Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - " Pensamientos "
Capitulo 5
El Dragón
Toda la noche el sonido de los cascos de caballo se escucho por los campos del palacio de Low. Nadie había dormido, hordas de hombres entraban y salían, antorchas y espadas en mano. Había sido una larga noche y no había encontrado señales del príncipe Duo. Mas que unas ropas de seda manchadas de sangre.
Hilde había estado muy asustada, Dorothy la había acusado públicamente de saber algo del secuestro, ya que le había dicho a ella que su boda no se llevaría a cabo. Pero su excelencia Traize solo había sonreído ante las acusaciones de la rubia. Según Traize y Miliardo, era algo planeado por los enemigos del reino Low y al rey Schbeiker no le convenía secuestrar a Duo por abolir una ley de siembra.
Aun que ellos sabían la verdad, tuvieron que escuchar las fantasías de la rubia, solo por cubrir las apariencias.
Por la mañana las cosas no parecían mejores para nadie. Los guardias entraban a palacio sin noticias, después de haber buscado en los poblados cercanos.
Dorothy había regresado a la habitación que Traize ocupaba como despacho y le reclamaba al saber que el rey Schbeiker quería a Quatre como príncipe consorte para Hilde.
-- Me niego! - dijo Dorothy enfada delante de Traize. Miliardo estaba a su lado, escuchando cada una de las protestas de la rubia - no voy a cambiar de prometido. Yo quiero casarme con Quatre!
-- Nadie esta diciendo que no te casaras con Quatre mi querida Dorothy, lo que escuchaste solo fueron unos comentarios del rey Schbeiker. Pero le he dicho que no se cambiara el compromiso de Quatre contigo. Espero que eso te deje satisfecha.
-- No estaré satisfecha hasta que me case con Quatre - dijo Dorothy un poco más calmada, pero no lo suficiente - por que no se anuncia de una vez mi compromiso con él?. Así estaremos más seguros los del reino de Catalonia - Traize se recargo más sobre el escritorio cruzando sus manos bajo su barbilla y mostrando una encantadora sonrisa.
-- Eres muy importante como para compartir un compromiso o tomar las sobras que alguien dejo, no lo crees Dorothy? - Dorothy solo observo a Traize a los ojos sin bajar la vista - quieres que la noticia de tu compromiso con Quatre llegue a todos los rincones del reino?, entonces debemos esperar y organizar una fiesta aun mejor que esta. Con Duo secuestrado, la noticia de tu compromiso no saldrá de aquí y creo que no es lo que quieres. Verdad?
-- Así es. pero si Duo no aparece a fin de mes, el rey Schbeiker solicitara el cambio de consorte y.
-- Te gustaría casarte conmigo? - pregunto Traize sonriendo a Dorothy, haciendo que Dorothy abriera los ojos por la sorpresa y callara abruptamente.
-- Su excelencia - dijo Miliardo enderezándose en su lugar - creo que esto debe discutirlo a solas con la princesa, solicito permiso para retirarme - dijo Miliardo parándose a un lado de Dorothy y viendo fijamente a Traize con el seño fruncido.
-- Por favor Miliardo - dijo Traize riendo y viendo fijamente al rubio - quédate, se que Dorothy no aceptara mi oferta, o si querida? - dijo desviando la vista hasta la rubia.
Dorothy bajo la vista tratando de ocultar su rubor ante la vista de Traize. Desde que había sido obligada a ir a visitar a los herederos del reino Low, había quedado cautivada por la figura siempre segura y arrogante de su excelencia Traize. Mientras el resto de los príncipes se la pasaban jugando ignorándola, ella le contemplaba mientras daba ordenes a los soldados. O mientras cabalgaba en los amplios campos del reino. Mientras los niños la dejaban sola, ella aprovechaba para ver a ese hombre alto y apuesto. Ella era dos años mayor que Duo y 13 menor que Traize. Fue su primer amor infantil y poco a poco se fue convirtiendo en su amor platónico. Ahora el hombre a quien adoraba le pedía matrimonio y ella se quedaba callada?
Traize dejo de sonreír al ver la seriedad en la rubia y se levanto de su lugar para ver si le ocurría algo.
-- Dorothy? - pregunto poniendo una mano sobre su hombro mientras Miliardo solo se había hecho a un lado.
-- Lo siento su excelencia, pero yo debo casarme con Quatre - dijo con voz apenas audible haciendo que Traize volviera a sonreír.
-- Pero querida, por eso te pusiste tan seria? - dijo abrazándola fuertemente mientras aun permanecía sentada - yo se lo ilusionada que estas con esa boda. Solo era una broma de mi parte. Perdona a este tonto viejo por hacerte una mala broma - Dorothy se levanto enfadada y clavo su vista celeste en los ojos azules de Traize.
-- Usted no es ningún viejo - dijo molesta - apenas es 13 años mayor que yo. Podría tener por esposa a quien usted elija, jamás diga que esta viejo.
-- Oh esta bien! - dijo Traize sentándose sobre el descanso de la silla que Dorothy había dejado y agitando las manos en señal de defensa - eso fue un gesto maravilloso de tu parte mi querida Dorothy. Pero a mis 36 años ya soy casi un anciano - dijo riendo haciendo que Miliardo esbozara una sonrisa también.
-- No. no lo fue. solo digo la verdad.
-- Y te lo agradezco - dijo Traize sonriendo - pero ya que te he asegurado que sigues siendo prometida de Quatre, por que no nos dejas seguir con nuestro trabajo querida - dijo Traize levantándose de la silla y tomando a Dorothy de los hombros para llevarla hasta la salida - te prometo que muy pronto se anunciara tu compromiso con Quatre y posteriormente será la boda.
Dorothy solo sonrió en respuesta a Traize y salio para ser escoltada por los guardias que le esperaban afuera.
Tenía que casarse con Quatre. tenía que casarse con él. Aun que le hubiese gustado casarse con Traize, convertirse en su esposa y ser feliz a su lado. Sabía que eso jamás podría permitírselo. No podía dejar que el corazón ganara sobre la razón. Si se hacía el cambio de consorte y ella se veía en la necesidad de casarse o con Duo o con Traize, todos los planes que tenía para su reino se venían a bajo. Solo un hombre podía gobernar un reino, pero si la mujer era lo suficientemente fuerte como para controlar a su marido, era como si ella gobernara. Quatre haría todo lo que ella quisiera, él no tenía la suficiente fuerza como para contradecirle. Si se casaba con Duo, jamás podría lograr que él terco del trenzado hiciera lo que ella le pedía y con Traize las cosas serían peores, por que ella haría cualquier cosa que él le pidiera, solo por complacerle.
No.
Tenía que casarse con Quatre y obligarle a hacer lo que ella quería. Aun que para eso tuviera que renunciar al amor de su vida.
En cuanto Dorothy se fue Traize volvió a tomar su lugar y observo fijamente a Miliardo que estaba frente a él, aun de pie.
-- Me explicaras esa reacción tuya Miliardo? - pregunto Traize recargándose en su asiento y viendo al rubio con los ojos entrecerrados.
-- Lo siento su excelencia, pero no creía necesario enterarme de los pormenores de su propuesta de matrimonio. Eso es algo que solo le concierne a usted.
-- Quien no te conociera pensaría que estas celoso mi amigo - dijo Traize riendo. Miliardo solo apretó los labios y le observo sin decir nada - pero bien sabes que no me casare aun. Tu si deberías casarte, recuerda que eres un príncipe - dijo Traize levantándose de su silla para caminar hasta estar a un lado de Miliardo - eres el heredero del reino de Zanc.
-- No puedo llegar a mi reino con las manos manchadas de sangre - dijo Miliardo viendo a Traize - mi padre aun puede gobernar y en cuanto mi hermana se case podrá hacer que uno de sus hijos ocupe el trono.
-- Y si tu hermana no se casa? - pregunto Traize - que tal que tu padre muera antes y te obliguen a regresar? Deberás casarte y tener un hijo varón para dejarlo en el trono cuando tú faltes.
-- No pienso regresar! -afirmo Miliardo - por lo menos no pronto.
-- Bien. y ahora dejémonos de platicas de matrimonios que no sucederán y pongámonos a trabajar sobre las noticias que te han traído del norte. Mandé llamar a Lady One para que me diga quienes son los que se están reuniendo para la rebelión en mi contra. Aprovecharemos el invento del secuestro para poder detenerlos antes de que nos puedan meter en problemas.
Dorothy giro su vista cuando al dar la vuelta en uno de los pasillos vio acercarse la figura alta y delgada de una mujer escoltada por un puñado de guardias. Pudo distinguirla de forma inmediata, era la mujer que siempre estaba con Traize y sintió como una punzada golpeaba su estomago. Por que esa maldita de Lady One siempre estaba con él? Ni siquiera era una noble, solo era una recogida a la quien Traize le había permitido quedarse en el castillo al quedarse Huérfana.
-- "Maldita arpía" - pensó para si misma viendo fijamente a Lady One que caminaba con los ojos cerrados. Y al pasar por un costado de su hombro, la escucho murmurar.
-- Lo mismo para usted, princesa -
Dorothy se detuvo de forma abrupta sumamente molesta y solo vio cuando la comitiva dio la vuelta en el pasillo para detenerse delante de aquella habitación que su excelencia Traize utilizaba como despacho.
Uno de los guardias llamo a la puerta y al escuchar la voz bien timbrada de aquel hombre pidiéndoles que pasaran, abrió la puerta para dejar entrar a la mujer para posteriormente marcharse del lugar dejándola dentro.
Miliardo giro la vista hasta la mujer y Traize levanto la vista de lo que hacía para dejarla vagar por el cuerpo cubierto por un vestido largo y suelto que usaba aquella mujer de cabellos castaños, recogidos en un par de trenzas sobre su nuca.
-- Su excelencia quería verme? - pregunto la mujer sin levantar la vista del suelo.
-- Mi querida Lady, que bueno que has venido - dijo Traize levantándose de su escritorio para estar a unos pasos de ella - necesito que contestes algunas preguntas - dijo comenzando a dar vueltas alrededor de ella.
-- Usted sabe que estoy a su servicio mi señor - dijo Lady
-- Dime querida Lady, quienes son aquellos que se están levantado contra mi? Utiliza tu poder y dime cuantos son, quienes son y donde puedo encontrarlos?
-- Si, mi señor - dijo Lady cerrando los ojos aun más fuerte ante la orden.
Traize comenzó a observar el cuerpo de Lady, se movía de forma extraña, como todas las veces en que le pedía que le dijera cosas sobre sus enemigos. Había sido un gran hallazgo que Miliardo la encontrarla aquella noche en que había muerto su madre. Y también era un merito de Miliardo él haberla dejado viva, por que si por él hubiera sido, la hubiera matado, como había hecho con el resto que sabía de magia o hierbas. Una niña con poderes de bruja que estaba a su merced. Solo sería cuestión de encaminarla y ella haría cualquier cosa que él quisiera.
Y así había sido.
Durante todas las batallas, Lady One le había acompañado y le había descifrado cuantos hombres tenía el enemigo. Podía decirle que armas tenían y como y cuando atacar. Ese tipo de poderes le habían servido para arrasar con ellos. Y ahora que habían llegado noticias de un levantamiento, volvería a utilizarla para acabar con ellos antes de que decidieran atacar.
-- Son. son dos lideres - dijo Lady con los ojos cerrados comenzando a hablar - dos lideres que comandan ejércitos de hombres a caballo. Están muy lejos de aquí y no están organizados.
-- Solo dos lideres? - dijo Traize sin comprender - y no están organizados?. Eso no me suena a un levantamiento Miliardo - dijo volteando a ver al rubio, para después dirigirse de nuevo a Lady One - Sigue intentando Lady. debe haber más. O quizá sea uno solo.
-- No. hay, hay un tercero. Un hombre joven lleno de ira que es quien esta reuniendo a los ejércitos, quien se encarga de llevar mensajes. armas.
-- Quien es Lady?, dímelo! - ordeno Traize
-- Es un joven lleno de resentimiento, busca venganza. esta lleno de odio contra una persona. él odia a. - Lady abrió los ojos y vio a Traize - lo odia a usted su excelencia Traize.
-- A mi?, pues quien es? - Lady volvió a cerrar los ojos.
-- Es un guerrero, un dragón, un líder nato de ojos negros. El único sobreviviente de una aldea dedicada a crear guerreros. Busca venganza. la aldea fue destruida. hay mucho fuego. hay mucha sangre. - dijo Lady cerrando los ojos fuertemente, mientras Traize observaba detenidamente a la mujer en medio de aquella habitación - ha sido una masacre. los hombres están indefensos, no hay armas, hay una boda y todos han tomado mucho vino. - Lady se quejo cuando hasta ella llego una imagen - todos han muerto. todos murieron. todos menos uno a quien se dejo vivo para que contara lo que sucedió. la aldea era.
-- La aldea de Lang - dijo Traize sonriendo - Chang Wufei. dime donde esta Lady?.
-- Camina por un lugar oscuro. un lugar que conoce y es su refugio. es un bosque. va a encontrarse con dos personas en el.
-- Quienes están con él? Son esos lideres que están en mi contra?
-- No. No son ellos. - un nuevo quejido y el abrir y cerrar de los ojos de Lady le indico a Traize que algo estaba mal - Aaaaahhhhhhhhhhh!!!
Con un grito Lady One cayó hincada al suelo, mientras Traize se acercaba a ella preocupado para ayudarle y Miliardo la observaba de forma extraña.
-- Lady One que sucedió? - dijo Traize ayudándole a pararse.
-- Las imágenes. las imágenes desaparecieron de pronto.
-- No te preocupes, ya me dijiste lo que quería saber. Ahora ve a descansar.
-- Lo siento su excelencia - dijo Lady saliendo de la habitación.
Miliardo se aproximo a Traize mientras veía como cerraba la puerta. No les había ayudado mucho. Había muchos bosques, tanto cerca como lejos, del reino de Low. Pero lo único que Lady One había dicho que les servía, es que el líder de la rebelión, parecía ser el único sobreviviente de la aldea de Lang: Chang Wufei del Clan del Dragón. Por lo menos ahora podía poner a alguien que le buscara para ver que tan ciertas eran las visiones de la bruja One.
Lady One esbozó una ligera sonrisa al salir de la habitación donde estaban Traize y Miliardo. No podía decirle lo que había visto. esos ojos cobalto los conocía muy bien. No podía decirle que su enemigo estaba con él y no solo él, también estaba Duo. como no iba a reconocerlo?, si lo había cuidado desde que era un bebe. Duo estaba donde debía haber estado desde el principio.
-- Parece que el destino movió sus hilos para corregir lo que habías intentado detener. Traize - dijo Lady entrando a la que había sido su habitación desde que Traize la hubiera llevado a palacio.
Heero de nuevo se había levantado cansado por no haber dormido bien. Pero en esta ocasión no había sido a causa del trenzado. Toda la noche había estado escuchando hordas de hombres a caballo que cruzaban las orillas del bosque negro. Gritaban cosas que no alcanzaba a entender, solo escucho claramente algunas de aquellas frases como: "Encontrarlo", "Príncipe Maxwell", "Secuestro".
Se había mantenido parte de la noche sentado en la cama con los pies cruzados, recargado en la pared de la cabaña a un lado de la ventana y con los ojos cerrados, tratando de encontrarle lógica a aquello que oía. Pero no tenía nada claro. Quizá cuando Wufei llegara pudiera traerle alguna noticia sobre lo que estaba causando tanto alboroto fuera del bosque negro.
La última vez que había escuchado tanto escándalo cerca del bosque, había sido la noche en que su padre y él encontraron a su amigo Wufei en el río. El mismo río por el que seguramente el trenzado había llegado.
Si no fuera por que el trenzado estaba ahora con él, seguramente se hubiera levantado en cuanto escucho los caballos y hubiera ido a investigar que pasaba. Pero estaba seguro que el trenzado era capas de seguirle y con lo peligroso que era salir de noche por el bosque, no quería arriesgarse.
Lo mejor había sido quedarse en la cabaña y procurar no ser descubiertos. Así también lo mejor era no moverse de los alrededores de la cabaña, hasta estar seguro que todos esos hombres, seguramente soldados, se hubieran alejado.
Una voz en su cabeza le hizo una pregunta que lo tomo por sorpresa.
" A quien no quieres que encuentren Heero? A ti o a ese trenzado?"
Sacudió la cabeza bruscamente, tratando de alejar la pregunta. Pero en su cabeza esa voz sonaba fuerte.
"El trenzado no es un vagabundo y tú lo sabes. Por que quieres ocultarlo?"
Giro su vista cobalto, ignorando la voz, para ver lo que el trenzado hacía. Llenaba el establo donde estaba Zero con alfalfa para que el caballo comiera. Y cargaba una de las tinajas para llenarlo de agua. Parecía que el trenzado sabía lo que hacía. Parecía saber cuidar de un caballo. Y no solo parecía saber cuidarlo, también parecía saber domarlo.
Heero estaba ahora más intrigado que antes con el trenzado. Zero seguía siendo tan rebelde como antes. No tan fácilmente se dejaba colocar la montura y mucho menos se dejaba montarlo. Pero con Duo era distinto, con Duo el caballo parecía manso. Por que?
Cuando vio al trenzado acariciar la crin del animal sin que este se moviera, a sus recuerdos llego una historia. Una historia que contaba sobre ciertos caballeros que controlaban el alma de los caballos. Es que acaso Duo era uno de ellos?
Sacudió la cabeza de nuevo al pensar en tonterías. Esos caballeros solo eran parte de una leyenda y esa misma leyenda afirmaba que todos habían sido muertos hacía más de 20 años. Ni siquiera recordaba el nombre que se les había dado a esos hombres.
-- Por que me miras de esa forma?
Heero pareció despertar de sus pensamientos al escuchar la voz de Duo que le hablaba. Sin darse cuenta le había estado observando fijamente, mientras alimentaba a los animales. Pero no separo su vista cobalto de la violeta. Era tan transparente y pura. como la de un niño. Podía verse a si mismo reflejado en esos ojos violetas. Era como estar inmerso en un sueño pintado de color. Por que no podía despertar de ese sueño si sabía que estaba por completo despierto?
Duo estaba confundido. Heero parecía no escucharle y eso le inquietaba. Desde hacía un buen rato Heero tenía su vista clavada en él y le estaba poniendo nervioso. Necesitaba que dejara de verle, así que se aproximó hasta él y estiro la mano para tratar de moverlo por el hombro y que dejara de observarlo.
Heero vio como la mano delgada y blanca de Duo se levantaba hasta el sitió donde él permanecía sentado. Duo estaba por tocarlo y él no hacía nada. Había dos voces en su cabeza que hablaban al mismo tiempo diciendo cosas contradictorias. Una de ellas le decía que dejara que lo tocara, para que muriera y despertara del hechizo que el trenzado parecía tener sobre él. Y la otra le pedía que despertara!, le gritaba que despertara, que evitara esa mano que se dirigía ahora hasta su cara.
-- Heero!
Pero las voces en su cabeza le impedían escuchar la voz del trenzado. Su vista cobalto siguió de forma fija el movimiento de la mano frente a él y que se acercaba peligrosamente hasta su piel.
"DESPIERTA"
El grito fuerte en su cabeza le hizo reaccionar rápidamente lanzándose hacía atrás, antes de que la mano de Duo le tocara.
-- Heero estas bien? - dijo Duo apoyándose del tronco para ver a Heero que estaba en el suelo y le extendió la mano para ayudarle a levantarse.
-- Estoy bien - dijo Heero de forma fría levantándose sin prestarle atención a la mano que el trenzado le tendía para ayudarle.
-- Pues si estuvieras bien no te hubieras caído de esa forma - dijo Duo molesto regresando su mano de nuevo a su costado.
-- Ya te he dicho que estoy bien. Ahora ve a lavar los trastes al río - dijo Heero apuntando una enorme cesta que contenía todos los trastes sucios que habían usado para hervir las cosas que Heero le había dado la tarde anterior. Necesitaba que el trenzado se fuera.
-- Que?, pero si son muchos... - se quejo Duo al ver la cesta - además nosotros ni los usamos, fue para cocinar tanta porquería que tienes.
-- Lleva esto contigo - dijo Heero poniendo un jabón entre la cesta de los platos e ignorando la queja del trenzado - no quiero que solo los enjuagues, tállalos bien. Yo voy a preparar algunas trampas y a preparar algunos animales para que se los lleven.
-- Llevárselos, quien? Vas a ir al pueblo? - cuestiono Duo apilando los trastos sobre la cesta, para que no se fueran a caer cuando se los llevara.
-- Yo no suelo salir del bosque. Mi amigo Wufei viene cada dos o tres semanas y se lleva los animales al pueblo para venderlos o cambiarlos por comida, armas o lo que se necesite.
-- Yo puedo ir al pueblo cuando él venga? - pregunto Duo sonriendo de forma luminosa.
Heero solo volteo a verlo frunciendo el seño. No, no creía conveniente que Duo se fuera con Wufei al pueblo. Conociendo a Wufei, el trenzado corría peligro estando solo con él. Wufei era testarudo y poco paciente. Probablemente si el trenzado lo desesperaba terminaría matándolo con su espada. O quizá Wufei terminaría siendo seducido por la belleza del vagabundo y quisiera quedárselo y solo le diría que el trenzado huyo estando en el pueblo.
"Eso es realmente lo que te preocupa?" - pregunto de nuevo la voz en su cabeza.
Sacudió la cabeza de forma violenta y Duo dejo de sonreír al pensar que Heero se negaba.
-- No voy a escapar, te di mi palabra y pienso cumplirla - dijo Duo terminando de acomodar los trastos - ya pudiste comprobarlo en la noche. No me ataste y no me fui - Heero volteo a verlo. No lo había atado por que el ruido de los caballos le mantenía despierto, así que no había considerado necesario el hacerlo.
-- No es por eso - dijo Heero viéndolo mientras terminaba de enrollar una cuerda - No se si te llevaras bien con Wufei. Así que lo mejor es esperar y ya veremos.
Si, lo mejor era esperar y ver como resultaban las cosas con su amigo el cazador.
Duo suspiro resignado, parecía que estaba destinado a permanecer esos tres meses solo con el cazador. Pero ya vería la forma de convencerlo de que le dejara ir con su amigo. Que él supiera, siempre les caía bien a todo el mundo. O sería que era un príncipe y lo trataban bien solo por adularlo?
-- Naaa!- se dijo a si mismo totalmente seguro de que el amigo de Heero le caería mejor que el propio cazador.
-- Ya márchate - dijo Heero observando el gesto que el trenzado había hecho.
Duo observo toda la montaña de platos, si tan solo ellos las hubieran usado!. Pero no, eran trastos que Heero había usado para cocinar porquerías. Tomo la cesaste con toda la cantidad de platos y con pasos cortos comenzó a caminar hasta la rivera del río, mientras murmuraba para si mismo.
-- Si, claro, aquí esta su esclavo para que le haga todo señor. Aquí esta el tonto de Duo para que recoja la leña, para que cocine y lave, para que recoja la cabaña y le dé de comer a los animales. Solo falta que me ponga a lavarle la ropa o limpiarle las botas... - dijo a sabiendas que si Heero tenía buen odio, seguramente le había escuchado.
Había caminado de forma lenta hasta el estanque. Y contemplo la belleza del lugar. Ojalá algún día pudiera llegar hasta allí con Quatre. Pero ahora tenía que ponerse a lavar. Cosa que jamás había hecho.
Se hinco junto a la orilla del estanque y tomo entre sus manos los platos y comenzó a tallarlos de forma molesta, quizá era como estarse bañando, y mientras los tallaba seguía hablando consigo mismo.
-- Pero yo no se que sigo haciendo aquí?, él me dejo solo, sería cuestión de tomar camino he irme. Irme?... - pensó para si mismo reflejándose en el agua cristalina del estanque - pero por que no lo deseo? Estoy solo, él no tiene mis botas como aquella noche en que impidió que me fuera... si lo quisiera... hubiera partido desde ayer mismo. Por que no lo he hecho? Por que no quiero irme de aquí?... Por que se lo prometí? Solo por eso? Pero él no tomo mi mano para sellar el pacto, entonces yo puedo irme si así lo deseo. Soy el Príncipe Duo Maxwell! y podría irme al castillo Low ahora mismo!
Se levanto y observo su figura ante el reflejo cristalino de las aguas del estanque. No parecía un príncipe, estaba mal vestido, totalmente sucio... pero en su mirada había una luz que antes no se veía. Estaba contento... feliz, por primera ves en muchos años estaba feliz.
-- El que me vea como un vagabundo, no quiere decir que huela como tal - dijo Duo para si mismo dándose cuenta que su ropa estaba impregnada del olor de los animales - Ya que no hay nadie por los alrededores, creo que puedo tomar un baño.
Heero comenzó a caminar hasta la rivera del estanque que formaba un río, Duo ya había tardado demasiado con los platos. A caso el vagabundo trenzado se había marchado? No sería la primera vez que lo intentaba, solo que esta vez había confiado en él y lo había dejado marcharse solo. Había creído que tenía palabra.
Al entre abrir las ramas de las hierbas, pudo ver como Duo aventaba el resto de sus ropas a la orilla del estanque y el sol se reflejaba sobre su blanca piel. Su cabello totalmente suelto cubría por completo su espalda. Nunca había visto el cuerpo desnudo de otro hombre y al observar el cuerpo de Duo se había quedado por completo estático en su lugar. No sabía que el vagabundo tuviera un cuerpo tan perfecto, una piel tan blanca y un cabello tan hermoso.
Su vista se deleito con lo que tenía al frente. Duo no se había percatado que era observado y se movía tranquilamente agitando su cabello y tratando de desenredarlo con sus largos dedos. Su piel se veía cremosa y tersa. No cabía duda que jamás se asoleaba, por que era de un tono ligeramente más blanco que sus manos.
Sintió como un ligero temblor le invadía el cuerpo al estar observando a aquella ninfa de los bosques, que no se dio cuenta en que momento había comenzado a caminar a orillas del estanque arrancándose de las manos los gruesos guantes, sin poder separar su vista del cuerpo de aquel vagabundo que aun contemplaba las aguas cristalinas del lugar. Se detuvo a un paso de él, mientras sus manos desnudas se extendían con la esperanza de tocarlo. Quería tocar aquella piel tan blanca, sentir la calidez entre sus manos. Sus dedos desnudos estaban tan cerca de tocar esa piel, ese cabello que brillaba con el sol. Pero el cuerpo de Duo se movió para curvearse y dar un salto al agua haciendo que esta salpicara fuera y mojando por completo al cazador.
-- DUOO!
Duo emergió de las aguas al escuchar que alguien le hablaba y sus ojos se abrieron en sorpresa al toparse con la vista furiosa del cazador que le observaba molesto y totalmente mojado.
Heero se quedo perdido en aquella vista que tenía frente a él, Duo había emergido de las aguas y ahora su cabello mojado flotaba a su alrededor cubierto por completo de pequeñas florecillas, parecía una sirena, una sirena como contaban las viejas fábulas de los ancianos.
-- Vaya Heero, no sabía que había llovido - dijo Duo sonriendo ampliamente sacando al cazador de sus pensamientos, mientras veía como el cazador pasaba sus manos, ya cubiertas por los guantes, por la cara para secarse el agua.
-- Lo que me llovió fueron problemas el día que apareciste... - dijo Heero mirándolo con frialdad.
-- Puedo evitártelos si me dejas ir - dijo Duo seguro. Heero se volteo y comenzó a caminar en dirección a la cabaña. Pero antes de perderse entre los árboles volteo a ver a Duo que aun le veía desde el agua.
-- Vete - dijo de forma fría, para después perderse.
Duo siguió la figura estoica de Heero hasta que se perdió, por que si ahora el cazador lo dejaba libre no se sentía feliz por ello? Bajo la vista de forma triste, no quería irse, por primera vez en mucho tiempo era libre de las presiones de palacio y estaba contento de estar con alguien. Sabía que el compromiso con Hilde ya debía haber sido cancelado, al no encontrase él, el día indicado para que se llevara a cabo. No sabía que hubiera hecho de no haberse encontrado con el cazador. seguramente hubiera vuelto a palacio y en estos momentos ya estaría comprometido con Hilde y a un mes de casarse.
Heero camino hasta la cabaña de nuevo cortando con furia todas las ramas que se atravesaban a su paso. Que le había pasado? En que demonios estaba pensando cuando se acerco al vagabundo? Cuando estuvo a punto de tocarlo? En que hechizo lo había envuelto esa figura a orillas del estanque? Necesitaba que se fuera.... no quería tenerlo cerca, ya no mas. No podía darse el lujo de perder de nuevo la cabeza.
Pero por que el pensar en que le había dado la libertad al vagabundo le hacía sentirse extraño? Sería por que era con la primera persona con la que realmente pasaba algo de tiempo? En toda su vida solo había visto pasar a la gente o morir... pero nunca había podido pasar tiempo con alguien, ni siquiera así, como lo hacía con el vagabundo. Ni siquiera con ella había podido estar tanto tiempo.
Desde que habían muerto sus padres, hacía seis años, estaba por completo solo.
-- Hola!
Heero giro su rostro al escuchar que alguien le hablaba. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien se había acercado. Sus ojos azules se clavaron en la mirada violeta que le veía de forma extraña. Por que volvió? El le había dado su libertad, ya no tendría que intentar huir, podía irse. Dejó vagar su vista por el cuerpo del vagabundo trenzado. Su cabello aun estaba húmedo y totalmente suelto. No usaba la camisola, solo el pantalón y la capa. Donde había dejado la camisola?. Cargaba en sus brazos la cesta con los platos limpios. Su piel brillaba con el sol.
-- Te dije que te fueras - dijo Heero de forma fría desviando su mirada.
-- No puedo - contesto Duo dejando la cesta en el suelo. Heero no contesto - te dije que te pagaría hasta la última moneda, podrán acusarme de lo que quieran. Pero yo jamás miento y se cumplir con una promesa. No me iré hasta que te pague lo que te hice perder. Seguiré sirviéndote...
-- Por los dioses - dijo Heero levantándose del tronco en el que estaba sentado para dirigirse detrás de la cabaña, mientras Duo lo siguió con la mirada - ojalá te hubieras ido - dijo regresando la mirada a Duo antes de perderse detrás de ella.
-- Ya te dije que no lo haré - dijo Duo riendo - aun que la compañía no es muy agradable - murmuro encogiéndose de hombros para seguir con las tareas que Heero le había encargado.
Heero escuchó perfectamente lo que Duo había comentado y dirigiendo su vista hasta el lugar entre los árboles por donde se colaba el sol, una ligera mueca en forma de sonrisa se asomo a su rostro.
Unos ojos azules miraban con tristeza los verde aqua que tenía al frente. Su llanto escurría por las mejillas, mientras el chico de cabellos rubios hacía el intento por consolarla. Pero el sentimiento de tristeza de la chica morena de cabellos cortos, era más fuerte que él y le llegaba a oleadas sin que pudiera detenerlo.
-- Lo hicieron Quatre - murmuro ella de forma triste.
-- Pero no llegara, estoy seguro que Duo no llegara - aseguro el rubio tratando de infundirle una confianza que estaba lejos de sentir - Duo esta lejos, te aseguro que no ha sido secuestrado, esto solo ha sido un intento de mi tío por ganar tiempo - una lagrima más escapo de los ojos de Hilde.
-- Mi padre me ha advertido que si Duo no aparece. Solicitara el cambio de consorte.
-- No puede hacer eso! - dijo Quatre alarmado, sintiendo que la chica estaba muy asustada.
-- Si puede hacerlo y si tu tío no acepta, declarara la guerra a Low.
-- Pero eso es suicidio! Tu reino no tiene tanta gente y Low tiene muchos aliados - Hilde levanto la vista para ver a Quatre.
-- Mi padre cree que es mejor morir en la lucha que dejar que su extirpe se extinga. Si no me caso y tengo un hijo no habrá un varón en el reino que gobierne.
-- Pero son tonterías, tú puedes gobernar, eres muy capaz. Mucho más capaz que Duo o que yo.
-- Pero las leyes de nuestros ancestros obligan que haya un varón en el trono. Y eso me obliga a casarme y tener un hijo y que sea hombre.
-- Tonterías! - dijo Quatre levantándose de la silla que ocupaba apretando fuertemente su puño. Al sentir el tibio contacto de una mano sobre su hombro, volteo topándose con unos ojos azules brillantes.
-- Gracias Quatre, gracias por todo - dijo Hilde caminando de forma lenta hasta la puerta de la habitación de Quatre - ha sido agradable volver a verte - dijo antes de abrir la puerta.
-- Te marchas esta tarde - dijo Quatre entendiendo la tristeza de la chica.
-- Sabía que aun que no te lo dijera ibas a saberlo - dijo riendo - me urge llegar al palacio de descanso de los Schbeiker.
-- Allí te esperan? - pregunto Quatre entendiendo la sonrisa de la chica.
-- Deberé mandarle una nota para verle. Le prometí avisarle en cuanto estuviera de regreso. Pero creo que solo le veré para despedirme. Si no me caso con Duo, deberé casarme contigo o con Traize. Y si no me caso habrá una guerra en la que seguramente todos moriremos.
-- Hilde. - dijo Quatre asombrado por las palabras de la chica.
-- Gracias. por preocuparte - dijo abriendo y cerrando la puerta de la habitación de Quatre para ser seguida por los guardias que le habían asignado.
Ojalá él pudiera ayudarle. Ojalá Traize aceptara el cambio de consorte y ser él quien se casara con la morena. Pero estaba seguro que Traize consideraba más importante el reino de Catalonia, muchas veces se lo había repetido. Estaba casi seguro que dejaría que el rey Schbeiker declarara la guerra, para poder atacar el reino de Hilde y anexar ese territorio a las tierras del reino Low.
Era tarde y seguía recogiendo leña. El día anterior había recogido bastante, solo que por estar cocinando las sopas raras de Heero se la habían acabado. Y como se le hacía más fácil recoger ramas secas que cortar con el hacha los troncos, prefería caminar dentro del bosque para levantarlas.
-- Quien eres y que haces aquí? - escucho una voz a sus espaldas mientras una enorme hoja de una espada se posaba sobre su garganta haciéndole soltar las ramas que llevaba aun en los brazos. No se había percatado que alguien estaba cerca, por que no tenía el oído de Heero?. Por lo menos así habría estado más alerta.
-- Yo. yo. - dijo de forma nerviosa, tratando de ver de reojo al dueño de la espada.
Duo sintió como fuertemente tiraban de su cabello y se dio prisa en tomar la base para que no le doliera tanto. Se topo de lleno con unos ojos negros que le recorrían de arriba a abajo. Esa mirada le inquieto de inmediato. No era como la mirada que el cazador a veces le dirigía y que lograba ponerlo nervioso. Esta mirada era distinta, brillaba de una forma que le asustaba. Pero no se dejaría intimidar por este intruso.
-- Suéltame bastardo! - dijo Duo soltando un golpe con el puño cerrado sobre el estomago del de los ojos negros para después salir corriendo en cuanto este lo soltó.
-- Te atreviste a golpearme! - gritó el de los ojos negros para disponerse a perseguirlo - a mi nadie me toca y se va sin recibir su merecido.
-- Pues seré el primero - dijo Duo brincando las ramas y corriendo detrás de un árbol.
-- No huyas cobarde! - volvió a gritar - dime quien eres? Así podré buscarte y aniquilarte donde quiera que te escondas.
Duo comenzó a dar vueltas sobre el tronco de un árbol seco, viendo al de los ojos negros a los ojos. Se veía muy enojado y totalmente sonrojado por la ira.
-- Las reglas de cortesía exigen que quien pregunta se presenta primero - dijo Duo dando vueltas con los brazos extendidos para evitar que el chico que le perseguía pudiera darle alcance.
-- Cortesía? Tu me hablas de cortesía cuando me has dado un puñetazo en el estomago? - gritó el otro.
-- Solo me estaba defendiendo del jalón que me diste en el cabello, además no era yo quien te amenazaba con esa espada - dijo viendo la espada que el de los ojos negros traía aun en la mano - yo no traigo una de esas.
Sin dar una respuesta el de los ojos negros levanto la espada y la dejo caer sobre el tronco seco partiéndolo en dos, haciendo que Duo trastabillara y cayera al suelo de espaldas con los ojos cerrados.
Duo abrió los ojos viendo como el chico, que no parecía mucho mayor que él, estaba por soltarle el golpe sobre la cabeza con la espada. Abrió los ojos con sorpresa, al mismo tiempo en que se giro sobre su espalda para esquivar por centímetros la espada sin alcanzar a retirar su trenza.
-- Demonios!, de nuevo me la han cortado - dijo jalando con una mano la mitad de la trenza del suelo y levantándose a toda prisa con el cabello totalmente suelto.
-- No huyas cobarde!! - grito el chico persiguiendo a Duo. Duo se dio prisa en levantar una de sus botas y tomar el cuchillo de ella, pero ese pequeño cuchillo no detendría la espada del de los ojos negros.
-- Tengo instinto de conservación!, si me detengo me matas - dijo Duo mientras corría, haciendo que el chico que le seguía gruñera de rabia - consígueme una espada y te aseguro que no corro.
Duo siguió corriendo hasta llegar a la cabaña y ver que el cazador salía de forma tranquila de ella.
-- Heero me persiguen! - grito llegando a un lado de él.
-- Lo se - dijo Heero haciendo que Duo se asombrara - que tal Wufei.
Duo abrió grandemente los ojos al ver como el de los ojos negros guardaba la espada y se acercaba sonriente al cazador y después volteaba a verlo con la mirada centellante.
-- Ese desgraciado esta contigo? - pregunto señalando a Duo.
-- Si, es mi sirviente - afirmo Heero viendo a Duo y se sorprendió de verlo con el cabello suelto y corto - que paso con tu trenza?
-- Ese bastardo la corto - dijo Duo molesto señalando a Wufei.
-- Tu. Tu sirviente? - dijo Wufei sorprendido - nunca creía que necesitaras un sirviente. Desde cuando lo tienes?
-- Desde hace unos días.
-- Hola, soy Duo - dijo el trenzado guardando su cuchillo y el pedazo de trenza en la cintura y acercándose con una sonrisa a Wufei con la mano extendida, pero Wufei solo le observo cruzando los brazos sobre su pecho. Duo bajo la mano molesto - Los dioses los hacen y ustedes se juntan! - dijo Duo dándose la vuelta ignorándolos a ambos y comenzando a atar cabello a la nuca con la cinta que traía la trenza.
-- Por favor! - dijo Wufei viendo al trenzado - eres un sirviente, no estas a nuestro nivel - dijo Wufei haciendo que Duo volteara a verlo de forma extraña y que Heero le viera con la mirada interrogante - Un sirviente no debe tocar a su amo.
-- En ese caso yo ayudo a Heero, no a ti - dijo Duo a la defensiva.
-- Eso no te quita el titulo de sirviente! Yo soy Chang Wufei, el último dragón. - Duo soltó la carcajada al escuchar las palabras del cazador de ojos negros haciendo que Wufei comenzara a ponerse rojo por el enojo.
-- Dragón? - dijo Duo sin dejar de reír - y donde dejaste tu cola, las alas y el aliento de fuego?
-- Te estas burlando de mi? - dijo Wufei tomando a Duo por el cuello - pertenezco a un clan!
-- Basta Wufei - dijo Heero de forma fría viendo el semblante molesto del cazador, al tiempo en que este soltó a Duo del cuello - Duo, busca a su caballo y llévalo con Zero.
-- Que? - dijo Duo volteando a ver al cazador y sobando su cuello - como que busque a su caballo? Por que no lo trae él?. Yo solo te ayudo a ti, no tengo por que atender también a ese palurdo! - dijo Duo apuntando a Wufei.
-- PALURDO!!! - grito Wufei acercándose a Duo peligrosamente - A QUIEN LE DICES PALURDO vagabundo trenzado? - dijo colérico.
-- Basta Wufei - volvió a pedir Heero - y tú Duo, haz lo que te pido. El caballo se llama Sheldong.
-- Si mi amo - dijo Duo entre dientes dándose la vuelta sumamente enojado, mientras Wufei sonrió de forma complacida para después voltear a ver a Heero.
-- Oye Heero?
-- Hn?
-- Que demonios significa palurdo? - dijo Wufei rascándose la cabeza.
-- Si no sabes que significa por que te enojaste tanto? - pregunto Heero mientras llegaban al establo.
-- Por que la forma en la que lo dijo, parecía ser un insulto.
-- Hn - solo dijo Heero sin sacar a Wufei de su duda.
Los dos habían caminado en silenció hasta el establo. Heero tenía preguntas que hacerle, pero no quería que Duo les fuera a escuchar, por eso lo había conducido hasta allí. Una vez que se aseguro que el trenzado no estaba por cerca cerro la puerta y se dispuso a hablar, solo que Wufei se le adelanto.
-- Quien es ese chico? - preguntó clavando sus ojos negros en los azul cobalto - jamás había visto unos ojos de semejante color.
-- Tú lo has visto. Que parece ser? - pregunto a su vez Heero cruzando los brazos.
-- Un. vagabundo? - dijo Wufei - por su forma de vestir esa sería mi primera impresión, pero no se es demasiado sarcástico - dijo Wufei rascándose la cabeza - Como fue que vino a caer a este lugar?
-- Venía huyendo de los soldados y tropezó con mi cabaña. Dejo escapar todos los animales que había reunido en seis meses. - la carcajada de Wufei interrumpió lo que Heero comentaba.
-- Con razón lo tienes como tu sirviente. Lo obligas a que te pague con trabajo todo lo que te hizo perder - dijo Wufei riendo a carcajadas
-- Basta Wufei - dijo Heero con voz fría haciendo que Wufei parara de reír - quiero saber si sabes algo del reino Low?. Anoche no pararon las hordas a caballo y eso me preocupa un poco - Wufei observo a Heero fijamente.
-- Precisamente por ese motivo llegue a estas horas. Estuve toda la noche, y parte de la mañana, escondido en casa de Catherine Bloom. Su esposo me escondió en el establo por que los soldados de palacio registraron todas las casas de los aldeanos buscando al príncipe Maxwell.
-- Al príncipe Maxwell? - se intrigo Heero.
-- Si. Anoche se anunciaría su compromiso, pero se informo que había sido secuestrado. Los hombres de Khrushrenada tenían la orden de registrar todas las cabañas buscando al niñito y a los secuestradores.
-- Pero si te escondiste en el establo, como es que no te encontraron? - pregunto Heero sin comprender.
-- No me encontraron, por que llego el hermano de Cathy y eso impidió que registraran la cabaña. Tu sabías que Tritón tenía un cuñado en el palacio Low que trabaja como arquero? - cuestiono Wufei
-- Sabes que yo no tengo esa clase de conocimientos. Pero el que el hermano de Catherine trabaje en el palacio, no los hace traidores. Quizá en su momento, hasta pueda servirnos.
-- Si, pues bueno. El chico dijo algo que me extraño.
-- Que dijo?
-- Trowa Barton, el hermano de Catherine, afirmo que Khrushrenada invento lo del secuestro. Que realmente el príncipe escapo de palacio un día antes para evitar el anuncio de la boda.
Heero abrió los ojos por la sorpresa, sería casualidad que Duo hubiese aparecido precisamente el día en que el príncipe Maxwell había escapado de palacio?
-- Como es el príncipe Maxwell? - pregunto Heero
-- Arrogante - dijo Wufei sin interés - un niño que firma leyes sin sentido y que se divierte torturando a los más pobres cobrando impuestos absurdos.
-- No me refiero a eso, si no, a como es físicamente?
-- Nadie lo sabe - dijo Wufei fastidiado - nunca ha salido de palacio, no conoce a su pueblo y su pueblo no lo conoce a él. Por que tanto interés Yuy?
-- Por nada - dijo Heero desviando la vista. Era imposible tan siquiera haber pensado que el trenzado podría ser un príncipe.
Heero corrió hasta la puerta del establo y la abrió de golpe topándose con las orbes violetas de Duo que le veían de forma sorprendida. Duo traía de la mano las riendas del caballo de Wufei y estaba parado justo al frente de la puerta. No había estado hablando tan bajo como para que el trenzado no escuchara la conversación con su amigo.
-- Cuanto tiempo llevas allí parado? - cuestiono Heero entre cerrando los ojos.
-- Poco, te aseguro que no escuche nada de lo que dijeron sobre un secuestro. - Duo tapo su boca con la mano mientras Heero estrecho mas los ojos.
-- Te has metido donde no te llaman! - dijo Wufei llegando hasta Duo para tratar de tomarlo por el cuello, pero Duo alcanzo a tomar la mano que Wufei extendía para lanzarlo al suelo.
Heero observo eso. Nunca pensó que el trenzado pudiera defenderse en un ataque directo de su amigo. Wufei había quedado boca arriba totalmente sorprendido. El trenzado se veía delgado para tener tanta fuerza, pero lo había derribado.
-- No se de que hablaban Heero - dijo Duo regresando su vista del cazador de ojos negros que permanecía en el suelo a Heero que estaba a un paso de él - además no le diré a nadie, por que no hay nadie a quien contarle.
-- Maldito vagabundo trenzado! - dijo Wufei parándose de un salto para quedar junto a Duo que retrocedió un paso.
-- No quiero pelear contigo! - dijo Duo
-- A mi nadie me vence! - grito Wufei
-- Ahora deberá casarse contigo - afirmo Heero viendo fijamente a Duo.
-- He? - dijo Duo sumamente asombrado.
-- Cállate Yuy!, este vagabundo trenzado aun no me gana - dijo al tiempo en que lanzo un puñetazo en la cara de Duo y este caía al suelo de espaldas sangrando de la nariz.
-- Auch!
-- Ya déjalo Wufei. Te estas poniendo con alguien más débil que tu. Ya le has propinado un golpe, deja de molestarlo - dijo Heero atravesándose entre el cuerpo de Duo que seguía en el suelo viendo a los dos cazadores y el cuerpo de Wufei con los puños apretados.
-- Yo no soy débil - dijo Duo limpiando la sangre de su nariz - solo me tomo desprevenido por ese asunto de tener que casarme con un hombre.
Ambos cazadores voltearon a verlo. El trenzado comenzaba a ponerse de pie viendo a ambos con el seño fruncido.
-- Que fue esa tontería de casarme con él? - dijo Duo señalando a Wufei.
-- En mi clan, cuando dos personas pelean, el ganador deberá casarse con el perdedor. Claro, si este no esta comprometido - Duo abrió los ojos grandemente - pero eso solo es en primavera! Y Durante el festival Yuy! Además ese vagabundo no me gano!
-- Hn. Yo vi como te derribo.
-- Si quieres deshacerte de él, por que no solo lo matas en lugar de querer dármelo?.
-- No quiero deshacerme de él - afirmo Heero ceñudo.
-- Claro!, ha de ser muy entretenido tenerlo contigo? - dijo Wufei con una media sonrisa en la cara.
-- Tampoco he dicho que sea entretenido - afirmo Heero - es demasiado hablador y se queja por todo.
-- Y por que lo sigues teniendo aquí entonces?
-- Por que hablan de mi como si no estuviera? - ambos cazadores voltearon a verlo - además yo estoy aquí por que se lo prometí a Heero. Le pagare todo lo que le hice perder con trabajo.
-- Por desgracia no el tipo de trabajo que quisiera. verdad Yuy? - dijo Wufei riendo. Heero solo le observo entrecerrando los ojos. Y Duo no entendió la risa del cazador.
-- Tengo una duda. - dijo Duo viendo fijamente a Wufei - en tu clan, están permitidos los matrimonios entre hombres? - Wufei dejo de sonreír.
-- Por supuesto!. En mi aldea pueden casarse hombres con hombres, mujeres con mujeres, u hombres con mujeres. Todo depende de quien gane en el festival.
-- Pero eso esta penado con la horca en el reino Low. - dijo Duo sin comprender lo que decía Wufei.
-- La aldea de Lang no pertenecía al reino Low - dijo Wufei bajando la vista - ahora simplemente no existe - Duo observo a Heero al ver la expresión de Wufei.
-- La aldea de Lang fue aniquilada por Traize Khrushrenada y sus hombres hace poco más de seis años.
-- Era el día de mi boda - dijo Wufei sin ver a ningún lado - Traize Khrushrenada lo sabía y aprovecho el exceso de vino para matar a todos... todos estaban desprevenidos, una buena parte estaban dormidos - Wufei apretó los puños - el propio Traize mato con sus manos a mi esposa Merian frente a mis ojos. y yo he jurado venganza.
Duo sintió como su mundo, hecho de un fino cristal, comenzaba a hacerse añicos. Durante los años en que el reino Low estuvo en guerra, había escuchado historias de la muerte de soldados. Historias que narraban como su tío había doblegado ejércitos y reinos enteros. Pero jamás había escuchado como había aniquilado una aldea entera. una aldea con hombres, mujeres y niños.
Duo fue cayendo poco a poco hincado con los ojos muy abiertos, mientras escuchaba la narración que Wufei hacía sobre la muerte de su esposa. O como los soldados habían dado muerte a sus pequeños hermanos o matado a sus padres sin que él pudiera hacer nada. Como el fuego había hecho cenizas la aldea y destruía aquella que por años había sido su casa. Como el mismo fuego desaparecía los cuerpos de los seres a los que amaba y no había ni siquiera cenizas que pudiera enterrar para ir a llorarles.
-- No es cierto. no es cierto. NO ES CIERTO!!! - grito Duo tapando sus oídos con sus manos haciendo que Wufei terminara de golpe lo que estaba contando. Y que Heero se extrañara del la reacción que había tenido el trenzado.
Continuara.
Notas de la Autora
Pues para quienes preguntaran por Wufei, ya apareció en la historia y como ven, no se lleva nada bien con el trenzado, jejeje.
Y para mi amiguita Quatre, como vez. Dorothy no esta enamorada de Quatre.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado.
Comentarios, sugerencias o tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com
Review Contest:
Angeli Murasaki: Si aun quedan muchas cosas por descubrir, jejejeje. Asi que consíguete más papel para que sigas imprimiendo, jejejeje.
Dennisse: Wa Dennisse, me tienes intrigada con palabras, para cuando el siguiente capitulo he?. Bueno, contestando a tus preguntas. deberás descubrirlo en el fic, jejejeje. Ya apareció Wufei en este capitulo y aun sin saber que es el prometido de Hilde quiere rebanarle el cuello, ahora imagínate cuando se entere?, jejejeje. Se que no te gusta la pareja Quatre Trowa, por lo que te agradezco que hayas leído el fic anterior 3x4. Ojalá te siga gustando como va quedando esta historia.
Hikaru Itsuko: Mmmm, el caballo de Duo? Pues creo que se lo quedo Angel de Luz, jejejejeje. Nop, después aparecerá Shinigami, jejejeje. Y que harán para no casarse, pues hasta ahora no pueden hacer nada, pero quien sabe más adelante. Ojalá te haya gustado el capitulo.
Uru Yuy: jajajaja, en Luna Llena, no eso me sonaría a hombres lobo o algo por el estilo. Nop, la clave esta en el hechizo que hizo la mama de One. Deberán descubrir como romperlo. Solo que. primero deben descubrir esas palabras, jejejejejejeje. Toda la clave esta en el capitulo cero de la historia.
Angel de Luz: Hay chica, ya te extrañaba! Mira que tus comentarios me hacen reír mucho, jejejeje. Espero que tengas suficiente espacio para tener a los caballos de Heero y Duo en tu casa, jejejeje. Que bueno que te gusta la historia, saludos a Diamond.
Lioku: No se que tan rápido la subi, pero creo que bien en tiempos no?, jejeje. Solo espero tenerles el siguiente cap para la próxima semana.
Dark Elliot: Oh, yo se que a ti te encantan este tipo de fics. Pero lo romántica y empalagosa no se me quita. Así que no puedo hacer un fic con muertes que no tenga esos toques románticos que tanto me gustan, jejejeje. Tanks for all!!
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - " Pensamientos "
Capitulo 5
El Dragón
Toda la noche el sonido de los cascos de caballo se escucho por los campos del palacio de Low. Nadie había dormido, hordas de hombres entraban y salían, antorchas y espadas en mano. Había sido una larga noche y no había encontrado señales del príncipe Duo. Mas que unas ropas de seda manchadas de sangre.
Hilde había estado muy asustada, Dorothy la había acusado públicamente de saber algo del secuestro, ya que le había dicho a ella que su boda no se llevaría a cabo. Pero su excelencia Traize solo había sonreído ante las acusaciones de la rubia. Según Traize y Miliardo, era algo planeado por los enemigos del reino Low y al rey Schbeiker no le convenía secuestrar a Duo por abolir una ley de siembra.
Aun que ellos sabían la verdad, tuvieron que escuchar las fantasías de la rubia, solo por cubrir las apariencias.
Por la mañana las cosas no parecían mejores para nadie. Los guardias entraban a palacio sin noticias, después de haber buscado en los poblados cercanos.
Dorothy había regresado a la habitación que Traize ocupaba como despacho y le reclamaba al saber que el rey Schbeiker quería a Quatre como príncipe consorte para Hilde.
-- Me niego! - dijo Dorothy enfada delante de Traize. Miliardo estaba a su lado, escuchando cada una de las protestas de la rubia - no voy a cambiar de prometido. Yo quiero casarme con Quatre!
-- Nadie esta diciendo que no te casaras con Quatre mi querida Dorothy, lo que escuchaste solo fueron unos comentarios del rey Schbeiker. Pero le he dicho que no se cambiara el compromiso de Quatre contigo. Espero que eso te deje satisfecha.
-- No estaré satisfecha hasta que me case con Quatre - dijo Dorothy un poco más calmada, pero no lo suficiente - por que no se anuncia de una vez mi compromiso con él?. Así estaremos más seguros los del reino de Catalonia - Traize se recargo más sobre el escritorio cruzando sus manos bajo su barbilla y mostrando una encantadora sonrisa.
-- Eres muy importante como para compartir un compromiso o tomar las sobras que alguien dejo, no lo crees Dorothy? - Dorothy solo observo a Traize a los ojos sin bajar la vista - quieres que la noticia de tu compromiso con Quatre llegue a todos los rincones del reino?, entonces debemos esperar y organizar una fiesta aun mejor que esta. Con Duo secuestrado, la noticia de tu compromiso no saldrá de aquí y creo que no es lo que quieres. Verdad?
-- Así es. pero si Duo no aparece a fin de mes, el rey Schbeiker solicitara el cambio de consorte y.
-- Te gustaría casarte conmigo? - pregunto Traize sonriendo a Dorothy, haciendo que Dorothy abriera los ojos por la sorpresa y callara abruptamente.
-- Su excelencia - dijo Miliardo enderezándose en su lugar - creo que esto debe discutirlo a solas con la princesa, solicito permiso para retirarme - dijo Miliardo parándose a un lado de Dorothy y viendo fijamente a Traize con el seño fruncido.
-- Por favor Miliardo - dijo Traize riendo y viendo fijamente al rubio - quédate, se que Dorothy no aceptara mi oferta, o si querida? - dijo desviando la vista hasta la rubia.
Dorothy bajo la vista tratando de ocultar su rubor ante la vista de Traize. Desde que había sido obligada a ir a visitar a los herederos del reino Low, había quedado cautivada por la figura siempre segura y arrogante de su excelencia Traize. Mientras el resto de los príncipes se la pasaban jugando ignorándola, ella le contemplaba mientras daba ordenes a los soldados. O mientras cabalgaba en los amplios campos del reino. Mientras los niños la dejaban sola, ella aprovechaba para ver a ese hombre alto y apuesto. Ella era dos años mayor que Duo y 13 menor que Traize. Fue su primer amor infantil y poco a poco se fue convirtiendo en su amor platónico. Ahora el hombre a quien adoraba le pedía matrimonio y ella se quedaba callada?
Traize dejo de sonreír al ver la seriedad en la rubia y se levanto de su lugar para ver si le ocurría algo.
-- Dorothy? - pregunto poniendo una mano sobre su hombro mientras Miliardo solo se había hecho a un lado.
-- Lo siento su excelencia, pero yo debo casarme con Quatre - dijo con voz apenas audible haciendo que Traize volviera a sonreír.
-- Pero querida, por eso te pusiste tan seria? - dijo abrazándola fuertemente mientras aun permanecía sentada - yo se lo ilusionada que estas con esa boda. Solo era una broma de mi parte. Perdona a este tonto viejo por hacerte una mala broma - Dorothy se levanto enfadada y clavo su vista celeste en los ojos azules de Traize.
-- Usted no es ningún viejo - dijo molesta - apenas es 13 años mayor que yo. Podría tener por esposa a quien usted elija, jamás diga que esta viejo.
-- Oh esta bien! - dijo Traize sentándose sobre el descanso de la silla que Dorothy había dejado y agitando las manos en señal de defensa - eso fue un gesto maravilloso de tu parte mi querida Dorothy. Pero a mis 36 años ya soy casi un anciano - dijo riendo haciendo que Miliardo esbozara una sonrisa también.
-- No. no lo fue. solo digo la verdad.
-- Y te lo agradezco - dijo Traize sonriendo - pero ya que te he asegurado que sigues siendo prometida de Quatre, por que no nos dejas seguir con nuestro trabajo querida - dijo Traize levantándose de la silla y tomando a Dorothy de los hombros para llevarla hasta la salida - te prometo que muy pronto se anunciara tu compromiso con Quatre y posteriormente será la boda.
Dorothy solo sonrió en respuesta a Traize y salio para ser escoltada por los guardias que le esperaban afuera.
Tenía que casarse con Quatre. tenía que casarse con él. Aun que le hubiese gustado casarse con Traize, convertirse en su esposa y ser feliz a su lado. Sabía que eso jamás podría permitírselo. No podía dejar que el corazón ganara sobre la razón. Si se hacía el cambio de consorte y ella se veía en la necesidad de casarse o con Duo o con Traize, todos los planes que tenía para su reino se venían a bajo. Solo un hombre podía gobernar un reino, pero si la mujer era lo suficientemente fuerte como para controlar a su marido, era como si ella gobernara. Quatre haría todo lo que ella quisiera, él no tenía la suficiente fuerza como para contradecirle. Si se casaba con Duo, jamás podría lograr que él terco del trenzado hiciera lo que ella le pedía y con Traize las cosas serían peores, por que ella haría cualquier cosa que él le pidiera, solo por complacerle.
No.
Tenía que casarse con Quatre y obligarle a hacer lo que ella quería. Aun que para eso tuviera que renunciar al amor de su vida.
En cuanto Dorothy se fue Traize volvió a tomar su lugar y observo fijamente a Miliardo que estaba frente a él, aun de pie.
-- Me explicaras esa reacción tuya Miliardo? - pregunto Traize recargándose en su asiento y viendo al rubio con los ojos entrecerrados.
-- Lo siento su excelencia, pero no creía necesario enterarme de los pormenores de su propuesta de matrimonio. Eso es algo que solo le concierne a usted.
-- Quien no te conociera pensaría que estas celoso mi amigo - dijo Traize riendo. Miliardo solo apretó los labios y le observo sin decir nada - pero bien sabes que no me casare aun. Tu si deberías casarte, recuerda que eres un príncipe - dijo Traize levantándose de su silla para caminar hasta estar a un lado de Miliardo - eres el heredero del reino de Zanc.
-- No puedo llegar a mi reino con las manos manchadas de sangre - dijo Miliardo viendo a Traize - mi padre aun puede gobernar y en cuanto mi hermana se case podrá hacer que uno de sus hijos ocupe el trono.
-- Y si tu hermana no se casa? - pregunto Traize - que tal que tu padre muera antes y te obliguen a regresar? Deberás casarte y tener un hijo varón para dejarlo en el trono cuando tú faltes.
-- No pienso regresar! -afirmo Miliardo - por lo menos no pronto.
-- Bien. y ahora dejémonos de platicas de matrimonios que no sucederán y pongámonos a trabajar sobre las noticias que te han traído del norte. Mandé llamar a Lady One para que me diga quienes son los que se están reuniendo para la rebelión en mi contra. Aprovecharemos el invento del secuestro para poder detenerlos antes de que nos puedan meter en problemas.
Dorothy giro su vista cuando al dar la vuelta en uno de los pasillos vio acercarse la figura alta y delgada de una mujer escoltada por un puñado de guardias. Pudo distinguirla de forma inmediata, era la mujer que siempre estaba con Traize y sintió como una punzada golpeaba su estomago. Por que esa maldita de Lady One siempre estaba con él? Ni siquiera era una noble, solo era una recogida a la quien Traize le había permitido quedarse en el castillo al quedarse Huérfana.
-- "Maldita arpía" - pensó para si misma viendo fijamente a Lady One que caminaba con los ojos cerrados. Y al pasar por un costado de su hombro, la escucho murmurar.
-- Lo mismo para usted, princesa -
Dorothy se detuvo de forma abrupta sumamente molesta y solo vio cuando la comitiva dio la vuelta en el pasillo para detenerse delante de aquella habitación que su excelencia Traize utilizaba como despacho.
Uno de los guardias llamo a la puerta y al escuchar la voz bien timbrada de aquel hombre pidiéndoles que pasaran, abrió la puerta para dejar entrar a la mujer para posteriormente marcharse del lugar dejándola dentro.
Miliardo giro la vista hasta la mujer y Traize levanto la vista de lo que hacía para dejarla vagar por el cuerpo cubierto por un vestido largo y suelto que usaba aquella mujer de cabellos castaños, recogidos en un par de trenzas sobre su nuca.
-- Su excelencia quería verme? - pregunto la mujer sin levantar la vista del suelo.
-- Mi querida Lady, que bueno que has venido - dijo Traize levantándose de su escritorio para estar a unos pasos de ella - necesito que contestes algunas preguntas - dijo comenzando a dar vueltas alrededor de ella.
-- Usted sabe que estoy a su servicio mi señor - dijo Lady
-- Dime querida Lady, quienes son aquellos que se están levantado contra mi? Utiliza tu poder y dime cuantos son, quienes son y donde puedo encontrarlos?
-- Si, mi señor - dijo Lady cerrando los ojos aun más fuerte ante la orden.
Traize comenzó a observar el cuerpo de Lady, se movía de forma extraña, como todas las veces en que le pedía que le dijera cosas sobre sus enemigos. Había sido un gran hallazgo que Miliardo la encontrarla aquella noche en que había muerto su madre. Y también era un merito de Miliardo él haberla dejado viva, por que si por él hubiera sido, la hubiera matado, como había hecho con el resto que sabía de magia o hierbas. Una niña con poderes de bruja que estaba a su merced. Solo sería cuestión de encaminarla y ella haría cualquier cosa que él quisiera.
Y así había sido.
Durante todas las batallas, Lady One le había acompañado y le había descifrado cuantos hombres tenía el enemigo. Podía decirle que armas tenían y como y cuando atacar. Ese tipo de poderes le habían servido para arrasar con ellos. Y ahora que habían llegado noticias de un levantamiento, volvería a utilizarla para acabar con ellos antes de que decidieran atacar.
-- Son. son dos lideres - dijo Lady con los ojos cerrados comenzando a hablar - dos lideres que comandan ejércitos de hombres a caballo. Están muy lejos de aquí y no están organizados.
-- Solo dos lideres? - dijo Traize sin comprender - y no están organizados?. Eso no me suena a un levantamiento Miliardo - dijo volteando a ver al rubio, para después dirigirse de nuevo a Lady One - Sigue intentando Lady. debe haber más. O quizá sea uno solo.
-- No. hay, hay un tercero. Un hombre joven lleno de ira que es quien esta reuniendo a los ejércitos, quien se encarga de llevar mensajes. armas.
-- Quien es Lady?, dímelo! - ordeno Traize
-- Es un joven lleno de resentimiento, busca venganza. esta lleno de odio contra una persona. él odia a. - Lady abrió los ojos y vio a Traize - lo odia a usted su excelencia Traize.
-- A mi?, pues quien es? - Lady volvió a cerrar los ojos.
-- Es un guerrero, un dragón, un líder nato de ojos negros. El único sobreviviente de una aldea dedicada a crear guerreros. Busca venganza. la aldea fue destruida. hay mucho fuego. hay mucha sangre. - dijo Lady cerrando los ojos fuertemente, mientras Traize observaba detenidamente a la mujer en medio de aquella habitación - ha sido una masacre. los hombres están indefensos, no hay armas, hay una boda y todos han tomado mucho vino. - Lady se quejo cuando hasta ella llego una imagen - todos han muerto. todos murieron. todos menos uno a quien se dejo vivo para que contara lo que sucedió. la aldea era.
-- La aldea de Lang - dijo Traize sonriendo - Chang Wufei. dime donde esta Lady?.
-- Camina por un lugar oscuro. un lugar que conoce y es su refugio. es un bosque. va a encontrarse con dos personas en el.
-- Quienes están con él? Son esos lideres que están en mi contra?
-- No. No son ellos. - un nuevo quejido y el abrir y cerrar de los ojos de Lady le indico a Traize que algo estaba mal - Aaaaahhhhhhhhhhh!!!
Con un grito Lady One cayó hincada al suelo, mientras Traize se acercaba a ella preocupado para ayudarle y Miliardo la observaba de forma extraña.
-- Lady One que sucedió? - dijo Traize ayudándole a pararse.
-- Las imágenes. las imágenes desaparecieron de pronto.
-- No te preocupes, ya me dijiste lo que quería saber. Ahora ve a descansar.
-- Lo siento su excelencia - dijo Lady saliendo de la habitación.
Miliardo se aproximo a Traize mientras veía como cerraba la puerta. No les había ayudado mucho. Había muchos bosques, tanto cerca como lejos, del reino de Low. Pero lo único que Lady One había dicho que les servía, es que el líder de la rebelión, parecía ser el único sobreviviente de la aldea de Lang: Chang Wufei del Clan del Dragón. Por lo menos ahora podía poner a alguien que le buscara para ver que tan ciertas eran las visiones de la bruja One.
Lady One esbozó una ligera sonrisa al salir de la habitación donde estaban Traize y Miliardo. No podía decirle lo que había visto. esos ojos cobalto los conocía muy bien. No podía decirle que su enemigo estaba con él y no solo él, también estaba Duo. como no iba a reconocerlo?, si lo había cuidado desde que era un bebe. Duo estaba donde debía haber estado desde el principio.
-- Parece que el destino movió sus hilos para corregir lo que habías intentado detener. Traize - dijo Lady entrando a la que había sido su habitación desde que Traize la hubiera llevado a palacio.
Heero de nuevo se había levantado cansado por no haber dormido bien. Pero en esta ocasión no había sido a causa del trenzado. Toda la noche había estado escuchando hordas de hombres a caballo que cruzaban las orillas del bosque negro. Gritaban cosas que no alcanzaba a entender, solo escucho claramente algunas de aquellas frases como: "Encontrarlo", "Príncipe Maxwell", "Secuestro".
Se había mantenido parte de la noche sentado en la cama con los pies cruzados, recargado en la pared de la cabaña a un lado de la ventana y con los ojos cerrados, tratando de encontrarle lógica a aquello que oía. Pero no tenía nada claro. Quizá cuando Wufei llegara pudiera traerle alguna noticia sobre lo que estaba causando tanto alboroto fuera del bosque negro.
La última vez que había escuchado tanto escándalo cerca del bosque, había sido la noche en que su padre y él encontraron a su amigo Wufei en el río. El mismo río por el que seguramente el trenzado había llegado.
Si no fuera por que el trenzado estaba ahora con él, seguramente se hubiera levantado en cuanto escucho los caballos y hubiera ido a investigar que pasaba. Pero estaba seguro que el trenzado era capas de seguirle y con lo peligroso que era salir de noche por el bosque, no quería arriesgarse.
Lo mejor había sido quedarse en la cabaña y procurar no ser descubiertos. Así también lo mejor era no moverse de los alrededores de la cabaña, hasta estar seguro que todos esos hombres, seguramente soldados, se hubieran alejado.
Una voz en su cabeza le hizo una pregunta que lo tomo por sorpresa.
" A quien no quieres que encuentren Heero? A ti o a ese trenzado?"
Sacudió la cabeza bruscamente, tratando de alejar la pregunta. Pero en su cabeza esa voz sonaba fuerte.
"El trenzado no es un vagabundo y tú lo sabes. Por que quieres ocultarlo?"
Giro su vista cobalto, ignorando la voz, para ver lo que el trenzado hacía. Llenaba el establo donde estaba Zero con alfalfa para que el caballo comiera. Y cargaba una de las tinajas para llenarlo de agua. Parecía que el trenzado sabía lo que hacía. Parecía saber cuidar de un caballo. Y no solo parecía saber cuidarlo, también parecía saber domarlo.
Heero estaba ahora más intrigado que antes con el trenzado. Zero seguía siendo tan rebelde como antes. No tan fácilmente se dejaba colocar la montura y mucho menos se dejaba montarlo. Pero con Duo era distinto, con Duo el caballo parecía manso. Por que?
Cuando vio al trenzado acariciar la crin del animal sin que este se moviera, a sus recuerdos llego una historia. Una historia que contaba sobre ciertos caballeros que controlaban el alma de los caballos. Es que acaso Duo era uno de ellos?
Sacudió la cabeza de nuevo al pensar en tonterías. Esos caballeros solo eran parte de una leyenda y esa misma leyenda afirmaba que todos habían sido muertos hacía más de 20 años. Ni siquiera recordaba el nombre que se les había dado a esos hombres.
-- Por que me miras de esa forma?
Heero pareció despertar de sus pensamientos al escuchar la voz de Duo que le hablaba. Sin darse cuenta le había estado observando fijamente, mientras alimentaba a los animales. Pero no separo su vista cobalto de la violeta. Era tan transparente y pura. como la de un niño. Podía verse a si mismo reflejado en esos ojos violetas. Era como estar inmerso en un sueño pintado de color. Por que no podía despertar de ese sueño si sabía que estaba por completo despierto?
Duo estaba confundido. Heero parecía no escucharle y eso le inquietaba. Desde hacía un buen rato Heero tenía su vista clavada en él y le estaba poniendo nervioso. Necesitaba que dejara de verle, así que se aproximó hasta él y estiro la mano para tratar de moverlo por el hombro y que dejara de observarlo.
Heero vio como la mano delgada y blanca de Duo se levantaba hasta el sitió donde él permanecía sentado. Duo estaba por tocarlo y él no hacía nada. Había dos voces en su cabeza que hablaban al mismo tiempo diciendo cosas contradictorias. Una de ellas le decía que dejara que lo tocara, para que muriera y despertara del hechizo que el trenzado parecía tener sobre él. Y la otra le pedía que despertara!, le gritaba que despertara, que evitara esa mano que se dirigía ahora hasta su cara.
-- Heero!
Pero las voces en su cabeza le impedían escuchar la voz del trenzado. Su vista cobalto siguió de forma fija el movimiento de la mano frente a él y que se acercaba peligrosamente hasta su piel.
"DESPIERTA"
El grito fuerte en su cabeza le hizo reaccionar rápidamente lanzándose hacía atrás, antes de que la mano de Duo le tocara.
-- Heero estas bien? - dijo Duo apoyándose del tronco para ver a Heero que estaba en el suelo y le extendió la mano para ayudarle a levantarse.
-- Estoy bien - dijo Heero de forma fría levantándose sin prestarle atención a la mano que el trenzado le tendía para ayudarle.
-- Pues si estuvieras bien no te hubieras caído de esa forma - dijo Duo molesto regresando su mano de nuevo a su costado.
-- Ya te he dicho que estoy bien. Ahora ve a lavar los trastes al río - dijo Heero apuntando una enorme cesta que contenía todos los trastes sucios que habían usado para hervir las cosas que Heero le había dado la tarde anterior. Necesitaba que el trenzado se fuera.
-- Que?, pero si son muchos... - se quejo Duo al ver la cesta - además nosotros ni los usamos, fue para cocinar tanta porquería que tienes.
-- Lleva esto contigo - dijo Heero poniendo un jabón entre la cesta de los platos e ignorando la queja del trenzado - no quiero que solo los enjuagues, tállalos bien. Yo voy a preparar algunas trampas y a preparar algunos animales para que se los lleven.
-- Llevárselos, quien? Vas a ir al pueblo? - cuestiono Duo apilando los trastos sobre la cesta, para que no se fueran a caer cuando se los llevara.
-- Yo no suelo salir del bosque. Mi amigo Wufei viene cada dos o tres semanas y se lleva los animales al pueblo para venderlos o cambiarlos por comida, armas o lo que se necesite.
-- Yo puedo ir al pueblo cuando él venga? - pregunto Duo sonriendo de forma luminosa.
Heero solo volteo a verlo frunciendo el seño. No, no creía conveniente que Duo se fuera con Wufei al pueblo. Conociendo a Wufei, el trenzado corría peligro estando solo con él. Wufei era testarudo y poco paciente. Probablemente si el trenzado lo desesperaba terminaría matándolo con su espada. O quizá Wufei terminaría siendo seducido por la belleza del vagabundo y quisiera quedárselo y solo le diría que el trenzado huyo estando en el pueblo.
"Eso es realmente lo que te preocupa?" - pregunto de nuevo la voz en su cabeza.
Sacudió la cabeza de forma violenta y Duo dejo de sonreír al pensar que Heero se negaba.
-- No voy a escapar, te di mi palabra y pienso cumplirla - dijo Duo terminando de acomodar los trastos - ya pudiste comprobarlo en la noche. No me ataste y no me fui - Heero volteo a verlo. No lo había atado por que el ruido de los caballos le mantenía despierto, así que no había considerado necesario el hacerlo.
-- No es por eso - dijo Heero viéndolo mientras terminaba de enrollar una cuerda - No se si te llevaras bien con Wufei. Así que lo mejor es esperar y ya veremos.
Si, lo mejor era esperar y ver como resultaban las cosas con su amigo el cazador.
Duo suspiro resignado, parecía que estaba destinado a permanecer esos tres meses solo con el cazador. Pero ya vería la forma de convencerlo de que le dejara ir con su amigo. Que él supiera, siempre les caía bien a todo el mundo. O sería que era un príncipe y lo trataban bien solo por adularlo?
-- Naaa!- se dijo a si mismo totalmente seguro de que el amigo de Heero le caería mejor que el propio cazador.
-- Ya márchate - dijo Heero observando el gesto que el trenzado había hecho.
Duo observo toda la montaña de platos, si tan solo ellos las hubieran usado!. Pero no, eran trastos que Heero había usado para cocinar porquerías. Tomo la cesaste con toda la cantidad de platos y con pasos cortos comenzó a caminar hasta la rivera del río, mientras murmuraba para si mismo.
-- Si, claro, aquí esta su esclavo para que le haga todo señor. Aquí esta el tonto de Duo para que recoja la leña, para que cocine y lave, para que recoja la cabaña y le dé de comer a los animales. Solo falta que me ponga a lavarle la ropa o limpiarle las botas... - dijo a sabiendas que si Heero tenía buen odio, seguramente le había escuchado.
Había caminado de forma lenta hasta el estanque. Y contemplo la belleza del lugar. Ojalá algún día pudiera llegar hasta allí con Quatre. Pero ahora tenía que ponerse a lavar. Cosa que jamás había hecho.
Se hinco junto a la orilla del estanque y tomo entre sus manos los platos y comenzó a tallarlos de forma molesta, quizá era como estarse bañando, y mientras los tallaba seguía hablando consigo mismo.
-- Pero yo no se que sigo haciendo aquí?, él me dejo solo, sería cuestión de tomar camino he irme. Irme?... - pensó para si mismo reflejándose en el agua cristalina del estanque - pero por que no lo deseo? Estoy solo, él no tiene mis botas como aquella noche en que impidió que me fuera... si lo quisiera... hubiera partido desde ayer mismo. Por que no lo he hecho? Por que no quiero irme de aquí?... Por que se lo prometí? Solo por eso? Pero él no tomo mi mano para sellar el pacto, entonces yo puedo irme si así lo deseo. Soy el Príncipe Duo Maxwell! y podría irme al castillo Low ahora mismo!
Se levanto y observo su figura ante el reflejo cristalino de las aguas del estanque. No parecía un príncipe, estaba mal vestido, totalmente sucio... pero en su mirada había una luz que antes no se veía. Estaba contento... feliz, por primera ves en muchos años estaba feliz.
-- El que me vea como un vagabundo, no quiere decir que huela como tal - dijo Duo para si mismo dándose cuenta que su ropa estaba impregnada del olor de los animales - Ya que no hay nadie por los alrededores, creo que puedo tomar un baño.
Heero comenzó a caminar hasta la rivera del estanque que formaba un río, Duo ya había tardado demasiado con los platos. A caso el vagabundo trenzado se había marchado? No sería la primera vez que lo intentaba, solo que esta vez había confiado en él y lo había dejado marcharse solo. Había creído que tenía palabra.
Al entre abrir las ramas de las hierbas, pudo ver como Duo aventaba el resto de sus ropas a la orilla del estanque y el sol se reflejaba sobre su blanca piel. Su cabello totalmente suelto cubría por completo su espalda. Nunca había visto el cuerpo desnudo de otro hombre y al observar el cuerpo de Duo se había quedado por completo estático en su lugar. No sabía que el vagabundo tuviera un cuerpo tan perfecto, una piel tan blanca y un cabello tan hermoso.
Su vista se deleito con lo que tenía al frente. Duo no se había percatado que era observado y se movía tranquilamente agitando su cabello y tratando de desenredarlo con sus largos dedos. Su piel se veía cremosa y tersa. No cabía duda que jamás se asoleaba, por que era de un tono ligeramente más blanco que sus manos.
Sintió como un ligero temblor le invadía el cuerpo al estar observando a aquella ninfa de los bosques, que no se dio cuenta en que momento había comenzado a caminar a orillas del estanque arrancándose de las manos los gruesos guantes, sin poder separar su vista del cuerpo de aquel vagabundo que aun contemplaba las aguas cristalinas del lugar. Se detuvo a un paso de él, mientras sus manos desnudas se extendían con la esperanza de tocarlo. Quería tocar aquella piel tan blanca, sentir la calidez entre sus manos. Sus dedos desnudos estaban tan cerca de tocar esa piel, ese cabello que brillaba con el sol. Pero el cuerpo de Duo se movió para curvearse y dar un salto al agua haciendo que esta salpicara fuera y mojando por completo al cazador.
-- DUOO!
Duo emergió de las aguas al escuchar que alguien le hablaba y sus ojos se abrieron en sorpresa al toparse con la vista furiosa del cazador que le observaba molesto y totalmente mojado.
Heero se quedo perdido en aquella vista que tenía frente a él, Duo había emergido de las aguas y ahora su cabello mojado flotaba a su alrededor cubierto por completo de pequeñas florecillas, parecía una sirena, una sirena como contaban las viejas fábulas de los ancianos.
-- Vaya Heero, no sabía que había llovido - dijo Duo sonriendo ampliamente sacando al cazador de sus pensamientos, mientras veía como el cazador pasaba sus manos, ya cubiertas por los guantes, por la cara para secarse el agua.
-- Lo que me llovió fueron problemas el día que apareciste... - dijo Heero mirándolo con frialdad.
-- Puedo evitártelos si me dejas ir - dijo Duo seguro. Heero se volteo y comenzó a caminar en dirección a la cabaña. Pero antes de perderse entre los árboles volteo a ver a Duo que aun le veía desde el agua.
-- Vete - dijo de forma fría, para después perderse.
Duo siguió la figura estoica de Heero hasta que se perdió, por que si ahora el cazador lo dejaba libre no se sentía feliz por ello? Bajo la vista de forma triste, no quería irse, por primera vez en mucho tiempo era libre de las presiones de palacio y estaba contento de estar con alguien. Sabía que el compromiso con Hilde ya debía haber sido cancelado, al no encontrase él, el día indicado para que se llevara a cabo. No sabía que hubiera hecho de no haberse encontrado con el cazador. seguramente hubiera vuelto a palacio y en estos momentos ya estaría comprometido con Hilde y a un mes de casarse.
Heero camino hasta la cabaña de nuevo cortando con furia todas las ramas que se atravesaban a su paso. Que le había pasado? En que demonios estaba pensando cuando se acerco al vagabundo? Cuando estuvo a punto de tocarlo? En que hechizo lo había envuelto esa figura a orillas del estanque? Necesitaba que se fuera.... no quería tenerlo cerca, ya no mas. No podía darse el lujo de perder de nuevo la cabeza.
Pero por que el pensar en que le había dado la libertad al vagabundo le hacía sentirse extraño? Sería por que era con la primera persona con la que realmente pasaba algo de tiempo? En toda su vida solo había visto pasar a la gente o morir... pero nunca había podido pasar tiempo con alguien, ni siquiera así, como lo hacía con el vagabundo. Ni siquiera con ella había podido estar tanto tiempo.
Desde que habían muerto sus padres, hacía seis años, estaba por completo solo.
-- Hola!
Heero giro su rostro al escuchar que alguien le hablaba. Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien se había acercado. Sus ojos azules se clavaron en la mirada violeta que le veía de forma extraña. Por que volvió? El le había dado su libertad, ya no tendría que intentar huir, podía irse. Dejó vagar su vista por el cuerpo del vagabundo trenzado. Su cabello aun estaba húmedo y totalmente suelto. No usaba la camisola, solo el pantalón y la capa. Donde había dejado la camisola?. Cargaba en sus brazos la cesta con los platos limpios. Su piel brillaba con el sol.
-- Te dije que te fueras - dijo Heero de forma fría desviando su mirada.
-- No puedo - contesto Duo dejando la cesta en el suelo. Heero no contesto - te dije que te pagaría hasta la última moneda, podrán acusarme de lo que quieran. Pero yo jamás miento y se cumplir con una promesa. No me iré hasta que te pague lo que te hice perder. Seguiré sirviéndote...
-- Por los dioses - dijo Heero levantándose del tronco en el que estaba sentado para dirigirse detrás de la cabaña, mientras Duo lo siguió con la mirada - ojalá te hubieras ido - dijo regresando la mirada a Duo antes de perderse detrás de ella.
-- Ya te dije que no lo haré - dijo Duo riendo - aun que la compañía no es muy agradable - murmuro encogiéndose de hombros para seguir con las tareas que Heero le había encargado.
Heero escuchó perfectamente lo que Duo había comentado y dirigiendo su vista hasta el lugar entre los árboles por donde se colaba el sol, una ligera mueca en forma de sonrisa se asomo a su rostro.
Unos ojos azules miraban con tristeza los verde aqua que tenía al frente. Su llanto escurría por las mejillas, mientras el chico de cabellos rubios hacía el intento por consolarla. Pero el sentimiento de tristeza de la chica morena de cabellos cortos, era más fuerte que él y le llegaba a oleadas sin que pudiera detenerlo.
-- Lo hicieron Quatre - murmuro ella de forma triste.
-- Pero no llegara, estoy seguro que Duo no llegara - aseguro el rubio tratando de infundirle una confianza que estaba lejos de sentir - Duo esta lejos, te aseguro que no ha sido secuestrado, esto solo ha sido un intento de mi tío por ganar tiempo - una lagrima más escapo de los ojos de Hilde.
-- Mi padre me ha advertido que si Duo no aparece. Solicitara el cambio de consorte.
-- No puede hacer eso! - dijo Quatre alarmado, sintiendo que la chica estaba muy asustada.
-- Si puede hacerlo y si tu tío no acepta, declarara la guerra a Low.
-- Pero eso es suicidio! Tu reino no tiene tanta gente y Low tiene muchos aliados - Hilde levanto la vista para ver a Quatre.
-- Mi padre cree que es mejor morir en la lucha que dejar que su extirpe se extinga. Si no me caso y tengo un hijo no habrá un varón en el reino que gobierne.
-- Pero son tonterías, tú puedes gobernar, eres muy capaz. Mucho más capaz que Duo o que yo.
-- Pero las leyes de nuestros ancestros obligan que haya un varón en el trono. Y eso me obliga a casarme y tener un hijo y que sea hombre.
-- Tonterías! - dijo Quatre levantándose de la silla que ocupaba apretando fuertemente su puño. Al sentir el tibio contacto de una mano sobre su hombro, volteo topándose con unos ojos azules brillantes.
-- Gracias Quatre, gracias por todo - dijo Hilde caminando de forma lenta hasta la puerta de la habitación de Quatre - ha sido agradable volver a verte - dijo antes de abrir la puerta.
-- Te marchas esta tarde - dijo Quatre entendiendo la tristeza de la chica.
-- Sabía que aun que no te lo dijera ibas a saberlo - dijo riendo - me urge llegar al palacio de descanso de los Schbeiker.
-- Allí te esperan? - pregunto Quatre entendiendo la sonrisa de la chica.
-- Deberé mandarle una nota para verle. Le prometí avisarle en cuanto estuviera de regreso. Pero creo que solo le veré para despedirme. Si no me caso con Duo, deberé casarme contigo o con Traize. Y si no me caso habrá una guerra en la que seguramente todos moriremos.
-- Hilde. - dijo Quatre asombrado por las palabras de la chica.
-- Gracias. por preocuparte - dijo abriendo y cerrando la puerta de la habitación de Quatre para ser seguida por los guardias que le habían asignado.
Ojalá él pudiera ayudarle. Ojalá Traize aceptara el cambio de consorte y ser él quien se casara con la morena. Pero estaba seguro que Traize consideraba más importante el reino de Catalonia, muchas veces se lo había repetido. Estaba casi seguro que dejaría que el rey Schbeiker declarara la guerra, para poder atacar el reino de Hilde y anexar ese territorio a las tierras del reino Low.
Era tarde y seguía recogiendo leña. El día anterior había recogido bastante, solo que por estar cocinando las sopas raras de Heero se la habían acabado. Y como se le hacía más fácil recoger ramas secas que cortar con el hacha los troncos, prefería caminar dentro del bosque para levantarlas.
-- Quien eres y que haces aquí? - escucho una voz a sus espaldas mientras una enorme hoja de una espada se posaba sobre su garganta haciéndole soltar las ramas que llevaba aun en los brazos. No se había percatado que alguien estaba cerca, por que no tenía el oído de Heero?. Por lo menos así habría estado más alerta.
-- Yo. yo. - dijo de forma nerviosa, tratando de ver de reojo al dueño de la espada.
Duo sintió como fuertemente tiraban de su cabello y se dio prisa en tomar la base para que no le doliera tanto. Se topo de lleno con unos ojos negros que le recorrían de arriba a abajo. Esa mirada le inquieto de inmediato. No era como la mirada que el cazador a veces le dirigía y que lograba ponerlo nervioso. Esta mirada era distinta, brillaba de una forma que le asustaba. Pero no se dejaría intimidar por este intruso.
-- Suéltame bastardo! - dijo Duo soltando un golpe con el puño cerrado sobre el estomago del de los ojos negros para después salir corriendo en cuanto este lo soltó.
-- Te atreviste a golpearme! - gritó el de los ojos negros para disponerse a perseguirlo - a mi nadie me toca y se va sin recibir su merecido.
-- Pues seré el primero - dijo Duo brincando las ramas y corriendo detrás de un árbol.
-- No huyas cobarde! - volvió a gritar - dime quien eres? Así podré buscarte y aniquilarte donde quiera que te escondas.
Duo comenzó a dar vueltas sobre el tronco de un árbol seco, viendo al de los ojos negros a los ojos. Se veía muy enojado y totalmente sonrojado por la ira.
-- Las reglas de cortesía exigen que quien pregunta se presenta primero - dijo Duo dando vueltas con los brazos extendidos para evitar que el chico que le perseguía pudiera darle alcance.
-- Cortesía? Tu me hablas de cortesía cuando me has dado un puñetazo en el estomago? - gritó el otro.
-- Solo me estaba defendiendo del jalón que me diste en el cabello, además no era yo quien te amenazaba con esa espada - dijo viendo la espada que el de los ojos negros traía aun en la mano - yo no traigo una de esas.
Sin dar una respuesta el de los ojos negros levanto la espada y la dejo caer sobre el tronco seco partiéndolo en dos, haciendo que Duo trastabillara y cayera al suelo de espaldas con los ojos cerrados.
Duo abrió los ojos viendo como el chico, que no parecía mucho mayor que él, estaba por soltarle el golpe sobre la cabeza con la espada. Abrió los ojos con sorpresa, al mismo tiempo en que se giro sobre su espalda para esquivar por centímetros la espada sin alcanzar a retirar su trenza.
-- Demonios!, de nuevo me la han cortado - dijo jalando con una mano la mitad de la trenza del suelo y levantándose a toda prisa con el cabello totalmente suelto.
-- No huyas cobarde!! - grito el chico persiguiendo a Duo. Duo se dio prisa en levantar una de sus botas y tomar el cuchillo de ella, pero ese pequeño cuchillo no detendría la espada del de los ojos negros.
-- Tengo instinto de conservación!, si me detengo me matas - dijo Duo mientras corría, haciendo que el chico que le seguía gruñera de rabia - consígueme una espada y te aseguro que no corro.
Duo siguió corriendo hasta llegar a la cabaña y ver que el cazador salía de forma tranquila de ella.
-- Heero me persiguen! - grito llegando a un lado de él.
-- Lo se - dijo Heero haciendo que Duo se asombrara - que tal Wufei.
Duo abrió grandemente los ojos al ver como el de los ojos negros guardaba la espada y se acercaba sonriente al cazador y después volteaba a verlo con la mirada centellante.
-- Ese desgraciado esta contigo? - pregunto señalando a Duo.
-- Si, es mi sirviente - afirmo Heero viendo a Duo y se sorprendió de verlo con el cabello suelto y corto - que paso con tu trenza?
-- Ese bastardo la corto - dijo Duo molesto señalando a Wufei.
-- Tu. Tu sirviente? - dijo Wufei sorprendido - nunca creía que necesitaras un sirviente. Desde cuando lo tienes?
-- Desde hace unos días.
-- Hola, soy Duo - dijo el trenzado guardando su cuchillo y el pedazo de trenza en la cintura y acercándose con una sonrisa a Wufei con la mano extendida, pero Wufei solo le observo cruzando los brazos sobre su pecho. Duo bajo la mano molesto - Los dioses los hacen y ustedes se juntan! - dijo Duo dándose la vuelta ignorándolos a ambos y comenzando a atar cabello a la nuca con la cinta que traía la trenza.
-- Por favor! - dijo Wufei viendo al trenzado - eres un sirviente, no estas a nuestro nivel - dijo Wufei haciendo que Duo volteara a verlo de forma extraña y que Heero le viera con la mirada interrogante - Un sirviente no debe tocar a su amo.
-- En ese caso yo ayudo a Heero, no a ti - dijo Duo a la defensiva.
-- Eso no te quita el titulo de sirviente! Yo soy Chang Wufei, el último dragón. - Duo soltó la carcajada al escuchar las palabras del cazador de ojos negros haciendo que Wufei comenzara a ponerse rojo por el enojo.
-- Dragón? - dijo Duo sin dejar de reír - y donde dejaste tu cola, las alas y el aliento de fuego?
-- Te estas burlando de mi? - dijo Wufei tomando a Duo por el cuello - pertenezco a un clan!
-- Basta Wufei - dijo Heero de forma fría viendo el semblante molesto del cazador, al tiempo en que este soltó a Duo del cuello - Duo, busca a su caballo y llévalo con Zero.
-- Que? - dijo Duo volteando a ver al cazador y sobando su cuello - como que busque a su caballo? Por que no lo trae él?. Yo solo te ayudo a ti, no tengo por que atender también a ese palurdo! - dijo Duo apuntando a Wufei.
-- PALURDO!!! - grito Wufei acercándose a Duo peligrosamente - A QUIEN LE DICES PALURDO vagabundo trenzado? - dijo colérico.
-- Basta Wufei - volvió a pedir Heero - y tú Duo, haz lo que te pido. El caballo se llama Sheldong.
-- Si mi amo - dijo Duo entre dientes dándose la vuelta sumamente enojado, mientras Wufei sonrió de forma complacida para después voltear a ver a Heero.
-- Oye Heero?
-- Hn?
-- Que demonios significa palurdo? - dijo Wufei rascándose la cabeza.
-- Si no sabes que significa por que te enojaste tanto? - pregunto Heero mientras llegaban al establo.
-- Por que la forma en la que lo dijo, parecía ser un insulto.
-- Hn - solo dijo Heero sin sacar a Wufei de su duda.
Los dos habían caminado en silenció hasta el establo. Heero tenía preguntas que hacerle, pero no quería que Duo les fuera a escuchar, por eso lo había conducido hasta allí. Una vez que se aseguro que el trenzado no estaba por cerca cerro la puerta y se dispuso a hablar, solo que Wufei se le adelanto.
-- Quien es ese chico? - preguntó clavando sus ojos negros en los azul cobalto - jamás había visto unos ojos de semejante color.
-- Tú lo has visto. Que parece ser? - pregunto a su vez Heero cruzando los brazos.
-- Un. vagabundo? - dijo Wufei - por su forma de vestir esa sería mi primera impresión, pero no se es demasiado sarcástico - dijo Wufei rascándose la cabeza - Como fue que vino a caer a este lugar?
-- Venía huyendo de los soldados y tropezó con mi cabaña. Dejo escapar todos los animales que había reunido en seis meses. - la carcajada de Wufei interrumpió lo que Heero comentaba.
-- Con razón lo tienes como tu sirviente. Lo obligas a que te pague con trabajo todo lo que te hizo perder - dijo Wufei riendo a carcajadas
-- Basta Wufei - dijo Heero con voz fría haciendo que Wufei parara de reír - quiero saber si sabes algo del reino Low?. Anoche no pararon las hordas a caballo y eso me preocupa un poco - Wufei observo a Heero fijamente.
-- Precisamente por ese motivo llegue a estas horas. Estuve toda la noche, y parte de la mañana, escondido en casa de Catherine Bloom. Su esposo me escondió en el establo por que los soldados de palacio registraron todas las casas de los aldeanos buscando al príncipe Maxwell.
-- Al príncipe Maxwell? - se intrigo Heero.
-- Si. Anoche se anunciaría su compromiso, pero se informo que había sido secuestrado. Los hombres de Khrushrenada tenían la orden de registrar todas las cabañas buscando al niñito y a los secuestradores.
-- Pero si te escondiste en el establo, como es que no te encontraron? - pregunto Heero sin comprender.
-- No me encontraron, por que llego el hermano de Cathy y eso impidió que registraran la cabaña. Tu sabías que Tritón tenía un cuñado en el palacio Low que trabaja como arquero? - cuestiono Wufei
-- Sabes que yo no tengo esa clase de conocimientos. Pero el que el hermano de Catherine trabaje en el palacio, no los hace traidores. Quizá en su momento, hasta pueda servirnos.
-- Si, pues bueno. El chico dijo algo que me extraño.
-- Que dijo?
-- Trowa Barton, el hermano de Catherine, afirmo que Khrushrenada invento lo del secuestro. Que realmente el príncipe escapo de palacio un día antes para evitar el anuncio de la boda.
Heero abrió los ojos por la sorpresa, sería casualidad que Duo hubiese aparecido precisamente el día en que el príncipe Maxwell había escapado de palacio?
-- Como es el príncipe Maxwell? - pregunto Heero
-- Arrogante - dijo Wufei sin interés - un niño que firma leyes sin sentido y que se divierte torturando a los más pobres cobrando impuestos absurdos.
-- No me refiero a eso, si no, a como es físicamente?
-- Nadie lo sabe - dijo Wufei fastidiado - nunca ha salido de palacio, no conoce a su pueblo y su pueblo no lo conoce a él. Por que tanto interés Yuy?
-- Por nada - dijo Heero desviando la vista. Era imposible tan siquiera haber pensado que el trenzado podría ser un príncipe.
Heero corrió hasta la puerta del establo y la abrió de golpe topándose con las orbes violetas de Duo que le veían de forma sorprendida. Duo traía de la mano las riendas del caballo de Wufei y estaba parado justo al frente de la puerta. No había estado hablando tan bajo como para que el trenzado no escuchara la conversación con su amigo.
-- Cuanto tiempo llevas allí parado? - cuestiono Heero entre cerrando los ojos.
-- Poco, te aseguro que no escuche nada de lo que dijeron sobre un secuestro. - Duo tapo su boca con la mano mientras Heero estrecho mas los ojos.
-- Te has metido donde no te llaman! - dijo Wufei llegando hasta Duo para tratar de tomarlo por el cuello, pero Duo alcanzo a tomar la mano que Wufei extendía para lanzarlo al suelo.
Heero observo eso. Nunca pensó que el trenzado pudiera defenderse en un ataque directo de su amigo. Wufei había quedado boca arriba totalmente sorprendido. El trenzado se veía delgado para tener tanta fuerza, pero lo había derribado.
-- No se de que hablaban Heero - dijo Duo regresando su vista del cazador de ojos negros que permanecía en el suelo a Heero que estaba a un paso de él - además no le diré a nadie, por que no hay nadie a quien contarle.
-- Maldito vagabundo trenzado! - dijo Wufei parándose de un salto para quedar junto a Duo que retrocedió un paso.
-- No quiero pelear contigo! - dijo Duo
-- A mi nadie me vence! - grito Wufei
-- Ahora deberá casarse contigo - afirmo Heero viendo fijamente a Duo.
-- He? - dijo Duo sumamente asombrado.
-- Cállate Yuy!, este vagabundo trenzado aun no me gana - dijo al tiempo en que lanzo un puñetazo en la cara de Duo y este caía al suelo de espaldas sangrando de la nariz.
-- Auch!
-- Ya déjalo Wufei. Te estas poniendo con alguien más débil que tu. Ya le has propinado un golpe, deja de molestarlo - dijo Heero atravesándose entre el cuerpo de Duo que seguía en el suelo viendo a los dos cazadores y el cuerpo de Wufei con los puños apretados.
-- Yo no soy débil - dijo Duo limpiando la sangre de su nariz - solo me tomo desprevenido por ese asunto de tener que casarme con un hombre.
Ambos cazadores voltearon a verlo. El trenzado comenzaba a ponerse de pie viendo a ambos con el seño fruncido.
-- Que fue esa tontería de casarme con él? - dijo Duo señalando a Wufei.
-- En mi clan, cuando dos personas pelean, el ganador deberá casarse con el perdedor. Claro, si este no esta comprometido - Duo abrió los ojos grandemente - pero eso solo es en primavera! Y Durante el festival Yuy! Además ese vagabundo no me gano!
-- Hn. Yo vi como te derribo.
-- Si quieres deshacerte de él, por que no solo lo matas en lugar de querer dármelo?.
-- No quiero deshacerme de él - afirmo Heero ceñudo.
-- Claro!, ha de ser muy entretenido tenerlo contigo? - dijo Wufei con una media sonrisa en la cara.
-- Tampoco he dicho que sea entretenido - afirmo Heero - es demasiado hablador y se queja por todo.
-- Y por que lo sigues teniendo aquí entonces?
-- Por que hablan de mi como si no estuviera? - ambos cazadores voltearon a verlo - además yo estoy aquí por que se lo prometí a Heero. Le pagare todo lo que le hice perder con trabajo.
-- Por desgracia no el tipo de trabajo que quisiera. verdad Yuy? - dijo Wufei riendo. Heero solo le observo entrecerrando los ojos. Y Duo no entendió la risa del cazador.
-- Tengo una duda. - dijo Duo viendo fijamente a Wufei - en tu clan, están permitidos los matrimonios entre hombres? - Wufei dejo de sonreír.
-- Por supuesto!. En mi aldea pueden casarse hombres con hombres, mujeres con mujeres, u hombres con mujeres. Todo depende de quien gane en el festival.
-- Pero eso esta penado con la horca en el reino Low. - dijo Duo sin comprender lo que decía Wufei.
-- La aldea de Lang no pertenecía al reino Low - dijo Wufei bajando la vista - ahora simplemente no existe - Duo observo a Heero al ver la expresión de Wufei.
-- La aldea de Lang fue aniquilada por Traize Khrushrenada y sus hombres hace poco más de seis años.
-- Era el día de mi boda - dijo Wufei sin ver a ningún lado - Traize Khrushrenada lo sabía y aprovecho el exceso de vino para matar a todos... todos estaban desprevenidos, una buena parte estaban dormidos - Wufei apretó los puños - el propio Traize mato con sus manos a mi esposa Merian frente a mis ojos. y yo he jurado venganza.
Duo sintió como su mundo, hecho de un fino cristal, comenzaba a hacerse añicos. Durante los años en que el reino Low estuvo en guerra, había escuchado historias de la muerte de soldados. Historias que narraban como su tío había doblegado ejércitos y reinos enteros. Pero jamás había escuchado como había aniquilado una aldea entera. una aldea con hombres, mujeres y niños.
Duo fue cayendo poco a poco hincado con los ojos muy abiertos, mientras escuchaba la narración que Wufei hacía sobre la muerte de su esposa. O como los soldados habían dado muerte a sus pequeños hermanos o matado a sus padres sin que él pudiera hacer nada. Como el fuego había hecho cenizas la aldea y destruía aquella que por años había sido su casa. Como el mismo fuego desaparecía los cuerpos de los seres a los que amaba y no había ni siquiera cenizas que pudiera enterrar para ir a llorarles.
-- No es cierto. no es cierto. NO ES CIERTO!!! - grito Duo tapando sus oídos con sus manos haciendo que Wufei terminara de golpe lo que estaba contando. Y que Heero se extrañara del la reacción que había tenido el trenzado.
Continuara.
Notas de la Autora
Pues para quienes preguntaran por Wufei, ya apareció en la historia y como ven, no se lleva nada bien con el trenzado, jejeje.
Y para mi amiguita Quatre, como vez. Dorothy no esta enamorada de Quatre.
Espero que este capítulo haya sido de su agrado.
Comentarios, sugerencias o tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com
Review Contest:
Angeli Murasaki: Si aun quedan muchas cosas por descubrir, jejejeje. Asi que consíguete más papel para que sigas imprimiendo, jejejeje.
Dennisse: Wa Dennisse, me tienes intrigada con palabras, para cuando el siguiente capitulo he?. Bueno, contestando a tus preguntas. deberás descubrirlo en el fic, jejejeje. Ya apareció Wufei en este capitulo y aun sin saber que es el prometido de Hilde quiere rebanarle el cuello, ahora imagínate cuando se entere?, jejejeje. Se que no te gusta la pareja Quatre Trowa, por lo que te agradezco que hayas leído el fic anterior 3x4. Ojalá te siga gustando como va quedando esta historia.
Hikaru Itsuko: Mmmm, el caballo de Duo? Pues creo que se lo quedo Angel de Luz, jejejejeje. Nop, después aparecerá Shinigami, jejejeje. Y que harán para no casarse, pues hasta ahora no pueden hacer nada, pero quien sabe más adelante. Ojalá te haya gustado el capitulo.
Uru Yuy: jajajaja, en Luna Llena, no eso me sonaría a hombres lobo o algo por el estilo. Nop, la clave esta en el hechizo que hizo la mama de One. Deberán descubrir como romperlo. Solo que. primero deben descubrir esas palabras, jejejejejejeje. Toda la clave esta en el capitulo cero de la historia.
Angel de Luz: Hay chica, ya te extrañaba! Mira que tus comentarios me hacen reír mucho, jejejeje. Espero que tengas suficiente espacio para tener a los caballos de Heero y Duo en tu casa, jejejeje. Que bueno que te gusta la historia, saludos a Diamond.
Lioku: No se que tan rápido la subi, pero creo que bien en tiempos no?, jejeje. Solo espero tenerles el siguiente cap para la próxima semana.
Dark Elliot: Oh, yo se que a ti te encantan este tipo de fics. Pero lo romántica y empalagosa no se me quita. Así que no puedo hacer un fic con muertes que no tenga esos toques románticos que tanto me gustan, jejejeje. Tanks for all!!
