CAPITULO 4
-¿Kagome? Pregunto una niña.
- Si, dime Rin ¿Que sucede?-Dijo la miko, para enseguida agacharse y quedar a la altura de la pequeña.
- ¿Por que no me dejo decirle al señor Inuyasha lo que vimos?- -Pregunto bajando la mirada por tener que recordarle a la miko lo que hace unos momentos había ocurrido.
-No creo que eso hubiera cambiado las cosas Rin. Es mas Inuyasha nisiquiera me dejo continuar- Mencionó Kagome sujetando el mentón de la niña para que la mirase.
-Pero ya no hay que preocuparnos por eso tú y yo sabemos la verdad y con eso me basta-Dijo regalandole una sonrisa- Ahora qué tal, si te llevo con Sesshomaru-Dijo la miko obesrvando como con la mención del youkai a la pequeña se le iluminaron los ojos.
- Hai Kagome, ¡vamos!- Grito Rin sujetando la mano de Kagome quién inmediatamente se concentro para sentir la presencia del demonio. Miró un árbol y se dirigió hacia él, se detuvo y miró hacia arriba.
- Sé que estas aquí...Anda baja, no pretenderás que subamos ¿Cierto?-Dijo mirando de nuevo a la niña, para después observar bajar del árbol al youkai.
-mhp-Pronuncio el señor del oeste, mirando disimuladamente la herida de la miko. A su parecer no era nada grave, pero el sabía que si no se atendía para un humano podría ser peligroso. Kagome sonrió al darse cuenta de la mirada rápida que hizo el youkai a su herida.
-No es nada, de hecho venía a dejar a Rin para poder ir a mi época a curarme y traer provisiones- Comentó la chica, observando el semblante tan tranquilo del demonio. Sin embargo ella pudo observar la sorpresa en los ojos de Sesshomaru.
-No me interesa - Dijo el príncipe dando vuelta.
-Rin vámonos... Ya no es seguro que permanezcas aquí -Ordenó comenzando con su andar. ¿Como era posible que esa humana se haya dado cuenta de sus intenciones? Pensó, para enseguida escuchar a su protegida .
-Hai señor Sesshomaru -Grito la niña con emoción evidente, pero antes de seguir al youkai, miró a la miko con preocupación.
-No te preocupes por mi Rin, voy a estar bien, anda ve-Mencionó Kagome al ver la preocupación reflejada en los ojos de Rin. Como respuesta Rin le sonrió y sin mas se echo a correr. Kagome sonrió por ultima vez a la niña y comenzó a caminar hacia el pozo, su madre si que debía de estar preocupada y con justa razón, pero la verdad en lo único que en ese momento pensó fue en ver a sus amigos, pero ahora definitivamente tenia que avisar a su familia si queria regresar. Aunque también ya no estaba tan segura si había sido buena idea el haber regresado. Sacudió la cabeza alejando esos pensamientos, ella ya no era la misma niña tonta que le perdonaba todo a Inuyasha, esta vez no se dejaría caer ni por el ni por nadie. Así que con ese pensamiento se arrojo al pozo para volver a su hogar.
X-X-X
-¡ Kagome! Por dios estaba tan preocupada, ¿Estás bien? ¿No te paso nada? ¿En dónde te habías metido?- Preguntó una preocupada mujer sosteniendo el rostro de su hija con ambas manos.
- Mama déjala hablar- Interrumpió el mas joven de la familia el interrogatorio.
-Lo siento,si tienes razón Souta-Dijo la mujer respirando varias veces, para despues mirar a su hija e indicarle que podria hablar.
-Yo... Lo siento tanto, no quería preocuparlos, pero es que... El pozo se volvió a abrir y...-Pronuncio antes de ser cortada.
-¡Enserio! ¡Que alegría!, Creo que eso lo explica todo- Dijo la mujer con una sonrisa.
-¡Hija estas herida! - Grito el abuelo, viendo la herida que tenia su nieta en la pierna.
- no es nada grave, solo debo limpiarla y vendarla para que no se infecte- Explico la miko mostrándoles para que vieran que no era nada de cuidado. Pero al hacerlo ella misma se sorprendió ya que solo quedaban unos pequeños raspones ¿Como era posible? Si ella estaba segura que la espina le había atravesado, bueno tal vez y al recuperar sus poderes como sacerdotisa la habían sanado. Si seguramente eso había pasado.
-Tienes razón no es grave, pero aun así ven que te limpio mientras nos cuentas todo ¿Vale?- Escucho la miko decir a su madre, siendo jalada hasta la sala. Al paso de varias horas por fin la noche habia llegado, asi que exhausta Kagome decidió irse a su cuarto a descansar ya que en la mañana partiría de nuevo a la otra época. Al día siguiente en la residencia de los Higurashi una hermosa joven guardaba toda clase de cosas en una mochila.
-Kagome, hija...Cuidate mucho quieres-Dijo Naomi interrumpiendo a su hija, para enseguida darle un abrazo.
-Toma hija, quería dártelo en tu próximo cumpleaños pero tal vez vas a estar tan ocupada que mejor te lo doy ahora, al fin que ya falta muy poco para tu cumpleaños- Dijo la mujer deshaciendo el agarre, mientras le estiraba una cajita que era tomada por la sacerdotisa.
- Mamá muchas gracias es realmente hermoso- Dijo con una sonrisa, mientras observaba la joya, una hermosa cadena que sujetaba una estrella como la que su madre le habia dibujado, cuando ella le habia preguntado el por que de su nombre. Ademas era de plata con incrustaciones en los bordes de zafiros. Lo que le extraño a la joven fue, que en el centro llavaba una abertura como si algo le hiciese falta algo. Dejo eso de lado y miro de nueva cuenta a su madre.
-Gracias otra vez mama...No tenías por qué molestarte, lo voy a cuidar mucho te lo prometo- Dijo dandole un nuevo abrazo a su madre.
- Bueno me voy, me despides del abuelo y de Souta-Mencionó dándole una última sonrisa a su madre, para después salir corriendo en dirección al pozo.
X-X-X
-No recordaba lo cansado que es subir con esta mochila-Dijo una muy agitada Kagome, recargándose en el pozo para recuperar el aliento.
- Ummm que hare, el sueño que tuve anoche me dejo muy inquieta - Penso en voz alta, comenzando a recordar.
Flash back...
-Kagome...Kagome...-Llamo una voz muy sutil.
- ¿Qué es eso?, es la misma voz que escuche en el pozo aquella vez, ¿Quién es?- Pregunto Kagome caminando en ese lugar que parecía que estaba cubierto solo por flores.
- Kagome, no temas-Escucho nuevamente la miko, parando al ver enfrente de ella una luz muy brillante apenas visible para sus ojos.
-¿Qué quieres de mí?- Preguntó sin rodeos la chica.
- Kagome no puedo decirte mucho ya que aún no era el momento para que esto pasara, pero dada las circunstancias me he forzado a usar mi último recurso, así que escúchame atentamente-Dijo aquella voz misteriosa, que ante la seriedad con la que hablo Kagome decidio no preguntar nada, solo escuchar.
- Kagome, un gran mal se avecina, algo terrible esta por despertar una vez más y temo decirte que tu ayuda es indispensable en esta guerra de antaño, yo desgraciadamente no puedo decirte más pero si esto se sale de control no solamente esta época correrá peligro si no también la tuya.
-¿Por esa razón se abrió el pozo de nuevo, no es cierto?- Pregunto la joven, pero no tuvo respuesta- Oye, ¿Estas aquí?- Pregunto nuevamente sin exito alguno.
-¿Hola?-Dijo, para despues sentir un fuerte viento alrededor de ella.
- Kagome... Mi tiempo se acaba, por favor busca al árbol sabio, solo un daiyokai sabe de su ubicación- Fue lo último que se escuchó Kagome antes de despertar.
fin del flash back.
-Bueno solo estoy segura de dos cosas, la primera tengo que buscar a ese tal árbol sabio y la segunda es que estaba en lo cierto cuando sospeche que el pozo se había abierto por alguna razón-Dijo, tomando sus cosas y caminando hacia la aldea.
X-X-X
Un hanyo miraba un cielo totalmente despejado pensando en todo lo que había ocurrido el día anterior , cuando se había quedado a solas con kikio.
flash back
-Inuyasha perdóname, te juro que yo no quería causar nada de esto- Sollozo una sacerdotisa aferrada a su amado.
- Cálmate Kikyo, yo confió en ti sé que tu jamás serias capaz de traicionar tus ideales como sacerdotisa y como persona-Menciono un hanyo dulcemente a la mujer que amaba limpiándole las lágrimas.
- Ya no hay que hablar más sobre el tema de acuerdo , mejor hay que ver en que podemos ayudar a los aldeanos-Dijo tomándola de la mano.
-S... Si Inuyasha, está bien vamos- Dijo Kykio mientras se alejan.
fin del flash back.
-¿Por qué Kagome trato de difamar a Kikyo, que habrá querido decirme? "Solo espero no haberme equivocado- Dijo con tristeza, para enseguida levantarse rapidamente al sentir un aroma muy conocido para él. Asi que decidio subir a un árbol para no tener que ver esa mirada de reproche o de tristeza. Después de un rato la pudo divisar con una sonrisa como siempre, pidendo por primera vez a kami que aquellas dos sacerdotisas no se encuentren. Regreso la mirada, para observar como todos la de pronto escuchó algo que por alguna razón no le gusto para nada.
-Chicos, lo siento pero esta vez pienso ir sola, presiento que este nuevo obstáculo lo debo pasar por mi cuenta, pero les prometo que si las cosas se me complican yo misma vendré a pedir su ayuda-Dijo con una sonrisa al sentir el abrazo de el kitsune y de la caza demonios.
-Está bien Kagome,no insistiremos pero por favor ten mucho cuidado y no dudes en pedir nuestra ayuda si la necesitas- Dijo Sango separandose de su amiga, para así regresar a lado de Miroku.
-Por supuesto, mientras tanto cuiden mucho la aldea porque mi intuición me dice que esto solo es el principio y cuiden mucho de mi pequeño- Pronuncio dándole un beso al pequeño kitsune el cual lloraba al saberse separado otra vez de su madre, pero que comprendía que pedirle que fuera con ella entorpecería su misión y tardaría más en volverla a ver, así que armándose de valor se limpió las lágrimas y la miro.
-No te preocupes por mi Kagome yo me portare bien y obedeceré a Sango en todo lo que me pida. Además también seguiré entrenando junto con Kogaku para poder también defender la aldea- Dijo el pequeño aun con los ojos vidriosos, todos sonríeron al entender la posición del zorrito.
- Me alegro mucho Shippo, bueno pues me voy no quiero que se haga más tarde, cuídense por favor-Dijo dándoles una última sonrisa. Mientras que en las ramas de un árbol Inuyasha empieza aver como se aleja, pero de repente ve como se detiene y mira hacia la misma dirección en la que se encontraba.
- "cuídate inuyasha y mantenlos a salvo"- Escuchó el semi demonio las palabras de su amiga, para después ver como retomaba su camino hacia el bosque.
