Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 34, 5H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 13
FUEGO VS AGUA, LUZ VS OCURIDAD
El sol había sucumbido en el cielo, dejando ver en él las tres primeras luces pertenecientes a tres astros enormes que se encontraba en una perfecta línea recta. La luna en su más hermosa forma, comenzaba a alumbrar más que su hermano el sol. La enorme luna llena pronto iluminaría en conjunto con los tres astros en el cielo...
El espectáculo que ofrecía su excelencia Traize en el traspatio de palacio, había hecho que muchos de los guardias de las mazmorras abandonaran sus puestos. Todo por presencia el ahorcamiento del secuestrador del príncipe Maxwell. Siendo en su mayoría mercenarios o soldados leales a Traize, no hacían mucho caso a las órdenes de los príncipes en el reino. Todos eran hombres maduros, duros, de carácter reacio que hacían lo que fuera por dinero o por el poder que el propio Traize representaba. Los soldados jóvenes, que hacían rondas dentro del palacio, eran quienes sentían respeto por los sobrinos del tirano.
Quatre había aprovechado que la gente estaba reunida en la parte trasera, para hacerle caso a Miliardo y abandonar su habitación por la ventana. Había temblado al ver lo alto que se encontraba su ventana del techo del siguiente piso. Pero si Duo lo hacía, el también podría hacerlo.
Tomo aire para infundirse valor y comenzó el descenso...
En cuando hubo pisado el suelo del techo, corrió hasta la que era la cocina del palacio. Tenía en mente llevar algo de comida a los guardias de la "tumba". Sabía que cuando las pesadillas le inundaban, la bruja One solía darle algo para que conciliara el sueño. Y esas hierbas estaban en la cocina, a la mano de las cocineras.
Bajo despacio hasta el cuarto que ocupaba el servicio, que a esa hora debía estar en el traspatio, junto con los demás, por que estaba solo. Pero antes de poner el pie de nuevo en el suelo, perdió pisada, por suerte estaba cerca del piso, por lo que el golpe no había sido nada fuerte. Aguanto la risa y se levanto sacudiendo sus ropas. Como le hacía su primo para subir y bajar sin caerse? El aun sentía el corazón en la garganta y el sudor perlaba su frente por el nerviosismo. Pero ya estaba abajo. Y se dio prisa en tomar algo de comida, ponerla en una bandeja y mezclar las hierbas que le daba Lady One en el vino. Jamás sabrían que los estaba drogando. Solo esperaba que los guardias se tomaran el vino, aun que no comieran nada.
No sentía a Trowa... desde que Miliardo le había dicho que Trowa estaba encerrado con el cargo de traición había vuelto a invocar su don con él. Pero no podía sentirlo. Estaba asustado y deseoso por que el sol cayera. Quería salir de inmediato, pero al asomarse por su ventana había podido ver como guardias caminaba de un lado a otro llevando consigo maderas y sogas. Seguramente para armar la tarima donde ahorcarían a Heero. Rogaba a todos los dioses por que Duo pudiera rescatarlo... Heero era la llave para evitar la guerra. Heero era el verdadero rey de Low... Duo lo sabría?
No, no lo sabía...
Podía sentir la desesperación de Duo, pero también sabía que no estaba de brazos cruzados. Sentía su determinación y su deseo de rescatarlo. El confiaba en Duo, estaba seguro que Duo podría detener lo que su tío Traize tramaba hacerle al rey de Low. Por que sabía que su tío ya lo había reconocido y ese era el motivo por el que quería matarlo.
Cuando llego a las mazmorras cargando la bandeja con comida, no vio a los dos guardias que le habían impedido el paso a Duo. Así que entro tomando con una de sus manos la antorcha que estaba en la entrada y llevando en la otra la comida y el vino.
Temblaba de miedo al ir bajando las escaleras. La humedad se incrementaba a cada paso que daba y los gritos de dolor de los hombres encerrados en las mazmorras eran desgarradores. No sabía los motivos de tenerlos encerrados, pero cualquiera que este hubiese sido, no creía que merecieran ser torturados.
Vio a un par de hombres sentados en los últimos escalones, reían de cuando en cuando y su risa se escuchaba como un eco sordo, se mezclaba con los quejidos de algún preso y con las gotas que se estrellaban en algún charco de agua.
Los hombres al verle, se levantaron a toda prisa para ponerse a las orillas de la puerta que conducía a las mazmorras de la "tumba". Quatre sonrió al verlos, más para darse confianza que por mostrar algún gesto gentil a esos soldados.
-- Mi tío Traize les manda algo de comida y bebida, ya que se perderán el espectáculo por estar cuidando las celdas – volvió a sonreír, dejando la bandeja sobre el último de los escalones.
Los dos hombres le habían visto con desconfianza. Pero no espero ninguna respuesta, se dio la vuelta y comenzó a subir los escalones de piedra hasta perderse en el segundo piso. Pero no siguió hasta la entrada principal. Se recargo en el pasillo del segundo piso, escondiendo la antorcha a mitad del pasillo, para que los guardias no se percataran de su presencia. Se recargó en la pared del pasillo de las escaleras y espero, asomando solo un poco la cabeza, para ver si los guardias comían algo de lo que les había llevado. Sonrió al ver que los guardias se habían sentado de nuevo en los escalones y comían y bebían compartiendo la botella. Y en poco tiempo, ambos se habían quedado dormidos en los escalones.
Se dio prisa en bajar y buscar las llaves en los cintos de armas de los guardias. Pudo encontrar un aro con varias llaves. Una de esa debía ser la de la puerta y las otras las que mantenían presos a los hombres a las rocas.
Con desesperación metía una y otra llave al cerrojo de la puerta, hasta que por fin dio con la correcta.
-- Trowa!! – grito con desesperación corriendo por los pasillos con la antorcha sobre su cabeza. Pero no lo sentía – Trowa! – volvió a gritar pasando una y otra mazmorra. Era horrendo ver todos los aparatos que tenían para torturarlos. Podía ver las manchas negras en el suelo que seguramente era sangre y las alimañas corriendo y atravesándose a su paso.
Un sobresalto le hizo detenerse... Duo... Duo estaba sufriendo... una fuerte noticia le había sido revelada y Duo había caído en shock. Pero ahora no podía ayudarlo. No era que Heero hubiese muerto?... no podía ser eso... era algo más. No estaba seguro, pero le urgía encontrar a Trowa y ya después vería lo que le había ocurrido a su primo.
Siguió caminando de forma lenta. El dolor de Duo era fuerte y había tenido la intención de cortar el lazo con su primo, pero prefirió mantenerlo. Así sabría lo que ocurría en las afueras de palacio.
Otro sobresalto... un dolor físico muy fuerte...
-- Haaaa! – grito al tiempo en que sintió que sus piernas no le respondían y un dolor terrible inundaba sus brazos y su espalda – Trowa!! –grito cayendo hincado.
-- Qua... Quatre... - escucho un murmullo muy cerca de él.
El dolor era intenso, pero tenía que llegar al lugar donde estaba Trowa. Estaba herido y tenía que ayudarle. Se levanto con dificultad y sujetándose de las paredes comenzó a arrastrarse. Tenía que cortar el lazo que lo tenía unido a Trowa, pero como sabría si estaba bien o no? Pero si lo mantenía, no llegaría tan rápido como quería. Tenía que arriesgarse... cortaría el lazo para llegar más rápido a su amor.
Corrió tan rápido como pudo en cuanto se sintió bien. Pasaba una a una las mazmorras, en algunas había gente que no se movía. O que se quejaba. Todas esposadas a las rocas con fuertes cadenas. Atadas a ruedas que eran giradas para separar sus miembros y partirlos en dos. En otras había pesadas rocas sobre un enorme tablón. Sentía el dolor de los pocos que aun permanecían con vida en esos lugares tan horribles. En cuanto sacara a Trowa, sacaría al resto. No los dejaría en ese lugar.
Se detuvo de forma abrupta frente a las rejas de una mazmorra. Sentía que su corazón se le quería salir del pecho. No tenía el lazo abierto con Trowa, pero algo muy fuerte le obligaba a permanecer en aquella celda. Comenzó a girarse poco a poco, haciendo que la luz que llevaba sobre su cabeza comenzara a iluminar el interior de ese lugar. Lo que vio lo dejo helado y le hizo retroceder por el asombro...
Trowa estaba encadenado con cadenas que colgaban del techo y le hacían mantener los brazos en alto. No traía la camisa puesta, solo el pantalón del uniforme de arqueros. Su rostro estaba por completo golpeado y su cuerpo mostraba marcas rojas hechas por latigazos. La sangre salpicaba las paredes y el suelo y parte de ella aun escurría por la tela del pantalón llegando hasta el suelo.
-- TROWA! – grito asustado mientras arrojaba la antorcha al suelo y él comenzaba a abrir la reja para sacar al arquero de ese lugar.
Trowa solo levanto un poco la cabeza y esbozo una sonrisa cansada. Su soberano había llegado justo a tiempo. Un poco más y no hubiera aguantado vivo.
Sintió la tibieza de las manos de Quatre sobre su torso desnudo cuando buscaba el cerrojo de las cadenas, sobre sus muñecas, para introducir la llave correcta para liberarlo. El frío de las mazmorras era muy fuerte y el no traer camisa no le ayudaba en nada a mantener el calor. Se sentía débil debido a los latigazos a los que había sido sometido y a la falta de agua y comida. La perdida de sangre le mantenía a penas con fuerzas para mantenerse semi de pie y con los ojos abiertos.
Sintió como una gota calida se estrellaba contra su piel y levanto la vista para ver de cerca los ojos aqua de su amado.
-- No llores Quatre – dijo de forma queda haciendo que Quatre le viera fijamente – aun no estoy muerto – Quatre sonrió ante tal afirmación y de forma abrupta Trowa cayó al suelo libre de las cadenas que lo mantenían preso.
-- Trowa...
Se dio prisa en tomar entre sus brazos el cuerpo cansado y débil del arquero. Dejo deslizar una de sus manos por el rostro de su amado, despejando los mechones de cabellos cubiertos de sangre.
-- Estarás bien – dijo Quatre de forma queda, inclinándose sobre el rostro de Trowa – estarás bien... - volvió a repetir dejando que sus labios se posaran sutilmente sobre los labios del arquero, mientras su mano bajaba hasta el pecho desnudo de Trowa para comenzar a curarle.
Un ardor se apodero del cuerpo de Trowa, un ardor doloroso, algo que ya había sentido antes. Sabía que era la forma en la que el don de Quatre trabajaba sobre su cuerpo curando sus heridas y haciéndolo reponerse de la debilidad que le había causado la perdida de sangre.
Poco a poco toda la cantidad de heridas fueron cerrando, dejando de nuevo la piel lisa del arquero. Quatre se separo con un suspiro de los labios de Trowa sintiéndose cansado. Pero le sonrió al ver que se incorporaba para sostenerle.
Quatre sintió las fuertes manos de Trowa sostenerle por el rostro para recargarlo en su pecho desnudo. Su corazón latía a toda prisa y pudo sentir como lagrimas saladas del arquero caían hasta su rostro. Pudo sentir en su pecho aquello que Trowa no decía.
-- Te amo Quatre - dijo por fin el arquero, haciendo que esta vez fueran las lagrimas de Quatre las que cayeran – pero hay que seguir en la lucha – Quatre se apretó contra su pecho, para después levantar el rostro y verle.
-- Si, hay que volver, pero antes de que salgamos... ayúdame a sacar a los presos de estas celdas. Nadie se merece un castigo como este... - Trowa asintió.
Los gritos de viva el rey le mantenían paralizado viendo aquellos ojos azules que le habían gustado desde el primer momento. Sentía que las piernas no le detendrían al tiempo en que su corazón latía a toda prisa.
Heero Yuy no era Heero Yuy... era Odin Low, su primo y heredero en línea directa al trono desde que su padre murió. Al tener ya 21 años, era el verdadero rey de Low. Y tenía, además, a su mando los principados de Maxwell y Winner y todos aquellos que tenían alianza con Low. Quizá aun faltaba que el senado le reconociera como el rey, pero tenían las pruebas suficientes para que lo hicieran. En su pecho colgaba el medallón del reino, sus facciones eran idénticas a las de su tío, además estaba ese fuego que podía hacer arder con sus manos, idéntico al de su tío Traize. Todos los Khrushrenada tenían algún don y Heero no era la excepción y si todavía había alguna duda... el propio pueblo de Low lo clamaba como su rey...
Heero tenía carácter y don de mando. No le sería difícil hacerse cargo del reino... - solo había un problema... y el solo hecho de pensarlo le hizo temblar de pies a cabeza – tendría que casarse y dejar un heredero varón en el trono...
Los ojos azules de Heero no habían perdido de vista los violetas de Duo. La mirada de Duo parecía perdida y él estaba muy confundido de todo lo que la gente decía. Podía escuchar gente corriendo, ruido de caballos, aves alzando el vuelo, armas que se movían, gritos asustados y el fuerte "viva el rey" que se alzaba frente a él.
No sabía en que momento Wufei había saltado de la tarima gritando algo, a él no le importaba si Traize había salido de palacio o no, o si los soldados estaban preparándose para atacar. Solo le importaba la persona que estaba frente a él y que parecía estar viendo a un extraño.
-- Duo... - dijo dando unos pasos para acercarse a él, pero un fuerte ruido en la parte trasera del traspatio le distrajo.
-- FUERZAS LEALES A SU EXCELENCIA TRAIZE, ATAQUEN!!!
Todo pasaba demasiado rápido, la gente había comenzado a gritar y corría en dirección a la tarima huyendo de los soldados a caballo que arremetían contra ellos. Heero fijo su vista de forma rápida en la parte trasera, de donde venían los guardias, y vio como una línea de ellos levantaba peligrosamente sus arcos. Se estaban disponiendo a lanzar flechas.
Giro de nuevo la vista para ver que Duo permanecía parado en la tarima sin ver nada. Si se quedaba allí corría peligro de que alguna de las flechas le hiriera. Por instinto levanto sus brazos para protegerlo... sus brazos se cerraron en de forma protectora sobre el delgado cuerpo del trenzado. Haciendo que su pecho chocara contra el pecho de él y lo asiera de forma firme a su cuerpo. Mientras levantaba la vista para ver como las flechas eran lanzadas en alto para que llegaran hasta donde estaban ellos.
-- TODOS! RAPIDO!, ENTREN AL PALACIO! – grito Heero a la gente.
Las flechas se levantaron sobre sus cabezas de forma amenazante, eran varias hileras que se elevaban varios pies de alto y se disponían a caer matando o hiriendo a aldeanos y soldados por igual. Que clase de monstruo atacaba a seres inocentes?
La furia que iba creciendo dentro de él, hizo que las nubes de tormenta comenzaran a centellear, haciendo que al mismo tiempo una fuerte ráfaga de viento se soltara en dirección contraria a la dirección en las que habían sido lanzadas las flechas.
Los soldados comenzaron a retroceder al darse cuenta que el viento les empujaba con fuerza y les impedía seguir lanzando flechas.
-- Duo... - murmuro Heero con voz queda al oído del trenzadazo, mientras su mano permanecía levantada hacía los soldados, haciendo que el viento soplara con fuerza, haciéndolos retroceder más y más – Duo... - volvió a murmurar sin obtener respuesta.
-- Yuy! Tienes que ordenar que se cierren las puertas! – grito con desesperación Wufei desde la parte baja de la tarima.
Heero vio al frente como varios hombres a caballo comenzaban a incendiar las almenas y otros tantos soldados luchaban sin ningún orden. Los aldeanos corrían hacía dentro del palacio de forma asustada mientras las fuerzas leales a Traize les atacaban sin piedad. Alguien tenía que tomar el control de todo... y ese alguien no era él.
-- Yuy! – volvió a gritar Wufei de forma desesperada. Pero de reojo vio a la persona contra la cual luchaba. Traize había subido a un caballo y cabalgaba detrás de los arqueros rumbo a la salida del palacio. No iba a permitirle huir sin pelear. Así que dejo de gritarle a Heero y corrió en dirección a la salida.
Heero bajo el brazo que mantenía levantado haciendo que el viento dejara de soplar. Tomo a Duo de los hombros para verlo fijamente. Pero Duo parecía perdido.
-- Duo debes tomar las riendas de tu reino – dijo viéndolo fijamente – ordenas a los soldados lo que deben hacer, si no lo haces va a haber muchas perdidas de vida.
-- No es mi reino – dijo Duo de forma queda – es tu reino...
-- Yo no soy ningún rey! – dijo Heero con desesperación sacudiendo a Duo por los hombros – mi padre fue un cazador y mi madre una mujer que conocía de hierbas. Tengo una hermana mayor que yo, que fue quien me enseño a leer y escribir...
-- Pero tu eres Odin Low – afirmo Duo viéndolo por primera vez desde que se entero quien era – eres mi primo y el verdadero rey de todo Low. Mi tío Traize también lo sabe, si no, por que huyo de aquí?... Mi tío también puede crear fuego con sus manos, tal como lo haces tu... Quatre tiene dones, yo los tengo, tu los tienes y mi tío también. Todos tenemos algo en común... la sangre Khrushrenada...
-- Maldición Duo! – dijo Heero con desesperación agitando a Duo fuertemente – en estos momentos no importa que sangre cruce por tus venas o las mías, hay que tomar las riendas de esto y solo tu puedes hacerlo...
-- No. Ahora es cuando debes hacerlo tu – dijo Duo de forma firme haciéndose hacía atrás para soltarse de las manos de Heero – tu eres el líder, ordénales que hacer...
Heero giro la vista de nuevo viendo que no había ningún orden en las defensas del palacio. Ya había dicho que todos los aldeanos fueran al palacio y le habían hecho caso. Quizá pudiera pedirles a los soldados que atacaran, en esos momentos Duo no parecía entender que él no era heredero de nada.
-- Bien – dijo Heero girándose hacía el inicio de la tarima – si eso es lo que quieres – dijo viendo de reojo a Duo – lo haré.
Duo parpadeo nervioso. No sabía si los soldados le harían caso a Heero. Estaba seguro que no le harían caso a él por que no tenía don de mando. Jamás su tío les había enseñado a él o a Quatre como dirigirse a los soldados. Pero el don de mando era innato en Heero. Comenzó a pedir a todos los dioses por que le hicieran caso al verdadero rey.
-- ATENCION SOLDADOS DE LOW – grito Heero haciendo que varios de los hombres que estaban a los lados sin saber que hacer pusieran atención.
Heero comenzó a girar instrucciones claras sobre lo que tenían que hacer y los soldados comenzaron a obedecer sin protestar. Poco a poco las instrucciones que Heero daba fueron llegando hasta los que luchaba cuerpo a cuerpo con las fuerzas leales a Traize haciéndoles retroceder.
Arqueros atrás, espadas al frente, protejan a los aldeanos, no permitan que los soldados de Traize entren al palacio, apaguen los fuegos, cierren las puertas y levanten el puente fueron las ordenes que Heero giraba sin descanso.
Traize se giro para ver como desde la tarima que serviría para darle muerte a su sobrino, este giraba las órdenes para detenerlos. Veía con odio como Odin había heredado la lucidez de su padre y el don de mando, además de todos sus dones. Los soldados acataban las órdenes sin protestar y eso les estaba llevando a la victoria.
Y no podía permitirlo...
Tenía que sacar a sus hombres de Low y buscar a los hombres de Barri y Peacemillon que no debían de estar muy lejos. Esos dos reinos eran leales a él y no a Low. Los otros reinos que había conquistado no sabía si estarían con él o no y no podía arriesgarse. Estaba seguro que Catalonia estaría con él, solo que Dorothy había salido muy temprano rumbo a Schbeiker. Para él había sido mucho mejor que la rubia se fuera, no quería arriesgarla a lo que sucedería el siguiente día en la noche. Quien iría a decir que la toma se había adelantado...
Un arquero paso corriendo por enfrente de él y salto del caballo para darse prisa y detenerlo por el brazo. El hombre volteo asustado a verlo.
-- Cobarde! – grito Traize – debes acabar con ellos, no huir!...
-- Lo siento su excelencia – dijo temblando al ver la furia en el rostro de Traize.
-- Toma tu arco y flecha y acaba con ese hombre – dijo apuntando a Heero que seguía girando ordenes.
El arquero tomo una flecha de su espada y apunto hacía Heero. Traize vio con una sonrisa que no estaba tan lejos, no le sería difícil al arquero acertarle a su sobrino y matarlo. Eso acabaría con la toma de Low.
La flecha fue soltada y Traize siguió su trayectoria. Heero estaba demasiado distraído haciéndose cargo del ejecito de Low que le sería difícil darse cuenta de la flecha que volaba hasta él.
-- TRAIZE! – grito Miliardo viendo como había hecho que uno de sus arqueros lanzara una flecha contra Heero.
Duo volteo al escuchar que alguien gritaba el nombre de su tío y pudo ver de reojo a Miliardo y aun arquero que mantenía su brazo arriba, como si recién hubiese soltado una flecha. Entonces la vio... una flecha surcaba el cielo en dirección a Heero con suma velocidad.
-- HEERO!! – grito al tiempo en que lo jalaba fuertemente de las ropas atravesándose al paso de la flecha que se encajaba del lado izquierdo de su cuerpo provocándole un fuerte dolor.
Los ojos celestes de Miliardo vieron con horror como la flecha que el soldado había lanzado le había pegado a Duo. La sangre había saltado manchando sus ropas y lanzándolo de forma ruda hacía atrás haciéndolo caer sobre el cuerpo de Heero. Le dolía mucho ver al que había sido un niño muy divertido caer a manos de una orden dada por su tío.
-- Vámonos Miliardo, hay que salir de aquí – dijo Traize tomando a Miliardo por el hombro – es una lastima que la flecha la haya recibido Duo y no Odin, pero el se lo busco al ponerse en mi contra – dijo Traize caminando a toda prisa, para saltar a Epyon, sin mostrar ningún arrepentimiento en lo que había hecho.
-- ACABEN CON ELLOS! – grito antes de darse la vuelta y seguir rumbo a la salida del palacio de Low.
Heero sintió el cuerpo de Duo derrumbarse sobre él y algo calido que escurría por sus manos. Se giro de forma lenta para dejar a Duo sobre la tarima de madera y poder verlo.
Duo tenía los ojos cerrados y la sangre manchaba por completo sus ropas. Sintió como algo se rompía dentro de su pecho al ver de esa forma a Duo, herido o muerto, no lo sabía. Pero él estaba así por protegerlo. Esa flecha había sido lanzada a él y Duo lo había jalado con todas sus fuerzas, recibiéndola él.
Dejo de prestar atención a los soldados, estos ya habían recibido suficientes instrucciones, para centrar su atención en el trenzado. Tomo la delgada y blanca mano de Duo con una de las suyas y con la otra comenzó a acariciar su rostro.
-- Duo... - murmuro al ver la flecha encajada en el cuerpo del trenzado – Duo...
Duo mantenía los ojos cerrado sintiendo como el dolor punzaba sobremanera en su pecho. Sentía como algo iba mojando poco a poco su ropa y no quería enterarse que era su sangre. Apretó los ojos y los labios, para después abrir uno solo mientras apretaba la mano que Heero le sostenía.
-- Auch!!, esto duele mucho – dijo tratando de bromear sin lograrlo. Heero esbozo una mueca en forma de sonrisa.
-- No te muevas, retirare la flecha – dijo acariciando su mejilla con su dedo y tomando la flecha fuertemente con su mano.
-- NOOO, espera!! – grito Duo al sentir el dolor. Heero soltó la flecha y volteo a verlo – duele! – dijo viéndolo fijamente.
-- Claro que Duele, es una flecha con punta de acero, no atravesó tu pecho por lo que aun esta dentro de tu cuerpo – afirmo Heero volviendo a tomar la flecha con sus manos para arrancarla del cuerpo de Duo.
Pero algo que rompía el viento le hizo girarse a penas a tiempo para esquivar una nueva flecha que era lanzada a ellos.
-- Heero vete! – dijo Duo en un jadeo viendo como más flechas eran lanzadas y que Heero a penas podía levantar la mano para empujarlas con aire.
-- No te dejare – aclaro Heero viendo como Duo apretaba los ojos por el dolor.
Tomo a Duo en brazos sin importarle manchar, sus de por si, maltratadas ropas y salto a la parte baja de la tarima. Así serían un blanco menos fácil. Pero entonces algo llamo su atención. Un arquero que lanzaba de forma rápida hasta dos flechas al mismo tiempo y caminaba de espaldas tratando de llegar a ellos, mientras protegía a un chico rubio que corría hasta donde ellos estaban de manera preocupada. El arquero era sumamente diestro, lanzaba con una puntería asombrosa. Usaba solo el pantalón de un uniforme y estaba por completo cubierto de sangre, una capa fina ondeaba sobre sus hombros y espalda, mientras un largo mechón de cabellos castaños se empeñaba en cubrirle parte del rostro.
-- Duo!! – grito el rubio llegando hasta donde estaba Heero sosteniéndolo en brazos. Duo abrió los ojos y trato de sonreír un poco. Heero solo observo la preocupación en el rostro del rubio sintiendo un profundo malestar al ver como la mano delgada del chico despejaba los mechones de la frente del trenzado.
-- Qua... Quatre! – dijo Duo en un murmullo. Los ojos de Heero se abrieron en sorpresa al reconocer al primo de Duo.
-- Tu eres su primo – dijo Heero viendo los ojos aqua de Quatre.
-- Tú también eres nuestro primo... Odin – dijo Quatre viendo los ojos cobalto de Heero – voy a curar su herida, pero necesito sacar esa flecha antes de usar mi don en él...
-- No... - dijo Duo deteniendo la mano de Quatre al tocar la flecha – es muy doloroso – afirmo Duo con sudor en su frente debido al dolor.
-- Deja de quejarte – dijo Heero de forma fría viéndolo a los ojos para después voltear a ver a Quatre – has lo que tengas que hacer... yo retirare la flecha – Quatre asintió.
Heero volvió a tomar la flecha en sus manos mientras Duo iba a comenzar a gritar por el dolor. Pero entonces los labios de Heero se apoderaron de los de él evitando que gritara. Al tiempo en que arrancaba la flecha del pecho del trenzado, dejaba que su lengua viajara en la boca de Duo ahogando cualquier grito de dolor para que fuera sustituido por la suave sensación de otra boca acariciando la suya, para sentir como la lengua de Heero viajaba dentro de ella acariciando con la suya su interior, depositando un dulce sabor que le embriagaba y le hacía sentir un intenso calor en todo el cuerpo. Un estremecimiento comenzó a recorrer por entero su cuerpo haciéndolo olvidar todo dolor para comenzar a disfrutar de esa dulce caricia en su boca.
Duo abrió los ojos con pesar al sentir que Heero se retiraba de sus labios topándose de lleno con los ojos cobaltos de su primo. El dolor de la flecha en su pecho ya no existía. Heero levanto la mano mostrándole la flecha llena de sangre y después giro la vista para ver a Quatre que descansaba recargado en el hombro de Trowa.
-- Trowa Barton? – cuestiono Heero al verle. El arquero solo asintió con la cabeza – yo soy Heero Yuy – afirmo Heero abrazando a Duo a su pecho – es hora de detener a los que nos hicieron esto – gracias, por salvarlo – dijo viendo a Quatre que parecía cansado.
-- Yo quiero mucho a Duo – dijo Quatre sonriendo – no tienes por que agradecerme el haberlo salvado... primo.
-- Yo no soy quien dicen – afirmo Heero parándose y ayudando a Duo.
-- Si lo eres... - escucharon los chicos a su espalda y los cuatro voltearon a ver a la mujer que llegaba caminando a paso lento.
-- Middie – dijo Heero
-- Lady One! – dijeron Quatre y Duo haciendo que Heero se confundiera.
-- Así es... majestad – dijo haciendo una pequeña reverencia delante de Heero - mi verdadero nombre es Lady One y no soy tu hermana. Middie era el nombre de mi madre, la persona que te deposito en mis brazos para sacarte de palacio y salvarte la vida. Soy la única hija de la mujer que dejo caer sobre ti el hechizo con el que impedía que otra gente te pudiera tocar o que tú pudieras tocarlas...
-- Hn? – cuestiono Heero en silencio soltando a Duo y adelantándose con la mirada fría ante aquella que pensó por 20 años que era su hermana – explícame eso Middie... por que condenarme a 20 años sin el contacto físico? – dijo con sumo enojo sujetando fuertemente las ropas de Lady para verla fijamente a los ojos.
-- Por protegerte – dijo Lady de forma firme sosteniéndole la mirada, al que en adelante sería el rey de Low.
Wufei corrió entre la gente y los soldados, entre el caos que se vivía dentro del palacio de Low al ver a su eterno enemigo. Había saltado de la tarima para ver si los Shinigamis habían logrado entrar al palacio, o si Rashid se encontraba dentro, pero no tuvo tiempo de comprobar nada, se había dado cuenta que las fuerzas de Traize se disponían a salir y si Traize salía, cabía la posibilidad de que regresara más fuerte, una vez que hubiese logrado contactar a Barri o Pecemilion, que eran los que estaban más cerca. Si Traize los convencía de retomar Low, sumaría a sus fuerzas una gran cantidad de soldados. Aun que ellos tuvieran de su parte al nuevo rey de Low, el verdadero rey de Low... no había la seguridad de contar con los anteriores aliados. No hasta que Heero fuera reconocido por todos los reinos y no solo por el pueblo.
Vaya sorpresa se había llevado!, Heero era el rey de Low, esa era una grata sorpresa, tenía más de cinco años de conocerlo y eso le daba la seguridad de que Heero sería un gran soberano una vez que hubieran capturado a Traize y se le reconociera como el verdadero rey.
Salto de forma rápida sobre la tarima que conducía al puente levadizo dándose cuenta que si cortaba la soga que mantenía elevada la reja podría detener a Traize. Blandió la espada sobre su cabeza y la dejo caer sobre la gruesa soga que la mantenía alzada. La reja, de tosco acero, calló como una guillotina sobre el puente levadizo dejando a parte de las fuerzas de Traize dentro del palacio de Low.
Los caballos relincharon parándose en dos patas ante la orden de su dueño de detenerse quedando dentro del palacio. Miliardo volteo para todas lados buscando a su excelencia que venía detrás de ellos. Se habían quedado dentro de Low, eran unos cuantos hombres, pero Traize podía defenderse.
De repente se vieron rodeados de hombres con espadas en mano y preparados para lanzar sus flechas. Eran hombres del reino Winner. A que hora habían llegado? Por donde habían entrado que no los habían visto? Que tonto había sido Traize al permitirle la entrada al pueblo a ver la ejecución de Heero. Seguramente la gente del reino Winner había aprovechado ese descuido para introducirse al palacio y ahora los tenían rodeados.
-- TRAIZE!!
Su excelencia Traize Khrushrenada se giro en su caballo para ver quien le hablaba. Sus ojos azules se posaron sobre la magnifica figura que se abría paso entre los hombres de armas que les acorralaban frente a la reja del puente y sonrió al verle.
-- Traize, no debes acercarte – advirtió Miliardo al ver que Traize hacía que su caballo se adelantara a los hombres. Pero Traize solo lo vio de reojo.
-- Mi leal amigo, no debes preocuparte – dijo de forma segura.
Wufei entre cerro los ojos al ver la magnifica figura de su enemigo montando un gran corcel. La capa ondeaba con el viento que azotaba con furia despeinando el cabello avellanado de aquel hombre.
-- Ríndanse, están rodeados! – grito Rashid al mando de los Maguac de Winner. Pero Wufei levanto el brazo haciendo que nadie se moviera.
-- Déjenmelo a mí, yo me hago cargo de Traize...
Traize detuvo el paso de su caballo con una sonrisa y salto del lomo del animal para estar a unos pasos de Wufei. Los ojos negros de Wufei no perdieron ningún movimiento del hombre frente a él. Su vista estaba fija en sus manos, esperando que en cualquier momento tomara su espada y peleara con él.
-- Mi eterno amigo Wufei Chang – dijo con una sonrisa haciendo que Wufei apretara más la empuñadora de la espada – veo que has crecido mucho desde la última vez que nos vimos.
-- He crecido tanto que puedo aplastarte con mi pie! – grito Wufei con enfado viendo la sonrisa burlona que aparecía en los labios de Traize.
-- Me gustaría verlo – afirmo Traize dejando pasear su mano por sus labios – en verdad me gustaría ver que tanto has crecido en estos años. Seguramente has ganado la experiencia que te faltaba en nuestro primer encuentro... - dijo Traize sonriendo, haciendo que Wufei apretara los dientes.
-- Vas a pelear? – pregunto Wufei viendo que las manos de Traize solo sujetaban el cincho de la espada, pero no parecía que la fuera a tomar – por que tu estúpida palabrería no te defenderá de mi espada.
-- Si, quizá tienes razón – dijo Traize tomando la espada con una de sus manos haciendo que Wufei sintiera la adrenalina, que la emoción de poder vengarse, le producía – pero esto tampoco me defenderá... - dijo arrojando su espada a un lado.
-- ¡¡¡Maldición!!! – gritó con enojo – no puedo matarte si no te defiendes, me debes un duelo, me lo debes... - Traize sonrió de forma luminosa levantando ambas manos.
-- Me temo mi querido amigo, que no es el momento de que tú y yo nos enfrentemos...
Y diciendo esto, con un pie empujo un barril que descansaba a un lado de la barda que cerraba el palacio dejando derramar el aceite que servía para encender las antorchas, al mismo tiempo en que con sus manos lo incendiaba haciendo que el fuego comenzara a esparcirse con forme el aceite corría, haciendo que los soldados de Winner se hicieran a un lado evitando el fuego.
El fuego que se había levantado servía como una barda que protegía a los hombres frente a la reja de acero, pero no podían salir de Low. Y Traize aun permanecía acorralado. Así que Wufei cruzo la barda de fuego con furia buscando a Traize. Pero este había derretido la reja de acero haciendo que sus hombres y los caballos pasaran.
-- ¡¡¡Maldición Traize!!!, ¡¡¡me las pagaras!!!, juro por mi vida que he de matarte!...
Traize se giro en su caballo para verlo con una sonrisa en los labios. Wufei permanecía parado en medio del puente levadizo con la espada en la mano haciendo que el viento agitara su capa.
-- Estaré ansioso por verte de nuevo y repetir aquel encuentro... – dijo en voz alta, haciendo que el corazón de Wufei latiera a toda prisa y un intenso rubor cubriera su rostro blanco – mi eterno amigo Wufei Chang... mi dragón...
Y sin decir más se dio la vuelta para salir al galope y alcanzar a sus hombres. Mientras un contingente a caballo llegaba por el lado contrario. Los Shinigamis se hacían presentes por fin, en compañía de los soldados de Schbeiker. ¡Tenían Low!, ahora solo faltaba atrapar a Traize y juzgarlo por todo lo que había hecho en el pasado.
Heero veía los ojos azules de la que creía su hermana, mientras las cosas dentro de Low comenzaban a calmarse. Los soldados habían rodeado a los traidores y ahora eran conducidos a las mazmorras para ser juzgados más adelante. Pero él necesitaba que le explicaran por que tenía tantos dones y por que había sido condenado a la soledad que produce la falta de contacto físico, de momento no le importaba lo que pasara con esos hombres.
-- Tu no eres hijo de Heero y Naya Yuy – dijo Lady viendo fijamente a Heero – alguien te encontró en la barcaza en la que yo te puse y te entrego a ellos. Ellos aceptaron cuidarte, por que su hijo había sido asesinado por los hombres de Traize...
-- Middie! – dijo Heero soltando las ropas de su hermana para tomarla por los hombros – se que te cuesta creerme, se que no aceptas quien eres, ¡se que no quieres ser quien eres!, pero tu eres Odin Low Jr, hijo del Rey de Low y heredero al trono en línea directa a este reino... tienes los dones de tus padres y la maldición la lanzo mi madre para protegerte de tu tío Traize, él quería acabar contigo antes de que llegaras a la mayoría de edad y pudieras arrebatarle el reino. ¡Fue para protegerte¡ - dijo Lady viéndolo fijamente – no nos culpes por mantenerte oculto de quien quería asesinarte... - Heero soltó a Lady y fijo su vista en el suelo.
-- Majestad Low!...
Todos levantaron la vista para ver a los hombres a caballo que llegaban hasta donde ellos estaban. Todos vestían de negro y montaban en corceles salvajes del mismo color. Duo sintió como si algo le obligara a caminar hasta ellos y se adelanto a todos.
Todos los hombres bajaron de un salto de los caballos y se hincaron al ver que Duo se detenía delante de ellos. Uno de los hombres desde su lugar despejo su cabeza dejando ver una cabellera entre cana que sobresalía a los lados de sus orejas y una pronunciada calvicie al centro.
-- Señor de los Shinigamis – dijo levantando la vista a Duo – mi nombre es Howard y soy su lugar teniente. Ahora que ha aparecido, es un honor servirle... somos los últimos Shinigamis y por ordenes de su padre, se nos han concedido los dones de levantar a los muertos. Nosotros y nuestros descendientes tenemos estos dones.
-- Levántense, por favor – dijo Duo viendo a todos los hombres que estaban frente a él.
Howard giro su vista para ver a Heero que permanecía viéndoles sin ninguna expresión en el rostro.
-- Mi señor Low – dijo dirigiéndose a Heero – sabíamos que llegaría el momento en el que apareciera y hemos seguido las estrellas para llegar a usted.
-- Como saben que yo soy a quien buscan? – pregunto Heero a Howard.
Uno de los hombres que estaba detrás de Howard, descubrió también su cabeza dejando entre ver un cabello sumamente largo y entre cano y una cara llena de arrugas. Vio de forma detenida a Heero y después dio un par de pasos.
-- Por que usted es Odin Low – dijo con voz rasposa – es idéntico a su padre, aun que tiene el color del cabello de Arisha Khrusrenada, su verdadera madre majestad.
-- Ustedes saben por que los Khrushrenada tenemos tantos dones? – pregunto Quatre que se había dedicado solo a ver.
-- G? – pregunto Howard al hombre más anciano – puedes contarles – G asintió.
/ Flasback /
Los dioses siempre han sido traviesos, a veces bajan a la tierra convertidos en humanos y tienen romances con mujeres u hombres. Lo dioses no pueden vivir en la tierra por que sus poderes sobresaldrían sobre los humanos. Sin embargo su abuelo, un Khrusrenada, se enamoro perdidamente de una humana y decidió renunciar a la inmortalidad por vivir con esa mujer. Pero los dones no desaparecieron de su cuerpo y era por ello que podía hacer cosas que ningún mortal haría. Lo que lo llevo a formar su propio reino y a convertirse en un gran rey: Fundo el reino de Khrushrenada. Decidió heredar sus dones a sus hijos varones, repartirlos en varios para que no cometiera ningún error. Por que tenía dones benéficos y destructivos. Sin embargo tuvo 3 hijas y ningún varón. Arisha la mayor y madre de Odin, Dailana la de en medio y madre de Duo y Hena la menor y madre de Quatre.
Cuando las tres hijas Khrushrenadas se casaron, siendo casi unas niñas según las leyes del reino, y estando seguro que jamás tendría un hijo varón; decidió dividir el reino en tres y sus dones en seis. Uno para cada hija y su cónyuge, convirtiéndolos así en los reinos de Winner, Maxwell y Low.
Los dones fueron repartidos en dos de control, la empatía y el don de controlar a los caballos; dos benignos o de vida, poder curar con un solo toque de sus manos y regresar a los muertos; uno de sobre vivencia, que consiste en sobresaltar los cinco sentido sobre el nivel promedio; y en él más poderoso de todos, el destructivo... poder controla los cuatro elementos que conforman el planeta: la tierra, el agua, el fuego y el viento...
El don más poderoso, necesitaba dejarlo en un hombre duro, que pudiera controlarlo y que no cayera en la codicia, por que con ese don podría controlar a otros reinos con facilidad. Los tres yernos que tenía eran buenos, cualquiera podría tener el don destructivo, pero había decidido dejarlo al esposo de su hija mayor, por ser él más maduro de los tres. No era que no confiara en sus hijas, pero las amaba demasiado para dejarles un don tan destructivo, además aun eran menores para poder controlarlo. Así que en Odin depositaría ese poder, poder que sería heredado por su primogénito varón a quien debía enseñarle a controlarlo.
De los tres dones, solo el destructivo no podía ser subdividido en más. Winner y Maxwell decidieron que otras personas pudieran tener sus mismos dones. Gente de su confianza, como eran los Shinigamis de Maxwell y los Medi de Winner. Y estos serían heredados por sus hijos, sin importar si eran hombres o mujeres.
Pero como las profecías lo dijeron en su tiempo. La tierra entro en guerra de nuevo y Khrushrenada padre partió a ella sin dones, muriendo en ella. Dejando a su esposa embarazada de su único hijo varón: Traize Khrushrenada. Quien al nacer cobro la vida de su madre, pero antes de que esta muriera, dejó en sus manos el único don que su esposo le había compartido, poder crear fuego con sus manos. Traize fue criado por su hermana mayor, Arisha. Y al no ser hijo de Odin, si no, su cuñado, se le fue otorgado el titulo de Duque.
Traize creció sabiendo que debía haber sido el único heredero de los tres reinos. Reinos que su padre había dividido. Y además debió haber tenido todos los dones que tenían sus cuñados y sus hermanas. Eso le hizo sentir codicia y odio por sus hermanas y los esposos de estas. Creció con la idea de recuperar el reino que por derecho le pertenecía.
Y la profecía lo había predicho...
"Muchos serán los enemigos que traten de acabar con su reinado antes de que llegue al trono. Pero el principal enemigo esta bajo su mismo techo, disfrazado de un buen aliado."
Traize se gano la confianza de Odin y a muy temprana edad ya se había convertido en el general de la fuerza real, debido a su desempeño como soldado. Se acerco lo suficiente a él, para poder traicionarlo. Para introducir en el reino a su gente.
Pero Odin quería a su cuñado, lo había criado como a un hijo y nunca hizo caso a la profecía que le advertía de la traición. O a las murmuraciones que afirmaban que había una confabulación en su contra...
Si tan solo nos hubiera escuchado...
Él acabo con toda la familia real, con la mayoría de los Shinigamis y con todos los Medi. Se nos hizo algo sumamente extraño que dejara vivos a los príncipes de Maxwell y Winner, hasta que nos enteramos que los ofreció en matrimonio a dos reinados vecinos. Los utilizaría para intercambiarlos por soldados y establecer tratados, jamás les entregaría sus reinos.
/ Fin de Flashback/
Las lágrimas de Quatre no dejaban de mojar sus mejillas. Enterarse de esa forma de la muerte de sus padres era muy duro. Sentía un profundo dolor que le atravesaba el pecho, por que no solo era su dolor. También sentía el dolor de Duo y en mayor proporción el de Odin... o Heero. Ninguno de los dos lloraba, pero podía ver su semblante y sentía su dolor en el pecho.
Wufei observo a los tres soberanos y apretó los dientes. Ellos también tenían motivos para buscar a Traize, entonces que diablos estaban esperando???
-- Haaaa!, maldita sea!!! – grito arrojando la espada a la tierra con fuerza – que diablos hacemos, aquí?, vamos por ese maldito de Traize!!!
-- Tenemos que organizarnos – dijo Heero viendo a Wufei – no podemos solo tomar los caballos e irnos.
Rashid se acerco al grupo al ver la señal que le hacía Wufei. Todos estaban reunidos, los Shinigamis, los Maguac, la gente de Schbeiker y la gente de Low. Eran suficientes para comenzar a buscar a Traize, sabían que no iría demasiado lejos.
Para sorpresa de todos, la gente de Tritón Bloom había logrado avisarle a los aliados al darse cuenta que le seguían. Así que más rebeldes se sumaron a la persecución de Traize. Wufei era el capitán de los rebeldes, pero la gente de Low solo parecía obedecer a Heero. Sobre todo al haber escuchado lo que les dijo:
"Soldados de Low, no les voy a pedir que luchen por un desconocido, no les voy a pedir que luchen por este reino. Les pido que luchen por ustedes y sus familias, por proteger a la gente que más aman, por proteger a sus hijos y sus esposas... luchen por ellos. Yo estaré siempre con la gente de Low para ayudarles en todo lo que este en mis manos. Lo mismo que los príncipes de Winner y Maxwell, yo también usare los dones que se me han sido otorgados para proteger a los que amo..."
Para Duo había sido una sorpresa ver como con esas simples palabras, Heero se había ganado el respeto y la lealtad de los soldados. Jamás lo había visto hablar tanto, era difícil que pronunciara más de dos palabras seguidas, pero lo había hecho bien. Los soldados lo seguían muy de cerca. El comenzó a guiarlos, lo mismo que Wufei dentro del bosque negro. Podía escuchar los cascos de caballo y el sonido lejano de voces. Sabía por donde se había ido y a donde iban a llegar.
Habían decidido que Quatre debía quedarse en el palacio, para recibir a los heridos, y curar a todos los aldeanos y soldados que habían caído heridos con el ataque de Traize en el traspatio; por lo que el contingente estaba formado por Heero, Wufei y Rashid a la cabeza. Duo seguía atrás al frente de algunos Shinigamis. La mayoría de ellos estaban también en el palacio, los más ancianos, los más jóvenes iban con ellos. Y junto a Duo iba Trowa al lado de Tritón y los rebeldes del pueblo.
La noche les había sorprendido dentro del bosque. Y sabiendo lo peligros que era el terreno, Wufei y Heero decidieron detener el contingente y continuar una vez que él solo hubiera salido.
Habían levantado un par de tiendas en el centro del bosque negro, cerca del lago y pegados a la montaña. Los soldados acampaban rodeando la tienda para proteger a sus soberanos. La noche les rodeaba y no creían posible que Traize se atreviera a atacar teniendo tan poca fuerza.
Rashid y Wufei estaban en otra tienda, a varios pasos de la que pertenecía a Heero y a Duo. Ambos estudiaban los mapas juntos con los príncipes. Sabían que Traize estaba cerca, pero la oscuridad no les permitía saber que tanto... Heero podía ver de noche, pero solo él, nadie más podía hacerlo y eso les obligaba a permanecer quietos por algunas horas, hasta que saliera el sol.
-- Es mejor que vayamos a descansar – dijo Heero levantándose del tronco mientras el resto de las miradas le veían – hay que estar atentos a lo que suceda y no debemos estar cansados. Ya hay guardia para esta noche? – pregunto viendo a Wufei
-- Si, un par de Shinigamis y cinco guardias de Winner harán la primera guardia. Trowa Barton, yo y otros cinco los remplazaremos al amanecer.
-- Hn – dijo Heero en acuerdo – vamos Duo, es hora de dormir – dijo Heero tomando a Duo por el brazo.
-- Yo quisiera... - dijo Duo nervioso, no quería estar a solas con Heero, no quería estar bajo el hechizo de su mirada.
-- Hay que descansar – dijo Heero jalándolo fuertemente del brazos para sacarlo de la tienda donde estaban todos reunidos.
Caminaron en silencio hasta llegar a la tienda. Las mantas ya estaban acomodadas en el suelo formando lo que serían sus camas por esa noche. Después de haber pasado un mes durmiendo en el suelo en la cabaña de Heero, no le sería difícil dormir en la tierra del bosque negro.
Habían dejado una pequeña bandeja con agua dentro de la tienda y algunas toallas. El río estaba cerca, pero no le agradaba que le atendieran tanto. Bien podía haber caminado hasta el río para refrescarse. Se sentía mal al ser llamado majestad o alteza. Pero no era el momento ni la hora para pedirles que dejaran de hacerlo. Por fortuna, solo algunos cuantos cambiaban su nombre de Heero por Odin. Mientras no fuera Duo, todo estaría bien. El solo era un cazador... solo un cazador huraño, como solía decirle Duo...
No podía aceptar todo lo que le habían dicho sobre su origen. Como olvidar 20 años de cuidados por parte de los Yuy? Un príncipe?, el nuevo rey de Low?, No!, eso era inaceptable. Su razón le hacía negarse esa posibilidad, pero... muchos de los soldados parecían sorprenderse al verlo. Sobre todo los adultos, aquellos que ostentaban un rango importante en las filas del reino Low. Al verle se habían inclinado con respeto llamándolo majestad... majestad... No!, solo era un cazador... un aldeano como tantos otros... y Middie, si, Middie, no Lady, seguía siendo su hermana.
Le había cuestionado sobre las palabras de la maldición, si ella ya sabía que su madre le había lanzado ese hechizo, como era posible que no le hubiera dicho como romperlo?. Pero en algo tenía razón... su madre había dejado la forma de romper el hechizo bajo un acertijo que se había encontrado incompleto por muchos años. Y ahora ya estaba rota...
Por lo menos, ahora ya tenía las respuestas a las preguntas que por tantos años surcaron su cabeza sobre el origen de sus dones...
Heero tomo agua con sus manos y la dejo caer sobre su rostro, mientras Duo se sentó en el suelo viéndolo. Contemplando aquello que ya jamás podría ser suyo... como quería. Por que Heero era el soberano de Low y tenía ciertas obligaciones que cumplir.
-- No entiendo por que me dicen majestad – dijo Heero de forma fría sin verlo – yo solo soy un cazador.
-- Eres un rey – afirmo Duo – en tu sangre corre la sangre Khrushrenada que te ha dado todos los dones que tienes, ya escuchaste a los Shinigamis...
Heero se dio la vuelta para verlo de forma detenida. Si, había escuchado la historia que Howard y G le habían contado, pero le costaba creerla. Incluso Middie... le había dicho que no era su hermana y que ella lo había sacado de palacio cuando solo era un bebé. Pero aun así le costaba creerlo.
Duo dejo de verlo y se recostó sobre las mantas dándole la espalda. Se encontraba terriblemente triste, Heero... no, Odin jamás podría renunciar al reino para estar con él. Y al no renunciar debía casarse y tener hijos. Tenía que escoger esposa y casarse lo antes posible.
Heero vio la figura de Duo en la oscuridad, parecía afligido y algo distante desde que comenzaron a llamarlo majestad. Camino de forma decidida hasta el lecho en el suelo donde descansaba Duo y se sentó de forma silenciosa a su costado. Sabía que Duo era un noble desde el principio, pero se entero que era un príncipe hasta que los atraparon. Por que no le había dicho quine era?
-- Por que no me lo dijiste – Duo se sobresalto al escuchar la voz de Heero muy cerca de él. Se giro un poco y lo vio sentado a un costado de su espalda viéndolo fijamente – por que me mentiste haciéndome creer que eras un vagabundo?
-- Yo jamás te dije que era un vagabundo, tú así lo creíste – dijo Duo a la defensiva.
-- Pero por que si estuviste un mes en mi cabaña no me dijiste quien eras? – volvió a preguntar sin dejar de ver los ojos violetas del trenzado.
Duo se incorporo en su lugar viéndolo de la misma forma en la que Heero le veía. Tratando de romper ese hechizo que le mantenía viendo fijamente esos ojos. Pero su corazón latía tan aprisa que cualquier orden que le daba a su cerebro no era escuchada debido a esos latidos.
-- Trate de decírtelo la noche en que nos capturaron. Quise decírtelo He... Odin – dijo bajando la vista.
Sintió como la mano de Heero le detenía por la barbilla obligándolo a verle. Su corazón comenzó a latir con fuerza al sentir el tibio contacto de la piel de Heero contra su rostro. Levanto la vista para toparse de nuevo con ese azul cobalto de los ojos de su primo sintiendo que un intenso calor le recorría sus mejillas. Como iba a hacer para soportar el verlo casado y con hijos? Como iba a soportar el tenerlo cerca y a la vez tan lejos?
-- Heero – dijo él haciendo que Duo le viera fijamente – me llamo Heero Yuy, no Odin Low...
-- Pero tu eres... - pero uno de los dedos que sostenían su barbilla se poso sobre los labios del trenzado impidiéndole hablar, haciendo que su corazón comenzara a saltar de forma más agitada. Ese simple gesto le hizo sonrojar aun más. Las manos de Heero eran tan calidas, tan suaves, tan...
-- Yo soy Heero Yuy, un cazador como cualquiera de los que viven en el pueblo y tú eres Duo Maxwell, un hechicero que me encanto con su mirada...
Duo abrió los ojos con suma sorpresa al sentir los labios de Heero sobre los suyos. Sus manos le habían atraído de forma posesiva hasta su cuerpo, abrazándolo con ternura, obligándole a abrir la boca para que dejara entrar su lengua. Para permitirle saborearlo, para permitirle embriagarse con su sabor.
Por instinto cerro los ojos dejándose guiar por las sensaciones que Heero le despertaba. Subió sus brazos para abrazar el cuerpo de Heero y responder al beso que el daba de la mismo forma e intensidad. Dejando que las manos de Heero se deslizaran por su espalda levantando de forma lenta la camisola. Soltado con manos torpes el cincho que guardaba la espada, para poder levantar a medio pecho la suave tela.
Duo se separo de Heero de forma abrupta sintiendo que su rostro ardía al sentir como Heero intentaba retirar la camisola de su cuerpo. No podía permitirse caer, no podía entregarse a Heero si lo iba a perder. Su corazón latía acelerado, haciéndole sentir un hormigueo que le recorría de pies a cabeza. Pero no debía sucumbir... no!, aun que lo deseara... no...
-- Tu sabías que una vez rota la maldición no habría nada que me detuviera – dijo Heero levantando el rostro de Duo y viéndolo fijamente. El sonrojo en el rostro del trenzado se incremento todavía más, haciendo que su corazón se parara de un golpe y comenzara de nuevo a latir de una forma alocada.
-- No entiendes – murmuro Duo tratando de detener ese latido, tratando de hacerle entender a Heero que no podían... Que no debían...
-- Que no entiendo?, Que ahora que se supone soy un rey no puedes estar conmigo? O que lo que se suponía sentías por mi era solo un juego como lo dio a entender tu tío? – dijo Heero con la mirada fría viendo fijamente los ojos violetas de Duo. Duo se sorprendió por las palabras dichas en un tono amargo. Pero ese no era el motivo.
-- No!, estas equivocado. Yo jamás te he mentido, yo aun... aun... - dijo bajando la vista totalmente sonrojado – aun te quiero.
-- Entonces que es lo que no entiendo Duo? – volvió a preguntar Heero levantándole la barbilla para que le viera, haciendo que la mirada violeta se posara en la suya de nuevo.
-- Siendo el rey de Low debes casarte y tener hijos – dijo viéndolo fijamente con ojos tristes – debes buscar esposa y casarte lo antes posible... Es la ley de todo reino... y yo... yo – dijo volviendo a bajar la vista.
Pero sintió como de nuevo Heero lo tomaba por la nuca para besarlo, empujándolo de forma suave hasta las mantas en el suelo. Trataba inútilmente de soltarse, de decirle que eso no podía ser. Pero su corazón mandaba sobre la razón. No podía ni quería detenerse. Comenzó a regresar el beso con igual pasión, con igual entrega, dejando que sus manos se deslizaran por debajo de la camisola de su primo, acariciando de forma suave su espalda acercándolo cada vez más a su cuerpo, para sentir la calidez que el cuerpo de Heero le hacía sentir.
Heero había levantado de nuevo la camisola y dejaba que sus manos recorrieran la perfección del cuerpo del trenzado. Haciendo que un gemido bajo escapara de los labios de Duo cuando se separo de sus labios para comenzar a besarle el cuello. Y como un murmullo a su oído pudo escuchar las palabras de Heero.
-- La única persona a la que quiero es a ti... y tus malditas leyes me importan muy poco...
-- Heero! – pero de nuevo sus palabras fueron cortadas al apoderarse de nuevo de sus labios con un beso apasionado.
Los labios de Heero le obligaban a abrir la boca para dejar que su lengua entrara en ella, para que explorara de forma suave y seductora su interior, para que saboreara de forma lenta ese sabor que le envolvía y que le embriagaba como el mejor de los vinos.
Su cuerpo temblaba bajo el fuerte cuerpo de Heero, sentía como si un fuerte torrente de fuego le quemara la piel por dentro. Las manos de Heero recorrían su cuerpo de arriba abajo lanzando fuera la camisola rasgada y manchada de su sangre. Sabía que lo que hacía estaba mal, lo sabía... pero estaba muy lejos de importarle.
"Una noche", repito su cabeza mientras recorría con sus manos la espalda y el torso de Heero para sacarle la camisola por la cabeza... "Solo una noche", se repitió mientras Heero comenzaba a bajar por su cuello besando de forma seductora su piel... "Solo esta noche", se rindió la razón a su corazón... dejando de pensar en el lugar y el momento.
Una noche era suficiente para todo el resto de su vida...
Heero tomo a Duo por la cintura para acercarlo más a su cuerpo, para dejarle sentir lo que provocaban sus caricias en él. Un gemido bajo escapo de los labios de Duo al sentir como la boca de Heero se cerraba sobre uno de sus pezones. Mientras sus manos se movían sobre el cuerpo del cazador y Heero desataba la cinta que sujetaba su largo cabello. Heero dejaba deslizar sus dedos sin dejar de chupar y torturar el pezón del trenzado con sus labios, dejando que sus manos se movieran de forma lenta sobre la blanca y sueva piel que tanto deseaba y que ahora se encontraba a su merced. Rendido a sus deseos, rendido a al placer que le causaban sus besos.
-- Heero – murmuro Duo con la voz entre cortada – ah, Heero...
Duo trataba a toda costa de controlar sus propios gemidos, sabía que estaba en un campamento, en una tienda en medio del bosque. Aun que alejados de los soldados que les guardaban, no podían estar seguros que no les escucharan. Pero era casi imposible no gemir ante las caricias que Heero depositaba en su cuerpo, ante la pasión con la que lo estaba amando. Parecía saber exactamente donde tocar y como hacerlo. Le hacía temblar ante el solo roce de sus labios sobre su piel, le hacía arquear su cuerpo ante el movimiento de sus manos sobre su vientre desnudo. Le hacía estremecer de pasión cuando había comenzado a destara las cintas del pantalón para comenzar a bajarlo.
El miembro despierto de Duo fue lo primero que escapo de entre la ropa que comenzaba a bajar con sus manos de forma seductoramente lenta hasta dejarlo a los pies de ambos. Duo estaba por completo desnudo bajo su cuerpo, se levanto solo un poco para observarlo, teniendo la magnifica vista que poseía no le fue difícil verlo con claridad. Los ojos violetas se posaron en su rostro. Pudo ver la oscuridad que la pasión causaba. Descendió de forma rápida para atrapar de nuevo esos seductores labios entre los suyos, mientras su mano bajaba hasta atrapar el miembro despierto del trenzado.
Duo tembló al sentir el contacto de los dedos de Heero sobre su miembro, haciendo que su respiración se agitara aun más. Sus propias manos comenzaron a bajar hasta el vientre de Heero para dejar introducir su mano dentro del pantalón de su excazador... dejando que sus manos hicieran lo que su corazón le pedía y la razón le ordenaba no hacer.
-- Duo... - susurro Heero al oído de trenzado de forma sensual al sentir los dedos del trenzado deslizarse sobre su miembro ya despierto.
-- Que hay con las tormentas, el viento, el agua y todo eso que puedes causar... - murmuro Duo sin dejar de subir y bajar su mano sobre l miembro de Heero – no es esto peligroso?
Heero dejo que su lengua se introdujera dentro de la oreja de Duo haciéndolo lanzar un gemido un poco más fuerte. Haciéndolo temblar por dentro, era como si un rayo le hubiera golpeado el cuerpo. Jamás imagino que su cuerpo pudiera reaccionar de esa forma ante la pasión que Heero podía despertarle.
-- Peligroso sería que me obligaras a detenerme ahora – respondió Heero comenzando a mover sus manos de forma más rápida sobre el miembro de Duo.
-- Ah, Heero! – dijo Duo entre dientes, abrazando más fuerte a Heero por la espalda al sentir como su mano subía y bajaba de forma rápida haciendo que su respiración se agitara y que los gemidos de pasión escaparan de sus boca semi cerrada.
Jamás había imaginado poder sentirse de la forma en la que Heero le hacía sentir. Era como si llegara al cielo y regresara en cuestión de segundos. Su piel comenzaba a perlar de sudor y su corazón latía a ritmo acelerado haciendo que su respiración se agitara. Sabía que en cualquier momento llegaría al clímax y adoraba ver a Heeor igual que él, sentirlo igual de excitado que él. Por que podía sentir su respiración en su cuello, podía escucharlo respirara de forma acelerada y sentía su excitación chocando contra sus piernas desnudas.
-- Te amo – murmuro Duo abrazándolo fuertemente – ya no aguanto – dijo en un último esfuerzo mientras su semilla se derramaba manchando la mano de Heero y su estomago.
Heero sintió la semilla caliente de Duo en sus manos y levanto el rostro para besarlo. Dejando que de nuevo su lengua invadiera su boca, mientras con la otra mano abría las piernas de Duo para acomodarse en medio. Bajando la mano manchada de semen hasta llegar a la entrada del trenzado.
Duo abrazo a Heero por el cuello profundizando el beso, dejando que la lengua de Heero saboreara y se embriagara con su sabor. Abrió los ojos en sorpresa cuando sintió que algo se adentraba en su interior. Era extraño, pero no del todo doloroso. Volvió a cerrar los ojos cuando el dolor paso devolviendo a Heero el beso con igual pasión.
Había introducido un dedo dentro de la entrada de Duo sin que le molestara demasiado. Lo dejo acostumbrarse a la invasión para poder continuar con la tarea de prepararlo. Sabía que después iba a recibir una montaña de preguntas por parte del trenzado y vaya que iba a tener que sacar respuestas. Pero de momento solo quería que disfrutara tanto como estaba disfrutando él.
Comenzó a moverlo de forma lenta, prestando total atención a algún signo de molestia. Pero de Duo solo escapo un gemido de pasión de sus labios. Heero aprovecho ese gesto para dejar introducir un segundo dedo dentro del trenzado.
-- Aaaahhh, Heero! – gimió Duo el nombre de su excazador de ojos cobalto.
Al sentir la invasión arqueo la espalda sintiendo un espasmo de pasión invadirle todo el cuerpo. Respondiendo con movimientos rápidos de su cadera y vientre a los movimientos que Heero hacía en su entrada.
-- Duo – murmuro Heero de forma queda saboreando la sal de la piel de su trenzado.
Los sonidos que escapaban de la garganta de Duo le exaltaban, le fascinaban y le excitaban. Se vio a si mismo tratando de hacer que no escaparan de su propia garganta sonidos más fuertes. Ahogaba con besos en los labios y la boca de su trenzado, su necesidad de gritar tan fuerte como la garganta pudiera permitirlo.
Sentía que todo su cuerpo reaccionaba al simple roce de la piel del trenzado. Pero no era suficiente. Para ninguno de los dos era suficiente. Pudo sentir como el miembro de Duo volvía a despertar mientras movía sus dedos dentro de la entrada de Duo cada vez más y más rápido.
Duo sintió como Heero retiraba aquello que le llenaba de placer de su entrada y abrió los ojos para ver por que había hecho eso?. Heero vio la mirada de reproche que Duo le dedicaba y se dio prisa en tomarlo de la cintura de nuevo para acomodarlo sobre su miembro endurecido dejándolo entrar de forma lenta en la entrada de su trenzado.
-- Ah!
Solo fue un leve quejido el que escapo de los labios de Duo, antes de que los labios de Heero pudieran capturar el grito que escapaba de su garganta. Duo entrelazo su mano con la de Heero, mientras con la otra lo abrazo fuertemente a su cuerpo, dejando que el miembro de Heero entrara por completo en él.
Heero abrió los ojos al sentir como el cuerpo de Duo se tensaba. Trato de separarse, haciendo que la cabeza de Duo se acomodara en el hueco de su hombro, pero las manos del trenzado le sostenían de forma firme.
-- No quiero lastimarte – afirmo de forma queda al odio del trenzado.
-- Entonces sigue – dijo Duo de forma firme rodeando con sus piernas las caderas de Heero y comenzando a moverse de forma lenta.
Heero comenzó a moverse al sentir los movimientos de Duo, haciendo que su vientre chocara con el miembro ya despierto de su trenzado. Los movimientos eran envolventes, lentos al principio, ajustando su ritmo al impuesto por los de Duo, dejando que él se moviera primero para que se acostumbrara a la invasión para después poder continuar él con el ritmo.
-- Ah Duo... - murmuro Heero en un gemido al oído de su amante.
Las embestidas comenzaron a ser más y más fuertes, haciendo que los gemidos de Duo escaparan de forma un poco más sonora a los oídos de Heero, pero no tanto como para que fuesen escuchados por otros. Cada sonido que escapaba de sus bocas hacía que el placer se incrementara.
Heero tomo el miembro despierto de Duo entre sus manos y comenzó a masturbarlo al ritmo de las embestidas.
-- Ah, Heero!! – gimió Duo
Y con un último gemido Duo volvió a manchar la mano y cuerpo de Heero, siendo este detonante el incentivo para que Heero derramara su semilla dentro de Duo.
-- Duo...
Con un último espasmo, Heero se dejo caer sobre el cuerpo de Duo, dejando que su respiración se calmara y su cuerpo pudiera bajar un poco la temperatura.
Duo se abrazo al cuerpo de Heero que mantenía su cabeza recargada contra su pecho, mientras su cabello suelto se pegaba a su cuerpo sudoroso. Su corazón latía aun acelerado y su respiración no parecía querer regularse.
Había sido maravilloso, pero... como supo Heero lo que tenía que hacer?
Heero se dio la vuelta sujetando a Duo de la espalda para voltearlo junto con él y con las mantas.
Duo se incorporo un poco para verlo. Su mirada parecía serena y en sus labios se dibujaba una mueca en forma de sonrisa. Solo una vez lo había escuchado reírse, pero nunca lo había visto sonriendo. Sintió una de las manos de Heero despejar los mechones que se pegaban a su rostro para después sentir la calidez de sus labios sobre su frente.
Duo volvió a separarse para sonreírle de forma luminosa. No hacían falta las palabras en ese momento. Sentía la calidez de sus caricias, y el calor de su piel desnuda bajo la suya. Se recargo en su pecho abrazándolo por la espalda, mientras Heero lo acunaba entre sus brazos de forma posesiva.
No quería romper el encanto de lo que acababan de pasar pero tenía una duda...
-- Cuando tenía diez años – murmuro Duo de forma lenta – mi tío Traize me castigo encerrándome en mi habitación por haberme sorprendido en el cuarto del tesoro – dijo de forma melancólica, mientras Heero le escuchaba sin interrumpirle acariciando su largos cabellos con sus dedos - Pero una habitación cerrada nunca me ha detenido – dijo riendo de forma queda – así que me escape por la ventana y me puse a buscar a Trowa. Siempre me han gustado los caballos, ahora se por que... Ambos entramos a los establos para jugar con ellos. Pero escuchamos un ruido en las puertas y corrimos a escondernos en la paja... - Duo comenzó a acariciar el torso de Heero con sus manos de forma lenta, haciendo que un estremecimiento involuntario sacudiera el cuerpo de Heero – Vimos como un par de mozos de cuadra entraban al establo y hacían el amor... tal como lo hemos hecho nosotros ahora – dijo Duo incorporándose para verlo fijamente a los ojos – CUAL ES TU ESCUSA HEERO? – dijo Duo frunciendo el seño de forma molesta.
Heero arqueo las cejas de forma sorprendida al ver el gesto de Duo, pero no borro de sus labios la mueca en forma de sonrisa. Duo le observo divertido, quería estar enojado con él por lo que había hecho, pero simplemente no podía... lo amaba demasiado y se sentía muy feliz por haberse entregado que no podía estar molesto con él, así que sonrió de nuevo.
-- Y bien? – cuestiono de nuevo.
-- Wufei – dijo Heero de forma firme acariciando las sonrojadas mejillas de Duo haciendo que las cejas del trenzado se arquearan con sorpresa.
-- Wufei?, que tiene que ver ese palurdo con lo que sabes? – pregunto Duo con curiosidad deteniendo la mano de Heero.
-- Tu sabes que Wufei puede ser una molestia cuando quiere...
-- Cuando quiere?... creo que aun que no lo quiera – afirmo Duo riendo.
-- Si, tienes razón, pero a Wufei le gustaba contarme de forma detallada todo lo que se podía hacer en estas situaciones... le gustaba torturarme contándome todas estas experiencias con lujo de detalles... quizá no lo había experimentado, pero tenía toda la teoría.
-- Ese palurdo! – dijo Duo de forma molesta sentándose sobre las mantas – y así piensa casarse con Hilde... No voy a...
Pero su palabrería fue callada por unas manos que le giraron el rostro para apoderarse de sus labios de forma posesiva. Haciendo que su respiración volviera a agitarse y su corazón latiera de forma agitada.
-- Ya es hora de que te calles – dijo Heero al oído de Duo volviendo a apoderarse de los labios del trenzado, para empujarlo de forma suave de nuevo a las mantas.
Habían perdido el castillo de Low, había perdido a más de la mitad de sus hombres, además había perdido el dinero que había estado recolectando con los impuestos del pueblo para la compra de armas. Ni siquiera había logrado llevarse a más caballos para venderlos y obtener oro.
Maldito Odin Low... maldito su hijo! Y malditos sus sobrinos!... malditos todos aquellos que creían en la profecía y no habían visto en él al rey absoluto de Low.
Se sentía enojado, furioso, sentía que su sangre hervía y buscaba vengarse de su principal enemigo... de Odin Jr.
Era igual a su padre, idéntico en físico y espíritu. Era como si su maldito cuñado hubiese regresado de la tumba para tomar revancha contra él y contra aquellos que le habían traicionado. Y sabía que podía hacerlo... había visto la tormenta que creara sobre el bosque negro y pudo contemplar como dirigía el viento para desviar las flechas. Seguramente también podía dirigir los rayos de las tormentas como solía hacerlo su padre.
Necesitaba ayuda, pero Barri y Peacemillon aun estaban lejos. Los soldados que iban a mandarle aun tardarían medio día en llegar y tenía que adelantarse. Debido a ese pensamiento es que no estaba demasiado lejos del campamento que habían armado los de Low.
Podía ver a lo lejos las fogatas encendidas y contemplaba a aquellos que hacían guardia con detenimiento. Jamás se esperarían que solo dos hombres les estuvieran vigilando.
Tenía un plan para tener de nuevo Low en sus manos, no necesitaba más que a un hombre para llevarlo a acabo. No necesitaba luchar a muerte con nadie... solo... solo necesitaba tomarlo desprevenido.
-- Si eres idéntico a tu padre, tal como lo pienso, te has delatado cuando te interrogue en las mazmorras... mi querido sobrino, Odin Low Jr. – dijo Traize desde las sombras, estudiando a los hombres que aun permanecían de pie, haciendo guardia y esperando un numero grande de hombres.
Se sentía extrañamente bien, abrigado y un sentimiento de felicidad le embriagaba por dentro. Comenzó a abrir los ojos al sentir que como una segunda piel le sostenía por la espalda y los hombros, proporcionándole calor.
Giro la vista tratando de reconocer el lugar. La tienda!, ahora podía recordarlo todo y sonrió para si mismo. El sol aun no salía, pero ya no estaba tan oscuro, el sol no tardaría en salir por completo.
Levanto la vista para ver el rostro sereno de Heero, habían hecho el amor un par de veces durante la noche y ahora Heero dormía profundamente. Volvió a acomodarse sobre el pecho desnudo de Heero, dejando que su mejilla rozara la piel lisa de su primo...
Su primo...
Si, Heero era Odin Low, el verdadero heredero del reino y no le había importado entregarse a él solo por una noche. Por que sabía que cuando el sol se pusiera por completo, de nuevo volvería a ser el rey y tarde o temprano tendría que renunciar a él. No importaba que Heero hubiese dicho anoche que no le importaban las leyes del reino que al único que quería era a él. Leyes eran leyes y quienes eran ellos para cambiarlas?...
Se incorporo de forma lenta, soltando las manos de Heero que descansaban sobre su cuerpo evitando despertarlo. Adoraba ver sus facciones relajadas, dibujando aquello que había visto anoche... una mueca en forma de sonrisa.
Se incorporo por completo y volvió a sentarse con rapidez al sentir un dolor proveniente de la parte baja de su espalda. Jamás había sentido un dolor como ese, a que se debería? A la flecha?... un intenso rubor cubrió su rostro tan solo al imaginar a que se debía.
Volvió a levantarse de forma lenta y se puso a buscar su ropa por el suelo de la tienda. Se vistió de forma apresurada y antes de salir se aseguro de que Heero siguiera durmiendo y se encontrara abrigado.
Y antes de salir por completo, murmuro de forma baja "Jamás voy a olvidarlo"...
Levanto la vista para tratar de ver entre las altas copas de los árboles como la luz comenzaba a colarse. Estaban cerca del río que llevaba al estanque, por lo que los árboles no estaban tan cerca uno de otro y la luz podía colarse mejor que cuando estaban más adentro.
El sol comenzaba a salir... pero antes de que todos comenzaran a despertarse, quería ir al la río a refrescarse un poco, y quizá, si podía, bañarse.
Dio un par de pasos y se detuvo al ver a alguien recargado en un árbol. Uno de los que hacían guardia seguramente. Sonrió de forma luminosa cuando se percato de que quien estaba en es aparte era Trowa.
-- Buen día Trowa – dijo Duo alegremente al ver a su amigo parado a un costado del árbol viendo hacía el camino.
Trowa giro su vista al ver a Duo. Se veía sumamente contento, sus ojos no mostraban la tristeza que le había visto el día anterior. Y sonrió un poco al imaginarse que Heero... no, Odin, tendría algo que ver con ello.
-- Buenos días Duo, a donde vas? – pregunto al ver como Duo caminaba de forma apurada.
-- Voy al río a asearme un poco, no tardo – dijo de forma alegre – y no te apures en mandarme alguna escolta. El río esta muy cerca, conozco el camino – y antes de que Trowa pudiera decirle nada, Duo ya había corrido en dirección al río.
No quería que nadie le acompañara, quería tener la oportunidad de meterse a esas aguas, aun que estuvieran frías. Y sabía que seguramente Trowa arruinaría esa oportunidad si despertaba a alguno de los soldados para que le acompañaran. Además, no era necesario... el río estaba muy cerca.
Las aguas se veían tan cristalinas ese día. Podía ver las florecillas creciendo a los lados de la rivera del río y disfrutaba de su aroma colándose en el viento. Era la más hermosa de las mañanas...
Se agacho para contemplar su imagen en las trasparentes aguas. De nuevo volvía a ver el brillo en sus ojos, ese mismo brillo que había contemplado cuando vio a Heero por primera vez en el bosque.
Lo amaba...
Una sombra de tristeza cruzo por su mirada al recordar que estaba enamorado de su primo, el rey Odin Low... un rey que debía casarse...
Agito con fastidio las aguas con sus manos y se dispuso a tomarla para echársela sobre el rostro. Dejando que las frías gotas, que escurrían por su cabello y rostro, también escurrieran su tristeza.
Quizá Odin nunca pudiera ser suyo...
Pero Heero si...
Giro la vista al escuchar un ruido a sus espaldas... abrió los ojos en sorpresa para ver como algo era lanzado sobre su cabeza con fuerza y le hacía caer a la hierba perdiendo el conocimiento.
-- Mi querido Duo... tú serás la llave para recuperar todo lo que por derecho me pertenecía... Atalo Miliardo!! – dijo Traize con voz firme viendo el cuerpo de Duo tirado sobre las hierbas que crecían a las orillas del río.
Continuara....
Notas de la autora.
Por fin!, si por fin hice el lemon 1x2, espero que me haya quedado bien. No termina por gustarme, pero que digo?, si a mi nunca me gusta nada de lo que hago, jejejeje --!.
Bueno, este mini lemon de Heero y Duo me lo pidieron a morir, creo que no hay review o correo en el que no haya mención al asunto y he de confesar que no tenía planeado meterlo en este capitulo. Pero ya que las cosas se dieron, pues decidí meterlo.
Aquí sabemos la historia de Traize, así que ya saben por que esta obsesionado con eso de quedarse con los tres reinos. Y a ver quien capto la indirecta, jejejejeje. Aun que no es algo nuevo, ya que lo he mencionado en algunos capítulos anteriores, pero de todas formas la sabrán en el último capitulo. Es decir, el siguiente. Sip, ya el siguiente es el último. Escribiré todo de tajo, así que no importa cuantas hojas me salgan, el siguiente será el último.
Bueno, Misao me pidió que la mencionara en estas notas. Me dijo explícitamente que mencionara su nombre cuando hiciera el lemon de Heero y Duo. Si eran en estas verdad?, a menos que quisieras que te mencionara en medio de los diálogos de estos dos, jejejeje. Bonito se vería diciendo "Ah Heero", Misao, jejejejeje. Ha, olvídenlo, estoy medio loca, jejejeje. Oki, Misao, Misión cumplida...
Y sin más, agradezco a mis amigas de siempre: Faby (mala!!! Nos debes muchos fics y ya me dejas con la intriga de otro?, mala, mala, mala!!), Claudia (Niña donde andas?, hace siglos que no te leo), Marlene (No, a Marlene si la veo y le hablo por teléfono) y Bony (Por fin me pondré a trabajar en Tortura, solo déjame termino este de herederos).
Comentarios, sugerencias, tomatazos a: maryluzmtyyahoo.com o maryluzmty71hotmail.com
Review Contest:
Susaku Koi: Yap, en el siguiente se acaba la historia, jejejejeje. Ojalá que este capitulo también te haya gustado.
Hikaru Hitsuko: Pues a ver si las ideas que tenias en la cabeza son las que se me ocurrieron a mi. Ojalá te haya gustado este capitulo, jejeje.
Devil1: Mil gracias, ojalá te siga gustando la historia!
Loreto W: No Loreto, si el lemon estaba planeado desde el principio, jejejeje, solo que no podía decirles. Así que ya esta hecho, ojalá les guste a todos, si no, ya me imagino siendo lanzada junto con Traize a la horca, jejejeje.
Dennise: Espero no haberme demorado tanto en actualizar y pues ya las cosas van tomando su rombo un capitulo antes del final. Y como toda historia, esta es el clímax, a un paso de que todo termine, las cosas se aceleran más, jejejejeje. Ojalá te haya gustado este capitulo y el mini lemon 1x2. Y si pobre Dorothy, yo también la compadezco por enamorarse de quien no debe, jejejejejejeje.
Ryo Asakura: Que bueno que te gusta tanto esta historia, pero todo principio tiene un fin y esta ya esta llegando. Además tengo otro en puerta, jejejejeje. Pero comienzo a publicarlo al terminar este. Ojala el cap 13 también te haya gustado.
Dayiah Lilith Belsebu Sekmet : No te preocupes por los Reviews, yo soy de las que a veces deja y a veces no, pero es por mi maquinita loca que a veces me deja y a veces no, jejejeje. Pero que bueno que te gusto Juego y que estas leyendo esta, que muy pronto llegara a su fin. Gracias por leerla y dejarme Review!
Yuki Ayanami: Ojalá haya podido responder el resto de tus dudas con este capitulo y sobre todo, que te haya gustado y que no me haya tardado, jejejeje. Ya ves como estuvo lo de los dones, a ver si ahora si te convenzo con eso, jejejejeje (creo que no, verdad?)
Lioku: Pues si, no se por que en este fic, Quatre siempre rescata a Trowa, seré que he cambiado en algo el carácter del rubio? (zaas, azote en la cabeza), ya me dijeron que no, que lo que pasa es que Quatre lo ama mucho y quiere que siempre este bien, jejejeje.
Misao: Pues ya te nombre en las notas generales, ojalá haya sido lo que me pedías. Sobre tu historia de chicos bonitos si la he leído y tengo muchos comentarios que hacerte al respecto. No quería dejarte un Review con ellos, prefiero hacerlo en un correo personal. Y si he visto corazón valiente, pero hace algunos añitos por lo que no recuerdo es aparte de lo de Heero. Se me hace exagerado que hayas llorado por algo como lo que escribí (será que yo soy de piedra y no tan fácil lloro?, pues bue..) Y mira que ahora si el lemon es totalmente original, no hallarás nada de otra de mis historias, jejejeje.
Gundam Wing
Por Maryluz
Pairings: 1x2, 34, 5H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.
-- Dialogo - "Pensamientos "
Capitulo 13
FUEGO VS AGUA, LUZ VS OCURIDAD
El sol había sucumbido en el cielo, dejando ver en él las tres primeras luces pertenecientes a tres astros enormes que se encontraba en una perfecta línea recta. La luna en su más hermosa forma, comenzaba a alumbrar más que su hermano el sol. La enorme luna llena pronto iluminaría en conjunto con los tres astros en el cielo...
El espectáculo que ofrecía su excelencia Traize en el traspatio de palacio, había hecho que muchos de los guardias de las mazmorras abandonaran sus puestos. Todo por presencia el ahorcamiento del secuestrador del príncipe Maxwell. Siendo en su mayoría mercenarios o soldados leales a Traize, no hacían mucho caso a las órdenes de los príncipes en el reino. Todos eran hombres maduros, duros, de carácter reacio que hacían lo que fuera por dinero o por el poder que el propio Traize representaba. Los soldados jóvenes, que hacían rondas dentro del palacio, eran quienes sentían respeto por los sobrinos del tirano.
Quatre había aprovechado que la gente estaba reunida en la parte trasera, para hacerle caso a Miliardo y abandonar su habitación por la ventana. Había temblado al ver lo alto que se encontraba su ventana del techo del siguiente piso. Pero si Duo lo hacía, el también podría hacerlo.
Tomo aire para infundirse valor y comenzó el descenso...
En cuando hubo pisado el suelo del techo, corrió hasta la que era la cocina del palacio. Tenía en mente llevar algo de comida a los guardias de la "tumba". Sabía que cuando las pesadillas le inundaban, la bruja One solía darle algo para que conciliara el sueño. Y esas hierbas estaban en la cocina, a la mano de las cocineras.
Bajo despacio hasta el cuarto que ocupaba el servicio, que a esa hora debía estar en el traspatio, junto con los demás, por que estaba solo. Pero antes de poner el pie de nuevo en el suelo, perdió pisada, por suerte estaba cerca del piso, por lo que el golpe no había sido nada fuerte. Aguanto la risa y se levanto sacudiendo sus ropas. Como le hacía su primo para subir y bajar sin caerse? El aun sentía el corazón en la garganta y el sudor perlaba su frente por el nerviosismo. Pero ya estaba abajo. Y se dio prisa en tomar algo de comida, ponerla en una bandeja y mezclar las hierbas que le daba Lady One en el vino. Jamás sabrían que los estaba drogando. Solo esperaba que los guardias se tomaran el vino, aun que no comieran nada.
No sentía a Trowa... desde que Miliardo le había dicho que Trowa estaba encerrado con el cargo de traición había vuelto a invocar su don con él. Pero no podía sentirlo. Estaba asustado y deseoso por que el sol cayera. Quería salir de inmediato, pero al asomarse por su ventana había podido ver como guardias caminaba de un lado a otro llevando consigo maderas y sogas. Seguramente para armar la tarima donde ahorcarían a Heero. Rogaba a todos los dioses por que Duo pudiera rescatarlo... Heero era la llave para evitar la guerra. Heero era el verdadero rey de Low... Duo lo sabría?
No, no lo sabía...
Podía sentir la desesperación de Duo, pero también sabía que no estaba de brazos cruzados. Sentía su determinación y su deseo de rescatarlo. El confiaba en Duo, estaba seguro que Duo podría detener lo que su tío Traize tramaba hacerle al rey de Low. Por que sabía que su tío ya lo había reconocido y ese era el motivo por el que quería matarlo.
Cuando llego a las mazmorras cargando la bandeja con comida, no vio a los dos guardias que le habían impedido el paso a Duo. Así que entro tomando con una de sus manos la antorcha que estaba en la entrada y llevando en la otra la comida y el vino.
Temblaba de miedo al ir bajando las escaleras. La humedad se incrementaba a cada paso que daba y los gritos de dolor de los hombres encerrados en las mazmorras eran desgarradores. No sabía los motivos de tenerlos encerrados, pero cualquiera que este hubiese sido, no creía que merecieran ser torturados.
Vio a un par de hombres sentados en los últimos escalones, reían de cuando en cuando y su risa se escuchaba como un eco sordo, se mezclaba con los quejidos de algún preso y con las gotas que se estrellaban en algún charco de agua.
Los hombres al verle, se levantaron a toda prisa para ponerse a las orillas de la puerta que conducía a las mazmorras de la "tumba". Quatre sonrió al verlos, más para darse confianza que por mostrar algún gesto gentil a esos soldados.
-- Mi tío Traize les manda algo de comida y bebida, ya que se perderán el espectáculo por estar cuidando las celdas – volvió a sonreír, dejando la bandeja sobre el último de los escalones.
Los dos hombres le habían visto con desconfianza. Pero no espero ninguna respuesta, se dio la vuelta y comenzó a subir los escalones de piedra hasta perderse en el segundo piso. Pero no siguió hasta la entrada principal. Se recargo en el pasillo del segundo piso, escondiendo la antorcha a mitad del pasillo, para que los guardias no se percataran de su presencia. Se recargó en la pared del pasillo de las escaleras y espero, asomando solo un poco la cabeza, para ver si los guardias comían algo de lo que les había llevado. Sonrió al ver que los guardias se habían sentado de nuevo en los escalones y comían y bebían compartiendo la botella. Y en poco tiempo, ambos se habían quedado dormidos en los escalones.
Se dio prisa en bajar y buscar las llaves en los cintos de armas de los guardias. Pudo encontrar un aro con varias llaves. Una de esa debía ser la de la puerta y las otras las que mantenían presos a los hombres a las rocas.
Con desesperación metía una y otra llave al cerrojo de la puerta, hasta que por fin dio con la correcta.
-- Trowa!! – grito con desesperación corriendo por los pasillos con la antorcha sobre su cabeza. Pero no lo sentía – Trowa! – volvió a gritar pasando una y otra mazmorra. Era horrendo ver todos los aparatos que tenían para torturarlos. Podía ver las manchas negras en el suelo que seguramente era sangre y las alimañas corriendo y atravesándose a su paso.
Un sobresalto le hizo detenerse... Duo... Duo estaba sufriendo... una fuerte noticia le había sido revelada y Duo había caído en shock. Pero ahora no podía ayudarlo. No era que Heero hubiese muerto?... no podía ser eso... era algo más. No estaba seguro, pero le urgía encontrar a Trowa y ya después vería lo que le había ocurrido a su primo.
Siguió caminando de forma lenta. El dolor de Duo era fuerte y había tenido la intención de cortar el lazo con su primo, pero prefirió mantenerlo. Así sabría lo que ocurría en las afueras de palacio.
Otro sobresalto... un dolor físico muy fuerte...
-- Haaaa! – grito al tiempo en que sintió que sus piernas no le respondían y un dolor terrible inundaba sus brazos y su espalda – Trowa!! –grito cayendo hincado.
-- Qua... Quatre... - escucho un murmullo muy cerca de él.
El dolor era intenso, pero tenía que llegar al lugar donde estaba Trowa. Estaba herido y tenía que ayudarle. Se levanto con dificultad y sujetándose de las paredes comenzó a arrastrarse. Tenía que cortar el lazo que lo tenía unido a Trowa, pero como sabría si estaba bien o no? Pero si lo mantenía, no llegaría tan rápido como quería. Tenía que arriesgarse... cortaría el lazo para llegar más rápido a su amor.
Corrió tan rápido como pudo en cuanto se sintió bien. Pasaba una a una las mazmorras, en algunas había gente que no se movía. O que se quejaba. Todas esposadas a las rocas con fuertes cadenas. Atadas a ruedas que eran giradas para separar sus miembros y partirlos en dos. En otras había pesadas rocas sobre un enorme tablón. Sentía el dolor de los pocos que aun permanecían con vida en esos lugares tan horribles. En cuanto sacara a Trowa, sacaría al resto. No los dejaría en ese lugar.
Se detuvo de forma abrupta frente a las rejas de una mazmorra. Sentía que su corazón se le quería salir del pecho. No tenía el lazo abierto con Trowa, pero algo muy fuerte le obligaba a permanecer en aquella celda. Comenzó a girarse poco a poco, haciendo que la luz que llevaba sobre su cabeza comenzara a iluminar el interior de ese lugar. Lo que vio lo dejo helado y le hizo retroceder por el asombro...
Trowa estaba encadenado con cadenas que colgaban del techo y le hacían mantener los brazos en alto. No traía la camisa puesta, solo el pantalón del uniforme de arqueros. Su rostro estaba por completo golpeado y su cuerpo mostraba marcas rojas hechas por latigazos. La sangre salpicaba las paredes y el suelo y parte de ella aun escurría por la tela del pantalón llegando hasta el suelo.
-- TROWA! – grito asustado mientras arrojaba la antorcha al suelo y él comenzaba a abrir la reja para sacar al arquero de ese lugar.
Trowa solo levanto un poco la cabeza y esbozo una sonrisa cansada. Su soberano había llegado justo a tiempo. Un poco más y no hubiera aguantado vivo.
Sintió la tibieza de las manos de Quatre sobre su torso desnudo cuando buscaba el cerrojo de las cadenas, sobre sus muñecas, para introducir la llave correcta para liberarlo. El frío de las mazmorras era muy fuerte y el no traer camisa no le ayudaba en nada a mantener el calor. Se sentía débil debido a los latigazos a los que había sido sometido y a la falta de agua y comida. La perdida de sangre le mantenía a penas con fuerzas para mantenerse semi de pie y con los ojos abiertos.
Sintió como una gota calida se estrellaba contra su piel y levanto la vista para ver de cerca los ojos aqua de su amado.
-- No llores Quatre – dijo de forma queda haciendo que Quatre le viera fijamente – aun no estoy muerto – Quatre sonrió ante tal afirmación y de forma abrupta Trowa cayó al suelo libre de las cadenas que lo mantenían preso.
-- Trowa...
Se dio prisa en tomar entre sus brazos el cuerpo cansado y débil del arquero. Dejo deslizar una de sus manos por el rostro de su amado, despejando los mechones de cabellos cubiertos de sangre.
-- Estarás bien – dijo Quatre de forma queda, inclinándose sobre el rostro de Trowa – estarás bien... - volvió a repetir dejando que sus labios se posaran sutilmente sobre los labios del arquero, mientras su mano bajaba hasta el pecho desnudo de Trowa para comenzar a curarle.
Un ardor se apodero del cuerpo de Trowa, un ardor doloroso, algo que ya había sentido antes. Sabía que era la forma en la que el don de Quatre trabajaba sobre su cuerpo curando sus heridas y haciéndolo reponerse de la debilidad que le había causado la perdida de sangre.
Poco a poco toda la cantidad de heridas fueron cerrando, dejando de nuevo la piel lisa del arquero. Quatre se separo con un suspiro de los labios de Trowa sintiéndose cansado. Pero le sonrió al ver que se incorporaba para sostenerle.
Quatre sintió las fuertes manos de Trowa sostenerle por el rostro para recargarlo en su pecho desnudo. Su corazón latía a toda prisa y pudo sentir como lagrimas saladas del arquero caían hasta su rostro. Pudo sentir en su pecho aquello que Trowa no decía.
-- Te amo Quatre - dijo por fin el arquero, haciendo que esta vez fueran las lagrimas de Quatre las que cayeran – pero hay que seguir en la lucha – Quatre se apretó contra su pecho, para después levantar el rostro y verle.
-- Si, hay que volver, pero antes de que salgamos... ayúdame a sacar a los presos de estas celdas. Nadie se merece un castigo como este... - Trowa asintió.
Los gritos de viva el rey le mantenían paralizado viendo aquellos ojos azules que le habían gustado desde el primer momento. Sentía que las piernas no le detendrían al tiempo en que su corazón latía a toda prisa.
Heero Yuy no era Heero Yuy... era Odin Low, su primo y heredero en línea directa al trono desde que su padre murió. Al tener ya 21 años, era el verdadero rey de Low. Y tenía, además, a su mando los principados de Maxwell y Winner y todos aquellos que tenían alianza con Low. Quizá aun faltaba que el senado le reconociera como el rey, pero tenían las pruebas suficientes para que lo hicieran. En su pecho colgaba el medallón del reino, sus facciones eran idénticas a las de su tío, además estaba ese fuego que podía hacer arder con sus manos, idéntico al de su tío Traize. Todos los Khrushrenada tenían algún don y Heero no era la excepción y si todavía había alguna duda... el propio pueblo de Low lo clamaba como su rey...
Heero tenía carácter y don de mando. No le sería difícil hacerse cargo del reino... - solo había un problema... y el solo hecho de pensarlo le hizo temblar de pies a cabeza – tendría que casarse y dejar un heredero varón en el trono...
Los ojos azules de Heero no habían perdido de vista los violetas de Duo. La mirada de Duo parecía perdida y él estaba muy confundido de todo lo que la gente decía. Podía escuchar gente corriendo, ruido de caballos, aves alzando el vuelo, armas que se movían, gritos asustados y el fuerte "viva el rey" que se alzaba frente a él.
No sabía en que momento Wufei había saltado de la tarima gritando algo, a él no le importaba si Traize había salido de palacio o no, o si los soldados estaban preparándose para atacar. Solo le importaba la persona que estaba frente a él y que parecía estar viendo a un extraño.
-- Duo... - dijo dando unos pasos para acercarse a él, pero un fuerte ruido en la parte trasera del traspatio le distrajo.
-- FUERZAS LEALES A SU EXCELENCIA TRAIZE, ATAQUEN!!!
Todo pasaba demasiado rápido, la gente había comenzado a gritar y corría en dirección a la tarima huyendo de los soldados a caballo que arremetían contra ellos. Heero fijo su vista de forma rápida en la parte trasera, de donde venían los guardias, y vio como una línea de ellos levantaba peligrosamente sus arcos. Se estaban disponiendo a lanzar flechas.
Giro de nuevo la vista para ver que Duo permanecía parado en la tarima sin ver nada. Si se quedaba allí corría peligro de que alguna de las flechas le hiriera. Por instinto levanto sus brazos para protegerlo... sus brazos se cerraron en de forma protectora sobre el delgado cuerpo del trenzado. Haciendo que su pecho chocara contra el pecho de él y lo asiera de forma firme a su cuerpo. Mientras levantaba la vista para ver como las flechas eran lanzadas en alto para que llegaran hasta donde estaban ellos.
-- TODOS! RAPIDO!, ENTREN AL PALACIO! – grito Heero a la gente.
Las flechas se levantaron sobre sus cabezas de forma amenazante, eran varias hileras que se elevaban varios pies de alto y se disponían a caer matando o hiriendo a aldeanos y soldados por igual. Que clase de monstruo atacaba a seres inocentes?
La furia que iba creciendo dentro de él, hizo que las nubes de tormenta comenzaran a centellear, haciendo que al mismo tiempo una fuerte ráfaga de viento se soltara en dirección contraria a la dirección en las que habían sido lanzadas las flechas.
Los soldados comenzaron a retroceder al darse cuenta que el viento les empujaba con fuerza y les impedía seguir lanzando flechas.
-- Duo... - murmuro Heero con voz queda al oído del trenzadazo, mientras su mano permanecía levantada hacía los soldados, haciendo que el viento soplara con fuerza, haciéndolos retroceder más y más – Duo... - volvió a murmurar sin obtener respuesta.
-- Yuy! Tienes que ordenar que se cierren las puertas! – grito con desesperación Wufei desde la parte baja de la tarima.
Heero vio al frente como varios hombres a caballo comenzaban a incendiar las almenas y otros tantos soldados luchaban sin ningún orden. Los aldeanos corrían hacía dentro del palacio de forma asustada mientras las fuerzas leales a Traize les atacaban sin piedad. Alguien tenía que tomar el control de todo... y ese alguien no era él.
-- Yuy! – volvió a gritar Wufei de forma desesperada. Pero de reojo vio a la persona contra la cual luchaba. Traize había subido a un caballo y cabalgaba detrás de los arqueros rumbo a la salida del palacio. No iba a permitirle huir sin pelear. Así que dejo de gritarle a Heero y corrió en dirección a la salida.
Heero bajo el brazo que mantenía levantado haciendo que el viento dejara de soplar. Tomo a Duo de los hombros para verlo fijamente. Pero Duo parecía perdido.
-- Duo debes tomar las riendas de tu reino – dijo viéndolo fijamente – ordenas a los soldados lo que deben hacer, si no lo haces va a haber muchas perdidas de vida.
-- No es mi reino – dijo Duo de forma queda – es tu reino...
-- Yo no soy ningún rey! – dijo Heero con desesperación sacudiendo a Duo por los hombros – mi padre fue un cazador y mi madre una mujer que conocía de hierbas. Tengo una hermana mayor que yo, que fue quien me enseño a leer y escribir...
-- Pero tu eres Odin Low – afirmo Duo viéndolo por primera vez desde que se entero quien era – eres mi primo y el verdadero rey de todo Low. Mi tío Traize también lo sabe, si no, por que huyo de aquí?... Mi tío también puede crear fuego con sus manos, tal como lo haces tu... Quatre tiene dones, yo los tengo, tu los tienes y mi tío también. Todos tenemos algo en común... la sangre Khrushrenada...
-- Maldición Duo! – dijo Heero con desesperación agitando a Duo fuertemente – en estos momentos no importa que sangre cruce por tus venas o las mías, hay que tomar las riendas de esto y solo tu puedes hacerlo...
-- No. Ahora es cuando debes hacerlo tu – dijo Duo de forma firme haciéndose hacía atrás para soltarse de las manos de Heero – tu eres el líder, ordénales que hacer...
Heero giro la vista de nuevo viendo que no había ningún orden en las defensas del palacio. Ya había dicho que todos los aldeanos fueran al palacio y le habían hecho caso. Quizá pudiera pedirles a los soldados que atacaran, en esos momentos Duo no parecía entender que él no era heredero de nada.
-- Bien – dijo Heero girándose hacía el inicio de la tarima – si eso es lo que quieres – dijo viendo de reojo a Duo – lo haré.
Duo parpadeo nervioso. No sabía si los soldados le harían caso a Heero. Estaba seguro que no le harían caso a él por que no tenía don de mando. Jamás su tío les había enseñado a él o a Quatre como dirigirse a los soldados. Pero el don de mando era innato en Heero. Comenzó a pedir a todos los dioses por que le hicieran caso al verdadero rey.
-- ATENCION SOLDADOS DE LOW – grito Heero haciendo que varios de los hombres que estaban a los lados sin saber que hacer pusieran atención.
Heero comenzó a girar instrucciones claras sobre lo que tenían que hacer y los soldados comenzaron a obedecer sin protestar. Poco a poco las instrucciones que Heero daba fueron llegando hasta los que luchaba cuerpo a cuerpo con las fuerzas leales a Traize haciéndoles retroceder.
Arqueros atrás, espadas al frente, protejan a los aldeanos, no permitan que los soldados de Traize entren al palacio, apaguen los fuegos, cierren las puertas y levanten el puente fueron las ordenes que Heero giraba sin descanso.
Traize se giro para ver como desde la tarima que serviría para darle muerte a su sobrino, este giraba las órdenes para detenerlos. Veía con odio como Odin había heredado la lucidez de su padre y el don de mando, además de todos sus dones. Los soldados acataban las órdenes sin protestar y eso les estaba llevando a la victoria.
Y no podía permitirlo...
Tenía que sacar a sus hombres de Low y buscar a los hombres de Barri y Peacemillon que no debían de estar muy lejos. Esos dos reinos eran leales a él y no a Low. Los otros reinos que había conquistado no sabía si estarían con él o no y no podía arriesgarse. Estaba seguro que Catalonia estaría con él, solo que Dorothy había salido muy temprano rumbo a Schbeiker. Para él había sido mucho mejor que la rubia se fuera, no quería arriesgarla a lo que sucedería el siguiente día en la noche. Quien iría a decir que la toma se había adelantado...
Un arquero paso corriendo por enfrente de él y salto del caballo para darse prisa y detenerlo por el brazo. El hombre volteo asustado a verlo.
-- Cobarde! – grito Traize – debes acabar con ellos, no huir!...
-- Lo siento su excelencia – dijo temblando al ver la furia en el rostro de Traize.
-- Toma tu arco y flecha y acaba con ese hombre – dijo apuntando a Heero que seguía girando ordenes.
El arquero tomo una flecha de su espada y apunto hacía Heero. Traize vio con una sonrisa que no estaba tan lejos, no le sería difícil al arquero acertarle a su sobrino y matarlo. Eso acabaría con la toma de Low.
La flecha fue soltada y Traize siguió su trayectoria. Heero estaba demasiado distraído haciéndose cargo del ejecito de Low que le sería difícil darse cuenta de la flecha que volaba hasta él.
-- TRAIZE! – grito Miliardo viendo como había hecho que uno de sus arqueros lanzara una flecha contra Heero.
Duo volteo al escuchar que alguien gritaba el nombre de su tío y pudo ver de reojo a Miliardo y aun arquero que mantenía su brazo arriba, como si recién hubiese soltado una flecha. Entonces la vio... una flecha surcaba el cielo en dirección a Heero con suma velocidad.
-- HEERO!! – grito al tiempo en que lo jalaba fuertemente de las ropas atravesándose al paso de la flecha que se encajaba del lado izquierdo de su cuerpo provocándole un fuerte dolor.
Los ojos celestes de Miliardo vieron con horror como la flecha que el soldado había lanzado le había pegado a Duo. La sangre había saltado manchando sus ropas y lanzándolo de forma ruda hacía atrás haciéndolo caer sobre el cuerpo de Heero. Le dolía mucho ver al que había sido un niño muy divertido caer a manos de una orden dada por su tío.
-- Vámonos Miliardo, hay que salir de aquí – dijo Traize tomando a Miliardo por el hombro – es una lastima que la flecha la haya recibido Duo y no Odin, pero el se lo busco al ponerse en mi contra – dijo Traize caminando a toda prisa, para saltar a Epyon, sin mostrar ningún arrepentimiento en lo que había hecho.
-- ACABEN CON ELLOS! – grito antes de darse la vuelta y seguir rumbo a la salida del palacio de Low.
Heero sintió el cuerpo de Duo derrumbarse sobre él y algo calido que escurría por sus manos. Se giro de forma lenta para dejar a Duo sobre la tarima de madera y poder verlo.
Duo tenía los ojos cerrados y la sangre manchaba por completo sus ropas. Sintió como algo se rompía dentro de su pecho al ver de esa forma a Duo, herido o muerto, no lo sabía. Pero él estaba así por protegerlo. Esa flecha había sido lanzada a él y Duo lo había jalado con todas sus fuerzas, recibiéndola él.
Dejo de prestar atención a los soldados, estos ya habían recibido suficientes instrucciones, para centrar su atención en el trenzado. Tomo la delgada y blanca mano de Duo con una de las suyas y con la otra comenzó a acariciar su rostro.
-- Duo... - murmuro al ver la flecha encajada en el cuerpo del trenzado – Duo...
Duo mantenía los ojos cerrado sintiendo como el dolor punzaba sobremanera en su pecho. Sentía como algo iba mojando poco a poco su ropa y no quería enterarse que era su sangre. Apretó los ojos y los labios, para después abrir uno solo mientras apretaba la mano que Heero le sostenía.
-- Auch!!, esto duele mucho – dijo tratando de bromear sin lograrlo. Heero esbozo una mueca en forma de sonrisa.
-- No te muevas, retirare la flecha – dijo acariciando su mejilla con su dedo y tomando la flecha fuertemente con su mano.
-- NOOO, espera!! – grito Duo al sentir el dolor. Heero soltó la flecha y volteo a verlo – duele! – dijo viéndolo fijamente.
-- Claro que Duele, es una flecha con punta de acero, no atravesó tu pecho por lo que aun esta dentro de tu cuerpo – afirmo Heero volviendo a tomar la flecha con sus manos para arrancarla del cuerpo de Duo.
Pero algo que rompía el viento le hizo girarse a penas a tiempo para esquivar una nueva flecha que era lanzada a ellos.
-- Heero vete! – dijo Duo en un jadeo viendo como más flechas eran lanzadas y que Heero a penas podía levantar la mano para empujarlas con aire.
-- No te dejare – aclaro Heero viendo como Duo apretaba los ojos por el dolor.
Tomo a Duo en brazos sin importarle manchar, sus de por si, maltratadas ropas y salto a la parte baja de la tarima. Así serían un blanco menos fácil. Pero entonces algo llamo su atención. Un arquero que lanzaba de forma rápida hasta dos flechas al mismo tiempo y caminaba de espaldas tratando de llegar a ellos, mientras protegía a un chico rubio que corría hasta donde ellos estaban de manera preocupada. El arquero era sumamente diestro, lanzaba con una puntería asombrosa. Usaba solo el pantalón de un uniforme y estaba por completo cubierto de sangre, una capa fina ondeaba sobre sus hombros y espalda, mientras un largo mechón de cabellos castaños se empeñaba en cubrirle parte del rostro.
-- Duo!! – grito el rubio llegando hasta donde estaba Heero sosteniéndolo en brazos. Duo abrió los ojos y trato de sonreír un poco. Heero solo observo la preocupación en el rostro del rubio sintiendo un profundo malestar al ver como la mano delgada del chico despejaba los mechones de la frente del trenzado.
-- Qua... Quatre! – dijo Duo en un murmullo. Los ojos de Heero se abrieron en sorpresa al reconocer al primo de Duo.
-- Tu eres su primo – dijo Heero viendo los ojos aqua de Quatre.
-- Tú también eres nuestro primo... Odin – dijo Quatre viendo los ojos cobalto de Heero – voy a curar su herida, pero necesito sacar esa flecha antes de usar mi don en él...
-- No... - dijo Duo deteniendo la mano de Quatre al tocar la flecha – es muy doloroso – afirmo Duo con sudor en su frente debido al dolor.
-- Deja de quejarte – dijo Heero de forma fría viéndolo a los ojos para después voltear a ver a Quatre – has lo que tengas que hacer... yo retirare la flecha – Quatre asintió.
Heero volvió a tomar la flecha en sus manos mientras Duo iba a comenzar a gritar por el dolor. Pero entonces los labios de Heero se apoderaron de los de él evitando que gritara. Al tiempo en que arrancaba la flecha del pecho del trenzado, dejaba que su lengua viajara en la boca de Duo ahogando cualquier grito de dolor para que fuera sustituido por la suave sensación de otra boca acariciando la suya, para sentir como la lengua de Heero viajaba dentro de ella acariciando con la suya su interior, depositando un dulce sabor que le embriagaba y le hacía sentir un intenso calor en todo el cuerpo. Un estremecimiento comenzó a recorrer por entero su cuerpo haciéndolo olvidar todo dolor para comenzar a disfrutar de esa dulce caricia en su boca.
Duo abrió los ojos con pesar al sentir que Heero se retiraba de sus labios topándose de lleno con los ojos cobaltos de su primo. El dolor de la flecha en su pecho ya no existía. Heero levanto la mano mostrándole la flecha llena de sangre y después giro la vista para ver a Quatre que descansaba recargado en el hombro de Trowa.
-- Trowa Barton? – cuestiono Heero al verle. El arquero solo asintió con la cabeza – yo soy Heero Yuy – afirmo Heero abrazando a Duo a su pecho – es hora de detener a los que nos hicieron esto – gracias, por salvarlo – dijo viendo a Quatre que parecía cansado.
-- Yo quiero mucho a Duo – dijo Quatre sonriendo – no tienes por que agradecerme el haberlo salvado... primo.
-- Yo no soy quien dicen – afirmo Heero parándose y ayudando a Duo.
-- Si lo eres... - escucharon los chicos a su espalda y los cuatro voltearon a ver a la mujer que llegaba caminando a paso lento.
-- Middie – dijo Heero
-- Lady One! – dijeron Quatre y Duo haciendo que Heero se confundiera.
-- Así es... majestad – dijo haciendo una pequeña reverencia delante de Heero - mi verdadero nombre es Lady One y no soy tu hermana. Middie era el nombre de mi madre, la persona que te deposito en mis brazos para sacarte de palacio y salvarte la vida. Soy la única hija de la mujer que dejo caer sobre ti el hechizo con el que impedía que otra gente te pudiera tocar o que tú pudieras tocarlas...
-- Hn? – cuestiono Heero en silencio soltando a Duo y adelantándose con la mirada fría ante aquella que pensó por 20 años que era su hermana – explícame eso Middie... por que condenarme a 20 años sin el contacto físico? – dijo con sumo enojo sujetando fuertemente las ropas de Lady para verla fijamente a los ojos.
-- Por protegerte – dijo Lady de forma firme sosteniéndole la mirada, al que en adelante sería el rey de Low.
Wufei corrió entre la gente y los soldados, entre el caos que se vivía dentro del palacio de Low al ver a su eterno enemigo. Había saltado de la tarima para ver si los Shinigamis habían logrado entrar al palacio, o si Rashid se encontraba dentro, pero no tuvo tiempo de comprobar nada, se había dado cuenta que las fuerzas de Traize se disponían a salir y si Traize salía, cabía la posibilidad de que regresara más fuerte, una vez que hubiese logrado contactar a Barri o Pecemilion, que eran los que estaban más cerca. Si Traize los convencía de retomar Low, sumaría a sus fuerzas una gran cantidad de soldados. Aun que ellos tuvieran de su parte al nuevo rey de Low, el verdadero rey de Low... no había la seguridad de contar con los anteriores aliados. No hasta que Heero fuera reconocido por todos los reinos y no solo por el pueblo.
Vaya sorpresa se había llevado!, Heero era el rey de Low, esa era una grata sorpresa, tenía más de cinco años de conocerlo y eso le daba la seguridad de que Heero sería un gran soberano una vez que hubieran capturado a Traize y se le reconociera como el verdadero rey.
Salto de forma rápida sobre la tarima que conducía al puente levadizo dándose cuenta que si cortaba la soga que mantenía elevada la reja podría detener a Traize. Blandió la espada sobre su cabeza y la dejo caer sobre la gruesa soga que la mantenía alzada. La reja, de tosco acero, calló como una guillotina sobre el puente levadizo dejando a parte de las fuerzas de Traize dentro del palacio de Low.
Los caballos relincharon parándose en dos patas ante la orden de su dueño de detenerse quedando dentro del palacio. Miliardo volteo para todas lados buscando a su excelencia que venía detrás de ellos. Se habían quedado dentro de Low, eran unos cuantos hombres, pero Traize podía defenderse.
De repente se vieron rodeados de hombres con espadas en mano y preparados para lanzar sus flechas. Eran hombres del reino Winner. A que hora habían llegado? Por donde habían entrado que no los habían visto? Que tonto había sido Traize al permitirle la entrada al pueblo a ver la ejecución de Heero. Seguramente la gente del reino Winner había aprovechado ese descuido para introducirse al palacio y ahora los tenían rodeados.
-- TRAIZE!!
Su excelencia Traize Khrushrenada se giro en su caballo para ver quien le hablaba. Sus ojos azules se posaron sobre la magnifica figura que se abría paso entre los hombres de armas que les acorralaban frente a la reja del puente y sonrió al verle.
-- Traize, no debes acercarte – advirtió Miliardo al ver que Traize hacía que su caballo se adelantara a los hombres. Pero Traize solo lo vio de reojo.
-- Mi leal amigo, no debes preocuparte – dijo de forma segura.
Wufei entre cerro los ojos al ver la magnifica figura de su enemigo montando un gran corcel. La capa ondeaba con el viento que azotaba con furia despeinando el cabello avellanado de aquel hombre.
-- Ríndanse, están rodeados! – grito Rashid al mando de los Maguac de Winner. Pero Wufei levanto el brazo haciendo que nadie se moviera.
-- Déjenmelo a mí, yo me hago cargo de Traize...
Traize detuvo el paso de su caballo con una sonrisa y salto del lomo del animal para estar a unos pasos de Wufei. Los ojos negros de Wufei no perdieron ningún movimiento del hombre frente a él. Su vista estaba fija en sus manos, esperando que en cualquier momento tomara su espada y peleara con él.
-- Mi eterno amigo Wufei Chang – dijo con una sonrisa haciendo que Wufei apretara más la empuñadora de la espada – veo que has crecido mucho desde la última vez que nos vimos.
-- He crecido tanto que puedo aplastarte con mi pie! – grito Wufei con enfado viendo la sonrisa burlona que aparecía en los labios de Traize.
-- Me gustaría verlo – afirmo Traize dejando pasear su mano por sus labios – en verdad me gustaría ver que tanto has crecido en estos años. Seguramente has ganado la experiencia que te faltaba en nuestro primer encuentro... - dijo Traize sonriendo, haciendo que Wufei apretara los dientes.
-- Vas a pelear? – pregunto Wufei viendo que las manos de Traize solo sujetaban el cincho de la espada, pero no parecía que la fuera a tomar – por que tu estúpida palabrería no te defenderá de mi espada.
-- Si, quizá tienes razón – dijo Traize tomando la espada con una de sus manos haciendo que Wufei sintiera la adrenalina, que la emoción de poder vengarse, le producía – pero esto tampoco me defenderá... - dijo arrojando su espada a un lado.
-- ¡¡¡Maldición!!! – gritó con enojo – no puedo matarte si no te defiendes, me debes un duelo, me lo debes... - Traize sonrió de forma luminosa levantando ambas manos.
-- Me temo mi querido amigo, que no es el momento de que tú y yo nos enfrentemos...
Y diciendo esto, con un pie empujo un barril que descansaba a un lado de la barda que cerraba el palacio dejando derramar el aceite que servía para encender las antorchas, al mismo tiempo en que con sus manos lo incendiaba haciendo que el fuego comenzara a esparcirse con forme el aceite corría, haciendo que los soldados de Winner se hicieran a un lado evitando el fuego.
El fuego que se había levantado servía como una barda que protegía a los hombres frente a la reja de acero, pero no podían salir de Low. Y Traize aun permanecía acorralado. Así que Wufei cruzo la barda de fuego con furia buscando a Traize. Pero este había derretido la reja de acero haciendo que sus hombres y los caballos pasaran.
-- ¡¡¡Maldición Traize!!!, ¡¡¡me las pagaras!!!, juro por mi vida que he de matarte!...
Traize se giro en su caballo para verlo con una sonrisa en los labios. Wufei permanecía parado en medio del puente levadizo con la espada en la mano haciendo que el viento agitara su capa.
-- Estaré ansioso por verte de nuevo y repetir aquel encuentro... – dijo en voz alta, haciendo que el corazón de Wufei latiera a toda prisa y un intenso rubor cubriera su rostro blanco – mi eterno amigo Wufei Chang... mi dragón...
Y sin decir más se dio la vuelta para salir al galope y alcanzar a sus hombres. Mientras un contingente a caballo llegaba por el lado contrario. Los Shinigamis se hacían presentes por fin, en compañía de los soldados de Schbeiker. ¡Tenían Low!, ahora solo faltaba atrapar a Traize y juzgarlo por todo lo que había hecho en el pasado.
Heero veía los ojos azules de la que creía su hermana, mientras las cosas dentro de Low comenzaban a calmarse. Los soldados habían rodeado a los traidores y ahora eran conducidos a las mazmorras para ser juzgados más adelante. Pero él necesitaba que le explicaran por que tenía tantos dones y por que había sido condenado a la soledad que produce la falta de contacto físico, de momento no le importaba lo que pasara con esos hombres.
-- Tu no eres hijo de Heero y Naya Yuy – dijo Lady viendo fijamente a Heero – alguien te encontró en la barcaza en la que yo te puse y te entrego a ellos. Ellos aceptaron cuidarte, por que su hijo había sido asesinado por los hombres de Traize...
-- Middie! – dijo Heero soltando las ropas de su hermana para tomarla por los hombros – se que te cuesta creerme, se que no aceptas quien eres, ¡se que no quieres ser quien eres!, pero tu eres Odin Low Jr, hijo del Rey de Low y heredero al trono en línea directa a este reino... tienes los dones de tus padres y la maldición la lanzo mi madre para protegerte de tu tío Traize, él quería acabar contigo antes de que llegaras a la mayoría de edad y pudieras arrebatarle el reino. ¡Fue para protegerte¡ - dijo Lady viéndolo fijamente – no nos culpes por mantenerte oculto de quien quería asesinarte... - Heero soltó a Lady y fijo su vista en el suelo.
-- Majestad Low!...
Todos levantaron la vista para ver a los hombres a caballo que llegaban hasta donde ellos estaban. Todos vestían de negro y montaban en corceles salvajes del mismo color. Duo sintió como si algo le obligara a caminar hasta ellos y se adelanto a todos.
Todos los hombres bajaron de un salto de los caballos y se hincaron al ver que Duo se detenía delante de ellos. Uno de los hombres desde su lugar despejo su cabeza dejando ver una cabellera entre cana que sobresalía a los lados de sus orejas y una pronunciada calvicie al centro.
-- Señor de los Shinigamis – dijo levantando la vista a Duo – mi nombre es Howard y soy su lugar teniente. Ahora que ha aparecido, es un honor servirle... somos los últimos Shinigamis y por ordenes de su padre, se nos han concedido los dones de levantar a los muertos. Nosotros y nuestros descendientes tenemos estos dones.
-- Levántense, por favor – dijo Duo viendo a todos los hombres que estaban frente a él.
Howard giro su vista para ver a Heero que permanecía viéndoles sin ninguna expresión en el rostro.
-- Mi señor Low – dijo dirigiéndose a Heero – sabíamos que llegaría el momento en el que apareciera y hemos seguido las estrellas para llegar a usted.
-- Como saben que yo soy a quien buscan? – pregunto Heero a Howard.
Uno de los hombres que estaba detrás de Howard, descubrió también su cabeza dejando entre ver un cabello sumamente largo y entre cano y una cara llena de arrugas. Vio de forma detenida a Heero y después dio un par de pasos.
-- Por que usted es Odin Low – dijo con voz rasposa – es idéntico a su padre, aun que tiene el color del cabello de Arisha Khrusrenada, su verdadera madre majestad.
-- Ustedes saben por que los Khrushrenada tenemos tantos dones? – pregunto Quatre que se había dedicado solo a ver.
-- G? – pregunto Howard al hombre más anciano – puedes contarles – G asintió.
/ Flasback /
Los dioses siempre han sido traviesos, a veces bajan a la tierra convertidos en humanos y tienen romances con mujeres u hombres. Lo dioses no pueden vivir en la tierra por que sus poderes sobresaldrían sobre los humanos. Sin embargo su abuelo, un Khrusrenada, se enamoro perdidamente de una humana y decidió renunciar a la inmortalidad por vivir con esa mujer. Pero los dones no desaparecieron de su cuerpo y era por ello que podía hacer cosas que ningún mortal haría. Lo que lo llevo a formar su propio reino y a convertirse en un gran rey: Fundo el reino de Khrushrenada. Decidió heredar sus dones a sus hijos varones, repartirlos en varios para que no cometiera ningún error. Por que tenía dones benéficos y destructivos. Sin embargo tuvo 3 hijas y ningún varón. Arisha la mayor y madre de Odin, Dailana la de en medio y madre de Duo y Hena la menor y madre de Quatre.
Cuando las tres hijas Khrushrenadas se casaron, siendo casi unas niñas según las leyes del reino, y estando seguro que jamás tendría un hijo varón; decidió dividir el reino en tres y sus dones en seis. Uno para cada hija y su cónyuge, convirtiéndolos así en los reinos de Winner, Maxwell y Low.
Los dones fueron repartidos en dos de control, la empatía y el don de controlar a los caballos; dos benignos o de vida, poder curar con un solo toque de sus manos y regresar a los muertos; uno de sobre vivencia, que consiste en sobresaltar los cinco sentido sobre el nivel promedio; y en él más poderoso de todos, el destructivo... poder controla los cuatro elementos que conforman el planeta: la tierra, el agua, el fuego y el viento...
El don más poderoso, necesitaba dejarlo en un hombre duro, que pudiera controlarlo y que no cayera en la codicia, por que con ese don podría controlar a otros reinos con facilidad. Los tres yernos que tenía eran buenos, cualquiera podría tener el don destructivo, pero había decidido dejarlo al esposo de su hija mayor, por ser él más maduro de los tres. No era que no confiara en sus hijas, pero las amaba demasiado para dejarles un don tan destructivo, además aun eran menores para poder controlarlo. Así que en Odin depositaría ese poder, poder que sería heredado por su primogénito varón a quien debía enseñarle a controlarlo.
De los tres dones, solo el destructivo no podía ser subdividido en más. Winner y Maxwell decidieron que otras personas pudieran tener sus mismos dones. Gente de su confianza, como eran los Shinigamis de Maxwell y los Medi de Winner. Y estos serían heredados por sus hijos, sin importar si eran hombres o mujeres.
Pero como las profecías lo dijeron en su tiempo. La tierra entro en guerra de nuevo y Khrushrenada padre partió a ella sin dones, muriendo en ella. Dejando a su esposa embarazada de su único hijo varón: Traize Khrushrenada. Quien al nacer cobro la vida de su madre, pero antes de que esta muriera, dejó en sus manos el único don que su esposo le había compartido, poder crear fuego con sus manos. Traize fue criado por su hermana mayor, Arisha. Y al no ser hijo de Odin, si no, su cuñado, se le fue otorgado el titulo de Duque.
Traize creció sabiendo que debía haber sido el único heredero de los tres reinos. Reinos que su padre había dividido. Y además debió haber tenido todos los dones que tenían sus cuñados y sus hermanas. Eso le hizo sentir codicia y odio por sus hermanas y los esposos de estas. Creció con la idea de recuperar el reino que por derecho le pertenecía.
Y la profecía lo había predicho...
"Muchos serán los enemigos que traten de acabar con su reinado antes de que llegue al trono. Pero el principal enemigo esta bajo su mismo techo, disfrazado de un buen aliado."
Traize se gano la confianza de Odin y a muy temprana edad ya se había convertido en el general de la fuerza real, debido a su desempeño como soldado. Se acerco lo suficiente a él, para poder traicionarlo. Para introducir en el reino a su gente.
Pero Odin quería a su cuñado, lo había criado como a un hijo y nunca hizo caso a la profecía que le advertía de la traición. O a las murmuraciones que afirmaban que había una confabulación en su contra...
Si tan solo nos hubiera escuchado...
Él acabo con toda la familia real, con la mayoría de los Shinigamis y con todos los Medi. Se nos hizo algo sumamente extraño que dejara vivos a los príncipes de Maxwell y Winner, hasta que nos enteramos que los ofreció en matrimonio a dos reinados vecinos. Los utilizaría para intercambiarlos por soldados y establecer tratados, jamás les entregaría sus reinos.
/ Fin de Flashback/
Las lágrimas de Quatre no dejaban de mojar sus mejillas. Enterarse de esa forma de la muerte de sus padres era muy duro. Sentía un profundo dolor que le atravesaba el pecho, por que no solo era su dolor. También sentía el dolor de Duo y en mayor proporción el de Odin... o Heero. Ninguno de los dos lloraba, pero podía ver su semblante y sentía su dolor en el pecho.
Wufei observo a los tres soberanos y apretó los dientes. Ellos también tenían motivos para buscar a Traize, entonces que diablos estaban esperando???
-- Haaaa!, maldita sea!!! – grito arrojando la espada a la tierra con fuerza – que diablos hacemos, aquí?, vamos por ese maldito de Traize!!!
-- Tenemos que organizarnos – dijo Heero viendo a Wufei – no podemos solo tomar los caballos e irnos.
Rashid se acerco al grupo al ver la señal que le hacía Wufei. Todos estaban reunidos, los Shinigamis, los Maguac, la gente de Schbeiker y la gente de Low. Eran suficientes para comenzar a buscar a Traize, sabían que no iría demasiado lejos.
Para sorpresa de todos, la gente de Tritón Bloom había logrado avisarle a los aliados al darse cuenta que le seguían. Así que más rebeldes se sumaron a la persecución de Traize. Wufei era el capitán de los rebeldes, pero la gente de Low solo parecía obedecer a Heero. Sobre todo al haber escuchado lo que les dijo:
"Soldados de Low, no les voy a pedir que luchen por un desconocido, no les voy a pedir que luchen por este reino. Les pido que luchen por ustedes y sus familias, por proteger a la gente que más aman, por proteger a sus hijos y sus esposas... luchen por ellos. Yo estaré siempre con la gente de Low para ayudarles en todo lo que este en mis manos. Lo mismo que los príncipes de Winner y Maxwell, yo también usare los dones que se me han sido otorgados para proteger a los que amo..."
Para Duo había sido una sorpresa ver como con esas simples palabras, Heero se había ganado el respeto y la lealtad de los soldados. Jamás lo había visto hablar tanto, era difícil que pronunciara más de dos palabras seguidas, pero lo había hecho bien. Los soldados lo seguían muy de cerca. El comenzó a guiarlos, lo mismo que Wufei dentro del bosque negro. Podía escuchar los cascos de caballo y el sonido lejano de voces. Sabía por donde se había ido y a donde iban a llegar.
Habían decidido que Quatre debía quedarse en el palacio, para recibir a los heridos, y curar a todos los aldeanos y soldados que habían caído heridos con el ataque de Traize en el traspatio; por lo que el contingente estaba formado por Heero, Wufei y Rashid a la cabeza. Duo seguía atrás al frente de algunos Shinigamis. La mayoría de ellos estaban también en el palacio, los más ancianos, los más jóvenes iban con ellos. Y junto a Duo iba Trowa al lado de Tritón y los rebeldes del pueblo.
La noche les había sorprendido dentro del bosque. Y sabiendo lo peligros que era el terreno, Wufei y Heero decidieron detener el contingente y continuar una vez que él solo hubiera salido.
Habían levantado un par de tiendas en el centro del bosque negro, cerca del lago y pegados a la montaña. Los soldados acampaban rodeando la tienda para proteger a sus soberanos. La noche les rodeaba y no creían posible que Traize se atreviera a atacar teniendo tan poca fuerza.
Rashid y Wufei estaban en otra tienda, a varios pasos de la que pertenecía a Heero y a Duo. Ambos estudiaban los mapas juntos con los príncipes. Sabían que Traize estaba cerca, pero la oscuridad no les permitía saber que tanto... Heero podía ver de noche, pero solo él, nadie más podía hacerlo y eso les obligaba a permanecer quietos por algunas horas, hasta que saliera el sol.
-- Es mejor que vayamos a descansar – dijo Heero levantándose del tronco mientras el resto de las miradas le veían – hay que estar atentos a lo que suceda y no debemos estar cansados. Ya hay guardia para esta noche? – pregunto viendo a Wufei
-- Si, un par de Shinigamis y cinco guardias de Winner harán la primera guardia. Trowa Barton, yo y otros cinco los remplazaremos al amanecer.
-- Hn – dijo Heero en acuerdo – vamos Duo, es hora de dormir – dijo Heero tomando a Duo por el brazo.
-- Yo quisiera... - dijo Duo nervioso, no quería estar a solas con Heero, no quería estar bajo el hechizo de su mirada.
-- Hay que descansar – dijo Heero jalándolo fuertemente del brazos para sacarlo de la tienda donde estaban todos reunidos.
Caminaron en silencio hasta llegar a la tienda. Las mantas ya estaban acomodadas en el suelo formando lo que serían sus camas por esa noche. Después de haber pasado un mes durmiendo en el suelo en la cabaña de Heero, no le sería difícil dormir en la tierra del bosque negro.
Habían dejado una pequeña bandeja con agua dentro de la tienda y algunas toallas. El río estaba cerca, pero no le agradaba que le atendieran tanto. Bien podía haber caminado hasta el río para refrescarse. Se sentía mal al ser llamado majestad o alteza. Pero no era el momento ni la hora para pedirles que dejaran de hacerlo. Por fortuna, solo algunos cuantos cambiaban su nombre de Heero por Odin. Mientras no fuera Duo, todo estaría bien. El solo era un cazador... solo un cazador huraño, como solía decirle Duo...
No podía aceptar todo lo que le habían dicho sobre su origen. Como olvidar 20 años de cuidados por parte de los Yuy? Un príncipe?, el nuevo rey de Low?, No!, eso era inaceptable. Su razón le hacía negarse esa posibilidad, pero... muchos de los soldados parecían sorprenderse al verlo. Sobre todo los adultos, aquellos que ostentaban un rango importante en las filas del reino Low. Al verle se habían inclinado con respeto llamándolo majestad... majestad... No!, solo era un cazador... un aldeano como tantos otros... y Middie, si, Middie, no Lady, seguía siendo su hermana.
Le había cuestionado sobre las palabras de la maldición, si ella ya sabía que su madre le había lanzado ese hechizo, como era posible que no le hubiera dicho como romperlo?. Pero en algo tenía razón... su madre había dejado la forma de romper el hechizo bajo un acertijo que se había encontrado incompleto por muchos años. Y ahora ya estaba rota...
Por lo menos, ahora ya tenía las respuestas a las preguntas que por tantos años surcaron su cabeza sobre el origen de sus dones...
Heero tomo agua con sus manos y la dejo caer sobre su rostro, mientras Duo se sentó en el suelo viéndolo. Contemplando aquello que ya jamás podría ser suyo... como quería. Por que Heero era el soberano de Low y tenía ciertas obligaciones que cumplir.
-- No entiendo por que me dicen majestad – dijo Heero de forma fría sin verlo – yo solo soy un cazador.
-- Eres un rey – afirmo Duo – en tu sangre corre la sangre Khrushrenada que te ha dado todos los dones que tienes, ya escuchaste a los Shinigamis...
Heero se dio la vuelta para verlo de forma detenida. Si, había escuchado la historia que Howard y G le habían contado, pero le costaba creerla. Incluso Middie... le había dicho que no era su hermana y que ella lo había sacado de palacio cuando solo era un bebé. Pero aun así le costaba creerlo.
Duo dejo de verlo y se recostó sobre las mantas dándole la espalda. Se encontraba terriblemente triste, Heero... no, Odin jamás podría renunciar al reino para estar con él. Y al no renunciar debía casarse y tener hijos. Tenía que escoger esposa y casarse lo antes posible.
Heero vio la figura de Duo en la oscuridad, parecía afligido y algo distante desde que comenzaron a llamarlo majestad. Camino de forma decidida hasta el lecho en el suelo donde descansaba Duo y se sentó de forma silenciosa a su costado. Sabía que Duo era un noble desde el principio, pero se entero que era un príncipe hasta que los atraparon. Por que no le había dicho quine era?
-- Por que no me lo dijiste – Duo se sobresalto al escuchar la voz de Heero muy cerca de él. Se giro un poco y lo vio sentado a un costado de su espalda viéndolo fijamente – por que me mentiste haciéndome creer que eras un vagabundo?
-- Yo jamás te dije que era un vagabundo, tú así lo creíste – dijo Duo a la defensiva.
-- Pero por que si estuviste un mes en mi cabaña no me dijiste quien eras? – volvió a preguntar sin dejar de ver los ojos violetas del trenzado.
Duo se incorporo en su lugar viéndolo de la misma forma en la que Heero le veía. Tratando de romper ese hechizo que le mantenía viendo fijamente esos ojos. Pero su corazón latía tan aprisa que cualquier orden que le daba a su cerebro no era escuchada debido a esos latidos.
-- Trate de decírtelo la noche en que nos capturaron. Quise decírtelo He... Odin – dijo bajando la vista.
Sintió como la mano de Heero le detenía por la barbilla obligándolo a verle. Su corazón comenzó a latir con fuerza al sentir el tibio contacto de la piel de Heero contra su rostro. Levanto la vista para toparse de nuevo con ese azul cobalto de los ojos de su primo sintiendo que un intenso calor le recorría sus mejillas. Como iba a hacer para soportar el verlo casado y con hijos? Como iba a soportar el tenerlo cerca y a la vez tan lejos?
-- Heero – dijo él haciendo que Duo le viera fijamente – me llamo Heero Yuy, no Odin Low...
-- Pero tu eres... - pero uno de los dedos que sostenían su barbilla se poso sobre los labios del trenzado impidiéndole hablar, haciendo que su corazón comenzara a saltar de forma más agitada. Ese simple gesto le hizo sonrojar aun más. Las manos de Heero eran tan calidas, tan suaves, tan...
-- Yo soy Heero Yuy, un cazador como cualquiera de los que viven en el pueblo y tú eres Duo Maxwell, un hechicero que me encanto con su mirada...
Duo abrió los ojos con suma sorpresa al sentir los labios de Heero sobre los suyos. Sus manos le habían atraído de forma posesiva hasta su cuerpo, abrazándolo con ternura, obligándole a abrir la boca para que dejara entrar su lengua. Para permitirle saborearlo, para permitirle embriagarse con su sabor.
Por instinto cerro los ojos dejándose guiar por las sensaciones que Heero le despertaba. Subió sus brazos para abrazar el cuerpo de Heero y responder al beso que el daba de la mismo forma e intensidad. Dejando que las manos de Heero se deslizaran por su espalda levantando de forma lenta la camisola. Soltado con manos torpes el cincho que guardaba la espada, para poder levantar a medio pecho la suave tela.
Duo se separo de Heero de forma abrupta sintiendo que su rostro ardía al sentir como Heero intentaba retirar la camisola de su cuerpo. No podía permitirse caer, no podía entregarse a Heero si lo iba a perder. Su corazón latía acelerado, haciéndole sentir un hormigueo que le recorría de pies a cabeza. Pero no debía sucumbir... no!, aun que lo deseara... no...
-- Tu sabías que una vez rota la maldición no habría nada que me detuviera – dijo Heero levantando el rostro de Duo y viéndolo fijamente. El sonrojo en el rostro del trenzado se incremento todavía más, haciendo que su corazón se parara de un golpe y comenzara de nuevo a latir de una forma alocada.
-- No entiendes – murmuro Duo tratando de detener ese latido, tratando de hacerle entender a Heero que no podían... Que no debían...
-- Que no entiendo?, Que ahora que se supone soy un rey no puedes estar conmigo? O que lo que se suponía sentías por mi era solo un juego como lo dio a entender tu tío? – dijo Heero con la mirada fría viendo fijamente los ojos violetas de Duo. Duo se sorprendió por las palabras dichas en un tono amargo. Pero ese no era el motivo.
-- No!, estas equivocado. Yo jamás te he mentido, yo aun... aun... - dijo bajando la vista totalmente sonrojado – aun te quiero.
-- Entonces que es lo que no entiendo Duo? – volvió a preguntar Heero levantándole la barbilla para que le viera, haciendo que la mirada violeta se posara en la suya de nuevo.
-- Siendo el rey de Low debes casarte y tener hijos – dijo viéndolo fijamente con ojos tristes – debes buscar esposa y casarte lo antes posible... Es la ley de todo reino... y yo... yo – dijo volviendo a bajar la vista.
Pero sintió como de nuevo Heero lo tomaba por la nuca para besarlo, empujándolo de forma suave hasta las mantas en el suelo. Trataba inútilmente de soltarse, de decirle que eso no podía ser. Pero su corazón mandaba sobre la razón. No podía ni quería detenerse. Comenzó a regresar el beso con igual pasión, con igual entrega, dejando que sus manos se deslizaran por debajo de la camisola de su primo, acariciando de forma suave su espalda acercándolo cada vez más a su cuerpo, para sentir la calidez que el cuerpo de Heero le hacía sentir.
Heero había levantado de nuevo la camisola y dejaba que sus manos recorrieran la perfección del cuerpo del trenzado. Haciendo que un gemido bajo escapara de los labios de Duo cuando se separo de sus labios para comenzar a besarle el cuello. Y como un murmullo a su oído pudo escuchar las palabras de Heero.
-- La única persona a la que quiero es a ti... y tus malditas leyes me importan muy poco...
-- Heero! – pero de nuevo sus palabras fueron cortadas al apoderarse de nuevo de sus labios con un beso apasionado.
Los labios de Heero le obligaban a abrir la boca para dejar que su lengua entrara en ella, para que explorara de forma suave y seductora su interior, para que saboreara de forma lenta ese sabor que le envolvía y que le embriagaba como el mejor de los vinos.
Su cuerpo temblaba bajo el fuerte cuerpo de Heero, sentía como si un fuerte torrente de fuego le quemara la piel por dentro. Las manos de Heero recorrían su cuerpo de arriba abajo lanzando fuera la camisola rasgada y manchada de su sangre. Sabía que lo que hacía estaba mal, lo sabía... pero estaba muy lejos de importarle.
"Una noche", repito su cabeza mientras recorría con sus manos la espalda y el torso de Heero para sacarle la camisola por la cabeza... "Solo una noche", se repitió mientras Heero comenzaba a bajar por su cuello besando de forma seductora su piel... "Solo esta noche", se rindió la razón a su corazón... dejando de pensar en el lugar y el momento.
Una noche era suficiente para todo el resto de su vida...
Heero tomo a Duo por la cintura para acercarlo más a su cuerpo, para dejarle sentir lo que provocaban sus caricias en él. Un gemido bajo escapo de los labios de Duo al sentir como la boca de Heero se cerraba sobre uno de sus pezones. Mientras sus manos se movían sobre el cuerpo del cazador y Heero desataba la cinta que sujetaba su largo cabello. Heero dejaba deslizar sus dedos sin dejar de chupar y torturar el pezón del trenzado con sus labios, dejando que sus manos se movieran de forma lenta sobre la blanca y sueva piel que tanto deseaba y que ahora se encontraba a su merced. Rendido a sus deseos, rendido a al placer que le causaban sus besos.
-- Heero – murmuro Duo con la voz entre cortada – ah, Heero...
Duo trataba a toda costa de controlar sus propios gemidos, sabía que estaba en un campamento, en una tienda en medio del bosque. Aun que alejados de los soldados que les guardaban, no podían estar seguros que no les escucharan. Pero era casi imposible no gemir ante las caricias que Heero depositaba en su cuerpo, ante la pasión con la que lo estaba amando. Parecía saber exactamente donde tocar y como hacerlo. Le hacía temblar ante el solo roce de sus labios sobre su piel, le hacía arquear su cuerpo ante el movimiento de sus manos sobre su vientre desnudo. Le hacía estremecer de pasión cuando había comenzado a destara las cintas del pantalón para comenzar a bajarlo.
El miembro despierto de Duo fue lo primero que escapo de entre la ropa que comenzaba a bajar con sus manos de forma seductoramente lenta hasta dejarlo a los pies de ambos. Duo estaba por completo desnudo bajo su cuerpo, se levanto solo un poco para observarlo, teniendo la magnifica vista que poseía no le fue difícil verlo con claridad. Los ojos violetas se posaron en su rostro. Pudo ver la oscuridad que la pasión causaba. Descendió de forma rápida para atrapar de nuevo esos seductores labios entre los suyos, mientras su mano bajaba hasta atrapar el miembro despierto del trenzado.
Duo tembló al sentir el contacto de los dedos de Heero sobre su miembro, haciendo que su respiración se agitara aun más. Sus propias manos comenzaron a bajar hasta el vientre de Heero para dejar introducir su mano dentro del pantalón de su excazador... dejando que sus manos hicieran lo que su corazón le pedía y la razón le ordenaba no hacer.
-- Duo... - susurro Heero al oído de trenzado de forma sensual al sentir los dedos del trenzado deslizarse sobre su miembro ya despierto.
-- Que hay con las tormentas, el viento, el agua y todo eso que puedes causar... - murmuro Duo sin dejar de subir y bajar su mano sobre l miembro de Heero – no es esto peligroso?
Heero dejo que su lengua se introdujera dentro de la oreja de Duo haciéndolo lanzar un gemido un poco más fuerte. Haciéndolo temblar por dentro, era como si un rayo le hubiera golpeado el cuerpo. Jamás imagino que su cuerpo pudiera reaccionar de esa forma ante la pasión que Heero podía despertarle.
-- Peligroso sería que me obligaras a detenerme ahora – respondió Heero comenzando a mover sus manos de forma más rápida sobre el miembro de Duo.
-- Ah, Heero! – dijo Duo entre dientes, abrazando más fuerte a Heero por la espalda al sentir como su mano subía y bajaba de forma rápida haciendo que su respiración se agitara y que los gemidos de pasión escaparan de sus boca semi cerrada.
Jamás había imaginado poder sentirse de la forma en la que Heero le hacía sentir. Era como si llegara al cielo y regresara en cuestión de segundos. Su piel comenzaba a perlar de sudor y su corazón latía a ritmo acelerado haciendo que su respiración se agitara. Sabía que en cualquier momento llegaría al clímax y adoraba ver a Heeor igual que él, sentirlo igual de excitado que él. Por que podía sentir su respiración en su cuello, podía escucharlo respirara de forma acelerada y sentía su excitación chocando contra sus piernas desnudas.
-- Te amo – murmuro Duo abrazándolo fuertemente – ya no aguanto – dijo en un último esfuerzo mientras su semilla se derramaba manchando la mano de Heero y su estomago.
Heero sintió la semilla caliente de Duo en sus manos y levanto el rostro para besarlo. Dejando que de nuevo su lengua invadiera su boca, mientras con la otra mano abría las piernas de Duo para acomodarse en medio. Bajando la mano manchada de semen hasta llegar a la entrada del trenzado.
Duo abrazo a Heero por el cuello profundizando el beso, dejando que la lengua de Heero saboreara y se embriagara con su sabor. Abrió los ojos en sorpresa cuando sintió que algo se adentraba en su interior. Era extraño, pero no del todo doloroso. Volvió a cerrar los ojos cuando el dolor paso devolviendo a Heero el beso con igual pasión.
Había introducido un dedo dentro de la entrada de Duo sin que le molestara demasiado. Lo dejo acostumbrarse a la invasión para poder continuar con la tarea de prepararlo. Sabía que después iba a recibir una montaña de preguntas por parte del trenzado y vaya que iba a tener que sacar respuestas. Pero de momento solo quería que disfrutara tanto como estaba disfrutando él.
Comenzó a moverlo de forma lenta, prestando total atención a algún signo de molestia. Pero de Duo solo escapo un gemido de pasión de sus labios. Heero aprovecho ese gesto para dejar introducir un segundo dedo dentro del trenzado.
-- Aaaahhh, Heero! – gimió Duo el nombre de su excazador de ojos cobalto.
Al sentir la invasión arqueo la espalda sintiendo un espasmo de pasión invadirle todo el cuerpo. Respondiendo con movimientos rápidos de su cadera y vientre a los movimientos que Heero hacía en su entrada.
-- Duo – murmuro Heero de forma queda saboreando la sal de la piel de su trenzado.
Los sonidos que escapaban de la garganta de Duo le exaltaban, le fascinaban y le excitaban. Se vio a si mismo tratando de hacer que no escaparan de su propia garganta sonidos más fuertes. Ahogaba con besos en los labios y la boca de su trenzado, su necesidad de gritar tan fuerte como la garganta pudiera permitirlo.
Sentía que todo su cuerpo reaccionaba al simple roce de la piel del trenzado. Pero no era suficiente. Para ninguno de los dos era suficiente. Pudo sentir como el miembro de Duo volvía a despertar mientras movía sus dedos dentro de la entrada de Duo cada vez más y más rápido.
Duo sintió como Heero retiraba aquello que le llenaba de placer de su entrada y abrió los ojos para ver por que había hecho eso?. Heero vio la mirada de reproche que Duo le dedicaba y se dio prisa en tomarlo de la cintura de nuevo para acomodarlo sobre su miembro endurecido dejándolo entrar de forma lenta en la entrada de su trenzado.
-- Ah!
Solo fue un leve quejido el que escapo de los labios de Duo, antes de que los labios de Heero pudieran capturar el grito que escapaba de su garganta. Duo entrelazo su mano con la de Heero, mientras con la otra lo abrazo fuertemente a su cuerpo, dejando que el miembro de Heero entrara por completo en él.
Heero abrió los ojos al sentir como el cuerpo de Duo se tensaba. Trato de separarse, haciendo que la cabeza de Duo se acomodara en el hueco de su hombro, pero las manos del trenzado le sostenían de forma firme.
-- No quiero lastimarte – afirmo de forma queda al odio del trenzado.
-- Entonces sigue – dijo Duo de forma firme rodeando con sus piernas las caderas de Heero y comenzando a moverse de forma lenta.
Heero comenzó a moverse al sentir los movimientos de Duo, haciendo que su vientre chocara con el miembro ya despierto de su trenzado. Los movimientos eran envolventes, lentos al principio, ajustando su ritmo al impuesto por los de Duo, dejando que él se moviera primero para que se acostumbrara a la invasión para después poder continuar él con el ritmo.
-- Ah Duo... - murmuro Heero en un gemido al oído de su amante.
Las embestidas comenzaron a ser más y más fuertes, haciendo que los gemidos de Duo escaparan de forma un poco más sonora a los oídos de Heero, pero no tanto como para que fuesen escuchados por otros. Cada sonido que escapaba de sus bocas hacía que el placer se incrementara.
Heero tomo el miembro despierto de Duo entre sus manos y comenzó a masturbarlo al ritmo de las embestidas.
-- Ah, Heero!! – gimió Duo
Y con un último gemido Duo volvió a manchar la mano y cuerpo de Heero, siendo este detonante el incentivo para que Heero derramara su semilla dentro de Duo.
-- Duo...
Con un último espasmo, Heero se dejo caer sobre el cuerpo de Duo, dejando que su respiración se calmara y su cuerpo pudiera bajar un poco la temperatura.
Duo se abrazo al cuerpo de Heero que mantenía su cabeza recargada contra su pecho, mientras su cabello suelto se pegaba a su cuerpo sudoroso. Su corazón latía aun acelerado y su respiración no parecía querer regularse.
Había sido maravilloso, pero... como supo Heero lo que tenía que hacer?
Heero se dio la vuelta sujetando a Duo de la espalda para voltearlo junto con él y con las mantas.
Duo se incorporo un poco para verlo. Su mirada parecía serena y en sus labios se dibujaba una mueca en forma de sonrisa. Solo una vez lo había escuchado reírse, pero nunca lo había visto sonriendo. Sintió una de las manos de Heero despejar los mechones que se pegaban a su rostro para después sentir la calidez de sus labios sobre su frente.
Duo volvió a separarse para sonreírle de forma luminosa. No hacían falta las palabras en ese momento. Sentía la calidez de sus caricias, y el calor de su piel desnuda bajo la suya. Se recargo en su pecho abrazándolo por la espalda, mientras Heero lo acunaba entre sus brazos de forma posesiva.
No quería romper el encanto de lo que acababan de pasar pero tenía una duda...
-- Cuando tenía diez años – murmuro Duo de forma lenta – mi tío Traize me castigo encerrándome en mi habitación por haberme sorprendido en el cuarto del tesoro – dijo de forma melancólica, mientras Heero le escuchaba sin interrumpirle acariciando su largos cabellos con sus dedos - Pero una habitación cerrada nunca me ha detenido – dijo riendo de forma queda – así que me escape por la ventana y me puse a buscar a Trowa. Siempre me han gustado los caballos, ahora se por que... Ambos entramos a los establos para jugar con ellos. Pero escuchamos un ruido en las puertas y corrimos a escondernos en la paja... - Duo comenzó a acariciar el torso de Heero con sus manos de forma lenta, haciendo que un estremecimiento involuntario sacudiera el cuerpo de Heero – Vimos como un par de mozos de cuadra entraban al establo y hacían el amor... tal como lo hemos hecho nosotros ahora – dijo Duo incorporándose para verlo fijamente a los ojos – CUAL ES TU ESCUSA HEERO? – dijo Duo frunciendo el seño de forma molesta.
Heero arqueo las cejas de forma sorprendida al ver el gesto de Duo, pero no borro de sus labios la mueca en forma de sonrisa. Duo le observo divertido, quería estar enojado con él por lo que había hecho, pero simplemente no podía... lo amaba demasiado y se sentía muy feliz por haberse entregado que no podía estar molesto con él, así que sonrió de nuevo.
-- Y bien? – cuestiono de nuevo.
-- Wufei – dijo Heero de forma firme acariciando las sonrojadas mejillas de Duo haciendo que las cejas del trenzado se arquearan con sorpresa.
-- Wufei?, que tiene que ver ese palurdo con lo que sabes? – pregunto Duo con curiosidad deteniendo la mano de Heero.
-- Tu sabes que Wufei puede ser una molestia cuando quiere...
-- Cuando quiere?... creo que aun que no lo quiera – afirmo Duo riendo.
-- Si, tienes razón, pero a Wufei le gustaba contarme de forma detallada todo lo que se podía hacer en estas situaciones... le gustaba torturarme contándome todas estas experiencias con lujo de detalles... quizá no lo había experimentado, pero tenía toda la teoría.
-- Ese palurdo! – dijo Duo de forma molesta sentándose sobre las mantas – y así piensa casarse con Hilde... No voy a...
Pero su palabrería fue callada por unas manos que le giraron el rostro para apoderarse de sus labios de forma posesiva. Haciendo que su respiración volviera a agitarse y su corazón latiera de forma agitada.
-- Ya es hora de que te calles – dijo Heero al oído de Duo volviendo a apoderarse de los labios del trenzado, para empujarlo de forma suave de nuevo a las mantas.
Habían perdido el castillo de Low, había perdido a más de la mitad de sus hombres, además había perdido el dinero que había estado recolectando con los impuestos del pueblo para la compra de armas. Ni siquiera había logrado llevarse a más caballos para venderlos y obtener oro.
Maldito Odin Low... maldito su hijo! Y malditos sus sobrinos!... malditos todos aquellos que creían en la profecía y no habían visto en él al rey absoluto de Low.
Se sentía enojado, furioso, sentía que su sangre hervía y buscaba vengarse de su principal enemigo... de Odin Jr.
Era igual a su padre, idéntico en físico y espíritu. Era como si su maldito cuñado hubiese regresado de la tumba para tomar revancha contra él y contra aquellos que le habían traicionado. Y sabía que podía hacerlo... había visto la tormenta que creara sobre el bosque negro y pudo contemplar como dirigía el viento para desviar las flechas. Seguramente también podía dirigir los rayos de las tormentas como solía hacerlo su padre.
Necesitaba ayuda, pero Barri y Peacemillon aun estaban lejos. Los soldados que iban a mandarle aun tardarían medio día en llegar y tenía que adelantarse. Debido a ese pensamiento es que no estaba demasiado lejos del campamento que habían armado los de Low.
Podía ver a lo lejos las fogatas encendidas y contemplaba a aquellos que hacían guardia con detenimiento. Jamás se esperarían que solo dos hombres les estuvieran vigilando.
Tenía un plan para tener de nuevo Low en sus manos, no necesitaba más que a un hombre para llevarlo a acabo. No necesitaba luchar a muerte con nadie... solo... solo necesitaba tomarlo desprevenido.
-- Si eres idéntico a tu padre, tal como lo pienso, te has delatado cuando te interrogue en las mazmorras... mi querido sobrino, Odin Low Jr. – dijo Traize desde las sombras, estudiando a los hombres que aun permanecían de pie, haciendo guardia y esperando un numero grande de hombres.
Se sentía extrañamente bien, abrigado y un sentimiento de felicidad le embriagaba por dentro. Comenzó a abrir los ojos al sentir que como una segunda piel le sostenía por la espalda y los hombros, proporcionándole calor.
Giro la vista tratando de reconocer el lugar. La tienda!, ahora podía recordarlo todo y sonrió para si mismo. El sol aun no salía, pero ya no estaba tan oscuro, el sol no tardaría en salir por completo.
Levanto la vista para ver el rostro sereno de Heero, habían hecho el amor un par de veces durante la noche y ahora Heero dormía profundamente. Volvió a acomodarse sobre el pecho desnudo de Heero, dejando que su mejilla rozara la piel lisa de su primo...
Su primo...
Si, Heero era Odin Low, el verdadero heredero del reino y no le había importado entregarse a él solo por una noche. Por que sabía que cuando el sol se pusiera por completo, de nuevo volvería a ser el rey y tarde o temprano tendría que renunciar a él. No importaba que Heero hubiese dicho anoche que no le importaban las leyes del reino que al único que quería era a él. Leyes eran leyes y quienes eran ellos para cambiarlas?...
Se incorporo de forma lenta, soltando las manos de Heero que descansaban sobre su cuerpo evitando despertarlo. Adoraba ver sus facciones relajadas, dibujando aquello que había visto anoche... una mueca en forma de sonrisa.
Se incorporo por completo y volvió a sentarse con rapidez al sentir un dolor proveniente de la parte baja de su espalda. Jamás había sentido un dolor como ese, a que se debería? A la flecha?... un intenso rubor cubrió su rostro tan solo al imaginar a que se debía.
Volvió a levantarse de forma lenta y se puso a buscar su ropa por el suelo de la tienda. Se vistió de forma apresurada y antes de salir se aseguro de que Heero siguiera durmiendo y se encontrara abrigado.
Y antes de salir por completo, murmuro de forma baja "Jamás voy a olvidarlo"...
Levanto la vista para tratar de ver entre las altas copas de los árboles como la luz comenzaba a colarse. Estaban cerca del río que llevaba al estanque, por lo que los árboles no estaban tan cerca uno de otro y la luz podía colarse mejor que cuando estaban más adentro.
El sol comenzaba a salir... pero antes de que todos comenzaran a despertarse, quería ir al la río a refrescarse un poco, y quizá, si podía, bañarse.
Dio un par de pasos y se detuvo al ver a alguien recargado en un árbol. Uno de los que hacían guardia seguramente. Sonrió de forma luminosa cuando se percato de que quien estaba en es aparte era Trowa.
-- Buen día Trowa – dijo Duo alegremente al ver a su amigo parado a un costado del árbol viendo hacía el camino.
Trowa giro su vista al ver a Duo. Se veía sumamente contento, sus ojos no mostraban la tristeza que le había visto el día anterior. Y sonrió un poco al imaginarse que Heero... no, Odin, tendría algo que ver con ello.
-- Buenos días Duo, a donde vas? – pregunto al ver como Duo caminaba de forma apurada.
-- Voy al río a asearme un poco, no tardo – dijo de forma alegre – y no te apures en mandarme alguna escolta. El río esta muy cerca, conozco el camino – y antes de que Trowa pudiera decirle nada, Duo ya había corrido en dirección al río.
No quería que nadie le acompañara, quería tener la oportunidad de meterse a esas aguas, aun que estuvieran frías. Y sabía que seguramente Trowa arruinaría esa oportunidad si despertaba a alguno de los soldados para que le acompañaran. Además, no era necesario... el río estaba muy cerca.
Las aguas se veían tan cristalinas ese día. Podía ver las florecillas creciendo a los lados de la rivera del río y disfrutaba de su aroma colándose en el viento. Era la más hermosa de las mañanas...
Se agacho para contemplar su imagen en las trasparentes aguas. De nuevo volvía a ver el brillo en sus ojos, ese mismo brillo que había contemplado cuando vio a Heero por primera vez en el bosque.
Lo amaba...
Una sombra de tristeza cruzo por su mirada al recordar que estaba enamorado de su primo, el rey Odin Low... un rey que debía casarse...
Agito con fastidio las aguas con sus manos y se dispuso a tomarla para echársela sobre el rostro. Dejando que las frías gotas, que escurrían por su cabello y rostro, también escurrieran su tristeza.
Quizá Odin nunca pudiera ser suyo...
Pero Heero si...
Giro la vista al escuchar un ruido a sus espaldas... abrió los ojos en sorpresa para ver como algo era lanzado sobre su cabeza con fuerza y le hacía caer a la hierba perdiendo el conocimiento.
-- Mi querido Duo... tú serás la llave para recuperar todo lo que por derecho me pertenecía... Atalo Miliardo!! – dijo Traize con voz firme viendo el cuerpo de Duo tirado sobre las hierbas que crecían a las orillas del río.
Continuara....
Notas de la autora.
Por fin!, si por fin hice el lemon 1x2, espero que me haya quedado bien. No termina por gustarme, pero que digo?, si a mi nunca me gusta nada de lo que hago, jejejeje --!.
Bueno, este mini lemon de Heero y Duo me lo pidieron a morir, creo que no hay review o correo en el que no haya mención al asunto y he de confesar que no tenía planeado meterlo en este capitulo. Pero ya que las cosas se dieron, pues decidí meterlo.
Aquí sabemos la historia de Traize, así que ya saben por que esta obsesionado con eso de quedarse con los tres reinos. Y a ver quien capto la indirecta, jejejejeje. Aun que no es algo nuevo, ya que lo he mencionado en algunos capítulos anteriores, pero de todas formas la sabrán en el último capitulo. Es decir, el siguiente. Sip, ya el siguiente es el último. Escribiré todo de tajo, así que no importa cuantas hojas me salgan, el siguiente será el último.
Bueno, Misao me pidió que la mencionara en estas notas. Me dijo explícitamente que mencionara su nombre cuando hiciera el lemon de Heero y Duo. Si eran en estas verdad?, a menos que quisieras que te mencionara en medio de los diálogos de estos dos, jejejeje. Bonito se vería diciendo "Ah Heero", Misao, jejejejeje. Ha, olvídenlo, estoy medio loca, jejejeje. Oki, Misao, Misión cumplida...
Y sin más, agradezco a mis amigas de siempre: Faby (mala!!! Nos debes muchos fics y ya me dejas con la intriga de otro?, mala, mala, mala!!), Claudia (Niña donde andas?, hace siglos que no te leo), Marlene (No, a Marlene si la veo y le hablo por teléfono) y Bony (Por fin me pondré a trabajar en Tortura, solo déjame termino este de herederos).
Comentarios, sugerencias, tomatazos a: maryluzmtyyahoo.com o maryluzmty71hotmail.com
Review Contest:
Susaku Koi: Yap, en el siguiente se acaba la historia, jejejejeje. Ojalá que este capitulo también te haya gustado.
Hikaru Hitsuko: Pues a ver si las ideas que tenias en la cabeza son las que se me ocurrieron a mi. Ojalá te haya gustado este capitulo, jejeje.
Devil1: Mil gracias, ojalá te siga gustando la historia!
Loreto W: No Loreto, si el lemon estaba planeado desde el principio, jejejeje, solo que no podía decirles. Así que ya esta hecho, ojalá les guste a todos, si no, ya me imagino siendo lanzada junto con Traize a la horca, jejejeje.
Dennise: Espero no haberme demorado tanto en actualizar y pues ya las cosas van tomando su rombo un capitulo antes del final. Y como toda historia, esta es el clímax, a un paso de que todo termine, las cosas se aceleran más, jejejejeje. Ojalá te haya gustado este capitulo y el mini lemon 1x2. Y si pobre Dorothy, yo también la compadezco por enamorarse de quien no debe, jejejejejejeje.
Ryo Asakura: Que bueno que te gusta tanto esta historia, pero todo principio tiene un fin y esta ya esta llegando. Además tengo otro en puerta, jejejejeje. Pero comienzo a publicarlo al terminar este. Ojala el cap 13 también te haya gustado.
Dayiah Lilith Belsebu Sekmet : No te preocupes por los Reviews, yo soy de las que a veces deja y a veces no, pero es por mi maquinita loca que a veces me deja y a veces no, jejejeje. Pero que bueno que te gusto Juego y que estas leyendo esta, que muy pronto llegara a su fin. Gracias por leerla y dejarme Review!
Yuki Ayanami: Ojalá haya podido responder el resto de tus dudas con este capitulo y sobre todo, que te haya gustado y que no me haya tardado, jejejeje. Ya ves como estuvo lo de los dones, a ver si ahora si te convenzo con eso, jejejejeje (creo que no, verdad?)
Lioku: Pues si, no se por que en este fic, Quatre siempre rescata a Trowa, seré que he cambiado en algo el carácter del rubio? (zaas, azote en la cabeza), ya me dijeron que no, que lo que pasa es que Quatre lo ama mucho y quiere que siempre este bien, jejejeje.
Misao: Pues ya te nombre en las notas generales, ojalá haya sido lo que me pedías. Sobre tu historia de chicos bonitos si la he leído y tengo muchos comentarios que hacerte al respecto. No quería dejarte un Review con ellos, prefiero hacerlo en un correo personal. Y si he visto corazón valiente, pero hace algunos añitos por lo que no recuerdo es aparte de lo de Heero. Se me hace exagerado que hayas llorado por algo como lo que escribí (será que yo soy de piedra y no tan fácil lloro?, pues bue..) Y mira que ahora si el lemon es totalmente original, no hallarás nada de otra de mis historias, jejejeje.
