Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi
Rating: Shonen ai , PG-13.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
Warning: None
-- Dialogo -
"Pensamientos "
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Capitulo 13
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Trowa entró corriendo a su habitación dando un portazo. Corrió hasta el baño y abrió a todo lo que daba el agua fría agarrando con ambas manos el líquido incoloro y arrojándoselo sobre el rostro, que aun ardía debido a aquella escena de sexo salvaje que había visto entre Heero y Duo.
¿Duo montando a Heero?
¡Imposible!
Eso jamás se lo hubiera imaginado. Quizá, en algún momento, de Heero si, pero no de Duo, de su amigo el Don Juan, el modelo que salía con un sin fin de chicas y parecía horrorizado de saber que también le atraía a los chicos; a Heero en particular.
¿Pero en que momento había pasado todo?
¿En que momento que no se dio cuenta?
Porque si de algo podría estar seguro, es que de una violación no se trataba. Pudo darse cuenta de que ambos disfrutaban ¡Y mucho!
¡Vaya que si!
No había visto tanto, pero lo que vio fue suficiente para sentir su propia excitación creciendo entre sus piernas y acelerar su pulso a 1000 y saber el porque Duo reaccionaba como reaccionaba cuando el actor estaba presente.
-- Lo que tanto ocultabas era tu relación con Heero – se dijo a si mismo viendo su rostro empapado y sonrojado a más no poder – No te culpo, yo también tengo un secreto parecido.
Apagó las luces del baño y se fue a la cama intentando calmar con sueño la creciente excitación que le embargaba. En esos momentos no tenía animo para nada más aun que esa escena la tenía gravada en la memoria – y ¡si!, si tenía animo para más, debido a lo que vio, pero no tenía con quien saciarla.
"Guardaré tu secreto hasta que puedas decírmelo o hasta que yo pueda compartirte el mío y termines por confesar el tuyo" se dijo Trowa sintiendo que no podría soportar el dolor que había comenzado a punzar en su entrepierna y comenzando a aliviarlo con sus manos.
Esas eran las consecuencias de estar enojado con Quatre...
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Duo vio con horror las muñecas de Heero; estaban rojas debido a las esposas, su respiración aun acelerada le impedía ver con claridad, pero sabía por experiencia que eso debía doler. Se levantó a toda prisa de la cama, aun desnudo, sintiendo la mirada cobalto seguirle en todo momento mientras buscaba las llaves para soltarle, en cuanto las encontró le soltó a toda prisa.
-- ¡Perdón! – Dijo apretando mucho los ojos sintiéndose terriblemente culpable – ¡Perdóname Heero!, ¡perdón! – volvió a insistir sin animarse a verlo, ni siquiera se atrevía a verle a los ojos después de lo que había hecho. Se había imaginado muchas veces que la venganza era dulce, pero ahora que había tenido la oportunidad de probarla, sabía que era muy amarga.
Sintió los fuertes brazos de Heero tomarle de forma cálida de los hombros, haciéndole sentir un terrible miedo, si ahora iba a vengarse estaba dispuesto a recibir su merecido castigo, era culpable ¡Culpable! Comenzaba a sentirse como las cientos de veces en que el director Noventa lo había atrapado in fragrante en alguna travesura, pero de antemano sabía que el castigo a esta sería mucho peor que un mes en detención.
-- No te sientas culpable – le escuchó susurrar al oído haciéndole abrir mucho los ojos por la sorpresa mientras Heero lo atraía hacía si. Sintió el cosquilleo que el cabello del actor le producía al rozarle el cuello, además del aliento cálido y embriagante chocando contra la piel desnuda de su espalda haciéndole estremecer. Pero decirle que no se sintiera culpable no le ayudaba a no sentirse así. No tenía la sangre tan fría como cierto arrogante actor que conocía.
-- Perdóname – volvió a decir bajando de nuevo la cabeza y apretando mucho los ojos. No podía ni verlo, ya que sentía que si lo hacía, solo vería odio en ellos y se sentiría aun peor de lo que ya se sentía.
-- No debes sentirte culpable, porque yo permití todo esto.
--¿Qué? - El asombro apareció en su voz, pero Heero no le permitió voltear. Solo sintió las finas manos del actor moverse sobre sus brazos haciendo que sintiera ligeras cosquillas. ¿Pero como que lo había permitido?
-- Si. Dejé que me esposaras a la cama porque conocía tus intenciones y lo permití – Eso era mentira, jamás se había enterado. ¿O si?
-- ¿Cómo que dejaste que te esposara? ¡Estabas dormido! – necesitaba corroborar lo que sus palabras le hacían sospechar.
-- No lo estaba – Lo sabía. Aun que lo había visto dormido en su cama ¿O no?
-- Pero yo te vi...
-- Te escuche entrar y te oí murmurar tu plan. Pude resistirme, incluso, pude cambiarte los papeles y no lo hice – Que miedo, si estar atado a la cama le hacía sentirse impotente, estar esposado le habría hecho sentirse muchísimo peor. No, no debía haberlo hecho, dijese lo que dijese Heero.
-- Heero... aun así, yo no debí.
-- No, si debiste – dijo tomando su barbilla para girarle el rostro y poder callar sus palabras. Dejó que sus labios robaran por completo sus sentidos y su culpa se fue evaporando con forme las caricias del actor se hacían más y más intensas. Sentía su cuerpo arder y comenzar a reaccionar a esas sensaciones. No cabía duda que la pasión de Heero era inmensa y difícil de saciar. Quizá por eso había buscado a Odin, porque él no le daba todo lo que necesitaba. ¿A caso, antes de enfermar, no iba cada noche a buscarle para hacer el amor?
¿Amor?
No, no había amor de parte del actor para con él y sin embargo ¿Le había permitido ser el dominante esa noche?
¿Y Odin? El solo echo de pensar en él le hacía sentir una opresión en el pecho y un fuerte punzada en el estomago.
-- Relájate Duo, te he dicho que no tienes porque sentirte culpable – sus pensamientos le habían hecho tensarse al grado que Heero lo había notado. Pero no era por sentirse culpable, bueno, no del todo.
-- No es por eso- dijo Duo de forma seca haciendo que el actor se separara un poco de él para verlo.
-- ¿Entonces porque? – cuestiono esperando por una respuesta. No sabía si debía cuestionarle o no. Pero tampoco podía quedarse callado, ¿Por qué siempre que alguien le hacía una pregunta directa terminaba por responderla? Giro el rostro por completo para evitar verle cuando pronunciara ese nombre que tanto le torturaba.
-- Odin – musito sintiéndose avergonzado. No podía creer que pudiera sentirse tan celoso de ese corredor de autos ¡Pero lo estaba! Sintió un suave beso ser depositado sobre su mejilla para después sentir la cabeza del actor ser depositada sobre el hueco de su hombro, mientras sus manos lo apretaban de los hombros.
-- No seas idiota, Odin y yo solo somos amigos, entre él y yo jamás a habido ni habrá nada – Duo se giró para verlo con sorpresa. ¿Cómo de que nada? Mila lo había dicho, también Traize, todos sabían que el primer amor de Heero era Odin Low. ¿Por qué estaba mintiendo? ¿Qué caso tenía si él sabía la verdad? Ni siquiera había negado haberse acostado con él cuando le golpeo la tarde anterior.
-- Pero no fue eso lo que dijiste cuando te golpeé. Es más, ¡no dijiste nada!, me diste a entender que estuviste con él. Además traías el cabello revuelto y la camisa de fuera – terminó frunciendo el ceño con molestia al recordar lo sucedido.
-- Jamás te había visto tan celoso. Quería ver hasta donde podías llegar, así que mentí – dijo el actor encogiéndose de hombros – El cabello y la camisa, me lo hice yo mismo.
-- ¡Eres un arrogante!, ¡idiota!, ¡mentiroso! y ¡engreído! – dijo gritándole intentando golpearlo de nuevo como aquella vez, pero el actor fue más rápido y logro detenerle apresándolo con ambos brazos mientras le contestaba.
-- Si, soy todo eso y más. Pero tu eres el único a quien le he permitido estar dentro de mi – le susurró al oído.
Cualquier cosa que iba a decir fue bloqueada por los labios de Heero que invadieron su boca evitando que hablara, mientras las manos ansiosas del actor lo empujaban a la cama para quedar, esta vez, él arriba.
"¿Qué significaban las últimas palabras de Heero?"
"¿Permitido?"
"¿El único?"
"¿Dentro de mi?"
"Entonces, ¿Duo Maxwell había sido el primer hombre en la vida de Heero Yuy?" – relativamente.
Eso le hizo sonreír.
-- Quiero saber – dijo entre besos y caricias - ¿Quién fue la primera persona con quien tuviste relaciones? ¿No fue Odin? – cuestiono deteniendo sus avances para ver sus ojos cobalto.
-- No, no fue Odin. Ya te dije que entre él y yo jamás ha habido nada y te contare toda la historia de quien, con quien y en que momento; si solo si, vas conmigo a los Oscares – Pudo ver ese brillo en la mirada cobalto. No era justo, Heero sabía perfectamente que odiaba esos eventos y estaba tratando de sobornarlo con algo que le interesaba "¡que millones ni que nada, solo información!" Pero no iba a caer.
-- ¡No!, eso es trampa – dijo tratando de fingir un enojo que no sentía - Sabes perfectamente que soy muy curioso. Pero aun que la curiosidad me queme por dentro, ¡No!, no voy a los Oscares contigo – No, no y no, esta vez no iba a caer en sus trampas ni chantajes.
-- Eso lo veremos – advirtió el actor asaltando de nuevo los labios del modelo.
-- Mmmmp, mmmmpmmmm, aahhh, ¡ahhh! Heero...
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La mañana pintaba de colores el cielo, por lo visto sería un buen día ya que no había nubes que lo empañara. Duo terminó de escoger su desayuno poniéndolo en una bandeja y se giró para ver la mesa en la que siempre se sentaban sus amigos. Los vio a los tres ya comiendo - ¡Esos desesperados, debieron esperarme! - Levantó un poco la vista y vio a Heero, como siempre, sentado solo en aquella mesa que siempre ocupaba.
Se sintió pésimo al ver los brazos del actor, ya que, al tomar los alimentos un vendaje algo suelto se asomó por debajo de las mangas del saco del uniforme. No podía evitar el sentirse culpable a pesar de las palabras de Heero.
Llegó por inercia hasta la mesa haciendo que todos le dieran los buenos días, pero su vista no se despego del actor. Cuando este giró el rostro, se topó de lleno con esa mirada cobalto que tanto le atraía y no pudo evitar que un ligero sonrojo pintara su cara.
Desvió la vista de Heero para dirigirles una sonrisa a sus amigos quienes le veían sin comprender porque tardaba tanto en acompañarles.
-- ¡Vamos Duo!, siéntate – dijo Hilde palmeando la silla a su lado, la cual estaba de espaldas al actor, pero Duo negó con la cabeza y volvió a sonreírles. Quizá iba a hacer una locura, pero le nacía hacerlo y no habría poder humano que le hiciera desistir de la idea que había surgido en él.
-- En esta ocasión desayunare con otra persona. Nos vemos en clase – Y diciendo esto se dirigió a la mesa contigua haciendo que todos se quedaran asombrados al ver a Duo sentarse con Heero.
¿Qué no se supone que eran enemigos jurados? – fue la pregunta generalizada en toda la cafetería.
Trowa levantó su vaso del jugo y comenzó a sorber de él dejando que su mirada esmeralda se deslizara sin cuidado sobre los ocupantes de la mesa contigua. Entonces vio como Duo tomaba uno de los brazos del actor y le levantaba la manga del saco para deshacerle los vendajes que traía algo flojo y después volvérselos a hacer. Eso le permitió ver las marcas negro-rojizas que las esposas le habían dejado. Entonces llegaron de golpe los recuerdos de lo que había visto la noche anterior y no pudo evitar que un calor sofocante le hiciera pintar de rojo intenso su rostro moreno.
-- ¡Trowa!, ¡Estas todo rojo! – Dijo Hilde haciendo que el músico aventara el jugo y comenzara a toser - ¡Ay Trowa!, te asuste, ¡Perdón!
-- No solo a él, también a mi – dijo Erick tosiendo a su vez – parecería que fuera un crimen el sonrojarse – Trowa solo asintió sin decir nada, era la oportunidad perfecta para evitar responderle a la morena.
-- Yo se que no es un crimen sonrojarse – dijo de forma molesta – solo que jamás había visto a Trowa hacerlo.
-- Pues ni que fuera un robot para no hacerlo. Es tan humano como tú o yo – sentenció el bailarín regañando a su amiga. Hilde se ruborizó de golpe al comprender que había dicho una verdadera tontería. Pero Erick la estaba haciendo más grande.
-- ¡No estoy diciendo lo contrario! – dijo Hilde tratando de defenderse. No sabía si el moreno rubio estaba bromeando o no, pero estaba consiguiendo que comenzara a sentirse mal.
-- Pues según entendimos – dijo Erick codeando al oji verde en señal de complicidad - le estabas diciendo inhumano – Hilde abrió mucho los ojos al escuchar lo que Erick dijo, ¡No!, jamás quiso decir eso y lo aclararía ya mismo.
-- ¡No!, ¡no!, ¡no! Yo no quise decir eso. Es solo que...
-- ¡Nada! Te atreviste a insultarlo – le dijo Erick en un tono más que serio interrumpiendo los intentos de defensa de la morena. Pero Trowa sabía que el moreno-rubio solo hacía una de sus acostumbradas bromas, sin embargo le convenía que Hilde se turbara tanto, así se olvidaría de preguntar por el sonrojo en su cara.
-- Trowa, ¡te lo juro!, yo no quise insultarte. No fue mi intención – Dijo totalmente apenada viendo a Trowa muy preocupada.
-- No te preocupes Hilde, se que no querías insultarme – ¿Por qué Hilde se tomaba las cosas tan en serio? ¿A caso no conocía la forma de ser de Erick?
Hilde tomó sus cosas sintiéndose sumamente avergonzada. Musitó un "Lo siento" y se fue lo más rápido que pudo. Entonces Erick soltó una sonora y escandalosa carcajada, de esas que llamaban mucho la atención, haciendo que todos voltearan a verlos.
Trowa solo sonrió sintiéndose aliviado y muy agradecido con el bailarín, ya que gracias a su broma, no había respondido el porque se había sonrojado. Por lo visto Hilde no recordó lo bromista que puede llegar a ser su amigo el bailarín. Desvió la vista de nuevo a los comensales de la mesa contigua, pero ellos parecían no haberse dado cuenta de semejante escándalo.
"Quien fuera ellos que parecen perderse en la profundidad de sus miradas sin percatarse de lo que ocurre a su alrededor" – pensó Trowa recordando las orbes aqua de Quatre.
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Duo había llegado hasta la mesa del actor para volver a disculparse, pero ¿Cómo hacerlo sin que los demás se enteraran? Hablar de "Lo de anoche" podría prestarse a malos (o buenos) entendidos y meterlos en problemas. Así que lo primero que se le ocurrió fue acomodar su bandeja en la mesa del actor sin pedirle permiso,
-- Me voy a sentar contigo – dijo en cuanto estuvo frente a él sentándose, haciendo que el actor le viera con el ceño fruncido. Pero no, "cubito" no iba a lograr intimidarle, es más, esa mirada de hielo jamás había logrado asustarle.
-- No creo que esto sea buena idea – musitó Heero en tono serio, pero Duo solo sonrió extendiendo la mano para jalar uno de sus brazos del actor y levantarle la manga para ver los vendajes. ¿Qué no se suponía que sabía primeros auxilios? Quizá simplemente no pudo hacérselos él mismo.
-- Al contrario – dijo comenzando a soltarle las vendas ante la seriedad del actor – Por lo menos yo no te preguntare que paso - Dijo tratando de bromear, pero la seriedad con la que el actor le miraba le hacía pensar que no estaba de humor para hacerlo. Sin embargo, se estaba dejando volver a hacer los vendajes.
-- Eso es porque ya lo sabes – recriminó el actor al tiempo en que Duo le soltó el brazo para levantar el tenedor y tratar de comer a la vez que le respondía de forma seca.
-- Te dije que lo sentía – aclaro.
-- Y te conteste que no eras culpable – le volvió a repetir el actor haciendo que Duo levantara la vista para verlo con el ceño fruncido.
-- Pero me siento culpable. No se que hacer para sentirme mejor – dijo volviendo a bajar la vista sintiéndose apenado, culpable, un verdadero criminal. ¿Así se habría sentido Heero cuando le hizo lo mismo aquella primera vez?
-- ¿Harías cualquier cosa? – Duo levantó la vista clavándola en la azul cobalto del actor con inseguridad. ¿Cualquier cosa? ¿Mas sexo como el de anoche? ¿Orgías?, ¡nooo, Orgías no!
-- ¡No! – recalco totalmente rojo al notar que su hiperactiva imaginación había vuelto a hacer de las suyas, haciendo que en el rostro del actor se dibujara una media mueca en forma de sonrisa.
-- Iba a pedirte que fueras conmigo a los Oscares - ¡Idiota!, mil veces idiota. Debía haberse imaginado algo como eso, ¿Qué no había tratado de comprarlo anoche cuando le ofreció contarle sobre su primera vez? Pero no iba a ir.
-- ¡No!, eso en lugar de hacerme sentir mejor me haría sentir mal. ¿Por qué insistes en que te acompañe? – cuestionó con mucha curiosidad. Después de todo, podría llevar a quien él quisiera. Muchas y muchos, estarían encantados de aparecer con él en la alfombra roja del teatro Kodak.
-- Ya lo sabes – dijo Heero de forma serena mientras terminaba su desayuno. Duo dudo un poco. ¿Cómo que ya lo sabía? ¿Sería el mismo motivo de Dorothy?
-- ¿Por qué no me luciría como Relena? – cuestionó tratando de adivinar.
-- No – Falló la primera opción. La segunda sería:
-- ¿Por qué soy más guapo que tu y las cámaras no perderían detalle de nosotros? – Heero volvió a dibujar esa mueca, que bien podría parecer una sonrisa, ante la broma del trenzado.
-- No – la broma tampoco funciono, entonces:
-- ¿Por que no tienes quien te acompañe? – Esa sería la última, pero era la menos posible de todas.
-- No.
-- ¿Entonces por qué? – dijo de forma desesperada. Quizá el actor no iba a responderle, pero se había equivocado.
-- Porque se supone que un nominado o invitado al Oscar siempre va con su pareja – Duo se sonrojó de golpe al escuchar las palabras del actor. Él que tanto se cuidaba de no decir nada comprometedor y este estúpido que venía a arruinarlo todo. Giró la cabeza para todos lados esperando que nadie les hubiera escuchado y cuando vio que todos habían volteado a ver a Erick por su risa estruendosa, se giró a ver a Heero con el ceño fruncido.
-- ¡Eres un estúpido!, No me agrada que digas eso ni en broma – ya que lo vio sonreír. Entonces se paró y levantó la voz para asegurarse que todos lo escucharan – Nosotros seguimos siendo tan amigos como siempre – Vio como Heero asentía y todos a su alrededor se volteaban a verlos.
-- Nosotros no somos amigos – dijo el actor en tono frío, sin cambiar su semblante. Duo solo sonrió de manera triunfal. No sabía si Heero solo le seguía el juego o si lo estaba diciendo realmente ¡Esas eran las desventajas de que fuera un gran actor!
-- ¡Te has ganado el premio al idiota más listo! – dijo dándose la vuelta sin darle oportunidad a decir nada y saliendo a toda prisa del comedor para ir al salón con la más hermosa de las sonrisas.
Por lo menos el malestar por "lo de anoche" ya se le estaba pasando. Aun que, ¿A Heero le habría dolido igual? Si era así, aun le faltaban unas cuantas horas de arrastrar la pierna. Ese solo pensamiento le hizo reír.
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Cuando llegó al salón se le hizo extraño ver a Hilde en su lugar. Así que se aproximó a ella sonriendo, haciendo que ella levantara la vista al escuchar los pasos de alguien retumbar en la soledad del lugar.
-- ¡Duo!, no te esperaba tan pronto – dijo la chica de forma alegre, pero en su semblante se notaba la tristeza.
-- A mi se me hace extraño verte sola ¿Por qué no te viniste con Trowa? – Hilde bajó la vista apenada. Duo pudo darse cuenta de inmediato, ya que ella generalmente se la pasaba riñéndole sobre cualquier cosa que tuviera que ver con ese frío y arrogante actor. O le contaba sobre el traje que estaba por terminar.
-- Dije una tontería y creo que Trowa se molesto.
-- ¡Lo dudo! – Dijo Duo a la carrera sentándose en la paleta de su banco viéndola de forma detenida – Trowa no se enoja tan fácilmente y si realmente lo hiciste enojar, cuando llegue al salón ya se le habrá pasado.
-- ¿En verdad? – cuestionó la morena sin poder creer en lo que su amigo decía.
-- Si. El enojo no le dura mucho – Hilde suspiro. Debía ser cierto, Duo y Trowa tenían muchos años de conocerse y eran muy buenos amigos. Así que debía ser cierto.
-- ¡Que alivio! – Duo solo rió – Y Bien, Duo que bueno que te veo, porque quería pedirte un favor. Pero no me vayas a decir que no.
-- Si no me dices cual, no podré decirte nada.
-- ¿Podrías por favor, decirle a Heero ya que esta listo su traje y necesito que se lo pruebe?
-- ¿Qué? ¿Por qué yo? – cuestiono Duo sintiéndose violento. Lo que menos quería era que lo vieran en la escuela acercándose al cubito.
-- Estabas desayunando con él – aseguro Hilde sin comprender la renuencia del trenzado.
-- Si. ¿Y eso que? También se puede desayunar con un condenado a muerte y no necesariamente tener una conversación amable con él. Solo le estaba haciendo un favor – dijo el modelo desviando la mirada de su amiga. No le estaba mintiendo, todas las conversaciones con el actor terminaban en pleito. ¿Algún día podrían hablar de forma civilizada sin llegar a los insultos? Lo dudaba.
-- ¿Eso quiere decir que no son amigos?
-- ¡Por supuesto que no! – Eran amantes, pero no amigos, así que no estaba mintiendo.
-- ¡Oh!, yo creía que si. Pero ¿podrías hacerme ese favor? – volvió a insistir
-- ¡No!, no quiero hablar con él
-- ¡Por favor!
-- ¡No!
-- ¡Oh! vamos Duo, yo no puedo dirigirle la palabra sin tartamudear. Me pongo muy nerviosa.
-- Aun así, ¡No! Algún día serás una diseñadora famosa y tendrás que lidiar con artistas aun más famosos que Heero. ¿Siempre vas a ponerte nerviosa al grado de tartamudear?
-- Supongo que no
-- Entonces debes comenzar ¡ya! Porque si Heero gana el Oscar, tu traje será más famoso que la propia película – Si, si, estaba exagerando, pero necesitaba convencerla para no ir con el actor – y comenzaras a ser solicitada por grandes actores y actrices.
-- ¡Dios te oiga!
Los alumnos comenzaron a llegar y Heero entre ellos. Entonces Hilde se armo de valor y habló con él.
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Hilde estaba sentada de forma nerviosa en la sala de costura. Trataba por todos los medios de no sentirse así ¡Pero como hacerlo!, si de lo que dijese ese chico dependía toda su calificación. Y no solo la del examen, si no, la del semestre entero, ya que el maestro le había dado la oportunidad de confeccionarle el traje que llevaría a los Oscares. Lo peor del caso, es que la calificación no dependía del maestro, ni siquiera del dueño del traje, dependería enteramente de los críticos de moda en la ceremonia del oscar.
Volvió a levantar la vista para ver si podía leer en el semblante del actor su opinión sobre el traje. Pero sus facciones seguían viéndose igual de serías que un minuto antes. ¿Qué pensaba? ¿Le habría gustado? ¿Se sentía a gusto con él? ¿Lo llevaría realmente a la ceremonia? No podía negar que había hecho su mayor esfuerzo y a ella le encantaba como lo lucía el actor. Pero no podía obligarlo a usarlo, si no le gustaba, aun tenía oportunidad de buscar un Armani. Pero de no llevarlo al oscar, ¡Estaba reprobada!
-- ¿Te... te gus-ta? – pregunto poniéndose de pie de un brinco al ver que Heero se giraba para verla. Había estado, lo que para ella era una eternidad, observándose al espejo poniéndola cada vez más y más nerviosa.
Heero levanto los brazos observando el largo de las mangas y acomodo el cuello mao del saco cerrando el primer botón en total silencio. Hilde comenzó a estrujarse los dedos con mayor nerviosismo al tiempo en que mordía su labio inferior esperando por la sentencia.
-- ¿De que forma va este cuello? – pregunto el actor volviéndose a girar para verse al espejo y desabrochando el botón que antes había cerrado. Hilde se aproximo a la carrera subiéndose a un pequeño banco para quedar a su altura y mostrarle las posibilidades.
-- Pue... puedes usarlo de dos... dos formas – dijo tartamudeando debido a los nervios – Una e... es abierta, tal como la usas ahora o cerrada, por lo cual no deberás preocuparte por una camisa atractiva – dijo tratando de recuperar la seguridad que sentía, se le había esfumado – Yo te recomendaría llevar el saco cerrado, te hace verte más formal y dado que vas a recibir un premió...
-- No es seguro – aclaro el actor de forma fría observándose al espejo de nuevo haciendo que Hilde se sonrojara.
-- Yo creo que si ganaras – aseguro sonriendo – ¡Oh! – dijo asombrada viendo una de las orejas del actor haciendo que él se girara a verla – Tienes las orejas perforadas.
-- Si. Lo hice para una película – aseguro el actor sin darle mayor importancia. Hilde se bajó corriendo del banquito haciendo que el actor la observara extrañado.
La morena llegó hasta su maquina de coser y comenzó a abrir cada cajón buscando algo hasta que por fin obtuvo del último cajón una pequeña cajita. Sonrió al abrirla y luego se dirigió al actor volviendo a subirse al banco.
-- Esto cerrara tu look – dijo al tiempo en que le ponía un pequeño pendiente de piedra blanca en la oreja izquierda.
Heero solo alzó una ceja al contemplarse en el espejo de cuerpo completo haciendo que Hilde casi se arrepintiera de lo que había echo. ¿Cómo se había atrevido a tan siquiera tocarle sin haberse derretido?
-- Lo siento – dijo bajando la vista sumamente apenada – No debí, parece que no te gusta y creo que...
-- Tienes razón, no me gusta – aseguro el actor haciendo que Hilde sintiera ganas de llorar.
Se había esforzado tanto en él, había trabajado tan duro, cociendo incluso de madrugada y los fines de semana para tenerlo a tiempo para la ceremonia. Pero debía resignarse, no sería la primera vez que alguien le rechazara un diseño y como ya no había tiempo de hacerle otro, era mejor resignarse y reprobar. Bajo la vista, aspiró hondo y levanto la vista dispuesta a escuchar lo que seguía.
-- Me encanta – aseguro el actor dibujando una pequeña mueca en forma de sonrisa, haciendo que esta vez sus lagrimas si salieran de sus ojos, pero debido a la emoción. Jamás había visto al actor sonriendo y menos sonriéndole a ella – Duo tenía razón, eres muy buena en lo que haces, así que llevare tu diseño a la ceremonia del fin de semana.
-- ¡Gracias!, ¡gracias! – dijo totalmente emocionada secando las lagrimas con el dorso de su mano. Ahora solo faltaba lo que dijeran los críticos de moda en la alfombra roja – Le diré a Duo que llevaras puesto uno de los pendientes que me regaló cuando éramos novios. Se que...
-- No – Sentenció el actor despojándose a toda prisa del pendiente y dejándolo sobre el escritorio. Hilde pudo notar las cejas arqueadas en una clara señal de enojo. ¿Pero por que? ¿Qué había dicho o hecho para que se molestara de forma tan repentina?
-- Pero con ese pendiente complementas el... – trató de convencerlo.
-- No me importa, no usare nada que te hayan regalado. Prefiero no llevar nada – dijo entrando de nuevo al cuarto que había usado como vestidor haciendo que Hilde se extrañara de su reacción.
Todo había estado tan bien hasta que menciono a Duo y su regalo. ¿Sería a caso que Heero se había sentido celoso? ¿Sería realmente eso? Pero según tenía entendido, se habían vuelto a pelear hacía unos días, todos lo habían visto, incluso lo habían comentado en E! News Live.
--Si que soy idiota – se dijo agitando la cabeza en negativa - claro que Heero se niega a usar algo regalado por Duo. Si no se soportan, ¿cómo va a usar algo que él me compro? Debo de dejar de tener tantas ideas locas – se dijo con una sonrisa en los labios esperando porque el actor saliera para dar por terminado su trabajo.
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Duo estaba esperando a Hilde fuera del salón de costura. Quería saber que le había dicho Heero, por eso los había seguido cuando ambos salieron del comedor rumbo a la sala donde su amiga le mostraría el traje que esperaba llevara a los Oscares.
Esperó un buen rato sintiéndose nervioso hasta que vio al actor salir a toda prisa dando un portazo y dándose prisa en sacar un cigarro de entre sus ropas. Seguramente iba al bosque a fumar ¿Pero por que estaba tan enojado?
Se escondió de forma rápida detrás de una columna para que no le viera y esperó a que Hilde saliera. Una vez afuera se dio prisa en alcanzarla para preguntarle por la sentencia – ¡Ja! – Ni que Hilde hubiese estado en el banquillo de los acusados.
-- ¿Cómo te fue? – dijo llegando hasta la morena y acompañándola por el camino – Vi a Heero salir muy enojado ¿A caso no le gusto tu traje? – Hilde solo sonrió algo melancólica.
-- Oh no, si le gusto el traje
-- ¿Entonces? – cuestiono sin comprender el semblante de su amiga.
-- Creo que hoy no estoy de suerte – dijo la morena suspirando - Debí quedarme en la cama o definitivamente perder la voz por este día – Duo sacudió un poco la cabeza sin entender nada.
-- ¿He? ¿Qué quieres decir?
-- ¡Soy una estúpida!- dijo Hilde de forma vehemente - Todavía me dijiste en la mañana que tu y él no eran amigos y aun así se me ocurre ofrecerle en préstamo los pendientes que me regalaste cuando éramos novios; pero es que se veía ¡tan bien con uno! Que no pensé que se fuese a enojar por eso.
-- ¿Heero tiene las orejas perforadas? – cuestionó en voz alta. Era más una pregunta para si mismo, ya que las veces en las que estaban juntos en lo último en lo que se fijaba era en sus orejas. Tenía cosas más interesantes que ver, aun que la mayoría de las veces no veía nada, debido a su necesidad de cerrar los ojos desde que comenzaba a besarlo. Pero Hilde escuchó su pregunta y se dio prisa en contestar.
-- Si. Lo vi cuando me acerque a arreglarle el cuello del saco. Pero es que son unos orificios tan pequeños, que a simple vista no se notan.
-- ¡Hum! – dijo Duo con desdén tratando de restarle importancia al asunto. Pero casi de inmediato llegó a su memoria algo que le hizo girarse para preguntarle a Hilde - ¿Crees que se veía "Genial" con un pendiente? – cuestiono sabiendo casi la respuesta.
-- Si. Aun que el azul le quedaría aun mejor que los blancos que me diste, ya que harían juego con sus ojos.
-- Ok – dijo Duo sonriendo y emprendiendo la carrera sin decirle más a Hilde. Ella se quedo sorprendida y extrañada. Aunque de un tiempo a la fecha Duo se venía comportando de manera extraña. Así que solo se encogió de hombros y continuó su camino.
Sonrió de forma amplia cuando ante sus ojos apareció una figura conocida caminando de forma segura con una carpeta bajo el brazo. Corrió hasta él agitando la mano de forma alegre al tiempo en que gritaba.
-- ¡Wufei! – Dijo parándose delante de él con la más amplia de las sonrisas haciendo que el chino también le correspondiera de la misma forma - ¿Qué crees? Heero llevara el traje que le diseñe a los Oscares – dijo sumamente feliz - ¡Gracias por recomendarme ver los diseños chinos de tu país! - Wufei sonrió con orgullo al tiempo en que un sonrojo ligero pintaba su rostro siempre blanco.
-- Eso merece que me invites a salir – dijo el chino haciendo que Hilde se sonrojara y asintiera sintiendo que el pecho iba a estallarle de la felicidad. ¡Por fin saldría con Wufei!
-- ¡Claro que si! – dijo a la carrera esperando que no hubiese tardado tanto en responder y el modelo se hubiese arrepentido.
-- Entonces, ¿Es una cita? – cuestiono el chino con cierta incertidumbre impresa en la voz.
-- Si, es una cita – declaro la morena sonriendo feliz por conseguir lo que anhelaba desde que se dio cuenta de cuanto le gustaba.
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Aun era temprano y muchos alumnos se encontraban reposando la comida antes de entrar a los talleres.
Duo corrió por cada pasillo hasta llegar al ala este y subió corriendo las escaleras para llegar a su habitación. Entró a la carrera dirigiéndose hasta la cómoda y de forma apresurada comenzó a sacar la ropa del primer, segundo y tercer cajón hasta que encontró aquello que buscaba: Una pequeña cajita de terciopelo negro con la marca "CARTIER" impresa en letras doradas. Sonrió al abrirla y ver los pequeños destellos que aparecían al recibir la luz. Salió tan rápido como entro rumbo al bosquecillo que tan bien conocía.
Detuvo su paso a la carrera cuando vio al actor sentado en la rama de aquel árbol. ¿Por qué siempre acudía a ese sitio? Quizá lo hacía para alejarse de todos y despejarse antes de volver a enfrentarse a los maestros y sus compañeros. Quizá lo atraía esa magia que el lugar parecía despertar también en él. Pero eso realmente no lo sabía y quizá no lo sabría nunca.
-- ¡Oye Tu! – Le gritó desde abajo metiendo las manos a la bolsa del pantalón. Heero bajó la vista para verlo – quiero hablar contigo ¡Baja!
-- ¿Por qué? – Cuestiono el actor cerrando los ojos y cruzando los brazos. Duo se sintió ignorado.
--Porque quiero hablar contigo ¡Baja! – volvió a decir sintiéndose algo molesto.
-- ¿Por qué? – repitió el actor haciendo que Duo frunciera el ceño cada vez más enojado.
-- ¡Ya te lo dije! ¿A caso tanta frialdad ya te volvió sordo? – dijo de forma sarcástica. Pero Heero ni siquiera se molesto en verle.
-- Si no me lo pides "por favor" deberás hablar desde donde estas.
-- ¡Eres un idiota! – grito el modelo sumamente enojado. Heero se giró en la rama dejando los pies al aire para verlo con el ceño fruncido. Duo suspiro calmándose. Si no lo hacía bajar no podría darle lo que traía para él. ¿Pero que le importaba si lo usaba o no? Bueno, si le importaba, lo estaba haciendo por Hilde. Solo por ella, trató de convencerse - Por favor, baja – dijo mas calmado. Entonces Heero dio un brinco y bajó quedando frente al trenzado.
Duo sintió esa mirada cobalto recorrerle de arriba a abajo haciéndole estremecer ¿Por qué su cuerpo reaccionaba de esa forma ante su sola mirada? Cerró los ojos por un momento tratando de mantener ocultos esos sentimientos, ya que no era el lugar, ni él momento.
-- ¿Qué quieres?
Duo se dio prisa en sacar la cajita de la bolsa de su pantalón, ya que, si no lo hacía ahora, no lo haría nunca. Si el valor le había surgido de repente, no podía darse el lujo de desperdiciarlo. Así que extendió la mano con la cajita en la palma. Heero tomó aquel objeto alzando una ceja con extrañeza.
-- ¿Qué es esto?
-- Un obsequio – La extrañeza invadió el rostro del actor por completo al ver el rostro sonriente de Duo. Entonces abrió la caja y una mueca curvó sus labios con disgusto - ¿Unos pendientes? ¿Qué crees que soy? ¿Una chica?
Duo frunció el ceño con molestia de nuevo ¿A caso no entendía nada? Le estaba dando un hermoso regalo y lo despreciaba de la forma más idiota posible. Y él que se había dado prisa en sacarlos de su cajón de ropa sin tomar en cuenta el desastre que había provocado en su habitación – Por suerte yo no recojo.
-- Hilde me dijo que te ayudarían para lucir el traje que llevaras a los Oscares – se dio prisa en aclarar- Ya que no quieres usar los que ella te prestaba, pensé que preferirías usar unos que yo te obsequiara. Pero dado que no los quieres – dijo extendiendo la mano para que el actor le regresara la caja. Sin embargo Heero cerró fuertemente la mano cubriendo su contenido y se dio prisa en guardarla en la bolsa del pantalón haciendo que Duo bajara la mano - ¡Eres un idiota!
-- Y tu lo eres más – aseguro Heero haciendo que la mirada violeta de Duo centellara con cierta furia – No necesitabas usar a Hilde como excusa para regalarme algo – Ese comentario le hizo enrojecer considerablemente. ¿Cómo se atrevía a decirle eso?
-- ¿Qué? Yo no usé a Hilde como excusa, es solo que pensé que... que... - ¿Era una excusa? Realmente, ¿lo era? Desde que conocía a Heero había querido darle muchas cosas; golpearlo, cosa que había hecho unas cuantas veces; regresarle cada una de las humillaciones que le había hecho; darle un par de patadas en el trasero; besarle; abrazarle; seducirle y si, porque no, regalarle algo.
-- Los cuidare – dijo Heero ante la turbación y el sonrojo del trenzado – Hilde me dijo que los de piedra blanca, los que quería prestarme, se los regalaste cuando eran novios. ¿De donde sacaste estos? – dijo señalando la bolsa de su pantalón. Duo sonrió complacido de que la conversación hubiese cambiado de rumbos y tomó asiento en la base del árbol sin perder la sonrisa.
-- Del mismo lugar de donde salieron los primeros – dijo recordando un poco - El cliente de CARTIER me los regalo cuando termine el comercial. Los vi bonitos y como Hilde y yo teníamos poco de ser novios, decidí regalárselos cuando cumplimos un mes. El otro par los guarde para cuando tuviera otra novia – dijo riendo haciendo que Heero se sentara a su lado viendo la cajita en su mano – Se que sonó pésimo y quizá debí regalarle ambos pares a Hilde, pero considéralo premonición o algo por el estilo. Pero sabía que no duraría mucho con ella.
-- ¿Entonces? – dijo Heero de forma pausada haciendo dar vuelta la caja entre sus dedos haciendo que Duo se girara para verlo de forma extraña, ya que el actor observaba de forma detenida el objeto inanimado entre sus dedos, como si de alguna forma este fuera a revelarle algún secreto - ¿Me estas considerando tu novio?
-- NOOOOO – gritó demasiado asustado al escuchar las palabras del actor, era como si esa simple pregunta le quemara la piel y los sentidos ¿Su novio? No, noviazgo implicaba amor, un amor que Heero no parecía sentir por él.
-- Dijiste que habías guardado este par para tu siguiente novia. Eso quiere decir que soy yo ¿No? – Duo sintió que un calor subía por todo su rostro haciéndolo pintarse de rojo. Había sido más que idiota al decirle eso de su novia, novio, ¡o lo que fuera! Si, esta bien que él estaba enamorado del actor, pero el actor no de él, así que no podía considerarlo su novio ¡Por supuesto que no! Entre ellos solo había sexo sin amor... sin amor, se dijo a si mismo bajando la mirada con tristeza.
-- Un noviazgo se da entre personas que sienten algo una por la otra. Entre nosotros no hay nada de eso – dijo volviendo a levantar la mirada para clavar su vista violeta en la cobalto - ¿O tu sientes algo por mi diferente al deseo? – cuestiono sintiéndose aun más acalorado que antes.
Pero lo que vio en las facciones del actor le hicieron bajar el calor y convertirse en frío. Heero parecía reír en voz baja, aun que no escucho nada salir de sus labios. Pero se estaba burlando, lo sabía, lo sentía. Heero no tenía ningún sentimiento por él, solo lo utilizaba para desahogarse y nada más.
-- No te hagas falsas ilusiones Duo – dijo el actor de forma fría haciendo que Duo volviese a bajar la vista de forma triste – sabes perfectamente que hay y que no en nuestra relación – aclaro el actor.
Ese frío con el que Heero había dicho las cosas lo sintió calar hasta el alma. Si, sabía que había en su relación: ¡Sexo! y un muy buen sexo debía admitir. Y que no había: Amor, algo que indiscutiblemente le gustaría sentir, pero sabía que jamás llegaría.
Se levanto del lugar que ocupaba junto al actor con los puños apretados y sintiéndose furioso consigo mismo por sentir algo parecido al amor. ¡Odio!, eso es lo que debía sentir por él y sin embargo amaba a ese frío, egocéntrico y antisocial que le hacía hervir la sangre tan solo con rozarle los labios o dirigirle esas miradas llenas de deseo.
Heero levanto la cabeza para ver desde esa posición los ojos violetas del trenzado, sus ojos se veían oscuros ante la sombra que le daba el enorme árbol bajo el cual estaban. Duo frunció el seño al ver esa mirada serena e imperturbable ¿Qué podría hacerle cambiar? ¿Qué podría derretir ese corazón de hielo que poseía? ¿Qué?
-- Lo se muy bien – dijo Duo sumamente serio – Se muy bien que hay y que no hay y que jamás podrá haber – el tono de resignación que uso debió causarle algo al actor, ya que se puso de pie quedando a solo escasos centímetros de él.
Duo no pudo moverse. Se quedo perdido en esa mirada cobalto que perecía querer trasmitirle algo que no entendía. Era como aquella mirada que le dedico el día en el que entro a su habitación buscando una respuesta a la ruptura del trato. Una respuesta que fue afirmativa. Si, habían roto el trato de entregarse a él por no enviar a la cárcel a Solo, pero ahora lo hacía por voluntad propia. ¿Sabía el actor que al entregarse a él lo hacía por amor y no solo por buscar una satisfacción física? ¿Podía notarse ese amor, como se notaba cuando mentía? ¿Puede el amor ser así de transparente?
¡Más valía que no!
Se giró de forma brusca tratando de alejarse de ese imán de problemas que tenía delante. Ya era hora de entrar al taller de pasarela. Pero sintió como una fuerte mano le tomó de la muñeca impidiendo que se fuera arrojándolo contra el tronco del árbol donde habían estado momentos antes.
-- ¿Pero que demonios? – cuestiono al saber que quien le detenía era Heero. No sabía porque lo hacía, todo lo que tenían que decirse lo habían dicho ya. Y sin embargo lo había vuelto a hacer, ya que sus palabras quedaron a medias, porque el actor le asaltó con esos besos tan conocidos y deseados, impidiendo que siguiera hablando al sentir la lengua de su torturador viajando dentro de su boca con entera libertad, saboreando y disfrutando con lo que hacía.
Trató de detenerlo, pero era un tratar demasiado débil, ya que los brazos de acero del actor le habían aprisionado al tronco del árbol como en otras ocasiones, evitando que pudiera soltarse. Pero no quería hacerlo... dejó que su boca respondiera a aquel roce endiabladamente apasionado, dejando que su lengua se enredara en otra lengua que se daba prisa en dominar y él dejando que fuese dominada. Disfrutaba de aquel beso como jamás lo había disfrutado antes, con una conciencia limpia, dueña de la situación y deseosa de seguir el juego. Porque sabía que eso era, un juego y estaba dispuesto a jugarlo hasta que terminara. ¿Iba a salir lastimado? Si, pero eso que importaba si podía sentir esos labios rozando los suyos, adentrándose en su boca y robándole los sentidos, la voluntad y todo aquello que pudiera ser robado.
Levanto los brazos para intentar retirar el saco del actor de sus fuertes hombros, pero el actor lo había impedido moviendo ambos brazos del modelo hacía atrás, semi abrazando el tronco del árbol, dejando que su boca siguiera devorando la suya de forma por demás apasionada. Poco a poco el control se les estaba yendo de las manos, porque podía notar tanto su respiración, como la del actor, aceleradas.
Sintió como las manos del actor se movían sobre su pecho, sin dejarle mover los brazos para abrazarle o acariciarle, quizá quería que las cosas fueran como antes y no dejarle participar, pero esta vez no iba a dejarse.
"CLIC"
Ese sonido aunado a algo pesado y frío que se cerraba sobre sus muñecas le hizo alejarse de la boca del actor de forma sorprendida y jadeando.
-- ¿Q.. Qué? ¿Qué es es… esto? ¿Qué estas haciendo Heero? – cuestiono con la respiración entrecortada sacudiendo los brazos, pero no pudo despegarlos del tronco del árbol. Estaba atado, pegado, esposado o algo, porque no podía moverse y sentía que sus muñecas comenzaban a escocer por el dolor al tratar de soltarse.
-- Una pequeña venganza a lo que hiciste – respondió el actor metiendo las manos a la bolsa de su pantalón y viéndolo con esa mirada de autosuficiencia que a veces odiaba tanto – Parece que dejaste olvidadas las esposas cuando te fuiste esta mañana.
-- Eres un maldito desgraciado ¡Suéltame! – grito con el ceño fruncido. ¿Qué pretendía al esposarlo al árbol? El maldito ni siquiera se veía agitado. Pero si habían estado igual de excitados momentos antes ¿Cómo le había hecho para volver a la normalidad tan pronto?
-- No – dijo de forma fría.
-- ¡Suéltame!, tengo que ir a clases – dijo tratando de convencerlo despertando su sentido de la responsabilidad. Pero solo lo vio girarse y comenzar a caminar - ¡Heeerroooo! – gritó haciendo que se detuviera y le viera de reojo.
-- Te soltare si para la hora de la cena no te has presentado. Eso querrá decir que nadie te encontró o no pudiste soltarte – dijo dejando caer las llaves de las esposas a sus pies, pero estaba algo retirado de su alcance. ¡Desgraciado! Iba a dejarle allí, sin comida, sin agua y sin dejarlo ir al baño.
-- ¿Vas a dejarme aquí esposado al árbol? – cuestiono, tratando de convencerse de que no lo haría, que solo lo estaba asustando.
-- Si – dijo el actor comenzando a caminar de forma pausada alejándose de él.
-- ¡Heero!, Ven acá, ¡suéltame! No seas desgraciado – entonces lo vio regresar sus pasos para acercarse a él. Pudo ver esas orbes cobalto detenidas en su rostro. Esa mirada recorriéndole por completo el rostro, posándose por interminables segundos en sus labios, acercándose peligrosamente a su boca; le hizo sonrojarse de golpe y desviar el rostro a un lado para evitar que el actor le fuese a besar... de nuevo.
-- Este tipo de juegos se nos dan muy bien, ¿No crees Duo? – la voz de Heero le hizo volver a girara el rostro para verle. La mueca en forma de sonrisa tatuada en su rostro le hizo enfurecer.
-- ¿Juegos? ¿Qué clase de juegos? – cuestiono molesto.
-- Este. Es como si constantemente estuviéramos jugando ajedrez. Yo hago un movimiento y tú respondes al mío. ¿Quién comenzó?
-- ¿De que diablos estas hablando? – dijo el modelo sin entender, pero dándose prisa en contestar algo que ni siquiera medito - Pero tu comenzaste todo cuando me besaste en tu habitación cuando solo había ido a dejarte la tarea. Me acusaste de irte a buscar, ¡estúpido y engreído! ¡Ni que fueras irresistible! – dijo volviendo a sonrojarse.
-- Lo soy – aclaro el actor haciendo que Duo frunciera el ceño y soltara un grito de fastidio.
-- ¡ARROGANTE!
-- Pero yo creo que fuiste tu quien comenzó este juego, cuando constantemente hacías bromas a mis costillas – Si, lo recordaba. Había estado haciendo bromas de él con sus amigos, pero no era por comenzar ningún juego. Ni siquiera quería que le reconociera. Y... ¿Realmente le habría reconocido?
-- Nunca reconociste que te acordabas de mí. Que sabias que fui yo quien te rompió la foto y la lanzó a tu estúpida cara después de que me golpeaste – reclamo el modelo haciendo que el actor alzara una ceja con extrañeza.
-- ¿Reconocerte? Por supuesto – dijo el actor haciendo que Duo sintiera una especie de emoción al saberlo. Le había reconocido desde el principio, pero siempre lo negó – Eres inolvidable – El tono que uso le sonó sarcástico, lo que le borro la sonrisa que apenas comenzaba a formarse en su rostro.
-- ¡Estúpido!, nunca vas a cambiar. Siempre vas a seguir siendo el mismo arrogante, engreído e insensible témpano de hielo Yuy – dijo más que enojado haciendo que el actor se girara ignorando su arranque de cólera para comenzar a irse - ¡No te quiero esta noche en mi habitación ni en mi cama!, ¿Oíste?, ¿Cubito oíste? – volvió a gritarle al ver que el actor no se detenía.
-- Auf Wiedersehen – dijo Heero elevando la mano para despedirse del trenzado sin voltear atrás.
Duo abrió de forma enorme los ojos al identificar la frase con la que Heero se despedía, como la que Odin había usado con él cuando se fue. ¿A caso era alemán? Si, era más que probable que lo fuera. Heero sabía ese idioma al igual que el corredor de autos.
-- ¡Maldición! – Murmuró dejándose caer en el suelo bajo la base de aquel enorme árbol – No se Alemán. ¿Por qué no me hablan en Ingles, Español, Francés, o Ruso?, por lo menos esos idiomas si los conozco – dijo bajando la vista con tristeza disponiéndose a esperar sentado a que alguien le rescatara o que Heero volviera, porque por más que trataba de estirar las piernas, las llaves estaban fuera de su alcance – Me lo tengo bien merecido – se dijo en voz baja – por confiado, por estúpido , por idiota; sabía que no se quedaría de brazos cruzados después de que lo espose. Debí tener más cuidado... – y siguió murmurando maldiciones en voz baja, pero todas dedicadas a él.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
-- ¡SILVIA!
El fuerte grito de su abuelo, el director, le hizo cerrar de golpe la persiana por la que había estado observando a esos dos estudiantes que había descubierto, por accidente, hacía relativamente poco tiempo.
El rubor cubría por completo su rostro al haber sido descubierta infragante, por lo que se dio la vuelta esperando ver la mirada furiosa de su abuelo, sentía el corazón latiendo a toda prisa, no tenía ni idea de que iba a decirle al hombre para justificarse y peor aun, justificar a Duo y a Heero. Pero al girarse, sintiéndose temblar de miedo, frente a ella no encontró a nadie.
-- ¡SILVIA! – volvió a escuchar la voz del director y se dio cuenta que le estaba gritando a través del intercom que comunicaba de su oficina a la de su abuelo.
-- ¿Si sr. Director? – Cuestiono la rubia sintiéndose aliviada - ¿En que puedo ayudarle?
-- Tráeme todas las facturas que se vencen este mes, además necesito los permisos de salida de aquellos alumnos que saldrán este fin de semana para que los firme de una vez.
-- Enseguida abuelo – dijo la chica sacando un par de fólderes de su escritorio y dándose prisa en llevarlos a la oficina contigua.
Una vez fuera, salió corriendo de dirección para llegar al bosque. Había visto casi todo, por casualidad, no tenía idea de que Duo y Heero estuvieran allí, solo quería un poco de sol y al levantar las persianas los había visto besarse y después discutir. Se había sentido, como en otras ocasiones, hipnotizada por esa escena al grado de no poder apartar su vista de ellos. ¡Era una voyerista!, lo sabía, pero no podía evitarlo. Muchas veces, desde que entro a trabajar para su abuelo, había visto a Duo bajo ese mismo árbol; a veces solo, a veces acompañado de alguna chica, pero era más veces las que le veía en solitario. Jamás paso por su cabeza, ni por la de nadie, que fuese gay. Pero ahora comprendía porque sus relaciones amorosas no duraban mucho, solo unos cuantos meses, a veces ni a eso llegaba. Siempre que le veía allí parado, recargado en aquel tronco, lo veía sumamente triste. Duo mostraba en soledad su verdadera naturaleza, ya que en la escuela, siempre se veía alegre y bromista, lleno de una energía envidiable, ¿Pero en soledad? ¿Cómo era Duo en solitario? ¿Cómo se comportaba cuando estaba a solas en su habitación? Quizá lo hacía de la forma en la que lo hacía bajo aquel árbol cuando creía que nadie le veía.
Llego corriendo hasta el lugar donde había visto a Duo. Los matorrales que crecían alrededor le impedían ver algo. Quizá Heero si había regresado y Duo ya se encontraba ahora en clases, pero al ir caminando, se topo con unas llaves tiradas entre las hierbas. Las tomó entre sus manos y camino otro poco.
Duo guardó silencio y levantó la vista al escuchar como una rama se rompía al ser pisada por alguien. La esperanza regreso a su corazón al creer que Heero se había arrepentido y volvía a soltarlo. Pero grande fue su sorpresa al ver a Silvia Noventa parada delante suya con las llaves de las esposas en la mano. ¿Qué estaba haciendo ella allí? ¿A esa hora? Cuando se suponía que debería estar trabajando con su abuelo.
-- ¡Duo!, ¡Por dios! – dijo la rubia dándose prisa en arrodillarse a su costado para comenzar a soltarle. Duo no sabía que decirle, era preferible no decir nada a meter la pata diciendo algo que resultase inconveniente - ¡Pero que horrible broma la de dejarte aquí esposado! - ¡Bingo!, ella le había dado la excusa perfecta – Que desalmado, ¿Iba a dejarte aquí toda la tarde? ¿Por lo menos iba a regresar a soltarte?
-- Si no me veía en la cena, si – dijo de forma triste, pero luego comenzó a reír sobándose las muñecas – Ese idiota jamás esperaría que me encontraras tan pronto. Así que tengo la oportunidad de vengarme – dijo poniéndose de pie con la mirada encendida. Ni siquiera iba a preguntarle como dio con él. No quería ni saberlo.
-- Duo no lo creo conveniente – dijo la rubia poniéndose de pie y entregándole las esposas junto con las llaves – Él buscara la revancha de nuevo y quien sabe que intente después – Duo se volteo y le sonrió de forma amplia.
-- No te preocupes Silvia, él y yo así nos llevamos – ¡Vaya que si! - Estamos jugando un tipo de ajedrez humano – dijo soltando la carcajada al ver la cara de extrañeza de la rubia – Solo que estoy a punto de darle jaque al rey. ¡Gracias por soltarme! – y diciendo esto salió corriendo rumbo a la escuela.
No quería estar demasiado tiempo en presencia de la rubia, tenía el vago presentimiento de que ella sabía mucho más de lo que aparentaba. Su presencia en el bosque había sido más que oportuna. No había pasado tanto tiempo esposado, por lo que aun podía llegar al taller. Pero esa no era su idea. Su principal objetivo ahora, era vengarse de Heero.
¡Ese idiota iba a pagárselas todas juntas!
Corrió por el bosque a toda velocidad sintiendo la furia que crecía dentro de él subiendo por el estomago hasta llegar a su garganta. Y no iba a quedarse con ella. Estaba seguro que Heero no se esperaba que se hubiese liberado tan pronto, así que le tomaría por sorpresa. Aun faltaban unos minutos para que comenzaran los talleres, esperaba encontrarlo ya en el interior del taller de Dirección, esta vez no importaba lo que pasara o lo que hiciera, iba a desahogar esa ira con su causante.
Corrió por todos los pasillos abriéndose paso entre sus compañeros que aun se encontraban platicando a las afueras de los salones. El taller de Dirección se encontraba a solo unos pasos del de Pasarela.
Y allí estaba el desgraciado, parado a un costado de la puerta platicando con el maestro del taller. ¡Y se encontraba tan fresco el desgraciado!
-- ¡HEERO! – grito al verlo, levantando el puño mientras se acercaba a él. Ese fue su error, ya que Heero se giró un poco tomando su brazo y alzándolo sobre su hombro para lanzarlo al suelo.
Vio como todo daba vueltas a su alrededor y sintió el fuerte golpe de su espalda al ser azotada contra el frío suelo. Si que había sido idiota al haberle gritado a ese témpano de hielo, él sabía Karate y lo había utilizado en su contra. Pero aun tenía un as guardado bajo la manga.
Vio a Heero parado a sus pies viéndole con el seño fruncido, con la frase de "Te gane" tatuada en la cara. Otros más se habían acercado para ver que pasaba y ahora estaban a sus orillas viéndole tirado, ¡Más no derrotado! Así que estiro la pierna derecha enredándola sobre una de las del actor lanzándolo al suelo, casi de inmediato saltó sobre él dispuesto a agarrarlo a puñetazos.
-- Tranquilízate Duo – dijo Heero deteniendo los brazos del modelo y haciéndolo girar para mandarlo al suelo de nuevo.
"Pelea, pelea, pelea"
El coro de voces de los alumnos que presenciaban todo no se hizo esperar. Al poco tiempo de que el pleito había comenzado ya media escuela estaba allí, apoyando a uno u otro contendiente.
-- Eres un desgraciado y me vas a pagar lo que me hiciste – grito el trenzado totalmente sonrojado. Era tanto su coraje que no le importaba que todos le vieran. Tampoco le importaba las implicaciones de esa pelea.
Dejó caer un fuerte golpe sobre el apuesto rostro del actor, pero al mismo tiempo el puño de Heero se estrello sobre su estomago haciéndole perder el aire. Ese inconveniente no le detuvo por mucho tiempo, estaba acostumbrado a los golpes de Solo, así que se recuperó rápido haciéndole volver a levantar los brazos para asestar un par de golpes más sobre el cuerpo de Heero quien a su vez respondió deteniendo algunos, y respondiendo otros.
Un instante después sintió que alguien le levantaba deteniéndole evitando que siguiera peleando con Heero y vio como Heero también era detenido por alguien más.
Trowa trataba a toda costa de detener al modelo, quien estaba sumamente molesto, casi tanto como cuando trato de matar al actor. No entendía que había pasado, pero era indispensable detenerlos. Erick hacía lo suyo, deteniendo a Heero por el pecho, pero él estaba teniendo problemas al trata de detener a Duo por la espalda y sujetándolo de los brazos.
-- ¡Suéltenme! – grito ofuscado tratando de recuperar el aire que la pelea le había robado – Voy a destrozarle a golpes ese rostro de portada de revista.
-- ¿A caso tienes 2 millones de dólares para pagar la demanda? – cuestiono el actor de forma fría y totalmente controlada, ni siquiera estaba sudando, mientras se masajeaba con el dorso de su mano la cara debido a los golpes que Duo le había dado.
-- ¡Tengo eso y más! ¡DEMANDAME!, Si te atreves – sentenció Duo mostrando una mueca de autosuficiencia que hacía mucho no mostraba. Esta vez el actor no iba a intimidarle con una amenaza como esa. No, ahora tenía todo lo que su padre había estado ahorrando por él.
-- ¡ALTO LOS DOS! – La fuerte voz del director hizo que todos los alumnos se hicieran a un lado para dejarle pasar junto con el maestro que momentos antes hablaba con Heero. Duo volteo a verlo, ojalá pudiera gritarle "Chismoso", pero de hacerlo, sabía que el castigo sería peor – Vengan ahora mismo conmigo – dijo el hombre haciendo que tanto Heero como Duo caminaran a un lado del hombre rumbo a la dirección.
Trowa y Erick se quedaron parados viendo como esos dos se marchaban con las manos en los bolsillos, quizá, para evitar seguirse dando de puñetazos. El resto de sus compañeros se metieron en los talleres con una sonrisa en los labios - ¡Por fin había visto la pelea que tanto esperaban! - entonces ambos se voltearon a ver y soltaron la carcajada.
-- Esos dos se comportan como niños de kinder – dijo Erick entre risas haciendo que Trowa solo asintiera – Solo falta que nos pongamos a gritarles a coro "Se quieren y no son novios, se quieren y no son novios" – dijo el bailarín levantando los brazos y poniéndose a gritar al tiempo en que bailaba al ritmo del estribillo.
-- Quizá debamos hacerlo – dijo Trowa mostrando una mueca en forma de sonrisa. No estaba seguro de que tanto sabía Erick, ya que sus bromas sobre ellos eran constantes. Pero no era una mala idea el formar un coro para gritarlas lo mucho que ambos se atraían.
-- ¿Entonces que amigo?, ¿Formamos un pequeño coro para gritarles? – dijo Erick pasando el brazo por el hombro del músico, mientras caminaban hasta sus respectivos talleres.
-- No sería mala idea – dijo Trowa mientras entraba a su salón, pero antes de abrir la puerta, se giró para ver al moreno-rubio – Avísame cuando lo hayas formado y yo pongo la música.
Erick soltó la carcajada haciendo que retumbara en los solitarios pasillos de los talleres. Quizá después de todo, Erick si estaba bromeando...
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
El viento nocturno de la noche agitaba las cortinas del balcón. Desde hacía mucho rato se había quedado dormido esperando a Heero. Esta bien que le había pedido que no fuera, pero no creía que lo fuese a cumplir. Aun después de haberse peleado en pleno pasillo de los talleres y haber sido mandados a detención por toda la tarde, sabía que ese pleito no iba a detenerle y sin embargo, no fue. Y al no presentarse y estando aun algo agobiado por todo lo sucedido, cayó irremediablemente en los brazos de Morfeo.
Algunas horas después se movió en su lugar quedando boca arriba despertándose ligeramente. Comenzaba a sentirse inquieto, pero no quería abrir los ojos. Sabía que aun era de noche y era más que probable que el "cubito", no se presentara a esas horas – de la madrugada debería decir – pensó para sus adentros. Estaba dispuesto a permanecer en esa posición hasta que volviera a sentirse cómodo, o hasta que de plano el sueño le venciera de nuevo, cuando de pronto sintió una mano que le tapó la boca y eso hizo que se despertara sobresaltado. ¿Pero que demonios estaba pasando? ¿A caso sería el maldito ladrón que nunca atraparon?
-- Soy yo – escuchó la voz de Heero en medio de la oscuridad de la habitación haciéndole respirar de forma un poco más calmada. Pero ahora que pretendía el cubito de hielo, ¿Matarlo de un susto? – no voy a hacerte nada, solo quiero estar a tu lado por un momento – dijo quitando la mano de la boca del trenzado.
-- Heero, ¿que sucede? – preguntó Duo abriendo las sabanas por instinto para que Heero entrara, pero este no le dijo nada, solo se acomodó a un costado de su cuerpo abrazándole fuertemente – ¿Heero? – volvió a preguntar, pero no obtuvo respuesta, solo otro abrazo.
Se sentía extraño, era como si Heero estuviera triste por algo. Solo se limitaba a abrazarlo sin decirle nada y eso le producía escalofríos. ¿Por qué Heero estaba así? Jamás lo había visto reaccionar de esa forma. Le abrazaba como evitando que se fuera, como si evitara que se alejara de su lado.
-- ¿Heero? – volvió a preguntar con preocupación.
-- Solo déjame descansar a tu lado, esta noche no quiero estar solo… - los ojos de Duo se abrieron por la sorpresa. ¿Heero no quería estar solo? ¿Desde cuando el témpano de hielo Yuy necesitaba compañía? El siempre estaba solo. Cada vez que intentaba acercarse a él, sentía una impenetrable barrera que se lo impedía. Y en aquellas extrañas ocasiones en que había logrado abrirse a él, soltaba una frase hiriente o un comentario humillante que lo volvía a alejar. Sin embargo, ahora le pedía compañía y no iba a negársela.
-- Claro – murmuro muy cerca del oído de Heero dejando pasar sus dedos por los mechones oscuros del cabello del actor.
Así estuvo por varios minutos, masajeando su espalda, tratando de darle consuelo a algo que no entendía. Pero no sabía como obtener respuestas de su parte, cuando Heero se instalaba en el plan de no hablar, no había poder humano que lo sacara de el.
-- No te vayas – dijo Heero en un susurro, Duo detuvo sus caricias sin entender y sonrió.
-- Heero, son las 2 a.m. y estas en mi habitación por lo que salir en estos momentos no es una buena opción – dijo tratando de bromear, pero de nueva cuenta Heero no dijo nada.
-- Ich liebe dich und neind wollwn da nein dich verlassen – repitió el actor haciendo que en Duo apareciera un gran signo de interrogación, jamás había escuchado esa frase, ¿Heero estaría hablando en otro idioma? Y en un idioma que para su desgracia no conocía. ¿Cuál sería?, definitivamente no era Ingles, ni Español. ¿Sería Francés?, o ¿quizá Ruso?, ¿tal vez Alemán?, para saber. Y era una frase tan larga que aun que identificara el idioma, sería imposible recordarla toda. ¡Uff!, ¿sería japonés?, al fin y al cabo la familia de su madre lo era, era de esperarse que dominara el idioma.
-- Heero no entendí que dijiste, puedes repetirlo ¿en español? – cuestiono sintiendo una terrible curiosidad y frustración al no entender nada.
-- No – dijo apretando más su abrazo sobre el cuerpo del trenzado – neind wollwn Einbuße – Duo volvió a fruncir el ceño. ¿A caso es chichimeca?
-- ¿Por lo menos puedes decirme en que idioma estas hablando? – si le contestaba, se pondría a estudiarlo de inmediato, era bueno en idiomas, pero flojo para estudiarlos.
-- No – ni modo, se tendría que quedar con la curiosidad por siempre.
Sintió como una gota de agua cayó hasta su brazo lo que le hizo sobresaltarse. ¿Qué significaba esto, Heero estaba llorando? ¿Por qué? En todo el tiempo que conocía a Heero, jamás lo había visto así, se le hacía alguien demasiado fuerte como para mostrar una debilidad tan fuerte como el llanto. Más sin embargo, estaba seguro que de cuestionarle el actor iba a encerrarse en si mismo y no le diría nada. Quizá hasta se fuera de su habitación y no quería que lo hiciera, no ahora que le dejaba ver una parte suya que jamás creyó conocer. Así que solo se limito a corresponder al abrazo de la misma forma en la que Heero lo abrazaba y a masajear con sus manos su espalda, en un intento por consolar aquel dolor que parecía brotar por cada poro de la piel del actor. Quizá después, Heero se animara a contarle que era lo que le estaba pasando, por ahora, solo se limitaría a abrazarlo a su cuerpo y mantenerlo así hasta que el sueño les venciera a ambos.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Duo sintió como un escalofrío comenzó a recorrerle el cuerpo y eso le hizo abrir los ojos de golpe. Aun estaba oscuro ya que no se veía bien a su alrededor. Levanto la vista hasta el buró para ver la hora y se dio cuenta que eran las 5:00 a.m.
Pero estaba solo, por eso sintió frío.
¿Y Heero?
Se incorporo en la cama buscando al actor. Apenas hacía unas horas que había llegado hasta él y le había dejado sumamente preocupado. ¿Por qué estaba llorando?
-- ¿Heero? – se levantó buscándolo, ya que la preocupación por lo sucedido no quería desaparecer del pecho, ni de su corazón. Pero no lo halló en el baño, ni en ninguna parte de su cuarto.
¿Dónde se habría metido?
Camino hasta el balcón, el cual mantenía sus puertas abiertas de par en par. ¿Habría saltado a su habitación?, bueno, nada perdía con buscar allí. Así que brincó de su habitación a la de Heero.
-- ¿Heero? – volvió a preguntar y de nuevo le respondió el silencio.
Caminó dentro de la habitación oscura del actor. Todo estaba en perfecto orden, la cama tendida y el pijama con la que había llegado buscándolo, estaba doblada sobre la cama. Se dio prisa en tomar la ropa entre sus manos y el aroma a colonia cara le inundo los sentidos.
¿Pero que diablos? ¿A dónde se había ido Heero tan temprano? Ni siquiera se había percatado de su salida de la habitación. No sintió cuando se levanto y se fue, mucho menos cuando brincó a su propia habitación para irse... pero ¿para irse a donde? ¿A ejercitarse en el gimnasio? ¿A correr? ¿A dónde?
Estaba a punto de regresara a su habitación convencido de que Heero aun se encontraba en la escuela, pero perdido en algún lugar de la misma. Sin embargo una hoja doblada sobre el peinador del actor le llamo la atención. Le resultaba sumamente conocida, ya que él mismo solía recibirlas constantemente. La tomo entre sus manos y leyó ávidamente.
-- ¿Un permiso de salida?
¿Por qué Heero tenía un permiso extendido la noche anterior para que saliera todo ese día? Y de ser así, ¿Por qué no se había marchado desde ayer? ¿A que hora había salido de la escuela? ¿Realmente habría salido?
Si. Era más que probable.
¿Esa salida tendría algo que ver con su comportamiento de anoche? ¿A dónde habría ido?
La duda no lo dejo seguir durmiendo, ni comer en el desayuno o concentrarse en clases. Constantemente volteaba a todos lados buscándolo con la mirada, pero Heero no apareció en todo el día, ni siquiera al taller de teatro en la tarde.
Esa misma noche, llevaba jugando con Trowa un par de horas. Sentado en el taburete que siempre ocupaba, mientras jugaba al ajedrez con su amigo, no podía concentrarse y seguía perdiendo. Aun que Trowa tampoco estaba en sus mejores condiciones, ya que no le había ganado tan fácil como lo hubiese hecho en otras ocasiones.
La TV estaba encendida a todo volumen, mientras algunos chicos en la sala de estar seguían las noticias del espectáculo con atención, él y Trowa seguían sumidos en sus propios pensamientos, mientras trataban de poner atención a un juego que nadie daba por ganado o perdido.
Necesitaba distraer sus pensamientos, alejarlos de Heero de alguna forma. Levanto la vista y vio a su amigo músico viendo un punto fijo sobre el tablero de ajedrez que tenían en frente. Estaba realmente perdido en sus propios pensamientos. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Trowa tenían problemas y debido a sus propios problemas con el actor, casi se olvidaba de la única persona que siempre había estado con él, en las buenas y en las malas.
-- ¿Trowa? – Mencionó el nombre del oji verde en tono de pregunta haciendo que el músico levantara la vista y la clavara en la violeta que le veía con cierta preocupación - ¿Por qué estas así?
-- ¿Así como? – cuestiono Trowa desdoblando el brazo que había tenido apoyando en su barbilla para mover una pieza del juego.
-- Muy serio, más de lo habitual – dijo Duo moviendo a su vez una pieza para continuar.
-- Sabes que así soy. No tengo nada – dijo el músico sin levantar la vista. Duo supo de inmediato que estaba intentando eludir sus preguntas. No por nada lo conocía desde hace varios años.
-- Mientes. Estas enojado con tu novia y no me digas que es mi imaginación o que estoy alucinando – dijo el trenzado sabiendo de antemano los posibles alegatos del oji verde. No iba a poder convencerle de que no tenía nada y de antemano sabía que ese "nada" era el enojo con su novia.
-- No se de que hablas – dijo Trowa muy seguro haciendo que Duo dudara por un momento. Pero no, estaba seguro de que todo era por esa chica con la que Trowa mantenía un noviazgo.
-- ¡Vamos amigo!, ya no llegas tarde los lunes. Incluso aquí te vi el domingo pasado y antes todo el fin de semana te la pasabas con ella. Además, ya no te escapas por el balcón de mi cuarto para ir a verla entre semana – Eso sería imposible, porque estas con Heero, se dijo Trowa sonrojándose brevemente – Y te he visto así – dijo el trenzado señalándole las mejillas sonrojadas – Rojo, seguramente por falta de actividad ¿No? – Trowa enrojeció aun más ante la cuestión.
-- Si, si, esta bien, esta bien – dijo a la carrera corroborando lo del pleito para evitar tener que responderle por lo del sonrojo – Estamos enojados – dijo suspirando pesadamente – No, más bien, yo estoy enojado – Duo solo le observo clavando su vista violeta en esos ojos esmeralda, tratando de encontrar la respuesta a la interrogante – No me mires así Duo – dijo el músico viendo la mirada inquisidora de su amigo – Hay un tercero en discordia – sentenció pesadamente.
-- ¿Qué? No puedo creer que te este engañando, yo...
-- No – trato de aclarar, quizá más para si mismo que para su amigo – La verdad, no lo se Duo – dijo pasando una de sus manos por el cabello para despejar ese largo fleco que le cubría la mitad del rostro – En verdad no se si me engaña o no y no he querido preguntárselo directamente, porque tengo miedo a que me diga que si.
-- Trowa, no entiendo nada – dijo Duo tratando de hilar las palabras a medias que decía el músico – Si no me explicas bien, no podré ayudarte – Trowa volvió a suspirar. Quizá hablar con Duo le ayudara a aclarar esa terrible duda que le carcomía el alma, antes de hablar con Quatre. Solo tenía que ser muy cuidadoso con sus palabras, aun no estaba listo para revelarle su secreto a Duo.
-- Cuando comenzamos a salir – comenzó – yo consideraba a esa persona alguien sumamente transparente, inocente e incapaz de mentir – dijo haciendo una pausa tratando de escoger muy bien sus palabras – Era una persona honesta y amable. Pero de unos meses a la fecha ha cambiado mucho, al grado que la gente que le rodea dice que hay alguien más además de mí.
-- ¿Qué? ¿Pero quien es esa persona? ¿Tú la has visto con él?
-- No. Yo no he visto nada – dijo Trowa meditabundo - Pero le he escuchado hablar con él por teléfono de una forma muy cariñosa. Cuando le he preguntado por la identidad del "tipo", solo me dice que es un amigo que necesita ayuda. Le pregunte ¿que clase de ayuda le da? Y solo me dijo que hablaban. Pero no le creí. Le interrogué tratando de saber de que hablaban, pero no pude sacarle ni una sola palabra. Me dijo que era un secreto que no le pertenecía y aun que fuéramos novios no podía contarme – Trowa apretó fuertemente los puños al recordar todas esas discusiones con el rubio. La última vez había preferido irse para no provocar una escena en pleno sepelio del padre de Duo.
-- ¿Eso es lo que te tiene tan enojado? – Trowa levanto la vista con cierto asombro ¿Por qué Duo hablaba en ese tono, como echándole la culpa a él? – Yo creo que no te esta mintiendo. Hay amigos que te prestan ayuda solo con escucharte. Y mira, ella podrá ser muy tu novia, pero es realmente leal con ese amigo con quien habla. ¿No me dirás que te gustaría que contara todos tus secretos al primero que se los preguntara?
-- No – dijo Trowa sopesando las palabras de su amigo – Pero creo que tengo cierto derecho a saber, por lo menos, quien es él.
-- ¿Y si esa persona con quien habla le pidió mantener el secreto? – cuestiono Duo haciendo que Trowa subiera el dedo hasta su barbilla para meditarlo una vez mas. No cabía duda que a veces Duo podía hacerlo pensar más de la cuanta y eso le estaba agradando bastante ya que cabía la posibilidad de que el errado fuese él – Mira te voy a contar algo, solo para que veas hasta que punto puede llegar la lealtad de un amigo. ¿Recuerdas a la persona que me hablo un miércoles y yo pensé que era un acosador?
-- Si, el que quería ser tú amigo y te dejo su número ¿Cuál era? – afirmo el músico al tiempo en que cuestiono por el numero.
-- Pues si le hable – dijo haciendo que Trowa abriera mucho los ojos y olvidara lo del número – El se ha convertido en un buen amigo y confidente. Le he contado muchas cosas que me han pasado, pero le pedí que me guardara el secreto. Si él hubiese querido, todo lo que le he contado ya estaría en los diarios o la TV, pero no me ha traicionado, ni creo que lo haga.
-- ¿Le has contado muchas cosas? – Duo asintió - ¿Por qué no me lo has contado a mí? – pregunto Trowa extrañado. Duo se sonrojo de golpe azotando su cabeza mentalmente contra la mesa por haber dicho semejante estupidez.
-- Porque hay cosas que no podría decirte jamás – dijo bajando la vista de forma avergonzada. Trowa entendió de inmediato a que se refería, pero eso no le impidió preguntar.
-- ¿Cómo lo del beso de Heero?
-- Entre otras cosas – dijo Duo sin dejar de azotar su cabeza mentalmente por haber sacado a colación ese tema tan vergonzoso. Daba gracias al cielo porque su amigo supiera interpretar sus palabras y dejara de preguntar por eso - Pero lo que quiero que entiendas con esto, es que ese chico jamás revelará nada de lo que le he contado, aun que su novio lo presionase.
-- ¿Su… novio? ¿A caso es gay? – cuestiono Trowa clavando su vista en la violeta de nuevo.
-- Si, eso creo, bueno, no me lo ha dicho, pero es fácil darse cuenta – dijo Duo sintiéndose algo nervioso. Sabía de antemano que Trowa no se sentía a gusto con ese tema, así que lo cambiaría cuanto antes. Pero al parecer no eran los planes de su amigo.
-- ¿Se te declaro? – cuestiono el músico algo asombrado haciendo que Duo malinterpretara esa reacción.
-- ¡No!, como crees – dijo a la carrera – solo es un buen amigo a quien no conozco, un verdadero incondicional - ¡INCONDICIONAL! Esa palabra se había tatuado en la cabeza de Trowa desde que la había escuchado en el funeral del padre de Duo, así que al escucharla de nuevo le hizo comenzar a poner más atención en las palabras que decía el trenzado - ¿Sabes que me localizó en mi casa para darme el pésame por lo de papá? Y de nuevo se puso a mis órdenes, me dijo que podía hablarle cuando quisiera, a la hora que fuera... Incluso me dijo que...
-- Siempre estaré allí para ti – dijo Trowa en voz muy baja pero no tanto como para que Duo no lo escuchara.
-- Si, ¿Cómo lo supiste? – Trowa abrió mucho los ojos al escuchar a Duo confirmar sus palabras. Solo estaba recordando en voz alta lo que le había escuchado decir a Quatre por el celular aquella vez. Pero saberlo ahora le había sorprendido enormemente. ¡ERA QUATRE!, ¡Quatre con quien Duo hablaba! ¿Entonces era Duo de quien se encontraba tan celoso? ¡Duo!, su mejor amigo, ¿quien en esos momentos mantenía una secreta relación con Heero?
¡SOY UN VERDADERO IDIOTA!
Trowa se paro de golpe haciendo que todas las piezas del juego de ajedrez cayeran al suelo, Duo lo siguió en su movimiento sorprendido por la reacción de su amigo. Jamás lo había visto así de... ¿Asustado? ¿Sorprendido?... No sabía cual era realmente la reacción del músico.
-- Trowa, ¿Qué sucede? – dijo Duo preocupado.
-- ¿Cuál es el número telefónico? – cuestiono a la carrera haciendo que en Duo apareciera un gran signo de interrogación.
-- ¿El número? – preguntó sin saber que contestar, sin embargo repitió cada número de memoria confirmando lo que Trowa ya sabía. Era Quatre, eran los números del conmutador de la mansión del rubio, solo cambiaban los últimos dos lo que le indicaba que era uno directo. Ya no había ninguna duda, Duo era aquel de quien tantos celos sentía y se daba cuenta de que no tenía porque.
-- WOOOOWWWWW
El sonido de todos los alumnos en la sala de estar les hizo voltear de golpe a la TV olvidando, por un momento, lo antes sucedido. Lo que estaban transmitiendo en ese momento tenía a todos con la atención en la pantalla. En ella podía verse la demostración de una carrera de la CART.
Duo no prestó atención a lo que la reportera decía, lo que vio en la TV le hizo abrir mucho los ojos al tiempo en que su corazón se aceleraba de golpe. Pudo ver como un auto de color rojo y blanco chocaba contra otro y el primero salía volando por los aires haciéndose mil pedazos al estrellarse contra la barrera de contención. Y entonces como si un rayo le tocase el cuerpo, las palabras que mencionaba la reportera le hicieron comprender el llanto de Heero de la noche anterior.
"El día de ayer por la noche, el ex actor y corredor de Autos Odin Low, murió en un accidente automovilístico al perder el control en una curva en una demostración de lo que será la serie CART de este fin de semana. Esta mañana sus restos mortales fueron cremados y enviados en un avión especial a Alemania, donde sus padres le esperan para ser enterrado. Aquí, en Los Ángeles, fue despedido por algunos antiguos amigos, como su compañero de serie infantil, Heero Yuy, y su antiguo representante, Zech Merquise.
Descanse en paz, Odin Low."
Duo apretó fuertemente los puños y salió corriendo de la sala de estar a toda prisa. Heero había estado presente en la cremación de Odin por la mañana, para el medio día pudo haber estado en el angar donde estaba el avión que lo trasladaría a Alemania, pero a esa hora ya tenía que estar en la escuela.
Si lo conocía, aun que fuese un poco, era más que seguro que estuviera encerrado en su habitación, aislado del mundo como siempre, y era allí a donde iba ahora a toda prisa. Si fuese el medio día, después de comer estaría en el bosque, pero como ya era de noche…
¡Ahora sabía que eso había sido lo que había dejado a Heero tan vulnerable!, ¡Por eso estaba llorando la noche anterior! Odin Low había muerto, le habían avisado y el había reaccionado como cualquier persona que perdía a un ser querido: con llanto.
Sintió que su corazón se le estrujaba en el pecho al saber el motivo, al saber que a pesar de que Heero dijera lo contrario, a pesar de que Heero dijera que entre ellos no había habido nada, sus sentimientos lo habían traicionado y habían reaccionado al dolor.
¿Sentimientos?
Era raro pensar en que el actor tuviese sentimientos cuando siempre se comportaba de manera tan fría. Pero esas gotas que cayeron hasta su brazo se lo habían demostrado. Heero Yuy no era de hielo.
Llegó hasta la habitación de Heero con el corazón en la garganta, abrió de golpe sin pedir permiso adentrándose en la semi oscuridad del lugar que era interrumpida solo por la pequeña lámpara del escritorio encendida. No se detuvo a buscar nada, sus pies le guiaron hasta el lecho, y allí viendo el techo y recargado en el respaldo de la cama, se encontró a Heero Yuy. Se quedo parado viéndolo, el actor ni siquiera se había dignado a verlo, siguió en su misma posición, como si no le hubiese escuchado entrar y eso que había echo bastante ruido al azotar la puerta contra la pared cuando la abrió.
-- ¿Heero? – cuestiono por fin el modelo acercándose hasta la cama. Heero pareció no oírle, porque siguió con los brazos cruzados viendo al techo. Esta vez Duo no se molesto por ignorarle, le comprendía muy bien, sabía exactamente como se sentía y solo quería ayudarle - Heero, ya se porque estas así – continuó dudando en acercarse más hasta él o quedarse a la orilla de la cama como estaba. Pero al ver que Heero seguía en su lugar sin moverse, decidió acercarse y sentarse cerca de él – Heero, lo siento mucho – dijo de forma suave colocando sus manos sobre los brazos del actor. Pero de nuevo este no dijo nada. Duo estaba esperando algún comentario, algo, lo que fuera que le indicara que realmente estaba bien y no debía preocuparse; pero al notar su estoicismo, su preocupación comenzó a subir hasta el cielo – Heero, se como te sientes y solo quiero ayudarte, así como tu lo hiciste conmigo cuando murió papá. Se que te duele, Odin era tu amigo, tu primer amor, así que se que... – La mirada cobalto que vio que le dirigía el actor le hizo detenerse de forma abrupta. Heero había bajado la vista para clavarla en sus ojos violetas con intensa furia. ¿Qué había dicho para que le viese de esa forma?
-- Tu no sabes nada Duo – dijo el actor sumamente molesto haciendo que el modelo se enderezara en su lugar sin comprender.
-- Te equivocas. ¿No recuerdas que papá murió a penas la semana pasada? Creo que soy quien más sabe en este momento y quiero ayudarte a pasar este trago amargo. No estas solo, me tienes a mi – dijo Duo de forma franca haciendo que el actor elevara una ceja de forma inquisidora.
-- ¿Te tengo a ti? ¿Y de que forma te tengo?- cuestiono el actor, pero sin esperar respuesta continuo - ¿Cómo amigo? Porque según pregonaste ayer por la mañana, nosotros no somos amigos – dijo de forma sarcástica para seguir, aun que quien lo había dicho era él, pero no le interrumpió - ¿Cómo novio? Porque según me dijiste cuando me diste los pendientes que no lo somos. ¿Cómo un amante ocasional? Porque nos acostamos de vez en cuando. ¿Cómo que Duo? ¿Cómo que te tengo?
Duo trago saliva sin saber que responder. Después del pleito con Heero en el que ambos habían ido a parar a detención, (por suerte solo los detuvieron esa tarde dado el luto del modelo) la subdirectora se encargo de darles a leer un articulo sobre las diferentes etapas que conlleva el duelo, ya que según ella, Duo se comportaba de manera tan agresiva debido a la perdida de un ser querido – ¡Va!, que sabe esa vieja amargada del verdadero motivo que me llevo a golpear a Heero - Ella se estaba refiriendo al enojo. Seguramente Heero estaba pasando por esa etapa y no podía culparle por todo lo que estaba diciendo.
La mirada cobalto seguía sobre él, el semblante del actor parecía sumamente molesto, con sus cejas fruncidas; y los brazos cruzados le hacían comprender que buscaba protegerse de algo, quizá de él y sus palabras.
Sin pensárselo demasiado estiró los brazos para pasarlos por el cuello del actor y abrazarle a su cuerpo de forma firme. Quería transmitirle de esa forma que podía contar con él. Pero este se soltó de su abrazo y se puso de pie de forma brusca. Pero no iba a dejar que se alejara, no cuando sabía que ahora lo necesitaba más que nunca. Así que lo siguió por el cuarto y le abrazó por la espalda.
-- Suéltame Duo – demando el actor con ambos brazos a los lados de su cuerpo. Lo sentía tenso, ya que las venas de sus brazos podían sentirse a través de la delgada tela de la camisa del uniforme. No sabía como hacer para que se relajara, pero haría hasta lo imposible.
-- No voy a soltarte Heero. No voy a dejarte cuando se que me necesitas – aseguro el modelo dejando que su cabeza descansara en el hueco del hombro del actor – Puedo ser todo lo que dijiste antes. Puedo ser tu amigo, tu novio a tu amante. Todo lo que necesites – aseguro en voz baja haciendo que la tensión que parecía inundar el cuerpo de Heero se disipara un poco.
-- ¿Por qué?, ¿Por lástima? – cuestiono Heero sujetando los brazos de Duo para soltarse del abrazo de forma suave y girarse para verlo a los ojos. Duo pudo ver de nuevo esa mirada llena de algo que no comprendía. ¿Qué había en esa mirada cobalto que parecía cuestionarle de forma seria?
-- No, porque yo... – "Te amo", la palabra acudió a su mente en cuestión de milisegundos. Pero jamás llego a su boca. ¿Podría decirle ahora lo que verdaderamente sentía por él, sin que lo considerara hueco? ¿Sin que creyera que lo decía solo por que sentía lastima por él? No. Este no era el mejor momento, así que optó por cerrar la boca y dejar la frase en el aire.
El golpe a la puerta les hizo separarse de forma abrupta para ver hasta el lugar de donde provenía el sonido, temiendo que después del ruido la puerta se abriera y alguien fuese a descubrirles. Pero no sucedió, en lugar de que la puerta se abriera, el golpe volvió a escucharse. Heero se giró para ver a Duo con la mirada endurecida.
-- ¿A quien más le dijiste que estaba aquí? – cuestiono.
-- A nadie – dijo a la carrera – En cuanto supe lo de Odin, me vine corriendo para acá. No le dije a nadie que estabas aquí, porque no lo sabía – Heero solo asintió dirigiéndose a la cama y volviendo a ocupar su lugar – Adelante – dijo sin ánimos haciendo que Duo no supiera que hacer.
La puerta se abrió y por ella entró Erick, seguido de Trowa. Heero clavo su vista cobalto en Duo, quien pudo distinguir una mirada de odio en ella. ¡Pero él no les había dicho nada!, no sabía porque sus amigos estaban allí. Ellos no conocían a Heero lo suficiente como para acompañarle en el duelo.
-- Heero – mencionó Trowa parándose a un lado de la cama del actor viendo de reojo a Duo cuando paso a su lado – Nos acabamos de enterar de lo de Odin – No solo ellos, toda la escuela, suponía Duo.
-- Y vinimos a hacerte compañía – secundó Erick las palabras del músico Y eso era una sorpresa, ya que Erick y Heero no parecían llevarse muy bien, sin embargo, los había visto platicando en el sepelio de su padre. Quizá esa ocasión y ahora esta, sirviera para limar "viejas" asperezas.
-- No es bueno para nadie estar solo en momentos como estos – aseguro Trowa. Heero solo bajo la vista sin decir nada. Duo dudaba que dijera "gracias", pero aun que no lo dijera, sabía que se sentía agradecido con ellos – Espero nos permitas acompañarte.
-- Por lo menos hasta que se apaguen las luces – aclaro el bailarín tratando de bromear.
-- Esta bien – dijo el actor para sorpresa de todos.
Trowa esperaba que se negara, es más, que los corriera de su habitación o quizá que los sacara a golpes. Erick esperaba que les dijera que no los necesitaba, que podía pasar eso solo, ya que siempre estaba así: en completa soledad. Y Duo sabía bien a bien, que muy en el fondo iba a aceptar la compañía de aquellos a quienes consideraba cercanos; y aun que lo negara, sabía que sus amigos eran los más cercanos que tenía, solo faltaba que llegara Hilde, aun que dudaba que se lo permitieran.
Estuvieron mucho rato con él, platicando a gusto de diversos temas, hablando sin ahondar mucho en nada, solo pasando el rato. Y aun que pareciera difícil, Heero estaba participando en cada tema. Hablaron desde las condiciones climatológicas, hasta quien podría ser el siguiente ganador del Oscar. Heero ya sabía que Erick se iría a Rusia (Lo había escuchado cuando se disculpo con Duo por haberse propasado) pero ahora supo porque aun no se marchaba - ¡Que difícil es obtener una visa de trabajo! – había dicho el moreno-rubio cuando fue cuestionado por el actor por su partida. Heero ofreció ponerlo en contacto con el secretario particular del embajador Ruso, amigo suyo. Duo se sintió celoso por un momento, pero trato de aparentar que no le había afectado el saber sobre esa amistad – Tiene como 80 años, pero todavía escucha – aclaro el actor al ver el ceño fruncido del modelo, haciendo que el color rojo pintara las mejillas de Duo por la vergüenza - ¡Por que diablos tenía que ser tan transparente!
Cuando las luces se apagaron, todos se pusieron de pie para despedirse de Heero. El tiempo se había pasado tan rápido que no creían que ya fuesen las 10 de la noche.
-- Deberíamos repetirlo – dijo Erick estirando los brazos una vez afuera de la habitación del actor – Me sentí muy a gusto, hacía tiempo que no me la pasaba tan bien – dijo de forma sincera.
-- No te hagas ilusiones, quizá Heero solo estaba actuando – dijo Trowa no del todo seguro de que algo como lo que proponía Erick se fuese a repetir – Pero si no lo hacía, fue bastante agradable.
-- Heero no estaba actuando – dijo Duo con cierta molestia, ¿Cómo era posible que no pudieran distinguir cuando Heero actuaba o no? Aun que, él tampoco podía distinguirlo siempre, solo estaba seguro de que ahora no lo hacía.
-- Si, si, tu lo conoces más – dijo Trowa palmeando el hombro de Duo con cierto sarcasmo haciendo que frunciera el ceño al sentirse atacado.
-- ¡No digas idioteces! – Dijo enfadado – Todavía seguimos peleándonos por casi todo. Pero no se me olvida lo que hizo por mí cuando murió papá – dijo en voz muy baja, tan baja que tanto Erick como Trowa tuvieron que acercarse más para oírle.
-- ¿Y que hizo? – preguntó Erick con curiosidad. Duo levanto la cabeza con asombro ¿Qué había echo?, había dicho algo que solo era para él. ¿Ahora que iba a decirles? ¿Qué?
-- Él, él... él... – trataba de decir Duo entre tartamudeos sin poder sacar nada de su cabeza en esos momentos.
-- Nos aviso de la muerte del papá de Duo, Erick ¿Recuerdas? – aseguró el músico haciendo que Erick asintiera recordando lo sucedido y Duo suspirara aliviado. Trowa le había salvado sin darse cuenta.
-- Creo que deberías quedarte esta noche con él – dijo el oji-verde poniendo el brazo en el hombro de Duo.
-- ¿Queeee? – cuestiono con sorpresa el modelo viendo con cara de asombro al músico, como si este le hubiese condenado a muerte.
-- Chicos, chicos, chicos – la voz del maestro de literatura los distrajo por un momento – Ya es hora de dormir, mañana discuten todo lo que quieran. Y ahora a la cama, los tres – dijo el hombre comenzando a empujarlos para alejarlos de la habitación de Heero.
-- Hazlo Duo – dijo Trowa alejándose de los brazos del maestro para regresar a su habitación que quedaba frente a la del modelo, mientras el maestro seguía empujando a Erick a la suya.
-- ¡Estas loco! – Dijo en voz baja – No me voy a quedar con él.
-- Pues deberías – dijo el músico abriendo la puerta de su habitación y entrando en ella sin decir nada más.
Duo se quedo observando la puerta de Trowa por unos segundos, después se giro y entró a la suya con las palabras de Trowa en la cabeza. Si, claro que iba a quedarse con Heero, solo que no iba a decírselos.
Se dio prisa en cambiarse de ropas y ponerse su pijama, quería llegar lo más rápido posible a la habitación del actor, no quería dejarlo solo por mucho tiempo. Le hubiese gustado darse un baño antes de ir con él, pero se contuvo, quizá pudiera bañarse en la habitación de Heero después de... el solo echo de pensarlo le hacía sonrojar.
Corrió a la habitación del actor y entro por el balcón, si alguien esperaba que entrara por la puerta, estaban muy equivocados. Necesitaba mantener su relación en secreto, por la carrera de ambos. Sabía que Heero no estaba interesado en su carrera, él quería decirle a medio mundo que era gay, pues no se dedicaría de por vida a la actuación, tenía otros planes para el futuro. ¡Pero él no!
Al entrar por la puerta del balcón del actor, lo encontró de nuevo sentado en la cama viendo al techo, pero ya con el pijama puesto. Caminó despacio hasta la cama y se subió sobre ella para quedar frente a él.
-- Ya vine – dijo viéndolo fijamente, él actor bajo la vista para verle, pero su mirada se veía igualmente fría.
-- Si no lo dices no me doy cuenta – dijo de forma sarcástica, Duo suspiro, por lo visto su humor no había mejorado nada – Pero no es necesario que te quedes. Puedes irte a dormir, yo estoy bien – Lo imaginaba. Imaginaba que Heero haría algo como eso, lo estaba alejando como lo hacía siempre. Quizá había pensado que permitir la compañía de Trowa y Erick, además de la suya, había sido una debilidad que no debía repetirse. Así que no se iría.
-- Pero voy a quedarme esta noche, aquí, contigo. Si quieres dormiré en el suelo, pero de tu lado no me muevo. Estas sufriendo mucho y no voy a dejarte solo – aseguró cruzándose de piernas y de brazos frente a él con renuencia. Le indicaba con esa posición que no habría nada que le hiciera cambiar de opinión. Heero se paro de la cama para llegar hasta el peinador haciendo que Duo se girara y se hincara en el colchón para verlo.
-- Tu no entiendes nada Duo – dijo Heero repitiendo la misma frase que hacía unas horas había dicho – Yo no estoy sufriendo por Odin – dijo de forma tan fría que se le hacía imposible de creer.
-- Pero anoche estabas llorando por su muerte ¡Estabas sufriendo! ¡No mientas Heero! Por una sola vez deberías reconocer tus sentimientos – Heero se giró para verle, Duo pudo ver en sus ojos la determinación, estaba dispuesto a seguirle ocultando sus sentimientos y no iba a dejarlo. Tenía que sacarlo todo ahora, para que esa herida cicatrizara, si no, nunca lo haría.
-- ¡Tu no entiendes nada! – Le dijo alzando la voz – Yo no estaba sufriendo por Odin, yo no sentí nada con su muerte... – Esas palabras dichas de forma tan alterada le sacudieron el corazón.
-- ¿Qué? ¿Cómo de que no sentiste nada? ¡Era tu amigo! Quizá tú único amigo. Debiste sentir algo, ya que estabas llorando – Aseguro el trenzado renuente a creerle.
-- Odin y yo éramos amigos hace casi 10 años – aseguró girándose de nuevo para ver sus manos mientras seguía hablando – después de la cancelación de la serie él se fue a Alemania con su familia y lo que yo sentía o llegué a sentir por él se enfrió. Si, nos hablamos una que otra vez, nos enviamos uno que otro e-mail, nos visitamos uno que otro día, pero nada más. Cuando supe de su muerte, sentí pena, pero por él. Aun que no lo creas, no me dolió su muerte como todos creen – ¡No es verdad! Se dijo Duo, no podía ser tan insensible si estaba llorando.
-- ¿Entonces que fue lo de anoche? – dijo Duo parándose de su lugar para llegar hasta él. Heero levantó la vista viendo el reflejo de Duo en el espejo del peinador.
-- Nada – fue lo único que respondió haciendo que Duo se sintiera molesto por la fría respuesta.
-- ¿Nada era lo que salía de tus ojos y mojaba mi brazo? – dijo molesto el trenzado. Ojalá Heero fuese como él y poder leer en su semblante como todos leían en él. Pero sabía que eso era imposible. Sin embargo, lo vio bajar la vista de nuevo hasta sus manos y vio como estas se cerraban en puños ¿Y ahora que le pasaba? Pero al parecer, no iba a responder a su pregunta.
-- Es que me di cuenta de algo – dijo en voz baja haciendo que Duo se acercara extrañado al haber escuchado su respuesta. Lleno de curiosidad no pudo evitar preguntar.
-- ¿De que te diste cuenta? – Preguntó en voz igualmente baja. Pero Heero no decía nada solo apretaba los puños. Pudo ver como mordía con intensidad su labio inferior, como evitando decir algo que luchaba por salir de su boca. Quería saber, quería que le dijera aquello de lo que se había dado cuenta. ¿Sería lo mismo que estaba tratando de no decir? Así que insistió - ¿De que te diste cuenta Heero? – Entonces lo vio abrir los puños y apoyar las palmas en el peinador para volver a verle a través del espejo.
-- De que nadie tiene la vida comprada –Duo parpadeo confuso y Heero se giró para verle. Su mirada cobalto le veía llena de dolor, un dolor que entendía tan bien, porque era el mismo que el sentía: soledad – No debemos pensar en el futuro porque no sabemos si vamos a llegar.
-- Pero Heero... – trató de abrazarlo, pero Heero caminó hasta el buró y sacó un sobre que le tendió a Duo.
-- Odin tenía pareja desde hace 5 años e iban a casarse – aseguró sin ver a Duo a los ojos – Vino a verme para dejarme la invitación a su boda - ¡Que! Y él tan celoso que se había sentido al ver al corredor en la escuela ¡maldición! Al ver el otro nombre en la invitación, se dio cuenta de que Odin seguía siendo gay, tal como Mila lo había asegurado. Pero era un hombre enamorado y no de Heero. Se sentía como un verdadero idiota, si tan solo Heero se lo hubiese aclarado...
-- Lo siento... – dijo dejando la invitación sobre el buró.
-- Nadie tiene la vida comprada – volvió a repetir el actor. Duo sintió que Heero lo repetía como queriendo tatuar esa frase en su memoria. Como queriendo darse valor para hacer algo que debía hacer desde hacía tiempo. Y eso le dio una idea. Quizá le podría echar una mano con eso, porque lo deseaba tanto como él.
-- ¡Y tu desperdiciándola peleando con tu madre! – Heero se enderezó sorprendido para verlo, pero ese gesto de sorpresa desapareció en segundos dando paso a una cara de fastidio. Duo no sabía si esa reacción era por haberse visto descubierto, o porque se había equivocado en sus suposiciones.
-- No entiendes nada de lo que te digo – dijo el actor exasperado - ¿Qué tiene que ver mi madre en todo esto? - ¿Madre? Se cuestiono el trenzado, ¡Lo sabía!, Heero nunca había dejado de quererla, aun que se empeñaba en querer odiarla.
-- ¡Todo! Ni tú, ni ella, ni nadie, tienen la vida asegurada. El día de mañana uno de los dos puede morir y no habrás tenido la oportunidad de hacer las pases con ella – afirmo el trenzado. Aun que pensándolo bien, ni él mismo tenía la vida comprada. Quizá era hora de decirle a Heero que lo amaba.
-- ¡Si que eres terco! – le espetó.
-- ¡Y tu lo eres más! Olvida ese estúpido orgullo y pídele una disculpa. Es todo lo que te esta pidiendo – aseguro el modelo.
-- No
-- Heero – intento suplicarle, pero el actor no estaba dispuesto a ceder.
-- He dicho que no – dijo arrinconándolo contra la pared que estaba a un costado del peinador. Esa mirada cobalto escudriñando hasta lo más profundo de sus ojos le hacía estremecer. Aun que no supo si era la mirada o el grito que le pegó – Olvidemos esto de una buena vez – dijo tomando la barbilla del trenzado de forma ruda para acercar sus labios a los del trenzado de forma sorpresiva.
Por un segundo, Duo creyó que Heero le asaltaría con un beso rudo, igual a los primeros: cargados de pasión y salvajismo. Pero se había equivocado rotundamente, este beso era diferente, aun lleno de pasión, pero a la vez un tanto... ¿tierno? Era un roce suave sobre sus labios dejándole sentir el calor de la sensible piel sobre ellos, sin apenas tocarlos, provocándole una sensación indescriptible, llena de choques eléctricos y cosquillas en todo el cuerpo que le hicieron temblar. ¿Qué era esto nuevo que estaba experimentando acelerándole el corazón y los sentidos? Sintió los labios de Heero presionándose contra los suyos para después sentir la lengua del actor pedirle permiso de entrar en su boca, obteniéndolo casi de inmediato. ¿Cuándo antes Heero había pedido permiso para entrar en su boca? Entró despacio, saboreándole, embriagándole con su sabor.
Todo pareció dar vueltas en su cabeza de manera severa haciéndole perder la razón demasiado pronto. Todo se le olvido de inmediato perdiéndose en la exquisita sensación de otros labios sobre los suyos. Poco a poco se fue dejando llevar por la sensación del beso que le asaltaba, Heero le estaba haciendo sentir cosas totalmente nuevas, cosas que sus anteriores besos no despertaban en él y que aun, los besos de las mujeres, no habían logrado despertar. ¿Por qué este beso era diferente? ¿Por qué parecía transmitir cosas que antes no había sentido? Y presa de toda esa marejada de emociones se dejo envolver por el deseo que un solo beso, ¡Uno solo!, habían despertado en él.
Heero tomó a Duo por la cintura, acercándolo más a él profundizando el beso empujándolos a ambos más contra la pared. El beso se fue haciendo cada vez más apasionado, cada vez más urgente llevando a sus lenguas a luchar por un control que nadie quería ceder haciendo estallar la pasión que cada cuerpo guardaba. Heero empujo el cuerpo de Duo lejos de la pared, haciéndolo caminar de espaldas hasta que choco contra la base de la cama haciéndole caer con Heero sobre de él. Las manos del actor le tocaban de forma suave sobre la seda del pijama, dejando que su calor le impregnara por completo el cuerpo, haciéndole temblar por instantes. La ropa comenzaba a hacerse estorbosa, pero Heero no parecía tener intenciones de retirarla, así que fue Duo quien levanto las manos para comenzar a desabotonar el pijama del actor, dejado que una de sus manos se introdujera hasta tocarle el pecho haciéndolo soltar un jadeo para después mandar la camisa del pijama hacía los lados dejándolo descubierto.
-- Duo… - escucho la ronca voz del actor pronunciar su nombre contra sus labios con una sensualidad que le hizo estremecer.
Duo se sentía arder por dentro haciendo que su respiración se acelerara, su cuerpo se estremecía y temblaba al solo sentir las manos del actor al tocarle y al sentir la caliente piel del actor entre sus manos, su cuerpo ardía ante la sensualidad de aquello que estaban haciendo de forma tan distinta a las anteriores haciéndole jadear entre los labios del actor que no se habían separado de su boca.
Se despego de la boca del actor para llegar hasta el cuello dejando una marca húmeda en su recorrido, pasando con sensualidad sus labios por la piel cremosa, los labios viajaron lentamente hasta el pecho de Heero depositando besos sensuales en cada parte de piel que tenía al alcance. Podía sentir al actor temblar ante la exploración, jamás había tenido el tiempo ni la oportunidad de disfrutar tanto como lo estaba haciendo ahora y no pensaba detenerse.
-- Heero… - murmuro el nombre de su amante entre jadeos obteniendo un gemido ahogado de los labios del actor.
Las manos de Heero comenzaron a recorrer su espalda levantando el saco del pijama de forma lenta, dejando que sus manos recorrieran la perfección de la blanca piel del trenzado. Mientras Duo dejaba deslizar sus manos por la ancha espalda del actor, recorriendo con dedos suaves su espina dorsal haciéndole dar un respingo al llegar a la base de la misma y comenzar a introducirse hasta tocar sus glúteos.
-- Despacio Duo – se quejó el actor al sentir las manos del modelo apretarse contra él. Duo pudo sentir la creciente excitación del actor chocar contra su vientre y eso le excito aun más.
De forma rápida el saco de su pijama quedo tirado en el suelo, mientras sintió como Heero comenzaba a bajar por su cuello al tiempo en que una de sus manos se apoderaba de sus tetillas acariciándola de forma circular regresando las caricias antes dadas. Apretó ambas manos sobre el cuerpo de Heero estrujando sus glúteos, al tiempo en que un gemido escapó de su garganta al sentir como Heero lo acercaba más a su cuerpo que comenzaba a arder haciéndole sentir su excitación moverse excitándolo cada vez más y más.
-- Heero… sigue, sigue – suplico el trenzado al sentir cada caricia del actor sobre su cuerpo. Estaba temblando de pasión y no le importaba hacérselo notar, ya que sentía el cuerpo de Heero perlar en sudor, al igual que perlaba el de él.
Los labios de Heero se cerraron sobre la tetilla que acariciaba con su mano, mientras la mano comenzó a bajar por el vientre de Duo hasta llegar al elástico del pijama y dejando introducir su mano hasta llegar al miembro ya despierto del trenzado.
-- ¡Heero! – Gimió Duo al sentir como la mano de Heero se movía sobre su miembro endurecido. Y como con la otra mano comenzaba a bajarle el pijama dejando al descubierto su miembro ya despierto.
Pero Duo no se quedo quieto, a su vez movió las manos que permanecían en los glúteos del actor al frente para tocar el miembro despierto de Heero haciéndolo gemir sonoramente. Una idea traviesa cruzó por su cabeza en esos momentos y sin dejar de ser masturbado y sin dejar de masturbarlo cuestiono.
-- Me dejarás volver a estar dentro de ti – insinuó de forma sensual haciendo que Heero se detuviera un momento y levantara la cabeza para elevarse hasta sus labios y le asaltara con ellos.
-- Lo haría – aseguro haciendo que los ojos de Duo se abrieran en sorpresa – Pero aun estoy muy adolorido por lo de ayer – Dijo el actor comenzando a bajar de nuevo, recorriendo con sus labios la blanca y suave piel del trenzado haciéndolo reí.
-- No aguantas nada – dijo sonriendo, mientras su cuerpo se arqueaba a las caricias del actor – te aseguro que la segunda ves es menos…
Pero sus palabras quedaron interrumpidas cuando un gemido aun más fuerte escapo de la boca del trenzado al sentir como algo húmedo y tibio se cerraba sobre su miembro haciéndolo jadear de placer y arquear su espalda ante los movimientos rápidos que la boca de Heero le proporcionaba.
-- Ahhh Heero, Heero…
El resto de la ropa de Duo quedo en el suelo, mientras Heero apretaba con fuerzas las caderas del trenzado introduciendo el miembro de Duo cada vez más rápido a su boca y dejándolo salir con igual rapidez.
Duo se sentía subir al cielo al ser presa de la excitación y placer que Heero sabía bien como despertar y eso le impidió sentir alguna molestia cuando Heero había comenzado a introducir uno de sus dedos en su entrada. Se sentía llegar al climax, sabía que en poco tiempo se vendría en la boca de Heero, porque su miembro palpitaba cada vez con mas fuerza y eso le hacía gemir cada vez más alto.
-- Aaahhh Heero – con un grito fuerte, Duo dejo descargar su semilla en la boca del actor.
Duo se sentía desfallecer después de haber tenido su orgasmo, pero sintió como algo se retiraba de su entrada. Al levantar la vista, vio como Heero retiraba el resto de su ropa para quedar por completo desnudo. Pudo verlo abriendo el primer cajón de su buró y sacar un pequeño sobre de color metálico y girarse para verlo. Sabía lo que era y no estaba dispuesto a permitirlo.
-- Déjalo – dijo Duo entre jadeos – No lo necesitas – Pero Heero no le hizo caso y lo rasgo con la firme intención de sacarlo – ¡He dicho que no! – Trato de ponerse incorporarse para quitarle aquello de la mano, pero solo consiguió detener el brazo del actor.
-- Es para que no te duela – aseguro. Pero Duo solo negó con la cabeza.
-- Si no quieres que me duela, solo tómame ahora, ya no resisto un momento más sin ti…
Duo sonrió al ver como Heero tiraba el condón a la basura y se acomodaba entre sus piernas regresando sus dedos a su entrada haciéndolo arquear la espalda. No sabía en que momento Heero había comenzado a prepararlo. Pero ahora no sentía dolor, solo un profundo placer que le invadía y le sacudía el cuerpo de arriba abajo.
Duo entrelazo los brazos sobre el cuello de Heero y comenzó a besar su cuello, arrancándole ligeros gemidos ante sus besos. Sintiendo que Heero introducía un segundo dedo preparándolo para lo que venía a continuación.
Heero levanto un poco más las caderas de Duo y Duo entrelazo las piernas sobre la espalda de Heero listo para recibirlo.
-- Duo – gimió Heero al sentir como la estrechez de Duo se abría conforme su miembro iba entrando.
-- Heero, aahh…
En un movimiento rápido Heero entro por completo en Duo arrancándoles un grito de placer intenso. Duo enterró las uñas en la espalda de Heero al sentirlo moverse, entrar y salir de forma lenta primero y después cada vez más y más rápida.
-- Heero…
-- Duo…
Duo sintió como Heero tomaba con una de sus manos su mano entrelazando sus dedos con los suyos y con la otra su miembro que volvía a despertar y comenzaba a masturbarlo con forma sus embestidas haciéndolo palpitar cada vez con más fuerza. Heero lo movía con mayor rapidez, al igual que él se movía dentro de él.
Cada vez más rápido…
Cada vez más fuerte…
Arrancando con cada embestida un gemido cada vez más alto…
-- ¡!!Heero!!! ¡Por dios Heero! – gimió Duo de forma alta – Te amo – dijo de forma conciente sin animarse a ver el rostro de su amante.
-- Duo…
Solo le escucho murmurar su nombre envuelto en pasión, y con un último grito de placer ambos vaciaron su semilla al mismo tiempo. Heero dentro de Duo y Duo sobre el estomago y la mano de Heero.
De forma agotada ambos se recostaron sobre la cama, totalmente desnudos y abrazados, aun sintiendo la mano de Heero entrelazada con la suya, sin cubrir su desnudez y disfrutando del contacto de sus pieles aun ardiendo por la pasión.
Duo no se atrevía a verle. Había sido todo tan diferente y ambos lo sabían. Había dicho lo que sentía por él después de haberse jurado que jamás lo haría. Pero sabía que tenía que decírselo en algún momento y en la cumbre del placer halló la oportunidad perfecta. Pero él se había quedado callado después de eso. Nada le costaba decir un "Yo también", aun que quizá eso lo diría solo por la pasión del momento y no porque realmente lo sintiera. Quizá eso era lo que estaba pensando ahora el actor, que le había dicho que lo amaba solo por estar inmerso en un momento de pasión y realmente no lo sentía. Pero eso se lo iba a aclarar, así que se levanto de su pecho para verlo y vio como esos ojos cobalto parecían estudiarle desde hacía un momento.
-- Es verdad lo que te dije – soltó de pronto haciendo que el ceño del actor se frunciera un momento – Te amo…
Por un momento pensó que Heero se levantaría y se iría de su lado encerrándose en el baño o corriéndolo de la habitación, quizá diciéndole que eso nunca había sido parte del trato y que no podía esperar lo mismo de él. Pero se había equivocado. Heero lo tomo de la nuca besándolo apasionadamente volviendo a despertar en él la pasión y el deseo que solo él podía despertarle y continuando con carisias y besos hasta que ambos estaban tan exhaustos que se quedaron dormidos.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Trowa se levanto de la cama un par de horas después de que las luces se habían apagado. Necesitaba hablar con Quatre, pero no podía escaparse por la habitación de Duo. No quería ni asomarse por allí por el temor a toparse con una escena como la que había visto hacía poco. Así que salió de su habitación rumbo a la dirección. Esperaba encontrar la puerta abierta y tomar una de las líneas del teléfono de Silvia. Y no se había equivocado. La puerta estaba sin seguro y las luces totalmente apagadas, así que entro.
La luz que se colaba por la ventana abierta de la oficina de Silvia le permitía ver bien los números en el teléfono, así que marco aquel que Duo le hubiese dicho unas horas antes y espero.
-- ¿Duo? ¿Duo eres tú? – la voz adormilada de Quatre le llego de forma clara. Tenía tantas cosas que decirle, tanto que reclamar, pero no salió nada de su boca, solo permaneció en silencio escuchando la dulce y melodiosa voz de aquel chico a quien tanto amaba - ¿Duo? ¿Sucede algo malo? ¿Por qué te quedas callado? Sabes que puedes decirme cualquier cosa, haré hasta lo imposible por ayudarte ¿Duo? – Duo tenía razón, Quatre solo quería ayudarle y él le había acusado de manera injusta. Así que respiro pesadamente y hablo.
-- Soy Trowa.
-- ¡Dios mío, Trowa! – Dijo Quatre alarmado al escuchar la voz del músico. Al parecer el susto le había despertado ya que hablaba de forma más clara – Yo... yo... ¿Cómo supiste? ¿Cómo es que tienes este número? ¿Le ha pasado algo a Duo? – Cuestiono preocupado al no escuchar contestación por parte del oji-verde – Vamos Trowa, responde. Si tú tienes este número es que Duo te ha contado de mí y ahora sabes que entre él y yo no hay nada, solo lo escucho y trato de ayudarle.
-- Lo se – dijo Trowa de forma seca.
-- Entonces dime – suplicó - ¿Le paso algo? ¿Esta bien? – Pero al no obtener respuesta y no saber como seguirlas haciendo sin echar de cabeza al trenzado, decidió preguntar - ¿Te ha dicho el motivo por el que me llama?
-- Si – dijo Trowa guardando silencio y haciendo que Quatre callara a su vez - ¡Perdóname Quatre! Fui muy injusto contigo...
-- No, no, no digas eso. Tenias todos los motivos del mundo para creer que...
-- No, no los tenía. Debí confiar en ti. Debí... – dijo de forma culpable. Se sentía como un criminal disculpándose ante su victima - ¡Rayos Quatre! ¿Por qué no te enojas conmigo y me gritas que me vaya al diablo? ¿Por qué en lugar de disculparme, no terminas conmigo y me dices que mereces algo mejor que yo?
-- Porque tú eres lo mejor para mí y yo... ¡Te amo Trowa!
Si Quatre hubiese podido ver la cara de Trowa en ese momento, hubiera podido ver como las lagrimas caían de su rostro mojando la pulida madera del escritorio donde estaba parado, haciendo que las palabras murieran en su boca al escucharle y musitara de forma entrecortada un "Yo también te amo".
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Al medido día del lunes, en la cafetería de la escuela había un extraño ambiente de exaltación. Muchos de los alumnos esperaban impacientes por las cartas de aceptación para el musical de vaselina. No había otra cosa de que hablar, más que de aquel mensajero que llegó por la mañana cargado con sobres que debían ser distribuidos entre los alumnos que habían hecho el casting hacía dos semanas ya.
Duo volteo para todos lados buscando con la mirada al actor. Desde hacía días que no le veía, para ser más exactos, desde aquella noche en que se quedo con él después de la muerte de Odin. No sabía que había sido de él, aun que lo había visto en diferentes eventos debido a lo del Oscar. Sin embargo, no podía negar que se sentía preocupado por él. ¿Estaría realmente bien? Esperaba poder pasar el fin de semana con Heero, pero había olvidado por completo que tenía trabajo pendiente y tuvo que salir a cumplir con él. Así que ese fin de semana no lo había visto. Esperaba verlo el lunes, pero no, era hora de que el actor aun no aparecía por la escuela ¿Iría a llegar en algún momento?
-- Vamos Duo, no estés tan nervioso, es mas que seguro de que obtendrás ese codiciado papel en la obra de la familia Winner – dijo Hilde haciendo que Duo se girara a verla y le sonriera.
-- No estoy nervioso Hilde – dijo de forma firme – He escuchado a los maestros y algunos alumnos que hicieron la prueba, que mi audición fue de las mejores. Así que estoy seguro de obtener un papel. No se si será el de Danny, pero me conformo con cualquiera mientras no me den el de Sandy o Frenchie – dijo soltando la carcajada haciendo que Hilde y Erick también rieran por la ocurrencia de su trenzado amigo.
El silenció inundo por completo el lugar y todos los presentes se giraron para ver atravesar las puertas del lugar a la subdirectora, seguida muy de cerca por Silvia, quien cargaba un par de sobres color manila, los cuales se veían llenos.
Más de uno comenzó a sudar de forma nervioso y Duo sintió como esa seguridad que había aparentado con sus amigos se había esfumado de golpe. Silvia llevaba en sus manos su futuro profesional... y amoroso, ya que si había sido aceptado – Estoy seguro de que así es – tendría que partir rumbo a Broadway en un mes, dejando la escuela... y a Heero. Y si no había sido aceptado, permanecería todavía un año mas en la escuela y con Heero, pero tendría que comenzar a tocar puertas una vez que saliera del colegio.
Un grito de júbilo lo saco de sus pensamientos haciéndole girar la vista hasta donde un grupo de estudiantes felicitaba a una chica, que según reconoció, había hecho el casting junto con él.
"Uno menos" se dijo comenzando a respirar de forma agitada debido a la excitación, mientras sus amigos veían con interés como la subdirectora mencionaba nombre tras nombre y Silvia les entregaba un sobre membretado con el inconfundible escudo de la familia Winner.
Gritos de jubilo y llanto de felicidad por haber sido aceptados; acompañados de maldiciones, palabras altisonantes y llanto de frustración y tristeza por haber sido rechazados; comenzaban a llenar toda la cafetería.
Duo sentía que un sudor frío comenzaba a resbalar por su espalda al no haber sido mencionado aun su nombre. Estaba temblando de miedo y emoción por saber el resultado, pero no se animaba a ver a Silvia o a la subdirectora, temiendo que si lo hacía, su nombre sería mencionado enseguida y no, aun no quería saber si había sido rechazado o aceptado. Ese miedo al rechazo había aparecido en su corazón al ver como uno de los mejores alumnos de canto y baile de tercer año, había sido rechazado para la obra. El ni siquiera se consideraba buen cantante, por eso no quería saber el resultado.
-- DUO MAXWELL – El grito de la subdirectora le hizo poner los pelos de punta y se paro de un brinco ante la sonrisa de Hilde, la expectativa de Trowa y el pulgar alzado de Erick.
Cuando se acerco a tomar el sobre de manos de Silvia, pudo ver la encantadora sonrisa de la rubia y por un momento sintió de nuevo la confianza. Pero al levantar la mano para tomar aquello, pudo darse cuenta de que seguía temblando. Lo tomó rápidamente y se fue a sentar a toda prisa ante la vista inquisidora de Hilde, Trowa y Erick y de aquellos que estaban sentados cerca de la mesa.
-- Vamos Duo, ábrela – dijo Hilde sumamente emocionada – ya quiero saber que papel te dieron.
-- Si Duo, ábrela ya – demando Erick apoyado sobre sus brazos para estar más cerca del trenzado y su carta.
Duo levanto el sobre con temor y comenzó a rasgarlo para obtener aquella hoja sencilla escrita en computadora. No pudo ver nada por interminables segundos, la vista se le había nublado y solo veía algunas manchas. Parpadeo varias veces para aclarar su visión, ante la expectativa de todos y entonces comenzó a leer en voz alta:
"Sr. Duo Maxwell:
Lamentamos muchos informarle que..."
Duo bajó la hoja hasta la mesa sin continuar con la lectura, sintiendo que no podía seguir leyendo. La mirada de Hilde, totalmente llena de lágrimas, era semejante a la de él. Había estado esperando tanto, soñando tanto y esas simples palabras echaban todo por la borda.
Se levanto de la mesa y salió corriendo del comedor sin decir nada. Pero no era necesario que lo dijera, sus amigos sabían perfectamente como se sentía y no era momento para cuestionarle, ni para darle opciones. Lo mejor era dejarlo solo para que meditara bien en lo que iba a hacer de ahora en adelante.
Hilde estiro la mano y tomo aquella carta que Duo había dejado tirada en la mesa. Tenía curiosidad por saber el motivo del rechazo. El trenzado había dado una magnifica audición, todo mundo lo sabía, lo había visto bailar, cantar y actuar. Era un magnifico actor y bailarín, certificado por los mejores maestros del país. Jamás lo había escuchado cantar, pero según lo dijeron en la audición y lo comprobó personalmente, cantaba divinamente. ¿Entonces por que rechazarlo?
"Sr. Duo Maxwell:
Lamentamos mucho informarle que a pesar de que su audición fue una de las mejores que hemos visto, no podemos ofrecerle un papel en la obra de VASELINA, ya que usted tiene varios contratos como modelo que le impiden hacer modificaciones a su apariencia.
Es una pena que no podamos contar con usted en nuestra obra VASELINA.
Sin más por el momento, se despide de usted.
Irea Winner
Winner Theater Co."
Hilde bajo la vista con pesar. Quizá si hubiesen hablado con Duo sobre su apariencia, quizá él... pero que caso tenía, le habían rechazado por algo que realmente tenía solución ¿O no?
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¿Por qué?, ¿Por qué, al igual que Heero, siempre acudía a ese lugar cuando se sentía triste?
Sentado bajo aquel enorme árbol, apoyando sus brazos sobre sus rodillas, dejaba que sus ojos ensombrecidos de tristeza vagaran sin rumbo fijo por todo el paisaje de alrededor.
Allí mismo, bajo las sombras de ese enorme árbol, había llorado cuando los niños del colegio le llamaban huérfano o adoptado. Siempre lo supo y nunca le importo, pero la forma despectiva en que le llamaban, como si este fuese un insulto, era lo que le había lastimado cuando apenas tenía 7 años. Había aprendido a ignorar ese sentimiento y ahora ya no le lastimaba.
Allí mismo, bajo ese árbol, estaba enterrado su primer y único hámster. Lo había introducido de contrabando al colegio cuando cumplió 8 años. Había sido regalo de uno de los clientes para quien filmo un comercial de helados. Solía esconderlo bajo la cama cuando salía de su habitación y esté fue su mejor amigo hasta que, 12 meses después, murió de forma extraña. Se juró jamás volver a tener una mascota y nunca entregar su amistad, para que cuando esta se fuera o muriera no volviera a llorara por él. Y lo habría cumplido, pero entonces apareció Trowa y de nuevo volvió a tener un mejor amigo que hasta la fecha no lo había abandonado.
Allí mismo, bajo ese árbol, había besado por primera vez a una chica. ¡Y no a cualquier chica!, había sido su maestra de danza. Ella era 10 años mayor que él, tenía 24 y era realmente hermosa y nunca se arrepentiría de semejante bofetón que le planto después de ese atrevimiento. Estaba enamorado y estaba seguro que ella también de él, aun que jamás llegó a averiguarlo porque al siguiente día se fue.
Allí mismo, se le había declarado a Hilde una bella tarde de verano y había sido realmente feliz cuando ella lo acepto como novio.
Allí mismo, también había terminado con ella y había quedado parte de su corazón tirado por el suelo cuando la vio llorar por él.
Allí mismo, había discutido con Heero y escuchado por primera vez su propuesta de ser su amante.
Allí mismo, pero no por primera vez, se había besado con él.
Allí mismo, se había enamorado de un hombre.
Allí mismo, ¡Aquí mismo! Siempre venía a buscarle a él.
Quizá inconscientemente estaba esperando encontrarlo en las ramas de ese árbol. Pero tal como en el salón de clases, y tal como en el comedor, no estaba.
Después de haber leído el comienzo de la carta no tuvo valor para seguirla leyendo. Había fincado sus esperanzas en ese trabajo, pero lo habían rechazado. Ahora tenía dos opciones: Llorar o levantarse. Y definitivamente no se iba a poner a llorar. Ya antes había contemplado la posibilidad de ser rechazado, aun que la consideraba una posibilidad remota, sin embargo había ocurrido.
Suspiro pesadamente cerrando los ojos, para después abrirlos. ¿Qué esperaba al ir a buscar a Heero? ¿Contarle todo lo que pasaba por su cabeza? ¿Qué le diera opciones? O quizá, ¿Qué le consiguiera un papel con su prima? ¡No!, se había prometido a si mismo que jamás aceptaría algo que viniera directamente del actor, que se ganaría sus papeles porque era el indicado para él y no porque Heero le recomendase.
-- No debía venir a buscarle – se recrimino en voz baja dándose cuenta que de haberle dicho a Heero algo semejante a lo que pensaba, podría mal interpretarlo todo ¡Y como no tiene costumbre el idiota! Se dijo de forma sarcástica.
-- ¿A quien vienes a buscar?
La pregunta le tomo por sorpresa haciendo que se levantara a la carrera del lugar en donde estaba topándose casi nariz con nariz con aquel a quien menos esperaba encontrar. Sonrió de forma involuntaria y levanto los brazos para abrazarlo a su cuerpo. El calor que el cuerpo del actor le proporcionaba le hizo sentirse reconfortado, seguro. Se había sentido tan solo que no le importó demostrar por instantes cuanto le amaba. Había sentido los brazos del actor rodearle por la espalda y corresponder al abrazo. Quizá, él también había dejado que sus sentimientos se escaparan de ese caparazón de hielo que siempre parecía cubrirle.
-- Heero, creí que hoy tampoco te vería – dijo separándose de él para verle a los ojos. Pudo ver la calidez en aquella mirada siempre fría y le hizo fruncir el ceño con extrañeza. Pero el actor no pareció cambiar su actitud y su mirada siguió mostrando la calidez con la que le recibió. Incluso, desde aquella noche, después de lo de Odin, lo venía sintiendo distinto, muy distinto.
-- He estado muy ocupado con lo del Oscar. Ya sabes, eventos, cenas y demás. Es bueno saber que me extrañaste – dijo sin soltarlo haciendo que un intenso rubor comenzara a cubrir las mejillas del trenzado.
-- Yo no te extrañe – dijo el modelo soltando de golpe al actor y dándole la espalda para que no viera que tanto se había sonrojado después de lo que había dicho. Comenzaba a sentirse como si realmente fuesen novios y no lo eran ¿O si? Le había dicho que lo amaba, pero ¿Eran novios o algo por el estilo?
-- Que mal mentiroso eres Duo, tus mejillas sonrojadas te delatan fácilmente – dijo Heero en tono burlón haciendo que Duo se girara para enfrentarlo con el ceño fruncido – Lo siento.
-- ¿He? – cuestiono Duo sin entender haciendo que el enojo se evaporara y fuese remplazado por la extrañeza ¿Heero diciendo lo siento? ¿Y lo siento por que? - ¿Por qué? – cuestiono sin poder evitar la pregunta que obviamente estaba tatuada en su cara.
-- Voy llegando y me enteré de que fuiste rechazado – Duo bajo la mirada de forma triste. Por un momento, muy breve en verdad, había olvidado que había sido rechazado para Vaselina – Si quieres yo...
-- ¡NO! – grito de forma enérgica. Sabía perfectamente lo que iba a ofrecerle y no estaba dispuesto a aceptarlo – Ya te he dicho que no quiero que te metas en mi vida profesional. Todo lo que obtenga será por mis propios meritos y no porque tu y yo...
-- ¿Nos acostamos? – Esa sola mención le hizo retroceder. ¿Acostarse? ¿No hacer el amor? No, solo sexo, nada más que sexo. ¿Qué caso tenía el pensar que había alguna relación seria entre ellos cuando Heero siempre se empeñaba en hacerle saber que no era más que un objeto sexual para él?
-- Si ya lo sabes, no veo el porque siempre me ofreces lo mismo. ¿Qué no sabes que me ofendes? Es como si quisieras pagarme por... por...
-- Acostarnos – dijo el actor de forma serena haciendo que Duo suspirara de forma resignada y asintiera sin decir nada – Pero yo no estoy ofreciendo pagarte. La compañía teatral Winner tiene más obras de teatro, no solo Vaselina. Puedes calificar para cualquier otra.
-- Pero si no me llamaron, es que no sirvo para esto – dijo de forma frustrada – No termine de leer la carta de rechazo, así que no se el verdadero motivo, pero casi estoy seguro que fue por mi canto. Yo no soy cantante y... – Duo sintió como algo cálido se posaba sobre sus labios haciéndole callar, mientras sentía como un cosquilleo comenzaba a recorrerle de los labios a los pies de forma continua.
Cerró los ojos para disfrutar de la caricia que los labios de Heero le proporcionaban. Era un beso tierno, suave y ligero, pero lleno de la pasión que tanto le gustaba del actor. Pero lo sentía tan distinto, tan lleno de una ternura que era difícil saber que el actor pudiera tener. Los besos de Heero habían comenzado siendo salvajes y apasionados, después pasaron a ser sensuales y apasionados y ahora eran ¿tiernos y apasionados? La palabra tierno no era aplicable al Témpano de Hielo Yuy. Y sin embargo, sentía la suavidad de las manos del actor recorrerle el rostro centímetro a centímetro, despejando cada mechón de cabello que caía descuidadamente sobre su rostro sonrojado. Como recorría su espalda, por debajo del saco del uniforme, amoldándolo suavemente a su cuerpo para profundizar el beso que le daba. Dejando que su lengua masajeara suavemente el interior de su boca y torturándolo suavemente con todo ello.
El aire se hizo necesario poco a poco obligando a que ambos se separaran con la respiración entrecortada.
-- Yo te dirigí en esa audición Duo – dijo el actor recargando su frente con la del modelo – Y cantas muy bien. No te tortures por eso. Si hubiese terminado de leer la carta de Irea, te hubieses enterado de la verdadera razón. No creo que haya sido por canto, baile o actuación, debió haber sido otra cosa.
-- ¿Lo crees? – cuestiono Duo tratando de recuperar el aliento.
-- Lo creo – aseguro el actor metiendo la mano a la bolsa de su saco y extendiendo algo frente a Duo.
Duo se quedo observando la cadena que oscilaba libre entre los dedos del actor, mientras de la punta colgaba un anillo de oro que destellaba con los rayos del sol que se colaban entre las hojas del árbol en el que estaban.
-- ¿Qué es esto? – cuestiono tocando el anillo con sus dedos, mientras veía fijamente los ojos cobalto del actor que parecían brillar con una especie de... ¿emoción?
-- Un presente
-- ¿Por que? – cuestiono sintiéndose extraño. Jamás se hubiese imaginado estar recibiendo algo de la persona a quien más había admirado en el mundo. ¿Había? No, más admiraba en el mundo. Porque a pesar de haber sentido que lo odiaba por casi un año, no podía negar que sus cualidades como actor eran envidiables y lo admiraba por ello.
-- Tú me diste unos pendientes, yo te doy ahora esto – dijo separando el broche de la cadena y poniéndoselo alrededor del cuello, dejando que sus brazos se cruzaran por su cabeza dándole la oportunidad de sentir la suavidad de su piel al rozar su rostro. Se sintió sonrojar de nuevo, quizá hubiese sido más fácil darse la vuelta, pero al parecer el actor disfrutaba de torturarle con su cercanía. Tomó el anillo que colgaba como dije y sonrió al leer la inscripción
-- ¿Tu y yo? Que romántico Heero – dijo de forma sarcástica – Y algo cursi – dijo burlón.
-- Si, es cursi, lo se. Pero me pareció un buen presente, de todas formas venía dentro del paquete de regalos a los nominados al Oscar(). Yo también tengo uno – dijo enseñándole el otro juego de cadena y anillo que colgaba de su cuello.
Duo sonrió complacido y se dio la vuelta para no verle. ¿Un presente? Un presente como se daban los enamorados. Pero entonces recordó que aquí el único enamorado era él. Lo había confesado, le había abierto el corazón y Heero no había dicho nada. Se había prometido que con su amor bastaba y sobraba para los dos. ¿Pero realmente era así?
-- ¡DUO!, ¡DUO!, ¡DUO!
-- ¡DUO!, ¡DUO!, ¡DUO!
-- ¡DUO!, ¡DUO!, ¡DUO!
El grito estridente de tres personas los hizo separarse de forma rápida. Pudo distinguir la voz de Hilde, la de Erick (parecía), pero la tercera no sabía de quien podría ser. Quería salir corriendo, pero también quería estar con Heero. Así que se giro a verle esperando encontrar la comprensión a su muda pregunta y Heero pareció entender porque le indico con la cabeza que se fuera. Sonrió de forma amplia y salió corriendo de entre los arbustos para encontrase con las tres personas que llegaban corriendo hasta él – Realmente eran 4, Trowa también venía con ellos, solo que él no le estaba gritando.
-- ¿Qué pasa? – pregunto al ver a Erick, Trowa, Hilde y Silvia. Entonces vio que la rubia traía un sobre en la mano con el escudo de la familia Winner en la parte superior izquierda.
-- Te olvidaste de recoger esta carta – dijo Silvia extendiéndole el sobre. Pero Duo comenzó a negar con la cabeza. ¿Olvidar?, ¡No!, el había recogido el sobre y leído su contenido. Quizá había sido error de los Winner y le habían mandado dos cartas de rechazo.
-- No. Es un error Silvia, yo recogí la carta hace rato, esa no es mía – dijo a la carrera sin tomar el sobre, sintiendo que de nuevo estaba temblando y su voz sonaba extraña, cargada de una angustia que no podía dominar.
-- No Duo – dijo Hilde comprendiendo la angustia de su amigo – Varios chicos también recibieron dos cartas. Bueno, en realidad tres, tu entre ellos. ¡Ábrela!, Vamos, no tengas miedo. ¿Qué puedes perder?
¿Tres chicos habían recibido dos cartas? ¿Por qué? ¿Cuál era el motivo de esa segunda carta?
Con mano temblorosa tomó el sobre y lo rasgo para sacar de él la carta escrita en computadora y comenzó a leer en voz alta:
"Sr. Duo Maxwell:
Nos complace informarle que ha sido seleccionado para tomar parte en nuestra puesta en escena del FANTASMA DE LA OPERA, que se llevara a cabo el próximo mes de Septiembre en Broadway"
-- ¡Dios mío Duo! – dijo Hilde sumamente emocionada haciendo que Duo interrumpiera la lectura de la carta y volteara a ver a sus amigos que le veían expectantes. Ni él podía creer lo que estaba pasando, sintió que la boca se le secaba de golpe y que una terrible emoción le invadía el cuerpo haciendo que su corazón latiera a toda prisa. Reunió fuerzas y siguió leyendo.
"El papel que se le ha sido asignado, gracias a su talentosa voz, gran actuación y apariencia, es el de EL FANTASMA".
El grito de las dos chicas en el pequeño grupo se elevo en el lugar haciendo que Duo se interrumpiera de nuevo por breves segundos. Aprovecho la pequeña distracción para llevar un poco de saliva hasta su garganta y lograr que la voz le pudiera salir para terminar de leer la carta.
"En breve nos pondremos en contacto con su representante para ultimar detalles.
¡Felicidades!
Irea Winner
Winner Theater Co.
Duo se quedo mudo viendo las hojas en sus manos mientras sus amigos comenzaron a felicitarlo. Hilde y Silvia comenzaron a saltar a su alrededor como si fueran dos niñas chiquitas bailando sobre su primer charco de agua. Erick comenzó a palmear su espalda y Trowa solo asintió en señal de apoyo.
¡Iba a actuar!, ¡Iba a actuar! ¡Dios mío, iba a actuar! Estaba tan emocionado que no sabía como reaccionar. Un segundo antes había estado triste por el rechazo y ahora ¡Iba a actuar! Y en una gran Obra, una que tenía un sin fin de premios.
¡Iba a ser el Fantasma!, el personaje principal. Ahora caía en cuenta sobre aquella segunda canción que le hicieron interpretar. Era una de las canciones de la Obra que ahora iba a protagonizar. "The music of the night"… Por eso le resultaba tan familiar. Ahora lo recordaba, su padre, en un viaje relámpago que hizo a Bradway, cuando tenía 10 años, lo había llevado a ver esa obra y había quedado encantado con ella. Se había prometido que algún día subiría al escenario a interpretar un personaje principal.
¡Y ahora era cuando esa promesa la iba a cumplir! Estaba realmente emocionado. Pero...
¿Y Heero?
Giró la cabeza hasta aquel lugar donde momentos antes había estado con el actor y todavía lo vio allí parado, contemplándolo de forma seria, con ambas manos en las bolsas del pantalón. Estaba seguro de que había escuchado todo, entonces tenía que saber que iba a irse pronto. Quizá no tan pronto de haber quedado seleccionado para Vaselina, pero si debía irse una vez terminado el curso para comenzar con los ensayos.
La mirada cobalto no dejo de verle en ningún momento, hubiese deseado estar solo para poder correr a su lado y juntos decidir lo mejor para ambos. Pero había demasiada gente a su alrededor. Entonces vio como Heero se dio la vuelta dándole la espalda y comenzó a caminar bosque adentro
¡Dioses! Tenía que irse de la escuela a cumplir su sueño de actuar. Irse... de Heero también, ahora que las cosas entre ambos parecían ir tan bien, como si realmente fuesen enamorados.
¿Qué hacer? ¿Qué?
¿Renunciar a su sueño de actuar por seguir a la persona a la que amaba? o, ¿renunciar al amor por actuar?
La decisión solo era suya y no sabía que hacer...
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Había tratado de hablar con Heero durante toda la tarde del lunes, pero le había sido imposible. Por un momento creyó que por la noche lo tendría en su habitación, ya que las pasadas tres no lo había visto, pero de nuevo se equivoco. Cuando brincó al balcón del actor para buscarlo, solo encontró una nota sobre el peinador dirigida a él, al parecer sabía que iría a buscarlo. La nota le informaba que no estaría en la escuela esa noche y quizá, tampoco por la mañana del día siguiente, pero que esperaba verlo por la siguiente noche.
"¿Heero dejando notas?" un punto más en esa lista de comportamiento extraño que debía comenzar a llevar.
El echo de que Heero le avisara que no llegaría en toda la noche y que quizá por la mañana tampoco estaría, no le evitó el voltear constantemente hacía cada puerta por la que pudiera aparecer. Al salir de su habitación para ir a desayunar, no pudo evitar el voltear a la habitación de Heero para ver si de casualidad salía de ella. Cuando llegó al comedor, constantemente volteaba hacía la mesa que siempre ocupaba o a la puerta por donde llegaban los demás alumnos para ver si entraba. Cuando llegó al salón su mirada constantemente giraba al banco que siempre ocupaba o a la puerta esperándolo llegar...
Y sin embargo ya casi era medio día y no había señales de Heero Yuy. No sabía que podía extrañarlo tanto. Desde aquella noche en que se quedo con él, no habían vuelto a hacer el amor ¿El amor?, ¡Si!, ¡El amor! Porque él se entregaba por completo en cada encuentro, en cada caricia, en cada beso. Estaba a meses de dejarlo ir, bueno, aun que quien se iba era él... y Heero lo sabía. Quizá ese era el verdadero motivo de su ausencia y no tanto el estar ocupado con lo relativo al Oscar.
Hubiera seguido cavilando, pero la puerta de la sala de prensa dos apareció ante sus ojos sacándolo de sus pensamientos. ¡Y cuantas gracias daba a eso!, ya que comenzaban a tornarse muy pesimistas. Sujetó el picaporte sintiéndose extraño. Cuando estaba en clases, escucho que alguien le buscaba en ese lugar, así que decidió ir de inmediato. No sabía quien era y estaba seguro de que no era Noin. Por eso se sentía extraño.
Cuando abrió la puerta lo primero que vio fueron esos ojos azul marino que tanto temía, para después pasar a esa sonrisa que siempre que era dirigida a él era porque algo se traía entre manos. Lo vio pararse para acercarse a él y por instinto retrocedió.
-- Vamos hermanito, no voy a hacerte nada – La voz burlona de su hermano lo despertó de lo que creía era una más de sus pesadillas infantiles donde lo veía azotándolo contra el suelo, para después golpearle hasta que perdía el sentido.
-- ¿Solo, que haces aquí? – Era la última persona a quien esperaba ver, pero era una de las que tenían permiso para entrar. Quizá por eso se sentía extraño, porque presentía que alguien de su familia adoptiva estaba en la escuela.
Solo se acercó a él sin perder la sonrisa y lo tomo de los hombros haciéndolo respingar. Sabía lo mucho que Duo le temía, pero solo lo sintió palmearle los hombros con las manos, tal como solía hacerlo su padre cuando vivía, para que se relajara y olvidara los nervios.
-- Relájate Duo, no vine a golpearte ni a exigirte que me des lo que papá dejo – dijo sin perder esa sonrisa que Duo sentía era real. Entonces lo soltó y giró dándole la espalda - Duo, se que papá tenía toda la razón al protegernos de la forma en que lo hizo. Si le dejaba todo a mamá ella probablemente me lo daría para que yo siguiera apostando – Duo no sabía si creerle o no, era claro que su hermano sabía actuar cuando lo necesitaba – Por lo mismo necesito pedirte un favor.
-- ¿De dinero? – pregunto Duo sabiendo de antemano la respuesta. Solo ni se inmuto por la pregunta, solo camino hasta el escritorio y se sentó para observarlo desde él.
-- Necesito comenzar de nuevo. Quiero corregirme y sentar cabeza, tal como papá quería. Así que me voy a Europa – aseguro. Duo tomó asiento en la silla frente al escritorio sin poder creer la serenidad con la que Solo hablaba. Si tan solo pudiera creerle, se dijo con tristeza - Se que no me crees hermanito – Duo se sintió violento al escucharle decir esa palabra, solo la usaba cuando se estaba burlando de él – pero te juro, por la memoria de nuestro padre – Podría jurar por quien quisiera, pero no iba a creerle tan fácilmente. Ya no era tan idiota como antes como para caer en un cuento como ese – que te estoy diciendo la verdad. Voy a irme a trabajar a un casino de Londres, mira – dijo sacando un boleto de avión y una carta – Me voy este domingo y comienzo el miércoles en este casino – dijo mostrándole el membrete de la carta, que realmente era una de trabajo, donde lo aceptaban como cupiere – Y necesito de tu ayuda para solventar los primeros gastos; ya sabes, comida, casa.
-- Solo, yo... – dijo viendo el boleto y la carta. Sabía que eran reales, ¡Solo no mentía! Iba a irse a otro país a comenzar de nuevo. Y si en sus manos estaba ayudarle a enderezar el camino lo haría.
-- Además, ¡Voy a casarme! – agrego su hermano haciendo que Duo elevara las cejas y abriera mucho los ojos.
-- ¿Con la Davina Brown que llevaste a los globos? – cuestiono con sorpresa haciendo que Solo se asombrara primero y después soltara la carcajada. No sabía ni por que había dicho eso, pero fue la primera que se le vino a la mente y como no sabía su nombre y ese es el apodo que él le había puesto, pues lo dijo sin pensar.
-- Obviamente no – dijo Solo entre risas – Esa chica, más bien se hace llamar Jennifer Black Aniston – volvió a reír - y se fue con Hugh Grant – Duo lo recordó en ese momento y no puso más que reír por semejante tontería.
-- Lo siento Solo, pero como no te conozco novia, pues por un momento creí... – trato de decir, pero Solo le interrumpió.
-- Bueno, voy a casarme, pero aun no se con quien – Duo parpadeo nervioso, ¿Qué estaba a punto de hacer su hermano? – Voy a cumplir con los términos del fideicomiso. Voy a casarme y a tener un hijo, así cobrare lo que papá me dejo y te pagare lo que ahora me prestes. ¡Lo prometo! – dijo alzando la mano derecha. Con ese gesto sabía que Solo iba a cumplirla. Podían acusar a su hermano de jugador, de manipulador, de truan, pero no de romper una promesa.
-- Espérame aquí – dijo parándose de un salto – voy por mi chequera.
-- ¡Gracias hermano! – dijo Solo con mucha alegría.
Duo salió de la sala de prensa, pero antes de irse se quedo en la puerta, la había dejado un poco abierta esperando escuchar, quizá, alguna burla de su hermano. Pero solo lo vio allí sentado, con la cabeza baja, sin moverse ni decir nada. Cuando niños, si Solo le lograba sacar algo; algún juguete nuevo o dinero de su mensualidad, Solo solía burlarse en cuanto se daba la vuelta para traérselo. Ahora no había sido así. Por lo mismo se fue a su habitación y le extendió un cheque por una fuerte cantidad, la que creía suficiente para que viviera unos 6 meses sin trabajar, ¡Claro!, a menos que los apostara, pero ese ya no sería su problema.
Rogaba porque en ese tiempo, estando solo, sin su madre que le protegiera y le sacar de problemas, lograra meditar mejor las cosas. Casarse sin amor le llevaría a un rompimiento doloroso y traer a un hijo en un matrimonio así... no, ojalá lo pensara bien, si no quería que su hijo padeciera la falta de cariño que ellos habían padecido.
Cuando Solo vio la cantidad en ese pedazo de papel, se quedo pasmado, nunca hubiera esperado que su hermano, aquel a quien siempre le había hecho daño, le pudiera dar tanto.
-- Duo, no cabe duda de que papá tenía toda la razón al quererte tanto. Eres el mejor.
-- No Solo, papá nos quería a todos por igual – pero no sabía demostrarlo, pensó.
-- Pero a pesar de tu ser adoptado, el sentía un especial afecto por ti. Siempre fue a tus competencias y obras de teatro de la escuela, cuando yo siempre tuve que conformarme con la presencia de mamá – Y yo jamás la vi en ellas, pensó - Y eso era porque nosotros jamás pudimos demostrarle nuestro cariño. Cuando llegaste a la casa, yo pensé que me estabas robando el poco amor que me tenía, por eso te golpeaba tanto. Perdón Duo – dijo el alto bajando la vista sin animarse a verlo
-- No hay nada que perdonar Solo, siempre entendí eso, siempre supe porque lo hacías y lo entiendo, no tengo nada que perdonarte.
Sabía que a su hermano le costaba trabajo pedir "Perdón", nunca lo había hecho por si mismo, siempre pedía perdón cuando su padre lo obligaba. Así que el que se lo estuviera pidiendo ahora sabía era demasiado difícil para él. No iba a torturarle con reclamos o burlas, era mejor dejar las cosas así. Si Solo estaba mintiendo o no, solo el tiempo lo diría y el rogaba porque la muerte de su padre le hubiese afectado lo suficiente como para hacerle cambiar.
-- Te deseo suerte Solo – dijo Duo tendiéndole la mano a su hermano para despedirse de él. Solo observó la mano de Duo y lentamente levantó la mano para tomarla, pero al momento en que lo hizo, lo jaló para darle un abrazo que tomo al trenzado por sorpresa.
-- ¡Gracias!... Hermano – dijo apretándolo un poco a su cuerpo para después soltarlo y marcharse sin ver atrás.
Duo se quedo un momento parado, viendo la puerta por donde Solo había salido, pensando si todo aquello había sido una más de sus ilusiones provocada por su hiperactiva imaginación y las enormes ganas que tenía de que las cosas con su familia se compusieran. Pero esa duda se despejaría, el día que viera su saldo en el banco.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
El miércoles por la mañana de nuevo se encontró buscando a ese antipático y engreído de Heero Yuy ¿Y ahora que diablos le había pasado? Lo estuvo esperando toda la noche, bueno, por lo menos hasta que el sueño lo venció. Cuando se despertó se dio cuenta de que ya era de día y que tenía muy poco tiempo para arreglarse y bajar a desayunar.
-- ¿Por qué Trowa ya no venderá a despertarme? – se preguntó viendo su imagen, perfectamente vestida y peinada, al espejo.
Cuando salió, de nueva cuenta se encontró volteando a la habitación de Heero sintiendo un profundo hueco en su interior. No podía imaginarse sin él. Y sin embargo, estaba decidido a irse a Broadway. ¿Estaría Heero dispuesto a seguirlo? ¿Y si le decía que no? Su relación física era perfecta, pero no había contacto entre sus corazones. ¿Sería eso suficiente como para hacer que Heero le siguiera, abandonando la escuela y algún proyecto futuro? ¿Y si Heero le decía que renunciara a su sueño y se quedara con él? ¿Estaría dispuesto a hacerlo? ¡No!, no quería, no podía. La relación con Heero iba a terminar tarde o temprano y ese día comenzaba a hacerse más visible y próximamente tendría fecha: el día en que tuviera que irse.
-- ¿Duo no vas a bajar a desayunar? – La voz de Trowa lo saco de sus pensamientos. Se había quedado parado viendo la habitación de Heero y no se había dado cuenta cuando su amigo salió de su cuarto. Así que se dio la vuelta y le sonrió.
-- Claro, tengo mucha hambre. Vamos – dijo siguiendo al músico por el pasillo en total silencio. Trowa lo entendió de inmediato, Heero no había vuelto a la escuela desde el jueves pasado y ya era martes. Seguramente le extrañaba tanto, como él extrañaba a Quatre, lo que le recordó algo.
-- Duo, de una vez te aviso que esta noche voy a colarme a tu cuarto para escapar de la escuela – Eso hizo que Duo levantara la vista y volviera a sonreírle.
-- ¡Vaya!, ya era hora de que te contentaras con tu novia – dijo sonriendo - ¿Pero por que me avisas? Generalmente llegas a mi habitación sin decirme nada. Te vas al bar sin invitarme y regresas de madrugada sin un regalo para tu sediento amigo – dijo en tono ofendido haciendo que un ligero color rosa apareciera sobre las mejillas de Trowa.
-- ¡Cumplo con avisarte! – dijo el oji-verde acelerando el paso para llegar al comedor, donde el resto de sus amigos se encargarían de borrar de la cabeza las preguntas que el trenzado se empeñaba en hacerle con respecto al motivo de avisarle. ¡Por lo visto Duo seguía siendo igual o peor de despistado!
Y Heero tampoco llegó a la hora del desayuno, ni durante las primeras clases. Rogaba porque se presentara en el taller de teatro, pero tampoco podría asegurar que lo haría. Según las noticias del espectáculo, las fiestas previas al Oscar estaban en su apogeo y a Heero se le veía en todas y cada una de ellas, pero como siempre; frío, sin dar demasiados detalles sobre su vida ni su pasado, sin aceptar o negar ningún romance con una mujer u hombre, lo que había vuelto a despertar una serie de rumores sobre su sexualidad a su alrededor. A cada evento que iba, se le veía llegando solo o en compañía de Zech. Si Relena estaba presente, no se le veía a su lado, pero tampoco mujer u hombre. Duo no había perdido detalle de eso y se sentía aliviado de verlo así.
Mientras tomaba una de sus últimas clases, volvió a escuchar mencionar su nombre a través del altavoz, su nombre resonó en todo el salón, citándolo en la sala de prensa dos, de nuevo. Se paro con renuencia viendo como el maestro le indicaba que se diera prisa en salir, para no seguir interrumpiendo su clase. Le hizo caso, solo porque estaba muy desconcentrado y no estaba poniendo atención a nada de lo que decía.
Se dirigió al lugar indicado con paso lento, no quería llegar porque suponía que sería Solo e iba para burlarse de él una vez habiendo cambiado el cheque que le había dado. ¡Claro!, debería estar seguro de que no iba a cancelarlo una vez que salió de la escuela.
Suspiro pesadamente para entrar a esa sala en la que había estado el día anterior y abrió... Nada lo tenía preparado para ver a semejante aparición delante de él. ¡Jamás se lo hubiera imaginado! ¿Qué estaba haciendo ella allí? Luciendo como siempre, como una diosa bajada del cielo... ¡Ok!; era gay; estaba enamorado de Heero y ella era una bruja con cuerpo de Miss Universo; pero nada le impedía reconocer la belleza en las damas, al fin y al cabo, seguía siendo hombre.
-- ¿Señorita Relena, que hace usted aquí?
Relena sonrió de forma amplia al verle delante de ella, pasó la mano por su cabello y lo retiro hacía atrás de forma coqueta. Duo prefirió quedarse en su lugar, parado a un lado de la puerta semi abierta, aun recordaba la última vez que la había visto y no quería repetir semejante escena.
No entendía que hacía allí, después de todo, se había ido sumamente enfadad de aquel baño de caballeros en los Globos. ¿Qué quería?
-- He venido a hablar contigo – dijo la Rubia dando un paso hasta el escritorio sin dejar de ver al modelo a los ojos. No sabía que pensar de ella ni que esperar, se dice que las mujeres son vengativas cuando están enojadas, pero de los Globos a la fecha, ya había pasado tiempo suficiente como para que el enojo se le hubiera pasado – Podemos sentarnos – dijo señalando las sillas dispuestas alrededor del escritorio.
Duo solo asintió sin animarse a decir o cuestionar nada. Sabía, por Dorothy, que Relena era de armas tomar y no quería que le fuese a hacer una escenita en la escuela. Así que se iría con cautela.
Ella caminó hasta la silla moviéndose de forma graciosa, haciendo que el vestido amplio se moviera como flotando a su alrededor. Se sentó frente a él y no del otro lado de la silla, como lo hacía casi todo el mundo.
-- Se que guardas un amargo recuerdo de mi, me porte muy mal y no sabes como lo siento – comenzó la rubia viendo fijamente al modelo a los ojos.
-- Señorita Relena yo – dijo Duo sintiéndose incomodo con las palabras de la actriz. Pero ella levantó la mano para indicarle que guardara silencio.
-- Déjame terminar Duo, no he venido para hablar de mi, si no, de Dorothy – eso hizo que Duo abriera mucho los ojos y guardara silenció de golpe. ¿Por qué de Dorothy? ¿A caso estaba preocupada por ella? ¿Desde cuando eran amigas? ¿O acaso venía a pedirle ayuda para vengarse de ella?
-- No voy a ayudarte a hacerle daño – dijo Duo frunciendo las cejas con molestia tomando su última suposición como cierta.
-- No, no, no me mal entiendas Duo – dijo Relena poniéndose de pie haciendo que Duo la siguiera – Yo no quiero hacerle daño, todo lo contrario.
-- ¿He? – Cuestiono sin comprender nada – Ustedes no son amigas, Dorothy siempre me dijo que se odiaban, así que no me vengas a decir que estas preocupada por ella, porque no voy a creerte.
-- Nos odiamos tanto o más que tu y Heero – Esa aseveración de Relena le hizo ponerse rojo de golpe. Relena sabía que entre Heero y él había algo, Heero se lo había dado a entender en aquel baño de caballeros. Entonces, ¿Qué le estaba dando a entender con esas palabras? – No te sonrojes Duo – dijo Relena al ver el color que pintaba sus mejillas – Dorothy y yo somos amantes desde hace más de tres años...
Duo se quedo en shock al escuchar aquello. ¿Amantes? Eso era imposible de creer, no de su rubia amiga y ex novia. La mujer que cambiaba de hombres como de calcetines, aquella que se iba con el primer par de pantalones que le cerraba un ojo. ¡No!, no Dorothy, tenía que ser un error.
-- ¡Mientes! – Dijo Duo a la carrera tratando de asimilar la noticia - ¡Dorothy no es lesbiana!, estas levantándole un falso para vengarte de ella – aseguro – y no se que pretendes con venir a mi a decírmelo. Yo no soy un chismoso y no voy a correr con la prensa a contarlo.
-- Y no quiero que lo hagas – dijo Relena casi suplicándole – No te estoy diciendo esto para que nos eches de cabeza con la prensa y nos vuelques por tierra toda la carrera. No Duo. Te estoy contando esto porque necesito de tu ayuda para sacar a Dorothy de la depresión en la que ha caído.
-- ¿Depresión?
-- Si. Esta deprimida porque cree que al haber cortado con ella su carrera se vendrá a pique.
-- Pero si ustedes son pareja, ¿Por qué salen con hombres?, muchos hombres – dijo al recordar a su amiga y la forma de comportarse de la propia Relena.
-- Por el bien de nuestras carrera – aseguro Relena volviendo a ocupar su lugar en la silla – Desde el principio sabíamos que nuestra relación no podía salir a la luz pública o corríamos el riesgo de no volver a actuar en películas serias. Por lo mismo decidimos salir con otras personas, pero siempre, cada noche, debíamos volver la una a los brazos de la otra – ese comentario hizo que Duo se sonrojara de golpe de nuevo – No me incomoda contarte, supongo que el acuerdo que tienes con Heero es igual. Por eso me sorprendí mucho cuando Dorothy me contó que terminaste con ella. ¿Por qué lo hiciste Duo? Ese noviazgo les ayudaba mucho a los dos. No había nada entre ustedes como para que Heero se sintiera celoso, además, él ya sabía de nuestra relación y contaba con que Dorothy no se acostaría contigo, así como contaba yo con eso.
-- ¿Heero sabía de su relación? – cuestionó sorprendido por tal revelación. Por eso le había "dado permiso" de fingir una relación de noviazgo con ella, por eso no le molestaba el que todos dijeran que era su novia. Por eso sabía, cuando recién lo anunciaron, que solo era un truco publicitario. Entonces ¿También sabía a quien quería poner celosa Relena en los globos? – Contéstame lo siguiente. Tu extraño comportamiento en los globos, no era para poner celoso a Heero, ¿Verdad? – Relena rió de forma disimulada, cubriendo su boca con su mano, tal como lo había hecho en aquella ceremonia de premiación.
-- Lo siento Duo, pero quería poner celosa a Dorothy – aseguro haciendo que Duo soltara un sonoro "Auch" y riera al igual que ella. Y eso Heero lo sabía, por eso le había dicho que era mal observador, el actor se había dado cuenta de todo y él no.
-- ¿Qué quieres que haga para ayudarte? – cuestionó el modelo, pero no podía regresar con Dorothy, si es que eso iba a pedirle.
-- Solo dile a la prensa que volvieron al siguiente día de que se pelearon, pero esta vez fue ella quien te terminó. Solo hazla ver bien, ya que la prensa la esta atacando mucho. Primero por no estar en el sepelio de tu padre, que por cierto – dijo bajando la vista – lo siento. Y segundo – dijo continuando – Porque tu fuiste quien termino con ella cuando es ella la que siempre los termina. El proyecto que tenía en puerta se volvió a congelar por este último escándalo y creo que eso le ayudaría un poco. ¿Podrías hacerlo? ¡Por favor! – dijo suplicando por ese favor. Que realmente no era algo excesivo y estaba seguro de que Heero no se molestaría por decir que habían vuelto y luego terminado.
-- Esta bien. Hoy mismo llamo a cierta reportera que se la ha pasado llamándome, para darle la exclusiva – dijo sonriendo complacido. Aun que estaba seguro que regresarle la llamada a Lady One iba a ser contraproducente.
-- Gracias Duo, estoy segura de que Dorothy te lo agradecerá eternamente – dijo poniéndose de pie para despedirse dándole la mano. Duo la tomo y la apretó ligeramente para despedirse de ella.
Cuando ella se marcho, se quedo aun en la sala de prensa dos meditando en esa revelación tan importante. ¿Dorothy ocultando una relación por más de tres años? Y el que siempre la considero demasiado voluble como para serle fiel a alguien. ¡Quien habría de imaginarlo! No cabe duda de que, "caras vemos, corazones no sabemos".
Los gritos provenientes de la sala tres le sacaron de sus pensamientos. No comprendía que pasaba en la sala contigua a aquella en la que él estaba. Pero de inmediato reconoció aquella voz fuerte y varonil, aquella voz que le hacía poner los pelos de la nuca de punta y le aceleraba el corazón. Se puso de pie con el corazón en la garganta.
¡Es Heero!
Se dijo con emoción caminando hasta la puerta que le comunicaba a la sala tres. Si, era Heero, pero le estaba escuchando gritar y eso era impropio del Témpano de Hielo Yuy, siempre tan controlado y firme. Siempre tan serio y formal. ¿Con quien estaba reunido? Y peor aun, ¿Quien le estaba haciendo sacar ese carácter impulsivo y violento, el cual no conocía?
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Había llegado desde temprano a la escuela ¿Y para que? Para encontrarse con la sorpresa de que su madre y ese maldito abogado que la representaban le estaban esperando. Ni si quiera pudo llegar a clases, por lo menos se dio el lujo de darse un baño y cambiarse de ropas, ya que había mandado llamar a Colen, su abogado, y no pensaba estar frente a su mad... tía, hasta que este no estuviera con él.
Colen, acababa de salir de le pequeña sala de prensa convertida en oficina, la numero tres. El abogado de su madre les acababa de informar sobre la desestimación de los cargos, simplemente no había nada con que ir a juicio. Heero había mostrado una mueca en forma de sonrisa todo el tiempo, ¡Había ganado! Sin embargo, su madre aun quería hablar con él.
Así que se quedo sentado en el escritorio, esperando por la mujer. No deseaba volver a la misma pelea de siempre, pero sabía que de no recibirla, se quedaría en el colegio hasta que le viera. No sabía si la terquedad se heredaba o se aprendía, ya que ambos eran iguales. Pero el echo de recibirla, no quería decir que tenía que verla. Así que en cuanto vio que la puerta se abrió, se dio la vuelta en la silla para darle la espalda.
-- ¡Heero!, hijo – dijo su madre al entrar y ver las mangas del saco sobresalir de los brazos de la silla donde estaba sentado. Pero Heero solo contestó de forma fría.
-- No soy tu hijo.
-- Por favor, dejémonos de pleitos, bien sabes que te quiero como si lo fueras – dijo tajante, enfrentando la frialdad con más frialdad, ya que de otra forma, solo iba a sufrir más.
-- Pero no lo soy, así que como dices, dejémonos de pleitos... tía. Dime ¿Qué quieres? – dijo volteándose por fin a verla. La mujer suspiró.
-- Me olvidare de la disculpa, si confiesas que usaste tu vida para la realización de esa película – pidió de forma serena. Podía ver esos ojos negros mirándolo de forma suplicante, pero todo lo demás, se rebelaba ante la frialdad con la que era tratada.
-- No – dijo de forma pausada, revelándose, al igual que ella, a las imposiciones.
-- ¡Heero!, lo merezco – volvió a insistir – Solo me lo dirás a mi. No te estoy pidiendo que vayas con la prensa o lo pongas por escrito. ¿A caso es demasiado? ¿A caso te pido un imposible? Toda la familia sabe que lo hiciste, ¿Por qué no solo lo aceptas?
-- Porque el juez ya dijo que no he tenido nada que ver. ¿A caso no fue por eso que desestimo los cargos? – refuto, pero la mujer no pretendía irse sin obtener esa ansiada confesión
-- ¡Vamos Heero!, puedo intentas que me lo digas, por las buena o por las malas – Heero frunció el ceño con molestia al escucharla ¿Amenazas de nuevo?
-- No pudiste demandarme, porque nada tengo que ver con el asunto y ¿Ahora quieres que confiese algo que no es cierto?
-- ¡Pero es cierto! – Gritó de forma vehemente, Heero la exasperaba – Todos lo sabemos.
-- Tía – dijo Heero de forma tan calmada que apenas y podía creer que estuviera así cuando ella estaba tan desesperada – si solo para eso querías verme, puedes irte por donde viniste – dijo extendiendo la mano señalándole la puerta. ¡La estaba corriendo!, de forma caballerosa, pero ¡La estaba corriendo!
-- ¡No voy a irme hasta que me lo confieses! – volvió a amenazar.
-- Entonces no te vayas – aseguro haciendo que la esperanza apareciera de nuevo en sus ojos – me iré yo – y diciendo esto se levanto del escritorio y camino rumbo a la puerta para irse.
Heero ya estaba de espaldas dispuesto a marcharse de una buena vez, la discusión con su madre ya estaba llegando demasiado lejos. Esa mujer; la señora Yuy no porque realmente fuera su madre si no la esposa de su padre y para colmo la hermana de su madre; estaba sumamente molesta, pero para una terca un terco peor. El no iba a dar su brazo a torcer y estaba seguro que su tía tampoco. Ni él pedía una disculpa, ni ella aceptaba que él no tenía créditos en la película como escritor.
-- ¿Desde cuando te has convertido en un patán? – reclamo la mujer al ver como se marchaba sin decirle aquello que venía a buscar.
Heero se detuvo de golpe al escuchar las palabras de su madre-tía. Se giro sobre sus talones y caminó dos pasos hasta la mujer quedando de frente a ella. ¿Cómo era posible que no lo supiera?
-- ¿Desde cuando?, ¿te atreves a preguntar desde cuando? – dijo Heero con molestia frunciendo el seño y elevando la voz un poco. La mujer permaneció en silenció sin bajar la vista en una clara muestra de desafío ante su hijo - ¿Quizá fue el día en que comenzaste a compararme con él? – dijo señalando hacía la puerta en la que se encontraba Duo (Había escuchado el altavoz indicándole que fuera a la sala dos) haciendo que la sorpresa se asomara a los ojos negros de la dama - ¿O quizá el día en el que te escuche gritarle a mi padre que criarme era una molestia?, ¿O quizá el día en el que supe que tu no eras mi madre?, ¿O quizá en el momento en el que decidí convertirme en todo lo opuesto de aquello que soñabas que fuera?... ¿Preguntas desde cuando me convertí en un patán? – Volvió a repetir la pregunta de la mujer cambiando el tono de voz - Quizá fue el día en el que me di cuenta que nunca me quisiste.
-- ¡No es verdad Heero! – Dijo sintiendo como las lágrimas que se habían estado acumulando al escuchar los reclamos del actor, comenzaban a resbalar por sus mejillas – Yo jamás te pedí que te convirtieras en Duo, JAMAS – le grito desesperada, tratando de que le entendiera, de que le creyera. Pero la frialdad con la que Heero le miró, le dijo que no le creía nada.
-- No era necesario que me pidieras nada – le acuso sin miramientos sintiendo ese odio crecer dentro de él - Bastaba con escucharte decirme lo maravilloso que él era. Bastaba con que constantemente me dijeras lo mucho que te gustaría que yo fuera como él, que me comportara como él que fuera así de alegre como era él. Me dabas a entender que él era el hijo que deseabas tener obligándome a mí a tratar de imitarlo.
-- No Heero, yo jamás... – dijo entre sollozos, pero Heero la silenció colocando un dedo sobre sus labios.
-- Hasta que me canse de no poderte dar gusto, ya que parece que nada de lo que hacía para parecerme a él te agradaba, así que decidí ser todo lo contrario.
-- He... – pero volvió a elevar su dedo para evitar que hablara y le interrumpiera.
-- Jamás supiste el daño que me hacías, por lo mismo me jure a mi mismo destruir aquello que admirabas tanto, así como me destruiste tu...
-- ¡Por dios Heero! ¿Qué le has hecho a ese muchacho? – cuestiono la mujer consternada. Heero se mantuvo en silencio dándole la espalda - ¡Contéstame!, ¿Qué le has hecho? Tu silencio solo te acusa, le has hecho algo, ¿Dime que le hiciste? – Heero se giro para verle y esbozo una media sonrisa.
-- Solo le he destruido…
-- ¿Qué? – dijo la mujer preocupada viendo esa mueca en la cara de Heero. Jamás le había visto esa amargura dibujada en su cara. ¿Pero que había hecho? ¿Qué? - ¿De que forma Heero? ¿Dime de que forma destruiste a ese chico? – En esos momentos escucho lo que hacía mucho no oía: la risa de Heero; pero una risa amarga y cargada de rencor - ¿Heero?
-- Ya no puedes compararme con él... madre – dijo de forma sarcástica - porque simplemente Duo ya es igual que yo – Los ojos negros de la señora Yuy se abrieron de forma enorme al escuchar a Heero – No me veas de esa forma, sabes perfectamente a lo que me refiero. Duo es gay.
-- ¡Oh! – la exclamación de sorpresa que vio en el rostro de su tía le hizo curvar la boca en forma de disgusto.
-- Si, es gay, es tan gay como lo soy yo. ¿Y sabes por que lo se?, porque lo hice mi amante solo por vengarme de ti.
-- ¡Heero!, ¿que estas diciendo? – dijo horrorizada la mujer.
-- ¡Lo que oíste! – recalco el actor subiendo el tono de voz – Si, Duo es mi amante a fuerzas. Le obligue a acostarse conmigo, y ni creas que siento algo por él, no vayas a empezar con tus estúpidos romanticismos. Yo no siento nada por Duo, solo le convertí en gay para vengarme de ti, para que supieras que Duo no es aquello que dicen los diarios ni el Don Juan que tanto pregonan. Para que aprendas que la gente no se puede amoldar a la imagen y semejanza de otra. Para que dejes de llamarme hijo cuando solo has sido la pro...
"Plaf"
La fuerte bofetada que la mujer le planto en el rostro le hizo callar de forma abrupta. Giró el rostro para verla con la mirada encendida y respirando de forma agitada. Estaba horrorizada, lo sabía, ese había sido su plan desde el principio. Levantó la mano para sobar con dos dedos el lugar del golpe y solo le mostró una mueca cínica.
-- Puedes pegarme todo lo que quieras, pero eso no quita el echo de que Duo sea mi amante... en turno.
"Plaf"
Solo que esta vez la mujer solo golpeo la mano de Heero al ser levantada evitando que tocara de nuevo su rostro sonrojado por el anterior golpe.
-- No vuelvas a tocarme, si no quieres que te devuelva la caricia.
-- ¡Heero!
-- Y no vuelvas aquí a buscarme, porque no te recibiré más – y diciendo esto se dio la vuelta para salir de nuevo de la habitación, solo que la mujer comenzó a gritarle.
-- ¡DUO NO TENÍA LA CULPA DE NADA!, Yo no sabía que te estaba haciendo tanto daño al querer que fueras más sociable, mas abierto y...
-- ¿Heterosexual? – cuestiono Heero dándose la vuelta y encarándola con una ceja alzada.
-- No Heero, alegre, tu sabes que el que seas gay nunca me importo...
-- ¡Mientes! – Le grito haciéndola callar de golpe – Cuando te dije que era gay, pegaste el grito en el cielo. Ya que, tú querías verme como Duo, retratado en todas esas revistas, acompañado de una bella modelo o actriz. Siempre cargabas con ellas a todos lados, presumiendo cada uno de sus logros, como si él fuera tu hijo... Pero tu hijo debí haber sido yo – dijo con amargura, terminando de darse la vuelta y saliendo de la sala de prensa dando un sonoro portazo.
La señora Yuy coloco sus manos en su boca tratando de aguantar los fuertes sollozos que la discusión con Heero le habían producido. Pero era más fuerte que ella y sin poderlo evitar, dejó que su llanto se derramara por su rostro y fuertes gritos escaparan de su garganta sin poderlos detener. ¿Pero que había hecho? Si lo que le había dicho Heero era cierto, ella y solamente ella era la culpable de lo que el pobre Duo estaba pasando.
Duo escucho primero los gritos y luego el llanto proveniente de la sala contigua a la que había estado momentos antes con Relena y se intrigo. No era correcto interrumpir alguna discusión, ya que pudo reconocer una voz masculina, la de Heero, pero ese llanto tan desgarrador le inquietaba.
Así que decidió a abrir la puerta que comunicaba la sala en la que estaba con la siguiente.
La señora Yuy levanto la vista al escuchar una puerta abrirse y ver la imagen de Duo parado en el umbral le hizo acrecentar su llanto.
Era su culpa, todo era su culpa e iba a tener que decirle a Duo todo ahora mismo...
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
-- ¡Señora Yuy!
Duo se acerco a la mujer que lloraba de forma tan desgarradora. La había visto solo un par de veces, y no se le hacía mala. Aun recordaba aquel beso que le diera cuando niño con mucho cariño. Heero era un orgulloso al no hacer las pases con ella. Pero lo que ahora le inquietaba era verla llorar de esa forma.
Había escuchado los gritos de Heero, así que intuía que había discutido con él. ¿Ese insensible era quien la había echo llorar? Porque si era así, en esos momentos iría a reclamarle por ello. Le partía el corazón ver llorar a las mujeres y más a alguien que había criado a un hijo ajeno como propio.
-- Señora Yuy – dijo de forma mas suave acercándose a ella y colocando su mano sobre el hombro de la mujer para tratar de que se calmara – No llore, por favor. Cualquier cosa que haya pasado con Heero, tiene solución, se lo aseguro – dijo para tratar de consolarla. La mujer levanto la vista repleta de lágrimas para posarla sobre la violeta. Duo le sonrió para hacerla sentir cómoda, pero sus lágrimas no dejaban de salir.
-- ¡Perdóname Duo! – dijo la mujer abrazando al modelo fuertemente por el cuello haciendo que Duo tuviera que agacharse para no perder el equilibrio y caer al suelo junto con ella. Le había tomado por sorpresa esa reacción y se sentía algo incomodo con ella – Yo soy la culpable de todo lo que te pasa – Duo no entendió y trato de separarse de forma sutil para que la mujer le explicara, pero ella no quería soltarle, prefería decirle las cosas así, sin verlo, porque si le veía no podría continuar – De todo lo que te ha hecho Heero. Ya se que eres su amante...
Duo se soltó de forma brusca retrocediendo totalmente sonrojado hasta casi chocar contra la puerta de salida que daba a los pasillos. ¡Heero se lo había dicho!, ¿Por qué? ¿Qué pretendía Heero al haberle dicho eso a su madre? ¿A quien más se lo iría a contar después? ¿A la prensa? La mujer se giró en la silla para no verlo, mientras sus lágrimas seguían cayendo.
-- Perdóname Duo – dijo volviendo a verlo, pero Duo seguía en shock sin poder comprender nada – Yo fui la culpable de que Heero... de que tu... de que él... – Trato de decir, pero solo conseguía tartamudear - ¡Dios mío! – Dijo poniéndose las manos en el rostro – ¡Es un monstruo! Tú no tenías culpa de nada, solo de que yo hubiese querido adoptarte.
Duo solo observaba a la mujer desde su lugar en la puerta, no comprendía que tanto estaba diciendo y porque le pedía tantas veces perdón. Lo que si pudo entender es que el monstruo era Heero y que algo había hecho, por eso ella estaba llorando. Pero de su boca no salían las palabras, trataba de ordenarle a su cerebro que preguntara ¿Qué había hecho Heero? Pero su corazón estaba latiendo de forma tan apresurada que no escuchaba la orden.
-- Duo... – dijo volviendo a mirarlo al separar sus manos de su rostro – El no te ama...
"Ya lo se"
Quiso decirle, pero de su boca no salió nada. Ni una sola palabra o expresión que confirmara o negara las cosas que la madre de Heero decía. Pero lo sabía, dolorosamente lo sabía. Heero jamás le confeso amor, por el contrario, siempre le dijo que solo deseaba su cuerpo, que solo lo usaba cuando necesitaba una satisfacción física. Si, lo sabía y sin embargo no le importaba.
-- Duo, solo te ha usado para vengarse de mi, porque el sabía que yo te admiraba mucho, que quería que él fuese como tu. Duo, ¡Perdóname! Si yo no hubiese estado tan empeñada en tenerte con nosotros, si me hubiera fijado más en lo que decía delante de Heero cuando te veía en la TV o en las revistas, si yo hubiera... – pero se detuvo de golpe parándose de su lugar para caminar y ponerse delante de él – Si yo hubiera visto más los logros de Heero que los tuyos, quizá ahora tu no serias gay al igual que él y no te hubiese destruido para vengarse de mi.
Duo abrió mucho los ojos al escucharla y aquella frase que Heero dijo la primera noche que le tomó, regreso a su memoria.
"Voy a poseerte y voy a herirte, me amaras aun que me odies... esa será mi venganza"
¡Venganza!, pero venganza contra su madre, no contra él. Sin embargo, el también había salido perdiendo, porque ahora su corazón pertenecía a alguien que jamás le querría, que por el contrario le odiaba. Le había utilizado como un instrumento de venganza contra su madre, como un objeto. Ahora que la venganza estaba concluida, ya podía desecharlo.
-- Duo, se que el hubiera no existe, pero nada me sacará de la cabeza que si Heero no hubiese escuchado la discusión que tenía con su padre, todo esto no hubiera pasado – comenzó a contarle.
-- Fue un accidente el que se enterar – balbuceó Duo sintiendo que su corazón comenzaba a desquebrajarse. Había bajado la vista para que la señora Yuy no le viera a los ojos, para que no supiera que a él también le estaba haciendo daño al contarle todo aquello.
-- ¡Pero eso también fue mi culpa! – Dijo casi gritando – Yo quería un hijo propio, no solo cuidar al de mi hermana y Heero padre, me negó la posibilidad de ser madre. ¡El aun la ama!, aun que ya esta muerta – se dijo tratando de limpiar las lagrimas de sus ojos, ya que no le dejaba ver. Duo levanto un poco la vista para verla, podía notar que estaba sufriendo mucho y pudo leer entre líneas que entre el padre de Heero y su madre, el sexo era ocasional o nulo – Así que quise adoptar uno para que fuera hermano de Heero, su amigo, su confidente. Él siempre fue muy retraído y serio, solo cambiaba cuando actuaba, adoptando el carácter de aquel niño de la serie al que interpretaba. ¡Pero ese no era el verdadero Heero! Ni siquiera se como logro convertirse en actor. A veces pienso que lo hizo solo por darme gusto, pero ya no estoy segura de nada con él. Su carácter no le ayudaba mucho para hacer amigos – dijo meditando un poco - Por eso me puse a buscar en los orfanatos a un niño con tu carácter, pero cuando te hallé, Heero estaba por presentar una prueba para una película y olvide un poco el asunto por estar en su audición, cosa que no paso. Cuando regrese al orfanato con todos los papeles, me informaron que ya habías sido adoptado por la familia que te pagaba las clases de actuación. ¡Llore como no tienes idea!, tu eras perfecto, ¡Perfecto!, contigo a su lado, él hubiese aprendido a ver la vida de forma alegre.
-- "Porque eres perfecto Duo" – Las palabras de Heero acudieron de inmediato a su memoria. Cuando había preguntado el porque escogerlo a él entre tantos alumnos de la escuela, eso es lo que había respondido: "Porque eres perfecto".
-- Fui de inmediato a ver a tu padre, Odiseo Maxwell, para suplicarle que retirara la solicitud de adopción, pero me dijo que se había enamorado de tu carácter y que criarse con dos hermanos debía ser mejor que con solo uno – Duo abrió los ojos al recordar esas mismas palabras de boca de su padre – No volví a intentarlo y trate de fincar todos mis esfuerzos en hacer que Heero cambiara, en hacerle disfrutar más de las cosas, pero entre más le decía que debería parecerse a ti, más me parecía que te odiaba – Si, yo se que me odia, lo vi en su mirada desde el primer día, desde la primera vez en que esos ojos fríos me cautivaron y me dejaron helado el corazón - Ahora se que fui yo quien propició todo, pero ¡Nunca fue mi intención!. Yo solo quería que te tomara de ejemplo, que se fijara como eras tú; por eso siempre le mostraba tus comerciales y cuanto reportaje caía en mis manos de ti. Creo que ese fue mi error – Duo permaneció callado, aun parado viendo a la mujer e imaginando a Heero de niño, siendo acosado por su madre para que cambiara su personalidad y la igualara a la de un total extraño; alguien que siempre se reía por todo, pero que por dentro sufría los golpes de su hermano y la indiferencia de su madre y hermana; alguien que ante todos mostraba una energía inusual, pero que había días en los que no quería ni levantarse de la cama debido a la depresión que sentía; alguien que al igual que él, sufría de la soledad por no tener quien le entendiera y solo se hallaba completo cuando trabajaba.
-- ¿Por qué no le dijeron a Heero la verdad cuando estuvo en edad? En el orfanato se recomienda decírselo lo antes posible, antes de que alguien con mala intención lo haga. La edad adecuada es de ocho años. Debieron decírselo, ¿O es que no pensaban hacerlo? – cuestiono con la cabeza gacha, dejando que los mechones largos de su fleco chocaran contra su nariz y algunos más contra su barbilla. Si ellos hubieran... pero que caso tenía tan solo el pensarlo.
-- No pensábamos decirle nada – dijo la señora Yuy regresando a su asiento y entrelazando las manos sobre su regazo. Las lagrimas seguían cayendo de forma menos frecuente, solo se incrementaban cuando algo doloroso regresaba a su memoria – Cuando Heero nació, mi hermana quedo mal y a los pocos días murió dejándonos destrozados a todos. Pero poco antes de morir, me pidió llorando que cuidara de su pequeño y acepte casarme con quien fuese su esposo, pero solo lo hice porque se lo prometí a ella en su lecho de muerte. El nombre de mi hermana y el mío difiera de una letra; yo me llamo Tami, ella se llamaba Tani – dijo viendo fijamente a Duo, pero este seguía con la vista baja – Por eso, solo hicimos una corrección al acta de nacimiento. Nadie sospechó nada, todos creyeron que había sido un error a la hora de teclear mi nombre.
-- ¿Pero entonces? – Cuestionó Duo sin entender levantando la vista para verla - ¿Qué paso? ¿Su familia cometió alguna indiscreción? ¿O fue todo debido a esa discusión? De cualquier forma, pudieron haberlo negado. Nadie sabía nada... según me informaron – dijo recordando a Mila. ¿Cuál había sido es apalabra que dijo la señora Yuy que lastimo tanto a Heero?
El llanto volvió a incrementarse en la mujer, quien volvió a cubrir su rostro y sollozaba de forma desesperada. Ni siquiera tuvo que decirle nada, ese llanto la acusaba, pero también la redimía un poco, ya que era notorio su arrepentimiento.
-- ¡Yo tuve la culpa! – Volvió a acusarse – Heero me confronto en el mismo momento en que le dije a su padre que yo jamás me conformé con un hijo que no era mío. Jamás me imagine que Heero estuviese en la mansión, escuchando todo. Él bajó corriendo las escaleras y me preguntó si era cierto lo que decía. Yo estaba enojada por... por... motivos personales - ¡claro!, siempre dicen eso cuando alguno de los dos es infiel, se dijo Duo al recordar las miles de veces que sus prospectos a novias terminaban con él y declaraban a la prensa que era por "motivos personales" – y no medí mis palabras. Yo quería herirlo a él, a su padre, no a Heero y sin embargo lo hice, le dije que si, que yo no era su madre... – Fue "Si". Cuando Heero pregunto si no era su hijo, ella le dijo que "Si", que no lo era y eso fue lo que mando a Heero por el mal camino, según Mila.
A veces las personas no saben el daño que pueden causar cuando responden enfadados, sin meditar en sus respuestas, sin tomar en cuenta que al herir a esa persona, quizá, hieren a alguien más.
-- Heero era muy maduro para su edad, pero una noticia como esa no la pudo soportar. Además, casi al mismo tiempo se cancelo la serie en la que salía y su mejor y único amigo se iba del país. Ninguno de nosotros pudo apoyarlo como era debido, su padre constantemente viajaba y él no me quería ni ver. Un día, nos llegó con las fotos de la boda de su padre y de mi hermana y me acusó de ser amante de él, jamás creyó que fue Tani quien pidió que yo me casara con quien fuera su esposo. Ese día escapó de la casa y se fue a vivir con su primo Quatre. Logro que su padre firmara un consentimiento para cancelarme como representante y firmo con Zech, el representante de Odin. Sin embargo la presión, los acontecimientos y la terrible depresión en la que cayó lo hicieron comenzar a beber. ¡Por mi culpa! – volvió a decir la mujer. Por lo visto, ella jamás se iba a perdonar por lo que había causado, quizá sin querer, aun cuando Heero la llegase a perdonar.
-- Entonces Zech lo metió a un centro de rehabilitación, cuando tenía 16 años, sin que la prensa se diese cuenta y desde entonces no ha bebido ni una sola gota de alcohol – Informo Duo haciendo que Tami Yuy dejara de llorara para verlo de forma sorprendida. Duo si que sabía.
-- Si. Eso hizo, además de irse a vivir solo y llevarse a Mila y su familia con él. Aun que me cueste reconocerlo, lo ha hecho bien solo gracias a Zech – se dijo de forma orgullosa la madre de Heero.
"Solo y solitario no es lo mismo" se dijo Duo con pesar.
-- Pero antes de irse – se dijo limpiando sus lagrimas para verlo mejor – me informo, no, mejor dicho, me amenazo – aclaro – que me destruiría destruyendo aquello que más quiero – Duo abrió los ojos sin comprender, o temiendo entender, ya que su corazón comenzó a latir de forma acelerada sintiendo temor de preguntar. Pero Tami pudo leer en su rostro y respondió.
-- Él cree que eres tu Duo – dijo de forma seria – Por todo lo que dije sobre ti a lo largo de los años, por mi admiración hacía tu trabajo y tu persona, por todo eso... Heero cree que eres tú a quien más quiero, sin saber que, realmente es a él a quien más quiero – Duo lo sabía, sabía que Tami Yuy adoraba a Heero, aun que batallase en demostrarlo y quizá batallase para decírselo. ¿Pero destruirlo a él por eso? - Heero acumulo mucho rencor contra ti. Por eso, necesitas separarte de él – Duo abrió mucho los ojos al escucharla, sabía de antemano que tenía que separarse de él - ¡Déjalo!, él solo va a destruirte, como se esta destruyendo él. Duo, yo no se lo que sientes por Heero, pero aun que lo amaras, debes dejarlo, porque si continuas a su lado vas a sufrir mucho y tu no lo mereces. El solo buscaba vengarse de mí utilizándote a ti...
Duo permanecía con los ojos abiertos por el horror de saber la verdad. Todo aquello por lo cual Heero había trabajado. Todo por lo que le había echo sufrir había sido una venganza y no contra él, contra su madre.
Le destruía a él para destruir aquello que su madre admiraba tanto.
Le utilizaba a él para dañar a su madre.
Le usaba a él porque era la forma más sencilla de herirla a ella.
Le usaba a él... porque aun la amaba y era su forma de demostrárselo.
Salió corriendo dejando a la señora Yuy en la sala de prensa. Se sentía tan abatido, tan triste, tan usado y engañado. Heero no le quería ni le querría nunca. Quizá lo sabía, pero no le gustaba sentirse así; una basura, así que iría a reclamarle ya mismo.
Aun con los ánimos encendidos llego hasta el pasillo de las habitaciones en el segundo piso del ala este. No supo ni porque sus pies lo condujeron hasta allí, pero algo le indicaba que Heero esta vez no estaba en el bosque y no se había equivocado...
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Heero a penas iba llegando a su habitación, Duo no tenía idea de a donde había ido antes, ya que había estado un buen rato con su madre y realmente no le importaba. Solo quería saber si era cierto, si realmente le había usado para vengarse de su madre y ahora lo botaría a la basura como se bota un cacharro.
-- Heero – su voz sonó tan baja y tan lejana que ni si siquiera él pudo oírla.
Heero se abría paso entre sus compañeros que se dirigían a sus habitaciones a dejar útiles y cambiarse ropas para comer, no había mucha gente, porque muchos otros se iban directo de clases al comedor, sin dejar libros ni cambiarse de ropas, lo hacían después de comer. Quería levantar la voz, para detenerlo, para exigirle una respuesta en el momento, pero su voz se atoro en la garganta y se negó a salir.
-- Heero – volvió a balbucear sin ninguna fuerza. Con cada segundo que pasaba más lejos lo veía y más alumnos se atravesaban a su vista haciendo que lo viese aun más y más lejos.
¿Iba a dejarlo ir? ¿A dejar que todo se quedara como estaba? ¿Qué en el momento en que lo determinara le dijera que se marchara? ¿Qué se fuera de su lado por que ya no lo necesitaba? ¿Por qué su venganza ya estaba completa? ¡No!, no podía ser cierto lo que la señora Tami le había dicho. ¡Heero no podía ser así de vil y vengativo!, ¡No podía! ¿O si? Si, para que negarlo, Heero podía ser eso y más, mucho más. Era frío e insensible, quizá había aprendido a ignorar todo lo que los demás decían de él como un método de defensa, para ignorar su propio dolor al saber la muerte de su madre y que su madre adoptiva fuese realmente su tía. Si, podía ser tan cruel e insensible como para terminar con él en cualquier momento, Si, podía ser tan frío como para hacerle el amor sin sentir nada por él. Si, podía ser un completo témpano de hielo como para decir que no había sentido nada con la muerte de Odin...
¡Pero no!, ¡No!, no iba a permitir que le tratase como a una basura una vez más.
No quería creer en las palabras de Tami Yuy, pero habían sido tan contundentes, tan crudas, que no podía ser una mentira. Sin embargo, necesitaba oír esa verdad de labios de él y entonces sería su corazón, echo pedazos, quien decidiera que iba a hacer.
-- ¡HEERO! – gritó mientras corría para darle alcanza haciendo que se detuviera antes de abrir la puerta de su habitación y que muchos de sus compañeros se hicieran a un lado al escuchar el alboroto.
-- ¿Hn? – cuestionó el actor al ver el ceño fruncido del modelo cuando este se detuvo cerca de su habitación. Entonces se volteo para verlo clavando su mirada cobalto en él, y cruzo los brazos esperando la pregunta. Pero al no obtenerla rápido cuestiono él - ¿Qué quieres?
-- Ya lo se todo, ¡maldito desgraciado! – Dijo furioso – Tu madre me lo contó...
Heero bajo los brazos y su mirada cambió a una de sorpresa que duró más de lo que hubiese esperado. La mirada de Heero cambiaba a veces a una de desconcierto, pero regresaba a su forma habitual demasiado rápido, en esta ocasión no fue así y le descontrolo por un instante, como si él no esperara que su madre fuese a decirle algo. ¡Pero lo hizo!
-- ¿Quiero saber si es cierto?, ¿quiero saber si tu?… - Pero la pregunta quedo en el aire, cuando sintió como Heero lo tomaba fuertemente del brazo al tiempo en que abría la primera puerta que tenía al alcance, la suya, y lo lanzaba dentro con muy poco tacto.
Se encontró de pronto volando hacía el suelo, no sabía… ¡No!, si que lo sabía. La fuerza de Heero había sido tanta y tan brusca que al haber sido empujado dentro había caído a la frialdad de las lozas azotándose dolorosamente contra él. Vio las pulidas piezas por un momento y distinguió la figura del actor, reflejada en ellas, parado justo detrás de él, observándole con el ceño fruncido y los puños apretados. Se giró en el suelo y le regreso la misma mirada fría, esta vez no iba a conseguir intimidarlo con esa mirada de hielo, esta vez iba a obtener de él la respuesta que tanto buscaba.
-- ¿Eres idiota o qué? – Cuestionó el actor de forma grave - ¿Querías que todo el mundo se enterara de mi vida? Sabes perfectamente que no me gusta que la gente sepa de mí. Y lo que mi madre te haya contado me tiene sin cuidado – dijo de forma contundente haciendo que Duo se levantara de un salto para encararlo.
-- ¿Tu madre? – cuestiono de forma sarcástica haciendo que Heero frunciera más el ceño – Creí que era tu tía, y te tiene… ¡Sin cuidado!, si, debí imaginármelo – aseveró sintiéndose molesto - Con tu reacción me confirmas todo lo que ella me dijo – gritó tratando de contener su ira – Ya se que solo me has usado como un instrumento de venganza en su contra – La mirada de Heero se abrió en sorpresa por un instante, Duo se percató de eso, porque no había dejado de verlo. Pero esa mirada de sorpresa cambió en cuestión de segundos, ya que, al instante siguiente, volvió a adoptar esa mascara de frialdad que no le veía desde la muerte de Odin.
-- ¿Eso te dijo ella? – le escucho cuestionarle en voz un tanto baja, pero sin dejar de lado aquella mascara que tan bien le conocía.
-- ¡Si! – Recalcó el modelo – Eso y muchas cosas más. No voy a preguntarte si es cierto otra vez, porque se que eres capaz de eso y más – aseguró apretando los puños y bajando la cabeza al recordar – Me lo dijiste aquella noche en que me violaste…
-- Yo no te viole – interrumpió el actor con cierto enojo en la voz – Te entregaste a mi de forma voluntaria. ¡Tú lo reconociste! – aseguro Heero. Duo levanto la cabeza para verlo con el ceño fruncido sumamente enojado.
-- ¡No!, ¡me violaste!, me ataste a la cama y me poseíste. Te pedí que te detuvieras, pero nunca lo hiciste. Eso es violación – aseguró Duo casi gritando.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Fuera de la habitación de Duo los gritos de ambos alumnos se escuchaban un tanto distorsionados debido a los murmullos de todos los otros estudiantes que cuchicheaban sobre lo que pasaba en aquella habitación. Unos cuantos se dieron prisa en correr hasta la puerta del modelo para tratar de pegar la oreja a la madera y escuchar claramente lo que estaba ocurriendo, pero un par de brazos los hicieron separarse de forma rápida.
-- ¡Hey!, largo de aquí. Nadie tiene derecho a intervenir en un pleito de dos – Erick se abrió paso de forma rápida para ponerse como barrera entre sus compañeros y la puerta de Duo para evitar que alguien se acercara y pudiera interrumpir lo que ocurría dentro.
-- ¡Vamos Erick!, hazte a un lado, tu solo no podrás detenernos – dijo uno de los chicos dispuesto a agarrarse a golpes con el bailarín con tal de enterarse.
-- Pero el no esta solo. Si alguien quiere meterse en lo que no le importa deberá pasar por nuestros puños – Aseguro Trowa parándose, al igual que Erick, frente a la puerta de Duo franqueando el paso de cualquiera que quisiera entrar o pegarse a la puerta para oír.
Muchos de los chicos se fueron, no iban a agarrarse a golpes con dos de los más fuertes alumnos del colegio por enterarse de algo que quizá sobrepasaría las puertas en poco tiempo. Pero una buena parte se quedo esperando para ver que pasaba en ese momento.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Duo vio la cara del actor contraerse con molestia. Sabía que lo que estaba gritándole era mentira. Él le había dado la opción de detenerse, pero no la tomo, al contrario, le pidió que siguiera. Y aun ahora, se entregaba de forma voluntaria a él porque le amaba… ¿amor?, si, amor de un solo lado, ahora sabía que si había tenido alguna esperanza de que Heero se enamorara de él, esta se había esfumado al escuchar a su madre decirle lo que el actor había pretendido desde el principio.
-- Te odio Heero Yuy, no sabes cuanto – dijo Duo dejando que el rencor asomara a su voz y Heero pudiera percatarse de ello. Pero entonces vio como Heero bajaba la cara mostrando una media mueca en forma de sonrisa, mientras metía las manos a las bolsas del pantalón. Ese gesto le destanteo, ¿Por qué reía? ¿Cuál había sido el chiste que contó que hacía a Heero sonreír? - ¿De que te ríes maldito desgraciado?
-- De que tú no me odias Duo – aseguro levantando la vista para verlo. Sus ojos cobalto comenzaron a recorrerle de forma sensualmente lenta – Me amas – El color rojo pintó de golpe las pálidas mejillas del trenzado haciendo que su corazón comenzara a latir de forma acelerada al escuchar al actor decir esas palabras que le había repetido aquella noche de pasión compartida.
-- ¡No!, TE ODIO – aseguro Duo con desesperación. Pero su cuerpo traidor comenzaba a reaccionar a la caricia que aquella mirada cobalto dejaba recorrer sobre él. Trataba a toda costa de que aquellos sentimientos quedaran encerrados en lo más profundo de su corazón, repitiéndose una y otra vez que Heero no le amaba ni le amaría nunca, que solo había sido una arma en contra de su madre. Así que levantó la vista frunciendo el ceño para enfrentarlo – Te odio y como no iba a odiarte, si tu también me odias a mí. ¿O me vas a decir lo contrario? – Cuestionó al ver la mirada burlona del actor – ¿Me vas a decir que no odiabas que tu madre constantemente te estuviera comparando conmigo? – La mirada de Heero cambió entonces a una más seria, al parecer Duo había tenido razón – ¿Me vas a decir que no odiabas a ese niño que siempre estaba sonriendo, que tenía muchos amigos y salía feliz en cada comercial o entrevista que le hacían? ¿Aquel a quien tu madre buscaba adoptar para ser tu hermano? ¿Aquel que al crecer se convirtió en un Don Juan y salía con modelos y actrices famosas, mientras tu reputación de agrió crecía como la espuma y los rumores de gay se incrementaban cada días más?...
-- ¡Cállate! – Grito Heero tomando fuertemente al modelo de los hombros empujándolo contra la puerta del cuarto haciendo que el golpe sordo de su cuerpo chocando contra la madera retumbara en toda la habitación – ¡Si!, siempre odié que mi madre me comparara contigo, que me mostrara todo lo que ganaría siendo como tú, que tratara de convertirme en alguien que yo no era. Por eso siempre te odie – Escucharlo de boca de Heero era aun más duro que escucharlo de su madre, su corazón no soportaría más, así que trató de soltarse de las dos fuertes vigas de acero que eran los brazos de Heero, pero no lo logró.
Levanto la vista para ver los ojos oscurecidos de Heero, podía ver algo parecido al sufrimiento en ellos. Esa mirada se parecía tanto a aquella mirada que viera el día en que murió Odin, era una mirada tan diferente a aquellas que siempre le había visto, que se sintió asustado. Entonces Heero lo soltó caminando dos pasos para alejarse de él, algo que no entendió.
-- Yo… - comenzó Heero deteniéndose por interminables segundos, como buscando las palabras exactas para hablar – Yo quería que ella se sintiera orgullosa de mí – dijo de forma melancólica. Jamás había escuchado a Heero hablar de esa forma y eso le inquieto un poco – Quería ser como ella quería que fuera. Pero por más que lo intentaba, ella seguía viendo tus logros y no los míos. Jamás vio que yo también podía sonreír como lo hacías tú. Hasta que un día me canse de que no me viera, de no existir para ella. Para ella solo existías tú. Así que decidí convertirme en todo lo contrario a lo que quería que fuera. Por lo menos ahora si me ponía atención, aun que fuera solo para regañarme… pero por fin me miraba a mi y no a ti.
"¡Dios Heero! Es como lo de Solo. Ambos me tenían envidia por motivos equivocados. Heero, tu madre siempre te ha querido, pero es tan orgullosa como tu. ¿El orgullo se hereda o se aprende?, porque los dos son iguales, les hace falta sentarse y hablar largo y tendido, aclarar sus sentimientos y confesarse cuanto se aman. Porque aun que tu lo niegues, la quieres mucho." – se dijo Duo mentalmente, tratando de que de sus labios saliera eso que estaba pensando, pero no pudo sacar nada.
-- ¿Querías destruirme? – La pregunta salio de su boca sin que la pensara realmente.
-- Si… - murmuro el actor viendo fijamente al trenzado quien había bajado la vista viendo sus pies. Entonces Duo levantó la vista sintiéndose herido.
-- Pues te tengo noticias – dijo comenzando a enojarse de nuevo – ¡LO LOGRASTE! – aseguró enojado, dándose la vuelta para intentar salir de su habitación. Pero las fuertes manos del actor empujaron la puerta volviendo a cerrarla. Quedó encerrado por esos brazos apoyado contra la puerta, mientras Heero estaba detrás de él.
Pudo sentir el calor del cuerpo del actor sobre su espalda, sus glúteos y sus piernas; se amoldaba a la perfección a su cuerpo, como si hubiesen sido hechos el uno para el otro. ¡Pero no lo eran!
-- Duo… - el susurró de su nombre soplado a su oído le hizo estremecer y sacudir el cuerpo de forma imperceptible - neind wollwn Einbuße – De nuevo ese idioma que no entendía. ¿Y ahora que le estaba diciendo? – No todo lo que le dije a ella fue cierto, solo quería hacerla enojar – aseguro el actor haciendo que el corazón de Duo se acelerara y lo sintiera en la garganta.
-- ¿Qué no era verdad? – Cuestionó Duo con voz áspera - ¿Qué no somos amantes?
-- Duo, escúchame – Dijo el actor con voz queda. Pero ya no estaba dispuesto a soportar más, a escuchar solo mentiras. Ya había confirmado lo que Tami Yuy le había dicho y no quería estar más al lado del actor. Saturaría su agenda con trabajo hasta que llegara la hora de marcharse del colegio y alejarse de él.
-- ¡No! – gritó empujando su cuerpo contra el de Heero para empujarlo y alejarlo de él. Al parecer esa acción le había tomado por sorpresa, porque el actor había caído al suelo por el empujón y ahora lo veía desde allí con una cara de sorpresa que no esperaba ver – No quiero saber más de ti. Ya he escuchado suficiente este día, no quiero escucharte más – dijo tapando sus oídos de forma dramática. Heero volvió a pararse, pero no se acercó a él, desde su lugar intento volver a hablarle.
-- Escúchame – insistió.
-- No, no quiero – repitió Duo tapándose los oídos, pero en esta ocasión Heero si se acercó a él e intento separar las manos de los oídos del trenzado comenzando a forcejear con él ya que el modelo no se la estaba poniendo fácil.
-- Pues aun que no quieras, ¡vas a escucharme!...
-- No puedes obligarme – dijo Duo a la carrera corriendo hasta la puerta lista para abrirla y marcharse. No iba a permanecer un minuto más en su presencia. Pero las siguientes palabras de Heero le dejaron helado.
-- TE AMO DUO… - dijo el actor alzando la voz para que le oyera bien - Te amo… - volvió a repetirle.
Duo abrió los ojos en sorpresa sintiendo que su corazón latía a toda prisa, sintió que las fuerzas de sus piernas le abandonaban y la boca se le secó de golpe, al escuchar aquellas palabras que había soñado tantas veces salir de la boca del actor. Pero no así. No en ese momento. Si se las hubiese dicho; aun el día anterior, si se las hubiera dicho la última vez que hicieron el amor; podría haberle creído. Pero no ahora. No cuando sabía cual había sido el verdadero motivo de hacerle su amante, de herirle y poseerle de esa forma.
-- No cabe duda de que ganaras ese premio – dijo Duo girándose en su lugar con una gran sonrisa haciendo que Heero se extrañara un poco – Si. Porque por poco te creo – dijo soltando una carcajada amarga.
-- Duo, no te estoy mintiendo – Aseguro acercándose a él, pero Duo se retrajo contra la puerta lo que hizo que el actor se detuviera.
-- Eres un gran actor, no veo el porque debería creer que amas aquello que tanto odias – Dijo de forma serena. Mostrando una seguridad que estaba muy lejos de sentir. Sentía que si se separaba de la puerta, podría caerse. Las palabras que Heero le dijera le habían dejado tan débil, que su cuerpo estaba temblando, pero estaba haciendo esfuerzos sobrehumanos para no demostrárselo.
-- No te odio… - Trató de hacerle entender, pero Duo le interrumpió a la carrera.
-- ¡Acabas de decirlo! Dijiste que siempre me odiaste, por eso me dijiste esas palabras de Poseerme y herirme para vengarte de tu madre. Ella tiene razón, ¡Eres un monstruo! – Heero guardó silenció por un momento tratando de serenarse.
-- Dije que te odiaba, no que te odio, jamás te odie
-- ¿He? – Cuestionó el trenzado sin comprender. El había dicho que le odiaba ¿no?, entonces que le estaba queriendo decir, ¿Otra mentira? Al ver la duda en la cara del trenzado, Heero continuó hablando sin dejar de ver esos ojos violetas que parecían hablar por él.
-- Si, lo confieso – Aseguro el actor haciendo que Duo bajara la vista sabiendo lo que seguía – Te busque en este colegio con la firme intención de destruirte, de hacerte mi amante para vengarme de mi madre. Yo se lo había prometido a ella y siempre cumplo lo que prometo – Si, eso ya lo sabía – Pero no sabía donde encontrarte hasta que nos topamos en aquel estudio – Duo levanto la vista de forma sorprendida, entonces realmente si le había reconocido - ¡Claro que te reconocí de inmediato! Tú eras la persona de quien buscaba vengarme y lo primero que hice fue darte un puñetazo.
-- ¡Desgraciado! Siempre negaste que me reconocieras.
-- Te conocía de antes, no de ese incidente.
-- ¡Eres un maldito desgraciado y mentiroso! – Gruño Duo con molestia – Por eso no te creo ni te creeré nada de lo que digas. Todo este tiempo me aseguraste que no me recordabas y sabías perfectamente quien era yo. Todo este tiempo buscabas hacerme tu amante, me presionaste tanto que al final termine cayendo. Me usaste como se usa un arma y ahora que esta terminada tu venganza ¿Qué?. ¿Me dices que me amas? ¿Por qué? ¿Qué buscas ahora? ¿Qué te acompañe a esos malditos Oscares?
-- No
-- ¿Entonces por que me mientes de nuevo? ¡Tú no me amas! A una persona que se ama no se le hace sufrir como tú me has hecho sufrir a mí. ¿En que momento te enamoraste de mí? Porque si es verdad, si tan solo fuera verdad, no sucedió de ayer a ahora – Trato de saber. Estaba casi seguro de que Heero no le iba a responder, su orgullo se lo impediría. Pero se equivoco.
-- No lo se – aseguro cerrando los ojos para volver a abrirlos – No se cuando sucedió, solo se que te amo.
-- ¡PUES NO TE CREO! – Le gritó exasperado – No puedes amar a alguien a quien no conoces lo suficiente. No sabes nada de mí, solo lo poco que te e dejado ver – Heero frunció el ceño con molestia y se acercó a él dejando su rostro a escasos centímetros del trenzado.
-- ¿Qué no se nada de ti? Se más de ti de lo que tu mismo sabes – Duo comenzó a negar con la cabeza, pero Heero continuó ignorando sus intentos por protestar – Tus ojos se oscurecen y cambian a un intenso color morado cuando estas enojado. Se relajan cuando estas feliz y brillan con una intensidad inusual cuando estas a punto de hacer una travesura. Tu propio cuerpo reacciona ante la presencia de amigos o enemigos. Y tu sonrisa solo es una forma de defensa, ya que también usas una mascara ante todos, menos ante mí – Duo sintió que se sofocaba al escuchar esa descripción tan acertada de él. ¿En verdad sus ojos cambiaban de color con forme su estado de ánimo? – Puedo seguir describiéndote hasta llegar a la intimidad – eso hizo que Duo se sonrojara de golpe - pero se me hace más sencillo mostrarte algo – dijo al tiempo que lo tomaba fuertemente de la muñeca y abría la puerta.
Duo se resistió tratando de safarse, pero al ver la puerta abrirse se detuvo en seco al ver las espaldas de Trowa y Erick franqueándola. Ambos se giraron para verlos y dejaron ver a una pequeña multitud asomándose sobre sus hombros para ver que sucedía. Heero los ignoró y trató de arrastrar a Duo de nuevo, pero este se plantó firmemente con ambos pies en el suelo.
-- ¡Suéltame! No voy a ir a ninguna parte contigo – aseguro tratando de soltarse. Heero entonces se giro hacía él y se detuvo a un paso de distancia y sin esperar por un alegato más del trenzado se agacho para subirlo a su hombro y cargar con él - ¡Bájame! – el gritó no detuvo al actor quien de inmediato entró en su habitación ante la mirada atónita de todos.
Sus compañeros se dieron prisa en correr de una habitación a la otra tratando de escuchar lo que sucedía, pero de nuevo Trowa y Erick los apartaron de la puerta impidiéndolo. Eran como dos enormes guardaespaldas custodiando a sus clientes y así se iban a comportar.
Duo sintió que era arrojado sobre la cama haciéndolo rebotar un par de veces, trató de pararse, pero la fría mirada de Heero le indico que de hacerlo era capaz de amarrarlo, como en otras ocasiones lo había hecho.
-- Voy a irme en cuanto te descuides – Aseguró el trenzado frunciendo el ceño – No puedes tenerme aquí y ni creas que vas a atarme, porque voy a gritar y Trowa o Erick me sacaran de aquí.
-- No voy a atarte y si crees que ellos entrarían si gritas – dijo caminando hasta la puerta y echando cerrojo – Lo dudo – Duo sintió que su corazón comenzaba a acelerarse al ver esa mirada cobalto descender sobre su cuerpo. Por un momento creyó que Heero se le tiraría encima, pero se equivoco, porque el actor camino hasta el armario y sacó un par de cajas de cartón, las mismas que había visto el primer día que entro a su habitación a dejarle la tarea.
-- ¿Qué vas a hacer con eso? – Dijo al ver que Heero alzaba una de ellas. Entonces lo vio arrojando todo su contenido a sus pies para después tomar la otra y hacer lo mismo.
Duo se bajó de la cama y se arrodillo para ver todo lo que estaba tirado en el suelo. Heero hizo lo mismo. Duo pudo ver un sin fin de revistas y VHS's, todas las revistas lo tenían a él, a Duo Maxwell, en portada, aquellas que no lo tenían venían con alguna entrevista; desde que era un niño hasta la edad actual, todo estaba allí en montones y montones de revistas. Algunas las recordaba otras no. Incluso, al tomar uno de los VHS, se dio cuenta de que eran los comerciales en los que había salido cuando niño. También estaban allí los catálogos de ropa interior y exterior. ¿Por qué Heero tenía todo eso?
-- Se más de ti de lo que tu mismo sabes – Volvió a repetir Heero tendiéndole un álbum fotográfico. La primera página tenía una foto de él sentado en la playa en traje de baño. La recordaba, la había hecho cuando tenía 9 años. ¿Cómo había Heero conseguido una foto de su portafolio?
-- ¿De donde sacaste estas fotos? – cuestionó intrigado al ver como todas eran fotos exclusivas. Algunas eran de su portafolio personal otras ni siquiera las había visto, como aquellas en las que aparecía cubierto de nieve y riendo a carcajadas. Recordaba esa ocasión, era cuando filmaba un comercial para Aspen y aprendía a esquiar.
-- Internet – musito el actor haciendo que Duo se sorprendiera un poco, pero después reaccionara.
-- Esto – Dijo levantándose sin verlo, sintiéndose extraño. Alguna vez había escuchado que para destruir algo tenías que conocer su debilidad. Quizá era por eso que Heero sabía tanto de él. Le había estudiado para poder destruirle – No significa nada – dijo caminando hasta la puerta. Heero se paró viéndolo partir.
Duo tomó el picaporte de la puerta de Heero para salir de la habitación. ¡Ya había escuchado suficiente! Y no quería seguir escuchando más.
-- ¡Duo! – escucho esa voz desgarrándole, su ya de por si, destrozado corazón. Pero no, esta vez no iba a detenerse. Así que tomó el pomo con más fuerza dispuesto a abrir, cuando escucho algo que le detuvo de golpe - Te amo y no quiero que me dejes, Ich liebe dich und neind wollwn da nein dich verlassen – Duo volteo a verlo sintiendo que sus oídos le estaban jugando una broma. Esas palabras se parecían mucho a aquellas que le dijera la noche en que le avisaron que había muerto Odin – No quiero perderte, neind wollwn Einbuße. Eso fue lo que te dije aquella noche en que me quede en tu habitación… - Y esas mismas palabras se las había repetido momentos antes.
¿Y porque no se lo había dicho en un idioma que entendiera?, ¿Era verdad?, ¿Realmente le amaba? ¿O solo era una más de sus actuaciones dignas de un Oscar? Bajó la vista sintiéndose confundido. De ahora en adelante Heero iba a batallar mucho para convencerlo de algo, si es que aun quería convencerlo.
Así que levantó la cabeza y sus ojos violetas se clavaron fijamente en los cobalto que parecían querer leer en su interior. Pero su mirada fría se había topado con otra igual de fría, pero repleta de rencor y desconfianza. Si lo que Heero había buscado desde el principio era destruirlo… ¡Lo había logrado!
-- Duo, ¿Me crees ahora? – cuestiono el actor sin moverse de su lugar, viendo fijamente aquellos ojos violetas que antes le miraban con desafío pero también con cierta admiración.
-- No – dijo de forma seria y segura, sin ni una pizca de vacilación en la voz haciendo que Heero apretara los puños al grado de ponerse blancos – No te creo nada.
-- ¿Dime que tengo que hacer para que me creas? Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa – aseguro el actor dando un paso al frente para acercarse a Duo. Pero Duo giró el pomo de la puerta y el sonido que hizo al abrirse el cerrojo lo detuvo.
-- ¿Cualquier cosa?, ¿Estas seguro? – cuestiono Duo viendo fijamente los ojos cobalto de Heero. Este solo asintió, entonces Duo esbozo una ligera sonrisa – reconcíliate con tu madre… - La mirada del actor se oscureció y sus cejas se arquearon con disgusto. Sabía que esa sería su reacción, por eso se lo había pedido. Era como la vez en que le pidió su corazón para entregarse a él… y aun lo había hecho, sin recibir nada a cambio… bueno, quizás si, un par de patadas en el trasero.
-- ¿Por qué insistes con eso? – Cuestiono Heero apretando los puños con fuerza – Jamás voy a pedirle disculpas. El juez desestimo los cargos, así que no tengo porque hacerlo. Y nadie puede obligarme, ni tú – aseguró. Duo sonrió de nuevo, ya lo sabía.
-- Entonces no prometas algo que no piensas cumplir. Porque entonces la respuesta a tu pregunta es ¡Nada!, no puedes hacer nada – dijo Duo dándose la vuelta para salir, pero sin aun abrirla del todo. Entonces le vio de reojo y agregó - Porque ni aun que lo gritaras a los cuatro vientos podría creerte… ¡Ya le has dado jaque al rey! - Y diciendo esto último arrancó de su cuello aquel anillo colgado de la cadena y lo lanzó al piso haciendo que rebotara en cuanto choco contra las pulidas lozas. Entonces salió de la habitación de Heero cerrando tras él.
Heero observó la puerta al cerrarse en total silencio, meditando todas y cada una de las palabras del trenzado mientras se agachaba para recoger el anillo de oro con la cadena rota. ¿Gritarlo a los cuatro vientos? Pensó por un momento y después sonrió. No creía que necesitara hacer algo tan drástico para convencerlo.
La ceremonia del Oscar era ese domingo y aun no tenía a quien llevar, pero Duo le había dado la solución al problema. Iba a batallar un poco, lo sabía bien, pero estaba seguro que con el plan que estaba surgiendo en su cabeza, podía convencerle de cuanto lo amaba…
-- Debí haberte dichoso dicho el mismo día en el que me di cuenta de lo mucho que te amaba – murmuro en voz baja apretando fuertemente el anillo en su mano – Pero aun no es demasiado tarde, el siguiente movimiento sigue siendo mío…
JAQUE AL REY… Murmuro con una enorme sonrisa en los labios.
Ssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Continuara…
() Paquete de regalos o bolsa de regalos. Todos los nominados a los principales premios Oscar; sea mejor actor, actriz, principal o secundario; mejor director y todos los presentadores que aparecen en la ceremonia; son dotados de estas bolsas de regalo que en ocasiones tienen un costo de entre 2,000 y 20,000 dls. Incluyen joyería, celulares, MP3, lo último en electrónica, juegos de video, perfumes y estancias en lujosos complejos turísticos, así como asistencia a exclusivos spa. ¿Qué, creían que lo hacían gratis?
Significado de las frases en Alemán.
De Heero a Duo
Ich liebe dich und neind wollwn da nein dich verlassen Te amo y no quiero que me dejes
neind wollwn Einbuße No quiero perderte
De Odin a Duo
Er retch haben, du besittzan glück Duo Maxwell El tenía razón, tienes suerte Duo Maxwell
Ich wissen Lo se
¡Auf Wiedersehen! ¡Adiós!
Notas de la autora:
Primero que nada contestare una pregunta que me hicieron en un RR y por correo.
¿Por qué digo que no me gusta escribir lemon y sin embargo me adentre a escribir un fic cargado de sensualidad (si, si y sexo también)?
La respuesta ya la había dado antes, en alguno de los capítulos anteriores y me parece que esta en mi Bio también, por si alguien quiere leerla más a detalle. Este fic es el resultado de haber escrito otro fic en el que Heero y Duo no podían tocarse (Los Herederos de Low). La idea era escribir esta historia solo para mí, pero algunas amigas que leyeron los primeros capítulos me convencieron de publicarla. Generalmente a mi no me gustan mis propias historias y mucho menos los lemons que escribo. Creo que hay autoras que escriben mucho mejor que yo, solo trato de hacerlo lo mejor posible y sin embargo, no creo que llegue a ese nivel (de otras autoras) jamás.
--- Fin al comentario y la respuesta ---
Ya se, ya se que de nuevo me tarde. Pero es que este no es mi año con la electrónica. Primero mi DVD portátil no carga batería y se supone que es nuevo, luego la que no quiere cargar es mi Laptop y sin ella no puedo escribir, lo malo es que ni siquiera se conecta a la luz. Así que la culpa es de la electrónica y no mía, jejejejejeje. Pero bueno, ya esta este capitulo son 58 hojas en Word (me pase por 8 hojas) y les advierto que el siguiente es el final, pero... si, siempre hay un pero. Antes de que lleguen al final del siguiente capítulo y quieran asesinarme por él, les adelanto que habrá epilogo.
Y no se cuando les tendré lo que falta, estoy usando una PC prestada, aprovechando las vacaciones de Semana Santa. Pero debo regresarla el lunes. Así que… me quedare sin PC hasta que me arreglen la mía y hasta entonces seguiré con lo que falta. Y ya esta fue la última muerte planeada, si alguien más muere yo no lo planee, jejejejejeje.
¡Adiós!
¡Auf Wiedersehen! En Alemán
¡Au revoir! En Frances
¡Arrivederci! En Italiano
¡Goodbye! En Ingles
