CAPITULO 3
-Inuyasha,por lo que veo no necesitas mi ayuda ¿verdad?-Dijo Kykio mirando despectivamente a Kagome, no podía creer que justamente ahora tenia que aparecer esa mujer,ni mucho menos imagino encontrársela muy servicial con su hombre, así que regresó la mirada a Inuyasha esperando una explicación convincente.
-No mal interpretes las cosas Kikyo, Kagome solo se tomó la molestia de curarme mientras tu llegabas- Dijo un hanyo nerviosamente, mientras maldecía mentalmente su suerte, ¿Por que tenia que estar en una situación tan incomoda justamente con las chicas que mas amaba? y para terminar solo, sin nadie que le ayudara. Trago saliva al ver como ambas jóvenes se miraban, pero mas le asusto ver la mirada de Kykio hacia su amiga.
- Si claro Kagome siempre preocupándose por los demás y más si esa persona eres tú ¿no es así Kagome?-Termino la sacerdotisa lanzando una mirada fría a la susodicha. Sin embargo Kagome sabia como manejar este tipo de situaciones ya que en la escuela siempre le hacían escénicas de este tipo, así que con una sonrisa burlona se acerco a la mujer.
-Mira Kikyo- Pronuncio Kagome mirandola directamente.
- Yo no sé qué estés pensando o que estarás insinuando, pero yo solo quería ayudar a Inuyasha porque está HERIDO-Dijo la chica remarcando esa última palabra para despues continuar.
- Además si no tienes la suficiente confianza en ti misma como en Inuyasha ese no es mi problema y ¿sabes qué? La verdad es que tus problemas de autoestima me dan mucha flojera-Dijo Kagome ampliando aun mas su sonrisa. Así que dando media vuelta se dirigió a la salida sin hacer el mas mínimo caso de los gritos de esa tipa.
- ¡PERO COMO SE ATREVE!- Grito furiosa Kikyo, siguiendo con la mirada el mismo camino por el que había salido Kagome, sin pensarlo dos veces comenzó a caminar hacia la salida, por supuesto que esto no lo hiba a dejar así, sin embargo antes de salir una mano la sujeto.
- ¡Kykio detente¡- Pronuncio Inuyasha con el tono mas suave que tenia para tratar de evitar una pelea, pero al ver la mirada que le lanzo su mujer supo que tal vez podria evitar una pelea con Kagome pero el no se salvaba.
- Suéltame Inuyasha, o es que ¿piensas defenderla?- Dijo mirandolo con el ceño fruncido, mientras de un jalón se soltaba de su agarre
- Por favor Kikyo... tu sabes que solo te amo a ti, porque te comportas de esta manera si sabes que Kagome es muy atenta con todos cuando se trata de su salud.
–Por favor Inuyasha, ambos sabemos lo que Kagome sentía por ti – Dijo con enojo la sacerdotisa.
– Tú lo has dicho Kikyo sentía, estoy seguro que ahora solo me ve como yo la veo a ella, como AMIGOS – Dijo resaltando la última palabra para asi tomarla del mentón.
- ¿Estás seguro Inuyasha? Por qué tengo que admitir que se puso muy bonita y yo no soportaría perderte – Dijo mirándolo minuciosamente a los ojos esperando una respuesta de su amado, pero al ver que éste se había quedado callado pensó lo peor y levantando aún mas el tono de su voz pronunció su nombre, sin embargo una vez más no obtuvo respuesta.
– Tu silencio me dice todo- Pronuncio con dolor quitando la mano del hanyo de su mentón, para enseguida salir corriendo.
– Kikyo ¡espera!- Gritó Inuyasha, despues de por fin reaccionar, sin embargo ya era tarde su Kykio ya se habia ido. Agotado tomo asiento en donde hace unos minutos su querida amiga curaba sus heridas y viendo a un punto fijo de aquella pared echa de madera, comenzó a divagar en sus pensamientos. No entendía por que no fue capaz de responderle a Kykio, además ¿Por que diablos seguía ahí perdiendo el tiempo en vez de ir a arreglar las cosas con su mujer? Suspiro pesadamente ya que tenía la sospecha de que muchas cosas hiban a cambiar con el regreso de Kagome, pero aún mas le preocupaba si seria para bien o para mal.
X-X-X
-"Pero qué diablos me pasó"- Pensó una joven miko recargada en un árbol.
- No debí de seguirle el juego a Kikyo, pero es que me dio tanto coraje, que solo de acordarme me dan ganas de ir y...– Dijo golpeando el árbol, para después recargar su cabeza en él. Respiro varias veces para tranquilizarse y si, empezó a sentir culpa, no debió de comportarse como últimamente reaccionaba al enfrentar a una chica, pero tal vez el reaccionar asi ya era parte de su nuevo yo, ya que desde que comenzó a ganar popularidad en el medio artístico, también comenzó a ganar popularidad con los chicos y desde entonces tuvo que aprender a defenderse de las chicas envidiosas que siempre trataban de hacerla quedar mal frente a un chico.
- ¿Señorita Kagome se encuentra bien?- Preguntó una niña que desde hace un buen rato observaba a la miko. Kagome al escuchar la pregunta volteó rápidamente para mirar de quien se trataba pero al ver a la niña que se encontraba ahí se llevo una sorpresa al reconocerla.
-¿Rin?, pero mira que grande estas y que bonita te has puesto- Dijo Kagome dándole un abrazo.
- No tanto como usted señorita- Mencionó la pequeña respondiéndole el abrazo.
- ¡Oh, vamos Rin! dime solo Kagome ¿De acuerdo?- Dijo la joven rompiendo aquel abrazo para mirarla a los ojos.
- Está bien Kagome, que gusto que haya vuelto- dijo la niña con una sonrisa, pero antes de continuar con su plática, un fuerte ruido las puso en alerta, instintivamente la miko puso a la niña atrás de ella.
- ¿Qué fue eso Kagome?-Pregunto Rin con temor evidente al hacer la pregunta.
- No lo sé pero es una energía maligna, ven hay que escondernos parece que se acerca-Dijo para enseguida tomar la mano de la niña y esconderse detrás de unos arbustos de gran espesor. También se concentro para tratar de esconder su presencia y la de la niña. Observo cuidadosamente como una silueta con una especie de túnica se dejaba ver, pero para su mala suerte su rostro era cubierto por la capucha de está. Abrió la boca de la sorpresa cuando vio como este demonio jalaba fuertemente a una miko muy conocida para ambas azabaches.
- ¿Kykio?- Pronunciaron ambas chicas, mientras una de ellas fruncia levemente el ceño, de alguna manera esto no le gustaba, asi que poniendo mucha atención se dispuso a mirar a esta pareja poco convencional.
- Pero que te sucede estúpido, me lastimas- Dijo la miko sobándose la mano.
- Ycrees que me importa, es más si no me das lo que le prometiste a mi amo te aseguro que no solo te va a doler la mano miko- Pronunció el demonio acercándose a la sacerdotisa.
- Y se la daré, pero le deje muy claro a tu amo que sería esta noche, no tenía por qué mandar a dos de sus sirvientes a buscarme- Mencionó con enojo, eso le pasaba por tener contacto con personas tan estúpidas, ¿Que no se ponian a pensar que ahora era mas fácil que sospecharan de ella? O es mas ¿Que hiba a pasar si Inuyasha se enteraba de esto?
- "Ahora que lo pienso no debería de darles nada por ese simple detalle"- Pensó en voz alta la miko, pero rápidamente se dio cuenta de su error al sentirse estampada en un árbol para después terminar con unas manos alrededor de su cuello.
-Ni siquiera se te ocurra pensar que te puedes pasar de lista, porque tu queridísimo hanyo se va a enterar de la clase de mujer que tiene a su lado-Dijo aquel ser apretando el agarre en su cuello, mientras inutilmente la sacerdotisa trataba de quitarse la mano que la estaba asfixiando.
-Sueltame...no puedo respirar - Pronunció con dificultad la mujer antes de caer abruptamente al suelo siendo observada por aquel youkai.
- ¡Cof, cof! tu amo se va a enterar de esto y espero ver cómo te da tu merecido estúpido - Dijo con molestia tratando de recuperar el aire que le habia sido robado. Levantó la mirada cuándo escucho como el youkai se reia descaradamente en su cara.
-Por favor eres tan ingenua jajaja tenías que ser humana, si el me dio la orden para matarte si no me entregas la perla- Mencionó jactándose de la mirada de sorpresa de la sacerdotisa.
- ¿Qué dijiste?- Preguntó comenzando a levantarse apoyándose del árbol, eso era imposible no podían estar jugando con ella, si se suponía que ella es la que tenia que tener el control de la situación.
- Pero no te angusties querida, te voy a dar una última oportunidad si cumples con un último trabajo-Dijo con una sonrisa el youkai al escuchar rápidamente la respuesta de ella.
-¿Cuál?- Preguntó sin vacilar.
-Quiero que mates a quienes nos han estado escuchando desde que iniciamos nuestra plática -Pronuncio aquél ser para enseguida aparecer enfrenté de Kagome y Rin quienes al verlo soltaron un grito del susto.
– Pero mira nadamas lo que tenemos aquí dos asquerosas humanas aunque... – Dijo mirando a Kagome.
– Tú no estas nada mal para ser humana –Dijo dando unos pasos hacia Kagome, pero rapidamente Kagome reaccionó dando unos pasos hacía atrás escondiendo a Rin tras ella.
–No te acerques o no respondo – Pronunció Kagome tratando de sonar lo más dura posible, aunque le estaba costando mucho trabajo, ya que por dentro se estaba muriendo del miedo, sin embargo no era momento para flaquear ya que por ningun motivo hiba adejar que le hicieran daño a la pequeña Rin.
–Sí que tienes agallas para hablarme así, aún sabiendo que te puedo matar en un dos por tres, pero bueno no pienso mancharme las manos con alguien tan repúgnate como tú, así que, qué esperas mátalas –Dijo el youkai mirando a una muy asustada Kykio, quien solo pensaba que este podría ser el final de su vida amorosa con Inuyasha.
–Bueno ya que nuestra querida miko está pensando en su futuro con su amado hanyo , yo me encargaré, pero Kikyo no esperes un buen trato después de que tome lo que nos pertenece- Término de hablar el youkai con Kykio para tomarle atención nuevamente a sus presas, sonrió por ultima vez antes de que de sus manos surgieran varias espinas de un tamaño considerable. Kagome contuvo la respiración al ver como se dirigían a gran velocidad contra ellas, sin pensarlo dos veces abrazo a la niña tratando de protegerla con su propio cuerpo.
- ¡Señorita Kagome! –Grito la niña con preocupación al ver como dos espinas habian atravezado la pierna y el brazo de la miko.
–Tranquila...estoy bien, además habíamos quedado que me dirías solo Kagome –Pronuncio con dificultad, tratando de esbozar una sonrisa apezar del dolor que sentía para no preocupar a la pequeña. De repente obsevo como un nuevo ataque era diriguido hacia ellas, se preocupó demasiado ya que aunque habia recuperado sus poderes de sacerdotisa no era capaz de formar una kekai tan fuerte, aun así decidió dejar sus temores y creo una kekai, sabia que aun así podía servir para proteger a Rin , asi que nuevamente abrazo a la pequeña y espero el ataque que tal vez terminaria con su vida. Varios segundos pasaron y nada, se armo de valor y volteo, grande fue su sorpresa al ver que el ataque había sido repelido por un atractivo youkai de cabellera plateada.
- ¡Señor Sesshomaru ¡-Grito la niña emocionada al sentirse salvadas, pero el nombrado solo miro por el rabillo asegurándose de que su protegida estuviese bien, para despues centrarse en aquel que se habia atrevido a levantar la mano en contra de su protegida. Lo miro tranquilamente y claramente pudo notar que no era mas que un insignificante insecto, también pudo notar que tan solo su presencia le causaba temor a aquel youkai, realmente era patético.
– "Maldición , si no salgo de aquí mi muerte estará asegurada ante el príncipe de las tierras del oeste y no solo eso nuestros planes se podrían venir abajo, y mi amo no me lo perdonaría"- Pensó un muy nervioso youkai, pero al tratar de dar un paso, un látigo verde hizo su aparición cortándolo por la mitad y acabando instantáneamente con la vida de aquel ser.
- Ingenuo – Susurró el youkai de cabellos plateados como la luna, mientras comenzaba a caminar elegantemente hacia su protegida , pero se detuvo unos pasos antes de su objetivo al visualizar una kekai débil pero aun así poderosa.
–No es necesario que sigas manteniendo tu campo humana – Mencionó con el mismo tono habitual que siempre.
–Yo...lo siento es solo que...bueno tu me entiendes ¿no? Jaja – Río la azabache desapareciendo su kekai y dejándose caer.
– señori... – corrigio la pequeña al ver la mirada de la miko.
–¿Kagome te encuentras bien?- Preguntó Rin acercandose a la nombrada.
– No te preocupes lo importante es que tu estés bien, además apenas si me roso, afortunadamente reaccione a tiempo al poner la kekai- Término con una sonrisa y acariciando la cabeza de la niña, mientras que un youkai miraba atento a esa humana, claramente podía ver que no estaba bien, claro que tampoco era nada grave, pero ¿por que mentía? Tal vez y por la misma razón que el tenia cuando Rin le preguntaba lo mismo. Si debía de ser por lo mismo, pero rápidamente descarto esa absurda idea ¿Como podía comparar sus acciones con una simple plebeya? Dejo todo eso de lado cuando vio una acción poco común en la humana, bueno era cierto que había visto esa expresión cuando se trataba del estúpido del híbrido pero aun así se intereso como dejaba el dolor de sus actuales heridas para levanterse con una mirada llena de furia que claramente hiba diriguida hacia la mujer de su estupido medio hermano que intentaba huir. Sin intenciones de dejarse ver por alguien subió a un árbol.
– ¿A dónde crees que vas Kikyo? – Dijo Kagome sujetandola del brazo y dandole la media vuelta para mirarla.
- ¡Suéltame! No me pongas una mano encima o Inuyasha se va a enterar de esto – Grito deshaciendose del agarre.
-¡Oh vamos! llámalo creo que a él le va a interesar mucho lo que acabamos de presenciar Rin y yo – Dijo la miko con molestia.
-Yo... no sé de que estas hablan... –Pero no termino al ser interrumpida.
- ¿Qué sucedió aquí? Sentí un olor muy conocido mezclado con la sangre de Kagome –Pregunto un mitad bestia mirando a su mujer y después a Kagome, para enseguida mirar los recién llegados.
- ¿Qué paso?-Preguntaron Sango y Miroku, mirando con interés la escena.
– Creó que Kikyo les puede contestar esa pregunta- Contestó Kagome mirando a una callada Kikyo.
–"Estúpida, me las vas a pagar, bien veamos a quien le vas a creer Inuyasha"- Pensó Kikyo con una sonrisa apenas perceptible, no hiba a permitir que Inuyasha se fuera de su lado y si ya habia llegado a esos extremos por él, que importaban unas mentiras más, además si todo salía de acuerdo a su plan Inuyasha acabaria odiando a esa mujer, así que sin pensarlo dos veces salió corriendo hacia el hanyo escondiendo su cabeza en su pecho, mientras varias lágrimas comenzaban a salir de sus ojos
– Inuyasha yo...yo no queria, lo único que quería era pedirle una disculpa por cómo me porte con ella , si lo admito estaba celosa, pero ella me ataco y yo lo único que hice fue defenderme por...por eso la lastime –Menciono Kykio llorando a mares, mientras con mas fuerza se aferró a Inuyasha para que el creyera en sus palabras. Kagome había quedado sin palabras esa mujer era de lo peor, sin aguantarse un segundo mas jalo a la miko y le soltó tremendo golpe en su mejilla.
– ¡PERO QUE COSA MAS ABSURDA HAS DICHO! Como te atreves a decir semejante mentira, cuando yo mis... –Grito con furia la joven, pero no termino al ser callada por otro grito.
- ¡BASTA KAGOME! Como te atreves tu a ponerle una mano encima a mi Kikyo –Grito mirandola furioso y al ver que iba a replicar tomo la palabra nuevamente
– no me interesa Kagome , yo creo ciegamente en Kikyo y si lo que me vas a decir son cosas malas de Kikyo mejor quédate callada o si no- Pero calló al no ser capaz de continuar.
– O si no que Inuyasha, me vas a dejar de hablar solo por decir la verdad de esta mentirosa – Pronuncio con dolor la miko, tratando de aguantarse las ganas de soltarse a llorar como una bebé
– Si no me dejas de otra, asi va hacer Kagome –Solto el hanyo bajando la mirada y en un susurro apenas audible para los presentes, claro menos para un daiyokai que desde un árbol miraba y escuchaba atentamente la discusión si saber por qué no le quitaba la mirada a esa humana que salvo a su protegida.
-"Que interesante el aura que la rodea es diferente a la de la última vez que estuvo aquí"- Pensó mientras seguía observando la escena.
–Ya veo – Dijo Kagome con una sonrisa melancólica.
- Bueno pues no tengo nadamas que hacer aquí me voy –Menciono dando media vuelta y tomando a Rin de la mano, pero paró al escuchar la voz de su querida amiga.
– Kagome, espera no te vayas puedes venir con nosotros a la aldea ¿ No es cierto Miroku? – Preguntó Sango al monje pero sin apartar la vista de su amiga, no podia creer que por la culpa de esa víbora su amiga fuera tratada de esa manera definitivamente esta no se la hiba a pasar a su amigo, por kami se acababan de reencontrar y ya se habia armado todo un lío, aunque ella estaba segura que la culpable habia sido esa estúpida de Kykio.
–Si es verdad, nos tiene a nosotros señorita- Contesto el monje a la pregunta que le había hecho minutos antes la dueña de su corazón.
–Lo siento chicos pero yo no puedo estar en el mismo lugar que esa sin vergüenza – Contestó la miko limpiandose las lágrimas que apenas y dejo salir de sus ojos chocolates.
– No se preocupen chicos algo me dice que el pozo se abrió por alguna razón y hasta que no averigüe cual es esa razón puedo seguir viajando entre las dos épocas –Dijo regalándoles una sonrisa.
– Así que los veré luego chicos ahora solo quiero estar sola-Dijo avanzando nuevamente, pero se detuvo al sentir que aun no había acabado, sin mas volteó para mirar a Inuyasha.
–Inuyasha- Mencionó con un tono muy diferente de lo habitual, atrayendo rápidamente la mirada triste de el nombrado.
– ¿Cuídate mucho quieres? –Escucho Inuyasha decir a la joveny sin poder evitarlo mostró un rostro lleno de sorpresa, decidió contestarle pero calló al escuchar las palabras de su amiga.
– Por que cuando te des cuenta de la verdad esta vez no voy a estar ahí – Mencionó para enseguida mirar con rabia a Kikyo.
– Y tú, no creas que has ganado tarde o temprano se va a saber la verdad y espero estar ahí para disfrutar ese momento y ver como se te cae la mascar de sufrida que te has creado y que nadie mas que Inuyasha te creé. – Terminó para retomar su camino dejando sorprendidos a todos con sus últimas palabras.
-"Ya veremos Kagome, mientras tanto esta vez yo fui la ganadora jajaja " - Pensó Kykio mientras sonreia disimuladamente.
