Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz

Pairings: 1x2, 3+4, 5+H Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.

-- Dialogo - " Pensamientos "

Capitulo 3

Tratando de huir de Nuevo



Los ojos violetas de Duo se clavaron con sorpresa en los ojos cobaltos del cazador. Que le pagara con que?? No estaba muy seguro de haber entendido, no sabía de las transacciones o trueques que se hacían en el pueblo o en palacio. Pero eso de pagarle con su cuerpo no le sonaba nada bien.

-- Un momento!!! - dijo Duo caminando un paso atrás para alejarse del cazador - el hecho de que tenga el cabello largo, que sea sumamente atractivo, que sea joven, que este solo y que no tenga una sola moneda en mis bolsillos... - el cazador le observo entrecerrando los ojos ante el comentario - eso no quiere decir que puedas hacer uso de mi cuerpo en pago de esto - dijo señalando todo el desastre en el suelo.

-- Oye...

-- Y No puedes obligarme a pagarte con mi cuerpo...

-- Oye...

-- Ni si quiera por que tienes todas esas armas y flechas podrás convencerme de usar mi cuerpo como pago...

-- Oye...

-- Es más ni por que tengas los ojos mas azules y hermoso que haya visto en mi vida podrás...

-- Cállate ya!!!

Duo cerró los ojos por el grito y cubrió sus oídos con sus manos para después abrirlos por la sorpresa. Era la primera vez que alguien le gritaba de esa forma. Nunca nadie le había gritado... claro, nunca nadie lo había correteado para llevarlo preso tampoco.

-- Vas a escucharme? - pregunto el cazador a un paso del vagabundo.

-- Pues así por las buenas si - dijo de forma sarcástica.

-- Cuando te dije que ibas a pagarme con tu cuerpo, me refiero a que vas a trabajar para mí hasta que pagues todo lo que me hiciste perder...

-- Trabajar yo? - se cuestiono Duo, jamás había trabajado, que se supone que haría y por cuanto tiempo?.

-- Si, trabajar y para mí.

-- Y... como cuanto tiempo trabajaría para ti?

-- Hasta que pagues todo...

-- Y eso como cuanto es?

-- Veamos... - dijo el cazador sentándose en un tronco de árbol que estaba fuera del lugar donde habían estado las jaulas y poniéndose a hacer cuentas en voz alta. - Fueron 6 venados a 5 monedas cada uno da un total de 30 monedas. 20 gallinas salvajes a 2 gallinas por moneda da un total de 10 monedas. 3 cerdos a 2 monedas cada uno da un total de 6 monedas. 2 caballos a 100 monedas cada uno da un total de 200 monedas, 5 cabras a 3 monedas cada uno son 15 monedas. 10 patos a 2 patos por moneda da 5 monedas y 3 armadillos a moneda cada uno da 3 monedas. En total son 30+10+6+200+15+5+3 da un total de 269 monedas de oro - dijo poniéndose de pie y viendo a Duo a los ojos.

-- Ta... tanto? Eso es una pequeña fortuna - dijo sin poder creer que aquel hombre hubiese podido sumar todo tan rápido.

-- Si, justamente lo que me hiciste perder. Ahora, si te pones a trabajar para mi, te pagare media moneda al día, lo que te obliga a trabajar alrededor de diecisiete meses...

-- Que?, claro que no. A un sirviente se le pagan dos monedas al día, se le da comida y habitación.

-- Una moneda al día y tu vida.

-- Mi... mi vida? - dijo Duo sintiéndose nervioso al ver que el cazador comenzaba a sacar su espada.

-- Por menos de lo que hiciste otro cazador ya te hubiera matado - dijo levantando su espada y tocando con la punta la barbilla del trenzado - es un trato? - Duo trago saliva con nerviosismo.

-- Tengo opción? - dijo viendo el filo de la espada sobre su cuello.

-- Ninguna - contesto el cazador amenazante.

-- Entonces es un trato - dijo Duo tratando de sonreír. Ya tendría la oportunidad de escaparse, no había pasado tanto trabajo de escaparse de palacio para venir a caer en un bosque con un cazador huraño y mal educado. Aun que con una autoridad que el mismo Traize envidiaría - No cabe duda que eres un buen negociante - dijo de forma sarcástica. Este solo le miro de forma fría.

El cazador bajo la espada y la guardo en su funda, se dio la vuelta mirando todo el desastre. Tendría que volver a reconstruir algunas de las jaulas.

-- Bien, ponte a recoger todo esto, mientras yo voy a buscar madera para reconstruir las jaulas que destruiste.

-- A recoger todo? - dijo Duo viendo todo lo que estaba tirado en el suelo de tierra. El cazador se volteo clavando su vista en el trenzado - incluyendo eso que parece ser excremento? - dijo con algo de asco.

-- Todo! - confirmo el cazador.



Miliardo atravesaba los pasillos del palacio rumbo a la habitación que su excelencia Traize utilizaba como despacho. Toco la puerta esperando que se le permitiera entrar. Cuando por fin escucho la voz del hombre dándole permiso entro cerrando detrás de él. Se acerco hasta el escritorio de gruesa madera que descansaba al frente de una enorme ventana abierta de par en par que permitía que la luz del sol se colara iluminando por completo la habitación.

-- Tengo malas noticias mi señor - dijo Miliardo parado delante del escritorio, viendo la espalda de Traize que veía por la ventana.

-- Duo no esta en el palacio... - dijo sin voltear a verlo.

-- Así es. Todo parece indicar que tomo ropas viejas del cuarto de lavado. Un conteo de las prendas nos dejo saber que falta un par de pantalones, una camisola y una capa. Todos de color negro. Seguramente el príncipe aprovecho la oscuridad y el color de la ropa para escapar.

-- Duo siempre haciendo esta clase de locuras - dijo Traize sin enfadarse - tenemos alguna idea de a donde pudo haber ido?

-- Esta mañana un puñado de guardias afirman haber encontrado a un vagabundo que afirmaba ser el soberano de Low. Pero se les escapo entrando al bosque negro. - Traize volteo a ver a Miliardo sorprendido.

-- En el bosque negro?

-- Si su excelencia. Y por la descripción que me dieron, parece ser el príncipe Duo.

Traize regreso su vista a la ventana mientras colocaba una de sus manos en su barbilla, tratando de pensar de qué forma podría utilizar, para su beneficio, la huida de Duo de palacio.

-- Dime Miliardo, ya llego la princesa Hilde y su familia?

-- En estos momentos van llegando a palacio su excelencia.

-- Si alguien pregunta por el príncipe Duo, deberán decir que se encuentra indispuesto. Nadie debe saber que el príncipe esta fuera de palacio. Habla con Trowa y ordénale que guarde silenció. Yo hablare con Quatre. Debemos hacer tiempo mientras se me ocurre algo para evitar que se den cuenta de su huida.

-- Como ordene su excelencia.



Duo terminaba de recoger toda la comida y el excremento regado en el suelo de tierra y la vaciaba en una enorme cesta que el cazador le había dado, cuando lo vio acercarse.

-- Ya termine! - dijo alegremente el trenzado. El Cazador vio que todo estaba debidamente recogido y movió la cabeza en señal de aprobación.

-- Debo ir a poner algunas trampas en el bosque para atrapar animales. No salgas de aquí. Y ya que terminaste eso, ahora ponte a recoger la cabaña...

-- Queee?? - dijo Duo sorprendido - cualquier cosa fuera de su lugar en la cabaña no lo hice yo, eso te corresponde a ti recogerlo. - El Cazador se acerco de forma amenazante al trenzado que aun se encontraba hincado al terminar de recoger la comida.

-- Si no tuviera que ir a poner mas trampas para atrapar los animales que tu dejaste ir, podría recoger mi cabaña. Pero como no tengo tiempo, deberás hacerlo tu!, entendido?

-- Si su señoría - dijo Duo entre dientes.

-- No me digas su señoría.

-- No?, disculpe, entonces le digo su majestad? O quizá su excelencia estaría mejor? O no, ya se, mejor amo!, al fin y al cabo yo vengo siendo su esclavo... - dijo de nuevo de forma sarcástica el trenzado.

-- Deja de decir estupideces. No eres ningún esclavo, estas trabajando para mi por todas las desgracias que causaste. Y si te vas a referir a mi te agradecería que lo hicieras por mi nombre.

-- Y cual es su nombre señor? - pregunto Duo entre dientes de nuevo.

-- Heero, Heero Yuy.

-- Mucho gusto Heero Yuy, yo soy Duo - dijo el trenzado levantándose y omitiendo su apellido por temor que al mencionarlo pudiera relacionarlo con el reino Maxwell. Extendió la mano para estrechar la de Heero como sabía se hacían las presentaciones en palacio entre dos personas de la misma condición.

Pero la mirada de Heero se estrelló contra la mano delgada, llena de tierra y lodo del trenzado. Subió su mirada azul de la mano a los ojos violetas de Duo. Duo vio como el cazador ni siquiera levanto la enguantada mano para intentar contestar al saludo y de mala gana regreso su mano al costado de su cuerpo.

-- Eso se saca uno por tratar de ser cortes - dijo Duo en un murmullo mientras vio como Heero se daba la vuelta - pero ahora que no esta... - sonrió para si mismo - podré irme.

-- Si tratas de irte debes tener cuidado, ya que toda la cabaña esta rodeada de trampas.

-- Maldito bastardo!!! - dijo Duo gritando al darse cuenta que el cazador lo había oído murmurar. Eso quería decir que además de ser un maleducado y ogro, también tenía muy buen oído.

Unas horas después Heero regresaba a la cabaña, mientras Duo lo esperaba fuera de la misma. No estaba dispuesto a quedarse y eso se lo diría ya mismo. Había tenido tiempo suficiente para recorrer los alrededores de la cabaña y había visto bien donde estaban las trampas del cazador. Había encontrado detrás de la cabaña dos enromes barriles con agua y había aprovechado para lavarse la cara y las manos, pero no quería pasar mas tiempo allí. Quería darse un buen baño y necesitaba una buena comida que sabía no se la daría el cazador.

El cazador le observo parado en el umbral de la puerta con los brazos cruzados. La poca luz que se colaba entre los árboles le había dado la oportunidad de verlo mejor. Se había lavado y ahora podía ver que su piel era muy blanca. Una persona que vagara se pasaría mucho tiempo bajo el sol, su piel luciría un tono tostado y no tan blanco como el del vagabundo en frente de él.

Se detuvo a un paso del vagabundo y pudo notar que sus ojos violetas le miraban con determinación. Podía leer en su rostro que estaba enojado.

-- Bien, ya te recogí el batidero que hice y recogí tu cabaña, con eso debes considerarte pagado. Así que ya me voy. - dijo Duo saliendo del umbral de la cabaña para irse.

-- No te vas a ir hasta que recupere todo lo que perdí - escucho que el cazador le dijo, mientras él siguió caminando.

-- Ah si? Y como piensas detenerme? - pregunto sin verlo mientras seguía caminando sin detenerse.

-- Con esto...

Duo volteo con curiosidad para saber con que pretendía detenerlo el cazador, solo para ver como algo salía volando en dirección suya y se encajaba fuertemente sobre el tronco del árbol sujetando la punta de su trenza que se asomaba entre sus piernas.

Duo se quedo horrorizado viendo aun sobresaltado al cazador - un poco más arriba y jamás podría tener hijos - pensó en ese momento asustado.

-- La próxima vez no se ira sobre tu cabello... - dijo el cazador dándole la espalda.

-- Pero... pero que??... tratabas de matarme? - comenzó Duo a reclamarle mientras jalaba su trenza de entre el cuchillo y el árbol subiendo uno de sus pies hasta el tronco para poder arrancarlo, ya que estaba muy bien encajado en él. El cuchillo le había rebanado un buen pedazo medio soltando su trenza, pero pudo recuperar la cinta y volvió a atarla. Sin embargo, el cazador no contesto a sus reclamos - querías convertirme en eunuco(1) o que? - dijo acercándose a el cazador muy enojado.

-- Tengo muy buena puntería - respondió el cazador cruzando los brazos sin verlo.

-- Nadie es perfecto, pudiste haberme lastimado! - volvió a reclamar.

-- Te quedaras aquí hasta que me pagues! - rugió el cazador volteando a verlo.

-- Olvídalo!!!, ahora menos que nunca pienso quedarme - dijo Duo dándose la vuelta - la próxima vez puedes matarme y no pienso arriesgarme.

Escucho como algo surcaba el aire, era el sonido de algo filoso desgarrando las ramas. Se agacho de forma rápida hasta su bota y tomo la pequeña arma que guardaba en ella, para levantarla y rebotar contra la hoja el cuchillo que el cazador había lanzado.

-- Je, creías que volvería a caer? No soy tan estúpido - dijo dándose la vuelta de nuevo y comenzando a caminar.

Cuando sintió que algo se rompía contra su pierna y al mismo tiempo algo grueso se enredaba en ella y comenzaba a alzarlo sobre el suelo de cabeza.

-- Que pasa? - dijo al verse de cabeza sobre el cazador - bájame de aquí!, que es esto? Bájame!!, bájame, me estoy mareando, bájame! - dijo mientras daba vueltas de cabeza tratando de soltarse.

-- Por haber detenido el cuchillo que rompería la cuerda de la trampa, es que estas así - dijo el cazador de forma burlona.

-- Heero bájame!!, no me dejes aquí colgado!!!

-- Te quedaras a hacer los quehaceres? - cuestiono el cazador colocándose a un lado de la cuerda que sostenía el lazo sobre el árbol.

-- Si, si, me quedo a hacer los quehaceres del día, lo prometo!, pero bájame!!!

-- Muy bien.

Y el cazador saco otro de los cuchillos del cinto y lo puso sobre la cuerda para cortarla.

-- Oye Heero!! - dijo Duo aun de cabeza al ver lo que el cazador hacía.

-- Hn? - contesto sin verlo.

-- Si haces eso no...

Pero el sonido de su voz quedo interrumpido cuando sintió que se iba de cabeza contra el suelo.

-- Ouch!!! - dijo levantándose para ver al cazador enfurecido - no pudiste solo bajar la rama? Tenías que haber cortado la cuerda para que me diera en la cabeza?.

-- No creo que puedas quedar mas loco de lo que estas - respondió el cazador caminando por enfrente de él.

-- Yo creo que debo estar lo suficientemente loco como para aceptar quedarme contigo.

-- Entra ya a la cabaña, que se esta haciendo tarde y debemos comer algo.

-- Si, en eso tienes razón, me estoy muriendo de hambre - dijo entrando a la cabaña mientras pensaba - pero mientras tu duermes esta noche, yo aprovechare para escapar, la promesa solo fue hecha para cubrir los deberes del día de hoy...



Quatre iba saliendo de la recamara de su tío, se le había hecho extraña la petición de que dijera, si alguien preguntaba por Duo, que estaba indispuesto. Su tío le había afirmado que ya lo habían encontrado y que estaba encerrado en la torre más alta del castillo como un castigo por haber escapado del palacio. Pero estaba seguro de que Duo no había vuelto aun, algo muy dentro de su corazón le indicaba que Duo no estaba cerca, pero estaba bien.

Dio la vuelta por el pasillo para dirigirse hacía el salón principal, le habían informado desde hacía rato que la princesa Hilde Schbeiker quería verle, pero debido a que el mensaje llego al mismo tiempo que el de su tío, fue a verlo a este último primero.

-- Quatre!

Una voz emocionada lo recibió cuando los guardias de la entrada abrieron para él la puerta principal del salón y una chica de enormes ojos azules, vestida con un largo vestido de tela delgada y cubierta con un tocado que le cubría por completo la cabeza, llegaba corriendo para lanzarse a sus brazos de forma sonriente.

-- Hola querida Hilde, en verdad que te has puesto muy bonita en estos años en que no te hemos visto - dijo Quatre separándola de su cuerpo para verla mejor.

-- Tu siempre tan galante Quatre, pero veo que tu te has convertido en todo un gran señor. Si no supiera que solo eres un príncipe, pude haberte confundido con el rey.

-- No exageres! - dijo Quatre ruborizándose por el comentario de su amiga.

-- No es exageración - dijo sonriendo Hilde - pero dime. Como es eso que Duo esta indispuesto? Yo necesito hablar urgentemente con él Quatre!, en verdad es urgente que lo vea!!

Quatre sintió en su corazón una profunda desesperación proveniente del corazón de Hilde. Era verdad que necesitaba hablar con Duo de forma urgente. Pero Duo no estaba en el palacio, de eso estaba seguro...

-- Ven Hilde! - dijo Quatre tomando a Hilde de la mano y sacándola del salón.

-- A donde vamos? Vamos a ver a Duo? - pregunto Hilde siguiéndolo por los pasillos.

-- No, vamos a mi habitación. Necesitamos hablar en un lugar seguro y creo que el salón o los pasillos no lo es.

Caminaron a toda prisa por los pasillos rumbo a las habitaciones. Los guardias al verlos, bajaban la vista como su excelencia Traize les había ordenado, hasta que llegaron al último pasillo y Trowa aguardaba en él.

-- Trowa! - grito Hilde acercándose a él. Trowa solo le miro de forma fija sin decir nada, para después bajar la vista. - No me reconoces Trowa?, soy yo, Hilde. La niña a la que siempre le metías ranas en el vestido, no te acuerdas de mi?

-- Lo siento su majestad Hilde. Espero que perdone mi mal comportamiento de aquel entonces. - dijo Trowa de forma solemne. Quatre bajo la vista de forma triste, parecía que el comportamiento frío de Trowa no solo era con él.

-- Pero Trowa que sucede? Por que me tratas de forma tan fría? - cuestiono Hilde sin entender. - No recuerdas que siempre estábamos juntos? Tu, Duo, Quatre y yo. Y siempre dejábamos a Dorothy sola por antipática.

-- Lo siento su majestad. Esos fueron tiempos pasados, cuando no sabíamos cual era nuestro papel en la vida - dijo Trowa sin levantar la vista ante ellos.

-- Trowa por favor no seas así - dijo Quatre sintiendo la profunda tristeza en el corazón del arquero.

-- Sus majestades habrán de perdonar que los deje solos, pero debo guardar el pasillo. - Trowa estaba a punto de regresar a su lugar, cuando Quatre le retuvo.

-- Por favor Trowa, necesito hablar con Hilde. Cuida que nadie entre a mi habitación.

-- Como usted ordene... su majestad - dijo dejando asomar uno de sus ojos esmeralda bajo el mechón de cabellos castaños que cubría parte de su rostro.

Hilde observo sumamente extrañada la actitud del arquero. Conocía de hace muchos años la predilección que Quatre tenía por Trowa y había visto que Trowa siempre procuraba la felicidad de Quatre. No entendía ahora por que Trowa les trataba de forma tan fría. o es que en algo tenía que ver el compromiso próximo a anunciarse entre Dorothy y Quatre?

Hilde se dejo arrastrar por Quatre hasta dentro de su habitación, pero nunca perdió de vista la mirada que Trowa dejaba vagar sobre la figura del heredero del reino Winner.

-- No, Trowa no le ha olvidado. aquí hay algo más - pensó Hilde viendo a Trowa a los ojos, mientras Quatre cerraba la puerta de su habitación.



El estomago de Duo hacía sonidos de hambre, desde el día anterior que no comía nada y estaba hambriento y sediento. Vio como Heero sacaba de una enorme cesta un par de pescados y se los daba.

-- Que quieres que haga con esto? - dijo Duo viendo los pescados inmóviles en un par de ganchos.

-- Límpialos para poderlos asar - dijo mientras se daba la vuelta y comenzaba a encender la leña de la chimenea.

Duo regreso la vista del cazador a los peses en su mano. Que los limpiara? Bueno, debería buscar con que hacerlo. Camino hasta una mesa hecha con la mitad de un tronco y tomo un trapo que descansaba sobre una de las improvisadas sillas de madera. Dejo uno de los peses en la mesa y tomo el otro. Y muy delicadamente comenzó a pasar el trapo por todo el cuerpo escamoso del pez. Realmente no parecía difícil limpiar un pez después de todo...

-- Que demonios estas haciendo? - dijo el cazador asustando a Duo que volteo a verle.

-- Lo que me dijiste - dijo enseñando el pez entre sus manos con el trapo envuelto - estoy limpiando los peces, aun que te diré que si se pasan toda su vida en el agua, no deben estar muy sucios que digamos.

El cazador paso su cabeza por ambos manos, como era posible que no supiera como limpiar un pez?

-- Nunca has limpiado un pez? - pregunto tratando de calmarse.

-- Esta es la primera vez - dijo Duo sonriendo - y creo que no lo hago tan mal, o si?

-- Así no se hace - dijo tomando el otro pez que estaba sobre la mesa.

-- No?, entonces como? - dijo observando lo que Heero hacía.

Heero tomo un cuchillo de su cinto y comenzó a tallar el cuerpo del pez con el filo, quitándole todas las escamas. En poco tiempo, la piel del pez, estaba por completo lisa. Después de haberle quitado las escamas, Heero cortó al pez a lo largo y metió un dedo para quitar las viseras y tirarlas dentro de un recipiente, luego tomo una vara larga y se la metió al pez por la boca. Agarro un poco de polvo blanco que estaba en otro de los recipientes y espolvoreo al pez con él. Luego camino hasta la chimenea y puso la vara contra el fuego para comenzar a asarlo.

-- Ahora has tu lo mismo con tu pez - dijo Heero sin ver al vagabundo.

Duo observo el pez que tenía en su mano. Podría el hacer lo mismo que hizo Heero? Se agacho hasta su bota y tomo el cuchillo que llevaba en ella. Puso al pez contra la mesa y comenzó a tallar la piel del pez, solo que en lugar de quitarle solo las escamas, comenzó a rebanarlo.

-- Rayos!!! - dijo Duo al ver que casi había partido al pez en dos.

-- No le imprimas tanta fuerza, solo tállalo ligeramente - dijo el cazador dándole la vuelta al pez en la chimenea. El aroma del pez asado comenzaba a llenar el lugar y los ruidos en el estomago de Duo comenzaban a incrementarse.

Volvió a intentarlo de la forma en la que Heero le indico y esta vez si se trajo con el filo del cuchillo solo las escamas. Sonrió por su logro. Después de un rato de asegurarse de que el pez ya no tenía escamas, utilizo la parte rebanada para sacarle las viseras al pez, luego tomo una de las varas largas que Heero tenía sobre la mesa y se la metió al pez por la boca. Vio los recipientes que estaban al final de la mesa y metió la mano para tomar un puño blanquecino y espolvorear al pez con él. Después siguió el camino de Heero hasta la chimenea, mientras vio como Heero comenzaba a comer ya.

-- Deberías haberme esperado - reclamo Duo al ver como Heero comía su pez, olía delicioso y se le hacía la boca agua.

-- Tenía hambre - solo contesto el cazador.

-- No conoces los modales? - recrimino Duo viendo como el cazador no le hacía caso.

-- Debería conocerlos? - dijo alzando solo una ceja de forma suspicaz.

Duo lo miro mas de cerca, estaba hincado a un lado suyo y podía verlo mucho mejor. La luz de la tarde se colaba por la ventana abierta. Detrás de la cabaña podía verse un camino amplio que permitía colarse la luz del sol. Seguramente habían tumbado algunos árboles para construir la cabaña y por eso el sol se filtraba en esa parte.

Ahora que podía verlo, ese sentimiento que le decía que le conocía de antes se hacía mas presente. Quizá no podía verlo tan bien como quisiera, pero su semblante le parecía familiar. Donde lo habría visto antes?

-- Puedes decirme en donde estamos? - dijo Duo sacando su pez de la lumbre. El ligero color café dorado le decía que su comida estaba a punto de achicharrarse.

-- Justo a la mitad del bosque negro...

Duo comenzó a toser aventando lo que había comido encima de Heero, quien se levanto de inmediato para darle un poco de agua al trenzado.

Duo iba a tomar el recipiente con el agua de las manos del cazador, cuando este se agacho para ponerlo sobre el suelo a un lado del trenzado.

Duo tomo el recipiente de barro y bebió para evitar atragantarse con la comida mientras Heero volvía a tomar lugar a un lado del trenzado.

-- Estamos en el bosque de las animas??? - dijo Duo una vez recuperado con los ojos muy abiertos.

-- Crees en fantasmas?

-- Si!... no, digo si, bueno quizá... - comenzó Duo de forma nerviosa.

-- Tengo muchos años de vivir aquí, te aseguro que no hay fantasmas.

-- Pero mucha gente ha muerto o desaparecido en este lugar...

-- Solo son cuentos. Aquí no hay nada mas que los animales, yo y ahora tu.

-- Por que vives aquí?

-- No es algo que deba importarte...

-- Sabes que eres una buena compañía? - dijo Duo en tono sarcástico - con gente como tu uno se la pasa muy bien. - El cazador solo le observo sin decir nada, mientras Duo continuo comiendo su pez.

-- No me gustan las personas charlatanas - dijo el cazador sin verlo mientras terminaba su comida.

-- Charlatán es una persona que miente y yo jamás miento - dijo Duo aclarando el termino que había usado Heero.

-- Que bien. vagabundo - dijo Heero haciendo énfasis en la palabra vagabundo haciendo que Duo se mordiera el labio inferior por los nervios.

-- Oye puedo preguntarte algo? - dijo Duo para cambiar el tema.

-- Ya lo estas haciendo - dijo el cazador de forma fría.

-- Bueno, es otra clase de pregunta.

-- Puedes hacerlo.

-- Puedes decirme donde esta el baño? - Heero volteo a verlo sorprendido y después solo apunto con la mano por la ventana.

-- Allí afuera.

-- Ah, fantástico, ahora regreso - dijo Duo saliendo de la cabaña a toda prisa.

-- No. un vagabundo nunca preguntaría por un baño. Definitivamente no eres lo que dices ser. Pensándolo bien, eso fue algo que yo supuse por su apariencia, el jamás dijo que era un vagabundo. Voy a averiguar que has venido a hacer al bosque negro, o de que o quien estas huyendo. - dijo Heero observando la puerta por la que el trenzado había desaparecido.

La puerta de la cabaña se volvió a abrir de forma abrupta y un Duo apretando las piernas y semi bailando apareció recargado en el marco de la puerta.

-- Oye!, ya le di la vuelta a toda la cabaña y no encuentro el baño. Serías tan amable de decirme donde exactamente esta?

Heero se paro y camino hasta la puerta y salió detrás de Duo. Duo lo siguió muy de cerca.

-- Allí esta - dijo el cazador apuntando al frente. Duo dejo vagar su vista por todos lados y no vio absolutamente nada.

-- No veo nada! No juegues conmigo, ya no aguanto!!

-- Esto es el baño. Todo el bosque, no esperes encontrar un cuarto especial.

-- Que?? Haces tus necesidades al aire libre? - dijo Duo sin poder creerlo.

-- Claro - dijo Heero dándose la vuelta para entrar de nuevo a la cabaña, pero antes volteo para verlo aun bailando con las piernas apretadas - y no te tardes, hay que ir al río por la cena.

-- Ah! - dijo Duo con sorpresa.



Hilde camino hasta la cama de Quatre y se sentó en ella esperando lo que su joven amigo iba a decirle.

-- Duo no esta en el palacio Hilde - dijo Quatre viendo como los ojos azules de la chica se agrandaban por la sorpresa.

-- Pero nos dijeron que..

-- Se lo que les dijeron y no es verdad. Duo anoche huyo de palacio para intentar detener la boda. Siento que eso es lo que has querido decirle, verdad? - dijo Quatre sonriendo a Hilde. Ella correspondió a su sonrisa con otra igual.

-- Como lo supiste Quatre? - pregunto de forma tranquila - como sabías que lo que quería hablar con Duo era sobre la cancelación de la boda?

-- No sabría explicártelo Hilde. A veces siento cosas que no puedo explicar y esto es una de ellas. Duo tampoco quería la boda, por eso huyo de palacio. Así mi tío Traize se vera en la necesidad de suspender el compromiso. A menos que lo encuentren para mañana - Hilde suspiro.

-- Yo espero que no lo encuentren - dijo parándose de la cama y dirigiéndose hasta la ventana - No sabes las cosas que me he atrevido a hacer para tratar de convencer a mi padre de suspender esta boda - dijo retirando el tocado de su cabeza y volteando a ver a Quatre.

-- Hilde tu cabello! - dijo Quatre sorprendido - lo has cortado!.

-- Si - dijo Hilde de forma triste - y no es lo único que he hecho.

-- Hilde. por que? - dijo Quatre sintiendo la tristeza del corazón de la chica.

-- He tratado de convencer a mi padre que no amo a Duo como para casarme con él. Yo lo quiero como a un hermano, al igual que a ti o a Trowa. Pero papá insiste en esa boda. Como un acto de rebeldía, decidí dejar de usar estas ropas - dijo tomando la falda de su vestido - y cortarme el cabello así tratando de parecer un hombre. Para que las murmuraciones llegaran hasta aquí y Duo mismo dijera que yo no era femenina y cancelara la boda - Quatre sonrió.

-- Por mas que cortes tu cabello o uses pantalones, eres demasiado bella para tratar de fingir ser un hombre - Hilde sonrió por las palabras del rubio.

-- Gracias Quatre.

-- Te obligaron a ponerte vestido, verdad?

-- Si. Y a cubrir mi cabeza con esto - dijo tomando el tocado entre sus manos - También me han recluido en el palacio a medio día de aquí para evitar que la gente del reino me vea y haga llegar las murmuraciones - dijo sonriendo, más para si misma que para Quatre - Papá esta muy convencido de llevar a cabo esta boda.

-- Duo no lo permitirá, no te preocupes. El también te quiere como a una hermana y por eso se fue.

-- Ojalá que solo con que no este baste para detener la boda - dijo con los ojos brillantes - por que sabes.

-- Si, lo se - dijo Quatre sonriendo - estas enamorada de otro.

-- Comienzo a creer que tienes un don especial Quatre - dijo Hilde sonriendo.

-- Quien es? Lo conocemos? - pregunto Quatre con curiosidad.

-- No Quatre, es un cazador al que conocí, por casualidad, precisamente a las afueras del castillo en el que fui recluida, ya que él que vive en los linderos del bosque que rodea al palacio, en el bosque negro.

-- En el bosque negro??? - dijo Quatre sorprendido.

Un golpe en la puerta los hizo interrumpirse para en seguida escuchar la voz de Trowa avisándole a Quatre que su prometida acababa de llegar y que deseaba verlo.

-- Podemos hablar después Quatre - dijo Hilde al ver el notorio cambio en el semblante de su amigo.

-- Por favor Hilde, te suplico que no te apartes de mí. No quiero estar a solas con Dorothy en ningún momento.

-- Yo te acompañare, todo el tiempo en que lo necesites.

-- Gracias Hilde - dijo el rubio sonriéndole.



Duo iba caminando de forma molesta detrás del cazador. Le había dicho que tenían que ir a pescar su cena, ya que él se había comido el pez extra que tenía. No le molestaba el tener que ir a pescar, por el contrario, eso le fascinaba. Hacía años que no iba de pesca. Lo que lo tenía molesto, era que el cazador lo hubiera cargado con todos los utensilios habidos y por haber. Y no pesaban cualquier cosa. El peso que cargaba le hacía retrazarse y el cazador constantemente le estaba apurando.

-- Vamos, camina mas deprisa, al paso que vamos llegaremos al anochecer - dijo el cazador deteniéndose para que Duo pudiera alcanzarlo.

-- Si tan solo. - dijo Duo jadeando, cargando las cestas - me ayudaras. creo que podría. caminar. mas. aprisa - pudo completar Duo entre jadeos de cansancio.

-- Que caso tendría tenerte como ayudante si no puedes ni cargar un par de cestas?

-- Y que es lo que estoy haciendo si no es cargarlas?! - dijo Duo dejando las cestas en el suelo para ver al cazador enfurecido.

-- Yo las hubiera traído aquí mucho mas rápido que tu.

-- Pues para la próxima tráelas tu!!...

Duo paso por enfrente del cazador empujando las ramas altas de los árboles. El cazador se quedo solo observándolo sin decirle nada. Estaba seguro que Duo se iba a detener sin habla.

Y así había sido.

Duo se paro de golpe admirando el paisaje que tenía al frente. Estaba parado a la orilla de un hermoso estaque de aguas cristalinas. Los árboles rodeaban por completo el sitio, y una pequeña cascada pintaba el fondo del lugar. Jamás había visto algo tan hermoso. Al parecer era el ojo de agua de un río, por que de donde provenía la cascada no se veían más riveras que lo llenarán.

-- Jamás vi algo tan hermoso como esto! - dijo Duo emocionado volteando hasta donde había dejado a Heero, pero este ya no estaba.

Volteo para todos lados y pudo verlos unos 50 pasos de donde él estaba, preparando la caña de pescar con las cestas a su lado. Como había pasado por su lado sin que se diera cuenta? Se acerco hasta él de forma silenciosa, pero el leve movimiento de sus cejas le advertía que el cazador podía oírle acercándose.

Por fin el sol le daba de lleno y podía verlo más de cerca. Por un momento había pensado que su cabello era negro, pero realmente era de un color castaño oscuro. Lo tenía ligeramente largo y algo alborotado, seguramente no lo cepillaba con frecuencia, aun que le sentaba de maravilla esa forma de peinarse. Era un poco más alto que él y su cuerpo lucía delgado y firme, aun que debido a lo holgado de las mangas de la camisola, era difícil definir si tenía músculos o no. Sin embargo, los cinchos con armas que llevaba amarrados a la cintura y sobre el pecho, le permitía ver lo bien proporcionado de sus pectorales. Sin duda era alguien fuerte. Aun que era de esperarse de un viejo gruñón y amargado como él.

Un gemido de sorpresa escapo de sus labios haciéndolo detenerse, haciendo que al mismo tiempo el cazador volteara a verlo sin comprender la expresión en su rostro.

Duo tenía los ojos muy abiertos y se había quedado parado sin pronunciar palabra deteniendo su respiración al verlo. Por que parecía haber visto un fantasma? O que tanto le veía en el rostro?

-- Tengo algo en el rostro? - pregunto de forma fría al ver que los ojos violetas del trenzado no se movían de su cara.

-- Si - dijo Duo dejando escapar el aire que había estado reteniendo, haciendo que el cazador diera un paso para estar más cerca de él y observarlo a los ojos.

-- Que? - pregunto igualmente frío.

-- Menos años. - dijo Duo sintiendo que un terrible temblor se apoderaba de sus piernas y amenazaba con no sostenerle. Por que al verlo así de cerca y así de claro le hacía sentirse nervioso? Heero se sobresalto por unos segundos, pero se recupero rápido.

-- A que te refieres con eso? - pregunto sin entender. Duo trato de recuperarse, pero había algo que le impedía dejar de verlo.

-- Por tu carácter tan agrió pensé que eras un anciano. - los ojos de Heero se entrecerraron por el comentario y rompió el contacto visual con el trenzado para regresar a su caña y lanzarla al agua. Duo solo lo observo sin decir nada.

-- Solo tengo 21 años - dijo sin verlo y prestando atención al agua.

-- 21? - dijo Duo sorprendido - somos casi de la misma edad - Heero volteo a verlo en ese momento y Duo le sonrió cerrando los ojos - yo cumplo 21 en tres meses - dijo formando el numero con los dedos de su mano.

-- No pareces - dijo Heero regresando su vista al río y haciendo que Duo dejara de sonreír - por tu carácter infantil pensé que eras un niño - eso hizo que Duo se molestara.

-- Carácter infantil??

-- Por supuesto - dijo Heero sin verlo - a penas tienes medio día a mi servicio y te he escuchado quejarte demasiado por cualquier tontería.

-- Se te hace tontería quejarme por tener que alimentar a tus animales, o recoger tu cabaña, o de que tu no hables conmigo si no es para callarme, o de que no tengas un baño, o tener que haber caminado cerca de 1,000 pasos cargando todas esas cestas que pesan toneladas, o de.

-- Y eso no es un carácter infantil? - dijo Heero interrumpiéndolo y viéndolo de reojo.

-- Por supuesto que no!! - grito Duo enfadado - además.

-- Ya guarda silencio o espantaras a los peces

-- Que?

-- Que guardes silencio - dijo Heero acomodando la caña entre un par de piedras para ponerse de pie con un arma en la mano - o prefieres que te haga callar de otra forma? - Duo trago saliva nervioso, sería capaz el cazador de cortarle el cuello o la lengua?

-- Esta bien me calló - dijo Duo sentándose a las orillas del río con los brazos cruzados y viendo como el cazador se acostaba con los brazos detrás de la cabeza y cerraba los ojos.

Era una vista hermosa la que tenía frente a él. Las hierbas ligeramente largas rozaban su cuerpo bien formado. Acariciando la piel cremosa que se dejaba entre ver entre los brazos y el comienzo de los gruesos guantes de gamuza. ojalá fuera una de esas hierbas traviesas..

Pero en que tonterías estaba pensando? Sintió que un calor le llegaba de pronto azotando con fuerza su rostro.

Sacudió fuertemente su cabeza, tratando de que esas ideas locas se fueran, para poner atención a la verdadera belleza, el paisaje frente a él. Pero el calor que le había inundado no quería irse, necesitaba refrescarse. El agua se veía tentadora. El sol calido de la tarde, seguramente la habría calentado un poco, así que debería estar deliciosa. Era lo que necesitaba para hacer que ese repentino calor cesara.

Comenzó a desamarrarse las botas, dejando de lado aquel cuchillo que había sido de Quatre, hasta que él lo había tomado sin permiso. Y se recogió los pantalones más arriba de las rodillas. La capa la había dejado en la cabaña, así que comenzó a caminar por la orilla para sentir el agua.

Vio de reojo que el cazador parecía dormir placidamente, así que camino unos pasos más para alejarse de él y comenzó a meterse a las aguas frescas del río. No estaba muy profundo, el agua apenas le llegaba hasta las rodillas. Vio su reflejo en las aguas cristalinas y pudo notar como un intenso color rojo pintaba sus mejillas. Por que estaba sonrojado? Prefirió pensar que había sido debido al ejercicio que había hecho de llevar cargando las pesadas cestas hasta ese lugar. Así que metió las manos y comenzó ahecharse agua en la cara para hacer que su rostro regresara a su color natural.

-- Ojalá pudiera bañarme - murmuro para si mismo. El agua estaba deliciosa, pero no iba a hacerlo delante del cazador. Giro la vista para verlo, pero el cazador seguía en la misma posición.

Una idea cruzó su cabeza en ese instante y se dio prisa en regresar a la orilla del río. Ya que el cazador parecía dormir, podría intentar marcharse. La tarde estaba cayendo y no creía poder hacer más cosas por ese día. Así que su promesa de hacer los quehaceres del día estaba cumplida. Ahora si podría irse.

Salió del agua lo más silencioso que pudo y se puso a buscar sus botas. Pero no las vio en el lugar en el que, estaba seguro, las había dejado. Volteo para todos lados, pero solo vio al cazador en su misma posición.

Se movió buscando cerca de donde había estado, pensando que quizá las habría puesto en otro sitio, pero no, no había seña de sus botas.

Se dejo caer en el pasto apretando fuertemente su cabeza entre sus manos. Esta había sido la mejor oportunidad que tenía para escapar y no iba a poder debido a que no tenía sus botas. Ni modo de irse descalzo, no llegaría muy lejos así.

-- Me han robado - dijo en voz baja.

-- Buscabas esto? - Duo levanto la vista y vio como el cazador, sin moverse de su posición le mostraba sus botas y el cuchillo.

-- Por que las tienes tu? - dijo Duo enderezándose al mismo tiempo en que el cazador también se sentaba sobre el pasto.

-- Pensabas ir a algún lado mientras pensabas que dormía? - pregunto entrecerrando los ojos.

-- No estabas dormido?

-- No. Solo cerré los ojos para concentrarme en los ruidos del ambiente. Pero tu chapoteo en el agua me impidió escuchar bien.

-- Puedes regresarme mis botas y cuchillo? - pregunto Duo mientras vio como Heero comenzaba a observar el cuchillo con interés.

-- Mango de oro - dijo Heero elevando una ceja - incrustaciones de diamantes? Y hoja de plata labrada? - Duo trago nervioso. Cuando le preguntara de donde la había sacado que podría decirle? Es mía? A sabiendas que un vagabundo no tenía por que tener ese tipo de riquezas iba a descubrirle - la robaste? - pregunto Heero viéndolo fijamente. Y con esa pregunta le había dado la respuesta.

-- Se puede decir que, la tomé prestada sin avisarle al dueño - dijo firmemente. Al fin y al cabo era cierto, la tomo de la habitación de Quatre sin avisarle. No le estaba mintiendo, solo omitiendo parte de la verdad. Heero pareció conforme con la respuesta.

Pero después Heero tomo sus botas negras de piel. No era común que alguien en el reino trajera botas. La mayoría traía babuchas de tela o botas de gamuza, que eran mucho más baratas que las botas de fina piel, como las de él.

-- Y estas botas también las robaste? - dijo mostrándoselas.

-- Al dueño no le quedaban, así que creí que no iba a importarle que las tomara en su lugar - dijo Duo. Las botas se las habían regalado a su tío Traize, pero el habían quedado chicas, así que él las había tomado en su lugar y a su tío no le molesto.

-- Sin pagar? - Duo solo afirmo bajando la vista. También Heero había parecido conforme con la respuesta - si me das tu cuchillo y tus botas, rebajare tiempo de tu deuda - afirmo Heero haciendo que Duo abriera grandemente los ojos.

-- No! - dijo alarmado - esas son mis botas y el cuchillo pienso devolverlo cuando vea al dueño - Heero entrecerró los ojos al escuchar lo que el trenzado dijo, mientras Duo mordió su labio al darse cuenta que no había sido muy inteligente haber dicho que devolvería el arma.

-- Entonces tómalas - dijo lanzándole las cosas a Duo.

El resto de la tarde la pasaron semi en silencio, ya que Duo no se callaba tan fácilmente y la pesca no había resultado tan productiva como esperaba el cazador. Así que había optado por dejarlo solo con las cañas, mientras el iba a recoger algunas cosas a la orilla del estanque.



La larga capa de Traize se agitaba conforme sus pasos seguros. Caminaba de forma decidida hasta mitad de la plaza principal de palacio. Necesitaba hablar de forma urgente y confidencial con Miliardo y este le esperaba en medio del lugar.

-- Su Excelencia - dijo Miliardo en cuanto lo vio llegar - he venido tan pronto me informaron que quería verme.

-- Ya tengo una idea de lo que haremos para cubrir la huida de Duo. No creo posible que logremos traerlo para el compromiso, pero este nos dará el tiempo necesario - dijo Traize en voz baja a Miliardo que le escuchaba con atención.

-- Usted dirá su excelencia

-- Miliardo - dijo Traize muy cerca de él en voz baja, asegurándose que nadie más le oía - toma a cualquier solado de palacio. Al más inepto, no quiero que me dejes sin uno de los buenos. Tómalo y mátalo. Amarra su cuerpo al caballo que suela usar y cuélgale una nota escrita con sangre. En la que diga que Duo ha sido secuestrado y que no será devuelto hasta. - se interrumpió pensando en una posible excusa - mmmm, déjame pensarlo

-- Hasta que sea abolido el impuesto sobre la siembra su excelencia - dijo Miliardo.

-- Eso es bueno - dijo Traize sonriendo - así hacemos pensar al rey Schbeiker que han sido campesinos los que han secuestrado a Duo.

-- Campesinos con cierto grado, ya que han escrito una nota - completo Miliardo.

-- Asegúrate que tenga una mala caligrafía y errores ortográficos. Así pensaran que es gente burda, pero no del todo pobre. Podemos aprovecharnos del supuesto secuestro de Duo para acabar con unos cuantos enemigos. Además de que con eso nos libramos de la desaparición de Duo por algunos días. Pero quiero que busques a alguien que vaya al bosque negro y traiga a Duo de regreso.

-- Ya tengo a un caza recompensas su excelencia - aseguro Miliardo - lo he mandado traer así que en estos momentos debe encontrase en camino a estas tierras.

-- Buen trabajo Miliardo, no soportaría los reclamos del rey Schbeiker por mucho tiempo - Miliardo sonrió ante la satisfacción de su excelencia Traize. Nada le daba más gusto que servirle - mañana será anunciado el compromiso, este o no este Duo presente. Ni siquiera el que haya huido me impedirá deshacerme de él, de una forma o de otra.



Dentro del bosque el sol se ocultaba más rápido que afuera, por lo que caminar por el sendero que llevaba al estanque era más difícil que al principio, ya que las sombras ocultaban el camino.

Esta vez Heero había cargado con la cesta llena de peces y Duo había cargado con la otra que contenía algunas hierbas que el cazador había recogido y los utensilios que este había cargado hasta allí. Por lo menos ahora iban a la par y no tan distanciados como hacía unas horas.

Heero entro directo a la parte trasera de la cabaña con la cesta que había cargado Duo y había puesto a este a encender la chimenea para calentarse. Ya que por las noches el frío se sentía fuerte.

-- Maldición y esto como se enciende? - se pregunto Duo sentado frente a la chimenea con el montón de leños en las manos sin saber por donde comenzar - en palacio siempre agarrábamos una de las antorchas para encender las chimeneas. Pero aquí no hay nada de eso.

La puerta de la cabaña se abrió asustándolo. Solo vio una sombra que se paro detrás de él. Pero sabía de quien se trataba. Sin embargo no podía evitar que un escalofrío recorriera su espalda al sentirlo cerca y no verle.

-- Aun no la enciendes? -

-- No se como hacerlo - dijo Duo de forma derrotada.

-- Hazte a un lado y observa - dijo el cazador de forma fría.

Duo se movió un poco y vio como el cazador comenzaba a frotar dos pedazos de madera sobre un tercero y al poco tiempo el humo daba paso al fuego. Así que era así como se encendía un fuego? Para otra ocasión ya sabría como hacerlo.

-- Bien. Ahora debemos dormir por que mañana nos espera mucho trabajo - dijo Heero caminando hasta la orilla de la cabaña que es donde estaba la cama.

El ligero color rojizo del fuego alcanzaba a iluminar parte de la cabaña. Duo fue siguiendo cada movimiento del cazador, desde que se había marchado de su lado y hasta que había llegado a la cama y comenzaba a quitarse los cintos con las armas dejándolos colgados a un lado de ella. Heero se agacho un poco y comenzó a quitar las cobijas que cubrían la cama y se acercó a Duo que permanecía en silenció solo viéndolo.

-- Toma - dijo Heero lanzándole las cobijas que había quitado de la cama. Duo levanto los brazos, pero no alcanzo a detenerlas y algunas de ellas cayeron al suelo.

-- Que se supone que haré con esto? - pregunto Duo sin entender.

-- Ponerlas sobre el suelo para dormir.

-- Voy a dormir en el suelo? - dijo sin poder creerlo. Heero solo le observo para después contestarle.

-- Aquí solo hay una cama, la mía.

-- Pero?...

-- A menos que quieras compartir mi lecho. - dijo Heero cruzando los brazos y viéndolo fijamente, mientras veía como un intenso color rojizo pintaba las mejillas blancas del trenzado - aun que si esa era tu intención desde un principio, solo debiste decirlo y no te hubiera puesto a hacer nada más.

-- Nooo!!! - grito Duo dejando caer las cobijas al suelo para ver al cazador con sumo enojo. Como se atrevía a insinuar siquiera que quería dormir con él. Si eso estaba prohibido en el reino. Aun que había escuchado historias que decían que algunos pueblos no importaba el sexo de quien eligieras como pareja. Más en el reino de Low eso no estaba permitido - jamás!!!... yo. voy a dormir en el suelo - dijo Duo de forma nerviosa dándole la espalda al cazador.

El cazador se sentó sobre la cama viendo lo que el trenzado hacía mientras el se desataba el cinto de la camisola. No sabía por que le había dicho eso al trenzado. Si él trenzado le hubiera dicho que si aceptaba compartir su lecho que iba a decirle? Que no podía tocarlo?... por suerte se había negado. suerte o desgracia?... no, había sido suerte.

Duo se había recostado tapándose hasta la cabeza, lo único que se veía era su larga trenza, mientras el cazador estaba recostado viendo la espalda cubierta del trenzado. No cabía duda de que era diferente a todas las personas que había conocido. Tenía la mirada demasiado pura, llena de una inocencia que solo le había visto a un niño. Podía ser un adulto tan inocente como un niño, pero con la fuerza y la inteligencia de un noble? Por que se notaba que el trenzado era fuerte y no le extrañaría que fuera un noble.

Pero lo que más llamaba su atención eran esas enormes orbes violetas que adornaban su hermoso rostro y ese cabello largo y castaño que dejaba atado en una trenza. Contaban los ancianos que había una raza que dejaba crecer su cabello hasta casi llegarle a los tobillos y estaban encargados de proteger a los más fuertes reyes. Se decía que su gente era la más hermosa de la tierra y tenían unos poderes asombrosos. Pero a todos se les había dado muerte hacía más de 20 años y no había ni un solo sobreviviente. Había visto otras personas bellas, pero ninguna tan bella como el vagabundo trenzado que ahora dormía en su cabaña. Podía ser que, incluso, fuese más bello que aquellos moradores ancestrales del poblado de reino Maxwell.

Continuara.

Notas de la Aurora.

Disculpen la demora con este capitulo, pero ya saben que estaba terminando Juego por un Beso y ahora que ya lo termine, si puedo dedicarme a este fic.

Tratare de que los capítulos de este fic no sean tan largos y así poderles subir uno por semana.

Ojalá les vaya gustando la historia y quiero agradecerle a Dark Elliot por una magnifica idea que me dio para este fic y que he de poner en practica más adelante.

Y sobre la frase "Me pagaras con tu cuerpo", jejejeje. Se que se presto a muy malas interpretaciones. Pero me gusto desde que la oí en la serie de Zoids, así que fue con pleno uso de conciencia que ustedes pensaran mal, jejejeje.

Gracias a Faby, a Claudia y a Bonny por todo!!!

Ya saben, comentarios, sugerencias, tomatazos, todo será bien recibido en maryluz_mty@yahoo.com

Review Contest:

Angel de Luz: Woa! Pobre de ti, ese Diamon te ha de causar muchos resfriados, mira que arrojarte agua helada, jejejejeje. Espero que este capitulo también te haya gustado.

Angeli Murasaki: Pues después de terminado Juego, ya esta aquí el capitulo de los herederos. Espero que te este gustando como van las cosas. Ya supiste que era eso de "me pagaras con tu cuerpo", jejejejeje.

Denisse: Si, le atinaste, Heero lo quiere para trabajar no para otra cosa, jejejeje. Pero si, lo admito, esa frase da para malas interpretaciones. Aun que eso es lo que buscaba, jejejejeje. Espero que este capitulo también te haya gustado.

Nakuru Tsukishiro: Que bueno que te gusto el capitulo, pero ya ves que le atinaste con eso de trabajar, jejejeje. Espero que este capitulo también te haya gustado.

Aiki Winner Barton: Bueno, ya quedo resuelta la duda, era para trabajar!!! Trowa tiene razón en pegarte en la cabeza, jejejejeje.

Aguila Fanel: Que bueno que te gusta la historia. Tratare de actualizar por semana como lo había estado haciendo. Y ya saben que fue eso de me pagaras con tu cuerpo, jejejejeje.