Edward POV

Y yo había pensado, inocentemente, que los rayos del sol de Forks festejaban nuestra alegría. A veces, me sorprendía de que yo aun tuviera esperanzas de que Bella y yo pudiésemos ser felices sin algo que nos interrumpiera dicha felicidad. Como siempre, he aquí el caso.

Yo, en esos momentos ya estresado, me encontraba sentado al borde de la cama de mi amada, en esos momentos histérica, caminando de un lado al otro. Yo me encontraba tenso, pues en cualquier momento en su ir y venir, o bien podía descomponerse o desmayarse, o bien por su propia…naturaleza sutil, podría tropezar y estrellarse contra cualquier cosa (bien sabia que Bella podía usar hasta a un lápiz como objeto para tropezar o hacerse daño).

Y si…Bella se había olvidado de un pequeño detalle, que quizás cambiaria nuestra perspectiva de las cosas. Uno no tan pequeño después de todo. Charlie.

En realidad, fue algo que incluso se me pasó hasta a mí. Y es que nadie podía culparnos. Recién hacia menos de 15 horas que nos habíamos enterado de la maravillosa noticia, que ya estábamos enfermándonos por los hermosos terrores de decirle al padre de una joven de 18 años que su pequeña e inocente hija esta embarazada del hombre que el odia, o por lo menos, del que carece de confianza.

- Como se supone que se lo diremos, Edward? Porque debemos decírselo, verdad?.- seguía caminando en círculos, delante de mi pobre y ya por poco adolorida visión.

- Lo primero que debes hacer, es calmarte. No le hará nada bien ni al bebé, ni a tu cuerpo comportarte así. Así que mejor siéntate, y lo decidiremos calmados.- me dirigí a Bella, quien se había quedado parada en la mitad del camino, mirándome como si yo tuviera la culpa de todo. Decidí entonces, utilizar, aunque vilmente, el poder de mi mirada.

Sabia por las habladurías de Bella, y los pensamientos de las demás mujeres de Forks, que mi mirada usada correctamente y el nivel exacto, desencadenaba sensaciones de vacío mental, seguido de una determinada reacción física, denominada Hiperventilación. Lamentaba hacerle eso a Bella (no lo lamentaba mucho, en realidad). Pero era todo por el bien del bebé. De nuestro futuro hijo.

La mire fijamente, y en menos de lo que yo mismo esperaba, Bella se quedo como estancada en su lugar. Me pareció raro. Ella nunca reaccionaba tan rápido, pues todo el tiempo que había pasado a mi lado le había dado la experiencia de resistencia.

Me acerque delicadamente a ella. No quería asustarla, pero quería comprobar si se había descompuesto o algo en el proceso.

Lo que no me esperaba, era lo que vendría a continuación.


Bella POV

Estaba desesperada. Solo en mi mente, contrariamente a lo que pasaba siempre, giraban dos nombres: René y Charlie, unidos a: Edward, Bebé, tendremos. No, era demasiado.

Solo me había preocupado de la reacción de Edward, y no me había puesto a pensar si quiera en la terrible verdad: que estaba embarazada, y aun no estaba casada.

No que fuese un delito, ni mucho menos. Pero no tenía de donde agarrarme a la hora de decirles a mis padres que para colmo de males, tenían una de las mejores experiencias con respecto a lo que significaba casamiento y embarazos.

Si temía que Charlie no aceptara el hecho de que yo querría casarme con Edward, eso se torno totalmente pasado, uno ahora muy lejano, reemplazado por este presente, que prometía traer consigo tormenta, gritos y dolores de cabeza.

Mire a Edward, en mí ir y venir. Me miraba como si estuviera loca.

Mi terror se fue convirtiendo en indignación.

¿Es que a él no le preocupaba el momento en el que esto pasaría? La respuesta estaba delante de mis ojos. No.

Claro. El hacia más de 90 años que no tenía que preocuparse de que sus padres biológicos le echaran en cara algo como esto. Claro, el lo veía desde afuera. Era YO, la que tenia un bebé dentro mío, era Yo, la que era mortal, y era Yo, la que iba a morir a causa de dos seres que seguramente estarían en contra de su peor Apocalipsis: mis padres.

Porque si Charlie reaccionaba mal…René no iba a ser pan comido.

Me entro el pánico, terror indescriptiblemente infundado de que mamá me quisiera alejar de Edward, de que temiera que terminara como ella, separada de el, y criando un niño que nunca tendría que haber nacido…

Dentro de mis cavilaciones producidas por el pánico, me di cuenta de que Edward estaba jugando una de sus jugarretas: me miraba con esa mirada suya, tan cautivadora, tan hermosa… Pero rápidamente desperté.

Estaba tratando de… idiotizarme, para que dejara de causarle problemas, para que no lo molestara con lo que seguramente el clasificaría de "estupideces", para que dejara de caminar e hiciese un hoyo en mi propia habitación… para que dejara de ser una carga.

Camino hacia mí, estoy segura yo creyendo que algo andaba mal con su ingenioso plan de "estupidizar a Bella Swan".

- Bella, estas bien?.- pregunto con voz cansada. Cansado, cansado de mi?.- no te veo muy bien…tendrías que volver a dormir para…

- Volver a dormir? Edward, ya se que quieres quitarme de encima, pero no me inventes estupideces.

- Que? Pero de que estas hablando?.- Edward parecía realmente sorprendido. No iba a ceder.

- Que soy una carga para ti, es eso…

Yo lo sabía, era una carga para Edward.

Claro, siempre solo, siempre libre; yo había llegado para estar con el, y ahora le daba este pequeño regalo…


Edward POV

Sabía que las mujeres sufrían cambios de ánimo durante este hermoso periodo. Pero no pensé que fuese tan molesto.

Bella se había metido en la cabeza que era una carga para mi, cuando en realidad mi única carga era su desesperación, el hecho de verla preocupada, mal. Pero no. La obstinación de esta tonta Bella podía llegar a ser elevada, y ahora estaba en su enésima potencia.

- Bella, esto es completamente ridículo.- dije en tono autoritario. No podía permitir que esto pasase a mayores. Bella debía entender de entrada que era lo mejor que me pudiese haber pasado jamás.

- Lo ves? Piensas que soy ridícula! Y claro, espera a que me ponga gorda…- No. Sus ojos se estaban enjugando en lágrimas, lagrimas que yo mismo estaba provocando. Me apreté el puente de la nariz. Esto iba a ser difícil.

- Bella, primero: no eres una carga. Y segundo, estoy seguro de que te veras muy bonita llegado el final de tu gestación, no te preocupes.

- Oh, claro…seguro que si, porque pareceré un hipopótamo rechoncho y…

No pudo terminar su frase. Tan rápido como me estaba replicando, su rostro se puso pálido, tan pálido que competía con el mío, y tan rápido como paso, salio corriendo al baño. Claro. Nauseas matutinas.

Rodé los ojos, mientras escuchaba como se había chocado en cesto de la basura del baño. Solo esperaba que no se hubiese caído en el camino.

Decidí esperar.

10 minutos. 20 minutos. 45 minutos.

Algo no andaba bien. Preocupado, decidí acercarme al baño. Por lo menos, sabía que debía darle espacio a Bella, pero tampoco era cuestión de que me desobligara de mis obligaciones de novio preocupado y padre responsable.

Lo más suavemente posible, me acerque y pegue la oreja en el baño. Sabia que no era necesario, pues si hubiese habido algún sonido extraño lo hubiese detectado.

Solo se escuchaba…llanto.

Dios santo, estaba llorando.

- Bella, déjame entrar. Ahora.

- Déjame en paz! Quiero estar sola!.- me grito desde dentro.

- Pero que demonios te pasa? No te das cuenta de que quiero ayudarte, apoyarte en esto? No estas sola, Bella, contrario a lo que estas creyendo.- se lo dije ya enojado. Bella sabia lo que pensaba respecto a esto, y no me importaban sus cambios de animo.

Salio del baño, abriendo la puerta de golpe.

Estaba totalmente empapada en lágrimas, con los ojos chiquitos, y los cabellos revueltos. Me daba demasiada ternura como para enojarme con ella. Sonreí de medio lado, y sin importarme la cara de enojo de Bella, me acerque a ella y la abrasé.

- Tonta, tonta y mas tonta.- le di un suave beso en el cuello, que le erizo la piel. Recorrí la línea de la base de su mandíbula con mi nariz, saciándome de su aroma…- Bella, estas usando algún perfume nuevo?

- No, creo que no.- realmente, le sorprendió mi pregunta, y a mi mas todavía.

- Porque hueles…distinto. Quiero decir.- me ataje antes de que malinterpretara mis palabras.- hueles muy bien, como siempre…pero hay algo que cambio.

- Quizás sean…

No pudo seguir la frase, puesto que mi cara de concentración la distrajo del hilo de conversación.

Desde pocos metros, podía sentir el motor de un auto, y el pensamiento de qué habría para almorzar ese día.

Con pánico, Bella se dio cuenta de que era lo que pasaba.

Había llegado el momento.

Y yo estaría a su lado. Siempre.


holaaaa!!

espero que les haya gustado!!

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nos leemos!

:Alice: