Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz

Pairings: 1x2, 3x4, 5xH?

Category: Shonen Ai, fantasia, AU.

Raiting: PG-13.

Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos.

Warnings: Shonen ai.

-- Dialogo - "Pensamientos "

Capitulo 11

ATRAPADOS



Vaya si el día había sido productivo... contaba ahora con 10 hermosos caballos que podía vender en el pueblo o cambiar por comida, además aun tenía los animales que Wufei había prometido llevarse al pueblo para venderlos. Siempre los vendían de forma clandestina, para evitar tener que pagar los elevados impuestos de Low. Ojalá pudiera hacer algo para que nadie tuviera que pagar esas enormes cantidades, que bien sabía, iban a parar a las arcas de compra de armas de Traize Khrushrenada y el futuro rey de Low, el príncipe Maxwell, que seguramente era igual a su tío... un tirano.

Pero a pesar de que las cosas parecían haber salido bien, aun se sentía algo inquieto por dos cosas.

Una, sus extraños dones...

Se reclino sobre el bebedero de agua de los animales para poder ver sus manos. Desde siempre supo que con un simple toque de sus manos, podía causar la muerte de un ser humano. Por eso se obligaba a si mismo a usar gruesos guantes, para proteger a otras personas de su toque mortal. Pero ahora, que había sido esa extraña tormenta? Y los rayos que habían caído a la tierra?

Como controlar esos extraños dones? Si cuando los había necesitado para salvar a Duo de la estampida creada por el líder de la manada de caballos no lo había logrado. En principio, podían ser controlados?

Apretó sus manos para meterlas al agua con enojo. Pero al momento de hacerlo, el agua se agito al paso de sus manos evitando que estas se mojaran.

-- Que es esto? – dijo Heero con asombro clavando su vista cobalto en el bebedero y comenzando a agitar sus manos intentando tocar el agua, pero esta se movía impidiéndolo.

Saco sus manos del agua y esta pareció regresar a su posición normal. Su corazón volvió a agitarse al darse cuenta que sus manos estaban por completo secas. Por que no podía mojarse? Volvió a meter las manos al agua y esta vez si quedaron cubiertas por completo con el líquido incoloro.

-- Pero que demonios... - dijo con fastidio agitando las manos dentro del bebedero de agua.

El agua se movía conforme a sus movimientos dentro de ella. Giraba con forme sus manos a favor de las manecillas del reloj, mojando parte de las mangas largas de su camisola. Pero entonces que había pasado minutos antes, cuando al meter las manos al agua, esta se abrió para no mojarle?

Sin dejar de girar las manos, comenzó a sacarlas de forma lenta del agua, haciendo que esta siguiera los movimientos como si sus manos fueran un imán. El agua se elevaba sin derramar una sola gota fuera del círculo que dibujaba con ellas.

La mirada cobalto seguía el curso del agua que se elevaba sobre su cabeza, sin dar crédito a lo que pasaba. Este era un nuevo don? O estaba ligado con el que tenía para provocar tormentas?

Cerró los puños al no encontrar una respuesta y el agua que giraba sobre su cabeza se derramo por completo empapándolo.

-- Rayos! – dijo pasando sus manos por su cara para retirar el agua que le había mojado – ahora no solo puedo matara a una persona con mis manos, también puedo crear una tormenta y controlar el agua... que más me hará falta descubrir? – dijo saliendo de la caballeriza sumamente molesto por esos dones que él no había pedido y se le habían dado.

Pero sumado a la preocupación por sus dones, también se encontraba ese trenzado de ojos violetas. Un Shinigami... un guerrero del reino Maxwell... que significaban los dones que el trenzado poseía? Estaba seguro de haber escuchado algo al respecto, pero su buena memoria no quería funcionarle ahora. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para recordar todo lo referente al reino de Maxwell y a los Shinigamis que se suponían estaban muertos. Por que su hermana se había empeñado en enseñarle tantas cosas de los reinos Maxwell, Winner y Low?

Tendría él algo que ver con ellos?...

La luna llena estaba a un par de días de concretarse, sería entonces cuando pudiera preguntarle a su hermana todas las dudas que tenía alrededor de sus dones y de los Shinigamis...



Duo caminaba pensativo por el bosque recogiendo ramas secas para usar como leña. Podía levantar el hacha y tratar de hacerla con los troncos que Heero tenía, pero no quería estar cerca de la cabaña, donde Heero pudiera seguir insistiendo con esos supuestos dones que tenía.

No, él no tenía ningún don especial... se dijo a si mismo arrojando con violencia a los lejos, una de las varas que había recogido. No sabía si conocer de hierbas se podría considerar un don, pero en Low eso era conocido como hechicería. Como se consideraría el poder controlar a los caballos y más aun, poder regresar un muerto a la vida?

-- Nooo!! – se dijo a si mismo alarmado. Si alguien sabía de eso, sería quemado vivo. Pero se tranquilizo al darse cuenta que él único que creía que tenía esos dones era Heero. Nadie más que Heero...

Su cazador de ojos cobaltos...

Ahora podía entender lo que sentía Quatre al ver a Trowa y el por que no se había marchado del palacio aquel día en que había huido. "Hay algo que me detiene aquí" dijo Quatre, ese algo era un alguien y era Trowa. Su único amigo dentro del palacio, además de su primo. Quatre no había querido irse por que no quería dejar de ver a Trowa y él no quería irse del bosque negro, por que no quería dejar de ver a Heero.

Aun así tenía que irse a hablar con Quatre... tenía que advertirle de su tío y que no dejara que lo casara con Dorothy. Si Quatre cedía, su tío se quedaría con Low, por que él no pensaba volver al reino. Quería quedarse con Heero, no le importaba renunciar a los lujos y las comodidades que tenía en el palacio, si tenía a Heero a su lado.

Heero...

No pudo evitar que un sonrojo apareciera en su rostro al recordar la breve escena que tuvieron frente al río. Como poder convencer a Heero que podían tocarse? El parecía estar muy seguro de que lo mataría de hacerlo. Jamás había visto que Heero pudiera hacer daño con sus manos, como le había dicho. Pero algo que se le hizo extraño, era que Wufei no lo saludara de mano. Siempre que estaban juntos, Wufei permanecía a una distancia, que parecía prudencial, de Heero. Aun recordaba cuando partió a su cabaña, él le había dicho que si quería permanecer con vida, debería irse con él en lugar de quedarse con el cazador de ojos cobalto... demasiadas indicaciones de que algo pasaba con el cazador. Tenía que ser cierto lo de su piel, pero le costaba creerlo. Como estar con Heero sin tocarlo? Sin poder saborear sus labios? Sin acariciar su piel?

Y hablando del cazador de ojos negros... ya hacía días que se había ido y aun no volvía. Se preguntaba, que iría a decir cuando supiera que estaba enamorado de Heero y Heero de él. Como le encantaría ver su cara al saberlo...

Dejo caer el último montón de ramas sobre todas las que había reunido, estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta que ya llevaba demasiadas, sería muy difícil llevárselas todas. Así que tendría que dar un par de viajes del bosque a la cabaña, por lo menos esperaba que con tanta leña, no tuviera que salir al siguiente día a buscar más. Aun que sabiendo lo que hacía Heero al preparar medicinas, probablemente ese montón de leña no duraría para mañana.

Estaba agachado apilando la leña en dos montones, cuando escucho ruidos a su espalda. Eran unos pasos apresurados, como si alguien estuviera corriendo hasta donde él se encontraba. Por un momento pensó que Heero se aproximaba a él. Así que dejo la leña en el suelo para ver por que Heero corría de esa forma. Pero a penas y se dio la vuelta, pudo ver como una enorme espada se dejaba caer sobre su cuerpo.

-- Pero que demonios... – dijo sorprendido al haber esquivado por centímetros la enorme hoja de acero del arma.

No tuvo tiempo de ver quien le estaba atacando, necesitaba defenderse con algo y lo único que tenía era su cuchillo dentro de la bota. Se agacho de forma apresurada, mientras la espada se levantaba de su costado y tan rápido como pudo saco el cuchillo de su bota, para tratar de detener la espada que volvía a dejarse caer sobre su cuerpo.

-- Maldito vagabundo!, me las vas a pagar!!.

Esta ves si pudo verlo, ya que había levantado el cuchillo para detener la hoja de la espada que amenazaba con rebanarle el cuello. Los ojos negros de su atacante le veían con rabia, no entendía que había hecho para que el cazador de ojos negros le atacara de forma tan brava?.

-- Pero Wufei, por que quieres matarme? – pregunto Duo confundido viendo la furia reflejada en la cara del cazador de ojos negros.

Pero solo le respondió un gruñido. Wufei volvió a levantar la espada para volverla a empuñar frente a Duo. Al sentir que Wufei se levantaba, Duo aprovecho para girarse, pero la espada de Wufei volvió a blandirse sobre su cuerpo y muy a penas pudo detener el golpe de la espada con su cuchillo.

El ruido del acero chocando llego hasta la cabaña donde estaba Heero, escuchaba la respiración de Duo acelerada y la de su atacante en iguales condiciones. Se dio prisa en salir para ver que era ese ruido de armas chocando y quien atacaba a Duo con tanta fiereza. Y se sorprendió al ver al trenzado peleando con Wufei con solo el diminuto cuchillo con el que cargaba.

-- Heerrrooo! – grito Duo al verlo al pie de la cabaña. Necesitaba ayuda con Wufei, el chico era muy fuerte y en cualquier momento esa enorme espada podría hacerle daño.

-- No interfieras Yuy! – dijo Wufei viendo de reojo a Heero que se aproximaba a ellos.

Heero salió hasta el tronco del árbol que estaba fuera y se sentó cruzando los brazos para ver el espectáculo que ofrecían el trenzado y su amigo. No entendía que pasaba o por que estaban peleando, pero sabía bien que Duo podría defenderse y que Wufei solo quería asustarlo, no le haría ningún daño.

-- Heero!!!, ten un poco de compasión y ayúdame! – dijo Duo volviendo a detener la espada de Wufei que había pasado rozando su cabeza – Heero!! – volvió a gritar Duo incorporándose a la carrera. A caso ese cazador huraño lo iba a dejar morir a manos del infeliz de Wufei?

-- Deja de gritar y pelea! – dijo Wufei siguiéndolo con la espada en la mano.

Duo se dio la vuelta para correr detrás de un árbol, pero la espada de Wufei le corto el paso al rebanar la rama larga del mismo y le hizo regresar por donde había corrido. Esto no parecía ser un juego, el cazador de ojos negros le estaba atacando en serio! Se sentía en desventaja deteniendo la gran espada de Wufei con su cuchillo, pero aun no entendía el motivo del enojo del cazador, por que le atacaba con tanta fiereza? Que había hecho para que quisiera matarlo?

-- Deja de correr!! – grito Wufei persiguiendo a Duo por detrás de los árboles.

-- Si me detengo me matas!!, crees que soy tonto!!! – dijo Duo sin dejar de correr, a sabiendas que Wufei le perseguía muy de cerca.

-- Si, eres un tonto!!!, como se te ocurre escribirle esas tonterías a mi princesa?? Te voy a rebanar el cuello vagabundo trenzado!!!

Duo comenzó a reír mientras seguía corriendo, ahora si sabía por que Wufei le atacaba con tanta furia. Seguramente Hilde no le había recibido muy bien después de lo que le había escrito en aquella carta. Por eso Wufei estaba enojado. Conocía a Hilde desde que eran niños y sabía cual sería su posible reacción al decirle poco femenina.

Heero tomo su espada del cincho y la encajo en la tierra frente a él. Ya era suficiente, Duo no se podría defender por mucho tiempo con ese diminuto cuchillo, necesitaba una espada y esa se la daría él. Duo vio lo que hizo el cazador y se dirigió a la espada tomándola con su mano. Para entonces detenerse frente a Wufei.

-- Ahora si puedo pelear! – dijo Duo sonriendo.

Wufei se detuvo al ver a Duo delante de él con la espada de Heero en sus manos y en posición de pelea.

Duo mantenía levantada la espada con la mano derecha a la altura de su nariz y veía de forma detenida a Wufei, la mano izquierda la tenía en su cintura. Uno de sus pies lo mantenía adelantado y el otro ligeramente atrás.

-- Esa posición... – murmuro Heero al ver la posición que tomaba Duo para enfrentar a Wufei.

Wufei sonrió a su vez, el vagabundo trenzado ya iba a dejar de correr para enfrentarse al mejor espadachín del reino. No sabía lo que le esperaba, le iba a dar una lección que no olvidaría por el resto de su vida.

Wufei tomo posición y se puso frente a Duo con la sonrisa en los labios. "La mejor defensa es el ataque" se dijo a sí mismo y se adelanto con la espada, pero Duo detuvo el ataque directo de Wufei encontrando la hoja de la espada a medio camino, para posteriormente atacarlo él. Wufei dejo de sonreía al darse cuenta que la forma en la que Duo se defendía era extraña para ser la de un vagabundo... definitivamente esa forma de pelear no era de una clase social inferior.

Totalmente desconcertado por la forma en la que Duo atacaba y se defendía, Wufei dejo ir de nuevo su espada, pero esta vez Duo ataco directo haciendo que la hoja de su espada chocara con la de la espada de Wufei. El choque provoco que la muñeca de Duo y la de Wufei tronaran por el fuerte golpe y la sacudida provoco que una de las espadas saliera volando al ser soltada por su dueño. La espada voló por los aires y cayó a unos pasos de ambos encajada en uno de los árboles del bosque.

Wufei parpadeo por la sorpresa. Duo permanecía frente a él con la espada extendida apuntando a su cabeza a la altura del cuello.

Le había ganado!... el vagabundo le había ganado!...

Ni siquiera Heero había podido vencerle en un duelo de espadas. Como es que un simple vagabundo había podido con él?. Ser el mejor espadachín de la aldea de Lang era lo que lo había llevado a casarse con la princesa Merian, él le había ganado en un duelo de espadas. Y las leyes de la aldea, le concedían la mano del perdedor al vencedor. Nadie había podido ganarle nunca!... Solo había una persona en todo el reino de Low que había podido ganarle: Su excelencia Traize Khrushrenada... y el muy desgraciado...

Pero que caso tenía recordarlo ahora... sonrió al ver al trenzado aun con la espada frente a él y dio un paso para hablarle.

-- Donde aprendiste a pelear de esa forma? – cuestiono Wufei dando un paso al frente. Pero Duo empujó de nuevo la espada dando un paso atrás y luego adelante para detenerlo.

-- Aun piensas matarme? – cuestiono Duo con desconfianza.

-- No... de momento – dijo Wufei sonriendo mientras Duo bajaba la espada – solo una persona había podido ganarme. Donde aprendiste a pelear de esa forma vagabundo trenzado?

-- Donde?... – como explicarles que su tío Traize fue quien le enseño? – mi... mi tío me enseño – dijo sin decir el nombre de su maestro.

-- Parece que ahora deberás cuidarte las espaldas Wufei – dijo Heero aun sentado en el tronco observándolos fijamente con el ceño fruncido.

-- Y tu por que no me ayudaste Heero? – cuestionó Duo molesto clavando su vista violeta en los ojos cobaltos del cazador y arrojando la espada a los pies – ibas a dejar que me matara?

-- No necesitabas mi ayuda, sabes defenderte – dijo desviando la vista de la violeta.

-- Claro que se defenderme! – dijo de forma acalorada – pero estaba solicitando tu ayuda. No pudiste lanzar una ráfaga de viento o crear una tormenta como la de anoche para rescatarme de este palurdo que quería matarme? – Heero volteo a verlo de nuevo frunciendo más el entrecejo.

-- No sabes lo que estas diciendo Duo, si creo una tormenta como la de anoche, no se si podría controlarla...

-- Pero yo...

-- UN MOMENTO! – grito Wufei interrumpiendo la discusión entre Heero y Duo. Ambos voltearon a verlo sin entender el grito – como de que tu creaste esa horrible tormenta de anoche? – dijo Wufei sin entender.

-- Si, el lo hizo – dijo Duo retirándose del lado de Heero para darle paso a un sorprendido Wufei.

-- Que?, pero Yuy!, como es posible que puedas crear una tormenta? A caso a demás de matar gente con tus manos puedes crear rayos y truenos? – dijo Wufei sin dudar de lo que Duo acababa de decir.

Duo trago saliva con nerviosismo, Wufei había dicho lo que Heero le decía, que podía matar gente con sus manos. Le costaba creerlo, le costaba mucho creerlo, pero si el cazador de ojos negros lo decía y Heero se lo había confesado, tenía que ser cierto.

Heero suspiro bajando la vista y solo asintió a la pregunta de Wufei.

-- FANTASTICO! – grito Wufei jubiloso haciendo que tanto Duo como Heero se sobresaltaran – con la inminente guerra, tus dones nos serán de mucha ayuda

-- Guerra?, de que guerra están hablando? – cuestiono Duo sin entender. Wufei volteo a verlo para después ver de nuevo a Heero que permanecía mirándolo sin decir nada.

-- He encontrado a Rashid de Winner en mi cabaña, ellos están esperando respuesta de los Shinigamis de Maxwell – Duo se sobresalto al escuchar el nombre, pero no interrumpió a Wufei – Traize Khrushrenada y Miliardo Piscraf han abandonado el palacio de Low, necesitamos avisarles a los ejércitos que están en los límites del reino que vamos a tomar Low. El rey Schbeiker esta de acuerdo. Como el principito Maxwell – dijo Wufei de forma despectiva haciendo que Duo frunciera el ceño por el disgusto - no ha aparecido y seguramente su excelencia Traize no aceptara el cambio de consorte, Schbeiker declarara la guerra a Low en conjunto con otros reinos – Duo palideció, olvidando la forma en que Wufei le llamaba, al escuchar la declaración de guerra de Schbeiker a Low y todo por su culpa, por haber huido del palacio cuando debía casarse con Hilde - He venido a solicitar su ayuda para avisarles a los ejércitos – dijo viendo a Heero y a Duo – la de ambos.

Duo se quedo con la boca abierta tratando de decir algo a lo que Wufei estaba diciendo. Tomar Low? Como iban a enfrentarse a todos los hombres que su tío tenía de aliados? El hecho de que hubiera salido de palacio, no quería decir que se fuese a tardar.

-- Cuando piensan atacar Low? – pregunto Heero viendo fijamente a Wufei, sin haberse percatado de la palidez del rostro de Duo – por que el que su excelencia haya salido, no quiere decir que este indefinidamente fuera.

-- Por eso necesitamos avisar lo antes posible. Traize iba al palacio Schbieker, allí mismo esta el príncipe Winner.

-- Quatre! – dijo Duo haciendo que tanto Wufei como Heero voltearan a verle.

-- No me digas que conoces al dulce príncipe del reino Winner? – dijo Wufei sonriendo, Duo solo dio un paso hacía atrás, adivinando la tontería que había cometido. Heero aun no sabía que Quatre era su primo y que él era un príncipe. Había procurado solo mencionar su nombre sin los apellidos y dado que muchos eran los que bautizaban a sus hijos con los nombres de los soberanos, no era de extrañarse que hubiera más personas con los nombres de los príncipes – tu!, vagabundo trenzado conoces a la nobleza del reino Low? – pregunto Wufei acercándose peligrosamente a Duo.

-- Duo no es un vagabundo Wufei – dijo Heero de forma calmada haciendo que el cazador se detuviera de golpe – es un noble, creo que ya lo sabías y debiste comprobarlo ahora que te gano al enfrentarte con la espada.

Wufei volteo de forma brusca a enfrentar la mirada cobalto de Heero. No le gustaba que alguien le recordara que había perdido con el trenzado y no era la primera vez que perdía, ya antes Duo lo había mandado al suelo al tratar de golpearlo. Si estuvieran en la aldea de Lang, esas dos derrotas le concedían a Duo su mano y nada le daría más gusto... pero sabía que Heero jamás le permitiría acercarse al trenzado.

-- Supongo que conoces a mi princesa también! – dijo Wufei con enojo volteando a ver a Duo – por eso le escribiste todo eso, estúpido trenzado! – Duo solo sonrió un poco.

-- Nos conocemos desde hace años – dijo Duo de forma seria – no entiendo como fue a caer con un tipo como tu! – dijo Duo tratando de no molestarse demasiado, sin lograrlo.

-- Vaya noble! – dijo Wufei con fastidio al escuchar las palabras de Duo – solo falta que vayas a avisarles a Low de nuestros planes. Aun que supongo que si el príncipe Winner esta de acuerdo con derrocar a su propio tío, debe haber más en el reino Low que lo quieran fuera.

-- Quien te dijo que el príncipe Winner estaba en contra de su tío? – pregunto Duo tratando de comprender lo que Wufei decía. El cazador de ojos negros dio un paso al frente para ver a Duo a los ojos.

-- Nadie me lo dijo – dijo sonriendo – el rubio príncipe estaba con un arquero de ojos verdes cuando los encontré en el bosque hace unos días. El rubio príncipe puede regresar un muerto a la vida...

Duo retrocedió con asombro al saber lo que Wufei decía, el arquero de ojos verdes debía ser Trowa. Pero como podía Quatre regresar a alguien a la vida? Jamás supo que su primo tuviera algún don, pero si cabía la posibilidad de que él tuviera el don que decía Heero, entonces pudiera ser que Quatre también tuviera uno igual o parecido.

-- Te sorprende? A mi también me sorprendió verlo. El arquero, Trowa Barton, había sido muerto por una flecha y el rubio lo regreso de la muerte y curo su herida con un solo toque de sus manos.

-- Otro Shinigami? – dijo Heero sin comprender. Duo giro su vista para ver a Heero que parecía estar perdido en sus pensamientos.

-- Como que otro? – cuestiono Wufei a Heero. Los ojos cobaltos de Heero se clavaron en los profundamente negros de Wufei para después voltear a ver a Duo.

-- Duo también puede regresar un muerto a la vida...

-- ESO NO ES CIERTO! – grito Duo con enfado – tu no estabas muerto cuando te saque del río.

Wufei observo a Duo con asombro, sabía el poder deductivo de Heero y todos los dones que poseía. Si él decía que Duo era un shinigami, era por que de algún modo lo sabía. Y por lo comentado por Duo, Heero lo había comprobado cuando lo saco del río. Eso era muy bueno para su causa. Si no lograban encontrar a los Shinigamis de Maxwell, ya contarían con dos Shinigamis que podían regresar a los soldados muertos a la vida, además de que el rubio príncipe podía curar las heridas de los soldados. Hilde se lo había comentado al ver a los dos hombres que estaban sumamente heridos, curados por completo, después de que Quatre los había visto.

-- Además puede controlar a los caballos – continuo Heero sin prestar atención a la protesta del trenzado.

-- Eso también lo hacen los shinigamis, pero... - dijo Wufei de forma reflexiva – solo los nobles del reino Maxwell podían ser Shinigamis, como es que tu – dijo señalando a Duo – eres uno de ellos?

-- Yo nací en Maxwell – dijo Duo a la defensiva – pero toda mi vida he vivido en Low. Y yo no soy un Shinigami, Heero esta equivocado!!

-- El Príncipe Winner también parece ser un Shinigami, o no sabría como es que regreso de la muerte al arquero. Pero no tiene el cabello largo, por el contrario, lo tiene muy corto y según la leyenda, los Shinigamis dejan crecer su cabello hasta los talones... La única explicación que encontré fue que podía ser un Shinigami, pero... los Shinigamis tampoco tienen el don del saneamiento.

-- No contestaste mi pregunta – dijo Duo sacando a Wufei de sus cavilaciones – como sabes que el príncipe Winner estará ayudando a derrocar a su tío? – volvió a repetir Duo. Wufei volteo a verlo y sonrió con malicia.

-- Por que la hermana del arquero, Catherine Bloom, pertenece a los rebeldes, al igual que su cuñado Tritón Bloom – Duo podía recordar a Catherine y al soldado con quien se había casado la hermana de su amigo, lo que jamás imagino es que algún día conspiraran en contra de su tío, después de que ambos le habían servido – Trowa Barton y el príncipe Winner están enamorados – Duo sintió que su corazón comenzaba a desbocarse al escuchar lo que ya sabía, pero como lo supo Wufei? – el príncipe hará lo que el arquero le diga. Y el arquero no parece estar muy de acuerdo con las ideas de su excelencia Traize, según me comento Catherine. Además, tengo la ventaja de que en Low están prohibidas las relaciones con gente del mismo sexo y sumado a eso, la hermana y cuñado del arquero están con los rebeldes. No tienen otra opción que ayudar...

-- Los chantajeaste! – dijo Duo molesto – eso no es de hombres!

-- Y si es de hombres mandar matar aldeas completas? – dijo con enojo Wufei – O cobrar impuestos hasta por respirar? Eso si es de hombres? – Duo dejo de fruncir el entrecejo al comprender los motivos de Wufei para obligar a Trowa a que le ayudara. Y estaba seguro que Trowa convencería a Quatre... con que solo le dijera lo que su tío hacía, bastaría para que Quatre decidiera ayudarles.

-- El príncipe Winner estará con los suyos, con los Maguac de Winner, eso es un hecho. Quizá no tenga la seguridad aun, pero estoy casi convencido. Si el príncipe Maxwell esta en contra o a favor, no me importa – dijo Wufei frunciendo el entrecejo, haciendo que Duo se sorprendiera por su afirmación – ojalá estuviera con su tío, así podría matarlo con mis propias manos... - Duo se quedo en silencio y Wufei volteo a verlo - y tu y tus parientes los nobles están con el tirano o en contra?

Quatre!... Quatre estaría de acuerdo con enfrentarse a su tío? Si, probablemente si, una vez que se enterara de las villanías que estaba cometiendo en el reino. Pero como enfrentarse a su tío? Era su único pariente vivo, la persona que los había cuidado de niños... pero si Quatre estaba de acuerdo... entonces él también lo estaría. No había ya decidido ir a Low a recuperar sus tierras? Entonces tendría que enfrentarse a su tío...

-- Estamos esperando tu respuesta... - dijo Wufei cruzado de brazos viendo la mirada baja de Duo. Heero se había parado y esperaba de forma intranquila la respuesta que Duo soltaría.

Duo levanto la vista y apretó los puños. Wufei había dicho que habría una inminente guerra y debía elegir de que lado luchar. Luchar del lado de su pueblo y de todas esas personas que sufrían por unos impuestos ridículos o luchar al lado de su tío y seguir dejando que sembrara la oscuridad y la muerte a su paso.

No había discusión...

Su Primo elegiría y sabía que no elegiría mal. El elegiría probablemente el mismo camino.

-- En contra del tirano– dijo Duo de forma segura.



Quatre viajaba muy apesadumbrado dentro del carruaje que ahora se dirigía a Low. Viajaba frente a Dorothy y esta no se cansaba de decirle lo feliz que se sentía de que su compromiso fuera anunciado en un par de semanas, para posteriormente llevarse a cabo la boda entre ellos dos.

Cada palabra de la rubia, se encajaba como un fino puñal en su corazón. El matrimonio con Dorothy le alejaría para siempre de su verdadero amor, de Trowa. Y no sabía que hacer para que este no se llevara acabo. A caso debía huir como lo había hecho Duo? Pero si huía ahora, en que posición quedaría el reino de Low? No, no podía huir y tampoco podía casarse con Dorothy!

Los ejércitos... cuando atacarían los ejércitos que le dijo Trowa?. Eso podía funcionar. Si los ejércitos destituían a su tío, tanto Duo como él regresaría a Low para ocupar su lugar en el reino de Maxwell y Winner, dejando a Low a merced del ganador. Probablemente el rey Schbeiker y los otros, nombrarían a un representante para que se hiciera cargo del reino vencido. Y una vez establecido el nuevo reino, se dictarían nuevas leyes. Lucharía, junto con Duo, por hacer que la ley que impide estar con alguien del mismo sexo desapareciera, estaba seguro que Hilde le apoyaría...

-- Mi querido príncipe Winner – dijo Dorothy de forma dulce – has estado muy callado desde que salimos del reino Schbeiker, a caso no quieres hablar conmigo? – pregunto Dorothy dejando caer su mirada celeste sobre el blanco rostro de Quatre.

-- Lo lamento princesa, pero no estoy de humor para charlas – dijo Quatre de forma cortante, para regresar su vista a la ventana del carruaje.

Junto a la ventana, viajaba Trowa en Heavyarmas, custodiando el carruaje de los príncipes de Catalonia y Winner. Solo se conformaba con verlo mientras viajaba, no podía hacer más. Pero estando en Low, trataría de hacer lo posible por pasar tiempo a solas con él. Ese solo pensamiento le hizo sonreír.

La mirada de Dorothy siguió la de Quatre, frente a la ventana estaba ese arquero de ojos esmeraldas... ese chico que se había atrevido a posar sus ojos demasiado alto. Quatre siempre la despreciaba por ese arquero insignificante, pero algo tenía que hacer para lograr captar la atención del rubio. Ya no le parecía tan buena idea el llevarlo con ellos a Catalonia después de la boda. Posiblemente Quatre la seguiría despreciando por estar con él y eso no iba a permitírselo. Quizá no lo amaba, pero tenía orgullo y ese orgullo era lo que llevaba a odiar a Trowa.

El carruaje detuvo su andar de forma abrupta haciendo que Dorothy fuera lanzada con fuerza hacía adelante para caer en los brazos de Quatre, quien la detuvo de forma protectora. Dorothy levanto la vista topándose de lleno con esos ojos verde aqua que le veían con preocupación.

-- Te encuentras bien Dorothy? – dijo Quatre viéndola fijamente sin soltarla del abrazo en el que la había mantenido. Dorothy sacudió sus brazos librándose de los de Quatre y regreso a su lugar indignada.

-- Claro que estoy bien – dijo de forma ruda. Quatre sonrió, en verdad estaba bien. Así que abrió la puerta del carruaje para ver que pasaba.

-- Que sucede? Por que nos...?

Pero su pregunta quedo en el aire al ver como los caballos se movían de forma nerviosa en su lugar haciendo que el carruaje bailara y se moviera de un lado a otro. Los soldados estaban teniendo problemas para controlar a sus respectivos caballos y su tío había bajado de Epyon, su corcel, para tratar de calmarlo sin lograrlo.

-- Maldición, que sucede? – dijo Traize entre dientes, al ver como su caballo relinchaba cada vez más nervioso – saquen a Dorothy y a Quatre del carruaje! No quiero que los caballos se vayan a desbocar y les hagan daño! – dijo Traize al cochero.

Trowa se dio prisa en acercarse a la puerta y ayudar a Quatre a bajar, pero cuando le tendió la mano a Dorothy para ayudarla, esta le dio un manazo para hacerla retirar. Jamás permitiría que Trowa le ayudara en algo, aun que fuera algo tan simple como ayudarla a descender del carruaje.

Al ver la reacción de Dorothy para con Trowa, Quatre se acerco para ayudarle haciendo que los ojos esmeraldas de Trowa se desviaran de la escena. Había escuchado lo que su excelencia le dijera a su amor. Iba a casarse con Dorothy lo quisiera o no!, por eso había regresado por él, por que iban a comenzar con los preparativos para la fiesta de compromiso y la boda un mes después. Quatre solo le había mirado, sabía que no era ese el motivo por el que iba a buscarle, pero no le dijo nada. Quatre no se casaría con la princesa de Catalonia, llegando a Low iría a ver a su hermana y se informaría cuando sería el ataque y que necesitaban que él hiciera. Estaba dispuesto a participar, Quatre lo estaba y él también. Aun que estaba seguro que Quatre no amaba a Dorothy y que el matrimonio no se llevaría acabo, aun así dolía.

Un hombre cubierto por una capucha y una capa larga de color negro, les salió al paso montado sobre un magnifico corcel de pelaje igualmente negro. Los arqueros se dieron prisa en apuntar sus arcos y sus flechas y los soldados en desenvainar sus espadas. Pero el hombre estaba solo. Traize se adelanto al grupo de soldados quedando de frente al encapuchado y con un solo gesto de su mano les hizo bajar las armas a sus hombres.

-- Quien es y que busca? – pregunto Traize al hombre que no había mostrado aun su rostro.

El hombre levanto sus enguantadas manos y de inmediato los arqueros y los soldados prepararon sus armas, pero las manos del hombre se dirigieron a su capucha y descubrieron su rostro. Era un hombre blanco y rubio, quizá un poco más joven que su excelencia Traize, bajo la larga capa negra se dejaba ver un cuerpo esbelto y alto. Su cabello descansaba atado en una larga trenza que se mantenía oculta bajo la capucha negra. Sus ojos verdes se dirigieron a Traize que permanecía custodiado por sus hombres a los costados y de inmediato le sonrió entrecerrando los ojos.

-- Lamento el disturbio – dijo el hombre de forma alegre – mi nombre es Erick D'Lanc y voy camino al reino Maxwell, pero me temo que me he perdido en el camino. Podrían ustedes decirme hacía donde tengo que dirigirme?

Quatre sonrió al rubio, su mirada aqua había chocado por varios segundos con la verde del rubio y no había sentido ninguna amenaza de su parte. Parecía ser un viajero perdido, pero gracias a su Don, estaba seguro que no lo era.

-- Puede tomar el camino de la izquierda, esta a medio día de camino del reino Low y a uno del reino Maxwell – dijo Quatre de forma audible.

El rubio inclino la cabeza en señal de agradecimiento y jaló las riendas de su caballo para apearse hacía atrás del camino y dejar libre el paso del contingente.

-- Se lo agradezco, su majestad – dijo el rubio viendo a Quatre mientras este caminaba hacía el carruaje de nuevo – yo no le recomiendo subir al carruaje, los caballos están muy nervioso y en cualquier momento pueden darles un susto.

Traize se sintió enfadado, por que este hombre se atrevía a darles consejos sobre sus propios caballos? No le agradaba el que hubiera aparecido de la nada y se dirigiera al reino Maxwell, pero lo que más le molestaba era esa larga trenza y el que su caballo estuviera tan tranquilo, mientras los suyos, estaban aun muy nerviosos.

-- Gracias por el consejo seño D'Lanc, pero nosotros manejaremos nuestros caballos – dijo viéndolo con furia – buen viaje.

El rubio sonrió ante las palabras de Traize y hecho a andar el caballo, pero al perderse de vista. Los cuatro caballos que llevaban el carruaje de Dorothy se marcharon en una loca carrera. Ninguno de los soldados había podido detenerlos, ni los más expertos jinetes.

-- Maldición... - dijo Traize en voz baja con enojo al ver lo que había ocurrido con los animales – no pudo haber sido un Shinigami...

Pero los gritos ofuscados de Dorothy lo sacaron de sus pensamientos. La rubia les gritaba a los soldados ordenándoles que fueran por su carruaje. Pero Traize bien sabía que si el rubio Erick era un Shinigami, sería imposible darles alcance. Debían regresar rápido al palacio de Low y no estaba dispuesto a regresar a Schbeiker por otro carruaje para Dorothy.

Los caballos se habían calmado, pero ahora los nerviosos eran los soldados. Todos conocían el carácter explosivo de la princesa de Catalonia y la indulgencia con la que era tratada por su excelencia Traize.

Traize se acerco de forma calmada hasta donde la princesa seguía gritando que fueran por su carruaje o que regresaran a Schbeiker y le solicitaran uno a Hilde. Quatre no había podido calmarla y ninguno de los soldados se movía, esperando las ordenes de su excelencia.

Una mano en su hombro le hizo guardar silenció repentino y volteo de forma rápida para toparse con un par de ojos azules que le observaban divertido.

-- Mi querida Dorothy – dijo Traize con voz dulce – se que sería muy incomodo para ti viajar en un corcel trayendo vestido. Y esperar en este sitió medio día por otro carruaje, con el sol sobre nuestras cabezas y sin comida ni bebida se me hace demasiado cruel para una hermosa dama como tu – Dorothy pareció sorprendida, pero no menciono ninguna palabra – por lo que sugiero que vengas conmigo en Epyon, yo te protegeré y tratare de hacer de tu viaje algo agradable.

Un intenso rubor apareció sobre el blanco rostro de la rubia. Su corazón comenzó a latir de forma apresurada al escuchar la oferta de su excelencia Traize. A pesar de que sabía se casaría con Quatre muy pronto, no podía olvidar tan fácilmente el amor que sentía por el tío de su prometido.

Al no escuchar una respuesta de parte de Dorothy, Traize la tomo de la mano y la dirigió hasta su caballo, para subirla sobre él con un movimiento ligero. Una vez acomodada, subió él y se dirigió a Quatre y a los soldados.

-- Quatre, irás en Sandrock, fue una suerte que lo trajéramos con nosotros y que este no se haya ido – dijo viendo a su sobrino – Vendrás aun costado mío – Después volteo a ver a los soldados – Los arqueros nos rodearan, Trowa mantente cerca de Quatre – dijo viendo al arquero, quien solo asintió – y el resto de los soldados deberá rodearnos. No permitan que nadie se nos acerque. Y los cocheros, busquen los caballos de la princesa!... – ordeno con voz firme.

El contingente de soldados comenzó de nuevo su marcha rumbo a Low rodeando a su excelencia Traize y a los príncipes. Pero en la cabeza de su excelencia solo había una cosa en mente...

Shinigamis...

Estaba seguro de que los había matado a todos aquella noche en que dio muerte a su cuñado Odin Low. Había llegado de madrugada a Maxwell y había prendido fuego a las casas de los nobles.

Solo Duo era él último Shinigami vivo... pero ahora... ya no estaba seguro...

Había mantenido a Duo lejos de los muertos, para evitar que pudiera despertar sus poderes. Lo mismo que a Quatre de los heridos. Sin embargo, fue para muchos notorio la facilidad con la que Duo montaba a caballo aun siendo muy niño. Y como podía domar a un corcel salvaje cuando los soldados no podían hacerlo.

Duo definitivamente tenía los dones de un Shinigami...

Y ya no era el único...



Un risa rompía el silencio de aquel quieto bosque, mientras a todo galope un hombre vestido totalmente de negro sonreía animadamente. Sus ojos verdes mostraban un ligero brillo, producto de haber utilizado sus dones.

El caballo se detuvo ante su solo pensamiento y levantando su mano descubrió de nuevo su rostro dejando al descubierto su larga trenza rubia.

-- Traize Khrushrenada – dijo en voz baja – jamás olvidaría tu cara. Aun recuerdo el brillo del fuego en tu rostro, cuando mataste a mi familia... Ha llegado la hora de vengar a nuestros muertos... En un par de días los que lograron sobrevivir a la matanza llegaran a Low y cumpliremos con la profecía... - dijo sonriendo – acabaremos con el falso rey...

Los ruidos de casco de caballos le hicieron voltear en la dirección de la que venían. Era un pequeño grupo, sabía que estaba cerca de su destino, el pedir información a la gente del sequito real de Traize, había sido solo una travesura que había disfrutado mucho. En cuanto perdió de vista a los soldados, giro las riendas del caballo para llegar hasta su verdadero objetivo.

El grupo detuvo su paso al ver al hombre sobre el caballo negro en medio de aquel tramo fuera del camino. El sonrió como era su costumbre y se adelanto para hablarles.

-- Soy Erick D'Lanc y traigo noticias para Rashid – dijo con seguridad. Uno de los hombres se adelanto al paso para verlo más detenidamente.

-- Bienvenido a Low Shinigami. Yo soy Rashid, ya esperábamos el mensaje de tus superiores...



Heero estaba preparando a Zero y a Shinigami con los víveres para un largo viaje. Los límites de Low no estaban muy cerca y no sabían con lo que se pudieran topar en el camino. Así que llevaba agua y comida para varios días. Ya había dejado suficiente comida a los animales para que pudieran sobrevivir por los días en los que ni él ni Duo estarían en la cabaña. Pero estaba pensando en ir al pueblo y encargarle a los animales a alguno de los aldeanos, solo por si no regresaba pronto.

Todo estaba casi listo para partir, pero había algo que le inquietaba.

Mientras preparaban a los caballos, Duo se había mostrado muy serio, como era inusual en él. Wufei había traído el pan que le había encargado para el trenzado, pero Duo aun no lo probaba y eso era extraño en él. Duo siempre estaba comiendo y seguramente él pan debería extrañarlo mucho.

Irían parte del camino juntos, hasta que se separaran. Wufei cubriría el noroeste, Duo debía cubrir el norte y Heero el noreste. Tenían los mapas bien trazados de donde se encontraban los campamentos de los soldados rebeldes, no les sería difícil encontrarlos. Y los mensajes de reunirse en tres días habían sido memorizados, por si alguien los capturaba.

-- No te gusta – dijo Heero acercándose a Duo que acariciaba la crin de su yegua. Duo no se giro para verlo y siguió con lo que hacía – no te gusta – volvió a repetir Heero. Duo bajo su brazo de Shinigami y se giro para verlo. Su mirada violeta se veía triste al posarse sobre sus ojos cobalto.

-- No, no me gusta Heero. Wufei dice que habrá una inminente guerra, pero yo creo que debe haber alguna forma de evitarla. Debe haber alguien a quien se pueda recurrir para evitar que tanta gente muera. Una guerra es una matanza sin razón, yo soy partidario de hablar antes de pelear – dijo girándose para darle la espalda a Heero.

Le dolía tanto ser quien propiciara la muerte de tantos inocentes. Por que a la guerra entre reinos se enviaba a gente del pueblo, no solo soldados. Muchos eran los que no regresaban vivos o a veces lo hacían, pero con miembros faltantes, como el cuñado de Trowa, que había perdido uno de sus brazos en uno de los ataques de su tío sobre otro reino.

Sintió el contacto tibio de los guantes de Heero sobre su hombro y de forma lenta se giro de nuevo con el movimiento del cazador. No quería verlo, sabía que Heero estaba apoyando a Wufei en esta guerra y que ambos luchaban por los derechos de la gente de Low. Y lo entendía perfectamente... por que esa gente era su gente.

Sintió la tela rasposa de los guantes sobre su barbilla obligándole a ver a Heero a los ojos. Esos ojos azules que le llamaron la atención desde el mismo instante que los vio en medio de aquel montón de maderas regadas por los suelos. En medio de aquel pedazo de oscuridad por que el sol no se colaba por las altas copas de los árboles.

Heero le regreso la mirada, dejaba viajar su mirada cobalto sobre cada centímetro de su rostro, tratando de memorizar hasta el último centímetro de sus facciones.

Duo sintió su corazón latiendo a toda prisa, sentía como si esto fuera una despedida, como si jamás fueran a volver a verse. Es que lo mismo sentían las parejas de los soldados que partían a la guerra? Como evitar ese sentimiento de perdida? Como evitar que tanta gente muriera por la tontería de alguien que quería dominar tantas tierras?

-- No quiero dejar de verte! – dijo Duo dando un paso al cuerpo de Heero e inclinando la cabeza para que su rostro quedara recargado sobre el pecho del cazador, mientras sus brazos se cerraban en un fuerte abrazo tras de su espalda.

Heero dejo cerrar sus brazos sobre el cuerpo de Duo. Cuando sería el día en que pudiera tocarlo como quería? Cuando pudiera besarlo y saborear el dulce sabor de sus labios sin temor a matarlo?

Por que la clave para romper ese maldito hechizo estaba contenida en un acertijo?, Por que? Cual fue el motivo para que lo condenaran por tantos años al abandono del contacto físico?

-- No dejaremos de vernos – murmuro Heero acariciando con su enguantada mano los finos cabellos de la nuca del trenzado – regresaremos a la cabaña a más tardar en una semana, después combatiremos juntos... no dejare que nada te pase y no dejaras que me maten.

-- Yo no puedo regresarte a la vida – dijo Duo en un murmullo – estas equivocado al creer que puedo hacerlo.

-- Yo se que puedes hacerlo. Ya habrá alguna forma de que lo compruebes... – aseguro Heero. Duo apretó más el abrazo sobre el cuerpo de Heero.

No quería comprobarlo... Hacer que una gente muriera para saber si él podía regresarlo a la vida le causaba escalofríos. Pero por otra parte, si él tenía ese don que decía Heero, podría ser la solución para el mal que tenía el cazador sobre su cuerpo. Sabía que Heero se sentía culpable por las muertes que había causado debido a ese toque mortal. Entonces, si el mataba por accidente a alguien, él podría regresarlo a la vida y aliviar esa culpabilidad en algo.

Sonrió un poco levantando la vista sin separarse del cuerpo de Heero para verlo. Heero observo de nuevo esos ojos violetas que tanto le llamaban la atención. Volvían a brillar como siempre lo hacían, sin esa chispa de tristeza que le había visto cubrirlos desde hacía unas horas.

-- No estoy convencido de que tenga ese don – comenzó Duo sonriendo – pero si lo tengo ha de ser solo para ayudarte. Por lo menos hasta que descubras la forma de romper ese hechizo que te impide tocar a otra persona sin matarlo – dijo riendo para volver a recargarse en su pecho.

-- Vamos a romperlo – dijo Heero regresando su mano a los cabellos de Duo – "Cuando toques sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor..." – dijo Heero recordando las palabras del medallón.

"... sobre sangre real..."

Duo levanto la mirada para ver a Heero con ojos muy abiertos. Heero no entendió la reacción del trenzado. Podía ver en su mirada el asombro. Pero asombro a que?, él ya conocía las palabras del medallón, que era lo que lo había sorprendido?

-- Heero... el medallón habla sobre sangre real – dijo Duo. Heero solo asintió. Quizá él medallón hablaba sobre él!, él tenía sangre real. Quizá si le decía a Heero quien era realmente, podría ayudarle a resolver ese acertijo.

-- Ejem...

Heero y Duo voltearon hasta la entrada de la caballeriza para toparse con los ojos negros de Wufei que les veía fijamente, dejando dibujar en sus labios una sonrisa burlona. Estaba recargado en la entrada de la puerta, con los brazos cruzados. Estaba totalmente seguro de que tarde o temprano Heero iba a caer en el hechizo de ese trenzado y no se había equivocado.

-- No sería bueno decirlo de nuevo por que ya te lo había dicho, pero te lo advertí – dijo Wufei cerrando los ojos para hablar – te dije que lo que tenías aquí era una bomba de tiempo... - dijo volviendo a abrir los ojos para ver a Duo que se separaba de Heero sin decir nada totalmente sonrojado.

-- Hn – dijo Heero deteniendo a Duo por el hombro haciendo que el rubor del trenzado se incrementara aun más – se te ofrece algo Wufei? – pregunto Heero de forma fría sin prestar mayor atención a las palabras del cazador.

-- Si, si se me ofrece algo – dijo separándose de la puerta para acercarse a ambos – Wing llego volando, creía que la habrías oído, pero veo que las distracciones son muchas en este sitió – dijo viendo a Duo duramente.

-- Yo no soy ninguna distracción maldito palurdo – dijo Duo con enojo viendo al cazador de ojos negros.

-- Quien hablo de ti? – dijo Wufei encogiéndose de hombros para ver a Heero – trajo un mensaje de Rashid – Heero lo observo fijamente, atento a lo que diría - Los Shinigamis se encargaran de avisar en las fronteras de Low, ya vienen en camino. El problema, es que Traize Khrushrenada debe haber llegado ya al palacio de Low, solo fue por el príncipe Winner y por la princesa de Catalonia. Hemos perdido una gran oportunidad de apoderarnos del castillo. Pero aun vamos a atacar...

-- Pero si su excelencia esta en el palacio junto con los príncipes, puede que en la batalla los maten... - dijo Duo con temor. Wufei volteo a verlo, era cierto lo que el trenzado decía, por eso tenía que ver cual era el nuevo plan de ataque. Estaba seguro que los Maguac protegerían al príncipe Winner sacándolo del palacio antes de que comenzara la toma.

-- Tengo que regresar a hablar con Rashid para ver cual es el nuevo plan de ataque. Me cita a medio camino de aquí, en el pueblo, así que estaré de vuelta antes del amanecer – dijo girando la vista para ver a Heero – dejen preparados a los animales, por cualquier cosa que pueda pasar.

-- Bien – dijo Heero de forma afirmativa. Wufei se dio la vuelta dispuesto a salir de la caballeriza, cuando Duo hablo.

-- Oye – dijo Duo haciendo que Wufei se detuviera – no se supone que no sabes leer y escribir? Como es posible que supieras que decía la nota?

Wufei se regreso de dos pasos hasta Duo y lo tomo fuertemente por el cuello, haciendo que Heero tomara su arco y su flecha del lomo de Zero y le apuntara.

-- Déjalo Wufei... - demando Heero de forma fría. Wufei solo lo vio de reojo y aflojo el agarre sobre el cuello de Duo sin soltarlo.

-- Se leer y escribir – dijo Wufei – no soy un ignorante. Pero el idioma que domino no es el de mi princesa. Los Maguac saben el idioma de la aldea de Lang y es en ese idioma que me enviaron el mensaje...

Wufei soltó el cuello de Duo haciendo que el trenzado cayera al suelo tosiendo, mientras Heero bajaba su arco. Jamás creyó que algún día pudiera amenazar a quien por más de cinco años fue su único amigo.

La mirada oscura de Wufei choco con la cobalto de Heero. Sus cejas estaban arqueadas en disgusto y sus labios mostraban una clara señal de enojo. Y todo por ese trenzado?

-- Boom! – dijo Wufei levantando las manos y simulando un estallido, para después darse la vuelta y perderse frente a la cabaña.

Heero se acerco a Duo que permanecía en el suelo, para ayudarle a levantarse.

-- Estas bien? – pregunto viendo que no dejaba de toser.

-- Por poco me mata! – dijo Duo levantándose con ayuda de Heero – no me dio tiempo a nada. Ni a solicitar ayuda o decir algo...

-- Te tomo por sorpresa... lo mismo me paso cuando el líder de la manada provoco la estampida. Quería hacer algo para salvarte, pero no pude invocar nada.

-- Cof, cof... no lo entiendo... - dijo Duo apoyándose en Heero para caminar.

-- Vayamos a la cabaña, hay que descansar – dijo Heero.

-- Si – dijo Duo de forma queda – pero no entiendo por que se molesto tanto ese palurdo? – Heero volteo a verlo, quizá conocer un poco más de Wufei, podría ayudar a Duo a entenderlo mejor.

-- Wufei no es lo que piensas – dijo Heero desviando su mirada de Duo. Duo solo lo observo – Cada año, en la aldea de Lang se hacía un festival en el que se formaban parejas de esposos. Sin importar si eran dos hombres o dos mujeres, eso en Lang no importaba. La forma de elegir cónyuge era ganando un duelo. Y Wufei se lo gano a la hija del patriarca de la aldea... - Duo abrió grandemente los ojos al escuchar lo que Heero dijo.

-- Eso quiere decir que es un... un... una especie de príncipe? – dijo Duo de forma incrédula llegando hasta la puerta de la cabaña. Heero lo soltó y lo vio fijamente.

-- Si – dijo Heero de forma fría – pero él día de su boda, fue que Traize Khrushrenada elimino a toda la aldea dejándolo solo a él vivo. Ahora Wufei es él último Dragón de Lang. Tiene todos los conocimientos de un noble, por que en su aldea los Chang eran como los nobles de Low.

-- Yo no lo sabía – dijo Duo de forma apesadumbrada comprendiendo la forma de ser de Wufei.

Duo levanto la vista de nuevo para ver el perfil de Heero. Aun tenía que decirle quien era en realidad él, pero no sabía de que forma tratar el tema. Al salir a relucir que el era el príncipe de Maxwell, Heero se enteraría que estaba comprometido con Hilde, la princesa que Wufei decía amar. Y no solo eso. Todos los absurdos impuestos que se cobraban en Low, aparecían firmados por él...

Heero le daría la oportunidad de explicarle que él no tenía nada que ver con eso?...

Era un riesgo que debía correr...



Havyarms estaba muy cansado después del viaje del reino Schbeiker a Low, pero aun tenía que ir al pueblo a ver a su hermana. No estaba dispuesto a dejar que su príncipe Quatre se casara con la princesa Dorothy de Catalonia.

En cuanto hubo entrado al castillo, se reporto con el capitán de su guardia para solicitar permiso para ir a ver a su familia. Debido al magnifico trabajo que había hecho al proteger al príncipe Winner de los ladrones, el permiso no se le fue negado. Pero tenía que estar de regreso esa misma noche para entrar en funciones la mañana siguiente.

Solo unas horas le fueron concedidas, pero era tiempo suficiente para enterarse de lo que tenía que hacer. Su hermana y su cuñado conocían a Wufei, así que ellos debían estar enterados de todo.

Bajo a toda prisa de Heavyarms para entrar a la pequeña choza en la que vivía su hermana con su marido. Después de vivir casi toda su vida con lujos en el palacio, ahora tenía que vivir con lo que su cuñado ganaba al cultivar los campos. El servicio al lado de Traize Khrushrenada no le había dejado más que un brazo faltante y ninguna comodidad.

Pudo escuchar varias voces en el interior y no le fue difícil identificar la voz de su cuñado. Su hermana hablaba de forma algo alarmada y un tercero discutía algo que no alcanzaba a escuchar.

Las maderas de las paredes dejaban entre ver la figura de alguien que estaba frente a ellos. Necesitaba saber quien estaba con su hermana y cuñado, así que asomo uno de sus ojos por las rendijas de la madera para verlo bien...

Sintió coraje al ver a la persona que estaba con su familia y de forma inmediata tomo una de las flechas que colgaban a su espalda, para preparar su arco y empujo la maltratada puerta de la cocina para entrar y detener al hombre barbado que les había atacado unos días atrás.

Al escuchar el crujir de la madera de la puerta y ver al soldado entrando por la puerta con arco y flecha en mano. El hombre se paro de la mesa viéndolo fijamente, mientras Catherine y Tritón se hacían a un lado.

-- Aléjate de ellos! – dijo apuntando al hombre barbado, quien solo se limito a verlo sin decir nada.

-- No Trowa, baja tu arco – dijo Catherine tocando el brazo de su hermano. Pero Trowa no dejo de ver al hombre.

-- Este hombre nos atacó hace unos días, sus hombres me hirieron y casi me matan. No se que este haciendo aquí, pero he de llevarlo preso para que lo juzguen...

-- No! – dijo Catherine alarmada.

-- Trowa, él es Rashid, capitán del ejercito Maguac de Winner. No pudo haberlos atacado – afirmo Tritón que sostenía a su esposa para que no se atravesara frente a su hermano que aun apuntaba al hombre frente a ellos.

-- Lo reconocerían en cualquier parte. Este hombre iba con los ladrones que nos atacaron...

-- Escucha joven – dijo Rashid – si, hace unos días vimos a su majestad Quatre. Pero no íbamos a atacarlos, lo hicimos por que ustedes nos atacaron primero. Nosotros queremos a su majestad de vuelta en Winner, sano y salvo.

-- Ustedes nos persiguieron y dispararon en mi contra hiriéndome de muerte... - dijo Trowa de forma fría.

-- Pero estas vivo Trowa! – dijo Catherine tratando de suavizar la actitud de su hermano.

-- Puedo apostar, que esta vivo gracias al don de saneamiento que tiene su majestad Quatre, no es verdad?

Trowa abrió los ojos por la sorpresa al escuchar lo que aquel hombre dijo. De forma pausada e inconsciente se encontró bajando el arco. Como sabía este hombre de uno de los dones de Quatre?

-- No debe sorprenderte que los Maguacs de Winner sepamos de los dones de su majestad – afirmo Rashid tomando asiento al ver que Trowa había bajado su arma y le veía de forma asombrada – la familia Winner, además de tener el don del saneamiento, poseía el don de la empatía. Su majestad Quatre debió heredar el don de su padre, si pudo sanarte y sanar a los dos hombres de su contingente que estaban mal heridos – afirmo Rashid.

-- Como sabe de los hombres del contingente? – pregunto Trowa. Eso había sucedido en el castillo Schbeiker y solo lo sabían él y Quatre, nadie más. Entonces como lo supo Rashid?

-- Wufei Chang nos dijo – afirmo Rashid – la princesa Hilde Schbeiker pudo presenciar una de las curaciones de su majestad Quatre en su castillo. Ella le ha informado al capitán Chang y él nos ha confirmado lo que ya esperábamos: Su majestad Quatre tiene uno de los dones de sus padres.

Trowa movió una de las maltratadas sillas de madera de la mesa de la cocina para sentarse frente al hombre. Haciendo que su hermana y su cuñado suspiraran con alivio y tomaran asiento a la mesa también.

-- Y no es el único don que tiene... necesito saber que esperan que yo haga? – dijo Trowa haciendo que una enorme sonrisa se dibujara en los labios de Rashid al comprender que Trowa estaría de su lado.

-- Oh Trowa!, gracias! – dijo Catherine abrazando a su hermano por el cuello con felicidad.



Los rayos del sol se habían comenzado a ocultar muy pronto dentro del bosque negro. La oscuridad que reinaba dentro de la cabaña solo era interrumpida por el brillo que provocaban las llamas encendidas de la chimenea.

Había un silencio inusual dentro del lugar... un silenció que desde hacía un mes era roto por la incesante charla del trenzado, pero que ahora estaba en total silencio, recostado sobre las mantas viendo al techo... sumido en sus pensamientos.

Heero estaba sentado sobre la cama, atento a los ruidos que provenían de afuera. Fácilmente podía reconocerlos, eran los cascos de un contingente a caballo. Pero sabiendo que la guerra con Low estaba próxima, debía acostumbrarse a esos sonidos, que serían cada vez más y más frecuentes.

-- Heero... - el sonido de la voz de Duo le hizo voltear a verlo. El trenzado había estado sumido en un mutismo que lo tenía intranquilo. Pero estaba seguro, que aquello que le preocupaba, se lo diría tarde o temprano y esperaba que esta fuera esa ocasión.

-- Si? – pregunto Heero animándolo a que siguiera hablando. Duo no se movió de su lugar, siguió recostado sobre las mantas, con un brazo sobre su cuello y el otro recargado sobre su frente.

-- Crees que soy buena persona? – pregunto Duo levantándose de las mantas para sentarse y verlo fijamente. Heero lo observo a los ojos sin comprender la pregunta.

-- Muy hablador, algo testarudo y quejumbroso, pero si. Si creo que seas buena persona – dijo Heero de forma firme, haciendo que en los labios de Duo, que se habían apretado con disgusto al estar escuchando las palabras de Heero, se formara una pequeña sonrisa cuando le hizo saber que si lo consideraba una buena persona.

-- Crees que yo haría daño de forma deliberada? – volvió a preguntar Duo. Heero entrecerró los ojos. A donde iba con esas preguntas?

-- Estoy seguro de que no lo harías Duo – afirmo – A donde quieres llegar con esas preguntas? – cuestiono Heero intrigado – tienes algo que decirme?

Duo mordió su labio inferior. No cabía duda que Heero era muy suspicaz y se había dado cuenta que busca la forma de decirle algo. Quería que supiera que esas leyes absurdas firmadas por el príncipe Maxwell, no las había puesto en circulación él. Jamás de los jamases les hubiera hecho daño a la gente de su pueblo.

Se paro de las mantas para caminar hasta la cama de Heero sin dejar de verlo. La mirada cobalto del cazador le siguió sin apartarse ni un instante de la esbelta figura del trenzado. Dioses... cuanto daría por tocarlo!...

-- Heero – dijo viéndolo fijamente – aun me falta algo por decirte – dijo de forma queda. Pero el magnifico oído de Heero podría escuchar cualquier susurro que le dijera. Heero solo le observo sin decir nada – El medallón habla de dos cosas – dijo Duo viendo el medallón dividido en dos que colgaba del cuello del cazador.

-- Habla de varias cosas Duo – dijo Heero tomándolo entre sus manos.

-- Por lo menos yo veo dos claramente... - Heero abrió los ojos sorprendido. El no entendía nada del acertijo y Duo decía que veía algo claro en él? – Habla del amor y de sangre real...

-- Y de tocar sin tocar – completo Heero – como puedes tocar algo sin tocarlo realmente?

-- Tu ya lo has hecho Heero! – aseguro Duo sentándose al lado del cazador – has tocado mi corazón...

-- Hn?

Los ojos azules de Heero se clavaron en los violetas de Duo que le observaba fijamente a un paso de distancia de su rostro. Estaba tan cerca del trenzado que hasta su nariz llegaba con intensidad el aroma de su cabello. Podía sentir la respiración de Duo chocando contra la piel de su rostro.

La necesidad de tocarlo se incremento, cuando vio dibujarse una sonrisa en el hermoso rostro del trenzado. Duo sonreía sin preocupación por la maldición que pendía sobre su cabeza. Es que había algo en aquel acertijo que Duo supiera y él no?

"Cuando toques sin tocar el corazón sobre sangre real del verdadero amor"

Heero se paro de forma brusca de la cama haciendo que Duo lo observara sin entender. Parecía escuchar algo y de forma inmediata se dirigió a tomar su cincho con sus armas que permanecía en el respaldo de la cama.

-- Heero que sucede? – dijo Duo viendo como el cazador se calzaba las botas de forma rápida.

-- Alguien me busca – aseguro Heero dándose prisa en acercarse a la puerta – no salgas de la cabaña, vuelvo en seguida – tomo su capa y cerro la puerta.

Duo suspiro de forma resignada. Había sido su oportunidad de decirle que él era la sangre real de la que quizá hablaba el medallón. Pero por lo menos sabía que Heero lo consideraba una buena persona que no haría daño de forma deliberada. Tenía la firme intención de decirle a Heero quien era esa misma noche, antes de que llegara Wufei y tuvieran que partir.



Heero podía escuchar una voz que mencionaba su nombre. Decía insistentemente 'señor Yuy'. Podía escucharla aun algo retirada, era la voz de una niña. Una niña a la que conocía bien.

Pero que hacía Niao en el bosque a esas horas?

La niña sabía que entrar de noche al bosque negro era peligroso, y no solo por él. El terreno del bosque era sumamente delicado y árido. Lo que provocaba que las rocas constantemente cayeran de las montañas. Además los animales podrían hacerle daño.

Las palabras que Duo le dijera hacía unos instantes le habían dejado muy intrigado y estaba tan concentrado en su platica que no había prestado atención a la vocecita de la niña llamándolo.

Duo afirmaba que había tocado su corazón... si, esa podía ser una forma de tocar sin tocar algo. Llegar al corazón de una persona, pero... sobre sangre real? Duo era un noble, pero alguien de la realeza?...

Heero se detuvo bruscamente con los ojos muy abiertos al darse cuenta de algo en el medallón... el acertijo solo mencionaba a alguien de sangre real, no precisamente que fuera un rey o un príncipe. Muchos eran los parientes de los reyes y en sus venas debía correr sangre real.

Era Duo!... tenía que ser Duo...

A penas comenzaba a atar los cabos. Duo había mencionado a su primo Quatre, quien se haría cargo de sus tierras. Y Wufei justo mencionaba a un Quatre Winner, el príncipe del reino Winner. Es que Duo era pariente del príncipe Winner? Era el primo de Duo, el príncipe?. Si era así, entonces cual era el título de Duo? Estaba dispuesto el trenzado a renunciar a todas las comodidades que un titulo seguramente le daba?

Si... lo estaba... le había dicho que entregaría sus tierras y regresaría con él. Lo había visto renuente en un principio a hacerse cargo de los quehaceres de la cabaña. Pero con forme el tiempo iba pasando, comenzó a tomarles gusto, lo había notado. Ya no era necesario levantarlo echándole agua fría sobre el rostro, ni obligarlo a darle de comer a los animales. El se levantaba solo y lo primero que hacía era atender a los animales que tenían encerrados. Duo había llegado siendo algo débil, pero ahora podía notar lo fuerte que se había vuelto. Podía levantar los sacos de granos con facilidad, cuando antes lo había mandado al suelo el peso. Antes ni siquiera era capas de levantar el hacha y ahora lo hacía con facilidad.

Si... Duo se había adaptado fácilmente a la vida de un cazador.

Podría él adaptarse a la vida de un noble?...

No, era poco probable. Era demasiado reacio y frío, terco, de modales toscos. Duo solía decirle gruñón, ogro y muchas cosas más. Seguramente él no encajaría en la vida social que llevaría Duo en Low.

Pero para que preocuparse por eso. Una vez terminada la guerra, ambos regresarían a la cabaña que ahora compartían y vivirían juntos, sin la maldición que pendía sobre su cabeza. Por que estaba seguro que Duo era la clave para resolverlo... si es que no estaba resuelto ya...

La voz de Niao no se había escuchado más. Seguramente la niña había regresado a su casa. No debía haber sido algo grave para que no llegara hasta la cabaña. Pero si le inquietaba el saber que había ocurrido.

Se dio la vuelta para regresar a la cabaña, necesitaba seguir hablando con Duo y saber si tenía en su árbol genealógico algún rey o príncipe. Pero al darse la vuelta choco contra algo que estaba a su espalda y debido a la oscuridad, y a lo distraído que estaba con sus pensamientos, no lo había visto.

Estiro las manos, que estaban desnudas por haber olvidado sus guantes al salir casi corriendo de la cabaña, y pudo sentir como un temblor se apoderaba de ese pequeño bulto que solo llegaba un poco más arriba de su cintura.

Solo se escucho un 'Ay' y sintió como algo se derrumbaba entre sus brazos...

No podía ser posible?, era una pesadilla... una horrible pesadilla en la que estaba sumergido. Cerró y abrió los ojos rápidamente tratando de despertar de ese mal sueño, pero no estaba soñando. Entre sus brazos estaba ese pequeño cuerpo inanimado, con los ojos cerrados... sin vida.

-- Niao? – cuestiono Heero sacudiendo a la niña entre sus brazos – Niao? – volvió a decir en voz más alta sin respuesta – Niao! – dijo con desesperación sacudiéndola con más violencia – NIAO! – grito haciendo que su voz resonara en el silenció del bosque, mientras la tierra bajos sus pies comenzaba a temblar.



Tres figuras a caballo se acercaban a los límites del palacio Low de forma lenta, observando a todos lados para asegurarse de que nadie los viera juntos. Dos se detuvieron, mientras un tercero se giraba a ellos para darles instrucciones.

-- Cuando la luna este en su punto más alto, introdúzcanse por la parte que le señalé al palacio – dijo apuntando la barda que rodeaba el castillo – deben llegar a los establos, no les será difícil encontrarlos. Yo me encargare de llevar al príncipe Winner con ustedes.

-- Le agradezco mucho su cooperación señor Barton – dijo Rashid dando la mano a Trowa – el reino Winner le estará eternamente agradecido.

-- No tiene por que agradecerme nada, yo daría mi vida por su majestad Quatre – dijo dándose la vuelta en Heavyarms para acercarse al camino de la entrada.

-- Lo que hace el amor – dijo Wufei, que estaba a un lado de Rashid con una sonrisa. Rashid sonrió a su vez.

-- Que te lo digan a ti - dijo riendo. Wufei borro su sonrisa para fruncir el entrecejo – pero me altero lo que dijo el arquero – dijo viendo al frente el palacio de Low.

-- Que cosa? Yo llegue muy tarde a la plática – aseguro Wufei.

-- Que su excelencia Traize sabe de un Low vivo y ha mandado buscarlo.

-- Low? – dijo Wufei alterado – el hijo del rey Odin Low esta vivo?

-- No lo sabemos – aseguro Rashid – pero la profecía de Middie One, decía que el bebé Odin Low llegaría para reclamar lo que le pertenece 20 años después de la muerte de su padre. Ya han pasado 20 años de eso y si la profecía es cierta, el bebé debe estar vivo y con 21 años ya.

-- Como hemos de reconocer al rey Low? – pregunto Wufei.

-- Rey Low? – cuestiono Rashid viendo a Wufei sin entender su comentario.

-- Si, rey Low. Ese bebé es el legitimo heredero de todo esto – dijo señalando las tierras en las que estaban – ni el príncipe Maxwell, ni el príncipe Winner heredarían esto, si el príncipe Odin estuviese aquí. Y si esta vivo, todo esto le pertenece!

-- Tienes razón – dijo Rashid regresando su vista al castillo - Y si el niño Low fuese como su padre... esta guerra no se llevaría a cabo... - aseguro el barbado.

-- Y regreso a mi pregunta... como lo reconoceríamos? - volvió a preguntar Wufei viendo a Rashid.

-- "El grito enardecido de la gente le restituirá su poder..." Es todo lo que se...

Wufei suspiro de forma derrotada. Quizá hasta conocía al rey Low, pero no había forma de saber quien era. Por que siempre las palabras de las profecías venían tan rebuscadas?



Duo cayó al suelo al sentir como este se movía bajo sus pies, era un movimiento oscilatorio continuo y hacía que las cosas sobre la mesa de la cabaña bailaran y vibraran cayendo al suelo por el movimiento y que los frascos en la repisa del cobertizo tras de la cabaña se estrellaran contra el suelo haciéndose pedazos.

Que estaba pasando?...

Se levanto ayudándose de una silla cuando el movimiento seso. Donde estaba Heero? Habría sentido ese extraño movimiento? Duro muy poco y había causado que algunas cosas se cayeran, pero si duraba más tiempo, quizá y hacía que la cabaña se derrumbara por el movimiento continuo de la tierra bajo sus cimientos.

Pudo escuchar que alguien gritaba su nombre y no le fue difícil identificar que era la voz de Heero. Corrió hasta la puerta para abrirla y vio como Heero corría hasta él con algo en brazos. La oscuridad de afuera no le permitía distinguir que era lo que Heero llevaba cargando. Así que se hizo a un lado para dejarlo entrar.

Heero entro a la carrera a la cabaña y dejo sobre su cama el pequeño cuerpo de la niña. Estaba agitado por la carrera y asustado por haber creído por unos instantes que la maldición se había roto... si hubiese sido así, Niao no tendría por que estar muerta ahora.

Giro su rostro para ver a Duo que permanecía de forma silenciosa observando el cuerpo de la niña sobre la cama.

-- Querías una prueba?, aquí esta tu prueba! – dijo Heero apuntando el cuerpo de la niña en la cama.

Se veía tan serena, como si estuviera durmiendo. Pero podía percatarse de la palidez de su piel antes morena por el sol. Sus cabellos negros desparramados sobre la cama, habían dejado de brillar con vida. Y su corazón no latía... por eso la palidez en su rostro, por que la sangre no circulaba por sus venas.

-- Duo? – cuestiono Heero viendo el semblante del trenzado, parecía haber caído en un trance al ver a la niña en la cama sin moverse – debes regresarla... fue un accidente – dijo Heero con voz queda.

Pero Duo no se movió de su lugar, solo movió sus ojos para centrarlos sobre la figura de Heero que parecía estar sumamente tensa.

-- Duo? – cuestiono de nuevo Heero sin obtener respuesta.

Al ver que Duo no parecía reaccionar, camino a toda prisa hasta la mesa para buscar sus guantes. Los encontró en el suelo, junto a varias de las vasijas de barro hechas pedazos. Pero ahora no tenía tiempo de averiguar que había pasado, necesitaba que Duo reaccionara. Estaba seguro que él podría regresar a Niao a la vida.

Se puso los guantes a la carrera y tomo a Duo por el brazo arrastrándolo hasta la orilla de la cama.

-- Se que puedes hacerlo Duo – dijo señalando a la niña – inténtalo, despiértala...

-- No puedo Heero! – dijo Duo despertando de lo que creía era un sueño. Heero se giro para verlo a los ojos de forma fría frunciendo el entrecejo.

-- Claro que puedes, concéntrate, dijiste que si tenías ese don de regresar a los muertos, era para ayudarme. Entonces Duo... - dijo cambiando su expresión a una de tristeza – ayúdame... no quiero llevar en mi conciencia la muerte de una niña inocente... por los dioses Duo, ayúdame...

-- Yo... yo... - dijo Duo de forma nerviosa sin saber que hacer o como hacerlo. El día de la tormenta, estaba desesperado por hacer que Heero reaccionara, que no se había fijado en que tanto hacía o decía. O que era lo que había a los alrededores.

Giro su vista de Heero a la niña que seguía sobre la cama. Su mirada violeta comenzó a recorrerla, tratado de recordar que había hecho cuando saco a Heero del río. Estaba oscuro, solo los rayos iluminaban el lugar y el agua caía con fuerza.

Pero por que ahora todo se volvía a oscurecer? A caso la chimenea se había apagado?...

Pudo ver como esa oscuridad poco a poco iba cubriendo el cuerpo de Niao, sumergiéndola en él. Con desesperación tomo el cuerpo de la niña y la recargo en su pecho protegiéndola con sus brazos.

-- Nooo! – dijo Duo cerrando los ojos mientras apretaba el cuerpo de la pequeña a su pecho.

Heero no entendió esa reacción de Duo. Por que había abrazado el cuerpo de la niña a su pecho y por que parecía asustado?. El no veía nada en aquella habitación y la luz de la chimenea le permitía ver todo claramente. Pero no iba a interrumpir nada... quizá era la forma en la que trabajaba un Shinigami...

"Suéltala... ella es mía"

Duo abrió los ojos al escuchar algo como si fuera un eco, pero no iba a soltar a la pequeña. Aquella oscuridad que quería envolverla, comenzó a tomar la forma de una sombra ante sus ojos. Pero la sombra no se acercaba a él, parecía estar esperando a que dijera algo.

-- No voy a entregártela... - dijo Duo ante el asombro de Heero. Con quien estaba hablando el trenzado

"Ella me pertenece... debe venir conmigo..." – volvió a escuchar Duo aquel eco en su cabeza. Era como si la sombra le estuviera hablando. Pero no le veía ningún rostro, solo era un pedazo de nada.

-- No, no te pertenece... ella se quedara aquí, conmigo... - replico Duo viendo fijamente aquel trozo de nada.

"Ella esta muerta... "

-- Fue un accidente! – gritó Duo a la nada – solo es una niña!... – Heero observaba como Duo parecía discutir con alguien. Pero frente a él no había nada.

"Shinigami, no debes hacer gala de tus dones. Ya me has arrebatado a dos personas, no dejare que me quites otra más. La niña se viene conmigo, no vas a regresarla!" – pareció decir la sombra con enfado. Duo frunció el entrecejo, a que se refería con que le había arrebatado a dos personas?

-- Yo no te he arrebatado a nadie... - dijo Duo de repente.

"Oh, claro que si. Me quitaste al arquero primero y después al cazador..."

-- A quien?... – cuestiono Duo con sorpresa

"A Trowa Barton y a Heero Yuy..."

-- No es verdad, Trowa no estaba conmigo... solo Heero... - Duo parecía sorprendido, pero no soltaba a Niao.

"No, el arquero no estaba contigo... pero le pasaste tu don a alguien de tu sangre para que lo reviviera. Pero ese regreso cuenta como tuyo..."

"Ningún Shinigami me desafía despertando a más de dos personas en un mes. Solo el rey puede hacerlo... solo el líder natural de los Shinigamis puede despertar a alguien sin pedirme autorización..."

-- En ese caso puedo despertar a cuantos quiera! – dijo Duo viendo la sombra con el ceño fruncido – Si he despertado a Trowa y he despertado a Heero sin tu autorización, entonces yo soy el líder!...

La sombra pareció temblar ante las palabras de Duo y sin esperar ninguna palabra más, Duo dejo el cuerpo de Niao sobre la cama y tomo las manos de la niña entre las suyas. Su mirada se suavizó un poco y con voz calmada dijo:

-- Regresa con nosotros Niao!...

La sombra se desvaneció dejando ver la iluminación de la cabaña y con un sobresalto, Niao abrió los ojos asustada, poniéndose abruptamente de pie en la cama.

-- El ángel de ojos de lila! – dijo la niña viendo fijamente a Duo que sonreía.

Heero sintió que una paz cubría su corazón al ver a Niao bien y con vida. En realidad Duo era un Shinigami y podría remediar esa desdicha y culpabilidad cuando por accidente sus manos cobraban la vida de un inocente.

-- No sabes... cuanto te lo agradezco... Duo - dijo Heero cayendo hincado a un lado de la cama.

-- Heero! – dijo Duo desviando su atención de Niao al cazador. Se veía tan cansado... - estas bien? – pregunto con preocupación tomando a Heero por los hombros.

-- Estoy mejor que nunca Duo – dijo viéndolo a los ojos, Duo sonrió – ahora dime que haces a estas horas en el bosque Niao? – dijo incorporándose para sentarse a un lado de la niña. Niao volteo a verlo.

-- La señorita Noin me pidió que viniera a verlo. Hay una mujer bonita con ella que me pidió le trajera una nota – pero al momento de buscar la nota que había metido en el cinto que amarraba a su vestido, esta no estaba – Hay No!, se me ha de haber caído! – dijo con preocupación la niña.

-- Y no recuerdas que decía la nota? – pregunto Duo, pero la pequeña negó con la cabeza de forma apesadumbrada.

-- No te preocupes, mañana temprano iremos a ver a Noin para saber que quiere la mujer que esta con ella – aseguro Heero – ahora es mejor que duermas un poco, mañana nos iremos temprano a dejarte con tu hermana.

-- No! – dijo Niao asustada – mi hermana no sabe que vine y va a estar muy preocupada si no llego... tengo que llegar a casa!

-- Es muy noche... - trato de convencerla Heero, pero Niao solo sacudía su cabeza en negativa.

-- Acompañémosla a su casa Heero, su hermana esta embarazada y puede hacerle daño no ver a su hermanita – dijo Duo con una sonrisa. Quizá mientras regresaban de dejar a la niña, podría decirle quien era realmente.

Heero asintió, como negarse a esa sonrisa y a esos ojos que tanto le gustaban? Pero había algo que le inquietaba. Duo había dicho que él era el líder y podía despertar a cuantos quisiera. Líder de que? De los Shinigamis?...



Bajo las luces de las antorchas que iluminaban los pasillos del palacio, la figura de un hombre alto cruzaba los corredores para llegar a aquella habitación en lo alto de la torre, mientras su capa, de un fino material brillante, se movía orgullosa con forme sus pasos.

Había herido a Lady One con sus propias manos al tratar de obtener de ella la información sobre el heredero de Low. No había podido controlar su poder y había quemado sus brazos sin quererlo realmente. Pero esa mujer no le había dicho nada... realmente no lo sabría?. Durante años deposito su confianza en ella y ella nunca le había defraudado. Esos años de servidumbre eran los que ahora guiaban sus pasos a esa habitación que permanecía custodiada por un guardia, para pedirle disculpas. Y si las heridas eran tan graves, como estaba seguro lo eran, le pediría a Quatre que le curara. Quizá tendría que revelarle al rubio sus dones, pero valía la pena, con tal de tener de nuevo a Lady de su lado.

El guardia que custodiaba la habitación adopto la postura de firmes al estar delante de su excelencia Traize y él solo inclino la cabeza en señal de saludo sin dirigirle unas palabras al hombre.

Cuando iba a empujar la puerta, escucho como varios caballos entraban a los patios de palacio y se asomo desde lo alto para tratar de distinguir de quien se trataba. Quizá Miliardo regresaba ya a palacio con Duo y la persona con la que estaba. O quizá traían noticias del Heredero... ese solo pensamiento le hizo abandonar la idea de entrar en la habitación de Lady y salió a toda prisa para llegar hasta los patios de palacio con aquellos hombres que llegaban al galope.

A penas iba a medio camino cuando uno de los soldados lo intercepto. Le traía noticias de los hombres que habían llegado.

-- Su excelencia, el señor Ralph acaba de llegar y dice que tiene algo urgente que tratar con usted – dijo el soldado siguiendo a Traize en su carrera por bajar.

-- En seguida lo atiendo, gracias soldado – dijo Traize siguiendo con su paso. Sabía que si alguien llegaba a esas horas, cuando la luna estaba casi en lo más alto, es que había noticias importantes aguardando. Si Ralph había llegado a esas horas, algo muy importante había pasado. Habría encontrado a Wufei Chang?



Trowa caminaba por los pasillos de las habitaciones de los príncipes, ocultándose de cuantos guardias pudieran verlo. No llevaba ninguna antorcha entre sus manos, por que no le tocaba guardia y si alguien le veía, podría meterse en problemas al tratar de explicar lo que hacía cerca de la habitación del príncipe Winner.

Vio como la luz de una antorcha se acercaba y se oculto detrás de una de las columnas. Cuando vio que la luz se perdió de vista, siguió su camino hasta esa habitación en el segundo piso... la habitación de Quatre.

Recargándose en la pared para ver de frente si alguien se acercaba, dejo deslizar su mano hasta el picaporte de la puerta del rubio. Sabía bien que Quatre no era de los que cerraba su puerta con cerrojo, por lo que esperaba que esta no fuera la excepción. Suspiro aliviado al darse cuenta que la puerta estaba abierta. La empujo y entro de forma silenciosa, cerrando detrás suyo.

Recorrió con la vista la habitación buscando a Quatre. La luz de la luna se colaba por la ventana abierta, agitando las cortinas con suavidad. Aun faltaba un poco para que la luna estuviera en su punto más alto, pero quería que Quatre estuviera listo. Rashid y Wufei hablarían con él esa noche. Tenían planeado sacarlo del palacio al siguiente día por que el ataque sería la siguiente noche, cuando los Shinigamis hubieran llegado a Low en compañía de los aliados.

Camino de forma silenciosa hasta la cama de su majestad. Tratando a toda costa de hacer que su corazón dejara de latir de forma tan apresurada. Debía controlarse... había viajado todo el camino de Schbeiker a Low con el corazón oprimido debido al pensamiento de la boda con la princesa de Catalonia. Necesitando con todas sus fuerzas el toque de su piel... el sabor de sus labios... No podía olvidar que apenas la noche anterior había estado entre sus brazos y se habían entregado mutuamente.

Sintió como un estremecimiento recorrió su cuerpo al ver la figura de Quatre sobre la cama, estaba descubierto debido al movimiento del sueño. O quizá a alguna pesadilla o a las sensaciones que su Don le demandaba.

Estiro la mano sintiendo que temblaba, para tratar de despertarlo. Pero su impulso fue más fuerte y en lugar de agitarlo por el hombro, dejo que su mano se deslizara suavemente por su blanca mejilla.

Quatre abrió los ojos al sentir la calidez de una caricia sobre su rostro y se topo de lleno con esos ojos verdes que tanto le gustaban. Una enorme sonrisa apareció en sus labios al ver a Trowa inclinado sobre su rostro dejando deslizar sus dedos sobre su mejilla.

De forma instintiva levanto sus brazos para atraer al arquero a su cuerpo para depositar un beso sobre sus labios. Trowa cerró los ojos ante el contacto dejando deslizar sus brazos por la espalda del rubio para abrazarlo a su cuerpo y profundizar el beso. Quatre entreabrió los labios para dejar que la lengua de Trowa se adentrara en ella, saboreando con delicadeza el dulce sabor de su boca.

Toda la tarde había estado esperando este momento, pero cuando había salido a buscarlo una vez que se hubo desecho de Dorothy, se topo con la noticia de que había salido a ver a su familia. Pensó que no lo vería por el resto del día y vaya sorpresa se llevaba al verlo en su habitación, disfrutando de un beso que había estado deseando todo el día...

Ambos se separaron respirando de forma agitada cuando se hizo necesario el aire. Quatre sonrió de nuevo de forma luminosa y se incorporó en la cama haciendo que Trowa se sentara frente a él.

-- Pensé que te vería hasta mañana – dijo Quatre con una sonrisa. Pero la seriedad de Trowa le inquieto en ese momento. El arquero había bajado la vista y solo sostenía su mano sin animarse a verlo. No quería usar su don con él, prefería que el le dijera aquello que le abrumaba – Trowa?, que sucede? – pregunto por fin el rubio. Trowa levanto la vista para verlo fijamente, tenía que decirle lo que iba a pasar la siguiente noche.

-- Van a tomar Low pasado mañana – dijo Trowa, Quatre soltó la mano de Trowa y la coloco sobre su pecho, sintiendo el dolor que el corazón de Trowa emanaba – tienes que salir de aquí...

-- Y tu? – dijo Quatre viéndolo fijamente – que harás tu? – pregunto sabiendo de antemano la respuesta.

-- Voy a quedarme... voy a ser quien les abra las puertas para que entren. Han prometido no dañar a Dorothy ni a la servidumbre de Low. Pero quieren que tú salgas...

-- Trowa... - dijo Quatre suspirando, tomando una decisión – no voy a irme sin ti...

Trowa observo la decisión en los ojos de su príncipe y lo amo más por eso. Pero a él le importaba la seguridad de Quatre, si Quatre estaba seguro lejos de Low, él podría actuar con mayor libertad.

Sin dejar de verlo a los ojos, se acerco hasta el blanco rostro del rubio para depositar un beso sobre sus sonrosados labios. Tenía que convencerlo de salir de Low y si no salía por voluntad propia... iba a tener que sacarlo a la fuerza...

-- Estaré más tranquilo si sales de Low mañana mismo – dijo Trowa en un susurro hablando al oído de Quatre – Esta noche hablaran contigo dos personas. Una es Rashid, capitán del ejército Maguac de Winner y el otro ya lo conoces, es el cazador que vimos en el bosque: Wufei Chang.

-- Pero Trowa... - dijo Quatre separándose para verlo a los ojos. Pero los ojos de Trowa no mostraban ninguna clase de emoción. Estaba decidido a sacarlo de Low y podía verlo sin necesidad de usar su Don. – Esta bien, saldré de Low – dijo Quatre de forma resignada – en que momento voy a ver a esas personas?

-- Ahora mismo – dijo Trowa desviando su vista y viendo como la luna se elevaba en su punto más alto...



Duo llevaba a Niao en su caballo protegiéndola del frío de la noche con la capa negra que Heero le había dado, el cazador no podía llevarla por el temor a que la niña fuera a volver a tocarlo. Ambos cabalgaban rumbo al pueblo de forma tranquila y silenciosa. Todo el trayecto, Duo se la había pasado bostezando y cabeceando, lo que provocaba en Heero una enorme tensión al estarlo despertando a cada rato.

Una vez que hubieron dejado a la niña en su choza. Heero había pasado por enfrente de la casa de Noin para ver si estaba despierta. Pero al ver todo a oscuras, asumió que la mujer dormía. Así que no debía haber sido algo urgente lo que le mandaba decir en aquella nota. Aun que era de extrañarse que alguien del pueblo le hubiera escrito algo, la gran mayoría de los aldeanos no sabía leer y escribir. Por lo que intuía que la nota pudiera ser de la mujer que estaba con Noin. Quien sería esa persona?

Duo no sabía por que se sentía tan cansado y hacía enormes esfuerzos por mantener sus ojos abiertos. Pero le estaba causando muchos problemas el hacerlo. Si Heero no lo estuviera llamando cada cierto tiempo, seguramente se quedaría dormido sobre Shinigami.

Había pensado que en el camino de regreso podría hablar con Heero, pero debido a su cansancio, le costaba trabajo hilar las palabras correctas para decirle quien era. Su cansancio estaría ligado a lo que había hecho con Niao? Y que era eso que dijo la sombra sobre que había pasado su Don a alguien de su sangre para regresar a una persona? Es que acaso, aquella noche de luna que soñó con Quatre, había hecho lo que dijo la sombra?

-- Duo... - las palabras de Heero lo sacaron de sus pensamientos y con un bostezo, volteo a verlo.

-- Mmm Heero? – pregunto con voz cansada. Heero solo le observo, tenía muchas dudas de lo que había pasado.

-- Con quien hablabas en la habitación? – pregunto Heero siguiendo a Duo, ya que si el trenzado volvía a cabecear, él trataría de detenerlo. Duo se giro solo un poco para verlo sin comprender la pregunta.

-- No la viste? – pregunto intrigado, pero Heero solo lo observo sin decir nada – no viste la sombra que me decía que dejara a Niao?

-- Duo... en la habitación solo estábamos tu, yo y Niao, nadie más – afirmo Heero.

-- Pero es que... yo la vi tan clara!, era una sombra que simulaba el cuerpo de una persona y me estaba hablando... - dijo Duo sin comprender para después detener el caballo y girarse para ver a Heero – Tu sabías que los Shinigamis solo pueden regresar a dos personas al mes? – Heero negro con la cabeza – la sombra aseguro que yo ya había regresado a dos y que con Niao serían tres...

-- A mi es seguro, pero quien fue la otra persona? – pregunto Heero reanudando la marcha a caballo.

-- A Trowa... - dijo Duo sin pensar.

-- Trowa... Barton? – pregunto Heero, Duo solo asintió volviendo a bostezar – el mismo Trowa Barton que estaba con el príncipe Winner? – Duo parpadeo con sorpresa, esta era la oportunidad de decirle a Heero que él era el príncipe Maxwell.

-- Si... Trowa es mi mejor amigo en casa y Quatre es...

-- Tu primo – completo Heero – tu primo es el príncipe Winner. Eso quiere decir que por tus vena corre sangre real... - Heero estaba atando cabos muy rápido, solo le faltaba deducir que él era el príncipe Maxwell, en cualquier momento lo haría, pero quería ser él quien se lo dijera, antes de que fuera a pensar que lo había engañado.

-- Más que eso Heero – dijo Duo bajando la vista – yo soy...

Pero Heero levanto el brazo impidiendo que Duo dijera nada más. Volvía a escuchar algo y de nuevo impedía que Duo le dijera quien era en realidad.

-- Y ahora que sucede? – dijo Duo apesadumbrado, esta vez había estado más cerca de decirle.

-- Hay personas en la cabaña – dijo Heero entrecerrando los ojos. Alcanzaba a distinguirlos y podía escucharlos.

-- Debe ser Wufei...

-- No... hablan de llevarse los caballos del establo, saben que hay un cazador clandestino... son mercenarios...

-- Mer... cenarios? – pregunto Duo sorprendido. Sabía que había hombres así en el ejercito Low, eran los que su tío contrataba para hacer cierto tipo de trabajos. A caso su tío lo había mandado buscar con esos hombres? No!, no podía permitir que esos hombres lo regresaran a Low!.

-- Vamos Duo, hay que evitar que se lleven nuestras cosas – dijo Heero encajando los talones sobre Zero – solo son cinco, podremos defenderlas...

-- Maldición Heero!, por que siempre nos interrumpen cuando quiero decirte algo importante? – dijo Duo encajando también los talones en Shinigami. Heero escucho claramente las palabras de Duo y volteo a verlo.

-- Ya habrá tiempo Duo, ahora toma mi espada – dijo lanzándola al trenzado sin detener el caballo. Duo la pesco en el aire – yo defenderé con arco y flecha.



Ralph entro siguiendo a Traize hasta la habitación que solía usar como despacho. Le había comentado en cuanto estuvo frente a él, que tenía buenas, malas, peores y aun peores noticias que darle. Traize de forma inmediata lo condujo hasta la habitación que usaba como despacho que en esos momentos se encontraba por completo a oscuras.

Ralph se quedo en medio de la oscuridad, esperando a que alguien llegara con algún fuego a encender el resto de las antorchas para que iluminaran el cuarto. Pero se sorprendió enormemente al percatarse que su excelencia Traize, con un ligero toque de sus manos, estaba encendiendo cada una de las antorchas que rodeaban las paredes de la habitación.

-- Por que esa cara de susto mi amigo? – pregunto Traize, llegando hasta su escritorio, al ver el rostro de Ralph, que no parecía dar crédito a lo que sus ojos acabañaban de ver.

-- Creí... creí... que el que alguien pudiera ser capaz de encender un fuego con sus manos solo era un cuento de hadas para los niños... - dijo Ralph sin animarse a sentarse frente a Traize. Traize soltó la carcajada ante las palabras del caza recompensas.

-- Quizá las hadas realmente existen – dijo Traize sonriendo – o puede ser que usted sea aun un niño – volvió a reír – pero dejémonos de cuentos de hadas y dígame que son esas noticias que me trae. He estado esperando su información desde hace tiempo. – dijo Traize indicándole a Ralph que se sentara.

-- Si, tiene razón – dijo Ralph acomodándose en la silla, a él que le importaban los dones de ese hombre. Solo iba a llevarle información y se marcharía una vez que recibiera su recompensa – Como le dije en cuanto llegue. Tengo buenas noticias, malas noticias, peores y mucho peores.

-- Pues deje de dar rodeos y dígamelas de una vez! – dijo Traize alzando la voz. Ralph solo apretó las manos sobre los descansos de la silla.

-- La buena noticia es que Wufei Chang esta aquí, en Low – dijo Ralph. Traize se levanto de su escritorio de forma jubilosa. Esa si era una magnifica notician – lo hemos seguido hasta aquí.

-- Esta seguro que era Wufei Chang? – pregunto Traize dando vuelta en el espacio entre el escritorio y la ventana. Se veía realmente dichoso de haberlo encontrado.

-- Totalmente. Por la descripción que me dio de él, los rasgos coinciden. Aun usa el cabello largo sujeto en una coleta, tiene los ojos rasgados y sería muy difícil ver el tatuaje en su espalda. Pero he podido escuchar que le llamaban por el nombre de Wufei. Así que estoy totalmente seguro – dijo Ralph prestando atención a los movimientos de Traize.

-- Perfecto, parece que Wufei Chang ha venido directamente a la boca del lobo...

-- Si, pero la presencia de Chang en Low, me lleva a la mala noticia – dijo Ralph haciendo que Traize volteara bruscamente a verlo – como usted sabrá hay rebeldes que quieren derrocarlo – dijo Ralph viendo fijamente los ojos azules de Traize – y Wufei Chang es el encargado de llevar mensajes y armas a los ejércitos apostados en lugares estratégicos. En el campo es conocido como el capitán Wufei Chang – afirmo Ralph.

-- Me lo temía – dijo Traize apretando los puños sobre el escritorio – sabía que ese niño tomaría venganza tarde o temprano. Y veo que esta tratando de hacerlo...

-- Y esto me lleva a las peores... - dijo Ralph volviendo a captar la atención de Traize – Esta misma tarde Wufei Chang se ha encontrado con dos personas en Low que comandan los ejércitos.

-- En Low? – dijo Traize extrañado – en el pueblo? – Ralph asintió.

-- Para ser más precisos en casa de Tritón Bloom...

-- Tritón Bloom? – dijo Traize tratando de hacer memoria sobando su barbilla con su dedo pulgar – ese nombre me suena de algún lado.

-- Tritón Bloom es el esposo de Catherine Bloom, antes Catherine Barton... - informo Ralph.

-- Barton!, por supuesto, ella es la hermana de Trowa!, uno de nuestros arqueros...

-- Y esta tarde, Trowa Barton se ha reunido con Wufei Chang y Rashid de Winner en casa de Tritón Bloom... - los ojos de Traize centellaron al conocer la noticia. Trowa Barton, el chiquillo que se había criado con sus sobrinos estaba metido en la rebelión? Eso tenía un nombre...

-- Traición! – grito Traize dejando caer sus puños con fuerza sobre el escritorio, haciendo que el sonido sordo de la madera al ser golpeada, se escuchara por toda la habitación.

-- Yo no se que dijeron su excelencia, pero si le recomendaría que pusiera una vigilancia a ese arquero. Por que las aun peores noticias, es que van a atacar Low...

-- QUE!!! – grito Traize con sorpresa.

-- Wufei de la aldea de Lang, el rey Schbeiker, los Maguacs de Winner, Victoria del norte, Edwards del sureste, Luxemburgo y Córcega del sur... se han puesto de acuerdo para atacar y tomar Low – aseguro de nuevo Ralph.

-- Como sabes todo esto? – pregunto Traize. Como estar seguro que lo que decía Ralph era cierto? Quien le decía que no era toda una trampa de esos enemigos para hacerlo caer?

-- Estando cerca de Schbeiker, siguiendo la pista de Chang, hemos interceptado a un mensajero que iba a los límites de Low. Después de torturarlo un rato, nos ha confesado todo el plan...

-- Donde esta ese mensajero? – pregunto Traize – lo traen con ustedes?

-- Si su excelencia, lo he hecho encerrar en las mazmorras por si usted quería verle e interrogarlo.

-- Buen trabajo! – dijo Traize sonriendo al mismo tiempo en que abría el cajón de su escritorio y sacaba tres bolsas con oro – toma tu recompensa – dijo dejando las bolsas cerca de Ralph, este las observo extrañado. Solo le debía dos bolsas, no tres. Y no le gustaba recibir paga de más.

-- Creo que se equivoco su excelencia, me esta dando una bolsa extra – dijo Rajph tendiendo la bolsa sobrante a Traize. Traize sonrió ante el gesto.

-- Me has dado más información de la que esperaba, incluso me has traído a alguien que puede darnos datos sobre la rebelión en mi contra. Te merecer cada una de esas monedas de oro. Y yo pago bien a los que me sirven – dijo Traize caminando para salir de la habitación indicándole a Ralph que lo siguiera.

-- Ya sabe su excelencia, cuando se le ofrezca puede contactarme – dijo Ralph sonriendo, siguiendo al hombre por los oscuros pasillos del castillo.

-- Tenga por seguro que lo buscare, quizá más pronto de lo que se imagina – dijo Traize sonriendo de forma maliciosa al recordar que esperaba noticias del Heredero de Low, pero no quería revelarle nada al caza recompensas, hasta que Miliardo y sus soldados regresaran al castillo.

Una vez se hubo retirado Ralph, se dirigía a las mazmorras para obtener del mensajero los datos que necesitaba para aniquilar a esos ejércitos que estaban en su contra... así que Schbeiker estaba por declararle la guerra? Eso le hizo reír, era suicidio seguro. Pero si actuaba en conjunto con otros reinos, tenía la posibilidad, remota, pero al fin posibilidad de sobrevivir. Schbeiker tenía en sus ejércitos a magníficos arqueros, producto del entrenamiento al que sometían a todos en su reino desde muy niños. La propia princesa tiraba mejor que muchos de los arqueros de Low. Como le gustaría tener al rey Schbeiker de su lado de nuevo, pero para eso debía tener a Duo, para hacer valer el compromiso con la princesa. Por desgracia, había dado ordenes a los soldados de que si tenían la oportunidad, mataran a su sobrino y trajeran solo a la persona que le acompañaba. Sobre él caería la culpa de la muerte del príncipe Maxwell...

Había llegado a penas a los escalones del primer piso, cuando pudo apreciar cuatro figuras que corrían bajo la luz de la luna. Ninguno llevaba antorcha encendida, por lo que no podrían ser guardias. Permaneció oculto tras la columna viendo que tanto hacían esas figuras.

Dos de ellas, habían saltado la barda para escapar de palacio y las otras dos se dirigían hacía las escaleras del segundo piso. Al pasar bajo la luz de una de las antorchas, no le fue difícil distinguir la figura de Quatre y la otra era la de Trowa. Entonces las personas que saltaron la barda, quienes eran?

Camino de forma silenciosa detrás de ellos dos para saber de que tanto hablaban. Pudo escuchar la voz de Quatre diciendo algo de una toma y de un escape. Al acercase un poco más, no le fue difícil saber de que hablaban. Hablaban de la toma de Low... Quatre estaba con ellos... y Trowa le iba a traicionar.

La furia creció dentro de su pecho al saber que su propia sangre iba a traicionarle y que uno de los soldados a los que consideraba su fiel aliado, iba a ser quien abriera las puertas del castillo dentro de dos noches.

Pues que mal les iba a salir todo!!... iba a tenderles una trampa!!...

Se dio la vuelta para regresar al primer piso, mientras Trowa y Quatre se despedían en la puerta del príncipe Winner.

-- No quiero que te preocupes por mi Quatre – afirmo Trowa viendo fijamente al rubio – ya todo esta planeado. Deberás salir mañana al medio día. No esperes por mí, yo deberé quedarme.

-- Mantendré mi lazo contigo – dijo Quatre de forma firme – quiero saber como te encuentras...

-- No lo hagas... estaré bien, te lo prometo...

-- Como digas Trowa – dijo Quatre abrazando al arquero para después separarse y cerrar la puerta. Tenían un muy mal presentimiento de todo. Había visto a Rashid y se sorprendió al saber que era el mismo que les había atacado cuando iba camino a Schbeiker, pero al saber los motivos reales, lo comprendió. Solo lo querían de vuelta en Winner. La gente se moría por que no había quien pudiera sanarles y él tenía el don para curarlos... por que su tío había matado a tanta gente en el pasado? Por que?

Trowa se dio prisa en bajar las escaleras, tenía que llegar hasta su habitación. Se asomaba por todos lados para asegurarse de que nadie lo viera. Y suspiro aliviado cuando se vio bajando los escalones que le llevarían al piso donde estaban las habitaciones de los soldados.

Empujo la puerta de su cuarto y de detuvo de golpe al ver a su excelencia Traize con dos soldados a los lados viéndolo fijamente. Escucho la puerta cerrarse y de reojo vio a un tercero que franqueaba la puerta impidiéndole el paso.

-- Arréstenlo! – dijo Traize apuntándole.

El guardia a su espalda retiro el cuchillo que aun pendía del cincho que traía sujeto a su cintura, mientras otro de los guardias se encargaba de atarle las manos a la espalda. Trowa solo observo sin decir nada los ojos azules de Traize. Cual era el motivo de su arresto? A caso lo había visto hablar con Quatre o despedirse de él?

Pero el tercero de los guardias, su propio capitán, se encargaba de decirle los motivos de su arresto.

-- Soldado Trowa Barton, es acusado de conspirar en contra del gobierno de si excelencia Traize y del príncipe Maxwell, al haber sido sorprendido hablando con los rebeldes Wufei Chang y Rashid de Winner...

Los ojos de Trowa se abrieron con sorpresa al saber los motivos de su arresto... eso implicaba a su hermana y a su cuñado... además de Quatre!!...



Cinco hombres dentro de la cabaña de Heero registraban todo buscando principalmente oro. Pero se habían desilusionado al no encontrar nada.

-- Que encontraste? – pregunto uno de ellos que venía del cobertizo de atrás.

-- Solo hierbas y este libro rojo – dijo mostrando el grueso libro que traía entre sus manos – aquí no hay nada de oro o joyas. Solo hierbas que huelen a rayos y los animales del establo... debe ser un cazador clandestino, por que tampoco hay flechas rojas.

-- No – dijo el hombre en el marco de la puerta de forma pensativa – es un brujo y este libro, es su libro de hechizos – dijo de forma segura haciendo que el hombre que sostenía el libro lo soltara de forma asustada – torpe! – dijo agachándose a tomar el libro – nos llevaremos el libro con nosotros, debe valer unas 10 monedas y también nos llevaremos los hermosos caballos salvajes...

Una flecha que surco el aire se encajo en el marco de la puerta haciéndolo sacar su espada con rapidez al tiempo en que volteaba para todos lados tratando de ver, en la oscuridad, quien le atacaba.

-- Quien es? – pregunto en voz alta, mientras el resto de los hombres se acercaban arco y fecha en mano tres de ellos y espada en mano el restante.

-- Dejen todo en su lugar...

La figura joven y esbelta de un hombre a caballo, vestido de cazador, sosteniendo entre sus manos un arco y flecha les hizo detenerse por unos segundos. Pero uno de ellos lanzo la flecha de su arco sobre el cuerpo de Heero. El fino oído del cazador le permitió escuchar el aire al romperse y pudo esquivar la flecha con facilidad ante el asombro del hombre que pensaba lo mataría con su flecha.

-- Márchense y evítense problemas – dijo Heero de forma fría, viendo a los cinco hombres.

-- Marcharnos? – dijo el más alto de los cinco, quien parecía ser el líder – tu solo eres uno, nosotros somos más...

-- El no esta solo... - dijo una segunda voz a las espaldas de Heero. Pero debido a la oscuridad y a que su caballo era del mismo color que la noche, los hombres no habían podido ver a la persona que estaba a su costado espada en mano. Sus ropas oscuras le habían permitido ocultarse de sus vistas y ahora solo veían dos pares de ojos, uno de su caballo y el otro de él, sobresaliendo entre la oscuridad.

-- Dos contra cinco, aun así tenemos ventaja – dijo el líder de forma valiente – uno de nosotros podrá llegar hasta ustedes!...

Y con un grito comenzó a correr hasta donde estaban Heero y Duo aun en sus caballos, Heero salto de Zero para lanzar su flecha que de forma certera hizo que la espada del más alto volara por los aires y cayera a sus pies. Dos hombres desde su lugar comenzaron a lanzar a la oscuridad tratando de darle a Shinigami sin lograrlo. Duo comenzó a reír al tiempo en que bajaba de su yegua y la mandaba lejos de las flechas para salir detrás de los hombres de arco y cortarlos con el filo de la espada dejándolo sin armas.

Duo comenzó a pelear entonces con el hombre que aun tenía una espada. Atacaba y se defendía de forma maestra, mientras Heero lanzaba un par de cuchillos al hombre que aun tenía un arco en sus manos y le inmovilizaba las manos a un árbol.

Todo estaba ganado, los hombres habían salido corriendo, pero pudo escuchar como un contingente de cascos de caballos se acercaba peligrosamente. Pudo distinguir entre las ramas las luces de las antorchas. Esto aun no acababa...

Duo hizo volar por los aires la espada de su oponente y sonrió al ver al hombre hincado a sus pies pidiendo clemencia. Pero cuando volteo para ver a Heero vio como este se arrancaba los guantes de las manos y tomaba la espada que momentos antes Duo le había quitado al hombre con quien luchaba.

-- Déjalo Duo – dijo Heero al ver que el hombre sangraba de brazo derecho y le sería muy difícil sostener una espada o un arco – aquí vienen más. Hay que detener a sus caballos, tu puedes hacerlo – dijo Heero viendo como las antorchas se acercaban cada vez más.

Duo solo observo como los caballos se acercaban a ellos a paso rápido, pudo contarlos, eran siete jinetes... pero como detener a tantos caballos? Por su memoria cruzo la imagen de Miliardo pidiéndole que detuviera su caballo solo ordenándolo en voz alta.

-- Deténganse! – grito Duo en medio de la oscuridad. Y Heero pudo observar como las antorchas se detenían, pero a una distancia más corta.

Al ver que sus caballos no se movían, unos cuantos hombres comenzaron a correr antorchas en mano. No había más que hacer, solo luchar por sus vidas. Esos hombres no eran buenos...

Duo parpadeo al verlos de cerca, eran soldados de Low, podía reconocer el uniforme, uniforme que no llevaban los cinco hombres con quienes habían peleado momentos antes. Pero algunos de esos hombres, ahora se acercaban a un lado de los soldados.

Los soldados comenzaron a combatir contra los dos, ambos se defendían bien, cercándolos, acorralándolos espalda contra espalda.

-- No debes tocarme – dijo Heero a Duo evitando que su espalda chocara de lleno con la del trenzado.

-- Lo se Heero, lo se! – dijo Duo girando un poco el rostro para verlo mientras detenía el ataque de una de las espadas.

Heero soltó la espada cuando el arma enemiga logro rasgarle la camisola con la punta. Tres soldados se acercaron a él, espada en mano, listos para atacarlo. Duo se dio la vuelta para detenerlos, pero Heero extendió las manos tocando a dos de ellos, mientras Duo detenía al tercero.

Los hombres al sentir el contacto de las manos de Heero sobre sus brazos desnudos cayeron al suelo sin moverse.

-- Heero!! – grito Duo cuando el tercero de los soldados se abalanzó contra él. Heero tomo al soldado del hombro y este cayó al suelo al igual que los otros.

Duo vio sin poder creer como el soldado había caído sobre él y observo a Heero. Se estaba poniendo de nuevo los guantes, mientras Duo empujaba al soldado. Eran tres los soldados tirados, pero ninguno de ellos había sido atravesado por espadas o flechas. Estarían muertos? O solo noqueados?

Duo se inclino sobre uno de ellos para intentar escuchar su corazón, para intentar sentir su respiración.

-- Están muertos Duo, déjalos y vámonos de aquí antes de que lleguen los demás que aun están batallando con sus caballos – dijo Heero de forma triste – es mejor que no uses tus dones en ellos.

-- No, no pensaba usarlos, pero... Heero... tu? – dijo Duo parado sin moverse viendo la espalda de Heero que caminaba pausadamente. Nunca lo había visto usar sus dones. Solo había visto a Niao cuando la llevo a la cabaña, pero no sabía como estos causaban la muerte.

-- Si... Yo... – dijo volteando para verlo de reojo – ahora vamonos! – Duo lo alcanzó corriendo, no podía creer lo que acababa de ver, ahora podía acordarse de ese viejo cuento sobre el bosque negro.

-- Entonces tu eres el anima del bosque negro, el que arrebata la vida de los hombres que se cruzan por aquí? – pregunto Duo con curiosidad, si antes no podía creerle, ahora estaba intrigado por ese don de Heero.

-- No. Yo... – pero entonces de reojo vio algo entre la oscuridad del bosque. Era una suerte que pudiera ver tan bien de noche y empujo a Duo haciéndolo caer.

-- Heero! – grito Duo sin comprender viéndolo desde el suelo.

Pero su reclamo quedo interrumpido cuando pudo ver como una flecha se incrustaba en el árbol por donde pasaban. Que intentaban, matarlo? Si lo que querían era que regresara no tenían por que estarle disparando.

-- Ven, vamonos!! – dijo Heero tomando a Duo de la mano y corriendo entre los árboles, escapando de las flechas que les seguían lanzando.

Podía escuchar los cascos de caballos siguiéndolos de cerca. Y las voces que gritaban que se detuvieran. Estaba seguro que esos hombres eran soldados del reino Low. Lo querrían de regreso? Era por eso que ellos estarían allí? Sabía que no fácilmente entraban los soldados al bosque negro. Entonces por que?

Saltaron sobre una colina y cayeron detrás de ella. Heero jaló a Duo de la trenza para hacerlo entrar a una pequeña madriguera que se encontraba ocultaba bajo un montón de hierbas que colgaban sobre ella.

La madriguera era extremadamente reducida para dos personas, pero Heero se había movido de tal forma para que ambos quedaran dentro y cubiertos por la maleza que crecía sobre la madriguera. Los cascos de los caballos pasaron saltando sobre la colina lanzando una lluvia de polvo sobre sus cuerpos, cada vez se alejaban más. Entonces Duo se dio cuenta de la posición tan comprometedora en la que estaba con Heero...

Heero estaba recargado sobre la pared de la madriguera mientras él estaba entre sus piernas, separado del pecho de Heero solo por sus brazos. Realmente cerca, muy cerca de su rostro. Las miradas azul y violeta se fijaron por eternos segundos, hasta que fue Duo quien hablo rompiendo el momentáneo hechizo.

-- Por que yo no estoy muerto? – pregunto Duo viendo sus manos que estaban sobre el pecho descubierto del cazador debido a la rasgadura que la espada había causado sobre la tela.

Heero estaba aun más sorprendido que Duo. Duo estaba tocando su piel y aun estaba vivo... pero no hacía unos instantes había matado a tres personas? Entonces por que Duo no estaba muerto como los otros?

Con temor Heero arranco los guantes con sus dientes y tomo las manos de Duo entre las suyas. Duo seguía viéndolo fijamente, un profundo rubor había aparecido sobre su rostro, solo la luz de la luna se colaba entre las hierbas y les permitía una intimidad embriagadora.

Sentía la tibieza de esa piel contra la suya, la suavidad que siempre había querido sentir. Estirando su mano, dejo deslizar un dedo por la suave piel de ese trenzado mientras Duo cerraba los ojos para disfrutar de esa caricia. Haciéndolo estremecer. Hace cuanto tiempo quería tocarlo de esa forma?...

De esa y de tantas otras...

Suspiro de forma aliviada y de forma calmada contesto...

-- No lo se... si yo supiera como funcionan los hechizos desde hace tiempo me hubiera liberado del de tus ojos...

Heero se levanto un poco haciendo contacto con los labios de Duo, Duo abrió los ojos por la sorpresa y sintió como si un rayo tocara sus labios, comenzó a sentir que una corriente de electricidad comenzaba a sacudir su cuerpo. Sin saber que hacer, cerró los ojos de nuevo dejándose guiar por las sensaciones que Heero le hacía sentir. Era algo totalmente nuevo, totalmente irreal, algo que jamás habías sentido, ni siquiera lo había sentido así cuando soplo aire por su boca. Su cuerpo temblaba al sentir el calido roce de los labios de Heero sobre los de él.

Heero aparto sus manos para abrazar al trenzado a su cuerpo, para urgirlo a abrir sus labios, para introducir su lengua en la boca de Duo, para poder embriagarse con su sabor. Sus cuerpos estaban tremendamente juntos, debido a la estreches de la madriguera. Pero eso lejos de importunarlos les hacía sentir mas su proximidad. Haciendo que sus caderas chocaran y sus miembros se rozaran haciéndolos despertar.

Por fin lo estaba besando sin importarle esa maldición que le impedía hacerlo, que le impedía disfrutar de la cercanía de la persona a la que amaba. Su cuerpo respondía de una forma única a las caricias de las manos de Duo sobre su espalda.

-- Ha Heero! – dejo Duo escapar un gemido al separarse un poco de sus labios para tomar algo de aire. Su respiración estaba sumamente acelerada y su cuerpo temblaba de pies a cabeza.

-- Duo...- dijo Heero de forma ronca apretando más a Duo a su cuerpo, dejando deslizar sus manos por entre las ropas de la camisola para tocar la piel de su espalda. Para sentir esa suavidad entre sus manos.

Las manos de Heero se deslizaron levantando la camisola de Duo con urgencia, mientras sus labios probaban el sabor de la piel del cuello de Duo haciéndolo temblar aun más con cada caricia. Los dedos de Duo se abrieron paso entre los cinchos de las armas de Heero para poder subir la camisola del cazador.

Su piel eran tan suave y tan cálida, cuanto deseaba tocarlo de la forma en la que lo estaba haciendo ahora. No sabía por que Duo seguía con vida, pero eso ahora no le importaba, solo quería seguir tocando esa piel tan suave y saboreando el sabor tan dulce que cubría su cuerpo. Era tan estrecho el lugar en el que estaban que se hacía imposible el moverse como le gustaría.

-- Heero... - dijo Duo en un suspiro cerca del cuello del cazador, dejando deslizar sus dedos sobre el cuerpo del cazador, haciendo que el cuerpo bajo sus manos temblara ligeramente ante el contacto – Heero te amo... - susurro dejando que sus labios cubrieran con suaves caricias la piel del cazador.

-- Yo... yo también te amo Duo – dijo Heero volviendo a subir sus labios para atrapar los labios de Duo con los suyos.

Ambos respiraban de forma entrecortada sintiendo como las caricias que proporcionaban sobre sus cuerpos lanzaba corrientes de electricidad sobre sus cuerpos. Haciendo que cada vez fuera menos posible el moverse en el espacio tan reducido, haciendo cada vez más urgente el deshacerse de sus ropas para poder seguir tocando, besando y saboreando sus cuerpos.

-- Debemos salir de aquí – dijo Heero separándose con renuencia del sabor de la piel de Duo.

-- Si... - dijo Duo en un jadeo, tratando de recuperar el aliento para poder responder y moverse.

Heero dejo deslizar un dedo sobre la mejilla sonrojada de Duo haciéndolo estremecer. Una vez fuera, sabía que no se podría detener... Duo sería suyo... como lo había deseado desde hacía mucho.

-- Sabes que no me detendré – dijo Heero viendo fijamente a Duo a los ojos – ahora si puedo tocarte... no habrá nada que impida que te siga tocando como hasta hace unos momentos lo estábamos haciendo – Duo sonrió en medio de la penumbra de la madriguera.

-- Lo se... yo también deseo que no te detengas... por que yo tampoco lo haré! – dijo Duo sin perder la sonrisa.

-- Entonces salgamos de aquí, los soldados no parecen estar cerca. Pero creo que lo mejor sería ir a la cueva que esta cerca del río y no ir a la cabaña hoy, ya lo haremos mañana – dijo Heero seguro – encontraremos a Wufei cerca del camino.

-- Si – dijo Duo comenzando a gatear fuera de la madriguera.

Llegando a la cueva, no habría nada que les detuviera a entregarse uno al otro...



Tarquis se había agotado por la enorme caminata del pueblo de Low al castillo y después rumbo al bosque negro. Se había tenido que detener para que el caballo descansara, tomara agua y comiera un poco. Eso le había retrazado. Solo esperaba que los soldados que Traize había mandado por Duo y su acompañante no le hubieran hecho daño, si es que lo había encontrado ya.

Estaba cerca de la cabaña donde el príncipe Low vivía. Cruzaba cerca del río que le conduciría a la cabaña y había podido ver a lo lejos como las luces de las antorchas de movían. Eran los soldados, estaba seguro. Nadie en su sano juicio entraría al bosque negro y mucho menos de noche. Esos eran los soldados mercenarios que Traize tenía bajo su mando.

Se acerco a todo galope a los hombres haciéndoles saber que era el general de la fuerza real de Low. Los hombres se habían dado prisa en decirle lo que había ocurrido. Llevaban tres muertos sobre el lomo de sus caballos y algunos estaban asustados debido a ello. Los hombres no habían sido muertos por espadas o flechas, uno de los hombres con los que habían peleado, al que describieron como un cazador por sus vestimentas, los había matado al solo tocarlos con sus manos. Ahora querían esconderse hasta que saliera el sol y después volver a buscar al príncipe.

Pero tres estaban muy molestos debido a lo que había pasado. Esos hombres querían encontrar al cazador a como diera lugar y matarlo. Lo acusaban de hechicero.

Miliardo estaba seguro que la persona a la que se referían era el heredero del reino Low a quien debían conocer como Heero Yuy.

Un hombre a caballo llego al galope con el resto del contingente que se había detenido cuando llego Miliardo.

-- Dos personas a pie se dirigen por los márgenes del río a la montaña – dijo a toda prisa – uno es el cazador, el otro el príncipe Maxwell...

-- Ese cazador me las va a pagar! – dijo uno de los hombres encajando los talones sobre el lomo del caballo.

-- No deben hacerles daño! – grito Miliardo siguiendo al mercenario muy de cerca.

Heero giro la vista al escuchar el galope de varios caballos. Aun estaban lejos de la cueva, solo les quedaba tratar de ocultarse entre los árboles hasta que los soldados cruzaran. Tomo a Duo del brazo y comenzaron a correr por detrás de los árboles.

Los sauces llorones, que dejaban arrastras sus ramas hasta el suelo, les permitía correr ocultándose de la vista de los hombres que llevaban antorchas y de la luz de la luna que comenzaba a declinar al acercarse el día.

Miliardo pudo ver como la larga trenza de Duo ondeaba con forme corría y se dio prisa en cortarle el paso separándose del grupo de hombres. Tenía que detenerlo antes de que esos soldados le hicieran daño.

-- Príncipe Maxwell!!! – grito al tenerlo frente a él.

Heero se detuvo en seco al escuchar el nombre que el hombre de cabellos largos platinados pronunciaba. Duo se había quedado parado observándolo sin poder dar crédito a la sorpresa que veía en sus ojos. Heero no se lo esperaba y pudo verlo en su reacción.

-- Príncipe Duo Maxwell – volvió a decir – soy Miliardo Piscraf y he venido por usted – dijo el hombre alto bajando de tarquis para caminar hasta donde estaba Duo.

Duo volteo para verlo, necesitaba pedirle que se fuera y que le dijera a su tío que no lo había encontrado. Tenía que explicarle a Heero... no podía dejarlo. No ahora!...

Pero en cuanto Miliardo se acerco a él, se quedo parado con los ojos muy abiertos al ver a Heero detrás de aquel sauce llorón. Las ramas largas le habían impedido verlo claramente cuando estaba sobre tarquis, pero ahora podía verlo bien, ya que la luz de la luna le iluminaba por completo el rostro.

-- Majestad? – dijo Miliardo viendo a Heero, pero Duo creyó que se lo decía a él.

-- No Miliardo, yo no me iré... - dijo Duo de forma firme. Pero la vista de Miliardo estaba sobre Heero y no sobre él.

-- Príncipe Duo Maxwell Khrushrenada... - murmuro Heero sin dejar de ver a Duo que estaba a unos pasos de él.

Heero estaba en shock al escuchar el nombre que le decían a Duo, al darse cuenta que el titulo real no podría dejarlo tan fácilmente. Al darse cuenta que él era el prometido de la princesa Schbeiker y estaba obligado a casarse y tener un hijo varón para dejarlo en el trono. Al saber que por más que dijera amarlo, ese amor estaba prohibido en Low. Al percatarse de que tenía que olvidarse de él y regresar a la soledad en la que por tantos años había sido condenado...

Las nubes de tormenta comenzaron a llenar el cielo, y ocultar las estrellas y la luna, al verse perdido en sus emociones no se dio cuenta como uno de los soldados se había aproximado a él y lanzaba un fuerte golpe sobre su cabeza.

-- Nooo, Heero! – grito Duo al escuchar el golpe y ver como Heero caía al suelo inconsciente.

-- Lo lamento Duo... - dijo Miliardo al tiempo en que Duo alcanzaba a ver de reojo, como Miliardo soltaba un golpe sobre su nuca haciéndolo perder el sentido.

Si, era doloroso para él haber tenido que desmayar a Duo, pero era necesario llevarlo así hasta el palacio. Si Duo oponía resistencia, seguramente los mercenarios soldados que había contratado Traize lo matarían. Como se les había ordenado.

-- Vaya, vaya! – dijo el hombre que había golpeado con furia a Heero – El cazador no ha podido conmigo. Ahora he de vengar a mis amigos matándolo aquí mismo – dijo sacando su cuchillo y dispuesto a encajarlo sobre Heero – al fin y al cabo, fue quien secuestro al príncipe Maxwell - Miliardo clavo sus ojos celestes en él con furia al verlo que estaba a punto de hacer.

-- Si algo le pasa a ese hombre, su excelencia Traize te matara con sus propias manos y no estoy bromeando! – dijo Miliardo haciendo que el hombre comenzara a temblar al recordar las ordenes directas de Traize – atenlo y cúbranle la cabeza con algo para que no vea por donde lo llevamos si despierta. El viajara con migo. El príncipe Maxwell ira con uno de ustedes. Y más vale que no le hagan nada al príncipe tampoco! – ordeno.

-- Como ordene señor – dijo el hombre comenzando a atara las manos de Heero.

Miliardo observo ese acto, el hombre ataba las manos de Heero por la espalda tocando su piel. Por que él hombre no había caído muerto como los 12 soldados en el pasado? O como los tres soldados del contingente? Es que la maldición se había roto?

Al parecer sí... pero aun tenía que mantener oculta su identidad...

Si... tenía que mantener oculta la verdadera identidad de Heero hasta que fuera hora de que pudieran restituirle su poder.

"... el verdadero rey entrará a palacio de la mano de alguien de sangre real..."

Tal como decía la profecía... él verdadero Rey iba a entrar a Low de la mano de alguien de sangre real...

LA SUYA...



Continuara...

Notas de la Autora:

Perdón por la tardanza de este capitulo!!!, pero este mes ha estado de locura y sumado a mis pocas ganas de escribir, pues por eso me retrace tanto en subirlo. Pero no se pueden quejar, son 38 hojas, casi 2 capítulos. Y por fin se ha roto la maldición sobre Heero!!!, jejejeje, pero ya ven que no le sirvió de nada saberlo, jejejeje.

Y les pido una enorme disculpa si alguien me ha escrito a mi correo personal y no le he respondido, pero tengo casi el mismo tiempo que no he actualizado, de no estar recibiendo correos en yahoo. No se que le pasa a ese servidor, ya van muchas que me dicen que me han escrito y yo no he recibido su correo. Por lo mismo, si ven que no les respondo, mándenme un correo a la otra cuenta de Hotmail. Yo respondo todo correo personal que me mandan. Nunca dejo uno sin contestar.

Así que ya saben, comentarios, sugerencias o tomatazos a: maryluzmtyyahoo.com y si no les respondo a maryluzmty71hotmail.com, aun que uso más el yahoo. Hotmail solo para chatear.

Nos leemos en el siguiente capitulo!

Review Contest:

Hikaru Itsuko: A ver que te pareció este capitulo. Creo que me tarde demasiado en hacerlo, pero ojalá te guste.

Loreto W: Hace tiempo que no te leo o te veo por el msn, ojalá estés bien. Que bueno que te haya gustado el cap anterior, ojalá este haya sido de tu agrado.

Dennise: Ups!, haces que me ponga roja al decirme que soy tu escritora favorita en español, jejejeje. Ojalá te guste este otro capitulo que me quedo algo largo, jejejeje.

Issys Yuy: Muchas gracias!!!, y pues el lemon se arruino, jejejejejeje. Ya será en otra ocasión!!

Devil1: Tratare de actualizar más seguido, ojalá tu tampoco tardes!!!, jejejeje.

Angeli Murasaki: Si, ya se acerca el final, tal como dices. Yo también leo con ganas de saber en que acaba y cuando termina me siento tiste por que ya se acabo, jejejeje. Tratare de subir el siguiente pronto!.

Aya Maxwell: Tratare de seguir escribiendo, jejejeje. También me encanta el yaoi de 1x2.

Uru Yuy: Hay cielos, me tarde mucho en actualizar, pero espero que te haya gustado el capitulo amiga! Tratare de no tardarme tanto con el siguiente.

Aguila Fanel: Gracias!!!!, el Lemon se los sigo debiendo, jejejeje. Pero por lo menos ya saben que pueden tocarse, jejejeje.

Hotaru Chan: Muchas gracias!!! No te preocupes por los Reviews, que yo soy otra de las que no deja, pero es por que mi maquina a veces si me muestra la pantalla para dejar mensajes y otras no. Así que yo entiendo a quienes no dejan review. Que bueno que te gustan mis historias, que son puras locuras mías, jejejeje. Ojalá te siga gustando la historia que ya va por los capítulos finales.

Auki Ayanami: Ho!, el motivo por el que Heero tiene tantos dones será explicado más delante, jejejejeje. Todo tiene un por que en esta historia! Y gracias por las felicitaciones.

Aikko Winner Barton: Ojalá te haya gustado este capitulo y sorry por ser mala, jejejejeje.

Lioku: Sorry por la tardanza, pero tratare de que los siguientes no demoren tanto.

Misao: Puedes decirme como gustes, mientras no pongas el sama al final de mi nombre. No me gusta que me pongan ese terminación, me hace sentirme incomoda. Por lo demás puedes decirme como gustes. Espero que te haya llegado mi correo con las instrucciones para subir archivos al ff.net. No reci una respuesta de tu parte, por lo que no se si lo recibiste o no.

Duo Yuy: Sorry por la enorme tardanza!!! Pero ya estoy de vuelta y espero estar publicando como antes, rápido! Para no hacerlo esperar mucho.