, pero en casos como estos, era mejor tener la seguridad. El no era alguien que se enfermara con frecuencia, pero como buen previsor, siempre tenía consigo lo necesario para curar un resfriado, medir la temperatura o vendar una herida. Así que fue hasta su habitación por lo necesario.
39.6º
La temperatura que marcaba su termómetro digital le alarmo un poco. ¿Qué hacer? No podía darle medicamentos porque no sabía que tenía. Ni siquiera las pocas clases que tuvo que tomar, cuando hizo aquella película donde era un niño genio convertido en médico, le ayudaba ahora.
Hizo todo cuanto pudo, cuanto recordaba de sus clases particulares con un médico profesional, cuanto recordaba que hacía su ma... tía, cuando él se llegaba a enfermar. Le retiro el uniforme y le puso una pijama fresca y con un trapo húmedo intento a toda costa bajarle la fiebre. Constantemente medía su temperatura, pero esta parecía ser tan terca como el trenzado, porque en lugar de bajar, subía. Sabía que lo mejor sería meterlo a bañar con agua fría, pero corría el riesgo de convertir el resfriado en una pulmonía y no quería cargar con eso en su, de por sí, torturada conciencia.
El médico llego a toda prisa a la habitación del trenzado viendo a Heero a un lado de la cama de Duo con un termómetro en el buró y un recipiente con agua cerca de la cabecera. Pidió le contara lo que había pasado y Heero lo hizo. Cuando el médico termino de revisarlo, su diagnostico difería del de todo el mundo; Duo no tenía un resfriado común, si no, principios de neumonía.
-- ¿Habrá que llevarlo a un hospital? – cuestiono el actor. El médico cabeceo en desacuerdo entrando de inmediato al baño del trenzado. Heero no entendió porque no llevarlo a un lugar donde pudieran prestarle mayor atención.
-- ¿A caso ninguna de estas habitaciones tiene una tina? – salió el hombre viendo a Heero - ¡Tu!, tu tienes una habitación especial, la tuya debe tener tina de baño.
-- Si, si tiene, pero para...
-- Hay que bajarle la fiebre, si llega a 40º, puede convulsionar – dijo el hombre sacando varias medicinas de su maletín – Ustedes parecen ser buenos amigos – dijo mientras preparaba una inyección – supongo que no te molestara cederle tu habitación mientras este inconsciente.
-- ¿He? – El hombre había hablado tan deprisa sin prestar atención a sus reacciones que dio por hecho que no le importaba ceder su cuarto. El tener a Duo en su habitación representaba una tentación demasiado fuerte, además de un desfile constante de amigos y conocidos del trenzado que se presentarían a preguntar por su salud, una vez que se enteraran de la gravedad de su estado.
-- Ahora voy a ponerle una inyección, después voy a irle a preparar la tina, tu encárgate de llevarlo en brazos hasta tu habitación – dijo sonriendo – Creo que tu pequeña discusión con mi enfermera nos obliga a conseguirle un substituto temporal. Y me parece que tú eres el indicado.
-- ¿Que?, ¿Por qué yo? – cuestionó el actor renuente a aceptar la oferta.
-- Por que estas a la mano y parece que sabes algo de medicina. Recuerdo que hiciste una película en la que...
-- Un momento – dijo el actor poniéndose de pie, mientras el médico aplicaba la medicina en el brazo de Duo, haciendo que este se quejara un poco – En primer lugar, yo no he dicho que le vaya a ceder mi cuarto a Duo, es más no quiero. Y en segundo lugar, yo no se nada de medicinas, soy actor y como tal solo aparento ser un médico, un maestro o abogado, y eso no quiere decir que lo sea o sepa algo de ello.
-- Esta bien, esta bien, no te enfades, no quiero tener que demandarte por agresión, aun que eso me dejaría una jugosa ganancia – dijo tratando de bromear sin lograrlo – Aun así, necesitare de tu ayuda – dijo de forma más seria – ¿crees que podrías ayudarme a bajarle la fiebre?.
-- ¿De que forma?
-- Metiéndote con él a la regadera – El solo echo de mencionarlo podría haber hecho enrojecer a cualquiera, pero al parecer eso que se decía del actor debería ser real. ¿Realmente era así de frío?
-- Esta bien, supongo que yo tengo ropa para cambiarme y usted no.
-- Cierto, así que velo desvistiendo mientras yo preparo el agua.
Heero solo cabeceo en acuerdo, después de todo, ya lo había desnudado antes. Aparentar una frialdad que realmente no sentía era su papel ahora, interpretaría a ese ser frío, arrogante y sin emociones hombre que tan bien tenía ensayado, delante de ese patético médico.
Pero ya que ahora estaba dentro del cuarto de baño del trenzado, pudo dejar que su mirada se deleitara con lo que estaba haciendo. Sus manos temblaban al estarle despojando de su ropa de nuevo, la primera vez había sido, quizá, un poco más fácil debido a la preocupación que sentía al no conocer su estado – No, yo no estaba preocupado – trató de convencerse. Lo había hecho todo muy rápido, sin fijarse en nada, pero ahora tenía la oportunidad de tocar su piel ardiendo, la cual temblaba ligeramente al sentir sus manos frías. Si no fuera porque el médico salió demasiado pronto del baño, hubiese seguido disfrutando de aquello por más tiempo.
El doctor le ayudo a llevarlo al baño. Quizá no estaban ambos desnudos del todos, él usaba la playera que llevaba bajo la camisa y los bóxer, Duo solo los bóxer, pero aun así la excitación por el tibio contacto con la piel desnuda del modelo le estaba haciendo reaccionar sin quererlo, tenía que luchar contra su propio cuerpo porque está no saliera a flote y fuera descubierta por el galeno.
-- Esta no era la idea que tenía de bañarnos juntos – murmuro en voz baja al oído de Duo, mientras sostenía el cuerpo del modelo entre sus brazos, al tiempo en que el agua helada caía sobre ambos. Podía sentir su cuerpo temblar ante el contacto con el frío liquido y lo escuchaba jadear. Tenía que estar así por 10 minutos hasta que la temperatura bajase.
-- Heero... Heero – murmuro de pronto haciendo que se enderezara en su lugar para ver si se había despertado, pero no, Duo seguía inconsciente. Eso le hizo sonreír un poco ¿Que estaría soñando?
-- No vayas a decir algo que nos perjudique a ambos.
-- Heero... Heero...
-- Creo que ya es suficiente, puedes traerlo, yo me encargar de secarlo y vestirlo, tu puedes ir a cambiarte – Heero solo cabeceo en acuerdo sacando a Duo en brazos. Por suerte el agua helada había hecho su trabajo, no solo con Duo, también con él.
Pocos minutos más tarde ambos hombres estaban de nuevo al lado del enfermo. El doctor se había encargado de ponerle una playera limpia de manga corta y los pantalones del pijama. Podía ver que su cabello, totalmente suelto, lucía extendido en su totalidad sobre la almohada. Jamás había visto a Duo con el cabello suelto y no podía negar que le agradaba. Por desgracia, Duo no parecía haber mejorado mucho, su fiebre había bajado solo un poco y ahora dormía, el médico se había visto en la necesidad de ponerle suero para evitar que fuese a deshidratarse por no comer o tomar agua.
-- Te dejaré con él por un par de horas, debo regresar a la enfermería ¿Esta bien? – Y aun que no estuviera bien, el doctor parecía estar acostumbrado a mandar y ni siquiera había esperado una respuesta de su parte, se había ido y ya.
Se paro a un costado de la puerta del balcón viendo hacía afuera. ¿Ni siquiera sabía que estaba haciendo allí?. A Duo lo podía cuidar cualquiera, no faltaría quien se ofreciera a hacerlo - Siendo tan popular entre las chicas – se dijo apretando los puños de forma fuerte.
-- Mamá, ¿mamá?
La voz de Duo lo sacó de sus pensamientos y le hizo acercarse a un lado de su cama para tratar de escuchara mejor. Duo parecía preguntar por su madre y movía constantemente la mano, tentando el colchón con ella ¿Buscando que? ¿Qué alguien se la sujetara? ¿A caso creía que quien estaba con él era su madre? ¿Pero cual madre? La señora Maxwell no encajaba en sus entandares de progenitora. ¿Estaría el trenzado delirando con la biológica?
-- ¿Mamá? – volvió a cuestionar en vos baja.
La mirada cobalto del actor no perdía detalle de aquella mano buscando y buscando sin encontrar mientras la seguía llamando en voz baja. Dejó que su mano viajara hasta la frente del trenzado despejando varios mechones húmedos de ella para tocarla. Seguía muy caliente.
¿Qué hacer?
-- ¿Mamá?
Se sentó en la silla que había colocado a un lado de la cama recargando sus brazos en las piernas y poniendo la barbilla entre ambas manos, pensando, observando a Duo tendido en aquella cama, meditando en lo que debía o no debía hacer, mientras él seguía preguntando por su madre. Sin pensarlo demasiado, extendió la suya sobre el colchón y tomó la cálida mano del trenzado sintiendo el calor que provenía de esta. ¿Hasta cuando cedería esa maldita fiebre?
-- Aquí estoy Duo – Murmuró de forma audible. Entonces pudo ver como una enorme sonrisa se dibujaba en la cara del modelo mientras su mano era apretada de forma suave por la del enfermo.
-- Viniste por mi, tal como lo prometiste – dijo mientras vio como una lagrima resbalaba por el rostro del trenzado sin desdibujar aquella mueca en su rostro. Por impulso levanto su mano libre hasta la mejilla sonrojada y con su dedo índice la limpio. Él estaba delirando, soñaba con su verdadera madre. Según le había contado Trowa, Duo fue abandonado en ese orfanato cuando era niño a una edad en la que podía recordarlo. Este delirio le indicaba que muy dentro de si el trenzado aun no olvidaba a su progenitora.
¿Cómo podía sonreír, hacer bromas y ser tan alegre, si aun conservaba ese doloroso recuerdo dentro de si?
¿Por qué Duo parecía tan fuerte y guardaba un dolor tan grande?
¿Por qué él no podía olvidar lo que le había echo su madre y vivir como lo hacía Duo?
¿Por qué buscar una venganza contra quien no lo merecía?
Había demasiadas preguntas en su cabeza y no tenía respuesta para ellas...
Duo había dejado de delirar tomando fuertemente su mano y relajando sus facciones. Tampoco había vuelto a llorar. Al parecer, seguía creyendo que quien estaba con él era su madre, ya que su sonrisa no se borró.
Todo ese día y parte del siguiente se la paso cuidándolo ya que el doctor le había pedido de nuevo que le ayudara. Sin una enfermera en la escuela, no había quien estuviera revisando su temperatura y dándole sus medicinas cada cierta hora. Así que se había visto en la necesidad de prometerle quedarse con él hasta que mejorara o consiguiera quien se hiciera cargo de él. No había querido ceder su habitación porque intuía que habría un desfile de amigos del trenzado que se pasarían a ver como estaba y no se había equivocado, ya que incluso Hilde había obtenido un permiso especial para ir a verle al ala Este - pero no uno para quedarse toda la noche - Mientras esos chicos estaban con Duo había aprovechado para comer algo, cambiar sus ropas y tratar de descansar sin apenas lograrlo; después regresó a seguir con la tarea que el doctor le encomendó: medir su temperatura y reportar algún cambio, que para su desgracia no ocurrió rápido.
Después del medio día del siguiente día, ya no podía mantenerse en pie, había pasado la noche en vela al lado de Trowa (quien ni siquiera pidió permiso, solo llego al filo de la media noche y se plantó con él a cuidarle) al parecer no quería dejar solo a su amigo, ¿sentimiento de culpa por una amistad olvidada?, quien sabe. Finalmente había terminado por irse alrededor de las 6:00 am, ya que él si asistiría a clases. Con sueño, con hambre y con un terrible dolor de espalda por permanecer tanto tiempo sentado en la incomoda silla del escritorio, se había quedado dormido.
El sonido de una respiración regular inundaba por completo el cuarto haciéndole medio despertar. Comenzó a pestañear tratando de abrir los ojos, se sentía adolorido y pesado, su boca sabía a medicina y la tenía por completo seca. Quería agua, pero no tenía fuerzas para hablar o pararse. A sus sentidos llegaba un aroma peculiar constantemente, guiándolo hasta una luz incandescente que por fin le hizo abrir los ojos.
-- ¿Qué paso? ¿Dónde estoy? – se dijo al ver todo borroso a su alrededor y no reconocer el lugar. Pestañeo un par de veces hasta que logro ver bien. Era su cuarto. Levanto su brazo al sentir que algo picaba en él y se dio cuenta que le habían puesto suero. ¿Por qué? No recordaba nada, lo último que recordaba era haber llegado tarde a clases ¿y después?... Nada, todo estaba en blanco.
Haciendo enormes esfuerzos logro incorporarse utilizando sus codos. Sintió de inmediato el peso de su cabello caerle de forma lenta sobre sus hombros y espalda. ¿En que momento se había soltado el cabello? No solía dormir con él suelto ya que se le enredaba demasiado. Con la mano retiro los largos mechones de su rostro cuando el sonido de alguien durmiendo llamó su atención. Giró el rostro a la derecha y abrió mucho los ojos al ver a Heero dormido de manera incomoda en una silla cerca de su cama.
Una sonrisa alegre cruzó su rostro. ¿A caso Heero le estaba cuidando? Comenzó a reír pensando en una travesura. Se veía tan bien así dormido, que la tentación de despertarlo era enorme, además, necesitaba saber que había pasado con él. Así que intento levantarse para buscar algo con que hacerle cosquillas en la nariz, pero un ligero mareo lo mando de vuelta a la cama.
-- ¡Maldición! – se dijo en voz baja tomando la cabeza con una de sus manos mientras veía como todo a su alrededor bailaba.
El sonido de algo que se golpeaba contra el colchón de la cama hizo que Heero se despertara exaltado parándose casi de golpe con el corazón en la garganta. Aun que si alguien le veía, creería que estaba en total calma.
-- ¿Duo? – cuestiono al verle semi sentado al borde de la cama – Deberías seguir acostado – dijo acercándose a él para tocar su frente. Ese ligero contacto hizo que el modelo comenzara a sentirse afiebrado de nuevo – Parece que la fiebre por fin cedió – pero al parecer esa fiebre solo estaba en su imaginación.
-- ¿Qué haces en mi habitación a esta hora? – cuestiono Duo viendo el reloj digital que permanecía en su buró junto con un termómetro y varias medicinas - ¿Y quien me puso el suero?
-- El médico te puso suero – dijo el actor omitiendo, de forma deliberada, la primera pregunta.
-- ¿Por un simple resfriado? – el gruñido de su estomago les distrajo a ambos haciendo que Duo comenzara a reír poniéndose rojo – creo que tengo hambre. Parase que hace siglos que no como y solo me perdí el desayuno y la comida.
-- Te equivocas – dijo Heero cruzando los brazos y viendo a Duo de forma detenida – Te perdiste 2 desayunos 2 comidas y la cena – Duo abrió mucho los ojos – estuviste inconsciente desde ayer en la mañana, por eso tienes tanta hambre.
-- ¿También perdí el examen de contabilidad? – Heero solo asintió, ya que no solo Duo lo había perdido, también él – Esa si es una buena noticia – dijo riendo – Pero no has respondido mi primera pregunta ¿Qué haces aquí? – cuestionó de forma seria.
Heero se giró dándole la espalda sin contestarle. Esa misma pregunta se había estado haciendo él desde el día de ayer ¿Qué demonios hacía allí?
-- ¿Y bien? – cuestiono Duo esperando por la respuesta. Estaba ansioso por conocerla, deseaba escuchar de labios del actor que había estado preocupado por él y le había estado cuidando. Entonces Heero se volteo, su mirada era la de siempre, fría y controlada, era imposible saber que pasaba en esos momentos por su cabeza.
-- Solo cuidaba de mi juguete preferido.
-- ¿Juguete? – cuestiono Duo frunciendo el ceño con molestia - ¿Qué quieres decir con eso? ¿Qué para ti solo soy un objeto que te divierte? – dijo sintiéndose devastado por dentro. Ni siquiera el estar enfermo hacía que el actor dejara de decir estupideces. Ni siquiera el verlo enfermo le hacía sentir un poco de compasión por él. Pero no, un momento, él no quería ni necesitaba de su compasión.
-- Digamos que si te descompones, hay que componerte...
-- ¡Eres un maldito estúpido! – gritó Duo sumamente enojado, le lanzaría lo primero que encontrara, pero no había nada a la mano, además seguía atado a esa bolsa de suero que colgaba de lo alto de su cama – Un desgraciado insensible, arrogante, mal nacido...
-- Dime algo que no sepa – masculló el actor con arrogancia encogiéndose de hombros haciendo que Duo enrojeciera aun más del coraje, sintiéndose terriblemente abatido, utilizado. ¿A caso no veía cuanto le amaba? ¿Cuánto le adoraba aun que no se lo mereciera?
-- ¡TE ODIO! – gritó con amargura.
-- No es verdad, me amas... – esa seguridad y esa frialdad impresa en sus palabras le hizo abrir mucho los ojos. ¿Realmente era tan transparente? ¿Realmente sabía que le amaba? Por eso se aprovechaba de sus sentimientos y los arrastraba por el fango siempre que podía?. Frunció el ceño de nuevo dándose cuenta de todo.
-- Te odio – dijo de nuevo tratando de imprimir una seguridad que estaba muy lejos de sentir.
-- Cada vez que lo repites es como si estuvieras diciendo que me amas – aseguro el actor sin inmutarse por las palabras del modelo.
-- En ese caso ¡TE AMO! – gritó de forma desesperada, pero su voz sonó distinto a lo que esperaba. Esas palabras que había jurado no decírselas jamás, ahora salían de su boca tratando de hacerle creer lo contrario; habían escapaban de su boca llenas de cariño y una pasión que quería y deseaba olvidar.
-- Te creo – musito Heero viendo aquellos ojos violetas transparentarse ante lo dicho, dibujando un pequeño arco iris de colores que le había fascinado.
-- Yo no...
-- ¿Cómo esta mi enfermo favorito? – la puerta del cuarto de Duo se abrió de forma repentina dejando ver al médico de la escuela entrando a la cerrara interrumpiendo la discusión que aun sostenían los alumnos.
Se detuvo de golpe viendo a ambos parados en total silencio. Duo aun apretaba los dientes y se veía sumamente sonrojado, y Heero... Heero se veía igual que siempre, con los brazos cruzados luciendo frío e indiferente.
-- Veo que ya te sientes mejor, pero deberías seguir en la cama – dijo el hombre llegando hasta Duo y ayudándole a acostarse – Te ves sumamente sonrojado – dijo pasando la mano por su frente tal como lo había hecho el actor momentos antes – pero ya no tienes fiebre. Aun así te quedaras en cama el día de hoy y mañana, el lunes ya podrás continuar con tu vida normal, mientras sigas tomando la medicina que te dejare.
-- ¿El lunes? – comentó Duo sin entender tratando de ignorar la presencia de Heero en su habitación. El médico se movió para quitar del brazo de Duo la aguja que llevaba el suero, mientras seguía hablando.
-- Si, hoy es jueves, te daré un justificante para que también faltes mañana viernes. De todas formas vendré a darte una vuelta para ver como sigues. En seguida mandare a alguien de cafetería para que te traiga gelatina y algo de líquidos.
-- ¿Gelatina? ¡No!, tengo tanta hambre que me comería un caballo entero.
-- Si es capaz de acabárselo – intervino Heero en la platica entre el enfermo y el doctor - no se en que cuerpo cabe tanto si esta tan delgado – dijo Heero haciendo que el médico riera y Duo frunciera el ceño.
-- Esta bien, ordenare que te traigan un sándwich, pero nada de caballos, vas saliendo de una posible neumonía.
-- ¿Neumonía?
-- Parece que deberá revisarle el oído también, ya que todo parece indicar que no escucha bien.
-- ¡Tu cállate! ¿Quién te esta pidiendo opinión? ¿No deberías irte ya al taller de dicción? – sentenció el modelo sumamente molesto. Heero solo se dedico a guardar silenció mientras el médico ponía una bandita sobre el brazo de Duo para evitar que sangrara después de quitarle el suero.
-- Pero si tiene todo el derecho a opinar – dijo el médico riendo de forma disimulada – no por nada ha sido tu enfermera durante estas horas.
-- ¿QUÉ? – dijeron ambos chicos al mismo tiempo.
-- Si, estuvo a tu lado casi desde que quedaste inconsciente, incluso estuvo toda la noche contigo, midiendo tu temperatura y dándote las medicinas. Según Trowa – dijo volteando a ver a Duo – creo que también es tu amigo ya que estuvo acompañándote una parte de la noche al lado de Yuy. Bueno, según él, Heero estuvo tomando tu mano cuando delirabas.
-- ¡Maldición!, quiere cerrar la boca de una buena vez – sentenció Heero fulminando al galeno con la mirada haciendo que el médico volviera a reír.
Duo se sintió confundido ante tal revelación, ¿no se suponía que no le importaba?, ¿Qué solo era un objeto con quien divertirse para luego botar? Entonces ¿Por qué cuidarle de forma tan mesurada? Incluso al grado de faltar a clases por él y tomar su mano... Un momento, ¿Heero había tomado su mano? ¿Entonces aquella calidez que inundaba sus sueños cuando soñaba con su madre, había sido de Heero?
-- Por cierto enfermera Yuy – dijo el médico entre divertido y serio interrumpiendo los pensamientos de Duo - ¿Quiere que le extienda un justificante para que falte a clases también mañana?
-- No soy ninguna enfermera, creí que eso le había quedado claro la última vez que hablamos. Y no, no quiero ningún justificante ya que le prometí quedarme con Duo hasta que mejorara o usted consiguiera otra enfermera. Ya mejoró, así que no espere que haga su trabajo.
"Eso lo explica todo" – se dijo Duo de forma dolida bajando la vista. Ese doctor había obtenido de alguna forma la promesa de Heero y como él siempre cumple lo que promete, se había quedado con él aun que no lo quería.
-- Muy bien. Duo ha tenido la fuerza para pelear, así que supongo podrá quedarse solo. De todas formas vendré más tarde con las medicinas que faltan – y diciendo esto se marcho dejando a Duo y a Heero en el interior.
Duo vio con recelo al actor que seguía observándolo sin decir nada. ¿Qué estaba esperando para irse? De cualquier forma, no estaba con él porque lo había querido, si no, por una maldita promesa. ¡Cuánto dolía!.
-- ¿Por qué no te vas de una maldita vez al taller de dicción? – dijo de forma molesta viéndole fijamente - Dudo mucho que el maestro te impida la entrada ya que al parecer le agrada mucho verte, eres su consentido, el que siempre repite cada maldito trabalenguas a la perfección – dijo el modelo sumamente molesto. Pero ya no sabía si estaba molesto por lo que el actor había dicho momentos antes o por recordar que para el maestro de dicción, Heero era el modelo de perfección.
-- ¿Celos? – cuestiono Heero de forma burlona cruzando los brazos y parándose al borde de la cama. Duo se incorporo de nuevo sobre ella viendo fijamente aquellos ojos fríos que le veían con demasiada fijación.
-- ¡Jamás! Y menos de semejante adefesio – dijo el modelo apartando su mirada de la cobalto haciendo que la mata de cabellos castaños se moviera conforme esa reacción adolescente. ¿Pero en que cabeza cabía que el pudiera sentirse celoso de semejante vejestorio calvo?
-- Pero reconoces que te sentirías celoso de alguien con mejor apariencia – Duo regreso su mirada al actor abriendo mucho los ojos ¡Bingo!, si, se sentiría celoso de alguien más joven, de alguien más atractivo, de alguien como Odin Low. Pero no era algo que iba a decirle.
-- ¡No! Yo no he dicho semejante cosa. No te atrevas a transgiversar mis palabras – aclaro a la carrera tratando de borrar de su cabeza sus pensamientos sobre Odin.
-- No soy yo quien admite sentirse celoso – dijo Heero encogiéndose de hombros sin darle mayor importancia al asunto.
-- No lo estoy haciendo – farfullo el trenzado de forma molesta. Si él era terco, debía admitir que el actor a veces le ganaba.
-- Y no tendrías porque ponérsete celoso, tu tienes mejor apariencia que nadie ha quien haya conocido – Duo abrió mucho los ojos por la sorpresa al tiempo en que sintió que un intenso calor subía por sus mejillas pintándolas de rojo. ¿Por qué esas palabras dichas tan a la ligera le hacían sonrojar? No, no le estaba diciendo un cumplido, solo se burlaba de él, ya que el estar enfermo lo tenía sumamente decaído y su cabello no ayudaba mucho ya que estaba hecho un desastre en esos momentos.
-- Te estas burlando de mi porque traigo el cabello suelto y enredado – dijo de forma recriminatoria sujetando su cabello con la mano y haciéndolo nudo en su espalda. Pudo ver que Heero no había dejado de verlo, por un segundo le pareció que sonreía, pero le hecho la culpa a su hiperactiva imaginación.
-- Te ves bien con el cabello suelto – inflo mucho los cachetes al escucharle repetir algo que, sabía, no era cierto.
-- ¡No fastidies! – le gritó haciendo que Heero se diera la vuelta para dirigirse a la puerta de su dormitorio.
¿Es que iba a irse? ¿Solo así, sin decir más, pero que idiota era, ¡claro que iba a irse!, ya había perdido demasiado tiempo con él y seguramente tenía "cosas" más importantes que hacer. Pero era lo mejor, que se fuera, ¡Que se largara para siempre!.
-- ¿Heero? – le hablo haciendo que se detuviera en la puerta y se girara para verle.
-- ¿Hn? – cuestionó viéndole a los ojos.
-- No quiero – dijo apretando las sabanas tan fuerte que sus dedos comenzaron a ponerse blancos. Heero solo le observo sin decir nada, esperando por lo siguiente. Duo bajó la vista hasta ver sus puños apretados – No quiero que vengas más por las noches. No me busques más.
¿Qué era lo que había visto en aquella mirada? ¿Dolor? ¿Ira? ¿Qué? ¿Por qué a veces las miradas del actor le confundían tanto? ¿Por qué no podía ser más transparente? Por lo menos así podría leer en su semblante aquello que pasaba por su cabeza. Justo en eso momentos, no tenía ni idea de lo que pensaba.
-- Será como tu quieras.
-- ¿He? – Levanto la vista al escuchar una aceptación tan pronta. ¿Pero que esperaba? ¿Qué le dijera que no? ¿Qué le amaba y no le dejaría? Eso parecía ser algo que el actor jamás diría. Un "Te amo" no era parte de su vocabulario, tal vez, ni siquiera conocía la palabra amor.
-- Dejare de venir... – dijo dejando la frase a medias, haciendo que Duo siguiera cada palabra a la expectativa – hasta que tu vayas a buscarme – y con estas últimas palabras salió de la habitación del trenzado dando un portazo.
¿Y eso que significaba?
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Duo iba caminando por los solitarios pasillos del colegio, era sábado por la mañana y estaba siendo solicitado por un cliente en una de las salas de prensa. Ya se sentía del todo recuperado, no creía ni por un instante el haberse puesto tan mal, pero aun así se quedo en cama el viernes y el médico le dio de alta ese mismo día en la noche – si no fuera por que casi le obligue – se dijo a si mismo – era probable que me obligara a seguir en cama todo el fin de semana y ya no la soportaba.
De todas formas iba a descansar ya que no tenía trabajo esos días y no tenía idea si Heero se habría quedado en la escuela o no y realmente se sentía tan solo y necesitado. Jamás se hubiera imaginado que aquellas caricias, aquellos besos y sensaciones fueran tan adictivas. Eran ya como una droga para él. ¡Pero como le haría para desintoxicarse del actor una vez que tuviera que irse a Broadway!, porque eso era un echo. Quizá aun no recibía la notificación (ni él, ni nadie) de que había sido seleccionado, pero estaba seguro de que iba a recibir una aceptación y no un rechazo.
¿Entonces no era mejor someterse a esa desintoxicación ahora y no después?
¿No era mejor sufrir esa lejanía ahora y no cuando estuviera ensayando algún papel para Vaselina?
¿No era mejor sufrir ahora que lo tenía cerca y no cuando lo tuviera realmente lejos?
¡No!, ¡No!, ¡Obviamente no!.
Su cuerpo no lo soportaba. Su cuerpo necesitaba de ese calor que solo Heero sabía darle. Su boca necesitaba del sabor que solo Heero tenía. Sus labios necesitaban de esos besos salvajes y apasionados que solo Heero sabía darle.
¡Todo él lo necesitaba!.
Había sido un estúpido al pedirle al actor que ya no le buscara más y estaba decidido a reconocerlo ante él.
En cuanto saliera de ver al cliente que le esperaba, iría a buscarlo. Esperaba que Heero estuviera en el colegio, si no, le esperaría en su cuarto totalmente desnudo dispuesto a entregarse a él como jamás lo había hecho antes.
Con esa idea en la cabeza llegó hasta la sala de prensa que le habían indicado y dibujando la más encantadora de las sonrisas entró. Pero su sonrisa se borró de golpe al ver sentado en el escritorio a quien menos esperaba ver.
Esa sonrisa burlona, esa mirada lasciva que tanto detestaba y esa arrogancia y autosuficiencia que tanto detestaba le hizo darse la vuelta para abrir la puerta y marcharse, pero la voz del hombre le detuvo.
-- Vamos querido Duo, esto es solo una reunión de negocios. No tienes porque huir de esa forma, aun esperamos a tu representante para discutir los términos del contrato con mi empresa – dijo de forma burlona haciendo que Duo comenzara a sentirse molesto. Y sin voltear a verlo contesto.
-- Según tenía entendido, tienes prohibido acercarte a mí, Traize.
--Si, es verdad. Pero gracias a que aceptaste revisar el trato con Armani, el juez que certificó la demanda de restricción aceptó suspenderla, ya que, yo soy el encargado de este tipo de contratos.
"Maldición", de haberlo sabido lo hubiese rechazado, pero es que Georgia Armani había sido tan amable con él que no había podido decirle que no… -"¡Maldición!"- Debió haberse imaginado que el diseñador no vendría personalmente a ver lo del trato.
-- ¿Pero que pasa mi querido Duo?
-- No me digas querido – farfullo el modelo con molestia volteando a verlo.
-- Esta bien, esta bien – dijo Traize poniéndose de pie haciendo que Duo comenzara a ponerse nervioso ya que las ocasiones anteriores en que estuvieron a solas, Traize había intentado propasarse. Pero un momento, estaban esperando a Noin, ¿No?. Entonces no se atrevería a hacerle nada.
Pero se había equivocado. De forma repentina el empresario lo tomo del brazo empujándolo hasta la pared para arrinconarlo con su cuerpo.
-- Te extrañe Duo
-- ¡Pues yo no!, ¡Estaba feliz sin verte! – dijo tratando de empujarlo, pero Traize era mayor y algo más alto, además de robusto, por lo que lograr moverlo era una tarea aun más difícil que alejar a Heero de su cuerpo.
-- Tan romántico como siempre – sonrió el empresario al sentir los esfuerzos de Duo por alejarlo.
-- Tan romántico como me haces sentir – dijo el modelo de forma sarcástica - ¡Aléjate o grito! – soltó al sentir que Traize se acercaba peligrosamente a él.
-- Por supuesto, por supuesto. Aun que dudo mucho que venga Heero a rescatarte en esta ocasión – dijo imprimiendo una seguridad en su voz que hizo que a Duo se le erizaran los pelos de la nuca ¿Por qué estaba diciendo eso? ¿A caso Traize sabía algo que él no?
-- ¿Qué te hace estar tan seguro? – pregunto curioso haciendo que la sonrisa en los labios de Traize se ensanchara aun más.
-- ¿Cómo? ¿No lo sabes? – ese tono burlón le hizo estremecer. ¡Si!, sabía algo y parecía estar ansioso por darlo a conocer.
-- ¿No se que? – cuestiono con ansiedad.
-- ¡Hu! ¿Adivina quien esta en L.A.? – Duo frunció el ceño – Te daré una pista. Fue el primer amor de tu amado Heero – Al ver la cara de Duo, Traize sonrió de forma maliciosa y dijo - ¡Oh si!, supongo que lo sabes – sonrió aun más viendo la expectativa con la que los ojos violetas del modelo le miraban. Estaba seguro que la noticia le iba a afectar y mucho. Cuan transparente era el pobre chico – Odin Low esta en la ciudad y probablemente Yuy esta en estos momentos en algún hotel de la ciudad con él.
Duo sintió que el corazón se le caía al suelo y se hacía pedazos dejando un enorme hueco en su lugar. Le hacía falta el aire y sentía que en cualquier momento iba a perder el sentido.
Odin Low… El compañero de Heero en aquel programa infantil.
Odin Low… El chico por quien Heero se hizo gay, según Mila.
Odin Low… El antiguo representado de Zech y a quien Heero le pidió lo representara.
Odin Low... El actor
Odin Low... El corredor de autos.
Odin Low... El Primer amor de Heero.
¡Odin Low!...
¡ODIN LOW!…
¿Por eso Heero no había ido a buscarle las anteriores noches?
¿Por eso había aceptado ya no buscarle? ¿Era por que sabía que su primer amor regresaba a L.A.?
¿Por eso?...
¡Por eso!
Apretó los ojos y los puños de forma fuerte sintiéndose una basura. Una vez más Heero le daba a entender que no sentía nada por él y que jamás lo sentiría.
Sintió una mano tibia posarse sobre su barbilla para hacerle levantar el rostro. Al abrir los ojos se topó con esas orbes azules de Traize que parecían desvestirle, pero toda la fuerza se le había ido de golpe, ya ni siquiera hizo el intento por alejarse.
-- Lo siento Duo, pero Heero es así y deberías saberlo. Podrá ser un volcán en la cama, pero en cuanto a sentimientos, es un completo Témpano de Hielo. Solo Odin Low ha logrado derretirlo.
"Odin Low"
-- Que bueno que lo dices, procurare no acercarme para no congelarme – dijo de forma sarcástica tratando de no hacerle saber cuanto le había afectado la noticia.
-- Que divertido eres Duo, pero no intentes fingir que no te importa. Eres demasiado transparente. Y ahora, creo que merezco algún tipo de recompensa por mi información – dijo el empresario haciendo que Duo le viera de forma extraña.
-- ¿Qué?
-- Y lo que quiero es un beso de tu parte – lo empujo al escritorio acomodándolo sobre él con su cuerpo en sima lanzando al suelo lo poco que se encontraba sobre él.
-- ¡No! ¡Suéltame!, mmmm, mmmp – Traize le tapo la boca y comenzó a besarle el cuello, mientras su mano comenzaba a descender hasta la pretina de su pantalón
-- No te resistas Duo, yo estoy a tu disposición para vengarte de ese desgraciado – murmuró Traize pegando y separando los labios del blanco cuello del trenzado.
El sonido de una voz femenina y los intentos por abrir la puerta de la sala de prensa detuvieron al empresario de golpe. Duo aprovecho la distracción para empujarlo y salir corriendo hasta la puerta para abrirla.
-- Lamento mucho la demora, pero el tráfico estaba horrible – dijo Noin entrando al lugar sin darse cuenta del nerviosismo del modelo o la agitación de Traize - ¿Comenzamos? Tengo algo de prisa.
Duo sabía que siempre debía estar presente en la estipulación de cada contrato. Si todo estaba en orden, solo firmaba y ya. Si había algún cambio, el nuevo documento se lo mandaban a Noin y después ella se lo llevaba para que lo firmara. Así que en esta ocasión tenía que guardarse su asco y su enojo, por lo menos hasta que hubieran terminado de leer el documento.
Noin se dedico a lo suyo, no por nada era su representante, revisaba cada punto y no dejaba nada en el aire. Él solo escuchaba cada punto sin prestar mucha atención, ya que la mirada del Traize le crispaba los nervios. Esos gestos lascivos que hacía con su lengua mientras fingía leer (ya que se sabía el contrato de memoria) le daban asco, y aun que procuraba ver para otra parte, no podía evitar que su mirada chocara de vez en cuando con la del empresario.
Noin estuvo de acuerdo con lo estipulado en el contrato y más que contenta con la suma que se le pagaría a Duo por ser parte de la campaña de invierno, incluso se había incluido la cláusula de hacer la campaña en NY, si Duo se veía en la necesidad de trasladarse hasta allá.
Los tres firmaron su parte, ya Duo estaba listo para salir corriendo del lugar, cuando la voz de Traize llamó su atención.
-- Quisiera darte el pésame por lo de tu padre – dijo el empresario con tono sincero parándose de su lugar y extendiendo los brazos. Duo parpadeo nervioso sin moverse de su silla ¿A caso creía que era tan idiota como para caer en eso?
-- Gracias – dijo de forma seca sin moverse. Oh no, no iba a seguirle el juego.
-- Oh, vamos Duo, solo quiere darte el pésame. Un abrazo no te mata – dijo Noin poniéndose de pie haciendo que Duo también lo hiciera. Con renuencia se acero hasta Traize viendo de forma desconfiada aquellos brazos. Pero allí estaba Noin, no creía que fuese a propasarse de nuevo cuando tenía testigos.
Así que se aproximo a sus brazos y dejo que Traize lo estrechara entre ellos. Trato de borrar cualquier sentimiento negativo que tuviera en ese momento tratando de que el abrazo no se prolongara demasiado. Solo que el sonido del celular de Noin le saco de su concentración. Noin salió a la carrera soltando una disculpa, al tiempo en que Duo trató a toda costa de soltarse sin lograrlo. Ni siquiera escucho el pésame que se suponía Traize iba a darle y en lugar de las palabras de aliento que la mayoría le dijo, Traize le soltó al oído otra cosa totalmente distinta.
-- Cuando te convenzas de lo de Heero, estaré esperándote en la cama – susurró al tiempo en que intentó subir hasta su boca para robarle un beso. Pero en esta ocasión Duo no estaba dispuesto a dejarse, de un fuerte empujón lo apartó de su lado y le propinó un fuerte puñetazo lanzándolo al suelo.
-- ¡Aléjate de mi desgraciado! – gritó corriendo hasta la puerta y alejándose de la habitación rumbo a dirección a toda prisa. Para su suerte, no volvería a tratar con ese despreciable jamás, ya que, por más amable que fuese Georgio Armani, no volvería a firmar un contrato con él.
Noin entró con el teléfono aun en la mano al ver a Duo alejarse y vio al empresario tirado en el piso sobándose la barbilla. Sonrió de forma amplia haciendo que el hombre frunciera el ceño.
-- Si te golpeo es porque te lo merecías – dijo de forma contundente retomando la llamada que había dejado pendiente, para después alejarse del lugar sin mirar atrás.
Traize solo sonrió levantándose y arreglándose las ropas para después salir. Por lo menos había metido la duda al trenzado sobre la fidelidad de Yuy y por la cara que había puesto, era más que probable que en poco tiempo lo tuviera, si no en su cama, si separado de ese actor a quien odiaba.
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Duo iba caminando a toda prisa rumbo a la dirección, tenía que averiguar si ese maldito cubo de hielo estaba en la escuela o no y si es que había salido las 2 noches anteriores. No sabía como, pero iba a averiguarlo.
Abrió la puerta de la oficina del director sin golpear, no esperaba encontrar a nadie en sábado, pero grande fue su sorpresa al ver sentada en el escritorio de la secretaria a Silvia.
-- ¡Dios Duo! Que susto me diste – dijo la rubia al ver al modelo parado en el umbral de la puerta sin entrar.
-- Silvia ¿Qué haces aquí? Creí que descansabas los fines de semana – dijo entrando y dirigiéndose hasta la chica.
-- Y si, lo hago – bajó la cabeza de forma pesarosa – bueno, se supone que debería hacerlo, pero como no tengo muchos amigos, ni a donde ir, pues prefiero quedarme aquí adelantando el trabajo.
-- Oh – dijo Duo sin saber que decir. Ella era bonita y agradable ¿Por qué no tenía amigos o un novio?
-- ¿Y tu que haces aquí? Mi abue... es decir, el director no esta – Esta era su oportunidad. Silvia debería saber de Heero. Así que se aproximo aun más a la chica apoyando ambas manos en el escritorio para verla directamente a los ojos haciéndola sonrojar un poco.
-- ¿No se si podrías hacerme un favor? – cuestiono de forma sumamente seria.
-- ¡Claro que si! ¿Cuál favor? – dijo de forma servicial.
-- ¿Podrías decirme si Heero esta en la escuela? Quizá en los archivos haya algún permiso.
-- No es necesario que busque en los archivos, ya que, yo personalmente le di 3 pases de salida.
-- ¿Tres? – cuestiono el trenzado con sorpresa sintiendo que su corazón se encogía.
-- Si. Uno para salir el jueves en la tarde, otro para salir el viernes todo el día y el último para estar fuera todo el fin de semana. Así que no, no esta.
¡Entonces era verdad!, Heero probablemente estaba en esos momentos con Odin y él de estúpido que pensaba entregarse a él. Comenzó a dar vueltas en la pequeña oficina ante la vista de Silvia quien solo le observaba sin decir nada.
"¡Era verdad!"
Sabía de antemano que Heero había estado enamorado de Odin, por lo menos eso es lo que Mila le había dado a entender cuando le comento que ella pensaba que Odin era el culpable de que Heero fuese gay. No quería darle importancia a ese dolor punzante en la boca del estomago cada vez que el nombre de Odin era pronunciado en su presencia. No quería darle importancia a esos celos que parecían carcomerle el alma cada vez que Traize hacía mención a su pasado con él actor, ya que como dice ese viejo refrán "Lo que no es tu año, no es tu daño", pero no podía negar que sentía celos. Aun que ahora Heero parecía detestar al empresario tanto o más que él. ¡Pero no a Odin!, de eso estaba seguro. No en balde dicen que "el primer amor nunca se olvida". ¿Sería que Heero le seguía amando y por eso no permitía que nadie más entrara en su corazón?
¿Era eso?
No lo sabía y esa duda parecía enterrarse en su alma con profundo dolor.
-- ¿Duo?, ¿Duo, estas bien? – cuestiono Silvia al verlo tan abatido. El trenzado levanto la vista del suelo al escuchar la voz en la rubia. La había olvidado por completo. Así que sonrió para darle las gracias por la información e irse lo más rápido que podía a seguir sufriendo en silencio por alguien que no se lo merecía.
-- Si Silvia, gracias por la información, ahora si me disculpas...
-- Espera – dijo la chica tomando a Duo de la mano para evitar que se fuera. Duo se detuvo viendo aquellos ojos de color que le miraban de forma extraña. Se sintió perturbado, solo esperaba que la rubia no fuese a decirle algo que pudiera hacer que él la lastimara. La quería demasiado como para hacerlo, pero lo haría si se veía obligado. Así que se soltó de aquella mano delgada tratando de no verse demasiado obvio. Silvia solo bajo la vista de forma tímida – Quisiera pedirte un favor – entonces se animo a verle, y Duo pudo ver el rubor en aquellas mejillas blancas. "Que no lo diga, que no lo diga" suplicaba en su interior, mientras asentía con la cabeza – Como ya te dije, no tengo muchos amigos a quienes pudiera pedirle esto. Pero si no puedes o no quieres, yo entiendo – se dio prisa en aclarar.
-- Si no me dices de que se trata, no sabré si puedo o quiero – dijo sonriendo, tratando de darle ánimos. No cabía duda que ese resfriado le había afectado la cabeza, no debería animarla a continuar y sin embargo lo estaba haciendo. Silvia le sonrió animada.
-- Te considero un buen amigo, por eso me animo a pedirte... – Duo espero a la expectativa, hasta que ella se animo a hablar – Que vayas conmigo a una reunión de ex alumnos de mi escuela, esta noche.
-- ¿He? – cuestiono entre aliviado y sorprendido.
-- Me da vergüenza pedírtelo, pero más vergüenza me daría llegar sola a esa reunión. Pero si no quieres no hay...
-- Estaré encantado de acompañarte.
-- Gracias, gracias, muchas gracias Duo.
-- De nada, paso por ti ¿a que hora y en donde?
-- No, en esta ocasión yo paso por ti a las 7:30. Y te traigo de regreso cuando se rompa la calabaza – Duo rió por la ocurrencia de la chica – es decir, a la media noche.
-- Ok, te estaré esperando.
-- Duo...
-- ¿Mm?
-- Lo que te dije era en serio – Duo solo le observo sin entender, entonces ella levanto la mirada y la centro sobre la ventana que estaba a espaldas del trenzado para después continuar – Yo te considero mi amigo y espero que a mi me consideres igual, ya que, si necesitas hablar con alguien o te aqueja algún problema, puedes venir conmigo. Yo jamás revelaría lo que me contases, nunca te traicionaría – Duo la observo sin entender, no sabía porque le decía esas palabras. Era como lo que le decía el amigo, si no fuera porque sabía que el amigo era hombre, podría pensar que era Silvia.
-- Gracias Silvia, lo tendré en cuenta – dijo despidiéndose de ella y saliendo del lugar.
Entonces ella se paró de su silla y camino hasta esa ventana que mantenía las cortinas semi corridas, para abrirla por completo. La intensa luz de la mañana baño por completo el lugar y dejo ver el paisaje del exterior: El bosquecillo tras la cafetería, donde un gran árbol suele ser el lugar donde cierto modelo y cierto actor han pasado varios momentos difíciles, íntimos y acalorados.
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Había querido olvidar las palabras de Traize disfrutando de un baile en compañía de una buena amiga. Pero todo había sido en balde, ya que las pocas horas que pasó con la nieta del director, su pensamiento parecía alejarse en dirección de Heero y lo que estaría haciendo con Odin Low.
Todo el domingo también se la había pasado pensando en las palabras del empresario. Le resultaba imposible de creer. Pero fue Trowa – ¿Trowa estuvo el fin de semana en el colegio?, definitivamente si esta enojado con su novia – quien le hizo ver su error.
Estaban viendo una película en la sala de estar junto a algunos de sus compañeros, cuando el comentario surgió de la boca del músico.
-- ¿Cómo puede creer en las palabras de un tercero? Ni siquiera le conoce.
Duo abrió mucho los ojos al escuchar las palabras de su amigo. Él ni siquiera se había dado cuenta de lo mucho que le habían afectado esas palabras.
Paso toda la noche dándole vueltas al asunto, pero no consiguió aclararse nada. El lunes por la mañana se vio en la necesidad de levantarse temprano, ya que no podía dormir pensando en lo mismo, era mejor alistarse para irse a desayunar y no llegar tarde a clases.
Esta vez había sido culpa de Trowa su desvelo...
No, para que culpar a su amigo, Trowa ni siquiera sospechaba lo que sus palabras habían causado en su mente, corazón y sentimientos.
"¿Cómo puede creer en las palabras de un tercero?"
Trowa no estaba hablando de él, solo estaba comentando una película. Pero sus palabras habían causado estragos en él. Y sin embargo era verdad, ¿Cómo podía creer en Traize?. Toda la noche había estado dando vueltas en su cabeza a esa pregunta. ¿Cómo podía creer más en un ser tan despreciable como Traize, antes que en el propio Heero? Debía cuestionarle a él antes que juzgarlo. Lo estaba condenando sin darle la oportunidad de defenderse.
Bueno, pues le daría la oportunidad de quitarle de la cabeza que había estado con Odin. Y más le valía que la supiera aprovechar, ya que de su palabra dependía que regresara a sus brazos y a su cama.
Con la decisión tomada se dirigió al comedor esperando ver a sus amigos en la mesa y sobre todo a ese arrogante y frío actor.
Toda la mañana trató de poner atención sin lograrlo. Primero no podía seguir la conversación que sostenían Trowa, Hilde y Erick por ver a Heero que no le quitaba la vista de encima. Ver esos ojos cobalto fijos sobre él le hacían estremecer. Pero no podía y no quería dejar de verlo, tratando de adivinar en su semblante si había pasado el fin de semana con Odin o no. Pero adivinarlo de esa forma era imposible, ya que, mantenía, como siempre, esa mascara de frialdad e indiferencia con la que había llegado al colegio. Después, durante las clases, no podía poner atención al maestro por sentir esa mirada fija en sobre él.
Necesitaba aclarar las cosas con Heero lo antes posible, estaba pensando en escribirle recaditos, como cuando estaba en la primaria y se secreteaba con algún amigo o le mandaba dibujos gracioso del maestro en turno.
Si, quizá eso era lo que haría. Tomaría un pedazo de papel, escribiría la pregunta "¿Estuviste con Odin?", la haría bolita y se la lanzaría a los pies o directo en la cara, total, se merecía esa agresión de su parte por ser tan desconsiderado y frío con él.
Pero justo estaba en la tarea de escribir la nota cuando escucho por el altavoz que Heero era mandado llamar a la sala de prensa 2 ya que alguien le esperaba. Vio como el actor se levantaba de su lugar viéndolo por un momento para después salir.
-- ¿Quién demonios fastidio mi plan? - Se dijo con desesperación arrugando el pedazo de papel y botándolo al suelo.
Habían pasado poco más de 20 min. Desde que Heero se había ido, entonces se le ocurrió otra cosa. Definitivamente descartó la pregunta en un pedazo de papel, era demasiado infantil, así que se la haría personalmente. Pediría permiso para ir al baño e iría a esperarlo afuera de la sala de prensa; aun faltaba media hora para que la última clase terminara, así que podría hablar con él sin testigos.
Caminó por los solitarios pasillos rumbo a las salas de prensa, aun armando en su cabeza la pregunta idónea y las posibles respuestas. Con cada paso que daba, en su cabeza se iba borrando la posibilidad de que hubiese estado con Odin. ¿A caso no le había dicho que hacía como dos años que no le veía? No, Traize estaba equivocado.
El eco de unos pasos acercándose le sacaron de sus pensamientos al tiempo en que su corazón comenzó a acelerarse al pensar que Heero se aproximaba a él. Pero la figura que apareció ante sus ojos no le pareció conocida.
-- ¿Quién será? – se pregunto al distinguirlo. Definitivamente no era Heero, ya que quien se iba aproximando hasta el era rubio, casi albino y demasiado alto, seguramente sobrepasaba los 2 mts de estatura – Tampoco sabe de moda – le reprendió mentalmente al tenerlo un poco mas cerca, ya que usaba botas vaqueras (ahora entendía porque le escuchó desde tan lejos), unos jeans azules muy gastados, camisa roja con los primeros tres botones abiertos dejando ver una mata de pelo rubia en el pecho – Je, seguramente cree que eso le hace verse sexy – se dijo Duo. Al seguirlo viendo también noto la pesada chamarra en tonos rojos y blancos, muy parecida a la que utilizaban los...
"¡No!"
Duo se paró de golpe viendo fijamente al hombre que pasaba a su costado de forma silenciosa, pero viéndole igualmente de reojo. Sintió que el corazón le palpitaba aun más fuerte que si hubiera sido Heero a quien viera.
¿Cómo no lo había reconocido antes?
Rubio, casi albino, sumamente blanco, alto, porte extranjero y unos ojos azul celeste que casi parecían transparentes.
Se giro de forma violenta para tratar de detenerle, tratando de articula alguna palabra, pero su boca se había secado y sentía la lengua pegada al paladar. Sin embargo no necesito hablarle, ya que él ya estaba de frente, viéndole de forma detenida.
-- ¡Odin Low! – murmuro más para si mismo, pero el eco del lugar lo repitió por todo el lugar haciendo que odín escuchara claramente y asintiera al tiempo que respondía afirmativamente.
-- Ja – Al comprobar su identidad no le resultó extraño su atuendo. El era corredor de autos, de la escudería alemana, por eso los colores rojo y blanco.
Se sintió de pronto minimizado, un cero a la izquierda. Ahora entendía porque Heero seguía enamorado de él. ¡Era un dios!, era sumamente atractivo y exitoso, no podía competir con él, simplemente no podía.
-- Er retch haben, du besittzan glück Duo Maxwell - ¿Qué?, ¿Que diablos había dicho? No tenía ni idea, lo único que entendió era su nombre. ¿Odin Low sabía como se llamaba? ¿A caso ese idiota de Heero le había contado de él?
-- Yo no hablo alemán – dijo Duo de forma seca.
-- Ich wissen, es decir, Lo se – dijo aclarando sus palabras en un perfecto español - Cuídate Duo. ¡Auf Wiedersehen! – dijo agitando la mano en señal de despedida para después darse la vuelta y continuar con su camino dejándolo por completo confundido y muy dolido.
Sentía rabia, celos y mucho coraje, se sentía profundamente dolido. El solo echo de que Odin hubiese ido a buscar a Heero a la escuela en un horario en el que solo se le permitía ver cosas de trabajo, le decía que Odin era sumamente especial. Quizá el propio actor había dado la orden para que se dejara entrar a Odin cuando quisiera.
"Maldito desgraciado"
Apretó fuertemente los puños sintiendo muchas ganas de desquitar ese coraje que sentía contra la pared donde se había quedado parado. ¿Pero porque lastimar sus manos con una pared? Se giró para seguir caminando hasta la sala de prensa 2. Si aun no se topaba con Heero, es que seguía encerrado en ese lugar.
Apenas iba llegando cuando vio que la puerta de la sala de prensa se abrió y la inconfundible figura del actor apareció en el umbral. Pudo ver el rebelde cabello de Heero aun más revuelto de lo normal, como si alguien - ¡No, no alguien, Odin! – lo hubiese revuelto. Además traía la camisa fuera del pantalón, aun que totalmente abrochada. Su hiperactiva imaginación comenzó a trabajar a 1000 por hora, relacionando todo lo que le había dicho Traize, las palabras en alemán de Odin y lo que estaba viendo ahora. Tanto era su coraje, que apenas lo vio se le fue encima dándole un fuerte puñetazo que lo mando al suelo.
-- ¿Pero que demonios te pasa? – cuestiono el actor molesto desde el suelo limpiando el hilillo de sangre que el golpe del modelo le había causado. Duo le observo desde lo alto con la mirada encendida.
-- ¿QUE DEMONIOS TE PASA A TI? – le gritó haciendo que su voz resonara en todo el pasillo, mientras Heero comenzó a ponerse de pie escuchando los reclamos de Duo – ¿NO TE SOY SUFICIENTE? ¿NO TE BASTA MI CUERPO?, ¿NECESITABAS TENER EL DE ODIN DE NUEVO? Y NO TE MOLESTES EN NEGARLO, ¡LO ACABO DE VER PARTIR DE AQUI!
Duo esperaba la respuesta con ansia, una respuesta que ya sabía, pero en lugar de eso, sintió la fuerte mano del actor tomarlo por el brazo y aventarlo con rudeza dentro de la sala de prensa donde había estado haciendo que se golpeara el estomago con el escritorio. Se giró con sorpresa a verlo, hacía demasiado tiempo que no se comportaba de esa manera tan salvaje, pero debía esperarlo, después de todo le había golpeado. ¡Pero se lo merecía! ¡Ese desgraciado era insaciable! Y no estaba dispuesto a perdonarle el que le hubiese utilizado.
-- Si piensas golpearme no creas que me quedare de brazos cruzado – sentenció al ver como Heero extendía la mano y cerraba por dentro la sala de prensa.
Un terrible miedo comenzó a hacer presa de él. ¿Qué iba a hacer Heero ahora? Estaba sumamente serio y no dejaba de verle con ojos entrecerrados. Le preocupaba sobremanera el ver como el golpe comenzaba a ponerse rojo. Pero ¡Ja!, no había testigos, no podría demandarlo.
-- Debería golpearte, pero en lugar de eso haré esto – dijo tomando a Duo por el brazo de nuevo de forma sorpresiva y lanzándoselo a la espalda. Lo había tomado por sorpresa y no había podido escapar, ahora estaba tan cerca de su cuerpo, de su rostro, que su corazón había comenzado a latir desenfrenado.
Se maldecía a si mismo y a su cuerpo por reaccionar de semejante manera a la cercanía y el calor del actor. Su pecho chocando contra el de Heero le hacía estremecer, por más que quería soltarse del agarre, no podía, ya que entre más forcejeaba, más fuerte le sujetaba el actor.
-- ¡Suéltame! – gritó - ¡Suéltame maldito desgraciado!
-- Si mal no recuerdo, hace unos días me pediste que no te buscara ¿Entonces no entiendo este golpe? – le recriminó sobando con el dorso de su mano libre el golpe que Duo le había dado - ¿A caso son celos?
-- ¡No!, ¡jamás estaría celoso de alguien como tú!. Ya se me hacía raro que hubieses accedido tan rápido a no buscarme – dijo con resentimiento, hablando demasiado rápido - Traize tenía toda la razón, eres un volcán en la cama, pero un completo témpano de hielo en cuanto a sentimientos se refiere. Eso es porque no tienes corazón, solo un trozo de hielo en su lugar, eres un maldito desgraciado que solo buscaba usarme como un objeto para botarme en cuanto Odin estuviera de regreso
-- ¿Traize? ¿Cuándo viste a Traize? – cuestiono Heero empujando más el brazo de Duo hacía arriba haciéndolo respingar por el dolor - El tenía prohibido acercarse a ti.
-- ¡Me duele! - gritó haciendo que Heero le soltara un poco pero no del todo - Vi a tu "ex amante" el sábado, voy a ser imagen de Armani en invierno y él vino a que firmara el contrato – Heero le vio de forma intensa haciendo que Duo frunciera más el ceño – Si, me acosté con él ¿Y que?, tu lo hiciste con Odin ¿No?
Pudo ver como la boca de Heero se curvaba con disgusto cuando le escucho afirmar algo que era totalmente falso. Pero sentía mucho coraje y buscaba revancha, quería que Heero se sintiera igual que se sentía él. Sintió el dolor en su brazo, Heero le estaba subiendo más el brazo haciendo que apretara los ojos por el dolor, un poco más y se lo quebraba.
-- Mientes – dijo soltándole el brazo de forma sorpresiva para rodearlo con sus brazos y acercarlo a su cuerpo robándole con sus labios todo deseo de seguir reclamándole, dejando que la lengua del actor se introdujera en su boca y le arrancara el aliento con sus besos.
"Maldito cuerpo traidor" – se recriminó al sentir como su propio cuerpo reaccionaba a ese beso, a ese abrazo de hierro que le apresaba para evitar que se alejara de su lado, apretándolo cada vez mas a él, haciendo que sus caderas chocaran y pudiera sentir la excitación del actor chocando contra su vientre ¿Cómo podía ser posible eso? ¿Qué acaso no acababa de estar con Odin? ¿Qué no acababa de verlo con el cabello revuelto y la camisa suelta? ¿Era porque había hecho el amor con él? ¿No?
Sintió una de las manos del actor bajar por su espalda hasta llegar a sus glúteos y apretarlos haciéndole gemir de forma inconsciente. ¿Por qué si sabía que hacía escasos minutos había estado con otro, por que no podía rechazarlo? ¿Por qué?
Se separaron cuando el aire comenzó a hacerles falta, ambos respiraban de forma acelerada. Sentía su miembros despierto, al igual que estaba el de Heero. Pero no, no estaba dispuesto a volver a caer en su estúpido jueguito. No, no era un objeto sexual que se usaba y se desechaba cuando ya no servia.
-- ¡Desgraciado!, yo no... – pero su boca fue vuelta a asaltar con una pasión desmedida, casi haciéndole olvidar el motivo por el que estaba tan enojado con él.
Casi...
Porque le dio un fuerte mordisco en el labio haciendo que le soltara del abrazo y aprovecho ese descuido para empujarlo haciéndolo topar con la puerta cerrada de la sala de prensa. Ni siquiera espero para ver su reacción, simplemente corrió hasta la puerta empujándolo hacía un lado, para quitarle el seguro y salir corriendo.
Afuera ya había alumnos en los corredores y pasillos, el timbre para ir a comer ya había sonado, pero el hambre se le había quitado de golpe. Lo que necesitaba no era alimento para el cuerpo, necesitaba algo que le curara el alma.
¿Por qué diablos debía amar a alguien como Heero Yuy?
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La noche había llegado demasiado pronto. Había pasado las horas sin percatarse de lo que estaba haciendo. No había comido, no quería ir al comedor y toparse de nuevo con él. Necesitaba pensar las cosas con calma. ¡Ese maldito no había negado nada!, de todas sus acusaciones solo se preocupo porque se hubiese acostado con Traize. Pero supo de inmediato que mentía. Y por eso se aprovecho. ¿Por qué su cuerpo jamás obedecía sus ordenes? ¿Por qué siempre respondía a la pasión de ese antipático, ególatra y témpano de hielo actor?
Las horas se habían pasado discutiendo consigo mismo. No había conseguir cerrar los ojos esperando a que él llegara. ¡Debía ir!, ¡Tenía que hacerlo!. Estaba casi seguro de que se presentaría aun que fuera para saciar sus instintos con él o seguir discutiendo. ¿O es que se había vuelto a ir con Odin?
¡No!
Pero podía ser posible, había visto en la TV que los pilotos de la serie CART ya estaban en la ciudad para la carrera de ese fin de semana. ¡La final sería una semana antes que los Oscares!. Quizá por eso ya no había vuelto a comentarle que fuera con él, porque Odin se quedaría e iría a esa ceremonia.
-- 1:30 am ¡Maldición! – se dijo Duo con molestia al ver el reloj digital que descansaba en el buró al tiempo en que golpeaba fuertemente el colchón de su cama – ese maldito bastardo de nuevo no va a venir...
No, Heero Yuy no se presentaría esa noche tampoco en su cama, quizá porque estaba con él. Ya llevaba tres días sin venir, así que debía ser cierto todo lo que pensaba y le reclamo sobre ellos. ¡Claro!, el gran Heero Yuy había estado y seguía estando enamorado de Odin Low.
Había pensado que Heero no sentía amor por nadie, pero ¡vaya!, se había equivocado. Ese solo pensamiento le hizo hervir la sangre del coraje haciéndole apretar fuertemente los puños sobre las sabanas.
Cuantas ganas de cobrarse cada humillación y desprecio de ese desgraciado...
Cuantas ganas de vengarse...
-- ¿Vengarme? ¡Y porque no! – se dijo enderezándose en su lugar y meditando en sus palabras. ¿Podría vengarse de Heero? ¿Había alguna forma de sorprenderlo en su habitación, en su cama? - ¡Si! – se dijo saltando de un brinco y llegando hasta su armario para abrirlo.
No buscó demasiado, porque aquello que buscaba estaba al alcance de su mano, dentro de aquella caja de zapatos que había caído de lo alto de su armario hacía unos días. Lo que le había regalado Jean Paul, aun seguía en su lugar, muy bien guardado. Había pensado que jamás iba a usarlo, pero ahora podría hacerlo.
Tomó aquellos objetos entre sus manos con una sonrisa, sintiendo la frialdad del acero haciéndole estremecer de pies a cabeza. En su mirada había un brillo especial. La oportunidad de tomar revancha a todo lo que Heero le venía haciendo desde que llego a la escuela, estaba ahora en sus manos y no iba a dejar pasar esa oportunidad.
Caminó de forma decidida hasta el balcón y abrió las puertas de par en par. Al asomarse a la habitación de a lado, vio que esta tenía las puertas abiertas. Esa era una clara señal de que el actor estaba en su habitación, ya que, generalmente cuando estaba fuera, las puertas estaban cerradas. No le sería difícil saltar, ya lo había hecho antes, cuando Hilde casi le obligo aquella vez en que lo encontró sin sentido en el piso.
Así que tomó vuelo y brincó...
La habitación de Heero estaba en penumbras, no había ni una sola luz encendida. Pero conocía la distribución de la habitación, ya que era parecida a la suya. Camino descalzo y en silencio, tratando de no tropezar con las mancuernas que solía dejar tiradas en el suelo, hasta que llego a la cama del actor.
Heero estaba dormido boca arriba, con ambos brazos levantados sobresaliendo de la sabana con la que estaba tapado.
-- Me lo estas poniendo muy fácil – se dijo Duo para si mismo acercándose hasta el cuerpo de Heero. El seguía durmiendo de forma pacifica, sin imaginar lo que Duo estaba a punto de hacer.
Duo le quitó la sabana de forma cuidadosa, dejando entre ver el cuerpo del actor. Se sintió excitado al contemplar esa forma tan perfecta, esas largas piernas cubiertas por la seda del pijama azul, ese pecho que subía y bajaba gracias a la respiración que el sueño le provocaba. Comenzaba a sentirse impaciente, pero debía ser cuidadoso o las cosas le podían salir a la inversa.
El sonido de aquello que cargaba en las manos sonó como una campanilla, al ser soltadas de sus manos, en el silenció de la habitación haciéndolo estremecer. Esperó por unos instantes a ver si Heero se despertaba, pero solo lo vio estirarse sin cambiar de posición. Entonces se subió a la cama con sumo cuidado y tomando una de sus manos lo esposo al respaldo para casi de inmediato tomar la otra y hacer lo mismo justo antes de que Heero abriera los ojos y moviera la cabeza para ver sus muñecas.
-- ¿Pero que demonios? – cuestiono moviendo sus brazos para tratar de soltarse sin lograrlo. Entonces escucho una risa conocida y al girar la cabeza lo vio a un costado suyo - ¿Duo?
-- Ahora es mi turno – dijo el trenzado al tiempo en que levantaba las manos hasta el elástico del pijama y comenzaba a jalarlo hacía abajo de forma lenta.
-- ¿Duo que estas haciendo? – escucho la pregunta del actor al estarle bajando el pantalón, pero en lugar de responderle terminó de retirarle la prenda y se sentó sobre sus piernas para agacharse y poder rozar sus labios sobre los del actor.
-- Solo voy a darte una sopa de tu propio chocolate, Ahora tu vas a sentir todo lo que yo he sentido. Sabrás por lo que pasé aquella primera vez... -
Ni siquiera le dio tiempo a decir alguna palabra, asaltó sus labios de forma apasionada, dejando que su lengua viajara en el interior de la boca del actor, arrancándole el aliento, robándole los sentidos, tal como él solía hacerlo. Era fácil recordar cada caricia que él actor solía darle a su cuerpo, porque la llevaba tatuada en la piel. Así que él sería ahora quien le preparara para ser tomado, porque esta era su venganza.
Duo escuchó el gruñido que escapo de la garganta del actor cuando sintió sus manos deslizarse por debajo del saco del pijama para comenzar a desabrocharla mientras sus labios se separaron para comenzar a jugar con ellos de forma tentadora, mordiendo, chupando y besando de forma sensual. Levantó el saco hasta sus brazos, tal como él lo había hecho con su playera la primera vez que lo tomó. Al verlo totalmente desnudo, su cuerpo comenzó a reaccionar sintiéndose arder por dentro.
-- Heero – le susurró al oído dejando que sus labios se deslizaran buscando los del actor para fundirse en otro beso apasionado que era correspondido de igual manera.
Dejó que sus labios trabajaran mientras sus manos se deslizaban por el pecho del actor buscando sus tetillas, para masajearlas primero y pellizcarlas después haciendo que de la boca del actor escapara un sonido gutural. ¿Dolo quizá?, no, eso lo dudaba, era solo placer.
Dejó los labios del actor para comenzar a besar su cuello, sentía el cuerpo del actor tratar de moverse bajo su peso, pero al estar sentado sobre sus piernas le resultaba difícil. Comenzó chupando la suave piel del cuello dejando marcas rojizas en él, sabía que esa marca se vería a la mañana siguiente y estaba deseoso por saber como la ocultaría ¿Con una playera de cuello alto? ¿O sería capaz de dejarla al descubierto? Bueno, eso ya lo sabría al día siguiente.
Sentía su cuerpo arder, podía sentir como su miembro comenzaba a despertar al estar constantemente rozando las piernas del actor, el cual parecía hacer esos movimientos apropósito, rozando su miembro para despertarlo, excitándolo al frotarlo de forma suave y rítmica.
-- Duo, quítame las esposas – le escucho decir, pero no, no iba a soltarle, así que le ignoro continuando con sus besos sobre el cuello, para después bajar hasta el pecho y llegar hasta una de sus tetillas – Duo – le escucho gemir cuando tomó la tetilla entre sus dientes, mordiéndolo de forma suave, chupando y torturando con su boca esa pequeña protuberancia rosa.
Mientras trabajaba sobre las tetillas, moviéndose de una a otra, dejo que una de sus manos comenzara a descender por el cuerpo del actor hasta llegar a su miembro ya despierto. Lo tenía totalmente desnudo y a su merced, podía hacer con él lo que quisiera, pero su cabeza comenzaba a nublarse, el placer le invadía por completo y solo estaba disfrutando.
Le escucho gemir fuertemente cuando tomo su miembro erecto y comenzó a masturbarle, dejando que sus dedos tocaran la suave piel y comenzara a subir y bajar de forma rítmica, para después tomarlo con su mano dejando que su palma recorriera por completo aquella piel caliente y húmeda.
Bajó besando cada pedazo de piel que se le ponía enfrente hasta llegar a esa parte que jamás había probado. Había practicado sexo orla con las chicas, pero esta sería la primera vez que lo haría con un hombre. Tomó entre sus labios el miembro del actor haciendo que un fuerte gemido escapara de la boca de este. Comenzó besando, chupando, metiendo y sacando el miembro de su boca una y otra y otra vez.
Sintió el cuerpo de Heero tensarse, mientras le escuchaba gruñir. Sabía que en cualquier momento vendría la realización entre sus labios y eso le hacía sentir victorioso. Tenía el poder en sus manos y lo estaba aprovechando al máximo. Sintió como algo caliente llenaba su boca de un sabor exquisito, aun más que el mejor de los vinos – y vaya que había probado muchos - Lo tragó de un bocado haciéndole toser.
Pudo escuchar al actor intentando recuperar el aliento mientras hacia vanos intentos por sacar sus manos de las esposas. Se incorporó limpiando los restos de semen de su cara con el dorso de la mano, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro al ver la excitación aun pintando el rostro del actor.
-- Duo suéltame – volvió a escucharle decir entre jadeos. Pero solo le sonrió.
-- No, todavía no terminamos.
Se incorporo en la cama para casi arrancarse el pijama y quedar como él, totalmente desnudo. Para después volverse a subir. Tomó las piernas del actor abriéndolas para posarse entre ellas dejando al descubierto la entrada del actor.
-- Duo, ¿Qué vas a hacer? – pudo escuchar la voz del actor con un tono de alarma. Su sonrisa se amplió aun más, ¿A caso estaba temeroso? ¿El poderoso Heero Yuy tenía miedo? Ese solo pensamiento le hizo sonreír aun más.
-- Nada que no hayas hecho tú antes.
Y sin previó aviso introdujo un dedo en la entrada del actor haciéndole respingar. Duo pudo ver el gesto de dolor en el actor y comenzó a preocuparse. No quería hacerle daño, por lo mismo se quedo quieto, esperando para ver si ese gesto desaparecía del rostro de Heero. Se sintió un poco mejor cuando le vio cambiar el semblante y le escuchó gemir de nuevo. Entonces sin retirarse de la entrada del actor se elevó para capturar entre sus labios la boca de Heero y besarle de forma apasionada compartiendo el sabor almizclado que momentos antes había saboreado.
-- Dime si te duele – suplico el trenzado separándose de los labios del actor mientras dejaba introducir un segundo dedo en la entrada de Heero.
-- Si – murmuro el actor haciendo que se detuviera de golpe sacando ambos dedos de su entrada.
-- Lo siento, no quiero hacerte daño, yo no se...
-- Duo no seas bruto, necesitas lubricante...
¡Era cierto!, necesitaba algo que hiciera que le doliera menos, ¿pero que?. Podría utilizar su saliva, quizá así pudiera hacer que el dolor disminuyera. Entonces subió la mano para capturar su sexo y comenzar a masturbarle de nuevo con la mano, mientras la mano libre la dejaba guiar de forma lenta por su cuerpo de forma ascendente hasta llegar hasta su boca. Dejo que sus dedos se introdujeran en la boca de Heero haciendo que este los chupara como si de una paleta se tratara. Su propia excitación estaba en el punto máximo, ya no iba a aguantar más. Heero era tan sexy, y un verdadero experto aun y cuando estaba abajo sabía muy que hacer y como hacerlo. ¡Claro!, con la cantidad de amantes que habría tenido. Pero él no se quedaba atrás, también era un experto, aun que un verdadero principiante en cuando a sexo con otros hombres.
Sacó los dedos de la boca de Heero y regreso a su posición entre sus piernas, dejando deslizar de nuevo dos en su entrada y esperando a que se acostumbrara, mientras con su boca volvía a tomar el sexo del actor haciéndole gemir de placer. Comenzó a meter y sacar los dedos de la entrada de Heero al sentir como este se movía haciéndolo gemir cada vez más fuerte. Entonces introdujo un tercero y espero alguna reacción de dolor, pero al ver que esta no aparecía introdujo un cuarto. Y entonces comenzó la ardua tarea de prepararlo para que la entrada no fuese tan dolorosa, tal como recordaba que él lo había hecho.
Duo permaneció estirando levemente la entrada de Heero, pero pronto el deseo creció haciéndose más grande que sus resistencias. Retiró finalmente los dedos de la entrada del actor, se separó entonces de su miembro para observar aquellos ojos cobalto, las miradas se encontraron nuevamente por eternos segundos, el azul cobalto de los ojos del actor era profundo y cargado de deseo, tal como lo estaban sus ojos – su pudiera verlos.
Se acercó de nuevo hasta sus labios para capturarlos en un beso apasionado, mientras colocaba su excitación en la entrada del actor y lentamente sumergió solamente la punta. Heero soltó un quejido ahogado, sin querer lastimarlo, Duo se apartó y observó los ojos azules hasta ver si la señal de dolor desaparecía y podía seguir. Heero movió su cabeza positivamente de forma débil. En ese momento Duo entro por completo en el cuerpo del actor sintiéndose subir a lo alto del cielo.
¡Jamás lo imagino de esa forma! ¡Heero era suyo ahora!, por completo suyo. La entrada del actor era sumamente estrecha, tanto que apretaba de una forma en la que no lo podía describir, el placer que le causaba era tan infinito e increíble, que le hacía morder su labio inferior para no soltar un grito tan fuerte que pudiera despertar, no solo a su vecino de al lado, si no, a toda la escuela.
Esperó hasta que el actor logró ajustarse perfectamente a la invasión para poder comenzar a moverse. Heero cerró los ojos y rodeó con sus piernas las caderas del modelo haciendo que este entrara aun más en él. Sintiendo que el cuerpo de Heero se había acostumbrado y ajustado, Duo comenzó con la dulce tortura, saliendo levemente de la estrechez del actor, dejando solo la punta dentro, entonces Duo entró fuertemente en una embestida rápida. Heero se arqueó casi totalmente, con una flexibilidad increíble, soltando un gemido más fuerte mientras el trenzado siguió haciéndolo una y otra y otra vez.
-- ¡Heero!... ¡Eres mío! - La palabra del nombre de su amante se formaba en sus labios de forma sensual y urgente con cada embestida, lanzando olas de placer infinitas en su largo cuerpo, acelerando su respiración y su deseo mientras seguía gritando que le pertenecía. Pudo darse cuenta como el sexo de Heero comenzaba a reaccionar de nuevo ante la sensación y la pasión que venían con cada embestida. - ¡Heero!... - una y otra vez ese nombre hacía posesión de sus labios con más necesidad que antes.
Aumentando gradualmente el nivel, la fuerza y velocidad de cada embestida, Duo se sentía casi llegar al cielo, el placer aumentaba a cada paso debido al ritmo impuesto. Duo se movía cada vez más rápido, sintiendo como las caderas del actor golpeaban su cuerpo, ya que él también se estaba moviendo a un ritmo acelerado. Sus cuerpos perlaban en sudor y los jadeos eran constantes.
Al acariciar el frente del cuerpo de su amante, mientras seguía con las embestidas, su mano notó que el sexo de Heero había despertado de nuevo, sin negarle el placer lo tomó con su mano y comenzó a masturbarle al ritmo de las embestidas dadas.
-- ¡Heero!...¡ah!... - las respiraciones se hicieron más urgentes en cuestión de minutos, mientras sus cuerpos comenzaban a tensarse increíblemente y el sudor resbalaba por ellos para dar las últimas resistencias.
-- Duo... aahhh... – gemía el actor el nombre de Duo a la par que Duo gemía el suyo...
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¡Ya era suficiente!
Trowa se paro de la cama con la determinación en su mirada y en todo su semblante. Ya era demasiado, ¡Demasiado! Ya era tiempo de ponerle un "hasta aquí" a su propio enojo y cobardía. Ya era hora de saber ¿a que se estaba enfrentando?, - o ¿a quien? - Caminó totalmente decidido hasta la puerta de su habitación y abrió. Quizá no era miércoles, ni fin de semana. Pero de nueva cuenta había tenido un pleito por causa de esas llamadas telefónicas y había decidido volver a dormir el sábado en la noche y el domingo. Obviamente, Duo se había dado cuenta, es más, ahora que recordaba, Duo ya le había preguntado si estaba peleado con su "novia" y había evitado responderle.
Bien, ahora estaba dispuesto a contestar su pregunta, ya que sabía que su amigo iba a preguntarle, eso era un echo.
Así es que camino hasta la habitación del modelo y abrió sin preguntar si podía entrar. Muchas veces lo había hecho así, esta no tenía porque ser diferente. Necesitaba salir de la escuela y enfrentar esa respuesta que tanto temía. Iba a brincarse por el balcón usando la cuerda de Duo.
-- ¿Duo? – preguntó al ver la habitación vacía y la cama revuelta. Quizá estaba en el baño, pero al no ver luz que se colara por debajo de la puerta, abrió volviendo a mencionar su nombre sin obtener respuesta - ¿En donde se metió?
Bueno, podía estar en cualquier parte. Quizá en la sala de estar haciéndose un sándwich nocturno, o quizá, después de tantas negativas de su parte, había decidido ir solo al bar. No lo culpaba si había decidido hacerlo, después de todo, hacía siglos que ellos no iban juntos. Giró la vista viendo que la puerta al exterior estaba abierta de par en par. Así que se aproximó al balcón esperando ver la soga atada al barandal, pero no había nada.
"Diablos"
Estaba a punto de regresar al interior de la habitación a buscar la soga debajo de la cama de Duo, era más que probable que se diera cuenta de que la había tomado cuando se acercara a cerrar la puerta, ya que el viento nocturno comenzaba a sentirse frío y el tenía poco de haberse salvado de una segura neumonía, no era para arriesgarse dejando el balcón abierto.
Pero un sonido extraño le detuvo de golpe haciéndole regresar a la baranda para tratar de escuchar mejor y tratar de distinguirlo. ¿Qué era ese sonido? ¿De donde venía? Parecían ser jadeos fuertes, como si alguien estuviera haciendo ejercicio ¿Pero a las 2:00 am?
Se acercó al lado derecho del barandal. Sabía que la habitación pegada a la de Duo era la de Heero ¿A caso Heero se estaba ejercitando a esa hora? Sabía que hacía deportes y que se levantaba temprano para ir al gimnasio, pero no que se despertara de madrugada a hacer ejercicio.
No, ese sonido no era de una sola persona, parecían ser dos. ¿Y si algo le pasaba al actor? ¿Y si estaba teniendo algún tipo de ataque? ¿O si el ladrón había regresado y se estaba peleando con él?
Sin pensarlo más, brinco del barandal de la habitación de Duo a la habitación del actor quedando de frente a la puerta abierta del balcón.
Su corazón se desboco haciendo que un intenso rubor cubriera sus mejillas como jamás lo habían hecho, la boca se le secó de golpe logrando que en ella un sabor a cartón le inundara y sus ojos verde se abrieron de forma enorme ante la incredulidad al ver aquello que estaba ocurriendo en la habitación de Heero.
Era imposible de creer.
¡Imposible!
Y sin embargo estaba sucediendo.
-- ¡Por dios Duo!, ¿Qué diablos estas haciendo? – murmuro en voz baja al presenciar como Duo tenía a Heero esposado a la cama y le embestía de forma salvaje una y otra vez.
ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Continuara…
¡!Waaa!!, se que me quede en lo más emocionante, pero ya llevaba 50 hojas y si les escribo más, seguramente se me aburren.
Creo que esta vez me tardé menos, aun que aun así me tarde. Creo que para el siguiente aun me tardare menos ya que tengo una buena parte escrita. Lo que me lleva a las noticias que tengo que darles.
Primero la buena: ¡Ya se acaba el fic!, si, por fin esta historia llega a su fin. No les prometo que sea en el capitulo 13, todo depende de la cantidad de hojas que me salgan. Si son más de 50, lo partiré y serán 14 capítulos. Pero ya no más.
Y la mala: ¡Ya se acaba el fic!, jejejejejeje.
Espero que les haya gustado este capítulos y los lemones escritos en ella. Aun que a mi siguen sin gustarme.
Maryluz
