Fui hacia ti.
Trataba de ocultar mis ojos observando mis botas y aún así un potente hilo de frío me hacía arder los ojos, como si me persiguiera desde muy, muy lejos. El bus se había estacionado apenas unos segundos antes y aquello me parecía un presagio de lo que se venía.
La lluvia caía a cántaros y chocaba con vehemencia contra los ventanales del bus, cada vez más fuerte, como si tuviera rabia o impotencia por algo que desconocía. Desde el calor de mi asiento acerqué mi mano al ventanal y lo acaricié con cuidado. Estaba casi congelado y las yemas de mis dedos entumecidas de golpe.
Había venido hasta este lugar sólo para encontrarte, para escaparnos a un lugar donde el invierno no fuera tan áspero y gélido. Takeru, entiendo que no quieras volver a casa, pero es realmente el mejor lugar para pasar el invierno: casi no llueve y el clima es templado. Me haces hurguetear entre localidades cercanas y mi agenda para poder maximizar los cortos momentos que podemos compartir juntos. Es tan difícil, pero me consuela saber que sólo será por un tiempo. Podremos resistirlo.
Quiero verte.
Pero no me quiero bajar del bus. Sé que ya debes estar esperando por mí ahí afuera, pero no quiero ponerme el abrigo, ni los guantes, el gorro y mucho menos la pomposa bufanda. No quiero tanto peso sobre mis hombros.
Tú amas el clima lluvioso y gélido, verme con ropa invernal. Dices que te doy abrigo, pero no sabes que quien me ilumina con su sonrisa eres tú.
Si te soy sincera puede que sea un poco egoísta, no sólo vengo por ti, vengo por mí. ¿Eso es lo que la gente llama un nosotros?
Gracias por leer :) nos vemos.
