Los Herederos de Low
Gundam Wing
Por Maryluz

Pairings: 1x2, 34, 5H? Category: Shonen Ai, fantasia, AU. Raiting: PG-13. Disclaimer: Yo no poseo a los personajes de GW, esta solo es una historia de fanáticos para fanáticos. Warnings: Shonen ai.

-- Dialogo - "Pensamientos "

Capitulo 14

LA BATALLA FINAL



Los heridos estaban acomodados en uno de los salones del palacio, aquel que no recibía tanta humedad. Varios fogones habían sido encendidos para proporcionar algo de calor a quienes convalecían. Los shinigamis, algunas personas de la aldea, Catherine Bloom, Lady One y Quatre atendían a todos los que habían caído heridos en el ataque dentro del palacio.

Quatre se levanto pesadamente del suelo donde atendía a uno de los heridos por espada. Había colocado sus manos sobre el pecho del hombre y las heridas habían desaparecido. Pero el usar tanto sus dones ya lo tenía agotado, un poco más y no podría mantener los ojos abiertos.

-- Majestad Quatre, debería dormir un poco – dijo G que se aproximo a él con un balde de agua en la mano.

-- No podría – dijo Quatre sonriendo – estoy cansado, pero la preocupación no me dejaría cerrar los ojos.

-- Quatre, no debes preocuparte por ellos, estoy segura que Hee... es decir, Odin Low, protegerá a Duo y a Trowa – dijo Lady aproximándose a donde Quatre y G charlaban.

-- Yo confió en eso – dijo bajando la vista – pero no en mi tío.

Quatre guardo silencio de forma abrupta sintiendo un fuerte dolor en el pecho que le hizo subir sus manos. Lady One se apresuro a tomarlo de los hombros para evitar que cayera al suelo.

-- Que sucede?, que ocurre? – dijo preocupada la mujer, mientras G solo observaba sin entender mucho.

-- Duo... algo le ha pasado a Duo – dijo Quatre en un jadeo, sintiendo una punzada en el corazón.

-- Hay que avisarle a Heero! – dijo de forma apresurada olvidando llamarlo por su verdadero nombre – avísale a Heero!

Quatre levanto la vista para ver los ojos azules de Lady. Como que el avisara a Heero? De que forma iba a avisarle? Tomar un caballo y salir? Pero eso podría llevarle mucho tiempo y quizá Duo para entonces...

-- No Quatre, envía tu sentimiento a Heero – dijo Lady interrumpiendo sus pensamientos.

-- Enviarle?, pero como? – cuestiono Quatre sin entender.

-- Así como Duo puede pasar su poder a alguien de su sangre, usted puedes hacer lo mismo majestad – dijo G afirmando con la cabeza – entre ustedes tres, pueden pasar algo de sus dones. Avísele a Odin Low del peligro que corre el príncipe Maxwell. Solo concéntrense.

Quatre asintió al hombre y se enderezo. Quizá Duo había pasado algo de sus dones cuando salvo a Trowa. Si Duo había podido hacerlo, él también lo haría. Iba a concentrarse para avisarle a Heero sobre el peligro que corría su primo. Tenía que hacerlo. Heero tenía los dones para enfrentarse a la persona que estaba seguro lo tenía. El podría hacer algo.



Traize esperaba a orillas del río, viendo constantemente del otro lado de la rivera. Sabía que su sobrino, su más fuerte rival, iba a llegar pronto. Mantenía cruzados sus brazos sobre su pecho, mientras observaba de reojo a Miliardo cuidando de un inconsciente Duo. Tenía tantas ganas de acabar con él con sus propias manos, pero aun no podía hacerlo. Iba a esperar a Odin y lo acabaría delante suyo si no aceptaba lo que iba a proponerle.

Bajo la vista hasta ver sus finas botas. Había esperado tanto tiempo por verle y ahora que le encontraba no podía tenerlo.

Wufei Chang...

Aun recordaba su primer encuentro, el día en que atacó la aldea de Lang y mató a toda su gente. Había decidido acabar con todos los dragones sin miramientos, eran un pueblo de guerreros que podrían ponerse en su contra y no iba a permitirlo. Pero al ver surgir entre las llamas del pueblo, los ojos profundamente negros de un guerrero, lo había llenado de un extraño sentimiento que varios años después pudo identificar.

Wufei había escapado de sus manos herido en su orgullo. Lo había estado buscando por años sin encontrarlo.

Pero por fin había dado con él, solo que estaba por completo en su contra - Maldición!- Estaba con sus sobrinos.

Pero eso ya iba a cambiar, se dijo a si mismo volviendo a levantar la vista. Todo estaba listo, su gente había recibido órdenes de que cuando saliera el sol, se apostara cerca del bosque esperando para atacar.

Y faltaba muy poco...

Wufei Chang volvería a sus manos, lo quisiera o no!... junto con el reino de Low.



Heero despertó con un sobresalto girando su rostro para todos lados buscando a Duo. No lo veía cerca, ni siquiera veía sus ropas al lado de la suyas.

Es que todo había sido una fantasía?

Dejo caer su cabeza entre sus manos al no saber si todo había sido un sueño o parte de la realidad. Levanto la cabeza de nuevo cuando algo martillo su corazón.

Duo... Duo estaba en peligro, pero como lo sabía?

Se levanto a la carrera totalmente desnudo, dejando que las mantas que le cubrían cayeran al suelo por completo desparramadas. Tomo su pantalón a la carrera y su espada. Sin preocuparse por buscar su calzado, o una camisa, salio de la tienda a toda prisa.

Giro la vista buscando a alguien con la mirada, cualquiera que pudiera decirle donde se había metido el trenzado. Su corazón latía de forma apresurada y en su cabeza solo estaba la imagen de Duo. Estaba seguro que ese sobresalto y ese martilleo eran por él. Algo o alguien, le avisaba que Duo tenía problemas.

Escucho unos pasos apresurados que le seguían y se detuvo detrás de un árbol esperando a la persona que se aproximaba. Las hierbas altas hacían cosquillas a sus pies y el aire helado le hacía estremecer, pero eso no le importaba, quería encontrara a Duo.

-- Detente! – dijo con voz firme cuando una persona pasó delate suyo. Pero le fue fácil reconocer la capa oscura que cubría su espalda. La capa que le había visto apenas el día anterior lanzando dos flechas con su arco – Trowa?

-- Majestad – dijo Trowa volteándose con ambas manos en alto para verle. Heero bajo la espada.

-- Has visto a Duo? – pregunto a la carrera, Trowa pudo notar la desesperación en esa pregunta, así que asintió.

-- Dijo que iba al rió – aseguro Trowa.

-- Sígueme! – dijo a la carrera saliendo a toda prisa

Por que su majestad Odin lucía tan desesperado por encontrar a Duo?, no sabía por que corría tan aprisa rumbo al río y si que corría rápido. Ya le llevaba varios pies de ventaja en la carrera hacía las aguas de la rivera y por más intentos que hacía por alcanzarlo no lo lograba.

Vio de reojo como alguien más se les unía en la carrera y no le fue difícil distinguir al cazador de ojos negros: Wufei. La capa de ambos ondeaba con forme sus pasos apresurados, Wufei y Odin llevaban sus espadas en mano y él cargaba con su arco y las flechas listas para lanzarlas. Aun que no entendía por que?.

Heero corrió a toda prisa dejando a Trowa a sus espaldas, podía escuchar como las hierbas se partían bajo sus pies desnudos y como otras pisadas más, cubiertas con calzado, se encargaban de romper algunas un poco más atrás. Escuchaba la respiración acelerada de algunos hombres que corrían. Pero algo le había llamado la atención, una risa, una risa que le parecía vagamente familiar.

Se detuvo de golpe al ver del otro lado de las aguas la figura de un hombre alto recargado en el tronco de un árbol. Sus ojos azul cobalto se deslizaron de forma lenta sobre la figura elegantemente vestida y se detuvieron al llegar a los ojos azules y la sonrisa maliciosa que se dibujaba en su rostro.

-- Traize... - murmuro en voz baja empuñando la espada frente a él.

-- Mi querido sobrino Odin Low – contesto Traize al murmullo de Heero sonriendo aun más – sabía que ibas a venir, pero no me imagine que vinieras tan pronto – dijo sin moverse de su lugar.

-- Donde esta Duo? – pregunto viendo de reojo a sus espaldas. Trowa y Wufei se acercaban.

-- Duo? – dijo levantando las manos – que te hace pensar que yo lo tengo? – Heero regreso de nuevo su vista a Traize y frunció la boca con disgusto.

-- TRAIZE! – grito Wufei al verlo parado del otro lado de las aguas del río, mientras Trowa empuñaba su arco y flecha en contra de su anterior excelencia.

-- Vaya, vaya – dijo Traize en tono burlón – pensé que vendrías solo... Odin – dijo viéndolo de forma fija.

Heero volteo a ver a Wufei que enarcaba las cejas con disgusto y a Trowa que tensaba las cuerdas del arco listo para arrojar la flecha sobre Traize.

-- Bajen sus armas – les dijo de forma firme – él me quiere a mi – dijo volteando a ver de nuevo a Traize que sonreía con jubilo – Y yo quiero a Duo de regreso.

-- Parece que por más que te diga que yo no tengo a Duo no me vas a creer – dijo de forma sería haciendo que Heero no dejara de verlo – y haces bien – dijo señalando detrás del árbol en el que estaba recargado.

La figura alta de Miliardo apareció detrás de él, traía sujeto fuertemente de los brazos a un Duo atado que por más que intentaba moverse no lograba soltarse. Su voz era acallada por una mordaza, lo que le impedía hablar. Podía apreciarse sobre su rostro un raspón, producto de algún golpe, pero en general se veía bien.

Los ojos violetas de Duo se posaron en los azul cobalto que le veían de forma detenida. Heero no usaba camisa, ni botas. Al parecer se había levantado a la carrera al sentir algo, o al percatarse que algo había pasado.

-- Quieres a Duo? – pregunto Traize acercándose a su sobrino y tomando su larga trenza entre sus manos.

-- Si – dijo Heero de forma firme

-- Entonces renuncia al reino de Low y entrégamelo! – dijo con voz colérica haciendo que la mirada de Heero se posara en las facciones de Duo que apretaba fuertemente los ojos por el dolor que su tío le causaba al jalar la trenza con fuerza – si no lo haces, te entregare a todos los que amas en pedazos hechos carbón...

Cuando Traize termino su amenaza todos vieron como la mano que sostenía la trenza de Duo comenzaba a llamear incendiando la parte del cabello del trenzado. Los ojos de Duo se abrieron por el asombro y su corazón comenzó a latir de forma apresurada.

Su tío, la persona a la que más había respetado lo iba a quemar vivo?

Miliardo parpadeo aturdido por lo que Traize acababa de hacerle al trenzado, solo pudo ver los ojos azules de Traize reflejarse en los violetas con odio. Las llamas le envolvían y el aroma a cabellos quemados comenzaba a causarle nauseas. Por mero instinto levanto el cuchillo que sostenía sobre el cuello blanco del príncipe Maxwell y rebanó la trenza un poco más abajo de los hombros del chico, haciendo que esta cayera al suelo y siguiera consumiéndose por las llamas y que el cabello suelto del príncipe se escapara acomodándose a los lados de su fino rostro.

Giro sus ojos celestes para ver a su excelencia Traize, creería que le había traicionado al cortar el cabello de Duo para que no se incendiara? Pero Traize solo le miraba con una sonrisa en los labios. Cuanto daría en esos momentos por tener el don de Quatre y saber lo que cruzaba por la cabeza de ese hombre.

Pero entonces un ruido capto su atención y ambos voltearon. El ruido subía por entre los árboles semejando un montón de gente chapoteando entre las aguas. Pero no era gente chapoteando, era un remolino que rodeaba el cuerpo de Heero en medio del río y hacía que las aguas se levantaran a su alrededor.

Traize retrocedió un poco alzando sus manos envueltas en fuego. Miliardo tomo a Duo y cubriéndolo con su capa lo lanzó al suelo. Heero levanto sus manos haciendo que el agua se moviera al mismo tiempo, mientras de las manos de Traize una ráfaga de fuego, como si fuese un rayo, surcaba el cielo para estrellarse sobre la fuente de agua que Heero había creado.

-- Vas a renunciar? – grito Traize entre el vapor de agua que se elevaba entre ambos extremos del bosque.

-- Jamás permitiré que sigas haciendo daño a personas inocentes – respondió Heero.

-- Entonces lo tomare a la fuerza – dijo Traize soltando una risa y juntando ambas manos para hacer que el rayo de fuego se engrosara más, logro hacer que Heero retrocediera un par de pasos – FUERZAS LEALES A TRAIZE, ATAQUEN!

Duo trato de levantar la cabeza para ver que pasaba con Heero, pero las manos de Militado le hicieron pegar la cabeza al suelo.

-- No te muevas Duo, no permitiré que nada te pase. Si no pude proteger a tus padres, te protegeré a ti, como hasta ahora lo he hecho.

Duo abrió los ojos con sorpresa, desde siempre había tenido el presentimiento que Miliardo les protegía de algo, por que siempre les hablaba con enigmas. Aun sin que él supiera que tenía el don de controlar a los caballos, Miliardo le había dicho como manejarlo.

Heero retrocedió escuchando las palabras de Miliardo a Duo y escuchando los cascos de caballo. La gente de Traize estaba cerca y ellos estaban solos. Que hacer para que su gente se diera cuenta de que estaban a las orillas del río?, que? Iban a matarlos sin no hacía algo pronto. No quería morir, no aun.

Los soldados de Traize se detuvieron, mientras los soldados de Low se levantaron a la carrera al sentir que bajo sus pies la tierra comenzaba a temblar. Traize dejo de lanzar fuego al perder el equilibrio y caer, mientras Trowa y Wufei se detenían de los troncos de los árboles.

Varios hombres de Low tomaron sus espadas y sus arcos y corrieron al no ver a aquellos que hacían guardia. Lograban escuchar el crujido de las rocas a las orillas de las montañas y el vapor de agua se elevaba por encima de las copas de los árboles a las orillas del río.

Los hombres de Traize fueron interceptados antes de llegar al río, por los hombres de Low que seguían el vapor de agua, iniciando una lucha anticipada.

-- Ahora Trowa! – grito Heero al tiempo en que hacía que el agua volviera a elevarse por encima de sus cabezas.

Traize se incorporo lanzando fuego, podía escuchar el choque de las espadas muy cerca de ellos. Sabía que habían sido descubiertos, el factor sorpresa había sido echado por tierra.

La ráfaga de fuego que lanzó Traize, choco de nuevo con el chorro de agua que levantaba Heero, mientras Trowa lanzaba sus flechas por el centro para acertar sobre su objetivo. Heero combino el agua con el viento para abrir paso a las flechas de Trowa entre el fuego para hacer que estas dieran en el blanco.

Wufei aprovecho la cortina de vapor que se elevaba entre ambas orillas del rió para correr del otro lado, una vez recuperado. Entre el vapor pudo ver al hombre alto que siempre acompañaba a Traize sujetando fuertemente al ex trenzado. Era extraño, al acercarse a la carrera pudo darse cuenta como la actitud del soldado era proteger al príncipe. Si lo que hacía era protegerlo, entonces por que mantenerlo atado y a merced de Traize?, No podía entenderlo.

Dejó caer su espada de forma amenazante sobre el cuello de Miliardo, el rubio solo vio de reojo los ojos negros del cazador y se enderezo en su lugar levantando a Duo con él sin oponer resistencia. Que caso tenía? Traize estaba acabado, desde siempre lo supo. Desde que ese libro rojo escrito por Middie había dado a conocer la profecía, sabía que Traize jamás gobernaría eternamente sobre Low. Traize había querido cambiar su futuro, pero este estaba trazado desde él día de su nacimiento.

Quien puede contra el destino?

Su rostro mostró una mueca en forma de sonrisa que desconcertó al cazador de ojos negros, pero Miliardo levantaba las manos sin mirarlo. Más riendo para si mismo que con él.

Duo sintió como alguien rasgaba las ataduras a su espalda y levanto las manos de forma rápida para retirar la mordaza que cubría su boca. Su cabello se agito con el fuerte viento que comenzó a correr y haciendo esfuerzos por apartar los mechones de sus ojos pudo ver quien le había liberado.

-- Heero – dijo viéndolo fijamente, mientras los brazos de Heero se cerraban sobre su delgado cuerpo en un abrazo posesivo.

-- Nunca vuelvas a irte de esa forma – dijo de forma queda al oído del trenzado.

Todo había ocurrido demasiado rápido, una ligera brisa en forma de vapor de agua caía sobre sus cabezas, mientras Traize permanecía recargado en un árbol con ambas manos encajadas a él con flechas.

Dolía y dolía mucho. No tanto las heridas que las flechas de Trowa habían causado en sus manos impidiéndole seguir lanzando fuego contra sus sobrinos o los hombres que se habían opuesto a él. Dolía el orgullo, dolía la humillación de ser vencido por un arquero a mando de su sobrino Odin Low. Dolía la traición de su padre y la de su propio pueblo.

Dolía y dolía mucho, ver la mirada oscura llena de odio de la única persona que realmente le importaba. Cuanto tiempo lo estuvo buscando después de haber acabado con la aldea de Lang, sin tener noticias de él.

Heero camino de forma decidida hasta el árbol donde estaba Traize abriéndose paso entre el vapor del agua. Los ojos azules de Traize vieron la figura acercarse a él, era como ver a su cuñado en medio de las llamas del infierno.

-- Si vas a matarme hazlo de una vez – dijo de forma burlona apretando los puños sobre las flechas, jamás le había tocado y ahora un par de ellas habían podido detenerle – acaba con la vida del hombre que cuido del reino, acaba con el último sobreviviente de los originales Khrushrenada.

Heero entre cerro los ojos al escuchar los comentarios y sintió las manos de Duo apretar su brazo, mientras Wufei terminaba de atar las manos de Miliardo a sus espaldas y escuchaba con el ceño fruncido las palabras de Traize.

-- Vas a vengarte?, serás mi juez y mi jurado? – dijo Traize entre risas – tendrás las suficientes agallas para acabar con tu propio tío?, con el hermano de tu madre?

-- Tío guarda silencio! – dijo Duo alarmado al ver la mandíbula de Heero tensarse.

Los hombres de Traize no eran tantos y habían sido vencidos de forma rápida por la gente de Low. Traize lo sabía, pero no quería dejarse vencer por el hijo de su cuñado. Quizá si lo retaba a matarlo frente a Duo, pudiera dejar un poco de veneno para separarlos. Por lo menos en eso estaría igual que él... por completo solo.

-- Su majestad Odin no tiene por que ensuciarse las manos contigo, yo lo haré por él...

Duo y Heero giraron la vista para ver a un hombre rubio pasar por su costado para pararse delante de Traize con la espada en la mano. Sus ojos verdes le veían con furia. No le fue difícil recordarlo, era el rubio que les había interceptado rumbo al castillo Schbeiker.

-- Detente – dijo Heero haciendo que el rubio detuviera su espada a centímetros del cuello de Traize.

-- Este hombre mató a mi padre a sangre fría, yo lo vi todo – dijo girándose para ver a Heero – mato a mucha de nuestra gente príncipe Maxwell, asesino a sangre fría a los Shinigamis, a sus padres y a los míos.

La risa de Traize les desconcertó, no parecía tener remordimientos por todo lo que había hecho, al contrario, parecía sentirse orgulloso por tantos asesinatos.

-- Si, los mate a todos – dijo Traize de forma firme – y si creen que me arrepiento están equivocados. Ese reino era mío, solo mío. Esos dones deberían haber sido también míos. Y ahora tu príncipe Odin, acaba de una vez conmigo... si tienes agallas para hacerlo – dijo gritando viendo los ojos azules de Heero.

Heero apretó los dientes y camino de forma decidida soltándose del agarre de Duo. Traize sonrió triunfante, iba a matarlo delante de Duo y eso el trenzado no lo perdonaría tan fácilmente, si no lo conociera bien!. Duo era demasiado blando!.

Tomo de las manos del rubio la espada con la que había estado amenazando a Traize y la blandió sobre su cabeza. Traize en ningún momento cerro los ojos, solo apretó los puños sobre el metal de las flechas en las palmas de sus manos, esperando el golpe que le matara.

-- No! – grito Duo cuando vio que Heero dejaba caer la espada sobre el cuerpo de su tío.

Por instinto Traize cerró los ojos esperando el fin, pero el golpe sordo del metal lo escuchó a un costado de su cabeza y no sobre su cuerpo. Cuando abrió los ojos vio los cobalto de Heero viéndolo fijamente.

-- Yo no soy tu – dijo Heero de forma firme - tendrás un juicio justo, tendrás la oportunidad de defenderte.

-- COBARDE! – grito Traize con furia, pero Heero se enderezo sin decirle nada.

-- Heero no es ningún cobarde tío, se necesita más valor para dejarte vivo que para matarte – dijo Duo viendo al hombre que permanecía clavado al árbol apretando sus puños.

Traize apretó sus labios sin poder rebatir esas palabras y sin tener una idea para hacer enojar a Heero y que este le matara. De todas formas iba a morir, no habría ningún jurado que le declarara inocente... sonrió para si mismo cuando llego esa idea a su cabeza. Quien daría la orden de su muerte sería el rey de Low, es decir, su sobrino. De nueva cuenta eso Duo no se lo perdonaría.

Aun tenía dos cartas bajo la manga...

Un gran alarido surco los cielos haciendo que todos voltearan a él siguiendo el sonido. Traize levanto la vista sonriendo y sin importarle el dolor que sentía en sus manos arrancó sus palmas de las flechas haciendo que la sangre escurriera de ellas.

Quizá tres cartas, pensó sonriendo...

Un fuerte viento agitó los árboles haciendo retroceder a los soldados de ambos bandos. Mientras sobre una de las rocas el causante del alboroto se levantaba en cuatro patas chillando de forma fuerte, asustando a muchos de los hombres y haciendo sonreír a Traize.

Duo sintió el brazo de Heero empujarlo detrás de su cuerpo, mientras Trowa corría para ponerse al frente y Wufei conducía a Miliardo detrás de los árboles.

-- Un Dragón, es un dragón! - El grito se elevo cuando el enorme animal pudo ser contemplado por todos.

Traize corrió cruzando las aguas cristalinas del río. Su libertad había llegado volando. Quizá no podía lanzar fuego con sus manos debido a las heridas, pero su pequeña mascota podía hacerlo por él.

-- Hace cuantos años que no te veía cachorrito – dijo Traize delante del animal, extendiendo una de sus ensangrentadas manos para acariciar su escamosa piel.

-- Imposible! – dijo Miliardo observando la escena – Traize controla a ese animal!

-- Heero! Que vas a hacer – dijo Duo tratando de detenerlo, ya que comenzaba a caminar hasta las orillas del río de nuevo.

-- Detenerlo – murmuro viéndolo de reojo, para seguir su camino – no dejen que venga.

-- Espera, no puedes! – pero unos brazos lo detuvieron por la espalda – suéltame!, Heero no va a poder detenerlo. Suéltame Erick!

-- Lo siento majestad Maxwell, pero su majestad Low no quiere que le deje libre.

Duo dejo de moverse entre los brazos de quien le detenía para verlo. Unos ojos verdes le vieron con cautela. Era uno de sus hombres, un shinigami. Eso le dio una idea para ayudar a Heero sin necesidad de acercarse al dragón.

-- Entonces ayúdame! – dijo Duo indicando con la mano lo que quería que hiciera.

Traize se dio prisa en montar el lomo del impresionante animal, quien de forma mansa se dejo. Sus ojos azules buscaron con rapidez a su pero enemigo. Y allí estaba Heero, caminando con endiablada seguridad hasta él, espada en mano. Que iluso era al pensar que una simple espada podría detener a su mascota.

-- Ataca – susurró Traize al animal haciendo que este aspirara aire caliente por su enorme nariz y lanzara fuego por la boca.

-- Heero! – grito Duo sintiendo que un terrible miedo se apoderaba de él al ver como el fuego que el dragón lanzaba envolvía por completo el cuerpo de su primo incendiando los arbustos y los árboles que le rodeaban.

Miliardio dio dos pasos al frente para ver lo que ocurría, pero las manos de Wufei le detuvieron. Giro el rostro para ver al cazador de ojos negros, si quería salvar a Heero, iba a tener que creerle.

-- Escúchame, una espada no será suficiente para detener a ese monstruo. Necesitas una lanza, algo lo suficientemente fuerte y largo para atravesar el corazón de ese animal.

-- Por que he de creerte, tu siempre has estado con Traize... - cuestiono el chico.

-- Debes creerme, yo ya me había enfrentado a esa bestia y mi espada no le hizo nada. Su piel es muy gruesa, no le harán ni un rasguño!.

Los ojos de Wufei se abrieron con sorpresa. Como era posible que el antiguo general de la fuerza real se hubiese enfrentado a un animal como esos?. No era común que anduvieran en las tierras bajas, siempre estaban en las montañas.

-- Traize puede controlarlo – dijo Miliardo abriendo sus ojos con sorpresa.

-- Eso puede explicar el que este aquí.

Miliardo se quedo en silencio viendo al animal lanzar fuego por la boca. Por fin lo había comprendido. Muchas veces se pregunto por que el dragón había estado en el bosque aquella vez en que lo atacó y por que este había huido ante la sola orden de Traize. Los dragones son por naturaleza pacíficos y solo atacan si son molestados o si se ven amenazados. Es posible que Traize le haya manipulado para que bajara de la montaña. Y en aquella ocasión, ordenarle que le atacara. Como le gustaría preguntarle si el haber sido quemado por el animal, había sido orden suya?

Wufei dejo a Miliardo y corrió hasta el campamento para buscar una lanza. Duo y Erick ordenaron a los caballos cercar al dragón para distraerlo mientras Heero salía de la nube de fuego sin un solo rasguño.

Traize parpadeo al ver a Heero frente a él con la espada en la mano. Escurría agua, pero como le había hecho? Al parecer había sido fácil para él, el río estaba a dos pasos. Había levantado una cortina de agua a su alrededor evitando que el fuego le dañara. Así que retrocedió en el animal para volver a intentar lanzar fuego. Pero los caballos corriendo alrededor del dragón le distraían, por más que le ordenaba retroceder, el dragón se detenía tratando de apartar los caballos de él. Una lluvia de flechas cruzaba por los lados de su cuerpo y se estrellaban en la piel escamosa del dragón sin hacerle nada.

-- Yuy! – grito Wufei de espaldas a Heero, quien volteo a verlo al tiempo en que sujeto la lanza que Wufei le había lanzado – hay que atravesarle el corazón.

Heero solo asintió a lo dicho por Wufei, mientras Trowa seguía lanzando flechas y Duo y Erick se encargaban de los caballos para distraer al animal, Wufei y Heero comenzaron a acercarse. Los caballos no permitían que el dragón avanzara o retrocediera, pero los mismos caballos no permitían que Wufei y Heero se acercaran lo suficiente como para tocar al animal.

-- Zero – murmuro Duo viendo los pasos de Heero.

Traize volvió a ordenar al dragón lanzar fuego y este obedeció haciendo que los caballos se asustaran y por momentos dejaran de girar en torno al dragón. Heero giro la vista al escuchar el relincho de su caballo, Zero se aproximaba a todo galope hasta donde ellos estaban.

Los ojos azules de Traize chocaron con los intensamente negros de Wufei que se acercaba al dragón corriendo, aprovechando que el fuego que había lanzado el animal había ahuyentado a los caballos. El dragón extendió su pata delantera y franqueo el paso del cazador de ojos negros, estaba a punto de lanzarle fuego, cuando la voz de Traize le detuvo.

-- A él no le hagas daño!

Heero subió a Zero cuando este paso a su lado y aprovechando que el dragón volteaba hacía el lado derecho, donde estaba Wufei, se acerco por el costado contrario.

El dragón se levanto en dos patas al sentir como Wufei intentaba picarle con la lanza, dejando por completo descubierto su dorso. La lluvia de flechas que lanzaba Trowa, junto con algunos otros soldados, se estrellaban contra la piel escamosa sin causar ni un solo rasguño. Heero aprovecho que el dragón estaba de pie para arrojar con todas sus fuerzas la lanza.

Un alarido se escucho en todo el bosque cuando la lanza que Heero había lanzado atravesaba la piel del animal incrustándose hasta la mitad haciéndole dar brincos. Wufei aprovecho que el animal no le prestaba más atención y también lanzó la suya al cuerpo del animal.

Traize abrió grandemente los ojos al ver como un líquido viscoso salía del cuerpo del animal. El dragón había sido herido de gravedad y estaba agonizando. No había más que hacer. Los movimientos que hacía le hacían perder el equilibrio. En un último movimiento cayó del lomo del animal azotándose contra el suelo. Abrió los ojos solo para contemplar como el dragón caía a un costado suyo y dejaba de moverse.

Definitivamente había sido vencido...

Una sombra cubrió su cuerpo, esperaba ver de nuevo a sus sobrinos, pero se sorprendió al ver frente a si al causante de su obsesión. Wufei estaba parado viéndolo fijamente, pero no tenía fuerzas para levantarse. Se sentía vencido. Si era Wufei quien iba a matarle, no opondría resistencia.

-- Mátame – dijo de forma queda, cuando vio que Wufei se ponía en cuclillas a su lado – lo merezco.

Pero se sorprendió al ver como Wufei arrancaba tiras de su capa y envolvía sus manos para que dejaran de sangrar. Por que le curaba? Cual era la razón? Sus ojos azules se concentraron en los negros del cazador, hasta que éste hablo.

-- Te necesito con vida para cuando tengamos nuestro duelo – dijo Wufei poniéndose de pie para verlo – no dejaré que vayas a la horca, yo soy el único que puede matarte! – dijo con enojo dándose la vuelta para partir.

Traize solo sonrió viendo como la espalda de Wufei se perdía entre los soldados que llegaban para llevárselo preso.

Pero en un último intento por aferrarse a la vida, el dragón dio un zarpaso.

-- NOOO! – grito Traize haciendo que todos voltearan y vieran como la garra del dragón se estrellaba contra la espalda de Wufei arrojándolo a varios pies de distancia.

Varios soldados corrieron hasta el cuerpo del animal con lanzas en mano y terminaron de rematarlo, mientras Duo y Heero corrían para auxiliar al cazador.

Había mucha sangre que impregnaba por completo el cuerpo de Wufei, Duo se acerco y con cuidado lo volteo. Los ojos negros de Wufei se fijaron en los violetas del trenzado.

-- Estas bien palurdo engreído? – pregunto Duo tratando de bromear, Wufei a penas esbozo una sonrisa.

-- Maldito trenzado, mira como estoy y tu todavía bromeando? – acusó, Duo comenzó a reír, pero se detuvo cuando vio como Wufei tosía sangre.

-- Duo, puedes hacer algo? – pregunto Heero viéndolo fijamente, pero Duo solo bajó la vista.

-- Su cuerpo esta muy dañado... si tan solo Quatre estuviera aquí – dijo Duo tratando de mostrarse sereno. Pero sabía que el chico en sus brazos no estaba muy bien. Si Wufei moría el podría revivirlo, pero no sabía si funcionaría su don teniendo tan dañado el cuerpo.

-- Quatre esta contigo Duo – escucho la voz de Trowa que se acercaba.

-- De que hablas? – pregunto Heero sin entender.

-- No se como funciona, solo se que el día en que fui herido con una flecha, Quatre me regreso a la vida. Ese es un don que solo tú tienes – dijo señalando a Duo - De alguna forma, tú se lo pasaste a él. Quizá él pueda pasarte algo de su don en estos momentos. Inténtalo. Solo pon las manos en la herida – Duo titubeo.

-- Inténtalo, no hay nada que perder – animo Heero.

-- Claro que si, a este palurdo – dijo Duo haciendo que Wufei sonriera cerrando los ojos – oye no te duermas, no ahora!. Wufei!, despierta!.

Rápidamente lo voltearon entre los tres, dejando expuesta la herida de la espalda. Duo hizo lo que Trowa le indicaba, de todos, era el único que había visto lo que Quatre hacía. Dejo descansar su mano en la espalda ensangrentada de Wufei. Pero no sabía que decir o que hacer, solo dejo que su mente se concentrara en su primo y rogaba a todos los dioses por que eso funcionara.

-- Me estas quemando! – grito Wufei tratando de moverse, pero Trowa le detuvo.

-- No dejes que Duo separe sus manos del cuerpo de Wufei – le dijo a Heero, quien de inmediato sujeto las manos de Duo.

-- Quema! – grito a su vez Duo cerrando los ojos y tratando de soltarse de las manos de Heero, pero este no lo dejo.

Heero pudo ver los ojos de Duo al abrirse, el color había cambiado y una extraña luz envolvía su cuerpo y el de Wufei. Miliardo sonrió desde su lugar eso ya lo había visto antes. Cuando la luz dejo de brillar, Heero soltó las manos de Duo y este cayó pesadamente pero Heero alcanzo a extender los brazos para tomarlo entre ellos y abrazarlo a su cuerpo.

-- Duo? – murmuro Heero al oído del de los ojos violetas, este solo abrió un ojo

-- Funciono? – dijo de forma pausada y somnolienta.

-- Maldito vagabundo, que crees que estabas haciendo al colocar leña ardiendo sobre mi espalda? – fue la respuesta que le recibió. Duo solo sonrió – gracias príncipe Maxwell – fue lo segundo, pero Duo se había quedado dormido en los brazos de Heero – maldición!, no me digas que tendré que repetírselo cuando despierte?

Los soldados que habían contemplado todo soltaron la carcajada, mientras Traize suspiro aliviado de ver a su pequeño dragón tan vivió como siempre.



Varios contingentes a caballo atravesaron el puente que conducía al palacio de Low. El sol estaba sobre sus cabezas indicando el medio día. Muchos eran los hombres que eran conducidos presos hacía las mazmorras, todos aquellos que habían traicionado al reino de Low.

Habían encadenado a Traize junto a Miliardo con cadenas de acero, tal como Heero había sido encadenado poco antes de ser llevado a la horca. Si Heero no había podido fundir el acero en esa ocasión, Traize tampoco lo haría ahora. Además aun estaba herido de las palmas de las manos. Solo los vendajes que Wufei le había hecho era lo que le impedía que siguiera sangrando.

-- Me mentiste – pregunto Miliardo a Traize cuando ambos eran conducidos a pie hasta el palacio, pero Traize solo le había sonreído. Muy dentro sabía que había permanecido engañado por 20 años.

Quatre corrió al escuchar los cascos de caballo llegar hasta el salón donde atendía a los heridos. Más heridos llegaban en brazos de los soldados, se encargo de dar instrucciones de a donde llevarlos mientras buscaba con la vista entre todos los hombres a su amado arquero y a sus primos.

Sintió su corazón acelerarse cuando pudo distinguir entre la tolvanera que levantaban los caballos, una figura conocida. Su capa se agito con el viento, pero no aparto su vista aqua del frente. Todo pareció detenerse a su alrededor. Por fin volvía a verlo. Ahora Trowa tiraba las riendas de Heavyarmas para apearse y bajar de un salto del caballo.

-- Trowa – dijo con una enorme sonrisa al encontrarse frente a su amor. Trowa le sonrió tomando a su caballo de las riendas sin apartar su vista esmeralda de la aqua. Tenía tantas ganas de verle.

-- Te extrañe... Quatre – dijo sin apartar su vista del rubio haciéndolo sonrojar – todo ha salido bien.

Quatre sonrió de forma luminosa, sabía de antemano que Trowa estaba bien, pero se había sentido preocupado por Duo, después por Heero al sentir que algo sacudía su interior de forma fuerte. Incluso pudo sentir la desesperación de Duo al tratar de salvar a alguien. Sintió como si él mismo hubiese estado usando sus dones. Quizá había sucedido lo mismo que él sintió cuando salvo a Trowa. Pero ahora sabía que todo estaba bien.

-- Mi tío? - cuestiono

-- En las mazmorras

-- Miliardo?

-- Igual.

-- Duo y Heero?

-- Duo y su majestad Odin están hablando con los hombres de los Maguac, saldrá un contingente a hablar con los soldados de Barri y Peceamillon. Su majestad Odin no cree que se pongan en contra de Low, son dos reinos muy pequeños – Quatre asintió sonriendo.

-- Prefiere que le digamos Heero – dijo viendo fijamente a Trowa.

-- He?

-- No quiere que le digamos Odin Low, el prefiere que le llamemos Heero Yuy, como ha sido conocido hasta ahora – dijo Quatre viendo de reojo como los soldados pasaban a los costados de ambos sin interrumpirles.

-- Hasta ahora no ha dicho nada, majestad – dijo Trowa viendo de reojo a los soldados.

Quatre deseaba lo mismo que Trowa, pero había demasiada gente y las nuevas leyes aun no serían establecidas. Aun faltaba que declararan a Odin Low como legitimo rey y que se propusieran las leyes al senado y que estos las aprobaran.

Pero lo deseaba tanto...

-- Soy Quatre – dijo el rubio dando un paso hacía el arquero quedando a centímetros del cuerpo del más alto – y para ti siempre seré Quatre – dijo poniéndose de puntillas para unir sus labios a los del arquero sin importarle las miradas de asombro que les dirigían algunos cuantos o las sonrisas de aprobación dirigidas por otros.



Heero caminaba de un lado a otro en los amplios campos del palacio de Low, seguido muy de cerca por Wufei, Duo y los Maguacs. Los soldados se inclinaban con respeto cuando pasaba cerca de ellos y le saludaban con cortesía inclinando la cabeza. Algunos aldeanos se acercaban diciéndole majestad y eso no podía soportarlo.

Rashid de Winner le había comentado que el senado estaba reunido en uno de los castillos de Low. Tritón Bloom y algunos de sus hombres habían salido para avisarles que el traidor y sus hombres habían sido capturados y serían juzgados. Para eso necesitaban que el senado estuviera presente y se reconociera a Heero como el nuevo rey.

-- Están equivocados – dijo Heero de forma firme haciendo que Rashid y sus hombres se detuvieran de forma abrupta.

-- Majestad Low? – cuestiono el hombre barbado sin comprender la afirmación de Heero.

-- Yo no soy Odin Low, mi nombre es y será Heero Yuy, puedo parecerme al antiguo Rey, puedo tener ciertos dones como los de los reyes de Winner y Maxwell, incluso igual al de Traize Khrushrenada, pero yo no soy hijo del antiguo rey.

-- Majestad no puede negarse a... - pero la fría mirada de Heero detuvo la protesta de Rashid.

Duo cerró lo ojos ante la negativa de Heero. Era el hombre indicado para subir al trono, los soldados lo respetaban y lo admiraban. Tenía el don de mando que les faltaba a Quatre y a él. Nadie más debería subir al Trono, si no Heero. De que forma podría convencerlo?. Heero seguía diciendo que él no era el hijo del antiguo rey?, pero... había algo que podría convencerlo. Aquello por lo cual le pareció tan conocido la primera vez que lo vio!. Si, quizá eso podría funcionar.

-- Heero – dijo Duo haciendo que los ojos cobaltos de cazador se giraran para ver los violetas – quiero que me acompañes, voy a mostrarte algo.

-- Nada hará que cambie de opinión Duo, tu mejor que nadie sabe que yo jamás podría hacerme cargo de un reino como este – dijo señalando las tierras y los hombres que caminaban por los patios del castillo.

-- Alguien tiene que hacerlo! – dijo Duo levantando la voz, haciendo que su cabello suelto se ondeara con el movimiento.

-- Entonces hazlo tu, eres el heredero de Low, toma el cargo para el que fuiste criado – dijo Heero con furia viendo los ojos violetas de Duo – yo no soy, ni seré Odin Low.

-- Ahora mismo vendrás conmigo – dijo Duo tomando a Heero por el brazo para comenzar a arrastrarlo por los campos del castillo hasta llevarlo al interior.

La gente con la que habían estado hablando solo los vieron perderse en el interior del castillo. No sabían que hacer. De lo único que estaban seguros es de que Heero era el verdadero rey de Low, quizá no había sido criado como un príncipe, pero en su sangre corrían los dones de los Khrushrenada y eso nadie podría quitárselo.

Duo condujo a Heero en silencio por los interiores del palacio, llevándolo sujeto de la mano. El calor que la piel de Heero le proporcionaba le hacía sentir mariposas en el estomago. Un cosquilleo subía por toda su piel y le recorría de pies a cabeza. Habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo...

Se detuvo frente a una gruesa puerta de roble y soltó a Heero de la mano para tomar una antorcha. Giro sobre sus talones para verlo fijamente. Heero en ningún momento había dejado de verle, pero tampoco le había dicho nada. Hubiera esperado la pregunta"A donde vamos?", pero esta nunca llego. Heero parecía confiar en él y le seguía sin oponer resistencia.

Retiro el pesado pasador que franqueaba la puerta y con un fuerte empujón la gruesa madera crujió para abrirse. La oscuridad solo era rota por la luz que el fuego de la antorcha proporcionaba.

Duo caminó dentro seguido de Heero. Ninguno de los dos había roto el silenció que se había formado entre ellos. La luz de la antorcha se reflejaba en algunos objetos que se encontraban en el interior. La pálida luz mostraba algunos jarrones apilados en el sucio suelo, algunos cofres cerrados y una gran cantidad de monedas.

Estaban en la sala del tesoro...

-- Mira Heero – dijo Duo deteniéndose frente a una pared levantando la antorcha para que pudiera ver lo que le indicaba. La luz mostraba una enorme pintura reposando en ella – este era mi tío Odin, tu verdadero padre.

Heero dio un paso atrás al verse a si mismo retratado en aquel lienzo. Ahora podía entender por que la gente había gritado que él era el rey. Jamás imagino que físicamente se pareciera tanto a su padre. Pero para él no habría más padre que Heero Yuy, el cazador del bosque negro que le había criado durante 15 años.

Junto al rey Low, había una hermosa mujer de ojos castaños y cabellos negros sujetando del brazo al hombre. No era difícil imaginarse que ella era Arisha, su madre. No tenía ni un solo recuerdo de aquellos que le habían engendrado, sus únicos recuerdos estaban al lado de sus padres, aquellos que le habían cuidado y protegido desde que era un niño. Como llamarles padres a quienes no conocía? Como utilizar el nombre del antiguo rey de Low cuando no se sentía un rey?

Se giro de forma precipitada para salir a toda prisa de la habitación dejando a Duo confundido. Quizá lo mejor era dejarlo solo para que pensara, para que ordenara sus ideas y se calmara.

El viento dentro de la habitación apago la antorcha que sostenía, dejando en penumbras por completo el cuarto.



Esa noche el palacio de Low permaneció alerta ante cualquier posible ataque de los aliados de Traize. Pero nada ocurrió. Los enviados a hablar con Barri y Peacemillon regresaron con la noticia de que ambos reinos estarían al servicio del nuevo rey, una decisión sensata que evitaría el derramamiento de sangre injustificado.

Quatre atravesó corriendo los pasillos que llevaban a los dormitorios de los príncipes. Sabía que Duo se había encerrado en su habitación desde que le había mostrado a Heero la pintura de su padre. Pero a quien buscaba era a Heero. Tritón Bloom acababa de llegar de hablar con la gente del senado y no le agradaba lo que le habían dicho. Tenía que encontrar a Heero y ponerlo en alerta.

Toco varias veces a la puerta que estaba seguida a la de la habitación de Duo esperando que Heero le abriera. Era una de las mejores habitaciones del palacio, Heero no había querido tomar la que era de su tío y prefirió tomar la que estaba cerca de la de Duo. Pero por más que tocaba Heero no abría. Comenzó a gritar su nombre sin obtener respuesta.

Duo estaba acostado en su cama viendo al techo. Su cabello solo un poco más abajo de los hombros, descansaba desparramado sobre las muidas almohadas. Había demasiado alboroto en todo Low debido a la caída de su tío Traize. Sentía que había un total descontrol. Si Heero no quería hacerse cargo del reino, iba a tener que hacerlo él o Quatre. Y él no quería ser el rey, por eso había huido, por eso estaba determinado a dejarle el reino a Quatre. Pero estaría Quatre dispuesto a hacerse cargo de Low? El derecho era de Heero, él era su primo, el verdadero heredero. Pero aun faltaba lo que dijera el senado.

Cuando su tío gobernaba a su nombre, el senado era como un cero a la izquierda. Traize solía ignorar sus recomendaciones. Pero ellos no podían hacerlo. Si ignoraban al senado estarían siendo igual a su tío. Una autocracia. Y ya era hora de que eso terminara...

Si lograban convencer a Heero de que tomara las riendas del reino... dioses!, eso quería decir que tendría que casarse y dejar un hijo varón en el trono. Y con eso lo perdería para siempre.

No podía, no quería perderlo. Se había rendido a lo que sentía por un momento, por una sola noche. Por una noche que jamás olvidaría. Pero ahora Heero tenía que hacerse cargo del reino y las leyes ancestrales dictaban que dejara un heredero varón en el trono. Eso no podría ser cambiado.

Pero Heero era el indicado, aun que eso significaba perderlo, él era el indicado...

Se incorporo en su cama al escuchar la voz de Quatre muy cerca de su habitación. Quatre gritaba el nombre de Heero. Por que le buscaba? Que sucedía? Se levanto a la carrera y abrió la puerta para saber que pasaba.

-- Que pasa Quatre? – pregunto Duo saliendo de su habitación al escuchara a su primo gritando.

-- Duo!, tenemos que encontrar a Heero, no sabes donde puede estar? – pregunto a toda prisa.

-- No lo he visto desde esta tarde, que pasa Quatre? – pregunto alarmándose a su ves – crees que se haya ido?

-- No – dijo Quatre seguro – sigue aquí, pero debe enterarse de la determinación del senado, ayúdame a buscarlo – dijo Quatre siguiendo por los pasillos en busca de Heero.

La mirada cobalto de Heero estaba detenida frente a aquella pintura en el salón del tesoro. Observaba detenidamente el retrato de sus padres. Girando un poco el candelabro con el que había entrado pudo observar otras dos pinturas en que no había reparado. Dos hombres más a los que no les fue difícil reconocer. Los reyes de Maxwell y Winner con sus respectivas esposas. Eran tan parecidos a sus hijos. Giro su vista de nuevo para ver la pintura de sus padres. Por más que quisiera negarlo, esos eran sus progenitores. El tiempo y la tierra habían oscurecido la pintura cambiando un tanto los colores, oscureciendo el cabello del hombre haciéndolo un poco parecido al suyo.

Apretó uno de sus puños. Estaba dudando en lo que tenía que hacer. Siendo el hijo legítimo de Odin Low era el heredero al trono del reino. Los soldados, los príncipes de Maxwell y Winner, incluso los aldeanos de Low lo consideraban su rey. Solo faltaba que el senado lo aceptara, pero aun si el senado no lo hacía, el pueblo podrían obligarlos a declararlo rey. Solo faltaba que él así lo quisiera.

Pero no lo quería. Quería seguir siendo un cazador para vivir en el bosque negro y poder ayudar a la gente del pueblo con sus hierbas. Quería quedarse con Duo. Quería conservar su vida como hasta ahora la vivía. Un rey!, por todos los dioses, No!, él era demasiado ogro para poder socializar con los nobles.

Quería quedarse con Duo...

Por fin la maldición que le impedía tocar a la gente se había roto. Había podido hacer suyo al trenzado la noche anterior y quería seguir disfrutando de ese contacto. Pero no como un rey. Las absurdas leyes de Low lo tenían prohibido. Además estaba esa tontería de que solo un varón pudiera gobernar.

No, definitivamente él no sería el rey. Estaba seguro que Duo tampoco quería serlo. No había dicho anteriormente que dejaría sus tierras a su primo? Pues él también se las dejaría a Quatre.

Se dio la vuelta sin mirara atrás las pinturas de sus antepasados y salió con el candelabro en la mano. Afuera ya había oscurecido y no se había dado cuenta. Había pasado demasiado tiempo en la sala del tesoro. Su capa ondeo con el viento de la noche haciéndolo sentir escalofríos. Podía escuchar los pasos apresurados de dos personas y el movimiento acelerado de algunos soldados. Alcanzaba a escuchar palabras cortadas que no entendía "Reino... Low... desintegrado... falla".

Que significaban aquellas palabras?

Apresuro su paso por los pasillos para llegar hasta donde escuchaba los pasos acercarse. Podía escuchar los pasos apresurados de alguien que subía las escaleras. En poco tiempo se iba a topar con esas personas.

Duo se detuvo de golpe al chocar con el cuerpo alto y bien formado de alguien que le sostuvo de un brazo para evitar que cayera.

-- Duo?

-- Heero!

Los ojos violetas de Duo se abrieron con sorpresa al ver delante suyo a quien estaba buscando. Sentía la mirada cobalto mirándolo insistentemente, ese contacto le hacía estremecer, pero sabía que ya no debía caer.

Los ojos aqua de Quatre se fijaron en la mirada segura de Heero. Su corazón comenzó a latir al saber la decisión que su primo había tomado. No podía permitirlo!, tenía que evitar que Heero renunciara al trono de Low a toda costa. Era un deseo egoísta y lo sabía, pero era por el bien de todo el reino y por el bien de ellos mismos.

-- No puedes! – dijo Quatre alarmado al ver que Heero estaba a punto de hacer pública su decisión. Heero le observo sin comprender – no puedes renunciar al reino – Duo también volteo a verlo sin entender. Él sabía que Heero no quería ser el rey, pero como lo sabía Quatre?

-- No soy Odin Low – dijo Heero de forma sería – solo soy un cazador.

-- Por tus venas corre sangre Khrushrenada – aclaro Quatre – no puedes negarlo. Tú eres el rey, pero si renuncias al reino, Low quedara disuelto. Duo deberá tomar las riendas de Maxwell y yo las de Winner. Low será gobernado por alguno de los nobles del reino.

-- No! – dijo Duo alarmado – quien dijo eso?

-- El senado ha estado deliberando toda la tarde y eso han acordado. Sin un rey en Low que mantenga unidos los tres reinos, obligaran, mediante decretos, a disolver las alianzas, dejando los tres reinos separados y vulnerables. Quien suba al trono en Low, firmara las nuevas leyes.

-- Maldición! – gruño Heero – a quien tienen en mente para dejar en Low de no aceptar el cargo? – pregunto Heero.

-- A Lord Dekim Barton – aseguro Quatre.

-- Que tal es? – pregunto Heero viendo al rubio.

-- Estas contemplando la posibilidad Heero? – recriminó Duo – no puedo creer que vayas a renunciar al reino.

-- Dekim Barton esta casado con la idea de que los pobres y los ricos deben ser juzgados y tratados de forma distinta – afirmo Quatre – Tritón cree que de todos los nobles, Dekim es el peor que pudieran escoger. Pero es quien tiene más poder en el senado y los ha convencido con millones de promesas para que le declaren rey si no aceptas el trono Heero.

-- Maldición! – volvió a gruñir Heero – me veo en la necesidad de aceptar – dijo apretando los puños. Duo lo toco del hombro en señal de apoyo. Pero Quatre bajo la vista.

-- Aun hay un problema – dijo sin verlos.

-- Cual? – pregunto Duo.

-- Para que Heero sea declarado rey, deberá juzgar a los traidores de forma justa. Si comete algún error al ejecutar las leyes, Dekim será declarado rey de todo y nos dejaran sin nuestros reinos.

Heero abrió los ojos en sorpresa, como iba a hacer eso? No conocía las leyes de Low como para poder dictar una sentencia.

-- Como va a hacer Heero eso? No conoce las leyes, esos tipos están locos! Saben que se va a equivocar! – grito Duo con desesperación.

-- No, están más cuerdos que nosotros tres juntos – dijo Heero de forma fría – quieren quedarse con el reino obligándome a cometer un error. Estamos en sus manos. Si me niego a asumir el cargo de Rey, desintegraran Low mandándolos a ustedes a sus reinos y dejando a Dekim en este reino. Es muy posible que traten de organizar una guerra para hacerse de sus reinos una vez controlado este. Pero si por el contrario, decido aceptar el cargo, deberé probarles a todos que soy capaz de juzgar a los presos de forma justa. Si cometo algún error, Dekim se quedara no solo con Low, también con sus reinos, tal como lo hacía Traize.

-- Pero nuestra gente... - trato Quatre de decir.

-- Nuestra gente – interrumpió Heero – volverán a comenzar una guerra para dejarlos en sus reinos. Y no creo que dure un par de días. Habrá mucha gente que muera, será peor que enfrentarse a Traize. Por que muchos sabrán que no pude juzgar de forma justa, tal como lo hacía mi padre...

-- Entonces? – pregunto Duo

-- Tengo que hacer un buen papel en el juicio, es nuestra única oportunidad de no provocar otra guerra – dijo viendo los ojos violetas de Duo. Antes de partir a la toma de Low, Duo le había dicho que no le agradaba la guerra y si por el fuera las evitaría. Ahora estaba en sus manos detenerla y no le iba a defraudar. Aun que eso significara subir al trono de Low y convertirse en rey. Giro para ver a Quatre – Dime donde están los libros que contienen las leyes del reino.

-- Están en la biblioteca – dijo señalando el pasillo que lo llevaría hasta los libros – en dos días será el juicio Heero, crees que...

-- Tengo que – dijo Heero girándose sobre sus talones para dirigirse a la biblioteca.

-- Espera Heero – dijo Duo dándole alcance – yo te acompaño.

-- Hn – dijo Heero asintiendo con la cabeza.

Quatre solo los observo perderse entre la oscuridad del pasillo. Cuando terminaría esa locura de la guerra?, hasta que no hubiese más hombres en el mundo?



La pálida luz de una antorcha comenzó a alumbrar el húmedo pasillo que conducía al sótano de la mazmorra. Un par de guardias se inclinaron con reverencia al ver a la persona acercarse a ellos. Uno se incorporo para abrirle la puerta y dejarle pasar y solo observaron el lugar por donde la figura se perdía en completo silencio.

Las gotas de agua se filtraban hasta el suelo provocando un sonido sordo que retumbaba en todo el lugar debido al eco. Era el lugar más horrible en el que cualquier ser humano debería estar.

Se escuchaba el ruido de cadenas retumbar al fondo del pasillo. Los soldados capturados estaban en el primer y segundo piso. En la tumba, solo había un preso. Pero era el más peligroso de todos ellos.

-- Señor Traize...

Los ojos azules de Traize se abrieron con pesadez al escuchar una voz que le hablaba. Entrecerró los ojos al ver la luz de la antorcha y recibirla de golpe. Esa brillantez le impedía ver la silueta de la persona frente a él, pero no le fue difícil reconocer su voz.

Sonrió para si mismo, tenía la libertad a unos cuantos pasos.

-- Mi querida y amada Lady One, has venido a sacarme de este horrible lugar – afirmo sonriendo y viendo frente a sí la imagen con ropas holgadas y largas de la bruja.

-- No – dijo ella de forma firme – solo he venido a asegurarme de que sigue aquí y que seguirá aquí hasta que se le juzgue culpable!

Traize apretó los dientes ante lo dicho por la bruja. La había tenido bajo su protección desde que Miliardo la había llevado al palacio. La había llevado a la guerra con él, incluso había compartido su cama. Ella estaba enamorada!, no debía haber otra explicación, ella debía amarlo!. Entonces por que esa amargura impresa en sus palabras? A caso aun no le perdonaba por haberla quemado? Bueno, quizá si se disculpaba...

-- Lady... querida, por que me dices esto?. A caso aun estas enojada conmigo por que mi don se salió de control por unos momentos? Perdóname querida, estoy realmente arrepentido de haberte causado ese daño.

-- Las quemaduras son lo de menos señor Traize, usted me ha hecho mucho más daño – dijo ella de forma firme haciendo que Traize tratara de ajustar su vista para verla mejor.

-- Por favor querida Lady. Sácame de aquí. Que no sabes que me mandaran a la horca? – pregunto Traize intentando despertar en ella algo de compasión.

-- La horca es poco castigo para todo lo que ha hecho. Debería vivir y sufrir, como he sufrido yo todos estos años en su compañía – apretó fuertemente una de sus manos a los barrotes para seguir hablando – por que yo he sufrido en vida al tener que vivir con el asesino de mi madre.

-- Lady!

-- Lo he sabido desde siempre, pero he tenido que callarme para cumplir con la profecía. Y ahora es tiempo de que vengue la muerte de mi madre – una sonrisa se dibujo en su desfigurado rostro – Yo he protegido al rey Low de su búsqueda, fui yo quien lo saco de palacio y le he enseñado lo necesario para que recupere el trono.

-- Traidora – murmuro Traize desviando la vista de la mujer – yo confiaba en ti.

-- Ja!, traidor es quien quebranta la confianza de quien se la dio. Usted mató a la mujer que le crió como a un hijo y mató al hombre que le cuido como un padre. Traidor es quien después de cuidar a alguien como a un hijo hace transacciones con él; como entregarlo en matrimonio a cambio de soldados o armas. Traidor es quien salva la vida de un amigo, pero lo utiliza para sus propios fines, obligándole a hacer cosas que no quiere. Traidor es quien pone bajo su protección a una mujer y le obliga a entregar su cuerpo para satisfacer sus propios instintos animales. Traidor es...

Traize observo como las lágrimas de Lady se derramaban por sus mejillas, reflejando el fuego de las llamas en su superficie cristalina. Había tanto dolor en sus palabras, había tanto odio dirigido a él.

-- Traidor es usted señor Traize...

Y pronunciando estas palabras se dio la vuelta sin voltear a verlo. Traize volvió a sumirse en la oscuridad de su celda. Lady One le odiaba!, como no se había dado cuenta de eso? Estaba a 48 horas de su muerte, y la única cosa en la que podía pensar era en un par de ojos negros...



Lady One subió corriendo los escalones que le llevaban al traspatio sin detenerse a mirara los guardias. Las lágrimas surcaban su rostro, pero reprimía los sollozos en su pecho. Siempre había sido fuerte, no era ahora cuando iba a flaquear.

Uno de los soldados abrió la última puerta para permitirle salir y con una ligera inclinación de cabeza salió al fresco de la noche. El viento agito sus cabellos sueltos y sus ropas. Por fin, después de tantos años, por fin se sentía libre.

Una sonrisa surco su rostro manchado de lágrimas. La profecía estaba por cumplirse, estaba a 48 horas de que todo cambiara... para bien.

Dio un paso para seguir hasta su dormitorio en la torre del castillo. Y mientras caminaba hablo en voz alta a quien se encontraba recargado en las paredes de las mazmorras.

-- El va a decirlo todo, prepárate – y sin decir más siguió su paso.

-- Espera! – pero la bruja no lo hizo.

Wufei se quedo en medio del patio viendo la espalda de la mujer alejarse. A que se refería con que él lo diría todo? Quien era él? A caso Traize?

Un temblor se apodero de su cuerpo al recordar lo sucedido. Nadie sabía todo lo que había pasado aquella noche. Solo los padres de Heero, que ya habían muerto y el propio Heero. No podía decirlo, no!, si Hilde se enterara... si lo hacía, entonces le dejaría. Y no quería perderla.

En seis años Traize no había dicho nada de la bajeza que cometió con él. Por que revelarlo cuando estaba por morir? A caso... iba a romper su promesa?



Dos días para aprender las leyes de Low era demasiado. Duo había sacado todos los antiguos libros de los estantes y los había dejado sobre el escritorio en el que Heero estaba sentado. Un candelero con varias velas permanecía a su lado. La comida era llevada hasta la biblioteca y se mantenían órdenes estrictas de no ser interrumpidos.

Duo parpadeo varias veces tratando de mantener los ojos abiertos. Pero estaba muy cansado. Si él estaba cansado, como estaría Heero? Giro la cabeza para verlo, pero Heero parecía estar muy concentrado en lo que leía. Anotaba algunas cosas en un pergamino y continuaba leyendo. Quizá quien debería estarle acompañando era Quatre y no él, él jamás había entendido de leyes.

No pudo evitar que un bostezo escapara de su boca entrecerrando los ojos, cuando los abrió pudo ver que Heero le veía de forma detenida. Esa mirada cobalto le hacía estremecer provocando que un extraño hormigueo le recorriera la piel y le hiciera sonrojar.

-- He... Heero? – dijo de forma nerviosa enderezándose en su lugar – ya terminaste?

-- No – dijo de forma seria viéndolo fijamente – el que termino eres tú, deberías irte a dormir.

-- No, en verdad estoy bien – dijo sonriendo de forma luminosa y estirando los brazos tratando de hacerle saber a Heero que aguantaría despierto más tiempo.

Pero al abrir los ojos, la figura de Heero había desaparecido. Giro la cabeza buscándolo y se sobresalto al sentir sus fuertes manos sobre sus hombros. Un calor abrasador llego hasta sus mejillas al sentir las manos masajear de forma lenta sus hombros, para posteriormente escuchar un susurro a su oído que le hizo saltar el corazón.

-- Ve a tu cuarto, te buscare dentro de un rato.

Se paro de forma abrupta alejándose de las manos de Heero. Ese simple contacto lanzaba corrientes eléctricas por todo su cuerpo y las palabras que había susurrado a su oído dejaban entre ver una doble intención en ellas. Lo amaba, realmente lo amaba, pero no debía volver a dejar que su corazón ganara a su cerebro. Una vez que Heero se convirtiera en Rey, él tenía que desaparecer de su vida para darle la oportunidad de buscar esposa.

Esposa... ese simple pensamiento le entristecía.

Heero observo la reacción de Duo y le extraño. No entendía su actitud. Desde que se entero de su verdadera identidad a veces Duo rehuía de él. Y eso no se lo iba a permitir.

Dio dos pasos al frente para estar más cerca del trenzado y extendió la mano para levantarle la barbilla y obligarle a verlo. Duo levanto el rostro, pero la mirada la había desviado.

-- Mírame Duo – demando Heero. Duo le obedeció de forma lenta – que es lo que te pasa?

-- Nada Heero – trató de sonreír lográndolo a medias – debería hacerte caso e irme a la habitación.

-- Hn – cabeceó en afirmación acercando sus labios a los del trenzado.

El corazón de Duo comenzó a latir de forma acelerada. Si Heero le besaba no podría resistirse a él. No debía permitirlo, pero lo deseaba tanto...

Al contactó de los labios de Heero, dio un paso atrás haciendo que Heero se sorprendiera de tal acción. Solo había sido un leve roce, casi no lo había sentido. Por que se había retirado de esa forma?.

-- Duo? – cuestiono intranquilo.

-- Voy a descansar Heero – sonrió dándose la vuelta para llegar hasta la puerta. Pero Heero estiro la mano para detenerlo empujándolo hasta la pared.

-- No, esta vez no huirás.

Duo sintió los labios de Heero presionarse contra los suyos de una forma apasionada. Obligándole a abrir los labios para dejar que la lengua del cazador entrara en ella y pudiera saborear y jugar con la suya. Su corazón latía apresurado al ritmo de su respiración, haciendo que su cabeza dejara de repetir que estaba cayendo en un pozo sin fondo. Las manos de Heero se enredaban en sus cabellos sueltos y masajeaban su espalda de forma sensual. En poco tiempo sentía las ardientes caricias de Heero en su cuello haciéndole gemir de forma inconsciente.

-- No Heero – alcanzo a murmurar al sentir como la mano de Heero rozaba su entrepierna. Heero se detuvo para verlo a los ojos con la respiración entre cortada.

-- Si, es cierto. Ve a tu habitación, te buscare en unos momentos. Solo termino de leer el último manuscrito y te alcanzó.

Las mejillas de Duo estaban sonrojadas y su corazón latía apresurado. Sabía lo que aquellas palabras significaban y también sabía que era demasiado débil para resistirse a la pasión que Heero despertaba en él.

No quería volver a caer en sus brazos...

Así que solo cabeceo en acuerdo y abrió la puerta para salir rumbo a la habitación.



Duo atravesó los pasillos que conducían hacía los dormitorios a toda prisa. Aun sentía sus mejillas ardiendo y su corazón palpitando a toda prisa. Quería y no, llegar al dormitorio. Sabía que en poco tiempo Heero iría a buscarlo y no quería volver a estar entre sus brazos, porque sabía que sería más difícil alejarse de él a la mañana siguiente.

Su cabello comenzó a agitarse con el viento de la noche. Ya iba a media espalda, al paso que crecía ya volvería a llegar hasta la cadera por la mañana. Ese era el problema de ser un Shinigami, jamás gozaría de un cabello corto por mucho tiempo. Pero por lo menos no se preocuparía por la calvicie que sufrían algunos hombres en la madurez o vejez. Aun que, pensándolo bien, Howard, exlíder de los Shinigamis, sufría de falta de cabello al frente. Aun que usaba una larga coleta que llegaba hasta media espalda en la parte trasera. Al parecer la calvicie si afectaba a los shinigamis después de todo.

Llego hasta la puerta de su cuarto, pero no la abrió. Estaba confundido. Sabía que no podía quedarse con Heero, aun que lo amaba y Heero parecía amarle de la misma forma. Pero una vez que su primo subiera al trono, le obligarían a buscar esposa, aun que él no quisiera. Y una vez casado, sería una tortura el verle. Por eso tenía que alejarse de él. Y tenía que comenzar ahora y para eso, debía rechazarlo. Aun que eso le matara por dentro.

Bajo la vista y regreso unos cuantos pasos hasta la puerta que pertenecía a Quatre. Le pediría posada por esa noche. Así que empujo el travesaño para abrirla. Pero la puerta solo crujió sin abrirse. Quatre no era de los que cerraban su puerta, siempre estaba abierta. Y el solía entrar y salir de ella sin tocar. Por que ahora la había cerrado?

Toco de forma suave, esperando que Quatre abriera. Una vez que viera al rubio le preguntaría por que diablos había cerrado?, pero ahora solo necesitaba descansar un poco, ocultarse de Heero y charlar con él.

Un poco después la puerta se abría, Duo abrió de forma enorme los ojos al toparse con un par de ojos verde esmeralda que le veían igualmente sorprendidos.

-- Trowa que haces en la habitación de Quatre? – Trowa suspiro saliendo y cerrando detrás suyo para verlo a los ojos.

-- No hagas preguntas de las cuales sabes la respuesta – acuso Trowa.

Un intenso rubor cubrió las mejillas de Duo. Si, ya sabía que estaba haciendo su amigo en la habitación de su primo.

Trowa camino hasta la barda frente a las habitaciones, desde ese lugar se podía ver a los soldados sentados alrededor de una fogata, arremolinados para mantenerse calientes y atentos a cualquier aviso de ataque.

-- Donde has dejado a su majestad Odin? – pregunto Trowa sin dejar de ver las actividades de los soldados en el traspatio.

-- Heero sigue en la biblioteca, estudiando las leyes para el juicio – dijo Duo acercándose a su amigo.

El silencio se hizo entre los dos. Solo observaban las llamas en la hoguera a lo lejos. Varios hombres charlaban en la oscuridad de los pasillos, pero todos estaban atentos. Duo volteo a ver a Trowa. El era un soldado al igual que los que estaban abajo, eso era lo que siempre le mantuvo alejado de Quatre, pero aun así se amaban. Y ahora lo encontraba en su habitación, sin importarles las leyes de Low que lo prohibían. Una vez que Heero subiera al trono, esa ley podría desaparecer, pero... eso no significaba que él pudiera quedarse con él. Heero debería buscar un heredero varón casándose con una princesa. Eso era algo por lo que Quatre no tendría porque pasar.

-- Te quedaras con su majestad Odin? – pregunto Trowa volteando a verlo, pero Duo mantenía su vista baja.

-- No Trowa

-- Pero él te ama – dijo Trowa haciendo que Duo levantara la vista para verlo. Como lo sabía? – lo dijo cuando estuvimos presos en la tumba Duo, no tienes por que poner esa cara.

-- Y yo también le amo, pero no puedo estar con él – afirmo Duo apretando los puños sobre la parte lisa de la barda.

-- Por que no?, por la absurda ley que lo prohíbe?, una vez que se establezca el nuevo soberano, esperamos que la ley se cancele...

-- No Trowa, no es eso. Heero será el rey y necesita una reina que le de un hijo – Trowa observo detenidamente a Duo – tu no tienes ese problema. Quatre seguirá siendo un príncipe y sin la ley que prohíba las relaciones entre personas del mismo sexo, ustedes podrán estar juntos. No sería igual conmigo. Yo perderé a Heero.

-- Esa ley también puede ser modificada – afirmo Trowa, pero Duo cabeceo en negativa.

-- Esa ley es la mas antigua, esta firmada por todas las casas reales. Sería imposible que los reyes de todos lados aceptaran que se cancelara. Ha sido establecida muchos años atrás.

-- No creo que su majestad Odin acepte perderte.

-- Pero no se puede hacer nada – suspiro Duo con resignación.

-- No crees que esto deberías discutirlo con él? – dijo Trowa haciendo que Duo lo viera fijamente sin comprender – tu estas tomando la decisión de alejarte sin consultarlo.

-- Conozco a Heero y se que se negara a casarse si yo sigo aquí. Por eso he decidido alejarme del reino cuando Heero suba al trono.

-- No puedes hacer eso Duo! – dijo Trowa alarmado. Pero Duo solo cabeceo en negativa.

-- Tu sabes que no pueden detenerme. Heero debe buscar un heredero y no seré yo quien se lo impida. Y tampoco voy a convertirme en su amante, tengo dignidad. Solo espero que no digas nada de esto Trowa.

-- Sabes que hay alguien que sabe de tus planes, verdad Duo? Y yo no respondo por las decisiones que tome – dijo Trowa dándose la vuelta, para volver a entrar a la habitación de Quatre.

Duo observo la figura de Trowa perderse en la habitación de su primo. Se había molestado por lo que le había dicho. Pero era lo mejor que podía hacer. No podía quedarse y ver como Heero era obligado a buscar esposa. Tampoco iba a convertirse en su amante, aun que lo deseara. Ese tipo de cosas siempre se saben en los reinos y no quería que su nombre, o el de Heero fuera involucrado en un escándalo.

Con Heero en el palacio, él podría ir al bosque negro y ocupar la cabaña en la que había estado. Gracias al mes que paso allá, ahora sabía cortar leña, prender fuego, hasta cocinar. No sería muy difícil pasar el tiempo en ese lugar... sin Heero.

Camino de forma decidida hasta su habitación. Pero de nueva cuenta no la abrió. Heero iría a buscarlo y tenía que rechazar su compañía. Si no lo hacía ahora, más tarde sería imposible. Giro la vista para ver la puerta de la habitación que era de Heero. Era muy probable que su primo le buscara en la habitación, jamás se imaginaría que estaba en la que le habían asignado a él.

Abrió la puerta de la habitación de Heero y entro cerrando detrás suyo.



Continuara...

Notas de la autora.

Yo se que había dicho que este era el último capitulo, pero dado que sigo y sigo escribiendo, pues he decidido partir en dos el final para que no se me desesperen tanto. Sorry por la tardanza!!!

Pero ahora si que el que sigue es el final.

Gracias a mis amigas de siempre: Faby, Bony, Claudia y Marlene.

Comentarios, sugerencias, tomatazos a:

Review contest:

Como esta lloviendo y corriendo un aire terrible, me daría un ataque si se me cae la conexión. Así que en lugar de contestar reviews uno por uno, doy las gracias infinitas a todos los que me han dejado un mensajito.

Gracias a Mirai Maxwell, Carmin, Loreto W, Angeli Murasaki, Hikaru Itsuko, Denisse, Uru Yuy, Yuki Ayanami, Ryo Asakura, Misao, Aguila Fanel, Seiryu, Hayi OS, Duo Shinigami Maxwell de Yuy y Sakuri Yuy Maxwell.

Gracias! Prometo contestarles en el capitulo final.