CROSS ANGE: TENSHI TO RYUU NO RONDO [クロスアンジュ 天使と竜の輪舞] Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN
Capítulo 6
Verdad
—No me acostumbro a la idea de que debas de salir—Dijo Ange con un puchero, su relación con Salamandine avanzaba demasiado bien, así sea pronto para decirlo dado a que llevan solo cuatro meses juntas, pero sumado al medio año anterior que pasaron juntas… eran unos diez meses con demasiado peso.
—Bueno, debería pasar tarde o temprano—Restó importancia Salamandine mientras que terminaba con su desayuno, preparado por ella misma. Si bien Ange y Salamandine habían hecho que la menor practicase en la cocina, Salako no se sentía todavía con la suficiente confianza como para dejar a Ange cocinar por su cuenta.
— ¿Y porque no puedo ir contigo?
—Me has salido bastante posesiva—Se burló causando que las mejillas de Ange se sonrojasen—Son órdenes de la sacerdotisa y de tu padre—Agregó después—La verdad yo tampoco entiendo para que me necesitan, las reconstrucciones están pausadas hasta nuevo aviso.
—Me extraña demasiado…—Murmuró Ange mordiendo un poco más de su pan tostado, Salako tomo de su mano acariciando su dorso tranquilizándola así.
—Todo estará bien Ange. Se terminaron los problemas—Y con un beso en su frente, Ange fue dejada en la mesa mientras que Salamandine iba a terminar de alistar su maleta. Debía ir a la capital un par de días y residir en el palacio en el que residió antes. El timbre sonó a lo que la azabache abrió la puerta revelando a quien le haría compañía durante ese tiempo, su siempre fiel amiga Momoka.
Salamandine se despidió de manera simple y dejó aquel refugio.
No. Escribámoslo como es.
Salamandine se despidió con esa sonrisa característica suya y partió de su nuevo hogar a aquel que le acogió gran parte de su vida.
Estaba contenta, Ange ya prácticamente había superado su androfobia, podía hablar correctamente con un miembro del sexo opuesto sin dificultad o temor; pero lo que aún le costaba eran las muestras de afecto de hombre o mujer en general ya que le daban ataques de ansiedad o simplemente temblaba en un intento de no sollozar, ella era la excepción pero tampoco es como si la diferencia fuera mucha, aun con todo ese tiempo de noviazgo, lo más que hacían es tomarse de las manos y abrazarse antes de dormirse juntas. Sólo un beso habían convertido, pero no es como si le molestara, era demasiado consciente de la situación.
Suspiró antes de que la sonrisa abandonase su rostro. Miró el camino que había recorrido y sentía como si apenas hubiese salido. Había algo que todavía no sanaba y era en extremo difícil que lo hiciera si no hacían nada por tratar esa herida. Era algo medio masoquista, pero es que aun con diez meses después de la muerte de Hilda se seguía sintiendo como ese preciso instante en el que al entonar los últimos versos de "El Ragna" desapareció todo rastro de ella para poder guardarla con algo. Recordaba como las chicas del Arsenal, Ange y ella misma, mostraron descontento a que Jurai y la misma Aura se negaran a ponerle aunque fuera una lápida simbólica para que asi al menos una parte de ella le pudiese decir adiós, inclusive los altos mandos estaban en desacuerdo, era lo menos que merecía. Misteriosamente un par de semanas después los mismos mandos se pusieron de parte de Aura y Jurai, ¡inclusive Kaname y Naga intentaron hacerla desistir! ¡Eso era inaceptable! Se enojó con ellas un buen tiempo.
Trataría de hablar con madre Aura (quien por cierto había estado demasiado ausente) y pedirle consejo.
Salamandine fue recibida por varios amigos de su padre convertidos nuevamente en hombres. Juntar a Maggy con Greko había sido la mejor idea de todas (aún con los celos de Emma. Rió ante la idea), les había traído demasiados bienes en medicina más que nada, pues en tecnología las encargadas eran Emma, Jazmine y Salako misma. Se dirigió a su antigua pieza y se extrañó de ver una nota apenas dejó su bolso en el suelo.
"Salamandine-san, le pido de la manera más atenta que por favor vista las ropas guardadas para usted y acceda al cuarto de meditación. Jurai."
—De acuerdo… Esto es demasiado extraño…—Murmuró para sí al abrir el armario y notar que se trataban de sus ropas rituales. Sólo utilizó ese tipo de ropas cuando…
Sacudió su cabeza e hizo lo pedido.
Apenas abrió el salón se encontró una cortina cubriendo la mitad de la habitación y a Jurai y la sacerdotisa de pie frente a esta.
— ¿Qué sucede? Me están asustando—preguntó y comentó insegura a lo que pudiera estar detrás de ellos.
—Salamandine-san. Le informo de una vez que lo que verá es confidencial y que si se lo mostramos es por la total confianza que tenemos en usted—Dijo la sacerdotisa mientras que Jurai cerraba la puerta con los tres dentro. La sacerdotisa le abrió paso y la princesa tragó saliva con pesadez, sintiendo como le costaba respirar y unos inexplicables nervios la invadían.
Caminó a paso lento y corrió la cortina, sintiendo cómo su corazón se paralizaba seguramente saltándose un per de latidos.
Cayó de rodillas frente a un futón bastante limpio y aseado con el cuerpo de Hilda completamente sano. Su pecho subía y bajaba, lo cual indicaba algo que no había manera lógica de que fuese posible: su corazón latía, su respiración acompasada solo confirmaba el hecho de que se encontraba dormitando.
Lágrimas cayeron libremente por sus mejillas y sollozos salían de ella. Estaba en un estado imposible de describir, en su mente solo cabía el hecho de que la otra mujer a la que amaba y que creyó muerta, que Ange vio en sus últimos momentos, que su cuerpo quedó carbonizado estaba allí, durmiendo en su viejo futón para cuando se dormía allí por no ir a su habitación.
Ese rostro totalmente limpio y aseado, sin ninguna herida ni venda como la última vez que la vio, ahora asemejaba más a su imagen de vidas pasadas.
Su cabello onduladamente pelirrojo estaba suelto, más brillante que la última vez, se veía hermosa.
Su mano acarició su mejilla y entonces puñado de recuerdos la invadieron… Recuerdos de su niñez, recuerdos de Zola, recuerdos de Ange, recuerdos de ella y Ange… Recuerdos que desconocía…
—Hija mía… Debo preguntar, ¿Por qué elegiste el silencio? Ahora mismo mis otras dos hijas rebosarían alegría y no tanta tristeza. —Esa era Aura…
—No sería lo adecuado. Sería demasiada presión emocional y sé que Ange es fuerte, pero… han sido tantas las cosas por las que ha tenido que pasar desde ingresó al Arsenal por segunda ocasión que está completamente rota en este momento.
—Comprendo que no quieras que Ange se entere de tu condición no muerta pero tampoco viva. ¿Pero porque Salamandine igualmente debe permanecer en la ignorancia?
—Sala es en ese momento el pilar de Ange.
—Hija mía, no morirás—Esa era Aura de nuevo.
—Madre mía, me lo has mostrado. Es inevitable—Respondió Hilda tratando de cabrear el hombre en lo que Ange lograba reaccionar completamente.
—Confía en mí, aun si no logras resistir hasta el desenlace, te vendrá una nueva oportunidad en el epílogo.
Hilda se rio con ganas antes de que su cuerpo le recordara la imprudencia de esa acción.
—Soy la tercera parte de Aura, soy la razón que lidera sus sentimientos y su fuerza, y a su vez, soy la mejor distracción de todas—Dijo a Embryo guiñando a la rubia detrás de él antes de que ésta le disparara a la espalda.
—Muero por verlas de nuevo—Suspiró Hilda observando de nuevo como las pesadillas querían entrar en los sueños de Ange para perturbarla.
—Pronto será. Tu cuerpo físico ya está completamente reconstruido, solo necesitamos que te sincronices con él.
Hilda se permitió sonreír brevemente.
—Antes de volverme a perder en un sueño, ¿me dejarías visitar a Sala en los suyos por última vez?
— ¿Por qué nos toca este desenlace? —Preguntó Salako finalmente sacando una de sus grandes preguntas, aquellas que siempre se reprimía y que, por alguna razón, solo podía sacar en presencia de la norma— ¿Por qué existe este presente?
—Porque hay distintos tipos de lágrimas que se derraman, de alegría y tristeza. Lágrimas por el miedo y el temor de perder a alguien. Son pruebas que debemos pasar.
— ¿Pero por qué debimos perderte a ti?
—Porque una vez que aprendamos de esta vulnerabilidad seremos invencibles.
—Hilda…—Ella y Aura necesitaban de ella para que pudiera finalmente despertar.
"No desapareceré para siempre"
Sollozó una vez más recordando sus últimas palabras de aquella vez que se despidieron en sueños.
"Nunca las dejaré solas, solo que hay veces en las que debo ausentarme, pero siempre volveré"
Ahora conocía la verdad de Hilda… era la primera en hacerlo.
Las cosas a partir de ahora parecían pintar sólo para bien…
Segundo cap largo... oficialmente este es ahora el más largo... Nos acercamos al fin de este spin-off *Sniff* *Sniff* *Sollozo* *Sollozo*
Gracias TheNeferet por comentar...
No se me ocurre nada para daecir así que... ¡hasta el siguiente capítulo!
