Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 7
EL TERRIBLE DON DE QUATRE
/*** Flasback *** /
El sol de la mañana había pintado el cielo de colores y el canto de los pájaros y las palomas podía escucharse claramente entre los árboles del palacio de Low. Era primavera y las flores tapizaban los inmensos jardines y adornaban las copas de algunos árboles.
Su excelencia Traize tenía días de haber vuelto de la conquista del reino de Barri y descansaba antes de emprender el camino a la conquista del reino de Peacemillon. Ahora practicaba el tiro con arco y flecha, mientras sus sobrinos y las princesas del reino de Catalonia y Schbeiker, jugaban en los jardines. Teniendo solo ocho años de edad, los niños solían divertirse sin tomar en cuenta que el reino de Low estaba en guerra contra otros reinos.
Siendo más chico que su primo Duo y menos rápido que su amigo Trowa a Quatre le había resultado difícil seguirlos en su carrera por los jardines. Le gustaba mucho estar con el hijo del sub capitán de la fuerza real, Trowa se criaba con ellos como un igual y lo consideraba como su héroe, por que siempre lo defendía de las maldades de Dorothy. Mientras Catherine, la hermana mayor de Trowa solía acompañarlos como su nana hasta que se casó con un soldado y se separo del palacio de Low para vivir en el pueblo al lado de su esposo, quien se había retirado del servició debido a una herida de gravedad.
Ahora caminaba por uno de los jardines, a los costados de las bardas del pasillo de palacio. La sombra proporcionada por las columnas que sostenían el techo de los pasillos, cubría el candente sol que comenzaba a alzarse sobre sus cabezas.
Volteaba para todos lados tratando de ver a Duo o a Trowa, o quizá a Hilde. Pero ninguno de los tres se veía por los jardines. Había visto a Dorothy deambular por el sitió donde se encontraba su tío, pero en cuanto la vio corrió del lado contrario. Lo que menos deseaba era verla, seguramente le haría llorar.
Camino de forma lenta por entre los jardines, mientras su pequeña capa se ondeaba con el viento que corría entre ellos.
Se detuvo de forma abrupta al ver algo en uno de los jardines. Su vista se fijo en aquello que se movía de forma lastimera sobre las hierbas bien cortadas sin poder dar crédito a lo que veía. Levanto la vista de aquello que estaba tirado y pudo ver a lo lejos como su tío seguía lanzando las flechas a objetivos que no estaban móviles. Se habría equivocado? Habría sido un accidente?
Se acerco de forma lenta sintiendo un profundo dolor en el pecho. Por que una paloma tenía atravesada una flecha en su cuerpo? Debería estar muerta, pero la pobre ave aun vivía y se movía de forma lenta y dolorosa sobre las hierbas sin poder alzar el vuelo.
Con lágrimas en los ojos, corto la punta de la flecha con sus pequeñas manos y la retiro de forma lenta del cuerpo del ave. Apretó el cuerpo de la paloma con sus manos, intentando con su calor tratar de aminorar su dolor, pero mientras lo hacía la escucho cantar.
Era extraño escucharla cantar cuando debería estar muerta... sentía entre sus manos un calor que nunca había sentido y abrió las manos al sentir que le quemaba.
Sus ojos se abrieron en sorpresa al ver como la paloma salía volando como si no le hubiera pasado nada. Que había sucedido? Por que la paloma estaba volando como si estuviera sana?
Giro su vista cuando vio las botas de un hombre parado a sus espaldas y se topo con los ojos celestes del general de la fuerza real: Miliardo Piscraf.
-- Su majestad – dijo Miliardo tomando ambas manos del niño e hincándose para estar a su altura - lo que acaba de hacer, debe guardarlo en secreto. Nadie debe saberlo.
-- Por que Miliardo? – pregunto el rubio sin entender – por que la paloma voló? – Miliardo solo sonrió al niño.
-- Hay dones que se les han otorgado a los niños buenos como usted majestad. Pero esos dones deben permanecer ocultos hasta que llegue la hora de usarlos. Comprende?
-- Será un secreto? – pregunto con los ojos muy abiertos.
-- Si. Será un secreto entre usted y yo.
-- Si – dijo el niño feliz.
No sabía por que había pasado aquello, pero como le había prometido a Miliardo lo había guardado en secreto. Así como guardaba en secreto el poder sentir lo que otros.
Dos años después de ese incidente, cuando tenía 10 años. Hilde había caído de un árbol al tratar de seguir a Duo. El se había quedado abajo insistiéndole a su primo que bajara o a Hilde que dejara de seguirlo. Pero la morena era demasiado terca y sin importarle que llevaba vestido subió sin precaución por las ramas tratando de alcanzar a Duo que ya estaba casi en la punta del árbol. Y al romperse la última rama sobre la que se había apoyado, cayó desde una altura considerable.
Se había asustado al ver a Hilde tirada y sin conocimiento. Había comenzado a llorar al creer que Hilde estaba muerta. Duo había comenzado a bajar de forma rápida para ayudarle, pero fue Miliardo quien al escuchar el llanto de Quatre había llegado en su ayuda.
-- No te des prisa en bajar Duo, baja con cuidado – dijo Miliardo viendo que Duo trataba de bajar de prisa. Entonces volteo a ver al niño rubio – no llores Quatre – dijo viendo al niño a los ojos para tomar sus manos.
-- Esta muerta? – había preguntado Quatre al ver que Hilde no abría los ojos. Pero Miliardo sacudió la cabeza en negación.
-- No, no esta muerta. Solo herida de gravedad. Pero tu puedes remediarlo, pon tus manos aquí – dijo Miliardo señalando el pecho de Hilde – ahora es cuando puedes usar nuestro secreto.
-- Pero... - dijo Quatre viendo fijamente a Miliardo.
-- Hazlo antes de que llegue Duo.
Quatre solo había asentido y coloco ambas manos sobre el pecho de Hilde. Sus lágrimas no habían dejado de salir de sus ojos al pensar que no funcionaba, que lo que había pasado dos años antes había sido solo una casualidad y que la paloma estaba sana. Pero al tiempo en que lloraba sus manos comenzaron a quemar como aquel entonces, sentía como si fuego saliera de ellas y quiso retirarlas. Pero Miliardo se las retuvo para evitar que lo hiciera. Dolía y dolía mucho al grado de hacerlo gritar.
Cuando el grito de dolor salió de su garganta, Miliardo soltó sus manos y él cayó de espaldas agotado. Levanto su cabeza al tiempo en que Duo terminaba de bajar y llegaba corriendo hasta donde Hilde estaba.
-- Tonta! Que crees que estabas haciendo? – pregunto Duo enojado a la chica morena que se levantaba – pudiste lastimarte!
Quatre solo había sonreído y ya no supo más...
/ *** Fin Flasback ** /
Ahora Trowa estaba sumamente herido. La sangre que había perdido le había manchado casi toda la capa y cubierto por completo la camisa. La flecha había atravesado por completo su cuerpo, de lado a lado. No sabía si habría atravesado el corazón. Pero estaba seguro, que de haber sido así, Trowa ya estaría muerto...
Había casi reventado al caballo para huir de los tres hombres que le perseguían. Y se había internado en el bosque de las ánimas que estaba a las orillas del camino. Sabía que estaba muy cerca del castillo Schbeiker, pero no podía llegar.
En cuanto se detuvo, el cuerpo de Trowa había caído del caballo sin fuerzas. Y el se había bajado a toda prisa para ver como estaba. Trowa aun respiraba, aun que parecía haber perdido la conciencia.
-- Trowa!! – dijo con lagrimas en los ojos, despejando su pecho, al romper la camisa con sus manos. y viendo la punta de la flecha casi a la altura de las costillas del arquero.
La sangre seguía brotando y él estaba tan asustado. Lo que había hecho de niño con la paloma podría funcionar ahora con Trowa? Era muy parecido, aquel día la paloma traía atravesada la flecha también de lado a lado de su cuerpo.
Necesitaba cortar la punta de la flecha y no llevaba ningún cuchillo con él. Busco entre las ropas de Trowa y encontró uno. Lo tomo y con mano temblorosa se dispuso a cortar la punta.
Estaba muy asustado, mucho más asustado que la vez que Hilde se cayó del árbol. La vida que tenía en sus manos era la de Trowa!, la de Trowa! Y no podía permitir que muriera. Aun no sabía que Don es el que tenía en sus manos. Miliardo era el único que lo sabía dentro de palacio y nunca hablaron de ello. Podía sanar a la gente con su simple toque?
Pero Trowa sangraba mucho. Algo que no vio ni en la paloma ni en Hilde. La sangre no se repone tan fácilmente...
Había visto muchas veces a los soldados heridos en una batalla, por que su tío solía llevarlos al palacio después de una guerra. Sabía algunos procedimientos para retirar una flecha. Por lo que se dio prisa en retirar la capa del arquero, que ya se encontraba cubierta de sangre y rasgarla en pedazos para usarla de vendas. Al retirar la flecha, la sangre saldría aun más rápidamente.
-- Por favor Trowa, aguanta! – murmuro al ver la palidez en el rostro moreno. El sol comenzaba a ocultarse y dentro de poco le sería difícil ver dentro de ese oscuro bosque. No traía comida, ni agua. Tenía que buscar algo, pero lo primero era tratar de retirar la flecha.
Volvió a extender la mano hasta el dorso desnudo del arquero y con dedos temblorosos sostuvo la punta de acero de la flecha y comenzó a cortarla. Trowa no se movía, estaba demasiado quieto. Rogaba a todos los dioses por que resistiera. Trowa no podía morir y dejarlo solo.
Arrojo la punta lejos en cuanto la tuvo entre sus manos. Tomo un jirón de la capa y lo doblo para colocarlo sobre el pecho del arquero y con otro jirón en su espalda se dispuso a retirarla de forma lenta.
Un quejido escapo de los labios de Trowa y eso le regreso la vida al cuerpo. Si Trowa podía quejarse entonces aun tenía fuerza suficiente.
Estaba hincado a un costado de Trowa, que descansaba recargado en el tronco de un árbol. Pero conforme retiraba la flecha de la espalda del arquero, se iba acercando más a su cuerpo. La sangre de Trowa le había manchado parte de la camisa y los pantalones, pero no le importaba. Aun y cuando Trowa estaba semiinconsciente, no podía evitar el que su corazón latiera apresurado con la cercanía del arquero.
-- Ahhh! – un grito escapo de los labios de Trowa cuando por fin la flecha estuvo fuera, haciendo que su cuerpo se moviera y que Quatre cayera sobre el cuerpo del más alto.
Trowa abrió los ojos topándose con el verde aqua de Quatre que le veía sumamente sonrojado, sosteniendo sobre su pecho un jirón de capa manchado de sangre. Quería levantar los brazos, pero los sentía pesados y su vista estaba aun nublada. Pero eso no le impedía sentir la calidez de otro cuerpo sobre el suyo y ver la mirada aqua que tanto le gustaba.
Un terrible sonrojo invadió el rostro de Quatre al toparse con los ojos esmeraldas del arquero.
-- Qu... Quatre – alcanzo a decir Trowa sonriendo muy apenas.
-- No hables Trowa, te recuperaras – dijo Quatre muy preocupado al ver el semblante de su amigo.
-- No Quatre, no voy a recuperarme – dijo Trowa desviando la vista para ver por el claro entre los árboles como el sol terminaba por ocultarse.
-- Claro que vas a recuperarte, no voy a permitir que mueras, me escuchas Trowa, no voy a permitir que Mueras! – dijo Quatre de forma enérgica. Trowa sonrió de forma abierta al ver como Quatre se levantaba de su cuerpo y se hincaba sobre sus piernas viéndolo con una mirada fiera.
Que ganas de besarlo al tenerlo así de cerca!. Pero no tenía fuerzas en sus brazos, ni tenía más fuerza para hablar. Por lo menos estaba feliz de morir en su compañía. Cerro los ojos con cansancio, mientras sentía como Quatre envolvía su espalda y su pecho con los jirones de la capa. Pero no había nada que su rubio príncipe pudiera hacer. Iba a morir, había perdido demasiada sangre.
-- Mírame Trowa! – dijo Quatre con voz quebrada – abre los ojos y mírame... por favor mírame – volvió a repetir el rubio con la voz entrecortada.
Trowa solo entre abrió los ojos, sentía los parpados demasiado pesados como para abrirlos por completo. Pero al ver la mirada triste de Quatre se empeño en mostrarle una sonrisa, de esas sonrisas que solo a él podía dedicarle.
-- No llores Quatre... a donde quiera que vaya... yo...
Pero las palabras de Trowa se interrumpieron al sentir un profundo calor en su pecho. Quatre había puesto su mano sobre su tetilla izquierda y justo en ese lugar sentía algo que le quemaba.
-- Quatre que haces? – pregunto Trowa al ver la mirada llena de luz del rubio. Jamás había visto esa mirada en él, ni sentido ese ardor que comenzaba a quemarle. Dentro de la mirada de Quatre parecían brillar antorchas de fuego. Parecía que con la mirada pudiera trasmitir el calor que sentía sobre su cuerpo.
Era doloroso, era demasiado doloroso. Pero por Trowa estaba dispuesto a aguantar eso y más. Sentía que sus manos quemaban y que su corazón estaba a punto de explotar. Le dolía mucho y quería gritar, pero no salían los gritos de su boca. Era mucho peor de lo que recordaba con Hilde. Y ahora, casi sin la luz del sol y dentro de la oscuridad del bosque, podía ver una luz extraña rodeando el cuerpo del arquero.
Los ojos de Trowa estaban apretados, sentía un dolor proveniente de su amigo. Le dolía, también le dolía lo que estaba haciendo. Pero es que en lugar de sanarlo lo estaba matando?
-- Quatre!, detente Quatre! – escucho la voz más fuerte del arquero.
Pero algo en su interior le decía que no lo hiciera. Que debía confiar en su fuerza.
Las manos de Trowa se levantaron con esfuerzo para tomar el brazo que sostenía la mano del rubio sobre su pecho, tratando de evitar que ese fuego que le quemaba le siguiera afectando. Pero la fuerza de Trowa estaba disminuida debido a la herida y Quatre apretaba con fuerza.
-- Quatre!...
Quatre sintió una fuerte sacudida que lo lanzo hacía atrás y le hizo caer de espaldas. Había pasado lo mismo que con Hilde. De nuevo se sentía agotado y el sudor por el esfuerzo perlaba su frente.
Se levanto de forma tambaleante y se acerco de nuevo a Trowa. Se veía tan sereno... como si se hubiera quedado dormido.
-- Trowa... estas bien? – pregunto hincándose a su lado y sacudiendo al arquero por el hombro.
Pero al momento de moverlo, el cuerpo de Trowa cayó de lado sobre su pecho. Quatre lo sostuvo asustado. El cuerpo de Trowa estaba frío y sobre sus manos sentía la sangre del arquero... se le formo un nudo en la garganta que le impedía gritar. No quería imaginarse lo que había pasado... no podía ser verdad... no podía... Trowa no podía estar... no, él no podía estar muerto! No!
-- Trowa!!! – dijo de forma entrecortada abrazándolo fuertemente a su pecho – Trowa – volvió a repetir sin recibir respuesta – TROWA!! – grito con todas sus fuerzas, haciendo que las aves que habían llegado poco antes de que el sol se ocultara, alzaran el vuelo de nuevo asustadas.
Por fin era luna llena...
Desde hacía un rato se encontraba contemplando la redondez de la luna desde su ventana. Esperando que el trenzado se durmiera para poder salir hasta el estanque donde ella le esperaba.
Las cosas no siempre habían sido así...
Antes ella iba a visitarles y solía explicarle muchas cosas, cosas que veía que sus padres no entendían y siempre se pregunto de donde las había aprendido ella?. Pero siempre que le preguntaba, ella solía decirle 'Hay dones que llegan a nosotros sin pedirlos, y no debemos preguntar de donde vienen".
Por eso no había preguntado por que podía escuchar, ver o correr mejor que los demás. Lo único que siempre preguntaba y nunca se lo habían contestado, era sobre la maldición que le impedía tocar a la gente o que la gente le tocara. La única respuesta que obtuvo de 'Fue para protegerte' nunca le convenció del todo.
La luna estaba por subir a su punto más alto, ya era hora de que se marchara, ella no debía tardar en llegar.
Bajo de la cama con cuidado y se fijo si el trenzado dormía. Parecía estar tranquilo entre las mantas en el piso.
Se puso en cuclillas a su lado y lo observo detenidamente ante las luces que proporcionaba el fuego de la chimenea. Un vagabundo trenzado que sabía leer y escribir, que hablaba como un noble y tenía una animal magnifico. Usaba botas finas y traía un arma que costaba varias monedas de oro... este vagabundo no era realmente lo que pretendía ser y eso lo sabía muy bien.
Cuando sería el día en que el vagabundo le dijera quien era? Sería Duo realmente su nombre? Si, eso era muy probable... al chico se le dificultaba mentir. No entendía que hacía un chico como ese en medio del bosque negro? Ni tampoco comprendía el motivo por el que huía el día que lo encontró en el bosque.
Pero tampoco era algo que quería saber... estaba casi seguro que el día que se enterar lo que realmente era Duo, era por que el trenzado se marcharía de su lado... 'Su Lado?'
Sacudió la cabeza al comprender que él había obtenido la promesa de Duo de quedarse. No era por que realmente él quería hacerlo. Solo le estaba pagando por lo que le hizo perder... no había nada mas involucrado en su permanencia en ese lugar.
Y por que le preocupaba tanto?...
Volvió a sacudir la cabeza y cubrió a Duo con las mantas que se habían movido de su cuerpo y se levanto para salir de la cabaña. Tenía muchas cosas que preguntarle a la persona que le esperaba a las orillas del estanque. Giro su vista hasta el trenzado antes de abrir la puerta y al percatarse que seguía dormido, salio.
Duo se movió de forma inquieta entre las mantas, comenzó a manotear mientras aun permanecía dormido. Entonces se levanto agitado pensando en su primo Quatre. Por que se sentía preocupado por el pequeño rubio?
-- Estará bien? – se pregunto Duo sujetando su cabeza mientras volteaba a ver la cama donde el cazador dormía, pero este no estaba – ahora a donde habrá ido Heero? – se levanto de entre las mantas – será mejor que lo busque – y se dispuso a buscarlo a los alrededores de la cabaña. Al fin y al cabo, la hermosa luna llena que adornaba el cielo, iluminaba el camino hasta el estanque. Si Heero no había vuelto a ese sitió, entonces él se quedaría admirando la luna desde ese claro.
Las lágrimas escurrían por las mejillas de Quatre al sostener entre sus brazos el cuerpo de Trowa. Suplicando a todos los dioses por que se lo devolvieran. Gritando y maldiciéndolos al mismo tiempo por haber hecho posible que se conocieran y por habérselo llevado de su lado sin haberle confesado cuanto le amaba.
Por que le habían dado un Don que no sabía utilizar? Por que le habían dotado de un poder y no le habían enseñado a usarlo? Por que se había ido Trowa y no él?
Las lágrimas que caían por sus mejillas mojaban el rostro de Trowa, mientras Quatre le sostenía fuertemente entre sus brazos, como si con ese abrazo pudiera evitar que el alma del arquero escapara por completo de su cuerpo. Como si abrazándolo fuertemente a él pudiera regresarle la vida que le había arrebatado por no saber usar su don.
Pero no tenía ningún caso... Trowa se había ido de su lado para siempre y no volvería...
Lo separo de su cuerpo y volvió a recargarlo sobre el árbol en el que había descansado. Se quito la capa que cubría su cuerpo, que aun tenía la sangre de Trowa y la levanto para cubrir el cuerpo del arquero.
Pero Trowa parecía dormido... no podía estar muerto... sin embargo lo estaba. Y poco antes de cubrir su cuerpo por completo, acerco su rostro hasta el Trowa y unió sus labios a los del de ojos verdes.
Dejo que sus labios se posaran sobre los del arquero por eternos segundos, aun conservaban un poco del calor de su dueño y todo su sabor. Ojalá hubiera tenido el valor suficiente para hacerlo cuando estaba vivió.
Separo sus labios de los de Trowa y con lágrimas en los ojos lo cubrió. Esperaría hasta que amaneciera para poder llevárselo al reino Schbeiker. Cuanto extrañaba a su primo Duo, estaba seguro que de estar el a su lado, Trowa jamás hubiera muerto. Entre los tres podrían haberse defendido de esos hombres que les atacaron y les hubieran ganado con facilidad.
Una nueva lágrima escurrió por su blanca mejilla y levanto su mano para retirarla. Tenía que ser fuerte y llevar al amor de su vida hasta el castillo Schbeiker. Después avisarle a su tío lo que había pasado y que le dieran sepultura a su protector que ahora sería tratado como héroe. Como él héroe que siempre fue ante sus ojos.
-- Trowa... - murmuro tomando los hombros del arquero bajo la capa que le había colocado – ojalá volvieras de tu muerte para quedarte para siempre a mi lado. O yo pudiera irme contigo...
Un ruido a sus espaldas lo puso en alerta, separo sus brazos de los hombros del arquero y tomando su espada que estaba a un costado del cuerpo de Trowa se puso en pie fijando su vista al frente.
-- Quien esta allí? – pregunto Quatre con la voz quebrada por la tristeza y levantando la espada de forma defensiva.
-- Lo mismo pregunto...
Quatre se sorprendió al ver a un chico joven frente a él. Vestía casi como vestía Trowa con ropas de gamuza y gruesos guantes. Solo que su pecho y su cinto estaban cubiertos de armas de diferentes formas. La luz de la Luna le permitió contemplarlo y vio que sobre su mano llevaba una espada y estaba en posición defensiva como lo estaba él.
-- Aléjate! – dijo Quatre sin moverse.
-- Aléjate tú – contesto el joven. Para desviar su vista hasta un bulto recargado en un árbol – por lo visto alguien acaba de morir – dijo medio sonriendo.
-- CALLATE! – gritó Quatre de forma triste – tu lo mataste!, tu fuiste uno de esos hombres que le disparo con su arco... - dijo Quatre al tiempo en que se lanzo espada en mano contra el joven frente a él.
La espada de Quatre choco de forma firme sobre la del otro joven quien se defendió de forma astuta para atacar a su vez con su espada. Quatre no dejo de atacar, cada vez con más y más fuerza. La irá que sentía contra esos hombres que habían matado a Trowa le llenaba de una fuerza que no sabía que poseía.
-- Eres bueno! – dijo el chico riendo mientras se defendía de los ataques de Quatre – pero no mejor que yo... - y con esto último empujo la espada de Quatre haciéndola volar por el golpe.
Pero Quatre no se detuvo a ver donde había caído su espada, se dirigió hasta el cuerpo de Trowa y tomo su espada y casi al mismo tiempo su espada cayó cerca y tomo ambas espadas entre sus manos.
-- Te defenderás con dos espadas? – pregunto el joven viendo a Quatre con una risa burlona.
-- No – dijo Quatre de forma firme – te atacare con dos espadas!.
Y acto seguido, Quatre comenzó a usar las dos espadas para atacar a su oponente. El otro chico estaba sorprendido, era la primera vez que veía a alguien usar dos espadas para atacarle y le resultaba fascinante. Pero el chico rubio tenía un punto débil en su ataque... estaba furioso y eso lo hacía vulnerable.
-- Por que?? – pregunto Quatre – por que le dispararon? El solo intentaba protegerme!!
-- Yo no se de que me estas hablando. Yo nunca los había visto y no traigo ningún arco y flecha conmigo.
Quatre se detuvo al contemplar al joven. Efectivamente no traía arco y flechas. Ni su caballo, que estaba atado a un árbol, traía algo en la montura. Pero esa distracción de Quatre, el chico la aprovecho para atacarle. Quatre cayó de espaldas al tropezar con los pies del cuerpo de Trowa.
Se incorporo un poco para ver la silueta del hombre frente a él. Traía su espada en la mano y ahora podría matarle. Por lo menos estaría con Trowa.
Pero Justo en el momento en que cerro los ojos al ver como el joven frente a él blandía su espada para asestar el golpe. Escucho una protesta y al abrir los ojos vio que la capa que le había puesto al cuerpo de Trowa era lanzada sobre su atacante y este caía al suelo tratando de quitársela.
-- Trowa? – dijo Quatre al verlo levantado y sujetando la capa sobre el cuerpo de su atacante.
Trowa volteo a ver a Quatre que estaba aun tirado y le sonrió un poco. Las lágrimas de Quatre volvieron a salir de sus ojos al darse cuenta que Trowa estaba vivió.
-- Trowa!! – grito Quatre poniéndose de pie y corriendo hasta Trowa para abrazarlo. Trowa de forma instintiva correspondió al abrazo – pensé que habías muerto Trowa, estabas tan frío – dijo Quatre sollozando.
-- Aun estoy frío Quatre – dijo Trowa viéndolo fijamente – pero es por que no traigo ni mi camisa ni mi capa. Quatre se sonrojo al percatarse que el dorso de Trowa estaba desnudo.
-- Ah Maldición! – grito el chico terminando de sacar la cabeza de entre los pliegues de la capa – eso fue trampa!
-- Trampa? – preguntó Quatre – tu ibas a matarme.
-- Claro que no!, jamás mataría a alguien que pelea tan bien – dijo poniéndose de pie y aventándoles la capa – soy Chang Wufei – dijo presentándose – y soy un cazador.
-- Yo soy Trowa Barton – dijo Trowa viendo fijamente a Wufei y arrancando del pecho de Quatre el medallón que lo identificaba como el príncipe Winner para esconderlo entre los pliegues de la capa del rubio – y el es Quatre – Quatre lo vio sin entender y Wufei también le observo.
-- Trowa Barton?, el hermano de Catherine Bloom? – pregunto Wufei.
-- Si, Catherine es mi hermana. La conoces?
-- Claro!, a ella y a Tritón, somos viejos amigos. Pero díganme que hacen a estas horas en el bosque negro?
-- Íbamos rumbo al castillo Scbeiker, pero en el camino fuimos atacados, lo que obligo a Quatre a entrar en el bosque.
-- Bueno, mañana podrán seguir al castillo. Les daré posada en mi cabaña, esta muy cerca de aquí – dijo Wufei – así podrás limpiarte esas heridas que traes Trowa y Quatre podrá lavarse.
-- Te lo agradezco Wufei – dijo Trowa caminando con Quatre hasta donde estaba su caballo.
-- Trowa no lo entiendo... - dijo Quatre viendo al arquero – pareces no tener nada, como si nunca hubieras sido herido... no hay mas sangre en tus heridas y...
-- Guarda silencio Quatre...- dijo Trowa colocando un dedo sobre los labios sonrosados de Quatre - nadie debe enterase de lo que hiciste – dijo Trowa terminando por hablarle al oído mientras lo subía al caballo. Quatre se sonrojo al saber que Trowa se había dado cuenta – yo se que tu lo hiciste. Tus ojos emitían una luz que jamás había visto. Mi vida te pertenece Quatre...
-- Trowa? – dijo Quatre sintiendo como los brazos del arquero lo rodeaban para tomar las riendas del caballo.
-- Mi vida siempre será tuya Quatre... - volvió a repetirle al oído, haciendo que un estremecimiento le recorriera de pies a cabeza al escucharlo.
-- Quatre...
Las orbes violetas de Duo habían cambiado de color al ver fijamente la luna... por que había estado pensando tanto en Quatre? Por que? Le pasaba algo a su primo? Por que su corazón había comenzado a latir de forma tan acelerada sin ninguna razón cuando vio la luna fijamente?
Se había sentido trasportado, como si hubiera abandonado su cuerpo y tal como había aparecido esa sensación, desapareció.
-- Que rayos me paso? – se pregunto Duo sin dejar de ver la luna – Quatre realmente estas bien? Tengo muchas ganas de verte...
-- Que rayos haces aquí?
La voz fría de Heero le despertó del trance en el que parecía estar y volteo a verlo de forma fija. Heero traía, como siempre, el seño fruncido y le veía de forma detenida esperando una respuesta de su parte.
-- Salí a buscarte – dijo de forma pausada. Heero se extraño de la forma en la que Duo le contesto.
-- Te sientes bien? – pregunto curioso.
-- Si. Solo me ha entrado mucho sueño, será mejor que regrese a la cabaña, ya que veo que estas bien.
-- Hn – dijo Heero viendo como Duo se daba la vuelta para caminar hasta la cabaña.
Heero regreso su vista hasta las aguas del estanque y vio la silueta de una mujer que se acercaba. Se aproximo a hasta ella con paso firme...
Duo giro su rostro antes de perderse entre los árboles que le conducirían a la cabaña y vio a Heero caminando hasta alguien que se acercaba él. Estaba lejos de ellos, pero sabía que quien acercaba era una mujer alta de cabellos largos que se agitaban con el viento.
Quien era ella?...
Se giro sobre sus talones y regreso hasta estar cerca de donde Heero se había detenido. Sentía que su corazón latía a toda prisa y que un sentimiento extraño se apoderaba de él. Un sentimiento que no había sentido nunca antes y que al ver la figura que se acercaba a Heero, le producía una irritación que le pinchaba en el estomago. Tenía curiosidad de saber quien era la chica. Pero la luz de la luna estaba a la espalda de ella y no podía verle el rostro. Lo único que veía, era que usaba un vestido largo que se arrastraba sobre el suelo lleno de hojas.
Si tuviera el oído de Heero, no necesitaba estar tan cerca, pero como no lo tenía. Iba a tener que estar muy quieto para poder escuchar. Y tratar a toda costa de mantener los ojos abiertos, por que el cansancio que sentía cada vez hacía que sintiera los parpados más y más pesados.
-- Heero!, que bueno verte!
-- Middie – dijo Heero acercándose a la mujer.
-- Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Lamento mucho tener que venir solo de noche, pero ya sabes que mis labores en casa me impiden venir más seguido y por más tiempo – dijo ella sonriendo, mientras Heero solo le observaba sin decir nada - Tienes cosas que preguntarme, lo se – dijo de forma directa – pero todas tus respuesta se te serán dadas antes de lo que piensas. Aun traes el medallón contigo? – pregunto Middie viendo a Heero.
-- Si, aun que aun no se que significa – dijo levantando el brazo derecho y dejando entre ver entre las aberturas de los guantes de gamuza, un pequeño objeto que al contacto con la luz de la luna brillo un poco.
-- Debes encontrar la otra parte – dijo Middie volteando con uno de sus dedos el pequeño objeto que colgaba de la muñeca de Heero – bien sabes que esto solo es la mitad del acertijo. Si tan solo pudiera recordar que decía la otra parte – dijo Middie viendo a Heero – en verdad lamento no poder recordarlo Heero. Estoy segura que tiene algo que ver con que no puedas tocar a nadie.
-- Hn – dijo Heero bajando su brazo a su costado de nuevo.
-- Tienes visitas verdad? – pregunto Middie, Heero solo asintió – El te va a ayudar Heero. Es una buena persona.
-- Como lo sabes?
-- Solo lo se – dijo Middie suspirando – como se muchas otras cosas que pasan por tu cabeza en estos días. – Heero solo la observo de forma fija - Desearías poder tocar a la gente como lo hacen los demás. Dejar de ocultarte en este bosque por temor a que los soldados te encuentren. Pero creeme Heero, ese día esta más cerca de lo que te imaginas... - dijo Middie observando al cielo la enorme luna que lo adornaba – las tres constelaciones están por reunirse. Dos de ellas ya están alineadas.
-- Si – dijo Heero viendo como ella las estrellas – he podido observarlo.
-- Hace poco más de 21 años sucedió lo mismo. Las mismas tres constelaciones se alinearon. Y hubo muchos cambios. Los conocedores están esperando esa misma alineación para que sucedan cosas buenas. Hace 21 años, fueron malas – dijo Middie viendo al cielo.
-- Fue cuando los reyes de Low, Maxwell y Winner murieron. Están esperando que los príncipes tomen control de sus reinos – aseguro Heero – tu sabes cuando sucederá eso?
-- A su tiempo Heero – dijo Middie dándose la vuelta y tomando del suelo un libro de color rojo – toma, guarda esto por mi – Heero lo tomo entre sus manos y lo observo.
-- Que es esto? – pregunto sin entender.
-- Este libro contiene una profecía, la misma profecía que predijo la muerte de los reyes y que predice la llegada al trono de un falso rey. Allí encontraras muchas de las respuestas a tus dudas. Consulta cuantas veces quieras.
-- Sabes muy bien que yo no creo en estas tonterías – dijo Heero. Middie sonrió.
-- Debo irme Heero. Me esperan... - Middie se dio la vuelta y luego se giro para despedirse – No seas malo con Duo!
Heero se sorprendió por lo que dijo Middie. Como sabía que la persona que estaba con él se llamaba Duo?
Cerro los ojos y suspiro. Entonces se percato de algo. Giro su rostro hasta unos arbustos y comenzó a hablar.
-- Sal de allí Duo... - pero nadie le respondió.
Se acerco hasta el sitió en el que pensaba estaba Duo, creyendo por un instante que se había equivocado. Pero no, allí estaba Duo... por completo dormido.
No pudo evitar que una mueca en forma de sonrisa se asomara a sus labios. No cabía duda que el trenzado lo sorprendía mucho. Le había dicho que tenía sueño y que se iba a la cabaña a dormir y se había quedado a espiarlo... era curioso. Intuía que no había escuchado nada de la conversación con Middie y si lo había hecho, seguramente no había entendido nada.
Se puso en cuclillas para verlo bajo la luz de la luna llena. Se veía tan bien así... sus largas pestañas moviéndose conforma sus ojos ante la actividad del sueño. Su largo cuerpo doblado en una posición nada cómoda, mientras su cabello, amarrado en una trenza larga descansaba a los lados de su cuerpo.
Cuantas ganas de poder tocar esa piel blanca que se antojaba al tacto? Cuantas ganas de probar esos labios sonrosados y apetecibles que se dibujaban bajo los rayos de la luna.
-- Que rayos – dijo en voz alta parándose de inmediato al comprender la magnitud de sus pensamientos. Y al momento en que lo hizo, casi choca contra algo a sus espaldas.
-- Se ve lindo dormido, verdad Heero?
-- No te habías ido ya Middie? – pregunto Heero al ver que la chica estaba inclinada sobre el cuerpo de Duo y también le veía de forma detenida. Ella solo sonrió.
-- No me vas a decir si es lindo o no? – pregunto con una sonrisa. Heero observo a Duo una vez más.
-- Lo es – Middie sonrió – como supiste que se llama Duo Middie? – pregunto Heero viéndola fijamente.
-- De la misma forma en que se muchas cosas Heero. Puedo ver el pasado, el presente y el futuro. Me llaman Bruja, pero el nombre correcto es vidente.
-- Yo no creo en esas cosas – aseguro Heero.
-- Algún día lo creerás... un día no muy lejano creerás en todo aquello que no crees ahora... Hermano. – Middie volteo para todos lados, como si alguien le estuviera hablando. Heero vio que su hermana se veía nerviosa.
-- El te espera? – pregunto viendo a su hermana. Ella volteo a verlo y solo bajo la vista y asintió.
-- Se que te preguntas por que estoy con él?. Desde que recuerdas he estado siempre con él y se que te extraña el que no haya tenido hijos – Heero la observo, su hermana siempre sabía en lo que pensaba sin decírselo y solo asintió - Papá y mamá nunca pudieron darte una respuesta que te satisficiera del todo, verdad Heero? – Heero volvió a asentir – estoy con él por que no lo amo – dijo Middie viéndolo – y ya que tengo los conocimientos, he hecho todo lo posible por no traer hijos al mundo que sufran lo que yo. Papá y mamá no pudieron evitarlo, fue mi decisión. Cada mes vengo a verte sin que él se entere. Eres la única familia que me queda... Se que quieres que venga a vivir contigo, en la cabaña, y que con nuestros conocimientos ayudemos a la gente del pueblo, como lo haces tu. Estoy segura que me protegerías con tu vida de él, pero creeme Heero, lo mejor es que me quede en casa y no te enfrentes con él. Es alguien peligros cuando se enfada y a pesar de poderte defender con las armas y tus dones... te aseguro que él es más fuerte.
-- No me subestimes Middie – dijo Heero en tono molesto. Middie volvió a reír.
-- No lo hago Heero. Desde hace años dejaste de ser un niño para convertirte en hombre. Y se que has defendido a capa y espada a todos aquellos que lo han necesitado. Se la pena que embarga tu corazón por las muertes que voluntaria o involuntariamente has causado...
-- No quiero hablar de eso – dijo Heero dándole la espalda, para volver a ver el cuerpo de Duo bajo la luz de la luna.
-- Quisieras llevarlo en brazos hasta la cabaña y así evitar despertarlo – dijo Middie viendo el semblante de Heero – pero sabes que si lo tocas con alguna parte de tu piel podrías matarlo. Y eso te duele en el alma.
-- No hagas eso Middie – dijo Heero en forma de advertencia a su hermana – no digas en voz alta lo que estoy pensando.
-- Puedo llevarlo por ti a la cabaña...
-- Piensas cargarlo?
-- No, pero puedo trasportarlo. Hoy es luna llena y la magia natural que nos rodea hace este tipo de milagros.
-- Magia Natural?, sabes que no creo en tonterías de ese tipo.
-- Bueno, entonces date la vuelta – dijo Middie indicándole con la mano a Heero que se volteara de espaldas a ella.
-- Para que?
-- Ya que no crees en la magia, no debes verla – Heero le obedeció por un momento, mientras Middie entrelazo sus dedos y se puso a rezar algo ininteligible.
-- Que demonios haces? – pegunto Heero dándose la vuelta, pero al hacerlo se sorprendió al no ver a Duo en su lugar – Donde?, donde esta Duo?
-- En la cabaña – aseguro Middie
Heero salió corriendo sin despedirse de Middie. No era posible que su hermana hubiera llevado a Duo hasta la cabaña sin que él se hubiera dado cuanta. O de que Duo se hubiera levantado sin que se percatara de ello. Eso de la magia Natural que había mencionado su hermana no lo creía posible. Ni siquiera el hecho que sobre él pareciera flotar una maldición. Le gustaba pensar que su piel tenía una especie de veneno, como muchas víboras o una especie de rana que vivía en las aguas pantanosas del bosque negro, que se desprendía al contacto con otra piel humana. Y la alergia que producía ese veneno era lo que los mataba. No por que hubiera una maldición que tuviera que romper de alguna forma.
Llego hasta la puerta de la cabaña en tiempo record y la empujo de golpe haciendo que la puerta se azotara contra la pared de madera de la cabaña, provocando un fuerte ruido que hizo que el trenzado saltara de entre las mantas.
-- Por todos los dioses Heero! – grito Duo de sorpresa al verlo que se dirigía a él a la carrera – quieres matarme de un susto? Que no puedes abrir la puerta de forma civilizada? No ves que hay alguien que quiere dormir de forma tranquila?
-- Duo, estas bien? – pregunto poniéndose en cuclillas para verlo fijamente a los ojos. Duo sintió ese escrutinio sobre su cara y no pudo evitar que un sonrojo le cubriera el rostro.
-- Estoy bien! – dijo a la defensiva desviando la vista del rostro de Heero – solo me asustaste al entrar de esa forma.
Heero volvió a ponerse de pie y salió de la cabaña sin decir nada. Duo solo lo observo partir y se volvió a acurrucar entre las mantas.
-- Ese tipo esta loco – murmuro cerrando los ojos. Pero entonces los abrió de forma precipitada y se sentó de nuevo entre las mantas – Un momento... si no mal recuerdo yo estaba en el estanque... viendo la luna antes de que Heero me encontrara. O es que solo fue un sueño?
Duo se sintió confundido. Es que había tenido entonces dos sueños distintos? Uno en el que veía a Quatre llorando de forma desconsolada y pidiéndole a alguien que regresara de su muerte. Y otro en el que veía a Heero a orillas del estanque hablando con una mujer de cabellos castaños largos a la que había llamado Middie?
Heero había caminado de nuevo hasta el estanque, Middie ya no estaba y solo encontró el libro con la profecía que su hermana le había dicho. Algún día sabría que truco había usado su hermana para llevar a Duo hasta la cabaña sin que él se enterara. Pero ahora solo guardaría el libro y si algún día sentía la curiosidad de ver dentro de él, cosa que dudaba, lo leería. No solo Duo conocía el lenguaje de los reyes...
-- LADY ONE!, LADY ONE!
El grito fuerte y claro de su excelencia Traize se escuchaba por todos los pasillos de la torre donde Lady solía encontrarse. Tenía rato de estarla buscando, pero la mujer no aparecía por ninguna parte.
Poco antes de que el sol se metiera, uno de los guardias que había ido acompañando al sequito de guardias de Quatre, había llegado con terribles noticias. Habían sido atacados y Quatre había desaparecido junto con Trowa.
Trowa era un excelente arquero y confiaba en que fuera suficiente para proteger a su pequeño sobrino. Estaba sumamente enojado y no era por haber atacado a Quatre. Realmente no le importaba el bienestar del rubio, lo que le importaba era la osadía de esos hombres en atacar a soldados del reino Low. Eso era lo que lo tenía molesto. Quería saber quienes eran y cual era el motivo de querer llevarse a Quatre? Eso era lo que le había dicho el soldado que llego a palacio. Que los hombres buscaban llevarse al príncipe Winner.
Asomo la cabeza desde las escaleras que le conducían a la torre, al ver la figura de una mujer atravesar la parte baja de palacio. Era inconfundible, esa era Lady One, usando como siempre un vestido largo que se arrastraba por los suelos y el cabello recogido en dos trenzas que ataba tras de su nuca.
Corrió escaleras abajo para encontrase con ella a medio camino. Lady One detuvo su paso apresurado al ver frente a ella las botas altas de su excelencia Traize. Y sin levantar la vista del suelo comenzó a excusarse.
-- Lo siento su excelencia, me han dicho que me estaba buscando.
-- Ven aquí enseguida! – sin darle tiempo a protestar, tomo a la mujer de la muñeca y fue tirando de ella hasta llegar a su despecho en el piso principal del palacio.
Al sentir su muñeca libre, Lady comenzó a sobarla mientras escuchaba los pasos apresurados de su excelencia girarse a su alrededor.
-- Escúchame Lady, si te permití vivir a pesar de que eres una bruja, es por que te necesito. Has sido mi mejor arma en contra de mis enemigos. Si hubieras sido solo una huérfana más, ten por seguro que te hubiera dejado morir en el pueblo a manos de mis soldados. Pero en lugar de eso, te he dado techo y comida y algo de calor – dijo Traize poniendo so mano sobre los hombros cubiertos de Lady One y comenzando a subirlo hasta su cuello.
-- Lo se su excelencia – dijo Lady One sin moverse. Traize retiro su mano del cuello de la bruja.
-- Necesito saber donde estas siempre. Pueden pasar cosas imprevistas y necesito saber donde buscarte. No me obligues a encerrarte en tus aposentos... – dijo mostrando una sonrisa seductora – o en los míos.
-- Le aseguro que no volverá a suceder su excelencia – se apresuro en contestar Lady. Traize se giro para darle la espalda.
-- Bien, bien, eso espero... Ahora necesito que me digas quienes fueron los que atacaron a Quatre? Quiero Cantidad de gentes, donde puedo encontrarlos y el motivo? – dijo Traize cambiando su mirada, antes serena, por una mirada fiera y llena de odio. La misma mirada que tenía cuando estaba al frente de sus ejércitos, conquistando reinos completos o destruyendo pueblos con hombres, mujeres y niños...
Lady One se dispuso a concentrase y darle a Traize toda la información que le estaba pidiendo. Pero sabía bien, que cualquier información relacionada con los príncipes, tenía que ser filtrada antes de ser entregada a sus enemigos dentro de palacio... Por eso tenía que concentrase...
Dentro de la cabaña al este del centro del bosque negro y a poco camino del castillo Schbeiker, tres jóvenes descansaban al lado de la chimenea. Comiendo algo de la carne que el cazador de ojos negros les había dado.
Wufei también les había dado un par de camisolas para que Trowa tirara los trapos en que se había convertido su camisa y para que Quatre cambiara la suya manchada de sangre. Les había explicado que en esa parte del bosque no hay gente, más que él y que seguramente los forajidos que les atacaron estaban asentados a las orillas del camino. El lugar preferido para atacar carruajes o comitiva de soldados.
Trowa había estado todo el tiempo atento a la mirada de Wufei, que no se despegaba del rostro sonriente de Quatre. El rubio se veía adorable usando una camisola bastante larga para su complexión y estaba totalmente sonrojado por el calor que la chimenea le proporcionaba.
El cazador le había dado algo de beber que le aseguraba le ayudaría a recuperar la sangre que perdió por la herida de la flecha. Había visto el té con desconfianza, debido a que la mirada del chico no se separaba de Quatre. Pero este le había asegurado que no era veneno, solo té de flores de tila. Trowa lo había bebido ante la insistencia de Quatre y al contrario de lo que había pensado, se sintió de maravilla.
-- Tu – dijo Wufei señalando a Trowa – puedes dormir en el suelo, sobre estas mantas – dijo dándole unas cuantas – y el rubio, puede dormir en mi cama – Quatre sonrió por la oferta, pero Trowa no se sintió contento.
-- Donde dormirás tu? – pregunto Trowa al moreno y este sonrió de una forma maliciosa.
-- En la cama, por supuesto! – Quatre sintió que el calor inundaba su rostro de por si rojo, al saber que dormiría con el cazador cuya mirada le ponía nervioso. Preferiría dormir con Trowa, mil veces con Trowa.
-- Te lo agradezco, pero me quedare en el suelo, junto a Trowa, si no te molesta.
Wufei soltó la carcajada haciendo que tanto Trowa como Quatre se miraran por unos momentos sin entender que había sido tan gracioso para el cazador.
-- Cual fue el chiste? – pregunto Trowa al ver que el cazador dejaba de reír un poco.
-- Yo pensé que quien se iba a negar eras tu – dijo señalando a Trowa – pero me sorprende que haya sido el rubio.
-- No comprendo – dijo Quatre.
-- Bueno, se que en el reino Low esta prohibida la relación entre personas del mismo sexo. Yo pertenezco a la aldea de Lang con ideas totalmente opuestas a esa locura del reino Low, así que por mi no se preocupen, no tienen por que ocultar lo mucho que se atraen. Duerman tranquilos y descansen. Ya mañana llegaran al castillo Schbeiker y deberán regresar a su posición de solo amigos – dijo riendo Wufei.
Quatre sintió como si ese chico hubiera leído en él como un libro abierto. Era tan obvio? Como pudo saber lo que sentía por Trowa si tenía poquísimo tiempo de conocerse?.
Trowa solo observo como el cazador abría la puerta de la cabaña y se recargaba en el marco viendo hacía afuera. Como había sabido algo como eso solo al verlo? Por que él amaba a Quatre, pero el príncipe de Winner era diferente a él.
Acomodaron las mantas en el suelo de forma silenciosa. El rubor en el rostro de Quatre era por demás evidente, pero Trowa no había levantado la vista para verlo, desde que el cazador hubiera dicho aquello y Quatre dabas gracias a los dioses por eso. No era tiempo aun de decirle nada a Trowa. Esperaría hasta estar a solas en alguna otra parte, para decirle cuanto lo amaba.
Trowa dejo a Quatre enrollado entre las mantas, mientras él se acerco al cazador de ojos negros que parecía estarle esperando.
-- Sabía que vendrías a preguntarme por que dije eso – dijo Wufei volteando a ver a Trowa, Trowa solo sintió viéndolo fijamente.
-- Cuando encontré al niño rubio en el bosque, me guió hasta él una luz extraña. Era como si muchas luciérnagas formaran un rayó de luz en el cielo semi oscuro. Me aproxime de forma sigilosa y lo vi llorando frente a alguien.
-- Era yo – dijo Trowa
-- Ya se que eras tu – dijo Wufei con fastidio – Ese chico estaba rodeado por un aura extraña y sus manos estaban sobre tu pecho. Después lo vi caer y levantarse y acercase de nuevo a ti. Pero tu caíste entre sus brazos y supe que estabas muerto... - los ojos de Trowa se abrieron con sorpresa al escuchar a Wufei – Por un momento pensé que él te había matado. Pero lloraba de forma tan desesperada que era imposible que te hubiera quitado la vida. Entonces te beso y comprendí que él no...
-- Como que me beso? – dijo Trowa tomando a Wufei por el brazos para que volteara a verlo.
-- Yo solo te estoy diciendo lo que vi y vi claramente cuando el chico rubio te besaba al creerte muerto. El pidió que regresaras de tu muerte o que él pudiera irse contigo... y vaya!, regresaste – dijo riendo.
-- Cual fue tu propósito al traernos a tu cabaña? – pregunto Trowa entrecerrando los ojos al percatarse que había una doble intención al ofrecerles posada en su cabaña.
-- Por que crees que hay un propósito... Trowa – dijo Wufei sonriendo de nuevo.
-- Por que eres un cazador. Así te presentaste. Y sabes que cazar esta prohibido en cualquier reino. Y si te presentaste como cazador, informándonos tus actividades es que sabías que no te íbamos a delatar al llegar al castillo Schbeiker. Ese es tu precio? No delatar tus actividades y tu no dirás lo que hizo Quatre? – pregunto Trowa con molestia sin soltar a Wufei del brazos.
-- Un chico que puede regresar a la gente de la muerte, es una presa bastante peculiar – dijo Wufei clavando su vista en la esmeralda de Trowa – pero yo no diré nada, si tu y tu amigo forman parte del ejercito que va a destronar a su excelencia Traize del reino Low.
-- Que? – dijo Trowa con asombro soltando a Wufei – de que ejercito hablas?
-- Del que estamos formando junto con tu cuñado, Tritón Bloom. El y más gente del pueblo, forman parte del ejercito que derrocara a Traize Khrushrenada. Son bienvenido todos los que sepan blandir un arma, o manejar un arco y flecha. Se por tu cuñado que lo haces muy bien y he podido ver que tu amigo maneja bien dos espadas. Si ustedes forman parte de ese ejercito, yo no diré nada de lo que hizo tu amigo o de la relación que hay entre ustedes dos...
-- Entre nosotros no hay nada y... - dijo volteando hacía adentro viendo a Quatre dormido placidamente – él no me ha hecho nada. Yo no estaba muerto... Entiendes!
-- Piénsalo... Trowa Barton... que pensarían en el palacio Low si supieran que tu cuñado y tu hermana forman parte de una rebelión en contra de Traize Khrushrenada?
Trowa solo mordió su labio inferior. Seguramente si su excelencia se enteraba de lo que estaba haciendo su cuñado. Tanto él como su hermana serían condenados a muerte por traición. Y no solo su cuñado y su hermana correrían con esa suerte, él también... no cabía duda que estaba en las manos de Wufei.
Heero había salido muy temprano de la cabaña montando a Zero. Había perdido varios días de caza debido a que los soldados que buscaban al príncipe Maxwell pasaban muy cerca del bosque negro y no quería que alguien le fuere a ver.
Ahora había partido con el forme propósito de recuperar algo del tiempo perdido y de olvidarse que cierto trenzado aun estaba en la cabaña...
Tenía pocos días, demasiado pocos de que él estuviere en la cabaña y se sorprendía al encontrase pensando en él más de lo necesario... es más!, no era necesario pensar en él y sin embargo lo hacía.
Por eso había salido ese día sin despertarlo, procurando no hacer ruido al salir y al montar a Zero. Pero Shinigami había pateado el establo haciendo mucho ruido y eso había provocado que Duo se despertara.
No pudo evitar verlo llegar corriendo hasta el establo. Estaba descalzo y respiraba agitadamente. No cabía duda que el ruido de su endiablada yegua lo había alterado.
-- Que diablos paso? – dijo cuando llego hasta el establo.
-- Tu maldita yegua pateo la biga de acero que detiene la puerta del establo. Ese fue el ruido que oíste – contesto Heero terminando de ensillar a Zero.
-- Te vas tan temprano? – dijo Duo viendo lo que Heero hacía.
-- Si – contesto Heero de forma fría montando a Zero – regreso antes de que el sol se ponga en lo más alto. Prepara algo de comer para cuando regrese. Llegaré hambriento de la caza. También trae agua del estanque, casi no hay en los barriles.
-- Si mi amo – dijo Duo entre dientes – no quiere que también lave la ropa?
-- Ahora que lo mencionas, si, toda la ropa sucia esta dentro de la cesta de mimbre bajo la cama. Lávala bien. Te veo al rato – y con esto Heero se puso en camino dejando a Duo totalmente sorprendido.
-- Yo y mi bocota! – dijo dejando caer su cabeza entre sus manos – y ahora... como se lava la ropa?
Bandidos!...
Todo lo que Lady One le había dicho es que los que atacaron a Quatre habían sido bandidos del reino Winner. Que debido al parecido con la princesa Henna Winner, es que los bandidos habían podido reconocer a Quatre como el heredero del reino. Querían pedir un rescate por el príncipe. Pero no habían logrado capturarlo. Seguramente Quatre llegaría por la mañana al castillo Schebeiker sano y salvo.
Aun así, su excelencia Traize, había mandado una veintena de soldados a buscar a esos bandidos y a otros tantos soldados al castillo Schbeiker para saber cuantos soldados había pedido y cuantos solo estaban heridos.
Esperaban noticias pronto del Ralph, necesitaba saber que había sido de Duo... pero más le importaba conocer el paradero de Wufei Chang... el más maravilloso rival que se le pudo haber presentado en la aldea de Lang... tan lleno de energía y ganas de salvar a los que amaba. Esa chispa de vida en sus ojos, profundamente negros, le recordaba a él mismo cuando tenía su edad. Era una lastima que el chico se hubiera marchado después de que él se cobrará a la mala, cuando le ganó a Wufei en aquel duelo...
Trowa y Quatre habían salido muy temprano de la cabaña de Wufei. El les había indicado que camino tomar para que salieran al sendero que los llevaría directamente al castillo, sin tener que tomar el camino por el que habían sido atacados.
Quatre se encontraba contento, su corazón latía de felicidad al encontrase con Trowa, en los brazos del arquero. Todo lo que les había pasado el día anterior parecía una horrible pesadilla comparado con el sol que les cubría este nuevo día.
Pero Trowa iba demasiado serio e inmóvil, perdido en sus propios pensamientos que no parecía poner atención a lo que Quatre mencionaba sobre las mariposas en el camino lleno de flores y árboles. O a la brisa que se sentía al estar pasando cerca de un río de aguas cristalinas.
-- Trowa... Trowa estas bien? – volvió a preguntar Quatre.
-- He? – pregunto Trowa por fin, despertando de sus pensamientos – decías algo Quatre?
-- Has estado muy callado todo este tiempo, sucede algo malo? – pregunto Quatre viéndolo fijamente.
-- Nada Quatre – dijo Trowa sin apartar su vista del camino. Pero entonces sintió una mano calida sobre su rostro que le hizo desviar la mirada hasta los verde aqua del príncipe Winner.
-- Que te preocupa Trowa? Tiene que ver conmigo? – pregunto Quatre viéndolo fijamente.
-- No – dijo Trowa retirando la mano de Quatre de su rostro. Quatre bajo la vista de forma triste.
-- Me hubiera gustado que dijeras que si.
Trowa sintió que algo se sacudía dentro de su cuerpo al escuchar lo que había dicho el rubio. La noche anterior Wufei le había dicho que Quatre lo había besado cuando parecía muerto. El estaba seguro de no haber muerto, solo se había desmayado y despertó justo en el momento en el que Wufei estaba por atacarlo con su espada. Pero... Quatre lo había besado en realidad? Lo quería como él lo quería a él? Y si así fuera... que caso tenía que fuera verdad. Quatre era un príncipe y él un simple arquero.
Trowa había bajado la cabeza mientras pensaba. Pero sintió el tibio contacto de la mano de Quatre y regreso a la realidad de las cosas.
-- Me hubiera gustado que dijeras que si – volvió a repetir Quatre con su mano en el rostro de Trowa – y me hubiera gustado, por que yo siempre pienso en ti. Más de lo que te imaginas... por que yo... - dijo Quatre acercando su rostro al del arquero entrecerrando sus ojos – yo...
-- CUIDADO CON LA FLECHA!
Ese grito hizo que Trowa abrazara a Quatre y lo cubriera con la capa para lanzarse juntos al suelo a los pies del caballo. Quatre había quedado sobre el pecho de Trowa, él había evitado que se golpeara fuerte. Pero Trowa había sido herido apenas el día anterior y ahora caía del caballo de esa forma.
-- Trowa!, Trowa estas bien?
Trowa se levanto de inmediato tomando su arco y flecha y apuntando hacía los árboles de donde había caído la flecha.
-- Sal de allí! – dijo Trowa.
La persona que había gritado salió detrás de los árboles a toda prisa, cargando un arco y las flechas a su espalda. Trowa comenzó a bajar el arco al reconocer a la persona en pantalones y botas, usando una camisola ancha y cabello corto que estaba frente a ellos.
-- Hola muchachos!
-- Hilde?
Duo escuchó las pisadas apresuradas de alguien que se aproximaba por el bosque, a orillas del estanque. Y se levanto de la roca en la que estaba tallando la ropa para salir detrás de un árbol y ver a una niña chica, corriendo descalza con una alforja en la mano. Iba muy agitada y en su rostro se veía la preocupación por algo.
Duo corrió detrás de ella para detenerle, quizá estaba perdida y él quería ayudarla.
-- Espera pequeña – grito al darle alcance, pero la niña volteo asustada.
-- Suélteme señor! – grito con voz asustada al ver a Duo detenerle por el brazo.
-- No te voy a hacer daño – dijo Duo soltándola – a caso estas perdida? – la niña lo observo a los ojos y ensancho los suyos al toparse con esas enormes orbes violetas que le sonreían y agito la cabeza en negativa.
-- Quien es usted? – pregunto la niña sorprendida – a caso un ángel? – Duo se sorprendió a su vez por la pregunta. Parecía todo, menos un ángel y se rió a carcajadas.
-- No soy ningún ángel – dijo agachándose un poco para acariciar sus cabellos castaños largos con sus finas manos – soy... - se detuvo de forma abrupta al percatarse que estaba a punto de decirle que era Duo Maxwell. No podía revelar su identidad a nadie, así que solo le quedaba una opción: usar el titulo que tenía dentro del bosque – Soy Duo, el sirviente de Heero Yuy. – La niña sonrió al saberlo.
-- Estoy buscando al señor Yuy, es muy urgente – Duo se extraño por eso.
-- Sucede algo? Puedo ayudarte? – pero la niña negó con la cabeza de forma vehemente.
-- Mi hermana esta esperando un bebé y ha estado vomitando mucho... - dijo la niña comenzado a sollozar.
-- Pero Heero que tiene que ver con eso? – dijo Duo enderezándose un poco sin entender, para después alterarse – A caso Heero es el padre? – la noche anterior había visto a una mujer acercarse. Sería ella? Aun que había creído que era un sueño, parecía ser que no.
-- No – dijo la niña secamente – el señor Yuy le dio a su esposo un té, con el que mi hermana se había sentido mejor. Pero ya se le termino y de nuevo esta vomitando – los ojos de la niña comenzaron a escurrir las lagrimas – creo que ahora si esta grave – Duo tomo a la niña de los hombros para abrazarla un poco.
-- No llores!, seguramente si Heero le da de nuevo el té a tu hermana se repondrá muy rápido.
-- Tu Crees? – dijo la niña esperanzada viéndolo a los ojos.
-- Seguro que si – dijo Duo sonriendo de forma amplia – ahora ven, vamos a la cabaña, mientras yo busco a Heero.
Duo llevo a la niña a la cabaña y la dejo sentada en la mesa, mientras él salio para comenzar a gritarle al cazador. Sabía que si era cierto que Heero tenía un buen oído, entonces debía escucharle.
Entro de nuevo a la cabaña y se dispuso a esperar junto con la niña. Pero el tiempo pasaba y Heero no aparecía.
-- Ya se tardo mucho! – dijo la niña desesperada.
-- Si, ya se tardo – dijo Duo levantándose de la silla que ocupaba – déjame voy a darme una vuelta a ver si lo veo – La niña solo asintió.
Duo abrió la puerta de la cabaña para adentrase en el bosque y volver a llamarlo. Pero a penas dio un par de pasos fuera y se topó con las cosas que el cazador había cargado por la mañana.
Era extraño ver allí las sogas y las flechas, siempre cuando llegaba las dejaba en el cobertizo detrás de la cabaña. Y no recordaba haberlas visto en ese sitió cuando había salido a llamarlo la primera vez. O por lo menos no lo recordaba.
Recogió las cosas y se fue caminando rumbo al cobertizo para guardarlas, seguramente si Heero llegaba y las veía allí, le iba a dar un buen regaño por no alzarlas.
Pero algo llamó su atención en el cobertizo y de forma cautelosa dejo las cosas de Heero en el suelo y se acerco lo más silencioso que pudo. Había visto a alguien moverse dentro y debido a que no había dicho nada, daba por hecho que no era Heero...
Saco de forma cautelosa su cuchillo de la bota y se acercó sin hacer ruido. Pero le sorprendió sobremanera ver que dentro del cobertizo estaba el cazador de ojos cobaltos demasiado concentrado en lo que hacía.
Sobre una de las mesas, tenía un pequeño fogón encendido y sobre él, batía algo con una pala de madera. Levantaba algo sobre su cabeza para ver la luz que se colaba sobre la pequeña botella de vidrio para después verter unas gotas en aquello que mezclaba. El olor que llegaba hasta su nariz era de hierbabuena, era muy agradable. Pero por que Heero hacía eso? Solo lo había visto hacerlo a alguien en el palacio: a la bruja One.
-- Eres un brujo?
Heero se sobresalto al voltear y ver a Duo a sus espaldas. Estaba tan concentrado en lo que hacía que no se había percatado de su presencia. Como era posible que Duo lo hubiese visto? No podía permitir que fuentes externas se enteraran de sus conocimientos. Nadie que no fuera gente conocida lo sabía... solo había una solución a eso.
La mirada de Heero había centellado haciéndolo retroceder con temor. A pesar de que tenía su cuchillo en la mano, no se atrevía a usarlo en su contra. Por que Heero le veía como si quisiera matarle?
-- Tu curiosidad llego muy lejos – dijo Heero con voz gélida comenzado a sacar su espada – ahora tengo que matarte...
Continuara...
Notas de la Autora.
Les gusto como termino??? Oh, yo se que no, jejejeje. Pero ya veremos que pasa en el siguiente capitulo. Ya ven que no pude matar a Trowa, jejejejeje. Ya tenía muchas amenazas sobre mi cabeza. Y no quise arriesgarme a morir si lo hacía, jejeje.
Perdón por la tardanza. Pero me faltaba un poco de inspiración para escribir este capitulo. La parte de Trowa y Quatre estaba ya terminada, el problema me vino al sacar la historia de Heero y Duo. No me gusta hacer un capitulo de una pareja exclusivamente. Así para quienes no gustan de Trowa y Quatre (si, si los hay) pueden saltarse esa parte y leer la de Duo y Heero o la de Wufei. Ya tenía el final del capitulo, solo me faltaba la historia que ligaría los sucesos. Pero ya quedo!.
Bueno, espero que les haya gustado.
A por cierto, lo del te de tila es bueno para que el Hierro de los alimentos se absorba en la sangre de forma rápida y se recuperan los glóbulos rojos.
Información sacada de: Reader´s Digest. Poder curativo de Vitaminas, Minerales y Hierbas.
Gracias como siempre a mis amigas, Faby, Claudia, Bony y Xcaret.
Para comentarios, sugerencias o tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com
Reviwe Contest:
Susaku-koi: Si por mi culpa has soñado con Heero y Duo... POR QUE ME CULPAS. Yo sería feliz de soñar con alguno de mis niños. (solo una vez me ha pasado -_-, quiero mas!!). Bueno, no es un castigo por tu inconstancia el que Heero no pueda tocar a Duo. Ya veremos como lo hacemos, jejejeje. Lo que si te digo es que si Heero lo toca, el pobre Duo se muere... ahora.
Hikaur Itsuko: Bueno, dudas resueltas, jejejejeje. Pero no todo es lo que parece... no se dejen llevar por la primera impresión.
Noburo Tama: Jejejeje, ese es el enorme problema de Heero. Como le hará para tocar a Duo?. Ya veremos, esperemos que no lo mate, jejejejeje. Y ya ves, a Trowa no lo mate. Gracias por tu Review.
Deniss: Oh!, Gracias Deniss, yo adoro tus fics. Y por cierto que hay con palabras!?!! Me tienes a la espera y estoy segura que no solo a mi. Y con respeto a Quatre y Trowa, espero no te haya fastidiado mucho, ya ves que este capitulo es mas de ellos que de los demás. Gracias por el review.
Seiryu: Espero no haberme demorado mucho, pero tu como escritora sabes que a veces se nos complica la vida, jejejeje. Ya ves que no mate a Trowa, una de esas amenazas que me hicieron no matarlo fue la tuya, jejejeje.
Uru Yuy: Ya llego la fantasía a la historia, jejejeje. No nada más Heero tiene problemas, ya ves!!! Espero que te haya gustado la situación con Quatre y Trowa.
Zer0one: Que bueno que te gusto el cap anterior, espero que te guste este también.
Angeli Murasaki: Huy, espero no me maten por lo que paso con Trowa, jejejejeje. Por si caso y no te tranquilizas, ya tengo en mis manos la carta Shield de Sakura, jejejeje.
Loreto W: Loreto, esperó que te estés cuidando esa vista. Espero que este capitulo haya sido de tu agrado.
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 7
EL TERRIBLE DON DE QUATRE
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El sol de la mañana había pintado el cielo de colores y el canto de los pájaros y las palomas podía escucharse claramente entre los árboles del palacio de Low. Era primavera y las flores tapizaban los inmensos jardines y adornaban las copas de algunos árboles.
Su excelencia Traize tenía días de haber vuelto de la conquista del reino de Barri y descansaba antes de emprender el camino a la conquista del reino de Peacemillon. Ahora practicaba el tiro con arco y flecha, mientras sus sobrinos y las princesas del reino de Catalonia y Schbeiker, jugaban en los jardines. Teniendo solo ocho años de edad, los niños solían divertirse sin tomar en cuenta que el reino de Low estaba en guerra contra otros reinos.
Siendo más chico que su primo Duo y menos rápido que su amigo Trowa a Quatre le había resultado difícil seguirlos en su carrera por los jardines. Le gustaba mucho estar con el hijo del sub capitán de la fuerza real, Trowa se criaba con ellos como un igual y lo consideraba como su héroe, por que siempre lo defendía de las maldades de Dorothy. Mientras Catherine, la hermana mayor de Trowa solía acompañarlos como su nana hasta que se casó con un soldado y se separo del palacio de Low para vivir en el pueblo al lado de su esposo, quien se había retirado del servició debido a una herida de gravedad.
Ahora caminaba por uno de los jardines, a los costados de las bardas del pasillo de palacio. La sombra proporcionada por las columnas que sostenían el techo de los pasillos, cubría el candente sol que comenzaba a alzarse sobre sus cabezas.
Volteaba para todos lados tratando de ver a Duo o a Trowa, o quizá a Hilde. Pero ninguno de los tres se veía por los jardines. Había visto a Dorothy deambular por el sitió donde se encontraba su tío, pero en cuanto la vio corrió del lado contrario. Lo que menos deseaba era verla, seguramente le haría llorar.
Camino de forma lenta por entre los jardines, mientras su pequeña capa se ondeaba con el viento que corría entre ellos.
Se detuvo de forma abrupta al ver algo en uno de los jardines. Su vista se fijo en aquello que se movía de forma lastimera sobre las hierbas bien cortadas sin poder dar crédito a lo que veía. Levanto la vista de aquello que estaba tirado y pudo ver a lo lejos como su tío seguía lanzando las flechas a objetivos que no estaban móviles. Se habría equivocado? Habría sido un accidente?
Se acerco de forma lenta sintiendo un profundo dolor en el pecho. Por que una paloma tenía atravesada una flecha en su cuerpo? Debería estar muerta, pero la pobre ave aun vivía y se movía de forma lenta y dolorosa sobre las hierbas sin poder alzar el vuelo.
Con lágrimas en los ojos, corto la punta de la flecha con sus pequeñas manos y la retiro de forma lenta del cuerpo del ave. Apretó el cuerpo de la paloma con sus manos, intentando con su calor tratar de aminorar su dolor, pero mientras lo hacía la escucho cantar.
Era extraño escucharla cantar cuando debería estar muerta... sentía entre sus manos un calor que nunca había sentido y abrió las manos al sentir que le quemaba.
Sus ojos se abrieron en sorpresa al ver como la paloma salía volando como si no le hubiera pasado nada. Que había sucedido? Por que la paloma estaba volando como si estuviera sana?
Giro su vista cuando vio las botas de un hombre parado a sus espaldas y se topo con los ojos celestes del general de la fuerza real: Miliardo Piscraf.
-- Su majestad – dijo Miliardo tomando ambas manos del niño e hincándose para estar a su altura - lo que acaba de hacer, debe guardarlo en secreto. Nadie debe saberlo.
-- Por que Miliardo? – pregunto el rubio sin entender – por que la paloma voló? – Miliardo solo sonrió al niño.
-- Hay dones que se les han otorgado a los niños buenos como usted majestad. Pero esos dones deben permanecer ocultos hasta que llegue la hora de usarlos. Comprende?
-- Será un secreto? – pregunto con los ojos muy abiertos.
-- Si. Será un secreto entre usted y yo.
-- Si – dijo el niño feliz.
No sabía por que había pasado aquello, pero como le había prometido a Miliardo lo había guardado en secreto. Así como guardaba en secreto el poder sentir lo que otros.
Dos años después de ese incidente, cuando tenía 10 años. Hilde había caído de un árbol al tratar de seguir a Duo. El se había quedado abajo insistiéndole a su primo que bajara o a Hilde que dejara de seguirlo. Pero la morena era demasiado terca y sin importarle que llevaba vestido subió sin precaución por las ramas tratando de alcanzar a Duo que ya estaba casi en la punta del árbol. Y al romperse la última rama sobre la que se había apoyado, cayó desde una altura considerable.
Se había asustado al ver a Hilde tirada y sin conocimiento. Había comenzado a llorar al creer que Hilde estaba muerta. Duo había comenzado a bajar de forma rápida para ayudarle, pero fue Miliardo quien al escuchar el llanto de Quatre había llegado en su ayuda.
-- No te des prisa en bajar Duo, baja con cuidado – dijo Miliardo viendo que Duo trataba de bajar de prisa. Entonces volteo a ver al niño rubio – no llores Quatre – dijo viendo al niño a los ojos para tomar sus manos.
-- Esta muerta? – había preguntado Quatre al ver que Hilde no abría los ojos. Pero Miliardo sacudió la cabeza en negación.
-- No, no esta muerta. Solo herida de gravedad. Pero tu puedes remediarlo, pon tus manos aquí – dijo Miliardo señalando el pecho de Hilde – ahora es cuando puedes usar nuestro secreto.
-- Pero... - dijo Quatre viendo fijamente a Miliardo.
-- Hazlo antes de que llegue Duo.
Quatre solo había asentido y coloco ambas manos sobre el pecho de Hilde. Sus lágrimas no habían dejado de salir de sus ojos al pensar que no funcionaba, que lo que había pasado dos años antes había sido solo una casualidad y que la paloma estaba sana. Pero al tiempo en que lloraba sus manos comenzaron a quemar como aquel entonces, sentía como si fuego saliera de ellas y quiso retirarlas. Pero Miliardo se las retuvo para evitar que lo hiciera. Dolía y dolía mucho al grado de hacerlo gritar.
Cuando el grito de dolor salió de su garganta, Miliardo soltó sus manos y él cayó de espaldas agotado. Levanto su cabeza al tiempo en que Duo terminaba de bajar y llegaba corriendo hasta donde Hilde estaba.
-- Tonta! Que crees que estabas haciendo? – pregunto Duo enojado a la chica morena que se levantaba – pudiste lastimarte!
Quatre solo había sonreído y ya no supo más...
/ *** Fin Flasback ** /
Ahora Trowa estaba sumamente herido. La sangre que había perdido le había manchado casi toda la capa y cubierto por completo la camisa. La flecha había atravesado por completo su cuerpo, de lado a lado. No sabía si habría atravesado el corazón. Pero estaba seguro, que de haber sido así, Trowa ya estaría muerto...
Había casi reventado al caballo para huir de los tres hombres que le perseguían. Y se había internado en el bosque de las ánimas que estaba a las orillas del camino. Sabía que estaba muy cerca del castillo Schbeiker, pero no podía llegar.
En cuanto se detuvo, el cuerpo de Trowa había caído del caballo sin fuerzas. Y el se había bajado a toda prisa para ver como estaba. Trowa aun respiraba, aun que parecía haber perdido la conciencia.
-- Trowa!! – dijo con lagrimas en los ojos, despejando su pecho, al romper la camisa con sus manos. y viendo la punta de la flecha casi a la altura de las costillas del arquero.
La sangre seguía brotando y él estaba tan asustado. Lo que había hecho de niño con la paloma podría funcionar ahora con Trowa? Era muy parecido, aquel día la paloma traía atravesada la flecha también de lado a lado de su cuerpo.
Necesitaba cortar la punta de la flecha y no llevaba ningún cuchillo con él. Busco entre las ropas de Trowa y encontró uno. Lo tomo y con mano temblorosa se dispuso a cortar la punta.
Estaba muy asustado, mucho más asustado que la vez que Hilde se cayó del árbol. La vida que tenía en sus manos era la de Trowa!, la de Trowa! Y no podía permitir que muriera. Aun no sabía que Don es el que tenía en sus manos. Miliardo era el único que lo sabía dentro de palacio y nunca hablaron de ello. Podía sanar a la gente con su simple toque?
Pero Trowa sangraba mucho. Algo que no vio ni en la paloma ni en Hilde. La sangre no se repone tan fácilmente...
Había visto muchas veces a los soldados heridos en una batalla, por que su tío solía llevarlos al palacio después de una guerra. Sabía algunos procedimientos para retirar una flecha. Por lo que se dio prisa en retirar la capa del arquero, que ya se encontraba cubierta de sangre y rasgarla en pedazos para usarla de vendas. Al retirar la flecha, la sangre saldría aun más rápidamente.
-- Por favor Trowa, aguanta! – murmuro al ver la palidez en el rostro moreno. El sol comenzaba a ocultarse y dentro de poco le sería difícil ver dentro de ese oscuro bosque. No traía comida, ni agua. Tenía que buscar algo, pero lo primero era tratar de retirar la flecha.
Volvió a extender la mano hasta el dorso desnudo del arquero y con dedos temblorosos sostuvo la punta de acero de la flecha y comenzó a cortarla. Trowa no se movía, estaba demasiado quieto. Rogaba a todos los dioses por que resistiera. Trowa no podía morir y dejarlo solo.
Arrojo la punta lejos en cuanto la tuvo entre sus manos. Tomo un jirón de la capa y lo doblo para colocarlo sobre el pecho del arquero y con otro jirón en su espalda se dispuso a retirarla de forma lenta.
Un quejido escapo de los labios de Trowa y eso le regreso la vida al cuerpo. Si Trowa podía quejarse entonces aun tenía fuerza suficiente.
Estaba hincado a un costado de Trowa, que descansaba recargado en el tronco de un árbol. Pero conforme retiraba la flecha de la espalda del arquero, se iba acercando más a su cuerpo. La sangre de Trowa le había manchado parte de la camisa y los pantalones, pero no le importaba. Aun y cuando Trowa estaba semiinconsciente, no podía evitar el que su corazón latiera apresurado con la cercanía del arquero.
-- Ahhh! – un grito escapo de los labios de Trowa cuando por fin la flecha estuvo fuera, haciendo que su cuerpo se moviera y que Quatre cayera sobre el cuerpo del más alto.
Trowa abrió los ojos topándose con el verde aqua de Quatre que le veía sumamente sonrojado, sosteniendo sobre su pecho un jirón de capa manchado de sangre. Quería levantar los brazos, pero los sentía pesados y su vista estaba aun nublada. Pero eso no le impedía sentir la calidez de otro cuerpo sobre el suyo y ver la mirada aqua que tanto le gustaba.
Un terrible sonrojo invadió el rostro de Quatre al toparse con los ojos esmeraldas del arquero.
-- Qu... Quatre – alcanzo a decir Trowa sonriendo muy apenas.
-- No hables Trowa, te recuperaras – dijo Quatre muy preocupado al ver el semblante de su amigo.
-- No Quatre, no voy a recuperarme – dijo Trowa desviando la vista para ver por el claro entre los árboles como el sol terminaba por ocultarse.
-- Claro que vas a recuperarte, no voy a permitir que mueras, me escuchas Trowa, no voy a permitir que Mueras! – dijo Quatre de forma enérgica. Trowa sonrió de forma abierta al ver como Quatre se levantaba de su cuerpo y se hincaba sobre sus piernas viéndolo con una mirada fiera.
Que ganas de besarlo al tenerlo así de cerca!. Pero no tenía fuerzas en sus brazos, ni tenía más fuerza para hablar. Por lo menos estaba feliz de morir en su compañía. Cerro los ojos con cansancio, mientras sentía como Quatre envolvía su espalda y su pecho con los jirones de la capa. Pero no había nada que su rubio príncipe pudiera hacer. Iba a morir, había perdido demasiada sangre.
-- Mírame Trowa! – dijo Quatre con voz quebrada – abre los ojos y mírame... por favor mírame – volvió a repetir el rubio con la voz entrecortada.
Trowa solo entre abrió los ojos, sentía los parpados demasiado pesados como para abrirlos por completo. Pero al ver la mirada triste de Quatre se empeño en mostrarle una sonrisa, de esas sonrisas que solo a él podía dedicarle.
-- No llores Quatre... a donde quiera que vaya... yo...
Pero las palabras de Trowa se interrumpieron al sentir un profundo calor en su pecho. Quatre había puesto su mano sobre su tetilla izquierda y justo en ese lugar sentía algo que le quemaba.
-- Quatre que haces? – pregunto Trowa al ver la mirada llena de luz del rubio. Jamás había visto esa mirada en él, ni sentido ese ardor que comenzaba a quemarle. Dentro de la mirada de Quatre parecían brillar antorchas de fuego. Parecía que con la mirada pudiera trasmitir el calor que sentía sobre su cuerpo.
Era doloroso, era demasiado doloroso. Pero por Trowa estaba dispuesto a aguantar eso y más. Sentía que sus manos quemaban y que su corazón estaba a punto de explotar. Le dolía mucho y quería gritar, pero no salían los gritos de su boca. Era mucho peor de lo que recordaba con Hilde. Y ahora, casi sin la luz del sol y dentro de la oscuridad del bosque, podía ver una luz extraña rodeando el cuerpo del arquero.
Los ojos de Trowa estaban apretados, sentía un dolor proveniente de su amigo. Le dolía, también le dolía lo que estaba haciendo. Pero es que en lugar de sanarlo lo estaba matando?
-- Quatre!, detente Quatre! – escucho la voz más fuerte del arquero.
Pero algo en su interior le decía que no lo hiciera. Que debía confiar en su fuerza.
Las manos de Trowa se levantaron con esfuerzo para tomar el brazo que sostenía la mano del rubio sobre su pecho, tratando de evitar que ese fuego que le quemaba le siguiera afectando. Pero la fuerza de Trowa estaba disminuida debido a la herida y Quatre apretaba con fuerza.
-- Quatre!...
Quatre sintió una fuerte sacudida que lo lanzo hacía atrás y le hizo caer de espaldas. Había pasado lo mismo que con Hilde. De nuevo se sentía agotado y el sudor por el esfuerzo perlaba su frente.
Se levanto de forma tambaleante y se acerco de nuevo a Trowa. Se veía tan sereno... como si se hubiera quedado dormido.
-- Trowa... estas bien? – pregunto hincándose a su lado y sacudiendo al arquero por el hombro.
Pero al momento de moverlo, el cuerpo de Trowa cayó de lado sobre su pecho. Quatre lo sostuvo asustado. El cuerpo de Trowa estaba frío y sobre sus manos sentía la sangre del arquero... se le formo un nudo en la garganta que le impedía gritar. No quería imaginarse lo que había pasado... no podía ser verdad... no podía... Trowa no podía estar... no, él no podía estar muerto! No!
-- Trowa!!! – dijo de forma entrecortada abrazándolo fuertemente a su pecho – Trowa – volvió a repetir sin recibir respuesta – TROWA!! – grito con todas sus fuerzas, haciendo que las aves que habían llegado poco antes de que el sol se ocultara, alzaran el vuelo de nuevo asustadas.
Por fin era luna llena...
Desde hacía un rato se encontraba contemplando la redondez de la luna desde su ventana. Esperando que el trenzado se durmiera para poder salir hasta el estanque donde ella le esperaba.
Las cosas no siempre habían sido así...
Antes ella iba a visitarles y solía explicarle muchas cosas, cosas que veía que sus padres no entendían y siempre se pregunto de donde las había aprendido ella?. Pero siempre que le preguntaba, ella solía decirle 'Hay dones que llegan a nosotros sin pedirlos, y no debemos preguntar de donde vienen".
Por eso no había preguntado por que podía escuchar, ver o correr mejor que los demás. Lo único que siempre preguntaba y nunca se lo habían contestado, era sobre la maldición que le impedía tocar a la gente o que la gente le tocara. La única respuesta que obtuvo de 'Fue para protegerte' nunca le convenció del todo.
La luna estaba por subir a su punto más alto, ya era hora de que se marchara, ella no debía tardar en llegar.
Bajo de la cama con cuidado y se fijo si el trenzado dormía. Parecía estar tranquilo entre las mantas en el piso.
Se puso en cuclillas a su lado y lo observo detenidamente ante las luces que proporcionaba el fuego de la chimenea. Un vagabundo trenzado que sabía leer y escribir, que hablaba como un noble y tenía una animal magnifico. Usaba botas finas y traía un arma que costaba varias monedas de oro... este vagabundo no era realmente lo que pretendía ser y eso lo sabía muy bien.
Cuando sería el día en que el vagabundo le dijera quien era? Sería Duo realmente su nombre? Si, eso era muy probable... al chico se le dificultaba mentir. No entendía que hacía un chico como ese en medio del bosque negro? Ni tampoco comprendía el motivo por el que huía el día que lo encontró en el bosque.
Pero tampoco era algo que quería saber... estaba casi seguro que el día que se enterar lo que realmente era Duo, era por que el trenzado se marcharía de su lado... 'Su Lado?'
Sacudió la cabeza al comprender que él había obtenido la promesa de Duo de quedarse. No era por que realmente él quería hacerlo. Solo le estaba pagando por lo que le hizo perder... no había nada mas involucrado en su permanencia en ese lugar.
Y por que le preocupaba tanto?...
Volvió a sacudir la cabeza y cubrió a Duo con las mantas que se habían movido de su cuerpo y se levanto para salir de la cabaña. Tenía muchas cosas que preguntarle a la persona que le esperaba a las orillas del estanque. Giro su vista hasta el trenzado antes de abrir la puerta y al percatarse que seguía dormido, salio.
Duo se movió de forma inquieta entre las mantas, comenzó a manotear mientras aun permanecía dormido. Entonces se levanto agitado pensando en su primo Quatre. Por que se sentía preocupado por el pequeño rubio?
-- Estará bien? – se pregunto Duo sujetando su cabeza mientras volteaba a ver la cama donde el cazador dormía, pero este no estaba – ahora a donde habrá ido Heero? – se levanto de entre las mantas – será mejor que lo busque – y se dispuso a buscarlo a los alrededores de la cabaña. Al fin y al cabo, la hermosa luna llena que adornaba el cielo, iluminaba el camino hasta el estanque. Si Heero no había vuelto a ese sitió, entonces él se quedaría admirando la luna desde ese claro.
Las lágrimas escurrían por las mejillas de Quatre al sostener entre sus brazos el cuerpo de Trowa. Suplicando a todos los dioses por que se lo devolvieran. Gritando y maldiciéndolos al mismo tiempo por haber hecho posible que se conocieran y por habérselo llevado de su lado sin haberle confesado cuanto le amaba.
Por que le habían dado un Don que no sabía utilizar? Por que le habían dotado de un poder y no le habían enseñado a usarlo? Por que se había ido Trowa y no él?
Las lágrimas que caían por sus mejillas mojaban el rostro de Trowa, mientras Quatre le sostenía fuertemente entre sus brazos, como si con ese abrazo pudiera evitar que el alma del arquero escapara por completo de su cuerpo. Como si abrazándolo fuertemente a él pudiera regresarle la vida que le había arrebatado por no saber usar su don.
Pero no tenía ningún caso... Trowa se había ido de su lado para siempre y no volvería...
Lo separo de su cuerpo y volvió a recargarlo sobre el árbol en el que había descansado. Se quito la capa que cubría su cuerpo, que aun tenía la sangre de Trowa y la levanto para cubrir el cuerpo del arquero.
Pero Trowa parecía dormido... no podía estar muerto... sin embargo lo estaba. Y poco antes de cubrir su cuerpo por completo, acerco su rostro hasta el Trowa y unió sus labios a los del de ojos verdes.
Dejo que sus labios se posaran sobre los del arquero por eternos segundos, aun conservaban un poco del calor de su dueño y todo su sabor. Ojalá hubiera tenido el valor suficiente para hacerlo cuando estaba vivió.
Separo sus labios de los de Trowa y con lágrimas en los ojos lo cubrió. Esperaría hasta que amaneciera para poder llevárselo al reino Schbeiker. Cuanto extrañaba a su primo Duo, estaba seguro que de estar el a su lado, Trowa jamás hubiera muerto. Entre los tres podrían haberse defendido de esos hombres que les atacaron y les hubieran ganado con facilidad.
Una nueva lágrima escurrió por su blanca mejilla y levanto su mano para retirarla. Tenía que ser fuerte y llevar al amor de su vida hasta el castillo Schbeiker. Después avisarle a su tío lo que había pasado y que le dieran sepultura a su protector que ahora sería tratado como héroe. Como él héroe que siempre fue ante sus ojos.
-- Trowa... - murmuro tomando los hombros del arquero bajo la capa que le había colocado – ojalá volvieras de tu muerte para quedarte para siempre a mi lado. O yo pudiera irme contigo...
Un ruido a sus espaldas lo puso en alerta, separo sus brazos de los hombros del arquero y tomando su espada que estaba a un costado del cuerpo de Trowa se puso en pie fijando su vista al frente.
-- Quien esta allí? – pregunto Quatre con la voz quebrada por la tristeza y levantando la espada de forma defensiva.
-- Lo mismo pregunto...
Quatre se sorprendió al ver a un chico joven frente a él. Vestía casi como vestía Trowa con ropas de gamuza y gruesos guantes. Solo que su pecho y su cinto estaban cubiertos de armas de diferentes formas. La luz de la Luna le permitió contemplarlo y vio que sobre su mano llevaba una espada y estaba en posición defensiva como lo estaba él.
-- Aléjate! – dijo Quatre sin moverse.
-- Aléjate tú – contesto el joven. Para desviar su vista hasta un bulto recargado en un árbol – por lo visto alguien acaba de morir – dijo medio sonriendo.
-- CALLATE! – gritó Quatre de forma triste – tu lo mataste!, tu fuiste uno de esos hombres que le disparo con su arco... - dijo Quatre al tiempo en que se lanzo espada en mano contra el joven frente a él.
La espada de Quatre choco de forma firme sobre la del otro joven quien se defendió de forma astuta para atacar a su vez con su espada. Quatre no dejo de atacar, cada vez con más y más fuerza. La irá que sentía contra esos hombres que habían matado a Trowa le llenaba de una fuerza que no sabía que poseía.
-- Eres bueno! – dijo el chico riendo mientras se defendía de los ataques de Quatre – pero no mejor que yo... - y con esto último empujo la espada de Quatre haciéndola volar por el golpe.
Pero Quatre no se detuvo a ver donde había caído su espada, se dirigió hasta el cuerpo de Trowa y tomo su espada y casi al mismo tiempo su espada cayó cerca y tomo ambas espadas entre sus manos.
-- Te defenderás con dos espadas? – pregunto el joven viendo a Quatre con una risa burlona.
-- No – dijo Quatre de forma firme – te atacare con dos espadas!.
Y acto seguido, Quatre comenzó a usar las dos espadas para atacar a su oponente. El otro chico estaba sorprendido, era la primera vez que veía a alguien usar dos espadas para atacarle y le resultaba fascinante. Pero el chico rubio tenía un punto débil en su ataque... estaba furioso y eso lo hacía vulnerable.
-- Por que?? – pregunto Quatre – por que le dispararon? El solo intentaba protegerme!!
-- Yo no se de que me estas hablando. Yo nunca los había visto y no traigo ningún arco y flecha conmigo.
Quatre se detuvo al contemplar al joven. Efectivamente no traía arco y flechas. Ni su caballo, que estaba atado a un árbol, traía algo en la montura. Pero esa distracción de Quatre, el chico la aprovecho para atacarle. Quatre cayó de espaldas al tropezar con los pies del cuerpo de Trowa.
Se incorporo un poco para ver la silueta del hombre frente a él. Traía su espada en la mano y ahora podría matarle. Por lo menos estaría con Trowa.
Pero Justo en el momento en que cerro los ojos al ver como el joven frente a él blandía su espada para asestar el golpe. Escucho una protesta y al abrir los ojos vio que la capa que le había puesto al cuerpo de Trowa era lanzada sobre su atacante y este caía al suelo tratando de quitársela.
-- Trowa? – dijo Quatre al verlo levantado y sujetando la capa sobre el cuerpo de su atacante.
Trowa volteo a ver a Quatre que estaba aun tirado y le sonrió un poco. Las lágrimas de Quatre volvieron a salir de sus ojos al darse cuenta que Trowa estaba vivió.
-- Trowa!! – grito Quatre poniéndose de pie y corriendo hasta Trowa para abrazarlo. Trowa de forma instintiva correspondió al abrazo – pensé que habías muerto Trowa, estabas tan frío – dijo Quatre sollozando.
-- Aun estoy frío Quatre – dijo Trowa viéndolo fijamente – pero es por que no traigo ni mi camisa ni mi capa. Quatre se sonrojo al percatarse que el dorso de Trowa estaba desnudo.
-- Ah Maldición! – grito el chico terminando de sacar la cabeza de entre los pliegues de la capa – eso fue trampa!
-- Trampa? – preguntó Quatre – tu ibas a matarme.
-- Claro que no!, jamás mataría a alguien que pelea tan bien – dijo poniéndose de pie y aventándoles la capa – soy Chang Wufei – dijo presentándose – y soy un cazador.
-- Yo soy Trowa Barton – dijo Trowa viendo fijamente a Wufei y arrancando del pecho de Quatre el medallón que lo identificaba como el príncipe Winner para esconderlo entre los pliegues de la capa del rubio – y el es Quatre – Quatre lo vio sin entender y Wufei también le observo.
-- Trowa Barton?, el hermano de Catherine Bloom? – pregunto Wufei.
-- Si, Catherine es mi hermana. La conoces?
-- Claro!, a ella y a Tritón, somos viejos amigos. Pero díganme que hacen a estas horas en el bosque negro?
-- Íbamos rumbo al castillo Scbeiker, pero en el camino fuimos atacados, lo que obligo a Quatre a entrar en el bosque.
-- Bueno, mañana podrán seguir al castillo. Les daré posada en mi cabaña, esta muy cerca de aquí – dijo Wufei – así podrás limpiarte esas heridas que traes Trowa y Quatre podrá lavarse.
-- Te lo agradezco Wufei – dijo Trowa caminando con Quatre hasta donde estaba su caballo.
-- Trowa no lo entiendo... - dijo Quatre viendo al arquero – pareces no tener nada, como si nunca hubieras sido herido... no hay mas sangre en tus heridas y...
-- Guarda silencio Quatre...- dijo Trowa colocando un dedo sobre los labios sonrosados de Quatre - nadie debe enterase de lo que hiciste – dijo Trowa terminando por hablarle al oído mientras lo subía al caballo. Quatre se sonrojo al saber que Trowa se había dado cuenta – yo se que tu lo hiciste. Tus ojos emitían una luz que jamás había visto. Mi vida te pertenece Quatre...
-- Trowa? – dijo Quatre sintiendo como los brazos del arquero lo rodeaban para tomar las riendas del caballo.
-- Mi vida siempre será tuya Quatre... - volvió a repetirle al oído, haciendo que un estremecimiento le recorriera de pies a cabeza al escucharlo.
-- Quatre...
Las orbes violetas de Duo habían cambiado de color al ver fijamente la luna... por que había estado pensando tanto en Quatre? Por que? Le pasaba algo a su primo? Por que su corazón había comenzado a latir de forma tan acelerada sin ninguna razón cuando vio la luna fijamente?
Se había sentido trasportado, como si hubiera abandonado su cuerpo y tal como había aparecido esa sensación, desapareció.
-- Que rayos me paso? – se pregunto Duo sin dejar de ver la luna – Quatre realmente estas bien? Tengo muchas ganas de verte...
-- Que rayos haces aquí?
La voz fría de Heero le despertó del trance en el que parecía estar y volteo a verlo de forma fija. Heero traía, como siempre, el seño fruncido y le veía de forma detenida esperando una respuesta de su parte.
-- Salí a buscarte – dijo de forma pausada. Heero se extraño de la forma en la que Duo le contesto.
-- Te sientes bien? – pregunto curioso.
-- Si. Solo me ha entrado mucho sueño, será mejor que regrese a la cabaña, ya que veo que estas bien.
-- Hn – dijo Heero viendo como Duo se daba la vuelta para caminar hasta la cabaña.
Heero regreso su vista hasta las aguas del estanque y vio la silueta de una mujer que se acercaba. Se aproximo a hasta ella con paso firme...
Duo giro su rostro antes de perderse entre los árboles que le conducirían a la cabaña y vio a Heero caminando hasta alguien que se acercaba él. Estaba lejos de ellos, pero sabía que quien acercaba era una mujer alta de cabellos largos que se agitaban con el viento.
Quien era ella?...
Se giro sobre sus talones y regreso hasta estar cerca de donde Heero se había detenido. Sentía que su corazón latía a toda prisa y que un sentimiento extraño se apoderaba de él. Un sentimiento que no había sentido nunca antes y que al ver la figura que se acercaba a Heero, le producía una irritación que le pinchaba en el estomago. Tenía curiosidad de saber quien era la chica. Pero la luz de la luna estaba a la espalda de ella y no podía verle el rostro. Lo único que veía, era que usaba un vestido largo que se arrastraba sobre el suelo lleno de hojas.
Si tuviera el oído de Heero, no necesitaba estar tan cerca, pero como no lo tenía. Iba a tener que estar muy quieto para poder escuchar. Y tratar a toda costa de mantener los ojos abiertos, por que el cansancio que sentía cada vez hacía que sintiera los parpados más y más pesados.
-- Heero!, que bueno verte!
-- Middie – dijo Heero acercándose a la mujer.
-- Hacía mucho tiempo que no nos veíamos. Lamento mucho tener que venir solo de noche, pero ya sabes que mis labores en casa me impiden venir más seguido y por más tiempo – dijo ella sonriendo, mientras Heero solo le observaba sin decir nada - Tienes cosas que preguntarme, lo se – dijo de forma directa – pero todas tus respuesta se te serán dadas antes de lo que piensas. Aun traes el medallón contigo? – pregunto Middie viendo a Heero.
-- Si, aun que aun no se que significa – dijo levantando el brazo derecho y dejando entre ver entre las aberturas de los guantes de gamuza, un pequeño objeto que al contacto con la luz de la luna brillo un poco.
-- Debes encontrar la otra parte – dijo Middie volteando con uno de sus dedos el pequeño objeto que colgaba de la muñeca de Heero – bien sabes que esto solo es la mitad del acertijo. Si tan solo pudiera recordar que decía la otra parte – dijo Middie viendo a Heero – en verdad lamento no poder recordarlo Heero. Estoy segura que tiene algo que ver con que no puedas tocar a nadie.
-- Hn – dijo Heero bajando su brazo a su costado de nuevo.
-- Tienes visitas verdad? – pregunto Middie, Heero solo asintió – El te va a ayudar Heero. Es una buena persona.
-- Como lo sabes?
-- Solo lo se – dijo Middie suspirando – como se muchas otras cosas que pasan por tu cabeza en estos días. – Heero solo la observo de forma fija - Desearías poder tocar a la gente como lo hacen los demás. Dejar de ocultarte en este bosque por temor a que los soldados te encuentren. Pero creeme Heero, ese día esta más cerca de lo que te imaginas... - dijo Middie observando al cielo la enorme luna que lo adornaba – las tres constelaciones están por reunirse. Dos de ellas ya están alineadas.
-- Si – dijo Heero viendo como ella las estrellas – he podido observarlo.
-- Hace poco más de 21 años sucedió lo mismo. Las mismas tres constelaciones se alinearon. Y hubo muchos cambios. Los conocedores están esperando esa misma alineación para que sucedan cosas buenas. Hace 21 años, fueron malas – dijo Middie viendo al cielo.
-- Fue cuando los reyes de Low, Maxwell y Winner murieron. Están esperando que los príncipes tomen control de sus reinos – aseguro Heero – tu sabes cuando sucederá eso?
-- A su tiempo Heero – dijo Middie dándose la vuelta y tomando del suelo un libro de color rojo – toma, guarda esto por mi – Heero lo tomo entre sus manos y lo observo.
-- Que es esto? – pregunto sin entender.
-- Este libro contiene una profecía, la misma profecía que predijo la muerte de los reyes y que predice la llegada al trono de un falso rey. Allí encontraras muchas de las respuestas a tus dudas. Consulta cuantas veces quieras.
-- Sabes muy bien que yo no creo en estas tonterías – dijo Heero. Middie sonrió.
-- Debo irme Heero. Me esperan... - Middie se dio la vuelta y luego se giro para despedirse – No seas malo con Duo!
Heero se sorprendió por lo que dijo Middie. Como sabía que la persona que estaba con él se llamaba Duo?
Cerro los ojos y suspiro. Entonces se percato de algo. Giro su rostro hasta unos arbustos y comenzó a hablar.
-- Sal de allí Duo... - pero nadie le respondió.
Se acerco hasta el sitió en el que pensaba estaba Duo, creyendo por un instante que se había equivocado. Pero no, allí estaba Duo... por completo dormido.
No pudo evitar que una mueca en forma de sonrisa se asomara a sus labios. No cabía duda que el trenzado lo sorprendía mucho. Le había dicho que tenía sueño y que se iba a la cabaña a dormir y se había quedado a espiarlo... era curioso. Intuía que no había escuchado nada de la conversación con Middie y si lo había hecho, seguramente no había entendido nada.
Se puso en cuclillas para verlo bajo la luz de la luna llena. Se veía tan bien así... sus largas pestañas moviéndose conforma sus ojos ante la actividad del sueño. Su largo cuerpo doblado en una posición nada cómoda, mientras su cabello, amarrado en una trenza larga descansaba a los lados de su cuerpo.
Cuantas ganas de poder tocar esa piel blanca que se antojaba al tacto? Cuantas ganas de probar esos labios sonrosados y apetecibles que se dibujaban bajo los rayos de la luna.
-- Que rayos – dijo en voz alta parándose de inmediato al comprender la magnitud de sus pensamientos. Y al momento en que lo hizo, casi choca contra algo a sus espaldas.
-- Se ve lindo dormido, verdad Heero?
-- No te habías ido ya Middie? – pregunto Heero al ver que la chica estaba inclinada sobre el cuerpo de Duo y también le veía de forma detenida. Ella solo sonrió.
-- No me vas a decir si es lindo o no? – pregunto con una sonrisa. Heero observo a Duo una vez más.
-- Lo es – Middie sonrió – como supiste que se llama Duo Middie? – pregunto Heero viéndola fijamente.
-- De la misma forma en que se muchas cosas Heero. Puedo ver el pasado, el presente y el futuro. Me llaman Bruja, pero el nombre correcto es vidente.
-- Yo no creo en esas cosas – aseguro Heero.
-- Algún día lo creerás... un día no muy lejano creerás en todo aquello que no crees ahora... Hermano. – Middie volteo para todos lados, como si alguien le estuviera hablando. Heero vio que su hermana se veía nerviosa.
-- El te espera? – pregunto viendo a su hermana. Ella volteo a verlo y solo bajo la vista y asintió.
-- Se que te preguntas por que estoy con él?. Desde que recuerdas he estado siempre con él y se que te extraña el que no haya tenido hijos – Heero la observo, su hermana siempre sabía en lo que pensaba sin decírselo y solo asintió - Papá y mamá nunca pudieron darte una respuesta que te satisficiera del todo, verdad Heero? – Heero volvió a asentir – estoy con él por que no lo amo – dijo Middie viéndolo – y ya que tengo los conocimientos, he hecho todo lo posible por no traer hijos al mundo que sufran lo que yo. Papá y mamá no pudieron evitarlo, fue mi decisión. Cada mes vengo a verte sin que él se entere. Eres la única familia que me queda... Se que quieres que venga a vivir contigo, en la cabaña, y que con nuestros conocimientos ayudemos a la gente del pueblo, como lo haces tu. Estoy segura que me protegerías con tu vida de él, pero creeme Heero, lo mejor es que me quede en casa y no te enfrentes con él. Es alguien peligros cuando se enfada y a pesar de poderte defender con las armas y tus dones... te aseguro que él es más fuerte.
-- No me subestimes Middie – dijo Heero en tono molesto. Middie volvió a reír.
-- No lo hago Heero. Desde hace años dejaste de ser un niño para convertirte en hombre. Y se que has defendido a capa y espada a todos aquellos que lo han necesitado. Se la pena que embarga tu corazón por las muertes que voluntaria o involuntariamente has causado...
-- No quiero hablar de eso – dijo Heero dándole la espalda, para volver a ver el cuerpo de Duo bajo la luz de la luna.
-- Quisieras llevarlo en brazos hasta la cabaña y así evitar despertarlo – dijo Middie viendo el semblante de Heero – pero sabes que si lo tocas con alguna parte de tu piel podrías matarlo. Y eso te duele en el alma.
-- No hagas eso Middie – dijo Heero en forma de advertencia a su hermana – no digas en voz alta lo que estoy pensando.
-- Puedo llevarlo por ti a la cabaña...
-- Piensas cargarlo?
-- No, pero puedo trasportarlo. Hoy es luna llena y la magia natural que nos rodea hace este tipo de milagros.
-- Magia Natural?, sabes que no creo en tonterías de ese tipo.
-- Bueno, entonces date la vuelta – dijo Middie indicándole con la mano a Heero que se volteara de espaldas a ella.
-- Para que?
-- Ya que no crees en la magia, no debes verla – Heero le obedeció por un momento, mientras Middie entrelazo sus dedos y se puso a rezar algo ininteligible.
-- Que demonios haces? – pegunto Heero dándose la vuelta, pero al hacerlo se sorprendió al no ver a Duo en su lugar – Donde?, donde esta Duo?
-- En la cabaña – aseguro Middie
Heero salió corriendo sin despedirse de Middie. No era posible que su hermana hubiera llevado a Duo hasta la cabaña sin que él se hubiera dado cuanta. O de que Duo se hubiera levantado sin que se percatara de ello. Eso de la magia Natural que había mencionado su hermana no lo creía posible. Ni siquiera el hecho que sobre él pareciera flotar una maldición. Le gustaba pensar que su piel tenía una especie de veneno, como muchas víboras o una especie de rana que vivía en las aguas pantanosas del bosque negro, que se desprendía al contacto con otra piel humana. Y la alergia que producía ese veneno era lo que los mataba. No por que hubiera una maldición que tuviera que romper de alguna forma.
Llego hasta la puerta de la cabaña en tiempo record y la empujo de golpe haciendo que la puerta se azotara contra la pared de madera de la cabaña, provocando un fuerte ruido que hizo que el trenzado saltara de entre las mantas.
-- Por todos los dioses Heero! – grito Duo de sorpresa al verlo que se dirigía a él a la carrera – quieres matarme de un susto? Que no puedes abrir la puerta de forma civilizada? No ves que hay alguien que quiere dormir de forma tranquila?
-- Duo, estas bien? – pregunto poniéndose en cuclillas para verlo fijamente a los ojos. Duo sintió ese escrutinio sobre su cara y no pudo evitar que un sonrojo le cubriera el rostro.
-- Estoy bien! – dijo a la defensiva desviando la vista del rostro de Heero – solo me asustaste al entrar de esa forma.
Heero volvió a ponerse de pie y salió de la cabaña sin decir nada. Duo solo lo observo partir y se volvió a acurrucar entre las mantas.
-- Ese tipo esta loco – murmuro cerrando los ojos. Pero entonces los abrió de forma precipitada y se sentó de nuevo entre las mantas – Un momento... si no mal recuerdo yo estaba en el estanque... viendo la luna antes de que Heero me encontrara. O es que solo fue un sueño?
Duo se sintió confundido. Es que había tenido entonces dos sueños distintos? Uno en el que veía a Quatre llorando de forma desconsolada y pidiéndole a alguien que regresara de su muerte. Y otro en el que veía a Heero a orillas del estanque hablando con una mujer de cabellos castaños largos a la que había llamado Middie?
Heero había caminado de nuevo hasta el estanque, Middie ya no estaba y solo encontró el libro con la profecía que su hermana le había dicho. Algún día sabría que truco había usado su hermana para llevar a Duo hasta la cabaña sin que él se enterara. Pero ahora solo guardaría el libro y si algún día sentía la curiosidad de ver dentro de él, cosa que dudaba, lo leería. No solo Duo conocía el lenguaje de los reyes...
-- LADY ONE!, LADY ONE!
El grito fuerte y claro de su excelencia Traize se escuchaba por todos los pasillos de la torre donde Lady solía encontrarse. Tenía rato de estarla buscando, pero la mujer no aparecía por ninguna parte.
Poco antes de que el sol se metiera, uno de los guardias que había ido acompañando al sequito de guardias de Quatre, había llegado con terribles noticias. Habían sido atacados y Quatre había desaparecido junto con Trowa.
Trowa era un excelente arquero y confiaba en que fuera suficiente para proteger a su pequeño sobrino. Estaba sumamente enojado y no era por haber atacado a Quatre. Realmente no le importaba el bienestar del rubio, lo que le importaba era la osadía de esos hombres en atacar a soldados del reino Low. Eso era lo que lo tenía molesto. Quería saber quienes eran y cual era el motivo de querer llevarse a Quatre? Eso era lo que le había dicho el soldado que llego a palacio. Que los hombres buscaban llevarse al príncipe Winner.
Asomo la cabeza desde las escaleras que le conducían a la torre, al ver la figura de una mujer atravesar la parte baja de palacio. Era inconfundible, esa era Lady One, usando como siempre un vestido largo que se arrastraba por los suelos y el cabello recogido en dos trenzas que ataba tras de su nuca.
Corrió escaleras abajo para encontrase con ella a medio camino. Lady One detuvo su paso apresurado al ver frente a ella las botas altas de su excelencia Traize. Y sin levantar la vista del suelo comenzó a excusarse.
-- Lo siento su excelencia, me han dicho que me estaba buscando.
-- Ven aquí enseguida! – sin darle tiempo a protestar, tomo a la mujer de la muñeca y fue tirando de ella hasta llegar a su despecho en el piso principal del palacio.
Al sentir su muñeca libre, Lady comenzó a sobarla mientras escuchaba los pasos apresurados de su excelencia girarse a su alrededor.
-- Escúchame Lady, si te permití vivir a pesar de que eres una bruja, es por que te necesito. Has sido mi mejor arma en contra de mis enemigos. Si hubieras sido solo una huérfana más, ten por seguro que te hubiera dejado morir en el pueblo a manos de mis soldados. Pero en lugar de eso, te he dado techo y comida y algo de calor – dijo Traize poniendo so mano sobre los hombros cubiertos de Lady One y comenzando a subirlo hasta su cuello.
-- Lo se su excelencia – dijo Lady One sin moverse. Traize retiro su mano del cuello de la bruja.
-- Necesito saber donde estas siempre. Pueden pasar cosas imprevistas y necesito saber donde buscarte. No me obligues a encerrarte en tus aposentos... – dijo mostrando una sonrisa seductora – o en los míos.
-- Le aseguro que no volverá a suceder su excelencia – se apresuro en contestar Lady. Traize se giro para darle la espalda.
-- Bien, bien, eso espero... Ahora necesito que me digas quienes fueron los que atacaron a Quatre? Quiero Cantidad de gentes, donde puedo encontrarlos y el motivo? – dijo Traize cambiando su mirada, antes serena, por una mirada fiera y llena de odio. La misma mirada que tenía cuando estaba al frente de sus ejércitos, conquistando reinos completos o destruyendo pueblos con hombres, mujeres y niños...
Lady One se dispuso a concentrase y darle a Traize toda la información que le estaba pidiendo. Pero sabía bien, que cualquier información relacionada con los príncipes, tenía que ser filtrada antes de ser entregada a sus enemigos dentro de palacio... Por eso tenía que concentrase...
Dentro de la cabaña al este del centro del bosque negro y a poco camino del castillo Schbeiker, tres jóvenes descansaban al lado de la chimenea. Comiendo algo de la carne que el cazador de ojos negros les había dado.
Wufei también les había dado un par de camisolas para que Trowa tirara los trapos en que se había convertido su camisa y para que Quatre cambiara la suya manchada de sangre. Les había explicado que en esa parte del bosque no hay gente, más que él y que seguramente los forajidos que les atacaron estaban asentados a las orillas del camino. El lugar preferido para atacar carruajes o comitiva de soldados.
Trowa había estado todo el tiempo atento a la mirada de Wufei, que no se despegaba del rostro sonriente de Quatre. El rubio se veía adorable usando una camisola bastante larga para su complexión y estaba totalmente sonrojado por el calor que la chimenea le proporcionaba.
El cazador le había dado algo de beber que le aseguraba le ayudaría a recuperar la sangre que perdió por la herida de la flecha. Había visto el té con desconfianza, debido a que la mirada del chico no se separaba de Quatre. Pero este le había asegurado que no era veneno, solo té de flores de tila. Trowa lo había bebido ante la insistencia de Quatre y al contrario de lo que había pensado, se sintió de maravilla.
-- Tu – dijo Wufei señalando a Trowa – puedes dormir en el suelo, sobre estas mantas – dijo dándole unas cuantas – y el rubio, puede dormir en mi cama – Quatre sonrió por la oferta, pero Trowa no se sintió contento.
-- Donde dormirás tu? – pregunto Trowa al moreno y este sonrió de una forma maliciosa.
-- En la cama, por supuesto! – Quatre sintió que el calor inundaba su rostro de por si rojo, al saber que dormiría con el cazador cuya mirada le ponía nervioso. Preferiría dormir con Trowa, mil veces con Trowa.
-- Te lo agradezco, pero me quedare en el suelo, junto a Trowa, si no te molesta.
Wufei soltó la carcajada haciendo que tanto Trowa como Quatre se miraran por unos momentos sin entender que había sido tan gracioso para el cazador.
-- Cual fue el chiste? – pregunto Trowa al ver que el cazador dejaba de reír un poco.
-- Yo pensé que quien se iba a negar eras tu – dijo señalando a Trowa – pero me sorprende que haya sido el rubio.
-- No comprendo – dijo Quatre.
-- Bueno, se que en el reino Low esta prohibida la relación entre personas del mismo sexo. Yo pertenezco a la aldea de Lang con ideas totalmente opuestas a esa locura del reino Low, así que por mi no se preocupen, no tienen por que ocultar lo mucho que se atraen. Duerman tranquilos y descansen. Ya mañana llegaran al castillo Schbeiker y deberán regresar a su posición de solo amigos – dijo riendo Wufei.
Quatre sintió como si ese chico hubiera leído en él como un libro abierto. Era tan obvio? Como pudo saber lo que sentía por Trowa si tenía poquísimo tiempo de conocerse?.
Trowa solo observo como el cazador abría la puerta de la cabaña y se recargaba en el marco viendo hacía afuera. Como había sabido algo como eso solo al verlo? Por que él amaba a Quatre, pero el príncipe de Winner era diferente a él.
Acomodaron las mantas en el suelo de forma silenciosa. El rubor en el rostro de Quatre era por demás evidente, pero Trowa no había levantado la vista para verlo, desde que el cazador hubiera dicho aquello y Quatre dabas gracias a los dioses por eso. No era tiempo aun de decirle nada a Trowa. Esperaría hasta estar a solas en alguna otra parte, para decirle cuanto lo amaba.
Trowa dejo a Quatre enrollado entre las mantas, mientras él se acerco al cazador de ojos negros que parecía estarle esperando.
-- Sabía que vendrías a preguntarme por que dije eso – dijo Wufei volteando a ver a Trowa, Trowa solo sintió viéndolo fijamente.
-- Cuando encontré al niño rubio en el bosque, me guió hasta él una luz extraña. Era como si muchas luciérnagas formaran un rayó de luz en el cielo semi oscuro. Me aproxime de forma sigilosa y lo vi llorando frente a alguien.
-- Era yo – dijo Trowa
-- Ya se que eras tu – dijo Wufei con fastidio – Ese chico estaba rodeado por un aura extraña y sus manos estaban sobre tu pecho. Después lo vi caer y levantarse y acercase de nuevo a ti. Pero tu caíste entre sus brazos y supe que estabas muerto... - los ojos de Trowa se abrieron con sorpresa al escuchar a Wufei – Por un momento pensé que él te había matado. Pero lloraba de forma tan desesperada que era imposible que te hubiera quitado la vida. Entonces te beso y comprendí que él no...
-- Como que me beso? – dijo Trowa tomando a Wufei por el brazos para que volteara a verlo.
-- Yo solo te estoy diciendo lo que vi y vi claramente cuando el chico rubio te besaba al creerte muerto. El pidió que regresaras de tu muerte o que él pudiera irse contigo... y vaya!, regresaste – dijo riendo.
-- Cual fue tu propósito al traernos a tu cabaña? – pregunto Trowa entrecerrando los ojos al percatarse que había una doble intención al ofrecerles posada en su cabaña.
-- Por que crees que hay un propósito... Trowa – dijo Wufei sonriendo de nuevo.
-- Por que eres un cazador. Así te presentaste. Y sabes que cazar esta prohibido en cualquier reino. Y si te presentaste como cazador, informándonos tus actividades es que sabías que no te íbamos a delatar al llegar al castillo Schbeiker. Ese es tu precio? No delatar tus actividades y tu no dirás lo que hizo Quatre? – pregunto Trowa con molestia sin soltar a Wufei del brazos.
-- Un chico que puede regresar a la gente de la muerte, es una presa bastante peculiar – dijo Wufei clavando su vista en la esmeralda de Trowa – pero yo no diré nada, si tu y tu amigo forman parte del ejercito que va a destronar a su excelencia Traize del reino Low.
-- Que? – dijo Trowa con asombro soltando a Wufei – de que ejercito hablas?
-- Del que estamos formando junto con tu cuñado, Tritón Bloom. El y más gente del pueblo, forman parte del ejercito que derrocara a Traize Khrushrenada. Son bienvenido todos los que sepan blandir un arma, o manejar un arco y flecha. Se por tu cuñado que lo haces muy bien y he podido ver que tu amigo maneja bien dos espadas. Si ustedes forman parte de ese ejercito, yo no diré nada de lo que hizo tu amigo o de la relación que hay entre ustedes dos...
-- Entre nosotros no hay nada y... - dijo volteando hacía adentro viendo a Quatre dormido placidamente – él no me ha hecho nada. Yo no estaba muerto... Entiendes!
-- Piénsalo... Trowa Barton... que pensarían en el palacio Low si supieran que tu cuñado y tu hermana forman parte de una rebelión en contra de Traize Khrushrenada?
Trowa solo mordió su labio inferior. Seguramente si su excelencia se enteraba de lo que estaba haciendo su cuñado. Tanto él como su hermana serían condenados a muerte por traición. Y no solo su cuñado y su hermana correrían con esa suerte, él también... no cabía duda que estaba en las manos de Wufei.
Heero había salido muy temprano de la cabaña montando a Zero. Había perdido varios días de caza debido a que los soldados que buscaban al príncipe Maxwell pasaban muy cerca del bosque negro y no quería que alguien le fuere a ver.
Ahora había partido con el forme propósito de recuperar algo del tiempo perdido y de olvidarse que cierto trenzado aun estaba en la cabaña...
Tenía pocos días, demasiado pocos de que él estuviere en la cabaña y se sorprendía al encontrase pensando en él más de lo necesario... es más!, no era necesario pensar en él y sin embargo lo hacía.
Por eso había salido ese día sin despertarlo, procurando no hacer ruido al salir y al montar a Zero. Pero Shinigami había pateado el establo haciendo mucho ruido y eso había provocado que Duo se despertara.
No pudo evitar verlo llegar corriendo hasta el establo. Estaba descalzo y respiraba agitadamente. No cabía duda que el ruido de su endiablada yegua lo había alterado.
-- Que diablos paso? – dijo cuando llego hasta el establo.
-- Tu maldita yegua pateo la biga de acero que detiene la puerta del establo. Ese fue el ruido que oíste – contesto Heero terminando de ensillar a Zero.
-- Te vas tan temprano? – dijo Duo viendo lo que Heero hacía.
-- Si – contesto Heero de forma fría montando a Zero – regreso antes de que el sol se ponga en lo más alto. Prepara algo de comer para cuando regrese. Llegaré hambriento de la caza. También trae agua del estanque, casi no hay en los barriles.
-- Si mi amo – dijo Duo entre dientes – no quiere que también lave la ropa?
-- Ahora que lo mencionas, si, toda la ropa sucia esta dentro de la cesta de mimbre bajo la cama. Lávala bien. Te veo al rato – y con esto Heero se puso en camino dejando a Duo totalmente sorprendido.
-- Yo y mi bocota! – dijo dejando caer su cabeza entre sus manos – y ahora... como se lava la ropa?
Bandidos!...
Todo lo que Lady One le había dicho es que los que atacaron a Quatre habían sido bandidos del reino Winner. Que debido al parecido con la princesa Henna Winner, es que los bandidos habían podido reconocer a Quatre como el heredero del reino. Querían pedir un rescate por el príncipe. Pero no habían logrado capturarlo. Seguramente Quatre llegaría por la mañana al castillo Schebeiker sano y salvo.
Aun así, su excelencia Traize, había mandado una veintena de soldados a buscar a esos bandidos y a otros tantos soldados al castillo Schbeiker para saber cuantos soldados había pedido y cuantos solo estaban heridos.
Esperaban noticias pronto del Ralph, necesitaba saber que había sido de Duo... pero más le importaba conocer el paradero de Wufei Chang... el más maravilloso rival que se le pudo haber presentado en la aldea de Lang... tan lleno de energía y ganas de salvar a los que amaba. Esa chispa de vida en sus ojos, profundamente negros, le recordaba a él mismo cuando tenía su edad. Era una lastima que el chico se hubiera marchado después de que él se cobrará a la mala, cuando le ganó a Wufei en aquel duelo...
Trowa y Quatre habían salido muy temprano de la cabaña de Wufei. El les había indicado que camino tomar para que salieran al sendero que los llevaría directamente al castillo, sin tener que tomar el camino por el que habían sido atacados.
Quatre se encontraba contento, su corazón latía de felicidad al encontrase con Trowa, en los brazos del arquero. Todo lo que les había pasado el día anterior parecía una horrible pesadilla comparado con el sol que les cubría este nuevo día.
Pero Trowa iba demasiado serio e inmóvil, perdido en sus propios pensamientos que no parecía poner atención a lo que Quatre mencionaba sobre las mariposas en el camino lleno de flores y árboles. O a la brisa que se sentía al estar pasando cerca de un río de aguas cristalinas.
-- Trowa... Trowa estas bien? – volvió a preguntar Quatre.
-- He? – pregunto Trowa por fin, despertando de sus pensamientos – decías algo Quatre?
-- Has estado muy callado todo este tiempo, sucede algo malo? – pregunto Quatre viéndolo fijamente.
-- Nada Quatre – dijo Trowa sin apartar su vista del camino. Pero entonces sintió una mano calida sobre su rostro que le hizo desviar la mirada hasta los verde aqua del príncipe Winner.
-- Que te preocupa Trowa? Tiene que ver conmigo? – pregunto Quatre viéndolo fijamente.
-- No – dijo Trowa retirando la mano de Quatre de su rostro. Quatre bajo la vista de forma triste.
-- Me hubiera gustado que dijeras que si.
Trowa sintió que algo se sacudía dentro de su cuerpo al escuchar lo que había dicho el rubio. La noche anterior Wufei le había dicho que Quatre lo había besado cuando parecía muerto. El estaba seguro de no haber muerto, solo se había desmayado y despertó justo en el momento en el que Wufei estaba por atacarlo con su espada. Pero... Quatre lo había besado en realidad? Lo quería como él lo quería a él? Y si así fuera... que caso tenía que fuera verdad. Quatre era un príncipe y él un simple arquero.
Trowa había bajado la cabeza mientras pensaba. Pero sintió el tibio contacto de la mano de Quatre y regreso a la realidad de las cosas.
-- Me hubiera gustado que dijeras que si – volvió a repetir Quatre con su mano en el rostro de Trowa – y me hubiera gustado, por que yo siempre pienso en ti. Más de lo que te imaginas... por que yo... - dijo Quatre acercando su rostro al del arquero entrecerrando sus ojos – yo...
-- CUIDADO CON LA FLECHA!
Ese grito hizo que Trowa abrazara a Quatre y lo cubriera con la capa para lanzarse juntos al suelo a los pies del caballo. Quatre había quedado sobre el pecho de Trowa, él había evitado que se golpeara fuerte. Pero Trowa había sido herido apenas el día anterior y ahora caía del caballo de esa forma.
-- Trowa!, Trowa estas bien?
Trowa se levanto de inmediato tomando su arco y flecha y apuntando hacía los árboles de donde había caído la flecha.
-- Sal de allí! – dijo Trowa.
La persona que había gritado salió detrás de los árboles a toda prisa, cargando un arco y las flechas a su espalda. Trowa comenzó a bajar el arco al reconocer a la persona en pantalones y botas, usando una camisola ancha y cabello corto que estaba frente a ellos.
-- Hola muchachos!
-- Hilde?
Duo escuchó las pisadas apresuradas de alguien que se aproximaba por el bosque, a orillas del estanque. Y se levanto de la roca en la que estaba tallando la ropa para salir detrás de un árbol y ver a una niña chica, corriendo descalza con una alforja en la mano. Iba muy agitada y en su rostro se veía la preocupación por algo.
Duo corrió detrás de ella para detenerle, quizá estaba perdida y él quería ayudarla.
-- Espera pequeña – grito al darle alcance, pero la niña volteo asustada.
-- Suélteme señor! – grito con voz asustada al ver a Duo detenerle por el brazo.
-- No te voy a hacer daño – dijo Duo soltándola – a caso estas perdida? – la niña lo observo a los ojos y ensancho los suyos al toparse con esas enormes orbes violetas que le sonreían y agito la cabeza en negativa.
-- Quien es usted? – pregunto la niña sorprendida – a caso un ángel? – Duo se sorprendió a su vez por la pregunta. Parecía todo, menos un ángel y se rió a carcajadas.
-- No soy ningún ángel – dijo agachándose un poco para acariciar sus cabellos castaños largos con sus finas manos – soy... - se detuvo de forma abrupta al percatarse que estaba a punto de decirle que era Duo Maxwell. No podía revelar su identidad a nadie, así que solo le quedaba una opción: usar el titulo que tenía dentro del bosque – Soy Duo, el sirviente de Heero Yuy. – La niña sonrió al saberlo.
-- Estoy buscando al señor Yuy, es muy urgente – Duo se extraño por eso.
-- Sucede algo? Puedo ayudarte? – pero la niña negó con la cabeza de forma vehemente.
-- Mi hermana esta esperando un bebé y ha estado vomitando mucho... - dijo la niña comenzado a sollozar.
-- Pero Heero que tiene que ver con eso? – dijo Duo enderezándose un poco sin entender, para después alterarse – A caso Heero es el padre? – la noche anterior había visto a una mujer acercarse. Sería ella? Aun que había creído que era un sueño, parecía ser que no.
-- No – dijo la niña secamente – el señor Yuy le dio a su esposo un té, con el que mi hermana se había sentido mejor. Pero ya se le termino y de nuevo esta vomitando – los ojos de la niña comenzaron a escurrir las lagrimas – creo que ahora si esta grave – Duo tomo a la niña de los hombros para abrazarla un poco.
-- No llores!, seguramente si Heero le da de nuevo el té a tu hermana se repondrá muy rápido.
-- Tu Crees? – dijo la niña esperanzada viéndolo a los ojos.
-- Seguro que si – dijo Duo sonriendo de forma amplia – ahora ven, vamos a la cabaña, mientras yo busco a Heero.
Duo llevo a la niña a la cabaña y la dejo sentada en la mesa, mientras él salio para comenzar a gritarle al cazador. Sabía que si era cierto que Heero tenía un buen oído, entonces debía escucharle.
Entro de nuevo a la cabaña y se dispuso a esperar junto con la niña. Pero el tiempo pasaba y Heero no aparecía.
-- Ya se tardo mucho! – dijo la niña desesperada.
-- Si, ya se tardo – dijo Duo levantándose de la silla que ocupaba – déjame voy a darme una vuelta a ver si lo veo – La niña solo asintió.
Duo abrió la puerta de la cabaña para adentrase en el bosque y volver a llamarlo. Pero a penas dio un par de pasos fuera y se topó con las cosas que el cazador había cargado por la mañana.
Era extraño ver allí las sogas y las flechas, siempre cuando llegaba las dejaba en el cobertizo detrás de la cabaña. Y no recordaba haberlas visto en ese sitió cuando había salido a llamarlo la primera vez. O por lo menos no lo recordaba.
Recogió las cosas y se fue caminando rumbo al cobertizo para guardarlas, seguramente si Heero llegaba y las veía allí, le iba a dar un buen regaño por no alzarlas.
Pero algo llamó su atención en el cobertizo y de forma cautelosa dejo las cosas de Heero en el suelo y se acerco lo más silencioso que pudo. Había visto a alguien moverse dentro y debido a que no había dicho nada, daba por hecho que no era Heero...
Saco de forma cautelosa su cuchillo de la bota y se acercó sin hacer ruido. Pero le sorprendió sobremanera ver que dentro del cobertizo estaba el cazador de ojos cobaltos demasiado concentrado en lo que hacía.
Sobre una de las mesas, tenía un pequeño fogón encendido y sobre él, batía algo con una pala de madera. Levantaba algo sobre su cabeza para ver la luz que se colaba sobre la pequeña botella de vidrio para después verter unas gotas en aquello que mezclaba. El olor que llegaba hasta su nariz era de hierbabuena, era muy agradable. Pero por que Heero hacía eso? Solo lo había visto hacerlo a alguien en el palacio: a la bruja One.
-- Eres un brujo?
Heero se sobresalto al voltear y ver a Duo a sus espaldas. Estaba tan concentrado en lo que hacía que no se había percatado de su presencia. Como era posible que Duo lo hubiese visto? No podía permitir que fuentes externas se enteraran de sus conocimientos. Nadie que no fuera gente conocida lo sabía... solo había una solución a eso.
La mirada de Heero había centellado haciéndolo retroceder con temor. A pesar de que tenía su cuchillo en la mano, no se atrevía a usarlo en su contra. Por que Heero le veía como si quisiera matarle?
-- Tu curiosidad llego muy lejos – dijo Heero con voz gélida comenzado a sacar su espada – ahora tengo que matarte...
Continuara...
Notas de la Autora.
Les gusto como termino??? Oh, yo se que no, jejejeje. Pero ya veremos que pasa en el siguiente capitulo. Ya ven que no pude matar a Trowa, jejejejeje. Ya tenía muchas amenazas sobre mi cabeza. Y no quise arriesgarme a morir si lo hacía, jejeje.
Perdón por la tardanza. Pero me faltaba un poco de inspiración para escribir este capitulo. La parte de Trowa y Quatre estaba ya terminada, el problema me vino al sacar la historia de Heero y Duo. No me gusta hacer un capitulo de una pareja exclusivamente. Así para quienes no gustan de Trowa y Quatre (si, si los hay) pueden saltarse esa parte y leer la de Duo y Heero o la de Wufei. Ya tenía el final del capitulo, solo me faltaba la historia que ligaría los sucesos. Pero ya quedo!.
Bueno, espero que les haya gustado.
A por cierto, lo del te de tila es bueno para que el Hierro de los alimentos se absorba en la sangre de forma rápida y se recuperan los glóbulos rojos.
Información sacada de: Reader´s Digest. Poder curativo de Vitaminas, Minerales y Hierbas.
Gracias como siempre a mis amigas, Faby, Claudia, Bony y Xcaret.
Para comentarios, sugerencias o tomatazos a: maryluz_mty@yahoo.com
Reviwe Contest:
Susaku-koi: Si por mi culpa has soñado con Heero y Duo... POR QUE ME CULPAS. Yo sería feliz de soñar con alguno de mis niños. (solo una vez me ha pasado -_-, quiero mas!!). Bueno, no es un castigo por tu inconstancia el que Heero no pueda tocar a Duo. Ya veremos como lo hacemos, jejejeje. Lo que si te digo es que si Heero lo toca, el pobre Duo se muere... ahora.
Hikaur Itsuko: Bueno, dudas resueltas, jejejejeje. Pero no todo es lo que parece... no se dejen llevar por la primera impresión.
Noburo Tama: Jejejeje, ese es el enorme problema de Heero. Como le hará para tocar a Duo?. Ya veremos, esperemos que no lo mate, jejejejeje. Y ya ves, a Trowa no lo mate. Gracias por tu Review.
Deniss: Oh!, Gracias Deniss, yo adoro tus fics. Y por cierto que hay con palabras!?!! Me tienes a la espera y estoy segura que no solo a mi. Y con respeto a Quatre y Trowa, espero no te haya fastidiado mucho, ya ves que este capitulo es mas de ellos que de los demás. Gracias por el review.
Seiryu: Espero no haberme demorado mucho, pero tu como escritora sabes que a veces se nos complica la vida, jejejeje. Ya ves que no mate a Trowa, una de esas amenazas que me hicieron no matarlo fue la tuya, jejejeje.
Uru Yuy: Ya llego la fantasía a la historia, jejejeje. No nada más Heero tiene problemas, ya ves!!! Espero que te haya gustado la situación con Quatre y Trowa.
Zer0one: Que bueno que te gusto el cap anterior, espero que te guste este también.
Angeli Murasaki: Huy, espero no me maten por lo que paso con Trowa, jejejejeje. Por si caso y no te tranquilizas, ya tengo en mis manos la carta Shield de Sakura, jejejeje.
Loreto W: Loreto, esperó que te estés cuidando esa vista. Espero que este capitulo haya sido de tu agrado.
