Bella POV
Pánico era poco al lado de lo que experimentaba mi mente en esos momentos. Agradecía que Edward no pudiese leer mi mente, pues de haber podido hacerlo, hubiera sufrido un grave colapso, reemplazando en gran medida su medida anti estrés (sus hermosos dedos sobre el puente de su nariz).
Era demasiado pronto. Demasiado poco tiempo. Hacia solo un par de horas que me había dado cuenta de que Charlie, mi querido padre, no sabía lo que pasaba; el no había tenido una experiencia muy… agradable de l oque era emparejarse a temprana edad. Y menos, de que su pequeña hija de 18 años estuviera embarazada. De un hombre al cual prácticamente odiaba.
Se me subieron los calores. Sabia que estaba hecho un tomate viviente frente a Edward, pero el terror de decirle la verdad a mi padre me sobrepasaba para pensar en otra cosa. Quise refugiarme en mi habitación, darme un poco mas de tiempo…
Casi corro hacia la habitación, pero como no, y ya me parecía raro que en menos de 24 horas no hubiese pasado, me tropecé con mis propios pies…quizás con el tema del embarazo la cosa empeoraría. Pero como siempre, mi ángel salvador, en menos del tiempo que demore en darme cuenta que iba camino a estrellarme yo y el bebé conmigo contra el piso, me tenía entre sus brazos fríos de porcelana.
Escuche a Edward emitir una casi imperceptible risita. Encima se burlaba de mi! Con todo lo que estaba pasando! Esto era el colmo. Primero, lo de que no podrá soportarme obesa como una foca en su peor invierno, y ahora esto: se reía de mi torpeza multiplicada.
Le dedique la mirada mas fría y odiosa que pude, y mientras sentí como Charlie ingresaba en lo que pronto se convertiría en el peor de los infiernos (léase, sala de estar), Salí corriendo hacia mi habitación, sin siquiera preocuparme por Edward.
Llegue. Cerré la puerta lo mas despacio que pude, para no alertar a mi padre. Me di vuelta, y me recosté contra la puerta.
Miles de cosas pasaron por mi mente. Mi padre podría reaccionar mal o… mal. Lo único que cambiaba, eran las opciones del mal. Podía ser mal, y solo mal…o terriblemente mal. Me asusto el terriblemente mal, pues podía significar un posible paro cardiorrespiratorio, o algo peor aun…se me helo la sangre. Charlie era policía… y si intentaba ensañarse en que Edward me había violado, o algo parecido? Mi ángel era inmortal, pero no invisible para escapar de sus garras…y además…Charlie tenía un arma. Y si en vez de agarrárselas conmigo, lo hacia con Edward? Estaba segura que con el odio que ya le tenia, solo necesitaba esta oportunidad para argumentar "emoción violenta" frente a las autoridades después de…
Y yo había dejado a Edward del otro lado. Casi me baja la presión.
- Edward, Dios Mío.- murmure sola en el silencio de mi habitación, con los ojos cerrados en un intento de calmar mi desesperación y pánico crecientes.
- Si, cariño?
Pegue un brinco como las mejores. Abrí mis ojos bruscamente, y vi a Edward, Mi Edward, sentado placidamente en la silla mecedora. Me miraba con aire divertido.
- Como entraste? Quiero decir, yo cerré la puerta y…
- Ay, Bella. Ya te has olvidado de que soy mucho mas rápido que tu? Entre antes de que cerraras.- me dijo entre risas sofocadas, mientras se levantaba y caminaba hacia mi, como un puma al acecho, sin hacer el menor sonido.
- Me hiciste asustar! Casi me baja la presión y caigo desmayada aquí mismo por tu culpa!.- le espete, enojada. Yo, todo el tiempo preocupada de que el pudiese estar corriendo de antemano (aunque la verdad no había excusas, porque Charlie aun no sabia nada) allí en la sala del infierno, y el, sentado placidamente burlándose de mi sufrimiento.
- Perdón? Yo no hice nada Bella, simplemente me limite a seguirte…- me acorralo contra la puerta.- o es que acaso…- se apretó contra mi, que en esos momentos, por ser una testaruda me encontraba de cara a la puerta, todo para no mirarlo a los ojos y caer tan rápidamente en un perdón que no se merecía- deseabas que me quedara allí, con tu padre?.- lo ultimo lo susurro en mi oído, mientras sentía como sus manos rodeaban dulcemente mi vientre aun plano.- No querrás que se estresen como lo hace su padre, verdad?
- Edward…
- Shhh… por que no te recuestas? Necesitas descansar un poco…Charlie ni siquiera sabe que estas aquí arriba. Cree que te fuiste temprano conmigo a pasar todo el día, no te alarmes por el.- dijo girándome lentamente.
Realmente, a pesar de estar enojada con el (aun), debía darle la razón. Me encontraba terriblemente cansada, como si hubiesen pasado 3 días desde la última vez que dormí, o como si hubiera corrido kilometros. Me extraño eso. Acababa de levantarme… por lo que no me haría mal acostarme un ratito más.
Siguiendo el consejo de Edward, me acerque a la cama, y me recosté sin acomodar las sabanas ni las frazadas. Cerré los ojos, a la espera de sentir su cuerpo frió y duro como una roca apoyarse detrás de mi espalda, como un sostén que realmente necesitaba.
Pronto sentí lo que estaba esperando, y sentí algo más, que me hizo poner colorada. Gracias a estar de espaldas, no veía mi rostro rojo como hacia mucho no veía.
Sus manos repitieron el mismo proceso que hacia unos momentos. Se enroscaron por sobre mi cintura, y terminaron parando en mi abdomen. Acariciaba suavemente mi vientre, justo en donde tanto el como sabíamos que se encontraban los niños.
Sonreí para mi. Los niños. Nuestros niños.
Mas allá de lo que dijese papá, yo tendría a esos bebés. El solo hecho de saber que uno de los dos era seguro un niño, me llenaba de alegría, pues me imaginaba un mini Edward, pequeño, con sus cabellos cobre, y esa mirada tan hermosa… me estremecí de emoción de solo pensarlo.
- Bella…te doy frío?.- pregunto inocentemente mi ángel, con preocupación en su melodiosa voz.
No pude evitar reírme, lo que nos hizo temblar a los dos.
- No, Edward…fue simplemente un estremecimieeeen.- mi palabra fue bloqueada por un bostezo bastante pronunciado. Me dio vergüenza y enrojecí de vuelta. Edward río por lo bajo.
- Tonta Bella. Duerme algo, te hará bien.
Siguiendo el consejo de la persona en la que yo pensaba día y noche, me sumí rápidamente en un poderoso sueño que no sabia tenia.
Edward POV
Dios santo. Yo creía que dormir algo ayudaría en algo a Bella. Pero parecía que me equivocaba.
Había dormido apenas 2 horas, y apenas se despertó, me corrió bruscamente a un lado, todo para salir corriendo al baño. Debía acostumbrarme a que Bella era humana, una humana embarazada. Sonreí para mis adentros ante este pensamiento.
Luego, por si fuera poco, había vuelto del baño peor de que como había entrado: estaba más pálida de lo normal, y se sentía mareada, pues se tambaleaba y apenas llego a la cama murmuro un inaudible "me quiero morir".
Cuando el mareo y el pensamiento suicida pasaron, sobrevino nuevamente la desesperación. Volvíamos al principio. Yo, sentado en la cama viéndola caminar como una desquiciada por la habitación. Ella, apunto de arrancarle los cabellos murmurando algo como "el arma…el arma...". Estaba seguro de que mi amado ángel estaba preocupado por algún intento desenfrenado de Charlie por acabar con mi existencia. La verdad, seria un problema que me pegara un tiro, pues creo que el tiro simplemente rebotaría contra mi cuerpo, y ni siquiera quería pensar a quien pudiese pegarle al salir disparado de mí. O peor aun, Charlie se daría cuenta de que estaba hecho de algo más…resistente de lo que normalmente sus fieles balas atravesarían con facilidad.
Todo eso, sin contar los miles de mensajes de texto que había recibido de mi querida Alice. Todos diciendo que le estuviera con Bella, que no la dejara sola, que me mataría si le pasaba algo, etc., etc. El último avisaba de que si no le decíamos correctamente a Charlie la hermosa noticia, moriría irremediablemente.
- Edward, que haremos?.- preguntaba por enésima vez Bella. Realmente aun se encontraba pálida.
- Ya te lo dije. El único camino es la verdad. Esta vez.- dije viendo como me enviaba una mirada asesina bastante realista.
- Pero como? Para ti es fácil! No es tu padre, y ya te odia…un poco mas de odio no te matara.- después de decir eso, se aliviano un poco su estado de ánimo.
Ya no aguantaba. Me pare rápidamente de la cama, y en menos de un segundo rodee su cintura con mis manos, mientras le susurraba al oído:
- No te preocupes, estaré contigo. Siempre. Ahora, bajemos.
Diciéndole esto, y viendo que Bella no pensaba moverse de su lugar, la sujete de la mano y la conduje fuera de su habitación. Bajamos despacio la escalera, pues tenia miedo que en el extraño estado nirvana en el que se encontraba mi novia pudiese matarse con solo pisar un escalón.
Cuando llegamos a la planta baja, Charlie estaba sentado mirando la TV. Simplemente estaba pensando en el partido de aquella noche, y en apuestas que había hecho con los demás oficiales. Genial. Por lo menos, estaba despejado de preocupaciones graves.
Bella reacciono de golpe, y se puso más pálida de lo que ya estaba. Realmente comenzaba a asustarme un poco. Nunca la había visto así, se parecía… a nosotros.
- Papá…?.- lo dijo en un hilo de voz que Charlie apenas alcanzo a escuchar. Se giro rápidamente fijando su vista asustada en Bella. Realmente lo había dicho muy lastimeramente.
- Dios mío, Bella! Que te paso hija? Que le hiciste?.- prosiguió a mirarme a mi. Comenzó a pensar en que yo la había obligado a algo raro, o que Bella había estado sufriendo demasiado por mi culpa…algo exactamente normal en la mente de Charlie, pero ahora mas pronunciado.
Bella POV
Realmente me arrepentía de lo que había pensado. En esos terribles momentos, luego de llamar a mi padre, deseaba que Edward pudiese oír mis pensamientos. Y sentir mi dolor.
Si, me dolía. Y mucho. Lo venia arrastrando desde mi habitación, por lo que me quede inexpresiva, esperando que pasara. Pero no, no paso, empeoro. Era un dolor agudo, que se extendía desde mi vientre, y era como algo que me carcomía por dentro. Comencé a transpirar. Me olvide por completo de las presencias de mi padre y Edward, quienes me miraban preocupados.
Lleve mis manos a mi vientre, y me arrodille. El dolor era terrible.
Sentí los gritos de mi padre. Sentí como Edward me sostenía, y luego como me cargaba dulcemente mientras el dolor aumentaba. Sentí lágrimas en mis mejillas.
Escuche como Edward hablaba a toda velocidad en términos extraños, supuse yo con Carlisle. Lo último que sentí, fue la oscuridad rodeándome, mientras la voz de mi ángel reclamaba mi lucidez.
Holaaa!!
perdon por la tardanza!! soy una bestiaXDD
muchisimas gracias por los reviews!! realmente me ayudan mucho:D
y ya saben: los reviews son mi sueldo, y la manera de que se que les gusta y quieren que lo continue
cualquier duda, o comentario infundado...al reviewXD
nos leemos!!
:Alice:
