¡HOLA! Les dejo el siguiente capitulo de esta historia espero y les guste. Por cierto, los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mí por desgracia, si no a Rumiko Takahashi, sin más los dejo leer ¡MATA NE!
CAPITULO 2
-¡No puedo creerlo! estoy aquí de nuevo- Dijo una muy emocionada joven recargada en aquel pozo.
- Es increíble no ha cambiado para nada- Susurro mientras miraba hacia todos lados y comenzaba a caminar, pasando unos minutos de caminata paro en seco cuando escucho un ruido y muchos gritos.
- ¿Que está pasando? esos gritos vienen de la aldea de la anciana Kaede, tengo que apresurarme- Dijo comenzando a correr. Al momento de casi llegar a su objetivo pudo distinguir unas siluetas muy conocidas para ella. Sin embargo contuvo la respiración al ver la dificultad que tenían para atacar a aquel oni gigantesco, sacudió la cabeza para enseguida comenzar a mirar por todos lados.
- "Necesito un arco y flechas, donde"-Penso nerviosamente al escuchar los ruidos de la batalla que tenia lugar a unos cuantos metros de ella.
- ¡Perfecto! que suerte tengo – Dijo la chica tomando un arco y una sola flecha que se encontraban tirados a lado de lo que alguna vez había sido una casita.
-"Bien veamos si mis practicas me han servido"- Penso Kagome poniéndose en posición para disparar.
X-X-X
Mientras tanto un monje, una caza demonios y un hanyo hacían de todo para tratar de herir al oni y así evitar que destruyera lo que quedaba a salvo de la aldea, desgraciadamente todos comenzaban a cansarse y por consecuencia recibían mas ataques de parte del monstruo.
- ¡Anciana, saca a todos de aquí!-Grito un muy cansado y enojado medio demonio, mientras colocaba en posición a su colmillo de acero.
- Viento cortante- Grito nuevamente, para enseguida escuchar un gruñido de parte del demonio, sonrió al saber que esta vez al menos lo había herido, sin embargo su sonrisa desapareció cuando observo que no había sido lo suficiente para detener a aquel ser, así que recuperando el aliento se puso nuevamente en posición de ataque, simplemente no iba a dejar que un insignificante ser lastimara su orgullo.
- Hiraikotsu- Escucho Inuyasha con una gota en la cabeza al ver que su amiga se le había adelantado, rápidamente volteo a mirar a su amiga para reclamarle, pero callo cuando escucho el grito de la cazadora.
- ¡Cuidado Miroku , Kirara rápido!- Miro con temor Inuyasha al ver como había sido golpeado su mejor amigo, así que corrió rápidamente, pero al ver que Kirara había amortiguado su caída se detuvo y soltó un gran suspiro de alivio, para enseguida fruncir el ceño de enojo, definitivamente ese monstruo había firmado su sentencia de muerte.
- ¿Estas bien Miroku?- Pregunto Sango con evidente preocupación al llegar con el monje sujetándolo entre sus brazos.
- Si no te preocupes Sango, al parecer subestime a aquel ser, realmente es el mas fuerte que nos ha tocado vencer – Dijo tratándose de poner de pie con ayuda de su amada, mientras le regalaba una sonrisa para tratar de borrar esa preocupación de los ojos de Sango. Ella comprendió al instante la intención de su novio así que le regreso la sonrisa y miro a un medio demonio que peleaba con todas sus fuerzas.
-Tienes razón…hace mucho tiempo no aparecía un monstro con ese poder y menos sabiendo que en esta aldea vive la protegida del lord del oeste.
- Como siempre tienes razón mi Sanguito, es muy sospechoso, pero creo que es mejor que sigamos ayudando a Inuyasha, le están dando una paliza-Dijo comenzando a caminar con un poco de dificultad. Sin embargo antes de ayudar a su amigo ambos jóvenes pararon al ver que ahora ambos peleadores discutían y como el oni se reía sin preocupación alguna.
- Hasta cuando te vas a dar por vencido hibrido, tú no eres capaz de matarme. Ahora por ultima vez dime en donde está tu maldita mujer- Grito con molestia el oni, mientras con un movimiento de su brazo destruyo fácilmente todos los arboles que se encontraban cerca de ahí.
- Como te atreves, jamás dejare que la hagas daño a mi Kykio- Menciono con cólera el hanyo, eso si que lo había enfurecido jamás dejaría que nadie le pusiera un dedo a su hermosa mujer, así que con ese pensamiento se arrojo rápidamente al demonio. Pero antes de llegar a su objetivo, sus ojos se abrieron mas de lo normal, al ver que un rayo había sido disparado de la boca del demonio y se dirigía rápidamente hacia el. Trato de ahogar el grito de dolor que el ataque le había provocado sin embargo no le daría la satisfacción a su oponente de quejarse, aunque la verdad era que ya ni siquiera era capaz de levantarse.
- Inuyasha – Escucho vagamente el hanyo el grito de Sango y Miroku y por supuesto de los niños que estaban escondidos detrás de unos arbustos por orden de el claro. Salió de su aturdimiento al escuchar nuevamente la voz de ese maldito demonio.
- Te daré una ultima oportunidad ¿donde esta esa sacerdotisa?- Pregunto el oni acercándose al muy mal herido medio demonio, pero antes de llegar se detuvo al ver la sonrisa que le daba el hanyo.
- Primero muerto antes de decirte donde se encuentra- Pronuncio con dificultad, mientras miraba como se contraía la cara del demonio del enojo.
- Bien si así lo quieres… pues entonces muere – Dijo con enojo antes de que comenzara a formarse un nuevo rayo de su boca. Inuyasha por acto reflejo cerro los ojos maldiciéndose mentalmente el como iba a terminar su vida, pero abrió rápidamente los ojos al escuchar una exclamación de dolor del demonio.
- "Imposible " – Penso el medio demonio al ver como el oni caía sin vida con una flecha en su cabeza, rápidamente volteo hacia donde la flecha había sido disparada temía que su amada fuera la causante ya que si alguien la andaba buscando ella claramente corría peligro aquí. Aunque pensándolo bien realmente seria una gran coincidencia que ella estuviera ahí ya que ella había sido llamada por la aldea vecina para poder curar a unos enfermos, sus dudas se disiparon cuando escucho a un pequeño kitsune gritar y correr emocionado.
- ¡Kagome es Kagome! - Escucharon todos confundidos lo que el pequeño había dicho antes de echarse a correr hacia donde la flecha había sido disparada, así que sin esperar mas siguieron rápidamente el camino del zorrito olvidándose completamente del herido hanyo.
- Shippo, mi pequeño… no sabes cuánto te extrañe- Dijo Kagome con lágrimas, mientras abrazaba fuertemente al pequeño demonio, que al verla había saltado felizmente.
- Kagome…yo también te extrañe tanto, pensé que jamás te volvería a ver… mama-Dijo sollozando el pequeño. La joven al escuchar al la última palabra sonrió dulcemente mientras acariciaba la cabeza de su pequeño.
- Ya mi pequeño, tranquilo estoy aquí y te prometo que voy hacer todo lo posible porque jamás tenga que volver a apartarme de ti ¿de acuerdo?-Susurro la sacerdotisa en el oído del zorrito, pero antes de que el le contestara unos brazos aprisionaron a la joven, dejando al pobre kitsune entre ambas chicas.
- Amiga, pero que alegría verte de nuevo, no sabes la falta que me has hecho- Pronuncio con alegría la caza demonios alejándose un poco para que Miroku también pudiera saludar a quien consideraba como su hermana.
-Señorita que felicidad es tenerla de vuelta, espero y esta vez sea para siempre, además no es por nada pero le han sentado muy bien estos años con el respeto que se merece usted y mi Sanguito-Pronuncio con nerviosismo al ver la mirada de su novia, pero al ver que su amada le sonrió este se acerco y también le dio un abrazo.
- Gracias chicos por este recibimiento, yo también los extrañe como no tienen idea, y estoy muy pero muy feliz de ver que se encuentran todos bien- Dijo Kagome mientras se limpiaba unas lagrimas que habían escapado de sus ojos. Pero en ese instante se paralizo al escuchar su nombre por la persona a la que tanto había amado, sin perder más tiempo volteo con una gran sonrisa.
- Inuyasha –Susurro la sacerdotisa y sin pensarlo dos veces se abalanzo a su cuello, no podía creerlo estaba abrazando a su amigo, por que eso es lo que ahora lo consideraba un amigo sumamente especial.
- Yo…no sabes cuanto te extrañe Inuyasha –Sollozó la chica aun abrazada a su amigo.
- Tonta no llores, se ve que no has cambiado nada – Dijo el hanyo con una hermosa sonrisa mientras la abrazaba igual de fuerte o más que la propia Kagome, ya que aunque no lo demostrara sentía un gran cariño por aquella mujer que siempre estuvo a su lado, a pesar de que muchas veces él fue el causante de su sufrimiento. La joven al escuchar al hanyo sonrió, para enseguida alejarse un poco de el para mirarlo.
-Y se ve que tú tampoco has cambiado en nada, así es como me recibes después de estos dos años casi tres- Dijo frunciendo el ceño, pero con una sonrisa, sin saber por que desvió la mirada al costado derecho del hanyo y su sonrisa desapareció para enseguida mostrar una cara de preocupación
- Por kami hay que curarte Inuyasha ven-Dijo con preocupación cogiéndolo de la mano comenzando a caminar hacia las cabañas que no habían sido destruidas. Mientras tanto Inuyasha no dejaba de mirar a su querida amiga, la verdad es que en cuanto la vio había olvidado lo herido que estaba, simplemente ella siempre tenia ese efecto en el y le hacia muy feliz que ella estuviera de vuelta, ahora si no necesitaba mas para ser inmensamente feliz, sin embargo también se le hacia muy raro su llegada justamente ahora que por primera vez desde que ella se fue atacaban la aldea, podría ser simplemente coincidencia o había algo mas en todo esto, sacudió su cabeza para alejar esos pensamientos y regreso a la realidad al sentir el jalón de su amiga.
-Ven siéntate aquí con cuidado. Shippo podrías traer un poco de agua por favor- Dijo la chica comenzando a quitar el ahori de Inuyasha, mientras escuchaba la afirmación de su pequeño y lo veía correr rápidamente a cumplir su mandato.
-Parece que hay cosas que nunca van a cambiar ¿verdad? – Dijo con una sonrisa para después continuar.
-Deberías de tener más cuidado, si no quieres que una chica te salve la vida-Pronuncio sabiendo la respuesta que obtendría de su amigo.
- ¡Keh! Lo tenía controlado- Dijo el hanyo cruzando sus brazos como de costumbre, mientras escuchaba como Kagome soltaba una carcajada, frunció el ceño ¿Cuál era la gracia? ¿Por qué siempre se divertía a costa de el? Ciertamente había olvidado que también había unas cosas que le exasperaban de esa chica.
-Podrías quedarte quieto-Dijo la sacerdotisa quitándole las manos, mientras aguantaba las ganas de reírse de la expresión del hanyo.
-Listo Kagome, toma-Grito Shippo con entusiasmo cargando un balde lleno de agua y un trapo.
-Muchas gracias Shippo déjalo aquí por favor, ahora se buen niño y ve a ayudar a las demás personas- Dijo Kagome mirando al niño con dulzura y obteniendo por parte del pequeño un movimiento de cabeza de afirmación. Sonrió por última vez al pequeño antes de que saliera la casita, para después comenzar a limpiar con mucho cuidado la herida del medio demonio.
-Sabes que no es necesario sanare pronto-Dijo Inuyasha tratando de levantarse, la verdad era que las manos de la chica lo ponían bastante nervioso.
- Lo sé, pero eso no quiere decir que no se te pueda infectar, así que deja de quejarte y déjame continuar ¿entendiste?-Le dijo Kagome mientras mojaba el trapo nuevamente obteniendo como respuesta un gruñido de su paciente, lo sabia, sabia que al final el hanyo se rendiría. Así que levanto la mirada y le sonrió causando que Inuyasha se sonrojara y mirara rápidamente hacia otro lado.
-"Diablos me descubrió, pero es que me fue imposible no mirarla se ha puesto muy bonita ya no es para nada la niña que conocí cuando recién llego, bueno claro hablando físicamente por que emocionalmente sigue siendo igual" – Penso el hanyo mirándola nuevamente, pero salió de sus pensamientos cuando escucho la voz de la mujer por la cual había dejado a la mujer por la que solo hace unos momentos se había sonrojado.
-Inuyasha.
