CAPITULO 5
Había pasado exactamente una semana desde que kagome había dejado aquella aldea a la que consideraba como su segundo hogar, y a pesar de haber preguntado sobre el árbol sabio nadie le daba razones de él. Y ciertamente comenzaba a desesperarse, a los pocos yoikais que había encontrado en su camino decían que jamás habían escuchado hablar de cierto árbol, y para su mala suerte no había vuelto a escuchar la voz que le había encomendado dicha misión. Exhausta de caminar, decidió tomar un pequeño descanso cerca de un rio
-¿Que hare? ¿A donde debo ir para que me den alguna señal de ese mentado árbol?- Dijo mientras sacaba una manzana de su mochila y le plantaba una mordida.
-Ya sé que aquella luz parlante me dijo que solo un daiyokai sabía de su ubicación, pero por kami-Dijo mirando al cielo.
-¿Donde voy a encontrar a un daiyokai que no intente matarme antes de al menos decir dos palabras frente a él?- Bajo la mirada con resignación, para después sentir un golpe en la cabeza. Respiro con los ojos vidriosos, mal diciendo su suerte era lo único que le faltaba que le arrogaran las sobras de una manzana. Espera...¿Una manzana? Instintivamente miro la manzana que tenia en su mano y al ver que aun se encontraba ahí, miró hacia arriba y observó detenidamente el árbol. No definitivamente no había manzanas en ese árbol y ¿Entonces? Se pregunto, para enseguida escuchar unas carcajadas.
-Jajajaja-de entre unos árboles salió un youkai de cabellera larga amarrada en una coleta alta color castaño y ojos del mismo color. Al parecer era un soldado o algo por el estilo al juzgar por su vestimenta. Realmente muy apuesto.
-Yo lo siento, pero no pude evitar hacerte una pequeña broma, estabas tan concentrada que ni siquiera te diste cuenta de mi presencia.- Dijo comenzando a acercarse a ella. Mientras que ella instintivamente retrocedio. Acción que fue percibida por el youkai quien sonrió.
-No pienso hacerte daño, a decir verdad estoy buscando a alguien, pero al captar el delicioso aroma que desprendes no pude evitar acercarme, mi nombre es Taishi - Le extiende la mano.
-"Pero que apuesto"-Penso Kagome mirandolo detenidamente. Y al escuchar lo que menciono el youkai se tranquilizo y contesto.
-Mucho gusto- Toma su mano- Mi nombre es Kagome -Respondio con una hermosa sonrisa que fue contestada igualmente por aquel youkai.
-Es un placer Kagome, debiste ver tu expresión, jajaja- Comenzó a burlarse, para enseguida caer al suelo de lo bien que se la estaba pasando al ver la expresión de molestia de la joven.
-"Pero quién diablos se cree este sinvergüenza... Que soy su payaso o ¿Qué?"- Pensó con una gran gota en la cabeza al ver como se divertía taishi acosta de ella.
-¡Ya basta!-Grito la chica- Todavía de que me sacas un buen susto ¿Crees que es divertido?- Terminó con el ceño fruncido.
-Bu... Bueno tranquila... No es para tanto- Dijo el youkai con cara de temor al ver a esa sacerdotisa furiosa. Sin embargo después de unos segundos observa como la humana es la que ríe sin parar.
- Ahora debiste ver tu cara -Dijo apenas duras la chica.
-Pero que cruel eres- Dijo el youkai, fingiendo tristeza.
- Bueno tu comenzaste...Así que...¿Que tal si quedamos a mano?-Pregunto Kagome extendiéndole la mano para cerrar el trato.
-Vale- Dijo el demonio estrechando su mano, y mirando el cielo- Creo que se viene una fuerte lluvia, ¿En dónde vives Kagome? Te llevare si me lo permites.
-Si tienes razón-imita al demonio al mirar aquellas nubes que sin duda anunciaban una gran tormenta-Pero... Verás, en este momento yo también busco a alguien, así que estoy viajando sola y viviendo en donde caiga la noche.
-¿Enserio? Vaya no me lo esperaba, que valiente eres, que te parece si te ayudo a encontrar lo que buscas?- Preguntó Taishi mirando a la miko.
-¿De verdad?- Preguntó la miko con los ojos iluminados-"Bueno al parecer la suerte empieza a sonreírme, pero..."- Penso para despues continuar.
-Oye Taishi me dijiste que tu también buscas a alguien ¿no?-Pronunció la sacerdotisa mirándolo.
-Es cierto lo olvide jaja- Respondio el demonio con una mano en la cabeza al ver como Kagome se caia de espaldas ante su respuesta- Pero qué tal si me acompañas a encontrar a quien buscó, que por cierto no está muy lejos y una vez que terminemos seguimos con tu asunto ¿Te parece?
-Claro, pues entonces no perdamos más tiempo y vámonos antes de que nos agarre la lluvia- Dijo Kagome, pero al tomarle el brazo y empezar a caminar una fuerte lluvia se hizo presente- No puedo creerlo- Dijo una afligida miko retomando su camino, ante la mirada divertida de su nuevo compañero.
X-X-X
Mientras tanto una niña corría para refugiarse en una cueva de aquella tormenta.
-Señor Sesshomaru, señor Jaken dense prisa- Grito muy sonriente Rin.
-Niña escandalosa, porque siempre tienes que estar molestando a mi amo bonito- se quejo un pequeño youkai verde como siempre a lado de su amo.
-Callate Jaken- Escuchó el pequeño youkai decir a su amo, que como siempre mantenía una expresión apacible.
-S...Si amo - Contestó aquel fiel sirviente lleno de miedo, al imaginar lo que le haría su amo si lo desobedeciera. Una pequeña gota resbaló de ese diminuto demonio y no precisamente de la lluvia, pero más se sobresaltó al escuchar la voz de su amo.
-Jaken.
-¿si amo?- Preguntó nerviosamente.
-Cuida de Rin, si le pasa algo ya sabes lo que te pasa-Dijo el príncipe perdiéndose rápidamente ante la mirada de su sirviente, quien sin más se dirigió a cumplir con la orden de su amo.
-Señor Jaken, ¿En dónde está el amo Sesshomaru?-Pregunto una feliz niña.
-Eso no te importa mocosa, así que no te metas en los asuntos del amo- Respondió furiosamente Jaken.
-Ya veo usted tampoco lo sabe- Mencionó la niña burlándose de la cara que había puesto el youkai.
-Pero que cosas dices niña, claro que se a dónde fue el amo, o al menos tengo una idea "ya que mi amo bonito nunca me dice a donde va"
-¿A sí? Y según usted ¿A dónde?- Preguntó una niña mientras mordía un pescado que desde que había llegado estaba preparando.
-Pues lo más seguro es que haya sentido la presencia de un mounstro y para tu protección fue a matarlo- Dijo el youkai mirando hacia donde unos minutos estaba la niña comiendo y que ahora se en contraba durmiendo- "Insolente"-Pensó Jaken al haber sido totalmente ignorado. De repente un temblor lo saco de sus pensamientos- Ay mamacita pero que fue eso- Susurro poniendose de pie temblorosamente. Camino hacia la entrada de la cueva y se encuentro con un oni enorme dispuesto a destruir la cueva en donde se refugiaban, rápidamente corrio hacia la niña y la despertó.
-Niña, niña- La movío pero esta seguía durmiendo plácidamente.
-10 minutos más señor Jaken, no moleste- Susurro una adormilada Rin, pero de repente abrio sus ojos al escuchar un gruñido y un fuerte golpe que hizo que varias piedras cayeran.
-Señor Jaken ¿Que está pasando?-Grito la pequeña levantándose rápidamente y cubriéndose de las piedras- Vamos a morir señor Jaken -Lloro.
-¡Señor Sesshomaru!- Grito nuevamente una muy asustada niña.
-Cállate mocosa escandalosa, que con tus gritos solo haces que el oni se interese más en nosotros. Ahora hay que pensar cómo salir, ya que solo ay una salida" Hay, amo bonito regrese pronto antes de que este oni destruya la cueva"- Pensó Jaken mientras trataba de calmar a Rin y pensar en una solución.
X-X-X
-Kagome segura que no quieres buscar donde refugiarte- Pregunto un apuesto youkai a su compañera.
-No...De verdad estoy bien mejor hay que apresurarnos- Respondió con una sonrisa. Pero se detiene al apenas percibir una energía, no muy fuerte, pero que sin dudas les retrasaría si llegaran a topárselo- Percibo la energía de un mounstro , se encuentra por esa dirección- Pronunció señalando un punto.
-¿Segura? Yo no percibo nada- Preguntó mirando hacia donde señalaba la miko, pero confiando en ella, la mira y le dice.
-Vaya sí que eres fuerte para percibir la energía de alguien en estas circunstancias. Pero prefiero que te quedes aquí, yo iré y lo matare rápidamente ¿De acuerdo señorita?- Dijo aun mirándola a los ojos.
-Pero- Replicó la joven.
-Pero nada, no voy a exponerte con este clima, además ya es de noche y es peligroso para ti- Dijo comenzando a caminar, pero se detiene y voltea hacia Kagome- No te preocupes, no creo que sea más fuerte que yo- Mencionó guiñandole un ojo, para enseguida desaparecer.
-Bueno en eso tiene razón no es fuerte- Suspiro aliviada- Supongo que no tengo de que preocuparme- Dijo acercandose a un árbol para cubrirse. Volteo al lado contrario por donde hace unos minutos Taishi habia desaparecido y se sorprendio al sentir la misma energia.
-¡Diablos! Espero y no se acerque hasta que Taishi haya vuelto- Susurro, para enseguida rechazar esa idea al sentir otras dos energías que sin duda conocía, así que sin pensarlo dos veces cojio su arco junto con su carcaj y corrio hacia donde provenían dichas energías.
X-X-X
-Taishi corría velozmente hacia donde Kagome había señalado y si en algún momento llego a dudar de la azabache, ahora podía sentir aquella presencia.
-¡Waoo! Sorpréndete...Aun a esa distancia pudo sentirla- Calló al sentir que mientras más se acercaba al lugar la presencia desaparecía, pero otra se hacía presente con mayor poder. Sonrió al saber de quien se trataba.
-Vaya, me ahorro la molestia de acabar con ese ogro señor Sesshomaru- Dijo mientras se acercaba.
-¿Qué haces aquí?- Pregonto el daiyokai, pero antes de que respondiera su general hizo otra pregunta-¿Qué ha ocurrido?
-Señor Sesshomaru, el consejo me mando a buscarlo, me dijeron que era de suma importancia que se presentara en el castillo. A decir verdad no se mucho, pero lo que le puedo asegurar es que han atacado varias veces la casa de la luna.
-No tengo tiempo- Mencionó sin interés alguno dando media vuelta para marcharse.
-Pero señor son su...-Pero callo al ver como en un abrir y cerrar de ojos su señor había desaparecido- "No puedo creerlo, me dejo hablando solo, ¿Por que? Me tenía que tocar a mi convencerlo"- Pensó con una gota en la cabeza comenzando a caminar. Sin embargo conforme caminaba se hacia mas perceptible una energia. Claro ahora entendia por que su señor habia desaparecido detuvo bruscamente al recordar que Kagome también estaba en esa dirección, así que sin pensarlo dos veces se hecho a correr.
X-X-X
-Mira niña escúchame bien, cuando distraiga al oni con mi gran báculo tu sales corriendo y te alejas lo más pronto posible ¿Me entendiste?- Preguntó Jaken a una niña asustada que solo asentía con la cabeza,
-Bien-Se alejo el youkai hacia la entrada-"Ojala y funcione si no de todas maneras voy a estar muerto" - Penso el youkai.
-Báculo de dos cabezas- Atacó el pequeño youkai- Ahora Rin ¡Corre!-Grito hacia donde se encontraba la niña quien rápidamente salio corriendo hacia el bosque. De repente choco con alguien y cayó al piso. Temiendo lo peor cerro los ojos.
-Por favor no me haga daño- Suplico una niña con las lágrimas cayendo abundantemente sobre sus mejillas.
-Cálmate Rin, soy yo...Kagome, mírame- Dijo la miko mientras la levanta y esta enseguida se arroja a sus brazos.
-Kagome, que bueno que estas aquí, por favor ayuda al señor Jaken- Pidió la niña con ojos suplicantes.
-Claro, pero tu quédate aquí-Dijo escondiéndola atrás de un árbol- Enseguida regreso- Dijo comenzando a correr. Al llegar observo con preocupación como ese oni arrojaba fuertemente a un sapo contra un árbol. Así que sin pensarlo más disparo, pero antes de que la flecha diera en el blanco aquel oni se percato y la esquivo mirando muy furiosamente a la miko y dirigiéndose hacia ella.
-"No puede ser y ¿ahora qué hago?"-Pensó una muy angustiada Kagome, quien enseguida preparo otra flecha, pero al estar tan nerviosa fallo y solo sintió como era sujetada de la cintura y sus pies abandonaban el piso.
-¡Suéltame!- Gritó mientras prepara otra flecha esperando que esta vez si le diera a su objetivo , pero el oni al ver las intenciones de esta, solto un manotazo arrojando el arco, para enseguida acercar a Kagome a su gran boca.
-¡Ahhhhh!- Grito una muy desesperada Kagome al pensar que este era su final. Asi que comenzó a forcejear de todas las maneras posibles pero sin éxito alguno. Al ver tan cerca aquellos dientes afilados levanto las manos y de ellas salio un gran destello entre rosado y negro, perdiendo después la conciencia.
