Tortura

Gundam Wing

Por Maryluz

Pairings: 1x2

Category: Yaoi

Rating: Shonen ai , PG-13.

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.

Warning: None

-- Dialogo -

"Pensamientos "

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

Capitulo 14 (2ª parte)

Sssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

De nueva cuenta estaba solo, acostado en su cama viendo al techo. La noche había caído sin que se diera cuenta. Había escuchado la voz de Trowa llamándole por detrás de la puerta, pocos minutos después de que Heero se marchara, pero estaba castigado, confinado a la soledad de aquellas cuatro paredes. Quizá Trowa no lo sabía en ese momento, pero lo sabría unas horas más tarde, cuando la subdirectora de forma personal, se encargó de colgar en su puerta el castigo impuesto por el director.

Estaba prohibido que saliera de su habitación o alguien más entrara a ella. El castigo estaba vigente desde ese momento y hasta el próximo martes. Además las comidas las haría en su habitación, así como las tareas, solo que eso no estaba incluido en la declaración.

Ahora Trowa sabría porque no le había abierto la puerta, aun que ese no había sido el verdadero motivo. Simplemente no quería hablar con nadie, solo quería pensar, aclarar sus pensamientos y sobre todo sus sentimientos...

No, esos estaban más que claros. Amaba a Heero, pero no podía creer que Heero le amase igual.

Escuchó un golpe a la puerta. ¿Si estaba confinado, porque no podían entender que no tenía permitido abrirle la puerta a nadie? Así que no se tomaría la molestia de levantarse y fuesen a verlo y castigarlo más por ello.

-- Señor Maxwell, le están esperando en la sala de prensa – La rasposa voz de la subdirectora inundo por completo su habitación. Se paro de un saltó y abrió la puerta topándose con la dura mirada de la mujer – Desee prisa, ya es muy tarde, yo voy a llevarle para asegurarme de que no vaya a entrar a platicar con sus amigos

-– "Como si realmente tuviera ganas de escuchar sus burlas" - Pensó Duo, pero no dijo nada. Solo la observo sin decir palabra para después seguir a la mujer pasando por la sala de estar, donde se escuchaba el ruido de las platicas y el barullo de los juegos, así como la TV encendida a todo volumen con las noticias de la farándula. No quería ver a nadie, sentía que la cara le enrojecía al solo recordar que todos sabían lo de su relación con Heero.

La subdirectora abrió la puerta para que Duo entrara y lo hizo en forma silenciosa. Jamás espero ver parada delante de él a esa persona y menos a esa hora, 9:30 PM. Ella estaba con los brazos cruzados, moviendo de forma severa el pie en una clara señal de desesperación, le conocía tanto, que sabía que estaba enojada ¡Y con justa razón!. La puerta se cerró detrás de él y se sintió de pronto frente al pelotón de ejecución.

-- ¡DUO! –el grito le hizo apretar los ojos - ¿Hasta cuando pensabas estarte escondiendo de mi? Tuve que venir a buscarte a tu escuela para enterarme de lo que te ocurría, porque jamás te dignaste a contestar mis llamadas. ¡Estaba tan preocupada por ti!.

¡Oh si!, ella estaba enojada, ya se lo esperaba, por eso no había querido contestarle, porque era más que probable que le rompiera el tímpano por semejantes gritos. Esperaba que con el paso de los días ella se hubiera calmado un poco, pero al parecer había sido todo lo contrario.

-- Noin, lo siento – dijo sintiéndose algo abatido – No quise preocuparte. Estoy bien, no ha ocurrido nada irreparable.

-- ¿No? – dijo la morena acercándose a Duo. El modelo no supo cual era la pregunta – Yo no te veo bien, a mi no puedes engañarme. Estas pálido, sumamente demacrado, tienes huellas de no haber dormido en días y... – dijo estudiándolo un poco – creo que bajaste unos dos kilos. No has comido bien – afirmo.

Duo desvió la vista de los ojos azules de su representante, ella le conocía tanto que con tan solo verle había visto todo lo que había padecido desde el domingo en la noche. Era verdad, todo era verdad. No había comido bien porque sentía como si lo que comía fueran piedras, por lo mismo solo comía un poco, para no sentirse mal. No había dormido, porque sus pensamientos solo estaban en Heero, desde el domingo no podía apartarlo de su cabeza. Noin le conocía desde que tenía 6 años, era a ella a quien consideraba su madre, porque le conocía mucho más que aquella quien le adopto.

-- Pero no vine a regañarte, eres mayor de edad y sabes perfectamente lo que haces – dijo Noin haciendo que Duo volteara a verle – No niego que el escándalo que han desatado ustedes dos han hecho tambalear las campañas de Nike y la salida al mercado de los catálogos de Calvin Klein – Duo solo le observo abriendo mucho los ojos – sin embargo, CK sacara todo este mismo fin de semana, así que el cheque ya esta en tu cuenta. Nike no va a sacar del aire los comerciales, porque solo le restan un par de semanas y no estaba pactada ninguna otra campaña para el futuro y no se si lo habrá, pero eso ya no importa. Gracias a esta publicidad, Levi's te quiere para anunciar varias de sus prendas, hay fuertes rumores de que Gucci esta por proponerte algo fuerte y L'Oreal llamó esta tarde para confirmar la salida al aire del comercial de "Chocolatisimo" que ya habías hecho y quiere que hagas otro de su nuevo shampoo, pero esta vez quiere tu rostro en el comercial.

-- Pe.. pero... Voy a hacer teatro, Irea no me cancelo en la obra – dijo Duo extrañado de que todo ese trabajo hubiera surgido después de lo que Heero había dicho.

-- También lo se y ellos lo saben y no les importa, para ellos mejor que estés en NY. Se acoplaran a tu agenda y programaran las sesiones en tus tiempos libres. Además, llamó Traize – Duo frunció el ceño al escuchar ese nombre – Armani sigue en pie con su propuesta para la campaña de otoño.

-- Es... ¡magnifico! – dijo el trenzado mostrando una enorme sonrisa. Una noticia buena después de todas las malas. Aun que, pensándolo bien, no todo había sido malo. Heero había dicho que eran pareja, pero las consecuencias no habían sido tan graves hasta ahora: había sido confinado a su cuarto por una semana y al parecer solo Nike no le tomará en cuenta para futuras campañas, pero el resto de los clientes, parecían apoyarle – Realmente magnifico – volvió a repetir Duo.

-- Y ahora, hablemos de ti y de Heero, y de cómo te sientes...

La cara de Duo se ensombreció considerablemente al escuchar a su representante. Sabía que podía mentirles a todos, a todos menos a ella. Así que se sentó en la silla del escritorio, mientras ella tomaba asiento en la que estaba junto a él, tomándole de la mano para escucharle, apoyarle y si era necesario, aconsejarle, como tantas veces le había hecho a lo largo de los años.

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Nada había cambiado en el resto de la semana. Estaba confinado en su habitación hasta la siguiente semana. En esta ocasión no había salido de su cuarto para robar algo de comida, la cena y el desayuno se las habían llevado hasta su habitación, pero no había comido mucho, solo lo que creía suficiente para no sentirse mal. Hacía tareas, comía y hasta había presentado en la soledad de la misma. Tuvo todo el tiempo del mundo para estudiar y sin embargo reprobó, ya que sus pensamientos no se separaban del actor.

Por la mañana del sábado las cosas seguían igual, seguía encerrado en aquella habitación sin poder y sin querer salir realmente. Se sentía tan cansado, de nueva cuenta no había podido dormir. La mitad del plato de cereal, y el vaso vacío de leche de su desayuno, seguía sobre el peinador. Al parecer había dormido un poco durante la mañana, ya que ahora había algunos libros y un par de hojas a un lado de la charola de comida.

-- No tengo ni fuerzas para levantarme de la cama – se dijo volteando a ver el reloj digital que estaba sobre su peinador, casi era mediodía y él aun estaba en la cama, con el pijama puesto.

El aroma de Heero estaba en cada hilo de seda de aquella prenda, quería arrancársela del cuerpo y tirarla a la basura, como lo había hecho en otras ocasiones, pero ese simple pedazo de tela era una de las pocas cosas que guardaría de él.

Un recuerdo material junto con todos los recuerdos físicos...

-- Estoy deprimido – se dijo cubriéndose totalmente con las cobijas. Heero se iba dentro de unas horas y aun no sabía que hacer...

Su cuerpo gritaba - ¡Ve a buscarlo, huye con él, déjalo todo!. Necesitas tanto esas caricias, esos besos, ese cuerpo - Pero no podía hacerlo, no quería. Heero no le amaba...

Y su corazón gritaba - ¡Que importa mientras tu amor baste para los dos!...

Pero su cabeza de nuevo se revelaba diciendo – Tienes orgullo, no te rebajes, vales mucho como para dejarte utilizar...

Y hasta ahora todos tenían razón, su cuerpo, su corazón y su cabeza. Era un triple empate y en esta ocasión no podía echar un volado o jugar al piedra, papel o tijeras; porque ya lo había hecho y había vuelto a empatar...

Los golpes en la puerta le distrajeron de sus propios pensamientos obligándolo a dejar de lado la discusión interna que mantenía con su cabeza, su corazón y su cuerpo. . La puerta no tenía llave, si era alguien autorizado a entrar; como las mucamas, una de las chicas de la cocina o el profesor de literatura (era quien le llevaba las tareas del resto de las materias), quizá la subdirectora(con quien había presentado), entrarían sin problema y al verlo tapado hasta la cabeza se marcharían una vez realizada su tarea o cualquier cosa que hubieran ido a hacer.

¡Era sábado!, no tenía que entregar tareas hasta el lunes y no había examen programado hasta el siguiente miércoles. Así que se quedaría tirado en la cama todo el día. Estaba triste, sumamente deprimido y no tenía ganas de ver o hablar con alguien. Noin le había llamado en el transcurso de la semana, después de ir a verle, para decirle que la campaña de L'Oreal sería filmada en NY hasta que estuviera allá, con Levi's aun estaba en platicas y Gucci acababa de mandarle su propuesta. Así que no tenía trabajo en los siguientes días.

-- ¡Diablos! – se dijo. Cuanto daría por estar tan ocupado que no tuviera tiempo de pensar en nada.

Así que se dispuso a estar silenció – ojalá se vaya pronto – mientras quien quiera que fuera se marchaba. Escuchó como la puerta se abría y unos pasos seguros resonaban en los pisos de mármol de la habitación. Le escucho pararse a un costado de su cama y de improviso le retiro la cobija que le cubría haciendo que de la impresión se sentara en la cama.

-- ¿Pero que demonios? – dijo con cierta molestia dispuesto a enfrentar a quien quiera que le hubiese perturbado. Pero su molestia cambió a una de asombro al ver a Trowa viéndole fijamente aun con la cobija en las manos - ¿No sabes que estoy castigado y no puedes entrar aquí?

-- Tengo permiso para venirte a buscar. Vístete, tienes visitas – dijo Trowa dirigiéndose al armario del trenzado para sacarle algo de ropa. Duo se desperezó en la cama sin levantarse, faltaban unos días para que terminara el castigo, pero seguía sin ánimos de nada.

-- Amigo, no quiero ver a nadie – dijo haciéndose un ovillo en la cama. No sabía porque estaba Trowa allí, quizá la subdirectora no estaba o quizá... quizá... ¡que importaba!, solo no quería salir de su habitación – A quien quiera que me este esperando puedes decirle que no puedo verle, que venga otro día – Trowa se giró clavando sus ojos verdes en la mirada violeta del modelo. No fue difícil adivinar que no se conformaría con un no por respuesta. Duo suspiró y se incorporó de nuevo en la cama - ¿Por lo menos vas a decirme quien es? ¿A caso me vas a presentar a tu misteriosa novia? – cuestionó Duo tratando de bromear, pero en su voz no sonó aquella diversión con la que siempre se dirigía. Sin embargo Trowa respondió afirmativamente a la pregunta.

-- Esa persona, la cual es muy especial para mi, quiere verte – Duo abrió de forma enorme los ojos. Trowa no había querido que fuera a verle a la sinfónica, las miles de veces en que solía escaparse para verse con ella en el bar tampoco le permitió ir y ¿ahora ella quería conocerle?. Se paró a la carrera tomando la ropa que el músico le sacó.

-- ¡Eres cruel!, deberías haberme avisado que tu novia iba a venir, por lo menos pude haberme arreglado un poco más, se va a llevar una muy mala impresión de tu mejor amigo. Además estoy sumamente demacrado, no he dormido bien, traigo unas ojeras muy marcadas...

-- Duo... – trato de interrumpirle Trowa mientras Duo seguía poniéndose la ropa a la carrera y se re hacía su trenza, ya que los cabellos se salían de su amarre al mismo tiempo en que seguía hablando a la carrera.

-- No es bueno dejar esperando a una dama, mínimo me hubieras avisado por teléfono que la ibas a traer, así pude haberme levantado más temprano para arreglarme...

-- Duo, no se va a fijar en como te veas, solo quiere hablar contigo – dijo Trowa interrumpiendo la perorata descontrolada de su amigo, mientras comenzaba a sentir un leve pinchazo de dolor en el estomago – Si te sigues arreglando tanto para verle, me voy a sentir celoso – Duo se paro de golpe y sonrió ampliamente al moreno de ojos verdes.

-- ¿Celoso tu? – y después soltó la carcajada haciendo que en Trowa apareciera un leve tono rozado en sus mejillas.

-- ¿Vamos? – cuestiono Trowa abriendo la puerta de la habitación del trenzado. No quería escuchar las burlas del modelo, aun que le agradaba escucharlo reír de nuevo.

Caminaron por los solitarios pasillos del colegio, al ser sábado no había muchos alumnos en ella. Duo comenzó a hacerle bromas al músico valiéndose del sonrojo que había visto aparecer en sus mejillas. Trowa hubiese preferido, en esos momentos, que Duo siguiera deprimido.

Era la primera vez que Trowa veía a Duo, después del incidente de los Oscares y que éste hubiera dormido en su habitación. Supo del castigo gracias a la nota que se había colgado en la puerta del trenzado, aun que él hubiese esperado que fuese Duo quien se lo dijera, pero también entendía que éste estuviera lo bastante deprimido como para no ver a nadie... ni a él a Erick o Hilde. Vio a Heero el martes, después de que hubiese hablado con Duo y por su forma de despedirse intuyo que se iba. A penas esa mañana se había enterado que Heero no solo se iba de la escuela, también se iba del país... Ahora entendía el encierro que se había auto impuesto Duo: estaba deprimido. No sabía que le había dicho Heero, solo sabía aquello que él mismo le había informado: Duo no le creía que lo amaba. ¿Qué le habría pedido Heero a Duo? ¿Qué se fuera con él a Japón? No lo sabía y no iba a preguntarlo. Heero se iba a las 4 PM de ese día y si Duo seguía encerrado, eso quería decir que lo dejaría partir.

Cuando llegaron a la sala de prensa uno, Trowa se adelantó para abrir la puerta y entrar primero. La sala de prensa uno era, al igual que la tres, una de las más chicas, así que no había mucho espacio para que estuvieran los tres reunidos. Duo intuyó de inmediato, que Trowa les dejaría solos.

¿Pero por qué?

Cuando la puerta de la sala de prensa se abrió por completo, lo que menos espero ver, fue a su mejor amigo dirigirse con una amplia sonrisa a la persona que estaba parada a un costado del escritorio y plantarle un beso en los labios...

Su boca se abrió por la sorpresa y se quedo paralizado sin saber que hacer o que decir. Su mente se puso en blanco y no halló si darse la vuelta y dejarles solos, o entrar y cerrar la puerta para que nadie más viera.

Entonces la persona que estaba con Trowa se separó, sonriendo, de los labios del músico y desvió su vista para sonreírle.

-- Mi querido amigo, me da gusto volver a verte...

-- ¿Quatre? – Fue lo único que salió de sus labios. Esa voz la reconoció de inmediato, ese tono utilizado y la forma de llamarle "querido amigo" le hizo identificarle. La vez anterior que le escucho hablar en persona, él estaba enfermo, por eso no le había reconocido. Pero ahora si. ¡Quatre era su amigo misterioso! ¿El primo de Heero era quien le había escuchado cuando más lo necesitaba? ¿Por eso había dicho que sabía que alguien le molestaba? ¡Porque Heero se lo había dicho! ¿Él le había contado también todo lo que le decía a Heero? ¿Por eso Heero siempre se sintió tan seguro con respecto a su amor? - ¿Pero que significa esto? Tu eres... - Cuestiono con el seño fruncido, comenzando a sentirse molesto, utilizado tanto por el "Amigo", es decir Quatre y por Heero.

-- Duo – dijo Trowa interrumpiendo cualquier cosa que el Trenzado iba a decir – Quatre es la persona con la que salgo desde el año pasado, con quien me quedaba los fines de semana y con quien me encontraba en el bar los miércoles – Duo sacudió un poco la cabeza sin entender bien. ¿Trowa era gay? – No te lo había dicho, porque no creí que pudieras comprender, fue hasta hace poco, cuando me entere que entre Tu y Heero había algo, que supe que podía confiarte mi secreto, sin embargo no fue posible... hasta hoy.

-- Pe... pero yo creí que tu... que eras... homo fóbico – dijo Duo totalmente confundido – Parecías tan molesto cuando te decía o te hacía mención sobre el tema.

-- No era porque les despreciara, era porque yo creía que tu los detestabas. Con eso de que te consideraban un Don Juan. Y cuando te dije que Heero gustaba de ti, te enojaste tanto que creí que tu eras el homo fóbico – aseguro Trowa.

-- Todo ha sido un terrible mal entendido – dijo Quatre sonriendo. Duo entonces volteo a verlo frunciendo el ceño de nuevo. Había olvidado que el rubio estaba allí – Se que sabes quien soy ahora – comenzó, se supo descubierto desde el mismo momento en que abrió la boca y Duo le escucho – Creo que estas pensando lo peor de mi y estas en tu derecho, después de todo, soy primo hermano de Heero.

-- Será mejor que yo les deje solos – dijo Trowa abrazando a Quatre y dándole un beso de despedida en los labios – Ustedes tienen mucho de que hablar – dijo dirigiéndose a Duo – No le juzgues tan duro, no te vaya a pasar lo que a mi – dijo saliendo del lugar, dejando a Duo con un signo de interrogación pintado en la cara.

Duo clavo sus ojos violetas en los aqua del rubio. No sabía si confiar en él o no. Como lo había dicho el mismo, era primo hermano de Heero. Ambos se sentaron a los lados del escritorio. Duo se veía desconfiado, no sabía que era lo que el primo de Heero quería decirle y en cambio, el rubio, se veía sereno, amable, y a pesar de lo que sentía, confiable.

-- Quiero hablarte de Heero – comenzó, pero Duo levantó la mano evitando que siguiera hablando.

-- Yo no quiero hablar de él. Supongo que todo lo que te decía ibas a contárselo a ese maldito infeliz, ¿Verdad? – cuestiono de forma molesta, sintiéndose traicionado por aquel a quien consideraba su confidente. Sentía que sus más grandes secretos habían sido revelados y usados en su contra.

-- ¡No! – dijo a la carrera – Yo se guardar un secreto. Ni siquiera Trowa sabía lo que tu me contabas. Jamás le revele nada a nadie. Todo lo que hablábamos era un secreto entre tu y yo.

-- Si, como no – dijo desviando la vista de la del rubio – Trowa no parece desconocer del tema, ¿Será que también le dijiste todo? No puedo creer que no supiera que hablabas conmigo.

-- En verdad no lo sabía – dijo apurado - Estaba sumamente celoso de ti antes de que le dieras el teléfono con el que me identifico. El creía que yo le engañaba con aquella persona a quien escuchaba. Incluso, de madrugada – Duo recordó en ese momento aquella platica que mantuvo con Trowa. El músico se había sorprendido mucho cuando le contó sobre ese amigo secreto que tenía y le exigió el teléfono al que llamaba – Trowa supo hasta ese momento que era contigo con quien hablaba. Créeme por favor. A Heero tampoco le dije nada. Entre él y yo hay mucha confianza, cariño de hermanos y respeto – dijo haciendo que Duo regresara la vista de nuevo a él – Si, Heero es para mi como el hermano que nunca tuve y creo que yo soy lo mismo para él, ya que el no tiene más hermanos, y yo solo tengo hermanas.

-- Heero siempre me dijo que yo le amaba y cuando le juraba odiarle, siempre me dijo que mentía, ¡eso es porque tu se lo dijiste! – aseguro el trenzado. Tenía que ser así, ¿De que otra forma sabría que cuando le decía que lo odiaba realmente estaba ocultando su amor por él? Quatre sacudió la cabeza.

-- Yo no le dije nada, ¡Te lo juro!. El lo descubrió aquella ocasión en que me llamaste, después de que... – dijo sonrojándose un poco – Tu sabes, sucedió aquello entre ustedes – Duo se sonrojo a su vez – Yo creí que eras tu, me dijiste que irías a conseguir otra tarjeta y cuando entro la llamada, lo que menos espere es que fuera Heero. Obviamente supo que era yo con quien estabas hablando y me amenazo para que no siguiera hablando contigo, sin embargo, Heero es de aquellos que nunca cumple una amenaza – dijo riendo – Trowa me contó que iba a demandarte por 2 mdd y después dijo que no lo haría, solo quiso asustarte un poco.

-- ¡Y lo logro! – Cuanto tiempo no estuvo temiendo que esa amenaza llegara a cumplirse y su familia se viera afectada. De haber sabido que Heero era solo un perro que ladra pero no muerde, no se hubiese preocupado tanto.

-- Heero jamás se atrevería a hacerte daño – dijo Quatre de forma queda, Duo lo dudo de inmediato. Desde que había conocido al actor le había hecho daño de una u otra forma.

-- Ya me lo hizo con esa estúpida venganza. Sabías de ella ¿Verdad? – cuestiono sabiendo la respuesta. Quizá muy en el fondo quería estar equivocado, quería que Quatre se convirtiera en aquel confidente que siempre le escuchaba con paciencia, aquel en quien confiaba, pero esa imagen que tenía del chico se había hecho pedazos ya.

-- Si – dijo el rubio de forma culposa - Todo el tiempo, por eso quería hablar contigo, ser tu amigo. Quise prevenirte. Muchas veces quise hacer que Heero desistiera de esa absurda venganza, no sabes cuanto le insistí, pero no pude convencerlo. Heero a veces es muy terco.

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Hilde iba caminando de regreso a su habitación – ¡Estaba tan contenta! – Las cosas estaban saliendo mejor de lo que esperaba. Desde que Heero ganó el Oscar, es decir, desde el domingo, las entrevistas de prestigiados programas de moda, las llamadas telefónicas de grandes revistas como Vogue y los pedidos de diseños exclusivos de grandes casas de moda y de importantes artistas(hombres y mujeres), estaban a la orden del día.

¡Tenía tanto que agradecerle a Heero! Gracias a él ahora su trabajo era reconocido y buscado. Pero aun no había podido agradecerle, ya que no se había presentado a clases. Escuchó un rumor decir que había ido el martes por la tarde a hablar con el director y que había salido de la escuela casi entrada la noche y ya no había vuelto. Según se escuchaba por "radio pasillo", Heero había sido expulsado.

-- ¡Tonterías! – se dijo mentalmente mientras seguía su camino de la sala de prensa 4, la más alejada, hasta llegar a la 3.

Justo la noche anterior había escuchado una entrevista hecha al actor. Era extraño verlo hablando por TV después de lo que había dicho en los Oscares. Heero informaba que se iba a Japón como director de una película -¡Genial! – Había sido la diseñadora de un gran actor y futuro director de cine, eso le abría más puertas.

La entrevista de Heero, de no más de 15 minutos, había girado en torno a su viaje, los pormenores de su estancia en aquel país y cuanto tiempo estaría por allá. No mencionaron el titulo ni la trama de la misma, ya que Heero decidió mantener el secreto. Cuando la pregunta obligada llegó, el actor simplemente dijo "No hay comentarios".

-- ¿Realmente no los habría?

Duo no había dado señales de vida desde el mismo domingo en que Heero hizo publica su relación de pareja. Se sintió perturbada al escucharlo, se sintió desfallecer ante el echo de haber sido la novia de un chico gay. Pero después, cuando tuvo tiempo de pensarlo un poco, supo que Duo se merecía ser feliz con quien fuera, mientras esa persona le amara y Heero parecía amarle. ¿A caso no fue capaz de revelar su condición de gay ante medio mundo?

También tenía mucho que agradecerle al trenzado. Duo era quien había convencido a Heero para que aceptara que le diseñara el traje que usó en los Oscares. Solo que su amigo no había querido salir de su habitación desde aquel incidente. Aun que no salir solo fue al principio, después había sido confinado a su habitación como castigo...

¿Castigo a que?.

Todo mundo se hacía esa pregunta. Muchos decían que el director había castigado a Duo y expulsado a Heero debido a su relación clandestina dentro de la escuela. Otros simplemente aseguraban que Duo le había partido la cara a Heero, había sido descubierto o reportado y debido a eso había sido detenido. Ya que Heero se iba a Japón, la segunda opción era mas probable que la primera. Pero Hilde tenía sus dudas.

A penas iba a dar la vuelta al pasillo, cuando la voz de Duo le llegó claramente. Guardo silencio para escuchar mejor y supo de inmediato que estaba en la sala de prensa uno. Estaba hablando, no, discutiendo con alguien a quien no identifico de inmediato. Se acercó a la puerta y lo que alcanzó a escuchar la llenó de curiosidad y se dispuso a espiar un poco.

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-- ¿Tu sabías que Heero quería vengarse de su madre utilizándome a mi como instrumento? – preguntó sintiéndose molesto y herido.

-- No sabía bien su plan, solo sabía que quería vengarse de ti. Al principio creí que era debido a que le rompiste aquella foto y se la lanzaste a la cara – Duo parpadeo nervioso.

-- ¿Te lo contó? – dijo sin dar crédito a las palabras del violinista. Heero debería tenerle bastante confianza como para que le contara tantas cosas. Quizá si no supiera que era primo de Heero y que quizá le hubiese contado todo, él también podría ir y contarle todo lo que le sucedía. Muchas veces tuvo la intención de salirse de su habitación y colarse hasta la oficina de Silvia para llamarle a su "amigo" solo para desahogarse, ahora eso ya jamás volvería a pasar.

-- Si y no sabes cuan enfadado estaba. Por eso creí todo el tiempo en que era debido a eso su venganza, aun que se me hacía algo infantil de su parte. Y te aseguro que Heero no es nada infantil – lo se muy bien, pensó Duo. Heero era demasiado maduro para su edad, a veces se comportaba como si tuviera 50 y no 21 - Fue mucho después, cuando logró entrar a este colegio, que supe el verdadero motivo. Heero me dijo que odiaba a su madre, mi tía, y que algún día iba a destruirla destruyendo aquella que más amaba...

-- Yo – dijo el modelo más para si mismo que para su interlocutor.

-- Heero así lo creía – dijo el rubio de forma pausada - Entonces traté de hacer algo para detenerle, pero creo que no funciono. Heero estaba empecinado en acabar contigo creyendo que así se vengaría de su madre. A pesar de que sabía que no era capaz de cumplir una amenaza, tenía miedo de que revelara mi secreto, es decir, que le dijera a mi padre que era gay y que salía con Trowa.

-- ¿Te amenazo con decirlo? Pero tu sabías que Heero no cumpliría esa amenaza.

-- Si, por eso cuando le dije que no me importaba, que se lo dijera a mis padres, me amenazo con otra cosa que pensé en esta ocasión si pudiera cumplirla. Él estaba empecinado en acabar contigo y no pensaba desistir de ello.

-- ¿Con que te amenazó? – Quatre palideció por un momento y después se sonrojo. Duo creyó que no iba a contestar a su pregunta y por un momento cruzó por su cabeza que eso sería lo mejor, pero el rubio comenzó a hablar.

-- Con revelarle a mi padre quien fue el primero con quien tuve relaciones sexuales – Duo sintió un escalofrío recorrerle la espalda cuando un mal presentimiento cruzó por su cabeza, iba a pedirle que no dijera nada, que no quería saberlo, pero no alcanzó a pedirle que callará – Fue con él, con Heero – Duo bajó la cabeza de forma triste, sintiéndose desilusionado y herido. Quatre era su primo hermano, aun que, ¿que podía esperar? Eran tal para cual. Ambos le habían usado, quizá de forma diferente, pero lo habían hecho – Espera Duo, no te pongas así – dijo Quatre parándose a la carrera e hincándose a los pies del trenzado. Duo le vio con coraje y se paró de forma molesta.

-- ¿Qué no te vea como? ¿Con odio? ¿Con rencor? ¡Tu eres igual a él!, ¿Qué quieres de mi? ¿Por qué has venido a buscarme? ¿Quieres hablar de Heero? No me has dicho nada que no sepa. Fui su instrumento de venganza, fui su amante en turno. Me uso, me desecho, ahora puedes volver con él. Yo nunca le importe. Puedes sentirte seguro de que volverá a tu lado...

-- Cálmate Duo – dijo Quatre parándose de su lugar sumamente preocupado. Era muy notorio el sentir de Duo, su coraje sus celos. Ni siquiera estaba tomando en cuanta que él estaba con Trowa y no con Heero – Yo no he venido a asegurarme de que hayas terminado con él, al contrario. Vine a decirte que Heero jamás se había enamorado – Duo le miro a los ojos tratando de encontrar el engaño a través de ellos, pero los ojos aqua del rubio era muy transparentes y sinceros. No podía negarle su confianza, no tenía forma de refutarle nada – Jamás Duo. Lo que ocurrió entre nosotros fue un error desde el principio. Éramos demasiado jóvenes, era nuestra primera vez, teníamos 14 años ambos y Heero estaba muy tomado...

Duo se sentó en la silla que había abandonado poco antes escuchando lo que Quatre narraba. Recordaba que una vez Heero había prometido contarle su primera vez, lo que nunca paso por su cabeza es que hubiese sido con su primo cuando él todo el tiempo había creído que había sido con Odin. No sabía si sentirse aliviado o preocupado por ello, solo sabía que ese malestar en la boca del estomago crecía cada vez más.

"Maldición, esos eran los malditos celos" - se dijo

-- Heero estaba enamorado de Odin Low – eso era algo que ya sabía - pero como él era 5 años mayor nunca le hizo caso porque lo consideraba solo un niño. Cuando descubrió que aquella a quien creía su madre no lo era, ese sentimiento de rechazo y coraje se sumo a todo lo que venía acarreando. A su sentimiento de inferioridad al creerse menos que tú gracias a su madre; al sentimiento de odio al saber que ella no lo era, a la cancelación de la serie infantil en la que trabajaba y a la partida de Odin a Alemania. Todo eso lo llevó irremediablemente a la bebida, se convirtió en un rebelde, se separó de su madre y se vino a vivir con nosotros por unos meses hasta que Zech lo tomo bajo su tutela. Se fue a vivir solo llevándose al ama de llaves y su familia, pero casi todos los días venía conmigo. Aprendí a leer sus silencios y sus actitudes, casi le adivinaba el pensamiento – Con razón sabía como interpretar las cosas cuando hablaba con él; había aprendido con Heero - No pude hacer que dejara de tomar, casi todas las noches lo hacía porque se sentía muy solo, deprimido y yo no sabía como ayudarle. Yo recién descubría mi interés por los chicos y no pude evitar el aprovecharme de la situación de Heero para experimentar - ¡Desgraciado! - Una cosa llevó a la otra y acabamos en la cama – dijo totalmente sonrojado, mientras Duo apretaba los dientes de forma molesta – Por la mañana Heero ni siquiera lo recordaba y yo estaba sumamente arrepentido. El no me amaba, yo no lo amaba y habíamos hecho el amor sin ni siquiera pensarlo. Cuando Heero lo recordó todo se sintió perturbado. Acordamos guardarlo en secreto.

Duo se paro sumamente molesto de la silla en la que estaba. Quatre, ese chico de apariencia dulce y delicada ¿Se había aprovechado de alguien como Heero? ¡Era increíble! No podía creerlo, solo lo estaba justificando.

-- ¡No te creo! – le grito – Heero no es de los que caen de esa forma, siempre tiene control sobre todo, desde sus pensamientos hasta su cuerpo – dijo furioso a un Quatre que se encontraba sumamente apenado.

-- ¡Eso es ahora! – trató de aclararle – Heero no ha vuelto a tomar desde que Zech lo metió a ese centró de rehabilitación. Ahora siempre esta controlado, frío, distante, pero cuando estas bajo los efectos del alcohol, pierdes el poder sobre tus sentidos, muchas veces no sabes lo que haces – Si, eso era verdad. Muchas veces cuando tomaba mucho no sabía lo que hacía o donde se encontraba; como cuando terminó en el departamento de Heero – Yo no he querido contarte esto para herirte – dijo tratando de tranquilizar al modelo, pero Duo no parecía querer calmarse – Solo quiero que sepas que Heero esta enamorado de ti desde hace mucho tiempo.

-- ¿He? – cuestionó viéndolo fijamente sin entender – eso tampoco puedo creerlo – dijo de forma baja. A pesar de que Heero se lo había repetido varias veces y muy dentro de si rogaba porque fuese verdad, no podía, ni quería creerlo.

-- Me di cuenta la noche en que me descubrió hablando contigo – Duo clavo más sus ojos violetas en los aqua del rubio – Jamás había visto a Heero mostrar sus celos y en esa ocasión era muy notorios. Heero quería que me alejara de tía a toda costa y para eso estaba dispuesto a revelar mis secretos a mi padre. Supe entonces que lo de Heero contigo no era solo por llevar a cabo su venganza, había algo más y conforme me ibas contando todo lo que pasaba entre ustedes, lo fui adivinando: Heero estaba enamorado de ti al igual que tu de él.

-- No creo nada. Heero no me ama y jamás me amará, solo me usó y no voy a permitirle que me siga usando. ¡No puedo creerte!, ¡No puedo! Eres primo de Heero, así que debes ser igual de mentiroso que él... – grito Duo negándose a creer nada de lo que Quatre decía.

-- No Duo, no te estoy mintiendo – le dijo el rubio casi llorando. Las lagrimas asomaban a sus ojos aqua, pero Duo no iba a dejarse manipular por las lagrimas – Heero en verdad te ama. Jamás lo había escuchado tan afectado. Nunca creí que fuese capaz de reconciliarse con su madre y se que fue gracias a ti. Cuando le reclame por haber revelado en los Oscares que son pareja haciendo que toda tu carrera tambaleara, me dijo que no necesitabas actuar, que lo tenías a él...

-- El mismo egoísta de siempre – dijo Duo de forma seca.

-- Lo mismo le dije. Pero el simple echo de que lo dijera ya confirmaba lo que se: él te ama. Si no te amara jamás me lo hubiese dicho y jamás se hubiese atrevido a revelar en TV que es gay y que tiene una pareja de su mismo sexo: tú.

Duo apretó los ojos de forma fuerte. Si razonaba las cosas todo lo que decía Quatre sonaba lógico. Pero la lógica no le ayudaba a su corazón o su cabeza, mucho menos a su cuerpo. Heero había dicho muchas cosas hirientes. Siempre le trató como si fuese una cosa, un objeto sexual con el que pudiera satisfacer sus bajos instintos mientras estuviese en la escuela. ¿Y ahora, después de saber la verdad, le decía que le amaba? ¿Allí donde estaba la lógica? Lo único que podía pensar al respecto es que Heero se había vuelto loco...

-- No... – musito Duo de pronto abriendo los ojos y clavándolos en los aqua del violinista para después casi gritarle – No hay nada que puedas decirme para creer en lo que me aseguras. ¡Heero no me ama y jamás lo ha hecho ni lo hará!...

La puerta de la sala de prensa uno, se abrió, de golpe azotando la madera contra la pared haciendo que el sonido sordo de la misma inundara por completo la habitación. Tanto Duo como Quatre voltearon asustados a la entrada para ver lo que sucedía.

Duo vio como Hilde entraba echa una furia viéndole directamente, con ambos brazos a los lados de su cuerpo. Su rostro estaba contraído, con las cejas fruncidas y la boca ladeada, sus ojos parecían fuego. Jamás había visto a Hilde tan enojada como lo estaba ahora, ni siquiera cuando se sentía celosa de Dorothy. Y así, de improviso, elevó su mano y la dejó caer sonoramente sobre su rostro dejándole totalmente marcada la mano en la mejilla.

-- ¡AUCH! – gritó Duo retirándose de las cercanías de la morena con una mano en la mejilla adolorida - ¿Qué te pasa? ¿Por qué me pegas Hilde? – exigió sin entender nada.

-- ¿Estas loco o que Duo? ¿Cómo te atreves a decir que Heero no te ama? ¿No sabes todo lo que arriesgó al declarar que tú y él son pareja ante millones de personas? - Duo sintió que el sonrojo que se había presentado después del golpe de su amiga, se esparcía por toda su cara. No sabía que decir, de pronto se encontró mudo. Lo único que atino a hacer fue a reclamarle por meterse en lo que no le importa.

-- ¡No te metas en esto!, ¡tu no sabes nada! – dijo casi gritando, pero Hilde no estaba dispuesta a callarse.

-- ¡Te equivocas!, se mucho – Duo se sorprendió ante lo que decía la diseñadora - He visto a Heero morir de celos por mi causa en dos ocasiones. ¡Heero te ama! – Los ojos de Duo se abrieron de forma enorme, mientras su corazón comenzó a latir de forma desbocada al escuchar a la morena.

-- ¿Qué dijiste? – Eso no lo sabía. ¿En que momento Heero le había mostrado celos a Hilde? ¿Cuándo? Y ¿Por qué?

-- ¡Que estas loco al no creer que Heero te ama! – aseguro, pero Duo sacudió la cabeza. Ella había entendido mal.

-- No, eso no, lo otro. Sobre que Heero estaba celoso de ti. ¿Cuándo ocurrió eso? – cuestionó curioso. Hilde se quedo pensando un momento, poniendo su dedo índice sobre sus labios y viendo al cielo.

-- La primera vez que vi como sus celos se apoderaban de él, azotó su mano contra la pared hiriéndose considerablemente la mano izquierda – dijo Hilde. Duo podía recordar muchas heridas en el actor, todos los golpes que él alcanzó a darle, pero una en particular se hacía presente en su memoria; aquella mordida que le dio a su mano derecha la primera noche en que le tomó. Al día siguiente, Heero apareció en clases con dos vendas en las manos. Ahora sabía porque – Fue la mañana siguiente a la noche en que me colé hasta tu habitación para agradecerte por recomendarme con él para hacerle el traje que llevó a los Oscares. Heero creía que me había acostado contigo – Si, esa fue la ocasión. Heero le había reclamado por haberse acostado con Hilde y él le había dicho que no había sido así, pero no le creyó. Por lo visto había ido a cerciorarse con la morena para después ir a disculparse con él – Se lo aclaré y cuando supo que le estabas diciendo la verdad, azotó su mano contra la pared - ¡Ese maldito idiota!, debió haber azotado la cabeza en vez de la mano.

-- ¿Y la segunda? – cuestiono Duo de forma intrigada.

-- Fue hace poco. La tarde en que le di a medirse el traje. Le sugerí que utilizara los pendientes de diamante que me regalaste. Ya se los había puesto y se los quitó de forma molesta dejándolos sobre la mesa y dijo que prefería no usar nada a algo que tu me hubieses regalado – Eso también lo recordaba. Lo vio salir enojado y fumando después de medirse el traje que Hilde le había diseñado. Jamás pensó que hubiese sido debido a eso – Heero estaba celoso.

-- Yo no... – trató de decir que no creía nada, pero las palabras se negaron a salir de su boca. ¿Realmente Heero estaba celoso? Si, era más que probable, para que negárselo; muchas veces había visto esas reacciones en el actor y solía tomarlas como celos, y si alguna vez se lo había hecho ver al actor este le había respondido de alguna forma hiriente negando ese sentimiento.

¿Sentimiento?

¿Desde cuando Heero mostraba sus sentimientos? Siempre que parecía dejarle acercarse a él, cuando parecía mostrarle algo de su interior, salía con alguna frase hiriente, algún comentario hosco que volvía a alejarle.

"Es tan fácil hacerte enfadar, que no puedo evitar utilizar esa clase de frases en tu contra"

¿Fácil hacerle enojar?

¡Es que era tan frío, sarcástico y antipático! Que no podía evitar enfadarse cuando hacía esa clase de comentarios. Lo detestaba, lo odiaba... lo amaba...

¡LO AMABA!

-- ¡No seas ciego Duo! Heero te ama – dijo Hilde de forma suave viendo como Duo parecía haberse perdido en sus propios pensamientos.

-- No lo se, yo ya no se nada – musitó el trenzado más para si mismo que como respuesta a su morena amiga.

-- Heero te ama Duo, te lo esta diciendo la única persona con la que Heero solía sincerarse hasta que tu llegaste – aseguro el rubio que parecía haber esperado el momento exacto en intervenir de nuevo. Pero Duo volteo a verle con las cejas fruncidas y elevando la voz le señalo.

-- ¡Tu ni siquiera me hables! – le reclamo haciendo que Quatre tragara saliva nervioso y guardara silencio.

Se quedo callado, tratando de tomar una decisión. Hilde decía que Heero le amaba y ella era muy acertada en ese tipo de cosas. A pesar de lo que el "amigo" le había dicho sobre su relación con Heero, él afirmaba que el actor le amaba. No sabía que hacer. Comenzó a escuchar claramente en su cabeza una voz que le gritaba, elevándose cada vez más alto y más fuerte hasta que de tan alto que gritaba se obligo a si mismo a taparse los oídos para tratar de que no gritara más.

"¿Qué crees que estas haciendo aun allí parado?" - le dijo aquella voz en su cabeza - "Se va a ir y no sabrá que tú le amas como te ama él. ¡Sal ahora mismo!, quizá aun estés a tiempo. Te dijo que a las 4:00 PM ¿Qué horas son?"

-- ¿QUÉ HORAS SON? – gritó tomando a Quatre por los hombros y sacudiéndolo. Quatre pareció asustado por la reacción demente del trenzado y se dio prisa en responderle.

-- Las 2:45 PM

¿2:45 Pm? Aun tenía una hora y 15 minutos para llegar...

Duo lo soltó y salió corriendo de la sala de prensa empujando a Trowa y Erick que iban llegando al lugar. Debía darse prisa, quizá aun pudiera llegar al aeropuerto y ver a Heero antes de que se fuera.

Corrió por los solitarios pasillos de la escuela. Sus pasos a la carrera retumbaban por todos lados. Ni siquiera sabía como iba a llegar a la terminal aérea, tampoco sabía como iba a salir del colegio sin un pase; los guardias le detendrían, un soborno no funcionaba con ellos. Lo mejor era llegar a su habitación, descolgarse del balcón de su cuarto y brincarse la barda de la escuela; el único problema es que por allí no pasaba ningún taxi o bus. Tendría que dar toda la vuelta al colegio y correr avenida arriba hasta llegar a la principal y esperar a que algún taxi quisiera llevarlo, ya que los autos de alquiler no se paran así como así. Todo eso le haría perder un valioso tiempo. Y entonces, casi al llegar al pasillo principal, el que le llevaba a la salida de la escuela o al ala este, apareció la persona que menos esperaba ver.

-- ¿PETER? – El hombre alto y moreno volteo a verle al escuchar su nombre y le sonrió de forma amable al reconocerle.

-- Buenas tardes joven Duo.

Duo sonrió de forma luminosa, esta era su salvación.

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La camioneta negra de Heero salió volando de la escuela de arte con Peter al volante y Duo de copiloto. Iban a mas de 140 millas por hora rompiendo todas las leyes de transito y el "stop" de madera que impedía el paso a los autos en el estacionamiento de la escuela.

A Peter poco le importaba ir a la cárcel con tal de que el joven modelo alcanzara al actor. Había sido militar, así que tenía unos cuantos conocidos que podían sacarle de prisión y el propio joven Yuy tenía sus influencias para ayudarle. Tenían que llegar al aeropuerto antes de que abordara. Había tenido mucha suerte de llegar a esa hora por las cosas del señor Yuy y ver al modelo. Duo no tuvo que decirle nada, solo bastó con verlo, con detectar en esos ojos violetas el mismo dolor que viera en los ojos cobalto de su joven patrón, para saber que haría lo que fuera por ayudarles.

-- Peter ¿Podría?... – Duo había tratado de decir, pero Peter le interrumpió de golpe.

-- ¡Vamos! Quizá aun podamos alcanzarlo – Duo había sonreído de forma luminosa, Peter sabía exactamente lo que quería.

Tuvieron suerte, no fueron detenidos, perseguidos o multados, pero poco antes de llegar al aeropuerto un congestionamiento vial les obligo a detenerse por completo. Duo volteo nervioso a ver su reloj, eran las 3:15 PM. Si esperaba a que Peter avanzara no iba a lograr ver a Heero, así que decidió bajar y llegar corriendo.

-- Aquí me quedo, voy a seguir a pie – dijo al tiempo en que abría la puerta de la camioneta y bajaba. Peter bajó el vidrio para hablarle.

-- Le esperaré en la puerta de acceso uno – Duo le sonrió, le dio las gracias y salió corriendo.

Corrió entre los autos a toda velocidad. Había sido capeón de atletismo hacía unos años (antes de que uno de sus contratos le prohibiera tener músculos excesivos en todo su cuerpo) así que aun se encontraba en condición, además de que seguía nadando.

Cuando llegó al accidente se dio cuenta de que el motivo del embotellamiento había sido una carambola que bloqueaba los accesos al aeropuerto. Había un par de televisoras cubriendo la noticia y contribuyendo con sus autos al trastorno vial, pero a Duo poco le importo, atravesó la avenida justo después que varias camionetas de los canales de noticias del espectáculo daban la vuelta.

-- ¡Maldición! Heero ya debió haberlos despachado...

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Heero volteo a ver su reloj: las 3:25

Dio otra vuelta en su lugar de forma desesperada y levanto la vista a la pantalla para ver como iba su vuelo: A tiempo...

Había llegado temprano al aeropuerto, tal como lo exigen ahora los vuelos internacionales, había documentado con dos horas de antelación y llevado a revisión todo su equipaje de mano (solo era una maleta pequeña con una muda de ropa y los artículos personales). No se sintió sorprendido de ver a la prensa aguardándole, él mismo se había encargado de distribuir su horario en la TV abierta con la firme intención de que todos se enteraran, sobre todo Duo. Les había atendido por algunos minutos y después, cuando creyó que era oportuno, les despacho.

No quería tantos testigos cuando Duo llegara... y sin embargo, aun no aparecía.

-- Debí haberle dicho que tenía hasta las 3:00 PM –se dijo mentalmente, volviendo a ver el reloj, maldiciéndose así mismo por su descuido – si no llega en 5 minutos no podrá...

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Duo se abrió paso entre la gente que entraba y salía del aeropuerto. Por muchos años había sido cliente frecuente del aeropuerto de LA debido a su condición de modelo. Había viajado por todo el mundo y los accesos al mismo los conocía como a la palma de su mano.

Atravesó el estacionamiento a toda prisa. Estaba cansado, pero no había tiempo de tomarse un respiro. Tenía que darse prisa...

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"Pasajeros del vuelo 725..."

-- ¡Maldición! – exclamó Heero al escuchar por tercera vez el llamado para abordar. No podía postergarlo mas. Giró la vista viendo con resignación la puerta de cristal del acceso VIP en el que estaba.

Duo no había llegado...

Y quizá no iba a llegar.

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Duo entró corriendo tratando de gritar el nombre del actor, pero estaba tan exhausto que solo pudo exhalar e inhalar para recuperar el aliento. Había llegado al aeropuerto, ¿Pero lo había hecho a tiempo? Giró la vista buscando las pantallas de salidas y llegadas. Localizó varias y se dio prisa en alcanzar la mas próxima. Se situó justo debajo para buscar aquella cuyo destino fuera Japón.

Estaban abordando.

Cuando leyó aquella palabra, sintió que se le hacía un nudo en la garganta y el corazón se le encogía presa de la pena haciendo que la sangre se le fuera hasta los pies. Heero estaba abordando el avión en esos precisos momentos y no había alcanzado a verle.

El sentimiento de derrota le invadió de pronto, había echo tanto y había logrado tan poco. Si tan solo le hubiese visto por última vez y decirle cuanto le amaba. Heero había prometido regresar por él en un año, ¿pero quien aseguraba que no iba a cambiar de opinión?

Metió la mano a la bolsa de su pantalón y vio el boleto roto por la mitad que Heero le había dado. Aun podía alcanzarlo allá, en Japón, pero no quería perder su sueño por realizar su amor. Si tan solo le hubiese visto... si tan solo...

-- ¡Auch! – exclamo al sentir como alguien golpeaba su hombro al pasar a su lado a toda prisa.

-- Lo siento mucho, debo alcanzar mi avión que esta abordando – dijo el hombre joven, con apariencia china, que había tropezado con él.

¿Abordando?

Entonces quizá aun estaba a tiempo de ver a Heero, él le había dicho que tenía hasta las 4:00 y a penas eran las 3:42. Heero tenía que estarle esperando.

Corrió detrás del hombre rumbo a la sala de abordaje, pero sin el pase que le permitiera subir al avión era imposible que le dejase pasar. Aun así haría el intento. Heero tenía que estar en esa sala, tenía que estarle esperando ¡Tenía que esperarle!. El pánico hacía presa de él, Heero no podía irse sin verle por ultima vez.

Llegó corriendo viendo para todos lados. La sala de abordar tenía una pared de vidrio que permitía ver a todos aquellos que cruzaban la zona de revisión y se perdían en lo alto rumbo al anden que les llevaba al avión.

Y allí estaba él...

Los ojos de Duo se abrieron de forma enorme y el corazón amenazó con desbocársele al ver la espalda del actor subiendo por la escalera eléctrica con la maleta en la mano. Traía el traje del uniforme puesto y como siempre, el cabello todo revuelto, eso fue lo que le hizo reconocerlo. Tenía que pensar en una forma rápida de llamar su atención. Si iba con el guardia de la revisión le impediría el paso y si armaba algún alboroto le llevarían preso y posiblemente Heero no se daría cuenta y solo perdería su tiempo. Solo quedaba una solución posible.

-- ¡Heero! - Gritó con todas sus fuerzas mientras comenzó a golpear con ambas manos el vidrio grueso que le separaba de aquel que subía de forma lenta por aquella escalera – ¡HEERO! – gritó con mas fuerzas sin conseguir nada de quien se alejaba segundo a segundo. Lo único que estaba haciendo era que la gente volteara con curiosidad a verle, pero solo por segundos, cada uno de aquellos pasajeros estaban inmersos en sus propios mundos y sus gritos desesperados solo les distraían por momentos y después regresaban a sus asuntos -¡HEERO!, ¡HEERO!, ¡HEERO! – gritó, gritó y golpeo sin conseguir nada hasta que vio que el actor se perdía en el interior del anden – No – murmuro extendiendo las manos en el cristal viendo lo alto del atril como una persona tras otra pasaban, pero Heero no regresaba por él – No – murmuro de nuevo en voz baja cerrando los ojos y los puños. El vidrio a prueba de ruidos con el que estaba recubierta la pared de la sala de abordaje y separaba a la de espera, había impedido que Heero le escuchase.

Siguió golpeando el vidrio de forma queda sin abrir los ojos, más como un impulso que por otra cosa, con la mirada baja y los hombros caídos. Sentía que todo se derrumbaba. Quería decirle a Heero cuanto le amaba, cuanto le necesitaba y que estaba dispuesto a esperarlo en Nueva York cuando regresara. Pero ahora no podía hacer nada ni decirle nada. Se sentía derrotado. Su corazón se estrujó en su pecho haciéndose casi polvo por el sufrimiento.

¿Y que tal si no regresaba? Ni siquiera le había dado una leve esperanza ¿Qué podía atarlo a los EUA?

-- No, no, no... - comenzó a sacudir la cabeza de un lado a otro. Tenía que hacer algo para darle alguna señal, algo que le hiciera saber que cuando regresara él iba a estar allí para él.

Y entonces tuvo una repentina idea que le hizo levantar la cabeza y abrir los ojos. Giro el rostro para ver la pantalla de llegadas y salidas y vio que el vuelo a Japón aun decía "Abordando". Sabía que el avión de Heero era de esos que tenían su propia pantalla en el asiento con varios canales de video y música. Dos eran para películas viejas, uno era para la película de estreno que pasarían en el avión, otro mostraba el lugar por el que el avión estaba navegando y cuanto le faltaba para llegar a su destino y en otro más, el canal que en esos momentos le importaba, era el canal de noticias local...

Tenía que llamar la atención de la prensa. Quizá aun había alguien del canal local que pudiera tomarle y mandarle un mensaje a Heero. No importaba dar a conocer sus sentimientos a medio mundo - Total, si lo sabe dios, que lo sepa el mundo – se dijo de forma decidida. Iba a gritar y gritar hasta que alguien le captara y la noticia se transmitiera en vivo por algún canal. Iba a rogar porque Heero le viera y quizá le llamara al colegio cuando llegara a su destino.

"Una llamada es mejor que nada" – se dijo dándose esperanzas a si mismo.

Entonces comenzó a gritar como desesperado, no sabía si daría resultado a no, pero ya nada perdía con intentarlo. No le importaban las miradas curiosas o confundidas que le miraban. Por suerte nadie se detenía, ni siquiera la seguridad privada que cuidaba del aeropuerto.

-- ¡HEERO!, ¡HEERO TE AMO!. ¡HEERO TE AMO SOBRE TODAS LAS COSAS!, ¡TE AMO MAS QUE AMI PROPIA VIDA!... – cualquiera podría pensar que solo era un fan mas enloquecido por un actor famoso. Aun que uno muy atrabancado, ya que, era conocido por muchos la violencia del actor y muy pocos se atrevían a molestarle, menos lo hacían cuando estaba por salir de viaje.

-- Yo también te amo más que a mi propia vida...

Escuchar esa voz a sus espaldas le hizo callar bruscamente haciéndole quedarse petrificado en su lugar al tiempo en que su corazón comenzó a latir de forma acelerada y todo su cuerpo comenzaba a temblarle. Se giró despacio creyendo que su hiperactiva imaginación estaba haciendo de las suyas de nuevo. Y ante su vista apareció aquel por quien había llegado desesperado y corriendo. Ante su vista se levantó esa imagen alta y arrogante de mirada fría e intimidante, pero llena de pasión y ese salvajismo que tanto extrañaba.

Su mirada violácea comenzó a recorrerle de arriba a abajo dándose tiempo a asimilar las cosas y a convencerse a si mismo que no era una simple ilusión. Ni siquiera usaba el uniforme... en esta ocasión llevaba unos jeans y una playera y cubría su cuerpo con una gabardina negra; si llevaba una maleta de mano con rodillos, pero solo en eso coincidía con aquella persona que viera en las escaleras eléctricas. Bueno, eso y el cabello revuelto.

-- ¿Heero? – Cuestiono de forma incrédula, rogando porque aquella imagen que aparecía ante sus ojos fuera real y no desapareciera.

Pero lo que respondió a su pregunta fue algo más que un simple si, fue un beso cargado de pasión y de aquel amor que le había estado confesando desde hacía una semana. Lo sentía, siempre lo sintió pero no había querido creerle. Heero le amaba como le amaba él y ahora lo percibía claramente ya que sus labios sentían la calidez de otros labios sobre los suyos, la electricidad que le recorría el cuerpo de arriba abajo no era producto de su hiperactiva imaginación. Todo lo que estaba sintiendo era real, muy real. Había cerrado sus ojos para disfrutar esa calidez, ese amor y esa pasión que se derramaba de aquellos labios.

Abrió los ojos al sentir con desilusión que sus labios eran abandonados, por un momento pensó que aquella imagen y aquellas sensaciones desaparecerían, pero no, allí estaban aquellos ojos cobalto viéndole con esa luz especial que no sabía definir y que ya había visto en otras ocasiones. Allí estaba aquella mirada penetrante que sabía como ponerle nervioso y que los colores iluminaran su rostro.

-- Sabía que ibas a llegar – Escuchó de nuevo aquella voz haciéndole despertar de sus pensamientos. Esa arrogancia y esa seguridad le enfurecían y a la vez le atraían tanto de él. Lo estaba viendo allí parado delante suyo, además le había besado y le estaba hablando y sin embargo no podía creer que estuviera allí. Se pellizco una mejilla solo para asegurarse que estaba despierto haciendo que en el rostro del actor se dibujara una mueca en forma de sonrisa. Giró la vista para ver la pantalla de llegadas y salidas y vio que el vuelo a Japón decía que ya había salido. Entonces ¿Qué estaba haciendo Heero aun allí?

-- Estas despierto – dijo el actor de forma burlona haciendo que Duo despertara de sus pensamientos y tratara de decir algo abriendo y cerrando la boca.

Comenzó a apuntar la pantalla sin lograr articular una palabra coherente. Había muchas preguntas en su cabeza y todas querían salir al mismo tiempo haciéndole nudo las palabras y atragantándolas en su boca. Pero los dedos de Heero sobre sus labios le impidieron seguir haciendo el ridículo frente a él. Comenzó a reír sintiéndose de pronto muy contento.

-- Pensé que te ibas a las cuatro – dijo viendo su reloj – y como ya son, pues...

-- Perdí el vuelo – aseguro Heero volteando para todos lados dándose cuenta que había mucha gente y algunos parecían reconocerle, no faltaría quien quisiera tomarles alguna foto aprovechando los celulares. No quería seguir fastidiando la carrera de Duo, así que le tomo de la mano haciendo que el modelo abriera mucho los ojos y comenzó a guiarlo a toda prisa fuera de la vista de todos mientras respondía a la pregunta del trenzado – te dije que tenías hasta esa hora y decidí esperarte – Duo no hizo intentos por detenerle, iba a la par que el actor sintiéndose dichoso, aun que esa presunción podría llegar a fastidiarle en el futuro... ¿Futuro?, ¡Si!, Futuro con Heero – deberías saber que todo vuelo se aborda de 30 a 45 minutos antes, no a la mera hora – recrimino el actor sin detenerse.

-- ¡Oye! – dijo comenzando a molestarse – Yo no pensaba venir – aseguro haciendo que Heero se detuviera para verle a los ojos con el ceño fruncido.

-- ¿Entonces por qué estas aquí? – cuestiono con cierta molestia. Duo trago saliva nervioso, no quería comenzar una discusión cuando había ido expresamente a decirle que le amaba y estaba dispuesto a esperarle. Abrió la boca para intentar responderle.

-- Porque, porque yo... porque...

-- Me amas y eso es todo lo que importa – dijo dejando que sus labios le envolvieran con su calor y le hicieran olvidar cualquier motivo de enojo – Vámonos de aquí – dijo separándose de los labios del modelo para volver a tomarlo de la mano y seguir su camino fuera del aeropuerto.

-- ¿Y que hay de tu vuelo? – cuestionó el modelo al ver hacía donde se dirigían, pero tampoco le importaba, iría hasta el mismísimo infierno si iba con Heero. Vio como él esbozaba una media sonrisa y se giraba solo un poco para verle sin detenerse en ningún momento.

-- Japón puede esperar otras 24 horas, pero yo no aguanto un segundo más sin ti – Duo evitó soltar la carcajada al escucharle sintiendo que su corazón se aceleraba y su cuerpo comenzaba a temblar de la emoción, pero no pudo evitar comentarle en voz baja acercándose un poco a él.

-- ¡Heero eres un pervertido!

-- Pero soy tu pervertido – aseguró el actor pasándole el brazo por la espalda para abrazarle.

-- Si, lo eres. ¡Vamos! Peter nos espera en el acceso uno – dijo, siendo él quien comenzara a jalarle de la mano para llevarlo hasta el estacionamiento. También necesitaba estar con él, sentir su cuerpo desnudo junto al suyo, sentir ese calor y esa pasión que solo Heero sabía como despertarle.

Estaba encantando, ¡estaba feliz!. No sabía que sucedería mañana y poco le importaba. Lo único que quería en esos momentos era seguir sintiendo la calidez de ese cuerpo cerca del suyo, la fuerza de esas manos envolverle no solo la suya, si no, cada parte de su cuerpo con caricias y con besos. Quería saborear sus labios no de forma suave, como hacía unos momentos, quería toda su pasión, su salvajismo, su amor y todo aquello que solo Heero sabía como despertar en él.

Lo quería todo...

Y sabía que ahora, lo tendría todo.

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La camioneta negra de Heero salió del estacionamiento con dos pasajeros en el asiento trasero besándose como si en ello se les fuera la vida. Heero ni siquiera había hecho los cambios a su vuelo, estaba seguro de que Peter los haría por él. Se habían subido a la camioneta y desde entonces se había apoderado de sus labios sin darle tiempo a nada. Pero disfrutaba de esos besos cargados de pasión y sensualidad que rápidamente le encendían los sentidos y le inflamaban el cuerpo.

Peter estaba al frente, pero esta vez poco les importaba que les viera por el retrovisor o que les escuchara gemir. Porque en esta ocasión no estaba pasivo, al contrario, su boca respondía a la del actor con igual entrega, con igual pasión, arrancando gemidos graves de la garganta del oji-cobalto. Sus manos se movían por el cuerpo de Heero, como las de Heero se movían por el suyo queriéndose arrancar la ropa.

Sintieron cuando la camioneta se detuvo, pero no le dieron importancia, fue hasta que Peter toco a la ventana que Heero se aparto de su boca para abrirla y escuchar lo que su chofer y guardaespaldas le decía.

--Todo esta arreglado señor Yuy. Pasaré por ustedes mañana a las 9 am – aseguro el hombre de forma serena y calmada. Quizá estaba acostumbrado a la escena que había estado presenciando en la parte trasera de la camioneta y por eso no se había inmutado.

-- Vamos Duo – dijo Heero bajando primero y ayudando al modelo a bajar.

¿Dónde estaban?

Duo miró hacía arriba y vio el enorme edificio que se erguía delante de ellos, pero no estaban al frente, estaban en la parte trasera. Pudo ver que Heero le extendía la mano para conducirlo por una de aquellas puertas. ¿Qué significaba esto? ¿Cuántas veces Heero había estado en ese Hotel?, porque era notorio que era un Hotel de cinco estrellas, solo que en lugar de entrar por la recepción - como lo hacía todo el mundo - ellos se estaban colando por la parte trasera.

No tomó la mano que Heero le tendía, pero camino por donde se le indicaba sintiendo que la pasión que minutos antes sentía comenzaba a desinflarse. ¿Cuántas veces y con cuantas personas?

Llegaron en silencio hasta el único elevador que veía al final del pasillo. Heero apretó el botón viéndole de reojo y cuando la puerta se abrió dejó que Duo entrara primero. Duo se colocó a un lado de la pared y Heero a la otra. Vio como el actor presionaba la letra PH3 que se encontraba al final de la columna de números. Iban al Tercer Penthouse del Hotel.

-- ¿Qué sucede Duo? – cuestiono el actor poniéndose de frente al modelo, pero Duo cruzó los brazos y desvió la vista de forma molesta. Era tan notorio su enojo que Heero se dio cuenta - ¿Por qué estas molesto? ¿Qué fue lo que hice en esta ocasión?

-- ¿Por qué estamos en un hotel? – preguntó sin ningún tono de voz haciendo que Heero le viera fijamente.

-- Porque esta cerca del aeropuerto – respondió el actor de forma lacónica – Ir hasta el departamento ahora tomaría demasiado tiempo.

-- ¿Cuántas veces has estado en este lugar? – cuestiono el trenzado viéndole fijamente. No sabía porque preguntaba semejante estupidez, era obvio que había estado muchas veces allí, ya que se sabía el acceso interno del lugar. Pero no había podido evitar sentirse molesto al imaginar con quien, o quienes, había ido a ese Penthouse.

Heero se acercó a él tomándolo de los hombros y dejando que su frente tocara la del modelo. No podía permitir que Duo se alejara de él de nuevo, no cuando por fin parecía haberle creído, perdonado y estaban a punto de regresar el uno al cuerpo del otro. Tenía que hacer algo para evitarlo y lo mejor, lo sabía, era hablar con la verdad aun que le costara trabajo hacerlo.

Duo sintió ese contacto haciendo que su corazón se acelerara. ¡Estaba celoso del pasado del actor! ¡Dios!, ¡Celoso!. Heero también debería sentirse celoso de su pasado, ya que no había sido ningún santo.

-- Duo no me hagas esto – escucho el murmullo de la voz del actor para después sentir sus labios recorrerle la frente – Si, lo confieso – escuchó – He estado en este hotel las suficientes veces como para saber por donde entrar y salir sin ser visto. Y he estado aquí con más de una compañía masculina.

-- "¿Mas de Uno?" – pensó Duo tensándose al instante tratando de separarse, pero los brazos de Heero se elevaron a tiempo para evitarlo.

-- Escúchame, escúchame Duo – pidió sintiendo como el modelo forcejeaba con él para intentar separarse de su cuerpo, pero no iba a permitírselo – Solo fueron compañías de una noche, nada de importancia y desde que nos encontramos en la escuela, incluso antes, desde que te vi en el estudio de la ABC hace más de un año, no volví a salir con nadie. Solo tu estabas en mis pensamientos.

-- Querías vengarte... – musitó dejando de pelear por soltarse, pero su voz resonó entre las cuatro paredes del elevador.

-- Si, en un principio – aseguro – Me hiciste una pregunta aquella tarde en que te enteraste de todo - ¿Una pregunta?, No recuerdo nada. Pero Heero pareció leer su mente porque prosiguió dándole la respuesta - Me preguntaste que si yo te amaba no había sido de la noche a la mañana – Ah si, ahora recordaba - Y tenías razón - Duo se separó solo un poco para levantar la cabeza y verle a los ojos con los suyos muy abiertos – Si, tenías razón. Tuve todo este tiempo para tratar de encontrar el momento exacto en el que me enamore de ti y ¿sabes cual fue? – cuestionó.

Duo sacudió la cabeza sin habla. No quería dejar de escuchar sus palabras suaves y sinceras, no quería dejar de ver esa mirada cobalto tan llena de brillo y de... ¿amor?. ¿Eso era lo que Heero le quería transmitir con esa mirada tan llena de luz? ¿Amor?

¿AMOR?

-- ¿Cuál fue ese momento? – cuestionó el modelo al no escuchar más palabras del actor. Se sentía nervioso, pero había algo muy dentro de si que suplicaba por seguir escuchando.

-- Cuando rompiste mi foto y me la lanzaste a la cara...

Duo comenzó a reír a carcajadas al recordar ese incidente, había visto la cara molesta de Heero cuando lo hizo y casi había salido corriendo para evitar ser golpeado de nuevo. Jamás hubiese imaginado que ese había sido el momento preciso en el que Heero quedo flechado.

-- Es verdad – aseguro el actor ante la risa del trenzado – Desde ese momento no me detuve hasta conseguir un lugar en tu escuela, el que fuera asignado a tu salón y a un lado de tu habitación fue solo casualidad, aun que una muy buena casualidad – Duo rió de nuevo, pero le vio con una mirada de incredulidad en el rostro. Era difícil de creer que no hubiese movido sus influencias para estar así de cerca de él. Después de todo buscaba vengarse ¿No?

-- ¿En verdad fue casualidad o donaste una buena parte de tu fortuna para lograrlo? – cuestiono con una sonrisa seductora haciendo que Heero riera a medias.

-- Lo hubiera hecho de haberlo necesitado, pero no lo hice. Lo que si hice fue seguirte a todas partes – Duo abrió mucho los ojos – Te seguí al gimnasio después de que te bese en mi habitación; te seguí a los Broadcost confirmando mi asistencia cuando había decidido no ir; te seguí al bosque cuando viste a la aspirante a actriz o a tu amigo Erick; te seguí a la noche de maratón; a la visita de Dorothy en la sala de prensa – Duo abrió los ojos de forma sorprendida ¿Por qué jamás se había dado cuenta de eso? - Siempre procure estar cerca de ti, que supieras que yo estaba allí. ¿Por qué? – se adelanto a la pregunta tatuada a en el rostro del modelo - Al principio creí que quería torturarte con mi presencia, ya que decías odiarme - ¡Lo sabía!, Lo sabía! - pero después comprendí que estaba celoso de todos los que se te acercaban - ¿Celoso? - de toda aquella chica que se sentía con derecho a besarte. En uno de esos arranques de celos fue que te dije que borarria con mis besos los besos que otra persona te diera – Duo sonrió al recordarlo, pero Heero siguió hablando – Estaba celoso de todos aquellos a quienes considerabas tus amigos y no, yo no quería perderte 'neind wollwn Einbuße' – repitió en alemán esta vez Duo entendió a la perfección la frase – Pero a pesar de que me sentía profundamente celoso no quería aceptar que me había enamorado de ti. Estaba muy confundido, yo quería vengarme y ¿Me había enamorado?. Lo tuve todo bien claro cuado me vi frente a frente con la muerte, pero no tuve el valor de decírtelo en español, hasta cuando ya parecía haber sido demasiado tarde.

-- Pero a mi no vas a perderme – dijo Duo sonriéndole de forma luminosa, reconociendo aquellas palabras dichas entre lagrimas la noche en que murió Odin, para después abrazar al actor a su cuerpo y ser él quien le besara como lo habían hecho momentos antes en la camioneta. Muy atrás quedaban los celos que había sentido al saberlo en compañía de otros, muy atrás quedaba la desconfianza y el temor, ahora solo había amor y estaba dispuesto a demostrárselo.

Heero le abrazó a su cuerpo correspondiendo al beso que el modelo le daba mientras Duo comenzó a sentir las manos de Heero recorrerle el cuerpo, sus besos le arrancaban los sentidos haciéndole olvidar que aun estaban en un elevador. Cuando la puerta se abrió, dio paso a un amplio piso lleno de lujos por todos lados, pero ninguno de los dos vio nada. Heero le condujo sin separarse de sus labios hasta la cama, comenzando a deshacerse de los zapatos. Sus manos jalaron de forma firme la gabardina del actor para lanzarla al suelo, mientras las manos de Heero habían desabrochado la camisa y se la arrancaban junto con el saco del uniforme para quedar junto a la gabardina en el suelo. Solo quedaban los pantalones de ambos y las playeras.

-- Heero... – murmuro entre gemidos separándose de los labios del actor para tomar algo de aire al sentir las manos de este deslizarse por su pecho subiendo con ellas la playera para deslizarla por su cabeza y terminar haciéndole compañía al resto de la ropa en el suelo.

Entonces sus manos viajaron también por debajo de la playera del actor dejando recorrer sus manos sin dejar de besar sus labios. Su mano acarició la piel cremosa de Heero haciéndole gemir entre sus labios. Pudo sentir ese ligero temblor ante su solo contacto, ¿O sería debido a sus besos?, eso no importaba, le agradaba, ¡y mucho!, sentir como reaccionaba el cuerpo del actor con sus caricias. Levantó la playera por su cuerpo, mientras Heero elevó los brazos para facilitarle la tarea. Pudo ver en esos momentos su mirada cargada de amor y de deseo. El reflejo que le regresaron aquellos espejos azules fue similar, él también le deseaba y le amaba. Sintió de nuevo los labios del actor asaltarle los suyos de forma aun más apasionada, dejando que su lengua viajara en su interior y le saboreara de forma lenta, dejándose embriagar con su sabor como tantas veces lo había hecho antes.

Seguían parados a un costado de la cama besándose como si esta fuese su primera vez, como si estuviesen casados y estuvieran de luna de miel...

¿Luna de miel?

Si, esta sería su luna de miel... Después de todo lo que habían pasado, de todo lo que ambos habían sufrido, este era el momento que habían estado esperando para entregarse el uno al otro sin temores, sin culpas, sin fantasmas del pasado que les impidieran disfrutarse mutuamente.

Duo sintió algo molestarle en su vientre, supo de inmediato que era: el miembro despierto del actor; seguramente Heero estaba sintiendo la misma molestia, ya que su miembro estaba igual. No había sido necesario comenzar a masturbarle para que estuviera por completo erecto, había bastado con besarse de la forma en la que lo venían haciendo, de esa forma apasionada que bien sabían les excitaba a ambos.

Sus manos bajaron de forma lenta por el pecho del actor hasta llegar a la pretina del pantalón, dejó que su mano se introdujera de forma lenta acariciando cada pedazo de piel con sus dedos haciendo que el vientre de Heero se contrajera ante tales movimientos. Heero sentía como si le estuviese torturando, porque ansiaba sentir aquella mano y Duo no parecía tener prisa en llegar a él. Cuando por fin llegó al miembro despierto del actor el sonido gutural que escapó de su garganta le hizo extasiar. Jamás le había escuchado gemir de esa manera y le gustaba, le gustaba mucho escucharlo.

-- ¡Ah Duo!, sigue, sigue – esas palabras escapando de la boca de Heero le excitarón a mas no poder haciéndole hervir la sangre y casi estallándole el corazón.

Entonces fueron las manos de Heero las que se introdujeron entre su pantalón y sus boxers para acariciar sus glúteos con sus manos, ese cálido contacto le hizo lanzar un gemido quedo ya que sintió como si una fuerte corriente eléctrica le hubiese atravesado la piel. Heero comenzó a masajear sus glúteos de forma suave, haciendo pequeños círculos con sus manos primero para después apretarlos con sus dedos, haciéndole gemir más alto al sentir la proximidad contra el cuerpo caliente del actor. Sus pechos estaban desnudos y chocaban, subían, bajaban y se agitaban con forme su respiración acelerada. Ni cuenta se dio cuando los pantalones, junto con los boxers, fueron cayeron hasta el suelo para acabar entre sus piernas.

La pasión que inundaba el cuerpo de ambos se fue haciendo cada vez más insostenible, besando, acariciando, tocando y chupando o mordiendo cada centímetro de piel. Duo quería ir despacio, pero su cuerpo exigía velocidad y esta vez su mente no iba a mandar. Una de sus manos comenzó a moverse sobre el cuerpo del actor haciéndole gemir cada vez más fuerte y alto, mientras la otra siguió masturbándole.

Heero le empujó un poco haciéndole caer a la cama con él encima suyo. Sus bocas se separaron por segundos, solo mientras se acomodaron, para después seguir besándose. Sus pechos chocaban y sus respiraciones se agitaban cada vez más y más. Duo giró sobre si mismo para ser él quien esta vez quedara sobre el cuerpo del actor. Pudo ver en el rostro del actor las inconfundibles huellas del deseo y sabía que él estaba igual y no le haría esperar, ahora le demostraría cuanto sabía él sobre hacer el amor.

Así que se incorporo un poco para atrapar entre sus labios una de las tetillas del actor haciéndole soltar un gemido fuerte. Estaban a solas, en el último piso del hotel, nadie les escucharía por más alto que gritasen y eso le excitaba cada vez más, no había nada que evitara que esta vez gimiera tan alto como su garganta se los permitiera.

Sintió las manos de Heero acariciando su espalda de forma circular, mientras él tomó con sus dientes una de aquellas protuberancias en el pecho del actor y le mordió suavemente haciéndole gemir. Se sintió presa de una pasión desmedida. Jamás se había sentido tan desesperado por hacer el amor. Había estado meses sin contacto intimo y no reaccionaba como ahora lo hacía con Heero. ¿Por qué se sentía así de desesperado? No lo sabía. Lo único que sabía era que lo necesitaba como jamás necesito a nadie.

Abandono la tetilla del actor para seguir besando su cuerpo, al tiempo en que bajaba poco a poco. Sus manos se deslizaron de forma lenta hasta llegar de nuevo a la excitación abandonada de su amante que pedía a gritos ser atendida. La tomo entre sus dedos y comenzó a masajearle de forma lenta y sensual. Mientras su mano le masturbaba, su boca siguió descendiendo, besando, chupando y dejando un recorrido húmedo en aquella piel.

Heero se sintió extasiado al grado de estarse comportando como jamás llego a imaginarse que lo haría. Muchas veces había pagado por algo de sexo, pero jamás había disfrutado como disfrutaba ahora. Sabía que Duo era diestro en lo que hacía, pero jamás imagino que tanto. Esto era hacer el amor, ahora lo compendia. Por eso estaba disfrutando tanto.

-- Duo... – gimió el nombre del modelo al sentir que sus manos comenzaban a moverse más rápido sobre su miembro despierto, pero después se detuvieron haciéndolo incorporarse un poco para ver lo que hacía - Duo, ¿qué estas haciendo? – murmuro el actor con voz ronca, pero Duo solo le observo sin decir nada. En sus labios se dejó dibujar una mueca sarcástica ¿Qué iba a hacerle? ¿Por qué sonreía de esa forma? Cuando estaba a punto de preguntar, Duo bajo su boca y mordió suavemente su miembro haciéndolo casi gritar de excitación – No me importa lo que estés haciendo, solo continua – Duo rió de forma ligera dejando que su lengua se deslizara por aquella piel caliente y aterciopelada, como si de una paleta se tratara, para después introducirlo por completo en su boca de forma lenta hasta que estuvo por completo dentro y después sacarlo igualmente lento dejando solo la punta en el interior. Heero se sintió desfallecer ante la forma en la que Duo estaba haciendo aquello, tan endiabladamente sensual, que no podía más que gruñir y gemir con deleite – Sigue, Duo, sigue – Y entonces Duo comenzó a meter y sacar el miembro del actor de su boca cada vez más rápido, metiendo y sacando, subiendo y bajando una y otra y otra vez.

-- Quiero que te lleves contigo un buen recuerdo de esta noche – dijo con voz ronca a su vez el modelo. Heero se incorporo a la carrera topándose con los ojos violetas del trenzado. Su mirada era brillante, de un azul violeta que pocas veces había visto. Pero le había inquietado lo que dijo sobre "llevarse".

¿Llevarse? Le había dado hasta las 4 de la tarde de ese día para que se decidiera a acompañarle a Japón. Había llegado justo a tiempo, pero... ¿No iba a irse con él?. Cuando le vio en el aeropuerto ni siquiera le pregunto que hacía allí, había asumido que se iría con él y después había olvidado el asunto por encontrarse atrapado en aquellos ojos violetas y esos labios sensuales.

-- ¿Llevarme?. Duo, es que acaso tu no... – trató de saber, pero los labios de Duo subieron de nuevo asaltando su boca evitaron que siguiera hablando. Ese beso estaba cargado de pasión, de amor, de sensualidad y calidez. Ese beso le arrebataba los sentidos de una forma tan contundente y profunda que ya ni sabía que le había inquietado tanto.

Duo se separó de los labios del actor para verle a la cara. Sus ojos estaban cerrados y se abrieron al sentirse abandonado. Duo sonrió al entender aquella mirada de desilusión, pero quería saber que iba a decirle.

-- ¿Qué me estabas preguntando? – pero esta vez fue Heero quien le asaltó los labios e introdujo su lengua en el interior, saboreando, deleitándose de forma lenta con su sabor, dejándose embriagar por ella.

-- Yo no se que estaba preguntando, solo quiero que sigas haciendo lo que estabas haciendo...- dijo Heero sin dejar de besarle.

Esta vez fue Heero quien tomo a Duo por la nuca profundizando el beso sin dejar de tocarle, sin dejar de mover sus manos sobre su espalda, bajando por ella hasta sus glúteos y masajeándolos haciéndole gruñir de pasión. Se quemaban por dentro y esa flama la convertían en besos. Dejó deslizar su mano Heero por la larga trenza del modelo hasta llegar a la punta y tomar entre sus dedos la cinta que la mantenía atada. La soltó para tener más libertad y poder pasear sus dedos por cada hebra de cabello castaño, llevando una caricia tras otra con ellos, siempre había querido hacer eso y ahora podía hacerlo. Solo una vez lo había visto con el cabello suelto, aquel día que enfermo, y ahora deseaba volver a verlo y sentirlo entre sus manos.

-- ¿Me dejarías? – murmuro Duo entre besos dejando la pregunta inconclusa. Quizá era demasiado pedir, después de todo, Heero viajaría muchas horas sentado en aquel avión rumbo a Japón.

-- Si... – la respuesta rápida y segura del actor le dejo pasmado haciendo que abandonara sus labios y levantara la vista para verle. ¿A caso su hiperactiva imaginación estaba haciendo de las suyas en ese justo momento? Pero Heero volvió a cabecear en acuerdo haciéndole comprender que no estaba imaginando cosas

Entonces sus labios volvieron a tocar la piel de su pecho de forma lenta y seductora haciéndole gemir de placer. Duo sabía perfectamente lo que le estaba haciendo y parecía disfrutar con sus sonoras expresiones y él disfrutaba de aquella caricias, aquellos besos que sabía eran dados con amor, porque también el los daba de esa forma.

Sus manos llegaron a la espalda del actor mientras su boca siguió descendiendo, dejando un camino húmedo desde su pecho hasta su vientre, deteniéndose por segundos en su ombligo haciéndole ligeras cosquillas. Sus uñas se encajaron en la espalda de Heero de forma excitante incrementando los gemidos que escapaban de su boca. Un gemido aun mas fuerte que los anteriores escapó de la boca de Heero al sentir de nuevo aquella cálida humedad envolverle su miembro despierto. Esa sensación tan placentera le hacía temblar de forma perceptible. Duo siguió dando placer de forma ávida, subiendo y bajando lentamente con su boca, llevando su lengua de arriba abajo, tocando a cada momento posible la punta de la misma, rodeando y sumergiéndose nuevamente tomando el miembro entero con sus labios de forma repetitiva una y otra y otra vez.

Heero sentía su miembro pulsando de anticipación, sabía que si Duo continuaba con su trabajo en poco tiempo se realizaría en su boca. Pero no podía ni quería pararle. Su respiración se hacía cada vez más y más rápida mientras sus ojos se cerraban de forma placentera ante las caricias y las sensaciones que invadían por completo su cuerpo.

Pero quería más... mucho más. No quería terminar aun en la boca del trenzado, quería seguir disfrutando, así que intentaría pararle. Aun que de ser él, no se detendría.

-- ¡Aaahh Duo!, espera – gimió sintiendo que su miembro estaba a punto de realizarse, pero el trenzado no se detuvo, en su lugar, comenzó a meter y sacar el miembro de Heero de su boca más y más rápido ayudado de su mano haciendo que Heero gimiera más y más alto, sudando y tomando la cabeza del trenzado para incrementar el placer haciendo que su semilla fuera expulsada en la boca del trenzado.

Duo sintió que el cuerpo de Heero se tensaba mientras su miembro palpitaba cada vez más fuerte entre sus labios, supo entonces, que su orgasmo estaba a punto de llagar, así que se preparo para recibirle. Sintió que la semilla caliente de su amante era lanzada con fuerza dentro de su boca y lo trago todo de un solo bocado deleitándose con ese sabor tan esquisto, mas embriagante que el mejor de los vinos. Y entonces se levantó para atrapar los labios del actor en un beso apasionado permitiéndole compartir el sabor almizclado. Heero le abrazó a su cuerpo profundizando el beso, mientras sus manos masajeaban la espalda del modelo. El beso se hizo más urgente y apresurado, al grado de robar los últimos aires de ambos. Duo se sintió girando sobre la cama, por un momento creyó que era su hiperactiva imaginación o quizá un leve mareo producto de la pasión, fue hasta que abrió los ojos que pudo darse cuenta que era él quien estaba abajo con el cuerpo del actor encima suyo. Duo abrió los ojos de forma sorprendida viendo aquella mirada cobalto detenida sobre su rostro.

Heero vio aquellos ojos violetas que le observaban de forma detenida. Se maravilló ante la vista que tenía frente a sí. Duo tenía todo el cabello suelto, desparramado sobre las almohadas. Su cuerpo totalmente desnudo, brillando por el sudor como la más pura de las sedas debido a la blancura de la que era dueño. Su mirada clara y llena de deseo y aquel cuerpo excitado y perfecto que tanto deseaba poseer. La vista era como la de un dios. Si, un dios griego que solo era suyo, suyo y de nadie más.

Duo volvió a sentir los labios de Heero asaltarle con pasión, mientras la mano de él bajaba hasta su miembro para comenzar a masturbarle.

-- ¡Aaahhh!, ¡Heero!, ¡Heero! – gimió el nombre del actor de forma sonora al sentir aquella mano firme y delgada sobre su miembro excitado. Se sentía estallar de pasión, si Heero seguía masturbándole iba a terminar en su mano y no quería eso.

Duo extasió, agitó y gimió más sonoramente con cada caricia, abriendo su boca y dejando escapar algunos suspiros, su voz ronca salía de su boca y llenaba de más deseo y pasión aquella habitación.

-- Heero, Heero, si continuas haciendo eso yo no... – trato de detenerle separándose de su boca, pero Heero no lo hizo.

-- Eso ya lo se y esa es la idea – dijo el actor con voz ronca. ¿Cómo que ya lo sabía? ¿A caso lo había planeado de esa forma? Eso era trampa, ¡trampa!. Trato de pararse para reclamarle.

-- Eres un... ¡Aaaahhhggg! – un fuerte gemido escapó de su boca cuando la boca de Heero se apodero de su miembro despierto haciéndole jadear.

Esta ves había sido su turno de disfrutar de la boca del actor sobre su miembro. Sentía aquella lengua torturarle con maestría, subiendo, bajando, chupando y mordiendo ligeramente para después ser introducida por completo en aquella húmeda cavidad y comenzando una danza frenética de entradas y salidas, tan rápido y constantes que no pudo aguantar más.

-- ¡Heero! – grito al sentir su miembro casi realizado en la boca del actor – Habías dicho... habías dicho... que me permitirías... poseerte... ahhhh – gimió al sentir como su semilla era expulsada en aquella sensual boca.

Duo se sintió desfallecer, respiraba de forma agitada y su corazón latía a toda prisa mientras sentía la boca de Heero besar sus piernas primero, para después continuar depositando besos pequeños por su abdomen y su pecho hasta llegar de nuevo a su boca y asaltarle con pasión dejándole compartir aquel sabor almizclado de su sexo. Pudo sentir entonces que el miembro de su amante estaba de nuevo despierto. ¿A caso Heero era insaciable?

Abrió los ojos al sentir que sus labios eran abandonados y pudo ver aquella mirada cobalto depositada sobre él. Esos ojos cargados de deseo que parecían hablar por su corazón. Entonces frunció el ceño con molestia, le había engañado.

-- Prometiste... – trató de reclamarle, pero aquel reclamo quedo a medias cuando de nuevo sintió aquellos labios arrancándole el aliento, sumergiéndolo de nuevo en aquella pasión que solo Heero sabía despertarle.

-- Te dije que si, pero no te dije cuando – aseguro el actor abandonando sus labios para besar su cuello de forma sensual. Duo rió contra sus labios de forma alegre "Heero seguiría siendo Heero hasta el final de sus días después de todo".

-- Eres un... – trato de decirle, pero aquellas oleadas de pasión que comenzaban a arquear su cuerpo no se lo permitieron, solo pudo enrollar sus brazos alrededor del cuerpo del oji azul y elevar sus piernas para acercar mas ese cuerpo caliente al suyo, dejando que sus manos apretaran la espalda del actor atrapando sus labios y acoplándose al cuerpo que estaba sobre el suyo.

Sentía la excitación de Heero chocando contra su cuerpo en un movimiento excitante y envolvente. Heero le tomó entonces por la cintura acomodándose entre sus piernas, dejando su excitación muy cerca de su entrada. Tentándole, golpeándole ligeramente sin llegar a penetrarle. Esos movimientos le hacían gemir esperando porque entrara en él sin haberle preparado. Pero eso no sucedía. Pudo sentir algo cálido golpear contra su entrada y no supo distinguirlo hasta que el ligero dolor que experimento le hizo comprender que era el miembro de Heero abriéndose paso en su interior de forma lenta, sensual y cuidadosa. Ni siquiera había penetrado por completo en él, es más, ni siquiera la punta estaba dentro y ya se sentía transportado al séptimo cielo, viajando entre nubes cubiertas de algodón.

El miembro de Heero había comenzado a gotear de nuevo y ese pre semen era lo que estaba utilizando como lubricante para que a Duo no le doliera la entrada. Los gemidos que escapaban de la boca del modelo le había hecho excitarse como jamás lo creyó al grado que había estado listo de nuevo en cuestión de minutos. Ahora podía sentir como su miembro se topaba con esa estrechez que tanto disfrutaba y se daba a la tarea de prepararle.

-- Duo... – gimió el nombre de su amante al sumergirse un poco más en aquella cálida entrada y deteniéndose un poco, esperando por alguna señal de dolor en el trenzado.

-- ¡Sigue!, ¡sigue!... ¡Dios!, ¡Heero!, ¡sigue!... – dijo entre jadeos de pasión apretando más sus piernas sobre la espalda del actor haciendo que Heero perdiera control sobre su cuerpo y entrara en Duo de una sola arremetida - ¡HEEROOOOOOO!- gritó con todas sus fuerzas al sentir la invasión en su cuerpo.

Ese dolor tan agradable y ese calor tan envolvente le hicieron olvidar de forma rápida que había sentido partirse en dos al no estar del todo preparado. Pero no había podido, ni había querido esperar a que Heero le preparara. Deseaba mucho sentirlo ya dentro de él, por eso le empujo. Gimió y cerró los ojos al dolor proveniente del miembro del actor dentro de él, arqueando su cuerpo para sentirlo totalmente dentro.

Heero se detuvo, no se atrevía a moverse creyendo que aquel grito que escapó de la garganta del trenzado había sido de dolor. Podía sentir aquella estrechez apretarle, el placer que le causaba era tan infinito e increíble que no tenía palabras para cuestionar nada, mordió su labio inferior y esperó hasta que Duo se ajustara perfectamente a la invasión. Entonces pudo preguntar.

-- ¿Duo? – la preocupación inmersa en aquella pregunta hizo que Duo se sentirse feliz. Heero se estaba preocupando, pero no tenía porque.

Cerró sus ojos sintiendo el miembro palpitante de Heero en su interior, apretó aun más sus piernas alrededor de las caderas del actor, esperando que comprendiera con ese acto que se encontraba bien, sus manos se aferraron fuertemente a su cuello y su cabeza se escondió cerca de su hombro, mordió su labio inferior para aferrarse a esa deliciosa sensación. Soltó el aire que había retenido al sentirle entrar por completo en él, cuando ya se había ajustado a la invasión, descansó su cabeza entre el cuello y el hombro y respiró el olor a esa colonia cara que tan bien conocía y que solo identificaba con el actor.

-- No, no me has hecho daño, solo continua, continua, continua... – dijo entre jadeos acelerados comenzando a mover su cadera al sentirse completamente acoplados, sintiendo como el miembro de Heero entraba y salía con libertad de su entrada proporcionándole un placer infinito.

-- Duo, aaahhh, Duo – gimió Heero siguiendo con la dulce tortura, saliendo levemente del interior del modelo, dejando solo la punta dentro, después entró fuertemente en una embestida rápida. Duo se arqueó casi totalmente, con una flexibilidad increíble pero sabía tenía ya que estudiaba danza, abrió la boca soltando un gemido aun más fuerte que el anterior mientras el actor siguió haciéndolo una vez y otra y otra más.

-- Heero... – El nombre de su amante se formaba en sus labios de manera sensual y urgente con cada embestida lanzando olas de placer por todo su cuerpo, apresurando su respiración e incrementando aun más su deseo y el sudor de su cuerpo, su miembro comenzó a reaccionar de nuevo ante las sensaciones y la pasión con la que era tomado - ¡Heero!... - una y otra vez el nombre del actor hacía posesión de sus labios, jamás se cansaría de decir su nombre - ¡Heero!... – Jamás...

Heero dejó viajar una de sus manos para acariciar el cuerpo del modelo mientras le seguía embistiendo de forma frenética, adentro, afuera, adentro, afuera, fue entonces que su mano notó que el miembro de Duo había despertado de nuevo, sin negarle el placer, lo tomó con ella y comenzó a masturbarle al ritmo impuesto.

Duo estaba en la cumbre del placer, las duras y rápidas arremetidas junto a su miembro siendo masturbado a la misma velocidad con la que era penetrado le estaban haciendo casi gritar de pasión. Soltaba cada gemido de manera fuerte, inundando todo el cuarto con la pasión que escapaba de ambas gargantas, tan alto y tan fuerte que creía que en cualquier momento los vidrios podrían quebrarse.

Era suyo y Heero era de él...

-- Duo... aaahh... Duo...

-- ¡Heero!... ah... ah... ah... - las respiraciones se hicieron más urgentes a cada minuto y ambos cuerpos se tensaron dando las últimas resistencias.

Las olas de placer inundaron ambos cuerpo haciéndoles gemir de forma sonora el nombre de su amante poco antes de terminar y expulsar su semilla al mismo tiempo. Duo salpico la mano de Heero al igual que su estómago, y Heero llenó el cuerpo perfecto del modelo con su semilla. Aquel cuerpo perfecto que había despertado en él todo tipo de emociones y sensaciones nuevas.

¿Nuevas?

Si, le había hecho sentir amor...

Ambos cuerpo cayeron juntos, Duo estaba demasiado cansado para pronunciar palabra o abrir los ojos. Recargó su cabeza sobre el brazo de Heero. El actor se permitió descansar un poco, una sensación de paz invadía su cuerpo y le adormilaba considerablemente.

-- Te amo – dijo Duo en un susurro abrazando el cuerpo del actor.

Heero correspondió al abrazó depositando un beso cálido en la frente del trenzado. Quizá no era necesario que dijera un "Yo también te amo", quizá bastaba con que se lo demostrara. Pero entonces Duo se incorporo sobre su pecho viéndole con el ceño fruncido.

-- ¡Oye!, se supone que deberías contestar "Yo también te amo Duo", en lugar de quedarte callado – Heero no pudo menos que sonreír ante la reprimenda, quizá iba a tener que aprender a demostrar sus sentimientos con palabras y hechos a la vez - ¿Y bien? – cuestionó el modelo esperando su respuesta. Entonces Heero le tomó con ambas manos el rostro y dejo que su boca respondiera a su cuestión.

Quizá después del beso pudiera decirle "Te amo", o quizá, después de volver a hacer el amor ya no sería necesario...

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La mirada cobalto de Heero recorría centímetro a centímetro el cuerpo largo y esbelto que descansaba a su lado. El cabello de Duo seguía totalmente suelto, desparramado como fina cortina sobre la totalidad de la almohada. Sus dedos largos comenzaron a recorrer de forma lenta su piel, comenzando por su frente, su nariz, sus mejillas, sus labios, bajando por su cuello y siguiendo ese camino que había recorrido con su lengua por su pecho hasta llegar a su vientre. Duo se movió un poco sintiendo cosquillas, pero no despertó. Heero siguió su camino, recorriendo esa parte intima que tanto disfrutaba.

El sol aun no salía por completo, a penas comenzaba a rayar el alba pintando el cielo de colores pastel oscuro.

Duo abrió los ojos en el momento en el que las manos del actor comenzaron a recorrer su vientre, pero Heero no se percató que estaba siendo observado. Cerró los ojos disfrutando de las caricias del actor. Su respiración comenzó a hacerse irregular y algo en su entrepierna comenzaba a reaccionar.

Sintió esos labios tan conocidos arrebatarle un beso, mientras esa mano fuerte y delgada comenzaba a masajearle su miembro.

-- Duo – Escucho murmurar su nombre contra sus labios de forma suave y melancólica. ¿Por qué Heero parecía triste? – Duo – volvió a murmurarle para seguir saboreando sus labios. Entre abrió su boca para dejar que la lengua de Heero entrara en ella y entonces levanto los brazos para profundizar el beso.

Ambos se separaron con la respiración acelerada, viéndose a los ojos. La mirada de Heero estaba acorde con su tono de voz, había una huella de tristeza en aquellos ojos cobalto que ya antes había visto, pero no tan remarcada. Además, bajo sus ojos había marcadas ojeras haciéndole comprender que no había dormido mucho.

Levanto una mano para tocar el rostro del actor haciendo que Heero la tomara con su mano y dejara descansar su rostro sobre ella. Eso le hizo sentir extraño. ¿Por qué Heero se comportaba de esa forma? ¿Qué estaba pasando?

-- ¿Qué sucede? – pregunto el trenzado preocupado - ¿Por qué esa mirada? ¿Sabías que traes unas tremendas ojeras, como si no hubieses dormido en toda la noche?

-- No lo hice – dijo el actor haciendo que Duo se incorporara para verlo de forma fija. Había hecho varias veces el amor a lo largo de la noche, pero ¿A caso Heero no se había sentido lo suficientemente cansado como para dormir?

-- ¿Por qué no dormiste, a caso no estabas cansado? – cuestiono sin comprender nada, sintiéndose culpable. Solo habían sido tres veces las que Heero y él habían dormido juntos; Aquella noche de los Broadcost, cuando murió su padre y cuando murió Odin. Y en ninguna de esas ocasiones se dio cuenta si Heero dormía o no, quizá no estaba acostumbrado a dormir acompañado y eso era lo que le tenía así de desvelado.

-- Quería contemplarte toda la noche, saber que por la mañana aun seguirías aquí y no te irías – Duo abrió mucho los ojos. ¿Después de todo seguía pensando que iba a dejarle? ¿Por qué?

-- Sabías que no iba a irme. ¿Por qué no descansaste? – cuestiono haciendo que Heero solo le viera con ojos entrecerrados pero que no desapareciera de él la melancolía y la tristeza.

-- Tendré suficiente tiempo en el avión – al decir esas ultimas palabras Heero se giro en la cama para darle la espalda y se sentó en el borde apoyando su barbilla entre sus manos.

¿Qué estaba pasando? ¿Por qué Heero se veía tan abatido después de haberse entregado como lo habían hecho? ¿A caso estaba pensando que era una forma de despedida? ¡Pero que idiota era!, ¡Claro! Aun no le decía a Heero que iba a esperarle, que le amaba. Así que sonrió y poso su mano en el hombro del actor haciendo que este le viera solo de reojo.

-- Heero yo... – comenzó, pero el actor le interrumpió sin esperar a lo que el modelo iba a decirle.

-- Lo se – dijo regresando su vista a la nada. Duo no comprendió y solo atinó a bajar la mano hasta el colchón – Cuando te vi ayer en el aeropuerto supe que me amabas – murmuro en voz baja, pero sin verlo – Si no fuera así no hubieses ido...

-- Si, pero... – trato de interrumpirle de nuevo, pero Heero continuo.

-- Lo se, lo se – afirmo de nuevo – Me amas, como yo te amo a ti – eso hizo que el corazón de Duo se acelerara y una enorme sonrisa apareciera en sus labios – Pero no vas a renunciar a tu sueño por mi – la sonrisa en el rostro de Duo desapareció – Creí que cuando llegaste al aeropuerto era porque te irías conmigo, pero anoche... – dijo deteniéndose. Duo recordó lo que le había dicho. En ningún momento habían hablado sobre el viaje o su relación, solo habían hecho el amor sin preocupaciones, pero él había sabido leer entre líneas y comprendía todo – No te culpo – dijo volteando a verlo con una mueca en forma de sonrisa – Yo tampoco voy a dejar mi viaje a Japón.

-- Pero vas a regresar – aseguro el trenzado haciendo que la mirada de Heero se centrara en la suya – Y yo voy a estarte esperando. Sabes donde encontrarme, me diste unas llaves ¿No recuerdas? – La melancolía que viera en aquellos ojos cobalto desapareció al escucharle.

-- Claro que lo se – aseguro.

-- Entonces allí estaré, siempre.

Heero se levanto de la cama a la carrera sin importarle su desnudez y abrazó a Duo con todas sus fuerzas para después plantarle un apasionado beso.

Duo sintió de nuevo esa calidez apoderarse de sus sentidos, aquella lengua que sabía muy bien como recorrer el interior de su boca y apoderarse de su lengua. Aquellas manos sabían como, cuando y donde tocar con toda la experiencia que tenía.

El sonido del teléfono les interrumpió pero ninguno de los dos tenía ganas de contestar. La pasión de nuevo les invadía y no querían separarse. Las manos de ambos habían comenzado a adquirir vida propia al tiempo en que el sonido del teléfono ceso.

-- ¿Y si era Peter? – cuestiono Duo entre jadeos separándose de la boca del actor para tomar algo de aire. Heero estaba en iguales condiciones pero contesto de forma serena.

-- Peter vendrá hasta las 9:00 am, aun tenemos más de tres horas para seguir disfrutando de nuestra compañía – dijo el actor para después volver a asaltar los labios del modelo.

Pero el teléfono volvió a sonar haciéndoles separarse y ver aquel aparato del demonio. Heero se separó con renuencia de aquel cuerpo perfecto que ya se encontraba excitado con sus besos y se dio prisa en contestar.

-- Espero que sea algo urgente porque si no... – contestó el actor de forma molesta, pero se interrumpió al escuchar la voz al otro lado del teléfono – Comprendo. Bajó ahora mismo. Gracias Peter

Duo vio la mirada de Heero al colgar el auricular y ese semblante le dijo todo...

La despedida había llegado demasiado pronto... ya que el vuelo de las 12 PM que Heero debería abordar fue cancelado lo que le obligaba a tomar el de las 9 AM o esperar un día más y no podía hacerlo, aun que quisiera...

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Duo abrazó a Heero fuertemente cuando este ya estaba a punto de entrar por la puerta de revisión. Faltaban solo 20 minutos para que el vuelo saliera y ya no podía seguir postergándolo más. No querían despedirse, pero era algo inevitable.

-- No quiero que te vayas – le dijo Duo al oído apretándolo fuertemente a su cuerpo aun sintiendo ese calor embriagante que le hacía estremecer y temblar hasta la medula. No quería, pero sabía que debía irse.

-- Entonces vente conmigo – respondió Heero en voz baja correspondiendo a ese abrazo haciendo que el corazón de Duo se acelerara en su pecho y amenazara con hacérselo estallar.

-- Sabes bien que no puedo – musito Duo de forma triste separándose del actor para verlo a los ojos – ya me comprometí con Irea, tu prima – le recordó. Ojalá pudiera tele transportarse de un lugar a otro, dormir con él por las noches y regresar por las mañanas al teatro. Pero solo era una fantasía que sabía no era posible.

-- No te pido que pases todo el año conmigo, Irea no te necesitará hasta Julio que es cuando comienzas los ensayos – Duo abrió de forma enorme los ojos. ¿Irse con Heero en esos momentos? ¿A caso era una locura?

-- ¿Qué quieres decir? – trato de aclararse las ideas soltando cualquier cosa y lo que salió de su boca fue una pregunta.

-- Que te vengas conmigo ahora... – Eso lo sabía, pero ¿Cómo? ¿Dejando todo botado? Aun le faltaban varios exámenes para pasar el ciclo escolar.

-- Pe... pero ¿Y la escuela? – cuestiono sin mucho convencimiento.

-- De todas formas ibas a abandonarla. Ven conmigo a Japón y regresas en Julio con Irea – insistió el actor. Duo bajó la vista y cabeceo en desacuerdo. No podía dejar todo a su suerte, tenía muchas cosas que arreglar, como reprogramar las sesiones para las campañas que tenía pendientes.

-- Heero no puedo – dijo de forma queda. No se animaba a ver la cara del actor porque intuía que estaba molesto y tenía toda la razón.

-- ¿Por qué no? ¿A caso no me amas? – volvió a insistir con preguntas de las cuales ya sabía la respuesta. Duo levantó la vista y se dio prisa en contestarle.

-- ¡Claro que te amo! Pero... – Tenía que entenderle, Heero tenía que entender que no estaba acostumbrado a ser un desobligado.

-- ¿Pero que Duo? ¿Por qué lo estas dudando tanto? ¡Que te ata aquí? – cuestiono ya un tanto irritado. ¿Qué le ataba a LA? No podía decir que el trabajo, porque no era verdad. Tampoco le ataba su familia, ni la escuela o los amigos. Sin embargo...

-- Nada, nada. Solo que... – "no puedo renunciar así como así" pensó, pero no pudo decirlo y solo volvió a bajar la vista.

-- ¿Qué? ¿Aun tienes dudas? – volvió a cuestionar. Duo elevó de nuevo la vista para verle. Lo mejor era decirle la verdad, así podría comprenderle... esperaba.

-- No las tengo. Solo que quiero hacer las cosas bien. Terminar la escuela, cumplir con mis contratos, avisarle a la gente que me voy, sobre todo a Noin. No quiero irme así, como si estuviera huyendo. Además no traigo ni ropa – Heero dejó mostrar una mueca en forma de sonrisa y entonces se acercó a él para susurrarle al oído.

-- Con ropa te vez bien, pero te vez mejor sin ella – Duo sintió que un calor abrasador se apoderaba por completo de su cuerpo y se sonrojo de golpe. ¿A caso habían apagado el clima? ¿Por qué hacía tanta calor?. Se aparto del actor para casi gritarle.

-- ¡Heero! – pero el actor se dio prisa en aclararle de forma mas seria.

-- Toda mi ropa te queda, lo has podido comprobar – Oh si, justo ahora traía puesta su ropa interior - Compraríamos lo que te hiciera falta allá y puedes arreglar las cosas por teléfono desde Japón – Duo meditó un poco ¿Llamar desde Japón a USA para arreglar todo? Eso...

-- Saldría muy caro – dijo pensando en voz alta, pero Heero le escuchó y se dio prisa en contestarle.

-- Lo pagaría yo, con tal de tenerte dos meses para mi solito – Duo se sonrojó aun más y no pudo evitar el recordar las miles de veces en que ofreció comprarlo. Pero en esta ocasión, en lugar de molestarse, se sonrió.

-- ¡De nuevo estas intentando comprarme! – Pero soltó la carcajada – Nunca vas a cambiar, pero así fue como me enamore de ti – dijo lanzándole los brazos al cuello para robarle un beso rápido. Heero correspondió al abrazo para besarle a su vez profundizando el beso, dejando introducir su lengua en el interior de la boca del trenzado, masajeando su lengua con la suya y embriagándose con su sabor haciendo que el aire se les acabara demasiado rápido y la respiración se acelerara.

-- Entonces ¿Vienes conmigo? – dijo separándose de los labios de Duo con la respiración entrecortada, intentando convencerle a toda costa. Utilizaría su cuerpo si era preciso, pero iba a llevárselo con él. Era una lástima que no pudiera secuestrarlo, con las leyes antiterroristas impuestas en los aeropuertos, era más probable que terminara en la cárcel que con Duo en sus brazos.

-- No puedo irme ahora – dijo casi con aceptación haciendo que en Heero apareciera la esperanza – No traigo mi pasaporte – En el rostro de Heero apareció una media mueca en forma de sonrisa y eso le desconcertó un poco. Entonces vio como Heero metía las manos al interior de la bolsa de la gabardina y le tendía el contenido. Duo lo tomo y lo vio con ojos sorprendidos.

-- ¿Cómo lo conseguiste? – pregunto el modelo viendo entre sus manos su pasaporte. Ni modo de que se hubiese ido durante la noche al colegio a sacar ese documento de su cajón. Aun que eso explicaría sus ojeras.

-- Se lo encargue a Peter, me lo dio esta mañana – aseguro. Duo no pudo decirle nada, solo vio aquel documento internacional en sus manos. Con ese simple documento podía salir de los EUA y entrar en Japón sin necesitar una visa y como no iba a trabajar, solo de visita, no necesitaba de mas - ¿Entonces vienes conmigo? – volvió a insistir el actor. Duo bajo la vista de forma triste.

¡Irse con Heero!, Así, como si fuesen novios y tuvieran que escapar para estar juntos. Así como si estuviesen huyendo cuando no era cierto. No. No quería irse de esa forma. Tenía que hacer las cosas bien, avisarles a todos de su partida y entonces si... si se iría con él.

-- No puedo, lo siento. No puedo hacerlo ahora de esta forma tan apresurada – dijo de forma cada vez más baja hasta que su voz se perdió en su garganta.

-- Entonces yo me quedare contigo – Duo elevó su mirada de nuevo y curvó su labio en forma de disgusto. Sabía de antemano que Heero no terminaría su sueño por quedarse con él en NY – Dentro de un año volveré y no volveremos a separarnos jamás.

Duo sonrió de forma melancólica, eso era lo mejor, despedirse. Se volverían a ver, si, se verían aun que dentro de un año, cuando regresaran el uno a los brazos del otro. Así que guardando todo su dolor en lo más hondo de su corazón, sonrió de forma luminosa y le miro fijamente para cuestionarle, para obtener de él aquello que tanto anhelaba: su promesa de volver.

"De volver"

-- ¿Lo prometes? – cuestiono Duo levantando la vista para verle con los ojos brillantes. Heero trago saliva al verle, sabía que Duo estaba sufriendo tanto como él. Jamás volvería a aceptar un trabajo lejos de aquel a quien tanto amaba. Quería que se quedara con él, que jamás le dejara, por eso respondió a la pregunta de Duo con otra pregunta.

-- No. ¿Lo prometes tu? – cuestiono intrigado, lleno de duda y de emoción. Necesitaba escuchar de aquellos sensuales labios que cuando él regresara iba a estar allí, esperándole, añorándole como lo haría él.

-- Si. Yo te lo prometo Heero – le escucho decir, pero su mirada jamás se aparto de aquellos ojos violetas que decían más verdades que su boca. Y entonces lo supo, ya que de aquellas hermosas orbes, una lagrima traviesa resbaló.

-- Yo también te prometo que la próxima vez que nos veamos no te dejare ir – dijo el actor estirando sus brazos y abrazando aquel cuerpo perfecto contra su pecho, dejando que el modelo escuchara el acelerado latido de su corazón y supiera cuan afectado estaba.

-- ¿Es una promesa? – dijo Duo elevando la vista para verle a los ojos y vio en aquellos ojos cobalto la respuesta a su pregunta. Aquellos ojos siempre fríos y controlados, se estaban humedeciendo.

-- Lo es – dijo Heero acercando su rostro hasta el rostro del modelo para unir sus labios a los de él en un beso que al principió fue suave y poco a poco se había ido convirtiendo en un beso apasionado y exigente, lleno de amor, de pasión y sensualidad al grado de arrancarle poco a poco los sentidos y hacerles olvidar que estaban en el aeropuerto internacional de Los Ángeles a una hora pico de trafico.

- Ejem, ejem

El carraspeo que escapó de la garganta de una persona a sus espaldas les hizo separarse de forma renuente. Unos ojos azul cobalto y otros violetas se posaron sobre la persona que menos esperaban ver. Duo frunció el ceño, mientras la mirada de Heero volvió a tornarse fría. Frente a ellos estaba aquel hombre elegantemente visto, con una maleta en la mano, viéndoles de forma sarcástica y burlona mientras un mechón de cabello avellanado se deslizaba sobre su frente de forma rebelde.

-- Vaya, vaya. Jamás me imagine presenciar semejante escena romántica. Hasta parece final cursi de telenovela romántica – dijo Traize entre risas socarronas - ¿Qué, ya se van de luna de miel? – cuestionó el empresario de forma burlona haciendo que Heero separara el brazo de los hombros de Duo – No, no, no – dijo agitando ambas manos en negativa – No te molestes Heero, ya no intentare nada en contra de tu ¿novio?, ¿amante?, ¿esposo? ¿Qué es Duo tuyo? – preguntó, pero sin esperar respuesta siguió hablando – Ah si, ahora recuerdo, dijiste que era tu pareja sentimental – rió de forma ligera – Que forma tan elegante de decir que es tu pu...

Ni siquiera pudo terminar de hablar cuando sintió que un par de puños se estrellaban sobre su rostro lanzándolo algunos metros hacía atrás para después caer al suelo con todo y maleta.

Duo se giró con el ceño fruncido sobando su puño adolorido por el golpe que le había dado al empresario. Pudo ver como Heero abría y cerraba el suyo, él también le había golpeado. Pero eso no quitaba todo lo que ya les había dicho.

-- ¿No entiendo que le viste a ese tipo? ¡Cómo pudiste ser su amante si es tan, tan, estúpido! – dijo Duo sumamente molesto. Le había resultado obvio que Traize estaba celoso y esos celos era lo que le habían llevado a insultarle de esa forma.

-- ¿Amante? ¿De donde sacaste semejante estupidez? Jamás he tenido nada que ver con Traize – aseguró Heero haciendo que Duo se extrañara. Traize le había dicho tantas cosas sobre Heero y su comportamiento en la cama que le era difícil imaginar que no hubiesen sido amantes.

-- Traize me lo dijo – aseguró el trenzado sintiéndose un tanto mal. ¿A caso no se había prometido a si mismo darle la oportunidad de Heero de explicarse? Claro, había sido justo antes de que el propio Traize le dijera que Odin estaba en la ciudad y que seguramente estaba con Heero.

-- ¿Y le creíste? - Para que mentir, si, le había creído todo.

-- Me dio demasiada información intima sobre ti como para ignorarla. ¿Cómo sabía tanto de ti si no fueron amantes? – trató de justificarse intentando obtener más información. Aunque en esos precisos momentos ya estaba seguro de que Heero no había sido amante de ese odioso ejecutivo.

-- Eso tiene una explicación – aseguro el actor.

-- ¿Cuál? – cuestiono Duo lleno de curiosidad.

-- Traize y yo solíamos visitar el mismo club de citas. Así que no faltaría quien le hablara de mi. Se supone que con el precio que uno paga en ese club el silenció va incluido, pero quizá alguien le ofreció más y decidió hablar.

-- Eso suena razonable – dijo Duo meditando la respuesta de Heero. Había oído hablar de esos clubes para gente VIP, aun que nunca necesito visitar alguno, tenía entendido que las cláusulas de confidencialidad tenían un altísimo costro extra. Costo que Heero podía pagar.

-- Lo es – aseguro el actor y Duo le creía - Ese hombre esta enfadado conmigo porque cuando yo tenía dieciséis años fui a visitar la casa Armaní para comprar un traje, fue allí que le conocí y trato de propasarse. Así que lo mande al hospital con dos costillas rotas y un ojo morado – Duo soltó la carcajada al escucharle. Eso sonaba muy típico de Traize y del propio Heero. Ahora entendía porque Traize siempre se empeñaba en decirle algo que hiciera quedar mal al actor y para que se enojara con él.

Traize comenzó a quejarse cuando alguien del servició medio llego para revisarle. Un par de hombres lo subieron a una camilla para llevarlo a la enfermería del aeropuerto. Heero se acercó a él antes de que se lo llevaran y se inclino un poco para verle. El ejecutivo muy a penas abrió los ojos para distinguir la figura inclinada sobre él.

-- Si quieres demándame – invitó en voz muy baja, a penas la necesaria para que el hombre le escuchara – pero estaré en Japón – Traize solo cerró los ojos y de nueva cuenta se dejó caer sobre la camilla.

Nadie preguntó nada sobre lo ocurrido y nadie dijo nada, era preferible pensar que había tropezado contra las maletas de algún pasajero.

"Última llamada para el vuelo 725 con destinó a Japón. Favor de abordar por la puerta numero seis"

Esa era la última llamada. Duo se giró para ver a Heero quien no había dejado de observarle. Esta era la despedida que tanto estuvieron postergando y ahora debían realizar.

-- Yo... – trató de decir Heero, pero los labios de Duo asaltándole le obligaron a callar. Pudo sentir en ese beso cuan triste estaba por su partida, porque él estaba igual o más que él. Jamás había conocido el amor y ahora que lo encontraba tenía que dejarle.

-- No es para siempre – dijo el modelo separándose de los labios del actor para tomar algo de aire – No es una despedida, solo es un...

-- Hasta luego – dijo Heero mostrando una sonrisa – Volveré dentro de un año haya o no haya acabado la película – Duo comenzó a agitar la cabeza en negativa haciendo que Heero le viera sin comprender.

-- No – aseguro Duo viéndole de forma sería – debes acabarla, si no, esta separación no habrá servido de nada – Heero cabeceo en acuerdo.

Se giró dándole la espalda para llegar hasta la puerta de revisión y antes de entrar volvió sobre sus pasos para plantarle otro beso cargado de pasión. Sus manos se elevaron para tocar el suave rostro del modelo dejándole sentir esa calidez y ese amor desprendido de aquella caricia. Duo lo aceptó de inmediato dejando que su boca respondiera a aquel beso, dejando que sus manos abrazaran a aquel cuerpo y se impregnara con su aroma.

-- Te amo – le dijo al oído en forma de susurro haciendo que un agradable escalofrío recorriera el cuerpo del modelo al escucharlo. Sabía que no le estaba mintiendo, sabía que su corazón estaba hablando a través de sus labios. Le amaba, le amaba, ¡LE AMABA!.

-- Yo también te amo...

Se separaron sin ganas, Duo sentía que en cualquier momento Heero podría arrepentirse y cancelar el vuelo de nuevo y no podía darse ese lujo. ¡Iba a filmar una película!, era su gran oportunidad y no iba a ser él quien se la truncara. Así que cuando lo vio caminar por segunda vez hasta la puerta de acceso y revisión, se dio prisa en alejarse con el corazón en la garganta echo nudo.

"En un año Heero, en un año" – trataba de auto convencerse sin apenas lograrlo.

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-- ¿Lo tienes Trent? – preguntó una mujer observando toda la romántica escena entre el modelo y el actor, mientras su inseparable camarógrafo estaba detrás de ella.

-- Todo, desde lo de ayer – dijo el hombre con una sonrisa bajando la cámara y apagándola.

-- Entonces bórralo – dijo Lady One de forma seria haciendo que los ojos castaños de Tren se clavaran de forma confundida en los de la periodista.

-- ¿Qué? ¿A caso esta historia no era tu pase al ascenso que tanto buscabas? – cuestiono intrigado. ¿A caso no había estado persiguiendo al actor a cuento evento asistía tratando de obtener algo como lo que ya tenían?

-- Si, pero para serte sincera, ya le estoy tomando gusto a esto de la farándula... – dijo entre risas burlonas haciendo que Tren también riera.

-- Y yo – dijo el hombre sacando el casete de la cámara profesional y aventándolo a un cesto de basura que estaba cerca de ellos.

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Heero no quiso ver atrás porque sentía que si de nuevo veía aquellos ojos violetas su determinación de irse iba a flaquear y cancelaría todo con tal de quedarse a su lado. Así que enseño su pase de abordar al guardia y caminó hasta la puerta de seguridad. Sacó todo lo de metal que traía en sus pantalones y lo puso en una cajita de plástico. Pasó su maleta por la banda de revisión y aquella caja con todas sus pertenencias, entonces se dispuso a pasar por el arco y la alarma sonó al hacerlo.

-- Pase por aquí –le dijo el hombre de la seguridad para revisarle. Estaba seguro de haber depositado todo en la bandeja, el reloj, el cinto, las monedas y entonces, cuando el hombre pasó aquel detector de metal por las bolsas de la gabardina algo sonó en ella.

Heero metió la mano a la bolsa y al sentir aquello entre sus manos se dio prisa en llevarlo hasta sus ojos para comprobar que era lo que temía.

-- El anillo de Duo...

Se giró a toda prisa, ignorando al guardia, tratando de verlo entre la gente pero allí ya no había nadie. Había metido aquel anillo en la bolsa de la gabardina para dárselo en cuanto lo viera. Pero había sido tanta su emoción; tanta la necesidad de estar a su lado, en sus brazos, en su cama, que lo olvido por completo.

-- Te lo entregaré la próxima vez que nos veamos – se dijo a si mismo elevando aquel aro metálico hasta sus labios besándolo ligeramente – Te lo prometo.

Pasó la seguridad y comenzó a subir las escaleras eléctricas que le llevarían a la sala de acceso seis. En unos cuantos minutos estaría alejándose de Los Ángeles y de Duo...

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Duo no esperó a que el avión despegara, estaba triste y decidió irse. De todas formas ya no le veía.

-- ¡Demonios! – gritó a todo pulmón dejando salir sus lágrimas.

Heero veía por la ventana como la ciudad de LA iba quedando abajo y las nubes comenzaban a hacerse más densas y aborregadas. "Al parecer no solo se quedo mi estomago allá abajo, también se quedo mi corazón". La voz del piloto lo sacó de sus pensamientos, iban a 30 mil pies de altura y era ahora cuando se permitía soltarse los cinturones.

Heero ni siquiera se movió, siguió viendo por la ventana, ni atención prestaba a su compañero de asiento quien había hecho intentos por establecer una conversación con él sin lograr arrancarle ni media palabra.

Cuando el hombre se levantó, Heero suspiró aliviado el hombre le estaba sacando de quicio y no era conveniente enojarse en un avión cuando aun le restaban muchas horas de vuelo o había peligro de que lo bajaran. Así que se soltó el cinturón y se dispuso a relajarse. Pero sus pensamientos solo estaban en cierto modelo de cabello largo atado en una sola trenza, de ojos color violeta y carácter divertido.

Regresó su vista a la ventana extendiendo la mano para sentir la frialdad del exterior, pero el calor del trenzado y su último beso le hacían no sentir ese frío. Aquella promesa acudió a su memoria y no pudo evitar murmurar en voz baja.

-- Te prometo que volveré por ti Duo, en un año te tendré solo para mi. Te lo prometo.

-- ¿De verdad me lo prometes?

Heero sacudió la cabeza de forma enérgica cuando creyó escuchar aquellas palabras en voz de quien hacía escasos minutos acababa de dejar en tierra. No cabía duda de que estar, pasar y pensar tanto tiempo en él, comenzaba a afectarle, porque su voz la acababa de escuchar como si estuviera... abrió de forma sorprendida los ojos tan solo al contemplar la idea. La voz sonaba como si estuviera detrás de él.

¿Detrás de él?

¡Detrás de él!

Se paró a la carrera sintiendo el corazón en la garganta y salió al pasillo topándose de lleno con unos ojos llenos de vida y una sonrisa tan luminosa como el sol que se colaba por la ventana del avión.

-- ¿Duo? – cuestionó incrédulo, tallando sus ojos para asegurarse que lo que veía no era una alucinación.

-- Si – dijo el trenzado parado frente a él, observándolo de forma fija, dejándole entender que no estaba imaginando nada. Era increíble poder ver a través de Heero, cuando nunca antes lo había permitido y eso le encantaba.

-- ¿Qué pasó con lo que tenías que arreglar? – cuestionó sin dar crédito a lo que estaba viendo y escuchando.

-- Lo único que tengo que arreglar – dijo acercándose a él sin dejar de verle, dejando que los sentidos de Heero pudieran percibir el aroma de su cabello y de su cuerpo, inundándole con esa mirada violeta que parecía hechizarle. Estaba solo a centímetros de su rostro, así que acercó sus labios a los del actor de forma seductora invitándole con ese acto – está en este avión...

Y con esas últimas palabras Heero aceptó la invitación tomándolo por la cintura y dejando que sus labios le besaran de forma apasionada sin importarle que viajaba en un boing 777 totalmente lleno. Lo único que le importaba ahora, era recuperar el tiempo perdido y tendrían dos meses para hacerlo.

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Lady One observo el cielo y sonrió. No hacía ni 20 minutos que se había topado con Duo cuando regresaba de nuevo al aeropuerto, había creído que en cuanto Heero se marchó, Duo se había ido. Por eso se acercó con curiosidad al mostrador donde el modelo parecía discutir con la señorita que le atendía, alguien a quien ella conocía muy bien.

-- Lo lamento, pero el vuelo ya esta cerrado. Todos los pasajeros abordaron. Lo único que falta para que el avión despegue es que se suban las maletas que se registraron al final. Deberá tomar otro vuelo – insistió la señorita.

-- No, debo tomar este – Insistió el modelo haciendo uso de todo su encanto, pero al parecer la rubia dependienta era inmune a ellos.

-- Lo siento, pero no se puede – volvió a decir de forma seca la rubia.

-- ¡Hola Cristine! – Esa voz la reconoció de inmediato y se giró en su lugar solo para corroborar su identidad. Y no, no estaba equivocado, ¡En que buen lío se había metido ahora!

-- ¡Lady!, que sorpresa tenerte por aquí – dijo la chica rubia, al parecer la reportera era conocida suya. Más valía guardar silencio y ver si podía escapar de aquella fastidiosa mujer.

-- No pude evitar el escuchar el problema que tiene el joven. Y creo que el avión aun no despega, ¿cierto? – Duo abrió mucho los ojos, ¿qué pretendía Lady One?

-- Si, pero el vuelo ya esta cerrado – informo Cristine, Eso Duo lo venía escuchando desde hacía unos minutos.

-- ¿Con todos los asientos ocupados? – preguntó la reportera.

-- Si, es un vuelo lleno – aseguro Cristine.

-- Pero siempre dejan dos o tres de reserva para la familia de los pilotos. ¿Me dirás que también están ocupados? – Eso si que no lo sabía el modelo. ¿Así que siempre dejan unos cuantos? y esa chica que no le deja abordar por ser un vuelo lleno.

-- No, pero...

-- Entonces Duo puede tomar uno de esos y llegar al avión antes de que despegue entrando por la parte de equipajes que esta en la cola, ¿verdad? - ¿Podría hacerlo? Si, si, que diga que si.

-- Si, podría, pero...

-- Vamos Cristine. Duo es un buen amigo y va a encontrarse con su amor. ¿No harías lo mismo por Ralph? - ¿Qué, que? ¿Desde cuando Lady One era tan amable? ¿Sería a caso que buscaba algo de él? ¿Cómo la exclusiva de su amor por Heero?

-- Si – dijo sonriendo la rubia de forma soñadora mientras un ligero sonrojo aparecía en sus mejillas – esta bien – Dijo decidiendo a última hora haciendo que Duo casi saltara de la felicidad iba a alcanzar a Heero. Así que la rubia le tendió un pequeño cartoncito a Duo - Toma tu pase de abordar, déjame aviso a puerto para que abran la escotilla, pero date prisa, ya encendieron los motores.

-- ¡Gracias!, ¡Gracias a las dos! – dijo el modelo a la carrera saliendo a paso rápido. No llevaba maletas ni nada que le detuviera, así que abordaría rápido. Lady no le había pedido nada, pero si quería algo, lo que fuera, se lo daría. Se lo debía.

-- ¿Ahora eres cupido en lugar de reportera? – dijo Cristine dejando que sus blancos dientes se vieran a través de su sonrisa. Lady sonrió en respuesta y le contesto de forma divertida.

-- Ese es mi segundo trabajo... – dijo la reportera soltando la carcajada a la par de su amiga.

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-- Deberé enviarle a Lady One una postal desde Japón – dijo Heero sonriendo, al oído de Duo, mientras le abrazaba de forma posesiva, al haber escuchado de labios del modelo como había logrado subir a último momento.

-- Y yo deberé obligarte a darle un autógrafo a tu ex compañero de asiento por dejármelo... voy a asegurarme de que no le des un puñetazo antes de darle una foto y después se la arrebates para estampar tu autógrafo y él sea obligado a romperla en pedazos para lanzártela a la cara... – Dijo Duo sonriendo haciendo que en Heero apareciera una mueca en forma de sonrisa al recordar el incidente que creía había dado comienzo a todo.

-- Ese solo será tu privilegio... – Duo soltó la carcajada.

-- Sabes – dijo cambiando su expresión burlona a una más seria haciendo que Heero le observara de forma detenida esperando por lo que el modelo iba a decirle – Siempre supe que tú y yo terminaríamos juntos

-- ¿QUÉ? – dijo Heero enderezándose en su lugar de forma sorprendida - ¿Entonces me estuviste torturando todo este tiempo a propósito? – Duo volvió a soltar la carcajada sintiéndose profundamente feliz. Dejó deslizar ambas manos por las mejillas del actor de forma suave para después entrelazar sus manos detrás de la nuca del actor y acercar sus labios de forma seductora a los de Heero.

-- Jaque mate al Rey – dijo Duo de forma suave para dejar que sus labios fueran los que se posesionaran de forma apasionada de aquellos labios sensuales que sabían a gloria. Esta vez era él quien daba fin al juego y comenzaba uno nuevo – Prométeme que nada ni nadie nos va a separar...

-- Te prometo Duo, que nadie nos separara jamás... eso te lo puedo jurar – dijo el actor mostrando una sonrisa al modelo y sacando de la bolsa de la gabardina aquel anillo que le diera unos días atrás. Tomo la mano izquierda del modelo en silenció y dejó deslizar el aro dorado por su dedo para depositar un beso en aquella argolla – Te lo juro – volvió a anunciar. Duo observó el anillo en su dedo y después volteo a ver al actor con una sonrisita traviesa.

-- ¿A caso me estas proponiendo matrimonio? – dijo en son de broma esperando ver la turbación del actor, esperando que tosiera de los nervios o negara la acusación de forma frenética.

-- Si, lo estoy haciendo – Duo entonces comenzó a toser de forma nerviosa, él solo estaba bromeando pero Heero parecía habéroslo tomado enserio – No es una broma. Parece que tu sueño de niño se convertirá en realidad.

Entonces vio como Heero sacó el anillo que llevaba colgando al cuello y lo desabrocho de su cadena para tendérselo. El modelo lo tomo sabiendo de inmediato que debía hacer con él. Dejó deslizar el aro en el dedo de la mano izquierda de Heero y le beso.

-- Es una promesa Duo... – dijo Heero de forma serena y sonriente.

-- Es una promesa Heero – dijo en acuerdo el modelo dejando que su boca fuera llenada por otra boca conocida y añorada y a la cual estaba dispuesto a esperar una vez que se vieran en la necesidad de separarse – Para siempre...

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Catorce años antes, Duo había entrado corriendo al comedor de la familia Maxwell con las mejillas encendidas y la mirada llena de emoción. Todos en aquella mesa voltearon a verle al escuchar el alboroto que había hecho con las puertas al ser azotadas de forma violenta al abrirlas a la carrera, incluso la servidumbre, que servía en esos momentos los platos, había volteado a verle.

-- ¡Voy a casarme con Heero! – gritó con todas sus fuerzas, llenando la habitación con su vocecita cargada de emoción.

Un silencio sepulcral invadió la habitación por eternos segundos (tal como sucedería 14 años después cuando Heero se declaró gay en los Oscares) y entonces las risas de toda la familia siguieron a semejante declaración haciendo que el pequeño Duo inflara los cachetes al no entender de que se reían.

-- Es verdad, voy a casarme con Heero cuando sea grande – volvió a afirmar con total seguridad avivando las risas de todos en aquel comedor – Vamos a estar siempre juntos, nadie nos va a poder separar. Vamos a estar juntos para siempre.

Sus ojos violetas recorrieron de forma detenida a cada uno de los miembros de aquella familia; Solo azotaba la mano contra la mesa mientras sostenía su panza y reía como si hubiese contado el mejor de los chistes. Middie se limpiaba las lagrimas, como cuando veía alguna novela de esas que pasaban las tardes por TV. Su madre reía tapándose la boca de forma disimulada y su padre reía a carcajadas, como jamás lo había visto reír en lo que llevaba viviendo en aquella casa.

Su padre se paro del comedor y llegó hasta él aun riendo. Se notaba la felicidad en su rostro cuando se arrodillo para quedar a su altura. Poso su fuerte mano sobre el pequeño hombro del niño haciendo que la mirada violeta de Duo se elevara hasta la azul marino de Odiseo Maxwell, este le sonrió de forma mas amplia haciendo que el chiquillo riera a su vez.

-- Claro Duo, claro, vas a estar con Heero para siempre... – había dicho su padre en aquella ocasión para después conducirlo amablemente hasta el comedor y desayunar todos juntos como si fueran una verdadera familia.

Catorce años después, Heero confirmaría aquellas palabras que dijera su padre.

-- Estaremos juntos para siempre Duo...

Heero había mandado grabar una nueva frase en el interior de ambos anillos y en el interior del anillo de Duo podía leerse la leyenda...

"Tu y Yo... para siempre Heero"

Y en el de Heero una leyenda parecida...

"Tu y Yo... para siempre Duo"

"Para siempre"...

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OWARI

Notas de la Autora:

¡Por fin lo termine!, espero que les haya gustado. Me salieron más hojas de las que pensaba pero no pude cortarlo. Espero que haya quedado todo acorde y haya sido de su agrado.

Por cierto y para aclarar las cosas, la escena del aeropuerto no me inspire ni me la copie de la Gaviota (ellos se la copiaron de mi, jejejejeje) yo ya la tenía escrita desde hace mucho tiempo. Por cierto que cambie el final. En el final original de esta historia, Duo se quedaba y Heero se iba, pero ahora Duo se va con él. Creo que quedo mejor, ¿no?

Yo había prometido un epilogo, pero con este final creo que ya no es necesario ¿O si?, aun así, se los voy a subir muy pronto, solo para que sepan que paso después.

Este capitulo en espacial va dedicado a tres personas: Karla y Marlen que cumplen años y sobre todo para mi bebe que el 1º de Septiembre cumplió 2 años (¡Dioses!, ¿pues cuanto tengo escribiendo este fic?)

La siguiente historia la subiré cuando tenga unos 4 capítulos escritos, así podré subirles un cap cada 15 días sin temor a retrasarme demasiado como con este.

Gracias a todos por aguantar a esta escritora y sus locuras y felicidades por llegar hasta este punto sin aburrirse.

¡Un beso! y ¡un abrazo!