Tortura
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2
Category: Yaoi
Rating: Shonen ai , PG-13.
Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.
Warning: None
-- Dialogo -
"Pensamientos "
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
Capitulo 14 (1ª parte)
Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss
"¡Que fastidio!"
Duo estaba sentado en aquella silla de manera aburrida, descansando su mejilla en una de sus manos mientras soplaba un rebelde mechón de cabello que se empeñaba en bajar hasta su rostro para fastidiarle. Era viernes por la tarde y no había ninguna clase que le salvara de que se prolongara demasiado aquella tortura.
¿Cuánto tiempo tenía sentado en aquel lugar, escuchando sin escuchar una y otra ves las mismas preguntas? Se encontraba fastidiado, acalorado y sumamente aburrido. ¿Por qué había aceptado darle una entrevista exclusiva a esa fastidiosa mujer?
-- A si, ahora lo recuerdo, se lo prometí a Relena para ayudar a Dorothy a salir de la depresión.
Era una suerte que la rubia le hubiese mandado, el jueves por la mañana, una especie de libreto con lo que quería que dijera en la entrevista. Se lo había aprendido auto convenciéndose de que estaba representando un papel, ya que Lady One parecía una fiscal tratando de obtener información de un acusado de muerte. Le repetía una y otra vez la misma pregunta, pero de diferentes maneras, tratando de que cometiera un error y atraparlo en la mentira. ¿Relena sabía que Lady se comportaría de esa forma?, Quizá si, y ese era el motivo de haberle enviado un guión.
-- No – contestó por enésima vez de forma seca a la pregunta. "¿Mantienes alguna relación romántica con Heero?"
Trataba de revolverle, confundiéndolo para obtener una respuesta a la pregunta que se empeñaba en hacerle. Esa misma pregunta se la había hecho una y otra vez, preguntándola de una y otra forma, pero la respuesta que obtenía de sus labios era siempre la misma…
-- Ya te he dicho que no mantengo ninguna relación con Heero, ni siquiera somos amigos y si le acompañe a los globos solo fue porque perdí una apuesta…
Pero la mujer parecía no entender, era como si le hablara en chino, árabe o ruso, ya que seguía insistiendo e insistiendo con lo mismo. La pregunta que realmente estaba interesado en contestar había pasado rápidamente, lo de Dorothy y su rompimiento no parecía interesarle tanto como averiguar si mantenía algún romance con el frío y arrogante actor.
No debía haber aceptado la entrevista, pero lo había prometido y tenía que cumplirla, si eso ayudaba a su rubia amiga – ¿Por qué diablos tengo que ser tan blando con las mujeres? ¿A caso no soy gay? – se pregunto mientras volvía a soplar ese mechón de cabellos que llegaba hasta su rostro. Había sido una buena idea el que Relena le enviara por fax ese libreto conteniendo todo lo que le podían preguntar y lo que él debería decir - ¿Serán los actores psíquicos para conocer estas cosas? Quizá solo es experiencia con estos buitres cazadores de noticias – Así cuando Lady One comenzó a cuestionarle sobre Dorothy, solo interpreto su papel de ex novio sin temor a mentir…
Pero sus pensamientos estaban muy lejos de cada pregunta hecha con verdadera saña. Su mente aun se encontraba en aquellas palabras de Heero dichas de una forma diferente a la que se hubiera imaginado. El "Te amo Duo" se había quedado grabado en sus oídos, al grado de que al salir de la habitación del actor después de haberlo escuchado, aun retumbaban esas palabras en sus oídos. Lo primero que vio al abrir la puerta fue el rostro inquisidor de Trowa y Erick, pero se encontraba tan aturdido, tan dolido y desquebrajado, que quizá su pálido semblante y la torpeza con la que se abrió paso hizo que sus amigos no le detuvieran. Medio escuchó una que otra pregunta y medio musito una que otra respuesta sin sentido hasta que llegó a su habitación y se encerró en ella recargándose en la puerta y fue deslizándose poco a poco hasta que llegó al suelo. Apoyo su rostro en las rodillas y dejó que los espasmos de dolor se apoderaran de su cuerpo. No entró a clases y no salió de su cuarto en todo el día, ni para cenar. Quería lamerse las heridas en soledad, sin que nadie le viera sufrir.
A Lady One no le estaba mintiendo al decirle que Heero y él ni siquiera eran amigos, ya que, cualquier relación que tuvieran o hubiesen tenido, había terminado cuando se dio cuenta de que solo había sido producto de una venganza en contra de su madre. No había ninguna clase de sentimiento amoroso para él en el corazón de hielo del actor. No podía confiar en él, jamás debería haberlo hecho, jamás debería haberle entregado el corazón (y el cuerpo) como lo hizo. Pero ya no había marcha atrás, lo había hecho y ahora solo le quedaba recoger los pedazos y tratar de remendarlo.
Pero no podía olvidarlo tan fácilmente. A pesar de todo seguía sintiendo amor por ese desgraciado, por más que trataba de odiarlo no podía, su corazón se negaba rotundamente y su cuerpo le secundaba porque también extrañaba sus caricias, su calor, su aroma…
"¡Diablos, no!"
No podía, no debía olvidar todo lo que había padecido con ese desgraciado, arrogante, engreído y frío actor. Aun sentía sus últimas palabras taladrarle el corazón.
"Te Amo" ¿TE AMO? ¡Era una cruel mentira! Heero sabía que se había enamorado de él y estaba tratando de aprovecharse. Le había dicho que lo odiaba, pero no podía odiarlo, seguía amándolo y no se lo merecía.
No quería saber nada más de Heero, sin embargo, tuvo que verlo, aun que fue una coincidencia.
Trowa le había ido a buscar llevándole algo para que cenara, aun que no tenía nada de hambre, lo tomo agradeciéndoselo al músico y entonces lo vio acercándose por el pasillo. Sus ojos violetas chocaron por instantes con los cobalto. Su hiperactiva imaginación comenzó a trabajar a 1000 por hora y se vio a si mismo siendo atacado en su habitación. Sacudió la cabeza de forma enérgica y se dio prisa en preguntarle a Trowa.
-- ¿Quieres cambiar de habitación conmigo esta noche? – la mirada inquisidora que Trowa le dedico no le hizo retirar sus palabras. Ni siquiera vio la otra mirada inquisitiva que Heero les dedicaba a ambos, había reducido su paso y parecía acercarse de forma exageradamente lenta hasta su habitación. Así que Duo continuó – Vas a salir esta noche ¿No?. Te voy a facilitar las cosas. No tendrás que venir, tocar, cambiarte y salir. Saldrás a la hora que quieras y regresaras igual – Trowa permaneció en silencio – Así que, ¿Cambiamos?
Trowa dejó deslizar la mirada por encima del hombro del trenzado y pudo ver como Heero volteaba a verlos a ambos. Si la mirada del actor fuese tan trasparente como la de Duo, quizá hubiese podido leer en él la respuesta que quería que le diese a su amigo. Pero leer en Heero era como leer dentro de una caja fuerte. Así que tomo en cuenta lo que Duo le proponía y asintió escuchando como Heero cerraba con un sonoro portazo y Duo sonreía.
No cabía duda de que el pleito entre el actor y el modelo había sido fuerte. Pero no podía hacer nada, las cosas de parejas hay que arreglarla entre dos - se dijo Trowa mientras llevaba sus cosas a la habitación de Duo y este tomaba las suyas para entrar a la del músico.
-- Vamos Duo, no te hagas el sordo y respóndeme – la voz molesta de la reportera Lady One le sacó de sus pensamientos y le regreso de golpe a la realidad. Sus ojos violetas se clavaron en los castaños de la reportera – ¿La relación oculta que mantienes con Heero se terminará cuando te vayas a Broadway?
Duo frunció el seño con molestia, ya se estaba cansando de que siguiera con la misma cuestión. No podía seguir siendo sutil tenía que ponerle un alto y ya. Se puso de pie sin despegar la vista de la mujer y respondió de forma firme.
-- No. Ya te he dicho que yo no mantengo ninguna relación amorosa con ese idiota ni con ningún otro hombre. Y no estoy interesado en relaciones gay de ningún tipo. ¿Me voy a Broadway?, si. No tengo idea de cómo te enteraste. No dejo aquí ningún corazón roto – espero – No tengo ningún conocido en NY, así que no voy a encontrarme con alguien allá, solo voy a trabajar… ¿Satisfecha? – cuestiono molesto haciendo que Lady le mirara con una sonrisa en los labios, para después girarse y ver al hombre de la cámara que estaba detrás de ellos.
-- Apágala Trent – Duo levantó la vista de golpe, se había olvidado de que le estaban grabando. Ahora esa mujer iba a tener suficiente material para meterlo en problemas. Quizá lo tacharan de agresivo, pero ella se había buscado esa reacción al insistir con lo mismo una y otra vez. Si pasaran toda la entrevista la gente se daría cuenta de eso, pero bien sabía que la editaban a su conveniencia y muchas veces solo buscaban una nota escandalosa omitiendo ciertas cosas.
--¡Ya conseguiste lo que viniste a buscar! – dijo Duo frunciendo el ceño, pero su mueca de fastidio cambio a una de dolor al recordar que esa misma frase se la había dicho Heero la primera vez que le beso. Trató de mandar al fondo de su corazón ese dolor para dar por terminada la entrevista con Lady One. Sin embargo ella perecía tener otros planes.
-- ¿Por qué Heero te dijo esto al terminar los Broadcost Film Critics Awards? – acto seguido Lady encendió la grabadora que traía en la mano y su voz inundo el cuarto por algunos segundos.
"¡Desagraciado!"
"Te lo advertí"
Duo se sintió perturbado, como si fuese un ladrón descubierto con las manos en la masa. Lo recordaba, claro que lo recordaba. Heero le había besado justo al momento en el que bajaba las escaleras rumbo al panel de entrevistas donde aun se encontraba Dorothy hablando con los reporteros. ¿Los había visto? ¿Era por eso que insistía tanto en preguntarle por su relación con Heero? ¡Maldición!, ¿Hasta cuando estaría Heero metiéndolo en problemas? Acababa de obtener el papel principal en la obra del Fantasma de la Opera, no podía salir una noticia escandalosa que se lo quitara. ¡No podía ser!. ¿Y ahora que podía decirle a la reportera? Maldición ¿Qué?
Los latidos de su corazón estaban perturbándole, los escuchaba tan fuerte que sentía que las dos personas en la sala de prensa podían escucharle. Tenía que calmarse y adoptar una postura fría, serena, trataría de imitar el estoicismo de Heero, mandando al fondo de su corazón y su cabeza lo que estaba sintiendo. Apretó fuertemente los puños y sin importarle que todavía hubiera un camarógrafo que quizá le estuviese grabando a pesar de la orden de no hacerlo, comentó en voz baja, pero lo suficientemente alto como para ser escuchado por ambos.
-- Tengo cero relaciones, amorosas o sexuales, en estos momentos – al fin y al cabo no estaba mintiendo – Y en el pasado las tuve con Hilde y con Dorothy – por lo menos las oficiales – No ha habido ni habrá ningún hombre a quien pueda llamarle "amor" de verdad - Porque Heero no me quiere – Lo que traes grabado fue parte de un pleito previo y lo que casi suscitó la apuesta que me llevo a los globos. No intentes encontrarle tres pies al gato – dijo mostrando una sonrisa al ver que la cara de Lady cambiaba a una de desilusión – Entre Heero y yo hay una profunda rivalidad. A veces nos toleramos ya que estamos juntos en clases y en un par de talleres, pero no hay amistad entre nosotros.
-- ¿Lo Odias? – pregunto la reportera haciendo que Duo se enderezara extrañado de la pregunta. ¿Lo Odiaba? Se había preguntado a sí mismo, pero la respuesta llegó sumamente rápida. Y al igual de rápido que llegó trato de desecharla.
-- ¿Debería? – preguntó a su vez el trenzado evitando que la respuesta se reflejara en su mirada. No sabía si la reportera podía leer igual de fácil que lo hacían sus amigos, pero esperaba que no.
-- No lo se, dímelo tú. Heero se caracteriza por ser muy agresivo. He sabido por una buena fuente que has tenido varios pleitos con él en la escuela, incluso que han llegado a los golpes. Todavía ayer se encerraron para discutir. Primero en tu habitación, después en la de él – dijo Lady sintiéndose orgullosa de poder saber tanto de él al grado de sorprenderle, pero Duo no estaba dispuesto a dejarse sorprender.
-- ¡Vaya!, solo falta que me digas de que hablamos para que completes tu reporte – dijo utilizando el sarcasmo como medio de defensa. Se estaba sintiendo atacado y no sabía de que forma reaccionar. Quizá lo mejor era dar por terminada la entrevista – Tus espías te tienen bien informada.
-- Por supuesto, ese es el trabajo de las fuentes – dijo con una mueca en forma de sonrisa – Entonces, ¿Lo Odias? – volvió a preguntar de forma insistente. Duo bajo la vista, debería odiarlo, pero no podía.
-- No – concluyo dándose la vuelta y caminando hasta la puerta. Pero antes de abrirla se giro y les dedico una enorme sonrisa – Con esto damos por terminada la entrevista – Y entonces salió a toda prisa rumbo a su habitación.
Lady One apago la grabadora que había mantenido encendida debajo de la mesa. Quizá no había obtenido lo que había ido a buscar, pero no quitaría el dedo del renglón hasta averiguar, a ciencia cierta, si había o no alguna relación entre ellos.
-- Vámonos Trent, ya tenemos suficiente material.
-- Ok – dijo el camarógrafo guardando todo el equipo para salir de la escuela.
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Ese domingo, el día estaba mas caluroso de lo normal, así que había salido a nadar a la piscina del colegio aprovechando que casi no había alumnos en la escuela, y debido al alboroto y la locura que causaban los Oscares en Hollywood su trabajo como modelo se había pospuesto para dentro de un par de semanas.
Ahora iba corriendo por los pasillos que llevaban a las habitaciones del ala este. Estaba escurriendo agua porque se había salido a la carrera al darse cuenta que la alfombra roja estaba casi a punto de empezar. Había tomado una bata de toalla y así, sin secarse, se había dado prisa en tratar de llegar a su cuarto para darse un baño rápido, cambiarse e ir con sus compañeros a ver que tanto decían los críticos de moda sobre el traje que Hilde había diseñado. No iba a perderse el desfile de estrellas y ¡No! No era por ver a Heero, solo quería saber que calificación le darían a su amiga ¡Nada mas!. Heero había dejado de ser importante. Se había convencido a si mismo de que no había ninguna posibilidad de regresar a sus brazos… o su cama. Y para reafirmárselo, Heero parecía haberse cansado demasiado rápido de tratar de convencerle de que le amaba.
Había comenzado deslizando recaditos bajo la puerta al encontrarla cerrada, al igual que la puerta del balcón. Pero no había leído ninguno, simplemente los había roto en mil pedazos y arrojado al cesto de la basura. La primera noche en que volvió a ocupar su cuarto lo escuchó tocando el cristal y tratando de abrir la puerta, pero la había cerrado bien y las cortinas le impedían ver el interior. Así que no pudo darse cuenta como cubría su cabeza con la almohada para no escucharle hablar, tratando a toda costa de mantener sus sentimiento encerrados y su cuerpo bajo control; porque si los hubiese dejado libres, sin importar lo que Heero le había hecho, hubiese corrido a él, para entregarse, para amarse sin importarle que el actor solo le estuviera utilizando.
-- Duo, por favor abre, tenemos que hablar.
Lo único que hizo fue apretar más la almohada sobre su cabeza para no escucharlo. Su corazón latía tan apresurado, que sentía que en cualquier momento se le saldría del pecho. Pero aguanto la dura prueba y poco a poco se fue quedando dormido, sintiéndose arrullar por la voz del actor, quien de forma serena le pedía una y otra vez que le abriera.
Llegó corriendo a las escaleras del ala este y casi resbala por el agua que su cabello seguía escurriendo, ya no había nadie en los pasillos, eso quería decir que aquellos que se quedaron el domingo en el colegio ya estaban en la sala de estar. Al llegar a su habitación saco las llaves del bolsillo de la bata y abrió la puerta a la carrera y la sorpresa de ver a quien menos esperaba lo lanzó hasta la puerta.
-- ¿Qué diablos haces aquí? – preguntó de forma alterada sin poder creer lo que veían sus ojos. Tenía que ser una estúpida fantasía provocada por sus recientes pensamientos – Heero… ¿Cómo entraste? Todo estaba bien cerrado – dijo en voz alta recordando que había echado llave a las puertas de su habitación y el balcón.
Pero Heero no se movió de su lugar, permaneció sentado en la silla del escritorio con los brazos cruzados, dejando viajar su mirada cobalto por el cuerpo semi cubierto del trenzado. Duo sintió esa mirada recorriéndole de arriba abajo haciéndole estremecer. ¿Por qué su sola mirada le hacía reaccionar de esa forma? Debería de dejar de sentir algo por ese desgraciado, pero no podía evitarlo, su cuerpo reaccionaba sin pedirle permiso. Para evitarlo, apretó los ojos y los puños fuertemente y se adelantó solo un poco para reclamarle una respuesta.
-- ¡Dime como diablos entraste! – Entonces vio como Heero descruzaba los brazos y le mostraba una tarjeta de crédito Diamante().
-- Es increíble lo que puedes hacer en estos días con un pedazo de plástico – dijo el actor dejando deslizar la tarjeta por sus labios haciendo que Duo frunciera el ceño con molestia y gritara de forma enfadada.
-- ¿QUEEE? ¿Sobornaste a una de las mucamas pagándole con esa cosa en lugar de con efectivo? – Heero se levanto de su lugar sin cambiar su expresión seria haciendo que Duo volviera a retroceder hasta la puerta.
-- No seas idiota, solo forcé la puerta del balcón – Duo parpadeo un par de veces viendo por arriba del hombro de Heero como las cortinas del balcón se agitaban. No cabía duda de que su hiperactiva imaginación estaba más despierta que nunca.
Ignoro por completo la puya que le lanzó el actor y trato de serenarse al ver la increíble presencia de Heero tan cerca de él. Tenía que calmarse, mandar al fondo de su alma todo lo que su simple presencia le provocaba. Tenía que ser tan frío y controlado como lo era él, por lo menos aparentarlo. Pero estaba tan consciente del aroma que el cuerpo del actor desprendía, ese olor a colonia cara que conocía tan bien y que le ponía los sentidos de punta, que le resultaba una tarea titánica lograr controlarse.
Ya sabía que un simple beso le podía hacer reaccionar, lo descubrió gracias a aquella maldita apuesta. Pero ahora también sabía que el solo verle le hacía estremecer. Su mirada recorriéndole de arriba a abajo le producía un estremecimiento que se empeñaba en subir y bajar por todo su cuerpo sin que pudiera detenerle. Necesitaba calmarse, obligándose a serenarse y para eso necesitaba hablar y hablar, así por lo menos olvidaría todo lo que Heero le hacía sentir.
-- Deberías estar ya en los Oscares – dijo Duo rompiendo el tenso silencio que había surgido entre ellos.
-- Aun tengo tiempo – aseguro de forma segura y arrogante - Soy uno de los principales invitados, así que puedo darme el lujo de llegar casi al final de la alfombra roja si me place.
-- El mismo arrogante de siempre – dijo el modelo elevando la vista al cielo para después regresarla al actor que tenía frente a él. Le estudio por un breve momento y después sonrió – Me gusta – dijo apuntando al frente haciendo que el actor mostrara una mueca en forma de sonrisa a su vez.
-- Ya se que te gusto… - Duo frunció el seño con molestia, había tratado de cambiar el tema, pero de nueva cuenta el actor le había regresado y utilizaba sus propias palabras en su contra. Pero no iba a dejarse.
-- ¡Tú no idiota!, el traje que te hizo Hilde, porque es ese ¿No? – cuestiono de forma molesta.
-- Si. Pero no he forzado tu puerta y venido hasta acá para hablar de los Oscares o el traje que diseño tu amiga. Quiero que sepas…
-- ¡No quiero oír nada! – le grito enfurecido tratando de callar todas las mentiras que pudieran salir de la boca del actor y que sus oídos pudieran escuchar y creerle – Ya te escuche lo suficiente y no has dicho nada nuevo – sentencio contundente.
-- ¿Duo, por que no crees que te amo? – cuestiono el actor tratando de acercarse, pero el modelo levanto la mano indicándole que se detuviera.
-- ¡Por que te Odio! – dijo tratando de imprimirle fuerza a su declaración, pero lo único que salió fue un leve quejido que no convencería a nadie.
-- No es verdad, tu me amas – Y no lo convenció. Tenía que hacer algo para obligarle a creerle, ¿Pero si no se podía auto convencer él, como convencería a Heero?
-- Lo que te dije aquella noche fue solo un arrebato de pasión, no era cierto – Trató de engañarlo. Bien sabía que cuando un hombre busca llevar a una mujer a la cama, suele decirle que la ama. Quizá ahora funcionara igual, aun que para cuando él le confeso a Heero sus sentimientos ya se había entregado en cuerpo y alma.
-- No fue la primera vez que te oí decirlo – aseguro el actor de forma clara y calmada, sin dejar ni una sola oportunidad a errores. Duo debía escuchar a la perfección.
-- ¿He? – con eso no contaba y por un instante la inseguridad asomó a su blanco rostro.
-- La noche que quisiste matarme… - Duo abrió mucho los ojos recordando ese momento. Sus manos habían actuado siguiendo las ordenes de su cerebro y por poco lo ahorcaba – Te seguí hasta el teléfono público y te escuche hablar.
El corazón de Duo comenzó a latir de forma desenfrenada. Había corrido como loco saliendo de la escuela hasta llegar al teléfono público y marcó un número que se sabía de memoria ¿Heero le había escuchado hablar con el amigo? ¿Qué tanto había escuchado? ¿Qué tanto sabía de sus verdaderos sentimientos? ¿Le había escuchado decirle al amigo que le amaba? ¿En donde se había escondido que no le había visto? Aun que, se encontraba tan afectado, tan aturdido que quizá estaba a sus espaldas y no le había visto.
-- ¿Cuánto oíste? – cuestiono de forma alarmada sintiendo que sus piernas y sus manos temblaban de miedo.
-- Lo suficiente. Se que me amas, se que…
-- ¡No! – gritó de forma fuerte – solo fue una confusión provocada por el shock de la violación. ¡Y no digas que no lo hiciste! Te pedí muchas veces que te detuvieras y no paraste – dijo tratando de aferrarse a algo que sabía de antemano no era cierto.
-- ¡Duo BASTA! – dijo Heero apresando el cuerpo de Duo contra la pared de la habitación. Apresándolo con su cuerpo, dejando que el calor le impregnara por completo, haciéndolo entrar en calor casi en el acto.
-- ¡Suéltame! – comenzó a forcejear contra el actor jalando la tela del traje con fuerza. Pero Heero no se movió, al contrario oprimía mas su cuerpo contra el del modelo.
La bata se abrió por el forcejeo dejando ver la piel cremosa y blanca que ocultaba la gruesa tela de la toalla.
La mirada de Duo estaba clavada en la cobalto, por mas que intentaba soltarse del fuerte agarre no podía. Heero lo tenía bien sujeto y no parecía querer liberarle. ¿Qué pretendía? Volvió a jalar la tela del saco y un pequeño ruido, como si se hubiese desgarrado, se escuchó.
-- Procura no romper el traje que con tanto esfuerzo hizo tu amiga para mi.
Duo dejó de forcejear de inmediato recordando que ese traje era la calificación de Hilde y no quería arruinarla. Ella había trabajado tanto en el, incluso cosía por las noches y los fines de semana olvidándose de la diversión. No, no iba a ser él quien rompiera la primera oportunidad de su morena amiga de fungir como diseñadora profesional. ¿A caso Heero lo había planeado? ¿Por eso se había vestido con ese traje, a sabiendas de que él no podría hacer nada para librarse de él si le llegaba a sujetar?
-- Eres un idiota, lo tenías todo planeado – le acusó ya que sabia que el actor no solía actuar por impulso, siempre lo tenía todo bajo control, siempre todo planeado... como tomarlo a él como amante.
-- ¿Cómo no quieres que me abalance sobre ti dejando tan poco a la imaginación con ese diminuto traje de baño que llevas puesto – dijo el actor dejando recorrer su mirada cobalto sobre el cuerpo del modelo de forma sensual, para casi al instante asaltarle por sorpresa.
Duo sintió entonces esos labios apoderarse de los suyos de forma salvaje haciendo que su cuerpo sintiera la pasión del actor desbordarse ante el solo toque de esos labios. Había estado esperando ese ataque casi desde que le vio cómodamente sentado en la silla de su escritorio y quizá debido a eso, su cuerpo permaneció controlado. Su boca no permitió el paso a esa lengua que insistía en entrar a paso acelerado, ni sus manos o sus brazos se movieron para responder a esas caricias. Podía sentir la frustración de Heero al no encontrar respuesta de su parte, pero esta vez no iba a ceder a una pasión que solo lo conduciría a su propia destrucción.
-- Respóndeme – demando el actor contra la piel de su cuello volviendo a apoderarse de su boca. Pero de nueva cuenta mantuvo sus labios y sus puños apretados evitando así responder de la misma forma en la que el actor le solicitaba.
Podía sentir la dureza del miembro de Heero chocar contra su vientre, y eso le hacía estremecer, pero estaba manteniendo su cuerpo – Por primera vez – bajo total control. Mantenía sus manos a sus costados y los ojos fuertemente cerrados, mientras ordenaba una y otra vez a su cuerpo no responder a esas caricias que podían volverle loco, a esos labios que presionaban su boca intentando abrirla, pero no, no respondería, no iba a ceder ahora... Estaba obligando a su cerebro a recordar la dureza de las palabras de la madre del actor, a recordarle a su cuerpo como ese témpano de hielo le había utilizado solo como un instrumento de venganza, a hacerle entrar en razón a su corazón al decirle mentalmente cuanto Heero le despreciaba...
Al sentir la frialdad de Duo, Heero introdujo su pierna obligando al trenzado a abrir las suyas golpeando con la rodilla el miembro del modelo haciéndole dar un respingo de dolor, esa oportunidad la aprovecho el actor para dejar introducir su lengua en la boca del trenzado y comenzar a besarlo de nuevo de forma apasionada y salvaje, probando y recorriendo el interior con la maestría de siempre haciendo que en Duo comenzara a circular la sangre a todo velocidad haciéndole inflamar el cuerpo y despertar los sentidos que con tanto esfuerzo estaba tratando de controlar. Sintió la lengua de Heero abrirse paso dentro de su boca, haciéndole reaccionar de inmediato, endureciendo algo en su entrepierna mientras trataba a toda costa de mantener sus sentidos bajo control sin poder lograrlo. Esos besos cargados de deseo, de pasión, le arrebataban en un instante los sentidos, le hacían olvidar todo lo que le había hecho sufrir, lo que le había lastimado al saberse tomado solo como una venganza.
El calor que las manos de Heero proporcionaba a su cuerpo era abrasador. Le quemaban la piel por dentro. Sentía esos largos dedos deslizándose lentamente a lo largo de su pecho, arrastrando la bata hacía su espalda, mientras bajaban lentamente hasta llegar a su trasero.
-- ¡Detente! – grito al sentir las manos de Heero deslizarse bajo el traje de baño y apretar sus glúteos contra su cadera dejándole sentir que él también estaba excitado y para su sorpresa Heero se detuvo.
Escuchaba la respiración acelerada del actor junto con la suya propia ¿Hacía cuantos días que no tenía intimidad con nadie? ¿Sería por eso que al sentir esos besos y esas caricias había reaccionado así de rápido al ser rota su concentración? No lo sabía. Lo único que sabía era que se sentía algo desilusionado de que Heero se hubiese detenido. Hubiera deseado...
¿Pero en que tonterías estaba pensando?
Abrió los ojos topándose de lleno con esos ojos azul cobalto fijos en su rostro. Parecía haberse recuperado demasiado rápido ¿Qué había pretendido al atacarle de esa forma? ¿Qué?, ¿Desahogar sus nervios antes de ir a la ceremonia? Ceremonia que iba a perder si no se iba ya mismo...
-- ¡Lárgate de aquí! – le gritó enojado – No volverás a obtener nada de mi. ¡Nada!, escuchaste maldito témpano de hielo Yuy.
Heero se separo solo un poco, pero aun podía sentir el calor de su cuerpo cerca del suyo. ¿Por qué le había soltado? Antes no lo hizo y cuantas veces le había pedido que se detuviera sin que lo hiciera.
-- Pregunta – dijo Heero de pronto. Duo no comprendió así que el actor cruzó los brazos y le observó de forma fija – Tienes tatuada en toda la cara un signo de interrogación, así que pregunta. ¿O prefieres que adivine? – Duo solo le observo, ¿Por qué diablos tenía que ser tan transparente? - ¿Quieres saber por que me detuve? ¿Quieres saber por que no continué con lo que hacía si ya había logrado romper tus defensas? – Duo se sonrojo notablemente no cabía duda de que Heero le conocía bastante bien en ese aspecto. Si, era verdad que había logrado romper su defensa y quizá si hubiese continuado... para que negarlo, era más que probable que hubiese caído. Entonces si lo sabía, ¿Por qué se detuvo?
-- Porque me lo pediste. Me detuve porque me pediste que lo hiciera – dijo Heero haciendo que los ojos de Duo se abrieran de forma enorme – Las cosas jamás volverán a ser como antes.
-- Eso ya lo se ¡estúpido! – dijo Duo de forma amarga dándole la espalda.
Duo sintió la tibia mando de Heero tomarle por el hombro desnudo, pero se dio prisa en apartarse y cerrarse la bata de toalla que había permanecido abierta. Se giro de nuevo para verle con el ceño fruncido.
No quería seguirlo viendo. Pero él permanecía allí parado, ocupando toda su habitación con su presencia. ¿Por qué se empeñaba tanto en seguirle molestando? ¿Porqué?, Si lo único que quería era vengarse de su madre y ya lo había hecho ¿No?. ¿A caso aun faltaba algo?
¡No quería ni imaginarlo! Si lo había convertido en su amante para vengarse de su madre ¿Qué faltaba por hacer? ¿Destruirlo totalmente?
¡Dios no! Tenía que largarse. Necesitaba sacarlo de su habitación y quizá lo lograra recordándole que tenía que llegar a los Oscares. Aun que muy dentro no deseaba que se fuera...
-- ¿Por qué no te has ido ya? – casi grita para después murmurar – vas a perder la ceremonia.
-- Me alegra que te preocupes, pero aun tengo tiempo de llegar. Solo quiero que me prometas que veras esta noche la TV – Duo arqueo las cejas por el asombro. ¿Heero le pedía que viera la Tv? ¿Para que? ¿Qué pensaba hacer? Aun que el echo de picarle la curiosidad le obligaba a verla, no era algo que le debiera importar al actor.
-- Eso no te importa. Yo se si veo o no veo la TV y si te veo o no a ti. Todo lo que a mi concierne no tiene porque importare – le dijo de forma dura, pero la mirada de Heero no cambio, permaneció igual de inmutable y frío. Sin embargo lo que dijo a continuación no coincidía con su semblante.
-- Pero me importa – acuso el actor volviendo a acorralar a Duo a la pared – Lo que pienses, lo que sientas hasta lo que te haga reír, llorar o sufrir.
-- ¡Eres un maldito mentiroso! – le acuso encarándolo y empujándolo brevemente haciendo que el actor retrocediera un tanto. Estaba a punto de insultarle, de recordarle cuanto le había hecho sufrir presionándole para que se convirtiera en su amante hasta que lo había logrado; pero la mirada que pudo ver en aquellos ojos cobalto le hizo detenerse. ¿Por qué Heero le veía de aquella forma? Como queriendo transmitirle algo con ella, como queriendo convencerle de algo que jamás iba a poderle creer.
-- Duo – murmuro dando un paso para acercarse, pero el modelo retrocedió hasta la puerta de forma asustada. Esa mirada no le gustaba. Prefería mil veces la fría mirada de hielo, autosuficiente e imperturbable a una mirada llena de algo que no entendía... o no quería entender.
-- Vete – murmuro a su vez el modelo de forma firme, pero baja desviando la vista de los ojos del actor. No quería seguirlo viendo en su habitación, seguir oliendo ese aroma y percibiendo esa mirada de deseo, y algo más, que tanto le hacía reaccionar. Estaba casi seguro que si Heero seguía insistiendo, si él llegaba a robarle los sentidos como hacía unos momentos lo había hecho, quizá... no, no quizás, estaba seguro que iba a caer y volvería a su cama aun que no a su corazón – No quiero escucharte, no quiero verte ni saber de ti. Ojalá te fueras de esta escuela o te ocuparas lo suficiente como para no verte hasta que me vaya. Pero no voy a preocuparme, ocupare mi agenda a tal grado que...
-- Solo ve la Tv esta noche y ojalá eso baste para convencerte – dijo interrumpiendo la perorata del trenzado – Y ahora, si tengo que irme o no alcanzare a hablar sobre el traje que traigo puesto.
Y sin esperara más comenzó a caminar en dirección a él, pero Duo se hizo a un lado evitando a toda costa estar cerca del actor. Los ojos violetas del modelo no perdieron ni un solo movimiento de Heero. Pudo ver como sus finas manos tomaban el pomo de la puerta y comenzaban a girarla. Entonces la puerta se abrió y Duo vio como Heero comenzaba a salir por ella, su corazón comenzó a latir en su pecho de forma desenfrenada, sentía que en cualquier momento aquellos pedazos que había comenzado a enmendar iban a volver a caer al piso.
Lo amaba...
LO AMABA
Y Heero estaba a punto de irse de su habitación y no sabía si de su vida. Pero tenía que ser fuerte, Heero no le amaba, aun que lo jurara o lo gritara a los cuatro vientos, no podía, no debía ni quería creerle.
Bajó la vista por instantes sintiéndose triste pero la elevó de golpe al sentir algo tibio que le tomaba por la barbilla. Se topo de golpe con aquellos ojos cobalto viéndole con insistencia. No supo que decir en ese momento, la voz se le fue y comenzó a sentir como una corriente comenzaba a recorrerle desde la barbilla hasta la punta de los dedos de los pies. No pudo ni moverse al ver como el rostro del actor se acercaba al suyo y de improviso le plantaba un beso en los labios de forma suave, dejando que sus labios rozaran los de él.
Comenzó a sentirse de nuevo acalorado, sintiendo que todo su cuerpo respondía a esa suave caricia, sin darse cuenta se encontró cerrando los ojos y disfrutando de aquel beso que no parecía exigirle nada, pero algo en su interior lanzó una alarma de advertencia y se separó de golpe frunciendo el ceño con molestia.
-- Solo quería algo de suerte para esta noche – aseguró el actor dejando entre ver una mueca en forma de sonrisa. Duo curvo la boca con disgusto sintiéndose enrojecer.
-- ¡Pero tu no necesitas suerte! – recalcó enfurecido
-- Ojalá te equivocaras, porque esta noche es cuando más necesito de tu suerte... – aun estaba enojado, por eso no alcanzó a comprender las palabras del actor.
-- Pues ve y búscala con Traize – dijo enojado recordando que ese había sido uno de sus tantos amantes. Heero frunció el entre cejo al escucharlo y Duo se dio cuenta de que le había molestado su comentario. Pero él no tenía la culpa de que quizá hubiesen acabado mal su relación de amantes – Ya te dije que de mi no volverás a obtener nada. Ahora ¡Lárgate! – grito señalando la puerta con su dedo índice y entonces Heero salió dando un portazo.
¿Suerte?
¿Desde cuando a Heero le importaba ganar un premio? Se preguntó Duo dejando que su mano se deslizara hasta sus labios y los acariciara ligeramente, recordando ese último beso que le recordaba tanto a la última vez que habían hecho el amor.
¿Amor?
¿Realmente habían hecho el amor?
En esos momentos ya no sabía que pensar.
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Era Tarde, lo sabía, pero nunca había llegado temprano a esa clase de eventos, ni siquiera cuando era niño. En aquel entonces acudía gustoso en compañía de su madre... o quien creía que era su madre. Sonreía y contestaba todo cuanto le preguntaban.
A los 12 años dejó de asistir a la mayoría de ellos y si por alguna razón se veía obligado a ir, se colaba por la puerta trasera para no ser visto por los paparazzis y dentro del evento era acompañado por su representante, quien contestaba por él los cuestionamientos de la prensa autorizada a estar adentro.
Dejó de sonreír y siempre parecía molesto. Se negaba a contestarle a los reporteros y al contrario, comenzó a pelear con periodistas y camarógrafos, ganándose el calificativo de conflictivo, agresivo e inaccesible; convirtiéndose así en el chico malo del cine. Sin embargo y para coraje de la prensa, su carrera iba en ascenso.
Así, ahora era quien era, un actor de renombre y capaz de influir en la gente – según la revista People – Su nombre en la cartelera era sinónimo de taquilla, por eso le buscaban tanto. A lo largo de su carrera había conocido a mucha gente y recibido un sin fin de premios, pero nunca un Oscar – el más codiciado por todos - está sería su única oportunidad de obtenerlo... como actor, porque iba a retirarse para dedicarse a lo que más le apasionaba hacer y esperaba poder ganar muchos más.
Giró de nuevo la vista al interior de la limusina para asentir a lo que su acompañante le decía y después la regreso al exterior.
Hubiese deseado que fuese Duo quien le acompañara, como cuando fueron a los Globos de Oro, pero el enojo del trenzado – bien justificado – le había impedido escucharle. Sabía de antemano que ni aun habiendo ido a verle, pocas horas antes de la ceremonia, influiría en su decisión de acompañarle - ¡ah que bien le conocía! - por eso llevaba a alguien que nadie esperaría ver en ese lugar, ni siquiera Duo. Aun que también sabía que la presencia de esa persona a su lado no haría diferencia en el enojo del modelo. Ojalá se equivocara, pero bien sabía que Duo era tan o más orgulloso que él.
Y tanto que le criticaba su orgullo.
La limusina avanzó de forma lenta al ir llegando al teatro Kodak. Las luces de los grandes reflectores iluminaban el cielo y los flash de las cámaras guiaban el camino de los actores e invitados. El tumulto de la gente alrededor del auto hizo que Heero despertara de sus pensamientos...
Habían llegado.
La puerta del lado del actor se abrió dejando ver las luces centellando y el comienzo de una alfombra roja. Había llegado pocos minutos antes del comienzo de la ceremonia, pero sabía que tendría tiempo suficiente para cumplir con la diseñadora de su traje.
Suspiró un par de veces y cambió su mascara de frialdad por una más cálida.
-- Vamos – dijo en voz alta saliendo del coche para ver al exterior del teatro.
La gente a los alrededores gritando su nombre, las cámaras fotográficas de los fans, los anfitriones de la alfombra, los conductores de los programas de chismes, un par de helicópteros dando vueltas en el cielo; todos estaban allí aguardando por ver al actor que llegaba y destrozarlo o elogiarlo. Lo primero que le criticarían, sería su tardanza, pero no le importaba.
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Duo se había dado un baño rápido más que todo para eliminar de su piel y sus sentidos el aroma que el actor había impregnado por todo su cuerpo. Se había cambiado a la carrera y se dirigió igualmente a la sala de estar donde ya estaban casi todos reunidos. Para evitar el tener que dar explicaciones por su tardanza, se metió a la pequeña cocina para preparar unas palomitas en el microondas y servirse un poco de soda de dieta.
La puerta de la sala de estar se abrió de pronto, pero nadie hizo caso, todos estaban sentados charlando. Ese día en especial se caracterizaba por la poco afluencia de maestros o censores que les restringieran la comida o la bebida, claro que el alcohol era algo que solo de noche metían.
Duo levanto la vista totalmente asombrado cuando ante sus ojos apareció la última persona a la que esperaba ver en domingo.
-- Trowa. ¿Qué haces aquí? – cuestiono el trenzado metiendo las palomitas en el microondas y viéndolo con cara de sorpresa. El músico solo sonrió un poco - ¿No me digas que te volviste a enojar con ella? – Trowa negó con la cabeza. Por suerte el lanzar la pregunta primero le evito ser interrogado.
-- Tuvo un evento familiar al que no podía faltar. Me invitó, pero preferí no asistir – Duo a penas iba a preguntarle el motivo cuando Trowa se le adelanto – No le caigo muy bien a su padre – afirmo el oji verde.
-- ¡Por dios! Tu eres muy agradable, su hija no puede estar en mejores manos – aseguro el modelo mientras las palomitas terminaban de hacerse.
-- ¡Gracias! Pero él no esta muy de acuerdo con nuestra relación. La mantuvimos en secreto por algún tiempo, pero ya era hora de que se enterara y no le gusto… nada – dijo de forma pesarosa.
-- Lo lamento Trowa – dijo Duo de la misma forma aun que no entendía el porque mantener esa relación en secreto. Por lo menos él estaba enamorado de una chica y no de un hombre – Estoy seguro que eso se solucionara pronto, cuando él te conozca mejor y sepa lo mucho que su hija te ama, estoy seguro que terminara por aceptare.
-- Ojalá sea así. Por mientras, dejare de quedarme los fines de semana como antes, pero seguimos viéndonos en la sinfónica y los miércoles en la noche que es cuando me escapo del colegio para ir a verle.
-- ¡Genial!, eso quiere decir que ya están bien ustedes dos – dijo Duo de forma alegre tratando de darle ánimos a su amigo al verle tan cabizbajo.
-- Si Duo y gracias a ti – musito tan bajo que Duo no le oyó y se dedico a ayudarle a su amigo a llevar las cosas a la sala de estar.
Dentro de la sala todo estaba dispuesto. Todo mundo estaba sentado frente al televisor hablando en voz alta mientras escuchaban las criticas de la ropa que llevaban puesta los actores y actrices. Algunos estaban esperando la llegada de Heero con impaciencia hasta que a alguien se le ocurrió comenzar a apostar.
-- Apuesto a que Heero llegará con Relena – dijo uno de los alumnos codeando a Duo - ¿Tu que dices Duo? – cuestionó tratando de sacar algo de información al único que parecía conocerle en algo. Al fin y al cabo eran rivales declarados.
-- No creo, va a llegar con su representante Zech Merquise – dijo otro volteando a ver al trenzado que seguía sentado con las palomitas en la mano – ¿Verdad Duo?, como en la mayoría de las premiaciones, excepto en los globos que fue contigo – dijo tratando de bromear, pero Duo metió un puñado de palomitas a su boca y frunció el ceño volteando a ver a su compañero. Este dejo de sonreír y retrocedió un poco.
-- Solo lo hice porque perdí una apuesta con él. Así que no esperen que apueste con ustedes. ¿Yo como se con quien va a llegar? No se si va a ir con Relena, con Zech o con alguien más. Tiene bastantes conocidos como para ir con quien sea. Pero si yo fuese a apostar, apostaría porque iría con la persona que más quiere en el mundo – Todos voltearon a verlo extrañados de la extrema amargura que dejaba ver en su voz – consigo mismo – algunos rieron, pero Trowa y Erick se preocuparon por la seriedad con la que estaba hablando.
Duo regreso su vista al televisor ignorando todo lo que los chicos decían. La mayoría solo estaba apostando. Él estaba solo esperando ver las críticas al traje de Hilde, que quizá, el engreído no iba a llevar.
-- ¿Duo? – Cuestiono Trowa sentándose a un costado del modelo haciéndolo voltear - ¿Si estas tan enojado con Heero, por que estas aquí? – Erick se acercó al sillón donde estaban sus dos amigos y solo los observo sin decir nada. Duo frunció el ceño de nuevo, ¿A caso no podía ni ver la TV a gusto sin que ese desgraciado apareciera en el tema de conversación?
-- Estoy enojado con ese ególatra témpano de hielo Yuy, no con la TV y su contenido. Además, estoy interesado en saber que critica le harán al traje de Hilde, claro, si es que ese idiota se lo iba a llevar – Aun cabía la posibilidad de que se hubiese cambiado de ropas antes de llegar a la premiación, al fin y al cabo pudo haberlo rasgado al forcejear con él hacía unos minutos.
-- No creo que Yuy haya dejado el traje aquí. Estoy seguro que vestirá lo que le diseño Hilde – aseguro Erick viendo a Duo con el ceño fruncido – A no, no me veas así – le aclaro al ver que Duo lo miraba con molestia – El me prometió arreglarme una cita con el secretario del embajador Ruso y lo cumplió – dijo sonriendo, para después meter la mano a la bolsa del pantalón y sacar su cartera y de ella una tarjeta - ¡Miren!, mi visa de trabajo.
Duo cerró los ojos con cierto pesar, Erick viajaría para estar con su novio en poco tiempo, solo estaba esperando esa visa para irse y sabía que Heero cumpliría su promesa de mover sus influencias para ayudarle. Lo sabía, pero no podía aceptarlo: Heero no siempre mentía.
Su corazón comenzó a latir de forma desesperada en su pecho haciéndole sentir dolor. Levanto la mano para tocarlo, tratando de que de esa forma dejara de latir. ¡No!, Heero no le amaba, ni le amaría nunca. Quizá se lo había dicho, pero era porque quería que fuese con él a los Oscares o porque… porque… ¡Porque quería tenerlo de vuelta en su cama! Si, eso debía ser.
-- ¡Miren!, ¡miren!, ¡miren!, ¡Ya llegó Heero! – fue el llamado de alarma dentro de la sala de estar - aun no baja nadie más del auto ¿Habrá ido solo?
El sonido de las voces de sus compañeros le distrajo de sus pensamientos e hizo que Trowa y Erick también se giraran a ver la pantalla. Al parecer no se habían dado cuenta de que no les había puesto atención.
-- No creo que haya ido solo – dijo otro de los apostadores – Pero ni con Relena ni con Zech va a entrar. Ambos llegaron juntos hace rato.
-- Va a entrar solo – aseguro otro con pesar – Si Duo hubiese apostado nos habría ganado.
Duo solo los observo sin decir nada metiendo otro puño de palomitas a su boca. Estaba tan ansioso como ellos por saber con quien había llegado el actor, pero mitigaba su curiosidad comiendo.
Heero tomó la mano de la persona que le acompañaba y el color negro y dorado de un hermoso vestido de fiesta comenzó a ondear con el viento nocturno, mientras una bella mujer de largos cabellos negros y facciones orientales descendía de la limusina con una radiante sonrisa para tomarse del brazo del actor y sonreír aun más.
Las palomitas que Duo tenía en la boca comenzaron a caer al quedarse por completo abierta. ¡No lo podía creer! Heero jamás la llevaría a ella. Tenía que ser su loca e hiperactiva imaginación que seguía jugándole bromas. Pero si realmente fuera su imaginación ¿Por qué todos sus compañeros parecían estar viendo en aquella pantalla a esa hermosa mujer?
-- ¿Quién es ella? – fue la pregunta generalizada en la sala - ¿Será una modelo?
-- No, debe ser una actriz China o Japonesa. Heero es Japonés – aseguro otro de los presentes muy seguro de lo que decía.
-- Heero es americano – aclaró Duo ante el asombro de casi todos - ¿Qué?, ¿No sabían que su padre lo es? Eso lo convierte en americano, además toda su vida ha vivido aquí.
-- ¡Miren!, ¡Ya lo van a entrevistar! – el grito hizo que todos guardaran silencio y se dedicaran a seguir viendo la TV. Duo dio gracias al cielo por ello, casi había metido la pata al hablar del padre del actor y su nacionalidad. ¿Cómo es posible que si se odiaban a muerte pudiera saber tanto sobre él?
La primera reportera en la alfombra se acercó casi corriendo al actor y su acompañante micrófono en mano y camarógrafo detrás. Lady One se detuvo al ver que le habían ganado la entrevista. No tenía mas remedio que esperar a que la chica terminara para poder ella acercarse.
-- Señor Yuy, nos concede unas palabras por favor – dijo la chica de forma sonriente, esperando a que el actor aceptara. Heero solo cabeceo en acuerdo sin soltar el brazo de la persona que le acompañaba - ¿Espera ganar el Oscar?...
Heero escucho y contesto pacientemente cada cuestión, medio sonreía de vez en cuando esperando las preguntas claves - ... Podemos ver que volvió a escoger un traje Armani, aun que este estilo es más juvenil y moderno que el clásico al que nos tenía acostumbrados. ¿Armani sacará esos nuevos trajes?
-- Este no es un Armani – aseguro el actor viendo como el rostro de la reportera parecía sorprendido – Es un Schbeiker...
Las lagrimas de Hilde aparecieron al tiempo en que entrelazaba sus manos con esperanza y un sonoro "OOOOOHHHHHH" se soltaba en toda la sala del ala Oeste (de las chicas). Muchas eran las personas que sabían que la morena estaba confeccionando un traje para el actor, pero la mayoría creía que Heero no lo usaría, por eso al escuchar las palabras del actor todos se habían sorprendido.
-- ¿Schbeiker? ¿Es algún diseñador Italiano?
Duo dejó la mano con las palomitas flotando en el aire, al parecer Heero estaba cumpliendo con lo que había prometido, ahora solo faltaba la critica que le dieran a ese traje oriental que Hilde había diseñado. No podía negar que le sentaba de maravilla el diseño, el pendiente que llevaba en su oreja le hacía lucir como todo un rebelde, acentuando esa aura de frialdad que le rodeaba desde siempre.
-- Hilde Schbeiker es una amiga del colegio, ella hizo este traje para mi.
Duo tragó despacio. ¿Desde cuando ese pesado y frió actor consideraba a Hilde como su amiga?. Seguramente su morena amiga estaría en ese momento muriéndose de la emoción, si no la conociera bien. Ahora podía ver como la reportera hacía que el camarógrafo le tomara de arriba a abajo para poder apreciar el diseño y la critica venía ahora...
-- Es magnifico señor Yuy, no cabe duda de que su amiga llegara lejos en el mundo del diseño. Este es un traje juvenil, muy al estilo oriental con su cuello mao – comenzó a indicar la reportera a la cámara e indicando cada parte del traje para que la gente que sintonizaba el canal lo apreciara - ¿Y ya vieron ese pendiente de zafiro? Creo que ha sido un detalle muy atinado, cierra a la perfección este magnifico look.
Aun que esta no era la experta en moda, su opinión era tomada en cuenta por muchos actores y actrices. Aun que también sabía que la verdadera crítica se daba a las espaldas de los actores y no de frente. Las brujas de la moda, como las conocían todos, estaban en la ABC, madre e hija estaban listas para repartir ponzoña a diestra y siniestra en cuanto los invitados al Oscar pasaban por su lado. Esa sería la prueba de fuego para el traje de Hilde y estaba cada vez más próxima. Sin embargo, la siguiente pregunta de la reportera era la que más les importaba a todos en ese momento.
-- Y díganos señor Yuy, ¿Quién es la hermosa mujer que le acompaña en esta ocasión a los Oscares? Creímos que llegaría con Relena o con Duo Maxwell.
Heero tomo la mano de la mujer para acercarla al frente y pudiera ser captada por la prensa. Ella sonrió de forma amplia y Heero habló.
-- Ella es la mujer más importante en mi vida y es mi madre, Tami Yuy – la sorpresa acudió al rostro de la reportera y de todos aquellos que estaban a su alrededor. Nadie imaginaba que la madre del actor acudiría con él al evento más importante del año.
La noticia comenzó a correr de forma rápida entre todos los reporteros y en pocos segundos todos los canales que transmitían la alfombra roja daban a conocer que la mujer que acompañaba al actor Yuy era su madre, ya muchos eran los que esperaban con ansias poder acercarse a entrevistarlo. Pero Heero no estaba dispuesto a ser acorralado por aquellos a quien tanto detestaba, así que solo hubo presentado a su madre musito un "Con permiso" y se dio a la tarea de seguir su camino.
Muchos otros se acercaron para tratar de entrevistarlo, pero solo concedió un par de palabras a cada uno de los que aun se encontraban a los lados de la alfombra entrevistando y criticando, incluidas madre e hija del ABC, quienes se deshicieron en elogios para el novedoso traje que llevaba el actor y el sobrio y apropiado traje de su madre.
-- ¿Puede decirnos como se encuentra sentimentalmente? – esa pregunta hizo que Heero se detuviera y que los ojos oscuros de su madre se centraran en los ojos verdes de la reportera que sonreía de forma amplia.
-- Lady One – dijo Heero de forma seria – me preguntaba cuando sería el momento en el que te presentarías – acusó el actor haciendo que la mujer dejara de sonreír – Pero solo diré una cosa al respecto: Sentimentalmente estoy bien, salgo con la misma persona desde hace unos meses y espero seguir con ella por mucho tiempo más. Con tu permiso, debemos llegar.
Duo casi escupió las palomitas al escuchar semejante declaración, se imaginó de pronto que la reportera mencionaría su nombre al aire y confirmaría – a pesar de que lo había negado – que era él a quien Heero se refería. Pero no ocurrió nada y eso le hizo respirar un poco. O quizá sería solo un complemento más en el reportaje que le hizo, aun no salía la revista, saldría el lunes y casi se comía las uñas por saber que iban a decir sobre él. Ahora iba a perder el sueño pensando en que de nuevo iban a relacionarlo con él debido a ese comentario. Pero bueno, eso ya lo vería el siguiente día.
Pero por otro lado, ¿Por qué el actor llevaría, a su madre a los Oscares? La última vez que le pidió que se reconciliara con ella le había dicho que jamás lo haría. Incluso lo puso como condición para creerle... ¡Dios! ¿Heero le había pedido disculpas a su madre porque él se lo había pedido? Ese pensamiento le hizo abrir mucho los ojos. Eso no lo creía posible. Heero no sería capaz de haberse ido a disculpar con ella solo porque él se lo pidió. Debía haber algo más allí. La curiosidad por saberlo le estaba matando.
-- ¡He Duo!, te impresionó la madre de Heero ¿Verdad?, es una hermosura, pero no deberías babear por ella – dijo uno de sus compañeros haciendo que todos en aquella sala rieran y Duo cerrara la boca y frunciera el ceño con molestia.
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El teatro Kodak ya se encontraba lleno cuando Heero hizo su aparición por el atrio de la parte superior del teatro. En ningún momento soltó la mano de su madre y la condujo cortes y silenciosamente por el pasillo hasta llegar a su lugar en la parte baja del lugar. Relena le sonrió al verlo y él le saludó solo con una inclinación de cabeza, mientras a Zech le saludaba de mano para dejar que su madre saludara a ambos hermanos y otros conocidos que se encontraban ya ocupando sus lugares. Quizá Relena no había sido nominada, pero bien sabía que no faltaría a una premiación como esa y tenía su invitación asegurada.
Dorothy, una fila más atrás, observó fijamente al actor quien al sentirse observado giró el rostro y contesto con una inclinación de cabeza al saludo que la rubia le dirigía con la mano. Esos interminables rituales de cortesía y galanteo le fastidiaban sobremanera, por eso entendía tanto a Duo al decir que no le gustaban. Una buena parte de esos saludos eran mera apariencia... como el enojo entre Dorothy y Relena... O él de él y Duo...
El show Dio comienzo...
Una ingeniosa presentación se mostró en la parte alta del teatro llena de luces, música y baile. Todas las películas nominadas fueron representadas y se vieron algunos fragmentos de ellas, mientras el conductor del evento, Billy Cristal, ocupaba su lugar al frente y comenzaba la ceremonia haciendo algunos chistes.
Pero la mente del actor estaba muy lejos de los chistes de Billy Cristal o del resto de la gente que se encontraba nerviosamente sentada en todas aquellas sillas aterciopeladas. En su mente solo había un pensamiento: Ganar. Todo transcurría tan lento que se le hacía interminable cada presentación, cada canción, cada dialogo que aparecía en aquel prompt que leían los actores. Ojalá todo terminara rápido, solo leyeran a los ganadores, les dieran su premio, hablaran unos cuantos segundos y se fueran. Pero no, las cosas las hacían interminables. Estaba la presentación y el bailable del comienzo de la ceremonia, después los chistes del presentador que no podía dejar de hablar de política y de los nominados – incluido él - Después aparecían los nominados de todas las categorías, hablaban un poco de los filmes, se cantaban cada una de las 5 canciones hasta llegar a los premios principales: mejor actriz principal, mejor actor principal, mejor película y por último mejor director.
Pero para eso aun faltaba mucho...
Heero se sentía nervioso, las manos le sudaban de forma considerable con forme se acercaba el premio que esperaba. Jamás se había sentido de aquella forma en cuanto a un galardón. Nunca le importaba ganar o perder uno de esos, le tenían sin cuidado; pero ahora necesitaba ganarlo, necesitaba subir a aquel estrado y terminar lo que había comenzado al llevar a su madre al evento.
-- Tranquilo Heero, estoy segura que tu serás el ganador – le susurró su madre tomando su brazo de forma firme haciendo que el actor se tranquilizara un poco.
Hacía mucho tiempo que no se sentía así con la mujer que ahora le acompañaba. Antes de enterarse que no era su hijo, su madre solía infundirle confianza y ánimos de esa forma, le tomaba del brazo y le susurraba palabras del aliento, a veces le abrazaba y le plantaba un cariñoso beso en la frente y se sentía feliz. Quizá si no hubiese sido tan orgulloso y su estupidez tan grande, pudo haber disfrutado de todo aquello por más tiempo en lugar de cerrarse a su enojo y alejarla de él. Quizá si hubiese sabido tragarse su orgullo – como solía decirle Duo – no hubiese terminado siendo lo que era: un antisocial, frío y arrogante; pero quizá tampoco hubiese conocido a la única persona que le había hecho recapacitar y arreglar una parte de su vida que creía jamás lograría arreglar:
Duo...
Ahora y por primera vez, no estaba seguro de nada con respecto al trenzado. Por mucho tiempo lo tuvo seguro, sabía que le gustaba ya que la primera reacción a aquel primer beso en su habitación había sido recibido sin protestas. Hubiese esperado un rechazo, algún golpe, pero nunca llego nada – por lo menos no esa primera vez. Y si le gustaba o no, o si sentía algo por él o no, era lo menos importante ya que solo estaba buscando venganza.
¿Cuándo cambio todo?
-- No tengo la menor idea madre – musito la respuesta a lo que su madre le pregunto. Estaban por anunciar el mejor guión original y Tami Yuy preguntaba si sabría quien iba a ganar. Su película estaba nominada, pero ya antes había perdido ante otras cintas, y el Oscar a veces es impredecible, por lo que estar seguro de un premio en esta ceremonia es un albur.
Sus pensamientos regresaron de nuevo a la pregunta anterior. ¿Cuándo cambiaron las cosas con Duo?
No sabía...
Comenzó torturándolo con sus besos, porque le divertían sus reacciones. Le gustaba ver ese destello de colores en aquella mirada que se veía violeta clara, azul celeste o morada intensa. Pero conforme sus besos y caricias iban avanzando las iba disfrutando aun más. La pureza de la mirada del modelo le delataba constantemente. Él gritaba una y otra vez diciendo que le detestaba y sin embrago cada vez que le besaba lograba hacerle reaccionar... y él también lo hacía. El sabor de sus besos, el olor de su cabello y su piel, solían mantenerle despierto por largas horas; se despertaba en las noches y se sorprendía soñando con él, con su cuerpo y por eso se levantaba casi de madrugada para ir a hacer ejercicio y quemar esos impulsos que casi le obligaban a entrar en la habitación del trenzado y asaltarle – como lo hizo aquella vez.
¿Pero cuando cambiaron las cosas?
¿Sería a caso el día en el que comenzó a sentirse celoso de las miradas que las chicas le dedicaban?. Duo se sabía atractivo y utilizaba su apariencia para salir con las mujeres más hermosas; lo había visto cientos de veces en las revistas; pero también había visto como las chicas del colegio le buscaban, se le insinuaban, le provocaban y eso le había hecho enfurecer al grado de advertirle que cuando lo viera besando a otra, él le borraría la huella de esos besos con los suyos.
¿Desde esa vez cambiaron las cosas con Duo?
Seguía sin saber...
Lo único que sabía era que Duo se abría paso a través de su coraza de hielo logrando arrancarle aquellas palabras que jamás le había dicho a nadie. Logro arrancarle que era gay desde el primer día, logro que le contara el problema con su madre y lo de su demanda. Lo dejó más que a otros en su departamento arriesgándose a que Mila soltara la lengua, como era su costumbre, y aun así le dejó. Lo llevó con Zech. ¿Cómo fue que le convenció de ir con aquella niña con cáncer y dar autógrafos a los fans en los Globos? No cabía Duda de que Duo le había hecho hacer y decir cosas increíbles. Pero cada vez que lo notaba, cada vez que sabía que había dicho más de la cuenta y sentía que el trenzado se estaba acercando mucho a él, soltaba alguna frase hiriente que lograba alejarlo de nuevo.
Ese había sido su error...
-- Dorothy no gano, que pena – dijo Tami Yuy sacando a Heero de sus pensamientos haciéndolo girar la vista hasta el lugar de la rubia. Sin embargo, Dorothy estaba sonriendo. Los premios de la academia a veces no coinciden con los Globos de Oro, eso le hizo poner aun más nervioso – Pero tu si vas a ganar, estoy segura de ello – Tami volvió a tomar el brazo de su hijo y Heero se obligo a sonreír mostrándole confianza, pero muy dentro su corazón se aceleró, estaban por anunciar el premio al mejor actor.
¿Pero en que momento cambió todo con Duo?
Por más intentos que hacía por recordarlo no lograba ubicar el momento exacto. Lo que también sabía es que las cosas habían cambiado mucho antes de que se convirtieran en amantes. Mucho antes de saber que Duo le amaba, él ya le amaba también, solo que no había estado dispuesto a reconocerlo.
¿Pero en que momento fue?
¡Maldición! No se.
Pero tenía muchas cosas que agradecerle. Una de las cosas era que gracias a él había logrado algo que por más de 8 años no había podido hacer: perdonar a su madre por lo que había dicho estando enfadada y doblegar su orgullo para pedirle una disculpa por haber tomado parte de su vida y ponerla en la película sin habérselo consultado primero.
Si Duo estaba viendo la premiación, estaba seguro de que se encontraría sorprendido. Había tenido que doblegar su orgullo - ¡Y vaya que le costo trabajo! – e ir a la mansión donde vivía su madre para pedirle disculpas.
Había estado toda la noche del miércoles tratando de establecer su siguiente movimiento. Repasando mentalmente todo lo dicho por él, por su madre y por Duo. Sabía que no tenía la oportunidad de disculparse con el trenzado esa noche, ya que había intercambiado habitación con Trowa, pero podía hacerlo al siguiente día y sin embargo no logró que le abriera, así que deslizo un par de recados bajo la puerta, esperando que los leyera y comenzó a contemplar la posibilidad de hacer aquello que Duo le había pedido: disculparse con su madre.
Se negaba. No quería hacerlo. Pero si quería recuperarlo iba a tener que tragarse su orgullo e ir a pedir esa disculpa. Tardo mucho en aceptarlo, muchas horas repitiéndose que era lo mejor para todos, pero al final se decidió. Y como dicen, al mal paso, darle prisa.
La tarde que abandono el colegio, se dirigió a la que había sido su casa con la firme decisión de hablar con su madre. Cuando el ama de llaves abrió la puerta sus ojos mostraron la enorme sorpresa de verlo parado en el umbral. La mujer, algo madura y regordeta, había entrado a trabajar después de que Mila se había ido con él, así que jamás le había visto en persona.
-- ¡Dios mío! Eres Heero Yuy – dijo la mujer emocionada. Heero solo asintió – vienes a ver a la señora, dios, dios, estoy tan emocionada de poderle conocer que se me han olvidado los modales, pase por favor, pase. ¿Quiere un refresco? ¿Ya comió? – dijo la mujer siguiendo a Heero hasta la estancia.
-- Solo quiero ver a mi madre. Gracias de todas formas. ¿Podría avisarle que estoy aquí? – La mujer casi salió corriendo para subir por las escaleras y poder avisarle a la señora que el joven quería verle.
Había recorrido con la mirada toda la estancia bajo la enorme escalera y descubrió que las fotos de los tres(su madre, su padre y él) seguían en su lugar. Quizá su madre atesoraba los mismos recuerdos que atesoraba él, porque vio al centro de aquella repisa, la misma foto que él tenía al centro de la suya. Tomo la foto entre sus manos y no pudo evitar que los recuerdos acudieran a su mente. El y su tía... no, su madre, siempre habían sido muy unidos. Siempre estaba con él en cada ensayo, en cada capitulo; le ayudaba a estudiar los libretos y por las noches le arropaba en su cama y le contaba un cuento. Le cuidaba cuando enfermaba y una noche la descubrió poniendo 1 dls bajo su almohada cuando perdió uno de sus dientes. Entonces supo que su madre era el ratón de los dientes. Pero lejos de enfadarle o desilusionarse, le dio risa y le pregunto si de casualidad no era también Santa Claus y entonces ambos rieron a carcajadas y se abrazaron.
-- ¡Heero! – el actor levanto la vista hasta la escalera y pudo ver como Tami estaba parada en medio de la misma y le miraba de forma expectante, como esperando leer en su semblante el motivo de su visita. Pero Heero no dejaba ver nada.
Trago saliva mientras dejaba la fotografía en su lugar sintiéndose inseguro. Ella siempre le decía que le quería mucho y que aquello que escucho no era cierto, que había sido dicho solo para molestar a su padre.
Él hizo exactamente lo mismo...
Había dicho cosas hirientes solo para molestarla a ella, no a Duo, pero Duo se había enterado y ahora no quería perdonarlo... ni creerle. No cabía duda de que lo estaba pagando. Pero podía intentar remediarlo. Primero se disculparía con su madre y después lo haría con Duo.
¿Cómo pretendía que Duo le perdonara si él no la perdonaba primero a ella? Con ese pensamiento en la cabeza habló.
-- Madre yo... – trato de comenzar diciendo algo que aligerara la tensión que había surgido entre ambos, pero no supo que decir.
-- ¿Cómo me dijiste? – cuestiono Tami bajando a la carrera dejando a Heero algo sorprendido. Jamás la había visto así de alterada, al grado de bajar corriendo usando semejantes tacones. Cuando la tuvo frente a él, pudo ver que sus ojos brillaban como siempre que le veían actuar, con esa emoción y ese orgullo que solo una madre puede sentir por un hijo - ¿Cómo me dijiste Heero? – volvió a cuestionar de forma pausada.
-- Madre...
Entonces ella le abrazó de forma fuerte a su pecho y comenzó a llorar haciendo que el actor correspondiera a ese abrazo de igual forma y después de ese momento decir un "Lo siento" fue más fácil...
Hablaron por tanto tiempo( más bien ella habló) que sin darse cuenta ya se les había echo de madrugada. Heero supo entonces que su verdadera madre era, sería y seguiría siendo Tami Yuy – cuanta razón tenía Duo- por eso le habían dolido tanto aquellas palabras. Pero ahora sabía que ambos eran iguales en carácter y solían decir cosas que no sentían cuando estaban enfadados y la mayoría de las veces se arrepentían de ellas.
El pedirle que le acompañara a los Oscares, y ella aceptara, había sido la culminación a una reconciliación que creía jamás iba a llegar, aun que muy dentro de si moría porque llegase.
-- Y EL GANADOR ES...
HEERO YUY...
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Ni siquiera había escuchado nada de la nominación, de su presentación y su posterior triunfo. Sus pensamientos habían estado sumamente lejos hasta que el cúmulo de aplausos y el que comenzaran a palmearle la espalda le saco de sus pensamientos.
¡Había ganado! Ahora tenía la oportunidad de hacer su siguiente movimiento y darle jaque al rey.
Pero aun estaba muy confuso. Recibir un premio de semejante naturaleza debería tenerlo sin cuidado, debería sentirse igual a como se había sentido al ganar los Broad Cost Critic Choise Awards o el Globo de Oro, pero no era así. Cuando la noticia de su galardón llegó por fin a su cerebro, sintió como si algo le inundara y le llenara por dentro y eso le hizo sonreír. Se paró de su lugar recibiendo el beso emocionado de su madre y tomó la mano que Zech le tendía para felicitarlo. Relena le grito un felicidades, pero no la vio acercarse a él para intentar besarlo. Entonces subió sintiéndose excitado y tratando de encontrar las palabras correctas para dirigirse a un público al que tenía mucho tiempo de no hablarle.
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Duo sintió que el aire que había mantenido dentro de sus pulmones, debido a la tensión del momento, era soltado al escuchar al ganador del Oscar. Se sintió contento y orgulloso como jamás pensó sentirse - A pesar de todo, te lo mereces – se dijo en silencio dejando la bolsa de palomitas vacía sobre la mesa frente a ellos. Por un momento pensó que perdería el premio, tal como sucedió con Dorothy, pero esta vez si había coincidido el Oscar con los globos y sonrió por ello.
Vio como Heero se levantó con una sonrisa en los labios - ¿Desde cuando ese frió témpano de Hielo Yuy sonreía en televisión? – recibió el beso que le dio su madre y tomo la mano de Zech como felicitación. No supo que hizo Relena ya que no la captaron. Así que se limitó a seguir observando cada uno de los gestos del actor ya que no sabía si estaba actuando al verse tan feliz o si realmente lo estaba.
-- Yo apuesto a que dirá solo Gracias
Comenzaban las apuestas de nuevo mientras Heero caminaba de forma pausada por los pasillos del teatro hasta llegar al estrado y las cámaras tomaban a todo el resto del teatro Kodak desbordándose en aplausos. Los flashes de las cámaras fotográficas no dejaban de trabajar e iluminarlo todo.
Duo había sido el precursor de semejante juego de azar. En años anteriores se preparaba con los diarios y revistas que mostraban cada categoría y a los nominados; hacían sus quinielas, apostaban y se sentaban a esperar para ver quien ganaba o perdía; al terminar la ceremonia festejaban jugando al póker para tratar de reponer lo perdido o incrementar lo ganado. Generalmente terminaba hasta altas horas de la noche, sumamente tomados, y dado que esta era una ceremonia a la que muchos de los maestros asistía, no había necesidad de guardar exagerado silencio o poner a un centinela que vigilara la puerta.
Pero eso había sido en el pasado...
Justo ahora estaba sentado frente al televisor sin escuchar nada de aquellas apuestas que él había comenzado y tanto disfrutaba. Sin prestar atención a los chistes que decían sobre su rubia ex novia, sobre Relena o sobre el propio Heero. Solo estaba allí, sentado, contemplando en total silencio y con atención cada asentimiento del actor, cada gesto, cada movimiento de sus manos o sus labios al inclinarse a decirle algo a su madre o su representante. Daría cualquier cosa por saber que era lo que pasaba por la cabeza de ese egocéntrico y arrogante, pero tan buen actor. Si, no podía negarlo, era un magnifico actor. Podía estar detestándolo por lo que le hizo, podía estar odiándolo por haberle utilizado, pero no podía borrar tantos años de admiración por su trabajo de la noche a la mañana.
No...
Había convivido con él – para su desgracia - Había conocido y formado parte de su vida por muy corto tiempo y aprendió – a la mala – a conocerle. Si, sabía que era sumamente orgulloso, pero noble; sabía que era testarudo, pero justo; era enérgico, pero sensato; idiota, pero comprometido; sabía cumplir una promesa aun que en ellos se le fuera la vida y si estaba molesto sabía como deshacerse de su enojo – fumaba. A pesar de todo, sabía que el témpano de hielo Yuy tenía corazón – escondido en alguna parte – pero lo tenía.
-- Yo a que dirá poco más de tres palabras – continuaban las apuestas sin que les hiciera el menor caso.
-- Ah, ¿Apostamos a cantidad de palabras?, entonces yo apuesto a que dirá solo una – Duo no pudo evitar oír ese comentario, así que solo frunció el ceño y los ignoro de nuevo.
-- Más de tres y menos de 10 – trato de acaparar uno, pero aquel que llevaba la batuta de la apuesta no estaba dispuesto a ceder así de fácil.
-- Eso es mucho. Mas de tres y menos de 6 te lo acepto.
-- Ok – terminó por aceptar.
-- Entre 7 y 12 y no creo que diga más, es demasiado para él, Heero es demasiado serio – dijo otro.
-- ¿Duo tu que opinas? – cuestionó uno de los chicos que estaba cerca del trenzado. Duo ni siquiera se molesto en voltear a verle, solo cruzó la pierna y se recargo en el sillón viendo la TV.
-- Nada.
-- Vamos Duo, has una solo apuesta, no sigas aquí solo tragando palomitas – ese comentario le molesto un poco, pero solo les vio de reojo para responder.
-- No quiero apostar. Heero es impredecible – dijo el modelo de forma segura haciendo que más de uno quedara sorprendido por semejante afirmación.
Duo desvió la vista de sus compañeros a la TV. Heero atravesaba la parte trasera del teatro en esos momentos, mientras Duo comenzó a beber su refresco, las palomitas le habían dado mucha sed. Heero tomó la estatuilla de la mano de Reese Whisterpood, quien parecía tener una sonrisa tatuada en la cara. Se había inclinado ante él en señal de saludo, pero en ningún momento se vio algún intento por darle un beso (como sabía lo habría hecho Relena o la propia Dorothy), solo entrego el premio y le indico a Heero que se parara delante del podio. Ver a la rubia con esa sonrisa, le recordaba mucho al papel que había interpretado en Legalmente rubia 1 y 2, no parecía haber cambiado mucho, de repente la imaginaba saliendo con un vestido rosa y cargando a un chihuahua para entregar el galardón, solo que no ocurrió así.
Duo dejo su refresco por un momento esperando por lo que dijera el actor. No estaba mintiendo al decirle a sus amigos que Heero era impredecible. Si realmente supiera que iba a decir, seguramente hubiese apostado algo. Pero en esos momentos no sabía lo que pasaba por la cabeza del actor.
Pudo ver como Heero levanto el trofeo con una de sus manos y vio al frente dispuesto a abrir la boca para hablar, entonces sintió que la boca se le secaba de nuevo y un escalofrío le recorría la espalda, no iba a tomar mas refresco hasta escuchar las palabras del oji azul.
El silencio se hizo en la sala de estar y en todo el teatro Kodak. Duo solo escuchaba el acelerado latido de su corazón y sin darse cuenta se sentó a la orilla del sillón sumamente nervioso y debido a eso había comenzado a apretar el descansa brazos con sus manos de forma que estas se estaban comenzando a ponerse blancas por la presión.
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Sentir aquel pedazo de metal entre las manos le había echo sentir una profunda emoción al grado de que lo tomo con una de sus manos y lo contemplo por interminables segundos. ¿Por esto peleaban tanto? ¿Este trozo de metal podía hacer que un actor ganara más o menos dólares que otros? Era increíble lo que un simple trozo de metal podía causar en la gente. Sin embargo, sabía que había necesitado ganarlo para tener la oportunidad de estar frente a esa cámara de TV y poder hablar... lo que no sabía era como hacerlo. Así que comenzaría de la forma en la que todos lo hacían y a ver después que se le ocurría para continuar...
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-- Gracias a la academia por este premio...
-- Ya perdimos – dijeron un par de apostadores de forma resignada y divertida. Heero había dicho más de 6 palabras en una sola frase y al parecer iba a continuar, ya que se había detenido y miraba al frente como tratando de encontrar las palabras exactas o reunir valor para algo.
Duo tomo el vaso de refresco con nerviosismo, sentía que la sed se incrementaba a cada momento y temblando llevó el liquido hasta su boca dejando que el fresco brebaje resbalara por su garganta y mitigara la sed que parecía apoderarse de él. Solo que en lugar de sentirse aliviado, sintió como si estuviera tomando arena, ya que no le sabía a nada.
Entonces Heero volvió a hablar y Duo sintió como ese escalofrío que había sentido antes le volvía a recorrer la espalda y ahora le hacía temblar.
-- Agradezco también a mi representante, a mis padres y a mis amigos... Al público ya que sin él no estaría donde estoy...
¿Amigos? ¿Desde cuando Heero tenía amigo? ¿Oh y agradecía a aquellos que había maldecido y con quien hace poco aun estaba peleado? ¡Y vaya!, Hasta que le reconocía algo a quienes lo había llevado a donde estaba. Pero algo malo estaba pasando con Heero y debería ser realmente malo porque entonces vino el desastre...
-- Y principalmente agradezco a mi pareja sentimental: Duo Maxwell...
"DUO MAXWELL"
"DUO MAXWELL"
Duo comenzó a toser de forma severa devolviendo toda la soda que había tomado hasta por la nariz.
¿Heero había dicho qué?
¿Qué?
¿Qué era su pareja sentimental?
El silencio había inundado el ala este y no solo de su escuela, también el teatro Kodak se sumo a un tenso e inusual silencio. Heero permanecía allí, parado, viendo al frente terminando de decir la frase que le hundiría para siempre. Para después darse la vuelta y salir por un costado del teatro en compañía de su anfitriona, mientras el ruido de la multitud nunca terminaba por llegar.
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Quizás había cometido un terrible error al decir aquello de forma tan directa. Pero ya se los había advertido antes "El día que salga con alguien no voy a estarme escondiendo y lo gritare a los cuatro vientos".
Duo también lo sabía.
Pero jamás se imagino que la noticia causara semejante impacto. Era mejor salir de allí antes de recibir una desagradable sorpresa.
Se giro para tomar el brazo de Reese quien le miraba con la boca abierta, pero no le dio importancia ni tiempo a que le dijera nada, solo la llevó de forma rápida por el interior del escenario para alejarse, lo más rápido que a su acompañante le resultara posible, del público que seguía totalmente mudo.
Entonces, y como si de un estruendo se tratara, los aplausos llegaron y los flashes se activaron haciendo que el actor se girara por breves momentos y mostrara una diminuta sonrisa antes de perderse definitivamente detrás de las bambalinas rojas que envolvían el teatro.
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Pero en Duo no había ninguna sonrisa. Se paro despacio de su asiento viendo aquella imagen en la pantalla como si esta y todo lo que había ocurrido fuese solo producto de su hiperactiva imaginación.
¿Heero había dicho QUEEEEE?
En su cabeza las palabras sonaban una y otra vez sin poderles dar crédito. Entonces todo pasó tan rápido que no supo como reaccionar. Giró de forma lenta su rostro al sentir como si miles de dagas se encajaran a su espalda y allí estaban, todas las miradas de sus compañeros encajándose en su rostro con una mueca de burla, de morbo, no sabía que era lo que realmente estaba viendo ya que Heero los acababa de declarar gay a ambos y no con forme con eso los estaba relacionando sentimentalmente cuando no eran nada... por lo menos no ahora.
Y como en avalancha la lluvia de preguntas comenzaron a caer, sus compañeros le rodearon acorralándolo entre todos, formando paredes interminables de cuerpos y brazos que no le permitían salir ni por delante, por detrás o los lados; le jalaban para preguntarle cosas sobre su relación con Heero; le hacían preguntas morbosas, llenas de saña, eran aun mucho perores que las que le había echo Lady One, quizá cubriéndose del titulo de "somos amigos" muchos comenzaban a burlarse haciéndole bromas crueles y de mal gusto...
Y él se encontraba allí, en medio de todos aquellos que solían conocerle como un Don Juan, a merced de aquel mar de preguntas que no sabía como contestar. Se sintió de pronto flotando en el agua y a punto de naufragar, ya que ahora no solo eran los muchachos, también a ellos se habían sumado algunas chicas del ala Oeste que se habían colado hasta allá solo para cuestionarle por la veracidad de las palabras de Heero.
Se sintió desfallecer; las rodillas le temblaban y el cuerpo parecía no responderle. Escuchó entre gritos de protesta un "¡Con razón Duo!" de algunas cuantas a las que había rechazado, como Marion o Miriam. Solo faltaba que también Hilde se apareciera por allá para reclamarle por no haberle dicho sobre sus preferencias sexuales antes, y ahora exponerla como la ex novia de un gay. ¡Cielos! Solo de pensar que Dorothy también se presentase hacía que se sintiese por demás asustado, su rubia amiga y ex novia, era muy violenta cuando se enojaba.
No podía más, se sintió hundir otra vez, ya no había de donde más asirse, el mar estaba embravecido y totalmente en contra suya... Cerró los ojos y dejó de escuchar todo dejando que sus manos taparan sus oídos para dejar de escuchar. Entonces, como una pequeña luz en medio de la oscuridad o como si alguien le hubiese tirado un salvavidas, sintió como alguien le jalaba fuertemente del brazo y le sacaba a empujones de la sala de estar para arrastrarlo por los pasillos y empujarlo a la seguridad de una de las habitaciones del fondo. En ningún momento se animo a abrir los ojos temiendo que de pronto aquella luz, al fondo del túnel, se apagara o el salvavidas pudiera desinflarse y fuese la subdirectora o el propio director Noventa quien le habían sacado de aquella sala de torturas para llevarlo al pabellón de la muerte.
-- Duo
Escucho su nombre retumbar entre aquellas paredes, no se animaba a moverse o abrir los ojos, no pudo distinguir de momento aquella voz que le hablaba de forma serena. Fue hasta que esa persona le empujo por el brazo diciendo una y otra vez su nombre que se animo a abrir los ojos. El miedo que había sentido se disipo de pronto y soltó el aire en un profundo suspiro dejándose caer en la cama.
-- ¡Trowa!, que alivio. Por un momento pensé que era el director o peor aun, la subdirectora quien me había sacado de aquella locura.
Duo había dejado descasar su cabeza entre sus manos y hablaba a la carrera producto del nerviosismo. Trowa camino hasta quedar de frente a él y le tendió un vaso de plástico con un poco de alcohol. ¡Vaya que le hacía falta!, así que lo tomo de sus manos y lo bebió de golpe.
-- ¿Tu no vas a decirme nada? – cuestionó el modelo viendo fijamente los ojos verdes de su amigo sintiendo temor de su respuesta. Creía que Trowa era homo fóbico, debido a eso es que no le había contado de Heero, pero ahora, al igual que los demás, sabía lo del actor, pero él no le había preguntado nada, ni recriminado, regañado, nada de nada. ¿Qué pasaba en esos momentos por la cabeza de su amigo? Lo mejor había sido preguntárselo de forma directa.
-- No voy a preguntarte si es verdad o no – dijo el músico cruzándose de brazos sin apartar la mirada de él.
-- Gracias amigo – dijo Duo sintiéndose aliviado. No sabía que podía estar pensando el músico, pero daba gracias porque no le cuestionara nada. Con lo transparente que era, seguramente podría ver en él la respuesta.
-- No voy a preguntarte, porque se que es verdad...
-- ¡QUEEEEE! – Dijo Duo abriendo mucho los ojos sintiéndose alarmado ante lo que su amigo acaba de afirmar. Así que se dio prisa en tratar de negarlo – No Trowa, eso no es verdad. Entre Heero y yo no hay absolutamente nada – dijo a la carrera.
-- No te esfuerces en mentir Duo, de antemano se que es verdad... – Duo se paro a toda prisa para tratar de convencer a Trowa de que lo que había dicho Heero era mentira. Si no podía convencerlo a él, como convencería a los demás.
-- No lo afirmes de esa forma, ¡Porque no es verdad! – volvió a insistir, pero la dura mirada de Trowa le hizo titubear.
-- ¡Ya basta! Deja de mentirle a tu mejor amigo. Duo ya no lo niegues yo los vi – Se sintió de pronto como golpeado por un fuerte rayo y las fuerzas comenzaron a fallarle haciéndole caer sentado en la cama, con la boca y los ojos abiertos sin poder decir ni hacer nada. Con esa reacción le estaba confirmando a Trowa que era posible cualquier cosa que hubiese visto. ¿Pero que era lo que vio el músico? ¿En que situación los sorprendió y en que momento?
-- ¿Qué viste? – musito forzando a las palabras a salir de su boca. Vio como Trowa se giraba en su lugar y comenzaba a pasar una de sus manos por su cabello de forma nerviosa. Eso no le gusto nada. Trowa estaba incomodo, pudo notarlo, quizá por eso estaba batallando para hablarle del tema - ¿Qué viste? – volvió a cuestionar. Trowa volvió a darle la cara y pudo ver como las cejas de su amigo estaba fruncidas y sus labios apretados.
-- A ti con Heero... – eso no le decía mucho, así que solo arqueo las cejas de forma inquisidora. Trowa ya sabía que Heero lo había besado, ¿A caso le había sorprendido tanto verlos? – A ti con Heero – repitió lo que antes había dicho – ¡Por Dios Duo!, Lo tenías esposado a la cama...
Eso si le sorprendió al grado de no poderle sostener la mirada al oji-verde. Desvió la vista y cubrió su rostro con ambas manos cubierto de vergüenza. Jamás hubiese imaginado que Trowa, o cualquiera, le hubiese podido ver en semejante situación.
-- Pero como pudiste Duo – comenzó a escuchar las voz de Trowa en modo de reproche. Pero su amigo no sabía como habían ocurrido las cosas, él no sabía que todo lo había comenzado y terminado el propio Heero – Jamás lo creí de ti...
-- Espera, espera – dijo Duo levantando de nuevo la vista para ver la esmeralda de su amigo – Las cosas no sucedieron como seguramente lo piensas. Yo no lo viole ni nada por el estilo...
-- Era Obvio que no lo estabas violando, si se notaba a leguas que ambos lo disfrutaban y mucho – dijo el músico de forma seca. No quería recordarlo, pero estaba seguro que esas imágenes le perseguirían por el resto de su vida.
-- ¿Qué tanto viste? – cuestiono el modelo un tanto intrigado. Trowa se sonrojo. Duo no supo si reír o llorar, Trowa nunca se sonrojaba y eso no le había agradado..
-- Eso es lo de menos Duo. No puedo creer que te hayas atrevido a tanto. Lo esposaste a la cama y... – Trowa estaba malinterpretando todo, no podía dejar que se quedara con el error, iba a tener que contarle, ahora era el momento adecuado.
-- No, ya te dije que las cosas no sucedieron así – Y Trowa parecía querer saber, no iba a desperdiciar semejante oportunidad de desahogarse, aun que después le rechazara por haberse convertido en gay. Pero por lo menos ya no habría secretos.
-- ¿Entonces como? Porque no me entra en la cabeza que tengas una relación sexual con alguien a quien se supone odiabas tanto – dijo algo molesto.
-- ¡Y LO SIGO ODIANDO! – gruño el modelo elevando la voz
-- Si lo odias, ¿Entonces como? ¿Cuándo comenzó todo? – Trowa estaba impaciente y se notaba en su voz casi siempre serena.
-- ¿Cuándo? – Duo bajo la vista recordando el preciso instante en el que todo había comenzado – Todo comenzó justo en el momento en el que fui a dejarle la tarea a su cuarto, cuando me beso por primera vez...
Trowa se dispuso a escuchar con paciencia toda la historia que Duo le iba contando, sorprendiéndose a cada momento con la narración que a veces bajaba de volumen para después elevarse en un grito, tomando asiento incluso en el suelo para no alejarse de su amigo y aquello que decía con tanta tristeza y dolor. Porque pudo darse cuenta, que a pesar de que repetía una y otra vez cuanto lo odiaba, el amor se derramaba por sus ojos.
Duo lo amaba sinceramente...
¿Heero le amaría de la misma forma?
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Ya se lo esperaba. Estaba preparado mentalmente para la lluvia de comentarios y preguntas que surgirían después de su declaración pública. Pero todos esos buitres esperando devorarle se toparon con una presa que no estaba dispuesta a decir más sobre la relación que llevaba con Duo. A cada pregunta sobre el tema respondía con un "No hay más comentarios". Se sorprendió enormemente al ver aparecer a Zech para ayudarle con las declaraciones diciendo que ya se les daría una declaración por escrito de lo antes dicho por TV y fue obligado a salir del palco de prensa al haber llegado el director ganador del Oscar.
Su noticia había desatado revuelo y nadie parecía querer perderse los detalles. Pero el tenía prisa por salir del teatro y regresar a la escuela, quizá aun podría encontrar las puertas abiertas. Tenía que hablar con Duo. No sabía cual sería su reacción al enterarse de lo que dijo, tanto porque lo vio o porque alguien se lo haya contado. Necesitaba saber si ahora estaba dispuesto a creerle o no.
-- ¡HEERO! – La fuerte voz proveniente a sus espaldas le detuvo. Aun llevaba el Oscar en la mano y al ver a la persona que le hablo le dieron ganas de lanzárselo para poder escapar de él. Pero no pudo hacerlo, solo siguió caminando sin ánimos de detenerse, pero esa persona se le puso al frente y le obstruyó el paso con ambos brazos - ¿Pero que fue lo que hiciste? – dijo sumamente enojado. Los ojos cobalto del actor se clavaron en aquellos ojos acqua que pocas veces había visto enfadados.
-- No te metas en mis asuntos Quatre – dijo tratando de apartarlo con la mano, pero fue detenido por el brazo por aquella figura aparentemente débil y pequeña, pero que guardaba una fuerza que el enojo le hacía emerger.
-- ¡Vas a escucharme, lo quieras o no! – Heero se detuvo cruzándose de brazos para escuchar aquello que su primo quería decirle - ¿Qué derecho te daba el destruir la vida de Duo?
-- No la he destruido – aseguró el actor.
-- ¿A no? ¿Y declarara a los cuatro vientos que es tu pareja no es echar a perder su vida? Quizá a ti no te importe la tuya, pero ¿Cómo te atreviste a arruinar la de Duo? ¿No te era suficiente vengarte de él para vengarte de tu madre? ¿Aun te faltaba hacerle mas daño revelando al mundo entero que es gay? ¿Cómo crees que con eso alguien pueda creerle que es un fantasma enamorado? ¿Te das cuenta que ya no podrá actuar ni en la Obra de Irea ni en otra más de corte heterosexual? – Heero guardo silencio sopesando lo que Quatre decía por unos instantes. Entonces le contesto.
-- Duo no necesita actuar, me tiene a mi.
-- ¡Egoísta! ¿A caso crees que eso sería suficiente? Duo ha soñado toda su vida con ser actor. Y tu lo has arruinado todo – dijo el rubio sintiendo coraje, pena y pesar por Duo, al grado que le reclamaba a Heero por lo que le había hecho, como si se lo hubiese hecho a él
-- No te metas en mi vida, ni en la de Duo. Ya no más – dijo Heero empujando a su primo con fuerza para salir lo antes posible de la parte trasera del teatro. La ceremonia había acabado y tenía menos de una hora para llegar a la escuela.
-- Señor Yuy...
Esa voz la reconoció de inmediato y volvió a detenerse para ver a aquellos dos hombres con quienes había hablado al terminar los Globos de Oro. Habían regresado, entonces era un hecho.
-- Prometimos volver para ultimar detalles, señor. Queremos que trabaje con nosotros.
Heero vio su reloj. Habían pasado 15 minutos desde que había ganado, hablado (más bien no hablado) con la prensa y discutido con su primo. El hablar con los ejecutivos de la compañía Gainax, Okuto e Hibari, le llevaría por lo menos una hora o más. Ya no iba a poder llegar a la escuela para hablar con Duo.
Bueno, quizá dejar que las cosas se enfriaran podría darle la oportunidad de que Duo entendiera el verdadero motivo por el que lo hizo y no que creyera que aun buscaba destruirlo.
-- Esta bien, vayamos a otro lugar con Zech Merquise y allí veremos todos los detalles.
Okuto e Hibari sonrieron haciendo una leve reverencia, para después abandonar el Teatro Kodak en compañía de Heero y su representante. La prensa, al verlo, siguió cuestionando pero los cuatro permanecieron herméticos. Heero sabía que si Duo decidía negarlo, solo era cuestión de que así lo dijera y él podría afirmar que había sido una broma de mal gusto de su parte.
Pero primero tenía que hablar con él.
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Ese lunes todo estaba patas arriba. Los teléfonos de dirección no dejaban de sonar buscando alguna declaración de Duo, pero este simplemente se negaba a decir nada. No decía ni si ni no a las preguntas de sus compañeros o las exigencias de la prensa. Por suerte, esta última tenía vetado el paso a la escuela, sin embargo eso no les impedía apostarse a las orillas del camino o frente al enorme portal que franqueaba el recinto, con la esperanza de ver aparecer a Heero o salir a Duo y poder abordarlos.
-- No, no voy a salir de aquí
La fría voz del modelo inundo el pasillo de las habitaciones del ala este. Trowa había dejado que Duo se quedara a dormir en su habitación, pero muy temprano se dio cuenta de que había desaparecido y al ir a buscarlo a la suya la encontró cerrada. Comenzó a tocar, pero Duo se negó a abrir.
-- Vamos Duo, hay que bajar a desayunar y después ir a clases.
-- No. Ya te dije que no voy a salir de aquí. Además no tengo hambre.
Trowa volvió a tocar, pero recibió la misma respuesta. Toda la noche estuvo velando el sueño de su amigo hasta que el cansancio le venció. Jamás paso por su cabeza que Duo estuviese sufriendo tanto, aun más que lo que sufría con su hermano Solo. ¿Y él se consideraba su mejor amigo? Que equivocado estaba. Duo no había encontrado en él a la persona con quien desahogarse y había acudido a Quatre y ¿Por qué? Porque lo consideraba homo fóbico. ¡No!, él también era gay, solo que no tuvo oportunidad de decírselo.
-- Duo, abre, aun no hemos terminado de hablar – insistió el músico.
Quería contarle lo de Quatre, quería que supiera que lo entendía, pero solo escucho el portazo de la puerta del baño. Duo estaba muy enojado, dolido, triste y pesimista. Anoche mismo le había expuesto todo eso. Ahora jamás podría ser un actor de teatro, su sueño se había terminado aun antes de empezar y todo gracias a Heero.
Pero en toda la negrura que pintaba el panorama de su amigo, no había visto algo que estaba muy claro. Heero había declarado en una ceremonia televisada a medio mundo que eran pareja. Y eso no lo hace una persona que desea destruir a otra.
Se dispuso a bajar a desayunar en compañía de Erick, quien parecía tan preocupado como él por su amigo, ya después hablaría con Duo para exponerle su teoría y quizá, pudiera hacerle reaccionar.
Al parecer, Heero realmente le quería.
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Duo estaba boca arriba en la cama, aun usando el pijama que Trowa le había prestado. No supo en que momento de la madrugada se había quedado dormido, pero se sintió descansar ya que sus sueños no estuvieron llenos de pesadillas, como al principio que se reencontró con su torturador permanente. Cuando despertó, aun no salía el sol, así que decidió regresar a su propia habitación a seguir lamentándose por su suerte y odiar a Heero más que nunca.
Había arruinado para siempre su vida.
Ahora todos sabían que era gay. Ya no iba a ser solo un rumor que se podía negar y ya. O se ocultaba saliendo una que otra vez con chicas. O se tapaba inventando un noviazgo ficticio como lo había hecho con Dorothy. No, esto era mucho más complicado.
¿Cómo iba a poder desmentirlo?
¿Cómo?
En cuestión de influencia, Heero pesaba mucho más que él. No podía solo convocar a una conferencia de prensa y decirles que Heero mentía. Iban a preguntar, cuestionándole de forma que se confundiera y terminara confesándolo todo. Si tan solo tuviera un libreto como el que le había mandado Relena. Pero no lo tenía y entre más tardara en contestar, más iban a creer que era cierto.
Y lo había sido, pero ya no.
Volvieron a tocar a la puerta, pero decidió no responder. No quería saber si era Heero buscando disculparse o restregarle en la cara que lo había aniquilado.
"Maldito desgraciado" - se dijo mentalmente cubriendo su cabeza con la almohada.
-- Duo, soy Silvia, se que estas aquí. Habré por favor.
Se levanto a toda prisa llegando casi de un salto hasta la puerta y abriendo de golpe. Silvia se sonrojo al ver el torso desnudo del modelo y bajo la vista para evitar verlo. Duo se sonrojo a su vez sintiéndose avergonzado, pero no era común que las chicas llegaran hasta el ala este, a menos que esto fuera importante(lo de anoche había sido una excepción y muchas de aquellas chicas ahora estaban en detención al haber sido atrapadas in fraganti). Sabía, de echo lo esperaba, que el director Noventa le llamara para ver ese penoso asunto.
-- Du... Duo, alguien te espera en la sala de prensa dos – Duo se sorprendió un poco, ¿No debería estarlo esperando en dirección?
-- ¿No es el director Noventa quien me llama? – pregunto dudoso, Silvia negó con la cabeza.
-- Mi abuelo se reporto enfermo, así que no esta en la escuela. Regresa por la tarde, así que estate preparado, se escuchaba un poco alterado
-- ¿Es grave? – pregunto el modelo de forma preocupada, casi interrumpiendo a la rubia. No quería ser el causante de otro infarto como el que había sufrido su padre y todo por lo que ese estúpido de Heero había dicho. Pero Silvia le sonrió y negó con la cabeza de forma suave.
-- Para serte franca, yo no lo escuche enfermo, más bien pienso que se esta tomando su tiempo para darte un buen castigo. A ti y a Heero – dijo Silvia sonriéndole un poco al modelo. Duo sintió que esa sonrisa era de apoyo, pero no quiso preguntarle más. Siempre tuvo la impresión de que la rubia sabía mucho más de lo que aparentaba. Desde aquella vez que le dijo que estaría allí para cuando necesitara hablar, le hizo sospechar que ella sabía algo y el que ahora solo le sonriera y no le dijera nada, le confirmaba que ella lo sabía desde antes.
-- Gracias Silvia – dijo sin animarse a preguntarle si lo que sospechaba era cierto o no - Dile a la persona que me espera que bajó en un momento.
-- Es una dama – dijo Silvia dándose la vuelta para partir.
Duo se quedo un poco pensativo, tratando de adivinar quien sería la mujer que le esperaba en la sala de prensa. ¿Noin?, pudiera ser, era más que seguro que su representante hubiese ido a verle para sermonearle por lo que dijo ese témpano de Hielo Yuy ya que no había querido recibirle sus llamadas. Y una vez pasado el trago amargo, quizá entre los dos pudieran armar algún plan para salir del atolladero en el que lo había ubicado el actor. Pero si no era Noin, ¿Quién más podría ser?. ¿Dorothy?, ¿Relena?. Estaba seguro que no era nadie de la escuela, no irían con Silvia para que le sacase de su cuarto y encerrarlo en la sala de prensa. Hilde sabía como llegar hasta su habitación, así que tampoco podía ser ella.
Se dio prisa en cambiarse, se había bañado cuando Trowa aun insistía en que saliera, así que solo se puso su uniforma y salió hacía la sala de prensa sin mucho animo. Seguía adivinando quien más podría ser ¿Su hermana? ¿Su madre?, No, imposible. Su hermana le había apoyado cuando murió su padre, su madre ni siquiera le había dirigido la palabras. Pero estaba seguro que ninguna de las dos se presentaría en la escuela para darle o su apoyo o sus reproches. A ninguna les importaba otra cosa que no fuese la herencia que ya había sido repartida, así que Duo Maxwell había desaparecido de la vida de esa familia.
Los pasillos estaban solos a esa hora de la mañana. Se sentía extraño caminando por allí, de pronto la escuela ya no le parecía la misma. ¿Sería el extraño presentimiento que tenía de que pronto la iba a dejar? No sabía, solo sabía que desde que tenía seis años la había considerado su casa, más que la mansión Maxwell y ahora la veía, y la sentía, como si estuviese en un lugar extraño.
Llegó hasta la puerta de la sala de prensa y abrió de forma lenta esperando ver a alguien sentado en aquel escritorio, pero no vio a nadie. Abrió la puerta totalmente y encontró en el otro extremo de la puerta a quien menos esperaba ver en aquel lugar con las manos descansando en una buena cantidad de periódicos y revistas que hablaban sobre los Oscares. Abrió los ojos de forma enorme y la vergüenza invadió su rostro a tal grado que no pudo sostenerle la mirada y la bajo.
-- Señorita Irea, yo... – trato de sonar seguro, pero en su voz se notó el nerviosismo lo que hizo que se le quebrara.
-- Pasa Duo, tenemos que hablar sobre tu participación en la obra...
Esas palabras le hicieron levantar la vista de forma asustada y temblar el corazón. Lo que tanto había temido se estaba dando justo ahora. Irea Winner cancelaría su participación en el Fantasma de la Opera por haber sido declarado gay.
Otro motivo más para odiar a Heero Yuy y sin embargo, no podía hacerlo...
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Cuando salió de la sala de prensa, unos 20 minutos después de que Irea Winner se había marchado, tuvo que salir sosteniéndose de las paredes. Sentía que el cuerpo le temblaba por completo y no tenía la fuerza suficiente para sostenerle – Es que no he comido nada – Se dijo mentalmente, regañándose a si mismo por sentirse tan afectado por todo lo referente a ese témpano de Hielo y no asumiendo que la platica con Irea le hubiese afectado.
¿A caso todo había sido un maldito sueño?
No quería saberlo. Quizá en cualquier momento todo acabaría, tal como sucede al despertar de una pesadilla.
Así que dejó de preocuparse por su antigua entrevista y decidió pensar que solo había sido producto de su hiperactiva imaginación y se dirigió a la cocina a robar algo para la cena, lo primero era mitigar el hambre que casi le hacía desfallecer. No tenía humor de ver o hablar con nadie por eso solo sacó un poco y se encerró en su habitación para pensar y esperar a que Noventa le llamara.
¡Maldición!
Irea le había dicho tantas cosas. Entre otras que no podía creer que Heero se hubiese atrevido a revelar su condición sexual por Tv. Irea parecía tan contenta con eso y sin embargo él se sentía perdido ante tal revelación. Ahora jamás podría ser un actor serio, solo otro más de esos que se encasillan en un solo papel y en este caso sería uno de gay.
No sabía que decían aquellas revistas que Irea llevaba, así que algo entrada la noche, decidió mitigar su curiosidad dirigiéndose a la farmacia que habría las 24 horas para obtener unas cuantas. Dio gracias que fuera tan noche y el dependiente estuviera más dormido que despierto, así no pudo reconocerlo, ya que su rostro y el de Heero aparecían en una buena parte de los ejemplares que compro.
Quería repasar cada nota, cada detalle, no se animó a hacerlo con Irea, porque se sentía sumamente avergonzado. No podía ver la TV para enterarse de los chismes contados en aquellos programas que tanto gustaban a sus compañeros, así que había decidido informarse a través de la prensa. Y lo que leyó no le gusto nada.
Todas las revistas que habían salido el lunes lo vinculaban sentimentalmente con Heero. Algunas incluso incluyeron aquellas fotografías tomadas en los globos. Unas más publicaron la foto mal tomada con un celular de Heero llevando a alguien de la mano y lo comparaban con él, incluían las declaraciones que había dado Traize sobre que el actor salía con un conocido modelo y de nuevo aparecía su nombre.
¿Y que había declarado Heero cuando le entrevistaron después de ganar? Por más que buscó y buscó una respuesta a esa pregunta no la encontró. Al parecer el actor no había dicho nada más sobre sus controversiales palabras, incluso su madre, al ser abordada al salir del teatro Kodak, había respondido amablemente a las preguntas sobre su sentir por el que su hijo ganara un Oscar:
-- Me siento muy orgullosa – había dicho Tami.
-- ¿Y que opina sobre la relación que su hijo mantiene con Duo Maxwell?
-- Creo que en estos momentos no puedo responderte. Solo puedo decirte que me siento muy orgullosa del triunfo de mi hijo y voy a apoyarlo en cualquier proyecto que decida comenzar. Es el trabajo de toda madre y estaré encantada de estar con él. Gracias.
Tami fue inteligente, había dicho entre líneas que apoyaba a Heero y se despidió de forma digna. De Heero solo se mencionaba que no había dado declaraciones y que pronto mandaría un comunicado de prensa, según su representante, y se había ido con dos hombres de apariencia Japonesa en el vehículo de su representante mandando a su madre con su chofer.
En otra nota, se mencionaba que los hombres con los que el actor había salido , eran dos ejecutivos de la compañía productora Gainax de Japón y especulaban que el actor hubiese sido requerido para interpretar algún papel en alguna película.
En la sección de moda, el traje que Hilde había diseñado para Heero recibía grandes calificaciones y elogios. Cada uno de los críticos de moda daba su aprobación al diseño, color y modernidad; asegurando que el cuello mao había sido tomado de la película matrix, pero modernizado a tal grado que a Heero le sentaba de maravilla. El color azul de su camisa combinaba con sus ojos y el pendiente en su oreja izquierda cerraba con broche de oro el atuendo. Las joyas elegidas habían sido sobrias y de buen gusto: un reloj de Oro y unas mancuernillas a juego. Debido a la forma del cuello del saco, había sido un acierto no llevar cadenas. Le había faltado peinarse, pero era por todos sabido que el actor llevaba siempre ese tipo de peinado a la despreocupe, que le sentaba tan bien.
Después continuaban con la crítica a otros actores y actrices incluida su madre...
Pero no había nada más en las revistas o los diarios. No sabía si Heero habría declarad algo a la prensa o la Tv en las pasadas horas y no estaba para preguntárselo, aun que tampoco lo haría si estuviese en la escuela.
-- ¡Vete al diablo! Maldito témpano de hielo Yuy – se dijo sumamente molesto arrojando todo cuanto tenía sobre la cama al suelo - ¡Maldito cubo de hielo! – se repitió de forma pausada y triste.
¿Qué podía hacer? ¿Qué?
En vano esperó que Heero llegara esa noche, esperaba viendo de cuando en cuando a la ventana. Por una parte, no quería verlo ni escucharlo; pero por otra, necesitaba una explicación, saber porque había dicho aquello antes las cámaras de televisión; siendo ese programa, en especial, visto por millones de personas en todo el mundo, ahora la noticia era sabida por todos.
¿El maldito quería terminar de destruirlo?, ¿Eso era?, ¿No le había bastado con hacerlo su amante, ahora también lo daba a conocer al mundo?
¿Ese maldito desgraciado nunca se cansaría de hacerle daño?
Se durmió pasada la madrugada, de nueva cuenta no había querido hablar con nadie, ni con Trowa o con Erick (quienes habían ido a tocarle pasada la media noche) y se metió bajo las cobijas pensando lo peor.
Y ahora seguía encerrado, esperando que Noventa le llamara para regañarle, mandarle a detención o algo por el estilo, pero aun no sucedía nada y esa tardanza le ponía sumamente nervioso. Daría lo que fuese porque el director ya le hubiese llamado y pasar esas horas de encierro en alguna aula de detención y no en su cuarto donde ese maldito de Heero le pudiera encontrar fácilmente. Aunque, tampoco Heero había aparecido aun por la escuela y no sabía que pensar de aquello.
-- ¡Ese desgraciado!
Se había enterado de todo escuchando a través de la puerta. Sus compañeros no se molestaban en bajar la voz y hasta parecía que lo hacían a propósito para que escuchara. Noventa había llegado muy temprano y Heero no se había presentado a clases de nuevo, lo mismo que él. No había querido entrar a clases o salir a comer a las horas especificadas, mejor procuraba colarse a la cocina y tomar algún alimento del refrigerador escolar cuidando de que nadie le viera, como lo había hecho la noche anterior.
Entonces un golpe a la puerta le saco de sus pensamientos. Eran las 3:30 de la tarde, según su reloj digital, Trowa había intentado que saliera de su cuarto, pero no lo había logrado de nuevo. Ni la tarde, ni la noche o la madrugada anterior tampoco. Erick también le estuvo tocando a la puerta, pero recibió la misma respuesta. Pudo escuchar como Trowa le decía detrás de la puerta, que Hilde estaba preocupada y que Wufei había preguntado por él, pero no les dijo nada.
El golpe en la puerta se dejó escuchar de nuevo, pero nadie hablo.
¿Quién sería ahora?
No iba a levantarse para abrirle a quien quiera que fuese. No les había abierto a sus amigos, ni les había abierto a sus compañeros, menos iba a abrirle a un mudo. Todos deberían estar en los talleres en esos precisos momentos, así que definitivamente no abriría.
-- ¡Señor Maxwell, abra ahora mismo la puerta!.
La voz imperativa y rasposa de la subdirectora le hizo pararse de inmediato de la cama sintiéndose de nuevo como cuando tenía 6 años y la maldita vieja le levantaba en medio de la noche para obligarle a limpiar las paredes que había rayado durante el día. Aun ahora, a la edad de 20 años, le seguía temiendo como cuando tenía 6.
Cuando abrió la puerta, la cara totalmente arrugada y huesuda de la mujer apareció ante sus ojos. Con esa mirada inquisidora tatuando la palabra culpable en todo aquel en quien se posaba. El mentón alzado y los labios apretados eran característicos en ella. Esa mujer jamás sonría. Por un momento la imagen de un Heero anciano, con el cabello blanco, lleno de arrugas, con los labios apretados y el mentón alzado, pasaron por su cabeza y eso le hizo sonreír un poco. No cabía duda que aun Heero de 80 años, se veía mucho mejor que la vieja regañona de la subdirectora.
-- Vamos a ver si se ríe después de que vaya a ver al director Noventa – dijo la mujer haciendo que la sonrisa en el rostro de Duo se borrara. La hora de la verdad había llegado y aun no sabía que podía hacer – le esta esperando en su despacho, ¡Vamos! mueva su trasero que estoy ansiosa por aplicarle el castigo que se merece.
Duo tembló de forma imperceptible. No tenía ni idea de lo que el director iba a decirle, pero por las palabras de la subdirectora, ya le estaba considerando culpable. ¿Qué estaría pensando el director de él? ¿Qué pensaría que había hecho con Heero? ¿Habría pasado por su cabeza que habían hecho el amor?
¡Dios no!
Salió casi corriendo hacía la dirección. Estaba temblando de miedo. El director era a quien podría considerar su segundo padre, a quien acudía cuando tenía algún problema o necesitaba de algún consejo, al único a quien le debía alguna explicación. El director Noventa le apreciaba mucho, lo sabía, el mismo se lo había dicho muchas veces y le había ayudado un sin fin de ocasiones en las que se metía en líos con la subdirectora al hacer tantas travesuras.
¿Pero ahora iría a ayudarle, a creerle si le decía que entre Heero y él no había nada?
Llego a la carrera entrando a la oficina de Silvia sin tocar, se le hizo extraño que no estuviera en su lugar, pero escuchaba voces dentro del despacho del hombre, así que imagino que ella estaba hablando con su abuelo en esos momentos.
Llegó hasta la puerta, aspiro aire de forma profunda y toco un par de veces. Cuando escucho la palabra "pase", abrió la puerta.
Sus ojos se abrieron de forma enorme, el corazón comenzó a latirle de forma acelerada y sus manos comenzaron a sudar al ver sentado, en la silla contigua a la que debía ocupar, al causante de todas sus desgracias.
Heero Yuy estaba delante del director Noventa y no tenía idea de cuanto tiempo llevaba con él y que tanto le había contado...
"Maldita sea" mascullo para sus adentros sin dejar de ver aquellos ojos cobalto que parecían estarle estudiando de pies a cabeza haciéndolo ponerse aun más nervioso de lo que se sentía.
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Heero había atravesado los oscuros pasillos de la escuela. La reunión con los de Gainax había durado más de lo que esperaba. Salió de madrugada del restaurante donde habían estado discutiendo los términos del contrato. Hubiese deseado llegar a la mansión Yuy y ver como se encontraba su madre con la noticia que dio ya que no había podido regresar con ella después de dar semejante noticia, pero era de madrugada y prefirió quedarse en su departamento para no despertar a nadie.
Al día siguiente le despertaron las noticias a todo volumen que Florecita escuchaba sentada, con los pies arriba, en su sala de piel - aquella que cuidaba tanto- Junto a ella estaban varios diarios y revistas que hablaban sobre su declaración. Mila le saludo amablemente y Flor casi se va de espaldas al verlo detrás de ella, se paro a la carrera totalmente roja, jamás creyó que estuviese en casa. Pero esta vez no le regaño, quería saber hasta donde había llegado el daño que le había causado a Duo.
Parecía irreparable...
Estando con Okuto e Hibari se dio cuenta de aquello que Quatre le había reclamado. El estaba a punto de cumplir uno de sus sueños al viajar a Japón a realizar una de sus pasiones. Y por su estúpida arrogancia había echado a la basura el sueño de Duo con semejante declaración. Debió haber meditado más en sus palabras, pero Duo no le había dado otra opción.
Duo estaba en su derecho de odiarle, aun que él le amara.
El lunes por la tarde había terminado de arreglar el papeleo con los Japoneses, pero de nuevo no pudo regresar al colegio, su madre le retuvo hasta muy entrada la noche. Estuvo escuchando sus consejos para recuperar al trenzado, ella le apoyaba y estaba feliz por eso, pero sabía que por más consejos que le diera, recuperar a Duo iba a ser casi imposible.
Por eso ahora llegaba a media tarde. Había tenido que sortear a la prensa que seguía apostada a la entrada de la reja. Pero Peter estaba acostumbrado a esos tumultos y los franqueo con facilidad.
Dentro, pudo notar como los guardias de la entrada le miraban de reojo y murmuraban entre si con morbo y sonrisitas burlonas. Pero al voltear a verles, su fría mirada les intimido haciéndoles enmudecer, por lo menos se habían dado cuenta que él no había cambiado a pesar de haberse declarado gay. Aun podía darles una paliza aun que tuviera que pagarles después.
Y cuando iba rumbo a su habitación atravesando los pasillos oscuros de la escuela, esa tétrica presencia le hizo frente y le mando al último lugar de la escuela en la que deseaba estar. Buscaba ir a ver a Duo, quería saber que pensaba, que sentía por lo que había hecho y sin embargo, le obligaban a posponerlo para después.
-- ¡Maldita sea!
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Duo se había sentado frente al director quien permanecía inusualmente serio y ceñudo. Mantenía ambas manos entrelazadas sobre el escritorio y les miraba fijamente. Duo no recordaba esa seca actitud. Ni siquiera con la más loca de sus travesuras se había comportado así de frío y callado. Solo les observaba sin decir nada, no podía saber si estaba meditando en su castigo o estudiando si debía creer o no en las palabras que, seguramente, Heero le había dicho. Ojalá supiera cuales habían sido, así, quizá, podría tratar de adivinar que pasaba por la cabeza del director.
Se sentía tan nervioso que su mente estaba en blanco, no podía imaginar nada en ese momento, solo sentía sus manos sudando y las limpiaba de cuando en cuando sobre la tela de su pantalón. Además la mirada clavada de Heero sobre él no le estaba ayudando en nada. No quería mirarlo, pero de forma inconsciente sus ojos se movían a la par que sus manos viendo de reojo como el actor no separaba su mirada de él.
Entonces el fuerte golpe, producido por los puños del director al dejarlos caer sobre el escritorio, hizo que los pelos se le pusieran de punta; el hombre se había puesto de pie con furia y había dejado caer sus puños en la madera para captar la atención de ambos.
-- ¿Es cierto todo? – cuestiono con voz molesta - ¿Realmente son pareja?
Duo trago saliva nervioso, el director no parecía estarle preguntando a él, pero tampoco a Heero, era una de esas preguntas lanzadas al aire para ver quien la tomaba y al parecer ninguno de los dos quería hacerlo. Por eso dicen "Si te queda el saco póntelo", pero no estaba dispuesto a medírselo... de momento.
-- ¡RESPONDAN! ¿Son pareja? ¿Y a pareja se refieren con que han tenido relaciones? – Pero de nuevo ninguno de los dos estaban dispuestos a responder. Entonces lo que Duo tanto temía sucedió, los ojos del director se posaron sobre él y cuestiono de forma directa – Duo ¿Son pareja?
-- ¡No!, no lo somos – respondió a la carrera, tratando de eliminar con esa negativa su propio sentir con respecto a su pasada relación, pero muy dentro, sentía que lo seguían siendo, solo que se negaba a aceptarlo. Esa respuesta pareció haber aliviado al director, ya que soltó un fuerte suspiro y tomo asiento. Todos sabían(menos Heero, quien parecía no creerle), más el director, que Duo nunca mentía. Por eso se lo había preguntado a él y no al actor. Si, se calmo, hasta que Duo comento en voz un poco más baja mientras estrujaba sus manos, otra cosa – lo fuimos, pero ya no lo somos.
-- ¿QUEEEEE? – dijo el hombre volviéndose a poner de pie - ¿Lo fueron? ¡Entonces lo hicieron en mi escuela! – replico el director sumamente enfurecido, pero la voz de Heero le interrumpió.
-- Básicamente fue en su cama – dijo apuntando a Duo - en su cuarto, pero si lo ve de forma amplia, si, fue en su escuela – Duo se sintió enrojecer y le grito al actor.
-- ¡HEERO cállate!, tus palabras no están ayudando en nada – dijo elevando la voz muerto de la vergüenza y totalmente rojo. Heero parecía tan tranquilo ventilando aquello que para él era tan privado y vergonzoso.
-- Y lo dicen así, tan tranquilos – el director no parecía darse cuenta que el único tranquilo era Heero. Duo estaba temblando y el idiota témpano de Hielo, solo se había cruzado de brazos y observaba todo desde su lugar sin inmutarse - ¡No saben el entredicho en el que estamos! ¿Verdad? Duo – dijo viendo fijamente al trenzado – Jamás habías hecho algo que ameritara tu expulsión, pero ahora...
Esa palabra le hizo abrir enormemente los ojos. ¿Iban a expulsarlo de la escuela? ¿A dónde iba a ir? No tenía ningún lugar al que pudiera llamarle casa. Si, iba a irse de la escuela al acabar el curso, pero no contaba con que lo fuesen a echar justo ahora. No había tenido tiempo de pensar en su futuro. No con tan poco tiempo.
El director vio el semblante del trenzado y se sintió preocupado por él. Duo era como un hijo y no quería causarle semejante daño, pero él se lo había buscado. Así que se serenó para poder hablar de nuevo.
-- Deben entender que no pueden seguir los dos en esta escuela. Me veo en la necesidad de expulsarles a ambos. Nuestra escuela ya quedo muy mal parada con la declaración que hiciste jovencito – dijo viendo a Heero, pero este permaneció en silencio – Todos estarán al pendiente de lo que aquí se haga. Ningún padre volverá a tener la confianza de dejar a sus hijos aquí, debido a que la seguridad que les asegurábamos era inquebrantable, ya no lo es.
-- Lo que hicimos fue de mutuo acuerdo, así que no se quebranto ninguna ley – aseguro Heero de forma fría. Duo solo le miro de reojo, no podía reclamarle ahora por una violación, porque el lío en el que se meterían sería aun peor. Además, Heero tenía razón en algo, había sido con consentimiento de su parte.
-- ¡AUN ASÍ!, ¡Aquí no esta permitido que los alumnos tengan relaciones sexuales! – sentenció el director.
-- Ha, pero se nos da toda la teoría. ¿No sería conveniente llevar algo de eso a la practica? – dijo Heero de forma sarcástica haciendo que el director volviera a enfadarse.
-- ¡Cállate Heero!, solo le estas echando más leña al fuego – dijo Duo sumamente preocupado. Lo que el actor estaba consiguiendo al retar de esa forma al director era que su expulsión fuera inminente.
-- ¡Ni un minuto más permanecerán los dos en esta escuela! Vayan a preparar sus cosas. Voy a enlistar los papeles necesarios y les hablare a sus respectivos representantes para que vengan por ustedes. Lo que hagan fuera de esta escuela ya no será problema mío.
Ya estaba hecho. Lo habían expulsado y tendría que abandonar la que había sido su casa por casi 14 años. No había nada más que hacer, ni forma de remediarlo. Iba a pararse para retirarse a su habitación e ir haciendo maletas, cuando vio que Heero se le adelanto. Pero en lugar de pararse e irse, solo se quedo allí, viendo al director de forma fría. Daba la impresión de que se contenía para no golpearlo.
Entonces lo vio sacar unos papeles de la bolsa del saco de su uniforme y tenderlos sobre el escritorio de forma decidida.
-- No expulse a Duo. Quien se va de aquí soy yo.
"¿He?"
Duo observó a Heero de forma detenida sin entender nada, sin poder creer que el actor estuviera ofreciendo que él se quedara a cambio de irse él. ¿Qué estaba pasando allí? ¿Por qué Heero parecía estar cargando con una culpa que debería ser compartida? ¿Qué a caso no habían hecho el amor de mutuo acuerdo?
-- Las cosas no funcionan así Heero Yuy – dijo el director tomando los papeles que Heero había dejado sobre el escritorio y poniéndose a hojearlos. Duo estaba curioso por saber que era aquello y al parecer el director lo estaba más porque siguió leyendo hoja por hoja hasta llegar al final. Después los observo a ambos por algunos minutos haciendo que comenzara a sentirse impaciente. No sabía que estaba pensando ahora el hombre, parecía estar decidiendo algo y al final se dirigió a Duo – puedes quedarte, pero Heero se va.
-- ¿Qué? ¿Por qué? ¿Cuál fue el motivo de su repentino cambio director? – dijo Duo a la carrera sin ponerse a meditar en sus palabras, sin poder creer en lo que el hombre le decía, sin poder creer que había sido salvado por Heero... de nuevo. Como aquella vez en que le salvo de irse a detención por haber activado la alarma contra incendios y Heero se había echado la culpa para salvarle. Aun que pensándolo bien, él había sido el causante de todo. Pero estaba curioso de saber el motivo de semejante cambio.
-- Heero se va de la escuela voluntariamente. Estos son los papales necesarios para abandonarla – dijo abanicando las hojas en su mano – No voy a negarme a su salida. Si tu te quedas y el se va, y no hacen ninguna declaración sobre lo dicho en los Oscares, me olvidare de tu expulsión Duo. Todo quedara como una mala broma.
-- Pero... no entiendo – dijo Duo totalmente confundido sintiendo que su corazón comenzaba a palpitar de forma alocada.
-- Heero se va del país este fin de semana... – dijo Noventa
Duo sintió como si le hubiesen golpeado el estomago con un pedazo de concreto sacándole el aire. Las piernas amenazaron con no sostenerle más y si no fuera porque estaba apoyado del escritorio, estaba seguro de que hubiese caído. Su mente se nublo y no supo que hacer o decir, las palabras de Noventa le afectaron más que si se las hubiese dicho el propio actor.
-- Va a Japón a filmar una película. Según estos papeles, estarás fuera ¿Cuánto? ¿Un año Heero? – dijo el hombre viendo al actor. Duo solo lo vio de reojo cabecear en acuerdo sintiendo que su corazón se paralizaba al comprenderlo todo – En un año esto quedara olvidado, así que puedes quedarte, al cabo no se verán en 12 meses...
¿Doce meses?...
Heero iba a irse...
¡A irse por doce meses!...
Sin él.
-- Duo, aun así, estarás confinado a tu cuarto por una semana por lo que hiciste. La comida y las tareas las harás allí, no saldrás para nada, ni nadie podrá entrar a verte a menos que sean cosas de trabajo. ¿De acuerdo? – Duo cabeceo en acuerdo – Ahora vete, aun tengo que hablar a solas con el señor Yuy.
Duo se giro en su lugar con la cabeza baja, sintiéndose pesado, cansado y totalmente demolido. Era como si hubiese corrido una maratón de 10,000 kilómetros sin tomar un solo descanso y ahora las piernas y el cuerpo entero le doliese. Pero lo que más le dolía era el pecho. Al llegar a la puerta se giro un poco y pudo ver como la mirada cobalto del actor no dejaba de seguirle. Entonces moviendo los labios le dijo:
"Vete al diablo"
Y sin decir nada más, salió de la oficina del director lo mas rápido que pudo para encerrarse en su habitación. Heero se iba ese fin de semana y sentía que su corazón se le estrujaba en el pecho, y comenzó a hacerle falta el aire de nuevo.
¿Por qué?
¿Por qué?
¿POR QUÉ?
Heero desvió la vista de la puerta y vio al director. Este no le había perdido de vista en ningún momento. Parecía que le estaba estudiando, tal como le había hecho con Duo cuando llego. Era una persona madura y sabía. Quizá era su forma de determinar si podía confiar en ella o no.
-- Mi representante vendrá a verle dentro de unas horas para arreglar lo de mi salida director – dijo volviendo a ver a la puerta, esperando que quizá Duo apareciera. Pero sabía que eso ya no iba a pasar.
-- ¿Quieres ir a hablar con él? – Sabía que Heero no respondería a su pregunta. Le había estado retando constantemente con la mirada, con palabras y con su actitud. Desde que había aparecido por su despacho se dedico a responder con evasivas a todas sus preguntas. Heero no estaba acostumbrado a la autoridad y se revelaba a ella. Pero al aparecer Duo, se dio cuenta cuanto cambiaron las cosas. Pareció incomodo y ansioso por ver las reacciones del trenzado. Se vio molesto cuando Duo negó su relación y aliviado cuando dijo que lo habían sido pero ya no. Incluso ahora, estaba desesperado por salir de su despacho y no precisamente por ir a arreglar sus cosas.
-- Si. Quiero ir a verle – dijo Heero dejando totalmente sorprendido al hombre. Pensaba que no iba a responderle, así que la sorpresa quedo dibujada en su rostro, solo que Heero no lo vio por estar al endiente de la puerta.
-- Entonces ve. Yo esperare a tu representante para hablar sobre tu salida.
Heero se giro para verle con las cejas arqueadas por el asombro, pero fue algo sumamente rápido ya que al segundo siguiente su semblante lucía igual de frío. Al parecer el actor usaba esa mascara con todos, menos con Duo. Aun así, inclino la cabeza en señal de agradecimiento y salió lo más rápido que pudo en busca del trenzado.
-- El amour, el amour – murmuro el director Noventa poniéndose a tararear una canción romántica mientras continuaba firmando algunas ordenes y requerimientos, olvidándose por completo de las cartas de expulsión que había sacado justo antes de que llegaran.
Duo era como un hijo para él, desde siempre supo de la admiración que el trenzado tenía por Heero Yuy. Muchas veces en su despacho, el modelo le había contado su sueño de conocerle y convertirse en su amigo, incluso, le llegó a contar aquel incidente de querer casarse con él cuando tenía seis años y ambos habían reído mucho por ello.
Por eso, cuando llegaron a sus manos los papeles de inscripción de Heero, se dio prisa en aceptarlo y anotarlo en el salón de Duo y ponerlo en la habitación contigua a la del trenzado, pensando que a Duo le daría mucho gusto.
Y al parecer el gusto fue mutuo...
El director nunca supo la montaña de problemas que creo con esas decisiones erradas, pero quizá si Duo le hubiese contado el problema que tuvo con el actor el año anterior, hubiese bastado para que las cosas hubiesen pasado diferente.
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Las cortinas de la habitación se agitaron por el viento que había comenzado a correr. Había olvidado cerrar la puerta del balcón, pero no se sentía con las fuerzas suficientes para llegar hasta ella y cerrarla.
Estaba sentado en su cama, viendo al piso. Sentía frío, a pesar de estar usando el uniforme con todo y saco y que el clima afuera estaba algo caluroso. Se sentía pésimo. Sentía todo el cuerpo adolorido, como aquella primera vez en que había hecho el amor con Heero...
¿Amor?
¡Cual amor!. Heero lo había atado a la cama y lo había poseído, ese acto le había traído terribles consecuencias y ahora se sentía igual, pero por motivos diferentes. En aquel entonces había sufrido moralmente y físicamente también, pero ahora el dolor era más bien interno. Algo le estaba sofocando y se sentía ahogar. Un dolor tremendo en el pecho le hacía levantar los brazos para llegar hasta él y tratar de disminuirlo, pero este parecía no ceder.
-- Me duele – musito a la nada apretando fuertemente su mano contra el pecho.
-- A mi también...
La mirada de Duo se elevo de forma rápida hasta la puerta del balcón abierta y allí, parado en el marco, se encontraba su peor pesadilla, aquel a quien tanto odiaba, pero amaba a la vez; aquel que no se merecía su cariño porque no sentía más que deseo por él.
Quiso sostenerle la mirada tratando de auto convencerse de que le odiaba, pero su sola presencia le hacía estremecer. Ese aroma a colonia cara comenzó a inundarle los sentidos, mientras esa mirada cobalto recorriéndole con sensual lentitud comenzó a inflamarle la sangre. Heero bien sabía como mirarle, como tocarle y besarle para que reaccionara.
-- No se que haces aquí – dijo el modelo desviando la vista de la fija mirada cobalto que no perdía detalle de su figura. Se sentía perdido al solo verle. – Supongo que has venido a restregarme en la cara lo fácil que fue cerrar con broche de oro tu venganza. Pues te felicito – dijo de forma amarga y seca - tu partida a Japón ha sido lo mejor de todo – aseguro regresándole la vista para después volverla a bajar – Lo tuviste todo tan bien guardado, que jamás paso por mi mente que después de revelarme tu "magnifico plan" te largaras para evitar el que te relacionaran más conmigo. Solo plantas la semilla y esperas que florezca ¡Eres un verdadero desgraciado! – dijo levantando la vista para verlo con rencor – ¡No sabes cuanto te odio! – dijo elevando la voz y fulminándolo con la mirada
-- Se que me merezco tu odio – dijo el actor acercándose lentamente a él. Sus palabras le confundieron por un momento, pero al segundo siguiente frunció el entrecejo con molestia - Pero escúchame primero y después ódiame.
-- ¡Eres un maldito arrogante! – dijo Duo poniéndose de pie, quedando a unos cuantos pasos del actor, sintiendo unas fuertes ganas de agarrarlo a puñetazos. Heero vio como los puños de Duo se cerraban y bajó sus brazos a los lados de su cuerpo.
-- Hazlo – sentencio seguro y calmado – si te sientes mejor, adelante, golpéame.
Duo sonrió, si el actor había pensado que no iba a golpearlo, estaba muy equivocado. Entonces levanto su brazo derecho apretando fuertemente el puño y lo lanzó con todas sus fuerzas hacía adelante haciendo blanco contra la mejilla del actor. Duo pudo ver como Heero se giraba por la velocidad del golpe y unas gotas de sangre volaban por los aires para estrellarse contra el papel tapiz de la pared dejándolo manchado.
Por un momento pensó que se sentiría mejor al desquitarse de Heero dándole un puñetazo, pero el alivió que creyó sentir se convirtió de forma rápida en preocupación, al ver como el actor levantaba la mano para limpiar el hilillo de sangre que brotaba de su boca. Al parecer el golpe le había reventado algo en el interior y eso le estaba haciendo sangrar un poco.
-- Si estas listo para escucharme, me gustaría empezar – dijo el actor sin mostrar ninguna señal de enojo. ¿Por qué no se había enojado o tomado represalias? Pero no quería escucharle, así que se giro dándole la espalda.
-- No quiero hablar contigo, ni saber nada de ti. Que te vaya bien en Japón y ojalá no vuelvas. Por fin se hará realidad mi sueño y saldrás para siempre de mi vida – dijo de forma dolida. Trataba de sonar seguro y feliz de que Heero se fuera, pero era demasiado transparente para poder convencerlo y sus sentimientos se dejaban entre ver en su voz. Le dolía mucho que se fuera y no estaba logrando ocultarlo.
Sintió como era tomado fuertemente de los hombros y trato de apartarse de forma rápida al sentir como si una corriente eléctrica le azotara por completo el cuerpo. Pero las fuertes manos del actor le apretaron aun más acercándolo a su cuerpo para poderle susurrar.
-- Mientes.
Si, estaba mintiendo. ¿Por qué maldita razón no podía ser como los demás y mentir cuando lo considerara conveniente? Ahora Heero sabía que a pesar de decirle que se alegraba de que se fuera, no era así. Le dolía y mucho. Pero no se lo diría. No sería humillado de nuevo al confesar un amor que, sabía, no era correspondido.
-- Suéltame – su voz sonó tan calmada que no la reconoció como suya, por dentro se sentía destrozado y dolido, pero en su voz no se notó. Así que aprovecho que Heero pareció tan sorprendido como él y se apartó de forma rápida de su lado para voltear a verlo - ¡Lárgate!
-- Duo, escúchame - dijo el actor dando un paso para acercarse, pero Duo retrocedió igual.
-- ¡No! Ya has dicho suficiente. ¿No se que más puedas decir? Hasta tengo miedo. No vaya a ser que ahora si me mates. Lo último que dijiste acabo con mi vida como era conocida, si vuelves a hablar no se que más daño puedas hacerme – dijo el modelo de forma acusadora y sarcástica.
-- Solo hice lo que me pediste – aseguro Heero haciendo que Duo abriera mucho los ojos.
-- ¿Qué? ¿Ahora vas a echarme a mi la culpa? ¿Cuándo te pedí que le dijeras a medio mundo que soy gay? ¿He? No estoy loco como para suicidarme socialmente y perder una fortuna en campañas. Ya estoy esperando la visita de Noin para reclamarme por eso, estoy seguro que grandes proyectos se han de haber caído gracias a tu "chistecito" – le acuso. Otra cosa en la que Heero no había pesado. Duo tenía razón había campañas, como la de Nike, que seguramente quitarían a Duo de su lista de posibilidades o cancelarían los promociónales que ya hubiesen filmado y quien sabe, quizá hasta les cobrarían una multa por exponer su imagen de esa forma.
-- Lo siento – dijo el actor de forma sincera haciendo que Duo abriera la boca con asombro. ¿Heero disculpándose? Eso era digno de otro Oscar, porque sonaba muy sincero y no podía creerle.
-- Si no supiera que eres un magnifico actor, podría haberte creído – dijo Duo cruzando los brazos de forma defensiva. La única vez que había visto a Heero vulnerable fue la noche en la que murió Odin y ahora lo veía casi de la misma forma y no le agradaba. No sabía si Heero estaba actuando de nuevo tratando de bajar sus defensas o si realmente se encontraba afectado por lo que había hecho – ¿Si un "Lo Siento" es todo lo que querías decir?, ya puedes irte – Pero Heero no se movió, solo permaneció viéndolo de forma fija, dejando deslizar su mirada cobalto por todo el cuerpo del trenzado haciéndole estremecer de forma imperceptible.
-- Solo hice lo que me pediste, con la esperanza de que pudieras creer que te amo – Duo rolo los ojos hacía arriba, ¿Por qué decía que él le había pedido que destruyera su carrera?
-- ¿Por qué insistes con lo mismo? ¿Qué fue lo que te pedí? ¿Por qué yo no recuerdo haberte dicho que minaras mi carrera para que nadie me diera trabajo?
-- Se que Irea te cancelo el papel del fantasma... – Pero la risa de Duo le interrumpió ¿A caso su prima no había cancelado su participación?, Con lo quisquillosa que era no creía que fuese a arriesgarse. Y sin embargo Duo reía, ¿Qué podía significar aquello?
Duo recordó en ese momento las palabras que la señorita Irea le había dicho solo al verle parado en la puerta:
-- Pasa Duo, tenemos que hablar sobre tu participación en la obra...
Esas palabras le hicieron temblar. Pasaron las peores cosas por su cabeza, sin embargo Irea le regreso el alma al cuerpo al darle una leve esperanza.
-- A mi, en particular, no me importa tu condición sexual – esas palabras casi le lanzaron al cielo – pero al público si – y después le dejaron caer – Montar una obra, cualquiera, por más sencilla que sea cuesta; ya que hay que pagar la renta del teatro, la confección de trajes y escenografía, así como el pago a empleados que no solo son actores, si no, acomodadores y tramoyistas, ingenieros de sonido y luces; músicos de la orquesta; impresión de publicidad, pósteres, afiches, programas y demás. Y yo como productora no puedo arriesgarme a que fracase – Duo lo sabía. Al haberse involucrado en un escándalo era más que seguro que la gente dejara de asistir a la función, y esta fracasara, haciendo que la producción y sus socios no recuperaran lo invertido. Eso le hizo sentirse sumamente deprimido.
-- Yo entenderé si quiere que deje la obra – dijo Duo tratando de ahogar el nudo en la garganta que sentía. Su sueño, su gran sueño, iba a irse a la basura y quizá ya jamás podría recuperarlo.
-- Las noticias que hay de ti y de Heero en los diarios y revistas son bastante comprometedoras – dijo Irea sin ver los artículos que estaban en las impresiones bajo sus manos, daba la impresión de ya haber leído cada una de ellas – Pero todas son conjeturas, no hay ni una sola afirmación, nada que realmente diga que es cierto y si no hay confirmación ni de tu parte ni de la de Heero, entonces esto solo es un rumor – Duo levanto la vista de forma asombrada viendo sin entender los ojos claros de Irea – Heero bien pudo haberte echo una broma de mal gusto. Y mientras él o tu no digan nada más... No hay porque deshacer el trato.
-- ¿Qué? – murmuro Duo de forma incrédula.
-- Así es Duo. Voy a arriesgarme contigo y con esta obra. Tu eres la persona indicada para interpretar al fantasma, tienes una gran voz y un magnifico potencial como actor y voy a explotarte al máximo. Me hubiera gustado que interpretaras otro papel en un musical que aun estoy considerando – dijo pensativa – Me hubiera gustado ver como se veía tu trenza ondulando mientras corrías usando un uniforme de baloncesto – sonrió para si misma haciendo que Duo no entendiera – Pero bueno, consideraremos este otro asunto como publicidad gratis. Todos querrán ir a verte al teatro para saber si lo que Heero dijo es cierto o no. Pero mientras ustedes no digan nada, todo quedara en un rumor.
-- ¿Eso es una condición? – cuestiono Duo sintiéndose de pronto algo molesto. No quería que le condicionaran nada, no quería un trabajo en el que para que lo aceptaran debería guardar alguna especie de secreto, y siendo como era, eso sería imposible, él jamás mentía.
-- No. No te estoy poniendo condiciones – dijo Irea sonriendo – Si tu y Heero están saliendo y quieren revelarlo a medio mundo, adelante, por mi no hay problema. Aun así pienso arriesgarme contigo – Eso le hizo sentir mejor, aun que entre ellos no había nada.
-- Pero Heero y yo no tenemos ninguna relación – cuanto deseaba que realmente hubiera algo entre ellos, pero eso era algo imposible.
-- Quatre me dijo lo contrario – aseguro Irea sonriendo haciendo que Duo se sonrojara ¿Cómo podía saberlo el rubio que tocaba el violín? Quizá Heero le había contado, aun que según la forma en que les vio conducirse durante la audición que se llevo a cabo en la escuela, no parecían llevarse bien - No puedo creer que Heero se haya atrevido a revelar su condición sexual por Tv – dijo casi feliz y sin embargo él se sentía perdido ante tal revelación – Solo debes considerar lo siguiente – dijo poniéndose seria – Si la obra es un éxito, como espero lo sea, no deberás preocuparte porque el mundo entero sepa que eres gay. Tus bonos como actor estarán lo suficientemente altos como para conseguir más papales – Duo sonrió – Pero si fracasa – Esa sola idea le puso los pelos de punta – Vete despidiendo de cualquier obra seria. Serás encasillado en papeles de gay para toda tu vida.
"Como Ruppert Everett"
Se dijo mentalmente regresando su vista al actor quien seguía viéndole en su lugar con cierta curiosidad en su mirada.
-- Te equivocas – dijo sintiéndose inflado de orgullo - Irea estuvo aquí ayer y me aseguro que va a arriesgarse conmigo. Así que si tu plan era que no me fuera a Nueva York, fallaste...
Heero pareció sentirse aliviado y eso desconcertó un poco al modelo. ¿No se suponía que el actor debería estar molesto por que su plan no le salió como lo tenía planeado?
-- Me alegro por ti, ahora podrás seguir con tu sueño de ser un gran actor y se que lo lograras – Duo volvió a verle de forma extraña, parecía tan sincero que casi le creía.
-- ¡Deja de hacerte el payaso! No me vengas a felicitar. Tu plan de evitar que sea actor falló. ¡Falló! – le recalco – Y ahora dime que fue lo que te pedí, porque yo no recuerdo haberte pedido nada - Heero volvió a acercarse y esta vez el modelo no retrocedió, estaba curioso por saber que era lo que se suponía le había pedido al actor.
-- Me pediste tres cosas y he hecho cada una de ellas – Duo sacudió la cabeza en negativa, no le había pedido absolutamente nada – Me pediste que me reconciliara con mi madre y lo hice por ti... - ¿A caso estaba loco?
-- ¡NO!, eso no debiste haberlo hecho por mi, debiste haberlo hecho por ti mismo, por acercarte a tu familia, por tenerla de regreso contigo y no porque yo te lo hubiese pedido – le interrumpió el modelo con cierto enojo. Por un lado estaba contento, había logrado que se reconciliara con la mujer que tanto le quería. Pero por el otro estaba muy enfadado, Heero debería haberlo hecho porque estaba convencido, no porque alguien le presionase.
-- Entonces lo recuerdas – cuestiono el actor de forma serena dejando mostrar una mueca en forma de sonrisa.
-- Si, si, eso si lo recuerdo. Pero me dijiste que jamás lo harías – acusó el modelo de forma airada.
-- Pero lo hice – aseguró Heero - y no sabes el trabajo que me costo doblegar mi orgullo para pedirle una disculpa y que me perdonara; incluso fue conmigo a la ceremonia del Oscar, por eso te pedí que vieras la TV esa noche – Duo vio con asombro que las palabras del actor eran ciertas. La mejor prueba era haberlo visto en compañía de su madre en la ceremonia del Oscar. También sabía que Heero debió batallar mucho para tragarse su orgullo, esa había sido una dura prueba para él... Un momento, ¡Pero eso no quería decir nada!.
-- ¡Eres un maldito desgraciado!, El que lo hayas hecho no quiere decir que este dispuesto a creerte. ¡Y menos después de lo que dijiste en televisión!
-- Eso fue otra cosa que me pediste – aseguró de forma firme.
-- ¿Qué yo queeee? – no podía creer que le dijera que él le había pedido algo como eso.
-- Dijiste que lo gritara a los cuatro vientos y que mejor forma que al estar frente al podio, delante de las cámaras y en la TV de millones de teleespectadores- a la mente del trenzado llegaron de inmediato esas palabras. Puso la mano en su frente al recordar las palabras exactas.
-- ¡No!, Yo no te dije que lo gritaras, te dije que NI aun que lo gritaras a los cuatro vientos iba a creerte.
-- Entonces, lo malentendí – dijo el actor encogiéndose de hombros sin darle importancia al asunto haciendo que Duo se enfadara más de lo que ya estaba. Sabía que estaba mintiendo, era la típica pose y el típico tonito que usaba cuando había hecho las cosas a propósito.
-- ¿Y lo último? – pregunto Duo entre dientes esperando por alguna otra tontería. Si las cosas no le hubiesen pasado a él, quizá estuviera muerto de la risa, pero como era quien las estaba padeciendo, estaba muy enojado con el actor.
Heero dio un par de pasos más acercándose a solo centímetros de Duo, quien no se movió. Heero entonces tomo las manos del modelo de forma suave, sin dejar de verlo a los ojos, Duo se sintió de pronto como hipnotizado, se sentía perdido en aquella profundidad como si estuviera en un sueño y la calidez de aquellas manos y aquellos dedos masajeando suavemente la piel de su palma le hacían estremecer. Entre cerró sus ojos sin saber que hacer o que pensar, por un segundo sintió que todo era igual al momento antes de saber la verdad. Por un momento se sintió regresar al pasado y sentía que el amor que veía en los ojos del actor era tan real como el que se derramaba por los suyos.
-- Lo último, que es tuyo... – dijo el actor acercándose lentamente al oído del trenzado para susurrarle aquellas palabras en forma de caricia – Me pediste mi corazón...
Duo se separó bruscamente al escuchar aquellas palabras regresando de golpe todo a su memoria. Heero había dicho en Tv que eran pareja destruyendo cualquier posibilidad de conseguir un trabajo serio si la Obra de Irea fracasaba en taquilla, además le había hecho su amante solo como venganza en contra de su madre, le había dicho que aprendió a odiarlo cuando eran niños y ¿ahora le decía que su corazón le pertenecía?
-- ¡Eres un mentiroso! – le refutó – Tu no tienes corazón, maldito témpano de hielo Yuy – Heero solo le observo sin decir nada, mientras Duo le siguió gritando - ¿Tu corazón es mío? Si, como no. Para lo único que me sirve un trozo de hielo como ese, es para medio enfriar una limonada – dijo de forma sarcástica – Vas a irte a Japón por un año y ¿así quieres que crea lo que me dices? ¿Qué pretendes? ¿Qué sea tu amante hasta que te vayas?
-- Me voy este sábado, salgo en el vuelo de las cuatro.
¿Qué? ¡Tan pronto!
No podía negar que las palabras de Heero le habían afectado al grado de casi creerle. Pero también sabía que el actor sabía muy bien como manipularle y esta no sería el caso. ¿Por qué causarle más daño? ¿Cuál era el plan?
-- Si ya te vas, entonces, ¿Qué buscas? – dijo viéndolo fijamente, tratando de ocultar todo el dolor que su partida le estaba causando. Pero quizá era mejor así, que se fuera de una buena vez para poder remendar su vida.
Entonces vio como Heero metía la mano a la bolsa interior del saco y sacaba un sobre membreteado de él. Cuando vio lo que contenía el sobre, sus ojos se abrieron en sorpresa al percatarse de lo que aquello significaba.
-- Quiero que vengas conmigo – dijo de forma seria tendiéndole un boleto a Japón con su nombre impreso en él.
Duo trago saliva de forma nerviosa y tomo el boleto viéndolo fijamente. Tenía la fecha abierta, pero era solo de ida, no era un boleto redondo ¿A caso pensaba abandonarlo una vez estando allá? ¿Iba a usarlo de nuevo para después botarlo a la basura? Eso le hizo fruncir el ceño y tomó el boleto partiéndolo a la mitad y se lo lanzó al actor a la cara.
Heero solo cerró los ojos al sentir que los papeles le golpeaban el rostro, pero no se inmuto por la acción, solo dejó asomar una mueca en forma de sonrisa en su rostro haciendo que Duo le viera de forma fija.
-- Este boleto no puedes pegarlo con cinta, como le hiciste con las notas que te deje bajo la puerta – dijo Heero agachándose a recoger los pedazos haciendo que en Duo apareciera un leve sonrojo.
¿Cuándo había visto las notas que había roto primero y pegado después? Es que era tan curioso que no se resistió a leer lo que el actor le había escrito. Y Ahora que lo recordaba, quizá había sido aquella vez que forzó la puerta del balcón. Las notas estaban sobre el escritorio y allí era donde lo había encontrado. Jamás imagino que Heero pudiera haberlas visto.
-- No me interesa pegarlo o hacerlo valido de alguna forma – dijo tratando de defenderse de aquella acusación. Pero Heero no pareció oírle o no le dio importancia, ya que continuo como si nada.
-- Puedes pedir una copia en la terminal aérea, solo asegúrate de que haya lugar en el vuelo. Si quieres puedo reservarte un asiento para que te vengas conmigo este sábado – Duo se sintió de nuevo molesto ¿A caso se había vuelto loco? Ya le había dicho que sería el Fantasma de la Opera en la obra de Irea y ¿Ahora quería que lo dejara todo por él?
-- ¡No! No voy a ir contigo a ninguna parte. ¿Para que me quieres contigo? ¿Para tenerme de tu amante gratis? ¿Alguien a quien pudieras usar mientras estas filmando tu dichosa película? – dijo sumamente molesto, Heero solo mostró una mueca en forma de sonrisa.
-- No sería gratis – Ese comentario hizo que la furia en el trenzado estallara. Lo había hecho de nuevo. De nuevo le asestaba un golpe tratando de humillarlo, eso le confirmaba lo que su cabeza le repetía una y otra vez "El no te ama, solo quiere usarte".
-- ¡Desgraciado! De nuevo estas intentando comprarme – gritó, pero Heero negó con la cabeza de forma suave.
-- Lo siento, lo hice de nuevo – dijo de forma calmada – Es tan fácil hacerte enfadar, que no puedo evitar utilizar esa clase de frases en tu contra - dijo el actor con cierta diversión en su voz. Duo no entendía. ¿Iría a Japón a filmar una película cuando antes ya había rechazado dos que le pagarían millones? ¿Por qué hasta Japón? ¿Por alejarse de él?
-- Aclárame una cosa – dijo Duo – Dijiste que estabas tomando un año sabático, te escuche rechazar dos ofertas millonarias y ¿De buenas a primera aceptas una oferta Japonesa para protagonizar una película? ¿Quieres quitarte de encima a la prensa y de paso a mi?
-- Te equivocas, no voy a ser el actor principal – aclaro el actor haciendo que Duo abriera mucho los ojos. ¿A caso iba a aceptar un papel secundario? Eso iba a degradarlo ¿O no?
-- No ¿Entonces? – pregunto lleno de curiosidad.
-- Voy a ser el director...
Duo guardo silencio sintiéndose perturbado. ¿Heero sería el director de una película en Japón? ¿Desde cuando el actor podía dirigir una película? ¿Sería por eso que tomaba clases de dirección en la escuela? Entonces su partida nada tenía que ver con él ni con la presa, su madre o cualquier tontería en la que hubiese pensado. Heero iba a trabajar en algo en lo que se estaba peparando.
-- Será mi primer largometraje, solo he dirigido cortos hasta ahora, he ganado varios premios con ellos. Quizá hayas visto alguno en mi departamento, están bajo el pseudónimo de Wing.
Si, si los había visto en su departamento aquella vez en que amaneció allí. Pero no les había dado importancia, le habían llamado más la atención las fotografías.
-- ¿Vendrás conmigo? – preguntó el actor tomando al modelo por los hombros para intentar verlo a los ojos. Duo levantó la vista topándose de lleno con aquellos ojos cobalto, sintiéndose de nuevo perdido en aquel mar de su mirada. Estaba tan confundido, por un lado, daría lo que fuera por estar con él, por sentir de nuevo esos labios besando los suyos, sentirse derretir bajo el calor de su cuerpo; pero por otro, sabía de antemano que lo único que quería de él era su cuerpo y no su corazón.
-- No – dijo de forma firme cerrando los ojos para hacer callar a su corazón que parecía gritarle que dijera si.
-- Te amo Duo...
Abrió los ojos de forma enorme para ver aquellas pupilas de nuevo, para tratar de ver a través de ellas la verdad. Los ojos de Heero parecían brillar con una especia de emoción que no pudo identificar. No era la emoción que le vio al ganar el Oscar, tampoco la que pudo ver en sus ojos cuando le contó sobre la muerte de Odin, ni siquiera era aquella que mostraba cuando hablaba sobre su madre y su pelea. Tampoco era aquello que veía en él cuando le besaba presa de lo que él creía eran celos. ¿Qué era aquello que veía en los ojos del actor? ¿Qué era aquello que le hacía casi brillar, casi iluminarle por completo el rostro a pesar de que ya estaba atardeciendo y la habitación comenzaba a verse más oscura?
Heero se acercó de nuevo hasta Duo sin que retrocediera, las últimas palabras del actor le taladraban el corazón. ¿Cómo podía decir esas palabras y que sonaran tan sinceras? Sus ojos cobalto se habían dilatado mientras las pronunciaba y el color se había intensificado de tal manera que parecía negro. ¿Por qué? ¿Por qué su corazón latía tan aprisa al escucharle y sin embargo no le creía?
Sintió los labios del actor posarse de forma suave sobre los suyos, chupándolos de forma sensual, dejando que su lengua acariciara la parte superior y después la inferior pidiéndole permiso para entrar a su interior. Sin proponérselo realmente, abrió la boca solo un poco dejando que la lengua de Heero se introdujera y comenzara a saborear, a jugar, a acariciar con su lengua la suya haciendo que la sangre de su cuerpo amenazara con incendiarle.
Su cuerpo comenzó a reaccionar a aquel beso dado de forma suave y sin meditarlo, elevó los brazos para enrollarlos alrededor del cuello del actor y corresponder a aquel beso. Pudo sentir como las manos de Heero comenzaron a recorrerle el cuerpo, haciendo que el beso se fuera haciendo cada vez más apasionado, cada vez más urgente. Las manos del actor le tocaban de forma suave bajo el saco del uniforme y sobre la camisa, dejando que su calor le impregnara por completo el cuerpo, haciéndole temblar por instantes.
-- Duo te amo más que a mi propia vida… - escucho la ronca voz del actor pronunciar su nombre contra sus labios con una sinceridad que le dolió.
Se separo para ver los ojos del actor con la respiración entre cortada. En su mirada se veía el desconcierto y la desconfianza. No sabía si creerle o no. Su corazón decía que Heero no estaba mintiendo, pero su cabeza decía todo lo contrario. Heero aun no se ganaba su confianza y de aquí al sábado, sin estar en la escuela, no iba a ganarla.
No habían escuchado que golpeaban a la puerta de forma suave, ambos voltearon a ver hacía el lugar de donde provenía el ruido. Duo se obligo a recuperar el aliento y responder con un:
- ¿Quién? – esperando por alguna respuesta.
-- El director Noventa me ha mandado a buscar a Heero Yuy. Su representante ya llegó y le esperan en dirección – dijo una voz suave y femenina, Duo la identifico de inmediato, era Silvia.
-- Dígale que ya bajo – contesto Heero de forma fría sin dejar de ver los ojos violetas del modelo quien parecía haberse alejado mentalmente. Ambos escucharon pasos alejarse, entonces Heero volvió a hablar haciendo que Duo le prestara atención de nuevo - ¿Sigues sin creerme? – cuestiono el actor dejando que su mano se deslizara de forma suave sobre la sonrojada mejilla del modelo, pero Duo se retiro de ese contacto que parecía quemarle.
-- No. Me has mentido mucho como para que pueda creerte ahora – dijo sin pensar, dejando salir las palabras de lo mas hondo de su corazón. Podría amarle, pero no confiaba en que él le amara como decía.
-- Ahora tengo que irme – dijo Heero haciendo que Duo sintiera un nudo en la garganta – No creo que me permitan volver a la escuela para verte. Tengo muy poco tiempo para arreglar mi viaje, debo arreglar todavía un par de asuntos en Nueva York antes de irme a Japón – dijo de forma seca para después tomar a Duo por los hombros de nuevo y verlo a los ojos - Pero dentro de un año volveré y nada evitara que te recupera. ¿Entiendes Duo? Voy a regresar exclusivamente a recuperarte... por ti, eso te lo prometo.
Sintió una emoción tan grande que casi le inundaba el pecho. Su corazón había comenzado a latir de forma desbocada logrando imponerse a su mente. Su corazón decía que si, que Heero le amaba como le amaba él. Esa voz interna gritaba cada vez más fuerte y cada vez más alto. La otra voz que le decía que Heero estaba mintiendo, la escuchaba cada vez mas lejos. Abrió la boca para hablar, iba a decirle que lo amaba.
-- Heero, yo... – Pero no pudo terminar de hablar ya que Heero de nuevo volvió a apoderarse de sus labios. Todo pareció darle vueltas, aun se encontraba sensible debido al beso interrumpido que indudablemente en esta ocasión le estaba haciendo reaccionar. Tan solo el pensar que Heero se iría para siempre basto para que su resolución se perdiera y se dejara embriagar por la exquisita sensación de los labios del actor sobre los suyos. Sintió el cuerpo de Heero apretarle contra el suyo haciéndolo reaccionar...
¡Oh por dios!...
Heero iba a irse...
No quería que se fuera... no...
Lo amaba, al igual que lo había dicho él, más que a su propia vida...
Poco a poco, el beso que Heero le daba y él estaba correspondiendo, le estaba haciendo despertar el deseo. Pero no podía, ya no más. Se había prometido a si mismo no volver a caer y estaba cayendo de nuevo. Heero había vuelto a romper sus defensas y le manipulaba como solo él sabía hacerlo.
Evocó en sus recuerdos todo lo que había padecido con el actor, obligándose a no dejar en el pasado todo. Solo era un instrumento de venganza, no sabía si el reconciliarse con su madre y convencerle de volver con él seguía siendo parte de esa venganza o no.
No...
No podía ni debía confiar en él.
Su beso se volvió frío y con una mano empujo por el pecho al actor. Sus ojos violetas se toparon con unos azules desconcertados. Sabía lo que Heero estaba pensando, sabía que el actor se preguntaba que había fallado.
Su memoria... eso le había fallado.
-- Ese fue tu regalo de despedida – le dijo el modelo mostrando una sonrisa forzada que se veía cruel en aquel rostro atractivamente blanco – Ahora vete, te están esperando.
Vio a Heero caminar hasta el peinador y dejar algo en él, para después girarse para verle. Duo seguía parado a un lado de la cama, viendo como Heero se alejaba. Entonces el actor llegó a la puerta y tomo el picaporte para salir.
Abrió...
Duo dio dos pasos para acercarse extendiendo la mano para tratar de alcanzarlo, pero un instante después la bajó devolviéndola a su costado. Heero se giró para verle, justo en el momento en el que su mano llegaba a su costado, y le murmuró en voz baja.
-- Piénsalo. Tienes hasta el sábado a las 4:00 PM – dijo en el umbral de la puerta. Después guardo silencio, viendo aquellos ojos violetas por largos segundos, hasta que volvió a hablar – Si no te amara, no te estaría suplicando – aseguro. Duo solo abrió los ojos sin decir nada por unos segundos sintiendo que su corazón quería saltarle del pecho, si tan solo fuera verdad.
-- No tengo nada que pensar – aseguro estrujando la camisa con su mano bajo el saco del uniforma – Si tuviera la seguridad de que me amaras, desde el principio te hubiese dicho que si. Pero como no te creo, la respuesta es más que obvia...
Entonces Heero cabeceo en acuerdo y salió de habitación cerrando detrás suyo.
Duo corrió hasta la puerta extendiendo la palma de la mano sobre ella sintiéndose destrozado. No quería que se fuera, quería gritarle que se quedara o que le llevara con él, que le amaba. Que todo quedaba olvidado y que volvieran a empezar. Pero tenía orgullo y no quería volver a ser utilizado por el actor. No quería recibir más desprecios, más palabras hirientes. A pesar de que su corazón estaba gritando que le creyera, su cabeza se negaba a tomar la palabra del actor como cierta. En esta ocasión, su corazón no había tenido ni voz ni voto.
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Heero salió de la habitación de Duo de forma apesadumbrada, no había conseguido nada con él. Ya se lo esperaba, sabía que lidiar con Do iba a ser difícil, pero esperaba que no imposible y sin embargo, había fallado. Se sintió de pronto muy cansado y se recargó en la puerta del modelo dejando que su mano subiera hasta cubrir sus ojos con ella.
La cabeza le estaba matando.
Escucho unos pasos retumbar por el solitario pasillo, pero no le dio importancia. Nadie se atrevería a hablarle, todos en esa escuela le tenían miedo, así que siguió recargado con la mano arriba, sintiendo que la cabeza iba a estallarle. Entonces vio unos zapatos negros que se detenían frente a él, cando bajó la mano para ver quien diablos se atrevía a interrumpirle, vio los ojos esmeralda de Trowa viéndolo fijamente.
-- Hasta que te dignas aparecer – dijo el músico en tono de reproche, cargaba el estuche de su flauta en la mano, lo que significaba que los talleres estaban terminando. Mas valía salir del ala este lo antes posible antes de que todo el mundo le viera por allí y comenzaran a preguntarle cosas que no deseaba responder aprovechando el anonimato que da la muchedumbre; así que se dio la vuelta sin prestarle atención al amigo del trenzado, pero este le detuvo del brazo - ¿Ya hablaste con Duo? – cuestiono. Heero clavo sus ojos cobalto en la mano de Trowa haciendo que le soltara y después volvió la vista a los ojos verdes del músico.
-- ¿No crees que el que este fuera de su habitación significa que si? – dijo de forma sarcástica
-- Pudiera ser que te dejo afuera, como a mi, a Erick o Hilde – respondió el músico en igual tono.
-- No puede, si te metes por el balcón. Forzarlo con una tarjeta es fácil – dijo de forma burlona haciendo que Trowa abriera los ojos de forma divertida.
-- ¡Oh vaya!, lo tendré en cuenta para la próxima vez que no me deje entrar – dijo siguiéndole el juego. Pero entonces vio que la diversión que había visto en los ojos del actor se enturbió con una sombra de tristeza que jamás había visto. Realmente era la primera vez que Heero dejaba ver algo de esos sentimientos que tanto escondía a través de su mirada fría.
-- Me dio gusto conocerte – dijo Heero tendiéndole la mano al músico de forma sorpresiva. Trowa vio la mano del actor sin comprender y a su vez extendió la suya.
-- Esto me suena a despedida ¿A caso te vas?
-- Hasta luego Trowa – dijo sin contestar a la pregunta dándose la vuelta para ir rumbo a la escalera. Pero Trowa se animo a gritarle antes de que se perdiera por ellas. Ni siquiera sabía porque lo hacía, solo tuvo el necesario impulso de revelarle lo que había descubierto hablando con Duo. Quizá pudiera ayudarlos... o solo meter la pata.
-- ¡Te ama!, ¿Lo sabías? – Heero se detuvo y giró el rostro solo un poco para verle de forma fija pero melancólica.
-- Si, lo se. Yo también le amo... pero no me cree – dijo para después bajar las escaleras y alejarse rápidamente rumbo a la oficina del director.
Trowa observo como el actor se perdía de vista por el hueco de la escalera. Siempre había sospechado que Heero sentía algo por su trenzado amigo, después de que Duo le contó todo, lo dudo por unos momentos hasta que lo dicho por el actor, en plena ceremonia del Oscar, le iluminó.
Heero también le amaba y ahora se lo acababa de confirmar. Había escuchado de sus labios lo que supo desde un principio; Heero gustaba de Duo, se dio cuenta desde el mismo momento en que le vio sentado en aquel pupitre viendo fijamente a su amigo. Incluso Heero se lo había dado a entender aquella noche en que le pregunto que significaba su mirada cuando veía a Duo y le respondió que quizá significaba lo mismo que la suya cuando hablaba de Quatre. Heero sabía que salía con Quatre, así que también sabía lo que sentía por su primo. Desde entonces Heero le había dicho todo, pero no lo comprendió entonces...
¿Por qué Duo no le creía?
Heero se lo había demostrado de tantas formas y lo último, aun que no lo mejor, lo había dado a conocer al mundo...
Quizá por eso dicen : "Primero saben del fuego los que están afuera, que aquellos que están adentro"
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Duo se alejó de la puerta arrastrando los pies, Heero se había ido,¡No!, lo había dejado ir. ¿Por qué no podía simplemente creer en todo lo que le había dicho? ¿Por qué?
Porque le había hecho daño, por eso.
Se detuvo del borde del peinador y de reojo pudo ver algo en él. De repente recordó que Heero se había detenido en ese lugar por unos instantes y entonces se percató que realmente había dejado algo allí: unas llaves y un sobre blanco.
Hizo las llaves a un lado y con mano temblorosa sacó la hoja que venía dentro del sobre. Sus ojos no dieron crédito a lo que veían, era un titulo de propiedad en Nueva York. Junto con el titulo, venía una nota con la clara caligrafía del actor:
"Se que vas a Broadway. Por favor, quédate en un lugar seguro, un lugar al que podrás llamar casa de ahora en adelante, un lugar que tendrá calor de hogar porque nosotros se la proporcionaremos.
Te lo prometo... HY"
¿Casa?, ¿Hogar?, ¿Calor?...
No sabía que significaban esas palabras, porque jamás las había conocido. Sus ojos comenzaron a llenarse de lagrimas y dejó caer los papeles al suelo. Por impulso había estado a punto de romperlos, pero después de leer la nota ya no estaba seguro de nada.
Heero se iba ese sábado a las 4:00 PM y ya no sabía que hacer...
Quizá Heero había escrito aquello antes de haberlo declarado gay por televisión... ¿NY? ¿A que iba Heero a Nueva York?
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Continua en la 2ª parte...
() Tarjeta de crédito diamante: Es una tarjeta especial que los bancos ofrecen sin un limite pre establecido de crédito. Solo se les otorga a algunos actores, políticos o millonarios(aquellos que tienen lo suficiente para pagarla). Con ella pueden comprar cualquier cosa, desde joyas hasta mansiones. (¡Quien pudiera tener una!)
Notas de la autora
Ya se que me tarde horrores en subir esta parte del final, solo que recuerden que no tenía computadora. La Laptop se descompuso y salía mas barato comprar una nueva que repararla. La PC viejita, se me quemo de nuevo (ya una vez me había pasado). Así que ahora tengo Laptop nueva y estuve escribiendo hasta aquí(47 hojas) y aun no terminaba el final, así que para no hacérselos muy largo, lo corte.
La 2ª parte la subiré en un par de semanas o antes si la termino primero.
Ojalá les guste hasta aquí.
