Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz

Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.

-- Dialogo - "Pensamientos "

Capitulo 6

Shinigami & Wing



Duo agitaba su cabeza en negativa mientras sus manos cubrían sus oídos para impedirle a las palabras de Wufei que llegaran hasta su cerebro y pudiera imaginar toda esa desolación y devastación que su tío había causado en la aldea del cazador de ojos negros.

Su tío... el hombre al que más admiraba en el palacio. Al que todos obedecían sin protestar. Quien había cuidado de él y de Quatre desde que eran bebes... no podía ser capaz de haber causado la muerte de esos inocentes... no... no podía... quizá sus hombres, pero no su tío.

Heero camino de forma apresurada para acercarse a Duo que seguía hincado en el suelo agitando la cabeza. Le preocupaba esa reacción, al grado de olvidar que no debía tocarlo. Pero Wufei si podía recordarlo.

-- Yuy! – advirtió Wufei a Heero haciéndolo detenerse para ser él quien se acercara al ex trenzado – que te pasa? – pregunto tomándolo por los hombros y sacudiéndolo. Duo abrió los ojos hasta toparse con los negros de la persona que le sacudía.

Wufei pudo ver el temor en esa mirada violeta. Los ojos de Duo mostraban temor y dolor ante las palabras que había mencionado. Pero por que? El no conocía a las personas de su aldea como para que se pusiera en ese estado.

-- No puede ser cierto lo que dices... - murmuro Duo viendo fijamente a Wufei, tenía que saber si era verdad lo que el cazador había dicho sobre su tío. Wufei se levanto de forma violenta.

-- Crees que voy a mentir en algo tan delicado como eso? – dijo molesto – Crees que mentiría en la forma en la que mataron a mi esposa y familia?, A caso me crees tan cruel como para inventar la forma en la que desaparecieron la aldea? – Duo solo abrió la boca, si mencionaba algo sobre su tío, se pondría al descubierto y no debía dar indicios de quien era. Así que volvió a cerrar la boca sin decir nada – El mismo Traize Khrushrenada acabo con la vida de mi esposa frente a mis ojos... - dijo Wufei dándole la espalda a Duo – y no conforme con eso aun...

-- Wufei – dijo Heero en forma de advertencia. Wufei solo volteo a verlo y asintió – Por eso busco vengarme de él... - dijo al tiempo en que sacaba su espada y recorría con un dedo la afilada hoja - no estaré tranquilo hasta que pruebe su sangre de la punta de mi espada. Hasta entonces...

Duo sintió un escalofrío recorrerle la espalda mientras veía con ojos muy abiertos lo que hacía el cazador. Pero que más había hecho su tío? Por que Heero le había detenido en su platica? Aun que la muerte de toda su aldea era motivo suficiente para clamar la vida de su tío, estaba seguro que aun había más que el cazador de ojos negros guardaba... o por lo menos, le guardaba a él por que Heero parecía saber esa parte de la platica que había evitado.

Había muchas cosas que desconocía del hombre que les había criado... más de 20 años parecía haberles mantenido dentro de una mentira... una mentira que sabía se disolvería una ves que saliera del castillo. Pero para entonces estaría casado y ya no hubiera habido nada que hacer... sin embargo, ahora podía hacer mucho. Mientras siguiera manteniéndose oculto de la gente, podría averiguar como gobernaba su tío. Por lo menos ya sabía, que había leyes absurdas que él no había firmado. Que otras leyes habrían girado en su nombre?



Era muy noche y el último contingente a caballo atravesaba el puente del castillo antorchas en mano. No se veía que llevaran prisioneros, por lo que la esperanza de encontrar al príncipe Maxwell era nula.

Los ojos aqua de Quatre se fijaron sobre la barda del palacio. Sostenía sobre su cabeza una de las antorchas, mientras su mirada recorría a los hombres que recién llegaban. Bajo a toda prisa por las escaleras de piedra para llegar a aquellos hombres que descendían de sus caballos.

-- Han sabido algo de Duo? – pregunto al llegar hasta los soldados.

-- Su majestad... - dijo el soldado a cargo inclinándose frente a Quatre – me temo que no hemos tenido suerte. Los secuestradores lo deben tener bien oculto y la noche nos ha impedido seguir en su búsqueda. Mañana continuaremos buscando al príncipe, su tío nos ha pedido que no descansemos. Solo hemos venido a cambiar de caballos, a surtirnos de comida y partiremos mañana temprano para seguir buscando, ahora más lejos. Tememos que lo hayan sacado de los límites del reino Low o lo hayan internado dentro del bosque negro.

Quatre solo asintió algo nervioso y el soldado se inclino ante Quatre para seguir su camino haciendo que su capa ondeara con su paso. Tenía que informar a su excelencia Traize.

El resto de los soldados se dispuso a descansar un poco para partir muy temprano. Pero la vista esmeralda de uno de ellos choco con la color aqua que le buscaba desde que había entrado.

-- Trowa... - dijo Quatre acercándose al arquero que llevaba al caballo de las riendas – puedo hablar un segundo contigo? – Trowa solo inclino la cabeza y entrego las riendas del animal a alguien más y se dispuso a seguir a Quatre.

Ambos caminaron hasta uno de los pasillos de palacio. Era noche y solo había movimiento en el centro, donde los soldados se movían cargando armas o disponiendo a los caballos. El pasillo estaba ahora por completo solo.

Quatre se giro para quedar de frente a Trowa. Tenía días de no verlo y ni siquiera había podido agradecerle por lo que había hecho por él la noche en que se quedo en su habitación.

-- Su majestad... - dijo Trowa, pero Quatre levanto su mano impidiendo que Trowa siguiera hablando.

-- Aquí no hay nadie Trowa, puedes llamarme por mi nombre – dijo con una sonrisa.

-- No es muy conveniente, alguien puede acercarse... su majestad – dijo Trowa bajando la vista.

-- Tenía mucho de no verte Trowa. Ni siquiera había podido agradecerte por lo que hiciste... tu sabes... - dijo Quatre sonrojándose. Trowa solo desvió el rostro sin levantar la vista. No quería recordar esa hermosa noche que había compartido junto al rubio príncipe.

-- No tiene que agradecer nada... su majestad, yo siempre cuidare de usted – dijo Trowa. Quatre se sintió triste al ver la frialdad con la que Trowa le volvía a tratar. Quería evitar a toda costa usar su don para saber por que le trataba así.

-- Duo esta bien Trowa – dijo para cambiar de tema. Trowa levanto la vista sorprendido al escucharlo – no me preguntes como lo se – dijo viéndolo fijamente – solo puedo decirte que Duo esta bien y no esta solo, pero tampoco es un secuestrador con quien esta! – se apresuro a aclarar al ver la mirada que Trowa le dirigía - Nosotros sabemos que no fue secuestrado, no entiendo por que mi tío dijo eso...

-- Para ganar tiempo – dijo Trowa sin dejar de verlo – si su tío informaba que Duo había escapado de palacio. El rey Schbeiker solicitaría el cambio de consorte de forma inmediata, obligándole a usted a casarte con la princesa Hilde. Pero para su tío es más importante el reino de Catalonia...

-- Eso lo se – dijo Quatre suspirando – yo no quiero casarme. Ni con Dorothy ni con nadie – dijo volteando a ver a Trowa – Ojalá yo pudiera elegir a la persona con la que me gustaría pasar el resto de mi vida. Sin importar su condición... - "o sexo" pensó viendo fijamente a Trowa.

-- Ojalá pudiera hacerlo... - dijo Trowa viéndolo también fijamente haciendo que las mejillas de Quatre se pintaran de un rojo intenso – con su permiso su majestad... debo ir a descansar para salir mañana en busca de Duo.

-- No iras – dijo Quatre sonriendo, haciendo que Trowa se sorprendiera por esa afirmación – me acompañaras mañana al palacio de la princesa Schbeiker.

-- Pero Quatre! – dijo Trowa sin entender.

-- Si al cumplir el mes Duo aun no aparece, mi tío no se atreverá a atacar el palacio de descanso de Hilde estando yo aun en él. Por eso quiero que me acompañes, mi tío ya ha dado la orden. He batallado para convencerle, pero lo he logrado – Trowa sonrió en respuesta.

-- Será como ordenes... Quatre – Quatre sonrió ampliamente al escuchar su nombre en labios del arquero. Por lo menos podía ayudar a Hilde, aun que fuera un poco, pero podría hacerlo.



Dentro de la cabaña en el bosque negro, tres personas dormían placidamente. Una sobre la cama hecha con paja y cubierta con sabanas y dos en el suelo, sobre varias mantas.

Duo ocupaba el lugar que le había dado Heero desde el primer día y estaba cubierto con todas las mantas. El frío que hacía por las noches dentro del bosque le mantenía muy quieto y cerca de la chimenea, tratando de no sentirlo tanto.

Wufei estaba justo del otro lado y casi a los pies de la cama de Heero, no tan cerca de la chimenea, ya que él estaba acostumbrado a esa clase de climas, por que vivía también dentro del bosque negro, aun que más hacía los límites.

Había estado despierto desde hacía rato viendo el lugar que ocupaba el trenzado. Era la primera vez que veía a alguien como él. Era muy diferente a toda la gente que había conocido y vaya que conocía mucha gente debido a su trabajo de reclutar gente para levantarse en contra de Traize. El ex vagabundo trenzado era hermoso, aun que algo molesto cuando hablaba tanto. Pero tenía un cuerpo perfecto, delgado y de una piel tan blanca que se antojaba al tacto. Además esa piel era suave, lo había notado cuando lo tomo por el cuello. Su cabello parecía seda. Había sido una lastima que se atravesara bajo su espada. Pero que diablos!, era cabello y ya crecería, seguramente el vagabundo lo dejaría de nuevo largo.

Ojalá pudiera probarlo... estaba seguro que sus labios sabrían deliciosos.

Se incorporo en su lugar y lanzo las mantas a los lados. El vagabundo parecía dormir, que de malo tendría el llegar hasta su lado y solo robarle un beso? Dormido sería más fácil que despierto. Ya que noto su extrañeza cuando Heero había mencionado el que tendría que casarse con un hombre. Al parecer el vagabundo tomaba en serio la ley de Low sobre la prohibición entre matrimonios del mismo sexo.

Tonterías... pensó para si mismo levantándose de las mantas y disponiéndose a llegar con Duo.

-- A donde crees que vas Wufei? – pregunto Heero desde su cama sin moverse. Wufei se detuvo y camino hasta la cama de Heero. Este se sentó para verlo.

-- Tu oído siempre me ha sorprendido Yuy, pero ahora solo me dirigía a hacerle compañía al vagabundo ex trenzado que duerme aquí – dijo señalando a Duo. Heero entrecerró los ojos viendo fijamente a Wufei.

-- No te acerques a él – dijo Heero clavando su vista cobalto en los ojos negros de Wufei.

-- Vaya Yuy, no sabía que estuvieras tan interesado en él... - dijo Wufei cruzando los brazos.

-- No lo estoy, simplemente que no creo que le agrade que lo molestes por la noche – se apresuro a contestar.

-- Bueno, eso podríamos averiguarlo – dijo Wufei sonriendo, mientras Heero entrecerró los ojos de nuevo – por que no me lo das?

-- Duo no es de mi propiedad.

-- Él dijo que era tu sirviente debido a que te hizo perder mucho de lo que tenías. Que te parece si yo te pago lo que te hizo perder y lo llevo conmigo?.

-- Duo no es un objeto que se venda, yo no voy a hacer transacciones con él – Wufei volteo a ver a Duo que seguía de espaldas a los dos.

-- Lo deseo conmigo, es sumamente hermoso – dijo sin dejar de verlo.

-- Lo se – murmuro Heero haciendo que Wufei se sorprendiera.

-- Debe ser muy difícil para ti tener que contenerte – dijo de forma burlona el cazador de ojos negros.

-- Quien dijo que me contengo? – Wufei solo enarco una ceja.

-- Bueno, no es lo mismo auto complacerse a que lo complazcan a uno – dijo riendo en voz baja – Te lo voy a quitar Yuy, al fin y al cabo, tu no puedes tocarlo.

Por que las palabras de su amigo le causaban una sensación extraña? Por que el saber que él si podía tocar a Duo le molestaba tanto? No había decidido que era mejor que Duo se fuera?, entonces por que ahora que el Wufei le pedía que se lo diera, no le decía, 'si, llévatelo y aléjalo de mi lado?'. Por que en lugar de decirle eso, se apresuraba a recordarle que él ya estaba enamorado?

-- No dijiste que estas enamorado de una princesa? Para que quieres a Duo? – dijo cruzando los brazos bajo la mirada asombrada de Wufei.

-- Tú sabes para que lo quiero – dijo Wufei en forma burlona - Yo no lo haría trabajar... bueno, por lo menos no de la forma en la que tu lo haces – dijo riendo - y sobre si estoy enamorado de una princesa, claro que si. Pero lo de Duo no es amor, solo lo deseo - Heero solo le observo de forma reprobatoria - Vamos Yuy, si tu no puedes hacer nada con él, yo si. Así que voy a hacer lo posible por llevarlo conmigo. Te pagare lo que te debe.

-- Yo lo deje libre de la deuda. Si se va contigo de forma voluntaria, no haré nada por detenerlo.

-- Fantástico! – dijo Wufei regresando a sus cobijas – haré el intento después de que regrese del pueblo. O quien sabe, tal vez y pueda llevármelo antes de que me vaya.

Duo abrió y cerró los ojos de forma nerviosa al haber escuchado toda la conversación entre los dos cazadores. Wufei lo deseaba? Lo deseaba como que? Y por que quería llevarlo con él? No!, él no se iría de lado de Heero... había prometido pagarle y eso haría. No se iría de su lado....



El sol de un nuevo día se levantaba sobre las bardas del palacio de Low. Varias hordas de hombres a caballo habían salido en busca del príncipe Maxwell, pero ahora eran menos que los primeros días en que se había dado la noticia de su secuestro.

El príncipe Quatre también había salido con un sequito de guardias rumbo al palacio de descanso de la princesa Schbeiker, que estaba a medio día de camino.

En un principio, su excelencia Traize se había negado rotundamente a la petición de Quatre de ir a ver a Hilde, pero después de discutirlo con Miliardo, había tomado la decisión de dejarlo ir. Un par de guardias había escuchado una conversación de Quatre en la que el príncipe decía que Duo no había sido secuestrado y que había huido de palacio. Eso no les convenía que se supiera, así que lo mejor era alejarlo y que mejor que al palacio del rey Schbeiker. Seguramente el tonto pensaría con esa acción, que estaba aceptando el cambio de consorte. Llegado el momento, el reino de Schbeiker sería atacado de forma sorpresiva y caería sin oponer mucha resistencia.

Su excelencia Traize y el capitán de la fuerza real caminaban de forma apresurada hasta la habitación que Traize siempre ocupaba como despacho. Les había llegado un mensaje en el que se les informaba que un hombre, mandado llamar por Miliardo, les esperaba en dicho lugar.

Traize abrió la puerta de forma apresurada y en medio de la habitación se encontró con un hombre joven de cabellos negros y mirada dura, vestido de gamuza como los arqueros, pero cubriendo su espalda con una capa de un color verde oscuro. A un costado de su cuerpo, una larga espada descansaba a la altura de su mano. Era un hombre demasiado joven para ser la persona que esperaban.

El hombre al ver a Traize se inclino ante él en señal de saludo, haciendo que su capa casi arrastrara el suelo.

-- Su excelencia Traize, un verdadero honor conocerle – dijo de forma respetuosa para después enderezarse – me llamo Ralph y soy un caza recompensas.

Miliardo se sorprendió al conocer la identidad del joven frente a ellos. Le habían recomendado mucho a este hombre, pero nunca imagino que fuese tan joven.

-- No parece un caza recompensas – dijo Miliardo parándose frente a él.

-- Como esperaba que fuera? – dijo viendo a Miliardo a los ojos – un tipo feo, gordo y viejo? Lamento desilusionarlo – dijo entrecerrando los ojos.

-- Bien basta! – dijo Traize llegando hasta su escritorio y tomando asiento. Miliardo camino hasta quedar a su lado y Ralph se sentó frente a ambos subiendo ambos pies sobre el escritorio.

-- Ustedes dirán en que puedo ayudarlos... - dijo Ralph cruzando ambas manos sobre su estomago.

-- Podría bajar sus botas de mi escritorio? – dijo Traize fastidiado – así comenzaremos con el negocio – Ralph obedeció enderezándose en su lugar – gracias. Ahora quiero saber si usted es quien dice ser. Como dio con nosotros?

Ralph saco una nota de la bolsa de su camisola y la lanzó sobre la mesa. Miliardo se acerco para tomarla y al revisarla, asintió a Traize.

-- Quien nos asegura que usted no robo la nota? – pregunto Miliardo.

-- Que ganaría yo con robar una nota que es inverosímil? Cualquier que lea el mensaje allí no sabría de que se trata. A menos que sea yo, no es así? Esa es una clave que siempre doy para que me encuentren. Si alguien necesita que vaya en su ayuda, solo mándenme una nota con la clave L3 y el poblado y yo iré.

-- Entendido – dijo Traize viendo fijamente a Ralph – puede partirse en dos? – pregunto Traize.

-- Puedo partirme en 100 – dijo Ralph sonriendo – pero cada parte es un costo extra.

-- El dinero no es problema – dijo Traize sonriendo igualmente – quiero que encuentre a dos personas. Una de ellas sabemos donde puede estar, la otra solo sabemos que esta en un bosque y que viaja frecuentemente reuniendo gente para levantarse en mi contra.

-- Quienes son esas personas?

-- Uno es mi sobrino... escapo de palacio hace unos días y se interno en el bosque negro.

-- Vaya, vaya, un Khrushrenada anda vagando solo por el bosque de las animas!. No me sorprende que no lo hayan encontrado aun, se cuentan muchas cosas sobre ese bosque.

-- Usted le tiene miedo a los fantasmas? – pregunto Miliardo. Ralph soltó la carcajada.

-- Téngale miedo a los vivos mi capitán! Los muertos no hacen nada.

-- Me alegra que no les tema a las ánimas que rondan el bosque negro. Así le será más fácil internarse y buscarlo dentro. El otro al que debe buscar se llama Chang Wufei y es él último sobreviviente de la aldea de Lang que fue destruida hace seis años.

-- Supe de la tragedia de los dragones – dijo riendo Ralph – necesito que me den sus retratos para poderlos localizar.

-- A Duo no le será difícil reconocerlo. Tiene el cabello castaño sumamente largo, más abajo de las caderas y siempre lo lleva sujeto en una trenza. También tiene los ojos violetas. Me temo que no tenemos un retrato de tamaño bolsillo para que se lo lleve, pero Miliardo lo llevara a la sala del trono y le mostrara el último retrato que han hecho de él.

-- Y del dragón? – pregunto Ralph.

-- No esperará que tengamos retratos de él aquí verdad? – Ralph negó con la cabeza – aun así puedo darle la descripción de hace seis años. Como sabe, la aldea de los dragones estaba constituida por hombres y mujeres de ojos rasgados y de color negro. Como costumbre suelen tatuar su cuerpo con un dragón en la espalda. Chang Wufei tiene esas dos características, además de haber traído el cabello algo largo, sujeto en una pequeña coleta. Hace seis seños tenía quince, ahora ronda los 21.

-- Suficiente para mi. Y ahora, que hay del pago?

Traize abrió una de las gavetas del escritorio y saco una bolsa llena de monedas de oro y la lanzó sobre el. Ralph las tomo sonriendo.

-- Cuando termines habrá dos más igual a esa – Ralph sonrió en acuerdo – ahora acompaña a Miliardo a la sala del trono, te mostrara el retrato de Duo Maxwell Khrushrenada.



Duo comenzó a pestañear de forma rápida y pudo percatarse que el fuego en la chimenea había sido atizado. Eso quería decir que ya era hora de levantarse. Comenzó a bostezar y se levanto entre las cobijas topándose con la imagen del cazador de ojos negros que aun permanecía dormido.

No quería verlo... por lo menos no de momento. No quería enterarse de lo que había estado hablando la noche anterior. Así que se levanto y los mechones de cabello cayeron sobre su espalda, pecho y hombros.

Pera él no era sorpresivo ver la rapidez con la que su cabello crecía. Varias veces estando en el palacio lo corto, por que le fastidiaba tenerlo tan largo. Pero a penas duraba un día con el cabello corto y al día siguiente el cabello estaba igual de largo que ahora.

Tomo los mechones de cabello entre sus manos y comenzó a hacerse las trenza de nuevo. Y sujeto la punta con la cinta con la que había detenido su cabello la tarde anterior. Recogió las mantas del suelo y dando un último vistazo a la cabaña salió a hacer los quehaceres del día. Por lo menos este día el cazador no lo había despertado con un baño de agua fría...

A penas asomó la cabeza fuera de la cabaña y pudo ver a Heero practicando con su arco y flecha. Un sonrojo llego hasta sus mejillas al percatarse que el cazador no traía la camisola puesta, aun que si usaba los guantes de gamuza. Era la primera vez que veía al cazador sin esa prenda y ahora podía saber perfectamente que los músculos que se notaban bajo los cintos de armas, estaban bastante definidos. Claro!, tenía que ser fuerte, por que podía cargar los pesados bultos de granos y levantar el hacha como si fuera una simple rama.

Pero por que su corazón latía de forma tan acelerada al verle?

No pudo evitar que su mirada se paseara por el cuerpo atlético del cazador. Cada músculo se marcaba con cada movimiento que hacía de sus brazos. Los mechones de cabello oscuro, descansaban a la altura de su cuello dejando escapar gotas de agua. Ahora entendía por que el cazador se levantaba tan temprano, seguramente acababa de bañarse y por eso no traía la camisola.

Levanto sus manos hasta su pecho tratando de detener ese latido acelerado. Y bajo los pliegues de la capa puedo sentir algo duro y redondo que palpo con la punta de sus dedos.

-- Por que no sales de una buena vez y dejas de estarme espiando?

La voz fría del cazador le tomo por sorpresa asustándolo. Como se había dado cuenta que estaba parado en el umbral de la puerta?. El cazador solo giro un poco su cabeza, sin soltar el arco y la flecha, y le vio fijamente soltando la flecha que viajo por el aire de forma firme y se encajo de forma maestra sobre el blanco a varios pies de distancia.

-- No quería interrumpirte – dijo Duo saliendo por completo de la cabaña con un ligero sonrojo sobre sus mejillas y aun con las manos sobre aquello que ocultaba los pliegues de la capa.

-- Tu respiración acelerada me distrajo – dijo Heero volteando a verlo de forma fija. Duo abrió los ojos en sorpresa y un rubor aun más intenso le cubrió el rostro – por que me miras de esa forma?

-- Lo... lo siento mucho! – dijo Duo de forma nerviosa desviando la vista del cuerpo de Heero – voy a darle de comer a los animales – dijo de forma apresurada encaminando sus pasos hasta la parte trasera de la cabaña donde estaba el establo.

Heero solo observo como Duo se perdía detrás de la cabaña, le había inquietado esa mirada sobre su cuerpo. No debía haberse quitado la camisola, pero después de haberse bañado en el estanque, su cuerpo aun estaba húmedo y tampoco sabía que el trenzado iba a salir en ese preciso instante. Además, no tenía por que haberse inquietado... se dijo a si mismo regresando su vista hasta el blanco que había colocado a la distancia. Era mentira lo que había dicho Wufei, él no estaba interesado en el trenzado, solo era un sirviente y estaría con él hasta que cubriera su deuda... nada más.

"O hasta que decida marcharse..."

Esa voz en su cabeza de nuevo le hizo dejar de estirar el arco y regresar su vista hasta el punto exacto donde Duo había desaparecido.



Duo se sentía acalorado, ni siquiera entendía por que se había comportado de esa forma frente al ogro de Heero. Tenía muy poco de conocerlo, pero era la segunda vez que se sonrojaba ante su presencia... que caso tenía mentirse. La primera vez fue en el estanque, cuando lo vio acostado en las hierbas y la segunda era ahora, cuando lo vio sin la camisola.

Pero que diablos le estaba pasando?

Sacudió fuertemente su cabeza y llegó hasta el cobertizo donde Heero guardaba los granos y comenzó a llevarlos para alimentar a las gallinas, ya no pesaba tanto como el primer día. Ahora podía incluso cargar el saco que antes le había tirado. Quizá por eso había logrado derribar al cazador de ojos negros, por que comenzaba a hacerse más fuerte.

Sonrió para sus adentros al solo imaginarse siendo aun más fuerte de lo que era Trowa... o mucho mejor que eso... siendo más fuerte que el ogro de Heero Yuy. Encogió su brazo para ver si tenía músculos como los de Heero... se sintió sonrojar de nuevo al recordar los fuertes músculos del cazador y bajo los brazos de forma apresurada y al hacerlo algo sobresalió de entre los pliegues de su capa.

-- No debí traerlo – se dijo a si mismo viendo entre sus manos un medallón con la cadena de oro – pero desde que lo tengo nunca me lo he quitado. Aun así es de oro y si algún día alguien lo ve, pueden intentar quitármelo – y viendo de nuevo la inscripción, decidió guardarlo entre sus ropas.



Wufei se había levantado a la carrera al no ver ni a Heero ni a Duo dentro de la cabaña. Y salió a toda prisa topándose con Heero como lo había hecho Duo antes.

-- Donde esta? – pregunto Wufei a toda prisa.

-- Donde esta quien? – pregunto Heero sin dejar de ver el blanco a la distancia y estirando el arco.

-- Pues quien ha de ser, el vagabundo ex trenzado?

Heero lanzo la flecha, dando justo en el blanco para girarse hasta Wufei con el seño fruncido. Se había puesto la camisola y ajustado sus cintos con armas. Wufei solo cruzo los brazos sin inmutarse ante la mirada de su amigo.

-- De nuevo ha vuelto a ser trenzado – afirmo Heero pasando por en frente de Wufei sin mirarlo. Wufei solo parpadeo sin entender.

-- No comprendo?

-- Sencillo. A Duo le crece con suma rapidez el cabello. Ayer se lo cortaste, hoy vuelve a tenerlo largo – Wufei solo dibujo una mueca, eso era algo que comprobaría después. Ahora Heero parecía molesto, pero por que?

-- Ayer me dijiste que no estabas interesado en él. No me digas que ya cambiaste de opinión? – dijo Wufei.

-- Hn – dijo Heero caminando solo unos pasos hasta dejar el arco y las flechas detenidos en un tronco seco.

-- Ya cambiaste de opinión? Si es así, yo respetare eso – dijo Wufei descruzando los brazos para agitarlos en negativa – no voy a competir contigo por algo que legalmente es tuyo – Heero se volteo bruscamente para ver a Wufei.

-- Ya te dije que Duo no me pertenece y si esta dispuesto a irse contigo por su voluntad no haré nada por detenerlo – Wufei sonrió.

-- Entonces donde esta?

-- Cumpliendo con sus labores, dándoles de comer a los animales.

-- En ese caso, voy al establo – dijo caminando y perdiéndose en el mismo punto en el que Duo se había perdido.

-- Maldición... - murmuro Heero desviando la vista con molestia de ese lugar y caminando del lado contrario de la cabaña.



Duo acariciaba por igual las crines de Zero y Sheldong y ambos animales estaban por completo quietos, disfrutando de las caricias de los dedos largos del joven frente a ellos. Ambos comían tranquilos. Duo no entendía por que se sentía mejor entre esos animales que entre las personas. Si él muriera y reencarnara en algún animal, le encantaría que fuera en un caballo. Si... en un magnifico caballo como estos que tenía al frente o como en su yegua Shinimagi... cuanto quería a esa yegua, al grado de considerarla una persona. Era la más inteligente de la cuadra y siempre le obedecía en todo. A veces pensaba que Shinigami tenía mente propia, por que siempre trataba de protegerle, aun que él le pidiera lo contrario.

Wufei había llegado hasta las puertas del establo y vio a Duo de espaldas. Al parecer Heero había tenido razón y el cabello de Duo ahora era tan largo como el día anterior. Ahora que podía verlo un poco mejor, no podía negar que era...

-- Hermoso – la voz a sus espaldas le sorprendió y giro para ver al cazador de ojos negros que le veía fijamente – veo que los caballos te quieren, incluso ese diablo de zero – dijo Wufei caminando hasta estar cerca de Sheldong y acariciar al igual que Duo su crin.

-- Si, los caballos me quieren – dijo Duo levantando su mano de la crin de Sheldon para evitar que por accidente fuera a chocar con la mano de Wufei, pero se vio sorprendido al sentir los dedos de Wufei cerrase sobre su muñeca.

-- A Sheldong le gusta lo que hacías – dijo Wufei sin dejar de verlo – seguramente a mi también me gustaría... de ser un caballo – dijo intentando sonreír.

Duo solo lo observo tratando de separar su mano del agarre de Wufei, pero este no daba el menor indicio de querer soltarlo. Sus ojos negros le miraban de una forma que le hacía sentir incomodo, no era la misma mirada que Heero le dedicaba, esta mirada, seguida de esa mueca en forma de sonrisa le hacía sentir desconfianza.

-- Que haces aquí? – pregunto Wufei sin apartar su mirada del cuerpo largo del trenzado.

-- Solo le doy de comer a los animales – dijo Duo tratando de quitar su muñeca de la mano de Wufei. Pero Wufei lo jaló más fuerte acercándolo hasta su cuerpo haciendo que Duo se sorprendiera.

-- No me refiero a eso... me refiero a que haces aquí, con Yuy?

-- Le hice perder mucho por dejar escapar a sus animales, tengo que pagarle...

-- Eso es mentira... - dijo Wufei sonriendo tomando a Duo por las cintas de la camisola – él me dijo que te libero de la deuda, así que puedes irte – entonces tan rápido como lo había sujetado lo soltó – te gustaría venir conmigo?

Duo parpadeo sin entender que había sido todo eso. A caso era parte de la conversación que había escuchado la noche anterior?

-- No, me quedo con Heero – dijo Duo dándose la vuelta para intentar salir del establo.

Pero entonces sintió como la mano de Wufei lo tomaba fuertemente por uno de los brazos y lo cercaba contra la cuadra donde estaba Zero impidiéndole que se moviera.

-- Suéltame! – dijo Duo tratando de romper el cerco que Wufei había formado frente a él y la caballeriza de Zero.

-- Vendrás conmigo vagabundo, yo no te obligara a trabajar. Yo pagare tu deuda con Heero. El no te detendrá aquí...

-- Heero dijo que si me iba de forma voluntaria contigo, no intentaría detenerme. Pero yo no me iré contigo.

-- Como supiste eso? Él te lo dijo?

-- Los escuche anoche...

-- Oh vaya sorpresa, entonces ya sabes lo que siento por ti – Duo solo observo el rostro de Wufei. Por que esa mirada seguía en él. Wufei lo apretaba cada vez más a su cuerpo y él ya no quería estar así.

-- Suéltame! – volvió a decir en voz alta, haciendo que Zero lanzara una patada con las patas traseras y lanzando a los dos al frente. Duo sonrió al ver al caballo de Heero, le había ayudado como solía hacerle Shinigami. Después volteo a ver a Wufei que se levantaba entre las astillas de la madera donde había caído – te lo tienes bien merecido.

-- Si, se lo tiene merecido.

Ambos voltearon hasta la entrada del establo, donde Heero permanecía con los brazos cruzados viendo a su amigo y al trenzado.

-- Ahora vete a recoger leña, por que no hay para el desayuno – dijo viendo a Duo – yo tengo que hablar con Wufei.

-- Ah, esta bien! – dijo Duo con fastidio – pero nada podrá convencerme de irme con él! – dijo señalando a Wufei que se había quedado quieto en el suelo del establo.

-- No te obligare a marcharte – dijo Heero aun con los brazos cruzado viendo fijamente a Duo. Duo sonrió en respuesta y les dio la espalda a ambos para ira a recoger leña.

-- Tu maldito caballo casi me mata! – escucho Duo la queja de Wufei antes de salir rumbo al bosque.



El sol pintaba ya los bastos campos del camino al palacio de descanso del reino Schbeiker. En cuanto el sol estuviera en lo más alto, el palacio se haría visible a la vista de todos los que cabalgaban hasta allí.

Quatre había salido contento de palacio, Trowa iba cabalgando a su lado y por ordenes de su tío, todo el sequito de guardias debería permanecer con Quatre en el palacio del rey Schbeiker. Eso quería decir que Trowa estaría con él todo ese tiempo y eso le ponía feliz.

Pero el viaje era largo y debido a lo tarde que había dormido la noche anterior y a que había tenido que levantarse temprano para partir, ahora el cansancio le inundaba y los ojos se le cerraban.

Levanto su mano para tallar sus ojos y así evitar que el sueño pudiera vencerle haciendo que cayera del caballo, no podía pasar semejante vergüenza delante de los guardias de palacio.

-- Su majestad Quatre!...

El hombre más anciano que iba a la cabeza del sequito de guardias se aproximo a su lado, haciendo que Quatre volteara a verlo y le sonriera de forma cansada.

-- Debimos haber traído un carruaje para que pudiera descansar su majestad. Quiere que nos detengamos? – pregunto el soldado de forma comprensiva.

-- No, no se preocupe por mi capitán. Yo estaré bien, solo estoy un poco cansado – dijo Quatre sonriendo.

-- Se esta quedando dormido majestad – insistió el hombre.

-- Lo lamento! – dijo Quatre totalmente ruborizado – en verdad lo lamento, no quería que me vieran, pero no he podido evitarlo – el hombre mayor solo sonrió.

-- No se preocupe majestad, le conozco desde que era un niño y se lo mucho que se preocupa por su primo. Por eso no ha dormido estos días, verdad? – Quatre solo asintió – lo encontraran, se lo aseguro y lo encontraran bien.

-- Se lo agradezco capitán – dijo Quatre sonriendo.

-- Ahora, hagamos algo con respecto a su cansancio – dijo el hombre deteniendo al resto de los guardias. Quatre se sobresalto de lo repentino de la orden – Trowa! Llevaras a su majestad en tu caballo para evitar que se caiga si se duerme.

-- Si señor! – dijo Trowa en tono firme.

Quatre se sonrojo totalmente al saber lo que implicaban esas ordenes... Trowa lo llevaría en brazos hasta el castillo de Hilde. Estaría todo el tiempo junto a él, respirando su aroma y sintiendo la tibieza de su piel... como la vez en que se quedo en su habitación.

Trowa desmonto de su caballo y se dirigió al de Quatre para ayudarle a desmontar el suyo y subirlo al de él. Quatre pudo notar una ligera sonrisa en el rostro de Trowa, una sonrisa que había sido dirigida a él, por que al darse la vuelta al resto de sus compañeros, Trowa seguía igual de serio que siempre.

-- Espero no le moleste viajar con Trowa – dijo el hombre a Quatre – pero es el más joven y más delgado. Su caballo no resentir el peso extra.

-- No me molesta capitán – dijo Quatre sonriendo.

El capitán entrego las riendas de Sandrock, el caballo de Quatre, al último soldado del sequito, mientras Trowa subió al suyo, detrás del cuerpo delgado del rubio.

Quatre sintió su corazón latiendo a toda prisa, cuando sintió las manos de Trowa rodear su cintura por debajo de la capa roja que cubría su cuerpo.

-- No se preocupe majestad, yo le cuidare todo el tiempo... - escucho el susurro de la voz de Trowa a su oído, mientras avanzaban con el resto de los soldados y sus mejillas tomaban un color rojizo.



De nuevo recogiendo leña... ya se estaba cansando de hacer todos los días lo mismo. Pero no quería que el cazador se diera cuenta que muy a penas y podía levantar el hacha. Mientras el cazador salía a poner las trampas, hacía intentos por levantarla y cortar los troncos para hacerlos leña. Por los menos los troncos duraban más que las ramas secas. Con unos días más de practica, estaba seguro que podría cortar la leña con facilidad y dejaría de recoger ramas en el bosque.

Alcanzo a ver una sombra de reojo y se detuvo de lo que estaba haciendo. Se quedo quieto intentando escuchar algo. No sabía si serían alguno de los cazadores que había ido a buscarle. Wufei se había quedado en el establo preparando a su caballo y los animales para irse al pueblo y Heero se había quedado con él.

Giro el rostro por completo al escuchar como las ramas de las hierbas se rompían... las ramas que traía en sus manos cayeron por completo al suelo mientras en su rostro se dibujaba una enorme sonrisa.

-- Hermosa! – grito Duo mientras corría hasta el lugar donde estaba la sombra oculta.

Heero dejo de prestar atención a lo que decía Wufei y se levanto de golpe haciendo que Wufei se extrañara. Pero más se extraño cuando Heero abandono a toda prisa el establo dejándolo solo sin ninguna explicación.

-- Mi linda princesa, no deberías estar aquí, por que me has seguido? Me extrañabas?

Las palabras cariñosas de Duo llegaban claramente hasta sus oídos. Quien estaba con el trenzado? Quien era la dichosa princesa? Y por que le había seguido?

-- No quiero que estés solita en casa, pero tampoco puedes quedarte conmigo... lo entiendes verdad?

Heero abrió las ramas de los árboles que ocultaban la silueta del trenzado. Pero los troncos de los árboles le impedían ver la figura que estaba frente a él. Mientras caminaba iba sacando su espada de la funda. Por que sentía tanta furia?

Duo sintió como si una corriente le recorriera la espalda y volteo bruscamente para ver a Heero acercarse con la espada en la mano.

-- Corre!! – grito Duo mientras Heero corrió siguiendo el movimiento de las ramas de los árboles – No Heero, déjala ir!!

Pero Heero ignoro las suplicas de Duo, tenía que saber quine era ella. Tenía que saber quien era la chica a la que Duo le hablaba tan cariñosamente y como había dado con el trenzado. Siguió corriendo siguiendo el sonido de las hierbas al romperse y de las ramas al moverse. Su corazón latía a toda prisa y no sabía que extrañas emociones le estaban inundando.

Duo corrió detrás de Heero, gritando que se detuviera, que dejara de perseguirla. Pero Heero corría más rápido que él.

Heero se detuvo en un claro, tratando de escuchar los movimientos de las ramas, pero solo escuchaba la respiración acelerada de Duo que se acercaba corriendo y un sonido extraño en el aire muy cerca...

Heero volteo de pronto al sentir algo a sus espaldas y sus ojos se abrieron en sorpresa al ver parado en dos patas a un hermoso corcel negro que comenzó a relinchar y amenazaba con caerle encima. Al mover sus patas delanteras en el aire, golpeo la espada que traía en la mano y le hizo perder el equilibrio lanzándolo al suelo. Si el caballo caía ahora sobre él, no habría nada que le salvara...

-- Shinigami!! – gritó Duo atravesándose delante de Heero y del caballo con ambos brazos extendidos – detente!, Heero no es un enemigo!!!...

El caballo siguió en dos patas frente a Duo, mientras Heero observaba todo. Entonces el grito de un águila le distrajo al tiempo en que vio como el ave alzando sus alas y mostrando sus garras se lanzaba contra Duo.

Duo levanto ambos brazos para protegerse de las garras del ave, mientras el caballo comenzó a patalear defendiendo a Duo de las peligrosas garras del águila, dándole tiempo a Heero para que se levantara.

-- Wing! – grito Heero extendiendo su mano enguantada y haciendo que el animal se posara sobre ella.

Duo abrió un solo ojo al no escuchar más los relinchos del caballo y los gritos del águila. Bajo los brazos y vio la mirada que Heero le dirigía. El caballo se había acercado a él y ahora estaba quieto.

-- Que significa esto Duo? De quien es ese caballo? – pregunto Heero viendo fijamente al trenzado.

-- Es una yegua, se llama Shinigami y es mía – dijo Duo acariciando la crin del animal que había agachado la cabeza – Y ese maldito animal que casi me saca los ojos es tuyo? – pregunto a su vez Duo.

-- Se llama Wing y es un águila real. Supongo que pensó que me atacabas e intento protegerme – afirmo Heero.

-- Sacándome los ojos? – dijo Duo algo molesto.

-- Tu maldita yegua también estuvo a punto de hacerme daño.

-- Solo por que tu la atacaste primero!, que pretendías sacando tu espada he? Creías que un pobre caballo se defendiera con otra igual? No creo que con sus pezuñas pudiera sostener una espada... - Heero solo entrecerró los ojos.

-- Pensé que le hablabas a una persona, jamás imagine que eso de princesa se lo decías a tu yegua... - Duo esbozo una sonrisa.

-- Me dirás que te pusiste celoso? – dijo Duo entre risitas burlonas.

-- No seas idiota! – dijo Heero de forma fría – no es común que venga gente a esta parte del bosque. Solo quería saber si no era peligrosa.

-- Mi Shinigami no es peligrosa – dijo Duo que durante todo el tiempo no había dejado de acariciar al animal.

-- Es linda – dijo Heero viendo el hermoso color negro del animal – te doy 100 moneas por ella... - dijo Heero viendo al animal, pero Duo bajo las cejas con molestia.

-- Shinigami no esta en venta... - aseguro Duo apretando el hocico del animal a su pecho.

-- 200 monedas es mi última oferta, te descontaría bastante de tu deuda. Son seis meses menos – dijo Heero desviando su vista del caballo a los ojos violetas de Duo.

-- Olvídalo!, ya te dije que Shinigami no esta en venta – volvió a decir Duo de forma sería.

-- Si piensas tenerla contigo, deberás agregar los gastos que conlleve el mantenerla, a tu deuda – dijo Heero dándose la vuelta para dirigirse hasta el establo de nuevo con Wufei. Wing traía algo para él.

Duo solo observo como Heero partía, al paso que iba, se pasaría toda la vida con él... suspiro resignado y abrazo a Shinigami con una hermosa sonrisa. Realmente la había extrañado mucho y ahora Shinigami volvía a él. Pero como había logrado encontrarlo?

Heero se fue en silenció hasta el establo. No cabía duda que la yegua que Duo aseguraba era suya era muy hermosa. Se notaba que era una yegua salvaje, como lo era Zero. Pero su pelaje estaba muy bien cuidado, se notaba que se cepillaba a diario y su crin era de un color negro que con el reflejo del sol lanzaba destellos azulados. Pero como esa yegua había logrado dar con el trenzado? Como le había seguido hasta el bosque?

Zero había podido regresar hasta el bosque por que esa había sido su casa desde que era un potro. Pero Shinigami había seguido a Duo hasta un lugar totalmente desconocido para ella... Como diablos un caballo había podido seguir a su amo? Y por que diablos el trenzado le había puesto ese nombre al caballo? Ese nombre le sonaba de algún lado...

Ah, ahora podía recordarlo...

Shinigamis eran los caballeros que protegían a los reyes hacía más de 20 años, aquellos guerreros legendarios que contaba la leyenda que tenían poderes asombrosos y que dejaban crecer su cabello hasta los talones. Aquellos que eran los seres mas bellos sobre todos la faz de la tierra... seguramente Duo también había oído esa historia y por eso le había puesto ese nombre a su caballo...



Un hombre atravesó corriendo los arbustos a toda prisa, tratando de esquivar los carrizos y las hierbas altas que se alzaban en el camino. No había podido usar su caballo, por que de hacerlo seguramente le descubrirían y no podía darse ese lujo.

-- Capitán!, Capitán! – grito al saberse cerca y que estaba lo suficiente lejos como para no ser escuchado por el sequito de guardias que se aproximaban por el camino.

Un hombre alto y fornido, de barbas oscuras se levanto de entre los hombres espada en mano para acercarse al hombre que llegaba corriendo.

-- Que sucede? Por que has abandonado tu puesto?

-- Un... un contingente de 12 guardias se acerca por el camino al reino de Schbeiker. Vienen custodiando a un noble.

-- Pudiste distinguir los emblemas? A que reino pertenecen?

-- Al reino de Low Capitán. Y van custodiando a alguien importante, por que están muy bien armados.

-- A Traize? – pregunto el hombre barbado.

-- No. Es un joven rubio, idéntico a la princesa del reino Winner.

-- A caso es... Quatre? – dijo el hombre asombrado – tiene que ser Quatre! Es el príncipe. Por los dioses!, tenemos la oportunidad de llevarlo con nosotros! A LOS CABALLOS – grito el hombre, haciendo que todos los hombres montaran de un salto – Traigan al príncipe Winner sano y salvo.



Wing traía atada a su pata un mensaje, Wufei la había dejado en su cabaña para que en cuanto llegara la persona de la que estaba enamorado, le avisara. Y ahora llegaba con ese mensaje que estaba esperando desde hace días.

Pero al abrirlo, sus ojos negros se quedaron fijos en él. No sabía que diablos decía... Volteo buscando a Heero pero este había desaparecido. Así que salio en su búsqueda y lo encontró frente a la cabaña con el trenzado y un caballo negro.

-- De donde salió ese animal? – pregunto Wufei al ver a la yegua.

-- Es de Duo – dijo Heero sin dar más explicaciones. Wufei solo entrecerró los ojos.

-- Tengo un problema – dijo Wufei – necesito a alguien que sepa leer y escribir – Duo levanto la vista de su yegua y se acerco a ambos con una sonrisa.

-- Yo se leer y escribir – dijo Duo sintiéndose importante por una vez. Pero Wufei y Heero le miraron extrañados.

-- Tu?? – dijo incrédulo Wufei – como un vagabundo sabe leer y escribir?

Duo se sintió nervioso, era verdad lo que Wufei decía, como podía un vagabundo saber leer y escribir. Solo los nobles sabían hacerlo. Que explicación podría darles ahora?, solo le quedaba enfrentarlos con su acostumbrado sarcasmo, intentando que se olvidaran del asunto.

-- Bueno y que de extraño tiene que lo sepa? No por andar mal vestido, mal comido y mal arreglado debo ser un completo palurdo... como tu – dijo sonriendo, ante la vista encolerizada de Wufei – comprenderás...

-- Veamos si es cierto – dijo Heero tomando la nota que Wufei sostenía y entregándosela a Duo – lee...

-- Claro, con la palabra mágica – dijo tomando la carta y sentándose en una piedra sin hacer nada.

-- No existe una palabra mágica vagabundo trenzado – dijo enfadado Wufei

-- Claro que existe – refuto Duo – y con esa palabra puedes hacer maravillas.

-- Ah si y cual es? – cuestiono Wufei.

-- Por Favor!

-- Tu eres el sirviente de Yuy, así que no voy a pedirte las cosas como un favor. Solo lee!! – dijo Wufei poniéndose de pie para tomar a Duo por la camisola.

-- Déjalo Wufei - ordeno Heero.

-- Vas a permitir que tu sirviente me hable de esa forma Yuy? – dijo Volteando a ver a Heero sin soltar a Duo.

-- Si – dijo Heero haciendo que Wufei lo soltara.

-- Ahora entiendo como deben sentirse todos aquellos a los que mi tío siempre trata mal – murmuro Duo sentándose de nuevo en la roca que le servía de silla. Mientras Heero entrecerró los ojos ante el comentario.

-- Ahora lee Duo... por favor – dijo Heero, volviendo a su lugar en el tronco del árbol.

-- Lo haré solo por que me lo pediste por favor Heero – dijo mirando con recelo a Wufei que le veía aun molesto.

Duo se aclaro la garganta y extendió el manuscrito que Heero le había dejado caer en la mano. No sabía por que Heero simplemente no se lo había extendido, es que le tenía repugnancia y no quería tocarlo? O cual era el motivo? A caso un sirviente no podía tocar a su amo?... las cosas en su reino parecían no estar funcionando como su tío le había hecho creer.

-- Entonces vas a leer o no? – cuestiono Wufei al ver a Duo perdido en la carta.

-- He, si, claro – dijo Duo regresando a la carta – Bueno, pues comienza así.

"Mi Querido Príncipe..."

Duo soltó la carcajada al terminar de decir las primeras palabras, mientras Wufei solo le observo con la vista clavada en su rostro.

-- Como puede alguien considerarte un príncipe? – dijo Duo sin dejar de reír, pero en cuanto sintió que algo filoso se atravesaba ante sus ojos, guardo silencio.

-- Cierra la boca y sigue leyendo y mas vale que te guardes tus opiniones, por que nadie te las esta pidiendo – dijo Wufei apretando los dientes por el enojo.

-- Esta bien, esta bien... sigo leyendo.

"Mi querido Príncipe:

Los días y las noches se pasan tan lentos cuando no estas, necesito verte, necesito oír tu melodiosa voz..."

-- Guarda silencio – volvió a decir Wufei cuando vio que Duo trataba de aguantarse la risa.

"No sabes como ansió que llegue la mañana de el día en que nos vemos para verte donde siempre, para sentirme de nuevo entre tus brazos, para soñar que no existen diferencias... por que entre dos almas como las nuestras, no hay distinción alguna...

Te espero con ansias en el lugar de siempre.

Tu Princesa"

-- Y bien?, que opinas Yuy? – pregunto Wufei viendo a Heero.

-- No opino nada – dijo Heero con la vista fija en el trenzado. Algo había captado su atención, cuando Duo dejo de leer, su mirada había caído al suelo. No se veía mas ese mueca de burla en su rostro, que era lo que le había pasado?

-- Por que no Yuy? Dime algo, aun que sea dime que soy un idiota por enamorarme de quien no debo.

-- Entonces te lo diré, eres un idiota. – dijo Heero levantándose del tronco.

-- No, no lo es – dijo Duo volteando a verlos. Tanto Wufei como Heero voltearon a verlo sin comprender. Duo entonces se paro para verlos a los dos – por que una persona es Idiota por enamorarse? Que sabe el corazón de diferencias sociales? Lo único que debería importar es si eres o no correspondido. En este mundo hay demasiadas cosas por que preocuparse... por que sumarle el amor a ellas?, cuando el amor debe ser felicidad, entendimiento... – Duo vio asustado que de nuevo estaba dejando notar que no era un simple vagabundo, si seguía delatándose de esa forma, quedaría al descubierto antes de lo que tenía pensado.

-- Tu no eres un simple vagabundo – dijo Wufei acercándose peligrosamente a Duo, Duo solo se retiro hasta topar con un árbol a sus espaldas.

-- Déjalo Wufei – ordeno de nuevo Heero, Wufei se acerco a él para murmurarle.

-- Yuy, ese tipo no es lo que dice ser. Ya vistes sus manos? – dijo dirigiendo una mirada a las manos bien cuidadas de Duo.

-- Si, ya las había visto.

-- También vistes sus botas, su cabello, su piel? – volvió a cuestionar Wufei.

-- El dijo que las botas y el cuchillo las había robado. El cabello largo es algo que ya viste, crece por una extraña razón...

-- No me refiero a lo largo, me refiero a lo bien cuidado. Un vagabundo no sabría leer y escribir, este tipo no es lo que dice ser, debe ser un espía...

-- No lo es – dijo Heero con confianza.

-- Por que lo dices tan convencido? – Heero miro a Duo, que solo les observaba sin decir nada.

-- Por que en sus ojos y en ciertas actitudes se ve su inocencia... – Wufei le miro extrañado.

-- Inocencia?

-- Si te quedaras un poco mas, sabrías a que me refiero.

-- Oigan ustedes dos, por que me ven de esa forma? – dijo Duo sintiéndose nervioso.

-- Estamos viendo la forma en que nos divertiremos contigo – dijo Wufei sonriendo maliciosamente.

-- Divertirse conmigo? A caso tienen algún juego en mente? – dijo Duo sin entender lo que Wufei quería decir.

-- Por supuesto – dijo Wufei volteando a ver a Heero – yo al frente y tu atrás – y camino hasta Duo después de eso. Duo no entendió.

-- Que juego es ese? – pregunto al ver a Wufei cerca de él.

-- Es fácil – dijo levantando la camisa del frente para desatar el cincho que sostenía sus pantalones – yo bajo mis pantalones y tu...

-- En que clase de juego necesitas quitarte los pantalones? – dijo Duo calmadamente sin entender nada. Wufei se detuvo y volteo a ver a Heero que solo le observaba con los brazos cruzados sin decir nada.

-- Te lo dije – contesto Heero a Wufei que solo sonrió.

-- Olvídalo – dijo Wufei regresando con Heero – necesito que le escribas en respuesta a mi princesa, necesitare de nuevo a Wing para que entregue el mensaje.

-- Muy bien, dile a Duo lo que quieres que escriba, mientras voy a buscar a Wing.

-- Ahora también debo hacerle de escribano? – dijo Duo asombrado – no te conformas con que te haya barrido, recogido, buscado leña, lavado trastes, dado de comer a los animales y cocinado porquerías, ahora también soy el escribano de este palurdo?

-- Antes di que no te ha pedido que seas algo mas... – dijo Wufei acercándose a Duo.

-- Algo más... como que? – cuestiono Duo sin entender.

-- Algo que quizá no te gustaría – dijo riendo – o quien sabe, quizá y te guste...

Duo no entendió nada de lo que le dijo Wufei, solo sabía que el cazador de ojos negros no le caía nada bien, que lo trataba como si fuera... si, como si fuera lo que se suponía que era; un sirviente. Pero si era el sirviente de Heero, por que Heero no lo trataba de esa forma? Por que Heero le pedía que hiciera las cosas, pero de una forma diferente. Le explicaba con paciencia como hacer las cosas que el no sabía hacer y a él le gustaba la forma en la que Heero se lo pedía. Pero que era esa otra cosa que Heero le podía pedir y que quizá le gustara? No entendía eso...

Mientras Heero buscaba a Wing, Wufei comenzó a dictarle a Duo lo que quería que dijera la carta, pero a Duo se le ocurrió una forma de tomar revancha con ese palurdo que lo trataba tan mal.



Quatre sintió una agitación en su pecho. Algo no estaba bien y comenzó a preocuparse. Llegaban hasta él sentimientos encontrados que no podía detener. Volteaba para todos lados tratando de identificar a quien pertenecían todos esos sentimientos que le estaban llegando. Pero los soldados que le acompañaban estaban muy tranquilos y lo que el sentía era mucha agitación.

-- Sucede algo majestad? – pregunto Trowa al sentir el movimiento de Quatre. Quatre se sonrojo al sentir el brazo de Trowa sobre su hombro.

-- N... no, no pasa nada – dijo Quatre algo nervioso.

Pero casi al mismo tiempo en que Quatre daba su respuesta, varios hombres a caballo con espadas en mano les salieron al paso haciendo que los caballos se replegaran alrededor de Quatre y sacaran sus armas.

-- Entréguenos a su majestad Quatre! – grito uno de los hombres.

Los soldados rápidamente sacaron sus armas, los hombres frente a ellos no traían insignia, eso solo significaba que podían ser ladrones o enemigos de otros reinos que habían reconocido a Quatre.

Quatre busco su espada bajo la capa, pero Trowa elevo antes que él su brazo, arco y flecha en mano.

-- Sobre nuestro cadáver! – grito el capitán a los hombres – déjenos pasar o mueren bajo nuestras armas.

- Su majestad Quatre vendrá con nosotros, aun que para eso tengamos que matarnos unos a otros!...

Con el último comentario los hombres a caballo dieron un grito que hizo que el corazón de Quatre se helara. Esos hombres estaban dispuestos a llevarlo con ellos aun que para eso tuvieran que morir.

-- Protege a su majestad, Trowa – dijo el capitán al tiempo en que ponía en marcha a su caballo y se dirigía a los hombres que se acercaban espadas en mano.

Pronto los soldados se vieron enfrascados en la lucha cuerpo a cuerpo. Pero los forajidos eran más jóvenes y con mas fuerza. Los ojos de Quatre vieron con horror como el capitán de la fuerza de Low caía bajo la espada de un hombre de barbas. Cuando la vista del hombre choco con la de él, pudo sentir que no se sentía feliz por lo que había hecho. Casi le pareció escucharle gritar que se estaba defendiendo.

-- Llévatelo Trowa! – grito el capitán desde el suelo, bañado en sangre.

Dos de los forajidos se acercaron a todo galope hasta donde Trowa permanecía con Quatre. No podía arriesgar al rubio, tenía que salir de allí ahora mismo. Solo con los pies movió al caballo para que emprendiera el camino dejando a tras la batalla entre soldados y forajidos. Pero el hombre de barba, subió de un salto a su caballo y comenzó a perseguirlos junto a dos más de sus hombres.

-- Sujétate Quatre! – grito Trowa al rubio, mientras tomaba las riendas con ambos brazos y ordenaba al caballo andar a todo galope.

-- Deténganse!!, deténganse antes de que sea tarde!!!...

Quatre se sujete fuertemente al cuerpo de Trowa, sabía que podría defenderse con su espada. Pero esos hombrees eran más que ellos. Tres contra dos no sería una lucha justa. Asomo su rostro entre los pliegues de la capa de Trowa, tratando de ver que tan lejos venían los hombres. Pero estos iban algo retirados, pero se sorprendió al ver a uno de ellos levantando un arco y apuntándole directo a Trowa.

-- NOOO! – grito cuando vio que el arquero había disparado y que la flecha viajaba con una puntería precisa y daba sobre el cuerpo de Trowa - Trowa!!!

El caballo comenzó a perder velocidad al no sentir que le fueran jalando las riendas. Trowa se había recargado sobre el cuerpo del rubio al haber sido herido de gravedad por los forajidos. Quatre estaba asustado al pensar que Trowa estaba mal herido, en esos momentos no le importaba su propia seguridad, solo le importaba detenerse en algún punto y ver como se encontraba Trowa.

De forma firme arrebato las riendas de las manos de Trowa he hizo que el arquero sujetara su cintura. Tenía que salir de esa pelea lo más pronto posible. Y si Trowa estaba herido, solo él podría sacarlos ahora.

-- Sujétate Trowa, no te sueltes – dijo Quatre, al tiempo en que encajaba los talones en el cuerpo del caballo y agitaba las riendas para hacer que siguiera corriendo.

Trowa sentía el dolor de la flecha encajada en su espalda, podía sentir la sangre brotando de la herida a borbotones. Se sentía débil y comenzaba a ver pequeñas luces cuando abría los ojos. Cada segundo que pasaba se sentía más débil... cada segundo que pasaba estaba más seguro que no sobrevivía... cada segundo que pasaba se arrepentía de no haberle podido decir a Quatre cuanto le amaba...

Pero estaba feliz de poder morir a su lado...



Wufei había mandado la nota que Duo había escrito en la pata de Wing y la había soltado. Heero había entrenado bien al ave para que llevara mensajes entre su cabaña y la del cazador de ojos negros. La había encontrado en las faldas de la montaña. Al parecer había caído de su nido y siendo solo un polluelo, iba a morir si no hacía algo al respecto. Por eso la había llevado hasta su cabaña y pacientemente la había alimentado hasta que estuvo en condiciones de hacerlo sola. Por eso el ave le obedecía y seguía sus instrucciones.

Wufei había sacado a Sheldong y se despedía de Heero. Al haber recibido la nota de su princesa, le había asegurado a Heero que regresaría en un par de días para llevar a los animales al pueblo. Pero que ahora tenía una cita importante que no quería posponer.

-- Te prometo que en dos días estoy de regreso – dijo Wufei mientras montaba a su caballo y veía a Heero – llegaré a mi cabaña al anochecer.

-- Esta bien – contesto el cazador. Wufei jaló las riendas del caballo disponiéndose a partir, pero antes de ponerse en marcho, volvió a jalar las riendas para regresar a Heero.

-- Escúchame Yuy! – dijo Wufei viendo de reojo a Duo que intentaba a toda costa levantar el hacha para cortar la leña – tienes en tus manos una bomba de tiempo – dijo en voz baja – tu sabes como yo, que ese trenzado es demasiado vistoso – aseguro – tarde o temprano va a nacer en ti la necesidad de tocarlo y que harás? Sabes que puedes matarlo si lo haces.

-- No tienes por que preocuparte por eso – aseguro Heero – hasta ahora no he tenido problemas.

-- Se que tu tienes las mismas ideas que yo con respecto al amor. No importa si es un hombre o una mujer. Pero date cuenta que no debes...

-- Basta Wufei – dijo Heero de forma dura – yo se perfectamente lo que puedo y no puedo hacer – Wufei se enderezo en su montura y volteo a ver a Duo.

-- Hey tu! – Duo volteo a ver a Wufei al darse cuenta que ese grito era para él.

-- Me llamo Duo, no Hey tu! – dijo Duo algo molesto.

-- Como sea... quieres venir conmigo? – dijo tendiéndole la mano para invitarlo a subir. Heero solo frunció el entre cejo al ver lo que su amigo el cazador hacía.

-- Ni loco! – dijo Duo molesto – no me iría contigo ni aun que fuera la única forma de sobrevivir!!! – Wufei sonrió de forma abierta y regreso su mano hasta el caballo.

-- Por eso mismo lo digo – dijo desviando la mirada hasta Heero – por que sería tu única oportunidad de vivir.

Duo parpadeo sin entender mientras veía como Wufei se iba en Sheldong. Por que Wufei había dicho eso? A caso Heero era tan peligros que podría matarlo?... No, eso era imposible. El confiaba en Heero más de lo que podía confiar en ese cazador de ojos negros.

Aun se preguntaba como era que Hilde le había conocido y se había enamorado de ese palurdo? Por que la nota que Wufei había recibido de su dichosa 'princesa' era de Hilde. Como no iba a reconocer su letra si se habían criado desde niños?

En cuanto pudiera verla, iba a darle un buen regaño por haber caído en las manos de ese patán cazador de ojos negros...



Continuara...

Notas de la Autora:

O_O... no había sido mi idea poner a Wufei interesado en Duo, pero una noche de locura se me ocurrió y pues esto fue lo que salio, jejejeje.

Lamento no hacer los capítulos mas largos, pero yo prometí hacerlos cortos para poder subir uno por semana. Así que este es otro capitulo corto, aun que más largo que el anterior.

Me han preguntado que significa 'Palurdo', lamento no haberles puesto el significado antes, pero palurdo significa que es una persona burda, idiota, tonta. Algo así, y Duo la utiliza por que encierra todos los insultos que le gustaría decirle a Wufei, jejeje.

Espero que el capitulo haya sido de su agrado.

Como siempre, mil gracias a mis amigas Faby, Claudia, Bony y Xcaret!.

Comentarios, sugerencias, tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com

Review contes:

Suzaku-koi: Perdón!!!!, perdón!!!, perdón!!!! (maryluz hincada y suplicando por perdón a Susaku por su distracción!!!) En verdad no es mi intención dejar fuera a nadie de los reviews. Pero a veces se me pasa, perdón!!!! Ojalá puedas perdonarme!!!

Loreto W: Muchas gracias por tus reviews, en verdad me gusta mucho la forma que tienes de desglosar mis historias, jejejeje. Me ayudan mucho. No estas tan perdida en tus conclusiones, pero en otras si andas perdida. Pero no te apures, que las cosas se irán aclarando con forma avance la historia.

Hikauru Itzuko: Que bueno que te siga gustando la historia y pues tus dudas han sido resueltas, jejejeje. Espero que satisfactoriamente. Lo malo es que seguramente han de haber surgido mas, jejejejeje.

Angel de Luz: te vi en Escaflowne!!!, eres tu verdad????, aun no leo el fic, pero lo leeré muy pronto. Huuu, pues nos e ve a Heero bañándose en el río, eso te lo dejo a tu imaginación, pero ya se ve a Heero sin camisa, jejejejejeje. Estoy segura que tu Diamond ha de haberte echado agua fría en esos momentos, jejejejejeje.

Dennisse: ya apareció Shinigami, jejejeje. Y con respecto a las escenas entre Heero-Duo y Wufei, pues son las que más habrá en este fic, jejejeje. Ambos cazadores, ambos interesado en el trenzado, jejejeje. Gracias por tu review.

Angeli Murasaki: Seguramente tu amiga debió quedar inundada de papel con el fic pasado, jejejejeje. Espero que este cap te haya parecido mas largo. Aun que nunca serán como los de juego, tratare de hacerlos de por lo menos 20 hojas.

Dark Elliot: Pues tampoco soy fanática de Wu, pero me gusta meterlo para que cause problemas, jejejeje. Y los tacos... te los mando por correo electrónico, por fax o como?

Seiryu: jejejejeje, esa frase me gusto "la maldición para los que comen pastel delante de los pobres", muy buena. Pero por eso dije desde el principio que este fic era Shonen ai, por que Heero no puede tocar a Duo sin que lo mate, jejejeje. En algún momento se romperá la maldición para que haya un contacto físico entre estos dos? Pues habrá que seguir leyendo, jejejejejejejeje. (Plan con maña para que no dejen de leer mi fic :P)

Aiko Winner Barton: Pues la palabra ya esta aclarada, de todas formas viene en el diccionario, jejejeje. De allí la saque, jejejeje. No puedo hacer los cap mas largos por que me tardaría mas en subirlos, pero haré el intento.

Kinyoubi: Que bueno que te gustan mis historias!!! Me alegra leer tu comentario. Tratare de subir un capitulo por semana para no tenerlas tanto tiempo esperando. Ojalá el resto de la historia te siga gustando. Muchas gracias por tu review.

Noburo Tama: Gracias!!!! Que bueno que te gustan mis historias. Trato de respetar la forma de ser de los chicos G, pero no siempre es así, a veces es necesario exagerar algunas cosas (Relena, por ejemplo). Muchas gracias por tus palabras y tu Review!!!

zer0one: Muchas gracias zer0one!, me alegra mucho que te guste la historia. Ojalá te haya gustado también este capitulo.

nataku maxwell: Hola nataku!!!, por tu nick hubiera creído que tu pareja favorita era Wufei con Duo. ¡x2 también es mi pareja favorita. Gracias por tus palabras y los capítulos los estoy tratando de subir por semana. Más no puedo dar un día concreto.

Aguila Fanel: ya ta!!!, que bueno que te haya gustado el cap anterior, ojala también te guste este capitulo. Y sobre la maldición.... Nop, nada que ver con que a Duo le crezca el cabello, jejejeje. Ya sabrán todo a su tiempo. Muchas gracias por tu review!!!