The Legend of Zelda no me pertenece, es propiedad absoluta de Nintendo. Los OC son de mi completa autoridad.
Rango: K+
Advertencia: Posible OC (Personaje propio), OoC (Fuera de personaje) La historia se narra en los hechos de Ocarina of Time.
Al fin con otro cap.!
Azalyn Shihiro: Gracias! Me alegra que te haya gustado!
Josmardata36: ya te envié un Mensaje, pero bueno, aquí de nuevo. GRACIAS!GRACIAS!GRACIAS!
Capítulo 3:
Entré en su habitación con una gran sonrisa. Llevaba 1 semana desde que la rubia convivía con nosotros, aun así no había hablado palabra alguna, se la dedicaba a asentir y negar suavemente aun triste. La busqué con mis ojos miel en la alcoba, no la encontré por lo que me adentré inspeccionando más. Vi el ventanal abierto, tal vez estaba en el balcón, una manía que había adquirido desde que lo descubrió. Todas las mañanas ella se encontraba allí, mirando un amanecer que no podía ver. Ahí estaba, recostada en el barandal de piedra "observando" el arenoso paisaje y su gran amanecer, como el cielo cambiaba de color. Había venido unas cuantas veces a las 4 am para mirarla dormir, pero ella siempre se despertaba primero, dándome a entender que quizás se despertaba de madrugada.
Mi sonrisa se esfumó al momento que vi sus ojos opacos. Ahí estaba ella de nuevo, perdida en su mundo. Desde hace unos 5 días había notado que su tristeza y melancolía se debía a que pensaba en alguien muy firmemente, tal vez un amante. Era un niño para pensar en tal cosa en ese tiempo, pero era obvio: sus suspiros, su mirada, aunque opaca, lo decía todo.
Me acerqué a ella la cual aún no reparaba en mi presencia por estar sumida en sus pensamientos–Siempre estás aquí–Ella dio un pequeño salto volteándose hacia donde había oído mi voz.
Ella me "miró" para volver a voltearse hacia el horizonte sin tomarle importancia a mi presencia nuevamente, eso me molestaba; estaba adaptado a ser el centro de atención. Me planté a su lado y la miré fijamente por largos minutos sin obtener ninguna reacción de ella. Suspiré vencido mientras mis ojos vagaban hacia el amanecer. Me perdí en los colores del cielo y la cálida luz solar bañando los dominios de arena. Era hermoso y me compadecí nuevamente de ella, que no podía observar la belleza frente a sus ojos.
–Vamos a jugar–Dije, aunque pareció más una orden.
Ella me miró y volvió a mirar al horizonte–Si amanece–La escuché susurrar.
Sentí como mi piel se erizaba tras escuchar su dulce y apagada voz mientras mis ojos se abrían de la sorpresa. Creía que era muda, vaya fue mi alivio al saber que apenas esa discapacidad no poseía.
–Ya ha amanecido–
Ella se quedó en silencio unos minutos y vi como sus ojos vagaban–No lo veo–Volvió a decir haciéndome recordar que ella nunca vería un amanecer–Aun es de noche–
Volví a mirar al horizonte apretando mis puños fuertemente. Para ella siempre sería de noche, ¿Quién fue capaz de quitarle la vista a esa mujer? ¿Qué tan cruel era el mundo fuera del desierto? ¿Qué tan cruenta fue aquella guerra?
–Sí, es de noche–Bajé mi mirada ante mi propio comentario hecho solo para hacerla sentir mejor.
El día pasó atareado, al parecer un grupo de saboteadores habían entrado al templo, pero no era algo que no pudiéramos arreglar en un par de horas. Las ancianas-Kotake y Koume-, quienes me criaron y consejeras del pueblo Gerudo, enviaron a las mejores Gerudo para deshacerse de ellos. Apenas era mediodía cuando pasaba por las salas del castillo sin nada que hacer, ella no quería jugar, no iba a jugar si no amanecía para ella. Llegué a la sala de baile donde me sorprendí de verla ahí junto a una Gerudo, la cual había asignado como protectora.
Ella estaba sentada en una silla tratando de bordar algo de color verde oscuro, pero veía su esfuerzo por el pequeño sudor que se escurrió desde su frente ya que no veía lo que hacía. Me acerqué a ella haciendo que la Gerudo se arrodillara ante mi presencia. Ella pareció sentir mi presencia, pues dejó su trabajo.
– ¿Qué haces?–Pregunté.
Ella no respondió, no hizo nada. Entonces sentí que tal vez lo de esta mañana fue un dulce y doloroso sueño, donde creí haber escuchado su voz, tal vez producto de mi imaginación. Cansado de ser ignorado, me di la vuelta con intención de marcharme.
–Una túnica–Volví a escuchar la apagada voz haciendo que me detuviera y la observara como seguía tejiendo.
No fue un sueño, me dije mentalmente mientras sonreía; se estaba abriendo más a mí y eso era una buena señal. Agarré otra silla y me senté a su lado observando como sus delicadas manos agarraban los hilos y agujas creando lo que sería en un futuro una túnica verde. ¿Para quién sería? Me pregunté. Dudaba que fuera para mí, era obvio. Así pasaron las horas hasta que llegó la noche, apenas pudo hacer un pedazo.
¿Para quién? Me volví a preguntar cuando la dejé en su alcoba.
–Mañana, ¿jugarás conmigo?–Pregunté esperanzado.
Ella me observó llena de tristeza, melancolía, dolor y culpabilidad–Si amanece–
Me encogí de hombros, ella nunca jugaría conmigo, no hasta que viera el amanecer–Nos vemos–Me despedí con una triste sonrisa. Ella nunca vería su amanecer.
-o-o-o-
Muy corto, y lo sé, pero necesitaba que fuera así. Gracias por Leer!
