Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 8
PALABRAS CONFUSAS
Nadie podía saber que conocía de hierbas... Después de que eso estaba penado con la muerte. Aquel que supiera del manejo de hierbas o venenos, o aquel que practicara la magia, así como todos aquellos que le frecuentaban, serían perseguidos y condenados a morir quemados. Y todo debido a que el rey Low, su familia y consejeros del reino habían muerto envenenados por hierbas que la bruja del palacio manejaba: Middie. Se llamaba igual que su hermana... Eso había condenado a todos, los que como ella, conocían de artilugios para sanar gente.
No podía permitir que Duo supiera, el trenzado se iría en algunos meses y en cuanto se fuera corría el riesgo de que alguien más se enterara. Y si él era apresado, estaba comprometiendo a toda la gente del pueblo a quien ayudaba. Sabía que su excelencia Traize, tenía formas severas de obtener las confesiones de sus prisioneros...
No podía permitirlo y eso significaba que el trenzado debía morir ahora mismo.
Los ojos de Duo estaban muy abiertos. Jamás se imagino que el cazador pudiera intentar matarle, su corazón latía a toda prisa y sus pies retrocedían con cada paso que el cazador daba. Hasta que se topo contra la pared de la cabaña y no pudo seguir retrocediendo.
-- He... Heero? – dijo de forma nerviosa, sintiendo que el sudor escurría por su cara.
-- No debiste seguirme – dijo Heero levantando la espada.
-- No lo hice intencionalmente!, iba a dejar tus cosas... iba a guardarlas! – dijo Duo con desesperación al ver la mirada fría que Heero le dirigía.
Duo siguió el movimiento de las manos de Heero. Era la primera vez que lo veía sin guantes y tenía unas manos finas y perfectamente cuidadas, de un tono ligeramente más blanco que el resto de su piel. Producto de la protección que le daban los gruesos guantes de gamuza que siempre usaba. Pero ahora ambas manos tomaban la empuñadura de la espada, alzándolo sobre su cabeza y dispuesto a acertar el golpe sobre su cuerpo. Con lo fuerte que era, seguramente de un golpe lo mataba. Pero en su mano seguía el cuchillo. Por que no simplemente lo levantaba y lo encajaba sobre el firme estomago del cazador que se había parado en frente?
Su mirada violeta se desvió de la espada a los ojos cobaltos del cazador. Pudo ver una mirada distinta. Ya no estaba esa típica mirada fría, había una sombra que los cubría y los hacía más oscuros. Parecía una sombra de tristeza.
Duo cerro los ojos y bajo la vista soltando el cuchillo. Para que vivía?... para que? Cual era el motivo de estar en ese mundo si no podía ser lo que quería?... Si de todas formas en palacio iba a morir... Si regresaba ahora, al casarse con Hilde y si regresaba después, moriría de tedio al tener que hacerse cargo del reino. Entonces si iba a morir en el palacio... por que no morir a manos de Heero?
Era lo mejor... morir en sus manos... en sus brazos...
-- Hazlo de una vez – dijo Duo sin verlo al bajar la mirada por lo que cruzaba su cabeza en esos momentos y apretando los ojos para esperar el golpe.
El fuerte ruido del acero estrellándose contra algo, hizo que los pájaros que ocupaban la parte alta de las copas de los árboles alzaran el vuelo.
-- Por que me haces esto? – dijo Heero de forma dura.
Duo levanto la vista sorprendido, esperaba que el cazador diera el golpe, pero en lugar de eso, había lanzado la espada hasta el tronco del árbol que estaba a unos pasos de ellos.
-- Por que si tenías el cuchillo en la mano no me atacaste? – pregunto dejando caer sus brazos a los costados de la pared de la cabaña para cercarlo con ellos, al tiempo en que fijaba sus ojos cobaltos en los violetas que le veían con temor.
-- Por que no podía hacerte daño – dijo Duo sin comprender viéndolo a los ojos.
-- Pero yo iba a matarte. Tu te ibas a defender de mi – dijo Heero viéndolo detenidamente, sabiendo que si Duo lo tocaba iba a morir. Pero Duo no se movía, parecía saber cuan peligroso era que tan solo lo rozara con su piel – yo si iba a hacerte daño – dijo Heero cerrando los ojos y retirando los brazos de la pared de la cabaña.
-- Tus ojos me dijeron que no lo harías – Heero se sobresalto ante ese comentario y Duo se dispuso a explicarle – Tus ojos siempre se ven fríos, pero hace rato, cuando blandiste la espada sobre mi cabeza, tus ojos se veían... tristes. No querías hacerlo y confiaba en ellos.
-- No digas tonterías, de todas formas tengo que matarte – aseguro Heero desviando la vista de los ojos violetas.
-- Por que?, por que TIENES que hacerlo?... si no quieres – dijo Duo tratando de encontrar de nuevo esa mirada cobalto.
-- Lo sabes muy bien – dijo levantando su vista y recargando uno de los brazos a un costado del trenzado al tiempo en que su mano se acercaba a su rostro que había bajado la cabeza ante sus palabras. Quizá sería lo último que hiciera y podría considerarse una locura. Pero quería probar esos labios tentadores que estaban frente a él – se castiga con la muerte a todos aquellos que manejen hierbas o venenos. Y no puedo dejar que gente que no es de aquí se entere. Estaría poniendo en riesgo la vida de mucha gente.
Duo no veía que Heero se acercaba peligrosamente hasta su rostro. No era fácil... en cuanto lo tocara... irremediablemente iba a morir. Y el beso que deseaba darle, no le sabría a nada... solo aire... solo muerte...
-- Que te hace pensar que yo no soy de aquí? – Heero se reclino en su sitió al ver que Duo levantaba la vista – yo también soy de aquí y jamás te traicionaría!!. Yo no le diré a nadie que sabes de hierbas... esa ley es absurda! Como se supone que los heridos van a sanarse si no se les cura?
Heero se enderezo al escuchar las palabras de Duo, había estado a punto de matarlo sin haberlo cuestionado primero. Jamás haría una tontería como esa. Aun que eso significaba que podía haberlo besado...
Y por que quería besarlo?... Bueno, era una forma distinta de matarlo... aun así... había querido hacerlo...
Podría Wufei tener razón a fin de cuentas?...
Era mejor dejar de pensar en eso y darle las hierbas a la pequeña niña que había ido en busca de su ayuda.
Camino de nuevo dentro del cobertizo sin decirle nada a Duo y salió usando sus guantes de gamuza y con un frasco de cristal en la mano.
-- Vamos a darle esto a Niao para que se lo lleve a su hermana – dijo Heero mientras Duo caminaba detrás de él.
-- Ya no vas a matarme? Confías en mi? – pregunto Duo mientras Heero lo observo de reojo.
-- Confío en ti – aseguro el cazador mientras Duo dejaba mostrar una luminosa sonrisa.
-- Gracias Heero! – dijo Duo dando un paso para acercarse a él y dispuesto a abrazarlo, pero Heero se dio la vuelta y se movió evitando que Duo lo tocara a penas por un dedo.
-- No me toques! – casi grita haciendo que Duo se extrañara – es por tu propio bien.
Niao salió de la cabaña a la carrera al ver a Heero llegar y se detuvo frente a él con los ojos muy abiertos y enrojecidos por el llanto.
-- Dile a tu hermana que lo vacié en agua, no más de 4 tazas al día – dijo Heero dejando caer el frasco en las manos de la niña.
-- Gracias! Gracias señor Yuy! Y muchas gracias a usted, Ángel de ojos de lilas – dijo la niña viendo a Duo - La niña salió corriendo en dirección al bosque.
-- Como que Ángel de ojos de lilas? – cuestiono Duo a la nada.
-- Las lilas del río tiene el mismo color de tus ojos. Ese color no es nada común por esta parte del bosque – aseguro Heero – y en cuanto a lo de ángel... - dijo viéndolo fijamente – yo más bien te compararía con un demonio – dijo Heero entrando de nuevo en la cabaña.
-- Quee?? – grito Duo – él demonio lo serás tu, ogro e iracundo bastardo y arrogante... se que me estas escuchando infeliz, ven y repíteme que soy un demonio... - Heero solo se asomo a la puerta y cruzo los brazos sin decir nada. Mientras Duo veía el perfil del cazador. No lo entendía. No lo entendía ni un poco.
-- Eres un demonio – aseguro Heero con la vista baja – un demonio que tienta a los mortales como yo – Duo solo le observo sin decir nada. Las palabras de Heero le confundían. Lo mejor era cambiar de tema.
-- Que fue lo que le diste? – pregunto Duo con curiosidad.
-- Aceite de hierbabuena – dijo Heero volteando a verlo – sirve para detener el vomito y las nauseas. Comencé con jengibre pero no hizo efecto, así que se lo cambie por el aceite y este le ha dado resultados.
-- Por que sabes de hierbas? Quien te enseño? Tus padres? – pregunto Duo curioso.
-- Mamá, papá me enseño la caza – afirmo Heero entrando a la cabaña de nuevo.
Duo solo lo observo entrar y se quedo parado. No sabía que tuviera familia. Donde estaban sus padres?, por que no los había visto?. Sería un huérfano igual a él? Tendría más familia en las orillas del bosque? Y quien era la mujer que había visto a orillas del estanque la noche anterior?.
Además, Heero era un brujo!, un brujo como lo era Lady One. Heero le estaba resultando cada vez más enigmático. Era un cazador con grandes dones y además sabía de hierbas... era realmente fantástico!. No solamente era muy apuesto, era magnifico y poseía el don de mando que tanto a él como a Quatre les hacía falta. Si pudiera llevarlo al palacio para que se quedara con él...
Abrió los ojos en sorpresa al darse cuenta de lo que estaba pensando. Y sacudió su cabeza de forma violenta. Pero en que tonterías estaba pensando? Heero jamás iría a palacio con él. Y de ir... como que iría? Como un consejero? Dudaba mucho que aceptara quedarse como uno de los guardias reales... pero él no lo quería así de lejos... lo necesitaba aun más cerca... como se necesita el agua para vivir...
-- QUE!!! – dijo Duo en voz alta
-- Que sucede? – pregunto Heero en el marco de la puerta de la cabaña al oír la voz de Duo.
Un sonrojo se apodero del rostro de Duo al ver a Heero cruzado de brazos recargado en el marco y viéndolo fijamente. La capa le colgaba de lado y cubría parte de su bien formado cuerpo. Los mechones largos de cabello cubrían su frente, pero no impedían que pudiera ver sus cejas arqueadas y los labios formando una mueca de disgusto, como la que siempre tenía... Como la que tanto le gustaba...
Duo apoyo su cabeza entre sus manos al ver que rumbo tomaban sus pensamientos. Tenía solo días de conocerle y estaba pensando tonterías.
-- No sucede nada! – dijo Duo dándole la espalda a Heero – voy a regresar al estanque a lavar la ropa – Y sin darle tiempo a Heero de contestarle algo, salió corriendo rumbo al estanque, sintiendo que su cuerpo ardía por un sentimiento extraño que nunca había sentido antes.
Heero se quedo extrañado de la actitud del trenzado. Era la primera vez que lo veía tan... confundido? Y sonrojado... que era lo que realmente le estaba pasando?
-- El Demonio... - se dijo a si mismo con una mueca en forma de sonrisa...
No tenía tiempo de averiguar que le pasaba exactamente al trenzado, debía terminar de colocar las trampas, que debido a la llegada de Niao, había dejado abandonadas. Así que fue hasta el establo y subió en Zero para volver a adentrarse en el bosque negro. Mientras llegaba, tenía oportunidad de pensar en ese demonio trenzado que comenzaba a estar de forma permanente en sus pensamientos...
Duo llego corriendo hasta orillas del estanque sumamente agitado por la carrera. No entendía que era lo que pasaba con su cabeza y su corazón como para que latiera tan deprisa al pensar en ese cazador huraño. Era un ogro!, era un maldito dictador y lo tenía como su sirviente... entonces por que había pasado por su cabeza el necesitarlo como al agua? Por que??
Miro su reflejo en las aguas cristalinas del estanque y se vio sumamente sonrojado. Así lo había visto Heero?
-- Diablos no! – dijo Duo con furia agitando las aguas cristalinas del estanque con sus manos. Tomo un poco y se lanzó sobre la cara. El agua estaba más fría que de costumbre, pero estaba perfecta para mitigar el profundo calor que sentía invadir su cuerpo.
Necesitaba sacar de su cabeza esas idas locas que estaban cruzando. Así que se quito la camisola y comenzó a tallarla de forma fuerte sobre la roca. También su ropa necesitaba ser lavada, no solo la de Heero.
Heero escucho el grito de Duo a las orillas de estanque y se dio la vuelta en Zero. Que podía haberle pasado al trenzado para que gritara de esa forma? A caso alguien le había atacado?... A caso Wufei...
Ese simple pensamiento le hizo encajar sus talones sobre las costillas de Zero para que acelerara el paso y llegar más a prisa al estanque donde estaba Duo...
Quatre se aproximaba sonriente hasta la chica que les observaba de forma sorprendida. Tanto él como Trowa habían llegado a los patios traseros del palacio Schbeiker. Como es que habían llegado sin ser vistos o detenidos por los guardias del reino? Por que Wufei conocía ese camino?.
Hilde corrió hasta Quatre para abrazarse a él de forma emocionada.
-- Sabíamos que llegarían sanos y salvos Quatre, los estábamos esperando – dijo Hilde soltándolo. Quatre sonrió a la morena.
-- Como lo supieron Hilde? Llegaron nuestros solados al castillo? Están bien? – pregunto Quatre preocupado por los hombres que le acompañaban.
-- Si Quatre, llegaron todos los soldados. Dos de ellos están muy graves, tu tío Traize mando una veintena de hombres a resguardarnos debido a los bandidos... y ellos nos dijeron que llegarías esta mañana en compañía de Trowa.
-- Dos de ellos están graves! – dijo Quatre alterado – donde están Hilde? Quiero verlos – dijo saliendo en dirección al palacio.
-- Espere majestad – dijo Trowa dándole alcance a Quatre. Quatre se giro para verlo.
-- Descansa Trowa, ya has hecho suficiente – dijo Quatre dándole la espalda para continuar su camino.
-- Quatre! – dijo Trowa sujetándolo por el brazo para detenerlo. Quatre volvió a voltear y vio en la mano de Trowa el medallón que lo reconocía como príncipe del reino Winner.
-- Quédatelo, te lo regalo – dijo Quatre sonriendo.
-- No puedo tomarlo – aseguro Trowa.
-- Claro que puedes – dijo Quatre sonriendo de forma triste sin tomar el medallón de manos del arquero. Y sin decir más siguió su camino hasta las escaleras que le conducirían dentro del palacio. Iba a seguirlo, pero una voz a sus espaldas le detuvo.
-- Trowa? – dijo Hilde. Trowa volteo para verla – ha pasado algo?
-- No... su majestad – dijo Trowa bajando la vista.
-- Basta Trowa!, no puedes tratarme de majestad cuando hemos sido amigos desde niños!! Ni a mi, ni a Quatre o a Duo!! – dijo con enojo la morena- Yo no dejare que olvides nuestra amistad. O ya has olvidado cuanto nos queríamos todos?
-- No...
-- A caso has olvidado cuanto te ha querido Quatre siempre?
-- No...
-- Y tú también lo quieres Trowa – dijo Hilde molesta. Trowa no levanto la vista, apretaba fuertemente el puño que sostenía el medallón que Quatre le acababa de obsequiar. Pero él solo era un arquero!... un arquero y Quatre un príncipe. No importaba lo que el sintiera o dejara de sentir por su soberano rubio...
-- Su majestad no entiende... - dijo Trowa levantando la vista hasta que esta choco con la de la morena frente a él – yo debo proteger a su majestad Quatre. Sin importar lo que sienta por él, debo protegerlo hasta de él mismo – dijo dándose la vuelta para comenzar a subir los escalones. Pero Hilde lo detuvo del brazo.
-- Trowa... Quatre no necesita más que lo defiendas... el solo te necesita a ti... - La vista de Trowa centello por unos instantes. Hilde lo sabría? Eran tan obvios sus sentimientos por el rubio?
-- Yo solo... solo debo...
-- Protegerlo – dijo Hilde – lo has dicho. Pero quien te protegerá a ti de lo que sientes?...
-- Yo mismo – aseguro Trowa.
-- Y si Quatre te pidiera que dejaras de protegerlo?
-- Solo si me lo ordenara lo haría. Yo estoy para cumplir hasta su mas mínima orden... - Hilde se dio la vuelta cruzando sus manos detrás de su espalda, haciendo que la capa que traía sobre sus hombros se ciñera a sus caderas. Y volteo divertida a ver a Trowa que la observaba sin moverse de los escalones que le conducirían al interior de palacio.
-- Seguro que hasta su más mínima orden? – pregunto Hilde.
-- Totalmente – aseguro Trowa apretando el medallón en su mano, para después girarse e ir en busca de su soberano.
-- Hasta hacerle el amor, si él te lo ordenara Trowa? – susurro a la nada con una sonrisa en los labios.
Quatre había entrado a la habitación donde el capitán de su sequito de guardaespaldas descansaba. Un enorme charco de sangre escurría la pequeña cama de piedra en la que se encontraba, los vendajes improvisados no le iban a salvar... tenía que hacer algo y pronto.
Mando traer una botella de vino con uno de los guardias al ver que el capitán despertaba. No quería que le viera al usar su don para curarlo, por lo que iba a intentar emborracharlo. Si se propagaba el rumor de que el usaba algún tipo de magia para sanar a la gente, lo iban a condenar a la hoguera por hechicero. Y correrían con la misma suerte los que superan de ese Don o se hubieran beneficiado con él. En este caso, Trowa era uno de ellos. Y debía protegerse y proteger a aquellos a quienes quería ayudar. Por eso quería emborrachar al capitán y con lo débil que el hombre estaba, eso había sido muy sencillo. Casi al terminar la copa, se había quedado dormido.
Estaba a punto de tocar el pecho del hombre, cuando escucho que la puerta se abría. Se levanto asustado para encarara a la persona que entraba. Había dado ordenes precisas de no ser interrumpido. Pero se tranquilizo al ver a Trowa parado detrás de la puerta.
-- Que vas a hacer Quatre? – pregunto Trowa viendo el pecho del capitán descubierto.
-- Na... nada Trowa – dijo de forma nerviosa – puedes, por favor, dejarme solo.
-- Quatre... - dijo Trowa acercándose al rubio y sosteniéndolo de las manos – sabes que esto esta penado por las leyes del reino Low... - Quatre lo miro detenidamente a los ojos, tratando de encontrar la comprensión que necesitaba.
-- El capitán Hassen ha estado conmigo desde que tenía seis años Trowa, creo que puedes recordarlo también. Esta grave por que intento protegerme, no puedo permitir que muera... entiende Trowa, no puedo... y si no hago algo, él va a morir... – dijo bajando la vista – como hubieras muerto tu...
-- Lo entiendo Quatre, pero estas corriendo muchos riesgos. Los soldados pueden correr la voz y...
-- Por eso voy a emborracharlos primero, así pensaran que ha sido todo producto de la borrachera. No sentirán nada y podré curarlos...
-- O regresarlos de la muerte? – pregunto Trowa viendo fijamente a Quatre. Quatre se sorprendió por lo que dijo Trowa y retrocedió un poco.
-- No, eso no puedo hacerlo – dijo Quatre de forma segura – no se que fue lo que paso en el bosque Trowa... tu habías muerto, pero yo no te regrese a la vida, yo solo cure tu herida.
-- Necesito hablar contigo – dijo Trowa dando un paso al frente para ver más cerca esos ojos color aqua – es sobre el cazador que encontramos en el bosque y... - esa cercanía de Trowa había hecho que las mejillas de Quatre se encendieran de forma perceptiva – y de otras cosas...
-- Habrá tiempo Trowa – aseguro el rubio – ahora déjame solo – Trowa negó con la cabeza.
-- Me quedo – afirmo. Pero Quatre negó a su vez.
-- No quiero que me veas, vete por favor...
-- Quatre...
-- No me obligues a ordenarlo Trowa – Trowa entre cerro los ojos por las palabras del rubio. Justamente le había dicho a Hilde que obedecería cualquier orden del chico, pero él jamás le había dicho algo como eso. Así que se acerco a Quatre que permanecía viéndolo con los ojos muy abiertos y le levanto la mano para dejarle el medallón que le había dado. Después retrocedió sin darle la espalda e hizo una ligera reverencia.
-- Como ordene... majestad – y salió azotando la puerta. Quatre bajo la vista hasta su mano y vio el medallón con tristeza, mientras hacía esfuerzos por que las lágrimas no salieran de sus ojos.
-- Lo siento Trowa – murmuro acercándose al capitán – pero tengo miedo que mientras hago esto, algo malo te pase... estoy seguro que habías muerto... yo no te regrese a la vida, pero quizá si puedo quitártela – dijo mientras una lagrima resbalaba por su mejilla y caía hasta mojar el pecho desnudo del capitán.
El sol se reflejaba sobre las aguas cristalinas del estanque. El viento soplaba ligeramente frío, pero eso no había impedido que Duo pudiera tomar un refrescante baño en esas aguas que se estaban poniendo cada vez más gélidas. En unos cuantos días, sería imposible volverse a bañar en esas aguas. Como extrañaba las aguas templadas de los baños de palacio. Las fragancias con aromas que dejaba caer en las aguas para oler bien todo el día. Aun que el aroma de los lirios de agua en el estanque, también era una fragancia agradable.
Había lavado la ropa de Heero y la suya propia y la había extendido sobre la hierba que rodeaba el estanque para que se secara y él descansaba sobre la misma con los brazos detrás de la cabeza, viendo como las nubes se movían de forma lenta. Dejando que su cuerpo, totalmente desnudo, se secara bajo los rayos del sol.
Era muy agradable estar allí, sin pensar en nada. Por primera vez en mucho tiempo, teniendo la mente totalmente en blanco. Solo disfrutando de la caricia del viento ligero y las hierbas bajo su cuerpo.
Sin ninguna preocupación que enturbiara esa quietud...
Heero había bajado de Zero al no escuchar ninguna perturbación a los alrededores y había decidido seguir a pie hasta el estanque, dejando a Zero pastar cerca. Por que no se escuchaba al trenzado hablando como siempre lo hacía?. El trenzado tenía la "mala costumbre" de estar hablando siempre solo. Para su diversión, siempre eran quejas sobre el trabajo que hacía. O discutía con los mosquitos por estarle picando, o con los animales del establo por oler tan mal. O lo escuchaba jadear cuando hacía vanos intentos por levantar el hacha para tratar de cortar la leña en lugar de salir al buscarla al bosque.
Jamás admitiría ante el trenzado, que su presencia le divertía.
Había volteado para todos lados esperando verlo en las aguas, intentando lavar la ropa. Por que había escuchado perfectamente cuando dijo que no sabía hacerlo. Pero Duo no se veía. Siguió caminando hasta que vio a las orillas del estanque la ropa extendida con unas rocas en sima para que el viento no las fuera a arrastrar.
Bueno, allí estaban las ropas. Y Duo?, donde estaba Duo?...
Se detuvo de golpe, cuando al ir caminando vio detrás de un arbusto el cuerpo del trenzado con los brazos y las piernas cruzadas, descansando distraídamente sobre las hierbas...totalmente desnudo. No pudo evitar que su mirada comenzara a recorrer de forma lenta el cuerpo blanco que tenía frente a él. Comenzado por sus largas y bien formadas piernas. Haciendo que un temblor comenzara a apoderarse de su cuerpo al llegar hasta las caderas y desviar su vista hasta la entrepierna del trenzado que permanecía ligeramente cubierta por su pierna cruzada, pero dejando entre ver una mata de pelo color castaño que sobresalía. Sintió como su corazón comenzaba a acelerarse y su respiración con él. Duo tenía el vientre totalmente plano y su pecho subía y bajaba de forma lenta, producto de su respiración normal...
Normal?...
Si, la respiración de Duo era normal, comparada con la de él en esos momentos. Un calor incontrolable había comenzado a invadir su cuerpo al estar viendo esa imagen frente a sus ojos y había comenzado a sudar, mientras un cosquilleo le recorría desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza.
Que era ese sentimiento que la sola imagen del trenzado le estaba despertando?...
Ahora esa necesidad de tocarlo se hacía más fuerte. Quería tocarlo, quería besarlo...
"Lo que tienes aquí es una bomba de tiempo..."
Las palabras de Wufei se dieron paso en su mente, recordándole que tarde o temprano la necesidad de tocar a Duo se iba a hacer presente. Y este era el momento... la necesidad de tocarlo era muy fuerte, tanto... que si no hacía algo en ese mismo momento, podría ser fatal.
Se dio la vuelta topándose con las aguas del estanque. Estaba en la parte honda. Pero en ese momento no estaba razonando. Así que salto al agua... sin saber nadar...
Hilde estaba detrás del castillo, por donde habían llegado Trowa y Quatre. Muy cerca de allí corría un pequeño río. La entrada a palacio no estaba custodiada, muy pocos sabía que el palacio de descanso Schbeiker tenía salida por la parte trasera al bosque. Además el bosque era más que una buena custodia, era parte del bosque de las ánimas y casi nadie entraba a él. Las historias que contaban de él eran sumamente aterradoras para algunos. Sin embargo a Hilde no le causaban miedo alguno.
Hilde volteo al escuchar unas pisadas a su espalda y vio como un joven vestido de gamuza oscura, cuyo pecho y cintura estaban cubiertos por cintos llenos de armas de diferentes formas, se acercaba a ella de forma sonriente.
-- Princesa – dijo extendiendo los brazos. Pero Hilde frunció el ceño al verlo y en cuanto lo tuvo cerca, le dejo caer una tremenda bofetada.
-- Cretino! – grito ella con enojo. El chico se sorprendió por la actitud de la chica. Y levanto la mano para sobar su mejilla.
-- Vaya recibimiento y yo que pensé que me habías extrañado – dijo riendo – me puedes decir a que se debe esta calida bienvenida?
-- Y todavía preguntas? – dijo ella poniendo ambas manos sobre su cintura y viéndolo muy enojada – como te atreviste a decirme todo eso? No soy ninguna tonta Wufei! – Wufei se extraño. Pues que le había dicho? No recordaba nada.
-- No se de que me hablas princesa – afirmo sin entender, haciendo que Hilde se molestara mas. Y comenzara a darle manotazos mientras hablaba.
-- Como te atreves a afirmar que te gusta mi cabello de zorrillo sin bañar. Que aun que use rosas siempre voy a oler a niño rancio. Que a pesar de no ser femenina, los vestidos se me ven muy bien... - le decía Hilde mientras Wufei trataba de defenderse y de entender todo lo que Hilde le estaba diciendo...
-- Espera!!, espera!! – dijo Wufei deteniéndola por ambos brazos en un abrazo fuerte – de donde sacas que yo dije semejantes barbaridades?
-- En tu carta!!! Eres un cretino Wufei, como te atreves... - dijo Hilde tratando de soltarse, pero Wufei la tenía muy bien sujeta. Y luego comenzó a reír – yo no le veo lo gracioso.
-- Yo no escribí esa carta princesa.
-- Eres un mentiroso...
-- Te dije que no conocía tu lengua, recuerdas? – Hilde solo asintió y Wufei fue soltando un poco el abrazo sin dejarla del todo – le pedí a alguien que escribiera lo que yo le iba diciendo. Solo que ese estúpido... - dijo Wufei cambiando su cara – ya me las pagara en cuanto lo vea. Ese vagabundo me las va a pagar en verdad.
-- Entonces no fuiste tu? – pregunto viéndolo fijamente.
-- No princesa, yo jamás te diría esas barbaridades. Además... yo nunca te he visto en vestido, lo recuerdas? Desde que te conozco te he visto usando esos pantalones – Hilde sonrió. Era verdad. Wufei jamás la había visto usando el cabello largo y vestido. Si al principio la había confundido con un hombre hasta que ella le había dicho que no lo era. Pero mucho después de que se hubiera enamorado de él.
-- Es verdad Wufei.
-- Y bien – dijo Wufei abrazándola aun más fuerte – ya rompiste tu compromiso? – Hilde respondió el abrazo y oculto su cabeza en el pecho de Wufei. Wufei pudo escuchar los sollozos de la chica y solo atino a acariciar su cabello con sus manos – Si tu prometido fue secuestrado, eso quiere decir que no hay compromiso, verdad? – Hilde se separo de los brazos de Wufei y le observo con lágrimas en los ojos.
-- Si en un mes no lo han encontrado, mi padre exigirá el cambio de consorte.
-- Que? – dijo Wufei alterado – no puede hacer eso. El príncipe Winner ya esta comprometido. No queda nadie...
-- Si, aun hay alguien mas – dijo Hilde bajando la vista – el mismo Traize Khrushrenada. Y si su excelencia no acepta, entonces mi padre declarar la guerra a Low...
Wufei apretó los puños ante la sola mención de Traize. No podía permitir que Traize pusiera una mano en Hilde. No iba a permitirlo. Tenía que echar a andar los ejércitos lo antes posible. Si Schbeiker declaraba la guerra a Low, Schbeiker sucumbiría. Pero... y si Schbeiker los apoyara con sus soldados en el ataque a Low? Era seguro que Traize prefería al reino de Catalonia que al reino de Schbeiker. Catalonia tenía ricas minas de oro y Schbeiker solo tierras de siembra que en una guerra no le servían de mucho. El oro servía para comprar armas...
-- Hilde, princesa – dijo Wufei después de haberlo pensado un poco – necesito que me averigües algo... quizá no sea necesario que tu estúpido prometido regrese. O que te cases... - Hilde abrió los ojos por la sorpresa y se dispuso a escuchar lo que le pedía Wufei.
Heero salto al agua, era lo único que conocía que podía hacer recuperar su forma fría de comportarse. Por que el vagabundo trenzado le causaba ese efecto? Que extraño hechizo le había puesto Duo que le hacía comportarse como nunca antes lo hizo?
Duo se levanto a la carrera al escuchar el agua agitarse y se coloco la primera camisola que encontró a su paso para acercarse al estanque.
Las ramas a la orilla del estanque se movieron de forma repentina y Heero pudo ver a la persona que le tenía los sentidos de punta. Le observaba de forma sorprendida, mientras trataba de moverse hasta el lado menos profundo, sujetándose fuertemente con sus manos de la orilla.
-- Heero que haces en el río? – pregunto Duo sin entender.
-- Tomando un baño – dijo molesto sin mirarlo y apoyando por fin los pies en el fondo.
-- Con la ropa puesta? – dijo fijándose que Heero aun traía incluso su capa y los cinchos en donde guardaba sus armas al pecho. Se agacho un poco para tocar con la punta de sus dedos el agua, mientras Heero clavaba su mirada en él – el agua esta más fría que hace rato, como si fuera hielo
-- "Así la necesito" – pensó Heero sin apartar su mirada del trenzado. Duo se levanto para darse la vuelta.
-- Sal de allí o enfermaras, te traeré algo con que secarte e iré a poner la chimenea para que entres en calor más rápido - pero antes de partir vio a Heero que aun le observaba sin decir nada – eres extraño!
-- Que yo soy extraño? – pensó para si mismo manoteando el agua helada – yo no soy un vagabundo que sabe leer y escribir, que habla del amor como si lo hubiera estudiado mucho, que sabe manejar a los caballos como si fuese uno de ellos, quien repite la palabra palurdo como si fuese la peor de las ofensas... y yo soy el extraño por lanzarme al agua helada?
Heero salió del estanque escurriendo agua y comenzó a quitarse todas las armas que traía aun sujetas al pecho sobre los cinchos. Por lo menos el frío del agua le había hecho recuperar la cordura.
Duo apareció cargando una camisola seca entre las manos y vio con sorpresa como Heero retiraba su camisola totalmente mojada, dejando al descubierto su pecho y poniéndose a escurrirla con las manos. Las gotas de agua caían de su cabello hasta su cuerpo y resbalaban de forma sensual sobre sus músculos bien definidos.
Duo se había quedado parado viendo lo que Heero hacía, sintiendo como un calor extraño se apoderaba de su cuerpo. La ropa mojada de Heero había quedado en el suelo, a un lado de sus armas y ahora Duo podía ver el cuerpo perfecto de Heero bañado por el sol del medio día.
Heero había escuchado la respiración de Duo, era igual a la de él antes de tirarse al agua. No podía ser posible que el trenzado sintiera lo mismo que él...
Volteo topándose con la mirada violeta fija en él. Y al instante noto el sonrojo sobre el rostro del trenzado. Su mirada iba a comenzar a recorrerle, cuando algo que brillaba sobre el cuello del trenzado le llamo la atención.
Duo sintió que su garganta se secaba al ver como Heero se acercaba a él. Quería decir algo, quería correr y alejarse de Heero, pero no podía moverse. Un temblor involuntario se apodero de sus piernas y un escalofrío le recorrió la espalda.
-- Que es esto? – dijo Heero apuntando el medallón que descansaba sobre el cuello de Duo.
Duo parpadeo, sintiendo que despertaba de un sueño y vio lo que Heero le señalaba. Trago saliva con nerviosismo. Que podía decirle? Realmente no lo sabía. Mientras él se quitaba la cadena para mostrársela, Heero se había puesto por fin una camisola, haciendo que su corazón regresara poco a poco a la normalidad.
-- Lo encontré hace años – dijo Duo tendiendo la cadena con el medallón pendiendo de él – no se que significa, pero me gusta mucho - aseguro.
Heero la tomo entre sus dedos y se puso a estudiarla. Entonces levanto su muñeca y Duo pudo ver un medallón muy parecido al suyo pendiendo de la muñeca del cazador. Heero soltó la pequeña correa de piel que la sujetaba y tomo ambos medallones. Duo se coloco a su espalda y comenzó a leer.
"el corazón... sobre sangre real del verdadero amor"
"Cuando toque sin tocar"
-- Creo que debes intercambiar el orden – dijo Duo a un Heero sumamente pensativo – el tuyo primero y el mío después.
"Cuando toque sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"
-- Donde lo encontraste? – pregunto Heero viendo a Duo – y no quiero evasivas o mentiras Duo. Dime donde exactamente lo encontraste...
-- En... - dijo Duo nervioso – no lo recuerdo bien Heero, fue hace años, lo tengo desde que era un niño.
-- Trata de recordar Duo, es muy importante – dijo Heero – realmente importante – dijo dándose la vuelta y recordando lo que su hermana le había dicho – Quizá Middie sepa algo más.
-- Middie? – dijo Duo sintiendo una extraña punzada en su estomago – quien es ella? – Heero volteo a verlo y se sorprendió de ver a Duo con el seño fruncido.
-- Mi hermana mayor – dijo Heero. Duo se sorprendió – solo somos ella y yo. Mis padres murieron hace 5 años.
-- Lo siento Heero! No quería ser tan...
-- Curioso – dijo Heero viéndolo fijamente.
-- No soy curioso! – dijo molesto.
-- Claro que lo eres...
-- Bueno, quizá un poco – dijo riendo – puedes devolverme mi medallón? – dijo extendiendo la mano. Pero Heero no hizo intentos por regresársela.
-- Duo, no tienes idea de lo que significa este acertijo? – Duo comenzó a rascar su cabeza tratando de pensar en algo.
-- Heero ni siquiera sabes si es un acertijo, para mi no tiene ni pies ni cabeza. Solo es un medallón que me gusta.
-- Estos son medallones pares Duo – dijo Heero mostrándole la forma de ensamblar ambos medallones – y suelen ser entregados a los recién nacidos. Yo tengo este – dijo mostrando el suyo – desde que era un bebe y se me pido encontrar el otro. Creo que este es el otro... solo me falta resolver el acertijo. Así que no voy a regresártelo... - dijo Heero viéndolo fijamente.
Duo enarco las cejas primero y luego las bajo con molestia. Eso se podía considerar un robo. No iba a dejarle ese medallón a Heero, le gustaba mucho como para dejárselo. Vagamente recordaba haber entrado a la sala del tesoro en el palacio y haber encontrado el medallón en una caja cubierta de joyas. La había sustraído y desde entonces la tenía. Pero no recordaba claramente si así había sido. Y no podía decirle a Heero que lo había sacado de la sala del tesoro en el palacio de Low... eso no!
-- No voy a regresártelo hasta que resuelva el acertijo o hasta que me digas donde lo encontraste. Por que no te creo que no lo recuerdes...
-- Bastardo! – dijo Duo dándose la vuelta para recoger toda la ropa que aun estaba apilada a una orilla de la canasta – ni pienses que te vas a quedar con mi medallón. De una forma o de otra, lo voy a tener de regreso.
Heero solo observo como Duo se iba molesto repitiendo una serie de insultos. Pero por fin tenía la otra parte del medallón, la otra parte de acertijo. Abrió la mano y volvió a ver la clave...
"Cuando toque sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"...
Que diablos significaba eso?...
Quatre había quedado sumamente exhausto después de haber ayudado a los dos soldados que se encontraban graves. Los otros heridos sobrevivirían con las curaciones que los mismos hombres les habían hecho.
Buena parte de la tarde el rubio se la había pasado dormido, mientras Trowa procuraba cuidar que nadie le molestara. Había salido a buscar a Hilde cuando uno de los guardias de Traize regresaba para descansar y cambiar de caballos para seguir buscando a los bandoleros y se había topado con Wufei hablando con la princesa.
Ahora entendía por que Wufei los había guiado por ese camino. Pero lo que más había llamado su atención había sido lo que Wufei le pedía a Hilde averiguar. El cazador quería saber si el rey Schbeiker estaría dispuesto a atacar al reino Low en conjunto con otros reinos. Al parecer el chico no jugaba cuando le había comentado, la noche anterior, que lo quería en el ejercito que estaba reuniendo.
Sin embargo, no parecía algo descabellado el plan de Wufei. Solo le faltaba encontrar a los líderes de los dos reinos faltantes. Había escuchado que los Maguacas del reino Winner estaban divididos en dos. Los que estaban con Traize Khrushrenada y los que querían al príncipe Winner de regreso. Wufei debería encontrar pronto a Rashid, líder de los Maguacas que querían a Quatre de regreso. Y los otros, serían más difíciles de encontrar... los guerreros del reino de Maxwell, el reino de Duo, ya que esos guerreros habían sido eliminados por Traize hacía más de 20 años. Sin embargo y si los rumores eran ciertos... varios de esos guerreros habían logrado escapar a la matanza y buscaban venganza. No todos los Shinigamis de Maxwell habían muerto y Wufei ya estaba en búsqueda de Howard... líder de esos guerreros.
Ahora descansaba en la habitación que Hilde le había asignado. No había permitido que se quedara en las habitaciones de los soldados y le había, casi obligado, a quedarse en una de las habitaciones de los invitados. No podía dormir teniendo tantas cosas en la cabeza. Estaba en medio de una guerra... y no sabía que partido tomar.
Por un lado, estaba su hermana y su cuñado, en contra del reino de Low. Y por el otro... por el otro estaba Quatre, uno de los herederos del reino Low...
Era su obligación defender al reino Low, para ellos estaba prestando su servicio... no, no para ellos. Para Quatre... Desde el principio fue para Quatre. Desde que eran niños le había prometido estar a su lado y protegerlo de cualquiera que quisiera hacerle daño...
Por eso se había hecho arquero... no por seguir los pasos de su padre. Que era lo que todos creían. Era por estar a un lado de Quatre y poder cuidarlo.
Debía su lealtad a Quatre... debía su vida a Quatre... Quatre tenía su corazón desde siempre...
Cerró los ojos y cruzo su brazo sobre ellos tomando su decisión. Estaría donde estuviera Quatre.
Escucho la puerta de su habitación abrirse y se incorporo de forma precipitada al ver una silueta recargarse en la puerta al cerrase.
-- Quatre? – dijo al darse cuenta que Quatre entraba de forma silenciosa.
-- Tu quieres hablar conmigo – dijo sonriendo – yo también necesito hablar contigo Trowa – dijo bajando el seguro que cerraba la puerta.
Trowa sintió que su corazón latía de forma apresurada al ver como Quatre llegaba hasta orillas de la cama y de rodillas sobre ella se acercaba a él para estar más cerca. Solo había atinado a verlo de forma seria, sin poder decirle nada.
-- Quatre yo... - dijo viéndolo fijamente – no deberías estar aquí – dijo desviando la vista.
-- Lo se Trowa – dijo de forma triste – pero necesitaba hablarte. Ayer pensé que ibas a morir y no quería por que... - Trowa tomo las manos de Quatre y este levanto la vista para toparse con la mirada esmeralda del arquero.
-- No Quatre – dijo Trowa de forma seria – no voy a morir ahora.
-- Pero eso no puedes saberlo. Y yo quería decirte algo muy importante...
Trowa solo lo observo de forma detenida. El rubor en las mejillas de Quatre era evidente. Solo al verle sentía que su corazón estaba a punto de estallar. La piel de sus manos era tan suave que quería tocar más. Sus sentidos estaban alerta, si Quatre no se marchaba ahora, la tentación de besarlo iba a ser más fuerte.
-- Trowa yo...
Dijo Quatre levantando la vista para toparse con los ojos esmeraldas del arquero. Quería decirle cuanto lo amaba. Quería besarlo ahora que sabía estaba vivo. Pero y si Trowa lo rechazaba? O si lo aceptaba solo por ser un príncipe? Eso era lo que lo detenía ahora.
Trowa bajo la vista y soltó las manos de Quatre para tratar de incorporarse. Quatre se sintió triste por esa reacción. Y se paro junto con Trowa de la cama.
-- Debes irte – dijo sin verlo – si no lo haces... puedo hacer algo de lo que vamos a arrepentirnos...
Quatre sintió que una profunda felicidad se apoderaba de su cuerpo. Sentía el miedo de Trowa, no podía detenerlo. No le gustaba usar su don en personas que conocía y quería. Pero el miedo de Trowa no le estaba pidiendo permiso. Solo llegaba hasta él... y eso le hacía feliz. Por que era el mismo miedo que el sentía.
-- No Trowa – dijo Quatre con lágrimas en los ojos. Trowa levanto la vista para verlo – no nos arrepentiremos de nada.
Una ligera sonrisa se asomo a los labios de Trowa y dio un paso para acercarse a Quatre. Quatre no retrocedió ni un paso y sintió como los brazos de Trowa lo rodeaban para acercarlo a sus labios...
Un Príncipe y un arquero?...
Bueno, nadie tenía por que enterarse...
La noche había caído sobre el bosque negro. Dentro de la cabaña solo la luz de la chimenea alumbraba. Estaba haciendo frío.
Heero observaba sobre su mano el medallón con la clave. Dando vueltas y vueltas al acertijo. Como podía tocar sin tocar algo? El corazón sobre sangre real?... no entendía esa clave. Se refería realmente a la clave para poder volver a tocar a alguien?
El movimiento de Duo le distrajo de sus pensamientos y se paro de la cama al ver como el trenzado estaba en posición fetal en el suelo en el que dormía. Se había descobijado y ni el fuego de la chimenea parecía calentarlo.
Tomo una de las cobijas que le cubrían y la llevo hasta el cuerpo del trenzado. La suave luz de la chimenea se reflejaba sobre su piel blanca. Por que se preocupaba tanto por el vagabundo? No quería creer en las palabras de Wufei. No podía estar interesado sentimentalmente en el vagabundo trenzado. No podía, no debía... no hasta haber resuelto ese problema de no poder tocarlo.
Pero había algo en él que le impedía apartarlo de su mente. Aun en sueños se empeñaba en aparecer. Su mirada violeta le había hechizado desde el primer momento. Su cuerpo perfecto le obligaba a acercarse y querer tocarlo... pero no podía hacerlo. No todavía... por fin había una esperanza... pero sería realmente valida? No sería solo un sueño?
Se sorprendió a si mismo estirando su mano desnuda hasta su rostro ahora sonrojado. Parecía que por fin estaba entrando en calor, por que ya no estaba doblado. Retiro la mano sin ni siquiera tocarlo. Mientras a su memoria regresaba la imagen desnuda del trenzado cuando lo vio en el río. Por segunda ocasión lo había visto desnudo y por segunda ocasión su cuerpo perfecto lo había hechizado haciendo que su propio cuerpo reaccionara ante la imagen.
Salió rápido de la cabaña al sentir como la sangre le quemaba por dentro. Como el corazón le amenazaba con estallar de tan fuerte que estaba latiendo. Y no era lo único que latía. En su entrepierna, su miembro había comenzado a despertar de nuevo, como esa tarde... Por que???
Duo abrió los ojos y volteo hasta la cama donde dormía el cazador. Las cobijas estaban movidas, pero él no se veía por ningún lado.
-- Heero? - Pregunto, pero no hubo respuesta.
Se levanto moviendo las cobijas. Ni siquiera recordaba haberse colocado tantas. Pero le preocupaba que el cazador no estuviera en su cama. Vio la puerta de la cabaña entre abierta, es que acaso el cazador había salido?
Abrió la puerta y se dispuso a buscarlo. Estaba frío afuera, pero no corría ni una sola ráfaga de viento. Aun así los sonidos de los búhos y el aullido de uno que otro lobo podían escucharse a la distancia.
Camino en silenció alrededor de la cabaña sin ver nada. Hasta que unos ruidos extraños llamaron su atención.
Siguió caminando en dirección de los sonidos, que sería? Un animal atrapado en una de las trampas del cazador? Un ave exótica cantando de manera extraña?
Se detuvo a un paso de donde provenían los ruidos. Eran como gemidos, gritos ahogados, silenciosos jadeos...
Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso al mismo tiempo en que sintió como si una corriente de fuego le golpeara todo el cuerpo al ver de donde provenían los ruidos, no de donde, de quien eran los ruidos...
Heero estaba en medio del bosque, pantalones abajo, recargando medio cuerpo sobre la corteza de un árbol. Sus blancas manos se movían frenéticamente sobre su miembro totalmente erecto. Se estaba masturbando y Duo no podía moverse.
No era que le resultara desconocido el acto, pero nunca se había imaginado al cazador recurriendo a eso para desahogarse. Y mucho menos imaginarse a si mismo viendo lo que el cazador hacía, haciendo que su propio miembro reaccionara ante la vista.
Un gemido aun más fuerte que los anteriores le aviso que el cazador estaba a punto de terminar y que él no debía estar allí cuando eso acabara. Dio un paso atrás sin voltear y sin percatarse tropezó con una rama cayendo de espaldas al suelo.
-- Duo!!!
Duo se levanto a la carrera al escuchar que el cazador le llamaba. No quería que le preguntara que hacía allí y no quería contestarle. Salió corriendo rumbo a la cabaña y entro a toda prisa arrojándose sobre las cobijas y tapándose con ellas hasta la cabeza.
Casi de inmediato la puerta de la cabaña volvió a abrirse azotándose fuertemente al ser abierta con fuerza por el cazador.
-- Que estabas haciendo afuera? – dijo molesto el cazador llegando hasta el lugar donde Duo estaba sentado.
-- Nada – dijo Duo de forma nerviosa, enrojeciendo totalmente al solo recordar.
-- Me estabas espiando, eso es lo que estabas haciendo y a mi no me gusta que me espíen. Quiero que ahora mismo agarres tus cosas y te marches, no quiero verte en la cabaña! – dijo Heero de forma molesta.
Duo levanto la vista para ver a Heero. La vergüenza de haberlo visto había sido remplazada por la furia. Y no estaba dispuesto a aceptar que Heero lo tratara de esa forma. Nadie trataría jamás a Duo Maxwell como un fisgón!
-- Yo no te estaba espiando – dijo Duo parándose frente a Heero y clavando su vista violeta sobre los ojos cobaltos – cuando desperté no te vi en la cama y me preocupe por ti. Me levante y vi la puerta abierta y pensé que quizá tendrías algún problema. Y salí a buscarte – dijo Duo cada vez más molesto – pero no, el señor feudal piensa que lo estaba espiando, como si me importara lo que hiciera o dejara de hacer. Y si lo que el amo quiere es que me vaya, le voy a dar gusto señor. Me voy!! – dijo Duo tomando su capa y abriendo la puerta para marcharse, mientras Heero solo lo observaba – quédate con tu mal humor, creo que solo él puede aguantarte – dijo Duo cerrando la puerta de golpe y dejando a Heero solo.
Heero camino hasta la cama. Por que se sentía tan abatido? El nunca había tenido algún tipo de sentimiento por nadie. Entonces por que el trenzado le hacía sentir de forma extraña?. Le hacía sentir alegría, tristeza, incluso solía extrañarlo cuando salía por varias horas para poner las trampas. Siempre procuraba regresar temprano solo para verle... pero que le estaba pasando?
Duo caminaba sumamente molesto, el cielo oscurecido reflejaba rayos de tormenta, en cualquier momento se soltaría la lluvia. Solo eso le faltaba!, después de haber sido corrido de la cabaña del cazador, ahora le esperaba el frío y la lluvia del bosque.
Vio una cueva y entro, quizá por esa noche, la cueva podría protegerle del frío y la lluvia que ya comenzaba a caer. Se había olvidado de Shinigami, pero ya regresaría por ella, ahora lo importante era protegerse del agua helada.
Heero vio por la ventana que la lluvia comenzaba a caer. Afuera era un lugar peligroso para alguien que no conociera el terreno y más peligroso era con lluvia. Salio a toda prisa, tenía que encontrar a Duo antes de que algo le pasara, jamás se perdonaría si le pasaba algo por su culpa.
-- Duo!!! – grito para ver si Duo lo escuchaba. Pero no escuchaba más que el agua cayendo. Ninguna respiración extraña, ni el olor de su cabello. No podía distinguir nada y el agua ya lo tenía por completo empapado.
-- Si quiere que regrese, primero deberá encontrarme – pensaba Duo escuchando como Heero le llamaba, pero el estaba tranquilamente sentado y seco dentro de la cueva.
-- Duo!!!, este es un terreno peligroso. Con la lluvia las paredes se desgajan. Duo, regresa!!! – Duo escucho las palabras de Heero. Pero estaba seguro que él estaba bien dentro de la cueva.
Un ruido fuerte y un movimiento en sus pies le hizo ponerse de pie abruptamente. Era como un fuerte trueno, como si miles de árboles cayeran. Pero lo que más le preocupo fue el silenció después de eso. La voz de Heero dejo de escucharse.
Salio de forma precipitada de la cueva, con dirección a donde pensaba que la voz de Heero había venido.
Heero estaba sujeto a las paredes de la montaña solo con sus dedos, no aguantaría mucho tiempo. La fuerza de la lluvia hacía que la corriente del rió llevara cada vez mas fuerza. El lodo de la montaña caía en sendos riachuelos entre sus manos. No resistiría mucho tiempo, la pared de lodo se estaba deshaciendo.
Levanto la cabeza un poco, mientras el agua golpeaba con fuerza su rostro. Pudo ver como alguien se agachaba, sujetándose con fuerza de una rama.
-- Vamos Heero Dame la mano! –gritó Duo al ver a Heero a punto de caer al río.
-- No – grito Heero al darse cuenta que Duo extendía la mano para que él la tomara.
-- Vamos, olvida esa tontería de que yo soy el sirviente y tu el amo, dame la mano – volvió a decir Duo.
-- No – volvió a repetir Heero.
-- No seas terco, vas a caer al río, dame la maldita mano – grito Duo.
-- No...
La pared de la montaña termino por desagarrarse y Heero cayó al agua. Duo se tiro detrás de él, no podía permitir que Heero se ahogara, se imaginaba que el cazador no sabía nadar por que se dio cuenta, esa misma tarde, que se sostenía de la orilla para llegar a la parte menos profunda del estanque, en lugar de nadar a la orilla. Así que se tiro para salvarlo.
En cuanto entro al agua, abrió los ojos para tratar de buscarlo. Los rayos que centellaban en el cielo le daban muy poca visibilidad. Pero alcanzo a ver una silueta que se hundía y se dio prisa en alcanzarlo. Las ropas se pegaban a sus cuerpos, por suerte esta vez Heero no traía armas, sino sería muy difícil sacarlo del agua. Lo sujeto por la cintura y lo arrastro fuera hasta la superficie.
Lo tomo de las manos para sacarlo del agua arrastrándolo por la orilla para dejarlo bajo un árbol. El cazador estaba inconsciente, se agacho hasta su pecho para ver si respiraba, pero Heero parecía no respirar.
-- Por favor Heero respira!!! – dijo de forma desesperada tomando su rostro y moviéndolo de un lado a otro.
Trataba a toda costa de recordar que le había dicho su tío sobre una persona ahogada. El en algún momento le había mencionado que hacer para tratar de salvarlo, algo sobre llevar aire a los pulmones... pero no podía recordarlo.
-- Maldita sea!!!, recuerda Duo, recuerda!!!... – se dijo a si mismo apretando los puños por la desesperación.
La lluvia helada golpeaba el rostro de Heero, como podía llevar aire hasta los pulmones del cazador? Se hinco sobre él con una idea repentina. Tomo su rostro y se inclino sobre sus labios. La única forma que se le ocurría era juntar sus labios con los de él y empujar aire por su boca. Pero eso significaba que tendría que besarlo...
Sintió como su corazón parecía salírsele del pecho ante la sola idea de unir sus labios a los del cazador. Un cosquilleo comenzó a recorrer su cuerpo, un cosquilleo como el que sintió en el estanque al velo desnudo, o como el que había sentido hacía un rato al verlo masturbándose...
Pero no era momento para analizar sus sentimientos... tenía que hacer algo para salvarlo...
Así que, con su cara ardiendo, puso sus labios sobre los del cazador y soplo aire. Se levanto para ver la reacción, para ver si el cazador despertaba... pero nada...
-- Maldita sea!!!! – grito con desesperación golpeando el pecho del cazador – no puedes dejarme. Regresa Heero Yuy!!!!, Vuelve conmigo!!!
Volvió a repetir la operación una vez más, cuando sintió que algo se movía dentro de su boca y como lo tomaban fuertemente de la camisola y lo apartaban de forma brusca, rompiendo el contacto de los labios sobre el cazador.
-- Que diablos estas haciendo??
-- Solo... solo trataba de salvarte – dijo Duo de forma nerviosa viendo al cazador.
Heero se levanto viendo el rubor que cubría por completo la cara del vagabundo trenzado bajo la luz de los rayos que centellaban en el cielo. Levanto sus manos para quitarse el agua de la cara, pero no sintió la tela rasposa que siempre le cubría.
-- Que paso con mis guantes? – pregunto al ver que no los llevaba puestos.
-- Debiste perderlos en el río – replico Duo sin moverse de su lugar – no vas a pensar ahora que yo los robe verdad?
-- Me tocaste? – pregunto viéndolo con los ojos abiertos por la sorpresa.
Duo desvió la mirada sintiéndose aun más rojo y acalorado al recordar el toque sobre los labios del cazador.
-- Me tocaste? Responde! – grito el cazador haciendo que Duo se sobresaltara.
-- Quizá solo un poco... – dijo viendo al piso para después verlo con enojo – pero fue para salvarte. Estabas casi muerto!!!
-- Me tocaste la ropa o también parte de mi piel? – pregunto Heero viéndolo fijamente. Duo volvió a sentir que el calor le embargaba el rostro.
-- Pues... las manos para sacarte del rió y... – dijo de forma nerviosa.
-- Y?? – pregunto Heero casi perdiendo la paciencia.
-- Quizá los labios para llevar aire a tus pulmones... – dijo casi en un murmullo que sabía Heero podía escuchar.
-- Repítelo!!! – grito Heero haciendo que Duo casi brincara en su lugar.
-- Estas loco!!, yo no pienso volver a hacerlo!!! – dijo a la defensiva.
-- No me refiero a eso, si no a lo que dijiste sobre mis labios!!! – aclaro Heero.
-- Tuve que hacerlo!!!!, no sabía como enviar aire a tus pulmones.... – trato de justificarse.
-- Me tocaste! – dijo Heero sorprendido.
-- Si!!... lo hice y que? – dijo Duo molesto por la reacción de Heero. Parecía no darle importancia al hecho de que le salvo la vida y le importaba más el que lo hubiera tocado. Es más, tampoco parecía importarle que para salvarlo había besado sus labios. Y esa había sido la primera vez que tocaba los labios de alguien mas... si hubiera sido un beso, hubiera sido su primer beso.
-- Por que sigues vivo?... – dijo Heero cayendo sentado al lodo.
-- Vas a matarme por haberte salvado la vida? – dijo Duo cada vez más molesto.
-- Debías haber muerto... como los otros... – Duo no entendía los murmullos del cazador que veía a la nada, como hablando para si mismo – Por que contigo no funciona?
"Cuando toques sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"...
Las palabras del acertijo comenzaron a dar vuelta en su cabeza, como tratando de ordenar las palabras en un sentido mas claro. En algo más entendible. Giro su vista y lo primero que vio fue a Duo que le observaba de forma molesta.
"Cuando toque sin tocar..."
Duo... Duo le había tocado y no había caído muerto. Aun podía verlo sentado en el lodo con los brazos bajo sus rodillas, mirándolo de forma detenida y curiosa. Estaba vivo... vivo! Como ninguno de los otros lo había estado...
"el corazón..."
Duo le había besado... aun sentía el contacto calido de sus labios sobre los suyos. Quizá lo había hecho para llevar aire a sus pulmones. Realmente había tomado demasiada agua y esa era una forma de rescatar a un ahogado. Pero al fin de cuentas lo había besado... y sabía tan bien... por que le había devuelto el beso... había introducido su lengua en la boca de Duo por breves instantes, antes de apartarlo de su lado.
"sobre sangre real del verdadero amor"
Le gustaba Duo... de eso estaba seguro. Wufei había tenido razón. Pero como saber si el que Duo lo hubiese tocado era una casualidad o producto de haber roto la maldición? Como sin arriesgarse a perderlo por una mala interpretación de los hechos... como?
Continuara...
Notas de la Autora.
Por fin lo hice!!! Por fin puse un beso entre Heero y Duo, jejejeje. Ya ven como si iba a haber beso después de todo!!! Que creían que no? Pues si es mi pareja favorita 1x2 y tenía que haber, mínimo, un besito, jejejeje.
Espero que la parte de Trowa y Quatre también les haya gustado y a ver que se me ocurre para el siguiente capitulo con esos dos. Lo que si les advierto es que no hay lemon!!!. Me niego a escribir lemon! Me voy a poner en huelga, jejejeje. No voy a escribir lemon en este fic, jejejejeje.
Bueno, creo que poco a poco nos vamos acerando al final.
Y por cierto, el aceite de hierbabuena si sirve para las nauseas y el vomito. Sigan las instrucciones que dio Heero, jejejejejeje.
Comentarios, sugerencias, tomatazos o carta sindical para levantamiento de huelga a: maryluz_mty@yahoo.com
Review Contest:
Denisse: Lo de Miliardo lo sabremos mas adelante, jejejeje. Espero que este capitulo te haya gustado mas que el anterior, ya que aquí hay mas Duo Heero que Quatre Trowa, jejejeje. Y un poquito de Wufei. Poco a poco vamos a ir llegando al final y las historias se irán sabiendo, jejejeje.
Loreto W: Tienes toda la razón al decir que la descripción de sentimientos en los dos anterior fics que hice era mas abundante. También me he dado cuenta de eso y no tengo idea de cómo corregirlo, jejejejeje. Creo que es la forma en la que me esta saliendo el fic, ya que tengo mas de un año con él y no lo voy trabajando como los dos anteriores. Quizá por eso se nota el frío en este texto y el calor en los otros dos. Y sobre la trama, si es mas compleja. Pero se resolverá para el final de la historia. Ya sabes que no me gusta dejar cosas en el aire, jejejeje.
Dark Elliot: Sigo en pie con lo que te dije, jejejejeje. Y siento no haber puesto tu recomendación, pero espero que te haya gustado la otra escena, jejejejeje.
Uru Yuy: Uru!!! Ya esta el pedacito que te había enviado, jejejeje. Creo que no quedo muy cambiado después de todo, solo unas cuantas partes. Espero que este cap también te haya gustado.
Angeli Murasaki: Cuantos tranquilizantes al día?, jejejejeje. Espero que este cap haya sido de tu agrado y del de tu amiga.
Noburo Tama: Oye, tu mensaje del brillo de tus ojos me llego más de 20 veces. No sería mala idea revisar tu maquinita por un virus. En este fic, Wufei esta algo loco, jejejejeje. Será que es al único que no he estudiado lo suficiente? Bueno, espero que te haya gustado el capitulo.
Angel de Luz: Huy, cual engendro?, jejejejeje. Espero que te hayas divertido en tus vacaciones y que vengas con fuerzas para cuidar de los caballos, jejejejeje. Y creo que Diamond no va a poder contigo después de que hayas leído este cap. Después de todo, tu eras la que me pedía ver a Heero desnudo, jejejejeje. Pobre de ti Diamond, me disculpo de antemano.
Ikaru Itsuko: Bueno, al fin y al cabo no lo mato, jejejeje. Ni aun después de tocarlo. Ojalá te haya gustado el capitulo, que bueno que te gusta la historia.
Seiryu: Se besaron, se besaron!!!... ah, perdón, que se besaran quienes? Quatre y Trowa?, jejejejejeje. Bueno, también se besaron, jejejejeje. Tu también escribes muy bien Seiryu.
Karin Hitomi Kitzune: Hola Karin, el primer mensaje que dejaste me dejo muy confundida, ya con tu segundo mensaje supe que se había cortado, jejejejeje. Pero que bueno que te gusta la historia que estoy creando. Y suelo actualizar por semana. Así que no esperaras mucho para la continuación. Y sobre el lime o limon, jejejeje. Toy en huelga, jejejeje. A ver hasta cuando me dura, no me sorprendería descubrir a algunas cuantas con sus armas apuntando a mi cabeza para que escriba algo de lemon en la historia. Vuelve cuando quieras!
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 3+4, 5+H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 8
PALABRAS CONFUSAS
Nadie podía saber que conocía de hierbas... Después de que eso estaba penado con la muerte. Aquel que supiera del manejo de hierbas o venenos, o aquel que practicara la magia, así como todos aquellos que le frecuentaban, serían perseguidos y condenados a morir quemados. Y todo debido a que el rey Low, su familia y consejeros del reino habían muerto envenenados por hierbas que la bruja del palacio manejaba: Middie. Se llamaba igual que su hermana... Eso había condenado a todos, los que como ella, conocían de artilugios para sanar gente.
No podía permitir que Duo supiera, el trenzado se iría en algunos meses y en cuanto se fuera corría el riesgo de que alguien más se enterara. Y si él era apresado, estaba comprometiendo a toda la gente del pueblo a quien ayudaba. Sabía que su excelencia Traize, tenía formas severas de obtener las confesiones de sus prisioneros...
No podía permitirlo y eso significaba que el trenzado debía morir ahora mismo.
Los ojos de Duo estaban muy abiertos. Jamás se imagino que el cazador pudiera intentar matarle, su corazón latía a toda prisa y sus pies retrocedían con cada paso que el cazador daba. Hasta que se topo contra la pared de la cabaña y no pudo seguir retrocediendo.
-- He... Heero? – dijo de forma nerviosa, sintiendo que el sudor escurría por su cara.
-- No debiste seguirme – dijo Heero levantando la espada.
-- No lo hice intencionalmente!, iba a dejar tus cosas... iba a guardarlas! – dijo Duo con desesperación al ver la mirada fría que Heero le dirigía.
Duo siguió el movimiento de las manos de Heero. Era la primera vez que lo veía sin guantes y tenía unas manos finas y perfectamente cuidadas, de un tono ligeramente más blanco que el resto de su piel. Producto de la protección que le daban los gruesos guantes de gamuza que siempre usaba. Pero ahora ambas manos tomaban la empuñadura de la espada, alzándolo sobre su cabeza y dispuesto a acertar el golpe sobre su cuerpo. Con lo fuerte que era, seguramente de un golpe lo mataba. Pero en su mano seguía el cuchillo. Por que no simplemente lo levantaba y lo encajaba sobre el firme estomago del cazador que se había parado en frente?
Su mirada violeta se desvió de la espada a los ojos cobaltos del cazador. Pudo ver una mirada distinta. Ya no estaba esa típica mirada fría, había una sombra que los cubría y los hacía más oscuros. Parecía una sombra de tristeza.
Duo cerro los ojos y bajo la vista soltando el cuchillo. Para que vivía?... para que? Cual era el motivo de estar en ese mundo si no podía ser lo que quería?... Si de todas formas en palacio iba a morir... Si regresaba ahora, al casarse con Hilde y si regresaba después, moriría de tedio al tener que hacerse cargo del reino. Entonces si iba a morir en el palacio... por que no morir a manos de Heero?
Era lo mejor... morir en sus manos... en sus brazos...
-- Hazlo de una vez – dijo Duo sin verlo al bajar la mirada por lo que cruzaba su cabeza en esos momentos y apretando los ojos para esperar el golpe.
El fuerte ruido del acero estrellándose contra algo, hizo que los pájaros que ocupaban la parte alta de las copas de los árboles alzaran el vuelo.
-- Por que me haces esto? – dijo Heero de forma dura.
Duo levanto la vista sorprendido, esperaba que el cazador diera el golpe, pero en lugar de eso, había lanzado la espada hasta el tronco del árbol que estaba a unos pasos de ellos.
-- Por que si tenías el cuchillo en la mano no me atacaste? – pregunto dejando caer sus brazos a los costados de la pared de la cabaña para cercarlo con ellos, al tiempo en que fijaba sus ojos cobaltos en los violetas que le veían con temor.
-- Por que no podía hacerte daño – dijo Duo sin comprender viéndolo a los ojos.
-- Pero yo iba a matarte. Tu te ibas a defender de mi – dijo Heero viéndolo detenidamente, sabiendo que si Duo lo tocaba iba a morir. Pero Duo no se movía, parecía saber cuan peligroso era que tan solo lo rozara con su piel – yo si iba a hacerte daño – dijo Heero cerrando los ojos y retirando los brazos de la pared de la cabaña.
-- Tus ojos me dijeron que no lo harías – Heero se sobresalto ante ese comentario y Duo se dispuso a explicarle – Tus ojos siempre se ven fríos, pero hace rato, cuando blandiste la espada sobre mi cabeza, tus ojos se veían... tristes. No querías hacerlo y confiaba en ellos.
-- No digas tonterías, de todas formas tengo que matarte – aseguro Heero desviando la vista de los ojos violetas.
-- Por que?, por que TIENES que hacerlo?... si no quieres – dijo Duo tratando de encontrar de nuevo esa mirada cobalto.
-- Lo sabes muy bien – dijo levantando su vista y recargando uno de los brazos a un costado del trenzado al tiempo en que su mano se acercaba a su rostro que había bajado la cabeza ante sus palabras. Quizá sería lo último que hiciera y podría considerarse una locura. Pero quería probar esos labios tentadores que estaban frente a él – se castiga con la muerte a todos aquellos que manejen hierbas o venenos. Y no puedo dejar que gente que no es de aquí se entere. Estaría poniendo en riesgo la vida de mucha gente.
Duo no veía que Heero se acercaba peligrosamente hasta su rostro. No era fácil... en cuanto lo tocara... irremediablemente iba a morir. Y el beso que deseaba darle, no le sabría a nada... solo aire... solo muerte...
-- Que te hace pensar que yo no soy de aquí? – Heero se reclino en su sitió al ver que Duo levantaba la vista – yo también soy de aquí y jamás te traicionaría!!. Yo no le diré a nadie que sabes de hierbas... esa ley es absurda! Como se supone que los heridos van a sanarse si no se les cura?
Heero se enderezo al escuchar las palabras de Duo, había estado a punto de matarlo sin haberlo cuestionado primero. Jamás haría una tontería como esa. Aun que eso significaba que podía haberlo besado...
Y por que quería besarlo?... Bueno, era una forma distinta de matarlo... aun así... había querido hacerlo...
Podría Wufei tener razón a fin de cuentas?...
Era mejor dejar de pensar en eso y darle las hierbas a la pequeña niña que había ido en busca de su ayuda.
Camino de nuevo dentro del cobertizo sin decirle nada a Duo y salió usando sus guantes de gamuza y con un frasco de cristal en la mano.
-- Vamos a darle esto a Niao para que se lo lleve a su hermana – dijo Heero mientras Duo caminaba detrás de él.
-- Ya no vas a matarme? Confías en mi? – pregunto Duo mientras Heero lo observo de reojo.
-- Confío en ti – aseguro el cazador mientras Duo dejaba mostrar una luminosa sonrisa.
-- Gracias Heero! – dijo Duo dando un paso para acercarse a él y dispuesto a abrazarlo, pero Heero se dio la vuelta y se movió evitando que Duo lo tocara a penas por un dedo.
-- No me toques! – casi grita haciendo que Duo se extrañara – es por tu propio bien.
Niao salió de la cabaña a la carrera al ver a Heero llegar y se detuvo frente a él con los ojos muy abiertos y enrojecidos por el llanto.
-- Dile a tu hermana que lo vacié en agua, no más de 4 tazas al día – dijo Heero dejando caer el frasco en las manos de la niña.
-- Gracias! Gracias señor Yuy! Y muchas gracias a usted, Ángel de ojos de lilas – dijo la niña viendo a Duo - La niña salió corriendo en dirección al bosque.
-- Como que Ángel de ojos de lilas? – cuestiono Duo a la nada.
-- Las lilas del río tiene el mismo color de tus ojos. Ese color no es nada común por esta parte del bosque – aseguro Heero – y en cuanto a lo de ángel... - dijo viéndolo fijamente – yo más bien te compararía con un demonio – dijo Heero entrando de nuevo en la cabaña.
-- Quee?? – grito Duo – él demonio lo serás tu, ogro e iracundo bastardo y arrogante... se que me estas escuchando infeliz, ven y repíteme que soy un demonio... - Heero solo se asomo a la puerta y cruzo los brazos sin decir nada. Mientras Duo veía el perfil del cazador. No lo entendía. No lo entendía ni un poco.
-- Eres un demonio – aseguro Heero con la vista baja – un demonio que tienta a los mortales como yo – Duo solo le observo sin decir nada. Las palabras de Heero le confundían. Lo mejor era cambiar de tema.
-- Que fue lo que le diste? – pregunto Duo con curiosidad.
-- Aceite de hierbabuena – dijo Heero volteando a verlo – sirve para detener el vomito y las nauseas. Comencé con jengibre pero no hizo efecto, así que se lo cambie por el aceite y este le ha dado resultados.
-- Por que sabes de hierbas? Quien te enseño? Tus padres? – pregunto Duo curioso.
-- Mamá, papá me enseño la caza – afirmo Heero entrando a la cabaña de nuevo.
Duo solo lo observo entrar y se quedo parado. No sabía que tuviera familia. Donde estaban sus padres?, por que no los había visto?. Sería un huérfano igual a él? Tendría más familia en las orillas del bosque? Y quien era la mujer que había visto a orillas del estanque la noche anterior?.
Además, Heero era un brujo!, un brujo como lo era Lady One. Heero le estaba resultando cada vez más enigmático. Era un cazador con grandes dones y además sabía de hierbas... era realmente fantástico!. No solamente era muy apuesto, era magnifico y poseía el don de mando que tanto a él como a Quatre les hacía falta. Si pudiera llevarlo al palacio para que se quedara con él...
Abrió los ojos en sorpresa al darse cuenta de lo que estaba pensando. Y sacudió su cabeza de forma violenta. Pero en que tonterías estaba pensando? Heero jamás iría a palacio con él. Y de ir... como que iría? Como un consejero? Dudaba mucho que aceptara quedarse como uno de los guardias reales... pero él no lo quería así de lejos... lo necesitaba aun más cerca... como se necesita el agua para vivir...
-- QUE!!! – dijo Duo en voz alta
-- Que sucede? – pregunto Heero en el marco de la puerta de la cabaña al oír la voz de Duo.
Un sonrojo se apodero del rostro de Duo al ver a Heero cruzado de brazos recargado en el marco y viéndolo fijamente. La capa le colgaba de lado y cubría parte de su bien formado cuerpo. Los mechones largos de cabello cubrían su frente, pero no impedían que pudiera ver sus cejas arqueadas y los labios formando una mueca de disgusto, como la que siempre tenía... Como la que tanto le gustaba...
Duo apoyo su cabeza entre sus manos al ver que rumbo tomaban sus pensamientos. Tenía solo días de conocerle y estaba pensando tonterías.
-- No sucede nada! – dijo Duo dándole la espalda a Heero – voy a regresar al estanque a lavar la ropa – Y sin darle tiempo a Heero de contestarle algo, salió corriendo rumbo al estanque, sintiendo que su cuerpo ardía por un sentimiento extraño que nunca había sentido antes.
Heero se quedo extrañado de la actitud del trenzado. Era la primera vez que lo veía tan... confundido? Y sonrojado... que era lo que realmente le estaba pasando?
-- El Demonio... - se dijo a si mismo con una mueca en forma de sonrisa...
No tenía tiempo de averiguar que le pasaba exactamente al trenzado, debía terminar de colocar las trampas, que debido a la llegada de Niao, había dejado abandonadas. Así que fue hasta el establo y subió en Zero para volver a adentrarse en el bosque negro. Mientras llegaba, tenía oportunidad de pensar en ese demonio trenzado que comenzaba a estar de forma permanente en sus pensamientos...
Duo llego corriendo hasta orillas del estanque sumamente agitado por la carrera. No entendía que era lo que pasaba con su cabeza y su corazón como para que latiera tan deprisa al pensar en ese cazador huraño. Era un ogro!, era un maldito dictador y lo tenía como su sirviente... entonces por que había pasado por su cabeza el necesitarlo como al agua? Por que??
Miro su reflejo en las aguas cristalinas del estanque y se vio sumamente sonrojado. Así lo había visto Heero?
-- Diablos no! – dijo Duo con furia agitando las aguas cristalinas del estanque con sus manos. Tomo un poco y se lanzó sobre la cara. El agua estaba más fría que de costumbre, pero estaba perfecta para mitigar el profundo calor que sentía invadir su cuerpo.
Necesitaba sacar de su cabeza esas idas locas que estaban cruzando. Así que se quito la camisola y comenzó a tallarla de forma fuerte sobre la roca. También su ropa necesitaba ser lavada, no solo la de Heero.
Heero escucho el grito de Duo a las orillas de estanque y se dio la vuelta en Zero. Que podía haberle pasado al trenzado para que gritara de esa forma? A caso alguien le había atacado?... A caso Wufei...
Ese simple pensamiento le hizo encajar sus talones sobre las costillas de Zero para que acelerara el paso y llegar más a prisa al estanque donde estaba Duo...
Quatre se aproximaba sonriente hasta la chica que les observaba de forma sorprendida. Tanto él como Trowa habían llegado a los patios traseros del palacio Schbeiker. Como es que habían llegado sin ser vistos o detenidos por los guardias del reino? Por que Wufei conocía ese camino?.
Hilde corrió hasta Quatre para abrazarse a él de forma emocionada.
-- Sabíamos que llegarían sanos y salvos Quatre, los estábamos esperando – dijo Hilde soltándolo. Quatre sonrió a la morena.
-- Como lo supieron Hilde? Llegaron nuestros solados al castillo? Están bien? – pregunto Quatre preocupado por los hombres que le acompañaban.
-- Si Quatre, llegaron todos los soldados. Dos de ellos están muy graves, tu tío Traize mando una veintena de hombres a resguardarnos debido a los bandidos... y ellos nos dijeron que llegarías esta mañana en compañía de Trowa.
-- Dos de ellos están graves! – dijo Quatre alterado – donde están Hilde? Quiero verlos – dijo saliendo en dirección al palacio.
-- Espere majestad – dijo Trowa dándole alcance a Quatre. Quatre se giro para verlo.
-- Descansa Trowa, ya has hecho suficiente – dijo Quatre dándole la espalda para continuar su camino.
-- Quatre! – dijo Trowa sujetándolo por el brazo para detenerlo. Quatre volvió a voltear y vio en la mano de Trowa el medallón que lo reconocía como príncipe del reino Winner.
-- Quédatelo, te lo regalo – dijo Quatre sonriendo.
-- No puedo tomarlo – aseguro Trowa.
-- Claro que puedes – dijo Quatre sonriendo de forma triste sin tomar el medallón de manos del arquero. Y sin decir más siguió su camino hasta las escaleras que le conducirían dentro del palacio. Iba a seguirlo, pero una voz a sus espaldas le detuvo.
-- Trowa? – dijo Hilde. Trowa volteo para verla – ha pasado algo?
-- No... su majestad – dijo Trowa bajando la vista.
-- Basta Trowa!, no puedes tratarme de majestad cuando hemos sido amigos desde niños!! Ni a mi, ni a Quatre o a Duo!! – dijo con enojo la morena- Yo no dejare que olvides nuestra amistad. O ya has olvidado cuanto nos queríamos todos?
-- No...
-- A caso has olvidado cuanto te ha querido Quatre siempre?
-- No...
-- Y tú también lo quieres Trowa – dijo Hilde molesta. Trowa no levanto la vista, apretaba fuertemente el puño que sostenía el medallón que Quatre le acababa de obsequiar. Pero él solo era un arquero!... un arquero y Quatre un príncipe. No importaba lo que el sintiera o dejara de sentir por su soberano rubio...
-- Su majestad no entiende... - dijo Trowa levantando la vista hasta que esta choco con la de la morena frente a él – yo debo proteger a su majestad Quatre. Sin importar lo que sienta por él, debo protegerlo hasta de él mismo – dijo dándose la vuelta para comenzar a subir los escalones. Pero Hilde lo detuvo del brazo.
-- Trowa... Quatre no necesita más que lo defiendas... el solo te necesita a ti... - La vista de Trowa centello por unos instantes. Hilde lo sabría? Eran tan obvios sus sentimientos por el rubio?
-- Yo solo... solo debo...
-- Protegerlo – dijo Hilde – lo has dicho. Pero quien te protegerá a ti de lo que sientes?...
-- Yo mismo – aseguro Trowa.
-- Y si Quatre te pidiera que dejaras de protegerlo?
-- Solo si me lo ordenara lo haría. Yo estoy para cumplir hasta su mas mínima orden... - Hilde se dio la vuelta cruzando sus manos detrás de su espalda, haciendo que la capa que traía sobre sus hombros se ciñera a sus caderas. Y volteo divertida a ver a Trowa que la observaba sin moverse de los escalones que le conducirían al interior de palacio.
-- Seguro que hasta su más mínima orden? – pregunto Hilde.
-- Totalmente – aseguro Trowa apretando el medallón en su mano, para después girarse e ir en busca de su soberano.
-- Hasta hacerle el amor, si él te lo ordenara Trowa? – susurro a la nada con una sonrisa en los labios.
Quatre había entrado a la habitación donde el capitán de su sequito de guardaespaldas descansaba. Un enorme charco de sangre escurría la pequeña cama de piedra en la que se encontraba, los vendajes improvisados no le iban a salvar... tenía que hacer algo y pronto.
Mando traer una botella de vino con uno de los guardias al ver que el capitán despertaba. No quería que le viera al usar su don para curarlo, por lo que iba a intentar emborracharlo. Si se propagaba el rumor de que el usaba algún tipo de magia para sanar a la gente, lo iban a condenar a la hoguera por hechicero. Y correrían con la misma suerte los que superan de ese Don o se hubieran beneficiado con él. En este caso, Trowa era uno de ellos. Y debía protegerse y proteger a aquellos a quienes quería ayudar. Por eso quería emborrachar al capitán y con lo débil que el hombre estaba, eso había sido muy sencillo. Casi al terminar la copa, se había quedado dormido.
Estaba a punto de tocar el pecho del hombre, cuando escucho que la puerta se abría. Se levanto asustado para encarara a la persona que entraba. Había dado ordenes precisas de no ser interrumpido. Pero se tranquilizo al ver a Trowa parado detrás de la puerta.
-- Que vas a hacer Quatre? – pregunto Trowa viendo el pecho del capitán descubierto.
-- Na... nada Trowa – dijo de forma nerviosa – puedes, por favor, dejarme solo.
-- Quatre... - dijo Trowa acercándose al rubio y sosteniéndolo de las manos – sabes que esto esta penado por las leyes del reino Low... - Quatre lo miro detenidamente a los ojos, tratando de encontrar la comprensión que necesitaba.
-- El capitán Hassen ha estado conmigo desde que tenía seis años Trowa, creo que puedes recordarlo también. Esta grave por que intento protegerme, no puedo permitir que muera... entiende Trowa, no puedo... y si no hago algo, él va a morir... – dijo bajando la vista – como hubieras muerto tu...
-- Lo entiendo Quatre, pero estas corriendo muchos riesgos. Los soldados pueden correr la voz y...
-- Por eso voy a emborracharlos primero, así pensaran que ha sido todo producto de la borrachera. No sentirán nada y podré curarlos...
-- O regresarlos de la muerte? – pregunto Trowa viendo fijamente a Quatre. Quatre se sorprendió por lo que dijo Trowa y retrocedió un poco.
-- No, eso no puedo hacerlo – dijo Quatre de forma segura – no se que fue lo que paso en el bosque Trowa... tu habías muerto, pero yo no te regrese a la vida, yo solo cure tu herida.
-- Necesito hablar contigo – dijo Trowa dando un paso al frente para ver más cerca esos ojos color aqua – es sobre el cazador que encontramos en el bosque y... - esa cercanía de Trowa había hecho que las mejillas de Quatre se encendieran de forma perceptiva – y de otras cosas...
-- Habrá tiempo Trowa – aseguro el rubio – ahora déjame solo – Trowa negó con la cabeza.
-- Me quedo – afirmo. Pero Quatre negó a su vez.
-- No quiero que me veas, vete por favor...
-- Quatre...
-- No me obligues a ordenarlo Trowa – Trowa entre cerro los ojos por las palabras del rubio. Justamente le había dicho a Hilde que obedecería cualquier orden del chico, pero él jamás le había dicho algo como eso. Así que se acerco a Quatre que permanecía viéndolo con los ojos muy abiertos y le levanto la mano para dejarle el medallón que le había dado. Después retrocedió sin darle la espalda e hizo una ligera reverencia.
-- Como ordene... majestad – y salió azotando la puerta. Quatre bajo la vista hasta su mano y vio el medallón con tristeza, mientras hacía esfuerzos por que las lágrimas no salieran de sus ojos.
-- Lo siento Trowa – murmuro acercándose al capitán – pero tengo miedo que mientras hago esto, algo malo te pase... estoy seguro que habías muerto... yo no te regrese a la vida, pero quizá si puedo quitártela – dijo mientras una lagrima resbalaba por su mejilla y caía hasta mojar el pecho desnudo del capitán.
El sol se reflejaba sobre las aguas cristalinas del estanque. El viento soplaba ligeramente frío, pero eso no había impedido que Duo pudiera tomar un refrescante baño en esas aguas que se estaban poniendo cada vez más gélidas. En unos cuantos días, sería imposible volverse a bañar en esas aguas. Como extrañaba las aguas templadas de los baños de palacio. Las fragancias con aromas que dejaba caer en las aguas para oler bien todo el día. Aun que el aroma de los lirios de agua en el estanque, también era una fragancia agradable.
Había lavado la ropa de Heero y la suya propia y la había extendido sobre la hierba que rodeaba el estanque para que se secara y él descansaba sobre la misma con los brazos detrás de la cabeza, viendo como las nubes se movían de forma lenta. Dejando que su cuerpo, totalmente desnudo, se secara bajo los rayos del sol.
Era muy agradable estar allí, sin pensar en nada. Por primera vez en mucho tiempo, teniendo la mente totalmente en blanco. Solo disfrutando de la caricia del viento ligero y las hierbas bajo su cuerpo.
Sin ninguna preocupación que enturbiara esa quietud...
Heero había bajado de Zero al no escuchar ninguna perturbación a los alrededores y había decidido seguir a pie hasta el estanque, dejando a Zero pastar cerca. Por que no se escuchaba al trenzado hablando como siempre lo hacía?. El trenzado tenía la "mala costumbre" de estar hablando siempre solo. Para su diversión, siempre eran quejas sobre el trabajo que hacía. O discutía con los mosquitos por estarle picando, o con los animales del establo por oler tan mal. O lo escuchaba jadear cuando hacía vanos intentos por levantar el hacha para tratar de cortar la leña en lugar de salir al buscarla al bosque.
Jamás admitiría ante el trenzado, que su presencia le divertía.
Había volteado para todos lados esperando verlo en las aguas, intentando lavar la ropa. Por que había escuchado perfectamente cuando dijo que no sabía hacerlo. Pero Duo no se veía. Siguió caminando hasta que vio a las orillas del estanque la ropa extendida con unas rocas en sima para que el viento no las fuera a arrastrar.
Bueno, allí estaban las ropas. Y Duo?, donde estaba Duo?...
Se detuvo de golpe, cuando al ir caminando vio detrás de un arbusto el cuerpo del trenzado con los brazos y las piernas cruzadas, descansando distraídamente sobre las hierbas...totalmente desnudo. No pudo evitar que su mirada comenzara a recorrer de forma lenta el cuerpo blanco que tenía frente a él. Comenzado por sus largas y bien formadas piernas. Haciendo que un temblor comenzara a apoderarse de su cuerpo al llegar hasta las caderas y desviar su vista hasta la entrepierna del trenzado que permanecía ligeramente cubierta por su pierna cruzada, pero dejando entre ver una mata de pelo color castaño que sobresalía. Sintió como su corazón comenzaba a acelerarse y su respiración con él. Duo tenía el vientre totalmente plano y su pecho subía y bajaba de forma lenta, producto de su respiración normal...
Normal?...
Si, la respiración de Duo era normal, comparada con la de él en esos momentos. Un calor incontrolable había comenzado a invadir su cuerpo al estar viendo esa imagen frente a sus ojos y había comenzado a sudar, mientras un cosquilleo le recorría desde la punta de los dedos de los pies hasta la cabeza.
Que era ese sentimiento que la sola imagen del trenzado le estaba despertando?...
Ahora esa necesidad de tocarlo se hacía más fuerte. Quería tocarlo, quería besarlo...
"Lo que tienes aquí es una bomba de tiempo..."
Las palabras de Wufei se dieron paso en su mente, recordándole que tarde o temprano la necesidad de tocar a Duo se iba a hacer presente. Y este era el momento... la necesidad de tocarlo era muy fuerte, tanto... que si no hacía algo en ese mismo momento, podría ser fatal.
Se dio la vuelta topándose con las aguas del estanque. Estaba en la parte honda. Pero en ese momento no estaba razonando. Así que salto al agua... sin saber nadar...
Hilde estaba detrás del castillo, por donde habían llegado Trowa y Quatre. Muy cerca de allí corría un pequeño río. La entrada a palacio no estaba custodiada, muy pocos sabía que el palacio de descanso Schbeiker tenía salida por la parte trasera al bosque. Además el bosque era más que una buena custodia, era parte del bosque de las ánimas y casi nadie entraba a él. Las historias que contaban de él eran sumamente aterradoras para algunos. Sin embargo a Hilde no le causaban miedo alguno.
Hilde volteo al escuchar unas pisadas a su espalda y vio como un joven vestido de gamuza oscura, cuyo pecho y cintura estaban cubiertos por cintos llenos de armas de diferentes formas, se acercaba a ella de forma sonriente.
-- Princesa – dijo extendiendo los brazos. Pero Hilde frunció el ceño al verlo y en cuanto lo tuvo cerca, le dejo caer una tremenda bofetada.
-- Cretino! – grito ella con enojo. El chico se sorprendió por la actitud de la chica. Y levanto la mano para sobar su mejilla.
-- Vaya recibimiento y yo que pensé que me habías extrañado – dijo riendo – me puedes decir a que se debe esta calida bienvenida?
-- Y todavía preguntas? – dijo ella poniendo ambas manos sobre su cintura y viéndolo muy enojada – como te atreviste a decirme todo eso? No soy ninguna tonta Wufei! – Wufei se extraño. Pues que le había dicho? No recordaba nada.
-- No se de que me hablas princesa – afirmo sin entender, haciendo que Hilde se molestara mas. Y comenzara a darle manotazos mientras hablaba.
-- Como te atreves a afirmar que te gusta mi cabello de zorrillo sin bañar. Que aun que use rosas siempre voy a oler a niño rancio. Que a pesar de no ser femenina, los vestidos se me ven muy bien... - le decía Hilde mientras Wufei trataba de defenderse y de entender todo lo que Hilde le estaba diciendo...
-- Espera!!, espera!! – dijo Wufei deteniéndola por ambos brazos en un abrazo fuerte – de donde sacas que yo dije semejantes barbaridades?
-- En tu carta!!! Eres un cretino Wufei, como te atreves... - dijo Hilde tratando de soltarse, pero Wufei la tenía muy bien sujeta. Y luego comenzó a reír – yo no le veo lo gracioso.
-- Yo no escribí esa carta princesa.
-- Eres un mentiroso...
-- Te dije que no conocía tu lengua, recuerdas? – Hilde solo asintió y Wufei fue soltando un poco el abrazo sin dejarla del todo – le pedí a alguien que escribiera lo que yo le iba diciendo. Solo que ese estúpido... - dijo Wufei cambiando su cara – ya me las pagara en cuanto lo vea. Ese vagabundo me las va a pagar en verdad.
-- Entonces no fuiste tu? – pregunto viéndolo fijamente.
-- No princesa, yo jamás te diría esas barbaridades. Además... yo nunca te he visto en vestido, lo recuerdas? Desde que te conozco te he visto usando esos pantalones – Hilde sonrió. Era verdad. Wufei jamás la había visto usando el cabello largo y vestido. Si al principio la había confundido con un hombre hasta que ella le había dicho que no lo era. Pero mucho después de que se hubiera enamorado de él.
-- Es verdad Wufei.
-- Y bien – dijo Wufei abrazándola aun más fuerte – ya rompiste tu compromiso? – Hilde respondió el abrazo y oculto su cabeza en el pecho de Wufei. Wufei pudo escuchar los sollozos de la chica y solo atino a acariciar su cabello con sus manos – Si tu prometido fue secuestrado, eso quiere decir que no hay compromiso, verdad? – Hilde se separo de los brazos de Wufei y le observo con lágrimas en los ojos.
-- Si en un mes no lo han encontrado, mi padre exigirá el cambio de consorte.
-- Que? – dijo Wufei alterado – no puede hacer eso. El príncipe Winner ya esta comprometido. No queda nadie...
-- Si, aun hay alguien mas – dijo Hilde bajando la vista – el mismo Traize Khrushrenada. Y si su excelencia no acepta, entonces mi padre declarar la guerra a Low...
Wufei apretó los puños ante la sola mención de Traize. No podía permitir que Traize pusiera una mano en Hilde. No iba a permitirlo. Tenía que echar a andar los ejércitos lo antes posible. Si Schbeiker declaraba la guerra a Low, Schbeiker sucumbiría. Pero... y si Schbeiker los apoyara con sus soldados en el ataque a Low? Era seguro que Traize prefería al reino de Catalonia que al reino de Schbeiker. Catalonia tenía ricas minas de oro y Schbeiker solo tierras de siembra que en una guerra no le servían de mucho. El oro servía para comprar armas...
-- Hilde, princesa – dijo Wufei después de haberlo pensado un poco – necesito que me averigües algo... quizá no sea necesario que tu estúpido prometido regrese. O que te cases... - Hilde abrió los ojos por la sorpresa y se dispuso a escuchar lo que le pedía Wufei.
Heero salto al agua, era lo único que conocía que podía hacer recuperar su forma fría de comportarse. Por que el vagabundo trenzado le causaba ese efecto? Que extraño hechizo le había puesto Duo que le hacía comportarse como nunca antes lo hizo?
Duo se levanto a la carrera al escuchar el agua agitarse y se coloco la primera camisola que encontró a su paso para acercarse al estanque.
Las ramas a la orilla del estanque se movieron de forma repentina y Heero pudo ver a la persona que le tenía los sentidos de punta. Le observaba de forma sorprendida, mientras trataba de moverse hasta el lado menos profundo, sujetándose fuertemente con sus manos de la orilla.
-- Heero que haces en el río? – pregunto Duo sin entender.
-- Tomando un baño – dijo molesto sin mirarlo y apoyando por fin los pies en el fondo.
-- Con la ropa puesta? – dijo fijándose que Heero aun traía incluso su capa y los cinchos en donde guardaba sus armas al pecho. Se agacho un poco para tocar con la punta de sus dedos el agua, mientras Heero clavaba su mirada en él – el agua esta más fría que hace rato, como si fuera hielo
-- "Así la necesito" – pensó Heero sin apartar su mirada del trenzado. Duo se levanto para darse la vuelta.
-- Sal de allí o enfermaras, te traeré algo con que secarte e iré a poner la chimenea para que entres en calor más rápido - pero antes de partir vio a Heero que aun le observaba sin decir nada – eres extraño!
-- Que yo soy extraño? – pensó para si mismo manoteando el agua helada – yo no soy un vagabundo que sabe leer y escribir, que habla del amor como si lo hubiera estudiado mucho, que sabe manejar a los caballos como si fuese uno de ellos, quien repite la palabra palurdo como si fuese la peor de las ofensas... y yo soy el extraño por lanzarme al agua helada?
Heero salió del estanque escurriendo agua y comenzó a quitarse todas las armas que traía aun sujetas al pecho sobre los cinchos. Por lo menos el frío del agua le había hecho recuperar la cordura.
Duo apareció cargando una camisola seca entre las manos y vio con sorpresa como Heero retiraba su camisola totalmente mojada, dejando al descubierto su pecho y poniéndose a escurrirla con las manos. Las gotas de agua caían de su cabello hasta su cuerpo y resbalaban de forma sensual sobre sus músculos bien definidos.
Duo se había quedado parado viendo lo que Heero hacía, sintiendo como un calor extraño se apoderaba de su cuerpo. La ropa mojada de Heero había quedado en el suelo, a un lado de sus armas y ahora Duo podía ver el cuerpo perfecto de Heero bañado por el sol del medio día.
Heero había escuchado la respiración de Duo, era igual a la de él antes de tirarse al agua. No podía ser posible que el trenzado sintiera lo mismo que él...
Volteo topándose con la mirada violeta fija en él. Y al instante noto el sonrojo sobre el rostro del trenzado. Su mirada iba a comenzar a recorrerle, cuando algo que brillaba sobre el cuello del trenzado le llamo la atención.
Duo sintió que su garganta se secaba al ver como Heero se acercaba a él. Quería decir algo, quería correr y alejarse de Heero, pero no podía moverse. Un temblor involuntario se apodero de sus piernas y un escalofrío le recorrió la espalda.
-- Que es esto? – dijo Heero apuntando el medallón que descansaba sobre el cuello de Duo.
Duo parpadeo, sintiendo que despertaba de un sueño y vio lo que Heero le señalaba. Trago saliva con nerviosismo. Que podía decirle? Realmente no lo sabía. Mientras él se quitaba la cadena para mostrársela, Heero se había puesto por fin una camisola, haciendo que su corazón regresara poco a poco a la normalidad.
-- Lo encontré hace años – dijo Duo tendiendo la cadena con el medallón pendiendo de él – no se que significa, pero me gusta mucho - aseguro.
Heero la tomo entre sus dedos y se puso a estudiarla. Entonces levanto su muñeca y Duo pudo ver un medallón muy parecido al suyo pendiendo de la muñeca del cazador. Heero soltó la pequeña correa de piel que la sujetaba y tomo ambos medallones. Duo se coloco a su espalda y comenzó a leer.
"el corazón... sobre sangre real del verdadero amor"
"Cuando toque sin tocar"
-- Creo que debes intercambiar el orden – dijo Duo a un Heero sumamente pensativo – el tuyo primero y el mío después.
"Cuando toque sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"
-- Donde lo encontraste? – pregunto Heero viendo a Duo – y no quiero evasivas o mentiras Duo. Dime donde exactamente lo encontraste...
-- En... - dijo Duo nervioso – no lo recuerdo bien Heero, fue hace años, lo tengo desde que era un niño.
-- Trata de recordar Duo, es muy importante – dijo Heero – realmente importante – dijo dándose la vuelta y recordando lo que su hermana le había dicho – Quizá Middie sepa algo más.
-- Middie? – dijo Duo sintiendo una extraña punzada en su estomago – quien es ella? – Heero volteo a verlo y se sorprendió de ver a Duo con el seño fruncido.
-- Mi hermana mayor – dijo Heero. Duo se sorprendió – solo somos ella y yo. Mis padres murieron hace 5 años.
-- Lo siento Heero! No quería ser tan...
-- Curioso – dijo Heero viéndolo fijamente.
-- No soy curioso! – dijo molesto.
-- Claro que lo eres...
-- Bueno, quizá un poco – dijo riendo – puedes devolverme mi medallón? – dijo extendiendo la mano. Pero Heero no hizo intentos por regresársela.
-- Duo, no tienes idea de lo que significa este acertijo? – Duo comenzó a rascar su cabeza tratando de pensar en algo.
-- Heero ni siquiera sabes si es un acertijo, para mi no tiene ni pies ni cabeza. Solo es un medallón que me gusta.
-- Estos son medallones pares Duo – dijo Heero mostrándole la forma de ensamblar ambos medallones – y suelen ser entregados a los recién nacidos. Yo tengo este – dijo mostrando el suyo – desde que era un bebe y se me pido encontrar el otro. Creo que este es el otro... solo me falta resolver el acertijo. Así que no voy a regresártelo... - dijo Heero viéndolo fijamente.
Duo enarco las cejas primero y luego las bajo con molestia. Eso se podía considerar un robo. No iba a dejarle ese medallón a Heero, le gustaba mucho como para dejárselo. Vagamente recordaba haber entrado a la sala del tesoro en el palacio y haber encontrado el medallón en una caja cubierta de joyas. La había sustraído y desde entonces la tenía. Pero no recordaba claramente si así había sido. Y no podía decirle a Heero que lo había sacado de la sala del tesoro en el palacio de Low... eso no!
-- No voy a regresártelo hasta que resuelva el acertijo o hasta que me digas donde lo encontraste. Por que no te creo que no lo recuerdes...
-- Bastardo! – dijo Duo dándose la vuelta para recoger toda la ropa que aun estaba apilada a una orilla de la canasta – ni pienses que te vas a quedar con mi medallón. De una forma o de otra, lo voy a tener de regreso.
Heero solo observo como Duo se iba molesto repitiendo una serie de insultos. Pero por fin tenía la otra parte del medallón, la otra parte de acertijo. Abrió la mano y volvió a ver la clave...
"Cuando toque sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"...
Que diablos significaba eso?...
Quatre había quedado sumamente exhausto después de haber ayudado a los dos soldados que se encontraban graves. Los otros heridos sobrevivirían con las curaciones que los mismos hombres les habían hecho.
Buena parte de la tarde el rubio se la había pasado dormido, mientras Trowa procuraba cuidar que nadie le molestara. Había salido a buscar a Hilde cuando uno de los guardias de Traize regresaba para descansar y cambiar de caballos para seguir buscando a los bandoleros y se había topado con Wufei hablando con la princesa.
Ahora entendía por que Wufei los había guiado por ese camino. Pero lo que más había llamado su atención había sido lo que Wufei le pedía a Hilde averiguar. El cazador quería saber si el rey Schbeiker estaría dispuesto a atacar al reino Low en conjunto con otros reinos. Al parecer el chico no jugaba cuando le había comentado, la noche anterior, que lo quería en el ejercito que estaba reuniendo.
Sin embargo, no parecía algo descabellado el plan de Wufei. Solo le faltaba encontrar a los líderes de los dos reinos faltantes. Había escuchado que los Maguacas del reino Winner estaban divididos en dos. Los que estaban con Traize Khrushrenada y los que querían al príncipe Winner de regreso. Wufei debería encontrar pronto a Rashid, líder de los Maguacas que querían a Quatre de regreso. Y los otros, serían más difíciles de encontrar... los guerreros del reino de Maxwell, el reino de Duo, ya que esos guerreros habían sido eliminados por Traize hacía más de 20 años. Sin embargo y si los rumores eran ciertos... varios de esos guerreros habían logrado escapar a la matanza y buscaban venganza. No todos los Shinigamis de Maxwell habían muerto y Wufei ya estaba en búsqueda de Howard... líder de esos guerreros.
Ahora descansaba en la habitación que Hilde le había asignado. No había permitido que se quedara en las habitaciones de los soldados y le había, casi obligado, a quedarse en una de las habitaciones de los invitados. No podía dormir teniendo tantas cosas en la cabeza. Estaba en medio de una guerra... y no sabía que partido tomar.
Por un lado, estaba su hermana y su cuñado, en contra del reino de Low. Y por el otro... por el otro estaba Quatre, uno de los herederos del reino Low...
Era su obligación defender al reino Low, para ellos estaba prestando su servicio... no, no para ellos. Para Quatre... Desde el principio fue para Quatre. Desde que eran niños le había prometido estar a su lado y protegerlo de cualquiera que quisiera hacerle daño...
Por eso se había hecho arquero... no por seguir los pasos de su padre. Que era lo que todos creían. Era por estar a un lado de Quatre y poder cuidarlo.
Debía su lealtad a Quatre... debía su vida a Quatre... Quatre tenía su corazón desde siempre...
Cerró los ojos y cruzo su brazo sobre ellos tomando su decisión. Estaría donde estuviera Quatre.
Escucho la puerta de su habitación abrirse y se incorporo de forma precipitada al ver una silueta recargarse en la puerta al cerrase.
-- Quatre? – dijo al darse cuenta que Quatre entraba de forma silenciosa.
-- Tu quieres hablar conmigo – dijo sonriendo – yo también necesito hablar contigo Trowa – dijo bajando el seguro que cerraba la puerta.
Trowa sintió que su corazón latía de forma apresurada al ver como Quatre llegaba hasta orillas de la cama y de rodillas sobre ella se acercaba a él para estar más cerca. Solo había atinado a verlo de forma seria, sin poder decirle nada.
-- Quatre yo... - dijo viéndolo fijamente – no deberías estar aquí – dijo desviando la vista.
-- Lo se Trowa – dijo de forma triste – pero necesitaba hablarte. Ayer pensé que ibas a morir y no quería por que... - Trowa tomo las manos de Quatre y este levanto la vista para toparse con la mirada esmeralda del arquero.
-- No Quatre – dijo Trowa de forma seria – no voy a morir ahora.
-- Pero eso no puedes saberlo. Y yo quería decirte algo muy importante...
Trowa solo lo observo de forma detenida. El rubor en las mejillas de Quatre era evidente. Solo al verle sentía que su corazón estaba a punto de estallar. La piel de sus manos era tan suave que quería tocar más. Sus sentidos estaban alerta, si Quatre no se marchaba ahora, la tentación de besarlo iba a ser más fuerte.
-- Trowa yo...
Dijo Quatre levantando la vista para toparse con los ojos esmeraldas del arquero. Quería decirle cuanto lo amaba. Quería besarlo ahora que sabía estaba vivo. Pero y si Trowa lo rechazaba? O si lo aceptaba solo por ser un príncipe? Eso era lo que lo detenía ahora.
Trowa bajo la vista y soltó las manos de Quatre para tratar de incorporarse. Quatre se sintió triste por esa reacción. Y se paro junto con Trowa de la cama.
-- Debes irte – dijo sin verlo – si no lo haces... puedo hacer algo de lo que vamos a arrepentirnos...
Quatre sintió que una profunda felicidad se apoderaba de su cuerpo. Sentía el miedo de Trowa, no podía detenerlo. No le gustaba usar su don en personas que conocía y quería. Pero el miedo de Trowa no le estaba pidiendo permiso. Solo llegaba hasta él... y eso le hacía feliz. Por que era el mismo miedo que el sentía.
-- No Trowa – dijo Quatre con lágrimas en los ojos. Trowa levanto la vista para verlo – no nos arrepentiremos de nada.
Una ligera sonrisa se asomo a los labios de Trowa y dio un paso para acercarse a Quatre. Quatre no retrocedió ni un paso y sintió como los brazos de Trowa lo rodeaban para acercarlo a sus labios...
Un Príncipe y un arquero?...
Bueno, nadie tenía por que enterarse...
La noche había caído sobre el bosque negro. Dentro de la cabaña solo la luz de la chimenea alumbraba. Estaba haciendo frío.
Heero observaba sobre su mano el medallón con la clave. Dando vueltas y vueltas al acertijo. Como podía tocar sin tocar algo? El corazón sobre sangre real?... no entendía esa clave. Se refería realmente a la clave para poder volver a tocar a alguien?
El movimiento de Duo le distrajo de sus pensamientos y se paro de la cama al ver como el trenzado estaba en posición fetal en el suelo en el que dormía. Se había descobijado y ni el fuego de la chimenea parecía calentarlo.
Tomo una de las cobijas que le cubrían y la llevo hasta el cuerpo del trenzado. La suave luz de la chimenea se reflejaba sobre su piel blanca. Por que se preocupaba tanto por el vagabundo? No quería creer en las palabras de Wufei. No podía estar interesado sentimentalmente en el vagabundo trenzado. No podía, no debía... no hasta haber resuelto ese problema de no poder tocarlo.
Pero había algo en él que le impedía apartarlo de su mente. Aun en sueños se empeñaba en aparecer. Su mirada violeta le había hechizado desde el primer momento. Su cuerpo perfecto le obligaba a acercarse y querer tocarlo... pero no podía hacerlo. No todavía... por fin había una esperanza... pero sería realmente valida? No sería solo un sueño?
Se sorprendió a si mismo estirando su mano desnuda hasta su rostro ahora sonrojado. Parecía que por fin estaba entrando en calor, por que ya no estaba doblado. Retiro la mano sin ni siquiera tocarlo. Mientras a su memoria regresaba la imagen desnuda del trenzado cuando lo vio en el río. Por segunda ocasión lo había visto desnudo y por segunda ocasión su cuerpo perfecto lo había hechizado haciendo que su propio cuerpo reaccionara ante la imagen.
Salió rápido de la cabaña al sentir como la sangre le quemaba por dentro. Como el corazón le amenazaba con estallar de tan fuerte que estaba latiendo. Y no era lo único que latía. En su entrepierna, su miembro había comenzado a despertar de nuevo, como esa tarde... Por que???
Duo abrió los ojos y volteo hasta la cama donde dormía el cazador. Las cobijas estaban movidas, pero él no se veía por ningún lado.
-- Heero? - Pregunto, pero no hubo respuesta.
Se levanto moviendo las cobijas. Ni siquiera recordaba haberse colocado tantas. Pero le preocupaba que el cazador no estuviera en su cama. Vio la puerta de la cabaña entre abierta, es que acaso el cazador había salido?
Abrió la puerta y se dispuso a buscarlo. Estaba frío afuera, pero no corría ni una sola ráfaga de viento. Aun así los sonidos de los búhos y el aullido de uno que otro lobo podían escucharse a la distancia.
Camino en silenció alrededor de la cabaña sin ver nada. Hasta que unos ruidos extraños llamaron su atención.
Siguió caminando en dirección de los sonidos, que sería? Un animal atrapado en una de las trampas del cazador? Un ave exótica cantando de manera extraña?
Se detuvo a un paso de donde provenían los ruidos. Eran como gemidos, gritos ahogados, silenciosos jadeos...
Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso al mismo tiempo en que sintió como si una corriente de fuego le golpeara todo el cuerpo al ver de donde provenían los ruidos, no de donde, de quien eran los ruidos...
Heero estaba en medio del bosque, pantalones abajo, recargando medio cuerpo sobre la corteza de un árbol. Sus blancas manos se movían frenéticamente sobre su miembro totalmente erecto. Se estaba masturbando y Duo no podía moverse.
No era que le resultara desconocido el acto, pero nunca se había imaginado al cazador recurriendo a eso para desahogarse. Y mucho menos imaginarse a si mismo viendo lo que el cazador hacía, haciendo que su propio miembro reaccionara ante la vista.
Un gemido aun más fuerte que los anteriores le aviso que el cazador estaba a punto de terminar y que él no debía estar allí cuando eso acabara. Dio un paso atrás sin voltear y sin percatarse tropezó con una rama cayendo de espaldas al suelo.
-- Duo!!!
Duo se levanto a la carrera al escuchar que el cazador le llamaba. No quería que le preguntara que hacía allí y no quería contestarle. Salió corriendo rumbo a la cabaña y entro a toda prisa arrojándose sobre las cobijas y tapándose con ellas hasta la cabeza.
Casi de inmediato la puerta de la cabaña volvió a abrirse azotándose fuertemente al ser abierta con fuerza por el cazador.
-- Que estabas haciendo afuera? – dijo molesto el cazador llegando hasta el lugar donde Duo estaba sentado.
-- Nada – dijo Duo de forma nerviosa, enrojeciendo totalmente al solo recordar.
-- Me estabas espiando, eso es lo que estabas haciendo y a mi no me gusta que me espíen. Quiero que ahora mismo agarres tus cosas y te marches, no quiero verte en la cabaña! – dijo Heero de forma molesta.
Duo levanto la vista para ver a Heero. La vergüenza de haberlo visto había sido remplazada por la furia. Y no estaba dispuesto a aceptar que Heero lo tratara de esa forma. Nadie trataría jamás a Duo Maxwell como un fisgón!
-- Yo no te estaba espiando – dijo Duo parándose frente a Heero y clavando su vista violeta sobre los ojos cobaltos – cuando desperté no te vi en la cama y me preocupe por ti. Me levante y vi la puerta abierta y pensé que quizá tendrías algún problema. Y salí a buscarte – dijo Duo cada vez más molesto – pero no, el señor feudal piensa que lo estaba espiando, como si me importara lo que hiciera o dejara de hacer. Y si lo que el amo quiere es que me vaya, le voy a dar gusto señor. Me voy!! – dijo Duo tomando su capa y abriendo la puerta para marcharse, mientras Heero solo lo observaba – quédate con tu mal humor, creo que solo él puede aguantarte – dijo Duo cerrando la puerta de golpe y dejando a Heero solo.
Heero camino hasta la cama. Por que se sentía tan abatido? El nunca había tenido algún tipo de sentimiento por nadie. Entonces por que el trenzado le hacía sentir de forma extraña?. Le hacía sentir alegría, tristeza, incluso solía extrañarlo cuando salía por varias horas para poner las trampas. Siempre procuraba regresar temprano solo para verle... pero que le estaba pasando?
Duo caminaba sumamente molesto, el cielo oscurecido reflejaba rayos de tormenta, en cualquier momento se soltaría la lluvia. Solo eso le faltaba!, después de haber sido corrido de la cabaña del cazador, ahora le esperaba el frío y la lluvia del bosque.
Vio una cueva y entro, quizá por esa noche, la cueva podría protegerle del frío y la lluvia que ya comenzaba a caer. Se había olvidado de Shinigami, pero ya regresaría por ella, ahora lo importante era protegerse del agua helada.
Heero vio por la ventana que la lluvia comenzaba a caer. Afuera era un lugar peligroso para alguien que no conociera el terreno y más peligroso era con lluvia. Salio a toda prisa, tenía que encontrar a Duo antes de que algo le pasara, jamás se perdonaría si le pasaba algo por su culpa.
-- Duo!!! – grito para ver si Duo lo escuchaba. Pero no escuchaba más que el agua cayendo. Ninguna respiración extraña, ni el olor de su cabello. No podía distinguir nada y el agua ya lo tenía por completo empapado.
-- Si quiere que regrese, primero deberá encontrarme – pensaba Duo escuchando como Heero le llamaba, pero el estaba tranquilamente sentado y seco dentro de la cueva.
-- Duo!!!, este es un terreno peligroso. Con la lluvia las paredes se desgajan. Duo, regresa!!! – Duo escucho las palabras de Heero. Pero estaba seguro que él estaba bien dentro de la cueva.
Un ruido fuerte y un movimiento en sus pies le hizo ponerse de pie abruptamente. Era como un fuerte trueno, como si miles de árboles cayeran. Pero lo que más le preocupo fue el silenció después de eso. La voz de Heero dejo de escucharse.
Salio de forma precipitada de la cueva, con dirección a donde pensaba que la voz de Heero había venido.
Heero estaba sujeto a las paredes de la montaña solo con sus dedos, no aguantaría mucho tiempo. La fuerza de la lluvia hacía que la corriente del rió llevara cada vez mas fuerza. El lodo de la montaña caía en sendos riachuelos entre sus manos. No resistiría mucho tiempo, la pared de lodo se estaba deshaciendo.
Levanto la cabeza un poco, mientras el agua golpeaba con fuerza su rostro. Pudo ver como alguien se agachaba, sujetándose con fuerza de una rama.
-- Vamos Heero Dame la mano! –gritó Duo al ver a Heero a punto de caer al río.
-- No – grito Heero al darse cuenta que Duo extendía la mano para que él la tomara.
-- Vamos, olvida esa tontería de que yo soy el sirviente y tu el amo, dame la mano – volvió a decir Duo.
-- No – volvió a repetir Heero.
-- No seas terco, vas a caer al río, dame la maldita mano – grito Duo.
-- No...
La pared de la montaña termino por desagarrarse y Heero cayó al agua. Duo se tiro detrás de él, no podía permitir que Heero se ahogara, se imaginaba que el cazador no sabía nadar por que se dio cuenta, esa misma tarde, que se sostenía de la orilla para llegar a la parte menos profunda del estanque, en lugar de nadar a la orilla. Así que se tiro para salvarlo.
En cuanto entro al agua, abrió los ojos para tratar de buscarlo. Los rayos que centellaban en el cielo le daban muy poca visibilidad. Pero alcanzo a ver una silueta que se hundía y se dio prisa en alcanzarlo. Las ropas se pegaban a sus cuerpos, por suerte esta vez Heero no traía armas, sino sería muy difícil sacarlo del agua. Lo sujeto por la cintura y lo arrastro fuera hasta la superficie.
Lo tomo de las manos para sacarlo del agua arrastrándolo por la orilla para dejarlo bajo un árbol. El cazador estaba inconsciente, se agacho hasta su pecho para ver si respiraba, pero Heero parecía no respirar.
-- Por favor Heero respira!!! – dijo de forma desesperada tomando su rostro y moviéndolo de un lado a otro.
Trataba a toda costa de recordar que le había dicho su tío sobre una persona ahogada. El en algún momento le había mencionado que hacer para tratar de salvarlo, algo sobre llevar aire a los pulmones... pero no podía recordarlo.
-- Maldita sea!!!, recuerda Duo, recuerda!!!... – se dijo a si mismo apretando los puños por la desesperación.
La lluvia helada golpeaba el rostro de Heero, como podía llevar aire hasta los pulmones del cazador? Se hinco sobre él con una idea repentina. Tomo su rostro y se inclino sobre sus labios. La única forma que se le ocurría era juntar sus labios con los de él y empujar aire por su boca. Pero eso significaba que tendría que besarlo...
Sintió como su corazón parecía salírsele del pecho ante la sola idea de unir sus labios a los del cazador. Un cosquilleo comenzó a recorrer su cuerpo, un cosquilleo como el que sintió en el estanque al velo desnudo, o como el que había sentido hacía un rato al verlo masturbándose...
Pero no era momento para analizar sus sentimientos... tenía que hacer algo para salvarlo...
Así que, con su cara ardiendo, puso sus labios sobre los del cazador y soplo aire. Se levanto para ver la reacción, para ver si el cazador despertaba... pero nada...
-- Maldita sea!!!! – grito con desesperación golpeando el pecho del cazador – no puedes dejarme. Regresa Heero Yuy!!!!, Vuelve conmigo!!!
Volvió a repetir la operación una vez más, cuando sintió que algo se movía dentro de su boca y como lo tomaban fuertemente de la camisola y lo apartaban de forma brusca, rompiendo el contacto de los labios sobre el cazador.
-- Que diablos estas haciendo??
-- Solo... solo trataba de salvarte – dijo Duo de forma nerviosa viendo al cazador.
Heero se levanto viendo el rubor que cubría por completo la cara del vagabundo trenzado bajo la luz de los rayos que centellaban en el cielo. Levanto sus manos para quitarse el agua de la cara, pero no sintió la tela rasposa que siempre le cubría.
-- Que paso con mis guantes? – pregunto al ver que no los llevaba puestos.
-- Debiste perderlos en el río – replico Duo sin moverse de su lugar – no vas a pensar ahora que yo los robe verdad?
-- Me tocaste? – pregunto viéndolo con los ojos abiertos por la sorpresa.
Duo desvió la mirada sintiéndose aun más rojo y acalorado al recordar el toque sobre los labios del cazador.
-- Me tocaste? Responde! – grito el cazador haciendo que Duo se sobresaltara.
-- Quizá solo un poco... – dijo viendo al piso para después verlo con enojo – pero fue para salvarte. Estabas casi muerto!!!
-- Me tocaste la ropa o también parte de mi piel? – pregunto Heero viéndolo fijamente. Duo volvió a sentir que el calor le embargaba el rostro.
-- Pues... las manos para sacarte del rió y... – dijo de forma nerviosa.
-- Y?? – pregunto Heero casi perdiendo la paciencia.
-- Quizá los labios para llevar aire a tus pulmones... – dijo casi en un murmullo que sabía Heero podía escuchar.
-- Repítelo!!! – grito Heero haciendo que Duo casi brincara en su lugar.
-- Estas loco!!, yo no pienso volver a hacerlo!!! – dijo a la defensiva.
-- No me refiero a eso, si no a lo que dijiste sobre mis labios!!! – aclaro Heero.
-- Tuve que hacerlo!!!!, no sabía como enviar aire a tus pulmones.... – trato de justificarse.
-- Me tocaste! – dijo Heero sorprendido.
-- Si!!... lo hice y que? – dijo Duo molesto por la reacción de Heero. Parecía no darle importancia al hecho de que le salvo la vida y le importaba más el que lo hubiera tocado. Es más, tampoco parecía importarle que para salvarlo había besado sus labios. Y esa había sido la primera vez que tocaba los labios de alguien mas... si hubiera sido un beso, hubiera sido su primer beso.
-- Por que sigues vivo?... – dijo Heero cayendo sentado al lodo.
-- Vas a matarme por haberte salvado la vida? – dijo Duo cada vez más molesto.
-- Debías haber muerto... como los otros... – Duo no entendía los murmullos del cazador que veía a la nada, como hablando para si mismo – Por que contigo no funciona?
"Cuando toques sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"...
Las palabras del acertijo comenzaron a dar vuelta en su cabeza, como tratando de ordenar las palabras en un sentido mas claro. En algo más entendible. Giro su vista y lo primero que vio fue a Duo que le observaba de forma molesta.
"Cuando toque sin tocar..."
Duo... Duo le había tocado y no había caído muerto. Aun podía verlo sentado en el lodo con los brazos bajo sus rodillas, mirándolo de forma detenida y curiosa. Estaba vivo... vivo! Como ninguno de los otros lo había estado...
"el corazón..."
Duo le había besado... aun sentía el contacto calido de sus labios sobre los suyos. Quizá lo había hecho para llevar aire a sus pulmones. Realmente había tomado demasiada agua y esa era una forma de rescatar a un ahogado. Pero al fin de cuentas lo había besado... y sabía tan bien... por que le había devuelto el beso... había introducido su lengua en la boca de Duo por breves instantes, antes de apartarlo de su lado.
"sobre sangre real del verdadero amor"
Le gustaba Duo... de eso estaba seguro. Wufei había tenido razón. Pero como saber si el que Duo lo hubiese tocado era una casualidad o producto de haber roto la maldición? Como sin arriesgarse a perderlo por una mala interpretación de los hechos... como?
Continuara...
Notas de la Autora.
Por fin lo hice!!! Por fin puse un beso entre Heero y Duo, jejejeje. Ya ven como si iba a haber beso después de todo!!! Que creían que no? Pues si es mi pareja favorita 1x2 y tenía que haber, mínimo, un besito, jejejeje.
Espero que la parte de Trowa y Quatre también les haya gustado y a ver que se me ocurre para el siguiente capitulo con esos dos. Lo que si les advierto es que no hay lemon!!!. Me niego a escribir lemon! Me voy a poner en huelga, jejejeje. No voy a escribir lemon en este fic, jejejejeje.
Bueno, creo que poco a poco nos vamos acerando al final.
Y por cierto, el aceite de hierbabuena si sirve para las nauseas y el vomito. Sigan las instrucciones que dio Heero, jejejejejeje.
Comentarios, sugerencias, tomatazos o carta sindical para levantamiento de huelga a: maryluz_mty@yahoo.com
Review Contest:
Denisse: Lo de Miliardo lo sabremos mas adelante, jejejeje. Espero que este capitulo te haya gustado mas que el anterior, ya que aquí hay mas Duo Heero que Quatre Trowa, jejejeje. Y un poquito de Wufei. Poco a poco vamos a ir llegando al final y las historias se irán sabiendo, jejejeje.
Loreto W: Tienes toda la razón al decir que la descripción de sentimientos en los dos anterior fics que hice era mas abundante. También me he dado cuenta de eso y no tengo idea de cómo corregirlo, jejejejeje. Creo que es la forma en la que me esta saliendo el fic, ya que tengo mas de un año con él y no lo voy trabajando como los dos anteriores. Quizá por eso se nota el frío en este texto y el calor en los otros dos. Y sobre la trama, si es mas compleja. Pero se resolverá para el final de la historia. Ya sabes que no me gusta dejar cosas en el aire, jejejeje.
Dark Elliot: Sigo en pie con lo que te dije, jejejejeje. Y siento no haber puesto tu recomendación, pero espero que te haya gustado la otra escena, jejejejeje.
Uru Yuy: Uru!!! Ya esta el pedacito que te había enviado, jejejeje. Creo que no quedo muy cambiado después de todo, solo unas cuantas partes. Espero que este cap también te haya gustado.
Angeli Murasaki: Cuantos tranquilizantes al día?, jejejejeje. Espero que este cap haya sido de tu agrado y del de tu amiga.
Noburo Tama: Oye, tu mensaje del brillo de tus ojos me llego más de 20 veces. No sería mala idea revisar tu maquinita por un virus. En este fic, Wufei esta algo loco, jejejejeje. Será que es al único que no he estudiado lo suficiente? Bueno, espero que te haya gustado el capitulo.
Angel de Luz: Huy, cual engendro?, jejejejeje. Espero que te hayas divertido en tus vacaciones y que vengas con fuerzas para cuidar de los caballos, jejejejeje. Y creo que Diamond no va a poder contigo después de que hayas leído este cap. Después de todo, tu eras la que me pedía ver a Heero desnudo, jejejejeje. Pobre de ti Diamond, me disculpo de antemano.
Ikaru Itsuko: Bueno, al fin y al cabo no lo mato, jejejeje. Ni aun después de tocarlo. Ojalá te haya gustado el capitulo, que bueno que te gusta la historia.
Seiryu: Se besaron, se besaron!!!... ah, perdón, que se besaran quienes? Quatre y Trowa?, jejejejejeje. Bueno, también se besaron, jejejejeje. Tu también escribes muy bien Seiryu.
Karin Hitomi Kitzune: Hola Karin, el primer mensaje que dejaste me dejo muy confundida, ya con tu segundo mensaje supe que se había cortado, jejejejeje. Pero que bueno que te gusta la historia que estoy creando. Y suelo actualizar por semana. Así que no esperaras mucho para la continuación. Y sobre el lime o limon, jejejeje. Toy en huelga, jejejeje. A ver hasta cuando me dura, no me sorprendería descubrir a algunas cuantas con sus armas apuntando a mi cabeza para que escriba algo de lemon en la historia. Vuelve cuando quieras!
