Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 34, 5H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 12
CUMPLIENDO LA PROFECÍA
No había podido dormir en toda la noche, sentía un sobresalto en el pecho que le impedía poder conciliar el sueño. A penas cerraba los ojos y las imágenes de gente muriendo quemada acudían a sus sueños haciéndolo sobresaltarse.
De que eran esas imágenes?
Podía ver a la gente llorando e implorando por la vida de alguien... niños, en su mayoría niños pequeños. Pero los hombres a los que veía vestidos de soldados, no les hacían caso a esas madres afligidas y delante de ellas destazaban a sangre fría los pequeños cuerpos, para posteriormente arrojarlos en grandes hogueras.
Sus ojos de color aqua, derramaban lágrimas al verlos, sin poder hacer nada para ayudarles...
Pero lo que más había llamado su atención, era la imagen de una niña con los cabellos revueltos, que bajaba corriendo por las escaleras, de la torre de un castillo, llevando entre sus brazos un pequeño bulto... un bebe... el heredero de Low.
Había seguido entre sueños a la niña hasta el río y pudo ver como el pequeño bulto era depositado en una barca vieja y lanzado a las aguas para ponerlo a salvo. Para después ser llevada en brazos delante de su tío Traize y obligada a permanecer a su servicio...
Lady One era aquella niña que saco de palacio al príncipe Odin Low! Pudo verla crecer ante sus ojos...
Aun no había amanecido, cuando se levanto de la cama con la firme intención de buscar a Lady y preguntarle por ese sueño que había tenido. Jamás había tenido sueños de ese tipo, por que habían acudido a él esas imágenes?. Ella realmente había salvado a su primo? Estaría vivo? Y si lo estaba, en que lugar se encontraba? Pero al llegar a la habitación de la bruja en la torre, el guardia le prohibió la entrada argumentando que eran órdenes de su tío.
Bajo sin saber que hacer... pasaba de forma nerviosa sus manos por su cabello rubio. Si Odin Low Jr estaba vivo, el era el heredero de todo Low y debían buscarlo. Muchos eran los que decían que el rey Low era el mejor gobernante que habían tenido y quizá su primo fuera tan bueno como su tío. Pero eso no lo sabrían hasta no encontrarlo.
Pero de momento no podía hacer nada... en pocas horas saldría del palacio y Trowa se quedaría para abrir las puertas a los ejércitos que tomarían Low y derrocarían a su tío. Habían prometido no dañar a Dorothy ni a los sirvientes que atendían el palacio. Pero bien sabía que la terquedad de la princesa de Catalonia la podría poner en peligro si le daba por comenzar a fastidiar, y eso era algo que hacía con frecuencia. Así que se encamino hasta los aposentos de la princesa para tratar de sacarla del palacio ese mismo día. Quizá no la amaba, y ella había sido cruel con él cuando era niños, pero eso no quería decir que le deseara algún mal o la muerte.
Llego al cuarto y levanto la mano para tocar a la puerta. Pero conociendo como era, si no estaba de humor para hablar con él, lo mandaría al diablo cerrando la puerta con cerrojo. Así que se arriesgaría a entrar a su habitación sin tocar. Era temprano, pero de antemano sabía que la princesa gustaba de madrugar, por lo que esperaba no estuviera aun en la cama.
Suspiro un par de veces y abrió la puerta sin avisar.
Dorothy se encontraba cepillando su largo cabello sentada frente al espejo. Al ver la puerta abrirse corrió hasta la cama para ponerse la bata que cubría el camisón y se volteo enojada a encarar al príncipe Winner.
-- Como te atreves a entrar de esa forma a mi habitación? – sentencio furiosa cruzando de forma fuerte sus brazos sobre su bata, mientras Quatre cerraba la puerta y caminaba de forma decidida hasta quedar de frente a ella – Aun no estamos casados y no tienes por que entrar sin permiso a la...
-- Debes irte de Low – dijo Quatre interrumpiendo la protesta de la rubia. Las cejas de Dorothy se arquearon con disgusto al escucharlo.
-- Me estas corriendo? – pregunto Dorothy con enojo. La mirada de Quatre no parecía estarle trasmitiendo nada más que preocupación.
-- Es por tu propio bien princesa, debes marcharte de Low hoy mismo. No puedo decirte los motivos reales... - trato Quatre de explicar, pero la mirada de Dorothy centello por la furia.
-- No mientas Quatre Rabeaba Winner!, tu lo que quieres es sacarme de Low para decirle a tu tío que quiero suspender el matrimonio. Y no lo vas a lograr, tu no me vas a dejar plantada como lo hizo Duo con Hilde!... yo aquí me quedo! – dijo Dorothy empecinada en su decisión apuntando al suelo de su habitación haciéndole ver que no se movería.
La mirada de Quatre se entristeció, había ocasiones como esa, en la que las emociones de la gente llegaban a él sin que pudiera controlarlas. Y las emociones de Dorothy eran muy contradictorias. Por un lado estaba su deseo de casarse con él... por el bien del reino de Catalonia. Y por el otro... el verse atada a alguien a quien no amaba y tener la obligación de darle un hijo varón al reino; separándose definitivamente de su verdadero amor.
Cuanto la entendía...
-- Te entiendo – dijo Quatre bajando la vista haciendo que Dorothy se sorprendiera – te entiendo muy bien, por que estoy en tu misma situación – dijo Quatre volviendo a levantar la vista. Dorothy se quedo en silencio sin comprender lo que Quatre le decía – Desde siempre he sabido que no me quieres ni aun que se aun poco – afirmo Quatre – pero aceptaste este absurdo matrimonio por el bien de tu reino.
-- Así es – afirmo Dorothy viendo fijamente al rubio – yo no te amo y solo me caso contigo por que...
-- Crees que puedes controlarme para hacer lo que tu quieras – dijo Quatre entrecerrando los ojos, haciendo que Dorothy retrocediera sorprendida. Jamás espero que alguien supiera el verdadero motivo por el que deseaba casarse con él. Mucho menos que el mismo príncipe lo supiera – Pero no puedes controlarme Dorothy, por más que lo intentes.
-- Quatre yo... - dijo de forma nerviosa avergonzada de haber sido descubierta.
-- También se que a quien amas es a mi tío Traize...
Esa última afirmación de Quatre hizo que Dorothy se sintiera profundamente asustada, sintió que sus piernas comenzaban a temblarle y no le respondían. Dejo que sus manos se recargaran sobre el peinador y calló sentada en la silla que antes ocupara para peinarse, viendo a Quatre con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
Ya era muy malo que Quatre supiera el verdadero motivo por el que quería casarse con él. Pero mucho más malo, era que supiera que estaba enamorada de su tío... y no podía decirle que se equivocaba, por que sus sentimientos le habían traicionado al hacerle palidecer ante su prometido.
-- No se merece tu amor Dorothy – dijo Quatre de forma triste – él no es lo que aparenta y lo sabrás muy pronto, espero – dijo Quatre frente a la rubia, que aun le miraba de forma asombrada y silenciosa – quiero que salgas de Low, ve a Schbeiker, por favor – dijo Quatre tomando la blanca mano de la rubia y besándola de forma tierna. Para después salir sin decir nada más.
Como?... Como casarse con Quatre después de todo lo que sabía?...
Sin saber que hacer, dejo que sus manos cubrieran su rostro y comenzó a llorar.
Quatre salio de la habitación de Dorothy en el preciso momento en que un contingente a caballo entraba por el puente a todo galope. Se asomo sobre la barda para tratar de ver quienes eran los hombres y vio con una mezcla de alegría y de pesar, que uno de aquellos hombres, traía sobre el lomo de su caballo a Duo... por fin lo habían encontrado.
Que extraña sensación...
Sentía que su cuerpo dolía, como si hubiese estado mucho tiempo acostado en algo duro. A su nariz llegaban olores extraños, olores que nunca había percibido antes tan cercanos. Olía a humedad, a suciedad y podía percibir el olor a sangre seca...
Donde demonios estaba?
Abrió los ojos de forma lenta para tratar de reconocer el lugar, pero todo estaba sumamente oscuro. Sin embargo su buena vista le permitía ver en la oscuridad y pudo distinguir las rocas a su alrededor, las cadenas que tenían sujetas sus muñecas y sus tobillos y los barrotes al frente.
Estaba en una mazmorra...
Como había llegado a una mazmorra?
Ahora podía recordarlo... Duo era el príncipe Maxwell, al que supuestamente habían secuestrado.
Maldición!, como no lo había adivinado antes? Duo apareció por el bosque un día después del supuesto secuestro. Era primo del príncipe Winner y conocía a la nobleza de Low. Como no relaciono todos esos indicios con el príncipe Maxwell?
Maldición un Príncipe...
Un Príncipe...
Cuanto dolía darse cuenta que se había interesado en alguien demasiado alto. El heredero del reino Low no era alguien con quien pudiera estar. Aun y cuando había dicho que dejaría todo por estar con él, no era algo que le dejarían hiciera. Bien sabía que para renunciar a un reino, antes el rey tendría que exponerlo al senado y decir las razones por las que claudica. Sería Duo capaz de admitir ante el senado que estaba enamorado de otro hombre? Y que ese hombre era un simple cazador?
Un quejido llego hasta su oído y dejo de pensar en Duo para prestar más atención en los sonidos que provenían de las mazmorras adjuntas a la suya.
El quejido volvió a escucharse. Era muy leve, seguramente la persona que estaba en otra de las mazmorras se encontraba en mal estado o quizá inconsciente.
-- Hay alguien allí? – pregunto Heero al volver a escuchar el quejido y el sonido de cadenas al moverse. La persona que estaba encerrada en la mazmorra, estaba al igual que él, encadenado a las frías rocas.
-- Si – escucho la voz claramente que le respondía de forma lastimera.
-- No te escuchas muy bien.
-- Será por que no me encuentro muy bien – respondió la otra voz con algo que parecía ser un tono divertido.
-- Cuanto tiempo tienes encerrado? – pregunto tratando de mover sus manos, mientras hablaba, sobre los grilletes que traía en las muñecas, sin lograrlo.
-- Siento que ha sido una eternidad, pero solo estoy aquí desde anoche...
Pudo escuchar otro quejido, pero un poco más lejos. Cuantas personas tenían encerradas en esos calabozos? Y por que razones? El no sabía cual era el motivo de tenerlo encadenado de esa forma. No podía moverse, las manos las tenían levantadas y las piernas sujetas al suelo de forma firme, con la clara intención de evitar que se moviera. Esa misma inmovilidad le impedía hacer algo con esos dones que tenía. No sabía si el cielo afuera estaba oscurecido o no. Tampoco sabía si podía hacer que el agua, que caía a gotas por las paredes de piedra, podría hacer algo para soltarle de esas cadenas. O si el fuego que podía crear con sus manos pudiera derretir el acero de sus manos o sus piernas...
-- Puedo escuchar a alguien más – dijo Heero al volver a escuchar un quejido a lo lejos.
-- Si, hay alguien más en estas mazmorras, se han estado divirtiendo con nosotros toda la noche. Nos han torturado para tratar de sacarnos información... puedo saber quien eres y por que te han traído aquí? – pregunto el otro con curiosidad, tratando de ignorar el dolor de las heridas que los látigos habían causado sobre su piel desnuda.
-- No se por que me han traído aquí – contesto Heero – pero creo que algo tiene que ver con que me hayan encontrado con el príncipe Maxwell...
-- Duo!, han encontrado a Duo? – pregunto el otro con algo de alarma.
Heero apretó los puños al darse cuenta con que familiaridad el otro preso había mencionado el nombre de Duo. De donde lo conocía? Quien era?
-- Quien eres? De donde conoces a Duo? – pregunto a toda prisa, tratando de controlar la molestia que le causaba el que alguien más le conociera.
-- Si te encontraron con Duo, tu debes ser Heero – dijo el otro haciendo que Heero se sorprendiera, pero sin contestarle – yo soy Trowa Barton, el mejor amigo de Duo...
Le dolía la cabeza tremendamente, sentía que todo le daba vueltas. Pero extrañamente se sentía confortable.
Estiro las manos sobre aquello en lo que estaba acostado y lo sintió muido y cálido. Palpo de forma lenta y comenzó a abrir los ojos al darse cuenta que estaba boca abajo sobre algo suave. Al abrir los ojos lo primero que vio fue una tela brillosa a la altura de sus ojos. Donde diablos estaba?
-- Duo!
Esa voz la reconoció de inmediato y se giro sobre su eje quedando frente a esos ojos color aqua que hacía un mes que no veía.
-- Quatre! – dijo Duo con alegría – que haces aquí? – dijo viendo todo a su alrededor y reconociendo su habitación en el palacio de Low – como llegue aquí?, quien me cambio las ropas? – dijo al darse cuenta que ya no traía aquellas ropas, sucias y desgastadas, que había estado usando cuando estaba con Heero – Y donde esta Heero? – continuo haciendo preguntas a la carrera haciendo que Quatre sonriera tapando la boca de su primo para poder contestarle.
-- Te he estado cuidando, has regresado a Low y Miliardo te dejo en la habitación personalmente, yo fui quien cambio tus ropas por ordenes de nuestro tío Traize y no se donde esta Heero...
Duo observo detenidamente a su primo. Lo había extrañado, pero necesitaba saber de Heero, a su primo lo quería como a un hermano, pero a Heero lo amaba y le preocupaba lo que los soldados pudieran hacerle.
Lo último que recordaba era la cara de Heero cuando escucho que le decían príncipe Maxwell. Jamás había visto esa reacción en Heero. Había dolor, furia, tristeza y no sabía que más en esa mirada que le veía como no reconociéndolo...
Heero había sido golpeado y en seguida él... pero ahora él aparecía en su habitación en el palacio de Low, entonces... donde estaba Heero?
-- Si llego contigo, debe estar en algún lado – dijo Quatre adelantándose a lo que Duo preguntaría. Duo levanto la vista viendo a su primo. Había muchas cosas que no se habían dicho en un mes y necesitaba contarle tanto, pero en esos momentos quería encontrar a Heero.
Se levanto a la carrera de la cama, pero al intentar incorporarse un mareo le impidió continuar. Quatre se dio prisa en acercarse para ayudarle.
-- No te levantes aun Duo, descansa un poco – dijo Quatre con preocupación – el golpe que te han dado fue algo fuerte – dijo tocando con delicadeza el moretón que traía a un costado de la sien.
-- Necesito encontrar a Heero, Quatre! – dijo Duo con desesperación – quiero saber que han hecho con él? Donde esta?, si esta bien?... – bajo la vista con pesar – yo lo amo... y él no sabía quien era yo...
Quatre sintió la tristeza y la desesperación del corazón de Duo. Sabía cuanto le preocupaba el bienestar del cazador con quien había estado. Sentía el amor de su trenzado primo por ese hombre tan misterioso...
-- Vamos a encontrarlo, pero descansa solo un poco, hasta que puedas incorporarte sin marearte – dijo Quatre sentándose a su lado – por que no me cuentas que ha pasado en este mes? – cuestiono Quatre viendo fijamente los ojos violetas de su primo.
Duo desvió la vista de su primo, como decirle lo de su tío? Ya lo sabría? Como contarle que iban a atacar Low y que su tío era un tirano?... Como?
-- Ya lo se Duo... - dijo Quatre de forma queda, haciendo que Duo volteara a verlo y se incorporara un poco asombrado – ya se que nuestro Tío ha estado dictando ordenes a nuestro nombre. Ha estado gobernando a tu nombre todo Low y dictando impuestos absurdos. Ya lo se Duo... también se que atacaran Low mañana por la noche.
-- Quatre... quien?... – intento decir Duo, pero Quatre sonrió.
-- Por supuesto que Trowa – dijo con una enorme sonrisa y sonrojándose ligeramente. Duo sonrió a su vez.
-- Están enamorados, cierto? – dijo Duo y el sonrojo en las mejillas de Quatre creció aun más – lo he sabido siempre – dijo Duo sonriendo haciendo que Quatre sonriera a su vez.
-- Y tú estas enamorado de ese cazador – aseguro Quatre, haciendo que esta vez fuera Duo quien se sonrojara.
-- Si Quatre, por eso quiero encontrarlo. El no sabía que yo era el príncipe Maxwell, el creía primero, que era un vagabundo por mis ropas. Después le hice creer que era solo un noble, no un príncipe. Por eso tengo que encontrarlo y explicarle. No se en que este pensando y no quiero que crea que le he engañado.
-- Estoy seguro que él entenderá Duo, no te preocupes – aseguro Quatre – pero tenemos que salir de aquí antes de que tomen Low. – Duo se incorporo en la cama con el seño fruncido.
-- Yo no me voy sin Heero! – aseguró con firmeza – además, nosotros pertenecemos a los rebeldes – dijo Duo viendo sus rodillas – estamos en contra de nuestro tío.
Quatre sintió la tristeza que eso provocaba en Duo. Sabía que su primo prefería la paz a la guerra, tanto como él. Pero como detenerla?, quizá si encontraban al príncipe Odin... pero a un día de la toma... eso sería imposible,
-- Todo ha de salir bien – dijo Quatre – encontraremos a Heero y saldremos todos de aquí – Duo se incorporo en la cama sin sentir ninguna molestia. Y sonrió de forma luminosa.
-- Ya estoy bien, ahora si podemos ir a buscar a Heero – dijo sonriendo, saltando de la cama y saliendo a toda prisa por el pasillo, seguido de Quatre que tenía que correr para alcanzarlo.
No cabía duda que el amor había llegado a Duo y se sentía feliz por él. Ya que él también estaba enamorado.
Heero apretó los puños tratando de levantarse. Las cadenas se movieron haciendo un ruido ensordecedor al arrastrase sobre las rocas. Sintió un calambre sobre sus músculos adormecidos y trato de ignorarlo para seguir hablando con Trowa... necesitaba averiguar más de ese trenzado mentiroso...
-- Tu eres el arquero – afirmo Heero afinando su oído – Duo hablaba mucho de ti y de su primo. Como sabes mi nombre?
-- Si, soy arquero – dijo Trowa de forma queda – o lo era... y Hace un par de noches Quatre se despertó diciendo tu nombre. Estabas en los pensamientos del príncipe Duo y Quatre puede sentirlos.
-- Duo nunca me dijo que era un príncipe... - aseguro Heero al escuchar las palabras de Trowa.
-- Por que él no quería serlo – aseguro Trowa – él escapo de Low para evitar el matrimonio con Hilde. Una noche antes me dijo que quería ser una persona normal, un pescador, quería renunciar a todo y yo no lo detuve cuando huyo.
Así que ese era el motivo?, Duo había dicho que su tío quería casarlo con alguien a quien no amaba y por eso se había ido de su casa. Como iba a saber que su casa era un castillo? Necesitaba ir con Duo y cuestionarle. Necesitaba volver a ver esos ojos violetas. Quería reclamarle por su mentira... pero si él hubiera sabido que Duo era un príncipe, no se hubiera enamorado de él? A sabiendas de que si lo hacía, tarde o temprano él lo dejaría?... pero Duo no le dio esa oportunidad de decidir. Si él lo hubiera sabido, quizá hubiera luchado con esa atracción que sentía por el trenzado. Pero Duo no le dijo nada y lo dejo que pensara, primero que era un vagabundo y después que era solo un noble.
Sacudió la cabeza para despejar sus pensamientos. A quien quería engañar? Aun a sabiendas que Duo no era un vagabundo, se sentía atraído por él. Y si no hubiera sido por ese hechizo que pendía sobre su cabeza, desde el primer momento lo hubiera tomado entre sus brazos. No importaba que título tenía Duo... solo era un hombre y él estaba enamorado.
-- Puedes moverte? – pregunto Heero a su compañero de celdas. Pudo escuchar el movimiento lento de cadenas y un quejido mudo.
-- No mucho... realmente me han herido – dijo con voz queda.
-- Hay que tratar de salir de aquí – afirmo Heero. Pero solo escucho una risa baja – que te parece gracioso?
-- Aun y cuando pudieras soltarte de estas cadenas, que ya sería un gran logro – dijo Trowa moviendo el acero – aun te faltaría abrir las puertas del tercero y primer piso y burlar a los guardias que las resguardan. Las mazmorras de Low son las más seguras e imposibles de traspasar – aseguro Trowa.
-- Pero podemos hacer el intento...
-- Yo no podría salir – aseguro Trowa – no creo poder mantenerme en pie mucho más tiempo...
Heero pudo escuchar como de la celda contigua las gotas caían de forma regular. Pero no eran tan ligeras como las que oía caían en su propia celda. Trowa estaba sangrando... ahora entendía ese continuo goteo...
-- Hemos de salir de aquí, de alguna forma o de otra – aseguro Heero.
-- Probablemente en una caja de madera...
Las cejas de Heero se arquearon al escuchar algo a lo lejos. Eran sonidos poco claros, debido a todo el barullo de afuera y a los sonidos con ecos de adentro. Pero estaba seguro, alguien se acercaba.
-- No digas más, alguien viene...
Trowa solo levanto la vista cansada del suelo. El no escuchaba absolutamente nada. Como podía este hombre saber que alguien se acercaba?
Cruzando el traspatio del castillo, un hombre alto de cabellos avellanados iba a paso rápido, rumbo a las mazmorras, seguido de cerca de la persona en la que más confiaba. Miliardo había logrado traer consigo a Duo con vida. Quizá no era lo que había ordenado, pero el que su sobrino no hubiese muerto, le daba la oportunidad de convencer al rey Schbeiker de que estuviera de su lado en la toma del siguiente día...
Como no iba a saber que le atacarían el siguiente día por la noche?, si en su palacio se tenía la peor cámara de torturas de todos los reinos. Había ordenado que se azotara a Trowa hasta que soltara información, pero solo lo había hecho por coraje. Por que consideraba a Trowa un traidor y no iba a dejar que ninguno de sus soldados le traicionara. Toda la información que necesitaba sobre el ataque, ya la había soltado el mensajero con el que llego Ralph. Ese hombre no había aguantado la tortura de aplastamiento (rocas grandes y pesadas sobre su pecho) y había dicho todo con tal de que le soltaran.
Pero eso Trowa no lo sabía. Había estado presente, viendo como Trowa era azotado hasta sangrar. Pidiendo una y otra vez las localizaciones de los campamentos y los nombres de los reinos que se unirían en su contra. Pero Trowa, o era demasiado valiente o demasiado tonto, pero no había dicho una sola palabra. Había aguantado con fuerza cada uno de los latigazos que el verdugo, con su capucha negra, daba sobre su bien formado cuerpo. Incluso amenazo con detener a su hermana y a su cuñado. Vio solo un parpadeo sobre sus ojos verdes, pero siguió guardando silencio. La fría forma en la que Trowa tomaba el castigo al que lo estaba sometiendo, le hacía pensar en que el arquero no estaba mentalmente allí. Hasta que menciono a Quatre... le advirtió que azotaría a Quatre para que les dijera todo, si él no hablaba. Y fue entonces que lo vio reaccionar...
Trowa había confesado lo poco que sabía y había confirmado que sería él quien les abriera las puertas a los enemigos el día siguiente por la noche.
Había confesado por salvar a Quatre... desde hacía años sabía del interés de su sobrino por el arquero, lo que no se imaginaba era que el arquero correspondería a esos sentimientos. Tenía doble motivo para eliminarlo.
Pero no podía hacerlo de momento. Si mataba a Trowa y detenía a su hermana y cuñado, además de encerrar a Quatre; estaría poniendo sobre aviso a los enemigos. Tenía que mantener las cosas como estaban, para que no sospecharan que ya sabía su plan. Solo mantendría vigilancia continua sobre la casa de Tritón y Catherine Bloom y prohibiría la salida de Quatre del palacio baja algún argumento.
-- Firmes! – grito Traize al llegar a las escaleras que bajaban a las mazmorras. Los dos guardias que custodiaban la entrada, se enderezaron en su sitio con las lanzas en las manos y vieron al frente.
Lo de Trowa lo tenía arreglado...
Ahora faltaba lo de Duo.
El rumor de que el secuestrador del príncipe Maxwell había sido apresado comenzó a circular por los alrededores de Low desde muy temprana hora. Había mandado al más rápido de sus mensajeros con el rey Schbeiker para que le diera la noticia de que Duo estaba de vuelta y dispuesto a cumplir con el trato. Si no estaba evaluando mal, a Schbeiker le convenía más una alianza con Low que estar en su contra. Por más reinos que se sumaran en una rebelión, no podrían con Low. Y eso lo debía saber el rey... así que si las cosas salían como las tenía planeadas, esa misma tarde anunciaría el compromiso de Duo y en dos días, después de la fallida toma, se celebraría el matrimonio de los príncipes de Maxwell y Schbeiker.
Y todo el asunto del escapa de Duo, caía sobre la cabeza de un pobre tonto...
Iba a matar a ese pobre estúpido que estaba ahora encerrado. Sobre él no solo pesaba el cargo de secuestro, que sabía era falso; sino que además había matado a tres soldados y practicaba la hechicería, según lo que sus hombres le informaron. Así que los cargos eran suficientes para mandarlo a la horca.
-- Abran las puertas! – dijo Traize al siguiente par de guardias que custodiaban la entrada al último piso de mazmorras. Tenía que asegurarse de que ni Trowa, ni el mensajero o el secuestrador de Duo escaparan. Así que los envió directo a la "tumba", nombre con el que era conocido el último piso de celdas, por encontrase tres pisos abajo del suelo del castillo Low.
La oscuridad en las celas era absoluta, las rocas que formaban las paredes parecían ser tragadas por la misma. Pero Traize a su paso iba encendiendo las antorchas con sus manos dejando un camino de luz por el que pasaban.
El agua goteaba haciendo eco en el solitario lugar. Los roedores y las alimañas corrían espantadas al verse atropelladas por la repentina luz o los pasos sordos que retumbaban en los corredores.
Miliardo se detuvo cuando Traize llego hasta la última antorcha y la tomo en sus manos para encenderla. No sabía de qué forma ayudar a Heero. No podía solo sacarlo y no había tenido tiempo de pensar en un plan. Tenía que esperar por las órdenes de Traize en base a lo que su excelencia ordenara, urdiría algún truco.
- Vaya, con que aquí tenemos al secuestrador de nuestro querido Príncipe Maxwell! – dijo Traize con una enorme sonrisa, acercándose con la antorcha encendida hasta la mazmorra.
Miliardo permaneció unos pasos atrás. Cabía la posibilidad de que Traize no hiciera nada al verlo.
-- Que paso mi amigo, te han comido la lengua los ratones? – pregunto Traize divertido al ver que el preso de aquella celda permanecía con la cabeza agachada, sin permitir que la luz de la antorcha le diera en el rostro para verle.
-- Yo no he secuestrado a Duo...
Una voz varonil retumbo en aquellos pasillos haciendo que el corazón de Traize se acelerara. Esa voz le parecía venida del fondo de una tumba. Pero era imposible!!... las cadenas se movieron sobre las rocas haciéndolo reaccionar. Pudo ver como el rostro del preso se levantaba de forma lenta clavando sobre su rostro un par de ojos azul cobalto tan fríos como la muerte misma.
La antorcha que Traize sostenía entre sus manos cayó al suelo apagándose debido a la humedad y Traize retrocedió tantos pasos como pudo hasta topar con la pared. Era imposible lo que acababa de ver!!... su corazón latía de forma alterada... era una estúpida broma la que le estaban jugando...!
-- Por los dioses es él!! – murmuro alterado – con el cabello oscuro pero es él!...
-- Traize?... – pregunto Miliardo al verle retroceder de esa forma, pero su excelencia no parecía reaccionar y solo observaba la oscura celda.
Heero clavo su vista en el hombre que estaba recargado en la pared. A que se refería con que era él? Quien era él? Por que al verle se había alterado tanto? No se suponía que este era el poderoso Traize Khrushreda? Según lo delataba el pesado medallón que colgaba de su cuello y lo confirmaba el hombre a su lado, Quien había masacrado la aldea de Wufei, quien había conquistado reinos enteros?, quien no mostraba piedad con sus enemigos? Entonces por que al verle parecía asustado?
Ese hombre se veía arrogante y seguro de si mismo. Sus vestimentas elegantes y el pesado medallón sobre su pecho le mostraban como un rey sin serlo. Muchas veces Wufei lo describió como un verdadero monstruo disfrazado de alguien confiable. Su voz se notaba divertida y se burlaba de la forme en la que lo tenían. Pero no se dejaría amedrentar por falsos reyes... Traize Khrushrenada no se parecía en nada a su sobrino...
Era el hijo de Odin a quien tenía preso. Su tercer sobrino y el más fuerte de todos. Quien heredaría los poderes de su padre por ordenes y designios de su abuelo. El único que podría detener su afán de tener Low para él solo. De conquistar uno tras otro reino... pero lo tenía preso... y estaba encadenado a las rocas de su mazmorra. Y si aun no se soltaba era por que no sabía como hacerlo... eso le hizo sonreír.
El verdadero rey de Low estaba en sus mazmorras y sería condenado por secuestro, muerte a tres soldados y hechicería como un plebeyo cualquiera. Que ironía! Un Rey siendo ahorcado en su propio reino por su propia gente.
Miliardo se agacho para recoger la antorcha y tendérsela de nuevo a Traize. Se había mostrado como nunca lo había visto. Había dejado salir su miedo ante uno de sus más fuertes enemigos. Pero lo vio reponerse de forma rápida.
Heero vio como las manos de Traize encendían la antorcha. Ese hombre podía provocar un fuego como él podía hacerlo?...
-- Cual es tu nombre? – pregunto Traize acercándose de nuevo a la mazmorra con la antorcha encendida. Heero lo vio de nuevo tan seguro como cuando había llegado. Que era lo que le había pasado antes?
-- Heero Yuy – contesto con seguridad. Traize sentía que escuchaba a su cuñado, por que tenía el mismo timbre de voz que su padre. Pero lo que una vez había pensado, este chico se lo confirmaba. El no sabía que era dueño legítimo de Low y probablemente, tampoco sabía de sus dones.
-- Sabes por que estas aquí? – pregunto de nuevo Traize viendo fijamente el cuerpo de Heero encadenado a las rocas. Sus manos estaban encadenadas sobre su cabeza y por más intentos que hiciera estas jamás se tocarían. Si Odin, o Heero, como decía el llamarse, tenía alguno de los dones de su padre, el que sus manos no se tocaran o tocaran alguno de los elementos que controlaba, evitaría que los usara.
-- Escuche algo de un secuestro – dijo Heero viendo fijamente al hombre frente a él. Parecía estarle estudiando.
-- Claro – dijo Traize riendo – se te acusa del secuestro del príncipe Duo Maxwell...
-- Yo no he secuestrado a Duo – dijo Heero alterándose y haciendo que las cadenas se movieran. Traize pudo apreciar eso, al parecer su sobrino Odin, tenía cierto aprecio por el trenzado boquifloja, ya que le llamaba por su nombre.
-- Duo he! – dijo Traize haciendo que Heero guardara silencio y apretara los labios – el príncipe Maxwell despareció hace un mes, nos llego una nota pidiendo una recompensa por dejarlo libre. Mataron a uno de nuestros soldados cuando lo secuestraron y venía una nota con él... tu sabes escribir... - afirmo Traize con una sonrisa – no muchos aldeanos saben hacerlo...
-- No he sido yo – insistió Heero – Duo llego hasta mi cabaña...
-- Tu cabaña, cierto – dijo Traize continuando sin hacer caso de lo que Heero decía – en tu cabaña se encontraron 10 caballos salvajes y muchos otros animales. Una gran cantidad de armas y ninguna flecha roja. Eres un cazador clandestino! – aseguró Traize haciendo que Heero apretara los puños – Además se encontró un gran libro rojo y un sin numero de hierbas. También practicas la hechicería...
-- Son plantas medicinales... - refutó Heero. Traize rió ante el comentario.
-- La hechicería o la hierbearía se castigan con la muerte, debes saberlo – dijo Traize sonriendo, haciendo que Heero apretara los labios – Además, cuando los guardias de palacio iban a rescatar al príncipe de su cautiverio has matado a tres de ellos...
-- Ellos nos atacaron primero y Duo no estaba cautivo – volvió a asegurar Heero. Traize chasqueo la lengua contra sus dientes.
-- Has resultado ser todo un caso Heero Yuy – dijo riendo – Eres un cazador clandestino, practicas la hechicería, has matado a tres de mis mejores hombres y además, has secuestrado al príncipe Maxwell. Por todo esto, yo!, su Excelencia Traize Khrushrenada, por el poder que su majestad Duo me ha concedido en la impartición de justicia, te condeno a ti, Heero Yuy a morir en la horca esta misma tarde, al caer el sol...
Los ojos de Heero se abrieron en sorpresa al escuchar lo que su excelencia acababa de pronunciar. No... Duo no le haría algo como eso... no sería capaz de condenarlo a la horca sin un juicio previo, en ese juicio el podría defenderse y probaría, de alguna forma, que él no había secuestrado al príncipe Maxwell.
-- No puede hacerme eso – dijo Heero alterado – tengo derecho a un juicio y a presentar mis pruebas – afirmo Heero viendo fríamente a Traize frente a él, que permanecía con una sonrisa – actué en defensa propia – Traize rió de forma baja.
-- No tienes derecho a nada mi joven amigo – dijo Traize de forma segura – yo soy tu juez y tu jurado. Y has confesado ante mi y ante un testigo – dijo señalando a Miliardo – todos tus crímenes.
-- Duo aclarara todo esto – afirmo Heero haciendo que las cadenas se movieran por la fuerza de sus movimientos – exijo que lo traigan ante mi... - de nuevo Traize chasqueo su lengua contra sus dientes provocando ese sonido que a los oídos de Heero llegaba como latigazos.
-- Duo? – dijo sonriendo – muy mal expresarse con tanta familiaridad de alguien de la realeza – Heero apretó los labios por el disgusto – No estas en posición de exigir nada y sabes, el Príncipe Maxwell ya se ha proclamado en contra tuya...
-- Mentira... - dijo Heero clavando su fría mirada en los ojos azules de Traize.
-- El joven príncipe, mi sobrino, se prepara en estos momentos para el anuncio de su compromiso con la princesa Hilde Schbeiker. Su boda se llevara a cabo en un par de días – la mirada de Heero dejo entre ver la sorpresa que dicho anuncio le provocaba. Las manos dejaron de apretarse y las cadenas dejaron de moverse. El cuerpo de Heero se recargo por completo sobre la pared de roca. Traize sonrió, así que el niño Odin si estaba interesado en Duo. Aprovecharía eso en su contra. – Duo ya dijo que se había divertido bastante en estos días y se alegraba de volver a casa, con su prometida...
--... - Heero no dijo nada ante el comentario de Traize y este sonrió.
Lo que siempre debilito a su cuñado Odin, fueron sus sentimientos por su familia. Su cuñado estaba dispuesto a morir por su amada y por su hijo y vaya!, quien lo iría a decir, al final de cuentas murió por ellos. Todo parecía indicar que su vástago se dejaba guiar por las mismas normas que su padre. A caso eso también se heredaba?
Que va!, él jamás sería como lo fue su padre, a quien jamás conoció por que había muerto antes de que él naciera... un rey que creyó que jamás tendría hijos varones y entrego sus dones y su reino, lo que por derecho le pertenecía, a los esposos de sus hermanas.
-- Ya no dices nada? – pregunto con una sonrisa sádica. Cuanto placer le procuraba hacer sufrir al hijo de su peor enemigo. Odin Low le había quitado todo cuando se caso con la mayor de las hijas Khrushrenada. Quizá no podía culparlo directamente... Odin ya se había casado con su hermana cuando él nació. Pero aun así lo odiaba.
Heero levanto la vista enderezándose en su sitio. Jamás creería en las palabras de un tercero. Si Duo iba a casarse con alguien que no fuere él, entonces tenía que decírselo personalmente. No creería en un tío loco como el que tenía en frente.
-- Mientes... Duo no se casara con nadie. Por eso huyo del palacio, para evitar esa absurda boda.
-- Cierto... - dijo Traize sin perder su sonrisa – Duo huyo por que no quería casarse. Pero ya esta de regreso. Es su obligación como príncipe de Maxwell casarse y tener descendencia. Todo hijo varón de reyes sabe sus obligaciones y Duo las conocía de antemano. El solo quería divertirse un poco antes de hacerse cargo de un reino... su boda estaba anunciada para dentro de dos días y mira... ha llegado justo a tiempo.
A los recuerdos de Heero regreso aquella conversación en la que Duo le contaba que todo hijo de nobles estaba obligado a casarse y traer hijos varones al mundo para que el apellido sobreviviera... era una verdad a medias. Duo estaba obligado a casarse y dejar un hijo varón en el trono cuando el faltara...
Tenía que casarse, lo quisiera o no...
Tenía que casarse aun y cuando no amara a la mujer con la que se comprometería...
Tenía que casarse aun y cuando amara a otro hombre...
Tenía que casarse aun y cuando él sufriera con esa decisión...
Era su obligación y no podía renunciar a ella. Sabía de antemano que Duo era el último Maxwell con vida, lo mismo que su primo Quatre era el último Winner. Hacía más de 20 años, toda la familia real había sido muerta dejando con vida solo a los príncipes de dos de los más poderosos reinos. El tercero, quien gobernaría sobre los tres reinos en conjunto, había desaparecido y fue declarado muerto. Ese niño era el último Low, pero ya no existía.
Heero cerró los ojos fuertemente. Duo tenía que casarse y él sería condenado a la horca aun que fuera inocente. Que caso tendría vivir sin tener a Duo a su lado? No sería mejor dejar que esos hombres le mataran?
-- Soy... culpable de todos los cargos – aseguro Heero abriendo los ojos y viendo a Traize que sonreía aun más ampliamente.
-- Sabía que terminarías confesando joven Yuy. Tendremos misericordia contigo y la horca será rápida.
-- Hn...
Traize se dio la vuelta sonriendo, llevándose consigo la luz que la antorcha daba. La capa rozaba las paredes dejando escapar una nube de polvo que se encargaba de cubrir el sucio suelo.
-- Lo amas... - escucho Heero la voz de Trowa de forma queda – estas renunciando a él con lo que hiciste...
-- Tenía que hacerlo, si yo vivo, Duo no hará lo que debe... - dijo Heero de forma pausada.
-- Pero no era necesario – afirmo Trowa con voz cansada – en un par de días, esto terminara y habrá nuevas leyes...
-- Terminara? – dijo Heero hablando un poco más alto. Es que acaso Trowa sabía del plan? Ahora podía recordarlo. Wufei dijo que el arquero y el príncipe estaban en contra de su tío Traize.
-- Quizás les he revelado parte del plan, pero no lo suficiente como para que no funcione – dijo Trowa comenzado a toser.
-- Estas bien? – pregunto pero no obtuvo respuesta – Trowa? – pero de nuevo no obtuvo respuesta – Trowa contesta...
Pero el sonido apresurado de pasos y la luz proveniente de unas antorchas le impidió seguir preguntando. Escucho como el candado de la mazmorra era abierto y pudo ver a varios guardias entrando a su celda. Comenzó a sentir los golpes sobre su cuerpo y el sabor de la sangre llego hasta su boca.
Vaya misericordia!... se dijo a si mismo antes de semi perder el sentido por un fuerte golpe sobre su cabeza.
El recorrido de los príncipes de Maxwell y Winner por los corredores del palacio hacía que los guardias bajaran la vista ante su presencia. Hacía cuanto tiempo que no se sentía así de incomodo. Cuando estuvo en la cabaña con Heero, se sentía mucho más feliz y libre. Quizá tenía menos comodidades, pero tenía a Heero a su lado.
Atravesaron el pasillo que les llevaba a los traspatios del castillo buscando señales de Heero. No habían podido hablar con su tío Traize, por que no sabían darles noticias de él o de Miliardo. Ya habían ido a la habitación que ocupaba como despacho y no lo vieron. Habían subido a la habitación de Lady, pero el guardia les informo que desde la noche anterior su excelencia no subía a ver a la bruja. Ahora se dirigían a la caballeriza, quizá tenían suerte y le encontrarían allí.
-- Y si le pregunto a uno de los guardias directamente por Heero? – pregunto Duo viendo los ojos aqua de Quatre – puede ser que el guardia lo haya visto.
-- No lo se Duo, es mas probable que Miliardo o nuestro Tío sepan algo de él a que lo sepa un guardia – dijo Quatre seguro.
-- Pues nada pierdo con probar, se que Heero esta en el castillo – dijo viendo al cielo, el cual se encontraba por completo ennegrecido, parecía que una fuerte tormenta se soltaría en cualquier momento.
Duo corrió hasta los pasillos que llevaban a las caballerizas. En cuanto el guardia que resguardaba el pasillo le vio, bajo la vista. Pero Duo se detuvo frente a él y el guardia comenzó a temblar.
-- Oye disculpa, pero quiero hacerte una pregunta – dijo Duo sonriendo. Pero el hombre frente a él, solo asintió sin levantar la vista – Quiero saber si has visto a un chico más o menos de mi edad, es solo un poco más alto que yo, más o menos así... - dijo Duo señalando con su mano la estatura que Heero debería tener, pero el hombre no levantaba la cabeza para verle – Oye! – dijo Duo molesto, haciendo que el hombre apretara la lanza entre sus manos con nerviosismo – veme cuando te hablo!
-- Tranquilo Duo – dijo Quatre tomando a su primo por el hombro – soldado puede ver a mi primo?. Es importante para él que le responda – el soldado levanto la vista y los observo a ambos. Quatre le sonrió y Duo esbozo una gran sonrisa.
-- Perdona!, olvide esa tontería de que bajes la vista ante nosotros. Solo olvídala! – dijo Duo sonriendo.
-- Si majestad! – dijo el soldado viéndolo a los ojos.
-- Bueno, ahora si. Te preguntaba si no has visto a un chico como de mi edad, más o menos así de alto – dijo señalando con su mano la estatura de Heero – tiene el cabello castaño oscuro y parece que no conoce el cepillo por que lo tiene muy revuelto. Aun que se ve muy atractivo así peinado... Es muy apuesto – dijo riendo - y viste con ropas de gamuza en color verde que se ajustan como guantes a su cuerpo; pantalón café y botas del mismo material y color. Llevaba sobre su amplio pecho dos cinchos repletos de armas. Y suele tener una mirada intimidante... aun que no puedes negar que tiene los ojos azules más hermosos que se hayan visto por el reino Low... tiene un carácter muy agrio, más parece un ogro, es mal conversador, pero es digno de confianza. Es una persona justa y es amable y tierno aun que no lo parezca. Gusta de ayudar a la gente, aun que para eso ponga en peligro su propia vida. Jamás he conocido a alguien tan terco y a la vez tan apasionado...
El soldado se quedo con la boca abierta al escuchar la descripción de Duo y Quatre pudo sentir todo el amor que Duo depositaba en sus palabras. No cabía duda que su primo lo amaba y no le importaba delatarse ante los hombres de su reino.
Duo abrió los ojos para toparse con los ojos cafés del soldado que le miraba de forma extraña. Giro su vista para ver a Quatre y vio que su primo casi suelta la carcajada. Es que acaso había dicho un chiste? Se giro para ver de nuevo al soldado.
-- Lo has visto? – pregunto sin darle importancia a la risa contenida de Quatre y a la mirada extrañada del soldado.
-- S... si – dijo de forma nervioso, haciendo que Duo sonriera de forma amplia – esta en la mazmorra...
-- Que!! – dijeron Quatre y Duo al mismo tiempo.
-- Por que lo han encerrado?, cual es el cargo? – pregunto Duo a la carrera tomando al soldado de las solapas del uniforme.
-- Secuestro!... lo acusan de su secuestro majestad – dijo el soldado de forma nerviosa.
-- Eso es mentira! – dijo Duo soltando al soldado y corriendo del lado contrario, rumbo a las mazmorras.
Secuestro!!... no podía se posible que le hubiesen acusado de un cargo tan fuerte. Heero no le había secuestrado, él había llegado a su cabaña por error y se había quedado con él por que quiso. Por que se había enamorado...
Su capa se ondeaba bajo sus paso, corría lo más rápido que podía sin hacerle caso a la voz de Quatre que le pedía se detuviera. Quería llegar hasta Heero y sacarlo de las mazmorras. Quería sacarlo del palacio e irse con él de nuevo a su cabaña. Volver a saborear sus besos y entregarse como sabía debió haber pasado la noche anterior.
Llego hasta las escaleras de piedra que le conducían a las mazmorras, pero a penas iba a dar un paso dentro, las lanzas de los guardias de la entrada se cruzaron a su paso. Duo apretó los dientes con enojo, los guardias no tenían por que detenerle.
-- Apártense! – dijo elevando la voz – voy a pasar a ver a Heero.
-- Lo sentimos majestad, por ordenes de su excelencia Traize el preso Heero Yuy no puede ser visto hasta esta tarde – dijo uno de los guardias viendo a Duo directamente a los ojos. Duo pudo sentir con ese gesto, que el hombre que resguardaba las mazmorras no era como el soldado a quien le había preguntado por Heero. Este hombre no le haría el más mínimo caso.
-- Tengo que verlo! – dijo Duo intentando imponerse ante los guardias – les ordeno que se aparten! – dijo Duo tratando de abrir las lanzas, pero los hombres no se movieron.
-- Solo obedecemos a su excelencia Traize y él nos ha ordenado que nadie, a excepción de él, puede ver al condenado a muerte, Heero Yuy.
Duo sintió que la fuerza de sus piernas le abandonaba cuando escucho lo que los guardias acababan de decirle. Como que iban a matar a Heero?, por que? No era justo!, Heero era el mejor de los hombres...
-- APARTENSE! –grito Duo a todo pulmón, haciendo que los caballos en las caballerizas comenzaran a relinchar de forma nerviosa.
-- Duo! – dijo Quatre llegando a un costado de él.
Los guardias le observaron de forma extraña. Su majestad Duo no parecía ser el mismo que había llegado minutos antes. Había una fuerza extraña que parecía emanar de su interior y se palpaba.
Pudieron escuchar como la gente en los patios del palacio comenzaba a correr gritando algo que no entendían. Podían ver como la gente se apartaba al paso de algo que llegaba hasta ellos. Y hasta sus oídos llego el relincho de una manada de caballos corriendo de forma alocada.
Los guardias vieron como los caballos se dirigían a todo galope hasta la entrada que ellos custodiaban y giraron la vista para ver como Duo pasaba el brazo por los hombros de Quatre y ambos permanecían parados delante de la entrada. Los caballos llegaron en estampida hasta la puerta y de forma instintiva se lanzaron a un costado para evitar ser arrollados por los animales.
En cuanto pudieron levantarse, no vieron ni al príncipe Duo ni al príncipe Quatre. Habrían corrido para resguardarse de los animales que ahora se marchaban de forma tranquila?
El sabor a sangre inundaba por completo su boca. Esos guardias le habían golpeado mucho y estando encadenado a las rocas le había resultado imposible defenderse o contestar a esos golpes.
No cabía duda que su excelencia Traize tenía una forma extraña de tener misericordia con los condenados a muerte!.
Le dolía todo el cuerpo debido a los golpes, pero ese dolor desaparecería al morir el sol... desaparecería con su muerte... él que siempre dio muerte con sus manos, ahora estaba a punto de cruzar ese túnel.
Había sido sacado de las mazmorras en el último piso y llevado a otro más arriba. Podía ver algo de luz colándose por algún lado. Ya no escuchaba el agua goteando por las paredes, y el único olor a sangre que llegaba hasta su nariz era la suya.
A sus oídos llego un alboroto de caballos corriendo de forma alocada. Los gritos de la gente y una voz que sobresalía entre todas diciendo que se apartaran... pero era todo tan confuso... en el bosque negro solo escuchaba a los animales y las pocas voces humanas que se internaban en él no eran frecuentes. Ahora que estaba en el palacio de Low, las voces eran muchas y hablaban todas al mismo tiempo haciendo que no entendiera nada.
Sin embargo, los ecos de los pasos en los pasillo, si llegaba hasta sus oídos de forma clara. Y una voz que pertenecía a la persona por la que se encontraba allí...
Traize y Miliardo se encontraban hablando con el verdugo, en uno de los cuartos de los guardias, que se encontraban en el piso bajo del edificio principal del castillo Low.
-- Ya sabes, poco antes de que se oculte el sol detrás de las bardas del castillo, deberás bajar a las celdas de los condenados a muerte y sacar al secuestrador de ella para llevarlo a la horca. Asegúrate de que todo este bien organizado, que la trampilla en la tarima funcione y la soga no esté podrida – dijo Traize al hombre frente a él. No quería arriesgarse a que la soga se rompiera cuando estuvieran ahorcando a Odin Jr.
-- Como ordene su excelencia. Hemos de sacarlo con capucha en la cabeza? – pregunto el verdugo.
La mirada de Traize brillo. Si él había podido reconocer a su sobrino, quien decía que no habría más gente en Low que lo reconociera?. Era necesario sacarlo con la cabeza cubierta y ahorcarlo así, para no darle oportunidad a nadie de que le fuera a reconocer. Miliardo lo había traído aun siendo noche, así que nadie más había podido verle y los mercenarios que había mandado, no habían estado en Low durante el reinado de su cuñado. Tenía ganas de avisarle a su pueblo que no habría ejecución publica, pero la noticia de que el secuestrador del príncipe estaba encerrado y sería ejecutado ya circulaba por todo el reino. A la gente le gustaba mucho el espectáculo y darles a Low como un secuestrador era una forma de que le siguieran temiendo. Cuando se enteraran que a quien habían ahorcado era el hijo de su cuñado Odin, aquellos que aun creían en la profecía se desmoronarían.
-- Si, sácalo cubierto – dijo Traize con una mueca en forma de sonrisa.
Traize se dio la vuelta seguido de Miliardo saliendo de la habitación del verdugo. Miliardo estaba tratando de armar algún plan, pero Traize parecía tener todo cubierto.
-- Todo va muy bien, buen amigo – dijo Traize sonriendo.
-- Eso parece – dijo Miliardo no del todo convencido.
-- No te escuchas muy contento Miliardo. Yo si lo estoy – dijo Traize viendo a Miliardo de reojo – tenemos en nuestras manos al hijo de mi cuñado Odin y este morirá esta tarde. Por lo cual la amenaza de la profecía se diluirá hoy mismo. Además, Wufei Chang caerá en mis manos, quizá mañana junto con los rebeldes que pretenden atacar Low por la noche...
-- Que? – dijo Miliardo deteniéndose detrás de Traize. Traize se detuvo para observarlo mientras sonreía.
-- Como no estuviste no te enteraste, pero Ralph llego anoche con terribles noticias... piensan atacar Low. Solo que... - dijo Traize encogiéndose de hombros, para después sonreír – me he enterado de sus planes.
-- Pero como se entero excelencia?
-- Ralph capturo a un mensajero de los rebeldes y escuche a Trowa – los ojos de Miliardo se abrieron en sorpresa al escuchar el nombre del arquero – así es Miliardo, Trowa nos ha traicionado, y como un traidor esta preso en la tumba...
-- No puede ser! – dijo Miliardo con alarma.
La tumba tenía todas las armas para tortura, es que a caso Traize había mandado torturar a Trowa? Al chico que se había criado con sus sobrinos? Es que no sentía algo de cariño por él?... no, como iba a sentirlo. Si no sentía cariño por sus sobrinos ni lo había sentido por sus hermanas. A caso no las había matado junto con sus cuñados por hacerse del reino Low?
La sonrisa de Traize se vio interrumpida cuando escucharon un gran alboroto que provenía del patio principal del castillo. Traize se giro para salir corriendo de las escaleras que llevaban a los cuartos de los soldados y Miliardo se vio siguiendo a su excelencia para averiguar de donde veía todo el escándalo.
Traize corría atravesando a toda prisa el patio, iba en contra de la gente que corría, siguiendo el sonido que parecía ser de caballos. Que era todo ese escándalo? A caso ya les estaban atacando?
La respiración de Quatre luchaba por normalizarse... que había sido eso? Por que los caballos habían atacado a los guardias y se habían abierto paso ante ellos sin hacerles daño? Su corazón latía apresurado, había sentido una gran fuerza proveniente de Duo y casi al mismo tiempo los caballos se habían salido de la caballeriza obligando a los guardias a apartarse de las puertas.
Es que a caso Duo?...
Giro la vista tratando de ver a su primo entre la oscuridad del primer piso de las mazmorras. Pero era difícil acostumbrarse a esas penumbras, necesitaba encender alguna antorcha para ver.
Palpo con sus manos las frías piedras de la pared y siguió palpando por lo alto, hasta donde creía pudiera estar alguna antorcha que pudiera encender. La poca luz que provenía de afuera era su única guía. Pero donde se había metido Duo?
Duo iba caminando por los pasillos del primer piso de las mazmorras. Unas cuantas veces había bajado con Trowa y recordaba algo de ellas. Su vista se había acostumbrado rápido a la oscuridad y había un poco de luz colándose por las rendijas del desagüe del piso principal del traspatio de Low. Esto le recordaba un poco a las noches en el bosque negro. Había tenido que acostumbrase a esa oscuridad, por que los árboles no dejaban pasar la luz de las estrellas o la luna.
-- Heero – murmuro a sabiendas de que si Heero estaba por allí, podría escucharle, pero no así los guardias que estaban en la parte de afuera – Heero, estas aquí?, contéstame Heero! – volvió a murmurar.
Se detenía un poco en cada una de las celdas, tratando de ajustar su vista al interior para ver si había alguien en ella. Pero hasta ahora, las celdas que había visto estaban por completo solas.
-- Heero... - volvió a murmurar sin respuesta, caminando de celda en celda – He...
Se detuvo de forma brusca al distinguir a una persona encadenada a la pared de piedra. Agarro fuertemente los barrotes y trato de ajustar su vista en esa persona. Tenía la cabeza agachada, por lo que no podía verle el rostro. Ambos brazos estaban encadenados sobre su cabeza abiertos en forma de cruz. Sus ropas estaban desgarradas... era Heero?
-- Por los dioses... Heero! – grito Duo con desesperación.
-- Que haces aquí? – pregunto Heero con voz tenue, levantando la vista para ver a Duo aparecer en las mazmorras del castillo. Su buena vista le permitía verlo vestido de forma elegante. Con una capa oscura que le llegaba hasta los talones y colgaba de forma descuidada a los lados de su hombro. Sobre su pecho llevaba un medallón como el de su excelencia Traize, solo que este lo identificaba como un príncipe y no un noble cualquiera.
-- Vine... vine a sacarte – dijo Duo tratando de contener la emoción que le producía el encontrarlo.
-- Por que? – dijo Heero de forma fría viéndolo fijamente.
-- Por que tú no eres culpable, yo fui quien decidió irse del castillo, tú nunca me raptaste – dijo bajando la vista – Y te sacare antes de que te ahorquen.
-- Vete y déjame morir, quizá sea lo mejor... a quien le importa la vida de un simple cazador? – dijo Heero haciendo que Duo levantara la vista de forma alarmada - Yo soy culpable de cazar en el reino, soy culpable de hechicería, soy culpable de haber matado a tres soldados y soy culpable de mantener preso al futuro soberano del reino Low...
-- NUNCA ME ENCERRASTE!! – grito Duo con desesperación ante las palabras del cazador - yo lo decidí así!, yo quería quedarme contigo...
Los puños de Heero se apretaron al escuchar lo que Duo decía. Quedarse con él?, eso sería imposible. Un simple cazador, sin nada que ofrecer, sin un apellido ilustre, sin fortuna, sin futuro... No, eso no podía ser.
-- Debes irte... – dijo Heero de forma pausada - Tu compromiso será anunciado en pocas horas – dijo bajando la vista.
-- Heero... – trato Duo de decir algo, pero Heero lo interrumpió.
-- Vete! – grito Heero. Duo separo sus manos de los barrotes de la celda con decisión.
-- Si, me voy – dijo de forma firme, haciendo que Heero levantara la vista para verlo – pero voy a ver a mi tío para que me de las llaves y sacarte de este lugar – la mirada cobalto de Heero se fijo en la determinación del trenzado – Escúchame bien Heero Yuy, yo te amo y no voy a dejar que mueras... - dijo Duo dándose la vuelta.
-- Duo?... – pero la imagen de Duo ya se había perdido en la profundidad de las mazmorras – yo también te amo...
Duo corrió por el oscuro pasillo, tenía que encontrar a su tío y sacar a Heero de ese lugar. Después se tomaría el tiempo para explicarle a Heero todo, para tratar de convencerlo que no se casaría con Hilde.
-- Duo! – dijo Quatre al verlo aparecer por el pasillo – lo encontraste?
-- Si, ahora hay que encontrar a nuestro tío para sacarlo de aquí – dijo Duo pasando a la carrera por un costado de Quatre para llegar hasta las escaleras – también hay que buscar a Trowa... quiero que me ayude a sacarlo de Low.
-- Trowa debe estar de guardia – dijo Quatre caminando también a la carrera – yo me encargare de buscarlo. Pero Duo quiero saber que paso con los caballos... - Duo se detuvo para ver a su primo.
-- Así como tu puedes curar a una persona o sentir lo que otro siente – dijo Duo viéndolo fijamente – yo puedo controlar a los caballos y regresar un muerto a la vida antes de que se haya ido del todo.
-- Duo! – dijo Quatre con asombro.
-- Duo Maxwell que haces aquí?...
La voz gruesa de la persona a la que estaban buscando les sorprendió a su espalda evitando que siguiera hablando. Duo se giro para enfrentarse a su tío. Su mirada se endureció al recordar todas las atrocidades que había causado en su pueblo y en otros reinos. Al darse cuenta que su tío siempre mantuvo ante ellos una mascara de bondad para mantenerlos engañados y que no se enfrentaran a él para exigirle que se retirara del gobierno del reino. Además, había encerrado a Heero, la persona a la que amaba, bajo un cargo que no era cierto.
-- Deja libre a Heero tío – dijo Duo con voz firme – él nunca me secuestro y tu lo sabes.
-- Yo lo se? – dijo Traize mostrándose tranquilo. La mirada violeta de Duo le dejaba ver que estaba muy decidido a darle pelea. Pero no se iba a dejar, él era Traize Khrushrenada y Duo solo el hijo de una de sus hermanas – aquí llego una nota pidiendo un rescate por dejarte libre – dijo Traize cruzando los brazos.
-- Fue un truco que inventaste para justificarte ante el rey Schbeiker! – aclaro Quatre, haciendo que Duo lo viera solo de reojo y que Traize arqueara las cejas con disgusto viendo a su rubio sobrino. Lo que había sospechado ahora se lo confirmaba, Quatre sabía del escape de Duo desde el principio.
-- Deja libre a Heero! – volvió a pedir – no puedes mandarlo a la horca por algo que no hizo.
-- Y quien dijo que lo mandare a la horca por algo que no hizo? – dijo Traize mostrando una mueca en forma de sonrisa, haciendo que Duo se sorprendiera por su afirmación – Heero Yuy va a la horca por practicar la hechicería y dar muerte a tres soldados. Quizá tienes razón y no te secuestro, pero él ha admitido los demás cargos – dijo Traize con una sonrisa triunfal.
-- No... - dijo Duo a toda prisa, tratando de encontrar una forma de defenderlo de algo que él sabía era culpable – Heero no mato a los soldados, fui yo! – dijo Duo tratando de mostrarse convincente. Pero Traize comenzó a reír.
-- Jamás has sido bueno para mentir querido sobrino – dijo entre risas – Heero Yuy ira a la horca esta misma tarde y no hay nada que puedas hacer para salvarlo.
-- Claro que hay algo que puedo hacer! – dijo Duo apretando los puños por el enojo haciendo que la mirada de Traize se fijara de forma expectante sobre él – yo soy el príncipe Duo Maxwell, heredero en línea directa al trono de Low. Por lo cual puedo anular la ley de hechicería sobre aquellos que usan hierbas para curar a la gente. Y tengo el apoyo del príncipe Quatre del reino Winner y el apoyo de la princesa Hilde del reino Schbeiker. Estoy seguro de conseguir también el apoyo del reino de Catalonia y quizá hasta más reinos...
-- Hablas demasiado Duo – dijo Traize de forma seria – pero no creo que puedas hacer nada si estas encerrado – Duo abrió los ojos con sorpresa cuando escucho tal afirmación – GUARDIAS!
De forma inmediata cuatro hombres con espadas en mano rodearon a Traize mientras Duo giro su vista para ver como otros cuatro hombres llegaban por detrás de ellos. Esos hombres eran muy parecidos a los guardias que custodiaban la entrada a las mazmorras y aquellos que les habían perseguido la noche anterior. Estos hombres no les harían caso, solo obedecían a su tío...
-- Apresen al príncipe Duo Maxwell y enciérrenlo en la torre más alta del castillo hasta después de la ejecución de su secuestrador – dijo apuntándolo.
-- No puedes encerrar a Duo tío! – dijo Quatre atravesándose delante de su tío y dejando atrás a Duo.
-- Miliardo – dijo volteando a ver al rubio platinado que permanecía detrás de él – llévate a Quatre a su habitación y mantenlo encerrado.
-- Si excelencia – dijo Miliardo tomando a Quatre del brazo.
-- No!, suéltame Miliardo! – dijo Quatre tratando de soltarse del fuerte agarre de Miliardo.
-- No se atrevan a tocarme! – grito Duo cuando dos hombres trataban de sujetarlo – no pueden encerrarme tío! – dijo Duo de forma enérgica – suelta a Heero! te lo advierto!
-- Me amenazas? – dijo Traize divertido. Jamás llego a imaginar que el más divertido de sus sobrino se atreviera a lanzarle una amenaza. Pero que podía hacer Duo? Si fuera el otro, al que tenía encerrado, de ese si podría esperar una verdadera amenaza. Duo enarco las cejas con disgusto y se dispuso a contestarle.
-- Sabes bien que yo jamás amenazo tío – dijo Duo entre dientes con sumo enojo. Traize solo rió.
-- Déjate ya de niñerías Duo, te casaras con Hilde en un par de días. Deja de actuar como el maleducado de siempre – le regaño.
-- NO VOY A CASARME! – dijo con enojo apretando los puños. Estaba desesperado por que soltaran a Heero y no iba a permitir que le encerraran o le dijeran lo que tenía que hacer o no. – Y no voy a casarme por que amo a otra persona... - dijo Duo sonrojado, no le importaba delatarse ante su tío o ante los soldados que solo le observaban expectantes – y la persona a la que amo la tienes encerrada en una mazmorra. Déjalo libre o haré que los caballos derrumben todo...
Pero un fuerte golpe sobre su rostro le hizo callar al tiempo en que caía al suelo. Sintió como un sabor amargo llegaba hasta su boca y lo escupió con rapidez dándose cuenta que había sido sangre. Levanto la vista para ver a su tío desde el suelo. Nunca les había golpeado de forma intencional. Quizá como un accidente cuando les enseñaba a pelear, pero nunca como ahora.
Pudo ver que el color azul de los ojos de su tío se había transformado en el color del fuego, sintió un intenso calor sobre el rostro y por un momento pensó que era producto del golpe, pero no era así. Bajo su vista hasta las manos de su tío y pudo ver como estas parecían arder...
-- Traize! – grito Miliardo aun sujetando a Quatre del brazo con fuerza haciendo que Traize lo viera solo de reojo – por todos los dioses, cálmate!.
-- Fuego... - murmuro Duo volviendo a levantar su vista hasta la mirada de su tío. Era como solía hacerle Heero cuando creaba fuego con sus manos. Su tío también podía hacerlo!. Así era como había eliminado la aldea de Wufei? – así fue como eliminaste la aldea de Lang? – dijo Duo desde el suelo viendo a su tío – con tus manos mataste a hombres, mujeres y niños?
Duo vio como su tío se agachaba tomándolo fuertemente de las solapas de la camisola parándolo como su fuera un muñeco de trapo. Traize le miraba sumamente molesto, pero ya no reconocía su autoridad. Ya había desaparecido esa admiración que sentía por él y ese respeto que solía inspirarle. Se había dado cuenta que su tío era un asesino y no merecía su cariño, admiración o respeto.
Traize observo la mirada violácea de su sobrino muy cerca. Lo había levantado por las solapas esperando ver el temor que antes podía ver en esa mirada. Pero ahora no veía nada de eso. Solía ser para Quatre y para Duo una figura de autoridad a la cual respetaban mucho. Pero ahora ambos se revelaban y Duo se atrevía a amenazarle. Y ahora le sostenía la mirada cuando él le observaba de forma molesta. Había perdido el respeto de sus sobrinos... pero aun así les obligaría a hacer lo que él quería. Por las buenas o por las malas.
-- Vas a hacer lo que yo diga! – dijo Traize levantándolo ligeramente del suelo – te casaras con Hilde y deberás olvidar esa tontería de que amas a otro hombre. Eso esta prohibido en este reino. O... - dijo Traize dejando la amenaza en el aire.
-- O... vas a matarme? – dijo Duo sin apartar la mirada de su tío – como has matado a tanta gente?. No me sorprendería enterarme que también fuiste el causante de la muerte de nuestros padres... - Traize sintió coraje contra Duo. Estaba comenzando a convertirse en una molestia, como lo había sido su Shinigami padre. Surgían en él terribles ganas de acabar con la vida de Duo en esos momentos con sus propias manos...
-- DUO! – dijo Quatre con alarma al sentir todas las emociones que provenían de su tío y la determinación en su primo – por favor, Cállate!
-- Hazle caso a Quatre – dijo Traize soltándolo. Duo solo se acomodo las ropas y sigo observando a su tío – LLEVENSELO! – dijo girando las ordenes a sus hombres – y si no quiere ir con ustedes, tienen mi autorización para golpearlo hasta que pierda la conciencia – dijo comenzando a caminar ignorando a todos a su paso.
Duo solo observo como su tío se perdía fuera de los pasillos que llevaban a las mazmorras. Giro su vista para ver a Quatre que comenzaba a caminar jalado del brazo por Miliardo. Los ocho soldados se pusieron a su lado con una sonrisa.
-- Esta bien, esta bien, no es necesario usar la violencia, voy con ustedes – dijo Duo comenzando a caminar custodiado por los soldados.
Encerrado en su propio castillo. Obligado a permanecer en la torre más alta hasta después de la ejecución de Heero. Una sonrisa curvo sus labios. Nunca una habitación lo había detenido para escapar de ella. No sería esta la primera, aun y cuando estuviera en la parte más alta. Iba a salir y detendría esa ejecución. De una forma o de otra.
El sol del medio día estaba en su parte más alta. Ninguna sombra se distinguía por que estaba bajo los objetos y las personas. Había una serie de nubes negras que podían ser apreciadas a lo lejos, cerca o sobre el castillo de Low, pero no allí, donde estaban ellas...
De forma ágil entrelazaba las flores entre si para formar una corona con ellas. Estaba contenta y canturreaba de forma distraída una canción del pueblo. Quizá era una niña, pero la señorita Noin ya le había dado un trabajo: Cuidar a la señora bonita que estaba toda quemada. Su hermana no le permitía hacer nada, pero debido a su avanzado embarazo, ella solía ayudarle en todo lo que podía. Hasta que su cuñado, había solicitado la ayuda de otra de las mujeres del pueblo obligándola a solo ver sin ayudar. Y eso le aburría, hasta que la señorita Noin le pidió que le ayudara con la persona que estaba con ella.
Y lo hacía encantada! Por lo menos la señora bonita le enseñaba a hacer coronas con flores y le contaba historias bonitas. Mientras ella hacía ahora una corona de flores, la mujer bonita veía al cielo, del lado contrario del sol... que tanto estaría viendo? La forma de las nubes? A veces imaginaba que las nubes eran barcos que podían llevarla de un lado a otro.
Un grupo a caballo atravesó los campos lejos de donde ellas estaban. Lady bajo la vista para verlos. No eran soldados, eran gente del pueblo. Sabía lo que estaba pasando y tenía que volver a Low. Pero herida como estaba, no llegaría muy lejos. Por eso estudiaba el cielo, para saber cuando se concretaría la luna llena. En esta ocasión, no llegaría por la noche... la luna llena entraría antes de que muriera el sol... y así ella podría regresar a Low por transportación.
Giro la vista para sonreírle a Niao que hacía una corona con flores y la niña le sonrió en respuesta. Volvió a levantar la vista para ver a otros hombres que llegaban a caballo. Pero entonces pudo distinguir a otras personas un poco más cerca de donde ellas estaban. También observaban a los hombres. No usaban uniformes de los soldados de Low, pero ella había viajado con su excelencia Traize a muchas de sus guerras y sabía como se comportaba un soldado que vigilaba a alguien... estos eran soldados, espiando a una de aquellas personas en el grupo.
Entorno los ojos para tratar de distinguir a alguien en el grupo. Y no le fue difícil reconocer a Tritón Bloom, debido a la falta de su brazo derecho. Seguramente los soldados le estaban siguiendo. Había podido ver en sueños la planeación del ataque a Low, pero no veía al dirigente principal. Un chico de la edad de Heero con un dragón tatuado a su espalda.
-- Niao – dijo Lady haciendo que la niña se parara para llegar hasta ella con la corona de flores en sus manos – que bonita te ha quedado - dijo Lady tomando la corona entre sus manos – por que no se la das a ese hombre – dijo señalando al grupo.
-- A Tritón Bloom? – pregunto Niao
-- Si – dijo con una sonrisa – para que se la lleve a Catherine – Niao sonrió, conocía a Cathy y le caía muy bien. Por lo que no le molestaba regalar su corona a Tritón para que se le llevara a Cathy – y puedes decirle que los soldados le siguen? Sin mencionarle que lo he dicho yo?.
-- Los soldados? – dijo Niao sin entender.
-- Si, solo dile eso pequeña. Puedes hacerlo?
-- Si – dijo la niña, emprendiendo el viaje a toda prisa rumbo al grupo que charlaba aun montados a caballo.
Lady vio a Tritón recibir la corona y bajar para cargar a la niña. Seguramente la niña le dio el mensaje, ya que Tritón volteo para todos lados y alcanzó a ver a los hombres que aparentaban estar descansando bajo un árbol.
Lady se dio la vuelta al ver a Niao correr en su dirección. Sus largos cabellos caían a los lados de su rostro, mientras sus ropas largas cubrían su cuerpo. Los soldados no podrían adivinar que ella era Lady One, Bruja de Low.
Ahora tenía que esperar a que la luna llena entrara. Tenía que regresar a Low para ayudar a Heero, Duo, Quatre y Trowa... Tenía que llegar antes de que Traize fuera a matar a Heero. De alguna forma tenía que evitarlo.
Lo único que había logrado hacer cuando despertó con la visión de Heero y Duo capturados, fue enviar en sueños la forma en la que había sacado al príncipe Odin de palacio. Sabía que él único que podía recibir esos sueños era Quatre. Ahora el príncipe Winner debía saber que su primo Odin, y el verdadero heredero de Low, estaba vivo.
-- Miliardo no puedes encerrarme! – dijo Quatre al ser llevado hasta su habitación por el capitán de la fuerza real de su reino – tu siempre nos has ayudado, no puedes ahora traicionarnos de esta forma. Yo se que no quieres hacerlo...
Miliardo se detuvo viendo de reojo como tres guardias doblaban el pasillo alejándose de ellos. Giro la vista para ver el pasillo al frente y no vio a ningún otro guardia. Entonces abrió la puerta de la habitación de Quatre y lo empujo dentro, entrando él detrás del rubio.
-- Miliardo? – dijo Quatre sin entender. Había mucha confusión en el interior del capitán de la fuerza real. Se debatían dos sentimientos en su interior: el deber y lo correcto, el honor y la justicia. Quatre no sabía aun cual había ganado.
Miliardo dio un paso al frente haciendo que Quatre retrocediera con algo de temor. Los ojos celes de Miliardo parecían oscurecerse al verlo.
-- Tu padre me curo de las quemaduras que un dragón me causo – dijo Miliardo con voz ronca haciendo que Quatre abriera los ojos con sorpresa – yo he tratado de protegerte al no haberlo podido proteger a él...
-- Miliardo! – dijo Quatre con sorpresa al sentir la culpabilidad que inundaba el corazón del hombre frente a él.
-- Escúchame príncipe – dijo viéndolo fijamente – Traize no te cree capaz de salir por la ventana, pero deberás hacerlo – Quatre se giro para ver la ventana abierta de su habitación – tu puerta será cerrada por fuera, por lo que nadie esperara que salgas por la ventana.
-- No puedo! – dijo Quatre con desesperación viendo de nuevo a Miliardo.
-- Se que podrás – aseguro el rubio platinado – Trowa esta en la tumba...
-- No! – los ojos de Quatre comenzaron a llenarse de lagrimas. La tumba era el lugar donde torturaban a los prisioneros – por que?
-- Traición... - dijo Miliardo viéndolo fijamente haciendo que un par de lagrimas resbalaran por las mejillas de Quatre – los han visto, también a ti, hablando con rebeldes. Traize no te cree capaz de ponerte en su contra, por eso solo te mantendrá encerrado. Debes sacar a Trowa de la tumba, aprovecha que la mayoría de los guardias estarán en el patio trasero presenciando la ejecución – Quatre limpió las lágrimas con su mano y asintió de forma lenta. Miliardo se dio la vuelta para salir de la habitación del rubio.
-- Miliardo... - dijo Quatre haciendo que este se detuviera y volteara a verlo – por que tenemos tantos dones? – pregunto viéndolo fijamente – tu sabes? – Miliardo asintió.
-- Todos los Khrushrenada fueron dotados de poderosos dones. Tu padre y el padre de Duo, tenían Dones benignos que repartieron con gente de su entera confianza. Pero los dones del rey Low no podían ser compartidos, por que eran destructivos... podía crear fuego, una tormenta, controlar el agua y la tierra... esos dones fueron heredados a ustedes... los herederos del reino Low.
Quatre abrió los ojos con sorpresa. Su tío, el rey Low, era sumamente poderoso. Así como lo sería su primo... un momento... crear una tormenta?, como la que había visto y sentido días atrás?
-- Mi primo Odin Low tendría los dones de su padre? – pregunto Quatre viendo a Miliardo.
-- Si – aseguro el rubio platinado.
-- Heero! – dijo Quatre relacionando el sueño con lo que Miliardo acababa de decirle – Heero es el príncipe Odin Low...
-- Así es príncipe Quatre – dijo Miliardo saliendo de la habitación de Quatre y cerrando por fuera.
Wufei iba a todo galope sobre Sheldong, había presenciado la captura de Heero y de Duo. Había sido una gran sorpresa escuchar a ese hombre rubio, Miliardo Piscraf, como no recordarlo, decirle Majestad al trenzado. Así que todo el tiempo estuvo conviviendo con el príncipe Duo Maxwell, con el maldito prometido de su princesa?. Sentía coraje, por que había estado muy cerca de él y pudo haberlo matado con sus manos de haber sabido quien era... pero que tonterías, Heero jamás se lo hubiera permitido. Además ese trenzado sabía defenderse, no en balde había sido pupilo de su tío... Traize Khrushrenada!
Había estado conviviendo con un Khrushrenada!
Pero también había obtenido de su parte la promesa de combatir en contra del tirano, como lo haría Quatre Rabeaba Winner Khrushrenada. Los dos sobrinos del tirano estaban en su contra y a favor de los rebeldes. Nadie mejor que el trenzado para experimentar en carne viva las maldades de su tío. A caso no había sido perseguido por los soldados por creerlo un vagabundo? No le había contado ya la forma en la que su tío acabo con su aldea? No le habían ya contado sobre los malditos impuesto que cobraban a su nombre?
Duo Maxwell sabía mejor que nadie, que su tío era un tirano...
Solo por eso y por que necesitaba a Heero en la toma que tenían planeada, es que se había dedicado a seguir al contingente que se los había llevado. Había estado espiando y enterándose de los planes de Traize.
Ahora sabía que Heero sería ahorcado esa misma tarde y dejarían entrar a los aldeanos a presenciar la ejecución. Tenía que avisarle a Rashid que entraría al palacio para tratar de rescatar a Heero ya que era una de las piezas más importantes para derrocar a los ejércitos de Low. Quizá Traize también lo capturara al intentar rescatarlo, pero le daba la oportunidad perfecta para pedir un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con él... se lo debía!, desde hacía cinco años que se lo debía! Y Traize lo sabía muy bien.
Sheldong se detuvo de golpe haciendo que tuviera que sujetar fuertemente las riendas para no ser lanzado al suelo. Vaya forma de interrumpir sus pensamientos!. Giro su vista para todos lados y no le pareció ver a nadie. Pero la oscuridad del bosque negro no le ayudaba. A pesar de que era medio día, la oscuridad del bosque negro era notoria.
-- Quien esta allí? – pregunto con cautela al escuchar el movimiento de ramas.
Las sombras ante sus ojos comenzaron a tomar diversas formas. Un grupo a caballo aparecía delante de sus ojos sin que él se hubiera percatado de que alguien estaba allí. De haberle acompañado Heero, seguramente los habría escuchado primero y visto después.
El grupo numeroso de hombres se acercaba a paso lento. Todos montaban caballos negros y vestían de igual forma, cubriendo su cabeza con una capucha que impedía verles el rostro. Sentía un aura extraña proveniente de esos hombres. Estos serían los Shinigamis? Pero si era así, deberían llegar al siguiente día...
Uno de los hombres se aproximo a Wufei y despejo su cabeza, dejando ver un cabello entrecano que sobre salía en picos a los lados de sus orejas y mostraba una pronunciada calvicie al centro.
- Hug!, no podía ser estos los más hermosos seres sobre la tierra! – pensó para si mismo mostrando una mueca de disgusto.
-- Wufei Chang? – pregunto el hombre que se había adelantado.
-- Si – respondió Wufei con desconfianza. Los Shinigamis no tenían por que haber llegado antes de la fecha que uno de los suyos había establecido.
-- Mi nombre es Howard y estos son los Shinigamis – dijo apuntando a sus hombres que despejaban sus rostros de las capachas. Había hombres ancianos y unos cuantos jóvenes que si hacían honor a la leyenda – te hemos reconocido – afirmo el hombre – y estamos listos para la batalla...
-- La batalla será mañana – dijo Wufei viéndolo fijamente.
-- Mañana! – dijo Howard contrariado volteando a ver a dos hombres a su espalda – G, tu dijiste que sería hoy! – dijo en forma de reclamo.
-- El senil de J dijo que en tres días y esos son los días que nos hemos tardado en llegar – afirmo G.
-- Senil lo serás tu viejo olvidadizo. Tres días contando con él que estábamos hablando. No puedo creer que le hayas dicho a Erick que llegaríamos en tres días!.
Wufei solo observaba la discusión entre los hombres más ancianos del grupo. Pero el que los Shinigamis hubiesen llegado antes del plazo que habían dado era mejor. Se le acababa de ocurrir una idea.
-- Bienvenidos! – dijo Wufei haciendo que todos le vieran – no es tan malo el que hayan llegado un día antes. Malo hubiera sido que llegaran un día después. De todas formas vamos a adelantar las cosas...
-- Usted dirá, capitán Chang – dijo Howard mientras Wufei sonreía al ver la disposición de los hombres del reino Maxwell.
Duo estaba sentado en el piso de la habitación en la torre rodeado de pedazos de tela. El sol comenzaba a caer y estaba desesperado, pero seguía obteniendo más pedazos.
-- Bajaré haciendo una soga con las sabanas de la cama – se dijo a si mismo atando la punta de los trozos de tela entre si para conseguir hacer una soga.
Era una suerte que las mantas no estuvieran demasiado gastadas, sería una gran caída si esta se llegase a romper cuando el se estuviera colgando de ella para bajar hasta la siguiente ventana de la torre. Solo esperaba que la soga fuera lo suficientemente larga como para llegar a la ventana. Incluso había hecho jirones su capa para conseguir llegar hasta su objetivo.
Se levanto con la soga hecha de jirones, ató la punta a una biga de madera que sostenía el techo de la habitación y el resto lo dejó caer por la ventana. Se asomo para ver hasta donde llegaba y vio con asombro que aun le faltaba un buen tramo para alcanzar la cornisa de la siguiente ventana. Esa ventana daba a los escalones de la torre, sería fácil salir corriendo por ella para llegar hasta el traspatio.
Tendría que balancearse hasta llegar a la ventana y procurar no caer, no podría revivirse a si mismo.
Toda la gente estaba reunida en la parte trasera del castillo. Se había puesto una tarima y la soga estaba ya colgada. Se probaba que la puertecilla que quedaba bajo los pies del culpable se abriera de forma instantánea cuando la palanca se moviera.
Habían visto muchas veces colgar a los ladrones, a la gente le gustaba ese espectáculo, le gustaba el derramamiento de sangre. Traize sabía como mantener contenta a la gente, si ellos querían espectáculo se los daría. Había tenido la inteligencia de hacer correr el rumor de que el príncipe Duo había sido secuestrado y posiblemente muerto. Y ahora tenían en su poder al secuestrador y el príncipe estaba sano y salvo y a unos días de su boda con la princesa Hilde.
Se felicitaba mentalmente a si mismo por haber urdido un plan tan magnifico a expensas de su sobrino. Ahora no solo estaría dándole muerte al secuestrador, también eliminaba de tajo la amenaza de que alguien se enterara de que el preso era el hijo de Odin Low. Verdadero rey del reino.
La gente se arremolinaba a las orillas de la tarima para ver de cerca el espectáculo, gritaban a todo pulmón por ver al secuestrador del príncipe. La gente alzaba las manos y se preparaba con piedras y frutas para lanzarle al culpable en cuanto apareciera. No había habido un juicio, el acusador y juez era el mismo; Traize Khrushrenada.
Todo estaba preparado. Desde su lugar veía sobre las bardas del reino esperando a que el sol se ocultara, no había nada que Duo o alguien pudiera hacer. Ni siquiera el propio Odin Jr, había hecho algo por liberase de las ataduras con las que le mantenían en las mazmorras. Duo había sido encerrado en una de las torres más altas del castillo para evitar que apareciera y arruinara la oportunidad de matar al "secuestrador".
Pero el estar encerrado no le impedía a Duo poder bajar por la ventana. Con la experiencia que tenía al subir y bajar árboles, se había balanceado desde la punta de la soga, hasta la cornisa de la ventana más abajo. Ahora corría a toda prisa por los pasillos para poder llegar al lugar de la ejecución, tenía que impedirlo, a como diera lugar debía impedirlo.
El sol termino por ocultarse detrás de las bardas del palacio. La hora había llegado y el verdugo se aproximo con otros dos guardias para abrir la reja que mantenía encerrado a Heero.
Heero levanto la vista para ver al hombre que llegaba hasta él. Mantenía su rostro oculto detrás de una mascara de cuero negra, "el verdugo", se dijo a si mismo. Dos guardias aparecieron detrás de él, mientras otros dos, que seguramente eran los que custodiaban la salida, se quedaba fuera de las rejas.
Con cuidado metieron la llave a las esposas y le soltaron de las paredes. Le dolían los brazos al estar por tantas horas con ellos levantados. Quería sobar sus muñecas y masajear sus músculos doloridos, pero los soldados no le dieron tiempo a nada. De forma rápida colocaron sus muñecas entre un par de brazaletes de acero que descansaban sobre una barra de acero, impidiendo que sus manos se tocaran. Y el verdugo camino hasta él para colocar sobre su cabeza un saco negro que le impedía ver por donde iba.
No cabía duda que maldición se había roto, por que cuando el verdugo lo toco no cayó muerto y ahora que los guardias lo jalaban de los brazos, estos tampoco parecían verse afectados. A que horas se había roto la maldición? En que maldito momento esta dejo de afectarles a los demás? Aun el día anterior Niao había muerto con un toque mortal de sus manos. Y tres soldados habían caído a sus pies cuando los toco... entonces, cuando? Cuando estuvo con Duo en la madriguera? A caso... cuando le dijo que lo amaba?...
Sintió como comenzaban a jalarlo por los brazos para que caminara. Comenzó a recorrer los pasillos distinguiendo diferentes formas de caminar en los soldados. Le fue fácil distinguir el cambio de velocidad cuando llegaban a los escalones. Y no le resulto complicado saber que estaba fuera de las mazmorras, al sentir el viento sobre sus muñecas.
La maldición había sido rota cuando le dijo a Duo que lo amaba... de eso estaba seguro. Por que de otra forma, ninguno de los hombres que lo llevaron a las mazmorras hubieran podido con él.
Ojalá se lo hubiera dicho aquella vez en el río... quizá hubiera podido morir con la dicha de haberlo hecho suyo. Ahora jamás sabría que se sentía amar a alguien en cuerpo y alma...
Lo subieron a una especie de carreta, podía sentir el movimiento bajo sus pies y escuchaba los gritos enardecidos de la gente. Podía sentir las piedras que le golpeaban la piel cuando lograban traspasar las rejas de madera.
Sintió como el movimiento cesaba y como alguien lo jaló de los brazos de forma brusca. Ya había llegado al lugar de la ejecución. La gente pedía a gritos su muerte...
Duo aun estaba muy lejos del traspatio y podía ver por la ventana de la torre que la ejecución estaba por comenzar. No, no podía permitir que lo mataran por su culpa, por su culpa!!
-- HEEROOO!!! – grito bajando a toda prisa las escaleras, sin percatarse que alguien le salía al paso.
-- Príncipe Duo, no llegara a tiempo, yo lo llevare más rápido.
-- Lady One, por los dioses, si conoce otro camino saquéeme de aquí!
-- Claro que si!
La bruja One, extendió una mano para tomar la de Duo, al mismo tiempo en que ambos desaparecieron del lugar. Tal y como lo había hecho cuando había ido a visitar a Heero y Duo se había quedado dormido cerca del estanque.
Unos ojos oscuros estudiaban a los soldados desde donde se encontraba. La gente enardecida le ocultaba muy bien de los soldados. Nadie parecía prestar atención en él. Solo debía revisar cuantos eran los soldados y que armas traían. Pero sus ojos se clavaron en un hombre con una túnica blanca y el cabello avellanado corto. No era posible que el único que podía vencerlo en un duelo de espadas se encontrara también presenciando la ejecución?. Allí sentado en una especie de trono alto estaba el propio Traize Khrushrenada; el causante de la muerte de su esposa, el asesino de su aldea, quien mansillo su honor sin piedad.
Tenía ganas de saltarle encima y matarlo a sangre fría, tal como él lo había hecho con su familia. Pero ahora debía preocuparse por sacar a Heero de todo esto y explicarle lo que harían.
El verdugo tomo la soga para ponerla en la cabeza del cazador, ya no había nada que alguien pudiera hacer. La sonrisa de Traize apareció al darse cuenta que todo estaba saliendo según el plan. En poco tiempo no habría nadie que pudiera detenerle...
Duo apareció detrás de la multitud a un lado de la bruja One, pero la soga ya cubría el cuello de Heero. El verdugo solo esperaba la orden de Traize para tirar de la palanca.
-- HEERRROOO!! – grito Duo, pero Lady One extendió un brazo para evitar que corriera.
-- Espera príncipe, espera... – Duo la observo con ojos suplicantes y tristes.
-- No me pidas que espere, están a punto de matarlo!! – dijo soltándose de los brazos de Lady One para abrirse paso entre la gente.
-- No príncipe, no lo harán... – murmuro, mientras ponía ambos pulgares e índices juntos para comenzar a recitar algo ininteligible.
Heero pudo escuchar una voz en particular que mencionaba su nombre. Gritaba con desesperación, podía distinguirla, era la voz del trenzado, la voz de Duo. Giro un poco su cabeza para seguir el lugar de la voz. El se encontraba entre la gente. Por la distancia, parecía que al final y se aproximaba al frente.
-- Por lo menos pude volver a escucharte, aun que no haya podido verte – pensó mientras volvía a enderezar su cabeza y esperaba el momento final.
La gente seguía gritando que muriera, pero de repente algunas de esas personas cambiaron el grito de "muerte, muerte" por el de "Queremos ver su cara".
Traize giro su rostro al darse cuenta de que aquel grito que parecía mínimo, comenzaba a hacerse general. La gente comenzaba a pedir ver el rostro del secuestrador. El verdugo había soltado la palanca y esperaba las instrucciones de Traize, quien aun veía como la gente se volteaba a verlo a él y no al que sería ejecutado. Todos le pedían que revelara el rostro del hombre a ser ejecutado y eso no podía permitirlo. Había gente en el reino que pudiera reconocerlo y eso no podía permitirlo.
Wufei sacudió su cabeza sin entender por que también él había comenzado a gritar que quería ver el rostro de Heero. El lo que quería era liberarlo, no verle la cara, ya la conocía.
Duo siguió corriendo empujando a Wufei a un lado, al parecer la ejecución había sido detenida por unos instantes, pero solo faltaba que la palanca fuera jalada para ahorcar a Heero y el no podía permitirlo.
Otro de los soldados en la plataforma de ejecución se aproximó a Heero para retirar la soga junto con la capucha. Traize no había dado la orden y su mirada casi fulmina al soldado que descubrió el rostro a Heero.
-- HEERO!! – grito Duo llegando hasta las escaleras que le llevaban a la plataforma.
Heero pestaño pesadamente para tratar de acostumbrarse a la luz que le caía de golpe y casi al mismo tiempo giro su rostro para ver al trenzado que llegaba junto a él.
-- Es él!! – grito una mujer anciana, haciendo que toda la gente enmudeciera – es él!
-- Es el Rey! – grito otra persona.
-- Que viva el rey!!!
La gente comenzó a verse una a la otra, Heero también comenzó a ver a la gente que gritaba que era el Rey. Sabía que Duo aun no era Rey, entonces por que gritaban que era el Rey?.
Duo no entendía la conmoción de la gente, quien era el Rey? A quien se referían como el Rey?
Traize se levanto junto con Miliardo, por fin había sucedido alguien lo había reconocido. Se dio prisa en huir por una de las puertas de palacio al escuchar como el coro de viva el rey comenzaba a subir por todas partes.
-- Es el Rey!!
-- Es Odin Low...
-- Que viva el rey Odin Low!!, que viva el rey!!
-- Odin... Low... – dijo Duo viendo a Heero fijamente, ahora sabía por que le parecía tan familiar.
Cuando niño solía entrar muy seguido a la cámara del tesoro, el lugar donde había estado el medallón de su tía, el que contenía la segunda frase del hechizo que pendía sobre Heero. Y allí mismo estaba el retrato de su tío Odin... ahora sabía por que cuando lo vio por primera vez le parecían tan conocido... Heero era idéntico a su tío, solo que con el cabello oscuro...
Heero era su primo Odin Low... el verdadero Heredero del reino de Low...
Heero no podía dejar de ver los ojos sorprendidos de Duo. No entendía el que gritaran que era el rey. Sus manos aun estaban sujetas con esos brazaletes de acero, pero no parecía que alguien le fuese a ahorcar ahora.
Uno de los solados subió hasta la plataforma y con la espada corto el acero que separaba las muñecas de Heero mientras le observaba fijamente.
-- Su majestad Odin Low, la guardia real esta a su servicio.
Heero abrió los ojos con sorpresa al escuchar al soldado. Los gritos de la gente se escuchaban jubiloso al gritar "viva el rey Low". Heero tomo el medallón que pendía de su cuello, no se había dado cuenta que ya no eran dos, era uno solo que mostraba el sello real...
"... El grito enardecido de la gente le restituirá su poder..."
Levanto la vista para ver a la gente que seguía gritando, mientras vio como Duo parecía derrumbarse, mientras por las escaleras llegaba Wufei sonriendo...
-- Majestad Odin Low! – dijo Wufei – quien lo hubiera creído Heero... pero aun hay que detener a Traize Khrushrenada...
Continuara...
Notas de la autora
No se aun si el siguiente será el final o no. Todo depende de que tan largo me salga. Pero ya ven, que le dije que la clave de esta historia estaba en el capitulo cero?, jejejeje.
Bueno, ahora no hay muchos comentarios, solo quiero decirles que sigo teniendo problemas con mi yahoo. Ahora hasta mi Hotmail no me deja anexar archivos --, así que me despido haciendo corajes con mis cuentas de correo.
Gracias a mis amigas de siempre: Claudia, Bony, Faby y Marlene.
Comentarios, sugerencias, tomatazos a : maryluzmtyyahoo.com
Review Contest:
Loreto W: Gracias Loreto y a cuidar esa vista. Suerte en los exámenes si estas en ellos.
Angeli Murasaki: Pues si, el final se acerca y no se si el 13 ya es o no el fin, jejejeje. Pero a ver que ocurre. Aun falta detener a Traize.
Denisse: Mis partes favoritas también son las de Heero y Duo , jejeje! Por eso el siguiente fic solo será de ellos dos. Dejare de centrarme en otras parejas, jejeje. Pero que bueno que te gusta esta locura.
Hikaru Itsuko: Quizá tus ideas son correctas, jejejeje. A ver si lo que pensabas es lo que escribí, jejeje.
Ryo Asakura: Ojalá este cap también te haya gustado. Creo que no hubo mucho contacto entre los personajes, pero ya esta casi para llegar al final.
Lioku: Para nada me das lata y entre mas me exijas, mas me exijo yo, jejejeje. Que bueno que te gusta la historia, trato de hacer lo mejor en estas locuras que se me ocurren.
Devil1: Magnifico trabajo de traducción, sigue, sigue... perdona, ahora si respondo tu review, jejejeje. Gracias por las felicitaciones y espero no tardarme tanto con el siguiente.
Cyndi lps: Que bueno que te gusta la historia loca que se me ocurrió usando a mis chicos lindos de Gundam. Y no creas que no metí lemon por que estaba muy largo, jejejeje. Es que la madriguera estaba muy chiquita, jejejeje. Si yo solía hacer 50 hojas por cam en Juego por Un Beso. Pero este lo estaba haciendo de a 20.
Uru Yuy: Amiga, andas desaparecida... Que bueno que te gusto el comic de Misión Fallida, es una lastima que no pueda anexar las imágenes al fic, jejejeje. Ya vez que este capitulo no se tardo tanto como el anterior? Y espero que el 13 tampoco se tarde tanto.
Seiryu Sama: Huy, creo que voy a esconderme para que no me culpen de tu muerte por infarto... (Alguien susurra al oído a Maryluz) ha, no pueden culpar a alguien por causar un infarto? Entonces déjame lo hago apropósito, jejejejejeje. No te creas, gracias por tus comentarios.
Yuki Ayanami: Pues ojalé este capitulo haya resuelto algunas de tus dudas, pero se que debes tener más, jejejeje. Tratare sacarte de las que te hayan surgido en los siguientes capitulos.
Aguila Fanel: La suerte de Traize se develara en el siguiente capitulo, jejejejeje. Allí verán lo que le depara el destino... a no, cual destino, ya lo dije en el cap 0, jejejeje.
Misao: Me encantaría ver Juego en un video. Como me muero por ver el Tercer Gemelo (mi novela favorita) en DVD, por desgracia se encuentra en España y ni como pedirla --. Ojalá selecciones bien a los actores, jejejeje. Creo que ya muchas de tus preguntas fueron contestadas. Espero te haya gustado el capitulo.
Wow! Y yo que creí que eran poquitos Reviews, no si son bastantes!. A lo que no le hago mucho caso son a los pocos (poquisimos) correos personales que recibí entre la publicación del anterior capitulo y este. Pero como dije, tengo problemas con el yahoo y si alguien me ha mandado algún comentario y no le he respondido, mil disculpas! Es culpa del ·$/(&$ servidor de yahoo.
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 34, 5H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 12
CUMPLIENDO LA PROFECÍA
No había podido dormir en toda la noche, sentía un sobresalto en el pecho que le impedía poder conciliar el sueño. A penas cerraba los ojos y las imágenes de gente muriendo quemada acudían a sus sueños haciéndolo sobresaltarse.
De que eran esas imágenes?
Podía ver a la gente llorando e implorando por la vida de alguien... niños, en su mayoría niños pequeños. Pero los hombres a los que veía vestidos de soldados, no les hacían caso a esas madres afligidas y delante de ellas destazaban a sangre fría los pequeños cuerpos, para posteriormente arrojarlos en grandes hogueras.
Sus ojos de color aqua, derramaban lágrimas al verlos, sin poder hacer nada para ayudarles...
Pero lo que más había llamado su atención, era la imagen de una niña con los cabellos revueltos, que bajaba corriendo por las escaleras, de la torre de un castillo, llevando entre sus brazos un pequeño bulto... un bebe... el heredero de Low.
Había seguido entre sueños a la niña hasta el río y pudo ver como el pequeño bulto era depositado en una barca vieja y lanzado a las aguas para ponerlo a salvo. Para después ser llevada en brazos delante de su tío Traize y obligada a permanecer a su servicio...
Lady One era aquella niña que saco de palacio al príncipe Odin Low! Pudo verla crecer ante sus ojos...
Aun no había amanecido, cuando se levanto de la cama con la firme intención de buscar a Lady y preguntarle por ese sueño que había tenido. Jamás había tenido sueños de ese tipo, por que habían acudido a él esas imágenes?. Ella realmente había salvado a su primo? Estaría vivo? Y si lo estaba, en que lugar se encontraba? Pero al llegar a la habitación de la bruja en la torre, el guardia le prohibió la entrada argumentando que eran órdenes de su tío.
Bajo sin saber que hacer... pasaba de forma nerviosa sus manos por su cabello rubio. Si Odin Low Jr estaba vivo, el era el heredero de todo Low y debían buscarlo. Muchos eran los que decían que el rey Low era el mejor gobernante que habían tenido y quizá su primo fuera tan bueno como su tío. Pero eso no lo sabrían hasta no encontrarlo.
Pero de momento no podía hacer nada... en pocas horas saldría del palacio y Trowa se quedaría para abrir las puertas a los ejércitos que tomarían Low y derrocarían a su tío. Habían prometido no dañar a Dorothy ni a los sirvientes que atendían el palacio. Pero bien sabía que la terquedad de la princesa de Catalonia la podría poner en peligro si le daba por comenzar a fastidiar, y eso era algo que hacía con frecuencia. Así que se encamino hasta los aposentos de la princesa para tratar de sacarla del palacio ese mismo día. Quizá no la amaba, y ella había sido cruel con él cuando era niños, pero eso no quería decir que le deseara algún mal o la muerte.
Llego al cuarto y levanto la mano para tocar a la puerta. Pero conociendo como era, si no estaba de humor para hablar con él, lo mandaría al diablo cerrando la puerta con cerrojo. Así que se arriesgaría a entrar a su habitación sin tocar. Era temprano, pero de antemano sabía que la princesa gustaba de madrugar, por lo que esperaba no estuviera aun en la cama.
Suspiro un par de veces y abrió la puerta sin avisar.
Dorothy se encontraba cepillando su largo cabello sentada frente al espejo. Al ver la puerta abrirse corrió hasta la cama para ponerse la bata que cubría el camisón y se volteo enojada a encarar al príncipe Winner.
-- Como te atreves a entrar de esa forma a mi habitación? – sentencio furiosa cruzando de forma fuerte sus brazos sobre su bata, mientras Quatre cerraba la puerta y caminaba de forma decidida hasta quedar de frente a ella – Aun no estamos casados y no tienes por que entrar sin permiso a la...
-- Debes irte de Low – dijo Quatre interrumpiendo la protesta de la rubia. Las cejas de Dorothy se arquearon con disgusto al escucharlo.
-- Me estas corriendo? – pregunto Dorothy con enojo. La mirada de Quatre no parecía estarle trasmitiendo nada más que preocupación.
-- Es por tu propio bien princesa, debes marcharte de Low hoy mismo. No puedo decirte los motivos reales... - trato Quatre de explicar, pero la mirada de Dorothy centello por la furia.
-- No mientas Quatre Rabeaba Winner!, tu lo que quieres es sacarme de Low para decirle a tu tío que quiero suspender el matrimonio. Y no lo vas a lograr, tu no me vas a dejar plantada como lo hizo Duo con Hilde!... yo aquí me quedo! – dijo Dorothy empecinada en su decisión apuntando al suelo de su habitación haciéndole ver que no se movería.
La mirada de Quatre se entristeció, había ocasiones como esa, en la que las emociones de la gente llegaban a él sin que pudiera controlarlas. Y las emociones de Dorothy eran muy contradictorias. Por un lado estaba su deseo de casarse con él... por el bien del reino de Catalonia. Y por el otro... el verse atada a alguien a quien no amaba y tener la obligación de darle un hijo varón al reino; separándose definitivamente de su verdadero amor.
Cuanto la entendía...
-- Te entiendo – dijo Quatre bajando la vista haciendo que Dorothy se sorprendiera – te entiendo muy bien, por que estoy en tu misma situación – dijo Quatre volviendo a levantar la vista. Dorothy se quedo en silencio sin comprender lo que Quatre le decía – Desde siempre he sabido que no me quieres ni aun que se aun poco – afirmo Quatre – pero aceptaste este absurdo matrimonio por el bien de tu reino.
-- Así es – afirmo Dorothy viendo fijamente al rubio – yo no te amo y solo me caso contigo por que...
-- Crees que puedes controlarme para hacer lo que tu quieras – dijo Quatre entrecerrando los ojos, haciendo que Dorothy retrocediera sorprendida. Jamás espero que alguien supiera el verdadero motivo por el que deseaba casarse con él. Mucho menos que el mismo príncipe lo supiera – Pero no puedes controlarme Dorothy, por más que lo intentes.
-- Quatre yo... - dijo de forma nerviosa avergonzada de haber sido descubierta.
-- También se que a quien amas es a mi tío Traize...
Esa última afirmación de Quatre hizo que Dorothy se sintiera profundamente asustada, sintió que sus piernas comenzaban a temblarle y no le respondían. Dejo que sus manos se recargaran sobre el peinador y calló sentada en la silla que antes ocupara para peinarse, viendo a Quatre con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
Ya era muy malo que Quatre supiera el verdadero motivo por el que quería casarse con él. Pero mucho más malo, era que supiera que estaba enamorada de su tío... y no podía decirle que se equivocaba, por que sus sentimientos le habían traicionado al hacerle palidecer ante su prometido.
-- No se merece tu amor Dorothy – dijo Quatre de forma triste – él no es lo que aparenta y lo sabrás muy pronto, espero – dijo Quatre frente a la rubia, que aun le miraba de forma asombrada y silenciosa – quiero que salgas de Low, ve a Schbeiker, por favor – dijo Quatre tomando la blanca mano de la rubia y besándola de forma tierna. Para después salir sin decir nada más.
Como?... Como casarse con Quatre después de todo lo que sabía?...
Sin saber que hacer, dejo que sus manos cubrieran su rostro y comenzó a llorar.
Quatre salio de la habitación de Dorothy en el preciso momento en que un contingente a caballo entraba por el puente a todo galope. Se asomo sobre la barda para tratar de ver quienes eran los hombres y vio con una mezcla de alegría y de pesar, que uno de aquellos hombres, traía sobre el lomo de su caballo a Duo... por fin lo habían encontrado.
Que extraña sensación...
Sentía que su cuerpo dolía, como si hubiese estado mucho tiempo acostado en algo duro. A su nariz llegaban olores extraños, olores que nunca había percibido antes tan cercanos. Olía a humedad, a suciedad y podía percibir el olor a sangre seca...
Donde demonios estaba?
Abrió los ojos de forma lenta para tratar de reconocer el lugar, pero todo estaba sumamente oscuro. Sin embargo su buena vista le permitía ver en la oscuridad y pudo distinguir las rocas a su alrededor, las cadenas que tenían sujetas sus muñecas y sus tobillos y los barrotes al frente.
Estaba en una mazmorra...
Como había llegado a una mazmorra?
Ahora podía recordarlo... Duo era el príncipe Maxwell, al que supuestamente habían secuestrado.
Maldición!, como no lo había adivinado antes? Duo apareció por el bosque un día después del supuesto secuestro. Era primo del príncipe Winner y conocía a la nobleza de Low. Como no relaciono todos esos indicios con el príncipe Maxwell?
Maldición un Príncipe...
Un Príncipe...
Cuanto dolía darse cuenta que se había interesado en alguien demasiado alto. El heredero del reino Low no era alguien con quien pudiera estar. Aun y cuando había dicho que dejaría todo por estar con él, no era algo que le dejarían hiciera. Bien sabía que para renunciar a un reino, antes el rey tendría que exponerlo al senado y decir las razones por las que claudica. Sería Duo capaz de admitir ante el senado que estaba enamorado de otro hombre? Y que ese hombre era un simple cazador?
Un quejido llego hasta su oído y dejo de pensar en Duo para prestar más atención en los sonidos que provenían de las mazmorras adjuntas a la suya.
El quejido volvió a escucharse. Era muy leve, seguramente la persona que estaba en otra de las mazmorras se encontraba en mal estado o quizá inconsciente.
-- Hay alguien allí? – pregunto Heero al volver a escuchar el quejido y el sonido de cadenas al moverse. La persona que estaba encerrada en la mazmorra, estaba al igual que él, encadenado a las frías rocas.
-- Si – escucho la voz claramente que le respondía de forma lastimera.
-- No te escuchas muy bien.
-- Será por que no me encuentro muy bien – respondió la otra voz con algo que parecía ser un tono divertido.
-- Cuanto tiempo tienes encerrado? – pregunto tratando de mover sus manos, mientras hablaba, sobre los grilletes que traía en las muñecas, sin lograrlo.
-- Siento que ha sido una eternidad, pero solo estoy aquí desde anoche...
Pudo escuchar otro quejido, pero un poco más lejos. Cuantas personas tenían encerradas en esos calabozos? Y por que razones? El no sabía cual era el motivo de tenerlo encadenado de esa forma. No podía moverse, las manos las tenían levantadas y las piernas sujetas al suelo de forma firme, con la clara intención de evitar que se moviera. Esa misma inmovilidad le impedía hacer algo con esos dones que tenía. No sabía si el cielo afuera estaba oscurecido o no. Tampoco sabía si podía hacer que el agua, que caía a gotas por las paredes de piedra, podría hacer algo para soltarle de esas cadenas. O si el fuego que podía crear con sus manos pudiera derretir el acero de sus manos o sus piernas...
-- Puedo escuchar a alguien más – dijo Heero al volver a escuchar un quejido a lo lejos.
-- Si, hay alguien más en estas mazmorras, se han estado divirtiendo con nosotros toda la noche. Nos han torturado para tratar de sacarnos información... puedo saber quien eres y por que te han traído aquí? – pregunto el otro con curiosidad, tratando de ignorar el dolor de las heridas que los látigos habían causado sobre su piel desnuda.
-- No se por que me han traído aquí – contesto Heero – pero creo que algo tiene que ver con que me hayan encontrado con el príncipe Maxwell...
-- Duo!, han encontrado a Duo? – pregunto el otro con algo de alarma.
Heero apretó los puños al darse cuenta con que familiaridad el otro preso había mencionado el nombre de Duo. De donde lo conocía? Quien era?
-- Quien eres? De donde conoces a Duo? – pregunto a toda prisa, tratando de controlar la molestia que le causaba el que alguien más le conociera.
-- Si te encontraron con Duo, tu debes ser Heero – dijo el otro haciendo que Heero se sorprendiera, pero sin contestarle – yo soy Trowa Barton, el mejor amigo de Duo...
Le dolía la cabeza tremendamente, sentía que todo le daba vueltas. Pero extrañamente se sentía confortable.
Estiro las manos sobre aquello en lo que estaba acostado y lo sintió muido y cálido. Palpo de forma lenta y comenzó a abrir los ojos al darse cuenta que estaba boca abajo sobre algo suave. Al abrir los ojos lo primero que vio fue una tela brillosa a la altura de sus ojos. Donde diablos estaba?
-- Duo!
Esa voz la reconoció de inmediato y se giro sobre su eje quedando frente a esos ojos color aqua que hacía un mes que no veía.
-- Quatre! – dijo Duo con alegría – que haces aquí? – dijo viendo todo a su alrededor y reconociendo su habitación en el palacio de Low – como llegue aquí?, quien me cambio las ropas? – dijo al darse cuenta que ya no traía aquellas ropas, sucias y desgastadas, que había estado usando cuando estaba con Heero – Y donde esta Heero? – continuo haciendo preguntas a la carrera haciendo que Quatre sonriera tapando la boca de su primo para poder contestarle.
-- Te he estado cuidando, has regresado a Low y Miliardo te dejo en la habitación personalmente, yo fui quien cambio tus ropas por ordenes de nuestro tío Traize y no se donde esta Heero...
Duo observo detenidamente a su primo. Lo había extrañado, pero necesitaba saber de Heero, a su primo lo quería como a un hermano, pero a Heero lo amaba y le preocupaba lo que los soldados pudieran hacerle.
Lo último que recordaba era la cara de Heero cuando escucho que le decían príncipe Maxwell. Jamás había visto esa reacción en Heero. Había dolor, furia, tristeza y no sabía que más en esa mirada que le veía como no reconociéndolo...
Heero había sido golpeado y en seguida él... pero ahora él aparecía en su habitación en el palacio de Low, entonces... donde estaba Heero?
-- Si llego contigo, debe estar en algún lado – dijo Quatre adelantándose a lo que Duo preguntaría. Duo levanto la vista viendo a su primo. Había muchas cosas que no se habían dicho en un mes y necesitaba contarle tanto, pero en esos momentos quería encontrar a Heero.
Se levanto a la carrera de la cama, pero al intentar incorporarse un mareo le impidió continuar. Quatre se dio prisa en acercarse para ayudarle.
-- No te levantes aun Duo, descansa un poco – dijo Quatre con preocupación – el golpe que te han dado fue algo fuerte – dijo tocando con delicadeza el moretón que traía a un costado de la sien.
-- Necesito encontrar a Heero, Quatre! – dijo Duo con desesperación – quiero saber que han hecho con él? Donde esta?, si esta bien?... – bajo la vista con pesar – yo lo amo... y él no sabía quien era yo...
Quatre sintió la tristeza y la desesperación del corazón de Duo. Sabía cuanto le preocupaba el bienestar del cazador con quien había estado. Sentía el amor de su trenzado primo por ese hombre tan misterioso...
-- Vamos a encontrarlo, pero descansa solo un poco, hasta que puedas incorporarte sin marearte – dijo Quatre sentándose a su lado – por que no me cuentas que ha pasado en este mes? – cuestiono Quatre viendo fijamente los ojos violetas de su primo.
Duo desvió la vista de su primo, como decirle lo de su tío? Ya lo sabría? Como contarle que iban a atacar Low y que su tío era un tirano?... Como?
-- Ya lo se Duo... - dijo Quatre de forma queda, haciendo que Duo volteara a verlo y se incorporara un poco asombrado – ya se que nuestro Tío ha estado dictando ordenes a nuestro nombre. Ha estado gobernando a tu nombre todo Low y dictando impuestos absurdos. Ya lo se Duo... también se que atacaran Low mañana por la noche.
-- Quatre... quien?... – intento decir Duo, pero Quatre sonrió.
-- Por supuesto que Trowa – dijo con una enorme sonrisa y sonrojándose ligeramente. Duo sonrió a su vez.
-- Están enamorados, cierto? – dijo Duo y el sonrojo en las mejillas de Quatre creció aun más – lo he sabido siempre – dijo Duo sonriendo haciendo que Quatre sonriera a su vez.
-- Y tú estas enamorado de ese cazador – aseguro Quatre, haciendo que esta vez fuera Duo quien se sonrojara.
-- Si Quatre, por eso quiero encontrarlo. El no sabía que yo era el príncipe Maxwell, el creía primero, que era un vagabundo por mis ropas. Después le hice creer que era solo un noble, no un príncipe. Por eso tengo que encontrarlo y explicarle. No se en que este pensando y no quiero que crea que le he engañado.
-- Estoy seguro que él entenderá Duo, no te preocupes – aseguro Quatre – pero tenemos que salir de aquí antes de que tomen Low. – Duo se incorporo en la cama con el seño fruncido.
-- Yo no me voy sin Heero! – aseguró con firmeza – además, nosotros pertenecemos a los rebeldes – dijo Duo viendo sus rodillas – estamos en contra de nuestro tío.
Quatre sintió la tristeza que eso provocaba en Duo. Sabía que su primo prefería la paz a la guerra, tanto como él. Pero como detenerla?, quizá si encontraban al príncipe Odin... pero a un día de la toma... eso sería imposible,
-- Todo ha de salir bien – dijo Quatre – encontraremos a Heero y saldremos todos de aquí – Duo se incorporo en la cama sin sentir ninguna molestia. Y sonrió de forma luminosa.
-- Ya estoy bien, ahora si podemos ir a buscar a Heero – dijo sonriendo, saltando de la cama y saliendo a toda prisa por el pasillo, seguido de Quatre que tenía que correr para alcanzarlo.
No cabía duda que el amor había llegado a Duo y se sentía feliz por él. Ya que él también estaba enamorado.
Heero apretó los puños tratando de levantarse. Las cadenas se movieron haciendo un ruido ensordecedor al arrastrase sobre las rocas. Sintió un calambre sobre sus músculos adormecidos y trato de ignorarlo para seguir hablando con Trowa... necesitaba averiguar más de ese trenzado mentiroso...
-- Tu eres el arquero – afirmo Heero afinando su oído – Duo hablaba mucho de ti y de su primo. Como sabes mi nombre?
-- Si, soy arquero – dijo Trowa de forma queda – o lo era... y Hace un par de noches Quatre se despertó diciendo tu nombre. Estabas en los pensamientos del príncipe Duo y Quatre puede sentirlos.
-- Duo nunca me dijo que era un príncipe... - aseguro Heero al escuchar las palabras de Trowa.
-- Por que él no quería serlo – aseguro Trowa – él escapo de Low para evitar el matrimonio con Hilde. Una noche antes me dijo que quería ser una persona normal, un pescador, quería renunciar a todo y yo no lo detuve cuando huyo.
Así que ese era el motivo?, Duo había dicho que su tío quería casarlo con alguien a quien no amaba y por eso se había ido de su casa. Como iba a saber que su casa era un castillo? Necesitaba ir con Duo y cuestionarle. Necesitaba volver a ver esos ojos violetas. Quería reclamarle por su mentira... pero si él hubiera sabido que Duo era un príncipe, no se hubiera enamorado de él? A sabiendas de que si lo hacía, tarde o temprano él lo dejaría?... pero Duo no le dio esa oportunidad de decidir. Si él lo hubiera sabido, quizá hubiera luchado con esa atracción que sentía por el trenzado. Pero Duo no le dijo nada y lo dejo que pensara, primero que era un vagabundo y después que era solo un noble.
Sacudió la cabeza para despejar sus pensamientos. A quien quería engañar? Aun a sabiendas que Duo no era un vagabundo, se sentía atraído por él. Y si no hubiera sido por ese hechizo que pendía sobre su cabeza, desde el primer momento lo hubiera tomado entre sus brazos. No importaba que título tenía Duo... solo era un hombre y él estaba enamorado.
-- Puedes moverte? – pregunto Heero a su compañero de celdas. Pudo escuchar el movimiento lento de cadenas y un quejido mudo.
-- No mucho... realmente me han herido – dijo con voz queda.
-- Hay que tratar de salir de aquí – afirmo Heero. Pero solo escucho una risa baja – que te parece gracioso?
-- Aun y cuando pudieras soltarte de estas cadenas, que ya sería un gran logro – dijo Trowa moviendo el acero – aun te faltaría abrir las puertas del tercero y primer piso y burlar a los guardias que las resguardan. Las mazmorras de Low son las más seguras e imposibles de traspasar – aseguro Trowa.
-- Pero podemos hacer el intento...
-- Yo no podría salir – aseguro Trowa – no creo poder mantenerme en pie mucho más tiempo...
Heero pudo escuchar como de la celda contigua las gotas caían de forma regular. Pero no eran tan ligeras como las que oía caían en su propia celda. Trowa estaba sangrando... ahora entendía ese continuo goteo...
-- Hemos de salir de aquí, de alguna forma o de otra – aseguro Heero.
-- Probablemente en una caja de madera...
Las cejas de Heero se arquearon al escuchar algo a lo lejos. Eran sonidos poco claros, debido a todo el barullo de afuera y a los sonidos con ecos de adentro. Pero estaba seguro, alguien se acercaba.
-- No digas más, alguien viene...
Trowa solo levanto la vista cansada del suelo. El no escuchaba absolutamente nada. Como podía este hombre saber que alguien se acercaba?
Cruzando el traspatio del castillo, un hombre alto de cabellos avellanados iba a paso rápido, rumbo a las mazmorras, seguido de cerca de la persona en la que más confiaba. Miliardo había logrado traer consigo a Duo con vida. Quizá no era lo que había ordenado, pero el que su sobrino no hubiese muerto, le daba la oportunidad de convencer al rey Schbeiker de que estuviera de su lado en la toma del siguiente día...
Como no iba a saber que le atacarían el siguiente día por la noche?, si en su palacio se tenía la peor cámara de torturas de todos los reinos. Había ordenado que se azotara a Trowa hasta que soltara información, pero solo lo había hecho por coraje. Por que consideraba a Trowa un traidor y no iba a dejar que ninguno de sus soldados le traicionara. Toda la información que necesitaba sobre el ataque, ya la había soltado el mensajero con el que llego Ralph. Ese hombre no había aguantado la tortura de aplastamiento (rocas grandes y pesadas sobre su pecho) y había dicho todo con tal de que le soltaran.
Pero eso Trowa no lo sabía. Había estado presente, viendo como Trowa era azotado hasta sangrar. Pidiendo una y otra vez las localizaciones de los campamentos y los nombres de los reinos que se unirían en su contra. Pero Trowa, o era demasiado valiente o demasiado tonto, pero no había dicho una sola palabra. Había aguantado con fuerza cada uno de los latigazos que el verdugo, con su capucha negra, daba sobre su bien formado cuerpo. Incluso amenazo con detener a su hermana y a su cuñado. Vio solo un parpadeo sobre sus ojos verdes, pero siguió guardando silencio. La fría forma en la que Trowa tomaba el castigo al que lo estaba sometiendo, le hacía pensar en que el arquero no estaba mentalmente allí. Hasta que menciono a Quatre... le advirtió que azotaría a Quatre para que les dijera todo, si él no hablaba. Y fue entonces que lo vio reaccionar...
Trowa había confesado lo poco que sabía y había confirmado que sería él quien les abriera las puertas a los enemigos el día siguiente por la noche.
Había confesado por salvar a Quatre... desde hacía años sabía del interés de su sobrino por el arquero, lo que no se imaginaba era que el arquero correspondería a esos sentimientos. Tenía doble motivo para eliminarlo.
Pero no podía hacerlo de momento. Si mataba a Trowa y detenía a su hermana y cuñado, además de encerrar a Quatre; estaría poniendo sobre aviso a los enemigos. Tenía que mantener las cosas como estaban, para que no sospecharan que ya sabía su plan. Solo mantendría vigilancia continua sobre la casa de Tritón y Catherine Bloom y prohibiría la salida de Quatre del palacio baja algún argumento.
-- Firmes! – grito Traize al llegar a las escaleras que bajaban a las mazmorras. Los dos guardias que custodiaban la entrada, se enderezaron en su sitio con las lanzas en las manos y vieron al frente.
Lo de Trowa lo tenía arreglado...
Ahora faltaba lo de Duo.
El rumor de que el secuestrador del príncipe Maxwell había sido apresado comenzó a circular por los alrededores de Low desde muy temprana hora. Había mandado al más rápido de sus mensajeros con el rey Schbeiker para que le diera la noticia de que Duo estaba de vuelta y dispuesto a cumplir con el trato. Si no estaba evaluando mal, a Schbeiker le convenía más una alianza con Low que estar en su contra. Por más reinos que se sumaran en una rebelión, no podrían con Low. Y eso lo debía saber el rey... así que si las cosas salían como las tenía planeadas, esa misma tarde anunciaría el compromiso de Duo y en dos días, después de la fallida toma, se celebraría el matrimonio de los príncipes de Maxwell y Schbeiker.
Y todo el asunto del escapa de Duo, caía sobre la cabeza de un pobre tonto...
Iba a matar a ese pobre estúpido que estaba ahora encerrado. Sobre él no solo pesaba el cargo de secuestro, que sabía era falso; sino que además había matado a tres soldados y practicaba la hechicería, según lo que sus hombres le informaron. Así que los cargos eran suficientes para mandarlo a la horca.
-- Abran las puertas! – dijo Traize al siguiente par de guardias que custodiaban la entrada al último piso de mazmorras. Tenía que asegurarse de que ni Trowa, ni el mensajero o el secuestrador de Duo escaparan. Así que los envió directo a la "tumba", nombre con el que era conocido el último piso de celdas, por encontrase tres pisos abajo del suelo del castillo Low.
La oscuridad en las celas era absoluta, las rocas que formaban las paredes parecían ser tragadas por la misma. Pero Traize a su paso iba encendiendo las antorchas con sus manos dejando un camino de luz por el que pasaban.
El agua goteaba haciendo eco en el solitario lugar. Los roedores y las alimañas corrían espantadas al verse atropelladas por la repentina luz o los pasos sordos que retumbaban en los corredores.
Miliardo se detuvo cuando Traize llego hasta la última antorcha y la tomo en sus manos para encenderla. No sabía de qué forma ayudar a Heero. No podía solo sacarlo y no había tenido tiempo de pensar en un plan. Tenía que esperar por las órdenes de Traize en base a lo que su excelencia ordenara, urdiría algún truco.
- Vaya, con que aquí tenemos al secuestrador de nuestro querido Príncipe Maxwell! – dijo Traize con una enorme sonrisa, acercándose con la antorcha encendida hasta la mazmorra.
Miliardo permaneció unos pasos atrás. Cabía la posibilidad de que Traize no hiciera nada al verlo.
-- Que paso mi amigo, te han comido la lengua los ratones? – pregunto Traize divertido al ver que el preso de aquella celda permanecía con la cabeza agachada, sin permitir que la luz de la antorcha le diera en el rostro para verle.
-- Yo no he secuestrado a Duo...
Una voz varonil retumbo en aquellos pasillos haciendo que el corazón de Traize se acelerara. Esa voz le parecía venida del fondo de una tumba. Pero era imposible!!... las cadenas se movieron sobre las rocas haciéndolo reaccionar. Pudo ver como el rostro del preso se levantaba de forma lenta clavando sobre su rostro un par de ojos azul cobalto tan fríos como la muerte misma.
La antorcha que Traize sostenía entre sus manos cayó al suelo apagándose debido a la humedad y Traize retrocedió tantos pasos como pudo hasta topar con la pared. Era imposible lo que acababa de ver!!... su corazón latía de forma alterada... era una estúpida broma la que le estaban jugando...!
-- Por los dioses es él!! – murmuro alterado – con el cabello oscuro pero es él!...
-- Traize?... – pregunto Miliardo al verle retroceder de esa forma, pero su excelencia no parecía reaccionar y solo observaba la oscura celda.
Heero clavo su vista en el hombre que estaba recargado en la pared. A que se refería con que era él? Quien era él? Por que al verle se había alterado tanto? No se suponía que este era el poderoso Traize Khrushreda? Según lo delataba el pesado medallón que colgaba de su cuello y lo confirmaba el hombre a su lado, Quien había masacrado la aldea de Wufei, quien había conquistado reinos enteros?, quien no mostraba piedad con sus enemigos? Entonces por que al verle parecía asustado?
Ese hombre se veía arrogante y seguro de si mismo. Sus vestimentas elegantes y el pesado medallón sobre su pecho le mostraban como un rey sin serlo. Muchas veces Wufei lo describió como un verdadero monstruo disfrazado de alguien confiable. Su voz se notaba divertida y se burlaba de la forme en la que lo tenían. Pero no se dejaría amedrentar por falsos reyes... Traize Khrushrenada no se parecía en nada a su sobrino...
Era el hijo de Odin a quien tenía preso. Su tercer sobrino y el más fuerte de todos. Quien heredaría los poderes de su padre por ordenes y designios de su abuelo. El único que podría detener su afán de tener Low para él solo. De conquistar uno tras otro reino... pero lo tenía preso... y estaba encadenado a las rocas de su mazmorra. Y si aun no se soltaba era por que no sabía como hacerlo... eso le hizo sonreír.
El verdadero rey de Low estaba en sus mazmorras y sería condenado por secuestro, muerte a tres soldados y hechicería como un plebeyo cualquiera. Que ironía! Un Rey siendo ahorcado en su propio reino por su propia gente.
Miliardo se agacho para recoger la antorcha y tendérsela de nuevo a Traize. Se había mostrado como nunca lo había visto. Había dejado salir su miedo ante uno de sus más fuertes enemigos. Pero lo vio reponerse de forma rápida.
Heero vio como las manos de Traize encendían la antorcha. Ese hombre podía provocar un fuego como él podía hacerlo?...
-- Cual es tu nombre? – pregunto Traize acercándose de nuevo a la mazmorra con la antorcha encendida. Heero lo vio de nuevo tan seguro como cuando había llegado. Que era lo que le había pasado antes?
-- Heero Yuy – contesto con seguridad. Traize sentía que escuchaba a su cuñado, por que tenía el mismo timbre de voz que su padre. Pero lo que una vez había pensado, este chico se lo confirmaba. El no sabía que era dueño legítimo de Low y probablemente, tampoco sabía de sus dones.
-- Sabes por que estas aquí? – pregunto de nuevo Traize viendo fijamente el cuerpo de Heero encadenado a las rocas. Sus manos estaban encadenadas sobre su cabeza y por más intentos que hiciera estas jamás se tocarían. Si Odin, o Heero, como decía el llamarse, tenía alguno de los dones de su padre, el que sus manos no se tocaran o tocaran alguno de los elementos que controlaba, evitaría que los usara.
-- Escuche algo de un secuestro – dijo Heero viendo fijamente al hombre frente a él. Parecía estarle estudiando.
-- Claro – dijo Traize riendo – se te acusa del secuestro del príncipe Duo Maxwell...
-- Yo no he secuestrado a Duo – dijo Heero alterándose y haciendo que las cadenas se movieran. Traize pudo apreciar eso, al parecer su sobrino Odin, tenía cierto aprecio por el trenzado boquifloja, ya que le llamaba por su nombre.
-- Duo he! – dijo Traize haciendo que Heero guardara silencio y apretara los labios – el príncipe Maxwell despareció hace un mes, nos llego una nota pidiendo una recompensa por dejarlo libre. Mataron a uno de nuestros soldados cuando lo secuestraron y venía una nota con él... tu sabes escribir... - afirmo Traize con una sonrisa – no muchos aldeanos saben hacerlo...
-- No he sido yo – insistió Heero – Duo llego hasta mi cabaña...
-- Tu cabaña, cierto – dijo Traize continuando sin hacer caso de lo que Heero decía – en tu cabaña se encontraron 10 caballos salvajes y muchos otros animales. Una gran cantidad de armas y ninguna flecha roja. Eres un cazador clandestino! – aseguró Traize haciendo que Heero apretara los puños – Además se encontró un gran libro rojo y un sin numero de hierbas. También practicas la hechicería...
-- Son plantas medicinales... - refutó Heero. Traize rió ante el comentario.
-- La hechicería o la hierbearía se castigan con la muerte, debes saberlo – dijo Traize sonriendo, haciendo que Heero apretara los labios – Además, cuando los guardias de palacio iban a rescatar al príncipe de su cautiverio has matado a tres de ellos...
-- Ellos nos atacaron primero y Duo no estaba cautivo – volvió a asegurar Heero. Traize chasqueo la lengua contra sus dientes.
-- Has resultado ser todo un caso Heero Yuy – dijo riendo – Eres un cazador clandestino, practicas la hechicería, has matado a tres de mis mejores hombres y además, has secuestrado al príncipe Maxwell. Por todo esto, yo!, su Excelencia Traize Khrushrenada, por el poder que su majestad Duo me ha concedido en la impartición de justicia, te condeno a ti, Heero Yuy a morir en la horca esta misma tarde, al caer el sol...
Los ojos de Heero se abrieron en sorpresa al escuchar lo que su excelencia acababa de pronunciar. No... Duo no le haría algo como eso... no sería capaz de condenarlo a la horca sin un juicio previo, en ese juicio el podría defenderse y probaría, de alguna forma, que él no había secuestrado al príncipe Maxwell.
-- No puede hacerme eso – dijo Heero alterado – tengo derecho a un juicio y a presentar mis pruebas – afirmo Heero viendo fríamente a Traize frente a él, que permanecía con una sonrisa – actué en defensa propia – Traize rió de forma baja.
-- No tienes derecho a nada mi joven amigo – dijo Traize de forma segura – yo soy tu juez y tu jurado. Y has confesado ante mi y ante un testigo – dijo señalando a Miliardo – todos tus crímenes.
-- Duo aclarara todo esto – afirmo Heero haciendo que las cadenas se movieran por la fuerza de sus movimientos – exijo que lo traigan ante mi... - de nuevo Traize chasqueo su lengua contra sus dientes provocando ese sonido que a los oídos de Heero llegaba como latigazos.
-- Duo? – dijo sonriendo – muy mal expresarse con tanta familiaridad de alguien de la realeza – Heero apretó los labios por el disgusto – No estas en posición de exigir nada y sabes, el Príncipe Maxwell ya se ha proclamado en contra tuya...
-- Mentira... - dijo Heero clavando su fría mirada en los ojos azules de Traize.
-- El joven príncipe, mi sobrino, se prepara en estos momentos para el anuncio de su compromiso con la princesa Hilde Schbeiker. Su boda se llevara a cabo en un par de días – la mirada de Heero dejo entre ver la sorpresa que dicho anuncio le provocaba. Las manos dejaron de apretarse y las cadenas dejaron de moverse. El cuerpo de Heero se recargo por completo sobre la pared de roca. Traize sonrió, así que el niño Odin si estaba interesado en Duo. Aprovecharía eso en su contra. – Duo ya dijo que se había divertido bastante en estos días y se alegraba de volver a casa, con su prometida...
--... - Heero no dijo nada ante el comentario de Traize y este sonrió.
Lo que siempre debilito a su cuñado Odin, fueron sus sentimientos por su familia. Su cuñado estaba dispuesto a morir por su amada y por su hijo y vaya!, quien lo iría a decir, al final de cuentas murió por ellos. Todo parecía indicar que su vástago se dejaba guiar por las mismas normas que su padre. A caso eso también se heredaba?
Que va!, él jamás sería como lo fue su padre, a quien jamás conoció por que había muerto antes de que él naciera... un rey que creyó que jamás tendría hijos varones y entrego sus dones y su reino, lo que por derecho le pertenecía, a los esposos de sus hermanas.
-- Ya no dices nada? – pregunto con una sonrisa sádica. Cuanto placer le procuraba hacer sufrir al hijo de su peor enemigo. Odin Low le había quitado todo cuando se caso con la mayor de las hijas Khrushrenada. Quizá no podía culparlo directamente... Odin ya se había casado con su hermana cuando él nació. Pero aun así lo odiaba.
Heero levanto la vista enderezándose en su sitio. Jamás creería en las palabras de un tercero. Si Duo iba a casarse con alguien que no fuere él, entonces tenía que decírselo personalmente. No creería en un tío loco como el que tenía en frente.
-- Mientes... Duo no se casara con nadie. Por eso huyo del palacio, para evitar esa absurda boda.
-- Cierto... - dijo Traize sin perder su sonrisa – Duo huyo por que no quería casarse. Pero ya esta de regreso. Es su obligación como príncipe de Maxwell casarse y tener descendencia. Todo hijo varón de reyes sabe sus obligaciones y Duo las conocía de antemano. El solo quería divertirse un poco antes de hacerse cargo de un reino... su boda estaba anunciada para dentro de dos días y mira... ha llegado justo a tiempo.
A los recuerdos de Heero regreso aquella conversación en la que Duo le contaba que todo hijo de nobles estaba obligado a casarse y traer hijos varones al mundo para que el apellido sobreviviera... era una verdad a medias. Duo estaba obligado a casarse y dejar un hijo varón en el trono cuando el faltara...
Tenía que casarse, lo quisiera o no...
Tenía que casarse aun y cuando no amara a la mujer con la que se comprometería...
Tenía que casarse aun y cuando amara a otro hombre...
Tenía que casarse aun y cuando él sufriera con esa decisión...
Era su obligación y no podía renunciar a ella. Sabía de antemano que Duo era el último Maxwell con vida, lo mismo que su primo Quatre era el último Winner. Hacía más de 20 años, toda la familia real había sido muerta dejando con vida solo a los príncipes de dos de los más poderosos reinos. El tercero, quien gobernaría sobre los tres reinos en conjunto, había desaparecido y fue declarado muerto. Ese niño era el último Low, pero ya no existía.
Heero cerró los ojos fuertemente. Duo tenía que casarse y él sería condenado a la horca aun que fuera inocente. Que caso tendría vivir sin tener a Duo a su lado? No sería mejor dejar que esos hombres le mataran?
-- Soy... culpable de todos los cargos – aseguro Heero abriendo los ojos y viendo a Traize que sonreía aun más ampliamente.
-- Sabía que terminarías confesando joven Yuy. Tendremos misericordia contigo y la horca será rápida.
-- Hn...
Traize se dio la vuelta sonriendo, llevándose consigo la luz que la antorcha daba. La capa rozaba las paredes dejando escapar una nube de polvo que se encargaba de cubrir el sucio suelo.
-- Lo amas... - escucho Heero la voz de Trowa de forma queda – estas renunciando a él con lo que hiciste...
-- Tenía que hacerlo, si yo vivo, Duo no hará lo que debe... - dijo Heero de forma pausada.
-- Pero no era necesario – afirmo Trowa con voz cansada – en un par de días, esto terminara y habrá nuevas leyes...
-- Terminara? – dijo Heero hablando un poco más alto. Es que acaso Trowa sabía del plan? Ahora podía recordarlo. Wufei dijo que el arquero y el príncipe estaban en contra de su tío Traize.
-- Quizás les he revelado parte del plan, pero no lo suficiente como para que no funcione – dijo Trowa comenzado a toser.
-- Estas bien? – pregunto pero no obtuvo respuesta – Trowa? – pero de nuevo no obtuvo respuesta – Trowa contesta...
Pero el sonido apresurado de pasos y la luz proveniente de unas antorchas le impidió seguir preguntando. Escucho como el candado de la mazmorra era abierto y pudo ver a varios guardias entrando a su celda. Comenzó a sentir los golpes sobre su cuerpo y el sabor de la sangre llego hasta su boca.
Vaya misericordia!... se dijo a si mismo antes de semi perder el sentido por un fuerte golpe sobre su cabeza.
El recorrido de los príncipes de Maxwell y Winner por los corredores del palacio hacía que los guardias bajaran la vista ante su presencia. Hacía cuanto tiempo que no se sentía así de incomodo. Cuando estuvo en la cabaña con Heero, se sentía mucho más feliz y libre. Quizá tenía menos comodidades, pero tenía a Heero a su lado.
Atravesaron el pasillo que les llevaba a los traspatios del castillo buscando señales de Heero. No habían podido hablar con su tío Traize, por que no sabían darles noticias de él o de Miliardo. Ya habían ido a la habitación que ocupaba como despacho y no lo vieron. Habían subido a la habitación de Lady, pero el guardia les informo que desde la noche anterior su excelencia no subía a ver a la bruja. Ahora se dirigían a la caballeriza, quizá tenían suerte y le encontrarían allí.
-- Y si le pregunto a uno de los guardias directamente por Heero? – pregunto Duo viendo los ojos aqua de Quatre – puede ser que el guardia lo haya visto.
-- No lo se Duo, es mas probable que Miliardo o nuestro Tío sepan algo de él a que lo sepa un guardia – dijo Quatre seguro.
-- Pues nada pierdo con probar, se que Heero esta en el castillo – dijo viendo al cielo, el cual se encontraba por completo ennegrecido, parecía que una fuerte tormenta se soltaría en cualquier momento.
Duo corrió hasta los pasillos que llevaban a las caballerizas. En cuanto el guardia que resguardaba el pasillo le vio, bajo la vista. Pero Duo se detuvo frente a él y el guardia comenzó a temblar.
-- Oye disculpa, pero quiero hacerte una pregunta – dijo Duo sonriendo. Pero el hombre frente a él, solo asintió sin levantar la vista – Quiero saber si has visto a un chico más o menos de mi edad, es solo un poco más alto que yo, más o menos así... - dijo Duo señalando con su mano la estatura que Heero debería tener, pero el hombre no levantaba la cabeza para verle – Oye! – dijo Duo molesto, haciendo que el hombre apretara la lanza entre sus manos con nerviosismo – veme cuando te hablo!
-- Tranquilo Duo – dijo Quatre tomando a su primo por el hombro – soldado puede ver a mi primo?. Es importante para él que le responda – el soldado levanto la vista y los observo a ambos. Quatre le sonrió y Duo esbozo una gran sonrisa.
-- Perdona!, olvide esa tontería de que bajes la vista ante nosotros. Solo olvídala! – dijo Duo sonriendo.
-- Si majestad! – dijo el soldado viéndolo a los ojos.
-- Bueno, ahora si. Te preguntaba si no has visto a un chico como de mi edad, más o menos así de alto – dijo señalando con su mano la estatura de Heero – tiene el cabello castaño oscuro y parece que no conoce el cepillo por que lo tiene muy revuelto. Aun que se ve muy atractivo así peinado... Es muy apuesto – dijo riendo - y viste con ropas de gamuza en color verde que se ajustan como guantes a su cuerpo; pantalón café y botas del mismo material y color. Llevaba sobre su amplio pecho dos cinchos repletos de armas. Y suele tener una mirada intimidante... aun que no puedes negar que tiene los ojos azules más hermosos que se hayan visto por el reino Low... tiene un carácter muy agrio, más parece un ogro, es mal conversador, pero es digno de confianza. Es una persona justa y es amable y tierno aun que no lo parezca. Gusta de ayudar a la gente, aun que para eso ponga en peligro su propia vida. Jamás he conocido a alguien tan terco y a la vez tan apasionado...
El soldado se quedo con la boca abierta al escuchar la descripción de Duo y Quatre pudo sentir todo el amor que Duo depositaba en sus palabras. No cabía duda que su primo lo amaba y no le importaba delatarse ante los hombres de su reino.
Duo abrió los ojos para toparse con los ojos cafés del soldado que le miraba de forma extraña. Giro su vista para ver a Quatre y vio que su primo casi suelta la carcajada. Es que acaso había dicho un chiste? Se giro para ver de nuevo al soldado.
-- Lo has visto? – pregunto sin darle importancia a la risa contenida de Quatre y a la mirada extrañada del soldado.
-- S... si – dijo de forma nervioso, haciendo que Duo sonriera de forma amplia – esta en la mazmorra...
-- Que!! – dijeron Quatre y Duo al mismo tiempo.
-- Por que lo han encerrado?, cual es el cargo? – pregunto Duo a la carrera tomando al soldado de las solapas del uniforme.
-- Secuestro!... lo acusan de su secuestro majestad – dijo el soldado de forma nerviosa.
-- Eso es mentira! – dijo Duo soltando al soldado y corriendo del lado contrario, rumbo a las mazmorras.
Secuestro!!... no podía se posible que le hubiesen acusado de un cargo tan fuerte. Heero no le había secuestrado, él había llegado a su cabaña por error y se había quedado con él por que quiso. Por que se había enamorado...
Su capa se ondeaba bajo sus paso, corría lo más rápido que podía sin hacerle caso a la voz de Quatre que le pedía se detuviera. Quería llegar hasta Heero y sacarlo de las mazmorras. Quería sacarlo del palacio e irse con él de nuevo a su cabaña. Volver a saborear sus besos y entregarse como sabía debió haber pasado la noche anterior.
Llego hasta las escaleras de piedra que le conducían a las mazmorras, pero a penas iba a dar un paso dentro, las lanzas de los guardias de la entrada se cruzaron a su paso. Duo apretó los dientes con enojo, los guardias no tenían por que detenerle.
-- Apártense! – dijo elevando la voz – voy a pasar a ver a Heero.
-- Lo sentimos majestad, por ordenes de su excelencia Traize el preso Heero Yuy no puede ser visto hasta esta tarde – dijo uno de los guardias viendo a Duo directamente a los ojos. Duo pudo sentir con ese gesto, que el hombre que resguardaba las mazmorras no era como el soldado a quien le había preguntado por Heero. Este hombre no le haría el más mínimo caso.
-- Tengo que verlo! – dijo Duo intentando imponerse ante los guardias – les ordeno que se aparten! – dijo Duo tratando de abrir las lanzas, pero los hombres no se movieron.
-- Solo obedecemos a su excelencia Traize y él nos ha ordenado que nadie, a excepción de él, puede ver al condenado a muerte, Heero Yuy.
Duo sintió que la fuerza de sus piernas le abandonaba cuando escucho lo que los guardias acababan de decirle. Como que iban a matar a Heero?, por que? No era justo!, Heero era el mejor de los hombres...
-- APARTENSE! –grito Duo a todo pulmón, haciendo que los caballos en las caballerizas comenzaran a relinchar de forma nerviosa.
-- Duo! – dijo Quatre llegando a un costado de él.
Los guardias le observaron de forma extraña. Su majestad Duo no parecía ser el mismo que había llegado minutos antes. Había una fuerza extraña que parecía emanar de su interior y se palpaba.
Pudieron escuchar como la gente en los patios del palacio comenzaba a correr gritando algo que no entendían. Podían ver como la gente se apartaba al paso de algo que llegaba hasta ellos. Y hasta sus oídos llego el relincho de una manada de caballos corriendo de forma alocada.
Los guardias vieron como los caballos se dirigían a todo galope hasta la entrada que ellos custodiaban y giraron la vista para ver como Duo pasaba el brazo por los hombros de Quatre y ambos permanecían parados delante de la entrada. Los caballos llegaron en estampida hasta la puerta y de forma instintiva se lanzaron a un costado para evitar ser arrollados por los animales.
En cuanto pudieron levantarse, no vieron ni al príncipe Duo ni al príncipe Quatre. Habrían corrido para resguardarse de los animales que ahora se marchaban de forma tranquila?
El sabor a sangre inundaba por completo su boca. Esos guardias le habían golpeado mucho y estando encadenado a las rocas le había resultado imposible defenderse o contestar a esos golpes.
No cabía duda que su excelencia Traize tenía una forma extraña de tener misericordia con los condenados a muerte!.
Le dolía todo el cuerpo debido a los golpes, pero ese dolor desaparecería al morir el sol... desaparecería con su muerte... él que siempre dio muerte con sus manos, ahora estaba a punto de cruzar ese túnel.
Había sido sacado de las mazmorras en el último piso y llevado a otro más arriba. Podía ver algo de luz colándose por algún lado. Ya no escuchaba el agua goteando por las paredes, y el único olor a sangre que llegaba hasta su nariz era la suya.
A sus oídos llego un alboroto de caballos corriendo de forma alocada. Los gritos de la gente y una voz que sobresalía entre todas diciendo que se apartaran... pero era todo tan confuso... en el bosque negro solo escuchaba a los animales y las pocas voces humanas que se internaban en él no eran frecuentes. Ahora que estaba en el palacio de Low, las voces eran muchas y hablaban todas al mismo tiempo haciendo que no entendiera nada.
Sin embargo, los ecos de los pasos en los pasillo, si llegaba hasta sus oídos de forma clara. Y una voz que pertenecía a la persona por la que se encontraba allí...
Traize y Miliardo se encontraban hablando con el verdugo, en uno de los cuartos de los guardias, que se encontraban en el piso bajo del edificio principal del castillo Low.
-- Ya sabes, poco antes de que se oculte el sol detrás de las bardas del castillo, deberás bajar a las celdas de los condenados a muerte y sacar al secuestrador de ella para llevarlo a la horca. Asegúrate de que todo este bien organizado, que la trampilla en la tarima funcione y la soga no esté podrida – dijo Traize al hombre frente a él. No quería arriesgarse a que la soga se rompiera cuando estuvieran ahorcando a Odin Jr.
-- Como ordene su excelencia. Hemos de sacarlo con capucha en la cabeza? – pregunto el verdugo.
La mirada de Traize brillo. Si él había podido reconocer a su sobrino, quien decía que no habría más gente en Low que lo reconociera?. Era necesario sacarlo con la cabeza cubierta y ahorcarlo así, para no darle oportunidad a nadie de que le fuera a reconocer. Miliardo lo había traído aun siendo noche, así que nadie más había podido verle y los mercenarios que había mandado, no habían estado en Low durante el reinado de su cuñado. Tenía ganas de avisarle a su pueblo que no habría ejecución publica, pero la noticia de que el secuestrador del príncipe estaba encerrado y sería ejecutado ya circulaba por todo el reino. A la gente le gustaba mucho el espectáculo y darles a Low como un secuestrador era una forma de que le siguieran temiendo. Cuando se enteraran que a quien habían ahorcado era el hijo de su cuñado Odin, aquellos que aun creían en la profecía se desmoronarían.
-- Si, sácalo cubierto – dijo Traize con una mueca en forma de sonrisa.
Traize se dio la vuelta seguido de Miliardo saliendo de la habitación del verdugo. Miliardo estaba tratando de armar algún plan, pero Traize parecía tener todo cubierto.
-- Todo va muy bien, buen amigo – dijo Traize sonriendo.
-- Eso parece – dijo Miliardo no del todo convencido.
-- No te escuchas muy contento Miliardo. Yo si lo estoy – dijo Traize viendo a Miliardo de reojo – tenemos en nuestras manos al hijo de mi cuñado Odin y este morirá esta tarde. Por lo cual la amenaza de la profecía se diluirá hoy mismo. Además, Wufei Chang caerá en mis manos, quizá mañana junto con los rebeldes que pretenden atacar Low por la noche...
-- Que? – dijo Miliardo deteniéndose detrás de Traize. Traize se detuvo para observarlo mientras sonreía.
-- Como no estuviste no te enteraste, pero Ralph llego anoche con terribles noticias... piensan atacar Low. Solo que... - dijo Traize encogiéndose de hombros, para después sonreír – me he enterado de sus planes.
-- Pero como se entero excelencia?
-- Ralph capturo a un mensajero de los rebeldes y escuche a Trowa – los ojos de Miliardo se abrieron en sorpresa al escuchar el nombre del arquero – así es Miliardo, Trowa nos ha traicionado, y como un traidor esta preso en la tumba...
-- No puede ser! – dijo Miliardo con alarma.
La tumba tenía todas las armas para tortura, es que a caso Traize había mandado torturar a Trowa? Al chico que se había criado con sus sobrinos? Es que no sentía algo de cariño por él?... no, como iba a sentirlo. Si no sentía cariño por sus sobrinos ni lo había sentido por sus hermanas. A caso no las había matado junto con sus cuñados por hacerse del reino Low?
La sonrisa de Traize se vio interrumpida cuando escucharon un gran alboroto que provenía del patio principal del castillo. Traize se giro para salir corriendo de las escaleras que llevaban a los cuartos de los soldados y Miliardo se vio siguiendo a su excelencia para averiguar de donde veía todo el escándalo.
Traize corría atravesando a toda prisa el patio, iba en contra de la gente que corría, siguiendo el sonido que parecía ser de caballos. Que era todo ese escándalo? A caso ya les estaban atacando?
La respiración de Quatre luchaba por normalizarse... que había sido eso? Por que los caballos habían atacado a los guardias y se habían abierto paso ante ellos sin hacerles daño? Su corazón latía apresurado, había sentido una gran fuerza proveniente de Duo y casi al mismo tiempo los caballos se habían salido de la caballeriza obligando a los guardias a apartarse de las puertas.
Es que a caso Duo?...
Giro la vista tratando de ver a su primo entre la oscuridad del primer piso de las mazmorras. Pero era difícil acostumbrarse a esas penumbras, necesitaba encender alguna antorcha para ver.
Palpo con sus manos las frías piedras de la pared y siguió palpando por lo alto, hasta donde creía pudiera estar alguna antorcha que pudiera encender. La poca luz que provenía de afuera era su única guía. Pero donde se había metido Duo?
Duo iba caminando por los pasillos del primer piso de las mazmorras. Unas cuantas veces había bajado con Trowa y recordaba algo de ellas. Su vista se había acostumbrado rápido a la oscuridad y había un poco de luz colándose por las rendijas del desagüe del piso principal del traspatio de Low. Esto le recordaba un poco a las noches en el bosque negro. Había tenido que acostumbrase a esa oscuridad, por que los árboles no dejaban pasar la luz de las estrellas o la luna.
-- Heero – murmuro a sabiendas de que si Heero estaba por allí, podría escucharle, pero no así los guardias que estaban en la parte de afuera – Heero, estas aquí?, contéstame Heero! – volvió a murmurar.
Se detenía un poco en cada una de las celdas, tratando de ajustar su vista al interior para ver si había alguien en ella. Pero hasta ahora, las celdas que había visto estaban por completo solas.
-- Heero... - volvió a murmurar sin respuesta, caminando de celda en celda – He...
Se detuvo de forma brusca al distinguir a una persona encadenada a la pared de piedra. Agarro fuertemente los barrotes y trato de ajustar su vista en esa persona. Tenía la cabeza agachada, por lo que no podía verle el rostro. Ambos brazos estaban encadenados sobre su cabeza abiertos en forma de cruz. Sus ropas estaban desgarradas... era Heero?
-- Por los dioses... Heero! – grito Duo con desesperación.
-- Que haces aquí? – pregunto Heero con voz tenue, levantando la vista para ver a Duo aparecer en las mazmorras del castillo. Su buena vista le permitía verlo vestido de forma elegante. Con una capa oscura que le llegaba hasta los talones y colgaba de forma descuidada a los lados de su hombro. Sobre su pecho llevaba un medallón como el de su excelencia Traize, solo que este lo identificaba como un príncipe y no un noble cualquiera.
-- Vine... vine a sacarte – dijo Duo tratando de contener la emoción que le producía el encontrarlo.
-- Por que? – dijo Heero de forma fría viéndolo fijamente.
-- Por que tú no eres culpable, yo fui quien decidió irse del castillo, tú nunca me raptaste – dijo bajando la vista – Y te sacare antes de que te ahorquen.
-- Vete y déjame morir, quizá sea lo mejor... a quien le importa la vida de un simple cazador? – dijo Heero haciendo que Duo levantara la vista de forma alarmada - Yo soy culpable de cazar en el reino, soy culpable de hechicería, soy culpable de haber matado a tres soldados y soy culpable de mantener preso al futuro soberano del reino Low...
-- NUNCA ME ENCERRASTE!! – grito Duo con desesperación ante las palabras del cazador - yo lo decidí así!, yo quería quedarme contigo...
Los puños de Heero se apretaron al escuchar lo que Duo decía. Quedarse con él?, eso sería imposible. Un simple cazador, sin nada que ofrecer, sin un apellido ilustre, sin fortuna, sin futuro... No, eso no podía ser.
-- Debes irte... – dijo Heero de forma pausada - Tu compromiso será anunciado en pocas horas – dijo bajando la vista.
-- Heero... – trato Duo de decir algo, pero Heero lo interrumpió.
-- Vete! – grito Heero. Duo separo sus manos de los barrotes de la celda con decisión.
-- Si, me voy – dijo de forma firme, haciendo que Heero levantara la vista para verlo – pero voy a ver a mi tío para que me de las llaves y sacarte de este lugar – la mirada cobalto de Heero se fijo en la determinación del trenzado – Escúchame bien Heero Yuy, yo te amo y no voy a dejar que mueras... - dijo Duo dándose la vuelta.
-- Duo?... – pero la imagen de Duo ya se había perdido en la profundidad de las mazmorras – yo también te amo...
Duo corrió por el oscuro pasillo, tenía que encontrar a su tío y sacar a Heero de ese lugar. Después se tomaría el tiempo para explicarle a Heero todo, para tratar de convencerlo que no se casaría con Hilde.
-- Duo! – dijo Quatre al verlo aparecer por el pasillo – lo encontraste?
-- Si, ahora hay que encontrar a nuestro tío para sacarlo de aquí – dijo Duo pasando a la carrera por un costado de Quatre para llegar hasta las escaleras – también hay que buscar a Trowa... quiero que me ayude a sacarlo de Low.
-- Trowa debe estar de guardia – dijo Quatre caminando también a la carrera – yo me encargare de buscarlo. Pero Duo quiero saber que paso con los caballos... - Duo se detuvo para ver a su primo.
-- Así como tu puedes curar a una persona o sentir lo que otro siente – dijo Duo viéndolo fijamente – yo puedo controlar a los caballos y regresar un muerto a la vida antes de que se haya ido del todo.
-- Duo! – dijo Quatre con asombro.
-- Duo Maxwell que haces aquí?...
La voz gruesa de la persona a la que estaban buscando les sorprendió a su espalda evitando que siguiera hablando. Duo se giro para enfrentarse a su tío. Su mirada se endureció al recordar todas las atrocidades que había causado en su pueblo y en otros reinos. Al darse cuenta que su tío siempre mantuvo ante ellos una mascara de bondad para mantenerlos engañados y que no se enfrentaran a él para exigirle que se retirara del gobierno del reino. Además, había encerrado a Heero, la persona a la que amaba, bajo un cargo que no era cierto.
-- Deja libre a Heero tío – dijo Duo con voz firme – él nunca me secuestro y tu lo sabes.
-- Yo lo se? – dijo Traize mostrándose tranquilo. La mirada violeta de Duo le dejaba ver que estaba muy decidido a darle pelea. Pero no se iba a dejar, él era Traize Khrushrenada y Duo solo el hijo de una de sus hermanas – aquí llego una nota pidiendo un rescate por dejarte libre – dijo Traize cruzando los brazos.
-- Fue un truco que inventaste para justificarte ante el rey Schbeiker! – aclaro Quatre, haciendo que Duo lo viera solo de reojo y que Traize arqueara las cejas con disgusto viendo a su rubio sobrino. Lo que había sospechado ahora se lo confirmaba, Quatre sabía del escape de Duo desde el principio.
-- Deja libre a Heero! – volvió a pedir – no puedes mandarlo a la horca por algo que no hizo.
-- Y quien dijo que lo mandare a la horca por algo que no hizo? – dijo Traize mostrando una mueca en forma de sonrisa, haciendo que Duo se sorprendiera por su afirmación – Heero Yuy va a la horca por practicar la hechicería y dar muerte a tres soldados. Quizá tienes razón y no te secuestro, pero él ha admitido los demás cargos – dijo Traize con una sonrisa triunfal.
-- No... - dijo Duo a toda prisa, tratando de encontrar una forma de defenderlo de algo que él sabía era culpable – Heero no mato a los soldados, fui yo! – dijo Duo tratando de mostrarse convincente. Pero Traize comenzó a reír.
-- Jamás has sido bueno para mentir querido sobrino – dijo entre risas – Heero Yuy ira a la horca esta misma tarde y no hay nada que puedas hacer para salvarlo.
-- Claro que hay algo que puedo hacer! – dijo Duo apretando los puños por el enojo haciendo que la mirada de Traize se fijara de forma expectante sobre él – yo soy el príncipe Duo Maxwell, heredero en línea directa al trono de Low. Por lo cual puedo anular la ley de hechicería sobre aquellos que usan hierbas para curar a la gente. Y tengo el apoyo del príncipe Quatre del reino Winner y el apoyo de la princesa Hilde del reino Schbeiker. Estoy seguro de conseguir también el apoyo del reino de Catalonia y quizá hasta más reinos...
-- Hablas demasiado Duo – dijo Traize de forma seria – pero no creo que puedas hacer nada si estas encerrado – Duo abrió los ojos con sorpresa cuando escucho tal afirmación – GUARDIAS!
De forma inmediata cuatro hombres con espadas en mano rodearon a Traize mientras Duo giro su vista para ver como otros cuatro hombres llegaban por detrás de ellos. Esos hombres eran muy parecidos a los guardias que custodiaban la entrada a las mazmorras y aquellos que les habían perseguido la noche anterior. Estos hombres no les harían caso, solo obedecían a su tío...
-- Apresen al príncipe Duo Maxwell y enciérrenlo en la torre más alta del castillo hasta después de la ejecución de su secuestrador – dijo apuntándolo.
-- No puedes encerrar a Duo tío! – dijo Quatre atravesándose delante de su tío y dejando atrás a Duo.
-- Miliardo – dijo volteando a ver al rubio platinado que permanecía detrás de él – llévate a Quatre a su habitación y mantenlo encerrado.
-- Si excelencia – dijo Miliardo tomando a Quatre del brazo.
-- No!, suéltame Miliardo! – dijo Quatre tratando de soltarse del fuerte agarre de Miliardo.
-- No se atrevan a tocarme! – grito Duo cuando dos hombres trataban de sujetarlo – no pueden encerrarme tío! – dijo Duo de forma enérgica – suelta a Heero! te lo advierto!
-- Me amenazas? – dijo Traize divertido. Jamás llego a imaginar que el más divertido de sus sobrino se atreviera a lanzarle una amenaza. Pero que podía hacer Duo? Si fuera el otro, al que tenía encerrado, de ese si podría esperar una verdadera amenaza. Duo enarco las cejas con disgusto y se dispuso a contestarle.
-- Sabes bien que yo jamás amenazo tío – dijo Duo entre dientes con sumo enojo. Traize solo rió.
-- Déjate ya de niñerías Duo, te casaras con Hilde en un par de días. Deja de actuar como el maleducado de siempre – le regaño.
-- NO VOY A CASARME! – dijo con enojo apretando los puños. Estaba desesperado por que soltaran a Heero y no iba a permitir que le encerraran o le dijeran lo que tenía que hacer o no. – Y no voy a casarme por que amo a otra persona... - dijo Duo sonrojado, no le importaba delatarse ante su tío o ante los soldados que solo le observaban expectantes – y la persona a la que amo la tienes encerrada en una mazmorra. Déjalo libre o haré que los caballos derrumben todo...
Pero un fuerte golpe sobre su rostro le hizo callar al tiempo en que caía al suelo. Sintió como un sabor amargo llegaba hasta su boca y lo escupió con rapidez dándose cuenta que había sido sangre. Levanto la vista para ver a su tío desde el suelo. Nunca les había golpeado de forma intencional. Quizá como un accidente cuando les enseñaba a pelear, pero nunca como ahora.
Pudo ver que el color azul de los ojos de su tío se había transformado en el color del fuego, sintió un intenso calor sobre el rostro y por un momento pensó que era producto del golpe, pero no era así. Bajo su vista hasta las manos de su tío y pudo ver como estas parecían arder...
-- Traize! – grito Miliardo aun sujetando a Quatre del brazo con fuerza haciendo que Traize lo viera solo de reojo – por todos los dioses, cálmate!.
-- Fuego... - murmuro Duo volviendo a levantar su vista hasta la mirada de su tío. Era como solía hacerle Heero cuando creaba fuego con sus manos. Su tío también podía hacerlo!. Así era como había eliminado la aldea de Wufei? – así fue como eliminaste la aldea de Lang? – dijo Duo desde el suelo viendo a su tío – con tus manos mataste a hombres, mujeres y niños?
Duo vio como su tío se agachaba tomándolo fuertemente de las solapas de la camisola parándolo como su fuera un muñeco de trapo. Traize le miraba sumamente molesto, pero ya no reconocía su autoridad. Ya había desaparecido esa admiración que sentía por él y ese respeto que solía inspirarle. Se había dado cuenta que su tío era un asesino y no merecía su cariño, admiración o respeto.
Traize observo la mirada violácea de su sobrino muy cerca. Lo había levantado por las solapas esperando ver el temor que antes podía ver en esa mirada. Pero ahora no veía nada de eso. Solía ser para Quatre y para Duo una figura de autoridad a la cual respetaban mucho. Pero ahora ambos se revelaban y Duo se atrevía a amenazarle. Y ahora le sostenía la mirada cuando él le observaba de forma molesta. Había perdido el respeto de sus sobrinos... pero aun así les obligaría a hacer lo que él quería. Por las buenas o por las malas.
-- Vas a hacer lo que yo diga! – dijo Traize levantándolo ligeramente del suelo – te casaras con Hilde y deberás olvidar esa tontería de que amas a otro hombre. Eso esta prohibido en este reino. O... - dijo Traize dejando la amenaza en el aire.
-- O... vas a matarme? – dijo Duo sin apartar la mirada de su tío – como has matado a tanta gente?. No me sorprendería enterarme que también fuiste el causante de la muerte de nuestros padres... - Traize sintió coraje contra Duo. Estaba comenzando a convertirse en una molestia, como lo había sido su Shinigami padre. Surgían en él terribles ganas de acabar con la vida de Duo en esos momentos con sus propias manos...
-- DUO! – dijo Quatre con alarma al sentir todas las emociones que provenían de su tío y la determinación en su primo – por favor, Cállate!
-- Hazle caso a Quatre – dijo Traize soltándolo. Duo solo se acomodo las ropas y sigo observando a su tío – LLEVENSELO! – dijo girando las ordenes a sus hombres – y si no quiere ir con ustedes, tienen mi autorización para golpearlo hasta que pierda la conciencia – dijo comenzando a caminar ignorando a todos a su paso.
Duo solo observo como su tío se perdía fuera de los pasillos que llevaban a las mazmorras. Giro su vista para ver a Quatre que comenzaba a caminar jalado del brazo por Miliardo. Los ocho soldados se pusieron a su lado con una sonrisa.
-- Esta bien, esta bien, no es necesario usar la violencia, voy con ustedes – dijo Duo comenzando a caminar custodiado por los soldados.
Encerrado en su propio castillo. Obligado a permanecer en la torre más alta hasta después de la ejecución de Heero. Una sonrisa curvo sus labios. Nunca una habitación lo había detenido para escapar de ella. No sería esta la primera, aun y cuando estuviera en la parte más alta. Iba a salir y detendría esa ejecución. De una forma o de otra.
El sol del medio día estaba en su parte más alta. Ninguna sombra se distinguía por que estaba bajo los objetos y las personas. Había una serie de nubes negras que podían ser apreciadas a lo lejos, cerca o sobre el castillo de Low, pero no allí, donde estaban ellas...
De forma ágil entrelazaba las flores entre si para formar una corona con ellas. Estaba contenta y canturreaba de forma distraída una canción del pueblo. Quizá era una niña, pero la señorita Noin ya le había dado un trabajo: Cuidar a la señora bonita que estaba toda quemada. Su hermana no le permitía hacer nada, pero debido a su avanzado embarazo, ella solía ayudarle en todo lo que podía. Hasta que su cuñado, había solicitado la ayuda de otra de las mujeres del pueblo obligándola a solo ver sin ayudar. Y eso le aburría, hasta que la señorita Noin le pidió que le ayudara con la persona que estaba con ella.
Y lo hacía encantada! Por lo menos la señora bonita le enseñaba a hacer coronas con flores y le contaba historias bonitas. Mientras ella hacía ahora una corona de flores, la mujer bonita veía al cielo, del lado contrario del sol... que tanto estaría viendo? La forma de las nubes? A veces imaginaba que las nubes eran barcos que podían llevarla de un lado a otro.
Un grupo a caballo atravesó los campos lejos de donde ellas estaban. Lady bajo la vista para verlos. No eran soldados, eran gente del pueblo. Sabía lo que estaba pasando y tenía que volver a Low. Pero herida como estaba, no llegaría muy lejos. Por eso estudiaba el cielo, para saber cuando se concretaría la luna llena. En esta ocasión, no llegaría por la noche... la luna llena entraría antes de que muriera el sol... y así ella podría regresar a Low por transportación.
Giro la vista para sonreírle a Niao que hacía una corona con flores y la niña le sonrió en respuesta. Volvió a levantar la vista para ver a otros hombres que llegaban a caballo. Pero entonces pudo distinguir a otras personas un poco más cerca de donde ellas estaban. También observaban a los hombres. No usaban uniformes de los soldados de Low, pero ella había viajado con su excelencia Traize a muchas de sus guerras y sabía como se comportaba un soldado que vigilaba a alguien... estos eran soldados, espiando a una de aquellas personas en el grupo.
Entorno los ojos para tratar de distinguir a alguien en el grupo. Y no le fue difícil reconocer a Tritón Bloom, debido a la falta de su brazo derecho. Seguramente los soldados le estaban siguiendo. Había podido ver en sueños la planeación del ataque a Low, pero no veía al dirigente principal. Un chico de la edad de Heero con un dragón tatuado a su espalda.
-- Niao – dijo Lady haciendo que la niña se parara para llegar hasta ella con la corona de flores en sus manos – que bonita te ha quedado - dijo Lady tomando la corona entre sus manos – por que no se la das a ese hombre – dijo señalando al grupo.
-- A Tritón Bloom? – pregunto Niao
-- Si – dijo con una sonrisa – para que se la lleve a Catherine – Niao sonrió, conocía a Cathy y le caía muy bien. Por lo que no le molestaba regalar su corona a Tritón para que se le llevara a Cathy – y puedes decirle que los soldados le siguen? Sin mencionarle que lo he dicho yo?.
-- Los soldados? – dijo Niao sin entender.
-- Si, solo dile eso pequeña. Puedes hacerlo?
-- Si – dijo la niña, emprendiendo el viaje a toda prisa rumbo al grupo que charlaba aun montados a caballo.
Lady vio a Tritón recibir la corona y bajar para cargar a la niña. Seguramente la niña le dio el mensaje, ya que Tritón volteo para todos lados y alcanzó a ver a los hombres que aparentaban estar descansando bajo un árbol.
Lady se dio la vuelta al ver a Niao correr en su dirección. Sus largos cabellos caían a los lados de su rostro, mientras sus ropas largas cubrían su cuerpo. Los soldados no podrían adivinar que ella era Lady One, Bruja de Low.
Ahora tenía que esperar a que la luna llena entrara. Tenía que regresar a Low para ayudar a Heero, Duo, Quatre y Trowa... Tenía que llegar antes de que Traize fuera a matar a Heero. De alguna forma tenía que evitarlo.
Lo único que había logrado hacer cuando despertó con la visión de Heero y Duo capturados, fue enviar en sueños la forma en la que había sacado al príncipe Odin de palacio. Sabía que él único que podía recibir esos sueños era Quatre. Ahora el príncipe Winner debía saber que su primo Odin, y el verdadero heredero de Low, estaba vivo.
-- Miliardo no puedes encerrarme! – dijo Quatre al ser llevado hasta su habitación por el capitán de la fuerza real de su reino – tu siempre nos has ayudado, no puedes ahora traicionarnos de esta forma. Yo se que no quieres hacerlo...
Miliardo se detuvo viendo de reojo como tres guardias doblaban el pasillo alejándose de ellos. Giro la vista para ver el pasillo al frente y no vio a ningún otro guardia. Entonces abrió la puerta de la habitación de Quatre y lo empujo dentro, entrando él detrás del rubio.
-- Miliardo? – dijo Quatre sin entender. Había mucha confusión en el interior del capitán de la fuerza real. Se debatían dos sentimientos en su interior: el deber y lo correcto, el honor y la justicia. Quatre no sabía aun cual había ganado.
Miliardo dio un paso al frente haciendo que Quatre retrocediera con algo de temor. Los ojos celes de Miliardo parecían oscurecerse al verlo.
-- Tu padre me curo de las quemaduras que un dragón me causo – dijo Miliardo con voz ronca haciendo que Quatre abriera los ojos con sorpresa – yo he tratado de protegerte al no haberlo podido proteger a él...
-- Miliardo! – dijo Quatre con sorpresa al sentir la culpabilidad que inundaba el corazón del hombre frente a él.
-- Escúchame príncipe – dijo viéndolo fijamente – Traize no te cree capaz de salir por la ventana, pero deberás hacerlo – Quatre se giro para ver la ventana abierta de su habitación – tu puerta será cerrada por fuera, por lo que nadie esperara que salgas por la ventana.
-- No puedo! – dijo Quatre con desesperación viendo de nuevo a Miliardo.
-- Se que podrás – aseguro el rubio platinado – Trowa esta en la tumba...
-- No! – los ojos de Quatre comenzaron a llenarse de lagrimas. La tumba era el lugar donde torturaban a los prisioneros – por que?
-- Traición... - dijo Miliardo viéndolo fijamente haciendo que un par de lagrimas resbalaran por las mejillas de Quatre – los han visto, también a ti, hablando con rebeldes. Traize no te cree capaz de ponerte en su contra, por eso solo te mantendrá encerrado. Debes sacar a Trowa de la tumba, aprovecha que la mayoría de los guardias estarán en el patio trasero presenciando la ejecución – Quatre limpió las lágrimas con su mano y asintió de forma lenta. Miliardo se dio la vuelta para salir de la habitación del rubio.
-- Miliardo... - dijo Quatre haciendo que este se detuviera y volteara a verlo – por que tenemos tantos dones? – pregunto viéndolo fijamente – tu sabes? – Miliardo asintió.
-- Todos los Khrushrenada fueron dotados de poderosos dones. Tu padre y el padre de Duo, tenían Dones benignos que repartieron con gente de su entera confianza. Pero los dones del rey Low no podían ser compartidos, por que eran destructivos... podía crear fuego, una tormenta, controlar el agua y la tierra... esos dones fueron heredados a ustedes... los herederos del reino Low.
Quatre abrió los ojos con sorpresa. Su tío, el rey Low, era sumamente poderoso. Así como lo sería su primo... un momento... crear una tormenta?, como la que había visto y sentido días atrás?
-- Mi primo Odin Low tendría los dones de su padre? – pregunto Quatre viendo a Miliardo.
-- Si – aseguro el rubio platinado.
-- Heero! – dijo Quatre relacionando el sueño con lo que Miliardo acababa de decirle – Heero es el príncipe Odin Low...
-- Así es príncipe Quatre – dijo Miliardo saliendo de la habitación de Quatre y cerrando por fuera.
Wufei iba a todo galope sobre Sheldong, había presenciado la captura de Heero y de Duo. Había sido una gran sorpresa escuchar a ese hombre rubio, Miliardo Piscraf, como no recordarlo, decirle Majestad al trenzado. Así que todo el tiempo estuvo conviviendo con el príncipe Duo Maxwell, con el maldito prometido de su princesa?. Sentía coraje, por que había estado muy cerca de él y pudo haberlo matado con sus manos de haber sabido quien era... pero que tonterías, Heero jamás se lo hubiera permitido. Además ese trenzado sabía defenderse, no en balde había sido pupilo de su tío... Traize Khrushrenada!
Había estado conviviendo con un Khrushrenada!
Pero también había obtenido de su parte la promesa de combatir en contra del tirano, como lo haría Quatre Rabeaba Winner Khrushrenada. Los dos sobrinos del tirano estaban en su contra y a favor de los rebeldes. Nadie mejor que el trenzado para experimentar en carne viva las maldades de su tío. A caso no había sido perseguido por los soldados por creerlo un vagabundo? No le había contado ya la forma en la que su tío acabo con su aldea? No le habían ya contado sobre los malditos impuesto que cobraban a su nombre?
Duo Maxwell sabía mejor que nadie, que su tío era un tirano...
Solo por eso y por que necesitaba a Heero en la toma que tenían planeada, es que se había dedicado a seguir al contingente que se los había llevado. Había estado espiando y enterándose de los planes de Traize.
Ahora sabía que Heero sería ahorcado esa misma tarde y dejarían entrar a los aldeanos a presenciar la ejecución. Tenía que avisarle a Rashid que entraría al palacio para tratar de rescatar a Heero ya que era una de las piezas más importantes para derrocar a los ejércitos de Low. Quizá Traize también lo capturara al intentar rescatarlo, pero le daba la oportunidad perfecta para pedir un enfrentamiento cuerpo a cuerpo con él... se lo debía!, desde hacía cinco años que se lo debía! Y Traize lo sabía muy bien.
Sheldong se detuvo de golpe haciendo que tuviera que sujetar fuertemente las riendas para no ser lanzado al suelo. Vaya forma de interrumpir sus pensamientos!. Giro su vista para todos lados y no le pareció ver a nadie. Pero la oscuridad del bosque negro no le ayudaba. A pesar de que era medio día, la oscuridad del bosque negro era notoria.
-- Quien esta allí? – pregunto con cautela al escuchar el movimiento de ramas.
Las sombras ante sus ojos comenzaron a tomar diversas formas. Un grupo a caballo aparecía delante de sus ojos sin que él se hubiera percatado de que alguien estaba allí. De haberle acompañado Heero, seguramente los habría escuchado primero y visto después.
El grupo numeroso de hombres se acercaba a paso lento. Todos montaban caballos negros y vestían de igual forma, cubriendo su cabeza con una capucha que impedía verles el rostro. Sentía un aura extraña proveniente de esos hombres. Estos serían los Shinigamis? Pero si era así, deberían llegar al siguiente día...
Uno de los hombres se aproximo a Wufei y despejo su cabeza, dejando ver un cabello entrecano que sobre salía en picos a los lados de sus orejas y mostraba una pronunciada calvicie al centro.
- Hug!, no podía ser estos los más hermosos seres sobre la tierra! – pensó para si mismo mostrando una mueca de disgusto.
-- Wufei Chang? – pregunto el hombre que se había adelantado.
-- Si – respondió Wufei con desconfianza. Los Shinigamis no tenían por que haber llegado antes de la fecha que uno de los suyos había establecido.
-- Mi nombre es Howard y estos son los Shinigamis – dijo apuntando a sus hombres que despejaban sus rostros de las capachas. Había hombres ancianos y unos cuantos jóvenes que si hacían honor a la leyenda – te hemos reconocido – afirmo el hombre – y estamos listos para la batalla...
-- La batalla será mañana – dijo Wufei viéndolo fijamente.
-- Mañana! – dijo Howard contrariado volteando a ver a dos hombres a su espalda – G, tu dijiste que sería hoy! – dijo en forma de reclamo.
-- El senil de J dijo que en tres días y esos son los días que nos hemos tardado en llegar – afirmo G.
-- Senil lo serás tu viejo olvidadizo. Tres días contando con él que estábamos hablando. No puedo creer que le hayas dicho a Erick que llegaríamos en tres días!.
Wufei solo observaba la discusión entre los hombres más ancianos del grupo. Pero el que los Shinigamis hubiesen llegado antes del plazo que habían dado era mejor. Se le acababa de ocurrir una idea.
-- Bienvenidos! – dijo Wufei haciendo que todos le vieran – no es tan malo el que hayan llegado un día antes. Malo hubiera sido que llegaran un día después. De todas formas vamos a adelantar las cosas...
-- Usted dirá, capitán Chang – dijo Howard mientras Wufei sonreía al ver la disposición de los hombres del reino Maxwell.
Duo estaba sentado en el piso de la habitación en la torre rodeado de pedazos de tela. El sol comenzaba a caer y estaba desesperado, pero seguía obteniendo más pedazos.
-- Bajaré haciendo una soga con las sabanas de la cama – se dijo a si mismo atando la punta de los trozos de tela entre si para conseguir hacer una soga.
Era una suerte que las mantas no estuvieran demasiado gastadas, sería una gran caída si esta se llegase a romper cuando el se estuviera colgando de ella para bajar hasta la siguiente ventana de la torre. Solo esperaba que la soga fuera lo suficientemente larga como para llegar a la ventana. Incluso había hecho jirones su capa para conseguir llegar hasta su objetivo.
Se levanto con la soga hecha de jirones, ató la punta a una biga de madera que sostenía el techo de la habitación y el resto lo dejó caer por la ventana. Se asomo para ver hasta donde llegaba y vio con asombro que aun le faltaba un buen tramo para alcanzar la cornisa de la siguiente ventana. Esa ventana daba a los escalones de la torre, sería fácil salir corriendo por ella para llegar hasta el traspatio.
Tendría que balancearse hasta llegar a la ventana y procurar no caer, no podría revivirse a si mismo.
Toda la gente estaba reunida en la parte trasera del castillo. Se había puesto una tarima y la soga estaba ya colgada. Se probaba que la puertecilla que quedaba bajo los pies del culpable se abriera de forma instantánea cuando la palanca se moviera.
Habían visto muchas veces colgar a los ladrones, a la gente le gustaba ese espectáculo, le gustaba el derramamiento de sangre. Traize sabía como mantener contenta a la gente, si ellos querían espectáculo se los daría. Había tenido la inteligencia de hacer correr el rumor de que el príncipe Duo había sido secuestrado y posiblemente muerto. Y ahora tenían en su poder al secuestrador y el príncipe estaba sano y salvo y a unos días de su boda con la princesa Hilde.
Se felicitaba mentalmente a si mismo por haber urdido un plan tan magnifico a expensas de su sobrino. Ahora no solo estaría dándole muerte al secuestrador, también eliminaba de tajo la amenaza de que alguien se enterara de que el preso era el hijo de Odin Low. Verdadero rey del reino.
La gente se arremolinaba a las orillas de la tarima para ver de cerca el espectáculo, gritaban a todo pulmón por ver al secuestrador del príncipe. La gente alzaba las manos y se preparaba con piedras y frutas para lanzarle al culpable en cuanto apareciera. No había habido un juicio, el acusador y juez era el mismo; Traize Khrushrenada.
Todo estaba preparado. Desde su lugar veía sobre las bardas del reino esperando a que el sol se ocultara, no había nada que Duo o alguien pudiera hacer. Ni siquiera el propio Odin Jr, había hecho algo por liberase de las ataduras con las que le mantenían en las mazmorras. Duo había sido encerrado en una de las torres más altas del castillo para evitar que apareciera y arruinara la oportunidad de matar al "secuestrador".
Pero el estar encerrado no le impedía a Duo poder bajar por la ventana. Con la experiencia que tenía al subir y bajar árboles, se había balanceado desde la punta de la soga, hasta la cornisa de la ventana más abajo. Ahora corría a toda prisa por los pasillos para poder llegar al lugar de la ejecución, tenía que impedirlo, a como diera lugar debía impedirlo.
El sol termino por ocultarse detrás de las bardas del palacio. La hora había llegado y el verdugo se aproximo con otros dos guardias para abrir la reja que mantenía encerrado a Heero.
Heero levanto la vista para ver al hombre que llegaba hasta él. Mantenía su rostro oculto detrás de una mascara de cuero negra, "el verdugo", se dijo a si mismo. Dos guardias aparecieron detrás de él, mientras otros dos, que seguramente eran los que custodiaban la salida, se quedaba fuera de las rejas.
Con cuidado metieron la llave a las esposas y le soltaron de las paredes. Le dolían los brazos al estar por tantas horas con ellos levantados. Quería sobar sus muñecas y masajear sus músculos doloridos, pero los soldados no le dieron tiempo a nada. De forma rápida colocaron sus muñecas entre un par de brazaletes de acero que descansaban sobre una barra de acero, impidiendo que sus manos se tocaran. Y el verdugo camino hasta él para colocar sobre su cabeza un saco negro que le impedía ver por donde iba.
No cabía duda que maldición se había roto, por que cuando el verdugo lo toco no cayó muerto y ahora que los guardias lo jalaban de los brazos, estos tampoco parecían verse afectados. A que horas se había roto la maldición? En que maldito momento esta dejo de afectarles a los demás? Aun el día anterior Niao había muerto con un toque mortal de sus manos. Y tres soldados habían caído a sus pies cuando los toco... entonces, cuando? Cuando estuvo con Duo en la madriguera? A caso... cuando le dijo que lo amaba?...
Sintió como comenzaban a jalarlo por los brazos para que caminara. Comenzó a recorrer los pasillos distinguiendo diferentes formas de caminar en los soldados. Le fue fácil distinguir el cambio de velocidad cuando llegaban a los escalones. Y no le resulto complicado saber que estaba fuera de las mazmorras, al sentir el viento sobre sus muñecas.
La maldición había sido rota cuando le dijo a Duo que lo amaba... de eso estaba seguro. Por que de otra forma, ninguno de los hombres que lo llevaron a las mazmorras hubieran podido con él.
Ojalá se lo hubiera dicho aquella vez en el río... quizá hubiera podido morir con la dicha de haberlo hecho suyo. Ahora jamás sabría que se sentía amar a alguien en cuerpo y alma...
Lo subieron a una especie de carreta, podía sentir el movimiento bajo sus pies y escuchaba los gritos enardecidos de la gente. Podía sentir las piedras que le golpeaban la piel cuando lograban traspasar las rejas de madera.
Sintió como el movimiento cesaba y como alguien lo jaló de los brazos de forma brusca. Ya había llegado al lugar de la ejecución. La gente pedía a gritos su muerte...
Duo aun estaba muy lejos del traspatio y podía ver por la ventana de la torre que la ejecución estaba por comenzar. No, no podía permitir que lo mataran por su culpa, por su culpa!!
-- HEEROOO!!! – grito bajando a toda prisa las escaleras, sin percatarse que alguien le salía al paso.
-- Príncipe Duo, no llegara a tiempo, yo lo llevare más rápido.
-- Lady One, por los dioses, si conoce otro camino saquéeme de aquí!
-- Claro que si!
La bruja One, extendió una mano para tomar la de Duo, al mismo tiempo en que ambos desaparecieron del lugar. Tal y como lo había hecho cuando había ido a visitar a Heero y Duo se había quedado dormido cerca del estanque.
Unos ojos oscuros estudiaban a los soldados desde donde se encontraba. La gente enardecida le ocultaba muy bien de los soldados. Nadie parecía prestar atención en él. Solo debía revisar cuantos eran los soldados y que armas traían. Pero sus ojos se clavaron en un hombre con una túnica blanca y el cabello avellanado corto. No era posible que el único que podía vencerlo en un duelo de espadas se encontrara también presenciando la ejecución?. Allí sentado en una especie de trono alto estaba el propio Traize Khrushrenada; el causante de la muerte de su esposa, el asesino de su aldea, quien mansillo su honor sin piedad.
Tenía ganas de saltarle encima y matarlo a sangre fría, tal como él lo había hecho con su familia. Pero ahora debía preocuparse por sacar a Heero de todo esto y explicarle lo que harían.
El verdugo tomo la soga para ponerla en la cabeza del cazador, ya no había nada que alguien pudiera hacer. La sonrisa de Traize apareció al darse cuenta que todo estaba saliendo según el plan. En poco tiempo no habría nadie que pudiera detenerle...
Duo apareció detrás de la multitud a un lado de la bruja One, pero la soga ya cubría el cuello de Heero. El verdugo solo esperaba la orden de Traize para tirar de la palanca.
-- HEERRROOO!! – grito Duo, pero Lady One extendió un brazo para evitar que corriera.
-- Espera príncipe, espera... – Duo la observo con ojos suplicantes y tristes.
-- No me pidas que espere, están a punto de matarlo!! – dijo soltándose de los brazos de Lady One para abrirse paso entre la gente.
-- No príncipe, no lo harán... – murmuro, mientras ponía ambos pulgares e índices juntos para comenzar a recitar algo ininteligible.
Heero pudo escuchar una voz en particular que mencionaba su nombre. Gritaba con desesperación, podía distinguirla, era la voz del trenzado, la voz de Duo. Giro un poco su cabeza para seguir el lugar de la voz. El se encontraba entre la gente. Por la distancia, parecía que al final y se aproximaba al frente.
-- Por lo menos pude volver a escucharte, aun que no haya podido verte – pensó mientras volvía a enderezar su cabeza y esperaba el momento final.
La gente seguía gritando que muriera, pero de repente algunas de esas personas cambiaron el grito de "muerte, muerte" por el de "Queremos ver su cara".
Traize giro su rostro al darse cuenta de que aquel grito que parecía mínimo, comenzaba a hacerse general. La gente comenzaba a pedir ver el rostro del secuestrador. El verdugo había soltado la palanca y esperaba las instrucciones de Traize, quien aun veía como la gente se volteaba a verlo a él y no al que sería ejecutado. Todos le pedían que revelara el rostro del hombre a ser ejecutado y eso no podía permitirlo. Había gente en el reino que pudiera reconocerlo y eso no podía permitirlo.
Wufei sacudió su cabeza sin entender por que también él había comenzado a gritar que quería ver el rostro de Heero. El lo que quería era liberarlo, no verle la cara, ya la conocía.
Duo siguió corriendo empujando a Wufei a un lado, al parecer la ejecución había sido detenida por unos instantes, pero solo faltaba que la palanca fuera jalada para ahorcar a Heero y el no podía permitirlo.
Otro de los soldados en la plataforma de ejecución se aproximó a Heero para retirar la soga junto con la capucha. Traize no había dado la orden y su mirada casi fulmina al soldado que descubrió el rostro a Heero.
-- HEERO!! – grito Duo llegando hasta las escaleras que le llevaban a la plataforma.
Heero pestaño pesadamente para tratar de acostumbrarse a la luz que le caía de golpe y casi al mismo tiempo giro su rostro para ver al trenzado que llegaba junto a él.
-- Es él!! – grito una mujer anciana, haciendo que toda la gente enmudeciera – es él!
-- Es el Rey! – grito otra persona.
-- Que viva el rey!!!
La gente comenzó a verse una a la otra, Heero también comenzó a ver a la gente que gritaba que era el Rey. Sabía que Duo aun no era Rey, entonces por que gritaban que era el Rey?.
Duo no entendía la conmoción de la gente, quien era el Rey? A quien se referían como el Rey?
Traize se levanto junto con Miliardo, por fin había sucedido alguien lo había reconocido. Se dio prisa en huir por una de las puertas de palacio al escuchar como el coro de viva el rey comenzaba a subir por todas partes.
-- Es el Rey!!
-- Es Odin Low...
-- Que viva el rey Odin Low!!, que viva el rey!!
-- Odin... Low... – dijo Duo viendo a Heero fijamente, ahora sabía por que le parecía tan familiar.
Cuando niño solía entrar muy seguido a la cámara del tesoro, el lugar donde había estado el medallón de su tía, el que contenía la segunda frase del hechizo que pendía sobre Heero. Y allí mismo estaba el retrato de su tío Odin... ahora sabía por que cuando lo vio por primera vez le parecían tan conocido... Heero era idéntico a su tío, solo que con el cabello oscuro...
Heero era su primo Odin Low... el verdadero Heredero del reino de Low...
Heero no podía dejar de ver los ojos sorprendidos de Duo. No entendía el que gritaran que era el rey. Sus manos aun estaban sujetas con esos brazaletes de acero, pero no parecía que alguien le fuese a ahorcar ahora.
Uno de los solados subió hasta la plataforma y con la espada corto el acero que separaba las muñecas de Heero mientras le observaba fijamente.
-- Su majestad Odin Low, la guardia real esta a su servicio.
Heero abrió los ojos con sorpresa al escuchar al soldado. Los gritos de la gente se escuchaban jubiloso al gritar "viva el rey Low". Heero tomo el medallón que pendía de su cuello, no se había dado cuenta que ya no eran dos, era uno solo que mostraba el sello real...
"... El grito enardecido de la gente le restituirá su poder..."
Levanto la vista para ver a la gente que seguía gritando, mientras vio como Duo parecía derrumbarse, mientras por las escaleras llegaba Wufei sonriendo...
-- Majestad Odin Low! – dijo Wufei – quien lo hubiera creído Heero... pero aun hay que detener a Traize Khrushrenada...
Continuara...
Notas de la autora
No se aun si el siguiente será el final o no. Todo depende de que tan largo me salga. Pero ya ven, que le dije que la clave de esta historia estaba en el capitulo cero?, jejejeje.
Bueno, ahora no hay muchos comentarios, solo quiero decirles que sigo teniendo problemas con mi yahoo. Ahora hasta mi Hotmail no me deja anexar archivos --, así que me despido haciendo corajes con mis cuentas de correo.
Gracias a mis amigas de siempre: Claudia, Bony, Faby y Marlene.
Comentarios, sugerencias, tomatazos a : maryluzmtyyahoo.com
Review Contest:
Loreto W: Gracias Loreto y a cuidar esa vista. Suerte en los exámenes si estas en ellos.
Angeli Murasaki: Pues si, el final se acerca y no se si el 13 ya es o no el fin, jejejeje. Pero a ver que ocurre. Aun falta detener a Traize.
Denisse: Mis partes favoritas también son las de Heero y Duo , jejeje! Por eso el siguiente fic solo será de ellos dos. Dejare de centrarme en otras parejas, jejeje. Pero que bueno que te gusta esta locura.
Hikaru Itsuko: Quizá tus ideas son correctas, jejejeje. A ver si lo que pensabas es lo que escribí, jejeje.
Ryo Asakura: Ojalá este cap también te haya gustado. Creo que no hubo mucho contacto entre los personajes, pero ya esta casi para llegar al final.
Lioku: Para nada me das lata y entre mas me exijas, mas me exijo yo, jejejeje. Que bueno que te gusta la historia, trato de hacer lo mejor en estas locuras que se me ocurren.
Devil1: Magnifico trabajo de traducción, sigue, sigue... perdona, ahora si respondo tu review, jejejeje. Gracias por las felicitaciones y espero no tardarme tanto con el siguiente.
Cyndi lps: Que bueno que te gusta la historia loca que se me ocurrió usando a mis chicos lindos de Gundam. Y no creas que no metí lemon por que estaba muy largo, jejejeje. Es que la madriguera estaba muy chiquita, jejejeje. Si yo solía hacer 50 hojas por cam en Juego por Un Beso. Pero este lo estaba haciendo de a 20.
Uru Yuy: Amiga, andas desaparecida... Que bueno que te gusto el comic de Misión Fallida, es una lastima que no pueda anexar las imágenes al fic, jejejeje. Ya vez que este capitulo no se tardo tanto como el anterior? Y espero que el 13 tampoco se tarde tanto.
Seiryu Sama: Huy, creo que voy a esconderme para que no me culpen de tu muerte por infarto... (Alguien susurra al oído a Maryluz) ha, no pueden culpar a alguien por causar un infarto? Entonces déjame lo hago apropósito, jejejejejeje. No te creas, gracias por tus comentarios.
Yuki Ayanami: Pues ojalé este capitulo haya resuelto algunas de tus dudas, pero se que debes tener más, jejejeje. Tratare sacarte de las que te hayan surgido en los siguientes capitulos.
Aguila Fanel: La suerte de Traize se develara en el siguiente capitulo, jejejejeje. Allí verán lo que le depara el destino... a no, cual destino, ya lo dije en el cap 0, jejejeje.
Misao: Me encantaría ver Juego en un video. Como me muero por ver el Tercer Gemelo (mi novela favorita) en DVD, por desgracia se encuentra en España y ni como pedirla --. Ojalá selecciones bien a los actores, jejejeje. Creo que ya muchas de tus preguntas fueron contestadas. Espero te haya gustado el capitulo.
Wow! Y yo que creí que eran poquitos Reviews, no si son bastantes!. A lo que no le hago mucho caso son a los pocos (poquisimos) correos personales que recibí entre la publicación del anterior capitulo y este. Pero como dije, tengo problemas con el yahoo y si alguien me ha mandado algún comentario y no le he respondido, mil disculpas! Es culpa del ·$/(&$ servidor de yahoo.
